Categoría: Hispania

  • La fiebre del oro en la Antigüedad

    Desde que los hombres descubrieron la utilidad de los metales, una de sus mayores preocupaciones ha sido localizar los yacimientos en los que se encuentra el oro, la plata, el hierro, el estaño, el cobre, el plomo…

    Una de las razones que explican el desarrollo y extensión imparable del Imperio Romano en las cuatro direcciones fue precisamente la detección de minas. Ese mismo motivo explica, por ejemplo, su extensión por la península Ibérica, rica en metales según relata Estrabón en el libro III de su Geografía dedicado a Hispania.

    Existió en la Antigüedad una auténtica fiebre del oro. Plinio dedica el libro XXXIII de su Naturalis  Historia a los metales y allí se refiere a esta fiebre que también se apoderó de los romanos.
    Nos dice Plinio que al principio había muy poco oro en Roma; los anillos eran de hierro y no de oro y no tenían ni brazaletes ni otros adornos de oro. A medida que fueron conquistando el mundo se fueron contaminando de ese afán por el lujo y por el metal que lo evidencia, el oro; su uso se fue generalizando: coronas, fíbulas,  brazaletes, las mujeres en todo el cuerpo, manos, brazos, pies, cintura… luego también los hombres y hasta algunos esclavos tenían anillos de oro.

    Pero, ¿por qué el oro? ¿Por qué esta fiebre, este deseo incontenible? Seguramente porque brilla y brilla porque no se oxida, porque es inalterable; y también es duro pero maleable.  Hoy además de en joyería se emplea  en numerosos aparatos como los teléfonos móviles, en las clavijas de sonido de alta fidelidad, en medicina, en la tecnología aerospacial y hasta en la comida de algunos excéntricos tan exigentes como los antiguos sibaritas.

    Plinio cree que el brillo  no es la razón de su valor, sino que no deja residuo en el fuego y que se puede estirar mucho y dividir en muchas láminas. Aunque reconoce también que:

    Además, no se oxida, ni hace cardenillo, no se altera la calidad o se reduce el peso. Es resistente a la acción de la sal y el vinagre, que doblegan todas las cosas, y finalmente ya se puede hilar y tejer como si fuera lana o sin lana”. (Naturalis Historia, 33, 20)

    super cetera non robigo ulla, non aerugo, non aliud ex ipso, quod consumat bonitatem minuatve pondus. iam contra salis et aceti sucos, domitores rerum, constantia superat omnia, superque netur ac texitur lanae modo vel sine lana

    Pero Plinio crítica esta ansia desmedida en el citado libro XXXIII, 3:

    ¡Ojalá fuese posible erradicar de nuestra vida para siempre esta maldita hambre de oro! Como han dicho los más celebres autores,  despreciado con todos los reproches por los mejores hombres, sólo fue descubierto para la ruina de la vida. ¡Cuanto más feliz el tiempo en el que las cosas mismas se intercambiaban entre sí, como ocurría en la época de Troya, si hemos de creer a Homero! Yo creo, en consecuencia, que el comercio se introdujo por las necesidades de la vida.

      utinamque posset e vita in totum abdicari [sacrum fame, ut celeberrimi auctores dixere] proscissum conviciis ab optimis quibusque et ad perniciem vitae repertum, quanto feliciore aevo, cum res ipsae permutabantur inter sese, sicut et Troianis temporibus factitatum Homero credi convenit! ita enim, ut opinor, commercia victus gratia invecta.

    Y para ello somos capaces de introducirnos en las profundidades de la tierra: (N.H. 33,1):


    Esas cosas (los metales, el oro) que  están escondidas y enterradas, que no se producen de repente, son las que nos empujan y nos llevan hasta los infiernos, de forma que nuestra mente, aplicada a lo inútil, evalúa cuál será el fin de la explotación después de todos los siglos y hasta dónde llegará nuestra codicia. ¡Qué inocente, qué feliz, incluso qué deliciosa sería la vida, si no deseásemos ninguna otra cosa sino lo que hay en la superficie de la tierra; en una palabra, nada si no  lo que se ofrece a nuestras manos! 

    illa nos peremunt, illa nos ad inferos agunt, quae occultavit atque demersit, illa, quae non nascuntur repente, ut mens ad inane evolans reputet, quae deinde futura sit finis omnibus saeculis exhauriendi eam, quo usque penetratura avaritia. quam innocens, quam beata, immo vero etiam delicata esset vita, si nihil aliunde quam supra terras concupisceret, breviterque, nisi quod secum est!

    Y luego arremete contra quien acuñó moneda de oro (N.H.33, 13):

    El segundo crimen contra la humanidad habría sido cometido por los que primero acuñaron monedas de oro, un crimen cuyo autor es desconocido. El Pueblo romano, antes de la derrota de Pirro,  no tenía moneda de plata.

    Proximum scelus fuit eius, qui primus ex auro denarium signavit, quod et ipsum latet auctore incerto. populus Romanus ne argento quidem signato ante Phyrrhum regem devictum usus est.

    Y poco después, Nat.Hist., 33,14:

    Pero el origen de la avaricia tuvo primeramente su origen en el dinero, en la usura indolente y el préstamo a interés; y rápidamente prendió con fuerte rabia no sólo ya la avaricia sino el hambre de oro, hasta tal punto que cuando Septimuleyo, amigo familiar de Cayo Graco, le llevó a Opimio su cabeza cortada a la que se le había puesto precio al peso, le echó plomo en la boca, añadiendo a su parricidio el fraude a la república. Y no se trata solo de un simple ciudadano, sino que infamado todo el nombre romano por su avaricia, el rey Mitrídates echó oro en la boca del general Aquilo al que había hecho prisionero. Esto es lo que genera el deseo de poseer.

    Sed a nummo prima origo avaritiae faenore excogitato quaestuosaque segnitia, nec paulatim: exarsit rabie quadam non iam avaritia, sed fames auri, utpote cum Septumuleius, C. Gracchi familiaris, auro rependendum caput eius abscisum ad Opimium tulerit plumboque in os addito parricidio suo rem p. etiam circumscripserit; nec iam Quiritium aliquis, sed universo nomine Romano infami rex Mithridates Aquilio duci capto aurum in os infudit. Haec parit habendi Cupido!

    Ya antes el poeta Virgilio había descrito de manera lapidaria y magistral las consecuencias de esta maldita sed de oro en Eneida, 3, 357:

    ¿A qué no obligas a los mortales corazones, maldita sed del oro?

    Quid non mortalia pectora cogis,
    auri sacra fames?

    De entonces a hoy no ha decaído un ápice el ansia y afán de oro.

    Plinio también nos da información sobre el sistema de explotación y penalidades del trabajo en la mina. En otro artículo hablaremos de la  ruina montium  de Las Médulas.

    Plinio nos da más información sobre los diversos yacimientos de oro, las diversas formas de explotación, las técnicas para su extracción y sobre sus usos. Podemos decir que emplearon técnicas muy avanzadas, algunas enormemente laboriosas. Quienes estén interesados en estos temas deben leer el libro 33 de la Naturalis Historia. Sólo les faltaron a los romanos algunas técnicas modernas como la lixiviación con cianuro o la fusión del arsénico aurífero, actualmente empleadas por compañías internacionales en el Noroeste español, precisamente en la misma área que los antiguos romanos prospectaron, evaluaron y explotaron con extraordinario resultado.

    Ahora bien, estas técnicas modernas suscitan con frecuencia y con toda razón el rechazo de la población por los perjuicios medioambientales que suelen llevar parejas producidos por millones de toneladas de escombros.

    Tampoco conocían los romanos que todo el oro del mundo tiene su origen en cataclismos cósmicos, en la colisión de estrellas de neutrones, como acaban de averiguar los actuales astrofísicos.

    En todo caso hoy como ayer la fiebre del oro sigue siendo muy alta y los numerosos obstáculos materiales y técnicos a su extracción o la oposición de grupos y ciudadanos preocupados por la conservación del medio ambiente son fácilmente superables, precisamente por el propio oro, convertido en papel moneda o en dinero digital, más moderno todavía y acorde con los tiempos.

  • Exposición de cadáveres

    El ser humano, a diferencia de otros animales, atiende a sus muertos y sus cadáveres. Esto está atestiguado desde el Paleolítico. Las formas y costumbres de los diversos pueblos con las que se refieren al hecho de la muerte y tratan los cadáveres son muchas y variadas. Sin duda estos ritos son fruto del desconcierto que produce la muerte en todos los seres vivos; se pretende la inmortalidad pero el hombre se encuentra con la descomposición del cuerpo. Es necesario, pues, realizar ritos para evitar el proceso de descomposición del cadáver… En expresión de Walter Burkert, el homo sapiens es un homo sepeliens (del latín sepelio,sepultar), un hombre que entierra a sus muertos.

    En nuestro entorno cultural estamos familiarizados con la inhumación (del latín in, en, y humus, tierra) o enterramiento y con la cremación (del lat. cremationem, quema) o incineración (del lat. in,en, y cinerem, ceniza, conversión en ceniza).  Por cierto que la cremación o incineración ha ido creciendo desde hace tan sólo unas pocas décadas en España.  En las antiguas Grecia y Roma coexistieron ambas formas; en Grecia la cremación comenzó a practicarse después de la época Micénica; entre los hititas, hurritas o en Troya VI existía ya  en el  II milenio a.C. 

    Pues bien, Heródoto, por ejemplo,  nos ofrece  una temprana reflexión sobre la variedad de ritos y costumbres según los pueblos, a propósito de una anécdota  referida a los persas, cuyo imperio estaba formado por pueblos diversos. Nos dice en su Historias, III, 38:

    En cierta ocasión hizo llamar Darío a unos griegos, sus vasallos, que cerca de sí tenía y habiendo comparecido  luego, les hace esta pregunta: ¿cuánto dinero querían por comerse a sus padres al acabar de morir? Respondiéronle luego que por todo el oro del mundo no lo harían. Llama inmediatamente después a unos indios titulados Calatias, entre los cuales es uso común comer el cadáver de sus propios padres: estaban allí presentes los griegos, a quienes un intérprete declaraba lo que se decía: venidos los indios, pregunta Darío cuánto querían por permitir que se quemaran los cadáveres de sus padres; y ellos le suplican a gritos que no dijera por los dioses tal blasfemia. ¡Tanta es la prevención a favor del uso y de la costumbre!

    Y Cicerón nos ofrece también un texto interesante: Disputationes Tusculanae ( Disputas Tusculanas), I, XLV, 108:

    Mas, ¿para qué censurar las opiniones de los individuos, cuando podemos examinar varios errores de las naciones? Los egipcios embalsaman a los muertos y los conservan en casa. Los persas también los entierran después de untarlos de cera para que los cuerpos permanezcan diuturnos lo más posible. Es costumbre de los Magos no inhumar los cuerpos de los suyos, si antes no han sido destrozados por las fieras. En Hircania la plebe sustenta canes públicos; los optimates, domésticos. Por otra parte,  sabemos que aquella es una raza noble de canes, pero cada quien prepara según sus posibilidades, a aquellos por los cuales sea destrozado. Y creen ellos que esta es la mejor sepultura. Muchos otros casos reúne Crisipo, curioso como es en toda historia, pero algunos son tan aterradores que mi discurso los rehúye y evita.

    Sed quid singulorum opiniones animadvertam, nationum varios errores perspicere cum liceat? Condiunt Aegyptii mortuos et eos servant domi. Persae etiam cera cirumlitos condunt, ut quam maxime permaneant diuturna corpora; Magorum mos est non humare corpora suorum nisi a feris sint ante laniata: inHyrcania plebs públicos alit canes, optimates domesticos: nobile autem genus canum illud esse, sed pro sua quisque facultate parat a quibus lanietur, eamque optimam, illi esse censent sepulturam. Permulta alia colligit Chrysippus, ut est in omni historia curiosus, sed ita taetra sunt quaedam, ut ea fugiat et reformidet oratio.

    Y Silio Italico, Punica, XIII , 466-487 dice:

    Entonces el joven (Escipión) respondió: “hermosísima estirpe del antiguo Clauso, ninguna otra cuestión se antepondrá a la tuya, aunque nos preocupan asuntos no pequeños. Pues esa práctica es distinta en todos los pueblos y produce funerales diversos para enterrar los cuerpos yacentes  y es distinta la costumbre de conservar las cenizas. En la tierra Ibera, como se cuenta, (la costumbre es antigua), un obsceno buitre devora los cuerpos exánimes. Cuando los miembros de un rey han abandonado la luz en Hircania, la norma es que los devoren los perros. La tierra de Egipto encierra los cuerpos presentes  después del funeral  en un sarcófago perfumado y no  aparta su sombra exangüe de los banquetes; el Ponto (Mar Negro) implantó  la costumbre de vaciar el cráneo extrayendo el cerebro  y los mantiene embalsamados para largos siglos. ¿Y los Garamantes que entierran los cuerpos desnudos  en agujeros excavados en la arena? ¿Y los Nasamones que ordenan enterrar  en el cruel mar a sus muertos en las costas de Libia? Luego, los Celtas, cosa horrible se complacen en enmarcar el hueso del cráneo vaciado en oro y los emplean en los banquetes  como copas. Los Cecrópidas (los atenienses) acordaron que los caídos por la patria por designio de Marte (en la batalla) fueran quemados en una hoguera común; pero entre la gente de Escitia el lento tiempo es el sepulcro de los cadáveres atados a los troncos  y abandonados para su putrefacción. 

    Tunc iuuenis: ‘Gens o ueteris pulcherrima Clausi,
    haud ulla ante tuam, quamquam non parua fatigent,
    curarum prior extiterit. namque ista per omnis
    discrimen seruat populos uariatque iacentum
    exequias tumuli et cinerum sententia discors.
    tellure, ut perhibent, (is mos anticus) Hibera
    exanima obscenus consumit corpora uultur.
    regia cum lucem posuerunt membra, probatum est
    Hyrcanis adhibere canes. Aegyptia tellus
    claudit odorato post funus stantia saxo
    corpora et a mensis exanguem haud separat umbram.
    exhausto instituit Pontus uacuare cerebro
    ora uirum et longum medicata reponit in aeuum.
    quid qui reclusa nudos Garamantes harena
    infodiunt? quid qui saeuo sepelire profundo
    exanimos mandant Libycis Nasamones in oris?
    at Celtae uacui capitis circumdare gaudent
    ossa, nefas, auro ac mensis ea pocula seruant.
    Cecropidae ob patriam Mauortis sorte peremptos
    decreuere simul communibus urere flammis.
    at gente in Scythica suffixa cadauera truncis
    lenta dies sepelit putri liquentia tabo.’

    Son éstas  unas reflexiones interesantes para algunos intransigentes que no respetan costumbre alguna distinta de la del propio grupo.

    Un rito curioso, extendido de oriente a occidente y que existió también en algunos pueblos de la Península Ibérica, es el de “exposición de cadáveres” a las aves carroñeras para que los devoraran y transportaran al difunto o a su alma a los cielos.

    La exposición de cadáveres a las aves carroñeras está atestiguada en Çatal Hüyük, yacimiento arqueológico en la actual Turquía,  que se extiende en el tiempo desde el VIII milenio a.C. hasta el 5.700 a.C. Enterraban a sus muertos en los propios hogares y la forma desarticulada en que se encuentran  los esqueletos han sugerido a los investigadores que los cuerpos eran expuestos a las aves para luego recoger los huesos y enterrarlos.

    En todo caso es un tratamiento y un rito exigido por los persas seguidores de Zoroastro en Irán y que siguen practicando los actuales parsis de la India, sucesores de persas emigrantes en el siglo VII. (de origen parsi son por ejemplo el famoso director de orquesta Zubin Mehta o el también famoso actor Freddie Mercury;  los parsis actuales deben ser unos 100.000). Todo ello y nuevas exigencias de los nuevos tiempos hacen que este  rito “parsi”  se vaya extinguiendo o adaptando, pero en cualquier caso el rito nos sigue causando honda impresión.

    Los cadáveres son expuestos en las llamadas “torres del silencio” para que sean comidos por los buitres y elevados a los cielos. Consideran que enterrar a los muertos contamina la tierra, quemarlos contamina el fuego y del aire, y lanzarlos al agua contamina el  agua.

    Heródoto menciona el rito funerario persa de exponer los cadáveres a las carroñeras, en  I, 140

    Apolonio de Rodas, en su poema plagado de curiosidades “El viaje delos Argonautas”,canto III (en el número 200 y ss.) nos describe una exposición de cadáveres  diferente porque no se ofrecen a los buitres o aves carroñeras:

    Y en seguida desde la nave, sobre los juncos y el agua, arribaron a la escarpada planicie ribereña. Circea se llama esta. Allí en hileras, tamarindos y sauces han crecido, de los que, precisamente de los más altos, cuelgan los cadáveres atados con cuerdas. Pues aún ahora, entre los habitantes de la Cólquida es un sacrilegio quemar en el fuego a los hombres que partieron. Y tampoco es lícito sepultarlos en la tierra y amontonarla luego  sobre su tumba, sino que después de envolverlos en pieles de buey, se les cuelga lejos de la ciudad. Pero también la tierra recibe un lote de muertos igual al del aire, puesto que en la tierra sepultan a las mujeres. Entre aquellos esta costumbre ritual se ha establecido”.

    Curiosamente algunas fuentes antiguas se refieren a la “exposición de cadáveres” a las aves carroñeras en la antigua Península Ibérica, la Hispania latina.

    Silio Italico,al hablar de los mercenarios celtíberos que había en el ejército de Anibal  dice en Punica, III, 340-343:

    “Vinieron también los celtas unidos en el nombre a los iberos. Para ellos es un honor caer en la lucha, y un crimen  incinerar su cadáver. Creen que el muerto irá al cielo con los dioses si un buitre hambriento devora el cuerpo yacente”.

    Venere et Celtae sociati nomen Hiberis.
    his pugna cecidisse decus, corpusque cremari
    tale nefas: caelo credunt superisque referri,
    impastus carpat si membra iacentia uultur.

    Y poco después, como hemos visto antes, Silio Itálico: Punica, XIII, 471-472:

    en la tierra Ibera, como cuentan (la costumbre es antigua)
    el obsceno buitre devora los cuerpos exánimes

    tellure, ut perhibent, (is mos anticus) Hibera
    exanima obscenus consumit corpora uultur.

    Así que practicarían un doble ritual. Sólo los cuerpos de los guerreros muertos en combate serían expuestos en algunos lugares determinados para que los buitres transportasen su espíritu a los cielos. Por tener esa función sagrada de transportadores de las almas o espíritus se les aplica el adjetivo  psicopompos (del griego ψυχοπομπός, de ψυχή,psique, alma, soplo  y πομπός, pompos,conductor).

    Esta práctica está atestiguada en varios fragmentos de cerámica pintada de Numancia

    En un fragmento se ve a un buitre que se lanza en picado sobre un guerrero yacente en el suelo atravesado por una lanza con una espada en la mano. En la otra un buitre está devorando ya el cuerpo del guerrero.

    En la misma Numancia, fuera de la ciudad,  se han encontrado unos círculos de piedra que algún arqueólogo considera posibles expositorios de cadáveres a la manera de las “torres del silencio” de los mazdeistas iranios.

    El rito,evidentemente, nos informa del sentido del valor  del guerrero y de la vida entendida  de un modo agonístico y competitivo y del desprecio a la muerte. Nos informa también de una esperanza de recompensa en el mas allá en el que los guerreros valerosos conviven con los dioses. Nos informa de los elevados valores éticos de estos pueblos.

    Hay un texto de Eliano en De nat. Anim. X, 22 (FHA, VIII: 330) que extiende el rito a los vacceos de la Meseta Norte, vecinos de los cántabros:

    Los vaceos, pueblo de Hesperia, a los difuntos  por alguna enfermedad, como muertos de forma feminil y cobardemente,  los queman en el fuego para resaltar la ignominia de su muerte; en cambio, a quienes cayeron en una muerte hermosa, como hombres valientes y fuertes y adornados de extraordinario valor, los arrojan para ser devorados a los buitres, porque piensan que estas aves son sagradas.

    Eliano escribió en griego, pero  Friedrich Jacobs lo tradujo modernamente al altín en la edición  Frommann edition, Jena, 1832.  Y dice así:

    Vaccaei, genus Hesperis, ex aliquo morbo mortuos, ut muliebriter et ignaviter defunctos, ad notandam mortis ignominiam igni cremant; eos vero, qui in bello morte occubuerunt, ut viros bonos et fortes, et eximia virtute ornatos, vulturibus devorandos objiciunt, quod eas aves sacras existiment.

    Pero hay estudiosos que consideran que la lectura en los textos “vacceos” es una lectura corrupta, lo que introduce una gran duda en la validez del texto. En realidad los manuscritos de Eliano hablan de barkaioi y no vacceos. Los barkaioi no son conocidos en la península ibérica. Barkaioi se habría corregido por Samuel Bochar (1599-1667) y seguido luego por otros  filólogos modernos y traducido  al latín como baccaei   y de ahí vacceos.  Quizás dijese araouacoi, es decir, arévacos;  que algún copista cortó  en ara/ouakoi;   ouakoi  daría  bakoi.  Es decir, el texto original hablaba también de arévacos. Esta interpretación, que fonéticamente es posible, sería coherente con el sentido del texto, porque entre los arévacos de Numancia está bien atestiguado,como decíamos.  El error se consolidó en gran medida gracias a la absoluta autoridad de Schulten durante muchos años en el estudio de las “Fuentes de la antigua Hispania”.

    En cualquier caso son numerosos los restos arqeuológicos, pinturas, inscripciones, lápidas que parecen atestiguarlo en numerosos lugares de la península Ibérica, a los que tal vez se extendió desde la Celtiberia.

    Así entre los Vettones y en Cantabria, como atestigua la estela Cantabra de Zurita (Renedo de Piélagos), muy deteriorada,  en la que parece que un buitre picotea el cuerpo de un guerrero yacente y otras similares de Lara de los Infantes (Burgos), Binefar (Huesca), el Palao (Alcañiz,Teruel)

    El rito está atestiguado en diversos lugares de Europa entre los celtas y germanos.

    Pausanias nos dice a propósito de las invasiones de los Galos en Grecia acaudillados por Brennos, en X,21.6  que dejaban los cuerpos de los guerreros caídos en las batallas a los animales carroñeros…

    Después de esta victoria en las Termópilas, los griegos enterraban a sus muertos y despojaban a los bárbaros, pero los galos no enviaron ningún mensajero para que se les permitiera recoger los cuerpos, porque les era indiferente que la tierra cubriera los cuerpos o que fueran devorados los animales salvajes o por las aves carroñeras.

    Esta escena de los buitres devorando el cuerpo de los guerreros se ve,por ejemplo,  en un vaso de Falisco del siglo IV a.C. 

    En las  Eddas escandinavas encontramos  numerosas referencias a estas creencias; así en Edda Mayor, 1986: 33, 78,193-195, 199, 201-202, 212,217,225,246,255,259,297.

    Podemos concluir, pues, que el rito se practicó en toda la cultura céltica.

    Un rito parecido encontramos entre algunas tribus indias de Norteamérica que exponen los cadáveres de sus guerreros en una especie de escenario de madera elevado; a veces aparece en algún western.

    El rito se atestigua también en el Tibet en donde se exponen los cadáveres en espacios a la salida de los poblados, en los que a veces algunas personas ayudan a descuartizar los cuerpos.

    ¿Tendrá este rito existente en lugares tan distintos un origen común? Muy probablemente.si consideramos que el rito se pierde en la noche de los tiempos, en la prehistoria, y los habitantes de América proceden en varias oleadas de Eurasia a través del Estrecho de Behring en los momentos en que podía ser atravesado a pie.

    Después de esta larga explicación estamos en disposición de entender un texto de Longino en De lo Sublime, 3,2 en el que se refiere a Gorgias de Leontinos (483-375) y lo critica porque de forma grandilocuente llama a los buitres  “sepulcros vivos”:

    “Así también provoca la risa eso de Gorgias de Leontinos cuando escribe: “Jerjes, Zeus de los Persas” y “buitres, sepulcros vivos"

    Si Gorgias conocía la costumbre persa, quizás la imagen no sea tan grandilocuente. En todo caso hizo fortuna en la historia, empleada una y otra vez.

    Shakespeare, por ejemplo,  lo utiliza en Macbeht  en el Acto III, Escena cuarta, 1359-61:

    Macbeth: Si van a devolvernos los osarios
                       Y las tumbas a quienes enterramos,
                       Serán nuestros sepulcros
                       Los vientres de los buitres,

    Macbeth:  If charnel-houses and our graves must send
                       Those that we bury back, our monuments 1360
                       Shall be the maws of kites.

     

  • No es oro todo lo que reluce: lapis specularis

    La península Ibérica fue rica en minerales en la Antigüedad.Desde muy antiguo los minerales fueron prospectados, encontrados y explotados por fenicios, griegos, cartagineses y romanos.

    La fama al respecto de Hispania se resume en la conocida cita de Estrabón refiriéndose a la Turdetania (el sur de la Península, actual Andalucía fundamentalmente): en el libro III de su Geografía, 2,8:

    A la riqueza tan grande de esta comarca se suma la abundancia de minerales. Ello es motivo de admiración; pues si bien  la tierra toda de los íberos está llena de ellos, no todas las regiones son  tan fértiles y tan ricas a la vez, y sobre todo  las  abundantes en  minerales, porque raramente  se dan ambas cosas a la vez, y es raro también que  se den  toda clase de metales en una región pequeña. Pero la Turdetanía y las regiones vecinas abundan en las dos   cosas, y no hay palabras  suficientes  para valorar  justamente esta riqueza. Hasta ahora, ni el oro, ni la plata, ni el cobre, ni el hierro nativos se han encontrado  en ningún lugar  de la tierra tan abundantes y ni de tanta calidad..

    No sólo era buscada la plata reluciente  de Cartagena o el oro brillante del Noroeste.  Hay un mineral no metálico aparentemente menos noble pero muy importante que los romanos explotaron con fruición, la selenita, un yeso transparente al que llamaron “lapis sepecularis” (piedra especular), espejuelo.

    Su configuración laminar permitía su exfoliación en láminas de diversos espesor, cortadas a la medida, que servían para cubrir ventanas o vanos en los muros permitiendo pasar la luz y protegiendo de las inclemencias del tiempo. Es decir, el lapis specularis servía como el cristal o vidrio, que poco a poco se iría imponiendo en los edificios.

    El autor latino que más referencias da al respecto es el naturalista y científico Plinio el Viejo, autor de una especie de enciclopedia de la Naturaleza de entonces llamada Naturalis Historia (Historia Natural)

    Este Plinio es un mártir de la ciencia porque, con ocasión de la erupción del Vesubio que destruyó Pompeya, Herculano y otros puntos cercanos en el año 79, en su afán de conocer mejor el fenómeno, no sólo no huyó en la escuadra que él precisamente mandaba, sino que se acercó a la costa, en donde le encontraron muerto en la mañana siguiente asfixiado por los gases letales del volcán.

    Dice Plinio al respecto: III,30

    Casi toda  Hispania es abundante  en metales de plomo, hierro, cobre, plata y oro; la Citerior es rica en espejuelo ( lapis specularis), la Bética en cinabrio. Hay también canteras de mármol” (Plinio el Viejo: Naturalis Historia, Libro  III,30).

    metallis plumbi, ferri, aeris, argenti, auri tota ferme Hispania scatet, citerior et specularis lapidis, Baetica et minio. sunt et marmorum lapidicinae

    Y refiriéndose al lapis specularis en XXXVI, 162:

    Alguna vez se encuentra también piedra negra, pero la maravillosa propiedad de la blanca, a pesar de su conocida blandura, es que resiste el sol y el frío.

    invenitur et niger aliquando, sed candido natura mira, cum sit mollitia nota, perpetiendi soles rigoresque,

    Para medir la importancia de este material que deja pasar la luz, piénsese en  el afán constructivo y urbanístico que caracteriza  a la cultura romana y que fue imponiendo allá en donde sus legiones alcanzaron a dominar.

    Pues bien, las minas o canteras de este yeso más importantes del Imperio Romano en cantidad y en calidad se encontraban en la Hispania Citerior, en un círculo en torno a cien mil pasos de la ciudad de Segóbriga, como nos dice explícitamente Plinio el Viejo en su famosa obra Naturalis Historia, XXXVI, 160

    "Estas (las piedras de las que habla) se pueden cortar ; pero la piedra especular, pues también esta recibe el nombre de piedra, se separa en  láminas tan finas como se desee por su naturaleza  mucho más manejable. En otro tiempo  sólo la Hispania Citerior la proporcionaba, y no en toda la provincia, sino  en un espacio  de cien mil pasos alrededor de la ciudad de Segóbriga. Ahora  la proporcionan  también Chipre, Capadocia y Sicilia y hace poco se ha encontrado en África, pero todas han de posponerse  a la de Hispania; Capadocia las produce  muy grandes, pero  oscuras."

    Et hi quidem sectiles sunt, specularis vero, quoniam et hic lapidis nomen optinet, faciliore multo natura finditur in quamlibeat tenues crustas. Hispania hunc tantum citerior olim dabat, nec tota, sed intra centum millia passuum circa Segobrigam urbem, iam et Cypros et Capadocia et Sicilia et nuper inventum Africa, postferendos tamen omnes Hispaniae, Cappadocia amplissimos magnitudine, sed obscuros."

    Segóbriga se encuentra junto a la actual Saelices, en la provincia de Cuenca. Por cierto que el nombre de la ciudad Segobriga es un término celta que  viene a significar “ciudad” (briga; relaciónese con burg, elemento constitutivo de cientos de nombres de lugares, ciudades y pueblos en Europa) y victoria (Sieg,Seg…; relaciónese con el sustantivo actual alemán Der Sieg  = la victoria).

    Los 100.000 pasos que determina Plinio equivalen a unos 150 kilómetros y ciertamente en ese radio son numerosos los lugares que en la provincia de Cuenca eran ricos en lapis specularis tales  como Osa de la Vega, Torrejoncillo del Rey, Torralba, Huete, … como confirma la arqueología, que localiza en la zona 25 yacimientos en 15 municipios, sin que esta cifra esté cerrada.

    Se empezaron a utilizar como si fuera vidrio en el s.I, al final de la República y sobre todo de forma sistemática en el Imperio, a partir de Augusto.

    Se extraía de pozos profundos de hasta 30 metros y galerías, porque se encuentra bajo tierra. Nos dice Plinio: XXXVI, 161

    En Hispania se extrae de pozos a gran profundidad, y muchas veces se encuentra bajo tierra incrustada en la roca y se  extrae o se corta, pero la mayor parte por su naturaleza fósil se encuentra suelta en sí a modo de fragmentos, nunca mayores en longitud de cinco pies.

    puteis in Hispania effoditur e profunda altitudine, nec non et saxo inclusus sub terra invenitur extrahiturque aut exciditur, sed maiore ex parte fossili natura, absolutus in se caementi modo, numquam adhuc quinque pedum longitudine amplior

    Este material se extraía de la mina, pues,  en bloques de hasta 1,5 metros de espesor, se recortaba en piezas estandarizadas y se terminaba de preparar en láminas adaptadas a la ventana o vano en el lugar de colocación. Las laminas se encastraban o incrustaban en un bastidor de madera o metal a la manera de nuestras vidrieras.

    Existieron otro tipo de piedra con alguna característica similar, por ejemplo la que llaman lapis penghites, material más duro veteado que se produce en Capadocia, pero lejos de las cualidades de transparencia del lapis specularis (Plinio, Nat. Hist. XXXVI, 163). Tal vez con ese nombre se estén refiriendo a algún tipo de ónix o de alabastro, translúcido pero no transparente.

    La propia piedra y sus desechos tuvieron también otros usos,  como piedra ornamental y decorativa para revestir paredes y cubrir suelos por el reflejo que producía; nos dice por ejemplo una vez más  Plinio: Nat. Hist. 36, 162:

    Se le encontró también el uso distinto en virutas y escamas de adornar el Circo Máximo en los Juegos Circenses para que fuera de una blancura agradable.

    invenere et alium usum in ramentis squamaque, Circum maximum ludis Circensibus sternendi ut sit in commendatione candor.

    Conocida es la pasión de los romanos por las carreras de caballos y carros que se celebraban en el circo, en donde competían equipos identificados por el color de su uniforme y divisa. Las pasiones que las carreras originan sólo son comparables las que levanta modernamente el fútbol, deporte o espectáculo con el que sociológicamente tiene muchas semejanzas, a las que en otro momento me referiré.

    Como nos dice el propio Plinio, el mejor yeso es el procedente del lapis specularis, por lo que su desecho servía como yeso de fragua para fabricar  estucos,  molduras, vaciados, enyesados de pareces, pavimentos, bóvedas, techos, etc. XXXVI, 182:

    El major de todos sin embargo se hace de piedra especular y de la que tiene tales escamas.

    omnium autem optimum fieri compertum est e lapide speculari squamamve talem habente.

    Sin entrar en detalles al respecto podemos pensar y reflexionar en la complejidad de cualquier explotación minera de estas dimensiones en el mundo antiguo: prospección del terreno, realización de catas, determinación de la mina que pasa a ser “ager publicus” o terreno del Estado; sistema de explotación, generalmente por concesión o arrendamiento contra el pago de una cantidad, realización de los trabajos técnicos de apertura de pozos  generalmente cuadrado de 2 x 2 mts. y hasta 30  metros de profundidad, y galerías horizontales o en rampa, extracción del material con los instrumentos adecuados (picos, martillos,punteros, tenazas, cinceles, sierras, et.), aireación y ventilación, utilización de cuerdas, cestos y serones de esparto, cestos impermeabilizados para extracción del agua, lámparas y lucernas generalmente de aceite (el combustible duraba unas cinco horas), traslado  a la superficie, preparación en la boca de la mina.

    Una vez preparado el material se transportaba con carros, tirados por bueyes más que por caballerías, hasta Carthago Nova, el puerto más importante en el Levante, por la vía principal que precisamente se llamaba “via spartaria” (vía o camino del esparto) desde Ercavica (junto a la actual Cañaveruelas,, cercana a Opta, la actual Huete),  a Segóbriga y a Cartagena a través de Cuenca, Albacete y Murcia.

    Naturalmente, la importante red viaria romana es la infraestructura que explica en parte y es efecto al mismo tiempo de la eficacia extractiva de los romanos. Numerosos miliarios o hitos (semejantes a nuestras actuales señales kilométricas) conmemorativos de época altoimperial  (primera parte del Imperio) aparecidos en la vía nos dan idea de su importancia.

    Desde Carthago Nova se exporta a otras partes del Imperio, sobre todo a Roma, Massalia (Marsella), El Pireo (Atenas), Antioquía, Leptis Magna y Karthago (en Túnez), Alejandría

    Es probable que al tratarse de minas afectas al fiscus o caja imperial, colaborae en las cuestiones técnicas y organizativas el propio ejército, como ocurría en las explotaciones auríferas del Noroeste peninsular. 

    Aunque las minas de Segobriga son las más importante, se explotaron también otras en Almeria, zona por lo demás rica en otros minerales y metales como cobre, plata, plomo o mármoles que se explotaban  desde el siglo II a.C.

    La evolución en la fabricación del vidrio y su aplicación creciente  acabó con esta minería del lapis specularis, cuyas ruinas y restos arqueológicos hoy podemos visitar.

  • ¿Son las columnas de Hércules el signo del dólar?

    Poco podía imaginar el mítico héroe Hércules (no llega a la categoría de dios) que sus famosas columnas que representan los dos montes que él colocó al abrir el estrecho que separa el océano Atlántico del mar Mediterráneo (Mare Nostrum = nuestro mar, para los romanos), una en África, otra en Europa, en realidad iban a estar, en efigie naturalmente, en los bolsillos y cuentas bancarias de millones de hombres repartidos por todo el mundo.

    Esto es así si admitimos el origen del signo del dólar, que proviene de la imagen de las columnas impresa en las monedas españolas llamadas  reales de a 8, pesos o columnarios como vulgarmente se les conocía (sobra la explicación de por qué el nombre)  acuñadas en América:

      

    VTRAQUE VNUM (sic), a ambos lados uno, rezaban en latín las monedas acuñadas entre 1732 y 1773 en España como en América por la Corona española que las gobernaba a ambas, por eso en la imagen de arriba la corona cubre ambos hemisferios. Y como tal percibían a España y América nuestros vecinos de lengua inglesa en las altas latitudes del hemisferio norte.

     El signo del peso y del dólar originariamente llevaba dos  barras, luego reducidas a una; las dos barras serían precisamente las columnas de Hércules y la S la banda que las enlazaba, en principio con la leyenda latina Non Plus Ultra  (no más allá),

    Parece que fue Fernando de Aragón quien instauró esté símbolo al  apoderarse de Gibraltar; una de las columnas estaba en Kalpe, Gibraltar y la otra, monte Abyla, en Ceuta  según unos y en Marruecos (en el Monte Musa según otros). El forzudo Hércules abría separado estos montes y abierto el estrecho para acudir al reino de Gerión y robarle los bueyes, décimo  trabajo que le encargó el rey Euristeo.

    La moneda española  real de a 8, fue  usada en América y en consecuencia  en el territorio que luego serían colonias británicas y entre ellas Estados Unidos o Cánadá, donde perduró. En realidad se conocía en todo el mundo, pudiéndose considerar como moneda mundial.

    La leyenda NON PLUS ULTRA (no más allá) hacía referencia  a la imposibilidad o temor que impedía navegar hacia el oeste más allá de las columnas internándose en el mare tenebrosum (mar de las tinieblas).

    Este temor se rompió cuando Colón descubrió América. Hubo que suprimir con todo derecho el NON de la leyenda citada y así se hizo en época de Carlos V: ahora si se podía ir más allá.

    Hoy las columnas de Hércules con la leyenda PLUS ULTRA forman parte del escudo oficial de España.

    No todos admiten esta teoría y la explican como evolución de la abreviatura hispana Ps  con la que se hace referencia a “pesos” o en la marca de la plata acuñada en Potosí, que superponía la P y la S, apareciendo un símbolo similar al actual.

    En el real de a 8 representado más arriba aparece en el cuadrante inferior derecho esta marca PTSI ($).

    E incluso los más nacionalistas norteamericanos creen que el signo es resultado de la fusión de la U y la S de United States.

    Curiosamente, nos gustaría poder afirmar la relación del signo del dólar con   representación gráfica de la moneda romana llamada sestercio,   (IIS, I•IS o HS) , pero nada nos permite establecer alguna relación. El sestercio valía precisamente dos ases y medio, que es lo que representan las letras (II y semis =mitad).

    Tampoco  tiene  consistencia alguna la teoría de algunos que relacionan el signo con la imagen del caduceo de Mercurio, un bastón con una serpiente en él enroscada. El motivo de la relación lo extraen del hecho de que Mercurio era el dios de los mercaderes (y también de los ladrones…), que suelen manejar dinero.

    Otro asunto es el origen de la palabra “dólar , parece que deriva de “Thaler” o “Taler”, moneda de plata alemana procedente del nombre de una ciudad llamada Joachimsthal, actualmente en la República Checa, cuya moneda se llamaba precisamente Joachimsthaler. Pero esto nada tiene que ver con el latín o Roma, así que dejamos el tema aquí.

    Lo cierto y verdad es que si poderoso fue Hércules en la Antigúedad, recordemos sus doce trabajos,  no menos poderoso, tal vez más, es hoy día el famoso dólar, sobre todo el de color verde americano, aunque son muchos los países que también lo tienen como divisa nacional. Poderoso caballero es don dinero, sobre todo en forma de dólar.
     

  • Los nombres de los meses son romanos

    Entre las muchas cosas que nos han legado los romanos no es la de menor importancia el calendario con el nombre de los meses, los días y las estaciones. Para comprender la lógica y coherencia de los nombres “september =septiembre; october =octubre; november= noviembre y december =diciembre”, que significan etimológicamente “séptimo, octavo, noveno y décimo” hemos de conocer que el primitivo año romano tenía diez meses y comenzaba en marzo.

    Se atribuye al mítico rey Rómulo la fundación  de Roma en el año 753 y la creación del primer calendario solar de 304 días al año. La misma tradición atribuye al rey Numa, que gobernó  del 715 al 673 a.C,  una reforma que probablemente corresponde a la realizada a mediados del s.V a.C.  y que fundamentalmente consistió en añadir dos meses más, con lo que se formaba un calendario de doce meses, que toman su nombre de dioses y de festividades religiosas:

    Ianuarius, (enero) dedicado a Jano, dios de las puertas y de los comienzos y también del comienzo del año en la luna creciente después del solsticio de invierno del 25 de diciembre.

    Februarius, (febrero) mes en el que se celebraban las fiestas de purificación llamadas “februa”, palabra etrusca que significa precisamente purificación.

    Martius (marzo), dedicado al dios de la guerra Marte. En este mes comenzaba el mandato de los cónsules y  las campañas militares.

    Aprilis (abril), palabra que algunos relacionan con aperire = abrir, para referirse al momento en que la naturaleza, en primavera, florece. Otros la consideran de origen etrusco tomada del griego y relacionada con  Aphro-dite o Afrodita, la diosa del amor.

    Maius (mayo) que toma el nombre de Maia, la diosa del crecimiento.

    Iunius (junio) en honor de la diosa Juno, esposa de Júpiter, diosa entre otras cosas del matrimonio.

    Quintilis  (quinto mes), cuando el año comenzaba en marzo,  luego llamado Iulius  (julio) en honor de Julio César tras su muerte violenta.

    Sextilis  (sexto mes), luego llamado Augustus  (agosto) en honor de Octavio Augusto todavía en vida.

    September  (séptimo mes; septiembre)

    October  (octavo mes; octubre)

    November  (noveno mes; noviembre)

    December  (décimo mes; diciembre)

    El año comenzaba en un principio en Marzo, lo que explica como hemos dicho, el nombre de los meses a partir de septiembre. En marzo comenzaba también el mandato de los cónsules y las campañas militares de los romanos por el Lacio y por Italia.

    Pero cuando las guerras han de librarse fuera de Italia, el comienzo de la campaña en marzo supone un grave inconveniente por el tiempo que tarda el ejército en trasladarse al punto de conflicto. Esto quedó en evidencia en las Guerras Celtíberas en Hispania. Dada la gran distancia el Senado traslado el comienzo del año consular del 153 a.C. al 1 de Enero para que el cónsul Quinto Fulvio Nobilior tuviera tiempo de acudir a Hispania, donde por cierto fue vencido  por las tribus celtiberas de belos, titos y arévacos en agosto de ese año.

    Julio César estuvo en Egipto con la famosa reina Cleopatra, de la que parece ser que tuvo a su hijo Cesarión. Allí conoció  el calendario solar y comprendió las ventajas de su implantación en Roma.
    A su muerte se dio su nombre, Iulius, a lo que en el calendario primitivo era Quintilis, el quinto mes. Luego se llamó Augustus al mes siguiente en honor y todavía en  vida de Octavio Augusto. A otros meses también se les dio el nombre de algún emperador, pero esta nominación no tuvo éxito perdurable en ningún otro caso.

    Todos los meses no tuvieron entonces  la misma duración, que va de los 28 o 29 de febrero a los 30 de noviembre, abril, junio, septiembre y a los 31 de enero, marzo, mayo, julio, agosto, octubre y diciembre.  Esta disparidad, debida en origen a festividades, tabúes  y supersticiones religiosas, la arrastramos hasta nuestros días.

    Como ocurre con  los días de la semana, los nombres de los meses han perdurado en las lenguas latinas y también se han impuesto en los países de lenguas sajonas y germanas. La intensa cristianización de las creencias y costumbres paganas no logró imponerse tampoco en la denominación de estos doce períodos en que se divide el año.

  • Beati hispani quibus vivere est bibere. Lucky the Spaniards, for whom living is drinking

    «Lucky the Spaniards, for whom living is drinking» – A reference to the Spanish pronunciation of the Latin, in which «v» (“vivere”) was pronounced as «b» (“bibere”).

    This is a funny Latin saying that has had remarkable success. It bases its strength or comical "vis" in the fact that the words "vivere" and "bibere" sound exactly the same because in the Spanish pronunciation of the Latin there is no different sound for [b] and [v].

    You have to know that in classical Latin the "v" sounded like "u", that is, as the English / w /, and the "b" sometimes as plosive labial / b / and others as fricative voiced bilabial / v /, for which at that time the indicated confusion was impossible to happen.

    Related to this, although different, is the phonetic evolution by which, on one hand, the   / b / (plosive voiced labial) became fricative in intervocalic position and, on the other hand, the semivowel / w / (that was the sound of the V or u) also becomes fricative.

    These phonetic changes took place as early as the first century AD. This coincidence of / b / and / v / is called “betacismus” and it is common in the language of Oc (French Occitan), in Castilian, Basque, largely Catalan and Galician and Northern Portuguese; and it also happened in former Greek.

    As a result of all this the orthographic confusion on the use of "b" and "v" has been very common since Antiquity, being specially accentuated since the Visigoth Hispania times and throughout the Middle Age, but then the etymology set the current writing.

    So in Visigoth manuscripts is usual the graphic confusion between “vivere” and “bibere”. In the Emilian Glosses, considered the oldest document in Castilian or Spanish (because it does not seem to deserve this title the oldest texts of “Valpuesta” Monastery, in Alaba, in the Basque Country) we read (“sanos et salbos”) ("healthy and saved") (from Latin salvus) or alquandas beces (in Spanish algunas veces) (from Latin vicis= shifts, times, sometimes) or salbatore and serbitjio in the famous gloss number 89. We could cite Berceo or Verceo and his "plain language"="En qual suele el pueblo fablar a su becino” /en el cual suele el pueblo hablar a su vecino/ (“in which people vse to talk to their neighbours”) and many other documents.

    In modern times the “betacismus” is one of the main features of the Castilian and Gascon or Basque, although the etymology has established the original orthography, as we said.

    On the success of the expression or saying we´re talking about we must also take into account the idea, moreover, unscientific, that Spaniards (Spanish people) drink a lot or that many of them are drinkers who drink more than other nearby people. It is not uncommon to read or hear news where, with a critical but well-meaning point of view or with an idiot satisfaction of believing as if we are setting a record somehow, it is stated that Spain is the EU country in which there are more pubs.

    This expression (beati hispani quibus vivere est bibere), as it has been transcribed, is anonymous or at least the father of this saying hasn´t been found.

    The phrase, as it has been transcribed, is anonymous or at least has not been noted its father,  but its meaning or relate acuity involving relationship of to live with to drink wine is very old. Serve as evidence the fact that Atenaeus, Greek grammarian, rhetorician and erudite , who lived in the second century of Christ, under the emperor Marcus Aurelius, in his book " The Deipnosophistae, or Banquet of the learned,  22F" quotes a passage from playwright Antiphanes , who lived between 408 and 334 BC, which reads:

    To live, tell me,
    What is it? I say it is to drink.

    Τὸ δὲ ζῆν, εἰπέ μοι,
    τί ἐστι; τὸ πίνειν φήμ´ ἐγώ.

    There have been some people who (without any evidence) have attributed the poet Martial (Marcus Valerius Martialis) (40-104), who was born in Bilbilis, near the current Calatayud, in the province of Zaragoza, the following couplet:
        
    Haud temere  antiquas mutat Vasconia voces
    Cui nihil est  aliud vivere quam bibere

    Without fear the Basque Country changes the old voices
    for whom there´s no difference between vivere
    (living) and bibere (drinking)

    The Hispanic origin of the Latin poet seemed, therefore, enough to attribute him a verse which is neither his nor seems suitable with the satirical intentions of this author. Otherwise, this would not be reason enough, because also the Lusitanian (Portuguese) people suit it to their homeland and say about themselves:

    beati  Lusitani quibus vivere est bibere.
    or
    beati sunt Lusitani apud quos vivere est bibere

    Lucky  are the Portuguese for whom vivere (to live) is bibere (to drink)

    And something similar is said about the Gascons, or Basques, from both sides of the Pyrenees, who refers the impulsive Julius Caesar Scaliger to and in whose reference is surely the closest source of the happy expression, as we will see later.

    The fact that the Latin, although it was written the same everywhere, it wasn´t spoken the same in northern Africa, in Hispania, in Asia or in Germania is well attested since ancient times, but we have no evidence that the identity of sound between b and v in Hispania and in the south of France was so old. The sentence or expression “beati hispani quibus vivere est bibere” seems to reflect, then, the medieval and Renaissance pronunciation.

    Anyway, puns between "vivere" and "bibere" were already made since Antiquity, but this does not mean they were pronounced the same. An example is what Flavius  Vopiscus (one of the historians of the Augusta History, in the third century) says about Gallus Quintus Bonosus, who proclaimed himself emperor in 281 and was born in Hispania curiously, although his father was from Britain and his mother from Gaul,

    Bonosus was born in Hispania (he was of Hispanic house), Briton source and
    Gaul mother, as he said, son of a professor of rhetoric… he was general
    of the Rhaetian borderline, and he drank more than any other man. Aurelian used to say about him: he was not born to live, but to drink.

    “Bonosus domo Hispaniensi fuit, origine Britannus, Galla tamen matre, ut 
    ipse dicebat, rhetoris filius, … dux limitis  Raetici fuit, bibit quantum  
    hominum  nemo.  de hoc Aurelianus saepe dicebat, "Non ut vivat natus est, 
    sed ut bibat
    ,"   (Historiae Augustae, Flavius Vopiscus, Firmus Saturninus 
    Proculus et  Bonosus,  14, 1… y 3..)

    Moreover, and regardless of phonetic issues, there is also some semantic relatedness between the "life" and the "wine",  invigorating drink of the same colour that the blood which gives us life, which could make it easier the pun. Notice that it´s not strange to this the use of wine in religious rites since the most ancient times.

    But since when there is confusion in the sounds so that the sound "v" [w] is confused with the sound [b]? In the Iberian Peninsula, amomg the Gascons or Basques, the phenomena seems to soar at least to the Carolingian period. 

    Of the difficulties that the diverse pronunciation of the Latin throughout the Roman Empire generated, and not just by the Hispanic confusion we're dealing with, (on another occasion we´ll discuss this issue) we can have an idea by the fact that the great humanist Erasmus of Rotterdam (1466-1536) devoted a treatise to this issue in 1528, the treatise of “De Recta latini graecique sermonis pronuntiatione”(About the right Latin skill to pronounce speeches) in which he says what follows with regard to this matter:

    «Hic peccant et eruditi, vulgus autem, et qui vulgatam pronuntiationem non dedidicerunt, interdum pro b pronuntiant v consonans, et contra, ut vivit pro bibit, et bibit pro vivit. Id peculiare dicitur cuidam Hispaniarum regioni» .

    Here make mistakes scholars too and not only the vulgar people, who also did not scorn the vulgar pronunciation and pronounce as "b" the consonant "v" and, conversely, when they say-"vivit" instead of "bibit" and "bibit "instead of" vivit". This peculiarity is given in a certain region of Spain

    Felix natio, ubi est vivere bibere: this is attributed to Erasmus, but I have to check.

    It is possibly Scaliger (1484-1558), an impulsive natural classical scholar from Rocca di Riva, at Lake Garda (Italy), faced with Erasmus, whom despised as Latin scholar, who lived in France, (he lived and died in Gascony) who is the father of the expression we´re dealing with "Beati hispani quibus vivere est bibere".

    This humanistic was called Giulio Cesare Scaligero or della Scala in Italian; in Latin, Julius Caesar Scaliger; Julio César Escalígero in Spanish; in France he called himself Jules Cesar de l'Escale of Bordonis.

    This saying, as such, is not among the works of Scaliger, but he personally refers to his own burlesque consideration on the indifference with which the Gascons pronounce the "b" and the "v". He says in his work “De causis linguae latinae libri XIII "(Lyon, 1540; Geneva, 1580, reprinted in 1597), Chapter X, entitled Consonantium potestates: (p. 17 in the edition of 1540 and pages 21-22 in the edition of 1597):

    This is also a usual bad habit of the Basques, because they pronounce the "B"
    just as we say that the Greeks do. And so we made a joke about them (the Basques) in an epigram stating that for them vivere
    (living) is bibere (drinking).

    Vasconibus quoque hoc est vitium peculiare, ut eo modo pronuncient  B quo et
    Graecos dicimus. Itaque lusimus in eos (Vascones) epigrammate ut eorum
    vivere bibere sit

    This epigram, which Scaliger himself refers to, is the same which was attributed to Marcial, but with little changes: non by haud, mutas by mutat

    Non temere antiquas mutas, Vasconia, voces,
    Cui nihil est aliud vivere quam bibere

    And indeed, in his important study of poetry “Poetices Libri Septem "(Geneva, 1561; Leyden, 1581; Heidelberg, 1607), we find the following couplet…

    Non temere antiquas mutat Vasconia voces
    Cui nihil est aliud vivere quam bibere

    It is in the Book III, p.170 Apud Ioannem Crispinum Edition of 1561 and on page 432 of the second edition, Apud Petrum Santandreanum, 1581.

    Indirectly he refers to the phonetic confusion we have already mentioned before, but not explicitly, because what he says exactly is:

    Verum ut res aliae ex aliis suboriuntur, hilariora fiunt omnia ubi litterae 
    syllabaeve mutantur, quemadmodum nos…

    Now, as some things have their origin in others, all are made
    funny if you change the letters or syllables as-I did-…  

    and then comes the couplet quoted.

    So it is not itself in the work of Scaliger the exact sentence "Beati hispani..." or "Beati populi…”. Most likely a disciple, colleague or reader of Scaliger, later created from his couplet the general expression:

    Beati populi quibus vivere est bibere"

    or the more specific one and limited to Hispania

    "Beati Hispani quibus vivere est bibere"

    then repeated endlessly and attributed without any evidence to that Julius Caesar Scaliger. But anyway it is attributed to him frequently. Thus in the “Menagiana”, Gilles Menage (1613-1692). In it we find a reference to certain “Recueil des poesies” by Scligere. Fifty or sixty years later the abbot Moreri in his great Dictionnaire historique, Volume V, Paris 1759, in the article on Gascogne says:

    "Les habitants prononcent l'V (sic) comme le B, et le B comme l'V, et c'est par cette raison that Scaliger, parlant des Gascons, a dit plaisamment "Felices populi quibus bibere est  vivere".

    And Abbot Pierre Adam d'Origny, in his Dictionnaire des origines, Article Gascogne, presents the expression or saying under its brief version which is more usual (Paris 1777,

    "L'habitude qu'il (ancient Basques) avaient apporté d'Espagne de confondre V et le B a fait dire a Scaliger: Felices populi quibus bibere est vivere").

    Even Victor Hugo, taking his stay in Behobia says:

    "… I am in the country where people pronounce B instead of V; to
    what the drunkard Scaliger made jokes: Felices populi- he exclaimed-
    quibus vivere est bibere”.

    There are also many quotes of the sentence in which its paternity is attributed to Julius Caesar, as is, the famous Gaius Julius Caesar in an absolutely unjustified way. It wouldn´t have been a bad parenting nor one of little authority, but I´m afraid that such a big mistake  is only due  to the childish confusion of the humanist Julius Caesar Scaliger with the dictator Julius Caesar, Roman Empire origin, who are separated only by sixteen centuries.

    Otherwise there are numerous versions of this sentence, which basically say the same thing:

    Beati Hispani quibus vivere est bibere
    Beati Hispani quibus vivere bibere est               
    Beati Hispani quibus bibere vivere est          
    Beati Hispani, dum bibere dicunt vivere  
    Or beati hispani, dum vivere dicunt bibere 

    There are also many variants or versions replacing "beati" with "felices". Thus:

    Felix natio, ubi vivere est bibere”, (which some attribute to Erasmus, that probably comes from a sentence of Lipsius that we will discuss little below)

    Or “felix Iberia, ubi vivere bibere est” (that is the concretion to Spain of the Latin sentence above)
    "Faelices populi quibus vivere bibere est" (sentence that Manuel de Larramendi (1690-1766), priest and pioneer of Basque nationalism, attributed to Scaliger in his trilingual Dictionary of Castilian, Basque and Latin, 1745).

    The only reference or quote in reverse, defending the sobriety of the Spanish people, belongs to another humanist Justus Lipsius (1547-1606), also concerned about the pronunciation of the Latin, who in his work Dialogi de recta pronuntiatione Latinae Lingvae, Caput XII, (on the page. 35, 1599 Edition, Antverpiae, Ex officina Plantiniana, Apud Ioannem Moretum) refers to the confusion of "b" and "v" and says:

    To the Hispanics and also to the Basques, who soften and distort   to the V digamma, sober men who do not like Bibere (Drinking) but Vivere (Living)

    «Et Hispanos itemque Vascones, qui emolliunt et ad V digamma 
      Torquent,  homines sobrii et quibus non placet Bibere sed Vivere
    »

    In no way should we reject easily that it is precisely Justus Lipsius (1547-1606) and not Scaliger who is at the origin of the sentence or saying that is the reason for this article and which it´s based on. He was born in Brabant, in the Spanish Netherlands, and therefore it doesn´t seem baseless or idle to us to claim his role in the matter.

    Of the success of the joke, having its origin in Lipsius, Scaliger or coming from the ancient times and having it been adapted by each location to their reality, as seems more likely, also gives us an idea the following quote from Don Quixote, Part Two, Chapter . XIIII, 27 (a possible translation into English could be, more or less, the next one):

    But even if they fill with silk cocoons, know, sir, that I am not going to fight: leave it to our masters, they will see, but meanwhile let´s we drink, and live instead, cause the time itself is careful enough to take away our lives, so we don´t need to walk looking for other reasons to help it so that they finish before the time they reach their end and fall as they become mature.

    In summary, the conceptual connection between living and drinking is very old, the connection between the Latin terms "vivere" and "bibere" so is, the phrase "beati hispani quibus vivere est  bibere" is creation of Renaissance Humanism.

  • ¿Qué es un epigrama?

    La palabra epigrama procede de la latina epigramma, y esta de la griega ἐπίγραμμα (de ἐπί = sobre y γραμμα =, escritura, letra), que significa “inscripción”. Su etimología hace referencia a las inscripciones sepulcrales o votivas en piedra u otro material, naturalmente breves.

    Luego este tipo de poemas fue tratando otros asuntos y designó a un poema corto, generalmente de tema erótico-amoroso, una especie de grabación ficticia. En el siglo I d.C. la temática es muy variada,  sobre todo satírica y de crítica social.

    En este tipo de poesía  sobresale el poeta hispano de Biblbilis (junto a la actual Calatayud) Marco Valerio Marcial (40-104). Escribió más de 1.500 epigramas, la mayoría en dísticos elegiacos (del gr. δί-, dos y στιχον, surco, verso), estrofa , pues, de dos versos, un hexámetro y un pentámetro.

    Son muy conocidos los de temática  erótica, a veces obscenos, pero en realidad trató todos los temas y aspectos de la vida y costumbres de la sociedad romana, siendo su obra un documento de gran valor para conocer diversos aspectos de la sociedad y cultura de la Roma del siglo I.

    Digamos que sus temas pueden ser dulces como la miel (mel); satíricos y amargos como la hiel (fel), ácidos como el vinagre (acetum), graciosos e ingeniosos como la sal (sal). Son estas comparaciones que desde la Antigüedad se vienen utilizando para definir estos poemitas y su temática.

    Así pues, el epigrama es un poemita que ha de tener como  características, señaladas ya por los propios poetas antiguos como el propio Marcial,  brevedad, suavidad y dulzura, agudeza, ingeniosidad e ingenio, burla, acidez  y mordacidad


    El mismo Marcial nos lo explica  en  Lib. 7, 25:

    Si siempre escribes sólo epigramas dulzones
    y  más blancos que la piel blanqueada con albayalde,
    si no hay en ellos ni una pizca de sal ni una gota de amarga hiel,
    loco, ¿quieres encima que alguien los lea?
    Ni nos agrada comer un alimento sin algo de vinagre,
    ni es agradable un rostro al que le falta un risueño hoyuelo.
    Dale al niño manzanas enmeladas e insípidos higos,
    a mí dáme  higos de Chios, que saben picantes
    ”.

    Dulcia cum tantum scribas  epigrammata semper
    et cerussata candidiora cute,
    nullaque mica salis nec amari fellis in illis
    gutta sit, o demens, vis tamen illa legi!
    Nec cibus ipse iuvat morsu fraudatus aceti,
    Nec grata est facies, cui gelasinus abest.
    Infanti melimela dato fatuasque mariscas:
    nam mihi, quae novit pungere, Chia sapit
    ."

    Pues bien, Juan de Iriarte y Cisneros (Tenerife 1702- Madrid 1771) fue un importante latinista, helenista, bibliógrafo y poeta con una ingente obra. Su género preferido fue el epigrama y tradujo muchos de los de Marcial en verso, así como de otros autores modernos. El mismo escribió numerosos epigramas en latín y teorizó sobre las características de estos poemas.

    Este importante personaje define perfectamente lo que es un epigrama en un conocido poemita,  epigrama también, naturalmente:

    A la Abeja semejante,
    Para que cause placer,
    El Epigrama ha de ser:
    Pequeño, dulce y punzante.

    Estas comparaciones para definir al epigrama ya se utilizaban en tiempos de Marcial. Este epigrama, en el que define las características esenciales de este género literario (pequeño, dulce y punzante) es muy conocido por el público lector; más conocido por los lectores de alguna edad que por los más jóvenes de la actualidad, que apenas si memorizan algún texto literario.

    Lo que pocos conocen, antes como ahora, es su versión latina del propio autor (Iriarte), el  número CCLXVI , que titula   Epigrammatis dotes y que dice:

                                              Sese ostendat Apem, si vult Epigramma placere:
                                               Insit ei brevitas, mel, et acumen Apis.

    cuya traducción más literal es del tenor siguiente:

                 Si el epigrama quiere agradar, se ha de manifestar como una abeja;
                 En él ha de encerrarse brevedad, miel y el aguijón de la abeja.

    La misma definición hace Martínez de la Rosa (1787-1862), poeta, dramaturgo y político liberal, poco posterior, en su Poética, canto IV

    Mas el festivo ingenio deba sólo
    al sutil epigrama su agudeza:
    un leve pensamiento,
    una voz, un equívoco le basta
    para lucir su gracia y su viveza;
    y cual rápida abeja, vuela, hiere,
    clava el aguijón y al punto muere

    En realidad, son éstas  definiciones tradicionales, que exigen como “virtudes” (término más frecuente que el “dotes” utilizado por Iriarte) del epigrama, sobre todo brevedad y agudeza, a las que algunos añaden la suavidad o dulzura, que es lo característico de la miel.

    Pondremos unos pocos  ejemplos, extraídos del millar y medio que escribió Marcial, como muestra para que el lector se anime a realizar una lectura completa de su obra.

       Lib. VIII, 14

    Para que tus pálidos frutales de Cilicia no teman al invierno
    y un viento fuerte no muerda tus tiernos arbolillos,
    unas cristaleras, opuestas a los vientos invernales del sur,
    dejan pasar el sol límpido  y la luz pura.
    Y en cambio a mí me das una choza, con una ventana que ni  cierra por completo,
    en la que no querría estar ni el mismo Boreas
    .(1)
    ¡Y así, cruel, condenas a vivir a un viejo amigo!
    Estaría mejor tratado como huésped de tus árboles.

          (1) Viento del norte, frío

    Pallida ne Cilicum timeant pomaria brumam
    mordeat et tenerum fortior aura nemus,
    Hibernis obiecta notis specularia puros
    admittunt soles et sine faece diem.
    At mihi cella datur, non tota clusa fenestra,
    in qua nec Boreas ipse manere velit.
    Sic habitare iubes veterem crudelis amicum.
    Arboris ergo tuae tutior hospes ero.


                   ————————
    Lib. V, 9

    Estaba  enfermo y rápido viniste a mí, Símaco, (1)
    acompañado de cien discípulos.
    Me palparon cien manos heladas por el cierzo.
    No tenía fiebre, Símaco, pero ahora la tengo.

        (1) Evidentemente, Símaco era médico.

    Languebam: sed tu comitatus protinus ad me
    venisti centum, Symmache, discipulis.
    Centum me tetigere manus aquilone gelatae:
    Non habui febrem, Symmache, nunc habeo.

                                         ————————–
    Lib. III, 87

    Se rumorea, Quíone, que nunca has sido follada
    y que nada hay más puro que tu coño.
    Sin embargo te bañas sin taparte la parte que debes.
    Si tanto pudor tienes, ponte  el bikini en la cara.

    Narrat te, Chione, rumor numquam esse fututam
    atque nihil cunno purius esse tuo.
    Tecta tamen non hac, qua debes, parte lavaris:
    Si pudor est, transfer subligar in faciem.

                                   ————————-
    Lib. III, 89

    Come lechugas y come tiernas malvas,
    pues tienes, Febo, la cara del que caga duro.

    Utere lactucis et mollibus utere malvis:
    nam faciem durum, Phoebe, cacantis habes.

                                    ————————
    Lib. I, 38

    Ese librito que recitas es mío, Fidentino,
    pero cuando lo recitas tan mal comienza a ser tuyo
    .

    Quem recitas meus est, o Fidentine, libellus:
    Sed male cum recitas, incipit esse tuus
    .

                                 —————————
    Lib. I, 28

    El que crea que Acerra apesta a vino de ayer
    se equivoca; Acerra siempre bebe hasta el alba.

    Hesterno fetere mero qui credit Acerram,
    Fallitur: in lucem semper Acerra bibit.

                          ……………………………..

    Lib. I, 29 

    Se rumorea, Fidentino, que recitas al público
    mis versos como si fueran tuyos.
    Si quieres que se diga que son míos, te enviaré gratis mis poemas,
    Si quieres que se diga que son tuyos, cómprame esto:  que no sean míos.

    Fama refert nostros te, Fidentine, libellos
    Non aliter populo quam recitare tuos.
    Si mea vis dici, gratis tibi carmina mittam:
    Si dici tua vis, hoc eme, ne mea sint.

                            ……………………….

    Lib. II, 87

    Dices que las bellas muchachas arden de amor por ti,
    Sexto, tú que tienes la cara del que nada bajo el agua.

    Dicis amore tui bellas ardere puellas,
    Qui faciem sub aqua, Sexte, natantis habes
    .

    Y así hasta 1.500…

  • Con las naves a cuestas

    Apolonio de Rodas nos legó el único poema épico griego que se conserva desde Homero hasta la época helenística, “El viaje de los Argonautas”. Han pasado cinco siglos y han cambiado muchas cosas. Si en Homero los dioses se mezclan con los héroes en sus luchas, ahora la empresa es de los hombres aunque los dioses, poderosos, influyen, ayudan pero no se mezclan. En realidad el poema parece más bien una novela y como tal conviene leerla.

    El poema narra el viaje épico y  fantástico de unos héroes griegos en busca del “vellocino de oro”. Un viaje de estas características permite al autor describir los escenarios, acciones y narraciones míticas que circulan entre los griegos como acerbo cultural popular, de manera tal vez similar a nuestros cuentos.

    El poema merece la pena ser leído por muchas razones, literarias unas, históricas o folklóricas otras. Transcribo un fragmento, que tal vez resulte algo extenso, sobre un episodio del viaje, casi ya al final, en el que los héroes, forzudos sin duda, se ven obligados a transportar su nave por tierra firme hasta encontrar de nuevo el mar que les lleve de regreso a casa. Utilizo la traducción que Carlos García Gual hizo hace algunos años del poema para la Editora Nacional:

    Apolonio, Argonautas, canto IV  (entre el 1350-1400).

    Peleo interpreta una señal de los dioses para proseguir el viaje con la nave:

    En seguida Peleo, gozoso, habló a sus compañeros reunidos:  ‘Ahora creo yo que el carro de Poseidón acaba de ser desuncido a manos de su querida esposa. Madre no veo otra a no ser que sea ésta, nuestra nave. Pues ella, transportándonos siempre en su vientre sin descanso, ha sufrido en duros trances. De modo que ahora la cargaremos en vilo con obstinado vigor y hombros infatigables, y la llevaremos hacia el interior de la arenosa tierra, por donde antes avanzó el caballo ligero de pies. Pues él no se sumergirá en la tierra, sino que tengo confianza en que sus huellas nos indicarán alguna salida al mar’

    Después de hablar así a todos les resultó agradable la ingeniosa solución.

    Este es un relato de las Musas, yo canto como servidor de las Piérides, y he oído exactamente esta divina voz. ¿Con qué vigor, con qué valentía, vosotros, ¡oh nobilísimos hijos de reyes! Llevasteis por las desiertas costas de Libia la nave y toda la carga de la nave durante largo tiempo, acarreándola sobre los hombros para llevarla durante doce días y doce noches enteras!¡Quién diría la aflicción e infortunio con que ellos llevaron a término sus fatigas! ¡De cierto que eran de la sangre de los inmortales! ¡Qué trabajo realizaron obligados por la necesidad” ¡Cómo adelante, muy lejos la llevaron con ilusión, a las aguas de la laguna Tritónide, y al llegar allí la descargaron de sus potentes hombros!”

    Pues bien este episodio, aparentemente mítico, tiene al menos dos confirmaciones reales,  si no idénticas sí similares.

    En 1453 el sultán turco Metmet II conquista definitivamente Constantinopla, que resistía heroicamente desde hacía tiempo el empuje turco. Entre otras muchas defensas tales como varios cinturones de murallas defensivas, el espectacular “Cuerno de Oro” (uno de los lugares más hermosos de la Tierra) estaba cerrado por una férrea cadena que impedía el paso de los barcos. El Sultán Metmet II, obcecado con la empresa y dispuesto a todo, mandó construir un camino de tierra por detrás de  Pera  por el que transportó sus barcos al “Cuerno de Oro”. De nuevo los barcos navegaban por tierra firme. Ocurrió el 22 de abril  y aquel día Constantino  XI, el último emperador, comprendió la determinación del sultán turco y supo que muy pronto la capital romana del Imperio de Oriente sería turca. El día 29 de mayo terminaba el Imperio Romano de Oriente.

    Los turcos, habitantes ahora de la Cólquida, la patria de Medea, repetían de alguna manera la hazaña de los héroes que en la época mítica recorrieron aquellas tierras. Muy probablemente Metmet conocía la leyenda, la narración, el cuento de unos griegos, los Argonautas, que en la Antigüedad cargaron con los barcos a cuestas.

    La ciudad  entró en la Historia llamándose Byzas (de donde deriva Bizancio), luego la “Nova Roma” (Nueva Roma), pronto Constantinopla de Constantinus (nombre de emperador romano) y polis    palabra griega que significa “ciudad” hasta 1930, en que se le puso el nombre de Estambúl  (Istanbul en turco) que deriva de la frase eis tên Polin (εις τήν Πόλιν) que significa “en o hacia la ciudad”  (aunque en el lenguaje coloquial se le llamaba “islambol” que significa “ciudad del Islam” o “inmenso  Islam”).

    En 1492 Cristóbal Colón había descubierto, sin saberlo,  un nuevo continente, que luego, jugarretas del destino no se llamaría “Colombia o Columbia” sino América. Después se suceden las expediciones de españoles sobre todo para conocer los nuevos territorios. Vasco Núñez de Balboa, personaje interesante por varios aspectos, atraído , como todos, por el oro llega, al istmo que une  el norte con el sur de América; los nativos le informan que si lo único que le interesa es el oro, debe ir hacia el oeste, hacia un enorme mar en el que abunda el metal. Después de muchas penalidades por terrenos pantanosos y por montañas selváticas, el día 25 de septiembre de 1513 avista desde lo alto de una montaña el inmenso mar, al que llama “Mar del Sur” y del que toma posesión en nombre de su rey español. Luego  Fernando de Magallanes le llamó Océano Pacífico por la aparente tranquilidad de sus aguas y así ha quedado para la posteridad.

    Años más tarde, en 1516,  decide desde la costa atlántica preparar una expedición naval para conocer el “Mar del Sur” porque tenía autorización para hacerlo antes de 1518. Pensando que en la costa del Pacífico no podría encontrar los materiales  para construir sus barcos, los prepara en Acla, ciudad de la costa atlántica. Corta y talla la madera, prepara las anclas y todo el instrumental que dos bergantines requieren. Todo ello lo transporta a hombros y lomos de indios, naturalmente,  (con una pequeña participación de unos pocos negros y algunos españoles) por pantanos, selvas y montañas, hasta el río de las Balsas, actualmente el río Sabanas,  que va a dar al Pacífico.

    En la dura y penosa operación de transporte murieron muchos indios; Bartolomé de las Casas, que es quien nos cuenta estas cosas, dice que murieron más de 2.000 indígenas. Tal vez los dioses del Istmo, indignados por tanta ambición y tanta crueldad, enviaron unas tormentas tropicales de tal magnitud que destruyeron las naves construidas. El final de Balboa fue lamentable, fruto de la traición y la falsa acusación: detenido por Pizarro con el que se encontró en el camino de vuelta, fue condenado y ejecutado en enero de 1519. Ciertamente, su descubrimiento del “Mar del Sur, luego “Océano Pacífico” fue una gran hazaña, a pesar de las sombras que siempre se ciernen sobre toda obra humana.

    No sé si Núñez de Balboa conocía el poema de Apolonio, pero podemos suponer que probablemente conocía algún detalle de la toma de Constantinopla por los turcos; a fin de cuentas había ocurrido sesenta y tres años antes de su expedición por el “Mar del Sur”.

    La propaganda españolista de la época de la dictadura del General Franco presenta el episodio como una hazaña propia de héroes míticos, sin reparar en lo que realmente costó. Dice, por ejemplo, un libro escolar de 1967, El Libro de España, Edit. Edelvives, Zaragoza 1967, pág. 47:

    el proyecto sólo podían concebirlo corazones españoles. La hazaña sale de los límites de lo humano

    En cualquier caso y para el asunto que nos interesa, ni la tierra firme ni la densa selva ni la empinada montaña fue un obstáculo para que el viento impulsara dos veleros bergantín.

    Transcribo también un fragmento  de la obra de  Bartolomé de las Casas, Historia de las Indias , en el que nos narra estas cosas:

    cap. LXXIV: “…Entre tanto que Compañon iba y venía, comenzó Vasco Núñez a cortar, por su persona primero, madera para principiar los bergantines, y así lo hicieron los que estaban con él; donde labraron toda o la mayor parte de la madera de cuatro bergantines, para llevarla después así labrada al dicho río de la Balsa y allí formar los bergantines y por él sacarlos a la mar, como al cabo se hizo….
    Tornó luego Vasco Núñez a enviar a Compañon con ciertos españoles y 30 negros a la cumbre de las sierras, de donde ya las aguas a la mar del Sur vertían, para que hiciese una casa donde  descansasen los que habían de llevar a cuestas la madera labrada y las anclas y jarcias de los bergantines  y se tuviesen los bastimentos y comida y armas y lo demás para su defensa.

    hasta  ponella en la casa, que habría sus 12 leguas de sierras y ríos, que ya se bajaban ya se subían, hasta llegar a la sierra muy alta donde se asentó aquella guarida. Esta madera se cargó sobre los indios que tenían por esclavos y los que iban a saltear cada día y su parte llevaron los negros que no eran sino obra de 30, y también cada uno de los españoles llevaba la que podía. Los trabajos que aquí llevando y subiendo esta madera, y clavazón y herramientas, y después las anclas y la jarcia y todos los demás aparejos necesarios a los bergantines, y después bajándola hasta el río, que por todos se padecieron, no pueden ser creídos, pero no se halló que negro ni español muriese dellos, más de los infelices indios no tuvieron número los que perecieron y concluyeron sus tristes días; yo vi firmado de su nombre del mismo Obispo, en una relación que hizo al Emperador en Barcelona el año de 519, cuando él de la tierra firme  vino,  como más largo adelante, placiendo a dios, será referido, que había muerto el Vasco Núñez, por hacer los bergantines, 500 indios, y el secretario del mismo Obispo me dijo que no quiso poner más número porque no pareciese cosa increíble, pero que la verdad era que llegaban o pasaban de 2.000; y según el trabajo era, cierto, cualquiera lo debe tener por posible y haber pasado con verdad así, porque llevar hombres desnudos en cueros 24 y 25 leguas de sierras altísimas, subidas y descendidas, a cuestas madera labrada para hacer cuatro navíos, y anclas de hierro de tres, cuatro y cinco y seis quintales y cables que son las maromas para las anclas, que pesaban otro tanto y muy poco menos, y otros mil aparejos cuasi tan pesados que los navíos requieren y todo esto sin comer sino un poco de grano de maíz aún no hecho pan, sino como lo comen las aves o las bestias, ¿qué hombres aunque tuvieran cuerpos en parte formados de materia de hierro lo pudieran sufrir sin morir?
    Cap. LXXV:
    … Comenzoles Dios a mostrar lo que en aquellas obras le servían, porque cuanto trabajaron en cortar la madera y aserralla en Acla y mar del Norte, y después en levalla los tristes indios a cuestas por tan aspérrimos e intolerables caminos, todo se les convirtió en vacío, por ser la madera de allí en tierra que estaba muy cerca de la mar salada, y así fue luego de gusanos comida, de donde sucedió serles necesario cortalla de nuevo en el río; habiendo pues cortado mucha della, y quizá también aserrádola, ya que querían poner en astillero, que es comenzar los bergantines, vinieron de súbito tan grandes avenidas que les llevó el río parte de la madera y parte soterró la lama y cieno, subiendo el agua dos estados encima….
    "

    En fin, a  los argonautas les movía el deseo de volver a casa, como a tantos comerciantes y marinos griegos de la Antigüedad. A  los españoles en América les empujó a lo increible el afán de oro, de conquista, de gloria. A los turcos el deseo de conquistar la capital, supuestamente rica,  de lo que había sido un enorme imperio y seguía siendo símbolo del occidente cristiano.

    Hay quien cree que  la fe mueve montañas; lo que está comprobado desde los antiguos griegos es que la voluntad humana hace navegar barcos por secos caminos de tierra.

  • El latín es uno pero las formas de hablarlo fueron varias

    El latín es una lengua que ha mantenido una notable unidad como lengua escrita a lo largo de 25 siglos. En muchos de ellos, en realidad en la mayor parte de ellos, tan sólo se mantuvo como lengua escrita.

    Pero del latín hablado, lengua oficial del vasto Imperio Romano, surgieron numerosas lenguas distintas, las llamadas lenguas romances, más de veinte, algunas desaparecidas o en trance de desaparecer ( italiano, siciliano, español o castellano, galaicoportugués, asturleones, francés, occitano, catalán, rumano,  sardo, romanche, etc.) que se explican como variaciones dialectales del latín debidas a la acción de los sustratos locales, de las propias diferencias en su pronunciación según los territorios y del aislamientos de los pueblos o grupos humanos.

    Pero también en la propia Roma e Italia y en cada uno de los territorios es distinto el latín de los letrados que el de los iletrados y es distinto en un momento o en otro de la historia. Por supuesto, su pronunciación varió a lo largo del tiempo y del espacio.Todas estas cuestiones son el objeto de varias disciplinas lingüísticas que analizan la cuestión.

    Las diferencias en la pronunciación del latín son, pues,  tan antiguas como el latín mismo y de ello tenemos numerosas referencias desde la propia Antigüedad. Citaré dos o tres curiosidades, . una de ellas referida a Hispania, que nos ilustran el tema y nos sugieren algunas preguntas.

    El emperador Septimio Severo 146-211, nació en Leptis Magna, en el norte de Africa, cerca de Trípoli en la actual Libia. Hablaba el latín con un acento especial que le identificaba como africano y que no pudo abandonar en toda su vida, a pesar de que su latín, fruto del estudio con tutores y de la educación, era perfecto. En la Historia Augusta, Spartianus,  Vita Severii, 19, 7-10  leemos:

    Usaba éste de ropas tan sencillas que su túnica apenas si tenía algo de púrpura, de tal forma que cubría sus hombros con un manto de piel peluda. Fue muy parco en la comida,  aficionado a las legumbres de su patria, alguna vez  gustaba del vino , y con toda frecuencia no comía  carne. Como persona era  hermoso, esbelto, de larga barba, de pelo cano y rizado, de rostro venerable, de voz sonora, aunque sonando hasta su vejez con cierto tono africano. Después de su muerte, fue  muy querido,  una vez desaparecidos  ya la envidia o el miedo a su crueldad.

    Hic tam exiguis vestibus usus est ut vix et tunica eius aliquid purpurae haberet, cum hirta chlamyde umeros velaret. cibi parcissimus, leguminis patrii avidus, vini aliquando cupidus, carnis frequenter ignarus.  ipse decorus, ingens, promissa barba, cano capite et crispo, vultu reverendus, canorus voce, sed Afrum quiddam usque ad senectutem sonans.  ac multum post mortem amatus vel invidia deposita vel crudelitatis metu.

    Algo parecido le ocurria muchos siglos más tarde al emperador Carlos V de Alemania y I de España, que hablaba español no bien con un fuerte acento de los Países Bajos.

    Poco antes el mismo Espartiano había comentado otra anécdota que revela las dificultades de la generalización del latín en el norte de Africa. Nos dice en Historia Augusta, Vita Servii, 15,7: 

    Cuando una vez fue a visitarlo su hermana de Leptis, que  apenas  podía hablar latín, el emperador enrojeció de la mucha vergüenza; concedida a su hijo la toga laticlava y a ella misma muchos regalo, le ordenó volver a su patria con su hijo, que tras una vida breve murió. 

    cum soror sua Leptitana ad eum venisset vix Latine loquens, ac de illa multum imperator erubesceret, dato filio eius lato clavo atque ipsi multis muneribus redire mulierem in patriam praecepit, et quidem cum filio, qui brevi  vita defunctus est.

    La segunda anécdota nos afecta directamente a los españoles, antiguos hispanos, por cuanto se documenta cierta particularidad  en el deje o tono del latín de los hispanos, especialmente los de la Bética, la actual Andalucía.

    Ya Cicerón, en su discurso Pro Archia poeta, 26 (En defensa del poeta Arquias, 26)dice:

    Este (Metelo) hasta tal punto deseaba  que se escribiese de sus hechos que prestaba oídos incluso a poetas nacidos en Córdoba, a pesar de que sonaban con cierto acento seboso y extranjero.

    qui (Metellus) praesertim usque eo de suis rebus scribi cuperet, ut etiam Cordubae natis poetis, pingue quiddam sonantibus atque peregrinum, tamen auris suas dederet.

    Pero sobre todo es reveladora una cita referida al emperador Adriano  en la ya citada más arriba Historia Augusta, de Vita Hadriani, 3,1

    Adriano (76-138)  nació el 24 de enero probablemente  en Itálica, junto a la actual Sevilla,  como Trajano del que era sobrino, de una antigua familia de Italia afincada aquí. Otras fuentes dicen que nació en Roma. En todo caso su relación con Hispania y con Itálica es absoluta.

    Ocupó la cuestura  en el cuarto consulado de Trajano y el primero de Articuleyo; al pronunciar en el Senado durante su cuestura un discurso con un tono un tanto provincial  provocó una carcajada, así que puso todo su esfuerzo hasta alcanzar la mayor competencia y la fluidez de su latín.

    Quaesturam gessit Traiano quater et Articuleio consulibus, in qua cum orationem imperatoris in senatu agrestius pronuntians risus esset, usque ad summam peritiam et facundiam Latinis operam dedit.


    Parece, pues, que en la Bética de entonces como en la Andalucía de hoy existía una notable peculiaridad  en la pronunciación. Esta importante  cuestión nos plantea algunas preguntas: si estas peculiaridades se daban ya en el siglo I, ¿cómo se hablaba en la Bética (Andalucía) en el s.IV? ¿y en el VI y VII?; y teniendo en cuenta que los invasores musulmanes en el 711 y después fueron poco numerosos, ¿cómo se hablaba en Al-Andalus en los siglos VIII,IX,X,XI?

    Desde luego, la lengua de los andaluces no es en absoluto un “castellano” degradado, como a veces afirman incluso ilustres ignorantes.

  • Las profundas cuevas sobrecogen y atraen a los hombres devotos

    Algunos parajes naturales, sea por su belleza recóndita, por su silencio o por su profundidad que se hunde en las entrañas de la tierra, parecen emanar una fuerte atracción para los seres humanos. Entre estos parajes tienen una especial fuerza las cuevas. No en vano habitó en ellas el hombre durante la larga noche de su infancia como especie.

    No es infrecuente localizar cuevas o simas subterráneas en las que se ha realizado alguna práctica religiosa desde la más remota antigüedad: existen cuevas en la Península Ibérica en las que se acumulan restos votivos desde época ibérica, vasos cerámicos de ofrendas, y también restos medievales; algunas de estas cuevas incluso en época actual siguen concitando  reuniones  periódicas, anuales generalmente, de numerosos devotos o romeros para celebrar a la “virgen” o deidad del lugar.

    Muchos de ellos son santuarios en los que incluso hoy se busca la curación de una enfermedad, la eliminación de un dolor o la búsqueda genérica de la salud. Esto viene ocurriendo desde la remota Antigüedad y esto es así en todo el Mediterráneo, desde España a Grecia, desde Italia al norte de Africa.

    Con frecuencia junto a ofrendas en forma de vasos o  en forma de cáliz o copa, aparecen  exvotos ofrecidos por los fieles con formas de pies, manos, brazos, piernas, cabezas, torsos,… haciendo referencia a la parte dolorida cuya salud se implora. Suelen estar colgados en los muros del santuario.

    Exvoto es precisamente una  transcripción de la frase latina ex voto (por voto, por promesa),

    En las cuevas, lógicamente, se veneraban  especialmente divinidades subterráneas a las que se ofrecen sacrificios, dádivas, ofrendas.

    ¿Quién puede resistirse a relacionar, por ejemplo, la veneración en Soria al santo Saturio, en una mítica cueva junto al río Duero, el padre Duero, con el culto a Saturno, divinidad romana de las profundidades terrenales? Pues todavía hoy dos mil años después, son centenares, miles las  personas que visitan la cueva de San Saturio, cuya festividad se celebra en los primeros días de Octubre.