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	<title>Arte &#8211; Historia de Grecia y Roma</title>
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	<description>1001 anécdotas y curiosidades del mundo antiguo</description>
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	<title>Arte &#8211; Historia de Grecia y Roma</title>
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	<item>
		<title>Ovidio en el Museo del Prado (Ovidio V)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Apr 2017 08:20:12 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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					<description><![CDATA[De los tres poetas latinos más famosos de la época de Augusto, Virgilio, Horacio y Ovidio, sin duda el más influyente de todos ellos en la cultura occidental ha sido Ovidio, aunque no sea el mejor  valorado por la crítica literaria. La influencia de Ovidio se ha dejado sentir desde la propia Antigüedad, durante la Edad Media y el Renacimiento hasta nuestros días en todas las artes, en las literarias por supuesto, pero también de manera especial en la pintura y hasta en la música. Este es un tema muy atendido por los estudiosos y al que quizás debiera por mi parte dedicar algún amplio comentario en algún momento.  Algo de ello he dicho en alguno de los artículos que he publicado al hilo de la celebración del bimilenario de la muerte del poeta.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>De los tres poetas latinos más famosos de la época de Augusto, Virgilio, Horacio y Ovidio, sin duda el más influyente de todos ellos en la cultura occidental ha sido Ovidio, aunque no sea el mejor  valorado por la crítica literaria. La influencia de Ovidio se ha dejado sentir desde la propia Antigüedad, durante la Edad Media y el Renacimiento hasta nuestros días en todas las artes, en las literarias por supuesto, pero también de manera especial en la pintura y hasta en la música. Este es un tema muy atendido por los estudiosos y al que quizás debiera por mi parte dedicar algún amplio comentario en algún momento.  Algo de ello he dicho en alguno de los artículos que he publicado al hilo de la celebración del bimilenario de la muerte del poeta.</b></p>
<p>
	Me referir&eacute; brevemente, sin embargo, a su influjo en la pintura del <em>Museo del Prado</em> de <em>Madrid</em>. <strong>Ovidio </strong>est&aacute; presente en todos los museos importantes del mundo (<em>Museo del Louvre o la&nbsp; National Gallery (Londres) o la&nbsp;&nbsp; Alte Pinakothek de Munich o al Ermitage de San Petersburgo</em>, etc. etc.) a trav&eacute;s de su influjo en los pintores, sobre todo del <em>Renacimiento </em>y <em>Barroco </em>(<em>Rubens, Vel&aacute;zquez, Tiziano</em>&hellip;)&nbsp; pero tambi&eacute;n contempor&aacute;neos, como <em>Picasso</em>.</p>
<p>
	El influjo es sobre todo el de su libro de mitolog&iacute;a Las Metamorfosis o transformaci&oacute;n de unos seres en otros, generalmente humanos o dioses en animales, &aacute;rboles o estrellas, verdadero tratado de <em>mitograf&iacute;a</em>.</p>
<p>
	Me referir&eacute; de manera exclusiva y breve a su presencia en el<em> Museo del Prado de Madrid</em>. En realidad es absolutamente aconsejable a quien visite este importante museo, una de las &ldquo;pinacotecas&rdquo; m&aacute;s importantes del mundo, que lo hagan tras una lectura previa de la obra de Ovidio las <em>Metamorfosis</em> o de alguna de las gu&iacute;as y publicaciones que sobre el tema existen o de una visita a la p&aacute;gina web del propio museo</p>
<p>
	<a href="https://www.museodelprado.es/coleccion/obras-de-arte?search=metamorfosis&amp;ordenarPor=pm:relevance">https://www.museodelprado.es/coleccion/obras-de-arte?search=metamorfosis&amp;ordenarPor=pm:relevance</a></p>
<p>
	<em>Nota</em>: la palabra &ldquo;<em>pinacoteca</em>&rdquo; nos ha llegado a trav&eacute;s de la latina &ldquo;<em>pinacotheca</em>&quot;, pero en realidad es de origen griego: &pi;&iota;&nu;&alpha;&kappa;&omicron;&theta;ή&kappa;&eta;, <em>pinakotheke</em>, palabra a su vez compuesta de &pi;&iota;&nu;&alpha;&kappa;&omicron;&sigmaf;, <em>pinakos</em>,&nbsp; genitivo de &pi;ί&nu;&alpha;&xi;, <em>pinax</em>, que significa &ldquo;cuadro&rdquo; y &theta;ή&kappa;&eta;, <em>th&ecirc;ke</em>,&nbsp; &ldquo;<em>caja, armario, estanter&iacute;a</em>) y por extensi&oacute;n colecci&oacute;n de cosas y objetos en ellas depositadas.</p>
<p>
	La consulta a este enlace en el momento de la publicaci&oacute;n de este art&iacute;culo ofrece la referencia inmediata de 158 obras, alguna de ellas de las m&aacute;s famosas de las que alberga el <em>Museo</em>. Bien es cierto que no todas ellas son deudoras exclusivamente de <em>Ovidio</em>, pero s&iacute; la enorme mayor&iacute;a. Me limitar&eacute; presentar tan s&oacute;lo tres con el correspondiente texto de Ovidio y a citar algunas de las restantes para animar al lector a que busque por s&iacute; mismo las correspondencias, experiencia que puede extender a cualquier otro museo, como al<em> Museo del Louvre o la&nbsp; National Gallery (Londres) o la&nbsp;&nbsp; Alte Pinakothek de Munich o al Ermitage de San Petersburgo, etc. etc.</em></p>
<p>
	El lector puede encontrar amplia informaci&oacute;n en numerosos libros y art&iacute;culos publicados sobre ello, de manera general en la obra de&nbsp; <em>Amalia Fern&aacute;ndez:</em> <em>Diosesy mitos. Una aproximaci&oacute;n literaria a la pintura mitol&oacute;gica del Museo del Prado, Madrid, 1998)</em>; o en la de <em>Rosa L&oacute;pez Torrijos (Mitolog&iacute;a e Historia en las obras maestras del Prado, Madrid, 1998)</em> o de manera m&aacute;s concreta en&nbsp; <em>M&ordf;. Cruz Garc&iacute;a Fuentes: Mitos de las Metamorfosis de Ovidio en la Iconograf&iacute;a del Museo del Prado, Madrid, Edit. C. E. R. S. A., 2013.</em></p>
<p>
	Me limitar&eacute; a relacionar, como dec&iacute;a, a t&iacute;tulo de ejemplo, tres o cuatro grandes obras del <em>Museo</em>, del centenar y medio expuestas, con el correspondiente texto de las <em>Metamorfosis de Ovidio</em>. Espero que ello sea suficiente aliciente para que el lector localice y ambiente la visita al Museo con la lectura de Ovidio:</p>
<p>
	El pintor <em>Pedro Pablo Rubens </em>(1577-1640) est&aacute; ampliamente representado en el <em>Museo del Prado</em> con pinturas de tema mitol&oacute;gico, cuyo encargo recibi&oacute; del rey Felipe IV para decorar la &ldquo;T<em>orre de la Parada&rdquo;</em>. La mayor parte de las escenas mitol&oacute;gicas de las pasiones de los dioses se inspiraron en la descripci&oacute;n que <em>Ovido </em>hace en las <em>Metamorfosis</em>.</p>
<p>
	Sirvan como ejemplo:&nbsp;</p>
<p>
	<em>Deucali&oacute;n y Pirra. (1636 &#8211; 1637. &Oacute;leo sobre tabla, 26,4 x 41,7 cm.)</em></p>
<p>
	<img fetchpriority="high" decoding="async" alt="" height="190" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/deucalion.jpg" width="340" /></p>
<p>
	En la mitolog&iacute;a grecorromana existe tambi&eacute;n un <em>diluvio </em>con el que <em>J&uacute;piter </em>castiga la maldad de la raza humana, que debe perecer. S&oacute;lo <em>Deucali&oacute;n</em>, hijo de <em>Prometeo</em>, y su esposa <em>Pirra </em>se salvan del castigo en su arca, que qued&oacute; varada en el monte <em>Parnaso</em>, en el <em>Peloponeso</em> griego. Esta pareja dar&aacute; origen a una nueva raza de hombres.</p>
<p>
	Aunque el cuadro de <em>Rubens </em>se refiere s&oacute;lo a la creaci&oacute;n de los nuevos hombres, retomar&eacute; el relato desde la aparici&oacute;n de Deucali&oacute;n en el poema de Ovidio.</p>
<p>
	<em>Ovidio </em>nos relata el episodio del diluvio y la supervivencia de <em>Deucali&oacute;n </em>y <em>Pirra </em>en <em>Metamorfosis, I, 309-430</em>:</p>
<p>
	<em><strong>La incontenible avalancha del oc&eacute;ano hab&iacute;a cubierto ya las colinas, y olas in&eacute;ditas golpeaban las cimas de los montes. La mayor parte de los mortales fue arrebatada por las olas; aquellos a quienes las olas perdonan perecen de inanici&oacute;n tras prolongado ayuno.<br />
	La F&oacute;cide separa las campi&ntilde;as aonias de las acgteas, gtierra feraz mientras era tierra, pero en aquel momento era una parte del mar, una dilatada llanura de aguas repentinas. Un elevado monte se yergue all&iacute; hacia los asgtros en dos cimas; se llama el &ldquo;Parnaso &ldquo; y sus cumbres se levantan por encima de las nubes. Cuando a aquel paraje, &uacute;nico que las aguas no hab&iacute;an cubierto, arrib&oacute; Deucalion, conducido, con la esposa que compart&iacute;a su lecho, por una peque&ntilde;a embarcaci&oacute;n, ambos rindieron tributo de adoraci&oacute;n a las ninfas coricidas, a las divinidades de la monta&ntilde;a y a la prof&eacute;tica Temis que entonces se encargaba de los or&aacute;culos. No ha habido hombre m&aacute;s excelente ni m&aacute;s amante de la justicia que Deucalion, ni tampoco mujer alguna mas temerosa de los dioses que la suya. Cuando J&uacute;piter vio que el mundo estaba cubierto de una l&iacute;quida sabana formando un inmenso estanque, y que un solo var&oacute;n quedaba de tantos miles y que una sola mujer quedaba de tantos miles, inocentes ambos, adoradores de la divinidad ambos, dispers&oacute; los nubarrones, hizo, vali&eacute;ndose del aqu&iacute;l&oacute;n, que las lluvias cesasen, y mostr&oacute; al cielo la tierra y el empireo a la tierra. No persiste tampoco la c&oacute;lera del mar, y el soberano del pi&eacute;lago abandona su arma de tres puntas, apacigua las aguas, llama al azul Trit&oacute;n que se erguia sobre el abismo con los hombros cubiertos de su nativa p&uacute;rpura, y le ordena que sople en su sonora concha y que haga retirarse, dando la oportuna se&ntilde;al, a las olas y a los r&iacute;os. Toma &eacute;l entonces su hueca trompa, que en espiral va aumentando de tama&ntilde;o conforme sube desde su voluta inferior, trompa que, cuando en mitad del ponto recibe el a&eacute;reo soplo, colma de su sonido las playas que se extienden bajo ambos soles. Tambi&eacute;n entonces, tan pronto como toc&oacute; el rostro del dios, que chorreaba por su barba empapada, y emiti&oacute;, al recibir el soplo, la se&ntilde;al de retirada conforme a lo ordenado, fue oida por todas las aguas de tierra y de mar, y a todas las aguas que la oyeron impuso su freno. Ya tiene ribera el mar, el cauce contiene toda su corriente, descienden los rios y se advierte que van sobresaliendo las colinas; aparece la tierra, se van ensanchando los parajes al decrecer las aguas, y tras el largo lapso ense&ntilde;an las selvas sus copas ya desnudas y sostienen el fango que ha quedado entre las hojas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El mundo estaba restaurado; pero al verlo Deucalion vac&iacute;o y al ver las tierras desoladas y sumidas en profundo silencio, habl&oacute; asi a Pirra con lagrimas en los ojos: &ldquo;Oh hermana, oh esposa, oh mujer &uacute;nica superviviente, que, unida a mi por la consanguinidad, por el lazo de hermandad de nuestros padres, y despu&eacute;s por el matrimonio, ahora lo estas por los peligros mismos; de toda la tierra que contemplan el ocaso y el orto nosotros dos somos la &uacute;nica poblaci&oacute;n; todo lo dem&aacute;s est&aacute; en poder del ponto. Incluso ahora no tenemos todavia suﬁciente seguridad ni garantia para nuestra vida; a&uacute;n los nubarrones aterrorizan mi alma. &iquest;Cual ser&iacute;a tu estado de animo ahora, infeliz, si hubieras sido arrancada a la muerte sin mi? &iquest;De qu&eacute; modo hubieras podido soportar el miedo? &iquest;Qui&eacute;n proporcionaria consuelo a tu dolor? Porque yo mismo, creerne, si a ti te poseyera tambi&eacute;n el ponto, yo te seguir&iacute;a, esposa, y tambi&eacute;n a mi me poseeria el ponto. |Ojal&aacute; pudiera yo restablecer la poblaci&oacute;n del mundo con las facultades de mi padre y derramar vida en la tierra despu&eacute;s de modelarla. Pero en nosotros dos est&aacute; todo lo que queda de la estirpe mortal; asi lo han decidido los dioses, y subsistimos como ejemplares &uacute;nicos de humanidad. Acab&oacute; de hablar y ambos lloraban. Acordaron dirigir sus plegarias a los poderes celestiales y pedir auxilio vali&eacute;ndose del or&aacute;culo sagrado. Sin la menor tardanza acuden juntos a las aguas del Cefiso, que si a&uacute;n no estaban limpidas, al menos atravesaban ya sus habituales parajes. De alli tomaron unas gotas con las que rociaron sus ropas y cabezas, tras de lo cual encaminan sus pasos al santuario de la diosa augusta, cuyos tejados verdeaban cubiertos de sucio musgo y cuyos altares estaban desprovistos de fuego. Cuando alcanzaron las gradas del templo se prosternaron ambos en tierra y besaron, llenos de temor, la fria piedra; y hablaron as&iacute;: &ldquo;Si las deidades se ablandan. desarmadas, por las preces de los justos, si se doblega la c&oacute;lera de los dioses, di, Temis, por qu&eacute; medios podria repararse la p&eacute;rdida de nuestra raza, y, en tu extraordinaria clemencia, socorre a un mundo sumergido&rdquo;. Conmovida la diosa dio esta respuesta: &ldquo;Alejaos del templo, cubr&iacute;os la cabeza, soltad los lazos que sujetan vuestras ropas, y arrojad a vuestra espalda los huesos de la gran madre.&quot; Mucho tiempo quedaron confusos, hasta que fue Pirra la primera que rompi&oacute; el silencio con su voz, rehusando obedecer las &oacute;rdenes de la diosa; con palabras tr&eacute;mulas le pide perd&oacute;n y se espanta ante la idea de ultrajar las sombras de su madre arrojando sus huesos. Mientras, vuelven a meditar sobre las palabras oscuras, de insoluble mara&ntilde;a, del or&aacute;culo de la diosa, y les dan vueltas y mas vueltas. Hasta que el Prometida tranquiliza a la Ep&iacute;m&eacute;tide con palabras reconfortantes dici&eacute;ndole: &ldquo;O me enga&ntilde;a mi inteligencia, o el or&aacute;culo es santo y no nos aconseja ning&uacute;n crimen. La gran madre es la tierra; me parece que los huesos de que en &eacute;l se habla son las piedras en el cuerpo de la tierra; &eacute;stas son las que se nos ordena arrojar a nuestras espaldas.&quot;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Aunque esta interpretaci&oacute;n de su esposo produjo impresi&oacute;n en la Titania&ldquo;, sus esperanzas, sin embargo, vacilan todavia; hasta ese punto desconf&iacute;an ambos de las &oacute;rdenes divinas; pero &iquest;qu&eacute; mal habra en probar? Se alejan, cubren sus cabezas, se desci&ntilde;en las t&uacute;nicas, y van tirando sobre sus huellas las piedras prescritas. Los pedruscos (&iquest;qui&eacute;n lo creeria si no lo atestiguara la antigua tradici&oacute;n?) empezaron a despojarse de su dureza y de su rigidez, a ablandarse conforme pasaba el tiempo, y, una vez ablandados, a tomar forma. Despu&eacute;s, cuando crecieron y adquirieron una naturaleza m&aacute;s suave, pod&iacute;a ya parecer aquello un algo de ﬁgura humana, aunque todavia no resultaba evidente, sino que era como una obra empezada en m&aacute;rmol, no bien terminada a&uacute;n y semejante a las estatuas a medio hacer. Ahora bien, todo lo que en aquellas piedras habia de h&uacute;medo o ten&iacute;a alg&uacute;n jugo o era de tierra se convirtio en carne para formar el cuerpo; lo que habia de solido y que no podia doblarse se transform&oacute; en huesos; lo que era vena permaneci&oacute; con el mismo nombre; y asi en breve espacio, por voluntad de los dioses, los pedruscos lanzados por las manos del hombre cobraron aspecto de hombres, mientras la mujer fue recreada por las que la mujer arrojaba. Por eso somos una raza dura, que soporta penalidades, y exhib&igrave;mos pruebas de cu&aacute;l es el principio de que nacimos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Los demas animales, con sus formas diversas, los produjo la tierra por s&iacute; misma, una vez que la humedad que a&uacute;n conservaba se calent&oacute; con el ardor del sol, una vez que el cieno y las h&uacute;medas charcas se hincharon con el calor, y los g&eacute;rmenes fecundos de la naturaleza, alimentados por un suelo viviﬁcante, como en el seno de una madre, crecieron y tomaron con el tiempo alguna forma determinada. Tambi&eacute;n de este modo, cuando el Nilo, el r&iacute;o de los siete desag&uuml;es, abandona los campos empapados&hellip; y devuelve a su antiguo cauce su caudalosa corriente, y el limo fresco se calienta bajo el astro celeste, son muchisimos los animales que encuentran los labradores al levantar los terrones; de entre aquellos hay unos que estan apenas empezados puesto que estan naciendo en aquel momento, otros se ven a medio hacer a&uacute;n y desprovistos de sus organos, y con frecuencia en un mismo cuerpo hay una parte que tiene ya vida, mientras otra es todav&iacute;a tierra inerte. </strong></em>(Traducci&oacute;n de Antonio Ruiz de Elvira. Edit. CSIC.Madrid)</p>
<p>
	<em>Nota</em>: por ser unos textos un tanto extensos, reproducir&eacute; los textos latinos al final del art&iacute;culo.</p>
<p>
	<em>El rapto de Europa</em></p>
<p>
	Seg&uacute;n el relato m&iacute;tico, <em>Europa </em>era hija del rey de <em>Tiro Agenor</em>; de ella se anamor&oacute; el dios <em>Zeus</em>, que orden&oacute; a <em>Hermes </em>traer junto al r&iacute;o a las vacas del rey; <em>Zeus </em>se transform&oacute; en un toro blanco para ganarse la confianza de <em>Europa</em>, que se mont&oacute; en sus lomos; en ese momento el toro arranc&oacute; veloz, se intern&oacute; en el mar <em>Mediterr&aacute;neo </em>y lleg&oacute; a Creta. All&iacute; el dios se mostr&oacute; en su divinidad y sedujo a la joven.</p>
<p>
	Es este uno de los mitos m&aacute;s representados desde &eacute;poca antigua, pues tenemos representaciones desde el siglo VI a.C.&nbsp; <em>Tiziano </em>pinto entre 1559 y 1562 un oleo sobre este mito que se expone en el Museo del Prado. Pedro Pablo Rubens copi&oacute; este cuadro en 1628-1629. Luego el mismo <em>Rubens </em>repiti&oacute; otra vez el tema para la <em>Torre de la Parada</em> pero de forma muy distinta distinta (se conserva el boceto en el mismo museo) y a su vez poco despu&eacute;s <em>Jan Erasmus Quelinus</em> pinto sobre este boceto el cuadro que tambi&eacute;n se conserva tambi&eacute;n en el Prado.</p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" height="351" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/europa.jpg" width="387" /></p>
<p>
	<em>Pedro Pablo Rubens. Rubens,&nbsp; (Copia de Tiziano, Vecellio di Gregorio)</em></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" height="299" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/europa2..jpg" width="218" />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/europa3.jpg" style="width: 211px; height: 302px;" /></p>
<p>
	<em>El rapto de Europa . Boceto de Pedro Pablo Rubens 1636 &#8211; 1637. &Oacute;leo sobre tabla, 18,9 x 13,7 cm. y &oacute;leo de Jan Erasmjus Quelinus.</em></p>
<p>
	Nos lo cuenta <em>Ovidio en Metamorfosis II, 833-875:</em></p>
<p>
	<em><strong>Una vez que el Atlantiada (Mercurio) impuso este castigo a sus palabras y alma sacrilega, abandona las tierras que han tomado de Palas su nombre, y agitando sus alas penetra en el cielo. Lo llama aparte su padre y, sin declarar que es el amor lo que le mueve, le dice: &ldquo;Fiel ejecutor de mis ordenes, hijo, omite toda dilaci&oacute;n y desciende en veloz carrera como acostumbras; encaminate a la tierra que mira a tu madre por la izquierda -&laquo;sus habitantes le dan el nombre de tierra de Sid&oacute;n-, y haz que aquel reba&ntilde;o real que ves pacer a lo lejos la hierba de la monta&ntilde;a se dirija a la playa&rdquo;. Dijo, e inmediatamente los toros, echados de la monta&ntilde;a, se encaminan, conforme a lo ordenado, a la playa, en donde la hija de un gran rey solia distraerse acompa&ntilde;ada por j&oacute;venes de Tiro. No son muy compatibles ni habitan en un mismo domicilio la majestad y el amor; abandonando la gravedad de su cetro, el ilustre padre y soberano de los dioses, cuya diestra esta armada de los fuegos de tres puntas, que con una cabezada sacude el mundo, se viste la apariencia de un toro, muge mezclado a los novillos y va de un lado para otro espl&eacute;ndido, por la blanda hierba. Y en efecto, su color es el de la nieve que ni han pisado las plantas de un duro pie ni ha fundido el lluvioso Austro. En su cuello sobresalen los m&uacute;sculos, sobre los brazos le cae la papada; sus cuernos son peque&ntilde;os, si, pero se podria asegurar que son obra de artesania y son m&aacute;s luminosos que una perla sin tacha. No hay en su testuz amenaza alguna ni inspira terror su mirada. Su semblante es de paz. Se maravilla la hija de Ag&eacute;nor de que sea tan hermoso, de que no amenace con ataque alguno; pero, con todo lo manso que era, al principio no se atreve a tocarlo. Despu&eacute;s se acerca y le ofrece flores en la blanca boca. Se fregocija el enamorado y, en tanto llega el placer que espera, le da besos en las manos; y apenas, apenas puede ya aplazar lo dem&aacute;s. Tan pronto retoza y salta en la verde hierba, como apoya el costado de nieve en la rojiza arena; y habi&eacute;ndole quitado el miedo poco a poco, ya le ofrece el pecho para que le d&eacute; golpecitos su mano de virgen, ya los cuernos para que en ellos le entrelace guirnaldas de frescas flores. Se at revi&oacute; tambi&eacute;n la regia doncella, sin saber a quien montaba, a sentarse en la espalda del toro, y a partir de entonces el dios se va alejando insensiblemente de la tierra y de la parte seca de la playa, poniendo primero en el borde del agua las falsas plantgas de sus patas y progresando despu&eacute;s hasta llevarse su bot&iacute;n a trav&eacute;s de las l&iacute;quidas llanuras del mar abierto. Ella est&aacute; asustada, mira atr&aacute;s a la playa que ha dejado al ser raptada, y con la mano derecha se agarra a los cuernos mientras apoya la otra en el lomo: sus ropas tr&eacute;mulas ondlan al soplo de la brisa.</strong></em></p>
<p>
	<em>Orfeo y Eur&iacute;dice</em></p>
<p>
	El tema de la pareja m&iacute;tica <em>Orfeo </em>y <em>Eur&iacute;dice </em>es el del descenso al mundo inferior, al infierno, al mundo de los muertos, al mundo donde reinan <em>Plut&oacute;n </em>y <em>Pros&eacute;rpina</em>; en griego se llama a este descenso &kappa;&alpha;&tau;&alpha;&beta;ᾴ&sigma;&epsilon;&iota;&sigmaf;, <em>katabaseis</em>,&nbsp; o &kappa;ά&theta;&omicron;&delta;&omicron;&iota;, <em>kathodoi</em>, y se adjudican a <em>H&eacute;rcules</em>, <em>Ulises, Eneas, Teseo, Pir&iacute;too</em> y sobre todo a <em>Orfeo</em>, que acude en busca de su esposa, fallecida por el veneno de una serpiente,&nbsp; y cuyo final no anticipo para no minorar el inter&eacute;s de la lectura del texto de <em>Ovidio</em>, que sin duda inspir&oacute; las numerosas representaciones pict&oacute;ricas que del mito se hicieron.&nbsp; Lo presento&nbsp; en un cuadro tambi&eacute;n de <em>Pedro Pablo Rubens</em></p>
<p>
	<em>Orfeo y Eur&iacute;dice. 1636 &#8211; 1638. &Oacute;leo sobre lienzo, 196,5 x 247,5 cm.<br />
	Pedro Pablo Rubens</em></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/orfeo.jpg" /></p>
<p>
	<em>Virgilio </em>nos relata tambi&eacute;n el mito en su obrita <em>Culex </em>y luego en sus famosas <em>Ge&oacute;rgicas</em>. <em>Ovidio </em>deb&iacute;a conocer esta versi&oacute;n virgiliana y es el&nbsp; relato de <em>Ovidio </em>que encontramos al principio del <em>Libro X de sus Metamorfosis, versos del 1 al 77</em>. el que ahora transcribo:</p>
<p>
	<em><strong>De all&iacute; se aleja el Himeneo, cubierto por azafranado manto, atravesando el cielo inmenso, yse dirigi&oacute; a la regi&oacute;n de los C&iacute;cones, y en vano lo llama la voz de Orfeo. Presente estuvo, s&iacute;, pero ni llev&oacute; all&iacute; palabras rituales ni rostro gozoso ni favorable presagio. Incluso la antorcha que sosten&iacute;a no dej&oacute; de chisporrotear produciendo un humo que hac&iacute;a brotar las l&aacute;grimas, y no logr&oacute;, por m&aacute;s que se la movi&oacute;, dar llama alguna. El resultado fue a&uacute;n m&aacute;s grave que el augurio: pues la reci&eacute;n casada, durante un paseo en el que iba acompa&ntilde;ada por un tropel de N&aacute;yades, sucumbi&oacute; de la mordedura de una serpiente en un tobillo. La llor&oacute; mucho el artista rodopeo en los aires de arriba, tras de lo cual, para no dejar de probar tambi&eacute;n con las sombras, se atrevi&oacute; a descender a la Estige por la puerta del T&eacute;naro, y, atravesando multitudes ingr&aacute;vidas y espectros que hab&iacute;an recibido sepultura, se present&oacute; ante Pers&eacute;fone y ante el soberano que gobierna el repulsivo reino de las sombras, y pulsando las cuerdas en acompa&ntilde;amiento a su canto dijo as&iacute;: &ldquo;Oh divinidades del mundo situado bajo tierra, al que venimos a caer cuantos somos engendradas mortales, si es licito y vosotros permitis que yo diga la verdad omitiendo los rodeos propios de una boca mentirosa, no he descendidoaqu&iacute; para ver el oscuro T&aacute;rtaro, ni para encadenar las tres gargantas, provistas de culebras en vez de vello, del monsgtruo Meduseo; el motivo de mi viaje es mi esposa, en la que una v&iacute;bora, al ser pisada, introdujo su veneno, y le arrebat&acute;&acute;o sus a&ntilde;os en crecimiento. Yo quise ser capaz de sop&oacute;rtalo, y no negar&eacute; que le he intentado; el Amor ha vencido. Es un dios bien conocido en las regiones de arriba; yo no s&eacute; si tambi&eacute;n lo es aqu&iacute;, pero sospecho que s&iacute; lo es tambi&eacute;n, y si la fama del antiguo rapta no ha mentido, tambi&eacute;n a vosotros os uni&oacute; el Amor. Por estos lugares llenos de espanto, por este inmenso Caos y por el silencio de vasto territorio yo os lo pido: volved a tejer el prematuro destino de Eur&iacute;dice. Todos los seres os somos debido, y tras breve demora, m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano, marchamos velozmente al mismo sitio. Aqu&iacute; nos encaminamos todos, &eacute;sta es la &uacute;ltima morada, y vosotros pose&eacute;is los m&aacute;s dilatados territorios habitados por la raza humana. Tambi&eacute;n Euridice ser&aacute; de vuestra propiedad cuando en saz&oacute;n haya cumplido los a&ntilde;os que le corresponden; os pido su disfrute como un obsequio; y si los hados niegan esta concesi&oacute;n para mi esposa, yo tengo tomada mi ﬁrme resoluci&oacute;n de no volver: gozad con la muerte de los dos&rdquo;. lmentras &eacute;l hablaba as&iacute; y hac&iacute;a vibrar las cuerdas acompa&ntilde;ando a sus palabras, lo lloraban las almas sin sangre; T&aacute;ntalo no trat&oacute; de alcanzar el agua que se le escapaba, qued&oacute; paralizada la rueda de Ix&iacute;on, las aves no hicieron presa en el h&iacute;gado, y t&uacute;, Sisifo, te sentaste en tu pe&ntilde;a. Entonces se dice que por primera vez las mejillas de las Eum&eacute;nides, subyugadas por el canto, se humedecieron de l&aacute;grimas, y ni la regia consorte ni el que gobierna los abismos fueron capaces de decir que no al suplicante, y llaman a Eur&iacute;dice. Se encontraba ella entre las sombras reci&eacute;n llegadas, y avanz&oacute; con paso lento por la herida. El rodopio Orfeo la recibi&oacute;, al mismo tiempo que la condici&oacute;n de no volver atr&aacute;s los ojos hasta que hubiera salido de los valles de Averno; en otro caso quedar&iacute;a anulada la gracia.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Emprenden la marcha a trav&eacute;s de parajes de silenciosa quietud y siguiendo una senda ompinada, abrupta, oscura, pre&ntilde;ada de negras tinieblas, y llegaron cerca del l&iacute;mite de la tierra de arriba. All&iacute;, por temor a que ella desfalleciese, y ansioso de verla, volvi&oacute; el enamorado los ojos, y en el acto ella cay&oacute; de nuevo al abismo. Y extendiendo ella los brazos y esforz&aacute;ndose por ser abrazada y por abrazar, no agarra la desventurada otra cosa que el aire que se le escapa, y al morir ya por segunda vez no profiri&oacute; queja alguna de su esposo (&iquest;pues de qu&eacute; se iba a auejar sino de que la hab&iacute;a amado?), y dici&eacute;ndole un &uacute;ltimo adi&oacute;s, que apenas pudieron percibir los o&iacute;dos de Orfeo, descendi&oacute; de nuevo al lugar de donde partiera. Con la doble muerte de su esposa qued&oacute; Orfeo no menos agturdido que el que vio asustado los tres cuellos del perro, de los cuales el central llevaba las cadenas; a aquel hombre no le abandon&oacute; el p&aacute;nico antes que su anterior naturaleza, pues la piedra le invadi&acute;po el cuerpo. O que &Oacute;leno, que se ech&oacute; la culpa y quiso pasar por convito, o que t&uacute;, desdichada Letea, ensoberbecida de tu belleza, corazones ambos unid&iacute;simo en otro tiempo, hoy pe&ntilde;as que desansan sobre el h&uacute;medo Ida.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Suplic&oacute; Orfeo, y en vano quiso volver a pasar; el barquero lo rechaz&oacute;, y aun as&iacute; durante siete d&iacute;as permaneci&oacute; &eacute;l sentado en la orilla, desali&ntilde;ado y ayuno del don de Ceres; la angustia y la pena de su alma y las l&aacute;grimas fueron su alimento. Despu&eacute;s de lamentarse llamando crueles a los dioses del &Eacute;rebo, se retir&oacute; al elevado R&oacute;dope y al Hemo batido por los aquilones.</strong></em></p>
<p>
	<em>Atalanta e Hipomenes</em></p>
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	<em>Hip&oacute;menes y Atalanta 1618 &#8211; 1619. &Oacute;leo sobre lienzo, 206 x 297 cm.<br />
	Reni, Guido, pintor barroco bolo&ntilde;es.</em></p>
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	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/sin_título.jpg" /></p>
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	Hace alg&uacute;n tiempo reh&iacute;ce el relato de la famosa carrera de <em>Atalanta </em>e <em>Hipomenes </em>en este mismo blog adaptando directamente el texto de <em>Ovidio</em>. El mito narra la historia de Atalanta, la hija del rey de <em>Arcadia</em>, que se ofreci&oacute; en matrimonio a quien fuera capaz de vencerla en la carrera; quienes fueran derrotados ser&iacute;an castigados con la muerte. El apuesto <em>Hipomenes </em>le gan&oacute; la carrera sirvi&eacute;ndose de la ayuda de la diosa <em>Venus</em>, que le sugiri&oacute; una estratagema.</p>
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	Remito a la p&aacute;gina <a href="https://www.antiquitatem.com/atalanta-mitologia-palacio-del-infantado">https://www.antiquitatem.com/atalanta-mitologia-palacio-del-infantado</a>&nbsp; para obtener un comentario m&aacute;s amplio del relato, pero ofrezco no obstante el texto, ahora a la vista de uno de los cuadros del Prado, el correspondiente a Guido Reni.</p>
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	Quien desee una lectura completa del texto de <em>Ovidio </em>debe acudir a <em>Metamorfosis, VIII, 281 y ss</em>. para el episodio de <em>Meleagro </em>y la caza del jabal&iacute; de <em>Calid&oacute;n </em>y&nbsp; <em>Metamorfosis X,560-704</em> para la carrera con <em>Hipomenes</em>.</p>
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	<em><strong>Cuando Atalanta naci&oacute;, su padre, el rey de Arcadia, enfurecido porque s&oacute;lo deseaba un hijo var&oacute;n, la abandon&oacute; falto de toda piedad en lo alto de una monta&ntilde;a para que muriera de hambre o devorada por las feroces bestias. La diosa Artemisa, que casualmente cazaba en aquellos lugares, se apiad&oacute; de la ni&ntilde;a indefensa y le envi&oacute; una enorme osa que d&oacute;cil la amamant&oacute; con su leche. Con el tiempo y adoptada como hija por la diosa, se convirti&oacute; en una certera cazadora y en la mujer m&aacute;s veloz del mundo y emulando a su patrona prometi&oacute; que tampoco ella se casar&iacute;a nunca.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Cuando siendo una cazadora famosa recibi&oacute; como trofeo la piel del jabal&iacute; que asolaba el reino de Calid&oacute;n en cuya cacer&iacute;a ella particip&oacute;, se reconcili&oacute; con su padre, que le insist&iacute;a una y otra vez en la necesidad de contraer matrimonio y ofrecerle un heredero futuro para su trono.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>La esquiva Atalanta consult&oacute; el or&aacute;culo de los dioses sobre su esposo y escuch&oacute; estas confusas palabras:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&#8212; Para nada necesitas un esposo, Atalanta; evita tener un marido. Y a&uacute;n as&iacute; no escapar&aacute;s y ni estando viva te ver&aacute;s privada de ti misma.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Asustada por estas palabras dif&iacute;ciles de entender procura vivir soltera en los bosques, lejos de sus muchos pretendientes, a los que quiere ahuyentar con una extra&ntilde;a propuesta:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&#8212; S&oacute;lo me poseer&aacute; aquel de vosotros que me venza en veloz carrera, ese ser&aacute; mi esposo. En cambio el vencido habr&aacute; de morir en castigo a sus pretensiones. Esta es mi propuesta definitiva.&nbsp;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Es tal la hermosura de la veloz Atalanta que fueron muchos los j&oacute;venes incautos que osaron competir con la mujer m&aacute;s veloz del mundo y perdieron gimiendo y llorando la carrera y con ella la vida inestimable. Por eso el joven Hipomenes, que tan s&oacute;lo hab&iacute;a o&iacute;do hablar de la bella Atalanta, consideraba excesivo el riesgo que habr&iacute;a de correr para conseguirla como esposa. Pero tan pronto vio el espl&eacute;ndido cuerpo de la&nbsp; joven muchacha&nbsp; que hab&iacute;a retirado el velo de su rostro, qued&oacute; prendado y seducido de inmediato.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&#8211;Probar&eacute; yo tambi&eacute;n suerte; el premio merece correr el riesgo mortal. Los dioses ayudan a los valientes. -dice inflamado. Y loco de amor prosigue:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&nbsp; &#8212; Bella Atalanta, has vencido f&aacute;cilmente y sin esfuerzo a esos pobres muchachos, pero m&iacute;dete conmigo, que soy hijo de Megareo. Si te venzo, no ser&aacute; una derrota deshonrosa para t&iacute; y si ganas t&uacute; la carrera, habr&aacute;s vencido a Hipomenes, el biznieto de Neptuno, dios de las aguas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Atalanta levanta sus bellos ojos luminosos y lo mira con ternura.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8212; &iquest;Por qu&eacute; quieres insensato poner en peligro tu vida preciosa, t&uacute; todav&iacute;a un ni&ntilde;o? Eres hermoso y valiente, pues no te asusta la muerte. &iquest;Tanto me amas y deseas que est&aacute;s dispuesto a morir&hellip;? Huye mientras puedas, hermoso joven; otras muchachas hermosas querr&aacute;n casarse felices contigo.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Y tal vez tocada por vez primera por el dulce sentimiento del amor,&nbsp; la inexperta y arisca Atalanta suaviza su decisi&oacute;n implacable y piensa en lo &iacute;ntimo de su coraz&oacute;n:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&nbsp;&nbsp; &#8212; &iquest;Por qu&eacute; ha de morir este infeliz inmerecidamente como premio a su amor? Ojal&aacute; desdichado no me hubieras visto nunca. Si la virginidad no fuera mi destino eterno, t&uacute; ser&iacute;as el &uacute;nico con quien yo compartir&iacute;a mi lecho nupcial. Ojal&aacute;, loco, fueras m&aacute;s veloz que yo misma.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pero ya Hipomenes urge la carrera, no sin antes encomendarse a la diosa del amor y pedir su ayuda divina:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&nbsp;&nbsp; &#8212; Tu, diosa, que has inspirado mi pasi&oacute;n ciega, ayuda a mi osad&iacute;a.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Acudi&oacute; Venus a la llamada envuelta en una blanca nube, tan s&oacute;lo visible para Hipomenes,&nbsp; y le entreg&oacute; tres manzanas amarillas, brillantes como el sol, que deber&iacute;a utilizar en la carrera de una determinada manera.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Las trompetas dieron la se&ntilde;al de salida. All&aacute; van los dos contendientes tan veloces que parecen&nbsp; volar. Atalanta, rehusando pasar al muchacho, se sit&uacute;a a la par y contempla embelesada su rostro virginal. Arroja entonces Hipomenes una de las tres brillantes manzanas, que atrae de inmediato la mirada y el inter&eacute;s de Atalanta. Refrena pues su marcha y mientras recoge curiosa del suelo la fruta de oro, es adelantada por Hipomenes. Recupera veloz Atalanta el espacio perdido y de nuevo sobrepasa al joven con facilidad. Arroja el joven&nbsp; una segunda fruta y una vez m&aacute;s se entretiene la muchacha, que pronto recupera tambi&eacute;n el tiempo perdido. Tan s&oacute;lo queda el &uacute;ltimo tramo antes de la meta final. Ahora el joven lanza con fuerza la tercera manzana lejos del camino. Atalanta duda, pero confiada en sus veloces pies, acude a recoger a lo lejos el dorado fruto. Pero calcul&oacute; mal su rapidez o tal vez el incipiente amor refren&oacute; su marcha, que ahora resulta perdedora. Hipomenes ha alcanzado mientras tanto la meta final y con ello su ansiado premio merecido, el matrimonio con la joven virgen.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Incomprensiblemente, el joven Hipomenes olvid&oacute; a Venus y no supo agradecer su ayuda. La diosa se sinti&oacute; por ello despreciada y ofendida.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Cierto d&iacute;a pasaban junto al templo de Cibeles, la Madre de los dioses, y decidieron descansar del largo camino. Se apoder&oacute; de Hipomenes un repentino e irrefrenable deseo de yacer con Atalanta, suscitado sin duda por la vengativa Venus. All&iacute; mismo, en la cueva sagrada, a la vista de las divinas im&aacute;genes, profanan el&nbsp; santuario con su obsceno amor.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>La Madre Cibeles castig&oacute; su lujuria con su divina severidad: unas largas y feroces melenas cubren sus humanos cuellos, las manos se transforman en garras, una larga cola surge de su espalda, elevan fieros su orgullosa cabeza de&nbsp; le&oacute;n y&nbsp; sus fauces emiten rugidos que amedrentan a los restantes animales. Compadecida luego la diosa, unce a la pareja de leones con fuertes correas de flexible cuero a su majestuoso carro, del que han de tirar incansables por toda la eternidad.</strong></em></p>
<p>
	Sirvan estos tres o cuatro ejemplos de c&oacute;mo <em>Ovidio </em>puede facilitarnos la visita a <em>Museos </em>tales como el del <em>Prado </em>y facilitarnos la comprensi&oacute;n de decenas de&nbsp; obras all&iacute; expuestas.</p>
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	<em>Textos Latinos</em></p>
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	<em>Deucali&oacute;n y Pirra. Ovidio, Metamorfosis, I, 309-430:</em></p>
<p>
	<em>Obruerat tumulos inmensa licentia ponti,<br />
	Pulsabantque noui montana cacumina fluctus.<br />
	Maxima pars unda rapitur: quibus unda pepercit,<br />
	Illos longa domant inopi ieiunia uictu.<br />
	Separat Aonios Oetaeis Phocis ab aruis,&nbsp;<br />
	Terra ferax, dum terra fuit, sed tempore in illo<br />
	Pars maris et latus subitarum campus aquarum;<br />
	Mons ibi uerticibus petit arduus astra duobus,<br />
	Nomine Parnasus, superantque cacumina nubes:<br />
	Hic ubi Deucalion (nam cetera texerat aequor)<br />
	Cum consorte tori parua rate uectus adhaesit,<br />
	Corycidas nymphas et numina montis adorant<br />
	Fatidicamque Themin, quae tunc oracla tenebat:<br />
	Non illo melior quisquam nec amantior aequi<br />
	Vir fuit aut illa metuentior ulla deorum.<br />
	Iuppiter ut liquidis stagnare paludibus orbem<br />
	Et superesse uirum de tot modo milibus unum<br />
	Et superesse uidet de tot modo milibus unam,<br />
	Innocuos ambo, cultores numinis ambo,<br />
	Nubila disiecit nimbisque aquilone remotis<br />
	Et caelo terras ostendit et aethera terris.<br />
	Nec maris ira manet, positoque tricuspide telo<br />
	Mulcet aquas rector pelagi supraque profundum<br />
	Exstantem atque umeros innato murice tectum<br />
	Caeruleum Tritona uocat conchaeque sonanti<br />
	Inspirare iubet fluctusque et flumina signo<br />
	Iam reuocare dato: caua bucina sumitur illi,<br />
	Tortilis, in latum quae turbine crescit ab imo,<br />
	Bucina, quae medio concepit ubi aera ponto,<br />
	Litora uoce replet sub utroque iacentia Phoebo.<br />
	Tunc quoque, ut ora dei madida rorantia barba<br />
	Contigit et cecinit iussos inflata receptus,<br />
	Omnibus audita est telluris et aequoris undis<br />
	Et, quibus est undis audita, coercuit omnes.<br />
	Iam mare litus habet, plenos capit alueus amnes,<br />
	Flumina subsidunt collesque exire uidentur,<br />
	Surgit humus, crescunt loca decrescentibus undis,<br />
	Postque diem longam nudata cacumina siluae<br />
	Ostendunt limumque tenent in fronde relictum.<br />
	Redditus orbis erat; quem postquam uidit inanem<br />
	Et desolatas agere alta silentia terras,<br />
	Deucalion lacrimis ita Pyrrham adfatur obortis:<br />
	&quot;O soror, o coniunx, o femina sola superstes,<br />
	Quam commune mihi genus et patruelis origo,<br />
	Deinde torus iunxit, nunc ipsa pericula iungunt,<br />
	Terrarum, quascumque uident occasus et ortus,<br />
	Nos duo turba sumus: possedit cetera pontus.<br />
	Haec quoque adhuc uitae non est fiducia nostrae<br />
	Certa satis; terrent etiam nunc nubila mentem.<br />
	Quis tibi, si sine me fatis erepta fuisses,<br />
	Nunc animus, miseranda, foret? quo sola timorem<br />
	Ferre modo posses? quo consolante doleres?<br />
	Namque ego, crede mihi, si te quoque pontus haberet,<br />
	Te sequerer, coniunx, et me quoque pontus haberet.<br />
	O utinam possim populos reparare paternis<br />
	Artibus atque animas formatae infundere terrae!<br />
	Nunc genus in nobis restat mortale duobus<br />
	(Sic uisum superis) hominumque exempla manemus.&quot;<br />
	Dixerat, et flebant; placuit caeleste precari<br />
	Numen et auxilium per sacras quaerere sortes.<br />
	Nulla mora est: adeunt pariter Cephisidas undas,<br />
	Vt nondum liquidas, sic iam uada nota secantes.<br />
	Inde ubi libatos inrorauere liquores<br />
	Vestibus et capiti, flectunt uestigia sanctae<br />
	Ad delubra deae, quorum fastigia turpi<br />
	Pallebant musco stabantque sine ignibus arae.<br />
	Vt templi tetigere gradus, procumbit uterque<br />
	Pronus humi gelidoque pauens dedit oscula saxo,<br />
	Atque ita &quot;si precibus&quot; dixerunt &quot;numina iustis<br />
	Victa remollescunt, si flectitur ira deorum,<br />
	Dic, Themi, qua generis damnum reparabile nostri<br />
	Arte sit, et mersis fer opem, mitissima, rebus.&quot;<br />
	Mota dea est sortemque dedit: &quot;discedite templo<br />
	Et uelate caput cinctasque resoluite uestes<br />
	Ossaque post tergum magnae iactate parentis.&quot;<br />
	Obstipuere diu, rumpitque silentia uoce<br />
	Pyrrha prior iussisque deae parere recusat,<br />
	Detque sibi ueniam, pauido rogat ore pauetque<br />
	Laedere iactatis maternas ossibus umbras.<br />
	Interea repetunt caecis obscura latebris<br />
	Verba datae sortis secum inter seque uolutant.<br />
	Inde Promethides placidis Epimethida dictis<br />
	Mulcet et &quot;aut fallax&quot; ait &quot;est sollertia nobis,<br />
	Aut (pia sunt nullumque nefas oracula suadent)<br />
	Magna parens terra est: lapides in corpore terrae<br />
	Ossa reor dici; iacere hos post terga iubemur.&quot;<br />
	Coniugis augurio quamquam Titania mota est,<br />
	Spes tamen in dubio est: adeo caelestibus ambo<br />
	Diffidunt monitis. sed quid temptare nocebit?<br />
	Discedunt uelantque caput tunicasque recingunt<br />
	Et iussos lapides sua post uestigia mittunt.<br />
	Saxa (quis hoc credat, nisi sit pro teste uetustas?)<br />
	Ponere duritiem coepere suumque rigorem<br />
	Mollirique mora mollitaque ducere formam.<br />
	Mox ubi creuerunt naturaque mitior illis<br />
	Contigit, ut quaedam, sic non manifesta uideri<br />
	Forma potest hominis, sed, uti de marmore coepta,<br />
	Non exacta satis rudibusque simillima signis.<br />
	Quae tamen ex illis aliquo pars umida suco<br />
	Et terrena fuit, uersa est in corporis usum;<br />
	Quod solidum est flectique nequit, mutatur in ossa;<br />
	Quae modo uena fuit, sub eodem nomine mansit;<br />
	Inque breui spatio superorum numine saxa<br />
	Missa uiri manibus faciem traxere uirorum,<br />
	Et de femineo reparata est femina iactu.<br />
	Inde genus durum sumus experiensque laborum<br />
	Et documenta damus, qua simus origine nati.<br />
	Cetera diuersis tellus animalia formis<br />
	Sponte sua peperit, postquam uetus umor ab igne<br />
	Percaluit solis caenumque udaeque paludes<br />
	Intumuere aestu fecundaque semina rerum<br />
	Viuaci nutrita solo ceu matris in aluo<br />
	Creuerunt faciemque aliquam cepere morando.<br />
	Sic, ubi deseruit madidos septemfluus agros<br />
	Nilus et antiquo sua flumina reddidit alueo<br />
	Aetherioque recens exarsit sidere limus,<br />
	Plurima cultores uersis animalia glaebis<br />
	Inueniunt et in his quaedam modo coepta per ipsum<br />
	Nascendi spatium, quaedam inperfecta suisque<br />
	Trunca uident numeris, et eodem in corpore saepe<br />
	Altera pars uiuit, rudis est pars altera tellus.</em></p>
<p>
	&#8230;&#8230;</p>
<p>
	<em>Rapto de Europa. Ovidio, Metamorfosis II, 833-875:</em></p>
<p>
	<em>Has ubi uerborum poenas mentisque profanae<br />
	Cepit Atlantiades, dictas a Pallade terras<br />
	Linquit et ingreditur iactatis aethera pennis.<br />
	Seuocat hinc genitor nec causam fassus amoris:<br />
	&quot;Fide minister&quot; ait &quot;iussorum, nate, meorum,<br />
	Pelle moram solitoque celer delabere cursu<br />
	Quaeque tuam matrem tellus a parte sinistra<br />
	Suspicit (indigenae Sidonida nomine dicunt),<br />
	Hanc pete, quodque procul montano gramine pasci<br />
	Armentum regale uides, ad litora uerte&quot;.<br />
	Dixit et expulsi iamdudum monte iuuenci<br />
	Litora iussa petunt, ubi magni filia regis<br />
	Ludere uirginibus Tyriis comitata solebat.<br />
	Non bene conueniunt nec in una sede morantur<br />
	Maiestas et amor; sceptri grauitate relicta,<br />
	Ille pater rectorque deum, cui dextra trisulcis<br />
	Ignibus armata est, qui nutu concutit orbem,<br />
	Induitur faciem tauri mixtusque iuuencis<br />
	Mugit et in teneris formosus obambulat herbis.<br />
	Quippe color niuis est, quam nec uestigia duri<br />
	Calcauere pedis nec soluit aquaticus Auster.<br />
	Colla toris exstant, armis palearia pendent;<br />
	Cornua parua quidem, sed quae contendere possis<br />
	Facta manu puraque magis perlucida gemma.<br />
	Nullae in fronte minae nec formidabile lumen;<br />
	Pacem uultus habet. miratur Agenore nata<br />
	Quod tam formosus, quod proelia nulla minetur;<br />
	Sed quamuis mitem, metuit contingere primo.<br />
	Mox adit et flores ad candida porrigit ora.<br />
	Gaudet amans et, dum ueniat sperata uoluptas,<br />
	Oscula dat manibus; uix iam, uix cetera differt.<br />
	Et nunc alludit uiridique exsultat in herba<br />
	Nunc latus in fuluis niueum deponit harenis;<br />
	Paulatimque metu dempto, modo pectora praebet<br />
	Virginea plaudenda manu, modo cornua sertis<br />
	Impedienda nouis. ausa est quoque regia uirgo,<br />
	Nescia quem premeret, tergo considere tauri,<br />
	Cum deus a terra siccoque a litore sensim<br />
	Falsa pedum primo uestigia ponit in undis,<br />
	Inde abit ulterius mediique per aequora ponti<br />
	Fert praedam. pauet haec litusque ablata relictum<br />
	Respicit et dextra cornum tenet, altera dorso<br />
	Imposita est; tremulae sinuantur flamine uestes.</em></p>
<p>
	&nbsp; &#8230;.</p>
<p>
	<em>Orfeo y Eur&iacute;dice. &nbsp; Ovidio, Metamorfosis, X, versos del 1 al 77.</em></p>
<p>
	I<em>nde per immensum croceo uelatus amictu<br />
	Aethera digreditur Ciconumque Hymenaeus ad oras<br />
	Tendit et Orphea nequiquam uoce uocatur.<br />
	Adfuit ille quidem, sed nec sollemnia uerba<br />
	Nec laetos uultus nec felix attulit omen;<br />
	Fax quoque, quam tenuit, lacrimoso stridula fumo<br />
	Vsque fuit nullosque inuenit motibus ignes.<br />
	Exitus auspicio grauior. nam nupta per herbas<br />
	Dum noua naiadum turba comitata uagatur,<br />
	Occidit in talum serpentis dente recepto.<br />
	Quam satis ad superas postquam Rhodopeius auras<br />
	Defleuit uates, ne non temptaret et umbras,<br />
	Ad Styga Taenaria est ausus descendere porta<br />
	Perque leues populos simulacraque functa sepulcro<br />
	Persephonen adiit inamoenaque regna tenentem<br />
	Vmbrarum dominum pulsisque ad carmina neruis<br />
	Sic ait: &quot;o positi sub terra numina mundi,<br />
	In quem reccidimus, quidquid mortale creamur,<br />
	Si licet et falsi positis ambagibus oris<br />
	Vera loqui sinitis, non huc, ut opaca uiderem<br />
	Tartara, descendi, nec uti uillosa colubris<br />
	Terna Medusaei uincirem guttura monstri;<br />
	Causa uiae est coniunx, in quam calcata uenenum<br />
	Vipera diffudit crescentesque abstulit annos.<br />
	Posse pati uolui nec me temptasse negabo:<br />
	Vicit Amor. supera deus hic bene notus in ora est;<br />
	An sit et hic, dubito. sed et hic tamen auguror esse,<br />
	Famaque si ueteris non est mentita rapinae,<br />
	Vos quoque iunxit Amor. per ego haec loca plena timoris,<br />
	Per Chaos hoc ingens uastique silentia regni,<br />
	Eurydices, oro, properata retexite fata!<br />
	Omnia debentur uobis paulumque morati<br />
	Serius aut citius sedem properamus ad unam.<br />
	Tendimus huc omnes, haec est domus ultima, uosque<br />
	Humani generis longissima regna tenetis.<br />
	Haec quoque, cum iustos matura peregerit annos,<br />
	Iuris erit uestri: pro munere poscimus usum.<br />
	Quod si fata negant ueniam pro coniuge, certum est<br />
	Nolle redire mihi: leto gaudete duorum.&quot;<br />
	Talia dicentem neruosque ad uerba mouentem<br />
	Exsangues flebant animae: nec Tantalus undam<br />
	Captauit refugam stupuitque Ixionis orbis,<br />
	Nec carpsere iecur uolucres, urnisque uacarunt<br />
	Belides, inque tuo sedisti, Sisyphe, saxo.<br />
	Tunc primum lacrimis uictarum carmine fama est<br />
	Eumenidum maduisse genas, nec regia coniunx<br />
	Sustinet oranti nec, qui regit ima, negare<br />
	Eurydicenque uocant. umbras erat illa recentes<br />
	Inter et incessit passu de uulnere tardo.<br />
	Hanc simul et legem Rhodopeius accipit Orpheus,<br />
	Ne flectat retro sua lumina, donec Auernas<br />
	Exierit ualles; aut irrita dona futura.<br />
	Carpitur adcliuis per muta silentia trames,<br />
	Arduus, obscurus, caligine densus opaca.<br />
	Nec procul abfuerant telluris margine summae:<br />
	Hic, ne deficeret, metuens auidusque uidendi<br />
	Flexit amans oculos: et protinus illa relapsa est<br />
	Bracchiaque intendens prendique et prendere certans<br />
	Nil nisi cedentes infelix adripit auras.<br />
	Iamque iterum moriens non est de coniuge quicquam<br />
	Questa suo (quid enim nisi se quereretur amatam?)<br />
	Supremumque &quot;uale&quot;, quod iam uix auribus ille<br />
	Acciperet, dixit reuolutaque rursus eodem est.<br />
	Non aliter stupuit gemina nece coniugis Orpheus,<br />
	Quam tria qui timidus, medio portante catenas,<br />
	Colla canis uidit; quem non pauor ante reliquit,<br />
	Quam natura prior, saxo per corpus oborto;<br />
	Quique in se crimen traxit uoluitque uideri<br />
	Olenos esse nocens, tuque, o confisa figurae,<br />
	Infelix Lethaea, tuae, iunctissima quondam<br />
	Pectora, nunc lapides, quos umida sustinet Ide.<br />
	Orantem frustraque iterum transire uolentem<br />
	Portitor arcuerat; septem tamen ille diebus<br />
	Squalidus in ripa Cereris sine munere sedit:<br />
	Cura dolorque animi lacrimaeque alimenta fuere.<br />
	Esse deos Erebi crudeles questus in altam<br />
	Se recipit Rhodopen pulsumque aquilonibus Haemum.</em></p>
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		<title>Caligrama  τεχνοπαíγνια (technopaignia) carmina figurata  Poema-figura  Poema visual Poesía concreta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Apr 2016 03:01:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[Llamamos  caligrama o  poema visual a aquel que con la disposición de sus versos y palabras dibuja en el texto escrito la figura a la que el contenido del poema se refiere. Es, pues, un poema visual hermoso, que eso es lo que significa “caligrama”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Llamamos  caligrama o  poema visual a aquel que con la disposición de sus versos y palabras dibuja en el texto escrito la figura a la que el contenido del poema se refiere. Es, pues, un poema visual hermoso, que eso es lo que significa “caligrama”.</b></p>
<p>
	<em>Caligrama </em>es una palabra moderna, derivada del franc&eacute;s <em>calligramme</em>, creada por el poeta <em>Guillaume Apollinaire</em>,&nbsp; en su obra titulad &ldquo;<em>Calligrammes. Po&egrave;mes de la Paix et de la Guerre&nbsp; 1913-1916&rdquo;</em>. La palabra resulta de la composici&oacute;n del adjetivo griego &kappa;&alpha;&lambda;ό&sigmaf; ,<em>kal&oacute;s</em>, que significa <em>bello, hermoso, bueno</em> y el sustantivo&nbsp; &gamma;&rho;ά&mu;&mu;&alpha;, <em>gramma</em>, que significa<em> letra, escrito</em>. As&iacute; que propiamente significa <em>&ldquo;letra, escrito bello</em>&rdquo;.</p>
<p>
	<em>Technopa&iacute;gnia&nbsp; </em>la emple&oacute; por primera vez <em>Ausonio </em>en su obra<em> XII,1</em> para referirse a un poema en hex&aacute;metros en que cada verso termina con el monos&iacute;labo con el que empieza el siguiente. Es una palabra griega compuesta de&nbsp; &tau;έ&chi;&nu;&eta;, <em>techne</em>, <em>arte </em>y &pi;&alpha;ἱ&gamma;&nu;&iota;&omicron;&nu;, <em>pa&iacute;gnion</em>,&nbsp; <em>juego</em>, significando por tanto &ldquo;<em>juego de arte</em>&rdquo;, refiri&eacute;ndose a la especial habilidad del poeta, sin que todav&iacute;a tuviera el significado que ahora le adjudicamos.</p>
<p>
	En lat&iacute;n se llaman <em>carmina figurata</em> y naturalmente abundan dada la tendencia del romano a imitar todo lo griego.</p>
<p>
	<em>Poema-figura</em> es una buena denominaci&oacute;n en espa&ntilde;ol creada por el profesor <em>Garc&iacute;a Teijeiro&nbsp; </em><em>M&ordf; Teresa Molinos,</em>cuya traducci&oacute;n y notas en la edici&oacute;n de <em>Editorial Gredos</em> luego utilizar&eacute;.</p>
<p>
	<em>Poes&iacute;a visual</em> y <em>poes&iacute;a concreta</em> son dos t&eacute;rminos modernos para referirse a un tipo de poes&iacute;a en la que lo visual y el espacio colaboran con la rima y el ritmo a la representaci&oacute;n objetiva (objetuaci&oacute;n) de las ideas abstractas.</p>
<p>
	Este tipo de poemas son de alguna manera&nbsp; puestos en valor modernamente por <em>Guillaume Apollinair(</em>1880-1918),&nbsp; y el poeta chileno <em>Vicente Huidobro(</em>1893-1948) , hasta el punto de que habr&aacute; muchas personas que los consideren los creadores sin conocer que ya los griegos como <em>Simias de Rodas</em>, autor del siglo IV a.C., vivi&oacute; hacia el 300 a.C. , famoso porque de &eacute;l se conservan los primeros en nuestra tradici&oacute;n occidental y <em>Te&oacute;crito</em>, el poeta de los <em>Idilios</em>, ya los escribieron. En nuestro orgullo moderno tampoco debemos desconocer que en el mundo &aacute;rabe tambi&eacute;n se dibujaron poemas aprovechando la belleza gr&aacute;fica de los signos que los &aacute;rabes emplean en su escritura.</p>
<p>
	Los <em>technopa&iacute;gnia </em>o <em>poemas-figura</em> griegos antiguos son seis: De <em>Simias de Rodas</em> conservamos tres que no han dejado de asombrar desde la <em>Antig&uuml;edad</em>, que se titulan <em>Las Alas</em>,<em> El Hacha</em> y <em>El Huevo</em>. De <em>Te&oacute;crito </em>se conserva el poema llamado la <em>Siringa</em>. De <em>Dosiadas</em>, contempor&aacute;neo de los anteriores conservamos &ldquo;<em>El altar d&oacute;rico</em>&rdquo; y de un tal <em>Besantino</em>, que se ha querido identificar c<em>on el lexic&oacute;grafo latino del siglo II d.C., Lucio Julio Vestino, contempor&aacute;neo de Adriano, el poema &ldquo;El altar j&oacute;nico</em>&rdquo;. &ldquo;<em>Besantino</em>&rdquo; ser&iacute;a una corrupci&oacute;n del nombre &ldquo;<em>Vestino</em>&rdquo; a trav&eacute;s de &ldquo;<em>Bestino</em>&rdquo;.&nbsp; Pero todas estas autor&iacute;as han sido en alg&uacute;n momento cuestionadas; de estos autores s&oacute;lo nos es bien conocido <em>Te&oacute;crito</em>.</p>
<p>
	Naturalmente, hubo poemas similares en lat&iacute;n en &eacute;poca romana. As&iacute; <em>Levio</em>, en el siglo I, los utiliza en su <em>Pterygium Phoenicis (&ldquo;Las alas del F&eacute;nix</em>&rdquo;),&nbsp; y en el IV el poeta <em>Publilio Porfirio Optaciano</em> escribe unos poemas titulados tambi&eacute;n <em>Siringa </em>y el <em>Altar </em>y un <em>Organo de agua</em>, prueba evidente de que conoc&iacute;a bien los griegos. <em>Venancio Fortunato</em>, en el siglo VI y m&aacute;s tarde <em>R&aacute;bano Mauro</em> en &eacute;poca de<em> Carlo Magno</em> tambi&eacute;n escribieron<em> poemas-figura</em>.</p>
<p>
	A partir del <em>Renacimiento </em>tuvieron un gran desarrollo en toda <em>Europa</em>; en realidad en <em>Espa&ntilde;a </em>fue menor porque nuestro <em>Humanismo </em>tuvo un menor conocimiento del griego.</p>
<p>
	Moderna y actualmente su desarrollo es enorme, dada la importancia que todo lo visual y el dise&ntilde;os de las cosas tiene en nuestra cultura, divulgada por eficaces medios de comunicaci&oacute;n de masas.</p>
<p>
	Generalmente los seis griegos se han conservado en los manuscritos unidos al final de la obra de <em>Te&oacute;crito </em>ya desde la <em>Antig&uuml;edad </em>y en el siglo X fueron incluidos por el recopilador bizantino en la <em>Antolog&iacute;a Griega </em>como<em> libro n&uacute;mero XV</em>. Pero son estos detalles eruditos que no nos interesan por el momento.</p>
<p>
	Sobre el origen de estas formas po&eacute;ticas se ha pensado, tal vez sin excesivo fundamento, que se trataba de poemas para ser grabados en el objeto que describen, porque ciertamente existen numerosos objetos con inscripciones alusivas. As&iacute; el &ldquo;<em>hacha</em>&rdquo; estar&iacute;a inscrito en un &ldquo;<em>hacha</em>&rdquo;, el &ldquo;<em>alas</em>&rdquo; en las alas de una estatua de <em>Eros</em>, etc..</p>
<p>
	Con menos fundamento a&uacute;n que su origen estar&iacute;a en f&oacute;rmulas m&aacute;gicas. Probablemente su origen est&aacute; en el manierismo de los poetas cultos helen&iacute;sticos, interesados en su <em>eruditismo </em>por las inscripciones antiguas, cuando la poes&iacute;a ha dejado de ser oral y cumplir una funci&oacute;n social siendo cantada o recitada en determinadas ocasiones para convertirse en una creaci&oacute;n puramente libresca orientada a la mera lectura.</p>
<p>
	Hay que tener en cuenta que los manuscritos nos presentan frecuentemente dos disposiciones de los versos: la disposici&oacute;n que conforma la figura a la que se refiere y la disposici&oacute;n de los versos en el orden en el que han de ser le&iacute;dos. En este &uacute;ltimo caso, no coinciden todos los estudiosos con lo que transmiten los manuscritos: generalmente se respeta el orden en <em>Alas</em>, <em>Siringa </em>y en los dos <em>Altares</em>, pero no con el <em>Huevo </em>o el <em>Hacha</em>.</p>
<p>
	Otra cuesti&oacute;n a tener en cuenta es que tanto la m&eacute;trica griega como la latina y sus diversos tipos de versos se basan en la cantidad o duraci&oacute;n de las s&iacute;labas y no en su n&uacute;mero, por lo que tienen una dificultad a&ntilde;adida a la hora de realizar las formas visuales. Lo solucionan utilizando y mezclando diversos tipos de versos para ajustar su forma visual.</p>
<p>
	Ofrecer&eacute; la versi&oacute;n de <em>Manuel Garc&iacute;a Teijeiro y M&ordf; Teresa Molinos Tejada</em>, la primera en espa&ntilde;ol, que adem&aacute;s intenta tambi&eacute;n mantener la forma o dibujo del objeto sobre el que versa el poema, excepto en el caso del &ldquo;<em>Huevo</em>&rdquo; por su dificultad y porque tampoco se conoce con exactitud la forma que le dio <em>Simias</em>. Al &ldquo;<em>Hacha</em>&rdquo; le da tambi&eacute;n una forma diferente, de hacha simple y no doble como la original. En todo caso es sin duda un esfuerzo muy meritorio el de los&nbsp; profesores citados, que hemos de agradecer.</p>
<p>
	Ofrecer&eacute; tambi&eacute;n la impresi&oacute;n de estos poemas tal como aparece en la edici&oacute;n de <em>Jean Crispin de 1570</em>, conformando las figuras correspondientes y con su versi&oacute;n latina en el caso de El Hacha, La Siringa, Las Alas y el Huevo:</p>
<p>
	<em>Theokritou Syrakoisiou Eidyllia kai epigrammata sozomena. Simmiou Rodiou, Moschou Syrakosiou, Bionos Smyrnaiou = Theocriti, Simmiae, Moschi, &amp; Bionis Eidyllia &amp; Epigrammata quae supersunt, cum Musaei poemario, omnia graecolatina &amp; exposita. Genevae : apud J(ean) Crispinum.1570:</em></p>
<p>
	<em>Simias: el Hacha</em></p>
<p>
	<em>Nota</em>: <em>Epeo </em>consagra a la diosa <em>Atenea </em>el hacha con la que construy&oacute; el famoso caballo de <em>Troya</em>.</p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hacha2recortado.jpg" style="width: 159px; height: 223px;" />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img decoding="async" alt="" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hacha3recortado.jpg" style="width: 133px; height: 191px;" /></p>
<p>
	<em>Nota:&nbsp; </em>en la edici&oacute;n de<em> Loeb Classical Library</em>, <em>The Greek Antohology, vol V,</em> traducci&oacute;n de <em>W.R.Paton</em>. London. 1918 aparece con esta forma que facilita su lectura.</p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hacha_edicion_inglesarecortada.jpg" /></p>
<p>
	<em>Nota</em>: La lectura se har&iacute;a formando una espiral desde los versos exteriores 1-2&nbsp; de la izquierda hacia los interiores 11-12, seg&uacute;n propuesta formulada por <em>P.E. Legrand</em>. El doble hacha, llamada <em>labrys </em>griego &lambda;ά&beta;&rho;&upsilon;&sigmaf; es propia ya de la cultura cretense; luego los griegos llamaron al hacha de doble filo <em>pelekys </em>(&pi;έ&lambda;&epsilon;&kappa;&upsilon;&sigmaf;) y los romanos <em>bipennis</em>, palabra que ha pasado al espa&ntilde;ol como t&eacute;rmino t&eacute;cnico hist&oacute;rico-arqueol&oacute;gico</p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hacha4recortado.jpg" /></p>
<p>
	<em>Simias: las alas</em></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/alas2.recortadajpg.jpg" style="width: 296px; height: 203px;" /></p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<em>Nota</em>: se supone grabado en las alas de una estatua de <em>Eros</em>. Se figura a un <strong>Eros </strong>joven y viejo a la vez. Eros es el dios de la atracci&oacute;n amorosa y sexual, pero tambi&eacute;n es el dios cosmol&oacute;gico que surgi&oacute; del huevo puesto por la <em>Noche </em>tras el <em>Caos </em>original y pone orden en el <em>Cosmos</em>.</p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/alas_buenorecortado.jpg" style="width: 415px; height: 226px;" /></p>
<p>
	<em>Simias el huevo</em></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/huevo2recortdo.jpg" /></p>
<p>
	<em>Nota</em>: Es un poema de dif&iacute;cil traducci&oacute;n y de dif&iacute;cil lectura, que se ha de hacer seg&uacute;n algunos estudiosos del primer verso al &uacute;ltimo, del segundo hasta el pen&uacute;ltimo y as&iacute; sucesivamente hasta llegar al centro; pero <em>Legrand </em>propone otra lectura desde el centro a la periferia. Se establece la comparaci&oacute;n con un huevo de ruise&ntilde;or, que crece al ritmo que el dios <em>Hermes </em>marca con su pie. Luego se compara el ritmo creciente con el corretear de un cervatillo en busca de su madre. Parece que el poeta se est&aacute; refiriendo al hecho mismo de la creaci&oacute;n po&eacute;tica: el poeta es un ruise&ntilde;or, identificaci&oacute;n frecuente en la Antig&uuml;edad, y por tanto hace un poema como el huevo que har&iacute;a el ave. Pero hay quien le da una interpretaci&oacute;n m&aacute;s trascendente y cosmol&oacute;gica, poni&eacute;ndolo en relaci&oacute;n con el poema de las alas de <em>Eros </em>y refiri&eacute;ndolo al huevo c&oacute;smico.</p>
<p>
	<em><strong>De g&aacute;rrula madre, de ruise&ntilde;or dorio, aqu&iacute; tienes esta labor nueva. Propicio de coraz&oacute;n ac&eacute;ptala, que entre sonoros ayes la trajo al mundo una madre pura. El clamoroso Hermes, vocero de los dioses, fue a cogerla bajo las alas de su madre para traerla a los hombres, y mand&oacute; que a partir de un solo pie se acrecentara el verso hasta alcanzar la d&eacute;cada de pasos ordenando los ritmos. Con r&aacute;pidos compases, en lo alto, fue &eacute;l marcando el cabeceo de los distintos metros que descend&iacute;a oblicuo con presteza, al medir batiendo con su pie [&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ] el canto multivario de las Pi&eacute;rides un&iacute;sono. Mov&iacute;a sus piernas cual los pintados veloces cervatillos, hijos de ciervos patirr&aacute;pidos, que con deseo siempre vivo corren con ligereza a la ubre anhelada de su querida madre, y cruzan todos con presuroso pie las altas crestas tras la que sol&iacute;cita los cr&iacute;a. Por los pastaderos de los montes, ricos en ganado, por las grutas de las esbeltas Ninfas pasan sus balidos las ovejas. Capta sus vibraciones prontamente alguna fiera de crudo coraz&oacute;n, all&aacute; en el m&aacute;s remoto recoveco de su guarida, deja el cubil rocoso y &aacute;gil se precipita ansiosa de cazar la extraviada cr&iacute;a de moteada madre. En pos de los gritos que percibe, se apresura rauda por la ca&ntilde;ada boscosa de los montes nevados. Igual que aquellos, la ilustre deidad bat&iacute;a el suelo con veloces pies dando impulso a los complejos metros de este canto.</strong></em></p>
<p>
	<em>Te&oacute;crito:&nbsp; La siringa</em></p>
<p>
	<em>Nota</em>: <em>Te&oacute;crito </em>ofrece una siringa al dios <em>Pan</em>. Con ella tocar&aacute; dulcemente a <em>Eco</em>, su ninfa amada. Curiosamente el poema dibuja una siringa o flauta pastoril en el que las ca&ntilde;as van disminuyendo, cuando la figura que tenemos de ella por dibujos o relieves es de todas las ca&ntilde;as iguales, cuyo tubo se tapaban con cera a diferente distancia para conseguir diferente sonido.</p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/siringa2recortado.jpg" style="width: 372px; height: 233px;" /></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/siringa3recortada.jpg" /></p>
<p>
	<em>Nota</em>: Es un texto dif&iacute;cil de leer sin las notas que aclaren tantos juegos de palabras en griego y en la meritoria traducci&oacute;n de los traductores citados. Los escoliastas o comentaristas antiguos ya dedicaron buenos esfuerzos a esta tarea. Este poema est&aacute; plagado, como el siguiente de <em>El Altar </em>d&oacute;rico, de adivinanzas o &ldquo;<em>griphos</em>&rdquo; que ha que resolver para poder entenderlo:</p>
<p>
	&#8211; La &ldquo;<em>consorte de Ninguno</em>&rdquo; es <em>Pen&eacute;lope</em>, porque &ldquo;<em>Ninguno</em>&rdquo; es el nombre con el que <em>Odiseo </em>se present&oacute; al <em>Ciclope </em>en <em>Odisea 9.366</em>. El &ldquo;<em>luchador distante</em>&rdquo; es <em>Tel&eacute;maco</em>, palabra compuesta de &ldquo;<em>tele</em>&rdquo; que significa &ldquo;<em>lejos</em>&rdquo; y &ldquo;<em>makhos</em>&rdquo; <em>luchador</em>. &ldquo;<em>Una piedra por &eacute;l</em>&rdquo; es <em>J&uacute;piter</em>, porque <em>Rea</em>, su madre, entreg&oacute; a <em>Crono </em>una piedra envuelta en pa&ntilde;ales para enga&ntilde;arle. <em>Copet&oacute;n </em>es la traducci&oacute;n de &ldquo;<em>Kerastes</em>&rdquo;, derivado de <em>Keras</em>, <em>cuerno</em>, que sustituye a <em>Comatas</em>, derivado de <em>kome</em>, <em>cabellera</em> (como <em>cometa</em>); &ldquo;<em>hija del toro</em>&rdquo; porque se cre&iacute;a que las abejas nac&iacute;an de las entra&ntilde;as de los toros. &ldquo;<em>Borde de escudo</em>&rdquo;, porque si a <em>itys </em>(<em>escudo</em>) le a&ntilde;adimos una &ldquo;<em>p</em>&rdquo; tenemos <em>Pitys</em>, que significa &ldquo;<em>Pino</em>&rdquo; y tambi&eacute;n es el nombre de una <em>Ninfa </em>amada por el dios <em>Pan</em>. &ldquo;Todo&rdquo; porque eso es lo que significa el adjetivo griego &ldquo;<em>pan</em>&rdquo;. &ldquo;<em>Biforme</em>&rdquo; porque <em>Pan </em>es&nbsp; hombre y macho cabr&iacute;o. &ldquo;<em>Eco</em>&rdquo; es el eco de la voz y el nombre de la <em>Ninfa</em>. Llama a la flauta &ldquo;<em>herida</em>&rdquo; porque <em>s&yacute;rinx </em>significa &ldquo;<em>f&iacute;stula</em> <em>herida</em>&rdquo; y tambi&eacute;n es el nombre de la Ninfa que huyendo de <em>Pan </em>se transform&oacute; en ca&ntilde;a y con ella Pan fabric&oacute; la &ldquo;<em>flauta</em>&rdquo;.&nbsp; &ldquo;<em>La altaner&iacute;a hom&oacute;nima del abuelicida&rdquo;</em> es la <em>soberbia persa</em>; <em>Pan </em>ayud&oacute; a los griegos contra los persas;&nbsp; pero <em>persa </em>suena parecido a <em>Perseo </em>que mat&oacute; sin querer a su abuelo. La &ldquo;tiria&rdquo; porque con la intervenci&oacute;n de <em>Pan </em>se salv&oacute; <em>Europa</em>, que adem&aacute;s del nombre del continente es tambi&eacute;n el nombre de una hero&iacute;na fenicia. Los pastores son &ldquo;<em>portaciegos</em>&rdquo;, porque llevan <em>zurr&oacute;n</em>, que en griego se llama &ldquo;<em>pera</em>&rdquo; y suena parecido a &ldquo;<em>per&oacute;s</em>&rdquo;, que significa &ldquo;<em>lisiado</em>&rdquo; y los ciegos son lisiados. &ldquo;<em>Pisahombres</em>&rdquo; porque <em>Pan </em>anda por pedregales y &ldquo;<em>laos</em>&rdquo; <em>gente </em>suena parecido a &ldquo;<em>laas</em>&rdquo;, <em>piedra </em>y adem&aacute;s despu&eacute;s del diluvio <em>Deucali&oacute;n </em>hizo nacer hombres arrojando piedras por encima de su hombro. &ldquo;<em>Aguij&oacute;n de la zagala saeta</em>&rdquo; equivale a &ldquo;<em>pasi&oacute;n de la mujer de Lidia</em>&rdquo; haciendo referencia al amor de <em>&Oacute;nfale</em>, reina de <em>Lidia</em>, por <em>Pan</em>. &ldquo;<em>Padreladr&oacute;n</em>&rdquo; porque <em>Pan</em> ser&iacute;a hijo de <em>Hermes</em>, dios de los ladrones. &ldquo;<em>A-padre</em>&rdquo; porque si lo engendr&oacute; de <em>Pen&eacute;lope</em>, o no ten&iacute;a propiamente padre o si fue <em>Odiseo</em>, &eacute;ste se hizo llamar &ldquo;<em>Ninguno</em>&rdquo;. &ldquo;Cofrimembre&rdquo; porque <em>Pan</em> tiene pezu&ntilde;as y la palabra griega para <em>pezu&ntilde;a</em>, <em>khele</em>, recuerda a <em>khelos</em>, <em>cofre</em>,que es sin&oacute;nimo de <em>larnax </em>y por eso <em>Pan </em>es <em>Larnak&oacute;gulos</em>, <em>cofimembre</em>.</p>
<p>
	<em>Dosiadas:&nbsp; El altar d&oacute;rico</em>.</p>
<p>
	El poema se presenta a s&iacute; mismo como inscrito en el altar, que hizo <em>Jas&oacute;n</em>; <em>Filoctetes </em>es mordido por una serpiente mientras lo contempla y sufre terribles dolores hasta que van a buscarle <em>Odiseo</em> y <em>Diomedes </em>para conquistar <em>Troya</em>.</p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/altar_dórico3recortado.jpg" /></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/altardoricobuenarecortada.jpg" /></p>
<p>
	<em>Notas explicativas</em>: resulta tambi&eacute;n un poema ininteligible sin las notas aclaratorias, que tomo de la misma edici&oacute;n de <em>Gredos</em>. &ldquo;<em>La mujer vestida como hombre</em>&quot; es <em>Medea</em>&rdquo;, que huy&oacute; de <em>Atenas</em> disfrazada de hombre. No nombra a <em>Jas&oacute;n</em>, su esposo, sino diciendo que <em>no fue Aquiles</em>, que naci&oacute; de <em>Tetis </em>que se transform&oacute; muchas veces como el fantasma <em>Empusa</em>. &ldquo;<em>se acost&oacute; con las brasas</em>&rdquo; porque su madre lo meti&oacute; en el fuego excepto por el tal&oacute;n, que qued&oacute; vulnerable. El &ldquo;<em>vaquero troyano&rdquo;</em> es <em>Paris</em>; la &ldquo;<em>perra</em>&rdquo; su madre <em>H&eacute;cuba </em>porque se transform&oacute; en perra tras la ca&iacute;da de <em>Troya</em>. La frase &ldquo;<em>v&iacute;ctima del vaquero troyano y ruina del hijo de la perra</em>&rdquo; parece significar &ldquo;<em>v&iacute;ctima de Paris (que le hiri&oacute; en el tal&oacute;n) y matador de H&eacute;ctor</em>&rdquo;. <em>Crisa </em>es una diosa del norte del <em>Egeo</em>. &ldquo;<em>Cuecehombres</em>&rdquo; es <em>Medea </em>que coci&oacute; a <em>Pelias </em>con la promesa falsa de devolverle la juventud. &ldquo;<em>El guardi&aacute;n de bronce</em>&rdquo; es el aut&oacute;mata <em>Talos</em>, construido por <em>Hefesto</em>, el &ldquo;<em>a-padre</em>&rdquo;,poque hab&iacute;a nacido s&oacute;lo de <em>Hera</em>, &ldquo;<em>de las dos esposas</em>&rdquo; por&nbsp; <em>Aglaya </em>y <em>Afrodita</em>;&nbsp; y &ldquo;<em>el arrojado por su madre</em>&rdquo;, porque lo arroj&oacute; del cielo su madre. Filoctetes es <em>el h&eacute;roe que a Te&oacute;crito dio muerte</em>&rdquo;, es decir a <em>Paris</em>, y que prepar&oacute; pira de <em>Heracles</em>, que es &ldquo;<em>el hombre de tres noches</em>&rdquo; porque al engendrarlo <em>Zeus </em>prolong&oacute; la noche hasta el triple de su duraci&oacute;n normal. &ldquo;<em>Arrastra-el-vientre</em>&rdquo; y &ldquo;<em>echa-la-vejez</em>&rdquo; es la serpiente que se arrastra y echa la piel vieja. La <em>madre de Pan</em> es <em>Pen&eacute;lope</em>, cuyo esposo es <em>Odiseo </em>(v. la <em>Siringa</em>); &ldquo;<em>ladr&oacute;n</em>&rdquo; porque hab&iacute;a robado el <em>Palladium </em>o imagen de Palas que proteg&iacute;a a <em>Troya</em>. &ldquo;<em>El que vivi&oacute; dos&nbsp; vidas</em>&rdquo; porque bajo al Hades y regres&oacute; vivo. &ldquo;<em>El hijo de Comehombres&rdquo;</em> es <em>Diomedes</em>, hijo de <em>Tideo </em>que hab&iacute;a devorado la cabeza de <em>Melanipo</em>.</p>
<p>
	El profesor <em>Angel Mart&iacute;nez Fernandez</em>, profesor de la Universidad de la Laguna, nos da una versi&oacute;n prafraseada inteligible en su art&iacute;culo &ldquo;<em>Consideraciones Generales sobre la Poes&iacute;a Visual en la antigua Grecia&rdquo;</em></p>
<p>
	&ldquo;<em><strong>El esposo de Medea, la que huy&oacute; vestida con ropa de hombre, Jas&oacute;n, al que Medea rejuveneci&oacute; hirvi&eacute;ndolo, me construy&oacute;, no Aquiles, al que de ni&ntilde;o su madre tendi&oacute; sobre el fuego para hacerlo inmoral, el hijo de Tetis, al que mat&oacute; Paris, hijo de H&eacute;cuba, sino Jas&oacute;n, el amado de&nbsp; Crisa, cuando Medea destruy&oacute; a Talo, al que nacido sin un padre, marido de dos esposas y arrojado por su madre Hera,Hefesto, hab&iacute;a forjado.&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	Y en la segunda parte: &ldquo;<em>Cuando Filoctetes, el matador de Paris, el que encendi&oacute; la hoguera de Heracles, quien fue concebido en una triple noche, se acerc&oacute; para contemplarme, grit&oacute; de dolor, pues le hiri&oacute; con su veneno la serpiente que se rejuvenece cambiando de piel. Pero cuando se lamentaba Lemnos, Odiseo, el que rob&oacute; el Paladi&oacute;n, el que fue al Hades y pudo regresar vivo y Diomedes, el hijo de Tideo, le condujeron a Troya, la que fue destruida por tres veces&rdquo;</em></p>
<p>
	<em>Besantino, tal vez Iulius Vestinus: Altar j&oacute;nico: </em></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/altar_jonicorecortado.jpg" /></p>
<p>
	<em>Nota</em>: No es un altar normal manchado por la sangre de las v&iacute;ctimas, sino el altar de las <em>Musas </em>al que pueden venir los poetas a hacer sus ofrendas, sin serpientes como el altar de <em>Jas&oacute;n</em>.</p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/altarjonicobuenorecortado.jpg" /></p>
<p>
	<em>Nota</em>: Le&iacute;das verticalmente las iniciales de cada verso en griego forman una frase acr&oacute;stica que se puede traducir como &ldquo;<em>Puedas, Ol&iacute;mpico, sacrificar muchos a&ntilde;os</em>&rdquo;.&nbsp; &ldquo;<em>Ol&iacute;mpico</em>&rdquo; era uno de los t&iacute;tulos de <em>Adriano</em>, por lo que parece que el autor es contempor&aacute;neo suyo.<em> Las descendientes del Cielo</em> son las <em>Gracias</em>. <em>Las nueve hijas de la Tierra</em> son las <em>Musas</em>. <em>El hijo de Gorgona</em> es <em>Pegaso</em>, que hizo brotar de una coz en el monte <em>Helic&oacute;n </em>la fuente <em>Hipocrene (Fuente del Caballo</em>) , que por eso es la fuente de los poetas. &ldquo;<em>Las hijas de Himeto</em>&rdquo; son las <em>abejas</em>. &ldquo;<em>Tripadre</em>&rdquo; es una interpretaci&oacute;n de&nbsp; Tritog&eacute;neia, ep&iacute;teto&nbsp; de <em>Atenea</em>, cuyo significado desconocemos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p>
	S&iacute;rvannos estos ejemplos y explicaciones para imaginar el eruditismo, manierismo y esteticismo al que llegaron los griegos de &eacute;poca helen&iacute;stica. Una vez m&aacute;s, todo, casi todo lo encontraron o inventaron los griegos.</p>
<p>
	Ya indiqu&eacute; c&oacute;mo esta pr&aacute;ctica manierista y erudita continu&oacute; al final de la &eacute;poca romana, durante la <em>Edad Media</em>, en el <em>Renacimiento</em>, cuando se editan con profusi&oacute;n y en &eacute;poca moderna.</p>
<p>
	Sirva como ejemplo del <em>Renacimiento </em>esta referencia de <em>Michel de Montaigne</em> en sus <em>Ensayos</em>:</p>
<p>
	<em>Montaigne:&nbsp; Ensayos, Cap&iacute;tulo 54:&nbsp; De las vanas sutilidades</em></p>
<p>
	<em><strong>Existen sutilezas fr&iacute;volas y vanas, mediante las cuales buscan a veces las personas el renombre, como por ejemplo, los poetas que logran obras enteras cuyos versos comienzan todos con una misma letra; vemos tambi&eacute;n huevos, esferas, alas y hachas, que los griegos compon&iacute;an antiguamente con versos rimados, alarg&aacute;ndolos o acort&aacute;ndolos de manera que representaran tal o cual fi gura; no era otra la ciencia del que se entretuvo en contar de cu&aacute;ntos modos pod&iacute;an colocarse las letras del alfabeto, el cual encontr&oacute; inveros&iacute;mil el n&uacute;mero que se lee en Plutarco.</strong></em></p>
<p>
	<em>Des Vaines Subtilitez<br />
	Il est de ces subtilitez frivoles et vaines, par le moyen desquelles les hommes cherchent quelquesfois de la recommandation: comme les poetes qui font des ouvrages entiers de vers commen&ccedil;ans par une mesme lettre: nous voyons des oeufs, des boules, des aisles, des haches fa&ccedil;onn&eacute;es anciennement par les Grecs avec la mesure de leurs vers, en les alongeant ou accoursissant, en maniere qu&#39;ils viennent &agrave; repr&eacute;senter telle ou telle figure. Telle estoit la science de celuy qui s&#39;amusa &agrave; conter en combien de sortes se pouvoient renger les lettres de l&#39;alphabet, et y en trouva ce nombre incroiable qui se void dans Plutarque.</em></p>
<p>
	Los ejemplos modernos son incontables y la imaginaci&oacute;n de los artistas exuberante. Ofrecer&eacute; tan s&oacute;lo dos o tres:</p>
<p>
	Este del citado <em>Apollinaire</em>, que representa la torre <em>Eiffel </em>y que dice en franc&eacute;s y en espa&ntilde;ol:</p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/torre_eiffelrecorado.jpg" /></p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<em>Salut monde dont je suis la langue &egrave;loquente que sa bouche o Paris tire et tirera toujours aux allemands.</em></p>
<p>
	<em><strong>&quot;Hola mundo, del que yo soy la lengua elocuente que su boca oh Par&iacute;s saca y sacar&aacute; a los alemanes&quot;</strong></em></p>
<p>
	O este de <em>Vicente Huidobro</em>, en el que define lo que es leer:</p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/huidobro_leerrecortado.jpg" /></p>
<p>
	O este con el poema <em>Tristes Guerras </em>de <em>Miguel Hern&aacute;ndez,</em> realizado en 2010&nbsp; para celebrar el primer cententario de su nacimiento.&nbsp;</p>
<p>
	<em><strong>Tristes guerras<br />
	si no es amor la empresa.<br />
	Tristes, tristes.</p>
<p>	Tristes armas<br />
	si no son las palabras.<br />
	Tristes, tristes.</p>
<p>	Tristes hombres<br />
	si no mueren de amores.<br />
	Tristes, tristes.</strong></em></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/miguel_hernandez_tristezarecortado.jpg" /></p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>¿La pintura ha de ser imitación de la naturaleza o creación del intelecto?</title>
		<link>https://www.antiquitatem.com/zeuxis-muchachas-de-crotona-imitacion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Mar 2016 04:20:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[El arte de la pintura fue muy importante en la Antigüedad, aunque de ella apenas si nos queda algún resto por la propia naturaleza del soporte en que se suele hacer.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>El arte de la pintura fue muy importante en la Antigüedad, aunque de ella apenas si nos queda algún resto por la propia naturaleza del soporte en que se suele hacer.</b></p>
<p>
	Nos quedan alguna pintura en alg&uacute;n muro de edificios, sobre todo en <em>Pompeya </em>aunque tambi&eacute;n en otros puntos aislados, alguna tabla excepcionalmente bien conservada en el clima c&aacute;lido del desierto egipcio y poco m&aacute;s. Se conservan en cambio numerosos mosaicos que sin duda reproducen muchas pinturas o intentan imitarlas.</p>
<p>
	Y nos quedan tambi&eacute;n numerosos textos que a este arte hacen referencia. Entre ellos, por ejemplo, un tratadito de<em> Luciano de Sam&oacute;sata</em> y sobre todo el <em>libro XXXV de Plinio,</em> que en su enciclop&eacute;dica <em>Historia Natural </em>escribi&oacute; de casi&nbsp; todo.</p>
<p>
	Pues bien en <em>Hitoria Natural,&nbsp; XXXV, cap. 36 (60).</em> nos relata, aunque sucintamente, una an&eacute;cdota muy conocida en la <em>Antig&uuml;edad </em>y reproducida hasta la saciedad a partir del <em>Renacimiento</em>, sobre el m&eacute;todo para pintar a partir de un modelo natural.</p>
<p>
	La an&eacute;cdota la cuenta con m&aacute;s detalle y ambientada de otra manera <em>Cicer&oacute;n </em>en una de sus obras menores sobre ret&oacute;rica, en su<em> De inventione rhetorica, Sobre la invenci&oacute;n ret&oacute;rica, II, 1, 1-4</em></p>
<p>
	La an&eacute;cdota ha tenido una especial importancia en toda la historia del arte posterior. Plantea la cuesti&oacute;n de la b&uacute;squeda de la belleza a partir de un modelo natural y el asunto enlaza con la doctrina plat&oacute;nica de las ideas generales, porque, cuando un pintor dibuja el rostro de un hombre o de una mujer o de cualquier otro ser,&nbsp; &iquest;qu&eacute; es lo que realmente plasma en el lienzo o en la tabla, el rostro que est&aacute; viendo o la representaci&oacute;n ideal que del rostro bello ha creado en su mente, es decir, la idea general?</p>
<p>
	Leeremos estos dos textos y har&eacute; tambi&eacute;n tres referencias posteriores a la an&eacute;cdota, una del humanista <em>Leon Battista Alberti</em>, otra del pintor&nbsp; <em>Rafael de Sanzio</em> y otra de <em>Francisco Pacheco</em> (1564-1644) , el maestro y suegro de&nbsp; <em>Vel&aacute;zquez</em>, que naturalmente no pudo sustraerse a su cita.&nbsp;</p>
<p>
	<em>Cicer&oacute;n </em>(106a.C.-43a.C.) escribi&oacute; su manual de ret&oacute;rica titulado <em>De inventione, Sobre la invenci&oacute;n ret&oacute;rica</em>, siendo muy joven, hacia el a&ntilde;o 86, con unos 20 a&ntilde;os. S&oacute;lo conservamos dos de los cuatro libros iniciales de que deb&iacute;a constar. Como obra de juventud, el <em>Cicer&oacute;n </em>orador maduro no estaba muy orgulloso de ella, seg&uacute;n &eacute;l mismo nos dice en su <em>De oratore, , (Lib.I . 5)</em>&nbsp; y tambi&eacute;n <em>Quintilian (Institutio Oratoria, III. 1, 20.)</em></p>
<p>
	Pues bien nos dice <em>Cicer&oacute;n </em>en &ldquo;<em>Sobre la invenci&oacute;n ret&oacute;rica&rdquo;, Libro II, 1,1-4:</em></p>
<p>
	<em><strong>En cierta ocasi&oacute;n los habitantes de Crotona, que pose&iacute;an toda clase de recursos y se contaban entre los m&aacute;s ricos de Italia, quisieron enriquecer con pinturas excepcionales el templo de Juno, por el cual sent&iacute;an una veneraci&oacute;n especial. As&iacute; pues, contrataron por una enorme suma de dinero a Zeuxis de Heraclea, que en ese momento pasaba por ser el mejor de todos los pintores. &Eacute;ste pint&oacute; muchos cuadros, algunos de los cuales se han conservado hasta nuestros d&iacute;as por la veneraci&oacute;n de que ese templo ha sido objeto y, para fijar en una imagen muda el modelo perfecto de belleza femenina, les dijo que quer&iacute;a reproducir la figura de Helena.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Los crotoniatas, que hab&iacute;an o&iacute;do decir a menudo que superaba a todos en la representaci&oacute;n de la figura femenina, se entusiasmaron con la idea. Pensaron, en efecto, que si desplegabasu talento en el g&eacute;nero en que era el mejor, les dejar&iacute;a en aquel templo una obra maestra.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>No se vieron defraudadas sus esperanzas. En efecto, Zeuxis les pregunt&oacute; inmediatamente cu&aacute;les eran las m&aacute;s bellas j&oacute;venes que all&iacute; viv&iacute;an. Condujeron al pintor directamente al gimnasio y le mostraron muchos j&oacute;venes dotados de gran belleza. Pues efectivamente hubo un tiempo en que los crotoniatas superaron a todos por la fuerza y belleza de sus cuerpos y proporcionaron a su patria en las pruebas de atletismo las victorias m&aacute;s honrosas y las mayores distinciones. Y mientras Zeuxis admiraba extasiado la belleza de sus cuerpos, le dijeron: &laquo;En casa est&aacute;n las hermanas de estos j&oacute;venes; por ellos puedes hacerte una idea de su belleza)).</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&laquo;Por favor)), les contest&oacute;, ((enviadme a las m&aacute;s bellas de esas muchachas mientras pinto lo que os he prometido, para que la verdadera belleza de estos modelos vivos pase a un cuadro mudo)).</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Entonces los ciudadanos de Crotona, tras una deliberaci&oacute;n p&uacute;blica, reunieron a las j&oacute;venes en un mismo lugar y permitieron al pintor elegir la que prefiriese.&nbsp; &Eacute;l, sin embargo, eligi&oacute; cinco j&oacute;venes cuyos nombres nos han transmitido muchos poetas porque les dio su aprobaci&oacute;n quien, en lo referente a la belleza, ten&iacute;a sin duda el juicio m&aacute;s seguro. En efecto, cre&iacute;a que no podr&iacute;a encontrar en un solo cuerpo todas las cualidades que buscaba para representar la belleza ideal: la naturaleza, como si temiera carecer de dones para conceder a otras personas si los otorgara todos a una, ofrece a cada una diferentes cualidades a la vez que le a&ntilde;ade alg&uacute;n defecto.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>De manera parecida, cuando quise escribir un tratado de ret&oacute;rica no me propuse imitar un &uacute;nico modelo al cual deber&iacute;a seguir en todos los detalles, con sus cualidades y defectos, sino que, despu&eacute;s de reunir todo lo escrito sobre la materia, cog&iacute; de cada autor los preceptos que me parecieron m&aacute;s apropiados, eligiendo as&iacute; lo m&aacute;s sobresaliente de sus diferentes talentos.&nbsp; </strong></em>(Traducci&oacute;n de Salvador N&uacute;&ntilde;ez. Edit. Gredos)</p>
<p>
	<em>Crotoniatae quondam, cum florerent omnibus copiis et in Italia cum primis beati numerarentur, templum Iunonis, quod religiosissime colebant, egregiis picturis locupletare voluerunt. itaque Heracleoten Zeuxin, qui tum longe ceteris excellere pictoribus existimabatur, magno pretio conductum adhibuerunt. is et ceteras conplures tabulas pinxit, quarum nonnulla pars usque ad nostram memoriam propter fani religionem remansit, et, ut excellentem muliebris formae pulchritudinem muta in se imago contineret, Helenae pingere simulacrum velle dixit; quod Crotoniatae, qui eum muliebri in corpore pingendo plurimum aliis praestare saepe accepissent, libenter audierunt. putaverunt enim, si, quo in genere plurimum posset, in eo magno opere elaborasset, egregium sibi opus illo in fano relicturum.</em></p>
<p>
	<em>neque tum eos illa opinio fefellit. nam Zeuxis ilico quaesivit ab iis, quasnam virgines formosas haberent. illi autem statim hominem deduxerunt in palaestram atque ei pueros ostenderunt multos, magna praeditos dignitate. etenim quodam tempore Crotoniatae multum omnibus corporum viribus et dignitatibus antisteterunt atque honestissimas ex gymnico certamine victorias domum cum laude maxima rettulerunt. cum puerorum igitur formas et corpora magno hic opere miraretur: &lsquo;Horum,&rsquo; inquiunt illi, &lsquo;sorores sunt apud nos virgines. quare, qua sint illae dignitate, potes ex his suspicari.&rsquo; &lsquo;Praebete igitur mihi, quaeso,&rsquo; inquit, &lsquo;ex istis virginibus formonsissimas, dum pingo id, quod pollicitus sum vobis, ut mutum in simulacrum ex animali exemplo veritas transferatur.&rsquo; tum Crotoniatae publico de con- silio virgines unum in locum conduxerunt et pictori quam vellet eligendi potestatem dederunt. ille autem quinque delegit; quarum nomina multi poetae memoriae prodiderunt, quod eius essent iudicio probatae, qui pulchritudinis habere verissimum iudicium de- buisset. neque enim putavit omnia, quae quaereret ad venustatem, uno se in corpore reperire posse ideo, quod nihil simplici in genere omnibus ex partibus perfectum natura expolivit. itaque, tamquam ceteris non sit habitura quod largiatur, si uni cuncta concesserit, aliud alii commodi aliquo adiuncto incommodo muneratur.</em></p>
<p>
	<em>[4] Quod quoniam nobis quoque voluntatis accidit, ut artem dicendi perscriberemus, non unum aliquod proposuimus exemplum, cuius omnes partes, quocumque essent in genere, exprimendae nobis necessarie vi- derentur; sed omnibus unum in locum coactis scriptoribus, quod quisque commodissime praecipere videbatur, excerpsimus et ex variis ingeniis excellentissima quaeque libavimus. ex iis enim, qui nomine et memoria digni sunt, nec nihil optime nec omnia prae- clarissime quisquam dicere nobis videbatur. quapropter stultitia visa est aut a bene inventis alicuius recedere, si quo in vitio eius offenderemur, aut ad vitia eius quoque accedere, cuius aliquo bene praecepto duceremur.</em></p>
<p>
	Por lo dem&aacute;s, comprender&aacute; f&aacute;cilmente el lector c&oacute;mo el asunto hab&iacute;a de ser tema frecuente en la pintura a partir del Renacimiento y por supuesto en el barroco y neoclasicismo, tan amantes de los temas cl&aacute;sicos. Reproduzco tambi&eacute;n un par de ilustraciones sobre el contenido de los textos; la que viene a continuaci&oacute;n&nbsp; parece la representaci&oacute;n de un moderno casting de selecci&oacute;n de candidatas para una representaci&oacute;n, como al pie de ella comento.</p>
<p>
	<em>Nota</em>: la palabra inglesa &quot;<em>casting</em>&quot; con el significado de &ldquo;reparto&rdquo; en una pel&iacute;cula o comedia ha pasado al espa&ntilde;ol como tal, &ldquo;<em>casting</em>&rdquo;, convirti&eacute;ndose en un anglicismo bien asentado.</p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="210" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/crotona_1recortada.jpg" width="270" /></p>
<p>
	<em>Obra deL pintor neocl&aacute;sico Fran&ccedil;ois-Andr&eacute; Vincent ( Par&iacute;s, 1746-1816), &ldquo;Zeuxis et les filles de Crotone&rdquo;, &ldquo;Zeuxis y las hijas de Crotona&rdquo;&nbsp; (3,23 m. x 4,15 m.), pintado en 1789. Museo del Louvre.</em></p>
<p>
	En &eacute;l cuadro, como si de un moderno &ldquo;<em>casting</em>&rdquo; se tratara, podemos apreciar la belleza de cada muchacha, la verg&uuml;enza de algunas por permanecer desnudas, el contento de las elegidas, los nervios de las que esperan, el enfado de las rechazadas&hellip; en fin, como si de un &ldquo;<em>casting</em>&rdquo; se tratara.</p>
<p>
	Ampl&iacute;o un poco m&aacute;s el correspondiente texto de <em>Plinio</em>, en el que se refiere a una estatua de la diosa <em>Juno</em>, para incluir otra famosa an&eacute;cdota referida a la rivalidad de <em>Zeuxis y Parrasio</em>,&nbsp; a la que ya hice referencia en&nbsp;<a href="https://www.antiquitatem.com/zeuxis-parrasio-polignoto-pinturaantigua">https://www.antiquitatem.com/zeuxis-parrasio-polignoto-pinturaantigua</a>&nbsp;</p>
<p>
	En estas dos an&eacute;cdotas se ejemplifica la discusi&oacute;n entre la teor&iacute;a est&eacute;tica de la imitaci&oacute;n exacta de la naturaleza hasta enga&ntilde;ar al ojo, de donde viene el concepto de <em>&ldquo;trampantojo&rdquo;, &ldquo;trampa para el ojo&rdquo;</em>, y la de la imitaci&oacute;n ideal, transcendiendo as&iacute; la propia belleza de la naturaleza.</p>
<p>
	<em>Plinio, Naturalis Historia, XXXV, 36 (60)</em></p>
<p>
	<em><strong>Ahora bien, en la Olimpiada 90 vivieron Aglaofon, Cef&iacute;soro, Erilo, Evenor, el padre y preceptor de Parrasio, el mayor pintor, del que hablaremos cuando lleguemos a sus a&ntilde;os, todos ellos ya hombres ilustres, pero sin embargo no tales para que se deba detener esta exposici&oacute;n corriendo hacia las luminarias de est arte, entre las que el primero que brill&oacute; fue Apolodoro el Ateniense en la Olimpiada 93. Este fue el primero en decidir expresar las formas de las cosas y el primero en conseguir con todo derecho la gloria con sus pinceles. De &eacute;l es el sacerdote orando y Ayax incendiado por el rayo, pinturas que hoy se ven en P&eacute;rgamo. Antes de &eacute;l no se mostraba la pintura de ning&uacute;n autor capaz de atraer los ojos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Por las puertas del arte abiertas por &eacute;l entr&oacute; Zeuxis de Heraclea en el cuarto a&ntilde;o de la Olimpiada 95, y llev&oacute; el pincel, que ya se atrev&iacute;a a algo m&aacute;s &ndash;de esto hablaremos luego- a la mayor gloria, aunque algunos lo sit&uacute;an falsamente en la Olimpiada 98, cuando necesariamente debieron vivir Dem&oacute;filo de Himera y Nesea Tasio,&nbsp; pues de uno de estos dos fue disc&iacute;pulo, aunque no se sabe de cu&aacute;l. El antes citado Apolodoro escribi&oacute; un poema contra &eacute;l en el que dice que Zeuxis se llev&oacute; consigo el arte que les hab&iacute;a robado a ellos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Adquiri&oacute; tantas riquezas tambi&eacute;n, que por el deseo de ostentarlas&nbsp; en Olimpia, mostr&oacute; su nombre bordado con letras de oro en las piezas de su vestido. Luego decidi&oacute; regalar sus obras, porque dec&iacute;a que no se pod&iacute;an vender por ning&uacute;n precio suficientemente, y as&iacute; a los Agrigentinos les dio una Alcmena y a Arquelao un dios Pan.&nbsp; Hizo tambi&eacute;n una Pen&eacute;lope, en la que parece que hab&iacute;a pintado la virtud en s&iacute;, y un atleta con el que hasta tal punto estaba contento&nbsp; que escribi&oacute; este&nbsp; verso c&eacute;lebre por ello: &ldquo;ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil que alguien me envidie a que me imite&rdquo;. Su J&uacute;piter en el trono rodeado de los dioses es tambi&eacute;n magn&iacute;fico y H&eacute;rcules ni&ntilde;o estrangulando a las dos serpientes en presencia de su madre Alcmena y de Anfitri&oacute;n.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Sin embargo se le reprocha que era excesivamente exagerado con las cabezas y articulaciones, y por eso en otra ocasi&oacute;n puso tanta diligencia en hacer un cuadro para los Agrigentinos para que la dedicasen p&uacute;blicamente en el templo de Juno Lacinia, que examin&oacute; a sus j&oacute;venes desnudas y eligi&oacute; a cinco para poner en la pintura lo que de m&aacute;s bello hubiese en cada una.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Tambi&eacute;n hizo pinturas monocromas en blanco. Fueron contempor&aacute;neos suyos y sus seguidores Timantes, Andr&oacute;cides, Eupompo y Parrasio.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Se dice que &eacute;ste particip&oacute; en un concurso y que, mientras aquel present&oacute; unas uvas pintadas con tanto &eacute;xisto que unos p&aacute;jaros fueron volando al cuadro, &eacute;l present&oacute; una cortina pintada con tanta verosimilitud que Zeuxis, euf&oacute;rico por el juicio de los p&aacute;jaros, le pidi&oacute; que retirase la cortina y mostrase la pintura y que reconocido su error, con toda modestia se le concediese la victoria, porque &eacute;l hab&iacute;a enga&ntilde;ado a las aves pero Parrasio le hab&iacute;a enga&ntilde;ado a &eacute;l que era un artista.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Se cuenta tambi&eacute;n que despu&eacute;s Zeuxis pint&oacute; a un ni&ntilde;o llevando unas uvas a las que acudieron volando unos p&aacute;jaros y que con la misma modestia se enfad&oacute; con su obra y dijo: he pintado mejor las uvas que el ni&ntilde;o, pues si lo hubiera hecho perfecto, los p&aacute;jaros le deber&iacute;a haber tenido miedo. Hizo tambi&eacute;n obras de arcilla, que solo dej&oacute; en Ambracia, cuando Fulvi&oacute; Nobilior se llev&oacute; de all&iacute; las Musas a Roma. En Roma en los p&oacute;rticos de Filipo queda de la mano de Zeuxis su Helena y en el templo de la Concordia un Marsias atado.</strong></em></p>
<p>
	<em>LXXXX autem olympiade fuere Aglaophon, Cephisodorus, Erillus, Euenor, pater Parrhasii et praeceptor maximi pictoris, de quo suis annis dicemus, omnes iam inlustres, non tamen in quibus haerere expositio debeat festinans ad lumina artis, in quibus primus refulsit Apollodorus Atheniensis LXXXXIII olympiade. hic primus species exprimere instituit primusque gloriam penicillo iure contulit. eius est sacerdos adorans et Aiax fulmine incensus, quae Pergami spectatur hodie. neque ante eum tabula ullius ostenditur, quae teneat oculos.<br />
	Ab hoc artis fores apertas Zeuxis Heracleotes intravit olympiadis LXXXXV anno quarto, audentemque iam aliquid penicillum &mdash; de hoc enim adhuc loquamur &mdash; ad magnam gloriam perduxit, a quibusdam falso in LXXXVIIII olympiade positus, cum fuisse necesse est Demophilum Himeraeum et Nesea Thasium, quoniam utrius eorum discipulus fuerit ambigitur.<br />
	in eum Apollodorus supra scriptus versum fecit, artem ipsis ablatam Zeuxim ferre secum. opes quoque tantas adquisivit, ut in ostentatione earum Olympiae aureis litteris in palliorum tesseris intextum nomen suum ostentaret. postea donare opera sua instituit, quod nullo pretio satis digno permutari posse diceret, sicuti Alcmenam Agragantinis, Pana Archelao.</em></p>
<p>
	<em>fecit et Penelopen, in qua pinxisse mores videtur, et athletam adeoque in illo sibi placuit, ut versum subscriberet celebrem ex eo, invisurum aliquem facilius quam imitaturum. magnificus est et Iuppiter eius in throno adstantibus diis et Hercules infans dracones II strangulans Alcmena matre coram pavente et Amphitryone.</p>
<p>	reprehenditur tamen ceu grandior in capitibus articulisque, alioqui tantus diligentia, ut Agragantinis facturus tabulam, quam in templo Iunonis Laciniae publice dicarent, inspexerit virgines eorum nudas et quinque elegerit, ut quod in quaque laudatissimum esset pictura redderet. pinxit et monochromata ex albo. aequales eius et aemuli fuere Timanthes, Androcydes, Eupompus, Parrhasius.</em></p>
<p>
	<em>descendisse hic in certamen cum Zeuxide traditur et, cum ille detulisset uvas pictas tanto successu, ut in scaenam aves advolarent, ipse detulisse linteum pictum ita veritate repraesentata, ut Zeuxis alitum iudicio tumens flagitaret tandem remoto linteo ostendi picturam atque intellecto errore concederet palmam ingenuo pudore, quoniam ipse volucres fefellisset, Parrhasius autem se artificem.</em></p>
<p>
	<em>fertur et postea Zeuxis pinxisse puerum uvas ferentem, ad quas cum advolassent aves, eadem ingenuitate processit iratus operi et dixit: uvas melius pinxi quam puerum, nam si et hoc consumassem, aves timere debuerant. fecit et figlina opera, quae sola in Ambracia relicta sunt, cum inde Musas Fulvius Nobilior Romam transferret. Zeuxidis manu Romae Helena est in Philippi porticibus, et in Concordiae delubro Marsyas religatus.</em></p>
<p>
	Como dec&iacute;a m&aacute;s arriba, la an&eacute;cdota, bien conocida desde la propia <em>Antig&uuml;edad </em>es recordada, por ejemplo, por el gran humanista<em> Leon Battista Alberti </em>(1404 &#8211; 1472), que se dedic&oacute; como buen humanista a todas las artes y conocimientos de las m&aacute;s variadas disciplinas y fue el primer te&oacute;rico del arte.&nbsp;</p>
<p>
	Escribi&oacute; el tratado <em>De pictura, Sobre la pintura</em>, primero en lat&iacute;n y luego &eacute;l mismo lo tradujo&nbsp; al italiano. Ofrezco tambi&eacute;n en espa&ntilde;ol lo que dice en el <em>libro III, cap&iacute;tulo 56</em> a prop&oacute;sito de la an&eacute;cdota de <em>Zeuxis </em>y la cuesti&oacute;n de pintar imitando o no a la naturaleza.</p>
<p>
	<em><strong>Pero para que el estudio no sea&nbsp; in&uacute;til y vano, se debe huir de esa costumbre de algunos necios, que buscan la alabanza en la pintura con su sola imaginaci&oacute;n, sin seguir modelo alguno natural de la cosa ante sus ojos o mente. Estos, pues, no aprenden a pintar correctamente sino que se acostumbran a los errores. As&iacute; se aparta de estos ignorantes&nbsp; esa idea de belleza que incluso los muy expertos apenas alcanzan a ver. Zeuxis, el pintor m&aacute;s famoso y m&aacute;s sabio y m&aacute;s experto de todos, para pintar hacer una tabla que se iba a dedicar p&uacute;blicamente por los habitantes de Crotona en el templo de Lucina, no confiando temerariamente en su solo ingenio, como casi todos los pintores hacen en este tiempo nuestro, se decidi&oacute; a pintarla, pero porque pensaba que todas las cosas que se requieren para la belleza no s&oacute;lo no pueden encontrarse en el solo ingenio, sino que ni siquiera buscadas en la naturaleza pueden encontrarse en un solo cuerpo, eligi&oacute; en consecuencia de toda la juventud de la ciudad a las cinco muchachas m&aacute;s llamativas por su belleza,&nbsp; para trasladar a la pintura aquello de belleza femenina&nbsp; m&aacute;s alabado que se encontrase en cada una. Prudentemente act&uacute;a ciertamente este (Zeuxis),&nbsp; pues como sucede facilmente a los pintores que no tienen ning&uacute;n modelo ejemplar para imitar, cuando en cambio se apoyan s&oacute;lo en su imaginaci&oacute;n para alcanzar la alabanza de su belleza, que con su trabajo no consiguen la belleza que deben o buscar encontrar, sino que caen en las malas&nbsp; maneras de pintar, que luego incluso queri&eacute;ndolo apenas pueden dejar.&nbsp; En cambio quien est&eacute; acostumbrado a tomar todas las cosas de la propia naturaleza, ese har&aacute; su mano tan experta que siempre todo lo que intente parecer&aacute; sacado de la propia naturaleza. Y vemos cu&aacute;nto se desea en las pinturas esto, pues si en el cuadro hay un rostro de alg&uacute;n hombre conocido, aunque haya algunos otros detalles de mayor perfecci&oacute;n, sin embargo el rostro conocido atrae hacia &eacute;l los ojos de todos los espectadores, pues tan gran atractivo y fuerza tiene lo que tomamos de la naturaleza. Tomemos siempre, pues, de la propia naturaleza lo que vayamos a pintar y luego elijamos siempre lo m&aacute;s hermoso y m&aacute;s a prop&oacute;sito de ella.</strong></em></p>
<p>
	<em>III, 56. Ma per non perdere studio e fatica si vuole fuggire quella consuetudine d&#39;alcuni sciocchi, i quali presuntuosi di suo ingegno, senza avere essemplo alcuno dalla natura quale con occhi o mente seguano, studiano da s&eacute; a s&eacute; acquistare lode di dipignere. Questi non imparano ipignere bene, ma assuefanno s&eacute; a&#39; suoi errori. Fugge gl&#39;ingegni non periti quella idea delle bellezze, quale i bene essercitatissimi appena discernono. Zeusis, prestantissimo e fra gli altri essercitatissimo pittore, per fare una tavola qual pubblico pose nel tempio di Lucina appresso de&#39; Crotoniati, non fidandosi pazzamente, quanto oggi ciascuno pittore, del suo ingegno, ma perch&eacute; pensava non potere in uno solo corpo trovare quante bellezze egli ricercava, perch&eacute; dalla natura non erano ad uno solo date, pertanto di tutta la giovent&ugrave; di quella terra elesse cinque fanciulle le pi&ugrave; belle, per torre da queste qualunque bellezza lodata in una femmina. Savio pittore, se conobbe che ad i pittori, ove loro sia niuno essemplo della natura quale elli seguitino, ma pure vogliono con suoi ingegni giugnere le lode della bellezza, ivi facile loro avverr&agrave; che non quale cercano bellezza con tanta f&aacute;tica troveranno, ma certo piglieranno sue pratiche non buone, quali poi ben volendo mai potranno lassare. Ma chi da essa natura s&#39;auser&agrave; prendere qualunque facci cosa, costui render&agrave; sua mano s&igrave; essercitata che sempre qualunque cosa far&agrave; parr&agrave; tratta dal naturale. Qual cosa quanto sia dal pittore a ricercarla si pu&ograve; intendere, ove poi che in una storia sar&agrave; uno viso di qualche conosciuto e degno uomo, bene che ivi sieno altre figure di arte molto pi&ugrave; che questa perfette e grate, pure quel viso conosciuto a s&eacute; imprima trarr&agrave; tutti gli occhi di chi la storia raguardi: tanto si vede in s&eacute; tiene forza ci&ograve; che sia ritratto dalla natura. Per questo sempre ci&ograve; che vorremo dipignere piglieremo dalla natura, e sempre torremo le cose pi&ugrave; belle.</em></p>
<p>
	<em>56. Sed quo sit studium non futile et cassum, fugienda est illa consuetudo nonnullorum qui suopte ingenio ad picturae laudem contendunt, nullam naturalem faciem eius rei oculis aut mente coram sequentes. Hi enim non recte pingere discount sed erroribus assuefiunt. Fugit enim imperitos ea pulchritudinis idea quam peritissimi vix discernunt. Zeuxis, praestantissimus et omnium doctissimus et peritissimus pictor, facturus tabulam quam in tempio Lucinae apud Crotoniates publice dicaret, non suo confisus ingenio temere, ut fere omnes hac aetate pictores, ad pingendum accessit, sed quod putabat omnia quae ad venustatem quaereret, ea non modo proprio ingenio non posse, sed ne a natura quidem petita uno posse in corpore reperiri, idcirco ex omni eius urbis iuventute delegit virgines quinque forma praestantiores, ut quod in quaque esset formae muliebris laudatissimum, id in pictura referret. Prudenter is quidem, nam pictoribus nullo proposito exemplari quod imitentur, ubi ingenio tantum pulchritudinis laudes captare enituntur, facile evenit ut eo labore non quam debent aut quaerunt pulchritudinem assequantur, sed plane in malos, quos vel volentes vix possunt dimittere, pingendi usus dilabantur. Qui vero ab ipsa natura omnia suscipere consueverit, is manum ita exercitatam reddet ut semper quicquid conetur naturam ipsam sapiat.&nbsp; Quae res in picturis quam sit optanda videmus, nam in historia si adsit facies cogniti alicuius hominis, tametsi aliae nonnullae praestantioris artificii emineant, cognitus tamen vultus omnium spectantium oculos ad se rapit, tantam in se, quod sit a natura sumptum, et gratiam et vim habet. Ergo semper quae picturi sumus, ea a natura sumamus, semperque ex his quaeque pulcherrima et dignissima deligamus.</em></p>
<p>
	Poco despu&eacute;s el gran <em>Rafael </em>(1483 &ndash;1520), conocido tambi&eacute;n como <em>Rafael de Sanzio</em> o <em>Rafael de Urbino</em>, dice en una carta a <em>Baltasar Castiglione,</em> que se siente admirado por la pintura &ldquo;<em>Triunfo de Galatea</em>&rdquo;:&nbsp;</p>
<p>
	<em>IV. Carta a Castiglione</em></p>
<p>
	<em><strong>Se&ntilde;or conde: &hellip;Sobre la Galatea, me considerar&iacute;a un gran maestro si hiciera la mitad de las cosas tan grandes que Vuestra Se&ntilde;or&iacute;a me escribe. Pero en sus palabras reconozco el amor que me tiene: y le digo que para pintar a una bella necesitar&iacute;a muchas bellas, con esta condici&oacute;n, que vuestra se&ntilde;or&iacute;a se encontrase conmigo para elegir lo mejor. Pero habiendo escasez de buenos jueces y de bellas damas,&nbsp; yo me sirvo de cierta idea que me viene a la mente. Si &eacute;sta tiene en s&iacute; alguna excelencia de arte, yo no lo s&eacute;; bien me afano en que la tenga. A lo que mande vuestra Se&ntilde;or&iacute;a. Desde Roma&rdquo;.</strong></em></p>
<p>
	<em>IV. Lettera al Castiglione</em></p>
<p>
	<em>Signor conte&hellip;.Della Galatea mi terrei un gran maestro se vi fossero la met&agrave; delle tante cose che V.S. mi scrive. Ma nelle sue parole riconosco l&acute;amore che mi porta: et le dico che per dipingere una bella mi bisogneria veder pi&ugrave; belle, con questa conditione, che V.S. si trovasse meco a far scelta del meglio&raquo;, Ma, essendo carestia e di buoni giudici e di belle donne, io mi servo di certa idea che mi viene nella mente. Se questa ha in s&eacute; alcuna eccellenza d&#39;arte, io non so; ben m&#39;affatico di averla. Vostra Signoria mi comandi. Di Roma.</em>&nbsp;</p>
<p>
	Esta opini&oacute;n de <em>Rafael de Sanzio</em> la conoce<em> Francisco Pacheco</em>, el maestro de <em>Vel&aacute;zquez</em>, que en el <em>cap&iacute;tulo 12 del libro I</em> de su&nbsp; <em>Arte de la pintura</em>, dice en <em>las p&agrave;g. 216-118</em> <em>de la edici&oacute;n de 1866 de Imprenta de Manuel Galiano.</em></p>
<p>
	<em><strong>Y cuando esto faltare , &oacute; no se hallare con la belleza que conviene, &oacute; por incomodidad de lugar &oacute; de tiempo, viene admirablemente el valerse de las hermosas ideas que tiene adquiridas el valiente art&iacute;fice. Como lo di&oacute; &aacute; entender Rafael de Urbino escribiendo al Conde Baltasar Castell&oacute;n, que le encareci&oacute; mucho la figura de la Galatea que hab&iacute;a pintado al fresco. Diciendo de esta manera : Ma essendo carestia, e de buoni giudecij et de belle dome, io mi servo di certa iddea, che mi viene nellamente ; si questa ha in se alcuna escellenza d&#39;arte, io non so : ben me affatico di haberla. Quiere decir : &laquo; Mas careciendo de buen juicio y de hermosas mujeres , yo me sirvo de cierta idea que se me ofrece &aacute; la imaginaci&oacute;n ; si esta tiene alguna excelencia en el arte , no lo s&eacute; ; pero bien me fatigo para alcanzarla, de manera que la perfecci&oacute;n consiste en pasar de las ideas &aacute; lo natural , y de lo natural &aacute; las ideas : buscando siempre lo mejor y m&aacute;s seguro y perfecto.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>De manera que la perfecci&oacute;n consiste en pasar de las ideas a lo natural , y de lo natural a las ideas : buscando siempre lo mejor y m&aacute;s seguro y perfecto. As&iacute; lo hac&iacute;a tambi&eacute;n su maestro del mismo Rafael, Leonardo de Vinci, var&oacute;n de sutil&iacute;simo ingenio , atendiendo &aacute; seguir los antiguos ; el cual primero que se pusiese &aacute; inventar cualquier historia, investigaba todos los efectos propios y naturales de cualquier figura , conforme &aacute; su idea. Y hacia luego diversos rasgu&ntilde;os, despu&eacute;s se iba donde sabia que se juntaban personas de la suerte que las hab&iacute;a de pintar y observaba el modo de sus semblantes y vestidos y movimientos del cuerpo ; y hallando cosa que le agradase , conforme &aacute; su intento, lo dibujaba en el libreto que siempre llevaba consigo (veremos adelante sus palabras conforme a este intento ) y de esta manera acababa sus obras maravillosamente. </strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Esto es finalmente lo que conviene hacer en este &uacute;ltimo grado, con el ejemplo del antiguo Z&eacute;usis , que para la bell&iacute;sima Helena que se le ofreci&oacute; pintar al pueblo de Agrigento, eligi&oacute; cinco hermosas doncellas , y de cada una de ellas fue escogiendo lo m&aacute;s perfecto para hacer una figura igualmente acabad&iacute;sima, aventajando la arte &aacute; la misma naturaleza: pues pint&oacute; en un sugeto la hermosura que apenas se hallaba en muchos.</strong></em></p>
<p>
	En cuanto a las numerosas representaciones pict&oacute;ricas de la an&eacute;cdota, adem&aacute;s de la presentada anteriormente, muestro otra anterior en el tiempo, que es una ilustraci&oacute;n de un manuscrito del <em>Roman de la Rose,</em> editado hacia el a&ntilde;o 1525 en Rouen,&nbsp; conservado en <em>New York, The Pierpont Morgan Library, MS M.0948, folio 159.</em></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/crotona_2recortada.jpg" /></p>
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		<title>Corona de laurel</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Feb 2016 11:27:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
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		<category><![CDATA[Dioses y Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
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					<description><![CDATA[Las hojas de laurel coronan a los mejores poetas y también a los más aguerridos soldados. Es verdad que “las armas y las letras” con alguna frecuencia van unidas, pero no deja de ser curioso que el mismo elemento decorativo y simbólico que premia a la inteligencia y el arte sirva también de reconocimiento al valor y arrojo militar. El laurel tiene además otros valores que conviene conocer, pero ¿por qué?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Las hojas de laurel coronan a los mejores poetas y también a los más aguerridos soldados. Es verdad que “las armas y las letras” con alguna frecuencia van unidas, pero no deja de ser curioso que el mismo elemento decorativo y simbólico que premia a la inteligencia y el arte sirva también de reconocimiento al valor y arrojo militar. El laurel tiene además otros valores que conviene conocer, pero ¿por qué?</b></p>
<p>
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="104" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/laurel_3recortado.jpg" width="113" /></p>
<p>
	Los &aacute;rboles, las plantas en general, juegan un papel muy importante en la vida simb&oacute;lica y religiosa de todos los pueblos. En muchos casos y lugares son elementos sagrados; as&iacute; hay&nbsp; bosques sagrados en los que se esconde el numen o fuerza sagrada de la divinidad y &aacute;rboles sagrados, habitados por los dioses, consagrados o identificados con ellos. Cada especie o tipo est&aacute; relacionada con una divinidad y con una determinada funci&oacute;n.</p>
<p>
	Sus elementos, tales como hojas o ramas, se utilizan como s&iacute;mbolos o simplemente como elementos decorativos. As&iacute;, por ejemplo, se utilizan coronas de diverso tipo en funci&oacute;n de su significado.</p>
<p>
	Sabido es c&oacute;mo <em>Atenea</em>, la <em>Minerva </em>de los romanos, dio a <em>Atenas </em>su nombre y su &aacute;rbol, el olivo. El &aacute;rbol de <em>Dionisos </em>o <em>Baco</em>, dios del vino, l&oacute;gicamente ha de ser la vid y tambi&eacute;n la yedra. El mirto o array&aacute;n es el de <em>Venus</em>, diosa del amor.</p>
<p>
	Claramente lo expresa <em>Virgilio</em>, por ejemplo, en sus <em>Buc&oacute;licas, VII, 61-64</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Muy grato es el &aacute;lamo a Alcides, la vid a Baco,<br />
	el mirto a la hermosa Venus, su laurel a Febo.<br />
	AFilis le gustan los avellanos y mientras Filis los prefiera,<br />
	ni el mirto ni el laurel de Febo vencer&aacute;n a los avellanos.</strong></em></p>
<p>
	<em>Populus Alcidae gratissima, uitis Iaccho,<br />
	Formosae myrtus Ueneri, sua laurea Phoebo;<br />
	Phylis amat corylos; illas dum Phyllis amabit,<br />
	Nec myrtus uincet corylos, nec laurea Phoebi.</em></p>
<p>
	El laurel es el &aacute;rbol de <em>Apolo </em>o <em>Febo</em>, dios solar,&nbsp; dios de la sabidur&iacute;a, de la creaci&oacute;n art&iacute;stica, de la poes&iacute;a, de la m&uacute;sica y de las artes adivinatorias. El laurel es el &aacute;rbol en el que se transform&oacute; la ninfa virgen <em>Dafne</em>, perseguida por <em>Apolo</em>, para huir del dios.</p>
<p>
	El laurel, de color siempre verde, es un &aacute;rbol que se asocia, pues, al fuego del sol y a la profec&iacute;a.<br />
	<em>Apolo </em>emit&iacute;a <em>or&aacute;culos</em>* a los hombres que se lo solicitaban. En su famoso santuario de <em>Delfos</em>, destino obligado de los griegos, para conocer el futuro, los emit&iacute;a&nbsp; a trav&eacute;s de una sacerdotisa o m&eacute;dium, la <em>Pithia </em>o <em>Pitonisa</em>**.</p>
<p>
	* <em>del lat&iacute;n oraculum y este de orare, hablar, significa etimol&oacute;gicamente mensaje, comunicado, parlamento.</em></p>
<p>
	<em>** En Delfos Apolo mat&oacute; a la serpiente Pit&oacute;n o Pyton; de ah&iacute; que el t&eacute;rmino se aplique tambi&eacute;n a una poderosa y temible serpiente constrictora que mata a sus v&iacute;ctimas por asfixia enrosc&aacute;ndose entorno.</em></p>
<p>
	Parece que tambi&eacute;n se obten&iacute;a el or&aacute;culo arrojando al fuego hojas de laurel, que si&nbsp; crepitababan y chisporreaban eran buena se&ntilde;al y si no la se&ntilde;al era mala. Quienes obten&iacute;an un buen or&aacute;culo regresaban a su casa coronados de laurel. Adem&aacute;s el laurel provocaba sue&ntilde;os premonitorios.</p>
<p>
	En el <em>Renacimiento</em>, nos recuerda <em>Alciato </em>en su <em>Emblema CCX&nbsp; (CCXI en otras ediciones) </em>que el laurel conoce el futuro y que colocado cerca produce sue&ntilde;os premonitorios:</p>
<p>
	<em>Alciati Emblematum liber<br />
	Emblema CCXI<br />
	Laurus</em></p>
<p>
	<em><img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="182" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/alciato_laurel._recortadojpg.jpg" width="174" /></em></p>
<p>
	<em><strong>El laurel nos da se&ntilde;ales evidentes de lo que la salud nos depara.<br />
	Colocado bajo la almohada nos produce sue&ntilde;os verdaderos.</strong></em></p>
<p>
	<em>Praescia venturae laurus fert signa salutis:<br />
	Subdita pulvillo somnia vera facit</em></p>
<p>
	En el mismo libro de emblemas os recuerda una cita de <em>Tibulo </em>sobre la misma cuesti&oacute;n:</p>
<p>
	<em>Tibulo, Libro II, 5, v. 79 y ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>Esto ocurri&oacute; en otro tiempo; pero tu, favorable Apolo,<br />
	sumerge ya los prodigios bajo las aguas ind&oacute;mitas.<br />
	Y que el laurel crepite favorable incendiado por las sagradas llamas.<br />
	Con ese presagio el a&ntilde;o ser&aacute; feliz y sagrado.<br />
	Cuando el laurel ha dado buenas se&ntilde;ales, alegraos colonos:<br />
	Ceres llenar&aacute; los h&oacute;rreos colmados de espigas&hellip;</strong></em></p>
<p>
	<em>Haec fuerant olim; sed tu iam mitis, Apollo,<br />
	prodigia indomitis merge sub aequoribu.<br />
	Et succensa sacris creepitet bene laurea flammis<br />
	Omine quo felix et sacer annus erit.<br />
	Laurus ubi bona signa dedit, gaudete coloni:<br />
	Distendet spicis horrea plena Ceres&hellip;</em></p>
<p>
	Y otra de <em>Propercio, Lib. II, 28, 35</em></p>
<p>
	<strong><em>Caen los rombos que giran con un canto m&aacute;gico<br />
	y el laurel queda quemado una&nbsp; vez apagado el fuego.</em></strong></p>
<p>
	<em>Deficiunt m&aacute;gico torti sub carmine rhombi,<br />
	Et iacet extincto laurus adusta foco</em></p>
<p>
	Y tambi&eacute;n <em>Lucrecio </em>en su <em>De rerum natura, VI, 154-155</em></p>
<p>
	<strong><em>Y no hay ninguna otra cosa que arde en la llama crepitante<br />
	con sonido m&aacute;s terrible que el laurel de Delfos consagrado a Febo</em></strong> (Apolo)</p>
<p>
	<em>Nec res ulla magis quam Phoebi Delphica laurus<br />
	Terribili sonitu flamma crepitante crematur</em></p>
<p>
	El laurel es s&iacute;mbolo de la gloria; la palma lo es la de la victoria y el olivo de la paz. Las hojas de diversas plantas se utilizan para coronar a los triunfadores.</p>
<p>
	Una corona es un adorno circular de hojas, ramas de &aacute;rbol, flores hierbas o de metal que se coloca alrededor de la cabeza como reconocimiento o recuerdo del especial valor de una persona por su inteligencia, por su arte o por sus m&eacute;ritos militares.</p>
<p>
	En la <em>Grecia </em>antigua probablemente se utilizaron en un principio como un elemento decorativo y m&aacute;s tarde se utilizan en el mundo de los<em> juegos atl&eacute;ticos</em> (por ejemplo los <em>ol&iacute;mpicos</em>) como premio a los vencedores y tambi&eacute;n en los <em>po&eacute;ticos</em>. Recordemos que junto a los juegos atl&eacute;ticos se celebraban tambi&eacute;n competiciones po&eacute;ticas y literarias.</p>
<p>
	Del mundo de la competici&oacute;n deportiva pas&oacute; sin duda al mundo de la guerra (del que por cierto proceden los juegos atl&eacute;ticos) y de <em>Grecia </em>pas&oacute; a <em>Roma</em>. Aunque hoy lo que verdaderamente se estima en realidad son los premios econ&oacute;micos, se sigue utilizando la corona o alg&uacute;n elemento similar como s&iacute;mbolo del triunfo.</p>
<p>
	Como dec&iacute;a m&aacute;s arriba, probablemente se comenz&oacute; a utilizar como elemento meramente ornamental y pronto sirvieron para coronar a los vencedores en los juegos po&eacute;ticos o literarios que se desarrollaban de manera paralela a los juegos&nbsp; atl&eacute;ticos, de los que las <em>Olimpiadas </em>son el mejor exponente, pero tambi&eacute;n los &ldquo;<em>p&iacute;ticos</em>&rdquo; en honor de <em>Apolo </em>y los &ldquo;<em>&iacute;stmicos</em>&rdquo; en honor de <em>Neptuno</em>. Podemos incluso pensar que en el caso de los juegos <em>P&iacute;ticos </em>en un principio se celebrar&iacute;an s&oacute;lo competiciones art&iacute;sticas, como corresponder&iacute;a al dios <em>Apolo</em>, y con el tiempo se a&ntilde;adir&iacute;an competiciones atl&eacute;ticas como en <em>Olimpia</em>, en honor de <em>Zeus</em>. Y a su vez en <em>Olimpia </em>se introducir&iacute;an competiciones art&iacute;sticas, a semejanza de los &ldquo;<em>p&iacute;ticos</em>&rdquo;.</p>
<p>
	A prop&oacute;sito de los juegos <em>p&iacute;ticos </em>y el laurel podemos citar unos versos de <em>Ovidio </em>en el siglo I antes y despu&eacute;s de Cristo, por tanto muy alejados de su origen, pero que son ilustrativos. <em>Ovidio</em> recuerda en su poema la victoria del dios <em>Apolo </em>sobre la serpiente <em>Pit&oacute;n</em>.</p>
<p>
	<em>Ovidio, Metamorfosis I, 445-</em></p>
<p>
	<em><strong>Y para que el paso del tiempo no pueda&nbsp; borrar el recuerdo de la haza&ntilde;a, instituy&oacute; unos juegos sagrados acompa&ntilde;ados de concurridos cert&aacute;menes, llamados Pitia por el nombre de la serpiente que destruy&oacute;. En ellos, todo joven que, ya fuera con sus pu&ntilde;os, ya con los pies o las ruedas, hab&iacute;a obtenido la victoria recib&iacute;a una condecoraci&oacute;n de hojas de encina; todav&iacute;a no exist&iacute;a el laurel, y Febo (Apolo) se ce&ntilde;&iacute;a con hojas de cualquier &aacute;rbol las sienes que embellec&iacute;a su larga cabellera.</strong></em></p>
<p>
	<em>Neve operis famam posset delere vetustas,<br />
	instituit sacros celebri certamine ludos,<br />
	Pythia perdomitae serpentis nomine dictos.<br />
	Hic iuvenum quicumque manu pedibusve rotave<br />
	vicerat, aesculeae capiebat frondis honorem:<br />
	nondum laurus erat, longoque decentia crine<br />
	tempora cingebat de qualibet arbore Phoebus.</em></p>
<p>
	As&iacute; que pronto significaron tambi&eacute;n el triunfo de los grandes atletas, que tanto honor confer&iacute;an a sus ciudades natales.</p>
<p>
	Como quiera que los juegos atl&eacute;ticos, a su vez, est&aacute;n claramente relacionados con las tareas militares de los primitivos guerreros arist&oacute;cratas de Grecia, f&aacute;cilmente pudo trasladarse el significado del laurel al mundo militar y acreditar as&iacute; la gloria militar. Este significado se desarroll&oacute; especialmente entre los romanos, que pr&aacute;cticamente siempre estuvieron en guerra a lo largo de su historia. Con el laurel se corona a los generales invictos y a los emperadores, y con laurel se adornan las armas victoriosas, como las lanzas,&nbsp; las proas de las naves o las cartas y tablillas que tra&iacute;an las noticias de victoria.</p>
<p>
	As&iacute; los generales romanos en la ceremonia del triunfo, que adem&aacute;s llevan en la mano una rama de laurel, y los lictores y los soldados que desfilan en la procesi&oacute;n.</p>
<p>
	Aunque sea una peque&ntilde;a digresi&oacute;n, comentar&eacute; que los romanos desarrollaron enormemente la tipolog&iacute;a de las coronas como s&iacute;mbolos de funciones muy concretas; en otra ocasi&oacute;n lo comentar&eacute; con m&aacute;s detalle. Sea suficiente ahora un apresurado cat&aacute;logo de coronas: <em>obsidionalis</em> (por romper el&nbsp; asedio de una ciudad), <em>civica </em>(por salvar la vida de un ciudadano romano), <em>navalis </em>(por ser el primero en el abordaje o por una victoria naval), <em>muralis </em>(por ser el primero en escalar una muralla), <em>castrensis </em>(por entrar en el campamento enemigo), <em>triunphalis </em>(el triunfo es la mayor recompensa al general vencedor),etc. Adem&aacute;s existen la <em>convivalis </em>(del banquete), la <em>funebris </em>(no necesita explicaci&oacute;n), la <strong>nuptialis </strong>(de boda), la <em>natalitia </em>(por nacimiento: de olivo si era ni&ntilde;o, de lana si era ni&ntilde;a), etc.</p>
<p>
	Volviendo a la primitiva <em>Grecia</em>, <em>P&iacute;ndaro </em>(518?-438 a.C.), por ejemplo, nos dice c&oacute;mo se corona al vencedor con hojas de olivo con motivo de la carrera de carros del a&ntilde;o 452 a.C. en&nbsp; <em>Ol&iacute;mpicas IV, 11ss.</em>, dedicada a su amigo <em>Psaumis de Camarina</em>:</p>
<p>
	<em>Sigue al carro de Psaumis coronado de hojas de olivo de Pisa; Psaumis, impaciente pro proyectar su gloria sobre Camarina.</em></p>
<p>
	Y <em>Plinio</em>, que describe los diversos tipos de laurel, nos recuerda c&oacute;mo&nbsp; es propiamente el laurel el elemento decorativo en&nbsp; <em>Historia Natural, XV, 39 (127):</em></p>
<p>
	<em><strong>El laurel se dedica espec&iacute;ficamente para los triunfos y es grat&iacute;simo en las casas, adorna la entrada de las de los C&eacute;sares y Pont&iacute;fices; solo ella adorna estas casas y crece en el umbral. Cat&oacute;n nos informa de que hay dos clases: la d&eacute;lfica y la chipriota. Pompeyo Leneo a&ntilde;ade&nbsp; una que llama mustacea porque se pon&iacute;a debajo de los pasteles (llamados mustaces): este tipo es de hoja muy grande, fl&aacute;cida y tirando a blancas. La d&eacute;lfica, de color uniforme, es la m&aacute;s verde, de bayas muy grandes de color rojo tirando a verde y esta es la que corona a los vencedores en Delfos y a los triunfadores en Roma. La chipriota es de hoja peque&ntilde;a, negra, veteada y acanalada en los m&aacute;rgenes.</strong></em></p>
<p>
	<em>Laurus triumphis proprie dicatur, vel gratissima domibus, ianitrix Caesarum pontificumque. sola et domos exornat et ante limina excubat .&nbsp; duo eius genera tradidit Cato, Delphicam et Cypriam. Pompeius Lenaeus adiecit quam mustacem appellavit, quoniam mustaceis subiceretur: hanc esse folio maximo flaccidoque et albicante; Delphicam aequali colore viridiorem, maximis bacis atque e viridi rubentibus ac victores Delphis coronare ut triumphantes Romae; Cypriam esse folio brevi, nigro, per margines imbricato crispam.</em></p>
<p>
	<em>Virgilio </em>recuerda c&oacute;mo los marineros colocan coronas de flores (y de laurel) en las proas de los barcos en se&ntilde;al de victoria y paz en sus <em>Ge&oacute;rgicas</em>, <em>I, 303-304 :</em></p>
<p>
	<em><strong>Como cuando las naves cargadas han tocado ya puerto,<br />
	y los marineros alegres colocan&nbsp; coronas en las popas.</strong></em></p>
<p>
	<em>Ceu pressae cum j am portum tetigere carinae,<br />
	Puppibus et laeti nautae imposuere coronas</em></p>
<p>
	Que <em>Fray Luis de Le&oacute;n</em> traduce as&iacute;:</p>
<p>
	<em><strong>como cuando con viento al fin derecho<br />
	entran el puerto dulce y deseado<br />
	cargados los nav&iacute;os de provecho,<br />
	alegres con laurel los marineros<br />
	coronan a los &aacute;rboles veleros.</strong></em></p>
<p>
	Lo que tambi&eacute;n nos recuerda <em>Plinio en Historia Natural XV, 40 (133)</em>:</p>
<p>	<em><strong>Es s&iacute;mbolo de la paz de tal manera que el mostrarlo es se&ntilde;al de paz incluso entre enemigos armados. Los Romanos principalmente lo a&ntilde;aden como mensajero de alegr&iacute;a y de victoria a las cartas y a las lanzas y dardos de los soldados y adorna las fasces de los generales.</strong></em></p>
<p>
	<em>Ipsa pacifera, ut quam praetendi etiam inter armatos hostes quietis sit indicium. Romanis praecipue laetitiae victoriarumque nuntia additur litteris et militum lanceis pilisque, fasces imperatorum decorat.</em></p>
<p>
	Tambi&eacute;n <em>San Isidoro</em> considera el laurel como s&iacute;mbolo de la gloria y victoria. En su <em>Etimolog&iacute;as XVII,7,2 </em>hace derivar su nombre del vocablo laus (alabanza), y explica por qu&eacute; corona la cabeza de los vencedores:</p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;Se llama &ldquo;laurel&rdquo; (laurus) de la palabra laudis (alabanza); pues con este &aacute;rbol se coronaban con alabanzas las cabezas de los vencedores. Entre los antiguos se dec&iacute;a laudea; luego se suprimi&oacute; la letra D y al sustituirla por R se llam&oacute; laurus, como ocurre con auriculis (orejas) que al principio se pronunciaba audiculae, y medidies (mediod&iacute;a)&nbsp; que ahora se dice meridies. A este &aacute;rbol los griegos le llaman (daphne)&nbsp; &delta;ά&phi;&nu;&eta;&nu;, porque nunca pierde su verdor; por eso los vencedores son coronados con &eacute;l. El vulgo cree que este es el &uacute;nico &aacute;rbol que no puede ser fulminado por el rayo.</strong></em></p>
<p>
	<em>Laurus a verbo laudis dicta; hac enim cum laudibus victorum capita coronabantur. Apud antiquos autem laudea nominabatur; postea D littera sublata et subrogata R dicta est laurus; ut in auriculis, quae initio audiculae dictae sunt, et medidies, quae nunc meridies dicitur. Hanc arborem Graeci &delta;ά&phi;&nu;&eta;&nu;&nbsp; (dafnen) vocant, quod numquam deponat viriditatem; inde illa potius victores coronantur. Sola quoque haec arbor vulgo fulminari minime creditur.</em></p>
<p>
	<em>Apolo</em>, cuyo &aacute;rbol es el laurel,&nbsp; es el dios protector de la poes&iacute;a, de la m&uacute;sica y de las artes en general. Su perenne color verde es el mejor s&iacute;mbolo del valor imperecedero de la poes&iacute;a y del arte.Una mayor especializaci&oacute;n parece exigir el laurel para la poes&iacute;a &eacute;pica que canta a los h&eacute;roes victoriosos y el mirto para la poes&iacute;a l&iacute;rica y buc&oacute;lica:</p>
<p>
	<em>Virgilio, Buc&oacute;lica: VIII,11-3:</em></p>
<p>
	<em><strong>Recibe estos versos<br />
	por ti ordenados y permite que esta hiedra rodee<br />
	tus sienes entre los victoriosos laureles.</strong></em></p>
<p>
	<em>&#8230;accipe iussis<br />
	Carmina coepta tuis, atque hanc sine tempora circum<br />
	Inter uictrices hederam tibi serpere laurus.</em></p>
<p>
	<em>Fay Luis de Le&oacute;n</em> lo tradujo con m&aacute;s libertad y tambi&eacute;n con m&aacute;s acierto:</p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;&laquo;al vencedor laurel, que resplandece</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>en torno de tu frente y la hermosea,</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&nbsp;consiente que, allegada y como asida,</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>aquesta&nbsp; yedra vaya entretejida&raquo;</strong></em></p>
<p>
	Este valor simb&oacute;lico de la gloria literaria pervivi&oacute; en la <em>Edad Media</em>, cobr&oacute; nueva importancia en el <em>Renacimiento </em>y perdura en nuestros d&iacute;as.</p>
<p>
	Sobre todo ha sido utilizada, apropiada, traducida, recreada la famosa<em> f&aacute;bula o mito de Apolo y Dafne. Dafne, &delta;&alpha;&phi;&nu;&eta;,</em> es precisamente el nombre griego del laurel El mito lo divulg&oacute; <em>Ovidio </em>en sus <em>Metamorfosis, I, 452 et ss.:</em></p>
<p>
	<strong><em>Apolo, orgullosos de su victoria sobre la sierpe Pit&oacute;n, se burl&oacute; de Cupido, que siendo un ni&ntilde;o utilizaba armas de un adulto; Cupido se veng&oacute; hiri&eacute;ndole con una flecha de oro e inflamando su coraz&oacute;n de un irresistible amor por la ninfa Dafne mientras a &eacute;sta la hiri&oacute; con una flecha de plomo, que generaba aversi&oacute;n y rechazo. De nada sirvieron los ruegos&nbsp; de Apolo, que no ablandaron el coraz&oacute;n de la ninfa; Apolo, desesperado, la persigue por el bosque y est&aacute; a punto de alcanzarla, cuando Dafne implora la ayuda de su padre, el r&iacute;o Peneo, que la convierte en laurel; Apolo se abraza desesperado y lloroso al &aacute;rbol, del que hizo su emblema y su &aacute;rbol. As&iacute; el laurel es tambi&eacute;n el s&iacute;mbolo del amor no correspondido y triste.</em></strong></p>
<p>
	Pues bien, no hay autor literario <em>medieval </em>o del <em>Renacimiento </em>o <em>Barroco </em>que no recuerde, imite o reproduzca este mito.</p>
<p>
	Comentar&eacute; un detalle curioso.&nbsp; Con frecuencia, junto a un personaje &eacute;pico o l&iacute;rico aparece un elemento c&oacute;mico que relativiza la magnificencia del anterior. Esto ocurre con el laurel: dado su valor culinario para aderezar los<em> guisos y cocidos</em>, no es raro que en el <em>Barroco </em>de los contrastes aparezcan versiones burlescas del valor del laurel. Sirvan como muestra estos versos de<em> Pedro Li&ntilde;&aacute;n de Riaza</em>, en un romance acerca de los embustes de los buenos y de los malos poetas</p>
<p>
	<em><strong>A los poetas vengamos:<br />
	a &eacute;stos, damas, hacedles<br />
	una cruz porque sus coplas<br />
	vayan arredro y no os tienten.<br />
	A vosotras, &iquest;qu&eacute; os importa<br />
	que en el Parnaso eminente<br />
	haya de versos concilio<br />
	entre las divinas nueve,<br />
	ni que el doctor don Apolo<br />
	all&aacute; en Delfos respondiese<br />
	a todas las cosicosas<br />
	que inventan sus bachilleres?<br />
	Si dicen que lauros sacros<br />
	ci&ntilde;eron sus doctas sienes,<br />
	decidles que ya el laurel<br />
	ci&ntilde;e cualquiera escabeche.</strong></em></p>
<p>
	<em>Lope de Vega</em>, bajo el nombre de su heter&oacute;nimo <em>Tom&eacute; de Burguillos</em>, es autor de este estupendo soneto donde ridiculiza el af&aacute;n de los poetas por recibir laureles y galardones:</p>
<p>
	<em><strong>Llev&oacute;me Febo a su Parnaso un d&iacute;a,<br />
	y vi por el cristal de unos canceles<br />
	a Homero y a Virgilio con doseles,<br />
	leyendo filos&oacute;fica poes&iacute;a<br />
	Vi luego la importuna infanter&iacute;a<br />
	de poetas fant&aacute;sticos noveles,<br />
	pidiendo por principios m&aacute;s laureles<br />
	que anima Dafne y que Apolo cr&iacute;a.<br />
	Pedile yo tambi&eacute;n por estudiante,<br />
	y d&iacute;jome un bedel: &ldquo;Burguillos, quedo:<br />
	que no sois digno de laurel triunfante&rdquo;<br />
	&ldquo;&iquest;Por qu&eacute;?&rdquo;, le dije; y respondi&oacute; sin miedo:<br />
	&ldquo;Porque los lleva todos un tratante<br />
	para hacer escabeches en Laredo.&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	Este contraste c&oacute;mico entre las dos funciones del laurel, la excelsa de coronar la testa de los poetas y la prosaico de ali&ntilde;o culinario, sigue siendo una reflexi&oacute;n continuada hasta hoy. As&iacute;, por ejemplo, el escritor, articulista,periodita <em>Manuel Vicent</em> nos recuerda en su art&iacute;culo en el <em>Diario El Pa&iacute;s</em> &ldquo;<em>La gloria</em>&rdquo; de <em>22 de julio de 2001</em>:</p>
<p>
	<em><strong>&hellip;As&iacute; te quieren ellos, dedicado a los versos en la villa horaciana, entre gallinas y lechugas, tu contemplando el crep&uacute;sculo y ellos llenando el saco. El laurel tiene dos destinos: la cabeza del h&eacute;roe o el estofado. Tal vez un d&iacute;a fuiste un rebelde: fue aquel d&iacute;a en que estuviste dispuesto a morir por no doblegarte. Ese es el minuto de gloria que te corresponde.</strong></em></p>
<p>
	Pero el laurel no agota su virtualidad en esta labor simb&oacute;lica; sus ramas sirven tambi&eacute;n como escudo contra los rayos, lo que acrecienta la idea de s&iacute;mbolo de la inmortalidad. <em>Plinio </em>nos comenta c&oacute;mo <em>Tiberio </em>se coronaba de laurel cuando hab&iacute;a tormenta:</p>
<p>
	<em>Historia natural, lib. XV, cap. 40 (134-135):</em></p>
<p>
	<em><strong>&hellip; Y porque de todos los &aacute;rboles que se plantan y se ponen con la mano del hombre s&oacute;lo este no es golpeado por el rayo que cae en las casas. &hellip;.. Se dice que el pr&iacute;ncipe Tiberio, cuando tronaba el cielo, se sol&iacute;a coronar de &eacute;l (laurel) contra el miedo de los rayos.</strong></em></p>
<p>
	<em>et quia manu satarum receptarumque in domos fulmine sola non icitur. ..Tiberium principem tonante caelo coronari ea solitum ferunt contra fulminum metus.</em></p>
<p>
	<em>San Isidoro</em> recogi&oacute; la creencia en sus <em>Etimolog&iacute;as (XVII, 7, 1):</em></p>
<p>
	<strong><em>Cree el vulgo que s&oacute;lo este &aacute;rbol de ninguna manera es fulminado*</em></strong> (por el rayo)</p>
<p>
	<em>Sola quoque haec arbor vulgo fulminari minime creditur</em></p>
<p>
	En realidad <em>&ldquo;fulminado por el rayo</em>&rdquo; es una redundancia innecesaria, puesto que &ldquo;<em>fulminari</em>&rdquo; es un verbo creado precisamente sobre &ldquo;<em>fulmen</em>&rdquo;, que significa <em>rayo</em>.</p>
<p>
	Todav&iacute;a hoy en algunos pueblos, se colocan en los balcones ramas de laurel para ahuyentar el peligro del rayo.</p>
<p>
	As&iacute; que <em>Francesco Petrarca</em> ten&iacute;a f&aacute;cil el juego de palabras con el nombre de su inmortal amada, <em>Laura</em>, &ldquo;<em>Laurel</em>&rdquo;, en numerosos poemas de su <em>Cancionero</em>; as&iacute;,&nbsp; <em>Canci&oacute;n XXIX</em>:&nbsp;</p>
<p>
	<strong><em>&ldquo;que es una estrella en la tierra<br />
	y&nbsp; guarda verde el precio de su honestidad,&nbsp;<br />
	como la hoja del laurel,<br />
	donde no caen rayos<br />
	ni el viento enemigo jam&aacute;s la tronchar&aacute;&rdquo;.</em></strong></p>
<p>
	<em>ch&#39;&egrave; stella in terra, et come in lauro foglia<br />
	conserva verde il pregio d&#39;onestade,<br />
	ove non spira folgore, n&eacute; indegno<br />
	vento mai che l&#39;aggrave.</em></p>
<p>
	O en&nbsp; la<em> canci&oacute;n CXXIX</em></p>
<p>
	<em><strong>En donde se oye el aura<br />
	de un fresco y odor&iacute;fero laurecillo</strong></em></p>
<p>
	<em>&laquo;ove l&#39;aura si sente /<br />
	d&#39;un fresco et odorifero laureto&raquo;</em></p>
<p>
	Tambi&eacute;n el laurel es un elemento frecuente en los jardines ideales (<em>locus amoenus</em>), ideales escenarios , valga la redundancia, para el amor. As&iacute; lo hace ya <em>Petronio</em>&nbsp; en su <em>Satiric&oacute;n, cap. CXXXI,8:</em></p>
<p>
	<em><strong>El movedizo pl&aacute;tano hab&iacute;a extendido sus sombras estivales y Dafne, coronada de bayas, y los tr&eacute;mulos cipreses y los pinos de contorno recortado con su&nbsp; copa ondulante. Por en medio un arroyuelo&nbsp; retozaba son sus aguas vagantes cubierto de espuma&nbsp; y bat&iacute;a la arena&nbsp; con sus quejumbrosas ondas. Rinc&oacute;n hecho&nbsp; para el amor</strong></em>.&nbsp; (Traducci&oacute;n de Manuel C. D&iacute;az y D&iacute;az. Ed. Alma Mater)</p>
<p>
	<em>Mobilis aestiuas platanus diffuderat umbras<br />
	et bacis redimita Daphne tremulaeque cupressus<br />
	et circum tonsae trepidanti uertice pinus.<br />
	Has inter ludebat aquis errantibus amnis<br />
	spumeus, et querulo uexabat rore lapillos.<br />
	Dignus amore locus &hellip;</em></p>
<p>
	E incluso ocasionalmente puede aparecer en entornos funerarios, recordando la gloria perenne del difunto. En fin, tan s&oacute;lo el olivo puede competir en el mundo antiguo en valor simb&oacute;lico con el laurel.</p>
<p>
	As&iacute; que el significado del laurel como s&iacute;mbolo del triunfo art&iacute;stico y b&eacute;lico se conserv&oacute;&nbsp; durante toda la <em>Edad Media </em>y por supuesto en el <em>Renacimiento</em>, en el que adem&aacute;s puede ser s&iacute;mbolo del triunfo en el amor, dadas las semejanzas con las que los poetas presentan los dos combates, el b&eacute;lico y el amoroso,&nbsp; y en el <em>Barroco </em>y as&iacute;&nbsp; hasta nuestros d&iacute;as. Las citas son innumerables. E incluso queda alg&uacute;n resto de su valor m&aacute;gico en la costumbre de colocar ramas en los balcones, costumbre ahora generalmente ahora cristianizada al colocar ramas de olivo el <em>Domingo de Ramos.</em></p>
<p>
	Transcribir&eacute; a t&iacute;tulo de ejemplo la segunda parte del emblema de <em>Alciato ya citado&nbsp; </em>dirigido a <em>Carlos V</em> por su campa&ntilde;a de <em>T&uacute;nez </em>y dos citas de <em>Cervantes </em>en el <em>Quijote </em>con evidente tono ir&oacute;nico:</p>
<p>
	<em>Alciato, Libro de los Emblemas.<br />
	Emblema 211</em></p>
<p>
	<strong><em>A Carlos (V) se le debe el laurel por haber vencido a los p&uacute;nicos (los tunecinos):&nbsp; que esas guirnaldas adornen sus cabellos victoriosos</em></strong>.</p>
<p>
	<em>Debetur Carolo superatis Laurea Poenis:<br />
	&nbsp; Victrices ornent talia serta comas.</em></p>
<p>
	<em>Quijote (II, 18)</em>:&nbsp;&nbsp;</p>
<p>
	<em><strong>&iexcl;Viven los cielos donde m&aacute;s altos est&aacute;n, mancebo generoso, que sois el mejor poeta del orbe, y que merec&eacute;is estar laureado, no por Chipre ni por Gaeta, como dijo un poeta que Dios perdone, sino por las academias de Atenas, si hoy vivieran, y por las que hoy viven de Par&iacute;s, Bolonia y Salamanca! Plega al cielo que los jueces que os quitaren el premio primero, Febo los asaetee y las Musas jam&aacute;s atraviesen los umbrales de sus casas.</strong></em></p>
<p>
	<em>Quijote (II, 55):<br />
	(dirigi&eacute;ndose a su asno):</em></p>
<p>
	<em><strong>Perd&oacute;name y pide a la fortuna, en el mejor modo que supieres, que nos saque deste miserable trabajo en que estamos puestos los dos; que yo prometo de ponerte una corona de laurel en la cabeza, que no parezcas sino un laureado poeta, y de darte los piensos doblados.</strong></em></p>
<p>
	<em>Nota etimol&oacute;gic</em>a: <em>laureado</em>, naturalmente, significa coronado de laurel. Quienes realizan estudios de ense&ntilde;anza secundaria son<em> laureados con la bacca</em>, que seg&uacute;n el <em>Diccionario de la Real Academia</em>&nbsp; es el fruto o baya del laurel; por eso son <em>bacca laureat</em>i, es decir &ldquo;<em>bachilleres</em>&rdquo; (<em>bachillerato </em>deriva de &ldquo;<em>baccalaureatus</em>&rdquo;).</p>
<p>
	Ofrezco a continuaci&oacute;n una larga cita de <em>Plinio</em>,al final del<em> libro XV</em> sobre el laurel, sus clases, su simbolismo y maravillas. Ello nos da idea de la importancia que el laurel tuvo en el mundo antiguo y del detalle con el que se estudia.</p>
<p>
	<em>Plinio, Historia Natural, 30 (39) y 31 (40)</em></p>
<p>
	<em>El laurel y sus trece clases</em></p>
<p>
	<em><strong>El laurel es el que propiamente se dedica a los triunfos y el predilecto de las casas, como portero que es de la de los c&eacute;sares y los pont&iacute;fices. S&oacute;lo &eacute;l adorna y hace guardia ante sus puertas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Dos clases de laurel dijo Cat&oacute;n que eran los cultivados, el d&eacute;lfico y el chipriota. Pompeyo Leneo a&ntilde;adi&oacute; otro, que llam&oacute; mustace porque parece que se pon&iacute;a bajo las must&aacute;ceas (1), e indic&oacute; que &eacute;ste era de hoja muy grande, lacia y adem&aacute;s tirando a blanca; que el d&eacute;lfico era de un solo color, pero algo m&aacute;s verdoso, de bayas muy grandes que pasaban del verde al rojo, y que con &eacute;l se coronaban en Delfos los vencedores igual que en Roma los que recib&iacute;an el triunfo. Con respecto al chipriota, que era encrespado, con su hoja peque&ntilde;a, negra y abarquillada por los bordes.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Despu&eacute;s se sumaron m&aacute;s clases: el tino &ndash;algunos lo consideran un laurel silvestre y otros un &aacute;rbol de una clase propia- se diferencia por el color, pues es de baya azulada. Se sum&oacute; tambi&eacute;n el laurel real, que empez&oacute; a ser llamado aug&uacute;steo, el mayor de todos tanto por el porte como por la hoja, provisto de unas bayas que tampoco son desagradables al paladar. Algunos autores dicen que no son el mismo &aacute;rbol y establecen la correspondiente clase del laurel real por sus hojas m&aacute;s largas y m&aacute;s anchas. Estos mismos, dentro de otra clase diferente, le dan el nombre de bacalia precisamente al m&aacute;s com&uacute;n y m&aacute;s rico en bayas y, en cambio, al est&eacute;ril&nbsp; -que es lo que m&aacute;s llama la atenci&oacute;n-, el de triunfal, afirmando que lo utilizaban los que obten&iacute;an el triunfo;&nbsp; pero esto comenz&oacute; con el Divino Augusto, como mostraremos, por aquel laurel que le fue enviado desde el cielo, de muy escasa altura, de hoja encrespada y corta, y, adem&aacute;s, dif&iacute;cil de encontrar.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Se suma, en la jardiner&iacute;a, el de Tasos, con una especie de peque&ntilde;a excrecencia de hoja que le nace en medio de las hojas, as&iacute; como, sin ella, el &ldquo;eunuco&rdquo;, que aguanta extraordinariamente la sombra y por eso puebla todo el terreno por sombr&iacute;o que sea.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Tambi&eacute;n est&aacute; el camedafne, un arbusto silvestre y el alejandrino, que algunos llaman del ida, otros hipoglotio, otros D&aacute;nae, otros carpofilo&nbsp; y otros hip&eacute;late. Este echa de la ra&iacute;z ramas esparcidas de un dodrante, apropiadas para la confecci&oacute;n de coronas, de hoja m&aacute;s puntiaguda que la del mirto as&iacute; como m&aacute;s blanda y m&aacute;s blanca, de mayor tama&ntilde;o, con una baya roja en medio de sus hojas, muy abundante en el Ida y cerca de la Heraclea P&oacute;ntica, si bien en terrenos monta&ntilde;osos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Asimismo, esa otra case de laurel que se denomina dafnoide tiene un c&uacute;mulo de nombres, pues unos lo llaman pelasgo, otros eup&eacute;talo y otros &ldquo;corona de Alejandro&rdquo;. Y tambi&eacute;n es un arbusto ramoso, de hoja m&aacute;s gruesa y blanda que el laurel, que al probarlo quema la boca, y con bayas que pasan del negro al rojo.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Advirtieron los antiguos que en C&oacute;rcega no hab&iacute;a ninguna clase de laurel, pero ahora plant&aacute;ndolo tambi&eacute;n se da all&iacute;.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Es por esencia pacificador hasta el punto de que mostrarlo, incluso en medio de los enemigos armados, es se&ntilde;al de paz. Entre los romanos, como principal portavoz que es de alegr&iacute;a y de victorias, se pone en las cartas y tambi&eacute;n en las lanzas y dardos de los soldados, y adorna los fasces imperiales. Una rama cogida de &eacute;stos se deposita en el regazo de J&uacute;piter &Oacute;ptimo M&aacute;ximo siempre que una nueva victoria da una alegr&iacute;a, y eso no es porque siempre est&eacute; verde ni porque sea pacificador&nbsp; -por ambas razones habr&iacute;a de preferirse el olivo-,&nbsp; sino porque es el &aacute;rbol m&aacute;s admirado del monte Parnaso y precisamente por eso se considera predilecto de Apolo, pues era ya costumbre de los reyes de Roma enviar all&iacute; ofrendas y solicitar sus or&aacute;culos, seg&uacute;n lo atestigua Lucio Bruto y quiz&aacute; tambi&eacute;n da prueba de ello, ya que &eacute;l habr&iacute;a logrado all&iacute; la libertad del pueblo besando, de acuerdo con la respuesta del or&aacute;culo, aquella tierra productora de laureles, y, adem&aacute;s, porque es el &uacute;nico &aacute;rbol, entre los plantados por la mano del hombre y aceptados en las casas, que no es alcanzado por el rayo. Por estas causas sin duda considerar&iacute;a yo que se le ha concedido el honor de figurar en los triunfos, m&aacute;s que porque sirva de sahumerio y de purificador por haber dado muerte al enemigo, como relata Masurio. Adem&aacute;s, es sacr&iacute;lego mancillar con usos profanos el laurel y el olivo hasta el punto de que ni siquiera debe prenderse fuego con ellos en los altares o en las aras para aplacar a los dioses.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El laurel, desde luego, reniega del fuego con su claro crepitar y aun con otro testimonio, dado que su madera llega a retorcer incluso sus entra&ntilde;as y sus fibras da&ntilde;adas. Cuentan que el emperador Tiberio, cuando tronaba, sol&iacute;a ponerse una corona de laurel por miedo a los rayos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Tambi&eacute;n hay sucesos en torno al Divino Augusto dignos de ser recordados. De hecho, a Livia Drusila, que despu&eacute;s recibi&oacute; por matrimonio el nombre de Augusta, cuando estaba prometida al emperador, un &aacute;guila desde lo alto le ech&oacute; en el regazo, mientras estaba sentada, una gallina de llamativa blancura, ilesa y, cuando ella tuvo el valor de mirarla, sucedi&oacute; otro milagro. Como sujetaba en el pico una rama de laurel cargada de bayas, los ar&uacute;spices ordenaron cuidar el ave y su descendencia, y, adem&aacute;s, que se plantase aquella rama y que se cultivara ritualmente. Y as&iacute; se hizo en la propiedad de los C&eacute;sares situada en la ribera del T&iacute;ber junto al noveno miliario de la v&iacute;a Flaminia, que por esa raz&oacute;n se llama &ldquo;junto a las Gallinas&rdquo;, y, adem&aacute;s, all&iacute; asombrosamente surgi&oacute; un bosque. De ese bosque, despu&eacute;s, el emperador en la celebraci&oacute;n del triunfo tom&oacute; en su mano una rama de laurel y la corona que ci&ntilde;&oacute; en su cabeza, como posteriormente todos los C&eacute;sares emperadores. Y es tradici&oacute;n plantar las ramas que ellos llevaron, y a&uacute;n quedan bosques que se distinguen por los nombres de ellos&nbsp; -acaso por esa raz&oacute;n se sustituyeron los laureles triunfales.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Es el &uacute;nico &aacute;rbol cuyo nombre se puede poner en lat&iacute;n a los varones, el &uacute;nico cuyo follaje se distingue con una denominaci&oacute;n propia, pues lo llamamos l&aacute;urea. Incluso perdura en Roma su nombre, que se le puso a un lugar, pues se llama Loreto, en el Aventino, el lugar donde hubo un bosque de laurel. Dicho &aacute;rbol se emplea en las purificaciones; y quede claro, de paso, que se puede plantar tambi&eacute;n por estaca, ya que Dem&oacute;crito y Teofrasto llegaron a dudarlo.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>A continuaci&oacute;n expondremos las caracter&iacute;sticas de los &aacute;rboles silvestres.</strong></em><br />
	(Traducci&oacute;n y nota de A.M&ordf;. Moure Casas. Editorial Gredos. 2010)</p>
<p>
	<br />
	<em>Nota</em> <em>1</em>:<em> las must&aacute;ceas o &ldquo;pasteles de mosto&rdquo; se preparaban con harina rociada con mosto y queso, aromatizados con an&iacute;s y comino, y envueltos en hojas de laurel, ya mencionados por Cat&oacute;n 121. Su nombre, como el del laurel de hoja ancha adecuado para prepararlas, deriva de mustum &ldquo;mosto&rdquo;. En una de las recetas de Ateneo, Deipnosofistas, 647, entraba tambi&eacute;n el vino con miel. En Roma eran t&iacute;picos de las bodas, cf. Juvenal, VI 202.</em></p>
<p>
	<em>Naturalis Historia, XV, 39-40:</em></p>
<p>
	<em>Laurus triumphis proprie dicatur, vel gratissima domibus, ianitrix Caesarum pontificumque. sola et domos exornat et ante limina excubat. duo eius genera tradidit Cato, Delphicam et Cypriam. Pompeius Lenaeus adiecit quam mustacem appellavit, quoniam mustaceis subiceretur: hanc esse folio maximo flaccidoque et albicante; Delphicam aequali colore viridiorem, maximis bacis atque e viridi rubentibus ac victores Delphis coronare ut triumphantes Romae; Cypriam esse folio brevi, nigro, per margines imbricato crispam.&nbsp; postea accessere genera: tinus &mdash; hanc silvestrem laurum aliqui intellegunt, nonnulli sui generis arborem &mdash; differt colore; est enim caerulea baca.&nbsp; accessit et regia, quae coepit Augusta appellari, amplissima et arbore et folio, bacis gustatu quoque non asperis. aliqui negant eandem esse et suum genus regiae faciunt longioribus foliis latioribusque. iidem in alio genere bacaliam appellant hanc quae vulgatissima est bacarumque fertilissima, sterilem vero earum, quod maxime miror, triumphalem eaque dicunt triumphantes uti, nisi id a Divo Augusto coepit, ut docebimus, ex ea lauru quae ei missa e caelo est, minima altitudine, folio crispo, brevi, inventu rara. accedit in topiario opere Thasia, excrescente in medio folio parvola veluti lacinia folii, et sine ea spadonina, mira opacitatis patientia, itaque quantalibeat sub umbra solum implet. est et chamaedaphne silvestris frutex et Alexandrina, quam aliqui Idaeam, alii hypoglottion, alii danaen, alii carpophyllon, alii hypelaten vocant. ramos spargit a radice dodrantales, coronarii operis, folio acutiore quam myrti ac molliore et candidiore, maiore, semine inter folia rubro, plurima in Ida et circa Heracleam Ponti, nec nisi in montuosis.&nbsp; id quoque quod daphnoides vocatur genus in nominum ambitu est; alii enim Pelasgum, alii eupetalon, alii stephanon Alexandri vocant. et hic frutex est ramosus, crassiore ac molliore quam laurus folio, cuius gustatu accendatur os, bacis e nigro rufis. notatum antiquis, nullum genus laurus in Corsica fuisse, quod nunc satum et ibi provenit.</p>
<p>	Ipsa pacifera, ut quam praetendi etiam inter armatos hostes quietis sit indicium. Romanis praecipue laetitiae victoriarumque nuntia additur litteris et militum lanceis pilisque, fasces imperatorum decorat. ex iis in gremio Iovis optimi maximique deponitur, quotiens laetitiam nova victoria adtulit, idque non quia perpetuo viret nec quia pacifera est, praeferenda ei utroque olea, sed quia spectatissima in monte Parnaso ideoque etiam grata Apollini visa, adsuetis eo dona mittere, oracula inde repetere iam et regibus Romanis teste L. Bruto, fortassis etiam in argumentum, quoniam ibi libertatem publicam is meruisset lauriferam tellurem illam osculatus ex responso et quia manu satarum receptarumque in domos fulmine sola non icitur. ob has causas equidem crediderim honorem ei habitum in triumphis potius quam quia suffimentum sit caedis hostium et purgatio, ut tradit Masurius, adeoque in profanis usibus pollui laurum et oleam fas non est, ut ne propitiandis quidem numinibus accendi ex iis altaria araeve debeant. laurus quidem manifesto abdicat ignes crepitu et quadam detestatione, interna eorum etiam vitia et nervorum ligno torquente. Ti. principem tonante caelo coronari ea solitum ferunt contra fulminum metus.&nbsp; Sunt et circa Divum Augustum eventa eius digna memoratu. namque Liviae Drusillae, quae postea Augusta matrimonii nomen accepit, cum pacta esset illa Caesari, gallinam conspicui candoris sedenti aquila ex alto abiecit in gremium inlaesam, intrepideque miranti accessit miraculum. quoniam teneret in rostro laureum ramum onustum suis bacis, conservari alitem et subolem iussere haruspices ramumque eum seri ac rite custodiri:&nbsp; quod factum est in villa Caesarum fluvio Tiberi inposita iuxta nonum lapidem Flaminiae viae, quae ob id vocatur Ad Gallinas, mireque silva provenit. ex ea triumphans postea Caesar laurum in manu tenuit coronamque capite gessit, ac deinde imperatores Caesares cuncti. traditusque mos est ramos quos tenuerunt serendi, et durant silvae nominibus suis discretae, fortassis ideo mutatis triumphalibus.&nbsp;&nbsp; unius arborum Latina lingua nomen inponitur viris, unius folia distinguntur appellatione; lauream enim vocamus. durat et in urbe inpositum loco, quando Loretum in Aventino vocatur ubi silva laurus fuit. eadem purificationibus adhibetur, testatumque sit obiter et ramo eam seri, quoniam dubitavere Democritus atque Theophrastus.<br />
	Nunc dicemus silvestrium naturas.</em></p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Nerón inaugura un gran gimnasio y Demetrio le arruina el acto. (Intelectuales frente al poder III)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Dec 2015 02:57:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Polí­tica]]></category>
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					<description><![CDATA[Una de las mayores aportaciones de Roma a la civilización occidental fue la urbanización del territorio que fue conquistando con sus legiones. Roma construyó ciudades (urbs) e implantó un moderno sistema de vida ciudadano (civitas).]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Una de las mayores aportaciones de Roma a la civilización occidental fue la urbanización del territorio que fue conquistando con sus legiones. Roma construyó ciudades (urbs) e implantó un moderno sistema de vida ciudadano (civitas).</b></p>
<p>
	En esa cultura era fundamental el <em>agua</em>, que utilizan con profusi&oacute;n. Tan necesaria era que a veces la transportan desde manantiales a decenas de kil&oacute;metros por <em>acueductos </em>y tuber&iacute;as que nos siguen causando impresi&oacute;n.</p>
<p>
	En la ciudad construida hay varios elementos esenciales: el foro o plaza, los templos, los edificios civiles de la administraci&oacute;n como la bas&iacute;lica, y por supuesto las termas o ba&ntilde;os o complejo deportivo y cultural amplio en el que junto a varias piscinas para satisfacer el deseo de placer del ciudadano hay tambi&eacute;n un gimnasio en el que entrenar y mantener en forma el cuerpo.</p>
<p>
	<em>Nota</em>: &ldquo;<em>termas</em>&rdquo; significa &ldquo;<em>agua caliente&rdquo;</em>, del griego &theta;&epsilon;&rho;&mu;ό&sigmaf; , <em>thermos </em>= <em>caliente</em>, nombre que tambi&eacute;n aplicamos al recipiente culinario que mantiene los alimentos, especialmente las bebidas,&nbsp; calientes. &ldquo;<em>Ba&ntilde;o</em>&rdquo; deriva de la latina <em>balneum </em>o <em>balineum</em>, que a su vez viene de la griega &beta;&alpha;&lambda;&alpha;&nu;&epsilon;ῖ&omicron;&nu;. El t&eacute;rmino primitivo latino para &ldquo;<em>ba&ntilde;o</em>&rdquo; con el sentido de <em>&ldquo;excusado o retrete</em>&rdquo; era <em>lavatrina</em>, de donde nuestro &ldquo;<em>letrina</em>&rdquo;. &quot;<em>Piscina</em>&quot;, naturalmente, deriva de la latina &quot;<em>piscis</em>&quot;, que significa &quot;<em>pez</em>&quot;, animal que de ordinario est&aacute; en el agua.</p>
<p>
	En todo ello fue fundamental la experiencia griega, que llevaba varios siglos de adelanto al inicialmente rudo romano. El arquitecto romano <em>Vitruvio </em>expone ampliamente en su obra<em> De Architectura</em> las condiciones de los edificios urbanos en su<em> libro V</em> especialmente.</p>
<p>
	<em>Nota curiosa</em>: &ldquo;<em>gimnasio</em>&rdquo; es originariamente una palabra griega <em>gymnasion</em>, cedida al lat&iacute;n como &ldquo;<em>gimnasium</em>. Procede de <em>gymnos </em>(&gamma;&upsilon;&mu;&nu;ό&sigmaf;), que significa &ldquo;<em>desnudo</em>&rdquo;&nbsp; y hace referencia a la costumbre de entrenarse f&iacute;sicamente y realizar los diversos entrenamientos deportivos <em>desnudos</em> de todo vestido. El que se entrena o practica el ejercicio del gimnasio es el &ldquo;<em>gimnasta</em>&rdquo;. De paso dir&eacute; que esta desnudez permit&iacute;a ungir o untar el cuerpo con tonificante aceite. Ese aceite, mezclado con el sudor natural y el polvo pegajoso del entrenamiento hab&iacute;a luego de ser retirado con un rascador que en lat&iacute;n se llama &ldquo;<em>strigilis</em>&rdquo;. Recordemos la famosa estatua griega de Lisipo, el Apoxiomenos, en la que un atleta se est&aacute; retirando el sudor utilizando el citado instrumento. V&eacute;ase <a href="https://www.antiquitatem.com/adriano-termas-estrigil-lisipo-apoxiomen">https://www.antiquitatem.com/adriano-termas-estrigil-lisipo-apoxiomen</a></p>
<p>
	Como dec&iacute;a, las relajadas costumbres orientales y griegas pronto se asentaron en la <em>Roma</em> poderosa y fueron cre&aacute;ndose <em>termas </em>y <em>gimnasios </em>cada vez m&aacute;s grandiosos. Vitruvio dedica todo el<em> cap&iacute;tulo 9 del libro V</em> de su obra <em>De architectura</em> a la construcci&oacute;n de estos edificios.</p>
<p>
	<em>Vitruvio 5.9.9</em>&nbsp;&nbsp;</p>
<p>
	<strong><em>Como quiera que me parece que ya he expuesto todas estas cosas con suficiente detalle, ahora seguir&eacute; con las caracter&iacute;sticas de la disposici&oacute;n de los ba&ntilde;os.</em></strong></p>
<p>
	<em>Quoniam haec nobis satis videntur esse exposita, nunc insequentur balinearum dispositionum demonstrationes.</em></p>
<p>
	Y&nbsp; sigue especificando las condiciones en todo el <em>capitulo 10.</em></p>
<p>
	El primer complejo deportivo-cultural de estas caracter&iacute;sticas de grandes proporciones construido en <em>Roma </em>fue el que mand&oacute; hacer el emperador <em>Ner&oacute;n </em>y que se inaugur&oacute; el a&ntilde;o 61.</p>
<p>
	La construcci&oacute;n de estas termas y gimnasio la cuentan todos los historiadores de la &eacute;poca, reflejando su grandiosidad, que tambi&eacute;n impresion&oacute; a toda la sociedad. <em>Marcial</em>, que naci&oacute; en <em>Bilbilis</em>, la actual <em>Calatayud</em>, en el a&ntilde;o 40 y se march&oacute; a <em>Roma </em>alrededor del a&ntilde;o 64, para volver a su ciudad natal 34 a&ntilde;os despu&eacute;s, en donde muri&oacute; 6 a&ntilde;os m&aacute;s tarde) utiliza la referencia como t&oacute;pico sin&oacute;nimo de grandioso, como veremos a continuaci&oacute;n.</p>
<p>
	Leamos primero los textos que nos dan cuenta del evento pertenecientes a <em>T&aacute;cito</em>, <em>Suetonio </em>y <em>Dion Casio.</em></p>
<p>
	<em>T&aacute;cito, XIV, 47</em></p>
<p>
	<em><strong>Aquel a&ntilde;o fue inaugurado un gimnasio por Ner&oacute;n y ofreci&oacute; el aceite a los caballeros y a los senadores seg&uacute;n la costumbre griega.</strong></em></p>
<p>
	<em>gymnasium eo anno dedicatum a Nerone praebitumque oleum equiti ac senatui Graeca facilitate</em>.</p>
<p>
	<em>Suetonio, Ner&oacute;n XII,3</em></p>
<p>
	<strong><em>Implant&oacute; por primera vez en Roma un concurso quinquenal, triple seg&uacute;n la costumbre griega; musical, gimn&aacute;stico e h&iacute;pico, al que dio el nombre de Neroniano. Despu&eacute;s de inaugurar termas y un gimnasio, ofreci&oacute; aceite incluso a los senadores y a los caballeros. Hizo presidir este concurso por exconsules, escogidos a suerte, ocupando el lugar de los pretores. Seguidamente bajo a situarse en la orquesta con los senadores. Acept&oacute; la corona de la elocuencia y de la poes&iacute;a latinas que se hab&iacute;an disputado los ciudadanos m&acute;s honorables y que le cedieron de com&uacute;n acuerdo. Pero cuando los jueces le otorgaron la de los citaristas, se arrodill&oacute; y la hizo llevar ante la estatua de Augusto</em></strong>. (Traducci&oacute;n de Francisco Luis Cardona y Juan Alsina. Edit. Bruguera.1970)</p>
<p>
	<em>Instituit et quinquennale certamen primus omnium Romae more Graeco triplex, musicum gymnicum equestre, quod appellauit Neronia; dedicatisque thermis atque gymnasio senatui quoque et equiti oleum praebuit. magistros toto certamini praeposuit consulares sorte, sede praetorum. deinde in orchestram senatumque descendit et orationis quidem carminisque Latini coronam, de qua honestissimus quisque contenderat, ipsorum consensu concessam sibi recepit, citharae autem a iudicibus ad se delatam adorauit ferrique ad Augusti statuam iussit.</em></p>
<p>
	<em>Di&oacute;n Casio, LXI, 21</em></p>
<p>
	<em><strong>Entonces hizo estas cosas para celebrar el corte de su&nbsp; barba; y para asegurar su continuidad en el poder, cre&oacute; unos juegos quinquenales que llam&oacute; &ldquo;Neronios&rdquo; (Neronia). En honor de este evento hizo tambi&eacute;n construir un gimnasio y en su dedicaci&oacute;n ofreci&oacute; una distribuci&oacute;n gratuita de aceite a los senadores y caballeros. Obtuvo, sin que nadie se opusiera, la corona al tocador de lira; todos los dem&aacute;s fueron descalificados, considerando que eran indignos de ser ganadores. E inmediatamente, llevando el uniforme de este grupo entr&oacute; en el gimnasio para ser considerado como vencedor. Desde ese momento, se le enviaron todas las coronas de todos los concursos de citaristas, como si &eacute;l fuera el &uacute;nico artista merecedor de la victoria.</strong></em></p>
<p>
	<em>Marcial, VII, 34</em></p>
<p>
	<em><strong>&iquest;Qu&eacute; c&oacute;mo puede ser, Severo, que la peor persona del mundo, Carino, haya<br />
	hecho bien ni una sola cosa, preguntas? Te lo dir&eacute;, pero r&aacute;pido. &iquest;Qu&eacute; peor que Ner&oacute;n? Qu&eacute; mejor que las termas neronianas? No falta al momento, ah&iacute; lo tienes, alguno de esos malvados que te habla as&iacute; con su boca avinagrada: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; prefieres t&uacute; a tantos regalos de nuestro dios y se&ntilde;or?&rdquo; &mdash;Prefiero las termas neronianas a los ba&ntilde;os de un&nbsp; maric&oacute;n</strong></em>. (Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Guill&eacute;n. Ed. Instituci&oacute;n Fernando el Cat&oacute;lico. Zaragoza)</p>
<p>
	<em>Quo possit fieri modo, Severe,<br />
	Ut vir pessimus omnium Charinus<br />
	Unam rem bene fecerit, requiris?<br />
	Dicam, sed cito. Quid Nerone peius?<br />
	Quid thermis melius Neronianis?<br />
	Non deest protinus, ecce, de malignis,<br />
	Qui sic rancidulo loquatur ore:<br />
	&#39;Quid tu tot domini deique nostri<br />
	Praefers muneribus?&#39; Neronianas<br />
	Thermas praefero balneis cinaedi.</em></p>
<p>
	Pues bien, hay una an&eacute;cdota de curioso inter&eacute;s en relaci&oacute;n con el acto de inauguraci&oacute;n de este complejo. Se trata de la aparici&oacute;n en la escena de la inauguraci&oacute;n de un famoso fil&oacute;sofo c&iacute;nico contempor&aacute;neo, muy respetado por la intelectualidad del momento por su integridad moral, <em>Demetrio</em>. Este fil&oacute;sofo cr&iacute;tico con el poder, sin pelos en la lengua y con poca prudencia arruin&oacute; el acto inaugural pensado para mayor gloria del emperador. El texto, aunque vivo y descriptivo, no deja de ser fr&iacute;o y casi notarial. Es necesario que el lector realice un peque&ntilde;o esfuerzo de imaginaci&oacute;n, a lo que puede ayudar la comparaci&oacute;n con eventos contempor&aacute;neos actuales pintorescos y grotescos, necesarios tambi&eacute;n de una voz &ldquo;<em>cinica</em>&rdquo; que reduzca el &ldquo;<em>ego</em>&rdquo; del gobernante.</p>
<p>
	<em>Nota</em>: aunque sea bien sabido por la generalidad, perm&iacute;tame el lector informado, que comente que la palabra &ldquo;<em>ego</em>&rdquo; no es sino el pronombre personal de primera persona latino, que hemos de traducir por &ldquo;<em>yo</em>&rdquo;. De &eacute;l derivan t&eacute;rminos con significado bien evidente a partir de esta etimolog&iacute;a, como<em> ego&iacute;smo, ego&iacute;sta, egoc&eacute;ntrico, egocentrismo</em>. Tan conocido es el t&eacute;rmino que con frecuencia decimos de alguien bien pagado de s&iacute; mismo que tiene <em>&ldquo;un ego muy desarrollado</em>&rdquo;.</p>
<p>
	Pues bien <em>Demetrio </em>critic&oacute; las famosas <em>Termas </em>que&nbsp; <em>Ner&oacute;n </em>inaugur&oacute; en el a&ntilde;o 61 por antihigi&eacute;nicas y excesivamente caras y despilfarradoras en el mismo acto inaugural. En aquel momento escap&oacute; de la ira del <em>Emperador</em>, pero cuando un a&ntilde;o m&aacute;s tarde se derrumbaron por efecto de un rayo, las palabras de <em>Demetrio </em>se consideraron la causa del derrumbe y <em>Demetrio</em> fue enviado al exilio por Tigelino, el <em>prefecto del pretorio</em> (el jefe superior de polic&iacute;a y brazo ejecutor) de <em>Ner&oacute;n</em>.</p>
<p>
	Pero ser&aacute; mejor que todo ello nos lo cuenten los propios textos antiguos:</p>
<p>
	Del rayo nos dice <em>T&aacute;cito en&nbsp; Annales XV.22):</em></p>
<p>
	<strong><em>Durante el mismo consulado fue golpeado el Gymnasio por un rayo y tirado al suelo; la estatua de Ner&oacute;n, que en &eacute;l hab&iacute;a qued&oacute; fundida en un pedazo amorfo de bronce.</em></strong></p>
<p>
	<em><em>Isdem consulibus gymnasium ictu fulminis conflagravit effigiesque in eo Neronis ad informe aes liquefacta.</em></em></p>
<p>
	<em>Fil&oacute;strato, Vida de Apolonio IV 42 </em>(pongamos un poco de imaginaci&oacute;n por nuestra parte para colorear el relato):</p>
<p>
	<em><strong>Dado que Demetrio, que lleg&oacute; despu&eacute;s a Roma con la misma disposici&oacute;n de &aacute;nimo hacia &eacute;l que he dicho en los cap&iacute;tulos acerca de Corinto, elogiaba a Apolonio,mientras que arremet&iacute;a contra Ner&oacute;n, ello provoc&oacute; en este hombre sospechas de una conspiraci&oacute;n, y daba la impresi&oacute;n de que aquel hab&iacute;a inducido a Demetrio a eso mismo. Mucho m&aacute;s cuando se llev&oacute; a t&eacute;rmino por Ner&oacute;n el gimnasio m&aacute;s admirable de los de all&iacute;, y estaban celebrando el d&iacute;a festivo en &eacute;l el propio Ner&oacute;n, el gran senado y el orden ecuestre de Roma, pero present&aacute;ndose Demetrio en el propio gimnasio, pronunci&oacute; un discurso contra los que se ba&ntilde;aban, diciendo que se debilitaban y se contaminaban. As&iacute; mismo, demostraba que tales cosas constitu&iacute;an un derroche excesivo. Lo libr&oacute; de morir inmediatamente por ello el hecho de que Ner&oacute;n cant&oacute; aquel d&iacute;a muy bien de voz (cantaba en una taberna construida junto al gimnasio, desnudo, con s&oacute;lo un ce&ntilde;idor, como los m&aacute;s desvergonzados de los mozos de taberna). Con todo, no se libr&oacute; Demetrio del peligro por lo que dijo, pues Tigelino, que ten&iacute;a la espada de Ner&oacute;n, lo expuls&oacute; de Roma, por haber arruinado la casa de ba&ntilde;os con lo que dijo. Asimismo, se puso en secreto tras las huellas de Apolonio,&nbsp; para cuando tambi&eacute;n &eacute;l dijera algo censurable e impurdente.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Alberto Bernab&eacute; Palares. Edit. Gredos)</p>
<p>
	Es f&aacute;cil imaginar la cara que se les pondr&iacute;a a toda la alta sociedad romana, con el emperador <em>Ner&oacute;n </em>a la cabeza, escuchando al t&aacute;bano c&iacute;nico<em> Demetrio</em> (<em>Socr&aacute;tes</em>, del que aprendi&oacute; muchas cosas su disc&iacute;pulo <em>Ant&iacute;stenes</em>, fundador de la escuela c&iacute;nica, se consideraba a s&iacute; mismo en la <em>Apolog&iacute;a, </em>de <em>Plat&oacute;n,&nbsp; </em>un t&aacute;bano<em>, mosca cojonera</em> dir&iacute;amos hoy en lenguaje m&aacute;s expl&iacute;cito) arruinarles el acto con dos cr&iacute;ticas de peso: aquello es un despilfarro y adem&aacute;s en los ba&ntilde;os p&uacute;blicos lo &uacute;nico que puedes pillar es alguna enfermedad&hellip;</p>
<p>
	Iniciado nuestro proceso imaginativo, podemos suponer que en el acto de inauguraci&oacute;n no s&oacute;lo se <em>&ldquo;cort&oacute; la cinta</em>&rdquo;, sino que los senadores y el resto de invitados se ba&ntilde;aron y embadurnaron de aceite. Nos da pie a ello la referencia expl&iacute;cita de los autores citados de que <em>Ner&oacute;n </em>les concedi&oacute; el aceite, a la manera griega.</p>
<p>
	Es tambi&eacute;n motivo de reflexi&oacute;n la actitud del &ldquo;polic&iacute;a&rdquo; <em>Tigelino </em>respecto de <em>Apolonio</em>: espiarlo en secreto para pillarlo in fraganti y entonces&hellip;. casta&ntilde;azo..</p>
<p>
	Sin duda alguna, hubiera sido muy oportuna en nuestro tiempo la presencia de alg&uacute;n <em>c&iacute;nico </em>como <em>Demetrio </em>en la inauguraci&oacute;n fantasmag&oacute;rica de alg&uacute;n aeropuerto sin aviones, autopista sin coches o puente sin r&iacute;o.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</p>
<p>
	<em>Nota postdata</em>: En primer lugar la palabra &ldquo;<em>postdata</em>&rdquo; significa o se refiere a lo &ldquo;ya ofrecido, ya dado, ya expuesto, nespecialmente la fecha o dataci&oacute;n con la que se suele cerrar el documento&rdquo;, y por eso se&nbsp; adjetiva as&iacute; esta nota, porque viene a continuaci&oacute;n del texto del art&iacute;culo.</p>
<p>
	En segundo lugar con la nota quiero explicar el t&eacute;rmino &ldquo;<em>inaugurar</em>&rdquo;, con el que titulaba el art&iacute;culo. Los <em>romanos</em>, como otros muchos pueblos y personas, no ejecutaban ninguna acci&oacute;n de importancia ni p&uacute;blica ni privada sin conectar con el sentir de los dioses. Los <em>augures </em>eran los sacerdotes, de origen <em>etrusco</em>, que &ldquo;auguraban&rdquo; o escrutaban la voluntad de los dioses o el futuro; el &ldquo;<em>augurio</em>&rdquo; favorable, averiguado por diversos caminos, como por ejemplo observar el<em> vuelo de las aves</em>, operaci&oacute;n que se llama &ldquo;<em>auspicio</em>&rdquo;, de <em>avis, ave, spicere, ver,</em> significaba el acuerdo de los dioses. El <em>augurio </em>favorable era especialmente necesario a la hora de entablar una batalla, no olvidemos que <em>Roma </em>es un grandioso imperio fundamentado en la fuerza de sus legiones.</p>
<p>
	Quien cont&oacute; con unos &ldquo;<em>augurios</em>&rdquo; especialmente favorables fue el emperador<em> C&eacute;sar Octavio</em> porque se le llama &ldquo;<em>Augusto</em>&rdquo;, que viene a ser algo as&iacute; como &ldquo;<em>el favorecido por los dioses&rdquo;</em>. Por eso &quot;<em>augustus</em>&quot; en griego se trraduce por ἱ&epsilon;&rho;ὸ&nu;, <em>hieron</em>, <em>sagrado</em>.&nbsp;</p>
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		<title>La ninfa Calisto</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Nov 2015 02:00:29 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Mitologí­a]]></category>
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					<description><![CDATA[Quien disfrute leyendo o escuchando los coloridos relatos de la mitología grecolatina dispone de una obra esencial para ello: las Metamorfosis de Ovidio. En ella el prolífico poeta nos cuenta los muchos casos de transformación o metamorfosis de hombres, mujeres o personajes mitológicos en otros seres.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Quien disfrute leyendo o escuchando los coloridos relatos de la mitología grecolatina dispone de una obra esencial para ello: las Metamorfosis de Ovidio. En ella el prolífico poeta nos cuenta los muchos casos de transformación o metamorfosis de hombres, mujeres o personajes mitológicos en otros seres.</b></p>
<p>
	Entre esas transformaciones son especialmente interesantes, entre otras cosas por la fuerza con la que perviven, las conversiones en astros o estrellas, los llamados <em>catasterismos</em>.</p>
<p>
	Llamamos &ldquo;<em>catasterismo</em>&rdquo; a la conversi&oacute;n o la transformaci&oacute;n&nbsp; de dioses, seres heroicos,&nbsp; hechos mitol&oacute;gicos, e incluso principios &eacute;ticos m&aacute;s tarde, en astros, en cuerpos celestes del firmamento, en estrellas o conjuntos de estrellas.</p>
<p>
	Se trata de un t&eacute;rmino t&eacute;cnico o culto griego, compuesto de la preposici&oacute;n <em>kata</em>, &kappa;&alpha;&tau;ά (<em>encima, abajo</em>)&nbsp; y el sustantivo&nbsp; ἀ&sigma;&tau;ή&rho;, <em>aster,&nbsp; (estrella, astro).</em>&nbsp; El t&eacute;rmino se empleo como t&iacute;tulo de un librito atribuido al director de la <em>Biblioteca de Alejandr&iacute;a</em>, matem&aacute;tico, ge&oacute;grafo, astr&oacute;nomo, m&eacute;dico, fil&oacute;logo, autor literario,&nbsp; <em>Erat&oacute;stenes</em>.</p>
<p>
	Dos de las <em>constelaciones </em>o <em>conjunto de estrellas</em> (eso es lo que significa la palabra constelaci&oacute;n, <em>cum stella.</em>.) m&aacute;s conocidas e importantes a lo largo de la historia en nuestro hemisferio son la &ldquo;<em>Osa Mayor</em>&rdquo;, fruto de la transformaci&oacute;n de una ninfa, <em>Calisto </em>y el Boyero, Bo&ouml;tes, o guardi&aacute;n de la <em>Osa</em>, transformaci&oacute;n de su hijo <em>Arcas</em>.</p>
<p>
	Nos lo cuenta literariamente el citado poeta <em>Ovidio </em>en un largo relato de m&aacute;s de ciento cincuenta versos en <em>Metamorfosis,&nbsp; libro II, v. 401-550.</em></p>
<p>
	Hoy me permito una peque&ntilde;a licencia que a buen seguro no molestar&iacute;a a <em>Ovidio</em>; en el mundo antiguo un mismo tema mitol&oacute;gico se rehace y modifica, se reduce o amplia una y otra vez por diversos autores.</p>
<p>
	Me permito hacer, pues, una versi&oacute;n reducida del relato ovidiano que tal vez sea m&aacute;s f&aacute;cil de leer que el texto original para posibles lectores actuales, si bien ofrecer&eacute; al final para el lector interesado el propio texto del autor latino con su correspondiente traducci&oacute;n.</p>
<p>
	<em><strong>LA&nbsp; NINFA&nbsp; CALISTO</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>J&uacute;piter, el dios todopoderoso, recorr&iacute;a vigilante el amplio y sereno cielo y observaba con desgana la tierra en la que los hombres viven. En sus viajes diarios por el firmamento se detuvo muchas veces en Arcadia, f&eacute;rtil regi&oacute;n de la tierra especialmente querida para &eacute;l, gobernada por&nbsp; Lica&oacute;n, rey culto y religioso, respetado por sus ciudadanos a los&nbsp; que por fin civiliz&oacute; oblig&aacute;ndoles a abandonar&nbsp; su&nbsp; forma de vida&nbsp; primitiva y ruda.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Ten&iacute;a Lica&oacute;n numerosos hijos y entre ellos una hija que se llamaba Calisto. Su extraordinaria belleza atrajo la atenci&oacute;n amorosa de J&uacute;piter, que con excesiva frecuencia traicionaba a su esposa Juno.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>La hija de Lica&oacute;n no gustaba de la vida muelle de palacio, ni ocupaba el tiempo en cardar la lana o perfumar su cuerpo de bellas formas. Sujetos sus cabellos desordenados con una blanca cinta y anudado su vestido con un ligero broche, armada con el curvo arco y las flechas puntiagudas al hombro, recorr&iacute;a los bosques frondosos acompa&ntilde;ando a Diana, diosa virgen, libre y&nbsp; certera cazadora.&nbsp;&nbsp;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Un caluroso d&iacute;a de verano, cuando el sol ya estaba a mitad de su carrera, descansaba&nbsp; Calisto solitaria tendida en el verde suelo del bosque, reposando la cabeza sobre el carcaj multicolor. Cuando J&uacute;piter la vio tan hermosa e indefensa, ardiendo de pasi&oacute;n como s&oacute;lo los dioses pueden arder, pens&oacute;:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8212; Mi esposa Juno no se enterar&aacute; de este amor secreto</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Y tomando la figura de la diosa Diana se acerc&oacute; a Calisto:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&#8212; Hermosa doncella, hoy has cazado de manera extraordinaria y certera.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Se levant&oacute; de &aacute;gil salto Calisto y respondi&oacute; con palabras agradecidas:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&#8212; Gracias, mi querida y amada diosa. Yo creo que eres m&aacute;s grande y poderosa que el mismo J&uacute;piter, que no nos oye.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>J&uacute;piter se sonri&oacute; al escucharla, la abraz&oacute; con fuerza contra su pecho poderoso y la colm&oacute; de besos lascivos, impropios de la diosa virgen cuya figura hab&iacute;a suplantado.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Quiso Calisto in&uacute;tilmente soltarse del divino abrazo, consciente ya del enga&ntilde;o ad&uacute;ltero. Pero &iquest;qui&eacute;n puede vencer al poderoso J&uacute;piter?</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Cuando J&uacute;piter vol&oacute; insensible al &eacute;ter, Calisto recogi&oacute; su aljaba y su arco y huyo veloz del bosque c&oacute;mplice, para siempre odioso.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Cierto d&iacute;a, despu&eacute;s de una buena cacer&iacute;a, Diana, feliz y contenta, llama&nbsp; a Calisto, que, temiendo fuera J&uacute;piter de nuevo disfrazado, huye corriendo a esconderse en el frondoso bosque. Pero,&nbsp; viendo a la diosa rodeada de sus ninfas que imped&iacute;an el enga&ntilde;o, se acerc&oacute; cabizbaja al grupo. El rubor de su semblante delatar&iacute;a su pudor herido a Diana, si la diosa no fuera&nbsp; virgen inexperta.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Fatigadas por la larga cacer&iacute;a, alcanzaron un fresco arroyo de aguas cristalinas. Diana apenas sumergi&oacute; su virginal pie en el agua fresca que corr&iacute;a murmullosa y dijo amable:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&nbsp; &#8212; Descansemos un rato. Nadie nos ve aqu&iacute;; desnud&eacute;monos y refresquemos nuestros cuerpos en estas aguas cristalinas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Todas las ninfas se despojaron presto de sus vestidos de caza, pero Calisto, de nuevo ruborizada, dilataba su desnudez. Cuando por fin se quit&oacute; la ropa, apareci&oacute; evidente en su cuerpo la culpa que in&uacute;tilmente quer&iacute;a ocultar con sus manos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Irritada la diosa virgen grit&oacute; a la avergonzada ninfa:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&#8212; Al&eacute;jate r&aacute;pido de nosotras, traidora,&nbsp; y no mancilles estas aguas&nbsp; sagradas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong><img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/calisto_1recortado.jpg" /></strong></em></p>
<p>
	<em>Museo del Prado. Rubens: Calisto y Diana</em></p>
<p>
	<em><strong>Pas&oacute; el tiempo necesario y naci&oacute; el peque&ntilde;o Arcas, fruto de aquella forzada uni&oacute;n. Juno, esposa de J&uacute;piter hac&iacute;a tiempo que conoc&iacute;a ya lo sucedido. Llegado ahora el momento propicio, no dilat&oacute; por m&aacute;s tiempo su cruel castigo. As&iacute; dijo airada la diosa poderosa:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&nbsp;&nbsp; &#8212; S&oacute;lo faltaba, adultera, que fueras fecunda y que un hijo tuyo testificase ante todos los dioses el ultraje vergonzoso de mi esposo J&uacute;piter. Pronto te arrebatar&eacute; la belleza de tu cuerpo con la que atrajiste a mi ad&uacute;ltero marido.&nbsp;&nbsp;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Y diciendo esto, la agarr&oacute; de sus rubios cabellos y la arroj&oacute; al suelo con toda violencia. Tend&iacute;a Calisto sus brazos suplicantes, que inapelablemente se cubr&iacute;an de negros pelos; tend&iacute;a sus manos que se convert&iacute;an en garras retorcidas y su dulce boca, apetecida por J&uacute;piter, se transformaba en deformes fauces animales. De su ronca garganta no surgen palabras suplicantes que conmover&iacute;an el coraz&oacute;n, sino un ronco rugido que llena de terror.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Convertida en osa, conserva sin embargo su alma anterior, como atestiguan sus constantes gemidos de dolor y sus manos levantadas hacia lo alto, tal vez protestando la insensible ingratitud de J&uacute;piter, el padre de los dioses que a todos amedrenta con sus rayos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Ahora Calisto anda errante en la soledad del bosque y de los campos peligrosos. Quien antes cazaba infatigable, &iexcl;cu&aacute;ntas veces ahora se esconde perseguida por los ladridos de los perros y las flechas de los cazadores! Incluso siendo ahora una osa, siente miedo al ver a los fieros osos en lo alto de las pe&ntilde;as.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Transcurrieron muchos a&ntilde;os y Arcas, el hijo de Calisto a la que no conoci&oacute;, persigue a las fieras por los desfiladeros y bosques del monte Erimanto, en la f&eacute;rtil Arcadia. Cierto d&iacute;a Arcas se topa&nbsp; con su madre, que parece reconocerlo y fija en &eacute;l su negros ojos. Cuando la madre se acerca insegura al hijo, a punto&nbsp; est&aacute; de morir atravesada por la flecha que Arcas coloca en su arco tensado, pero el todopoderoso J&uacute;piter impidi&oacute; el terrible sacrilegio. Arrebatados de la dura tierra, transportados a trav&eacute;s del espacio los coloc&oacute; en el cielo, transformados para siempre en dos constelaciones vecinas de brillantes estrellas, la &ldquo;Osa Mayor&rdquo; y &quot;El Boyero&quot; (Bo&ouml;tes o el guardi&aacute;n de la Osa).</strong></em></p>
<p>
	<em><strong><img decoding="async" alt="" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/calisto_2recortada.jpg" style="width: 210px; height: 160px;" /></strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</strong></em></p>
<p>
	<em>Versi&oacute;n completa del relato de Ovidio</em></p>
<p>
	<em><strong>Calisto</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El padre omnipotente rodea las enormes murallas del cielo y examina si algo, debilitado por la fuerza del fuego, puede derrumbarse. Una vez que ve que est&aacute;n firmes y con toda su fortaleza, dirige su mirada a la tierra y a los penosos trabajos de los hombres. Su mayor motivo de preocupaci&oacute;n es la Arcadia: restablece las fuentes y los r&iacute;os que todav&iacute;a no se atrev&iacute;an a correr, da c&eacute;sped a la tierra y hojas a los &aacute;rboles, y ordena que los bosques da&ntilde;ados reverdezcan.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Mientras vuelve all&iacute; una y otra vez, se queda prendado de una muchacha de Nonacris y el fuego recibido de la pasi&oacute;n ardi&oacute; bajo sus huesos. Las ocupaciones de ella no eran ni cardar la lana para hacerla suave ni cambiar la forma de su peinado. Tan pronto el broche sujetaba su vestido y una cinta blanca sus cabellos sueltos, inmediatamente ya hab&iacute;a cogido con su mano el ligero venablo o bien el arco y se presentaba semejante a Febe (Diana) y nunca muchacha alguna m&aacute;s querida que esta por la Trivia (Diana) pis&oacute; el monte M&eacute;nalo. Pero ninguna posibilidad es duradera.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El sol alto ya ocupaba un espacio m&aacute;s all&aacute; de la mitad de su recorrido, cuando ella entr&oacute; en el bosque que ninguna edad hab&iacute;a talado. Se quit&oacute; entonces la aljaba de los hombros y distendi&oacute; el arco flexible, y se tumb&oacute; en el suelo que cubr&iacute;a la hierba, y presionaba la aljaba de colores con su cabeza apoyada.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Cuando J&uacute;piter la vio cansada y libre de ning&uacute;n vigilante, dijo: &ldquo;ciertamente mi esposa no conocer&aacute; este robo y si se enterara sus reproches merecen, merecen sin duda la pena&rdquo;. Inmediatamente se reviste del rostro y vestidos de Diana y dice:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;Oh doncella, parte especial de mis acompa&ntilde;antes, en que montes has estado cazando?&rdquo;. La muchacha se levanta del c&eacute;sped y dice: salud, diosa, en mi opini&oacute;n mayor que J&uacute;piter, aunque &eacute;l mismo me oiga.&rdquo;&nbsp; Pero &eacute;l se r&iacute;e y lo oye y se alegra de que sea el preferido y le da besos ni lo debidamente moderados ni que deban ser dados por una doncella.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Cuando ella se dispon&iacute;a a contarle en qu&eacute; bosque iba a cazar, se lo impide con su abrazo y se delata no sin un acto&nbsp; criminal. Ella ciertamente se muestra contraria tanto cuanto apenas puede una mujer (ojal&aacute; la hubieras visto, Saturnia (Juno); ser&iacute;as ahora m&aacute;s ben&eacute;vola), lucha ella ciertamente, pero &iquest;a qui&eacute;n podr&iacute;a&nbsp; vencer una muchacha? &iquest;qui&eacute;n podr&iacute;a vencer a J&uacute;piter?.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Victorioso, J&uacute;piter se dirige al cielo divino: para ella en cambio&nbsp; el bosque y la c&oacute;mplice espesura son motivo de odio.&nbsp;&nbsp; Al apartar de all&iacute; sus pies, casi olvid&oacute; recoger su aljaba con sus dardos y el arco que hab&iacute;a dejado colgado.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Mas he aqu&iacute; que acompa&ntilde;ada de su coro, Dictina (Diana) est&aacute; entrando en el alto M&eacute;nalo y orgullosa por la matanza de las fieras, la ve y una vez vista la llama; pero huye cuando es llamada y al principio tiene miedo de que sea J&uacute;piter en la figura de ella. Pero despu&eacute;s que vio que a la par con ella marchaban las ninfas, comprendi&oacute; que no hab&iacute;a enga&ntilde;o y se sum&oacute; al grupo de ellas. Pero, &iexcl;ay! qu&eacute; dif&iacute;cil&nbsp; es no delatar el crimen en el rostro!&#8230; Apenas levanta los ojos del suelo, ni, como antes acostumbraba, se une al lado de la diosa, ni es la primera de todo el grupo, sino que guarda silencio y da muestras con su rubor del pudor ultrajado. Y si Diana no fuera virgen, habr&iacute;a podido con mil detalles darse cuenta de la culpa; dicen que en cambio las ninfas si se dieron cuenta.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Los cuernos de la luna reaparec&iacute;an en su novena &oacute;rbita (en el noveno mes), cuando la diosa, cansada de cazar bajo las llamas de su hermano (el Sol), alcanz&oacute; un bosque fresco, por el que corr&iacute;a un arroyo desliz&aacute;ndose entre murmullos y revolv&iacute;a las l&iacute;mpidas arenas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong><em><strong>Como quiera que alab&oacute; el lugar, (le gust&oacute;), toc&oacute; las aguas con su pie: alabadas tambi&eacute;n &eacute;stas, dijo: todo testigo est&aacute; lejos;&nbsp; sumerjamos nuestros cuerpos desnudos en las aguas transparentes&rdquo;. La Parr&aacute;side (Calisto) enrojeci&oacute;. Todas se quitan sus vestidos; una sola busca retrasarlo. Le quitan el&nbsp; vestido a la vacilante; y una vez quitado, con su cuerpo desnudo, qued&oacute; patente su falta criminal. A quien at&oacute;nita quer&iacute;a esconder su vientre con sus manos, le dijo la Cintia (Diana): &ldquo;vete lejos de aqu&iacute; y no manches las sagradas fuentes&rdquo;, y le orden&oacute; separarse de su grupo.</strong></em></strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Hac&iacute;a tiempo que la esposa del gran Tonante (J&uacute;piter) se hab&iacute;a enterado de todo esto y hab&iacute;a aplazado un duro castigo para el momento adecuado. Ning&uacute;n motivo hab&iacute;a ya para la demora, pues ya el ni&ntilde;o Arcas hab&iacute;a nacido de su rival; esto mismo doli&oacute; tambi&eacute;n a Juno. </strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Tan pronto como dirigi&oacute; a &eacute;l su mirada y su cruel intenci&oacute;n,dijo: &ldquo;precisamente s&oacute;lo me faltaba ya&nbsp; esto, ad&uacute;ltera, que fueras f&eacute;rtil y con tu parto fuera conocido el agravio y quedase bien atestiguado el deshonor de mi J&uacute;piter. No lo llevar&aacute;s sin castigo: pues te quitar&eacute; la figura con la que te complaces a ti misma, pero tambi&eacute;n con la que inoportuna complaces a mi marido&rdquo;.<br />
	Dijo, y colocada frente a ella, cogi&eacute;ndola por los cabellos, la arroj&oacute; boca abajo al suelo. Tend&iacute;a ella suplicante sus brazos; pero sus brazos comenzaron a erizarse de negros pelos&nbsp; y sus manos a curvarse y a prolongarse con ganchudas u&ntilde;as, ofreci&eacute;ndole la funci&oacute;n de los pies, y su boca, en otro tiempo alabada por J&uacute;piter, a deformarse con su ancho hocico. </strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Y le arrebata el poder hablar para que ni los ruegos ni las palabras suplicantes dobleguen su coraz&oacute;n.&nbsp; Sale de su ronca garganta una voz irritada y amenazadora y llena de terror. </strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Sin embargo permanece en ella su mente anterior incluso convertida en osa, y manifestando su dolor con su constante gemido, levanta sus manos cual ahora son al cielo y a las estrellas y aunque no puede decirlo, siente que J&uacute;piter es un ingrato. </strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&iexcl;Ah! &iexcl;Cu&aacute;ntas&nbsp; veces, no atrevi&eacute;ndose a descansar en el bosque solitario, anduvo errante delante de su casa y en los campos en otro tiempo suyos! &iexcl;Ay! &iexcl;Cu&aacute;ntas veces ha sido empujada entre las rocas por los ladridos de los perros y ella, que fue cazadora, huye ahora asustada por el miedo a los cazadores!</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Muchas veces se ocult&oacute; de la vista de las fieras, olvidando lo que era, y siendo una osa se asust&oacute; de ver osos en los montes, y tuvo miedo de los lobos, aunque su padre (Lica&oacute;n) se encontraba entre ellos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Y he aqu&iacute; que llega Arcas, hijo de la Licaonia, que desconoce a su madre, cumplidos ya casi sus quince a&ntilde;os. Mientras persigue a las fieras y mientras elige los bosques adecuados y rodea con densas redes los bosques de Erimanto, se encuentra con su madre, que se detuvo al ver a Arcas, y pareci&oacute; como que le conoc&iacute;a.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El huy&oacute; e ignorante tuvo miedo de la que manten&iacute;a fijos los ojos sin fin en &eacute;l y cuando ella intent&oacute; avanzar m&aacute;s cerca, estuvo a punto de atravesar su pecho con un dardo mort&iacute;fero. Lo impidi&oacute; el todopoderoso y los detuvo al mismo tiempo a ellos dos y al criminal acto, y arrebatados por un r&aacute;pido viento a trav&eacute;s del espacio&nbsp; vac&iacute;o los coloc&oacute; en el cielo y los hizo constelaciones vecinas (la Osa Mayor y Artofilacte o Arturo, el Guardi&aacute;n de la Osa, el Boyero).</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Se enfureci&oacute; Juno, cuando su rival brillaba entre las estrellas, y descendi&oacute; a la superficie del mar para ver a la blanca Tetis y al anciano Oc&eacute;ano, cuyo respeto obliga con frecuencia a los dioses, y les expone cuando le preguntan la causa de su viaje.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pregunt&aacute;is por qu&eacute; yo, la reina de la morada de los dioses, estoy aqu&iacute;?&nbsp; Otra es la que tiene el cielo en vez de m&iacute;. Mentir&iacute;a si cuando la noche haya hecho oscuro el cielo,&nbsp; no veis honradas hace poco en lo alto del cielo, mis ultrajes, como estrellas all&iacute;, en donde el &uacute;ltimo c&iacute;rculo y de m&aacute;s corto recorrido rodea la parte &uacute;ltima del eje.&nbsp; &iquest;Hay pues motivo por el que alguien no quiera insultar a Juno o me tema ofender a m&iacute;, que soy la &uacute;nica que perjudicando a alguien le favorezco?</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&iexcl;Oh! &iexcl;cu&aacute;ntas cosas grandes he hecho! &iexcl;Cu&aacute;n grande es mi poder! Prohib&iacute; que fuese un ser humano y se la ha hecho diosa. As&iacute; impongo yo el castigo a los culpables, as&iacute; es mi gran poder. &iexcl;Que le restituya&nbsp; su antigua apariencia y que le quite su rostro de fiera, como ya hizo antes con la arg&oacute;lica For&oacute;nide (Io)! &iquest;Por qu&eacute; no se casa con ella expulsando a Juno y la coloca en mi lecho y toma a Lica&oacute;n como suegro?</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pero vosotros, si os afecta el desprecio de la que criasteis ahora ultrajada, apartad a los&nbsp; Siete Triones (la Osa Mayor) del azul abismo y rechazad a estas estrellas recibidas&nbsp; en el cielo, como recompensa del adulterio para que una concubina no se ba&ntilde;e en vuestras aguas puras.&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	&#8230;.</p>
<p>
	<em>t pater omnipotens ingentia moenia caeli<br />
	circuit et ne quid labefactum viribus ignis<br />
	corruat explorat. Quae postquam firma suique<br />
	roboris esse videt terras hominumque labores<br />
	perspicit. Arcadiae tamen est impensior illi<br />
	cura suae: fontes et nondum audentia labi<br />
	flumina restituit dat terrae gramina, frondes<br />
	arboribus, laesasque iubet revirescere silvas.<br />
	Dum redit itque frequens, In virgine Nonacrina<br />
	haesit et accepti caluere sub ossibus ignes.<br />
	Non erat huius opus lanam mollire trahendo<br />
	nec positu variare comas; ubi fibula vestem,<br />
	vitta coercuerat neglectos alba capillos,<br />
	et modo leve manu iaculum, modo sumpserat arcum,<br />
	miles erat Phoebes: nec Maenalon attigit ulla<br />
	gratior hac Triviae. Sed nulla potentia longa est.<br />
	Ulterius medio spatium sol altus habebat,<br />
	cum subit illa nemus, quod nulla ceciderat aetas.<br />
	Exuit hic umero pharetram lentosque retendit<br />
	arcus, inque solo, quod texerat herba, iacebat<br />
	et pictam posita pharetram cervice premebat.<br />
	Iuppiter ut vidit fessam et custode vacantem,<br />
	&ldquo;hoc certe furtum coniunx mea nesciet&rdquo; inquit,<br />
	&ldquo;aut si rescierit sunt o sunt iurgia tanti.&rdquo;<br />
	Protinus induitur faciem cultumque Dianae<br />
	atque ait: &ldquo;O comitum, virgo, pars una mearum,<br />
	in quibus es venata iugis?&rdquo; De caespite virgo<br />
	se levat et &ldquo;salve numen, me indice&rdquo;, dixit<br />
	&ldquo;audiat ipse licet maius Iove.&rdquo; Ridet et audit,<br />
	et sibi praeferri se gaudet et oscula iungit<br />
	nec moderata satis nec sic a virgine danda.<br />
	Qua venata foret silva, narrare parantem<br />
	impedit amplexu, nec se sine crimine prodit.<br />
	Illa quidem contra, quantum modo femina possit<br />
	(adspiceres utinam, Saturnia: mitior esses !),<br />
	illa quidem pugnat: sed quem superare puella,<br />
	quisve Iovem poterat? &mdash; Superum petit aethera victor<br />
	Iuppiter: huic odio nemus est et conscia silva.<br />
	Unde pedem referens paene est oblita pharetram<br />
	tollere cum telis et quem suspenderat arcum.<br />
	Ecce, suo comitata choro Dictynna per altum<br />
	Maenalon ingrediens et caede superba ferarum<br />
	adspicit hanc visamque vocat: clamata refugit,<br />
	et timuit primo, ne Iuppiter esset in illa.<br />
	Sed postquam pariter nymphas incedere vidit,<br />
	sensit abesse dolos numerumque accessit ad harum.<br />
	Heu quam difficile est crimen non prodere vultu!<br />
	Vix oculos attollit humo, nec, ut ante solebat,<br />
	iuncta deae lateri, nec toto est agmine prima,<br />
	sed silet et laesi dat signa rubore pudoris;<br />
	et nisi quod virgo est poterat sentire Diana<br />
	mille notis culpam; nymphae sensisse feruntur.<br />
	Orbe resurgebant lunaria cornua nono,<br />
	cum dea venatu, fraternis languida flammis,<br />
	nacta nemus gelidum, de quo cum murmure labens<br />
	ibat et attritas versabat rivus harenas.<br />
	Ut loca laudavit, summas pede contigit undas:<br />
	his quoque laudatis &ldquo;procul est&rdquo; ait &ldquo;arbiter omnis;<br />
	nuda superfusis tingamus corpora lymphis.&rdquo;<br />
	Parrhasis erubuit. Cunctae velamina ponunt:<br />
	una moras quaerit. Dubitanti vestis adempta est;<br />
	qua posita nudo patuit cum corpore crimen.<br />
	Attonitae manibusque uterum celare volenti<br />
	&ldquo;i procul hinc&rdquo; dixit &ldquo;nec sacros pollue fontes&rdquo;<br />
	Cynthia; deque suo iussit secedere coetu.<br />
	Senserat hoc olim magni matrona Tonantis<br />
	distuleratque graves in idonea tempora poenas.<br />
	Causa morae nulla est, et iam puer Arcas (id ipsum<br />
	indoluit Iuno) fuerat de paelice natus.<br />
	Quo simul obvertit saevam cum lumine mentem,<br />
	&ldquo;scilicet hoc etiam restabat, adultera&rdquo; dixit,<br />
	&ldquo;ut fecunda fores, fieretque iniuria partu<br />
	nota, Iovisque mei testatum dedecus esset.<br />
	Haud impune feres: adimam tibi nempe figuram,<br />
	qua tibi, quaque places nostro, importuna, marito.&rdquo;<br />
	Dixit et adversa prensis a fronte capillis<br />
	stravit humi pronam. Tendebat bracchia supplex:<br />
	bracchia coeperunt nigris horrescere villis<br />
	curvarique manus et aduncos crescere in ungues<br />
	officioque pedum fungi, laudataque quondam<br />
	ora Iovi lato fieri deformia rictu.<br />
	Neve preces animos et verba precantia flectant<br />
	posse loqui eripitur; vox iracunda minaxque<br />
	plenaque terroris rauco de gutture fertur.<br />
	Mens antiqua tamen facta quoque mansit in ursa,<br />
	adsiduoque suos gemitu testata dolores<br />
	qualescumque manus ad caelum et sidera tollit<br />
	ingratumque Iovem, nequeat cum dicere, sentit.<br />
	A quotiens, sola non ausa quiescere silva,<br />
	ante domum quondamque suis erravit in agris!<br />
	A quotiens per saxa canum latratibus acta est<br />
	venatrixque metu venantum territa fugit!<br />
	Saepe feris latuit visis, oblita quid esset,<br />
	ursaque conspectos in montibus horruit ursos<br />
	pertimuitque lupos, quamvis pater esset in illis.<br />
	Ecce, Lycaoniae proles, ignara parentis,<br />
	Arcas adest, ter quinque fere natalibus actis:<br />
	dumque feras sequitur, dum saltus eligit aptos<br />
	nexilibusque plagis silvas Erymanthidas ambit,<br />
	incidit in matrem; quae restitit Arcade viso<br />
	et cognoscenti similis fuit. Ille refugit<br />
	inmotosque oculos in se sine fine tenentem<br />
	nescius extimuit propiusque accedere aventi<br />
	vulnifico fuerat fixurus pectora telo.<br />
	Arcuit omnipotens pariterque ipsosque nefasque<br />
	sustulit, et celeri raptos per inania vento<br />
	imposuit caelo vicinaque sidera fecit.<br />
	Intumuit Iuno, postquam inter sidera paelex<br />
	fulsit et ad canam descendit in aequora Tethyn<br />
	Oceanumque senem, quorum reverentia movit<br />
	saepe deos, causamque viae scitantibus infit:<br />
	&ldquo;Quaeritis, aetheriis quare regina deorum<br />
	sedibus huc adsim? pro me tenet altera caelum.<br />
	Mentiar, obscurum nisi nox cum fecerit orbem,<br />
	nuper honoratas summo, mea vulnera, caelo<br />
	videritis stellas illic, ubi circulus axem<br />
	ultimus extremum spatioque brevissimus ambit.<br />
	Est vero, cur quis Iunonem laedere nolit<br />
	offensamque tremat, quae prosum sola nocendo?<br />
	O ego quantum egi! quam vasta potentia nostra est!<br />
	Esse hominem vetui: facta est dea. Sic ego poenas<br />
	sontibus impono, sic est mea magna potestas.<br />
	Vindicet antiquam faciem vultusque ferinos<br />
	detrahat, Argolica quod in ante Phoronide fecit.<br />
	Cur non et pulsa ducit Iunone meoque<br />
	collocat in thalamo socerumque Lycaona sumit?<br />
	At vos si laesae tangit contemptus alumnae,<br />
	gurgite caeruleo septem prohibete triones<br />
	sideraque in caelo, stupri mercede, recepta<br />
	pellite, ne puro tingatur in aequore paelex.&rdquo;</em></p>
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		<title>Ecfrasis, Écfrasis, Ékfrasis. Ut pictura poesis (Horacio): La poesía es como la pintura</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Oct 2015 03:33:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[“Ecfrasis” es una palabra griega:  ἔκφρασιϛ,( ek y phrasis, 'fuera'  y  'hablar') ,(procedente a su vez del verbo ἐκφράζο, ekphraso, de ek,fuera,  y phraso, explicar con signos y palabras) que significa, pues, “exposición en detalle,  explicación, descripción desde fuera o desde el principio o  hasta el final”, hacer inteligible, descubir, destapar, hacer ver….]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>“Ecfrasis” es una palabra griega:  ἔκφρασιϛ,( ek y phrasis, &#8216;fuera&#8217;  y  &#8216;hablar&#8217;) ,(procedente a su vez del verbo ἐκφράζο, ekphraso, de ek,fuera,  y phraso, explicar con signos y palabras) que significa, pues, “exposición en detalle,  explicación, descripción desde fuera o desde el principio o  hasta el final”, hacer inteligible, descubir, destapar, hacer ver….</b></p>
<p>
	El t&eacute;rmino designa en la <em>Antig&uuml;edad </em>a una<em> figura ret&oacute;rica</em>. Por ejemplo,<em> Herm&oacute;genes de Tarso</em>&nbsp; (h. 160 &#8211; h. 225) la define en&nbsp; su <em>Ecphrasis Progymnasmata</em> como la&nbsp; <em>&laquo;descripci&oacute;n extendida, detallada, v&iacute;vida, que permit&iacute;a presentar el objeto ante los ojos</em>&raquo;.&nbsp;</p>
<p>
	En el mundo antiguo el vocablo <em>&eacute;cfrasis&nbsp; </em>se refer&iacute;a a cualquier descripci&oacute;n v&iacute;vida, llena de <em>energeia</em>, de <em>energ&iacute;a</em>, de fuerza,&nbsp;&nbsp; de obras de arte, objetos, paisajes y personas que los pone con palabras ante los ojos del oyente o lector.</p>
<p>
	Con el tiempo este sentido general se fue limitando a la representaci&oacute;n verbal de un objeto pl&aacute;stico, generalmente una pintura o escultura, que ser&iacute;a lo m&aacute;s frecuente en los ejercicios ret&oacute;ricos.</p>
<p>
	Fue precisamente<em> Fil&oacute;strato Lemnio</em> el que ayudo&nbsp; a fijar este sentido m&aacute;s restringido en su obra <em>Imagines I,1:</em></p>
<p>
	<strong><em>&ldquo;Quien desde&ntilde;a la pintura, delinque contra la verdad, delinque tambi&eacute;n contra toda esa sabidur&iacute;a que debemos a los poetas -ya que poetas y pintores contribuyen por igual a nuestro conocimiento de las gestas y del aspecto de los h&eacute;roes- y desde&ntilde;a la proporci&oacute;n, gracias a cuyo ejercicio el arte participa de la raz&oacute;n&rdquo;. (T</em></strong>rad. de Francesca Mestre, Madrid, Gredos, 1996.)</p>
<p>
	Este es el sentido que se ha impuesto modernamente. Asi&nbsp;<em> Umberto Eco</em> (2003: 110):</p>
<p>
	&laquo;<em><strong>cuando un texto verbal describe una obra de arte visual, la tradici&oacute;n cl&aacute;sica habla de &eacute;cfrasis</strong></em>&raquo;.&nbsp;</p>
<p>
	O<em> Leo Spitzer</em> : &ldquo;<em><strong>la descripci&oacute;n po&eacute;tica de una obra de arte pict&oacute;rica o escult&oacute;rica&rdquo;</strong></em> (1962, 72);&nbsp;</p>
<p>
	o <em>James Heffernan</em>: &ldquo;<strong><em>la representaci&oacute;n verbal de una representaci&oacute;n visual&rdquo;</em></strong> (1993, 3),&nbsp;</p>
<p>
	o <em>Claus Cl&uuml;ver</em>:&nbsp; <em><strong>&ldquo;la representaci&oacute;n verbal de un texto real o ficticio compuesto en un sistema s&iacute;gnico no verbal</strong></em>&rdquo; (1994, 26).&nbsp;</p>
<p>
	Es, pues, una <em>descripci&oacute;n detallada, desde el principio</em>, que es lo que significa la palabra &ldquo;<em>de- scribere: escribir de, desde el principio</em>; y es tambi&eacute;n una<em> re-presentaci&oacute;n o segunda presentaci&oacute;n</em> en cuanto representa a otro objeto, la pintura, que es tambi&eacute;n representaci&oacute;n primera del objeto.</p>
<p>
	Nota: <em>progymnasmata</em>&nbsp; (de<em> pro</em> y <em>gymnasmata</em>)&nbsp; designa a los ejercicios previos que hac&iacute;an&nbsp; los alumnos de ret&oacute;rica para saber utilizar los <em>topoi</em>, <em>loci </em>o <em>lugares comunes</em>&nbsp; en los discursos.</p>
<p>
	En tanto en cuanto se trata de una <em>descripci&oacute;n v&iacute;vida</em>, animada, emotiva coincide con el significado de&nbsp; <em>hipotiposis</em>, (del griego: &uacute;&pi;&omicron;&tau;&uacute;&pi;&omega;&sigma;&iota;&sigmaf;,<em> esbozo, bosquejo, colocar un bosquejo ante los ojos de alguien</em>),&nbsp; o <em>narraci&oacute;n especialmente emotiva para excitar la imaginaci&oacute;n del p&uacute;blico oyente</em>.&nbsp;</p>
<p>
	Hay quien matiza m&aacute;s, en el sentido de que en la <em>hipotiposis </em>se parte de un texto y se va hacia la imagen y en la <em>ecfrasis</em>, al contrario, se parte de la imagen y se va hacia el texto. En realidad, las matizaciones son varias, porque no hay una definici&oacute;n exacta de los t&eacute;rminos. Curiosamente el <em>Diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola&nbsp;</em> no recoge el t&eacute;rmino <em>&eacute;cfrasis </em>y en cambio s&iacute; recoge el de hipotiposis, que define as&iacute;:</p>
<p>
	<em>(Del gr. ὑ&pi;&omicron;&tau;ύ&pi;&omega;&sigma;&iota;&sigmaf;). 1. f. Ret. Descripci&oacute;n viva y eficaz de alguien o algo por medio del lenguaje.</em></p>
<p>
	<em>Nota</em>: El <em>retrato </em>es la descripci&oacute;n del aspecto f&iacute;sico y de las caracter&iacute;sticas espirituales de una persona; la <em>prosopograf&iacute;a o prosopopeya&nbsp; </em>es el retrato del f&iacute;sico mientras que la <em>etopeya </em>lo es del aspecto interior.Topograf&iacute;a es la descripci&oacute;n del terreno.. Otros t&eacute;rminos m&aacute;s especializados como <em>pragmatograf&iacute;a </em>o <em>topofes&iacute;a </em>exceden el inter&eacute;s de este art&iacute;culo.</p>
<p>
	La teorizaci&oacute;n sobre la <em>ecfrasis </em>se enmarca en la ampl&iacute;sima teorizaci&oacute;n sobre la relaci&oacute;n de las artes entre s&iacute; y de manera especial de la pintura y la literatura, an&aacute;logas y complementarias: las artes pl&aacute;sticas se inscriben en el espacio est&aacute;ticamente y las artes verbales se desarrollan en el tiempo: la pintura intenta romper el estatismo, la poes&iacute;a busca la materialidad del espacio.</p>
<p>
	Se atribuye a <em>Sim&oacute;nides de Ceos</em>&nbsp; (c. 556 a.C.- c. 468 a.C.)&nbsp; el haber planteado esta relaci&oacute;n entre arte y literatura de acuerdo con la frase &ldquo;<em>la pintura es poes&iacute;a muda y la poes&iacute;a pintura<br />
	verbal</em>&rdquo;, que tanto &eacute;xito tuvo despu&eacute;s.</p>
<p>
	As&iacute;&nbsp; en la <em>ecfrasis </em>la expresi&oacute;n literaria, que es capaza de expresar el movimiento y el tiempo, imita la quietud de la pintura; la pintura por su parte en muchas ocasiones aspira, siendo est&aacute;tica,&nbsp; a expresar el movimiento y el tiempo.</p>
<p>
	&iquest;<em>Vale m&aacute;s una imagen que mil palabras</em>? Tal vez en algunos casos, pero las palabras pueden hacer&nbsp; ver, excitando la imaginaci&oacute;n y utilizando las met&aacute;foras. A su vez se puede dar voz a la imagen.</p>
<p>
	Hoy la discusi&oacute;n se ampl&iacute;a a la relaci&oacute;n de lo verbal y lo visual en el nuevo contexto <em>digital </em>porque los productos video textuales admiten una enorme variedad de formatos..</p>
<p>
	A estos tema ya se refiri&oacute; <em>Plat&oacute;n </em>cuando trata de <em>lo bello y la m&iacute;mesis o imitaci&oacute;n</em>. La <em>m&iacute;mesis</em> es representaci&oacute;n, interpretaci&oacute;n y recreaci&oacute;n.</p>
<p>
	A prop&oacute;sito de la <em>imitaci&oacute;n </em>dice <em>Arist&oacute;teles </em>en su <em>Po&eacute;tica, 1448 b</em>,</p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;&#8230;los seres humanos son sumamente imitativos y realizan sus primeros aprendizajes mediante la imitaci&oacute;n&#8230;&rdquo; <em><strong>(</strong></em></strong></em>traducci&oacute;n de Salvador Mas, Madrid, Biblioteca Nueva, 2002,<em><strong><em><strong>).</strong></em></strong></em></p>
<p>
	En este sentido y en relaci&oacute;n con la <em>mimesis</em>, la <em>&eacute;cfrasis </em>es representaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n interpretaci&oacute;n y recreaci&oacute;n, porque naturalmente, el poeta nos ofrece su visi&oacute;n e interpretac&oacute;n de la obra visual. Incluso el poeta puede crear el objeto visual, inexistente antes de su descripci&oacute;n, como ocurre con la descripci&oacute;n del <em>escudo de Aquiles</em>, que m&aacute;s abajo reproduzco,</p>
<p>
	Dice <em>Plat&oacute;n</em>. relacionando la poes&iacute;a con la pintura en <em>Rep&uacute;blica, libro X, 601a:</em></p>
<p>
	<em><strong>Diremos tambi&eacute;n, creo yo, que el poeta no sabem&aacute;s que imitar, pero de una manera tal, que emplea colores de cada una de las artes, con los nombres y expresiones adecuados, hasta el punto de que aquellos otros que f&iacute;an de las palabras estiman en mucho su disertaci&oacute;n&hellip; </strong></em>(Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Antonio M&iacute;guez, para Edit. Aguilar. 1969)</p>
<p>
	Y <em>Arist&oacute;teles </em>en&nbsp; su <em>Po&eacute;tica</em>, 1460b :</p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;Puesto que el poeta es un imitador como el pintor o cualquier otro que haga im&aacute;gines, por fuerza ha de imitar siempre de una de estas tres maneras: o como era o es, o seg&uacute;n se habla de ello y la opini&oacute;n que se tiene, o como debe ser</strong></em> (Traducci&oacute;n de Paloma Ortiz Garc&iacute;a. Edit.Dykinson. Madrid 2011)<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	La frase que resume sentenciosamente la cuesti&oacute;n es la famosa de <em>Horacio &ldquo;ut pictura poesis</em>&rdquo; , <em>&ldquo;La poes&iacute;a es como la pintura </em>&rdquo;,&nbsp; en su <em>Epistula ad Pisones, v.&nbsp; 361</em></p>
<p>
	Precisamente comenzaba esta obra sobre preceptiva literaria, Epistula ad Pisones, recurriendo a la comparaci&oacute;n de la poes&iacute;a con la pintura:&nbsp; <em>(v. 1-10)</em></p>
<p>
	<strong><em>Si a una cabeza humana un pintor quisiera unir un cuello de caballo y, juntando miembros de toda especie adornarlos con plumas de distintos colores, de manera que una mujer hermosa de medio cuerpo arriba terminara en un pez horriblemente disforme, invitados a contemplar tal figura, &iquest;contendr&iacute;ais la risa, amigos? Creed, pues, Pisones, que muy semejante a este cuadro resultar&iacute;a un libro cuyas inconsistentes im&aacute;gines, cual pesadillas de enfermo, fueran construidas de modo que ni el pie ni la cabeza se fundieran en una sola forma. Los pintores, igual que los poetas, han tenido siempre el derecho de atreverse a todo</em></strong>. (, traducci&oacute;n de Helena Valent&iacute;, Barcelona, Bosch, 1961)</p>
<p>
	<em>Humano capiti cervicem pictor equinam<br />
	iungere si velit et varias inducere plumas,<br />
	undique collatis membris, ut turpiter atrum<br />
	desinat in piscem mulier Formosa superne:<br />
	spectatum admissi risum teneatis, amici?<br />
	Credite, Pisones, isti tabulae fore librum<br />
	persimilem, cuis, velut aegri somnia, vanae<br />
	fingentur species, ut nec pes nec caput uni<br />
	reddatur formae. Pictoribus atque poetis<br />
	quidlibet audendi simper fuit aequa potestas.</em></p>
<p>
	La <em>ecfrasis </em>o <em>descripci&oacute;n v&iacute;vida y detallada una obra</em>, precisamente interrelaciona las dos artes y sirve de enlace&nbsp; entre lo verbal y lo visual.</p>
<p>
	<em>Ovidio </em>es el poeta que con gran frecuencia y detalle describe cuadros pict&oacute;ricos y ha generado a su vez obras pict&oacute;ricas a lo largo de todos los tiempos. Plagados est&aacute;n los museos de pinturas que recrean alguno de los mitos o personajes mitol&oacute;gicos descritos por <em>Ovidio</em>.</p>
<p>
	<em>Ovidio </em>por cierto, en este contexto de relaci&oacute;n entre lo textual y lo visual y el arte y la imitaci&oacute;n, <em>m&iacute;mesis </em>y reproducci&oacute;n de la realidad hab&iacute;a dicho en Metamorfosis, Libro III, 155 y ss. &nbsp; <em><strong>&ldquo;La naturaleza con su ingenio hab&iacute;a imitado al arte&rdquo;,</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Hab&iacute;a un valle cuajado de pinos y de puntiagudos cipreses, conocido por Gargafia, consagrado a Diana, la de corto vestido, y en cuyo m&aacute;s apartado rinc&oacute;n hay una gruta, rodeada de selva y en la que nada es obra del arte;&nbsp; la naturaleza con sus propias habilidades hab&iacute;a imitado al arte;&nbsp; y as&iacute;, con piedra p&oacute;mez viva y con ligeras tobas hab&iacute;a trazado un arco natural.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Antonio Ruiz de Elvira. Alma Mater.CSIC.Madrid)</p>
<p>
	<em>Vallis erat piceis et acuta densa cupressu,<br />
	nomine Gargaphie, succintae sacra Dianae,<br />
	cuius in extremo est antrum nemorale recessu<br />
	arte laboratum nulla; simulaverat artem<br />
	ingenio natura suo; nam pumice vivo<br />
	et levibus tofis nativum duxerat arcum.</em></p>
<p>
	Siglos m&aacute;s tarde <em>Oscar Wilde</em> remach&oacute; la afirmaci&oacute;n :</p>
<p>
	<em>&quot;<span id="cke_bm_207S" style="display: none;">&nbsp;</span><span style="display: none;">&nbsp;</span><strong>La vida imita al arte mucho m&aacute;s de lo que el arte imita a la vida</strong><span style="display: none;">&nbsp;</span><span id="cke_bm_207E" style="display: none;">&nbsp;</span>&quot;,&ldquo;Life imitates art far more than arts imitates life&rdquo;</em> en <em>The Decay of Lying. </em></p>
<p>
	Los ejemplos en autores de toda lengua, son numeros&iacute;simos. Probablemente el m&aacute;s famoso de la <em>Antig&uuml;edad </em>es la famosa descripci&oacute;n que en el canto <em>XVIII de la Iliada</em> se hace del escudo de <em>Aquiles </em>fabricado por <em>Hefesto</em>.&nbsp; Su influencia ha sido enorme en toda la poes&iacute;a, especialmente en la &eacute;pica. A pesar de su dimensi&oacute;n, reproduzco m&aacute;s abajo el fragmento.</p>
<p>
	Ofrecer&eacute; algunos otros&nbsp; ejemplos de los numeros&iacute;simos existentes.</p>
<p>
	As&iacute; la visi&oacute;n de una pintura que un tal <em>Zoilo </em>tiene en el comedor de su casa en <em>Tr&eacute;veris </em>es lo que origina el famoso <em>poema en 103 hex&aacute;metros de Ausonio </em>(310-395) titulado &ldquo;<em>Cupido torturado</em>&rdquo; <em>(Cupidus cruciatus)</em> en el que se describe c&oacute;mo unas mujeres est&aacute;n crucificando a <em>Cupido</em>, el dios del amor.</p>
<p>
	El poema, con el que <em>Ausonio </em>env&iacute;a un saludo a su hijo <em>Gregorio</em>, comienza&nbsp; as&iacute;:</p>
<p>
	<em><strong>&iquest;Has visto alguna vez una nube pintada en la pared? La has visto indudablemente y te acuerdas bien. Lo cierto es que en Tr&eacute;veris, en el comedor de Zoilo, est&aacute; pintada esta escena: unas mujeres enamoradas est&aacute;n clavando en una cruz a Cupido, y no son precisamente de nuestros d&iacute;as, que cometen sus faltas de buen grado, sino aquellas famosas hero&iacute;nas, que se perdonan a s&iacute; mismas y castigan al dios. A algunas de ellas las cuenta nuestro Mar&oacute;n entre los Campos de l&aacute;grimas. Yo he contemplado con admiraci&oacute;n este cuadro, tanto por su calidad como por su tema. Despu&eacute;s el sentimiento&nbsp; de admiraci&oacute;n se me convirti&oacute; en necio deseo de componer un poema&hellip;</strong></em>(Ausonio, Cupido crucificado 1, 1-7)</p>
<p>
	<em>En umquam vidisti tabulam 1 pictam in pariete? vidisti utique et meministi. Treveris quippe in triclinio Zoili fucata est pictura haec: Cupidinem cruci adfigunt mulieres amatrices, non istae de nostro saeculo, quae sponte peccant, sed illae heroicae, quae sibi ignoscunt et plectunt deum. quarum partem in lugentibus campis Maro noster enumerat. hanc ego imaginem specie et argumento miratus sum. Deinde mirandi stuporem transtuli ad ineptiam poetandi.</em><br />
	Sigue a continuaci&oacute;n la descripci&oacute;n del cuadro.</p>
<p>
	El poeta cristiano <strong>Prudencio </strong>, (348 d. C. &#8211; c. 410), de <em>Calahorra</em>, utiliza esta figura en varios de sus poemas en los que canta las muertes de algunos m&aacute;rtires. Reproduzco tambi&eacute;n dos textos correspondientes a los <em>poemas IX sobre Casiano y XI sobre Hip&oacute;lito</em>. En ambos casos narra el suplicio describiendo las pinturas que ilustran las tumbas de los m&aacute;rtires. Ya hice referencia a ellos en otros art&iacute;culos de este blog. V&eacute;ase:&nbsp;</p>
<p>
	<a href="https://www.antiquitatem.com/martires-cristianismo-paganismo-casiano-">https://www.antiquitatem.com/martires-cristianismo-paganismo-casiano- </a></p>
<p>
	<a href="https://www.antiquitatem.com/hipolito-fedra-martirio-prudencio-seneca">https://www.antiquitatem.com/hipolito-fedra-martirio-prudencio-seneca</a></p>
<p>
	&nbsp;<em>Prudencio,IX</em>, sobre el martirio de <em>Casiano</em>, v. 7-20:</p>
<p>	<em><strong>Mientras lloraba, meditando las heridas, agudos dolores y trabajos de mi vida y levantaba mi rostro al cielo, surgi&oacute;, delante de m&iacute;, la imagen del m&aacute;rtir pintada en colores vivos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Ten&iacute;a mil llagas, toda&nbsp; su piel desgarrada y agujereada por diminutos picotazos todo su cuerpo. Alrededor multitud de ni&ntilde;os de odioso aspecto clavaban en su cuerpo peque&ntilde;os estilos, * como es costumbre escribir, en las tablillas de cera al dictado de las escuelas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Consultado el conservador de la sepultura, me dijo: &ldquo;Lo que ves, viajero, no es cosa vana ni cuento de viejas. Refiere la pintura la historia que transmitida por libros nos comprueba la viva fe de aquel antiguo tiempo.<br />
	&hellip;.</strong><br />
	dum lacrimans mecum reputo mea vulnera et omnes<br />
	vitae labores ac dolorum acumina,<br />
	erexi ad caelum faciem, stetit obvia contra<br />
	fucis colorum picta imago martyris<br />
	plagas mille gerens, totos lacerata per artus,<br />
	ruptam minutis praeferens punctis cutem,<br />
	innumeri circum pueri, miserabile visu,<br />
	confossa parvis membra figebant stilis,<br />
	unde pugillares soliti percurrere ceras<br />
	scholare murmur adnotantes scripserant.<br />
	aedituus consultus ait: &lsquo;quod prospicis, hospes,<br />
	non est inanis aut anilis fabula;<br />
	historiam pictura refert, quae tradita libris<br />
	veram vetusti temporis monstrat fidem.</em></p>
<p>
	Y al final del poema, <em>versos&nbsp; 93-94 resume</em>:</p>
<p>
	<strong><em>&ldquo;Estas son,viajero, las cosas que ves pintadas a lo vivo; y la gloria de Casiano.</em></strong></p>
<p>
	<em>haec sunt, quae liquidis expressa coloribus, hospes,&nbsp;<br />
	miraris, ista est Cassiani gloria,</em></p>
<p>
	Pasaje del <em>poema XI&nbsp; de Prudencio sobre Hip&oacute;lito, versos 123-152:</em></p>
<p>
	<em><strong>Una&nbsp; pared pintada al fresco ofrece la representaci&oacute;n del crimen,<br />
	En la que la pintura multicolor ha dibujado todo el crimen;<br />
	La figura pintada sobre la tumba aumenta su fuerza del contraste de las sombras,<br />
	Dibujando los miembros ensangrentados del hombre que hab&iacute;a sido arrastrado.<br />
	Yo he visto, buen padre, las crestas de las rocas cubiertas de roc&iacute;o<br />
	y manchas de p&uacute;rpura dejadas en los abrojos.<br />
	Una mano experta en representar los verdes espinos imit&aacute;ndolos<br />
	hab&iacute;a dibujado la roja sangre con minio.<br />
	Se pod&iacute;a ver, con las articulaciones destrozadas, sin orden alguno,<br />
	C&oacute;mo los miembros estaban desparramados por&nbsp; el variado terreno.<br />
	Hab&iacute;a a&ntilde;adido a los amigos que le segu&iacute;an con su paso y con sus l&aacute;grimas,<br />
	por donde la desviada senda mostraba el camino destrozado.<br />
	Marchaban sobrecogidos por la tristeza con los ojos abiertos<br />
	y llenaban los pliegues de sus vestidos con sus v&iacute;sceras desgarradas.<br />
	Aquel abraza su n&iacute;vea cabeza<br />
	y la prot&eacute;g&eacute; venerable en su suave pecho.<br />
	Este recoge los hombros&nbsp; y las manos arrancadas y los brazos y los codos<br />
	las rodillas y los fragmentos desnudos de las piernas.<br />
	Con peque&ntilde;os pa&ntilde;os se secan tambi&eacute;n las arenas empapadas<br />
	Y ni siquiera una gota de roc&iacute;o queda&nbsp; en el polvo sucio.<br />
	Si alguna gota de sangre queda en las espinas<br />
	Con la reciente aspersi&oacute;n,&nbsp; toda ella se recoge empapada en una esponja.<br />
	Ya el denso bosque nada retiene del sagrado cuerpo<br />
	Ni le priva de unas completas exequias.<br />
	Hecho el recuento de las partes, cuando se recogi&oacute; el numero<br />
	que hab&iacute;a sido el del cuerpo intacto,<br />
	y limpios los lugares escabrosos&nbsp; con su vegetadic&oacute;n y<br />
	con sus pe&ntilde;ascos revisados que&nbsp; no ten&iacute;an ning&uacute;n trozo m&aacute;s de todo el hombre,<br />
	se busca un lugar para erigir la tumba, se abandona las bocas (del Tiber, ostia),<br />
	Roma es un buen lugar para guardar las santas cenizas.</strong></em></p>
<p>
	<em>Exemplar sceleris paries habet illitus, in quo<br />
	multicolor fucus digerit omne nefas ;<br />
	picta super tumulum species liquidis uiget umbris,<br />
	effigians tracti membra cruenta uiri.<br />
	Rorantes saxorum apices uidi, optime papa,<br />
	purpureasque notas uepribus impositas.<br />
	Docta manus uirides imitando effingere dumos<br />
	luserat et minio russeolam saniem.<br />
	Cernere erat, ruptis compagibus, ordine nullo,<br />
	membra per incertos sparsa iacere situs.<br />
	Addiderat caros gressu lacrimisque sequentes,<br />
	deuia quo fractum semita monstrat iter.<br />
	M&aelig;rore adtoniti atque oculis rimantibus ibant<br />
	implebantque sinus uisceribus laceris.<br />
	Ille caput niueum complectitur ac reuerendam<br />
	canitiem molli confouet in gremio ;<br />
	hic humeros truncasque manus et brachia et ulnas<br />
	et genua et crurum fragmina nuda legit.<br />
	Palliolis etiam bibul&aelig; siccantur haren&aelig;,<br />
	ne quis in infecto puluere ros maneat.<br />
	Si quis et in sudibus recalenti aspergine sanguis<br />
	insidet, hunc omnem spongia pressa rapit.<br />
	Nec iam densa sacro quidquam de corpore silua<br />
	obtinet aut plenis fraudat ab exsequiis.<br />
	Cumque recensitis constaret partibus ille<br />
	corporis integri qui fuerat numerus,<br />
	nec purgata aliquid deberent auia, toto<br />
	ex homine extersis frondibus et scopulis,<br />
	metando eligitur tumulo locus, ostia linquunt,<br />
	Roma placet, sanctos qu&aelig; teneat cineres.</em></p>
<p>
	<em>Iliada, canto XVIII, v. 478 y ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>Hizo lo primero de todo un escudo grande y fuerte, de variada labor, con triple cenefa brillante y reluciente, provisto de una abrazadera de plata. Cinco capas ten&iacute;a el escudo, y en la superior grab&oacute; el dios muchas art&iacute;sticas figuras, con sabia inteligencia.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>All&iacute; puso la tierra, el cielo, el mar, el sol infatigable y la luna llena; all&iacute; las estrellas que el cielo coronan, las Pl&eacute;yades, las H&iacute;ades, el robusto Ori&oacute;n y la Osa, llamada por sobrenombre el Carro, la cual gira siempre en el mismo sitio, mira a Ori&oacute;n y es la &uacute;nica que deja de ba&ntilde;arse en el Oc&eacute;ano.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>All&iacute; represent&oacute; tambi&eacute;n dos ciudades de hombres dotados de palabra. En la una se celebraban bodas y festines: las novias sal&iacute;an de sus habitaciones y eran acompa&ntilde;adas por la ciudad a la luz de antorchas encendidas, o&iacute;anse repetidos cantos de himeneo, j&oacute;venes danzantes formaban ruedos, dentro de los cuales sonaban flautas y c&iacute;taras, y las matronas admiraban el espect&aacute;culo desde los vest&iacute;bulos de las casas. &mdash; Los hombres estaban reunidos en el foro, pues se hab&iacute;a suscitado una contienda entre dos varones acerca de la multa que deb&iacute;a pagarse por un homicidio: el uno declarando ante el pueblo, afirmaba que ya la ten&iacute;a satisfecha; el otro, negaba haberla recibido, y ambos deseaban terminar el pleito presentando testigos. El pueblo se hallaba dividido en dos bandos que aplaud&iacute;an sucesivamente a cada litigante; los heraldos aquietaban a la muchedumbre, y los ancianos, sentados sobre pulimentadas piedras en sagrado c&iacute;rculo, ten&iacute;an en las manos los cetros de los heraldos, de voz potente, y levant&aacute;ndose uno tras otro publicaban el juicio que hab&iacute;an formado. En el centro estaban los dos talentos de oro que deb&iacute;an darse al que mejor demostrara la justicia de su causa.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>La otra ciudad aparec&iacute;a cercada por dos ej&eacute;rcitos cuyos individuos, revestidos de lucientes armaduras, no estaban acordes; los del primero deseaban arruinar la plaza y los otros quer&iacute;an dividir en dos partes cuantas riquezas encerraba la hermosa poblaci&oacute;n. Pero los ciudadanos a&uacute;n no se rend&iacute;an, y preparaban secretamente una emboscada. Mujeres, ni&ntilde;os y ancianos, subidos en la muralla, la defend&iacute;an. Los sitiados marchaban, llevando al frente a Ares y a Palas Atenea, ambos de oro y con &aacute;ureas vestiduras, hermosos, grandes, armados y distinguidos, como dioses; pues los hombres eran de estatura menor. Luego, en el lugar escogido para la emboscada, que era a orillas de un r&iacute;o y cerca de un abrevadero que utilizaba todo el ganado, sent&aacute;banse, cubiertos de reluciente bronce, y pon&iacute;an dos centinelas avanzados para que les avisaran la llegada de las ovejas y de los bueyes de retorcidos cuernos. Pronto se presentaban los reba&ntilde;os con dos pastores que se recreaban tocando la zampo&ntilde;a, sin presentir la asechanza. Cuando los emboscados los ve&iacute;an venir, corr&iacute;an a su encuentro, se apoderaban de los reba&ntilde;os de bueyes y de los magn&iacute;ficos hatos de blancas ovejas y mataban a los guardianes. Los sitiadores, que se hallaban reunidos en junta, o&iacute;an el vocer&iacute;o que se alzaba en torno de los bueyes, y montando &aacute;giles corceles, acud&iacute;an presurosos. Pronto se trababa a orillas del r&iacute;o una batalla, en la cual her&iacute;anse unos a otros con bronc&iacute;neas lanzas. All&iacute; se agitaban la Discordia, el Tumulto y la funesta Parca, que a un tiempo cog&iacute;a a un guerrero con vida a&uacute;n, pero recientemente herido, dejaba ileso a otro y arrastraba, asi&eacute;ndole de los pies, por el campo de la batalla a un tercero que la muerte recibiera; y el ropaje que cubr&iacute;a su espalda estaba te&ntilde;ido de sangre humana. Mov&iacute;anse todos como hombres vivos, peleaban y retiraban los muertos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Represent&oacute; tambi&eacute;n una blanda tierra noval, un campo f&eacute;rtil y vasto que se labraba por tercera vez: ac&aacute; y all&aacute; muchos labradores guiaban las yuntas, y al llegar al conf&iacute;n del campo, un hombre les sal&iacute;a al encuentro y les daba una copa de dulce vino; y ellos volv&iacute;an atr&aacute;s, abriendo nuevos surcos, y deseaban llegar al otro extremo del noval profundo. Y la tierra que dejaban a su espalda negreaba y parec&iacute;a labrada, siendo toda de oro; lo cual constitu&iacute;a una singular maravilla.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Grab&oacute; asimismo un campo de crecidas mieses que los j&oacute;venes segaban con hoces afiladas: muchos manojos ca&iacute;an al suelo a lo largo del surco, y con ellos formaban gavillas los atadores. Tres eran &eacute;stos y unos rapaces cog&iacute;an los manojos y se los llevaban abrazados. En medio, de pie en un surco, estaba el rey sin desplegar los labios, con el coraz&oacute;n alegre y el cetro en la mano. Debajo de una encina, los heraldos preparaban para el banquete un corpulento buey que hab&iacute;an matado. Y las mujeres aparejaban la comida de los trabajadores haciendo abundantes puches de blanca harina.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Tambi&eacute;n entall&oacute; una hermosa vi&ntilde;a de oro cuyas cepas, cargadas de negros racimos, estaban sostenidas por rodrigones de plata. Rode&aacute;banla un foso de negruzco acero y un seto de esta&ntilde;o, y conduc&iacute;a a ella un solo camino por donde pasaban los acarreadores ocupados en la vendimia. Doncellas y mancebos pensando en cosas tiernas, llevaban el dulce fruto en cestos de mimbre; un muchacho ta&ntilde;&iacute;a suavemente la armoniosa c&iacute;tara y entonaba con tenue voz el hermoso canto de Lino, y todos le acompa&ntilde;aban cantando profiriendo voces de j&uacute;bilo y golpeando con los pies el suelo.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Represent&oacute; luego un reba&ntilde;o de vacas de erguida cornamenta: los animales eran de oro y esta&ntilde;o y sal&iacute;an del establo mugiendo, para pastar a orillas de un sonoro r&iacute;o junto a un flexible ca&ntilde;averal. Cuatro pastores de oro guiaban a las vacas y nueve canes de pies ligeros los segu&iacute;an. Entre las primeras vacas, dos terribles leones hab&iacute;an sujetado y conduc&iacute;an a un toro que daba fuertes mugidos. Percegu&iacute;anlos mancebos y perros. Pero los leones lograban desgarrar la piel del animal y tragaban los intestinos y la negra sangre; mientras los pastores intentaban, aunque in&uacute;tilmente, estorbarlo, y azuzaban a los &aacute;giles canes: &eacute;stos se apartaban de los leones sin morderlos, ladraban desde cerca: rehu&iacute;an el encuentro de las fieras.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Hizo tambi&eacute;n el ilustre Cojo de ambos pies un gran prado en hermoso valle, donde pac&iacute;an las c&aacute;ndidas ovejas, con establos, chozas techadas y apriscos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El ilustre Cojo de ambos pies puso luego una danza como la que D&eacute;dalo concert&oacute; en la vasta Cnoso en obsequio de Ariadna, la de lindas trenzas. Mancebos y doncellas hermosas, cogidos de las manos, se divert&iacute;an bailando: &eacute;stas llevaban vestidos de sutil lino y bonitas guirnaldas, y aqu&eacute;llos, t&uacute;nicas bien tejidas y algo lustrosas, como frotadas con aceite, y sables de oro suspendidos de arg&eacute;nteos tahal&iacute;es. Unas veces, moviendo los diestros pies, daban vueltas a la redonda con la misma facilidad con que el alfarero aplica su mano al torno y lo prueba para ver si corre, y en otras ocasiones se colocaban por hileras y bailaban separadamente. Gent&iacute;o inmenso rodeaba el baile, y se holgaba en contemplarlo. Un divino aedo cantaba, acompa&ntilde;&aacute;ndose con la c&iacute;tara; y en cuanto se o&iacute;a el preludio, dos saltadores hac&iacute;an cabriolas en medio de la muchedumbre.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>En la orla del s&oacute;lido escudo represent&oacute; la poderosa corriente del r&iacute;o Oc&eacute;ano.<br />
	Despu&eacute;s que construy&oacute; el grande y fuerte escudo, hizo para Aquileo una coraza m&aacute;s reluciente que el resplandor del fuego; un s&oacute;lido casco, hermoso, labrado, de &aacute;urea cimera, que a sus sienes se adaptara, y unas grebas de d&uacute;ctil esta&ntilde;o.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Cuando el ilustre Cojo de ambos pies hubo fabricado las armas, entreg&oacute;las a la madre de Aquileo. Y Tetis salt&oacute;, como un gavil&aacute;n, desde el nevado Olimpo, llevando la reluciente armadura que Hefesto hab&iacute;a construido.</strong></em><br />
	Traducci&oacute;n de Luis Segal&aacute; y Estalella &#8211; 1910</p>
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		<title>Un túnel en Babilonia bajo el río  Éufrates</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Aug 2015 01:15:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[Babilonia, incluso la fonética del nombre, mantiene una gran capacidad de sugerencias, incluso ahora, asolada la zona por guerras y violencia constante en la zona. Así debió ocurrir también en la Antigüedad.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Babilonia, incluso la fonética del nombre, mantiene una gran capacidad de sugerencias, incluso ahora, asolada la zona por guerras y violencia constante en la zona. Así debió ocurrir también en la Antigüedad.</b></p>
<p>
	Algunas obras de los antiguos nos impresionan por sus dimensiones y otras por su belleza. Los mejores ejemplos son las llamadas &ldquo;<em>siete maravillas del mundo antiguo</em>&rdquo;, entre ellas &ldquo;<em>los jardines colgantes de Babilonia</em>&rdquo;. Hay otra obra en <em>Babilonia</em>, adem&aacute;s de los jardines, menos conocida, pero no menos impresionante: la construcci&oacute;n de un t&uacute;nel bajo el r&iacute;o <em>&Eacute;ufrates </em>que un&iacute;a en secreto los palacios reales existentes a uno y otro lado del r&iacute;o.</p>
<p>
	Antes de desarrollar el tema, conviene recordar que <em>Babilonia </em>estuvo junto al <em>&Eacute;ufrates </em>en lo que hoy es <em>Irak</em>. Sus ruinas fueron&nbsp; parcialmente reconstruidas por <em>Saddam Hussein</em> en el siglo XX y se encuentran a unos 110 kms. de <em>Bagdad</em>, en la provincia de <em>Babil</em>, frente a la ciudad de <em>Hillah</em>.</p>
<p>
	Esta zona es rica en bet&uacute;n y petr&oacute;leo, como es bien sabido, tambi&eacute;n en la Antig&uuml;edad. Pero lo que quiz&aacute;s no todos los lectores conozcan es que el bet&uacute;n o asfalto, que afloraba entonces en&nbsp; la misma zona en la que hoy se extrae el petr&oacute;leo, era utilizado en la construcci&oacute;n de edificios entre otras cosas, como nos dice el arquitecto romano <em>Vitruvio</em>.</p>
<p>
	<em>Vitruvio, Libro I, capit. 5,8 ( 39):</em></p>
<p>
	<strong><em>En cuanto a los materiales de los que se deben construir o terminar los muros, no podemos dar una regla fija, porque no podemos conseguir en todas partes los suministros que deseamos: pero donde haya&nbsp; piedra de corte o silex&nbsp; o cemento o ladrillo cocido o crudo, se har&aacute; uso de ellos: pues no porque los Babilonios, que abundan en bet&uacute;n l&iacute;quido, hayan construido&nbsp; sus murallas con ladrillo cocido hecho de arena y bet&uacute;n en lugar de cal, del mismo modo han de poder todas las regiones y lugares disponer de tan gran ventaja para conseguir unos muros acabados y sin defecto hasta la eternidad.</em></strong></p>
<p>
	<em>De ipso autem muro, e qua materia struatur aut perficiatur, ideo non est praefiniendum, quod in omnibus locis, quas optamus copias, eas non possumus habere. sed ubi sunt saxa quadrata sive silex seu caementum aut coctus later sive crudus, his erit utendum. non enim, uti Babylone abundantes liquido bitumine pro calce et harena ex cocto latere factum habent murum, sic item possunt omnes regiones seu locorum proprietates habere tantas eiusdem generis utilitates, uti ex his comparationibus ad aeternitatem perfectus habeatur sine vitio murus.</em></p>
<p>
	Y de nuevo <em>Vitruvio&nbsp; libro VIII cap. 3, 8</em></p>
<p>
	<em><strong>En Babilonia el lago de gran extensi&oacute;n, que se llama &lambda;ί&mu;&nu;&eta; ἀ&sigma;&phi;ά&lambda;&tau;&iota;&tau;&iota;&sigmaf; (Limne Asphhaltis) tiene nadando sobre sus aguas&nbsp; bet&uacute;n liquido, con el cual y con ladrillo cocido edific&oacute; Sem&iacute;ramis las murallas de Babilonia. Asimismo en Yope en Siria y en la Arabia de los N&oacute;madas hay tambi&eacute;n lagos de grandes dimensiones, que proporcionan grandes masas de bet&uacute;n, que recogen los que habitan en los alrededores.</strong></em></p>
<p>
	<em>Babylone lacus amplissima magnitudine, qui &lambda;ί&mu;&nu;&eta; ἀ&sigma;&phi;ά&lambda;&tau;&iota;&tau;&iota;&sigmaf; appellatur, habet supra natans liquidum bitumen; quo bitumine et latere testaceo structum murum Samiramis circumdedit Babyloni. item Iope in Syria Arabiaque Nomadum lacus sunt inmani magnitudine, qui emittunt bituminis maximas moles, quas diripiunt qui habitant circa.</em></p>
<p>
	<em>Peque&ntilde;a digresi&oacute;n</em>: que las murallas de <em>Babilonia </em>lo fueron de ladrillo cocido es algo bien presente en el mundo antiguo; a t&iacute;tulo de ejemplo citar&eacute; como el poeta sat&iacute;rico <em>Juvenal</em>, que vivi&oacute; en la segunda mitad del siglo I y primera del II de nuestra era, se refiere a ello a prop&oacute;sito de la entrada de <em>Alejandro Magno</em> en Babilonia enfermo de muerte. Nos dice en <em>S&aacute;tira 10, 169 y ss</em>:</p>
<p>
	<em><strong>.Un solo mundo no basta al mozo de Pela, se reconcome lamentando las estrechas lindes del universo, como si estuviera encarcelado en los escollos de G&iacute;ara o la peque&ntilde;a Serifo. Ahora bien, una vez que haya entrado en la ciudad fortificada por alfareros, tendr&aacute; que limitarse a un sarc&oacute;fago. S&oacute;lo la muerte revela lo poquito que es el cuerpecillo de un hombre</strong></em>.</p>
<p>
	<em>Unus Pellaeo iuveni non sufficit orbis;<br />
	aestuat infelix angusto limite mundi<br />
	170ut Gyarae clausus scopulis parvaque Seripho;<br />
	cum tamen a figulis munitam intraverit urbem,<br />
	sarcophago contentus erit. mors sola fatetur<br />
	quantula sint hominum corpuscula.</em></p>
<p>
	<em>Plinio </em>se refiere de manera extensa al asfalto o bet&uacute;n;&nbsp; en otro momento lo comentar&eacute;. Respecto del asunto que nos interesa nos dice en<em> Historia Natural, 35, 51,5</em></p>
<p>
	<em><strong>Se us&oacute; tambi&eacute;n como cal para encementar las murallas de Babilonia.</strong></em></p>
<p>
	<em>calcis quoque usum praebuit ita feruminatis Babylonis muris</em>.</p>
<p>
	Pues bien,<em> Fil&oacute;strato de Atenas</em> (160/70-249) escribi&oacute; una curiosa biograf&iacute;a de<em> Apolonio de Tiana</em>, que m&aacute;s bien parece una novela o mejor escribi&oacute; una novela que parece una biograf&iacute;a. En esta obra se mezclan en buena armon&iacute;a informaciones y detalles ciertos con elementos de la m&aacute;s desbordada fantas&iacute;a. <em>Apolonio </em>decidi&oacute; viajar hasta la <em>India </em>y pas&oacute; por <em>Babilonia</em>, que describe con alg&uacute;n detalle.</p>
<p>
	<em>Filostrato, Vida de Apolonio de Tiana, Libro I, 25:</em></p>
<p>
	<em><strong>Babilonia est&aacute; fortificada en unos cuatrocientos ochenta estadios, con tama&ntilde;a extensi&oacute;n de circunferencia. Su muralla es de tres medios pletros de altura y menos de un pletro de anchura. Se halla cortada en dos mitades de forma similar por el r&iacute;o &Eacute;ufrates, bajo el que hay un paso secreto que une ocultamente los palacios reales de ambas orillas.<br />
	Se dice efectivamente que una mujer, Medea, que rein&oacute; anta&ntilde;o sobre los de all&iacute;, hab&iacute;a ponteado el r&iacute;o de un modo que nunca un r&iacute;o se hab&iacute;a ponteado, pues tras haber amontonado junto a la orilla piedras, bronce, asfalto y cuantos los hombres han descubierto para los ensamblajes bajo el agua, desvi&oacute; de su corriente hacia los pantanos. Al r&iacute;o ya seco lo excav&oacute; dos brazas, haciendo un profundo t&uacute;nel como los que la tierra deja ver, que desembocara en los palacios de ambas orillas, y lo tech&oacute; aproximadamente al nivel del lecho del r&iacute;o. Los cimientos y los muros del t&uacute;nel quedaron asentados y, dado que el asfalto necesita agua para petrificarse y solidificarse, se hizo pasar el &Euml;ufrates sobre el techo, aun fresco, y as&iacute; qued&oacute; asegurado el paso.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Alberto Bernab&eacute; Pajares para Editorial Gredos).</p>
<p>
	<em>Nota</em>: un <em>pletro </em>equivale a 29,6 m. Estas medidas de per&iacute;metro y grueso son muy pr&oacute;ximas a las que nos da <em>Her&oacute;doto, I&nbsp; 178</em>: 480 estadios para el per&iacute;metro y 50 <em>codos reales</em> (unos 25 m) de grueso, pero la altura que da <em>Her&oacute;doto</em>, 200 codos reales&nbsp; (unos 100 m) es m&aacute;s del doble de la que <em>Filostrato</em></p>
<p>
	Nos dice <em>Her&oacute;doto, I, 178- 179</em></p>
<p>
	<em><strong>Una vez que Ciro hab&iacute;a sometido el territorio principal, atac&oacute; a los Asirios. En&nbsp; Asiria hay&nbsp; muchas otras&nbsp; grandes ciudades, pero&nbsp; la m&aacute;s famosa y fuerte fue&nbsp; Babilonia, en donde se estableci&oacute;&nbsp; la corte real despu&eacute;s de la destrucci&oacute;n de Nino (N&iacute;nive). Babilonia fue una ciudad como ahora describir&eacute;. Est&aacute; situada en una gran llanura, y tiene&nbsp; forma de un cuadro, cuyos lados tienen cada uno ciento veinte estadios de largo, de suerte que el per&iacute;metro de toda ella es de cuatrocientos ochenta. Tales son las dimensiones de la ciudad de Babilonia, que est&aacute; planteada como ninguna otra de las ciudades que yo conozco. En primer lugar en derredor de ella corre un foso profundo y&nbsp; ancho y lleno de agua y luego&nbsp; unas murallas que tienen de ancho cincuenta codos reales, y de alto hasta doscientos. El codo real es tres dedos mayor que el codo com&uacute;n.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>M&aacute;s a&uacute;n, quiero&nbsp; comentar&nbsp; en qu&eacute; se emple&oacute; la tierra que se sacaba del foso, y c&oacute;mo fue construida&nbsp; la muralla. Con la tierra que sacaban del foso hac&iacute;an&nbsp; ladrillos,&nbsp; y luego,&nbsp; cuando hab&iacute;an moldeado ladrillos suficientes los coc&iacute;an en los hornos. Despu&eacute;s, utilizando bet&uacute;n caliente como cemento, iban interponiendo capas de ca&ntilde;as en cada fila de treinta ladrillos y de este modo construyeron primero el&nbsp; borde&nbsp; del foso, y luego de la misma manera la propia muralla. En lo alto, a lo largo de los bordes de la muralla, construyeron&nbsp; unas casillas de un solo piso, las unas enfrente de las otras, con espacio suficiente en medio para que pudiese dar vueltas un carro de cuatro caballos. En el per&iacute;metro&nbsp; de las murallas hab&iacute;a cien puertas, todas&nbsp; de bronce, con sus quicios y dinteles del mismo metal. A ocho jornadas de Babilonia hay otra ciudad que se llama Is, en la que&nbsp; hay un r&iacute;o peque&ntilde;o tambi&eacute;n llamado Is, que desemboca&nbsp; en el &Eacute;ufrates. Este r&iacute;o&nbsp; lleva desde su nacimiento mezclados con el agua muchos plastones&nbsp; de bet&uacute;n; desde all&iacute;&nbsp; fue llevado para las murallas de Babilonia.</strong></em></p>
<p>
	<em>Her&oacute;doto </em>sigue describiendo la ciudad y las impresionantes obras de acondicionamiento que en otro momento comentar&eacute;. Pero s&iacute; quiero reproducir lo que nos dice en el<em> cap&iacute;tulo 186</em> que supone una importante variaci&oacute;n sobre lo que nos comenta <em>Fil&oacute;strato</em>, aunque no tienen por qu&eacute; ser dos versiones contradictorias sino contrapuestas; a fin de cuentas si los t&uacute;neles eran secretos no ten&iacute;an por qu&eacute; ser conocidos por todo el mundo:</p>
<p>
	<em>CLXXXVI</em> <em><strong>As&iacute; ella (la reina) aprovech&oacute; la profundidad del r&iacute;o para su protecci&oacute;n y esta obra le proporcion&oacute; otra ventaja. Su ciudad estaba dividida por el rio en dos partes porque corr&iacute;a por el medio. En el tiempo de los reyes anteriores, cuando alguien quer&iacute;a pasar de una parte a la otra,&nbsp; ten&iacute;a que hacerlo en barca; yo supongo que esto era una molestia. Pero la reina tambi&eacute;n se ocup&oacute; de esto, pues hizo el otro gran monumento de su reinado, aprovechando la excavaci&oacute;n del lago.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Hizo cortar ella grandes bloques de piedra, y cuando estuvieron ya preparados y hecha la excavaci&oacute;n,&nbsp; cambi&oacute; el curso del r&iacute;o hacia &eacute;l,&nbsp; y mientras se iba llenando y el antiguo lecho se iba secando,&nbsp; enladrill&oacute; las orillas del r&iacute;o y las rampas que conduc&iacute;an de las puertas hasta el r&iacute;o con ladrillos cocidos, como los de las murallas y aproximadamente a la mitad de la ciudad construy&oacute; un puente con las piedras que hab&iacute;an sido cortadas, uni&eacute;ndolas entre s&iacute; con hierro y plomo. Todas las ma&ntilde;anas, ella hac&iacute;a colocar maderos cuadrados entre los bloques, por los que pasaban los babilonios; pero estos maderos eran retirados&nbsp; por la noche, para impedir que la gente pasara y se robaran unos a otros. Luego, cuando el lecho que hab&iacute;a hecho para el lago se llen&oacute; por el r&iacute;o y el puente estaba acabado, Nitocris condujo de nuevo el &Eacute;ufrates a su canal inicial fuera del lago. As&iacute; ella consigui&oacute; su prop&oacute;sito, como lo hab&iacute;a pensado, haciendo un pantano para&nbsp; el r&iacute;o y un puente para sus ciudadanos.</strong></em></p>
<p>
	<em>Estrab&oacute;n</em>, que vivi&oacute; entre los a&ntilde;os&nbsp; 64 o 63 a. C. y el&nbsp; 19 o 24 d. C.,&nbsp; tambi&eacute;n nos ha dejado una interesante descripci&oacute;n de Babilonia en el<em> Libro 16, cap. 2:</em></p>
<p>
	<em><strong>Le sucedi&oacute; (a Nino) su esposa Sem&iacute;ramis, que fund&oacute; Babilonia. Estos dos soberanos fueron los due&ntilde;os de Asia. Todav&iacute;a hoy quedan en pie buen n&uacute;mero de obras de Sem&iacute;ramis, entre ellas las de Babilonia, en todas las partes de este continente, como por ejemplo los terraplenes o terrazas, llamadas &ldquo;terrazas de Sem&iacute;ramis&rdquo;, y las murallas y las fortalezas, con pasadizos subterr&aacute;neos; cisternas para el agua; caminos de escalones para facilitar la subida a las monta&ntilde;as; canales de comunicaci&oacute;n con los r&iacute;os y lagos; carreteras y puentes.</strong></em></p>
<p>
	Y poco despu&eacute;s nos hace una completa descripci&oacute;n de <em>Babilonia</em>, que en parte reproduzco, en el <em>Libro 16, cap. 5</em>:</p>
<p>
	<strong><em>Babilonia est&aacute; tambi&eacute;n situada en una llanura. Sus murallas miden 385 estadios de circunferencia, 32 pies de espesor y 50 codos de altura en el espacio entre las torres, que alcanzan 60 codos. El camino encima de ellas permiten circular carros de cuatro caballos y cruzarse con facilidad. As&iacute; que estas murallas y los jardines colgantes se cuentan entre las siete maravillas del mundo. La forma del jard&iacute;n es cuadrada y cada lado tiene de medida cuatro pletros; est&aacute; formado por terrazas abovedadas, levantadas una sobre otra sostenidas por pilares en forma de cubo. Estos est&aacute;n huecos y rellenados de tierra para permitir plantar los m&aacute;s grandes &aacute;rboles. Los pilares, las b&oacute;vedas y las terrazas est&aacute;n construidas de ladrillos cocidos y de asfalto.</em></strong></p>
<p>
	<strong><em>Se sube a la terraza superior por los escalones de una inmensa escalera, a cuyos lados hay motores de agua, para hacer subir continuamente el agua del &Eacute;ufrates hasta los jardines&nbsp; por medio del esfuerzo de algunas personas, colocadas precisamente para ello.<br />
	El r&iacute;o, que tiene un estadio de anchura, corta por la mitad la ciudad y el jard&iacute;n est&aacute; a la orilla del r&iacute;o. Aqu&iacute; est&aacute; tambi&eacute;n la tumba de Belus, ahora en ruinas, destruida, seg&uacute;n se deice, por Jerjes. Tiene la forma de una pir&aacute;mides cuadrada de ladrillo cocido, de un estadio de altura, y cada uno de sus lados tambi&eacute;n de un estadio de longitud. Alejandro tuvo la intenci&oacute;n de repararla, pero era un trabajo inmenso y requer&iacute;a mucho tiempo para acabarlo (s&oacute;lo para dejar libre de tierra el terrapl&eacute;n se ocuparon durante dos meses diez mil hombres), as&iacute; que no fue capaz de ejecutar lo que se hab&iacute;a propuesto: la enfermedad lo llev&oacute; r&aacute;pidamente a su fin. Y ninguno de sus sucesores intent&oacute; retomar su proyecto. Tambi&eacute;n los otros monumentos fueron abandonados y la ciudad se convirti&oacute; en ruinas en parte por los persas, parte por el paso del tiempo, y sobre todo por la indiferencia de los macedonios por este tipo de cosas, sobre todo despu&eacute;s de que Seleuco Nicator fortific&oacute; Seleucia sobre el Tigris, cerca de Babilonia, a una distancia aproximada de 300 estadios. Seleuco y sus sucesores estaban muy interesados en la nueva ciudad y trasladaron a ella la sede del gobierno. Actualmente es m&aacute;s grande que Babilonia que en gran parte ha quedado desierta, hasta el punto de que se le podr&iacute;an aplicar sin duda las crueles palabras que un escritor c&oacute;mico dijo de los Megapolitas de Arcadia:</em></strong></p>
<p>
	<strong><em>&ldquo;Vuestra gran ciudad es un gran desierto&rdquo;</em></strong></p>
<p>
	Todo ello nos impresiona sin duda, pero especialmente el ingenio para construir un t&uacute;nel impermeable bajo el r&iacute;o. Por cierto que esta t&eacute;cnica de construcci&oacute;n de t&uacute;neles a cielo abierto se sigue empleando en la actualidad all&iacute; donde es m&aacute;s f&aacute;cil que la perforaci&oacute;n subterr&aacute;nea. De manera similar se utiliza para impermeabilizar las terrazas y techos de los edificios la llamada &quot;tela asf&aacute;ltica&quot;, que no es sino una versi&oacute;n moderna del antiguo bet&uacute;n o asfalto mesopot&aacute;mico.</p>
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		<title>El rapto de Hylas representado en un mosaico de Itálica muy peculiar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 May 2015 15:43:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Dioses y Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Hispania]]></category>
		<category><![CDATA[Mitologí­a]]></category>
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					<description><![CDATA[En la mitología  griega son muy frecuentes los casos en que dioses poderosos se enamoran de bellas mortales y procrean con ellas héroes, en su mitad inmortales y en su mitad mortales. También las diosas se enamoran a veces de hombres, que son mortales. Así por ejemplo Venus es la madre de Eneas, habido del mortal Anquises, de quien desciende la estirpe de los julios (Julio César, Augusto, etc.).]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>En la mitología  griega son muy frecuentes los casos en que dioses poderosos se enamoran de bellas mortales y procrean con ellas héroes, en su mitad inmortales y en su mitad mortales. También las diosas se enamoran a veces de hombres, que son mortales. Así por ejemplo Venus es la madre de Eneas, habido del mortal Anquises, de quien desciende la estirpe de los julios (Julio César, Augusto, etc.).</b></p>
<p>
	Un episodio muchas veces utilizado en el arte y en la literatura antigua es el del <em>rapto de Hylas</em> por unas <em>Ninfas</em>, diosas de las aguas:</p>
<p>
	<em>Hylas </em>es un miembro de la expedici&oacute;n de los <em>Argonautas </em>en busca del vellocino de oro; en determinado momento, en que han tocado tierra en el pa&iacute;s de <em>C&iacute;o </em>para pasar la noche, sale a buscar agua para la cena; las <em>Ninfas </em>de las aguas del r&iacute;o, enamoradas del joven guerrero, lo raptan y sumergen en las aguas; sus compa&ntilde;eros, especialmente su amigo <em>H&eacute;rcules </em>prendado de su hermosura, salen a buscarle, pero no lo encuentran; la nave sigue su rumbo, abandonando a <em>H&eacute;rcules</em> en tierra que luego fue a pie a la <em>Colquide</em>; m&aacute;s tarde conocer&aacute;n la verdad de lo sucedido, que <em>Hylas</em>, raptado por las Ninfas,&nbsp; se hab&iacute;a convertido en un ser divino.</p>
<p>
	Este mito de las <em>Ninfas</em>, <em>Ondinas</em>, <em>N&aacute;yades</em>, <em>Nereidas</em>, danzando en el agua en la que viven o en las praderas cercanas, y que arrebatan a los mortales que tienen la desgracia de verlas, ha llegado incluso a nuestro tiempo en creencias o en el folclore,&nbsp; como las <em>Xanas asturianas</em>.</p>
<p>
	El mito aparece ya en la literatura griega del siglo V a.C. y se populariza en la &eacute;poca helen&iacute;stica. Son muy conocidas las versiones de <em>Te&oacute;crito </em>en el <em>Idilio XIII</em> y de <em>Apolonio de Rodas</em> en<em> Las Argon&aacute;uticas</em>. Curiosamente no aparece en las pinturas de los vasos griegos &aacute;ticos o sicilianos.</p>
<p>
	Reproduzco la versi&oacute;n de <em>Te&oacute;crito </em>y dejo para el final del art&iacute;culo la versi&oacute;n, muy interesante, de <em>Apolonio </em>para aligerar el texto.</p>
<p>
	<em>Te&oacute;crito, Idiio XIII</em></p>
<p>
	<em><strong>La divinidad, sea cual fuere, de quien naci&oacute; tal hijo, no engendr&oacute; a Amor para nosotros solos, Nicias, como pens&aacute;bamos; no somos&nbsp; los primeros a los que lo hermoso hermoso les parece, nosotros, que somos mortales, que el ma&ntilde;ana no vemos. Tambi&eacute;n el guerrero de coraz&oacute;n de bronce, el hijo de Anfitri&oacute;n, el que afront&oacute; al le&oacute;n terrible, se prendi&oacute; de un doncel, del adorable Hilas, que luc&iacute;a&nbsp; su rizosa melena. Ense&ntilde;&aacute;bale, cual hace un padre con su querido hijo, todos los conocimientos que a &eacute;l le hab&iacute;an servido para ser un h&eacute;roe celebrado. Nunca lo dejaba, ni al llegar el mediod&iacute;a, ni cuando la Aurora de albos corceles se remontaba a los dominios de Zeus, ni cuando los polluelos piando miraban al nido mientras su madre agitaba las alas en la ahumada percha, pendiente siempre de que el doncel acabara formado seg&uacute;n su designio y de que por su propio esfuerzo se convirtiera en un verdadero hombre. Y as&iacute;, cuando Jas&oacute;n Es&oacute;nida se dispon&iacute;a a navegar en busca del vellocino de oro e iban a acompa&ntilde;arle los paladines elegidos en todas las ciudades para prestar ayuda en la empresa, lleg&oacute; tambi&eacute;n a la opulenta Yolco el hombre de los penosos trabajos (Heracles), el hijo de Alcmena, hero&iacute;na de Midea, y con &eacute;l se dirigi&oacute; Hilas a Argo, la nave de fuertes bancos que no toc&oacute; las azules Rocas Chocadoras, sino que pas&oacute; entre ellas y corri&oacute; rumbo al profundo Fasis, cual &aacute;guila al espacioso mar; por ello quedaron desde entonces fijos estos escollos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Cuando se levantan las Pl&eacute;yades y en las alzadas pacen los j&oacute;venes corderos, al declinar ya la primavera, aquel divino grupo de h&eacute;roes escogidos se hizo a la mar, y a bordo de la c&oacute;ncava Argo llegaron al Helesponto en tres d&iacute;as con el Viento del Sur. Tomaron puerto dentro de la Prop&oacute;ntide, donde los bueyes del pa&iacute;s de C&iacute;o desgastan los arados abriendo anchos surcos. Desembarcaron en la playa y al atardecer pusi&eacute;ronse por parejas a preparar la cena, y, aunque eran muchos, dispusieron un solo lecho, pues hab&iacute;a una pradera que les ofrec&iacute;a mucho servicio para sus yacijas. En ella cortaron agudo carex y altas juncias.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El rubio Hilas fue con una vasija de bronce a buscar agua para la cena del propio Heracles y del intr&eacute;pido Telam&oacute;n, ya que estos dos amigos compart&iacute;an siempre la misma mesa. Pronto advirti&oacute; una fuente en una hondonada, a cuyo alrededor abundaban los juncos, la obscura celidonia, el verde culantrillo, el florido apio y la reptante grama. En medio del agua danzaban las Ninfas en corro, las Ninfas que nunca duermen, deidades terribles para los campesinos: &Eacute;unica y M&aacute;lide, de ojos de primavera. Fue el mancebo con prisa a hundir la grande jarra en la fontana, mas ellas lo asieron todas de la mano, que a todas el tierno coraz&oacute;n les rindi&oacute; Amor con el deseo del muchacho argivo. Cay&oacute; &eacute;l de golpe en el agua obscura, como cuando del cielo cae una encendida estrella de golpe al mar, y dice el marinero a sus iguales: &ldquo;Largad velas, muchachos, que se levanta el viento&rdquo;.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Ten&iacute;an las Ninfas al lloroso mancebo en su regazo y lo consolaban con palabras tiernas. El hijo de Anfitrion, acongojado, hab&iacute;a salido en busca del doncel,con su arco, bien corvado a la manera escita, y su clava, que siempre le pend&iacute;a de la diestra. &ldquo;&iexcl;Hilas!&rdquo;, grit&oacute; tres veces cuanto pudo con su fuerte garganta; tres veces el doncel le respondi&oacute;, pero su voz sali&oacute; tenue del agua, y, estando tan cerca, lejos parec&iacute;a. Cuando un cervato bala por los montes, el le&oacute;n carnicero corre de su cubil en busca de la comida ya segura. Tal se agitaba Heracles, que a&ntilde;orab a al doncel, por bre&ntilde;as no pisadas, recorriendo gran trecho. &iexcl;Cuitados los amantes! &iexcl;Cu&aacute;nto pen&oacute; por montes y maleza! La empresa de Jas&oacute;n no le importaba ya.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Hall&aacute;base la nave tripulada por todos los presentes, los aparejos estaban izados, y los h&eacute;roes en mitad de la noche, aprestaban las velas aguardando a Heracles; mas &eacute;l iba enloquecido a donde sus pies lo condujeran, pues un dios cruel le desgarraba por dentro las entra&ntilde;as. As&iacute; entre los bienaventurados se encuentra ahora el bell&iacute;simo Hilas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>A Heracles, en cambio, reproch&aacute;banle los h&eacute;roes haber abandonado la nave, pus que dej&oacute; a Argo, la nao de treinta bancos, y lleg&oacute; a pie a la C&oacute;lquide y al inh&oacute;spito Fasis</strong></em>. (Traducci&oacute;n de Manuel Garc&iacute;a Teijeiro y M&ordf; Teresa Molinos Tejada, Editorial Gredos, 1986)</p>
<p>
	Son muy numerosos los textos y referencias antiguas a este mito; reproducir&eacute; alguno de ellos :<br />
	<em>Apolonio de Rodas </em>nos lo cuenta en&nbsp; Las Argon&aacute;uticas, I, 1171-1357: Lo reproduzco, como dec&iacute;a, al final de este art&iacute;culo. Es un texto muy interesante que nos da una versi&oacute;n ligeramente diferente.</p>
<p>
	<em>Virgilio </em>hace una r&aacute;pida referencia en la<em> Egloga VI, 40 y ss.</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Refiri&oacute;se luego a las piedras lanzadas por Pirro, al reino de Saturno, a las aves del C&aacute;ucaso y al robo de Prometeo. Cant&oacute; despu&eacute;s en qu&eacute; fuente dejaron los navegantes a Hylas, y c&oacute;mo le llamaban a grandes gritos, sin que respondiesen por doquiera m&aacute;s que los ecos: &ldquo;&iexcl;Hilas&rdquo;, &iexcl;Hilas&rdquo;.</strong></em></p>
<p>
	<em>Hinc lapides Pyrrhae iactos, Saturnia regna,<br />
	Caucasiasque refert volucres, furtumque Promethei:<br />
	his adiungit, Hylan nautae quo fonte relictum<br />
	clamassent, ut litus &ldquo;Hyla, Hyla!&rdquo; omne sonaret.</em></p>
<p>
	<em>Ovidio </em>tamb&eacute;n en su <em>Ars amandi, II, 10</em>9</p>
<p>
	<em><strong>Aunque seas como el Nereo cantado por el antiguo Homero,<br />
	y tan encantador como Hylas, arrebatado por las N&aacute;yades criminales,<br />
	para retener a tu amada y no extra&ntilde;arte de quedar abandonado,<br />
	a&ntilde;ade las dotes de la inteligencia a las bondades de tu cuerpo.</strong></em></p>
<p>
	<em>Sis licet antiquo Nireus adamatus Homero,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Na&iuml;adumque tener crimine raptus Hylas,<br />
	Ut dominam teneas, nec te mirere relictum,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ingenii dotes corporis adde bonis.</em></p>
<p>
	<em>Propercio</em>, (inspir&aacute;ndose en <em>Apolonio </em>y <em>Te&oacute;crito</em>) escribe el siguiente poema,<em> Eleg&iacute;as, I, 20</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Esto te advierto, Galo, por mi fiel amistad (que no se pierda en tu animo distra&iacute;do), a menudo la mala suerte le sale al paso al enamorado incauto: el cruel Ascanio podr&iacute;a dec&iacute;rselo a los Minias. T&uacute; tienes un amor de no inferior belleza ni de nombre desigual al de Hylas, el hijo de Teodamante. A &eacute;ste, bien vayas recorriendo los arroyos del bosque sombr&iacute;o, ya moje tus pies la onda del Anio, ya recorras la costa de los Gigante, o en cualquier rinc&oacute;n por el movible cobijo del r&iacute;o, defi&eacute;ndelo siempre del rapto codicioso de las ninfas (pues no esmenor el amor de las it&aacute;licas que el de las Adr&iacute;adas). Que no tengas, Galo, que ir a los duros monte y a las fr&iacute;as pe&ntilde;as, y a los lagos nunca conocidos; lo cual, habi&eacute;ndolo sufrido H&eacute;rcules en su desventurado viaje por desconocidas riberas, tuvo que llorar ante el Ascanio ind&oacute;mito.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pues cuentan que anta&ntilde;o la nave Argo, salida del astillero de Pagasa, recorr&iacute;a el remoto rumbo de Fasis, y ya despu&eacute;s de pasar las olas de la hija de Atamas, arrib&oacute; a los escollos de los misios. All&iacute;, el grupo de los h&eacute;roes, cuando arrib&oacute; a las serenas orillas, cubri&oacute; el risue&ntilde;o litoral de muelle ramaje. Pero el compa&ntilde;ero del invencible mancebo avanz&oacute; m&aacute;s all&aacute; a buscar la rara agua de una fuente apartada. Dos j&oacute;venes lo persiguieron, descendencia de Aquil&oacute;n. Lo persegu&iacute;a desde lo alto Zetes, lo persegu&iacute;a desde lo alto C&aacute;lais, quer&iacute;an robarle sus besos extendiendo sus manos, y arrebat&aacute;rselos desde arriba en alternativa huida. El, en vilo, busca refugio bajo su propio brazo y con una rama espanta las asechanzas que vuelan. Y ya se hab&iacute;a retirado la estirpe de Orithya Pand&oacute;nide, pero &iexcl;ay dolor!, Hylas caminaba, caminaba hacia las Hamadr&iacute;adas. All&iacute; hab&iacute;a una fuete en la ladera del monte Arganto, h&uacute;meda morada, grata a las ni&ntilde;as de Tinia, encima de la cual pend&iacute;an, sin que se debieran a cuidado alguno, frescas manzanas de &aacute;rboles abandonados; en torno, en el fresco prado, crec&iacute;an lirios blancos entremezclados con adormideras purp&uacute;reas. E Hylas,ora cort&aacute;ndolas puerilmente con sus delicadas u&ntilde;as, prefer&iacute;a la flor al deber que se hab&iacute;a impuesto, ora ech&aacute;ndose ignorante sobre las hermosas aguas, entreten&iacute;a su descuido con tiernas im&aacute;genes. Al cabo se dispone a beber del r&iacute;o metiendo en &eacute;l las manos y libando el agua recostado en su hombro derecho, por cuya blancura como arrobadas las doncellas Dr&iacute;adas, dejaron asombradas sus acostumbradas danzas, y como resbalara, f&aacute;cilmente lo arrastraron con el blando l&iacute;quido: Hylas, al ser robado su cuerpo, dio un grito. A &eacute;ste desde lejos Alcides repiti&oacute; respuestas, mas s&oacute;lo el aura le devolvi&oacute; el nombre dese la lejana fuente.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Aleccionado con estos ejemplos, Galo, guardar&aacute;s tu amor, pues parece que has confiado el hermoso Hylas a las ninfas.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Antonio Tovar y Mar&iacute;aT.Belfiore M&aacute;rtire. Ediciones Alma Mater. 1963)</p>
<p>
	<em>Hoc pro continuo te, Galle, monemus amore,<br />
	quod tibi ne vacuo defluat ex animo:<br />
	saepe imprudenti fortuna occurrit amanti:<br />
	crudelis Minyis sic erat Ascanius.<br />
	est tibi non infra specie, non nomine dispar,<br />
	Theiodamanteo proximus ardor Hylae:<br />
	huic tu, sive leges Umbrae rate flumina silvae,<br />
	sive Aniena tuos tinxerit unda pedes,<br />
	sive Gigantei spatiabere litoris ora,<br />
	sive ubicumque vago fluminis hospitio,<br />
	Nympharum semper cupidas defende rapinas<br />
	(non minor Ausoniis est amor Adryasin);<br />
	ne tibi sit duros montes et frigida saxa,<br />
	Galle, neque expertos semper adire lacus.<br />
	quae miser ignotis error perpessus in oris<br />
	Herculis indomito fleverat Ascanio.<br />
	namque ferunt olim Pagasae navalibus Argo<br />
	egressam longe Phasidos isse viam,<br />
	et iam praeteritis labentem Athamantidos undis<br />
	Mysorum scopulis applicuisse ratem.<br />
	hic manus heroum, placidis ut constitit oris,<br />
	mollia composita litora fronde tegit.<br />
	at comes invicti iuvenis processerat ultra<br />
	raram sepositi quaerere fontis aquam.<br />
	hunc duo sectati fratres, Aquilonia proles<br />
	(nunc superat Zetes, nunc superat Calais),<br />
	oscula suspensis instabant carpere plantis,<br />
	oscula et alterna ferre supina fuga.<br />
	ille sed extrema pendentes ludit in ala<br />
	et volucris ramo summovet insidias.<br />
	iam Pandioniae cessit genus Orithyiae:<br />
	ah dolor! ibat Hylas, ibat Hamadryasin.<br />
	hic erat Arganthi Pege sub vertice montis,<br />
	grata domus Nymphis umida Thyniasin,<br />
	quam supra nulli pendebant debita curae<br />
	roscida desertis poma sub arboribus,<br />
	et circum irriguo surgebant lilia prato<br />
	candida purpureis mixta papaveribus.<br />
	quae modo decerpens tenero pueriliter ungui<br />
	proposito florem praetulit officio,<br />
	et modo formosis incumbens nescius undis<br />
	errorem blandis tardat imaginibus.<br />
	tandem haurire parat demissis flumina palmis<br />
	innixus dextro plena trahens umero.<br />
	cuius ut accensae Dryades candore puellae<br />
	miratae solitos destituere choros<br />
	prolapsum et leviter facili traxere liquore,<br />
	tum sonitum rapto corpore fecit Hylas.<br />
	cui procul Alcides ter &#39;Hyla!&#39; respondet: at illi<br />
	nomen ab extremis montibus aura refert.<br />
	his, o Galle, tuos monitus servabis amores,<br />
	formosum ni vis perdere rursus Hylan.</em></p>
<p>
	La version de <em>Apolonio</em>, que m&aacute;s abajo reproducir&eacute;, inspir&oacute; a varios poetas de la <em>&eacute;poca Flavia</em>. As&iacute; <em>Valerio Flaco, III, 545-564;&nbsp; Marcial VI, 68,9; VII,15,1-1; IX, 65,14. Estacio, Silvas,I, 5,22; III,4, 42-43.</em></p>
<p>
	<em>Valerio Flaco, Argon&aacute;uticas, III, 545-564:</em></p>
<p>
	<em><strong>As&iacute; habl&oacute; y levanta un ciervo veloz entre la maleza del bosque sin caminos<br />
	y ofrece al muchacho su cabeza altiva con sus cuernos,<br />
	que retardando su decisi&oacute;n de huir y deteni&eacute;ndose largo tiempo,<br />
	le solicita e invita a competir en igual carrera.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Hylas lo cree (al alcance) e incendiado por el fuego de la cercana presa,<br />
	lo persigue. Mientras Alcides observ&aacute;ndole le anima con sus gritos;<br />
	y ya uno y otro desaparecen de sus ojos,<br />
	cuando el cuadr&uacute;pedo conduce lejos al joven que le persigue<br />
	y le amenaza con los dardos en su mano cansada<br />
	junto a al manantial de una l&iacute;mpida fuente<br />
	y &eacute;l mismo ligero huye sobre las aguas sin tocarlas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Perdi&oacute; el muchacho de esta manera la esperanza<br />
	y no porf&iacute;a en perseguirle m&aacute;s all&aacute;; y como el sudor<br />
	hab&iacute;a empapado sus miembros y su agitado pecho,<br />
	se echa &aacute;vido en las agradables aguas.<br />
	Brillan las aguas con la luz que se proyecta<br />
	como cuando Cintia se ve en el cielo<br />
	o pasa la rueda brillante de Febo en mitad de su carrera:<br />
	as&iacute; un destello se difundi&oacute; sobre las aguas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Nada le impresionan ni la sombra ni el cabello ni el sonido<br />
	de la Ninfa que surge para besarle.<br />
	Ella&nbsp; le echa sus &aacute;vidas manos y arrastra al joven que pide,<br />
	ay, demasiado tarde auxilio y pronuncia el nombre de su gran amigo;<br />
	pues la propia fuerza de su peso le proyecta hacia abajo.</strong></em></p>
<p>
	<em>sic ait et celerem frondosa per avia cervum<br />
	suscitat ac iuveni sublimem cornibus offert.<br />
	ille animos tardusque fugae longumque resistens<br />
	sollicitat suadetque pari contendere cursu.<br />
	credit Hylas praedaeque ferox ardore propinquae<br />
	550insequitur; simul Alcides hortatibus urget<br />
	prospiciens; iamque ex oculis aufertur uterque,<br />
	cum puerum instantem quadripes fessaque minantem<br />
	tela manu procul ad nitidi spiracula fontis<br />
	ducit et intactas levis ipse superfugit undas.<br />
	555hoc pueri spes lusa18 modo est, nec tendere certat<br />
	amplius; utque artus et concita pectora sudor<br />
	diluerat, gratos avidus procumbit ad amnes.19<br />
	stagna vaga sic luce micant, ubi Cynthia caelo<br />
	prospicit aut medii transit rota candida Phoebi:<br />
	560tale iubar diffundit aquis; nil umbra comaeque<br />
	turbavitque sonus surgentis ad oscula Nymphae.<br />
	illa avidas iniecta manus heu sera cientem<br />
	auxilia et magni referentem nomen amici<br />
	detrahit; adiutae prono nam pondere vires.</em></p>
<p>
	Tambi&eacute;n hace referencia <em>Marcial </em>en varias ocasiones, por ejemplo en<em> VI, 68</em></p>
<p>	<em><strong>A un ni&ntilde;o ahogado en Bayas</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Llorad vuestro crimen, pero lloradlo por todo el Lucrino, N&aacute;yades, y que la misma Tetis sienta vuestros lamentos. Arrebatado entre las aguas de Bayas ha muerto el famoso ni&ntilde;o Eutico, tu lado m&aacute;s dulce, C&aacute;strico. &Eacute;ste era el compa&ntilde;ero y el dulce alivio de tus preocupaciones; &eacute;ste&nbsp; era tu amor y &eacute;ste, el Alexis de nuestro poeta. Acaso te vio desnudo bajo las aguas cristalinas una ninfa lasciva y ha devuelto Hilas al Alcida? &iquest;O&nbsp; la diosa desprecia ya al afeminado Hermafrodita deseosa del abrazo de un tierno var&oacute;n? Sea ello lo que sea y cualquiera que sea la causa de este s&uacute;bito rapto, ruego que tanto la tierra como el agua te sean suaves.</strong></em></p>
<p>
	<em>Flete nefas vestrum, sed toto flete Lucrino,<br />
	Naides, et luctus sentiat ipsa Thetis.<br />
	Inter Baianas raptus puer occidit undas<br />
	Eutychos ille, tuum, Castrice, dulce latus.<br />
	5Hic tibi curarum socius blandumque levamen,<br />
	Hic amor, hic nostri vatis Alexis erat.<br />
	Numquid te vitreis nudum lasciva sub undis<br />
	Vidit et Alcidae nympha remisit Hylan?<br />
	An dea femineum iam neglegit Hermaphroditum<br />
	10Amplexu teneri sollicitata viri?<br />
	Quidquid id est, subitae, quaecumque est causa rapinae,<br />
	Sit, precor, et tellus mitis et unda tibi.</em></p>
<p>
	<em>Marcial, VII,15</em></p>
<p>	<em><strong>Joven precavido</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&iquest;Qui&eacute;n es este joven que se aparte de las transparentes aguas del Yantis. &iquest;Huy&oacute; acaso Hilas de la N&aacute;yade, su de&ntilde;ora? &iexcl;Qu&eacute; bien!, que el Tirintio es venerado en ese bosque y que guarda tan cerca las aguas amorosas! Argino, puedes seguro guardar estas fuentes. Nada te har&aacute;n las Ninfas. Pero ten cuidado, no te desee &eacute;l mismo (el dios).</strong></em></p>
<p>
	<em>Quis puer hic nitidis absistit Ianthidos undis?<br />
	Effugit dominam Naida numquid Hylas?<br />
	O bene, quod silva colitur Tirynthius ista<br />
	Et quod amatrices tam prope servat aquas!<br />
	Securus licet hos fontes, Argynne, ministres:<br />
	Nil facient Nymphae: ne velit ipse, cave.</em></p>
<p>
	<em>Estacio tambi&eacute;n lo cuenta en sus Silvas I, 5,22;&nbsp; y III,4, 42-43.</em></p>
<p>
	<em>Estacio, Silvas, I,5</em></p>
<p>
	<em><strong>Venid, oh diosas glaucas, mostradme vuestros rostros transparentes, ornada vuestros cabellos cristalinos con tiernos racimos de hiedra; venid sin veste alguna, cual emerg&eacute;is de las profundas fuentes y con vuestra presencia atorment&aacute;is a los amantes S&aacute;tiros. No pretendo atraeros a vosotras, las que con vuestra culpa enturbiasteis el brillo de las aguas: lejos de aqu&iacute; Salm&aacute;cide con su fuente enga&ntilde;osa; lejos las&nbsp; linfas, secas por el llanto, de la hija de Cebrene abandonada; atr&aacute;s la que rapt&oacute; al alumno de H&eacute;rcules. Venid vosotras, las ninfas que pobl&aacute;is el Lacio y las siete colinas, las que el T&iacute;ber nutr&iacute;s con caudal nuevo, y a las que regocijan las cascadas del Anio y el Agua virgen, que acoger&aacute; a los nadadores, y el Agua Marcia, que nos trae la frescura de las nieves marsas, cuyo caudal errante se acrecienta en un alto recinto y circula, sostenido sobre inn&uacute;meros arcos: vuestra es la obra que me propongo cantar y vuestra la moradas cuyas puertas abro con mis versos festivos.</strong></em>&nbsp; (Traducci&oacute;n de Francisco Torrent Rodr&iacute;guez. Editorial Gredos)</p>
<p>
	<em>ite. deae virides, liquidosque advertite vultus<br />
	et vitreum teneris crimen redimite corymbis,<br />
	veste nihil tectae, quales emergitis altis<br />
	fontibus et visu Satyros torquetis amantes,<br />
	Non vos, quae culpa decus infamastis aquarum,<br />
	quae culpa decus infamastis aquarum. 3 4 [p. 60]<br />
	20sollicitare iuvat: procul hinc et fonte doloso<br />
	Salmacis et viduae Cebrenidos arida luctu<br />
	flumina et Herculei praedatrix cedat alumni,<br />
	vos mihi, quae Latium septenaque culmina, nymphae,<br />
	incolitis Thybrimque novis attollitis undis,<br />
	25quas praeceps Anien atque exceptura natatus<br />
	Virgo iuvat Marsasque nives et frigora ducens<br />
	Marcia, praecelsis quarum vaga molibus unda<br />
	crescit et innumero pendens transmittitur arcu&mdash;:</em></p>
<p>
	<em>Estacio, Silvae III, 4, 40 ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>Ante ti ceder&aacute; el hijo del Latmo y el del Sangario y a aquel a quien perdi&oacute; la vana imagen de una fuente y su est&eacute;ril amor. La N&aacute;yade azulada te habr&iacute;a preferido y asi&eacute;ndose a tu urna te habr&iacute;a retenido con m&aacute;s fuerza. T&uacute;, hijo m&iacute;o, ante todos; tan solo es m&aacute;s hermoso aquel a quien ser&aacute;s ofrendado&rdquo;. Tras estas palabras, lo alz&oacute; consigo por las auras ligeras y le orden&oacute; sentarse en su biga de cisnes.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Francisco Torrent Rodr&iacute;guez. Editorial Gredos)</p>
<p>
	<em>&hellip;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; cedet tibi Latmius ultro&nbsp;<br />
	Sangariusque puer quemque irrita fontis imago<br />
	et sterilis consumpsit amor. te caerula Nais<br />
	mallet et adprensa traxisset fortius urna.<br />
	tu, puer, ante omnis; solus formosior ille,<br />
	cui daberis.&rsquo; sic orsa leves secum ipsa per auras<br />
	tollit olorinaque iubet considere biga.</em></p>
<p>
	Aunque, como he dicho, este motivo de <em>Hilas </em>no aparece en las pinturas de los vasos griegos del <em>Atica</em> o de <em>Sicilia</em>, s&iacute; aparece en cambio profusamente en pinturas murales, en relieves escult&oacute;ricos, relieves de estuco, en obras de orfebrer&iacute;a y sobre todo en mosaicos, que se han conservado mejor.&nbsp; Todas estas representaciones est&aacute;n repartidas por varios sitios aparecen entre el comienzo del imperio y el siglo V, sumando no menos de cuarenta. Desde luego fue un motivo muy repetido en los mosaicos que adornaban las mansiones de los ricos de la &eacute;poca. Lo encontramos en<em> Italia,&nbsp; Africa, Hispania, la Galia</em>.</p>
<p>
	Hay m&aacute;s de quince&nbsp; en el entorno de <em>Pompeya </em>y <em>Herculano </em>y <em>Estabias</em>, (en donde se dan especialmente las pinturas murales).&nbsp;&nbsp; Aparecen mosaicos <em>Saint Colombe</em> en<em> Francia</em>, en <em>Thina</em>, <em>Cartago</em>, <em>Constantina </em>y <em>Djemila </em>en <em>Argelia</em>, en <em>Volubilis </em>en <em>Marruecos</em>, en varios puntos de<em> Roma (Via Appia, Bas&iacute;lica de Iunius Bassus, Via Flaminia</em> en la tumba de los <em>Nasoni</em>. Aparecen relieves escult&oacute;ricos, monedas, etc.</p>
<p>
	Que fue motivo de los cuadros de algunos pintores lo deducimos tambi&eacute;n de <em>Petronio </em>en su <em>Satiric&oacute;n</em>, <em>83</em>, en donde se describe una pintura del pintor griego <em>Apeles </em>con este motivo, aunque bien pudiera ser simplemente una creaci&oacute;n literaria sin que hubiera existido una pintura de la que no sabemos nada m&aacute;s:</p>
<p>
	<em>Petronio, Satiric&oacute;n, 83:</em></p>
<p>
	<strong><em>Llegu&eacute; a una galer&iacute;a de pintura muy notable por la variedad de los cuadros. Vi obras de la mano de Zeuxis, todav&iacute;a no estropeadas por la antig&uuml;edad, y examin&eacute; no sin cierto escalofr&iacute;o bocetos de Prot&oacute;genes que compet&iacute;an en realismo con la propia naturaleza. Me extasi&eacute; tambi&eacute;n ante la obra de Apeles que lleva en griego el nombre de &lsquo;monocnemon&rdquo; (quiz&aacute;s porque representaba una estatua apoyada en una sola pierna). Con tanta nitidez estaban rematadas las figuras seg&uacute;n el natural que pod&iacute;a creerse que ten&iacute;an tambi&eacute;n esp&iacute;ritu. En este lado un &aacute;guila levantaba al cielo al garz&oacute;n de Ida (Ganimedes), all&aacute; el honesto Hylas rechazaba a una N&aacute;yade desvergonzada. Condenaba Apolo sus manos criminales y decoraba su lira depuesta con una flor que acababa de abrirse. Entre los retratos de estos amantes, como si estuviese en soledad, dije en voz alta:<br />
	&#8211; As&iacute; pues tambi&eacute;n el amor toca a los dioses. J&uacute;piter en su cielo encontr&oacute; a quien amar, y sin embargo cuando decidi&oacute; pecar en la tierra a nadie hizo injuria. La ninfa que rapt&oacute; a Hylas habr&iacute;a reprimido su arrebato si hubiera sospechado que H&eacute;rcules llegar&iacute;a a reclamar su propiedad. Apolo convirti&oacute; en una flor la sombra de su amado (el Jacinto), y todas las leyendas de la misma manera acabaron en caricias sin rivales. Yo, en cambio, acog&iacute; como amigo a un compa&ntilde;ero de viaje m&aacute;s desalmado que Licurgo</em></strong>. (Traducci&oacute;n de Manuel C. D&iacute;az y D&iacute;az. Ediciones Alma Mater, 1969)</p>
<p>
	<em>In pinacothecam perveni vario genere tabularum mirabilem. Nam et Zeuxidos manus vidi nondum vetustatis iniuria victas, et Protogenis rudimenta cum ipsius naturae veritate certantia non sine quodam horrore tractavi. Jam vero Apellis quam Graeci mon(kthmon appellant, etiam adoravi. Tanta enim subtilitate extremitates imaginum erant ad similitudinem praecisae, ut crederes etiam animorum esse picturam. Hinc aquila ferebat caelo sublimis Idaeum, illinc candidus Hylas repellebat improbam Naida. Damnabat Apollo noxias manus lyramque resolutam modo nato flore honorabat. Inter quos etiam pictorum amantium vultus tanquam in solitudine exclamavi: &quot;Ergo amor etiam deos tangit. Iuppiter in caelo suo non invenit quod diligeret, sed peccaturus in terris nemini tamen iniuriam fecit. Hylan Nympha praedata temperasset amori suo, si venturum ad interdictum Herculem credidisset. Apollo pueri umbram revocavit in florem, et omnes fabulae quoque sine aemulo habuerunt complexus. At ego in societatem recepi hospitem Lycurgo crudeliorem.&quot;</em></p>
<p>
	Los mosaicos suelen decorar las estancias de acuerdo con lo que representan. As&iacute; es l&oacute;gico que las musas o las gracias adornen espacios dedicados al deleite literario o art&iacute;stico, que mosaicos con escenas de caza adornen grandes salones de ricos y ociosos latifundistas; que pinturas o mosaicos referidos al amor adornen espacios m&aacute;s &iacute;ntimos, como los dormitorios.</p>
<p>
	Del rapto de <em>Hylas </em>por las ninfas se han dado varias interpretaciones. La m&aacute;s evidente si no la &uacute;nica parece desde luego la del rapto amoroso; a <em>Hylas </em>lo arrebatan por amor, por pasi&oacute;n. Es m&aacute;s, en varias ocasiones aparece este tema junto a otros de cierta similitud: <em>Artemisa y Acteo, P&iacute;ramo y Tisbe, Amymone y Poseid&oacute;n, Narciso, Ninfas y s&aacute;tiros, Selene y Endymion,</em> etc. Este fue un lugar com&uacute;n en la Antig&uuml;edad hasta el punto que los primeros apologistas y padres de la Iglesia, como dir&eacute; m&aacute;s adelante, los critican y agrupan con frecuencia.&nbsp; Claro que si aparece la escena en un sarc&oacute;fago parece m&aacute;s l&oacute;gico interpretarlo como el rapto por las divinidades de ultratumba, como el paso de la vida al mundo de los muertos.</p>
<p>
	En su representaci&oacute;n pict&oacute;rica o musivaria hay numerosas variantes, pero tambi&eacute;n cierta unidad iconogr&aacute;fica y compositiva cuasi fosilizada: <em>Hylas </em>con el c&aacute;ntaro a orillas del rio o lago,&nbsp; una rodilla totalmente doblada, apoyada sobre una roca, mientras que la otra pierna, estirada, est&aacute; ya dentro del agua, anticipando el momento de la ca&iacute;da, las ninfas cogi&eacute;ndole de los brazos, en otras ocasiones de las piernas o del torso.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="213" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_1c.jpg" width="232" /><br />
	&nbsp;</p>
<p>
	En Espa&ntilde;a han aparecido varios mosaicos representando el mito en <em>Los Villares</em>, cerca de la <em>Ba&ntilde;eza</em> en <em>Le&oacute;n</em>, en <em>Carranque </em>y en <em>It&aacute;lica</em>. A este &uacute;ltimo dedicar&eacute; especialmente mi atenci&oacute;n por sus especiales caracter&iacute;sticas.</p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="247" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_2.cjpg.jpg" width="228" /></p>
<p>
	<em>Mosaico de Hylas y las Ninfas. Quintana del Marco (Museo Arqueol&oacute;gico Provincial de Le&oacute;n)</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="163" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_3c.jpg" width="241" /></p>
<p>
	<em>Villa Romana de Carranque (Toledo)</em></p>
<p>
	En <em>It&aacute;lica </em>el mito aparece como emblema central de un mosaico geom&eacute;trico de gran dimensi&oacute;n. Se interpret&oacute; primero como el dios <em>Neptuno </em>o <em>Nereo </em>y luego <em>Garc&iacute;a Bellido</em> lo identific&oacute; definitivamente como el rapto de <em>Hylas</em>. En 1962 fue trasladado al <em>Museo Arqueol&oacute;gico de Sevilla</em>, en donde contin&uacute;a.</p>
<p>
	Aunque no est&aacute; claro el plano de la casa en la que aparece, est&aacute; desde luego en una zona de cierta intimidad porque no est&aacute; abierta al peristilo, lejos de los salones de reuniones, en el centro de un mosaico grande geom&eacute;trico de meandros formando esv&aacute;sticas, tal vez en la zona de entrada a los dormitorios o cubicula. Esto avalar&iacute;a su interpretaci&oacute;n er&oacute;tico-amorosa.</p>
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	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="160" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hilas_4c.jpg" width="239" /></p>
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	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="364" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_5cjpg.jpg" width="379" /></p>
<p>
	En este mosaico de It&aacute;lica el motivo iconogr&aacute;fico central es <em>el rapto de Hylas</em>. A la izquierda aparecen tres ninfas, que agarran al h&eacute;roe, que aparece desnudo con chlamys, lanza y &aacute;nfora o c&aacute;ntaro para recoger el agua. A la derecha aparece la figura masculina de <em>Heracles </em>con el brazo&nbsp; derecho levantado y con el manto y clava en la izquierda. Por la ambientaci&oacute;n de fondo de penumbra y los tonos oscuros (el mito transcurre en un bosque al anochecer), el agua delicadamente sugerida, los &aacute;rboles desprovistos de hojas y la disposici&oacute;n de los personajes, este mosaico parece ser la trasposici&oacute;n de un modelo pict&oacute;rico que a su vez siga alg&uacute;n modelo helen&iacute;stico. La composici&oacute;n es muy dram&aacute;tica: las tres <em>Ninfas</em>, <em>Hylas </em>a punto de desaparecer en el agua, al otro lado alarmado <em>Heracles </em>en el momento que se supone inmediatamente posterior a la sumersi&oacute;n de <em>Hylas</em>. A semejanza de algunas pinturas pompeyanas y a diferencia de la mayor&iacute;a, la figura de <em>Hylas </em>aparece descentrada. Como en casi todos los mosaicos, se le representa con una rodilla doblada apoyada en una roca y la otra pierna ya sobre el agua. Los comentaristas suelen resaltar como el rasgo m&aacute;s excepcional&nbsp; la aparici&oacute;n de <em>Heracles</em>, que no suele aparecer en ninguno, excepto en <em>I&aacute;lica</em>, porque se centran en el motivo esencial del mito:el rapto. Quiz&aacute;s la proximidad a las &quot;columnas de H&eacute;rcules&quot; del estrecho motiv&oacute; su aparici&oacute;n en este mosaico tan peculiar.</p>
<p>
	Sin embargo hay un detalle excepcional que no se resalta. De manera general las <em>Ninfas </em>agarran a <em>Hilas </em>de los brazos, de las piernas e incluso del torso. En este mosaico excepcionalmente, una de las <em>Ninfas </em>le agarra precisamente de su<em> miembro viril</em>, lo que avala su interpretaci&oacute;n er&oacute;tico-festiva.&nbsp;</p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="290" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_6c.jpg" width="248" /></p>
<p>
	No conozco&nbsp; otra representaci&oacute;n similar. Si este fuera un caso &uacute;nico, habr&iacute;a que relacionarlo tal vez con el viejo y extraordinario sentido del humor que las tierras del sur de <em>Hispania </em>ya ten&iacute;an desarrollado cuando todav&iacute;a no se llamaban <em>Andaluc&iacute;a </em>sino <em>Baetica</em>.</p>
<p>
	Por eso resulta m&aacute;s incomprensible la mojigater&iacute;a del <em>Museo Arqueol&oacute;gico de Sevilla</em> que lo reproduce en una postal de recuerdo o merchanding, pero s&oacute;lo de cintura para arriba. Pero poner algunas puertas o velos en <em>Andaluc&iacute;a </em>parece un sinsentido y una empresa imposible.</p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="165" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_7c.jpg" width="290" /></p>
<p>
	El mito tiene un evidente sentido er&oacute;tico y eso explica que con frecuencia y como ocurre en el caso de <em>It&aacute;lica</em>, estos mosaicos aparezcan lejos del peristilo central de las casas romanas y m&aacute;s bien en alguna &aacute;rea m&aacute;s escondida, con frecuencia en los accesos al <em>cubiculum </em>o dormitorio. Confirma este sentido er&oacute;tico el hecho de que con frecuencia tambi&eacute;n aparezca asociado a otros mitos, tanto en los textos literarios como en las representaciones pict&oacute;ricas o musivarias,&nbsp; tales como el rapto de <em>Gan&iacute;medes </em>(&ldquo;<em>el m&aacute;s bello de los mortales</em>&rdquo; seg&uacute;n <em>Iliada, XX,231&ordm; 265</em>&nbsp; por <em>J&uacute;piter</em>, <em>Jacinto </em>muerto aqccidentalmente por Apolo enamorado de &eacute;l,&nbsp; <em>Acte&oacute;n </em>observando a <em>Diana </em>en el ba&ntilde;o, <em>Narciso</em> reflejando su bello rostro en el agua, con un resultado similar al de <em>Hilas</em>,&nbsp; &hellip;</p>
<p>
	Algunos escritores cristianos ya observaron que <em>Ganimedes</em>, <em>Jacinto </em>e <em>Hilas </em>coincid&iacute;an en el car&aacute;cter homosexual que despertaron en los dioses (<em>Hilas</em>, aunque raptado por las <em>Ninfas</em>, era amado por <em>H&eacute;rcules</em>). As&iacute; <em>Clemente de Alejandr&iacute;a</em> en <em>Protrepticus II,33,5:</em></p>
<p>
	<em><strong>Heracles es el hijo de Zeus, engendrado en esta larga noche. Y &eacute;l es un verdadero hijo; as&iacute; como largo y pesado fue el tiempo en el que llev&oacute; a cabo sus doce trabajos, sin embargo, en una sola noche sedujo a las cincuenta hijas de Testio, convirti&eacute;ndose a la vez en novio y ad&uacute;ltero de todas estas doncellas. No sin raz&oacute;n, entonces, los poetas le apodan &ldquo;abandonado&rdquo; y &quot;autor de hechos malvados.&quot;&nbsp; Ser&iacute;a una larga historia contar sus diversos&nbsp; adulterios y su corrupci&oacute;n de los j&oacute;venes. Vuestros dioses no se abstienen de muchachos. Uno [</strong></em>Heracles<em><strong>] am&oacute; a Hylas, otro [</strong></em>Apolo<em><strong>] a Jacinto, otro [</strong></em>Poseidon<em><strong>] a Crisipo, otro [</strong></em>Zeus<em><strong>] a Gan&iacute;medes.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Estos son los dioses a los que han de adorar vuestras esposas! Ellas mismas deben orar por sus propios maridos para que ocurra, modelos similares de la virtud, &#8211; que ellos puedan ser como los dioses aspirando despu&eacute;s igualmente a tan altos ideales! Permitid que&nbsp; &eacute;stos sean a los que vuestros j&oacute;venes aprendan a venerar,&nbsp; para que puedan crecer hasta la edad adulta como un manifiesto ejemplo ante ellos&nbsp; de fornicaci&oacute;n!</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pero tal vez son s&oacute;lo los dioses masculinos los que&nbsp; corren&nbsp; indulgentes con impaciencia tras los placeres sexuales.</strong></em></p>
<p>
	Tambi&eacute;n <em>Firmicus Maternus</em> en su&nbsp;<em> De errore profanarum religionum 12,2</em>;</p>
<p>
	<em><strong>A alguno le gusta el adulterio; mira a J&uacute;piter y ah&iacute;&nbsp; encuentra incentivos para su pasi&oacute;n. Aprueba, imita, y alaba el hecho de que su dios enga&ntilde;e en la figura de un cisne, rapte en la de un toro, se divierta en la de un s&aacute;tiro, y como si&nbsp; acostumbrara a ser generoso en sus fechor&iacute;as&nbsp; el hecho de que seduzca a una virgen real encerrada cayendo como&nbsp; oro generoso. A otros les gustan los abrazos de los j&oacute;venes muchachos: as&iacute;, que mire a Gan&iacute;medes en el seno de J&uacute;piter, que vea a&nbsp; H&eacute;rcules buscando a Hylas con impaciente, que aprende de Apolo arrebatado por el deseo de Jacinto,&nbsp; otro que vea Crisipo&nbsp; y otro a Pelope,&nbsp; de modo que le este permitido decir por sus dioses lo que hoy se castiga sever&iacute;simamente por las leyes romanas.</strong></em></p>
<p>
	<em>Adulterio delectatur aliquis: Iovem respicit, et inde cupiditatis suae fomenta conquirit; Probat imitatur et laudat, quod deus sus in cygno fallit, in tauro rapit ludit in satyro, et ut liberalis in flagitiis esse consuescat, quod inclusam regiam virginem auro largiter fluente corruperit. Puerorum aliquis delectatur amplexibus: Ganymedem in sinu Iovis quaerat, Herculem videat Hylam impatiente amore quaerentem, Hyacinthi desiderio captum Apollinem discat, Chrysippum alius, alius&nbsp; Pelopem videat, ut per deos suos sibi licere dicat quicquid hodie severissime Romanis legibus vindicatur.</em></p>
<p>
	Y Tambi&eacute;n<em> Arnobius, Adversus Nationes,&nbsp; IV,26,10.</em></p>
<p>
	<em><strong>As&iacute; que no contentos con haber atribuido a los dioses amores con el&nbsp; g&eacute;nero femenino, &iquest;a&ntilde;adis que eran amados por ellos los de genero masculino? No s&eacute; quien ama a Hilas, otro est&aacute; ocupado con Jacinto, aquel arde de deseo por P&eacute;lops, este otro suspira ardientemente por Crisipo, Catamito (Ganimedes) fue raptado para ser el favorito y copero, y Fabio, como si se llamara el pollo*&nbsp; de J&uacute;piter, se quema en sus partes muelles y queda marcado con el sello en su trasero.</strong></em></p>
<p>
	<em>Quid quod non contenti feminei generis adtribuisse diis curas etiam sexus adiungitis adamatos ab his mares? Hylam nescio quis diligit, Hyacintho est alius occupatus, ille Pelopis desideriis flagrat, hic in Chrysippum suspirat ardentius, Catamitus rapitur deliciarum futurus et poculorum custos, et ut Iovis dicatur pullus, in partibus Fabius aduritur mollibus obsignaturque posticis..</em></p>
<p>
	*<em> Nota</em>. Traduzco &ldquo;<em>pullus</em>&rdquo; por su significado m&aacute;s evidente, &ldquo;<em>pollo</em>&rdquo;, pero esto necesita una explicaci&oacute;n. Con la palabra &ldquo;<em>pullus</em>&rdquo; designamos a la cr&iacute;a de cualquier animal e incluso el rejeton de una planta. Se refer&iacute;a, pues, tambi&eacute;n a nuestro &ldquo;<em>pollo</em>&rdquo; o cr&iacute;a de un ave, significado reducido con el que ha pasado generalmente al espa&ntilde;ol (o al franc&eacute;s como &ldquo;<em>poulet</em>&rdquo;). No hay que descartar que su origen este en la palabra &ldquo;<em>puer</em>&rdquo;, que traducimos al espa&ntilde;ol como &ldquo;<em>ni&ntilde;o</em>&rdquo;, a trav&eacute;s de la evoluci&oacute;n<em> puer &gt; puerulus &gt; puellulus &gt; pullus</em>; tambi&eacute;n hay que considerar que en griego existe la palabra &nbsp; , que significa precisamente &ldquo;<em>pollo</em>&rdquo;. En todo caso se utiliza en el lenguaje er&oacute;tico con un significado que nos explica el gram&aacute;tico latino <em>Festo (285,3):</em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;el ni&ntilde;o que era amado obscenamente por alguien, era llamado el &ldquo;pollo&rdquo; de aquel por el que era amado. De donde Quinto Fabio, que ten&iacute;a el apodo de &ldquo;Eb&uacute;rneo&rdquo; por su blancura, fue llamado el pollo de J&uacute;piter, porque sus nalgas fueron golpeadas por un rayo.</strong></em></p>
<p>
	Todav&iacute;a en espa&ntilde;ol &ldquo;<em>pollo, pollita, pollito</em>&rdquo; se usan con el sentido de joven, tierno, cr&iacute;a&hellip;<em> El Diccionario de la RAE</em> da como una de sus acepciones &ldquo;5. m. coloq. p. us.<em> Hombre joven, aludido o invocado por persona de mayor edad.&rdquo;</em></p>
<p>
	As&iacute; que la palabra &ldquo;<em>pullus</em>&rdquo; podr&iacute;amos traducirla, con una traducci&oacute;n explicativa como &ldquo;<em>el pollito, el pichoncito, el ni&ntilde;o, el ni&ntilde;ito, el amante, el cari&ntilde;o, las delicias,</em> etc. Todo ello es bien significativo de las dificultades que encierra toda traducci&oacute;n y por qu&eacute; con frecuencia son necesarias las notas explicativas, a&uacute;n a riesgo de entorpecer el valor literario.</p>
<p>
	Festus, 285, 3 (p. 244,ed.M&uuml;ller): puer, qui obscene ab aliquo amabatur,eius a quo amatus esset pullus dicebatur. Unde Q.Fabius, cui Eburno cognomen erat proter candorem, quod eius natis fulmine icta erat, pullus Iovis appellatus est.</p>
<p>
	<br />
	Quizas puer, puerus,puerulus, pullus coincide con el griego polos.</p>
<p>
	Y<em> Luciano&nbsp; de Sam&oacute;sata en Verdadera Histora II,17</em></p>
<p>
	<em><strong>&hellip;Vi tambi&eacute;n a S&oacute;crates, hijo de Sofronisco, charlando con N&eacute;stor y Palamedes; en torno suyo estaban Jacinto de Esparta, Narciso de Tespias, Hilas y otros j&oacute;venes hermosos. A mi parecer ten&iacute;a amores con Jacinto, pues era a &eacute;l a quien m&aacute;s recientemente refutaba.</strong></em></p>
<p>
	Por lo dem&aacute;s el mito ha tenido y sigue teniendo un notable &eacute;xito hasta nuestros d&iacute;as. Sin duda los hombres bellos tambi&eacute;n ocupan la imaginaci&oacute;n y los sue&ntilde;os de las mujeres.</p>
<p>
	En este blog no suelo utilizar im&aacute;genes, sobre todo de manera abusiva; en esta ocasi&oacute;n reproduzco unas cuantas, quiz&aacute;s demasiadas, despu&eacute;s del texto de <em>Apolonio </em>para demostrar&nbsp; la fuerza y vigor que este mito (y la mitolog&iacute;a grecolatina en general)&nbsp; presenta hasta nuestros d&iacute;as.</p>
<p>
	<em>Apolonio de Rodas, Viaje de los Argonautas, I, 1200-1357:</em></p>
<p>
	<em><strong>Entre tanto Hilas, con un c&aacute;ntaro de bronce, aparte del grupo buscaba el sagrado curso de una fuente, para sacar con prontitud agua para la cena, y prepararle pronto a su compa&ntilde;ero todas las dem&aacute;s cosas a gusto cuando regresara.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pues le hab&iacute;a educado con estas costumbres, desde que Heracles lo arrebat&oacute; muy ni&ntilde;o de la casa de su padre, el destructor Teodamante, al que mat&oacute; entre los Dr&iacute;opes, sin pidedad, combatiendo por un buey de labranza. En aquella ocasi&oacute;n Teodamante se hallaba abriendo con el arado los surcos del campo, cuando fue alcanzado por la desgracia. Porque Heracles lo mand&oacute; que le entrgara el buey del arado y no accedi&oacute;. Buscaba sin duda un feroz pretexto de guerra para arrojar contra los Dr&iacute;opes, que viv&iacute;an sin cuidarse en nada de la justicia. Pero tales relatos me har&iacute;an errar muy lejos de mi canto.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>De repente Hilas lleg&oacute; a una fuente que los habitantes de los campos vecinos llaman Pegas (Fuentes). Los coros de las ninfas estaban sin duda all&iacute;, ya que era ocupaci&oacute;n de tods ellas, las que habitaban en torno aquel amable promontorio, celebrar a Artemis una y otra vez con sus cantos nocturnos. Las que dominan las cumbres de los montes y las grutas, ven&iacute;an en ordenada procesi&oacute;n a trav&eacute;s del bosque. Pero de la fuente, su hermosa morada, acababa de emerger una ninfa acu&aacute;tica. Le vio de cerca, a Hilas, enrojecido con su hermosura y sus delicados encantos, pues adem&aacute;s le envolv&iacute;a en su brillo la luna llena brillante en el aire sereno. La Cipria Afrodita turb&oacute; el coraz&oacute;n de la ninfa, y apenas pudo recobrarse de la perplejidad en su &aacute;nimo.&nbsp; En el preciso momento en que &eacute;l hundi&oacute; el c&aacute;ntaro en la corriente, agach&aacute;ndose hacia un lado, mientras chasqueaba el agua con fuerza al penetrar contra el resonante bronce, entonces ella le ech&oacute; de abajo arriba u brazo izquierdo al cuello, ansiosa de besar su boca suave, y con la mano derecha lo atrajo por el codo. Y lo hundi&oacute; en medio de un remolino.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Tan s&oacute;lo entre sus compa&ntilde;eros uno pudo o&iacute;r el grito de Hilas,, el h&eacute;roe Polifemo Il&aacute;tida, que marchaba en avanzada por el camino, y que all&iacute; esperaba encontrar al paso al formidable Heracles a su regreso. Enseguida desenvain&oacute; aquel su gran espada y empez&oacute; a correr, temiendo que hubiera sido presa de fieras o que, como estaba solo, algunos le hubieran tendido una emboscada, y se lo llevaran como escogido bot&iacute;n. Lleg&oacute; a grandes saltos cerca de la fuente Pegas, como una fiera salvaje a la que de lejos le alcanza el sonido de los corderos, y ardiendo de hambre se dirige hacia ellos, pero no consigue alcanzar el reba&ntilde;o, pues ya antes los pastores lo han encerrado en los establos. Y ruge incontenible de dolor, hasta que se fatiga. As&iacute; entonces el Il&aacute;rida solloz&oacute; a grandes voces, y recorr&iacute;a dando gritos el terreno de alrededor, y lastimoso era su vocer&iacute;o. Entonces encontr&oacute; por el sendero a Heracles, cuando agitaba su desnuda espada en la mano, y a pesar de la tiniebla reconoci&oacute; bien al que avanzaba de regreso a la nave, afligido en &aacute;nimo y jadeando.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;Desgraciado, voy a ser el primero en decirte una pena terrible para ti. Pues Hilas no ha regresado salvo, despu&eacute;s de marchar a la fuente, sino que acaso los piratas se lo llevan preso a o las fieras lo destrozan. Yo le he o&iacute;do gritar&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>As&iacute; dijo. Al escucharle, a Heracles comenz&oacute; a brotarle abundante sudor de las sienes y la sangre le herv&iacute;a negra en sus entra&ntilde;as. Afligido tir&oacute; por tierra el remo, y corr&iacute;a por el sendero en la direcci&oacute;n que le llevaban precipitado sus pies. Como cuando un toro atormentado por un t&aacute;bano se desboca, abandona pastos y praderas, y no se cuida de los pastores ni del reba&ntilde;o, y unas veces corre sin descanso su carrera, y otras, deteni&eacute;ndose y alzando su ancho cuello lanza un mugido, herido por el terrible aguij&oacute;n. Del mismo modo &eacute;l, enloquecido, unas veces mov&iacute;a sus r&aacute;pidas rodillas sin parar, y otras en cambio abandonando su ardor gritaba con su enorme voz que penetraba a lo lejos.<br />
	Entonces sobrevino sobre las m&aacute;s altas cumbres la estrella matutina, y con ella llegaron los vientos. R&aacute;pidamente orden&oacute; Tifis embarcar y aprovechar el viento. Ellos subieron a la nave con presura, ansiosos, y tras recoger a bordo del barco las piedras de anclaje, tensaron los cables. Se hinch&oacute; la vela en su centro, y lejos de la costa surcaban alegres el mar frente al monte de Poseid&oacute;n. En el momento en que desde el cielo resplandece la clara aurora, que regresa del oeste, y verdean los senderos y los prados brillan con l esplendor chispeantge del roc&iacute;o, entonces se dieron cuenta de que sin saberlo, los hab&iacute;an dejado. Entre ellos se entabl&ccedil;o una vilenta discusi&oacute;n, y un vocer&iacute;o inmenso, sobre si iban a marcharse abandonando almejor de sus compa&ntilde;eros. El Es&oacute;nida, abrumado por las dificultades,&nbsp; no dec&iacute;a ni esto ni aquello, sino que permanec&iacute;a sentado consumiendo su &aacute;nimo por dentro con la pesada desgracia. La c&oacute;lera se apoder&oacute; de Telam&oacute;n, y le habl&oacute; as&iacute;:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;&iexcl;Qu&eacute;date as&iacute; tranquilo&rdquo; Sin duda, que para ti mejor es dejar a Heracles. De ti ha salido este plan, a fin de que no te haga sombra la gloria de aqu&eacute;l a lo largo de Grecia, si los dioses nos conceden el viaje de regreso a la patria. &iquest;Pero qu&eacute; ganancia obtengo de mis palabras? Porque tambi&eacute;n yo me ir&eacute; lejos de los compa&ntilde;eros tuyos que han maquinado esta trampa.&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Dijo. Y avanz&oacute; hacia Tifis el Hagn&iacute;ada, sus ojos le reluc&iacute;an como las chispas del fuego devorador. Sin duda hubiera vuelto atr&aacute;s de nuevo a la tierra de los Misios, forzando la distancia y el soplo incesante del viento, si no hubieran detenido al E&aacute;cida los dos hijos del Tracio B&oacute;reas con duras palabras. &iexcl;Infelices&rdquo; S&iacute; que tuvieron m&aacute;s tarde un odioso castigo bajo las manos de Heracles, al que impidieron buscar. Pues al regresar de los juegos por la muerte de Pelias, en Tenos, rodeada por el mar, aquel los mat&oacute;. Y amonton&oacute; la tierra en torno de ellos y dej&oacute; encima dos estelas, de las que una, prodeigio divino ala vista de los hombres, se bambolea bajo el soplo de B&oacute;reas resonante. En fin, esto iba a cumplirse con el tiempo.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pero del rugiente mar surgi&oacute; a su vista Glauco, muy sabio int&eacute;rprete del divino Nereo. Emergiendo su rizosa cabeza y el pecho hasta sus flancos, tendi&oacute; su robusta mano&nbsp; sobre el costado de la nave, y grit&oacute; a los agitados h&eacute;roes:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;&iquest;Por qu&eacute;, en contra de la voluntad del gran Zeus, persistis en conducir al fuerte Heracles a la ciudad de Eetes&acute;Su destino es realizar en Argos con fatiga todos sus doce trabajos a &oacute;rdenes del cruel Euristeo.&nbsp; Y habitar como familiar de los Inmortales, cuando cumpla los pocos restantes. As&iacute; que no sint&aacute;is nostalgia de &eacute;l. Del mismo modo a Polifemo le est&aacute; destinado fundar,junto a los afluentes del C&iacute;os, una famosa ciudad de los Misios y acabar su desitno en la tierra ilimitada de los C&aacute;libes. Por otra parte a Hilas por amor una diosa ninfa le ha hecho su esposo, a &eacute;l por cuya causa andan errantes y abandonados.&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Dijo, y se sumergi&oacute; bajo las incesantes ondas. A su alrededor el agua de oscuros reflejos cubri&oacute;se de espuma, agitada en remolinos, y el flujo del mar bati&oacute; con chasquido la c&oacute;ncava nave.<br />
	Los h&eacute;roes se llenaron de alegr&iacute;a. El E&aacute;cida Telam&oacute;n avanz&oacute; entonces con apresuramiento hasta Jas&oacute;n, le estrech&oacute; la mano en la suya, le abraz&oacute; y le dijo:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;&iquest;Es&oacute;nida, no vayas por favor a enojarte conmigo, si me irrit&eacute; en unos momentos de locura y la pena me forz&oacute; a dirigirte palabras de excesivo orgullo e insoportables! Demos, pues, a los vientos tal ofensa, y quedemos tan amigos como antes.&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Le contest&oacute; luego el hijo de Es&oacute;n, sensatamente:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;Amigo m&iacute;o, de verdad que me has ofendido con un grave insulto, al acusarme ante todos los presentes de causar el abandono de tan firme compa&ntilde;ero. Pero no voy a guardar por m&aacute;s tiempo un amargo rencor contra ti, por mucho que me haya dolido. Porque no te enfureciste disputando por unas cabezas de ganado ni por piezas de bot&iacute;n, sino por un camarada, y conf&iacute;o que del mismo modo disputar&iacute;as t&uacute; con otro a favor de m&iacute;, si algo semejante me ocurriese alguna vez.&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>As&iacute; habl&oacute;, y puestos de acuerdo como antes ocuparon sus asientos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>En cuanto a los dos que quedaron all&iacute;, el uno Polifemo Il&iacute;tida, iba a fundar entre los Misios una ciudad a la que puso nombre del r&iacute;o vecino, y Heracles de nuevo marchaba a realizar las pruebas impuestas&nbsp; por Euristeo.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pero amenaz&oacute; Heracles con devastar Misia, si sus habitantes no descubr&iacute;an el destino de Hilas, estuviera vivo o muerto. Ellos ofrecieron rehenes por &eacute;l, escogiendo a los mejores j&oacute;venes de su pueblo y le ofrecieron juramentos de C&iacute;os preguntan por Hilas, el hijo de Teodamante.&nbsp; Y se cuidan de Traquis, puesto que all&iacute; dej&oacute; Heracles establecerse a los muchachos que le hab&iacute;an permitido llevarse como rehenes.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Un viento que sopl&oacute; con &iacute;mpetu llev&oacute; la nave durante todo el d&iacute;a y toda la noche. Pero al despuntar la aurora, s&oacute;lo suave brisa corr&iacute;a. Los Argonautas avistaron un saliente de tierra, de anchuroso aspecto, que sobresal&iacute;a en medio de una bah&iacute;a, y arribaron bogando con sus remos a la salida del sol.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Carlos Garc&iacute;a Gual. Editora Nacional. Madrid.1975)</p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="Pompeya VII, 4, 62. Museo Nazionale di Napoli " height="239" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_8c.jpg" width="212" />&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	<em>Pompeya VII, 4, 62. Museo Nazionale&nbsp; di Napoli</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="199" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_9c.jpg" width="236" /></p>
<p>
	<em>In the northern Greek city of Amphipolis</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="231" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_10c.jpg" width="233" /></p>
<p>
	<em>Saint Colombe (Francia). Museo de Grenoble. 3rd. century</em></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_11c.jpg" style="width: 239px; height: 161px;" /></p>
<p>
	<em>Opus sectile. Bas&iacute;lica de Iunius Bassus en la colina del Esquilino</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="240" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_12c.jpg" width="246" /></p>
<p>
	<em>Tor Bella Monaca. Museo Nazionale Romano </em></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_13c.jpg" /></p>
<p>
	<em>Museo de Constantina</em></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_14c.jpg" /></p>
<p>
	<em>Djemila (Argelia). Museo </em></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_15c.jpg" /></p>
<p>
	<em>Hylas A Nymphis Raptus (Hylas Captured by the Nymphs), after Giulio Romano</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="226" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_16c.jpg" width="355" /></p>
<p>
	<em>Bertel Thorvaldsen (1770-1844)-Hylas and the Water Nymphs-Thorvaldsens Museum</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="270" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_17c.jpg" width="268" /></p>
<p>
	<em>Carl Ferdinand Sohn, 1805-1867- Der Raub Des Hylas</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="214" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_18c.jpg" width="267" /></p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="303" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_19c.jpg" width="216" /></p>
<p>
	<em>Victorian Sculpture</em></p>
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	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_20c.jpg" /></p>
<p>
	<em>Duncan Grant (1885-1978) </em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="173" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_21c.jpg" width="215" /></p>
<p>
	<em>Hylas and the Nymphs- Karl Bryullov, 1827</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="182" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_22c.jpg" width="226" /></p>
<p>
	<em>Seg&uacute;n el anterior</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="182" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_23c.jpg" width="226" /></p>
<p>
	<em>Hylas stolen by the Nymphs, from an antique painting by Santi Bartoli-Giovanni Battista Piranesi</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="191" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_24c.jpg" width="295" /></p>
<p>
	<em>Henrietta Rae (1859&ndash;1928</em>)</p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="208" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_25c.jpg" width="292" /></p>
<p>
	<em>Hylas And The Water Nymps. by David Neaves</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="161" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_26c.jpg" width="300" /></p>
<p>
	<em>James Stenhouse</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="186" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_27c.jpg" width="303" /></p>
<p>
	<em>Hylas and the Water Nymphs by Edouard Theophile Blanchard</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="192" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_28c.jpg" width="306" /></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="227" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_29c.jpg" width="303" /></p>
<p>
	<em>HYLAS RESCUED FROM THE RIVER BY THE NYMPHS&#39; (31), by Joshua Cristall, (1767-1847) in the East Anteroom at Attingham Park</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="174" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_30c.jpg" width="305" /></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="218" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_31c.jpg" width="308" /></p>
<p>
	<em>by doomed-echo</em></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_33.cjpg.jpg" /></p>
<p>
	<em>by RevolverWinds</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="190" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_34c.jpg" width="292" /></p>
<p>
	<em>ECLECTICLANZ &#8211; Artwork</em></p>
<p>
	<img decoding="async" alt="" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_35c.jpg" /></p>
<p>
	<em>Atley Loughridge as Dyrope and Justin Blanchard as Hylas in the Shakespeare Theatre Company&rsquo;s production of Argonautika, written and directed by Mary Zimmerman. Photo by Carol Rosegg.</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="192" src=" https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_36c.jpg" width="289" /></p>
<p>
	<em>Hylas and the Nymphs by KatiaST</em></p>
<p>
	<img loading="lazy" decoding="async" alt="" height="180" src="https://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_37c.jpg" width="296" /></p>
<p>
	<em>http://antidepresivo.net/wp-content/&#8230;ylasNymphs.jpg</em></p>
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		<title>La guerra  lo destruye todo, incluida la cultura y el arte</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Feb 2015 02:50:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
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					<description><![CDATA[La guerra consiste en el dominio del adversario mediante la destrucción, en primer lugar de las personas, a las que mata sin piedad, y luego de todo lo que se pone (aunque no se oponga) a su paso. Las pérdidas más valiosas son las de las personas, naturalmente. Luego una pérdida irreparable es la del arte y de la cultura a veces acumulada durante siglos y milenios, que algunos “guerreros” califican eufemísticamente de “daños colaterales”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>La guerra consiste en el dominio del adversario mediante la destrucción, en primer lugar de las personas, a las que mata sin piedad, y luego de todo lo que se pone (aunque no se oponga) a su paso. Las pérdidas más valiosas son las de las personas, naturalmente. Luego una pérdida irreparable es la del arte y de la cultura a veces acumulada durante siglos y milenios, que algunos “guerreros” califican eufemísticamente de “daños colaterales”.</b></p>
<p>
	Asistimos en estos d&iacute;as al expolio a que est&aacute;n siendo sometidos territorios arqueol&oacute;gicamente tan ricos como <em>Siria </em>o <em>Iraq </em>aprovechando la violencia de la guerra. <em>Egipto </em>lo viene siendo sistem&aacute;ticamente desde hace cientos de a&ntilde;os. Siempre ha sido igual desde que el &ldquo;<em>homo necans&rdquo;, &ldquo;el hombre que mata</em>&rdquo; descubri&oacute; su capacidad de violencia con los iguales. Todos los fastuosos museos de la culta Europa se han surtido del fruto de la guerra y del expolio colonialista. Esto es bien conocido y bien doloroso.</p>
<p>
	En la <em>Antig&uuml;edad </em>las guerras fueron&nbsp; tan frecuentes y destructivas como hoy y los ejemplos de destrucci&oacute;n y expolio de obras de arte son bien numerosos. Citar&eacute; dos o tres textos que ponen de manifiesto la falta de sensibilidad del &ldquo;<em>legionario</em>&rdquo; romano con el arte griego, que es sistem&aacute;ticamente expoliado.</p>
<p>
	Tal vez el caso m&aacute;s famoso de destrucci&oacute;n de un bien cultural inmenso sea la adjudicaci&oacute;n de la quema del incendio de la <em>Biblioteca de Alejandr&iacute;a</em> al ej&eacute;rcito de <em>Julio C&eacute;sar </em>en el a&ntilde;o 48 o 47&nbsp; a.C. en la guerra de <em>C&eacute;sar </em>con <em>Ptolomeo XIII,</em> hermano de <em>Cleopatra</em>.&nbsp; En realidad la confusi&oacute;n de los textos y la pervivencia posterior de la <em>Biblioteca </em>no permiten afirmar que fuera quemada y destruida la Biblioteca como tal; parece m&aacute;s bien que el incendio se limit&oacute; a los paquetes de rollos de papiro preparados en los muelles del puerto para su exportaci&oacute;n, que era parte de la pujanza econ&oacute;mica de <em>Alejandr&iacute;a</em>. V&eacute;ase <a href="https://www.antiquitatem.com/incendio-de-la-biblioteca-de-alejandria">https://www.antiquitatem.com/incendio-de-la-biblioteca-de-alejandria</a></p>
<p>
	Es en cambio muy curioso lo que ocurri&oacute; con la conquista de <em>Grecia </em>por los romanos. <em>Corinto&nbsp; </em>es una de las ciudades antiguas m&aacute;s famosas por su creatividad art&iacute;stica. Sus figuras y objetos de bronce son deseados y demandados en todo el mundo antiguo. Corinto fue conquistada y saqueada por los romanos en el a&ntilde;o 146 antes de Cristo. Bien, los textos que reproduzco&nbsp; a continuaci&oacute;n son bien significativos de la valoraci&oacute;n de la obra maestra de arte por parte de los profesionales de la milicia y del ej&eacute;rcito.</p>
<p>
	<em>Estrab&oacute;n, Geograf&iacute;a 8.6.23</em></p>
<p>
	<em><strong>Los corintios, cuando se sometieron a Filipo, defendieron su causa con todo celo, y se comportaron por su cuenta siempre con tanto desprecio hacia los romanos que las personas&nbsp; se atrevieron a tirar la suciedad desde lo alto encima de sus embajadores al pasar por sus casas. Inmediatamente fueron castigados por estas y otras ofensas e insultos. Los romanos enviaron un gran ej&eacute;rcito al mando de Lucio Mummio, que arras&oacute; la ciudad, mientras otros generales sometieron el resto del pa&iacute;s, Grecia, hasta Macedonia. Sin embargo la mayor parte del territorio de Corinto fue entregada a los Siconios. </strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Polibio relata&nbsp; con tristeza lo que ocurri&oacute; en la toma de la ciudad, y habla de la indiferencia con que los soldados observaron las obras de arte maestras, y las ofrendas sagradas de los templos de las que la ciudad estaba llena. &Eacute;l dice, que estuvo presente, y vio en las calles de Corinto pinturas tiradas en el suelo, y soldados jugando a los dados encima de ellas. Entre otras, cita el cuadro de Baco pintado por Aristides (al que se dice que se le aplicaba el dicho &ldquo;nada como el Baco&rdquo;), y el de H&eacute;rcules consumido por la t&uacute;nica que le regal&oacute; Deyanira. Esta &uacute;ltima no la he visto yo personalmente, pero s&iacute; he visto la pintura de Baco colgada en el templo de Dem&eacute;ter de Roma, una obra de arte realmente hermosa, que hace poco fue consumida por el fuego juntamente con el templo.&nbsp; El mayor n&uacute;mero y desde luego las&nbsp; m&aacute;s hermosas&nbsp; de las otras ofrendas que hay en Roma (en los templos) fueron tra&iacute;das de Corinto. Algunas de ellas est&aacute;n en posesi&oacute;n de las ciudades cercanas a Roma.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Siendo Mummio m&aacute;s valiente y generoso que admirador de las artes, se las ofrec&iacute;a&nbsp; sin dudarlo a quienes le&nbsp; preguntaban por ellas. L&uacute;culo, que construy&oacute; el templo de la Buena Fortuna y un p&oacute;rtico, pidi&oacute; a Mummio el uso de algunas estatuas, con el pretexto de adornar con ellas el templo con ocasi&oacute;n de su dedicaci&oacute;n y prometiendo devolverlas. Sin embargo no las devolvi&oacute;, sino que las present&oacute; como ofrendas sagradas y le dijo a Mummio que las retirase si quer&iacute;a. Mummio no se quej&oacute; por esta conducta, despreocup&aacute;ndose de las estatuas, pero obtuvo m&aacute;s honor que L&uacute;culo, que las hab&iacute;a presentado como ofrendas sagradas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Corinto estuvo mucho tiempo abandonada, hasta que al final fue restaurada&nbsp; por sus ventajas naturales por el &ldquo;divus C&eacute;sar&rdquo; (el divino C&eacute;sar), que&nbsp; envi&oacute; colonos all&aacute;, que&nbsp; en su mayor parte eran los descendientes de hombres libres. Al remover las ruinas, y al abrir en la excavaci&oacute;n los sepulcros, aparecieron gran cantidad&nbsp; de obras de cer&aacute;mica con figuras pintadas en ellas, y muchas tambi&eacute;n de metal. Su maestr&iacute;a era admirable, as&iacute; que todos los sepulcros fueron examinados con el mayor cuidado. Se obtuvo as&iacute; una gran cantidad de cosas, que pusieron a la venta por su&nbsp; gran precio, y Roma se llen&oacute; de &ldquo;Necro-Corintios&rdquo;; con este nombre se conoc&iacute;an los art&iacute;culos sacados de los sepulcros, sobre todo la cer&aacute;mica.&nbsp;&nbsp; Al principio estas &uacute;ltimas se estimaron&nbsp; tanto como las obras en metal de los artistas de Corinto, pero este af&aacute;n de poseerlas desapareci&oacute; pronto, no s&oacute;lo porque fall&oacute; la oferta, sino tambi&eacute;n porque&nbsp; la mayor parte de ellas no estaban bien ejecutadas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>La ciudad de Corinto fue grande y opulenta en todas las &eacute;pocas, y produjo un gran n&uacute;mero de hombres de estado y de artistas. Aqu&iacute;, en particular, y en Sici&oacute;n, florecieron la pintura y la escultura y todas las artes de este tipo.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>La tierra no era muy f&eacute;rtil; su superficie era irregular y &aacute;spero, por lo que todos los escritores describen Corinto llena de escarpados y colinas, y le aplican el dicho:&nbsp; &quot;Puntillosa&nbsp;&nbsp; y arrastrada como Corinto&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	<em>Notas</em>:<br />
	&#8211; <em>Ar&iacute;stides de Tebas</em>, el pintor de &ldquo;<em>El Baco</em>&rdquo; famoso, fue contempor&aacute;neo de <em>Alejandro Magno</em>. En una subasta p&uacute;blica del bot&iacute;n de Corinto, el rey <em>Atalo </em>ofreci&oacute; una cantidad de dinero tan grande por este&nbsp; &ldquo;Baco&rdquo;, que <em>Mummio</em>, que no sab&iacute;a nada de arte y desconociendo su valor, pens&oacute; que el cuadro ten&iacute;a alg&uacute;n poder m&aacute;gico que &eacute;l desconoc&iacute;a, y lo envi&oacute; a Roma a pesar de las protestas de Atalo. En otro texto de este art&iacute;culo pongo en evidencia la ignorancia de este rudo Mummio.</p>
<p>
	&#8211; La historia de <em>H&eacute;rcules y Deyanira</em> es el tema de la tragedia <em>Las Tarquinias</em> de <em>S&oacute;focles</em>.</p>
<p>
	Tambi&eacute;n nos lo comenta <em>Veleyo Paterculo</em> en su <em>Historia Romana I,13</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Tres a&ntilde;os antes de que Cartago fuera destrudia, muri&oacute; Marco Cat&oacute;n, incansable instigador de su destrucci&oacute;n, durante el consulado de Lucio Censorino y Manio Manilio. El mismo a&ntilde;o de la ca&iacute;da de Cartago L. Mumio arras&oacute; Corinto, novecientos cincuenta y dos a&ntilde;os despu&eacute;s de que fuera fundada por Aletes, hijo de H&iacute;potes. Los dos generales recibieron el honor de unir a su nombre el de la naci&oacute;n que hab&iacute;an vencido: uno fue llamado Africano y el otro Acaico; ning&uacute;n hombre sin antepasados nobles consigui&oacute; un apelativo por su valor antes que Mumio. Tanto las costumbres como los intereses de los dos generales eran muy diferentes; pues Escipi&oacute;n fue un promotor y admirador de las artes liberales y de la cultura en general tan elegante que tuvo a su lado tanto en tiempos de paz como en campa&ntilde;a a Polibio y a Panecio, destacad&iacute;simos talentos. En efecto, nadie como este Escipi&oacute;n fue capaz de alternar con mayor elegancia el ocio con sus obligaciones y sirvi&oacute; a las artes en todo momento, durante la guerra y en la paz, con un esfuerzo constante en la milicia y en las letras, puso a prueba su cuerpo en los peligros y su inteligencia en el saber.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Mumio ten&iacute;a tan poca cultura que tras la toma de Corinto, cuando ajustaba el precio para que llevaran a Italia las pinturas y los objetos realizados por los mejores artistas, ordenaba que se advirtiera a los adjudicatarios que si dejaban que se perdieran, tendr&iacute;an que reemplazarlas por otras nuevas. No obstante no creo que dudes, Marco Vinicio, que m&aacute;s le habr&iacute;a servido a la rep&uacute;blica que se siguiera desconociendo el valor de las obas de arte corintias y no que se supiera demasiado y que aquella falta de comprensi&oacute;n ser&iacute;a m&aacute;s conveniente para el esplendor de la rep&uacute;blica que este refinamiento nuestro.</strong></em></p>
<p>
	<em>Veleyo Paterculo,&nbsp; Historia Romana I, 13</em></p>
<p>
	<em>13&nbsp; Ante triennium quam Carthago deleretur, M. Cato, perpetuus diruendae eius auctor, L. Censorino M&#39;. Manilio consulibus mortem obiit. Eodem anno, quo Carthago concidit, L.43 Mummius Corinthum post annos nongentos quinquaginta duos, quam ab Alete Hippotis filio erat condita, funditus eruit. 2 Uterque imperator devictae a se gentis nomine honoratus, alter Africanus, alter appellatus est Achaicus; nec quisquam ex novis hominibus prior Mummio cognomen virtute partum vindicavit.<br />
	3 Diversi imperatoribus mores, diversa fuere studia: quippe Scipio tam elegans liberalium studiorum omnisque doctrinae et auctor et admirator fuit, ut Polybium Panaetiumque, praecellentes ingenio viros, domi militiaeque secum habuerit. Neque enim quisquam hoc Scipione elegantius intervalla negotiorum otio dispunxit semperque aut belli aut pacis serviit artibus: semper inter arma ac studia versatus aut corpus periculis aut animum disciplinis exercuit. 4 Mummius tam rudis fuit, ut capta Corintho cum maximorum artificum perfectas manibus tabulas ac statuas in Italiam portandas locaret, iuberet praedici conducentibus, si eas perdidissent, novas eos reddituros. p345 Non tamen puto dubites, Vinici, quin magis pro re publica fuerit manere adhuc rudem Corinthiorum intellectum quam in tantum ea intellegi, et quin hac prudentia illa imprudentia decori publico fuerit convenientior.</em></p>
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	La consideraci&oacute;n final del texto de <em>Veleyo Pat&eacute;rculo</em> se debe al car&aacute;cter moralizante de su obra, que rechaza el lujo e influjo oriental que se ha impuesto en <em>Roma </em>y tal vez a que pretenda ser un elogio a la pol&iacute;tica de austeridad de <em>Tiberio</em>.</p>
<p>
	De este <em>Mumio</em>, tan rudo, que se utilizaba como prototipo en los ejercicios de ret&oacute;rica, nos da tambi&eacute;n informaci&oacute;n <em>Plinio en su Historia Natural, XXXV, (8), 24.</em></p>
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	(24) VIII.<em><strong> [1] El primero que dio popularidad a las pinturas&nbsp; extranjeras en Roma, fue L Mummius,&nbsp; a quien su victoria en Acaya le proporcion&oacute; el sobrenombre de &ldquo;el Acayo&rdquo;.&nbsp; En la subasta del bot&iacute;n, el Rey Attalus compr&oacute; por&nbsp; 600.000 sestercios el cuadro de Ar&iacute;stides del &ldquo;Padre Liber&rdquo; (Baco); Mummius, sorprendido por el precio y sospechando que en &eacute;l se escond&iacute;a alguna virtud que &eacute;l no conoc&iacute;a, rompi&oacute; el trato. A pesar de lo mucho que se quej&oacute; Attalo, se coloc&oacute; el cuadro en el templo de Ceres: creo que fue&nbsp; la primera pintura extranjera, que se mostr&oacute; en p&uacute;blico en Roma. Veo que luego se colocaron com&uacute;nmente en el Foro.</strong></em></p>
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	<em>Tabulis autem externis auctoritatem Romae publice fecit primus omnium L. Mummius, cui cognomen Achaici victoria dedit. namque cum in praeda vendenda rex Attalus VI emisset tabulam Aristidis, Liberum patrem, pretium miratus suspicatusque aliquid in ea virtutis, quod ipse nesciret, revocavit tabulam, Attalo multum querente, et in Cereris delubro posuit. quam primam arbitror picturam externam Romae publicatam, deinde video et in foro positas volgo.</em></p>
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	<em>Corinto </em>es un famoso centro de arte. De su producci&oacute;n art&iacute;stica son especialmente buscados sus bronces, sus trabajos de orfebrer&iacute;a, los famosos &ldquo;<em>vasos corintios&rdquo;</em> (vasos, bandejas, jarras, flores y otros objetos) , que ten&iacute;an un color y olor caracter&iacute;sticos que los hac&iacute;an muy apreciados por los romanos, que los coleccionaban como signo de riqueza.</p>
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	El liberto y nuevo rico <em>Trimalci&oacute;n</em>, protagonista de gran parte del <em>Satiric&oacute;n </em>de <em>Petronio</em>, no tiene ning&uacute;n pudor en dar una versi&oacute;n disparatada del origen de estos famosos vasos, aunque para ello tenga que cometer el mayor anacronismo haciendo coet&aacute;neos la ca&iacute;da de <em>Troya </em>y el cartagin&eacute;s <em>Anibal</em>. Nos lo cuenta <em>Petronio </em>en su <em>Satiric&oacute;n, 50</em>:</p>
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	<em><strong>Despu&eacute;s de este prodigio toda la servidumbre rompi&oacute; a aplaudir y grit&oacute;:</strong></em></p>
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	<em><strong>-&iexcl;Viva Gayo!</strong></em></p>
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	<em><strong>El cocinero fue honrado con un trago y con una corona de plata; el vaso se lo presentaron en una bandeja de Corinto.&nbsp;&nbsp; . Agamen&oacute;n la examin&oacute; atentamente muy de cerca, y entonces dijo Trimalci&oacute;n:</strong></em></p>
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	<em><strong>-&iexcl;Soy el &uacute;nico que tiene verdaderos Corintios!</strong></em></p>
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	<em><strong>Esperaba yo que de conformidad con su insolencia anterior dijera que le llevaban la vajilla desde Corinto. Pero &eacute;l con una salida mejor nos dijo:</strong></em></p>
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	<em><strong>-Y quiz&aacute;s quieres saber por qu&eacute; soy el &uacute;nico en poseer leg&iacute;timos Corintios; pues porque el broncista a quien se los compro se llama Corinto. Y &iquest;qu&eacute; puede ser Corintio sin quien tiene a Corintio? Y no me teng&aacute;is por un paleto: &acute;se pero que muy bien de d&oacute;nde salieron en su comienzo los bronces de Corinto. Cuando fue tomada Troya 2 , Anibal, tipo taimado y gran lagart&oacute;n, todas las estatuas de bronce y oro y de plata las amonton&oacute; en una hoguera y les prendi&oacute; fuego; se hicieron una sola masa amalgamada. Y de esta masa cogieron los artesanos e hicieron platos y fuentes y figuritas. As&iacute; nacieron los bronces de Corinto, de todos los metales mezclados, ni uno ni otro. Perd&oacute;name lo que voy a decir; yo prefiero para m&iacute; las cosas de cristal, por lo menos no huelen. Y si no se rompieran, las preferir&iacute;a al oro; pero la realidad es que andan por el suelo</strong></em>. (Traducci&oacute;n de Manuel C.D&iacute;az y D&iacute;az. Ediciones AlmaMater,1968)</p>
<p>
	<em>Plausum post hoc automatum familia dedit et &quot;Gaio feliciter!&quot; conclamavit. Nec non . cocus potione honoratus est, etiam argentea corona poculumque in lance accepit Corinthia. Quam cum Agamemnon propius consideraret, ait Trimalchio: &quot;Solus sum qui vera Corinthea habeam.&quot; Exspectabam ut pro reliqua insolentia diceret sibi vasa Corintho afferri. Sed ille melius: &quot;Et forsitan, inquit, quaeris quare solus Corinthea vera possideam: quia scilicet aerarius, a quo emo, Corinthus vocatur. Quid est autem Corintheum, nisi quis Corinthum habeat? Et ne me putetis nesapium esse, valde bene scio, unde primum Corinthea nata sint. Cum Ilium captum est, Hannibal, homo vafer et magnus stelio, omnes statuas aeneas et aureas et argenteas in unum rogum congessit et eas incendit; factae sunt in unum aera miscellanea. Ita ex hac massa fabri sustulerunt et fecerunt catilla et paropsides &lt;et&gt; statuncula. Sic Corinthea nata sunt, ex omnibus in unum, nec hoc nec illud. Ignoscetis mihi quod dixero: ego malo mihi vitrea, certe non olunt. Quod si non frangerentur, mallem mihi quam aurum; nunc autem vilia sunt.</em></p>
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	Resulta chocante el anacronismo de hacer coet&aacute;neos la ca&iacute;da de <em>Troya </em>y&nbsp; <em>Anibal</em>, pero no menos chocante es que <em>Isidoro de Sevilla</em> recoja de <em>Petronio </em>esta an&eacute;cdota, bien es cierto que eliminando el anacronismo,&nbsp; en sus <em>Or&iacute;genes o Etimolog&iacute;as 16, 20,4:</em></p>
<p>
	<em><strong>El &ldquo;bronce de Corinto&rdquo; es una aleaci&oacute;n de todo tipo de metales que el azar mezcl&oacute; por primera vez durante el incendio de Corinto, cuando la ciudad fue conquistada. En efecto, al apoderarse An&iacute;bal de ella levant&oacute; una pira con todas las estatuas de bronce, de oro y de plata, y les prendi&oacute; fuego: de esta mezcla resultante tomaron material los orfebres y fabricaron bandejas. De esta manera se descubri&oacute; el bronce de Corinto, logrado a base de todos y no s&oacute;lo de este o de aquel metal. Por esto, hasta el d&iacute;a de hoy se conoce como &ldquo;bronce de Corinto&rdquo;, o &ldquo;vasos de Corinto&rdquo;, el que se obtiene a partir de la misma aleaci&oacute;n o de una imitaci&oacute;n de &eacute;sta.</strong></em></p>
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	<em>Corintheum&nbsp; est commistio &oacute;mnium metallroum, quod casus primum miscuit, Corintho, cum caperetur, incensa. Nam dum hanc civitatem Hannibal cepisset, omnes statuas aeneas et aureas et argenteas in unum rogum congessit et eas incendit: ita ex hac commistione fabri sustulerunt et fecerunt parapsides. Sic Corinthea nata sunt ex omnibus in unum, nec hoc nec illud. Unde et usque in hodiernum diem sive ex ipso sive ex imitation eius aes Corintheum vel Corinthea vasa dicuntur.</em></p>
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