Categoría: Cultura

  • La lengua es una, el habla es varia: algunas peculiaridades del habla de Octavio Augusto.

    De los hombres famosos se suelen contar sus grandes acciones, sus guerras, sus conquistas, sus leyes, pero no suelen ofrecerse detalles aparentemente menos importantes. De Augusto conocemos, gracias al historiador Suetonio, (nació 56 años después de la muerte del emperador) que recoge numerosos datos, rumores y anécdotas , algunos de estos detalles referidos a su manera de hablar, que lo hacen más cercano y atractivo.

    Augusto cuidó la lengua  y procuró  siempre una expresión claramente inteligible, no exenta de chispa y gracia.  Le gustó estudiar y leer desde la infancia. Siempre preparaba sus discursos, que  escribía y leía para no cometer errores. Utilizaba permanentemente notas auxiliares. Se ejercitaba en la declamación.

    Escribió algunas obras en prosa y en verso. Intentó escribir una tragedia pero la borró descontento del resultado. Evitaba las fórmulas hechas, vacías, arcaicas. Siempre buscó la claridad, utilizando en su sintaxis preposiciones innecesarias según la gramática y procurando hablar sin oscuridad. Utilizó algunas expresiones peculiares y graciosas, algunos términos personales.

    Fue un transgresor de la ortografía establecida pensando que “se ha de escribir como se habla”. Como todo romano culto, era muy aficionado a los autores griegos, pero no llegó a hablar esta lengua con espontaneidad o soltura.

    Entre sus “manías” personales en este campo de las letras, encuentro una menor, pero que no deja de ser curiosa: cuando escribía no separaba las palabras y al acabar una línea no pasaba algunas letras al principio de la siguiente, sino que las escribía bajo la misma palabra, envolviéndolas con un trazo. Esta solución ha perdurado hasta la actualidad en algunas obras impresas con moderna tipografía y, por supuesto, fue muy utilizada en el Renacimiento. Debían ver esta solución los propios romanos con cierta extrañeza cuando Suetonio lo recoge como algo excepcional.

    En fin, aunque los textos puedan parecer un poco largos, nada como ellos para transmitir con fuerza los hechos de la historia. Aconsejo leer íntegro el texto de Suetonio de la Vida de Augusto, no excesivamente largo. Mientras tanto extracto o reproduzco algunos capítulos de “La vida de Augusto” de Suetonio:

    LXXXIV

    Cultivó la elocuencia y los estudios liberales desde su primera infancia con afición y con todo esfuerzo. Se dice que durante la guerra de Módena, en medio de tanto esfuerzo, no sólo leía sino que también escribía y declamaba todos los días, pues en lo sucesivo nunca más habló en el senado ni ante el pueblo ni a sus soldados sino con un discurso meditado y preparado, aunque no estaba falto de capacidad de improvisar en momentos inesperados.

    Y para no caer en el peligro de olvidar o consumir el tiempo aprendiendo, decidió leer todos sus discursos. También las conversaciones con los particulares e incluso los temas importantes con su Livia (su esposa) los tenía escritos en un cuadernillo, para no decir por la precipitación del tiempo ni más ni menos (de lo debido).

    Pronunciaba con cierto timbre de voz dulce y personal y se esforzaba asiduamente con un maestro de declamación. Aunque algunas veces, teniendo la garganta inflamada, se dirigió al pueblo mediante la voz de un pregonero. 

    LXXXV

    Escribió en prosa varias obras de diferentes tipos…
    …..
    Pues comenzó con mucho entusiasmo una tragedia, pero la abandonó porque no le salía bien lo escrito y cuando sus amigos le preguntaron qué hacía su Ayax, les respondió que su “Ayax se había caído sobre una esponja”. 
    (1)

    LXXXVI:

    Practicó un estilo de elocuencia elegante y simple, evitando las estupideces de las frases hechas, la afectación y, como él mismo decía, “los malos olores de las palabras arcaicas”.
    Puso especial cuidado en expresar su pensamiento lo más claramente posible. Para conseguirlo más fácilmente y para que de ninguna manera el lector o el oyente fuera obstaculizado o dificultado, no dudó en añadir preposiciones a los nombres de ciudad (2) ni reiterar muchas veces las conjunciones, que omitidas añaden cierta oscuridad aunque añadan algún atractivo.

    Despreció con igual disgusto a los ridículos afectados y a los arcaizantes, como dos males de diverso tipo, y algunas veces los atacaba; en primer lugar a su amigo Mecenas, cuyos “rizos perfumados”, como decía, persigue continuamente y de quien se ríe imitándole en broma. Pero no perdonó ni a Tiberio,  de vez en cuando a la caza de palabras en desuso y oscuras. Reprocha incluso a Marco Antonio como insensato, porque escribe cosas más para que los hombres le admiren que para que le entiendan….
    ….
    Y en una carta a su nieta Agripina, felicitándola por su inteligencia, le dice: “Pero es necesario que te esfuerces por escribir y hablar sin afectación”.

    LXXXVII

    Sus propias cartas autógrafas muestras que en su conversación cotidiana empleaba frecuente y curiosamente ciertas expresiones, como cuando al querer expresar que algunos no pagarían sus deudas nunca, decía que “las pagarán para las calendas griegas” (3); y cuando anima a soportar las cosas actuales, sean las que sean dice “contentémonos con este Catón” (4); y para expresar la velocidad de una cosa rápida decía “más rápido de lo que se cuecen los espárragos".

    Generalmente pone “baceolum” (bobo) en vez de “stultum” (tonto) y “pulleiaceus” (negruzco) en vez de “pullus” (negro)…. Asimismo “simus” por “sumus”…

    En su manera de escribir a mano noté sobre todo esto:  no separa las palabras, ni desde la parte final de un verso  pasa algunas letras al principio de la siguiente, sino que las escribe inmediatamente debajo de la misma palabra, envolviéndola con un trazo.

    LXXXVIII 

    No respeta  en absoluto la ortografía, esto es, el arte y la norma correcta de escribir fijadas por los gramáticos, y  parece más bien que sigue por ello la opinión de los que creen que se ha de escribir como se habla. A menudo cambia o se salta no sólo letras sino incluso sílabas, lo que es una falta frecuente de los hombres. Y yo no lo señalaría, si no me hubiese parecido curioso lo que dicen algunos: que hizo sustituir a un legado consular por vulgar e ignorante porque se dio cuenta que  había escrito con su mano ixi por ipsi. Siempre que escribía en clave, colocaba B en vez de A, C en vez de B,  y así en lo sucesivo en este mismo orden  las letras siguientes; en lugar de  X,  ponía una doble A.

    LXXXIX

    Ciertamente no tenía menos afición a los estudios griegos, en los que ciertamente verdaderamente, pues se había servido  como maestro de elocuencia de Apolodoro de Pérgamo, al que ya  de avanzada edad se lo llevó consigo de la ciudad (Roma) a Apolonia, cuando era joven. Luego se llenó de múltiples conocimientos con el contacto con el filósofo Arco y con sus hijos Dionisio y Nicanor. Sin embargo no llegó a hablar  o a escribir algo con soltura (en griego). Pues si lo exigían las circunstancias,  lo creaba en latín y se lo daba a otro para  que lo tradujese. No obstante conocía bastante bien la poesía, …

    Fomentó de todas maneras las inteligencias de su época. Escuchó con benevolencia y paciencia a los que recitaban no sólo poemas y obras de historia, sino también discursos y diálogos. Sin embargo le molestaba que se escribiese algo sobre él si no era en serio y por autores muy importantes,  y advertía a los pretores a que no permitiese que su nombre fuera pateado en los concursos literarios.

    Notas:

    (1) Nota: quiere decir que los había borrado
    (2) Nota: contra la norma gramatical
    (3) En el calendario griego no existen las calendas (se llamaba así al día primero de cada mes), por lo que “ad kalendas graecas” equivale a nunca.
    (4) Como Catón está muerto, contentémonos con la virtud de los hombres actuales

    84  Eloquentiam studiaque liberalia ab aetate prima et cupide et laboriosissime exercuit. Mutinensi bello in tanta mole rerum et legisse et scripsisse et declamasse cotidie traditur. nam deinceps neque in senatu neque apud populum neque apud milites locutus est umquam nisi meditata et composita oratione, quamuis non deficeretur ad subita extemporali facultate.

     ac ne periculum memoriae adiret aut in ediscendo tempus absumeret, instituit recitare omnia. sermones quoque cum singulis atque etiam cum Liuia sua grauiores non nisi scriptos et e libello habebat, ne plus minusue loqueretur ex tempore. pronuntiabat dulci et proprio quodam oris sono dabatque assidue phonasco operam; sed nonnumquam infirmatis faucibus praeconis uoce ad populum contionatus est.

    85  Multa uarii generis prosa oratione composuit, …
    nam tragoediam magno impetu exorsus, non succedenti stilo, aboleuit quaerentibusque amicis, quidnam Aiax ageret, respondit Aiacem suum in spongiam incubuisse.

    86 Genus eloquendi secutus est elegans et temperatum uitatis sententiarum ineptiis atque concinnitate et 'reconditorum uerborum,' ut ipse dicit, 'fetoribus'; praecipuamque curam duxit sensum animi quam apertissime exprimere. quod quo facilius efficeret aut necubi lectorem uel auditorem obturbaret ac moraretur, neque praepositiones urbibus addere neque coniunctiones saepius iterare dubitauit, quae detractae afferunt aliquid obscuritatis, etsi gratiam augent.

    cacozelos et antiquarios, ut diuerso genere uitiosos, pari fastidio spreuit exagitabatque nonnumquam; in primis Maecenatem suum, cuius 'myrobrechis,' ut ait, 'cincinnos' usque quaque persequitur et imitando per iocum irridet. sed nec Tiberio parcit et exoletas interdum et reconditas uoces aucupanti. M. quidem Antonium ut insanum increpat, quasi ea scribentem, quae mirentur potius homines quam intellegant; …
    …..
    et quadam epistula Agrippinae neptis ingenium conlaudans: 'sed opus est,' inquit, 'dare te operam, ne moleste scribas et loquaris.'

    87 Cotidiano sermone quaedam frequentius et notabiliter usurpasse eum, litterae ipsius autographae ostentant, in quibus identidem, cum aliquos numquam soluturos significare uult, 'ad K(a)l(endas) Graecas soluturos' ait; et cum hortatur ferenda esse praesentia, qualiacumque sint: 'contenti simus hoc Catone'; et ad exprimendam festinatae rei uelocitatem: 'celerius quam asparagi cocuntur.'

     ponit assidue et pro stulto 'baceolum apud pullum pulleiaceum' et pro cerrito 'uacerrosum' et 'uapide' se habere pro male et 'betizare' pro languere, quod uulgo 'lachanizare' dicitur; item 'simus' pro sumus et 'domos' genetiuo casu singulari pro domuos. nec umquam aliter haec duo, ne quis mendam magis quam consuetudinem putet.

    Notaui et in chirographo eius illa praecipue: non diuidit uerba nec ab extrema parte uersuum abundantis litteras in alterum transfert, sed ibidem statim subicit circumducitque
    88 orthographiam, id est formulam rationemque scribendi a grammaticis institutam, non adeo custodiit ac uidetur eorum potius sequi opinionem, qui perinde scribendum ac loquamur existiment. nam quod saepe non litteras modo sed syllabas aut permutat aut praeterit, communis hominum error est. nec ego id notarem, nisi mihi mirum uideretur tradidisse aliquos, legato eum consulari successorem dedisse ut rudi et indocto, cuius manu 'ixi' pro ipsi scriptum animaduerterit. quotiens autem per notas scribit, B pro A, C pro B ac deinceps eadem ratione sequentis litteras ponit; pro X autem duplex A.

    89  Ne Graecarum quidem disciplinarum leuiore studio tenebatur. in quibus et ipsis praestabat largiter magistro dicendi usus Apollodoro Pergameno, quem iam grandem natu Apolloniam quoque secum ab urbe iuuenis adhuc eduxerat, deinde eruditione etiam uaria repletus sper Arei philosophi filiorumque eius Dionysi et Nicanoris contubernium; non tamen ut aut loqueretur expedite aut componere aliquid auderet; nam et si quid res exigeret, Latine formabat uertendumque alii dabat. sed plane poematum quoque non imperitus, delectabatur etiam comoedia ueteri et saepe eam exhibuit spectaculis publicis

     In euoluendis utriusque linguae auctoribus nihil aeque sectabatur, quam praecepta et exempla publice uel priuatim salubria, eaque ad uerbum excerpta aut ad domesticos aut ad exercituum prouinciarumque rectores aut ad urbis magistratus plerumque mittebat, prout quique monitione indigerent. etiam libros totos et senatui recitauit et populo notos per edictum saepe fecit, ut orationes Q. Metelli 'de prole augenda' et Rutili 'de modo aedificiorum,' quo magis persuaderet utramque rem non a se primo animaduersam, sed antiquis iam tunc curae fuisse

    Ingenia saeculi sui omnibus modis fouit. recitantis et benigne et patienter audiit, nec tantum carmina et historias, sed et orationes et dialogos. componi tamen aliquid de se nisi et serio et a praestantissimis offendebatur, admonebatque praetores ne paterentur nomen suum commissionibus obsolefieri

    Hasta aquí los textos que reflejan la educación, el buen gusto literario y algunas peculiaridades del, en su momento,  hombre más poderoso del universo. Son precisamente estos detalles nimios los que le hacen más interesante y cercano.
     

  • Octavio Augusto estuvo tres veces en Hispania

    Por fin el cálido verano ha dado paso al más dulce otoño. El verano se extiende de Junio, el mes de la diosa Juno, la homóloga romana de la griega Hera, a Septiembre, el més séptimo de un inicial año de diez meses. Entre el mes inicial y el final del verano se desgranan día a día los meses de Julio y Agosto. Julio se llamó primeramente “quintilis”, es decir, el mes quinto y Agosto “sextilis”, es decir, el mes sexto. El general o “imperator” Julio César dio su nombre al quinto y su sobrino y primer emperador Octavio Augusto dio el nombre al sexto.

    Octavio nació en septiembre del año 63 a.C.  y murió en agosto del año 14 d.C., (prescindiendo de la  exactitud cronológica dificultada por los cambios, adaptaciones y reajustes del calendario, que su tío Julio César ya reformó, hasta el día de hoy). Así que acaban de cumplirse 2.000 años y puede ser esta una buena ocasión para comentar algún detalle.

    "Augusto" fue uno de los numerosos títulos honoríficos que César Octavio acumuló en su persona. La palabra está relacionada con “augeo” que significa aumentar, crecer, ganar fuerza y “augurio” u “observación e interpretación de los mensajes favorables de los dioses”, por lo que “augusto” viene a significar  “consagrado por los augurios, con augurios favorables,santo, venerable, el elegido o favorecido por la divinidad”. Todavía hoy en italiano se emplea la palabra  “auguri” para expresar “los mejores deseos” para alguien. Hasta Octavio,el término “augustus” sólo se aplicaba a las cosas y no a las personas.

    El poeta Ovidio nos ilustra sobre el significado  del término. Al cantar la festividad y las ceremonias del día 13 de Enero dedicadas a Augusto, nos dice  en sus Fastos 1. 607 y ss.

    Sin embargo todos son celebrados con honores humanos;
    Sólo éste (Augusto) tiene un nombre asociado al supremo Júpiter.
    Los patricios a las cosas sagradas las llaman augustas; augustos son llamados
    los templos dedicados ritualmente por la mano de los sacerdotes.
    Tambien “augurio”  tiene su origen en esta palabra,
    y  todo lo que Júpiter engrandece con su poder.
    ¡Que engrandezca el imperio de nuestro guía, que aumente sus años
    y proteja vuestro umbral con la corona de encina.
    Y que el heredero de tan gran apellido con los auspicios de los dioses
    cargue con el peso del mundo con el mismo favor divino que su padre!

    sed tamen humanis celebrantur honoribus omnes:
    hic socium summo cum Iove nomen habet,
    sancta vocant augusta patres, augusta vocantur
    templa sacerdotum rite dicata manu;
    huius et augurium dependet origine verbi,
    et quodcumque sua Iuppiter auget ope.
    augeat imperium nostri ducis, augeat annos,
    protegat et vestras querna corona fores,
    auspicibusque deis tanti cognominis heres
    omine suscipiat, quo pater, orbis onus 

    Según las fuentes, al menos las que yo conozco, Augusto estuvo tres veces en Hispania y de las tres quedan algunos hechos relevantes y  alguna anécdota.

    El primer viaje tuvo lugar el año 45 a.C., cuando apenas contaba 18 años. Debía haber viajado antes con su tío, pero una enfermedad le impidió la marcha. Así que vino sólo para encontrarse en Tarragona con Julio César. En el viaje  naufragó y cuando llegó, su tío ya no estaba allí por lo que hubo de marchar por terreno enemigo y hostil hacia la Bética en donde se encontraba luchando en la guerra civil contra los hijos de Pompeyo.

    Nos lo cuenta Nicolás de Damasco en su  Vida de Augusto, FGrH F 127, …(10-11)

    (10) …Había muchos que querían acompañarle porque ya era una gran promesa, pero rechazó a todos, incluida su propia madre. Seleccionó al  más rápido y más fuerte de sus siervos e inició rápidamente  su viaje y cubriendo el largo camino con una increíble marcha  llegó junto a César, que ya había completado toda la guerra en el espacio de siete meses.

    (11) Cuando Octavio llegó a Tarraco, pareció difícil creer que había logrado llegar en medio de tantas dificultades propias de la guerra. Al no encontrar a César allí, tuvo que afrontar  más problemas y peligros. Alcanzó a César en España, cerca de la ciudad de Calpiá. César lo abrazó como a un hijo y le dio la bienvenida, porque él lo había dejado en casa, enfermo, y ahora lo veía inesperadamente a salvo de tantos enemigos y  bandidos. De hecho, ya no le dejó apartarse de él, sino que lo acogió  en sus propias dependencias militares. Elogió su celo e inteligencia, ya que él fue el primero en llegar de los que habían salido de Roma . Conversaba con él y le hacía preguntas porque quería hacerse una opinión correcta de su entendimiento. Se dio cuenta de  que era sagaz, inteligente y conciso en sus respuestas, que  siempre contestó inmediatamente, y aumentó  su estima y afecto por él. Después de esto tuvieron que navegar hasta Carthago Nova (Cartagena) para hacer acuerdos.  Octavio se embarcó en el mismo barco que César, con cinco esclavos, pero, además de los esclavos eligió a tres de sus compañeros a bordó y temía  que César se enfadara al descubrirlo. Sin embargo, currió todo lo contrario, y a César  le agradó que Octavio sintiera  cariño por  sus compañeros y lo elogió porque a él también  le gustaba tener siempre  con él hombres atentos y deseosos de de alcanzar la excelencia; y porque él ya daba no poca importancia a ganar una buena reputación en su patria.

    La rapidez y valentía con la que acudió el joven Octavio y el sentido común y responsabilidad con la que actuó durante la estancia en Hispania impresionaron favorablemente a Julio César, que probablemente comenzó a pensar en él como su heredero, como luego se descubrió en la apertura de su testamento que había custodiado la sacerdotisa vestal Máxima.

    También recoge esta información  Suetonio en su Vida de Augusto VIII:

    Poco después marchó  a Hispania junto a su tío materno, que luchaba contra los hijos de C. Pompeyo, apenas recuperado de una grave enfermedad, marchando a través de caminos infestados de enemigos, con unos pocos acompañantes incluso después de haber naufragado. Por todo esto se ganó su gran agradecimiento (César) y también por la sobriedad de sus costumbres, que pronto demostró, además de por su actuación durante el viaje.

    profectum mox auunculum in Hispanias aduersus Cn. Pompei liberos uixdum firmus a graui ualitudine per infestas hostibus uias paucissimis comitibus naufragio etiam facto subsecutus, magno opere demeruit, approbata cito etiam morum indole super itineris industriam.

    Y también Veleyo Patérculo, 2.59.3  nos recuerda cómo su tío César se lo llevó a Hispania con dieciocho años y lo mantuvo con él, montandolo incluso su carro.

    Aunque se había criado en la casa de su padrastro, Filipo, Cayo César, su tío abuelo, amaba a este niño como su propio hijo. A la edad de dieciocho años se lo llevó como compañero a la guerra de Hispania, y nunca tuvo otro hospedaje que el suyo ni vaijó en otro vehículo,  y aunque todavía un niño, lo honró con el sacerdocio del pontificado

    Quem C. Caesar, maior eius avunculus, educatum apud Philippum vitricum dilexit ut suum, natumque annos duodeviginti Hispaniensis militiae adsecutum se postea comitem habuit, numquam aut alio usum hospitio quam suo aut alio vectum vehiculo, pontificatusque sacerdotio puerum honoravit.

    El segundo viaje lo realizó entre los años 27 y 24 a.C. y acudió a Hispania para dirigir personalmente la guerra contra los cántabros y astures. En el año 26 se retiró enfermo a Tarraco, habiendo sufrido antes un percance de enorme importancia para un romano.

    Durante una marcha nocturna, (Augusto prefería viajar por la noche) se desencadenó una fuerte tormenta y un rayo, lanzado sin duda por el poderoso Júpiter, mató a uno de los porteadores de su litera, dejando tal vez inconsciente o gravemente afectado al propio Octavio. Este rayó le dejó para siempre secuelas, al parecer una especie de tembleque que de vez en cuando se le hacía presente.
    Suetonio nos informa de cómo consagró un templo a Júpiter Tonante en el Capitolio por haberle librado de este rayo. Tonante es precisamente el adjetivo que expresa el terror supersticioso que Júpiter producía en los romanos con sus truenos y rayos.

    “Consagró un templo a Júpiter Tonante, porque le  libró del peligro, cuando en una expedición contra los cántabros, durante la noche, un rayó rozó  ligeramente su litera y mató a un esclavo que iba delante para alumbrarle”. (Vida de Augusto, 29, 3)

    Tonanti Iovi aedem consecravit liberatus periculo,cum   expeditione Cantabrica per nocturnum iter lecticam eius fulgur praestrinxisset servumque praelucentem exanimasset.

    A la enfermedad que le apartó a Tarraco, consecuencia tal vez del rayo que estuvo a punto de matarlo, hace referencia Suetonio en Vida de Augusto, 81, 1:

    “A lo largo de toda su vida sufrió un buen  número de enfermedades graves y peligrosas. Sobre todo una, después de dominar Cantabria, cuando los flujos del hígado enfermo le llevaron a la desesperación y le obligaron necesariamente a recurrir a un tratamiento médico contrario e incierto: como los tratamientos  calientes no surtían efecto, se vio obligado a tratarse con   fríos, siguiendo la indicación de Antonio Musa (su médico)”.

    Graues et periculosas ualitudines per omnem uitam aliquot expertus est; praecipue Cantabria domita, cum etiam destillationibus iocinere uitiato ad desperationem redactus contrariam et ancipitem rationem medendi necessario subiit: quia calida fomenta non proderant, frigidis curari coactus auctore Antonio Musa

    Dion Casio en Historia de Roma 53, 25 nos recuerda la venida de Augusto a Hispania desde la Galia “para restablecer el orden” en el año 27 a.C. y cómo dirigió personalmente la guerra:

    Llevó a cabo el censo de los Galos y reguló su estado civil y político. Desde allí pasó a Hispania e igualmente organizó esta provincia.
    ….
    Augusto, en el momento de marchar con su ejército a Bretaña (los bretones no habían querido aceptar sus condiciones), fue retenido por los Salassos, que se levantaron contra él, y por los cántabros y Asturias que le hicieron la guerra.  El primero de estos dos pueblos vive al pie de los Alpes, como he dicho antes; los otros dos, a los pies de los Pirineos, en la parte más fuerte de la costa de Hispania y en la llanura debajo de la montaña.
    ….
    Augusto en persona marchó contra los Astures y contra los cántabros a la vez; como quiera que rechazaban rendirse por la seguridad que les inspiraba la fuerza de sus posiciones y tampoco entablaban combate porque eran inferiores en número; como por otra parte la mayoría estaban armados con jabalinas y le hostigaban en cuanto hacía algún movimiento, siempre situados delante en los lugares elevados y emboscados en lugares escondidos y en los bosques, Augusto se encontró en gran aprieto

    La fatiga y las preocupaciones habían alterado su salud y se retiró a Tarraco, donde cayó enfermo; entretanto, C.Antistio combatió a estos pueblos y obtuvo muchos éxitos, no porque fuera mejor general que Augusto, sino porque los bárbaros, despreciándole, se lanzaron en masa contra los Romanos y fueron derrotados. Así que él se apoderó de unos pocos lugares y luego T.Carisio se apoderó de Lancia, la ciudad más fuerte de los Astures, que había sido abandonada y redujo a un gran número de otras a su poder.

    Otros historiadores como Floro, en su Epitome Rerum Romanorum 2,33,12, 46 ss.  y Orosio en su “Historia adversus paganos”  6, 20-21 recuerdan también las Guerras Cántabras y cómo una vez finalizadas, a criterio de Augusto en el año 24 aunque se prolongaron hasta el 19 a.C., se cerraron después de doscientos años las puertas del templo de Jano en Roma, que debían permanecer abiertas en tiempos de guerra. Comenzaba así la llamada “paz de Augusto” (pax augusta)..

    Precisamente durante este viaje nos cuenta Dion Casio cómo el año 25 a.C. licenció a los soldados veteranos y fundo Augusta Emerita, la actual ciudad de Mérida.

    Dion 53, 26, 1

    Una vez acabada esta guerra, Augusto licenció a los soldados de más edad y les permitió fundar en Lusitania una ciudad llamada Augusta Emerita; a los que todavía estaban en edad en edad de servir en el ejército les ofreció en el propio campo algunos espectáculos bajo la dirección de Tiberio y Marcelo, como si fueran los ediles”.

    El tercer viaje tuvo lugar entre los años 16 y 13 a.C..  Primero fue a la Galia y dese allí a Hispania.
    En Narbona, en febrero del año 15 a.C. publicó los edictos referidos a los “Paemeiobrigenses” y a los “Aiiobrigiaecinos", ambos en el Bierzo, que aparecen en la  llamada “tessera Paemeiobrigensis” o Edicto del Bierzo. En ellos se recompensa a los pueblos que le permanecieron fieles en las guerras cántabras. Sin duda estos decretos y otras muchas medidas referidas a la promoción del estatus de numerosas ciudades de Hispania en estos años están en relación con el hecho de que viniera a Hispania por tercera vez, aunque las fuentes no lo atestiguan directamente. 

    Precisamente a la vuelta a Roma, el Senado decidió construir un altar a la paz, la  famosa Ara Pacis, a la que  parece referirse Dion Casio en su Historia de Roma, 54, 25:

    Después de poner todo en orden en  la Galia, en Germania y en Hispania, gastando mucho para algunas ciudades por separado,  recibiendo mucho de otras,  dando a unas la libertad y el derecho de ciudadanía y privando de él a otras, Auguste dejó a Druso en Alemania y regresó a Roma en el consulado de Tiberio y  Quintilio Varo. La noticia de su llegada, extendida por toda Roma, coincidió con los días en que Cornelio Balbo ofrecía unos espectáculos por la dedicación del teatro que todavía hoy lleva su nombre; Balbo se sintió tan orgulloso como si hubiera sido él el que había hecho volver a  Augusto,  aunque el agua desbordada del Tíber le  impidió llegar a su teatro sino en barco,  y también porque, en honor a su teatro, Tiberio le dio el primer turno de palabra. El Senado, de hecho, se reunió a continuación, y, entre otros acuerdos, decidió que, con motivo del regreso de Augusto, fuera erigido un altar en la propia Curia, en el que los suplicantes, cuando el príncipe estuviera  en el interior del  Pomoerium, debían encontrar  impunidad.

    El propio Augusto hace referencia  en sus Res Gestae divi Augusti (Monumnetum Ancyranum), 12:

    Cuando desde Hispania y la Galia regresé a Roma, después de haber realizado felizmente mis acciones en esas provincias, bajo el consulado de Tiberio Nerón y de Publio Quintilio, el senado decretó que se debía consagrar en honor de mi regreso el “Ara pacis de Augusto”  junto al Campo de Marte, y ordenó que los magistrados, sacerdotes y vírgenes Vestales celebrasen en ella cada año un sacrificio.

    Cum ex Hispania Gallaque, rebus in iis provincis prospere gestis, Romam redi Ti. Nerone P. Quintilio consulibus, aram Pacis Augustae senatus pro reditu meo consacrandam censuit ad campum Martium, in qua magistratus et sacerdotes et virgines Vestales  anniversarium sacrificium facere iussit.

    Ovidio también se hace eco de la fundación del Ara pacis en Fasti 1, 709 ss. Se refiere a los fastos del día 30 de Enero. Estos versos finales del libro son un canto a la paz, que me permito reproducir:

    El propio poema nos ha llevado al altar de la Paz.
    Este será el penúltimo día del mes.
    Con tus cabellos peinados y rodeada de las ramas de Accio,(1)
    acude, Paz, y quédate dulce en todo el orbe.
    Mientras falten enemigos, faltará también motivo para el triunfo,
    pero tú serás mayor motivo de gloria que la guerra para los generales.
    Que sólo el soldado lleve las armas con las que vencer a las armas,
    y  que la fiera trompeta no resuene sino en el desfile.
    Que el mundo cercano y el más lejano se asuste de los hijos de Eneas;
    Si alguna tierra temía un poco a Roma, que ahora la ame.
    Vosotros, sacerdotes, echad inciensos en las llamas de la paz.
    Y que una blanca víctima caiga muerta golpeada en su frente
    y rogad a los dioses, favorables a las peticiones piadosas,
    que la casa que trabaja por la paz, perdure en paz.

    (1) Se refiere a las ramas de laurel de la victoria de la batalla de Accio frente a Marco Antonio.

    Ipsum nos carmen deduxit Pacis ad aram.
    haec erit a mensis fine secunda dies.
    frondibus Actiacis comptos redimita capillos,
    Pax, ades et toto mitis in orbe mane. 
    dum desint hostes, desit quoque causa triumphi:
    tu ducibus bello gloria maior eris.
    sola gerat miles, quibus arma coerceat, arma,
    canteturque fera nil nisi pompa tuba.
    horreat Aeneadas et primus et ultimus orbis:
    si qua parum Romam terra timebat, amet.
    tura, sacerdotes, pacalibus addite flammis,
    albaque percussa victima fronte cadat,
    utque domus, quae praestat eam, cum pace perennet
    ad pia propensos vota rogate deos.

    Podía ser esta frase, utque domus, quae praestat pacem, cum pace perennet, la versión clásica y antigua de la máxima: “si quieres la paz, trabaja por la paz”.
     

  • Hipatia desengaña a un atolondrado joven enamorado

    Un joven discípulo de Hipatia confesó a su maestra su encendido amor a causa de su belleza, pero la maestra le desengañó contundentemente sobre la verdad de la belleza y su mera apariencia.

    Esta anécdota que desarrollaré a continuación me recuerda otra con cierto parecido acaecida en Madrid en época de los Austrias.

    Todas las grandes ciudades albergan una “sub urbe” o mundo subterráneo de galerías, pasadizos, túneles y conducciones diversas. Una de las primeras conducciones de gran envergadura y solidez es, por ejemplo, la “Cloaca Máxima” de Roma construida por para sanear el valle pantanoso del “foro”.

    Madrid, capital de España, está, como Roma, edificada sobre “siete colinas” y como toda gran ciudad, esta horadada por centenares de kilómetros de galerías y conducciones con diversa finalidad. Sobre muchas de ellas existen narraciones y relatos fantásticos, plenos de imaginación a veces, y en otras ocasiones con fundamento histórico, por curioso que nos parezca.

    Entre esos túneles siempre han generado gran curiosidad los que unían los castillos palacios con salidas al exterior de las murallas o con entradas en recintos especiales. Uno de los más curiosos en Madrid es el al parecer unía el Alcázar de los Austrias, antecedente del actual Palacio Real,  con el convento de la Encarnación. Por él se desplazaban los reyes para asistir a los oficios religiosos. Según una de esas narraciones apócrifas o imaginativas,  el rey Felipe IV entre otras cosas transitaba el túnel para visitar a una hermosa novicia del convento San Plácido por la que se sentía atraído. La novicia encontró un método eficaz para acabar con el acoso de lúbrico monarca: pidió que, ante la visita del monarca,  se le vistiese con la mortaja de difunta y fuese colocada en un ataúd  iluminado por los hachones funerarios fingiendo su muerte.

    Recuerda esta anécdota, ficticia o real, como decía, otra menos extrema atribuida a la famosa filósofa y matemática Hipatia de Alejandría, víctima de la intransigencia de un grupo de cristianos del siglo V en el marco de conflictos religioso-sociales, alimentados  por la intransigencia de algunos líderes como el obispo  Cirilo. Hipatia fue brutalmente asesinada  en el año 415. Su figura, olvidada durante mucho tiempo, fue luego y aún es ahora objeto de diversas y contrarias interpretaciones, de las que probablemente hablaré en otra ocasión y de interés por los modernos medios de comunicación y arte (recordemos la famosa película Ágora de Alejandro Amenabar estrenada en el año 2009 con notable éxito, a pesar de los también notables errores históricos.

    Pues bien, Hipatia unía a su condición de mujer, la de sabia, ilustrada, filósofa,  y también la de virgen  y virgen y bella.  La virginidad  le venía en parte impuesta por su dedicación absoluta a la ciencia y a la reflexión filosófica, que exigen una continua atención. Además por su orientación filosófica neoplatónica estaba interesada en el mundo ideal de las ideas y no en el de la mísera materia.

    Se cuenta que un atolondrado e inexperto joven, locamente enamorado de ella, insistía en sus pretensiones amorosas. Hipatia le hizo ver su condición de ser mortal e imperfecto, a semejanza de la monja aunque con un método menos drástico: le mostró al joven el paño higiénico con  el que la joven limpiaba la sangre menstrual que mensualmente, como el nombre indica, expele la condición femenina de la mujer fértil, diciéndole:  “querido joven, esto  es en realidad lo que tú amas, no la belleza en sí misma” o  según otra versón “esto es lo que tú amas,joven, y no es nada bello”.

    La anécdota nos la cuenta el ateniense Damascio, en su obra Alexandría:

    Acostumbraba a ponerse su manto de filósofa y pasear por medio de la ciudad interpretando públicamente a Platón y a Aristóteles, y las obras de algunos otros filósofos para quienes deseaban escucharla. Además de su habilidad en la enseñanza, destacaba en el pináculo de la virtud. Era justa y casta y permaneció siempre virgen. Era tan bella y bien constituida que uno de sus discípulos se enamoró de ella y al ser incapaz de controlarse a sí mismo, le mostró un signo de su encantamiento. Hipatia, intentó, sin conseguirlo, calmarle mediante la música. En realidad ella cogió unos  paños que había manchado con la menstruación y dijo "esto es lo que tú amas, joven, y esto no es bello". Él se sintió tan avergonzado y asustado ante la horrible visión que experimentó un cambio en su corazón y se convirtió rápidamente en un hombre mejor.

    Así era Hipatia, tanto inteligente y elocuente en sus discursos como cortés en sus actuaciones. La ciudad entera la quería sin lugar a dudas y le tenía gran veneración, pero los gobernantes de la ciudad la envidiaron desde el principio, algo que frecuentemente ocurría en Atenas también. Pues si la filosofía había perecido, sin embargo, su nombre aún parecía venerable y magnífico a los hombres que ejercían de líderes en el Estado (Alexandria2: 1 993, 57-58)

    Nota: El texto lo reproduce Amalia González Suarez, que lo publica por primera vez en La otra Historia. Ed. Tertulia Feminista les Comadres, Gijón, 2003. La autora  Maria Dzielska, autora de Hipatia de Alejandría  (Ed.Siruela)  localiza la cita en Damascio, frag. 102, pag-77.15-17 .

    También la Suda (enciclopedia bizantina en griego del siglo X con más de 30.000 entradas), dice en la palabra  Hypatia, Ὑπατία:

    A su condición de maestra añadió  el permanecer virgen, alcanzando la más alta virtud práctica, siendo justa y prudente. Era tan  hermosa y atractiva que uno de los jóvenes que asistían  a sus lecciones se enamoró de ella. El no fue capaz de contener su deseo y le informó de su enamoramiento. Informes que no conocen la verdad, dicen que Hipatia lo liberó de su pasión con la música, pero la verdad es que la música no consiguió  ningún efecto. Ella le presentó  algunos de sus trapos de mujer (con la sangre menstrual) , y los arrojó delante de él, mostrándole los signos de su origen impuro, y dijo: "De esto estás enamorado, joven,  y no hay nada hermoso en ello." (Suda en línea, Upsilon 166)

    La anécdota puede parecer grotesca, pero aumenta su posibilidad si consideramos el interés por la filosofía neoplatónica de Hipatia. El paño higiénico es el símbolo de la materialidad e imperfección del cuerpo femenino frente a la perfección de la belleza en sí que busca la filósofa.  Curiosamente, el nombre Hypatia significa etimológicamente “la perfecta, la excelsa, la elevada”. Naturalmente, hoy es muy diferente la consideración de la materia frente al espíritu  y de la perfección o imperfección del cuerpo femenino. Las ideas sólo se pueden explicar y comprender en su contexto histórico.

  • Libros de adorno

    Hoy se publican miles de libros, miles de títulos y miles de ejemplares de cada título. En la Antigüedad la industria editorial era mucho más pequeña, pero existe un importante comercio de libros primero de papiro y luego de pergamino o piel.

    Pues bien, entonces como ahora existieron personas que exponían libros en las estanterías de sus casas simplemente por ostentación, libros que no habían leído, si bien no se llegó al extremo de exponer en las bibliotecas libros simulados, cajas vacías representando lomos de libros  importantes, aunque al decir de Séneca, eran los lomos lo único que vieron algunos romanos.

    Séneca  se refiere a esta costumbre en su “ De tranquillitate animi,” 9, 4:  

    ¿De qué sirven innumerables libros y librerías, de los que el  dueño apenas ha leído  en toda su vida los índices? Una multitud de libros es una carga, y  no enseña; y así te será mucho más satisfactorio seguro entregarte á unos pocos autores, que andar errante por  muchos. En Alejandría ardieron cuarenta mil  libros.  Alguno habrá alabado este hermosísimo testimonio de la opulencia del  rey, como incluso hizo Livio,  que dijo que aquello fue extraordinaria obra  de la exquisitez y preocupación de los reyes. Pero aquello no fue ni elegancia ni preocupación, sino un  exceso de pretensión estudiosa, mejor ni siquiera estudiosa, porque los compraron no para el estudio, sino para la vista;  como ocurre a muchísimos ignorantes,  incluso los libros de las primeras letras infantiles no son instrumentos para los estudios, sino adorno de sus comedores. Téngase en consecuencia la cantidad de libros que sea necesaria y ninguno  para aparentar. Me dices que te parece más adecuado el gasto en estos que en copas de Corinto y en cuadros de pintura. Pero allí donde hay exceso hay vicio. ¿Qué razón hay para disculpar al hombre que acapara armarios de madera de tuya y de marfil, o rebusca obras de autores desconocidos o prohibidos y bosteza entre tantos miles de libros, a quien lo único que le agrada son los cantos y títulos de sus volúmenes? Así pues verás en casa de los más ignorantes todo lo que está escrito de discursos y de historia y las estanterías levantándose hasta el techo; pues incluso ya entre los baños y las termas se instalan también bibliotecas como el adorno necesario de la casa. Yo lo perdonaría sin duda si surgiese de un deseo excesivo de estudios, pero ahora, mezcladas con las imágenes de sus antepasados, se compran estas obras exquisitas de inteligencias divinas  para el embellecimiento y adorno de las paredes.

    Studiorum quoque, quae liberalissima impensa est, tamdiu rationem habet quamdiu modum. Quo innumerabiles libros et bibliothecas, quarum dominus uix tota uita indices perlegit? Onerat discentem turba, non instruit, multoque satius est paucis te auctoribus tradere quam errare per multos. Quadraginta milia librorum Alexandriae arserunt. Pulcherrimum regiae opulentiae monumentum alius laudauerit, sicut et Liuius, qui elegantiae regum curaeque egregium id opus ait fuisse. Non fuit elegantia illud aut cura, sed studiosa luxuria, immo ne studiosa quidem, quoniam non in studium, sed in spectaculum comparauerant, sicut plerisque ignaris etiam puerilium litterarum libri non studiorum instrumenta, sed cenationum ornamenta sunt. Paretur itaque librorum quantum satis sit, nihil in apparatum. (Honestius, inquis, huc se impensae quam in Corinthia pictasque tabulas effuderint.) Vitiosum est ubique quod nimium est. Quid habes cur ignoscas homini armaria e citro atque ebore captanti, corpora conquirenti aut ignotorum auctorum aut improbatorum et inter tot milia librorum oscitanti, cui uoluminum suorum frontes maxime placent titulique? Apud desidiosissimos ergo uidebis quicquid orationum historiarumque est, tecto tenus exstructa loculamenta: iam enim, inter balnearia et thermas, bibliotheca quoque ut necessarium domus ornamentum expolitur. Ignoscerem plane, si studiorum nimia cupidine erraretur; nunc ista conquisita, cum imaginibus suis discripta, sacrorum opera ingeniorum in speciem et cultum parietum comparantur.
     

  • Los nombres de los dedos de la mano

    Cada uno de los dedos de la mano tiene su nombre: pulgar, índice, corazón o medio, anular y meñique. ¿Pero por qué tienen esos nombres? Algunos nombres parecen evidentes; otros no lo son tanto, pero todos deben tener algún motivo, como ocurre en su origen con todos los nombres que aplicamos a todos los seres.

    La palabra “dedo”  deriva de la latina  digĭtus, y además del apéndice de las extremidades es también una medida de longitud equivalente a unos 18 milímetros. Como aprendemos a contar con los dedos, también significa “cifra o número”, de donde á su vez deriva el actual término “digital”. v: https://www.antiquitatem.com/lenguaje-de-signos-digital-digit-bit .

    Los nombres actuales de cada uno de los dedos de la mano son  continuación de los nombres latinos y se han formado o bien a partir de la posición en la mano, de alguna característica como la fuerza o dimensión y de la función que puede cumplir.

    Nos lo resume perfectamente San Isidoro de Sevilla en sus Etimologías XI, 1, 70-71:

    Del hombre y sus partes
    La denominación de los dedos (digiti) se explica porque son diez (decem) o porque coexisten unidos en perfecta conjunción (decenter): encierran en sí el número perfecto y el más armonioso orden. El primero se llama pulgar (pollex), porque entre los otros goza de poder (pollere) y potestad. El segundo índice(index), y también salutaris o demonstratrorius, precisamente porque con él saludamos o señalamos. El tercero impúdico, porque con frecuencia se expresa con él alguna burla infamante. El cuarto anular, porque en él se lleva el anillo. Recibe también el nombre de medicinal, porque con él aplican los médicos los ungüentos. El quinto auricular, porque con él nos rascamos el oído.

    De homine et partibus eius
    Digiti nuncupati, vel quia decem sunt, vel quia decenter existuntt. Nam habent in se et numerum perfectum et ordinem decentissimum. Primus pollex vocatus, eo quod inter caeteros polleat virtute, et potestate. Secundus index et salutaris, seu demonstratorius, quia fere eo salutamus, vel ostendimus. Tertius impudicus, quod plerumque per eum  opprobrii insectatio exprimitur. Quartus anularis, eo quod in ipso anulus geritur. Idem et medicinalis, quod eo trita collyria a medicis colliguntur. Quintus auricularis, pro eo, quod eo aurem scalpimus.

    Conviene llamar la atención sobre las curiosas y elementales etimologías a que tan dado es San Isidoro, siguiendo por cierto la estela de famosos gramáticos romanos como Varrón.

    Así dice que se llaman “dedos” porque son “diez” (decem) o porque coexisten “decentemente, adecuadamente” (decenter), en un ejercicio de imaginación injustificado a todas luces. Lo cierto es que no hay un término indoeuropeo para “digitus”, que parece más bien una forma familiar de la que poco podemos decir.

    Es correcta en cambio la etimología del primero, del pulgar, que  procede de pulgaris y este de pollicaris y este de pollex,-cis y este de “pollere”, ser fuerte. En algunas partes se le llama también “matapiojos o matapulgas” porque con él se matan tan indeseables insectos y ahí encuentran algunos la explicación de por qué la forma actual es “pulgar” y no “polgar” como parece debería derivar de “pollicaris”; se trataría de una asimilación vulgar con “pulga”. Sin embargo más bien el proceso parece haber sido el inverso: de pollicaris, pulgaris se deduce que sirve para acabar con los bichitos.

    La explicación para el segundo, el dedo “índice” (index, salutaris, demonstrativus) también parece clara y evidente. Por ejemplo, así lo emplea Horacio en sus   Sermones (o Sátiras). 2,8, 20-26

    Yo estaba arriba y cerca de mí Visco Turino y debajo, si no recuerdo mal, Vario; Vibidio estaba con Servilio Balatón; Mecenas los había llevado como su sombra. Nomentanos estaba encima de él mismo (el anfitrión) y Porcio estaba debajo haciendo el ridículo cada vez que se zampaba los pasteles de un bocado.
    Nomentano estaba con esta función:  señalar con su dedo índice todo lo que por casualidad pasaba desapercibido…

    'summus ego et prope me Viscus Thurinus et infra,
    si memini, Varius; cum Seruilio Balatrone
    Vibidius, quos Maecenas adduxerat umbras.
    Nomentanus erat super ipsum, Porcius infra,
    ridiculus totas semel absorbere placentas;

    Nomentanus ad hoc, qui, siquid forte lateret,
    indice monstraret digito;

    El dedo tercero es el “del medio” “medius”, o el grande (summus), como también se llama en latín. ¿Por qué San Isidoro y los romanos le llaman impudicus, infamis, famosus? San Isidoro lo explica a medias, aunque sus lectores saben perfectamente a qué se refiere. Con él, hace dos mil cuatrocientos años como hoy en día se hacía el feo, insultante y obsceno gesto de “la peineta” que tanta extensión ha adquirido en los últimos tiempos. Consiste en, manteniendo los cuatro dedos cerrados, levantar el medio en una clara representación del pene y los testículos; gesto vulgar que hemos de leer en términos vulgares como “vete a tomar por culo”. A este asunto he dedicado  todo un artículo. Véase:  https://www.antiquitatem.com/digitus-impudicus-dedo-obsceno-peineta .

    Al cuarto se le llama “anular”, de “anularis” y éste de “anulus”, anillo, (en latín también honestus y medicus) porque en él según dice S. Isidoro se lleva el anillo.

    Anillo procede del latín  anĕllus,(anillito) diminutivo de  anulus (anillo)  y este a su vez de anus, aro, anillo, de forma circular). Resulta evidente, pues,  por qué se llama así al “Orificio en que remata el conducto digestivo y por el cual se expele el excremento” (RAE)..

    El nombre de este dedo se merece todo un artículo propio, porque es mucha la literatura antigua dedicada a los anillos de los romanos, y a los dedos y mano en la que ha de llevarse. Y no menos interesante es analizar por qué se le llama “dedo medicinal o dedo del médico”. San Isidoro nos da una explicación simple, que puede no ser suficiente. Aulo Gelio, Macrobio, Plinio nos dan noticias curiosas mejor que interesantes sobre este dedo. Lo trataré también en un artículo independiente próximamente.

    El quinto se llama “ultimus”, “nimius” y “minimus” en latín y “meñique” en castellano precisamente por ser el más pequeño. La Real Academia Española explica el término como “Cruce de menino, niño, y mermellique o *margarique, vars. de margarite, procedentes del fr. ant. margariz, renegado, traidor, papel a veces atribuido a este dedo en dichos y consejas). En todo caso relacionado con minino, menino y estos con minimus, el más pequeño. En inglés es igual de evidente “Little finger”, así como en francés “petit doigt”, en alemán klein Finger, mignolo en italiano, en catalán dit petit, dedinho en gallego,

    También se le llama “auricularis”, auricular, de auricula, oreja, por su adaptación para la función de hurgarse en los oídos.

  • El ruido con que ruge la ronca catarata

    La palabra española “ruido” deriva de la latina «rugitus», “rugidus”, de donde procede también el cultismo “rugido”. El ruido es un sonido desagradable al oído y molesto para el espíritu. Existen, por ello, numerosas asociaciones y movimientos que luchan contra lo que también se llama “contaminación acústica”.

    Vivimos realmente en una sociedad y cultura muy ruidosa como consecuencia del constante trasiego y movimiento a que estamos sometidos, de la actividad laboral e industrial y de algunas costumbres sociales como la afición a la música y grandes conciertos al aire libre.

    Podemos pensar, sin duda con exactitud, que la vida de los antiguos  en general  era menos ruidosa y más sosegada, pero de ninguna forma esto puede significar que no sufran también las consecuencias del ruido molesto y enervante.

    Interesado en algún momento por conocer mejor la incidencia del ruido en la vida de los antiguos, fui recabando información diversa. Son numerosos los textos que de ello nos informan.

    Uno de los más conocidos y citados se refiere a  Síbaris, ciudad griega del sur de Italia que allá por el año 600 antes de Cristo habría prohibido el ejercicio en el interior de la ciudad de oficios tales como herrero, calderero, carpintero que con su martilleo y ruido molestan el sueño y descanso de los ciudadanos; también habrían prohibido la cría de gallos que anuncian temprano el nuevo día. Nos lo cuenta, por ejemplo,  Ateneo de Náucratis (siglo II-iii d. J.C.), en su libro “Los Deipnosofistas, XII 518 C-D” o “El Banquete de los sofistas”, o “El Banquete de los eruditos” (que con estos títulos se conoce y cita).  Nos lo cuenta en XII 518 C-D:

    Véase… https://www.antiquitatem.com/el-ruido-en-la-antiguedad-sibaris-sordos

    No nos extraña, pues, que sibaritas, además de habitantes de Síbaris, hay pasado también a designar a toda persona de gustos exquisitos amante del placer.

    La fantasía popular ha adjudicado numerosas extravagancias a los “sibaritas” y tal vez las citadas sean alguna de ellas a las que se deba dar poco crédito, pero, el hecho de que los antiguos se refieran a ellas, es la evidencia de que el ruido fue una preocupación y en algún sentido podríamos considerar la prohibición citada como el primer caso de protolegislación acústica.

    Muy conocido y citado es también el poema  57 del libro XII de Epigramas del poeta satírico Marcial, de origen hispano, en el que nos cuenta cómo cuando está harto y cansado de los muchos ruidos de la ciudad, Roma, se marcha a su pequeña finca en el campo.

    También se cita una carta del filósofo y naturalista Séneca, asimismo de origen hispano, a su amigo Lucilio en el que se queja amargamente de todos los ruidos que ha de sufrir por vivir precisamente encima de unos baños, a los que tan aficionados son los romanos. Se trata de la carta número 56 “Ad Lucilium”.

    Menos citados son  unos versos del también satírico Juvenal en los que se queja del ruido que las ruedas de los carros hacen al girar en una encrucijada de calles. Lo hace en Saturae, III, 236-237.

    Pero el texto sin duda más profusamente citado es uno de Plinio el Viejo (23-79) el naturalista que murió víctima de su curiosidad en la erupción del Vesubio que destruyo Pompeya, en el que presuntamente afirma en su obra Naturalis Historia,( Historia Natural) que los pueblos que habitan junto a las cataratas del río Nilo son sordos como consecuencia del fragor y ruido que produce el agua al caer.

    El pasaje es citado en centenares, miles tal vez, de libros, artículos, blogs, páginas web, documentos de instituciones, documentos de asociaciones médicas, de juristas, de ciudadanos, de departamentos hospitalarios y hasta en alguna tesis doctoral. Pero en ninguno de ellos se da la referencia exacta del texto, indicando el libro concreto de los 37 que constituyen la obra, ni el capítulo ni el párrafo. Tan sólo se repica una y otra vez una referencia general que en español suele ser, con alguna pequeña variación:

    Plinio el viejo en su Historia Natural dice, ( menciona, hace notar, observa,) que las personas que vivían cerca de las cataratas del Nilo quedaban sordas¨.

    En inglés la afirmación suele ser del tipo “Pliny the Elder in his Natural History mentioned persons living near the cataracts of the Nile were strucken deaf”.

    En algún caso se completa la información  añadiendo un “todos los habitantes” generalizador e incluso hay quien especifica que “Plinio observa” como si lo hubiera hecho personalmente o todavía hay quien en su afán de concreción informa de que se trataba de los pescadores de la zona, pero en ningún caso dando la referencia concreta de la fuente, como es obligado a la hora de citar textos antiguos y modernos.

    He intentado por mi parte localizar el pasaje concreto, el topos o lugar en el que Plinio hace esta afirmación. He de confesar con toda humildad que no lo he encontrado, a pesar de revisar todos y cada uno de los 37 libros,( en sentido antiguo), que constituyen, como decía, la enciclopedia de Plinio. Estaría muy agradecido en consecuencia a quien pudiera facilitarme esta información, que me temo que es errónea.

    Pronto sospeché del error de esta cita al atribuir a Plinio una afirmación en su obra Naturalis Historia que realmente no existe. Confirmó mi sospecha el feliz encuentro con un curioso libro del abate Don Secundo Lancellotti titulado “Farfalloni de gli Antichi Historici”  (Sinsentidos, disparates de los historiadores antiguos) publicado en Venecia en 1636 en el que critica lo que considera enormes errores o disparates de los antiguos.

    Precisamente el segundo “farfallone” o “sinsentido” de que trata lo titula “Che que  popoli, c’habitano appresso le Catadupe del Nilo sieno tutti sordi” (Sobre el que los pueblos que habitan junto a las Cataratas del Nilo son todos sordos).

    El abate Lancelloti no atribuye esta afirmación a Plinio, sino a Cicerón, como más adelante comentaré y en el inicio del comentario dice algo de enorme interés para el caso que nos ocupa que no me resisto a transcribir literalmente en italiano y luego en español:

    Acquistarono gli Scrittori Antichi tanta riputatione appresso i posteri, e persevera in modo, che non solamente di Pittagora, ma della maggior parte d’essi, par quasi che basti l’ Ipse dixit. Ha detto questa, o quella cosa questo o quell’ Auttore, dunque vera, non si cerchi più oltre. E cosí i loro FARFALLONI sono ammirati, citati, trascritti per marauiglie grand.

    Adquirieron los escritores antiguos tanta reputación entre los posteriores, e incluso continúa, que no solamente de Pitágoras sino de la mayor parte de ellos, como que basta el Ipse dixit. Ha dicho esta o aquella cosa este o aquel autor, pues es verdad y no se mire ningún otro. Y así sus disparates son admirados, citados, transcritos como grandes maravillas
     

                      

                    

    El mismo abate Lancellotti hace referencia en este “farfallone” a Cicerón (106 a.C-43 a.C), que en su obra “De Republica, 6,19“, en el famoso pasaje del Somnium Scipionis (el sueño de Escipión), hablando  del sonido que produce el movimiento de las esferas del cielo, dice que no podemos oírlo nosotros, porque debido a su frecuencia  nuestros oídos  se han vuelto sordos y que de todos los sentidos el del oído es el más grosero y obtuso. Y pone como ejemplo para confirmarlo el de las gentes que viven junto a las cataratas del Nilo, que se han quedado sin oído debido al estrépito de la caída del río.

    Saturados los oídos de los hombres con este sonido, ensordecieron; pues no hay en  vosotros sentido más torpe, como allí donde el Nilo  se precipita desde las altas montañas en las que se llaman cataratas, la gente que habita aquel lugar, carece del sentido de la audición por el fragor del ruido.

    'Hoc sonitu oppletae aures hominum obsurduerunt; nec est ullus hebetior sensus in vobis, sicut, ubi Nilus ad illa, quae Catadupa nominantur, praecipitat ex altissimis montibus, ea gens, quae illum locum adcolit, propter magnitudinem sonitus sensu audiendi caret. (Cic. De Republica, 6,19)

    Esta sí es una cita contrastada. Ahora bien, ¿por qué ha tenido menos éxito Cicerón, entre los científicos apenas ninguno, que la cita apócrifa de Plinio? Tal vez porque la condición de naturalista y por tanto científico de Plinio da más autoridad que lo que dice un retórico como Cicerón, a fin de cuentas excesivamente locuaz como buen abogado.

    Pero el hecho de que lo cite Cicerón es prueba de que  esta opinión, disparatada según Lancellotti, estaba extendida entre las personas cultas de Roma del siglo I antes de Cristo.

    Pues bien, volviendo a Plinio diremos que en su notable enciclopedia Historia Natural hace referencia, como es lógico, a las Cataratas del Nilo e incluso a su ruido ensordecedor, pero de ninguna manera en los términos en los que lo hace la cita que estamos comentando:

    En  Naturalis Historia, lib.V, 10, 54 dice: 

    Luego tras chocar con  unas islas, e interrumpido por otros tantos obstáculos, finalmente encerrado por los montes, es empujado como un torrente, con las aguas aceleradas hasta el lugar de los Etíopes, que se llaman Catadupas (cataratas); encerrado de nuevo en un canal  entre peñascos, se cree que no fluye sino que se despeña con inmenso fragor.

    subinde insulis impactus, totidem incitatus inritamentis, postremo inclusus montibus, nec aliunde torrentior, vectus aquis properantibus ad locum Aethiopum, qui Catadupi vocantur, novissimo catarracte inter occursantes scopulos non fluere inmenso fragore creditur, sed ruere.

    En  Natualis Historia, lib. VI, 35, 181 dice:

    Este conquistó ciudades …..Attena, Stadisse, en donde el Nilo, precipitándose, quita con su fragor a sus habitantes la audición. También conquistó Napata.

    is oppida expugnavit … Attenam, Stadissim, ubi Nilus praecipitans se fragore auditum accolis aufert. diripuit et Napata.

    Por lo demás otros autores, como el propio Séneca (4 a.C.-65 d. C.),  hace referencia en sus Quaestiones Naturales,. 4,2,5  a las cataratas del Nilo y a su ruido ensordecedor:

    … finalmente, superados los obstáculos, sin terreno, cae en una enorme profundidad con enorme estrépito del lugar. Una colonia, colocada allí por los Persas, no pudo soportar el ruido anulados  sus oídos por el continuo fragor, por lo que hubieron de ser traslados a otro lugar más tranquilo.”

    …tandemque eluctatus obstantia in uastam altitudinem subito destitutus cadit cum ingenti circumiacentium regionum strepitu. Quem perferre gens ibi a Persis collocata non potuit obtusis assiduo fragore auribus et ob hoc sedibus ad quietiora translatis

    Por cierto, que esta idea del traslado de la colonia o ciudad lo repite el mismo Séneca en la famosa Epístola LVI  a Lucilio citada más arriba.

    No es fácil entender cómo se hace profusamente una cita cuestionable mientras no se utilizan otras varias que confirman lo que en el fondo se pretende: que los antiguos griegos y romanos eran conscientes de los perjuicios que para la audición representa un elevado nivel de ruido, sea producido por el propio ser humano o por la naturaleza.

    Tampoco es fácil entender cómo se ha esgrimido como “argumento de autoridad” una cita sin comprobar previamente su existencia.

    Al menos de todo ello debemos  sacar algunas conclusiones:

    1.  El “argumento de autoridad” ha de basarse ante todo en fuentes  reales y contrastadas. Es decir, debe existir la fuente.

    2.  Las fuentes, por mucha autoridad que tenga su autor, han de ser sometidas a crítica textual y también científica. Los errores científicos existieron en la Antigüedad y también en la actualidad, incluso publicados por autores y revistas científicas de prestigio.

    3. La multiplicación y repicación de una misma cita (hoy tarea de gran facilidad con los medios informáticos) no aumenta su  autoridad;  si la cita realmente no existe, lo que demuestra es el poco rigor con el que generalmente se actúa .

  • El primer poema antiguo muy misógino

    En el mundo antiguo, en el griego y romano, la mujer no tiene presencia en la vida política y aun social salvo muy raras excepciones.

    El gineceo (del griego γυναικεῖον (gynaikeion,  de γυνή (gyné), mujer ,  y  οἰκίον, oikion, casa)  era el espacio doméstico al que quedaban reducidas las mujeres limitadas a las tareas de la casa y a la procreación (véase https://www.antiquitatem.com/lanam-fecit-epitafio-matrona-romana

    Nota: en oposición androceo, (del lat.  androecium, y este del gr. ἀνήρ, ἀνδρός, aner, andros,hombre, varón, y οἰκίον, oikion, casa) será el espacio para los hombres.

    La visión que de la mujer nos dan los textos literarios antiguos es en su enorme mayoría misógina y de desprecio de la mujer.

    Nota: misoginia: μισογυνία; 'odio a la mujer' o desprecio a la mujer;   del griego  μισόγυνος, misoginos, y este  de μισέω (miseo), "detestar, odiar", y  γυνή (gyné), "mujer".

    No todos los textos referentes a la mujer son misóginos ni toda la cultura y sociedad griega. Desde luego, en la religión y mitología griega, junto al mito de Pandora como introductora en la humanidad de todos los males (similar, pues, al papel de Eva en el Paraiso judeo cristiano), está también el papel relevante de numerosas diosas y heroínas. Pero por lo general, como decía, lo que se trasluce es una visión muy machista.

    Semónides  de Amorgos (ss. VII – VI a. C.), que según la tradició nacio en la isla de Samos y luego marchó a organizar  la colonia de Amorgos en las Cícladas, es un poeta satírico de poca calidad del que se conservan apenas 29 fragmentos.

    Los manuales más técnicos de literatura le llaman “poeta yámbico”, aunque el término no tiene un significado absolutamente específico en cuanto a contenidos o forma de ese tipo de poesía,

    Uno de los fragmentos más largos es el Fragmento 7, del que se conservan 118 versos. Es el poema más famoso de Semónides por su chocante, hoy diríamos aberrante,  misoginia, uno de los ejemplos más antiguos. Ya Hesíodo, poco antes, nos ofreció también una visión misógina y despectiva con la mujer en su Teogonía y en su Los trabajos y los diás.

    El famosos poema de Semónides se suele llamar Yambo de las mujeres.

    En este poema se da una visión sobre los diversos tipos de mujer que choca frontalmente con nuestra sociedad moderna y nos  produce un enorme malestar. Pero que sea rechazable no quiere decir que no deba ser conocido, entre otras cosas porque es necesario conocer el origen y uso a lo largo del tiempo de estos tópicos sociales, que tienen luego su reflejo también en la obra literaria, y en segundo lugar porque sigue habiendo todavía personas con ideas muy parecidas o próximas a las de Semónides a las que conviene poner ante el espejo del tiempo.

    Por otra parte, aunque su calidad literaria sea más bien escasa, el documento  nos ayuda a conocer el pensamiento griego.

    Para ser justos, habremos de decir que Semónides también es crítico y ácido con los hombres. Así por ejemplo en el Fragmento 1D, que reproduzco también al final de este artículo, sobre la vulnerabilidad del hombre. En realidad,como tantos críticos amargos, el de Amorgos parece estar enfadado con el mundo entero.

    Por otra parte, no es tan original; su comparación de los diversos géneros de mujer con los animales, bien sea por su parecido físico o por su comportamiento, enlaza con el mundo de la “fábula” en la que los vicios y virtudes humanos se encarnan en animales parlantes, género que a su vez enlaza con algunos mitos, como el de Prometeo, que repartió las cualidades entre  muchos animales y se quedó sin materia prima para los hombres y por ello tuvo que cambiar la apariencia de muchos animales por la de hombres, que sin embargo conservaban su espíritu animal. Incluso tal vez se inspirará en algún cuento popular.

    En el poema podemos establecer dos partes: en la primera nos dice que dios hizo  diez diversos tipos de mujeres, que él describe haciéndolas proceder de  ocho animales: el perro, el asno, el cerdo, el zorro, la comadreja, el simio, la yegua y la abeja y de  dos elementos naturales: el mar y la tierra.  La comparación o identificación es con los aspectos negativos de estos animales; tan sólo tiene una visión positiva y elogiosa de la abeja, que es trabajadora y prudente. Por otra parte la comparación es exclusivamente con la función o tareas domésticas que se le adjudican en la sociedad griega. Por eso al único tipo que no censura es el que garantiza y trabaja por la prosperidad de la casa, del oikos (οἰκοs).

    Nota: por cierto que la palabra “economía” tiene su origen precisamente en el término griego οἰκονομία (oikonomía), compuesto de oikos (οἰκοs), casa, y νομία (nomía), de νομοs, nomos, norma, ley, principio. Así que la economía en principio es la ciencia de la administración de la casa.

    En la segunda parte extrae la lección moral, después de asegurar:

    «Así pues, Zeus creo este enorme mal, las mujeres»

    Ζεὺς γὰρ μέγιστον τοῦτ’ ἐποίησεν κακόν, γυναῖκας·

    Semónides recoge estas comparaciones sin profundidad psicológica alguna de los tópicos que la sociedad de hombres de su tiempo utiliza; imaginemos los banquetes y celebraciones de hombres en los que, entre otros, estos serían temas de conversación y chistes machistas de este tipo.
    Es más,  probablemente este poema está escrito precisamente para el simposium, un espacio exclusivamente masculino, o comida sólo de hombres. que tanto complacían a los griegos. en los que la utilización de tanto tópico injusto y machista, expresión del poder sexual masculino, haría las gracias de los machos comensales. En realidad lo que están criticando es la transgresión de la conducta que ellos esperan de la esposa sumisa y doméstica.

    Pero también podemos pensar que los vicios y conductas que se critican: la gula, la obesidad, la fealdad, la torpeza, la histeria, la volubilidad, la pereza, la inercia, la malicia, la perversidad, la vanidad, la presunción o la lujuria,  son propios de hombres y mujeres  si bien, para el hombre machista son más reprobables en la mujer, cuya actividad se debe centrar en la prosperidad de la casa y de la familia. Es decir, esta crítica en las mujeres también obligaba a los hombres a ser críticos con estas actitudes en sí, las practicara quien las practicara.

    Claro que en esta guerra de sexos, también a veces las mujeres formulan tópicos y lugares comunes de semejante inexactitud sobre los hombres. Y estas competiciones, desde luego, son muy antiguas y han perdurado a lo largo los siglos.

    Desde luego es esta una visión de su época más prosaica y pegada a la realidad del momento que la de la épica de Homero, con sus bellas y graciosas mujeres de los héroes guerreros.

    Desgraciadamente, estos tópicos y otros varios (recordemos la frecuente comparación con la serpiente en la cultura occidental a partir del episodio de Eva en el Paraiso Terrenal)  se siguen utilizando hasta nuestros días en canciones populares de todos los tiempos en todas partes, en perlas machistas inmersas en cualquier contexto, en chistes frecuentes de mal gusto e incluso en algún tratado de apariencia más seria. Podríamos ofrecer centenares de citas. Desde luego no son infrecuentes en las reuniones tabernarias de hombres.

    Ofrezco el texto en la versión en español del gran helenista Carlos García Gual en su libro Antología de la poesía lírica griega.Siglos VII-IV. Madrid. Alianza.1983

    Yambo de las mujeres

    De modo diverso la divinidad hizo el talante de la mujer
    desde un comienzo. A la una la sacó de la híspida cerda:
    en su casa está todo mugriento por el fango,
    en desorden y rodando por los suelos.

    Y ella sin lavarse y con vestidos sucios,
    revolcándose en estiércol se hincha de grasa.

    A otra la hizo Dios de la perversa zorra,
    una mujer que lo sabe todo. No se le escapa
    inadvertido nada de lo malo ni de lo bueno.
    De las mismas cosas muchas veces dice que una es mala,
    y otras que es buena. Tiene un humor diverso en cada caso.

    Otra, de la perra salió; gruñona e impulsiva,
    que pretende oírlo todo, sabérselo todo,
    y va por todas partes fisgando y vagando
    y ladra de continuo, aun sin ver nadie.
    No la puede contener su marido, por más que la amenace,
    ni aunque, irritado, le parte los dientes a pedradas,
    ni tampoco hablándole con ternura,
    ni siquiera cuando está sentada con extraños;
    sino que mantiene sin pausa su irrestañable ladrar.

    A otra la moldearon los Olímpicos del barro,
    y la dieron al hombre como algo tarado. Porque ni el mal
    ni el bien conoce una mujer de esa clase.
    De las labores sólo sabe una: comer.
    Ni siquiera cuando Dios envía un mal invierno,
    por más que tirite de frío, acerca su banqueta al fuego.

    Otra vino del mar. Ésta presenta dos aspectos.
    Un día ríe y está radiante de gozo.
    Cualquiera de fuera que la ve en su hogar la elogia:
    No hay otra mujer más agradable que ésta
    ni más hermosa en toda la tierra.
    Al otro día está insoportable y no deja que la vean
    ni que se acerque nadie; sino que está enloquecida
    e inabordable entonces, como una perra con cachorros.
    Es áspera con todos y motivo de disgusto
    resulta tanto a enemigos como a íntimos.
    Como el mar que muchas veces sereno
    y sin peligro se presenta, alegría grande a los marinos,
    en época de verano, y muchas veces enloquece
    revolviéndose en olas de sordo retumbar.
    A éste es a lo que más se parece tal mujer
    en su carácter: al mar que es de índole inestable.

    Otra procede del asno apaleado y gris,
    que a duras penas por la fuerza y tras los gritos
    se resigna a todo y trabaja con esfuerzo
    en lo que sea. Mientras tanto come en el establo
    toda la noche y todo el día, y come ante el hogar.
    Sin embargo, cuando se trata del acto sexual,
    acepta sin más a cualquiera que venga.

    Y otra es de la comadreja, un linaje triste y ruin.
    Pues ésta no posee nada hermoso ni atractivo,
    nada que cause placer o amor despierte.
    Está que desvaría por la unión de Afrodita,
    pero al hombre que la posee le da náuseas.
    Con sus hurtos causa muchos daños a sus vecinos,
    y a menudo devora ofrendas destinadas al culto.

    A otra la engendró una yegua linda de larga melena.
    Ésta evita los trabajos serviles y la fatiga,
    y no quiere tocar el mortero ni el cedazo
    levanta ni la basura saca fuera de su casa,
    ni siquiera se sienta junto al hogar para evitar
    el hollín. Por necesidad se busca un buen marido.
    Cada día se lava la suciedad hasta dos veces,
    e incluso tres, y se unta de perfumes.
    Siempre lleva su cabello bien peinado,
    y cardado y adornado con flores.
    Un bello espectáculo es una mujer así
    para los demás, para su marido una desgracia,
    de los que regocijan su ánimo con tales seres.

    Otra viene de la mona. Ésta es, sin duda,
    la mayor calamidad que Zeus dio a los hombres.
    Es feísima de cara. Semejante mujer va por el pueblo
    como objeto de risa para toda la gente.
    Corta de cuello, apenas puede moverlo,
    va sin trasero, brazos y piernas secos como palos.
    ¡Infeliz, quienquiera que tal fealdad abrace!
    Todos los trucos y las trampas sabe
    como un mono y no le preocupa el ridículo.
    No quiere hacer bien a ninguno, sino que lo que mira
    y de lo que todo el día delibera es justo esto:
    cómo causar a cualquiera el mayor mal posible.

    A otra la sacaron de la abeja. ¡Afortunado quien la tiene!
    Pues es la única a la que no alcanza el reproche,
    y en sus manos florece y aumenta la hacienda.
    Querida envejece junto a su amante esposo
    y cría una familia hermosa y renombrada.
    Y se hace muy ilustre entre todas las mujeres,
    y en torno suyo se derrama una gracia divina.
    Y no le gusta sentarse con otras mujeres
    cuando se cuentan historias de amoríos.
    Tales son las mejores y más prudentes
    mujeres que Zeus a los hombres depara.
    Y las demás, todas ellas existen por un truco
    de Zeus, y así permanecen junto a los hombres.

    Pues éste es el mayor mal que Zeus creó:
    las mujeres. Incluso si parecen ser de algún provecho,
    resultan, para el marido sobre todo, un daño.
    Pues no pasa tranquilo nunca un día entero
    todo aquel que con mujer convive,
    y no va a rechazar rápidamente de su casa al hambre,
    odioso compañero del hogar, dios de mal temple.

    Cuando piensa un hombre gozar de mejor ánimo
    en su hogar, por gracia de los dioses o fortuna humana,
    encuentra ella un reproche y se arma para la batalla.
    Pues donde hay mujer no puede recibirse con agrado
    ni siquiera a un huésped que acude a la casa.
    La que parece, en efecto, que es la más sensata,
    Ésa resulta ser la que más ofende a su marido,
    y mientras anda él de pasmarote, sus vecinos
    se ríen a su costa, viendo cuánto se equivoca.

    Cada uno hará elogios recordando a su propia
    mujer, y censuras cuando evoque a la de otro.
    ¡Y no advertimos que es igual nuestro destino!
    Porque éste es el mayor mal que Zeus creó,
    y nos lo echó en torno como una argolla irrompible,
    desde la época aquella en que Hades acogiera
    a los que por causa de una mujer se hicieron guerra.

             *************

    Fragmento 1 D
    Indefensión y vulnerabilidad del hombre 

    Hijo mío,  Zeus tonante dispone el fin de todo lo existente  y lo dispone como quiere. Los hombres carecen de entendimiento. Vivimos el día a día  como animales, ignorantes por completo del final que  la divinidad dará a cada cosa. La esperanza y la convicción  alimentan a todos y mientras tanto se lanzan a empresas imposibles. Unos aguardan la llegada de un día determinado, otros esperan que pasen rodando  los años. Pero no hay mortal que no espere llegar con los años  a conseguir  riqueza y fortuna; pero la decrépita vejez  les llega  mucho antes de que logren obtener su meta. Otros son consumidos  por  penosas enfermedades. Otros, aniquilados por Ares, los proyecta Hades bajo la tierra negra. Algunos, en alta mar, zarandeados por la tormenta y los golpes de las negras olas, encuentran la muerte  cuando tratan de sobrevivir. y hay otros incluso  que, empujados por su triste destino, se cuelgan de una soga  y abandonan voluntariamente la luz del sol. Así que nada existe sin daño, sino que las formas de muerte son incontables  y las penas y las desgracias de los hombres son imprevisibles. ¡Ojalá me escucharan! No desearíamos tantas desdichas ni entre tantos duros dolores nos desgarraríamos el alma.
     

  • Origen de las palabras minuto y segundo.

    Tal vez algún lector se haya preguntado alguna vez por cuestión aparentemente tan irrelevante como el origen de los nombres “minuto” y “segundo” como divisores de la hora. Ningún conocimiento carece de valor.

    La historia empieza en Sumer”  es el título de una famosa obra de Noah Kramer publicada en los años cincuenta del siglo pasado. Los Sumerios fueron pioneros en la escritura, astronomía, matemáticas, etc. De ellos aprendieron muchas cosas los egipcios y de ambos (sumerios y sus descendientes en la zona, babilonios, persas, etc.; y egipcios) aprendieron los griegos y los restantes pueblos del Mediterráneo.

    En Sumer hay algún indicio de sistema numeral quinquenal o de base 5, relacionado sin duda con los cinco dedos de la mano. Utilizaron también un sistema duodecimal, de base 12,  (contaban señalando con el dedo pulgar 3 falanges en cada uno de los cuatro dedos restantes) relacionado con las doce lunas del año… Utilizaron un sistema decimal, de base 10, relacionado con los diez dedos de las manos.

    Utilizaron también curiosamente un sistema sexagesimal, sin que sepamos exactamente su origen. Se ha pensado que este sistema facilitaba las equivalencias entre el decimal y el duodecimal, ya que los divisores de 60 son el 1, 2, 3, 4, 5, 6, 10, 12, 20, 30, 60.

    Pues bien, a partir de los sistemas duodecimales y sexagesimales, desde los planteamientos sumerios y con el desarrollo en Egipto y Grecia, se estableció la división del tiempo en horas, estas  en minutos y estos en segundos. Y este es el sistema que seguimos empleando.

    El mismo sistema se aplicó a la división del espacio.

    Así  que las actuales medidas de los ángulos en grados y minutos, la de la esfera del reloj o medida del tiempo o la del globo terráqueo  con sus coordenadas de longitud y latitud tienen su origen en el sistema numeral inventado por los sumerios y babilonios hace 4.000 años.

    Eratóstenes, matemático y astrónomo griego (c. 276-194 a.C.) usó el sistema sexagesimal para dividir el círculo en 60 partes o grados (la palabra latina gradus significa paso) y creó las líneas paralelas horizontales de este a oeste para señaliza la latitud.

    Un siglo después Hiparco creó un sistema de líneas verticales que iban de norte a sur y dividían la esfera en 360  grados. 

    A mediados del siglo II d.C. Claudio Ptolomeo desarrolló los trabajos de Hiparco  y dividió los 360 grados en 60 partes más pequeñas cada uno en su obra Almagesto. A estas fracciones les llamó “partes minutae primae”, es decir, ”primeras partes pequeñas”. Volvió a fraccionar estas partes primeras en otras 60 más pequeñas y las llamó “partes minutae secundae”, es decir “segundas partes pequeñas”.

    A la primera fracción, a las “partes minutae primae” se les acabó llamando “minutae”, “las pequeñas”, de dónde deriva nuestra palabra “minuto”.

    A la segunda fracción, las “partes minutae secundae”, “segundas partes pequeñas”, se les acabó llamando “las segundas”,y de ahí deriva el “segundo”.

    Nota: Ptolomeo escribió su obra en griego y se llamaba Μαθηματικὴ Σύνταξις (Mathēmatikē Syntaxis) , Composición matemática. En latín se la conocía como Syntaxis mathematica. Luego se le llamó ‘Ἡ Μεγάλε Σύνταξις Hē Megalē Syntaxis , La gran sintaxis, el gran tratado.

    El superlativo del adjetivo griego μεγάλε, megale, grande, es μεγίστη, μέγιστος , megiste, megistos, (el más grande). La palabra Almagesto es la forma arabizada, con el artículo o presentador “al-“ del superlativo  griego μεγίστη: al-majisṭī (المجسطي). Gerardo de Cremona tradujo este libro del árabe al latín en la famosa escuela de Toledo en el año 1175, con lo que obtuvo una gran importancia en el mundo científico europeo. 

    Por lo demás, la división de las horas en 60 minutos y los minutos en sesenta segundos sólo se generalizó en su  uso mucho más tarde, cuando el hombre fue capaz de construir relojes mecánicos que pautasen esa duración, es decir, a partir del siglo XVI, XVII…

    No deja de ser una curiosidad interesante cómo en la necesaria división de los segundos ya no utilizamos el sistema sexagesimal sino el decimal: hablamos de décimas de segundo y centésimas y milésimas de segundo…  Sirva esta coexistencia actual de sistemas de numeración como prueba  de la posible coexistencia también del sistema duodecimal, el decimal y el sexagesimal en la antigua Sumeria.

    Sobre la división del tiempo de los griegos y romanos en horas hablaré en otra ocasión. Es suficiente ahora con conocer que en la mitología griega, Ὣραι (Horai) en un principio eran las diosas que marcaban el paso de las estaciones y fueron evolucionando hasta ser doce, una para cada una de las doce divisiones del día.

  • Digitus impudicus (el dedo impúdico, el dedo obsceno)

    Cada uno de los dedos de la mano tiene su propio nombre: pulgar, índice, corazón o medio, anular y meñique. Al tercero, al corazón o medio, también se le llama “digitus impudicus” “dedo obsceno”. ¿Por qué?

    San Isidoro nos lo explica en su obra las Etimologías, XI, 71:

    El tercero (se llama) impúdico, porque muchas veces se expresa con él la vejación del insulto

    Tertius impudicus, quod plerumque per eum opprobrii insectatio exprimitur.

    La mano con sus dedos es sin duda el instrumento que más “a mano” (valga el juego de palabras) tiene el hombre para ayudarse en algunas funciones:  con los dedos señala y marca, con los dedos cuenta, con los dedos habla (leguaje gestual), con los dedos amenaza e insulta.

    Hay un signo que viene de la antigua Grecia consistente en extender el dedo corazón o medio de la mano manteniendo los restantes apretados,  con lo que se construye una figura que representa al pene entre los testículos. En la Antigüedad era un signo apotropaico y también obsceno.

    Apotropaico porque aleja “el mal de ojo”,  (del griego ἀποτρέπω, apotrépō, "apartar", alejar), de ἀπό (apó, "lejos") y τρέπω (trépō, "girar"), palabra que significa precisamente “alejadora, apartadora”, en este caso de males y calamidades.

    Una figura similar, que representa  lo mismo,  es la higa o figa:  del puño cerrado de la mano sobresale la punta del dedo pulgar entre el corazón y el índice o cruzar los dedos corazón e índice. 

    Nota: fica o higa corresponde a la palabra latina ficus, antiguo fica, que significa higo y también verruga, tumor, excrecencia  en las partes pudendas, generalmente en el ano. También designa figuradamente en el lenguaje popular al sexo femenino, como en la actualidad en español, y como el griego antiguo sukon, higo, sexo femenino o en la   Italia, por ejemplo, fica o figa (higa) es un nombre popular de los genitales femeninos y de ahí el significado apotropaico y obsceno.

    Así  en Roma se cuelga del cuello de los niños  un amuleto representando un falo o miembro viril  o se coloca a la entrada de las casas, con esta función. Véase el artículo en el que ya comenté estas cuestiones:https://www.antiquitatem.com/fascinar-mal-de-ojo-falo-apotropaico  . Ahora no es infrecuente encontrar estas figuras o amuletos como meros elementos de adorno colgando del cuello de algún muchacho o muchacha y en algunos casos también como pervivencia de una superstición milenaria.

    Obsceno porque lo que quiere decir es “que te jodan…” “que te den…”, fuck you» en inglés. . No hace falta ser más explícito, porque su significado es evidente. También su uso, a pesar de su nula elegancia, es muy frecuente.

    Nota:  la etimología de la palabra latina “obscenus” es en realidad desconocida, por más que algunos la relacionen con ob- scaena  y lo expliquen como “lo que no aparece en escena…”; la relación con “caenum”, cieno, lodo, porquería está absolutamente injustificada.

    Por ser un signo obsceno es por lo que se le llama “digitus impudicus”,  dedo obsceno, deshonesto, desvergonzado… Aparece también la expresión “infamis digitus”.

    Nota: “infamis”, compuesto de in- (preverbio negativo) y famis (del verbo   femi en griego,  fari en  latín) significa “lo que no se puede o debe decir”, como “in-fante” significa “el que no habla –todavía-).

    Comentemos las referencias griegas:

    En griego este gesto era conocido con el término  “katapygon” , ( κατάπυγον , de kata – κατά , "hacia abajo "  y  puge – πυγή , " las nalgas "  y con él también se designa al homosexual pasivo que se somete a la penetración anal.

    En la comedia griega el gesto es un insulto. Así en la comedia de Aristófanes Las Nubes (423 a.C.) ll. 650 y ss.  cuando  Sócrates está examinando a su alumno sobre los  metros poéticos , Estrepsiades dice  que él sabe muy bien lo que es un dáctilo y le muestra  el dedo.

    SOCRATES: Dime: de las cosas que no conoces, ¿Cuál quieres ahora aprender primero: las palabras, la medida o el ritmo?

    ESTREPSÍADES: La medida, por supuesto; el otro día un comerciante de harina me estafó dos quénices*

    SOCRATES: No te pregunto eso, sino qué medida te parece más hermosa, la de tres metros (trímetro) o la de cuatro (tetràmetro),**

    ESTREPSIADES: Para mí ninguna mejor que el semisextario.***

    SOCRATES: Sólo dices tontadas, hombre.

    ESTREPSIADES: ¿Qué te apuestas a que el semisextario es la medida de cuatro?

    SOCRATES: ¡Vete a paseo!  ¡Mira que eres bruto y duro de mollera! Pero tal vez puedas aprender con más facilidad algo del ritmo.

    ESTREPSIADES: ¿Y de qué me servirá el ritmo para vivir?

    SOCRATES: Para ser más agradable y simpático y puedas diferenciar el ritmo enoplio del dáctilo.

    ESTREPSIADES: ¿El dáctilo? Por Zeus, ese ya lo conozco.

    SÓCRATES: Pues dilo.

    ESTREPSIADES: Cuando yo era niño era éste (levanta el dedo corazón o medio)****

    SOCRATES: eres un grosero y un imbécil.

    ESTREPSICORIS: Pero si yo no quiero aprender nada de esto…

    *el quénice equivalía a poco más de un litro (1,08)
    ** Sócrates se refiere a la medida de los versos y Estrepsíades a las medidas de capacidad.
    *** equivalente a cuatro quénices
    * *** El gesto de la respuesta es un juego de palabras visual con dos sentidos: la palabra griega dactylos significa  "dedo" y también un pie medida rítmica compuesta por una sílaba larga y dos cortas , como las articulaciones de un dedo (- ‿ ‿ ) y como el pene y los dos testículos.

    Diógenes Laercio en “Vida y opiniones de los filósofos ilustres”, VI.34 dice a propósito de Diógenes el filósofo: 

    En una ocasión en que unos forasteros querían  ver a Demóstenes, extendió el dedo de en medio y dijo:  ‘este es el conductor (demagogo) de los atenienses” 

    Erasmo nos comenta esta anécdota en su adagio 1368:

    Creo que viene a cuento lo que, como dijimos en otro lugar, cuenta Laercio de Diógenes,que a unos extranjeros que querían ver a Demóstenes no se lo señaló con el dedo índice, sino con el dedo medio levantado, indicando por señas que era  poco viril y un tanto afeminado.  Y poco después, en el mismo pasaje, indica que con el levantamiento del dedo medio se expresa algo obsceno, cuando nos dice que son considerados locos  quienes levantan el dedo medio, no así  quienes levantan el índice.

    Huc arbitror pertinere, quod apud Laerium Diogenes, vt alibi diximus, hospitibus quibusdam Demosthenem videre cupientibus non indice digito, sed medio porrecto demonstrauit,  parum virum innuens et effoeminatum. Ac paulo post eodem in loco satis indicat porrectione digiti medii quippiam obscoenum significari, cum ait insanos haberi, qui medium porrigant digitum, qui indicem, non item.

    En  “Epicteto. Disertaciones por Arriano, III,2,12”    se narra la misma anécdota pero referida a un sofista  sin especificar que era Demóstenes:

    ¿No sabes que Diógenes señaló así a un sofista, extendiendo el dedo medio (corazón), y que luego, al enfurecerse el hombre dijo: “Ése es el tal individuo; ya os lo he señalado”. Pero a un hombre no se le señala con el dedo, como a una piedra o a un tozo de madera, sino que cuando alguien muestra las ideas de un hombre, entonces es cuando lo muestra como un hombre.

    La enciclopedia bizantina del siglo X la Suda explica el término Ἐσκιμάλισεν,eskimalisen, como:

    ». [Significa que él / ella / algo] insulta  a otro uniendo el pulgar y el dedo medio y golpeándolo. O significa que le saca el dedo (le hace la peineta); en sentido estricto se refiere a introducir o  insertar el dedo  corazón  en el culo  de un ave . Pero no sólo esto, sino que también cuando alguien quiere humillar a otro, extiende su dedo medio, dejando el resto  juntos, y se lo muestra. Aristófanes en “La Paz, 549” [escribe]: "[…] y cómo se apagó el que hacía la lanza…”

    Luego Erasmo, muchos años después,  recogió en sus Adagia el término y nos dice en  III,iii 87 (2287):

    ΕΣΚΙΜΑΛΙΧΘΑΙ  (eskimalichthai se chre) 2287
    Ἐσκιμαλίχθαι σε χρή. Con este gesto se expresa un insulto y el mayor desprecio. Para los griegos ἐσκιμαλίσαι (eskimalisai) consiste en exponer el dedo medio  cerrando los otros, para insultar , o en expresar desprecio con el chasquido de los dedos. De donde (leemos) en Juvenal,  a lo que  ya nos referimos en otra ocasión,:
    le mandaba a la horca y le mostraba el dedo (la uña) medio.
    La Suda cita este senario de Aristófanes, que se encuentra en La Paz (ἐν Εἰρήνῃ)

    Ὁ δὲ δρεπανουργὸς οὐχ ὁρᾷς ὡς ἤδεται,
    Καὶ τὸν δορυξόον οἷον ἐσκιμάλισεν; 

    Esto es:  ¿Acaso no ves cómo gesticula el fabricante de hoces  y hace el lancero con el dedo (uña) medio? Pero el que quiera saber qué significa propiamente ἐσκιμαλίζειν (eskimalisein), prefiero que lo aprenda en la Suda que de mí. Se ha desviado como elegancia y con sentido proverbial hacia la suerte o laerudición o alguna otra cosa, para expresar rechazo absoluto.

    Ἐσκιμαλίχθαι σε χρή. Hoc gestu contumeliam despectumque supremum
    significabant. Est enim Graecis ἐσκιμαλίσαι medium digitum ostendere con-
    tractis caeteris, ignominiae causa, aut strepitu digitorum significare contemp-
    tum. Vnde et apud Iuuenalem, quod alibi retulimus:
    Mandaret laqueum mediumque ostenderet vnguem.
    Suidas citat ex Aristophane senarium hunc•, extat autem ἐν Εἰρήνῃ:
    Ὁ δὲ δρεπανουργὸς οὐχ ὁρᾷς ὡς ἤδεται,
    Καὶ τὸν δορυξόον• οἷον ἐσκιμάλισεν;  id est
    An non vides, vt gestiat falcis faber
    Medioque monstret vngue lancearium?
    Quid autem proprie significet ἐσκιμαλίζειν, qui scire cupiet, malo e Suida•
    discat quam ex me. Elegantius magisque prouerbialiter ad fortunam, ad
    eruditionem aut aliud quippiam, quod plane contemnitur, detorquebitur.

    La ocasión anterior a la que se refiere Erasmo es el adagio 1367, que es en el que cita el verso que  Juvenal  tiene en Satira 10, 53;  Juvenal dice que  Democrito mandaba a la horca a la fortuna amenazadora y a “tomar por culo” en lenguaje actual.

    le mandaba a la horca y le mostraba el dedo (la uña) medio.

    Mandaret laqueum mediumque ostenderet vnguem

    Mandare laqueum viene a significar “¡que te ahorquen!

    Erasmo también  en el adagio siguiente, 1368, nos explica extensamente qué significa  “médium ostendere digitum:

    Asimismo expresaban el mayor desprecio con el dedo medio levantado.

    Medio item digito porrecto supremum contemptum significabant

    Y en ese mismo adagio cita a Marcial y su Et digitum porrigito médium del libro II y cómo le llama “impudicum”. Cita también a Persio, que le llama “infame”  y se refiere también a la anécdota de Diógenes que hemos narrado anteriormente. Y también al Satiricón. Veamos estas referencias:

    Martial. II, 28, 2.

    Eres peor que eso.

    Ríete mucho, Sextilo, de quien te haya llamado maricón
    y levántale el dedo del medio. Porque tú ni eres un pederasta
    ni un follador ni te gusta la boca caliente de Vetustina. 
    Nada de esto eres, Sextilo, lo aseguro.
    ¿Qué eres pues? No lo sé, pero tú sabes que quedan dos cosas.*

    Nota: * parece insinuar que se refiere a la felación y al cunnilingus.

    Rideto multum qui te, Sextille, cinaedum
    Dixerit et digitum porrigito medium.
    Sed nec paedico es nec tu, Sextille, fututor,
    Calda Vetustinae nec tibi bucca placet.
    Ex istis nihil es, fateor, Sextille: quid ergo es?
    Nescio, sed tu scis res superesse duas.


    Martial. VI, 70, 5.

    Vivimos muy poco

    Marciano, Cota ha vivido ya sesenta años,  creo que incluso sesenta y dos, y no recuerda que ni un solo día haya experimentado el fastidio de un lecho caliente *. Enseña el dedo, pero el obsceno, a Alconte y a Dasio y a Símaco**.

    Pero contemos bien nuestros años  y descuéntese de la vida buena todo cuanto se llevaron las infectas fiebres o una grave enfermedad o los malos dolores: somos niños  y parecemos ancianos. Quien piensa, Marciano, que la vida de Néstor o de Príamo fue larga, se engaña y se equivoca en gran manera. La vida no es solamente vivir, sino estar bien de salud.

    Notas: * por la fiebre
               *** Tres famosos médicos de los que se ríe Cota

    Sexagesima, Marciane, messis
    Acta est et, puto, iam secunda Cottae,
    Nec se taedia lectuli calentis
    Expertum meminit die vel uno.
    Ostendit digitum, sed inpudicum,
    Alconti Dasioque Symmachoque.
    At nostri bene computentur anni
    Et quantum tetricae tulere febres
    Aut languor gravis aut mali dolores,
    A vita meliore separentur:
    Infantes sumus, et senes videmur.
    Aetatem Priamique Nestorisque
    Longam qui putat esse, Marciane,
    Multum decipiturque falliturque.
    Non est vivere, sed valere vita est.

    Y Persio en sus Sátiras: 2, 33.

    Hé aquí que la abuela o una tía materna temerosa de los dioses, saca de su cuna a un niño y lo primero purifica su frente y sus labios húmedos con el dedo infame y con saliva lustral,  experta ella en evitar el mal de ojo.

     

    Ecce avia aut metuens divum matertera cunis
    Exemit puerum, frontemque atque uda labella
    Infami digito et lustralibus ante salivis
    Expiat, urentis oculos inhibere perita;

    Suetonio,  hablando del interés de Augusto en poner disciplina en los espectáculo públicos, nos dice acerca de los actores de teatro,  en Vida de Augusto, 45, 4

    Hasta tal punto reprimió el desorden de los actores, que habiéndose enterado de que el  actor de obras romanas Estefanión  se  hacía  servir por una matrona con la cabeza rapada como un niño,  después de azotado a palos en tres teatros lo desterró; al actor de pantomimas Hilas, por una queja del pretor, lo azotó con el látigo  en el atrio de su propia casa estando todo el mundo; y echó de la ciudad y de Italia a Pilades, porque a un espectador que le silbaba le señaló con el dedo y lo puso en evidencia.

    nam histrionum licentiam adeo compescuit, ut Stephanionem togatarium, cui in puerilem habitum circumtonsam matronam ministrasse compererat, per trina theatra uirgis caesum relegauerit, Hylan pantomimum querente praetore in atrio domus suae nemine excluso flagellis uerberarit et Pyladen urbe atque Italia summouerit, quod spectatorem, a quo xibilabatur, demonstrasset digito conspicuumque fecisset.

    Y sin duda a este signo se refiere Suetonio a propósito de Calígula, cuando dice a propósito de uno de los ofendidos que más tarde lo mataron, en Vida de Calígula, 56, 2

    Como le gustaban mucho los juegos Palatinos, decidieron agredirle a mediodía cuando salía del espectáculo. Pidió para sí mismo el papel principal Casio Querea, tribuno de una cohorte pretoriana, a quien Cayo acostumbraba a zaherir siendo ya viejo  con todo tipo de ultrajes como indolente  y afeminado y a darle como santo y seña cuando se lo pedía “Príapo”  o “Venus”;  o una vez cuando le daba las  gracias por algún motivo le tendió la mano para que se la besase presentándola y moviéndola de  forma obscena.

    Cum placuisset Palatinis ludis spectaculo egressum meridie adgredi, primas sibi partes Cassius Chaerea tribunus cohortis praetoriae depoposcit, quem Gaius seniorem iam et mollem et effeminatum denotare omni probro consuerat et modo signum petenti 'Priapum' aut 'Venerem' dare, modo ex aliqua causa agenti gratias osculandam manum offerre formatam commotamque in obscaenum modum.

    Petronio, Satiricón, 131, 4:

    Ella (la vieja) sacó de su seno una cinta tejida con hilos de varios colores y me ató el cuello. Luego con su dedo medio cogió polvo mezclado con saliva y me marcó la frente aunque yo me resistía…
    …acabado este conjuro me mandó escupir tres veces y tres…

    Illa de sinu licium prolulit varii coloris filis intortum, cervicemque vinxit meam. Mox turbatum sputo pulverem medio sustulit digito, frontemque repugnantis signavit. <. . .>  Hoc peracto carmine ter me iussit expuere terque

    Nota:  alguien afirmó en alguna ocasión que Tácito narraba en algún sitio cómo los Germanos hacían tal gesto a las legiones romanas;  parece que lo dijo Thomas Conley,  professor emeritus  de la University of Illinois,  que escribió sobre la retórica de los insultos. Pero en ningún pasaje de Tácito, al menos que  yo conozca, figura tal hecho;  resulta, pues, una de tantas citas falsas que individuos desaprensivos introducen en sus escritos sin contrastar la fuente, mejor, sin el más mínimo rigor. ¿qué ayudan estas alegrías disparatadas a la comprensión de la Historia?

    Así pues está suficientemente atestiguada la ecuación antigua “dedo del medio = falo, pene” y los dedos a cada lado son los testículos; el significado de exhibir o presentar ese dedo a alguien es evidentemente un insulto.

    El insulto es conocido para la gran mayoría de los estadounidenses como “giving the finger”, dar el dedo,  o “flipping the bird” “estirar el pajarito”.

    El famoso antropólogo Desmond Morris,  autor, entre otras,  de la famosa obra “El mono desnudo” dijo:

    "El dedo medio es el pene y los dedos doblados a cada lado son los testículos. Al hacerlo, usted está ofreciendo a alguien un gesto fálico. Está diciendo," esto es un falo" que usted está ofreciendo a la gente, lo que es una demostración visual  muy primitiva ". ( Daniel Nasaw; BBC News Magazine, Washington, 6 February 2012)

    Resulta llamativo cómo este gesto que viene desde las antiguas Grecia y Roma ha llegado a nuestro tiempo y se ha extendido de manera generalizada como signo de insulto, de falta de respeto, de gesto obsceno entre numerosos grupos sociales.  Probablemente es el gesto de insulto más antiguo y más extendido en todo el mundo. En cambio ha perdido su valor apotropaico o alejador de maleficios o del mal de ojo.

    Está en todas partes y en todo momento: lo han utilizado políticos, cantantes, artistas, deportistas; ha penetrado por completo en la sociedad actual; es sin duda la reacción preferida de  violentos conductores automovilísticos, etc.  Y sin embargo el gesto es de auténtico mal gusto y maleducado hoy como lo fue ayer.

    Como resumen de esta obscena generalización reproduciré , por ejemplo, una chocante fotografía de la famosa Lady  Di realizando este gesto. La fotografía es falsa, es un montaje y por tanto no deja de ser un fraude,  pero ello acrecienta la importancia de la extensión   y generalización del gesto en nuestra sociedad que produce tales composiciones: la fotografía forma parte de una exposición en el Museo Pompidou de Metz titulada “Paparazzi”, es obra del “paparazzo” Alison Jackson, que la titula “Diana: finger-up”.  Y de ella se hacía eco el periódico (seguramente otros muchos también) El País del día 25 de febrero de 2014.
     

                    

    O esta fotografía publicada en el diario El Mundo, del día 9 de marzo de 2014 para ilustrar el artículo: Una especie violenta por naturaleza. / Científicos españoles defienden en un ensayo que la agresividad humana como una tendencia biológica que no se puede erradicar.

                                             

    O esta otra de una muchacha perteneciente un conocido grupo feminista aparecida también en el diario El Mundo, 29, marzo, 2014.

                                               

    O esta de un famoso futbolista:

                                      

    O estas de conocidos políticos españoles:

     

    Podríamos reproducir miles de fotografías con este motivo en las situaciones más curiosas, pero para muestra valen estos botones.

  • Una guía de campaña electoral de 2000 años de antigüedad

    Estamos inmersos en una de las diversas campañas electorales que deciden asuntos que marcan nuestra vida. En este caso se trata de elecciones al Parlamento Europeo. También en el mundo antiguo había elecciones a determinados cargos públicos y aunque las diferencias con el momento actual eran muchas,también son numerosas las semejanzas, hasta el punto de que habrá quien se quede realmente sorprendido.

    En la Roma republicana había toda una carrera política que llamaban “cursus honorum”. Para acceder al cargo más elevado, el de cónsul (equivalente a presidente de la república), había que haber pasado previamente por los de edil (concejal), cuestor (responsable de hacienda), pretor (responsable de justicia) y finalmente cónsul. Entre el desempeño de una y otra magistratura había tiempos intermedios, porque se requería determinada edad mínima para cada cargo. Cada una de estas magistraturas se elegía  en la asamblea (había varias) correspondiente. Sólo votaban los ciudadanos romanos. En otra ocasión trataré estos asuntos con más extensión. La duración de los cargos era anual.

    Pues bien, no había partidos políticos como los actuales, pero sí grupos o clases sociales con sus intereses y grupos familiares muy poderosos. Ni había tampoco un período concreto de campaña electoral; el candidato hacía visible su interés y capacidades en su vida ordinaria  a lo largo de todo el año. La propaganda electoral, basada fundamentalmente en el contacto directo con los ciudadanos, también utilizaba carteles electorales que  influyesen en la decisión de los electores. Es este sin duda un asunto sorprendente para el ciudadano moderno poco informado del mundo antiguo. De todo ello he hablado ya en un reciente artículo. Véase https://www.antiquitatem.com/pompeya-grafiti-electorales-edil-iivir

    Voy a presentar ahora un documento realmente excepcional, de absoluta actualidad, válido incluso para los candidatos y partidos políticos de la actualidad, y que una vez más justifica el eslogan de este blog “nihil novum sub sole”. Me refiero a una verdadera guía de campaña electoral, el “Commentariolum petitionis” , que podríamos traducir como “Notas a una candidatura” u “Observaciones a propósito de tu candidatura” o "Manual del candidato".

    Es un opúsculo en forma de carta que Quinto Cicerón envía a su hermano Marco Tulio Cicerón, el famoso orador,  con ocasión de su candidatura al consulado del año 64 en competencia con L. Sergio Catilina y C. Antonio.

    Las magistraturas importantes como el consulado y la pertenencia al Senado estaban en manos de las familias tradicionales poderosas. A los individuos que no siendo de esa clase pretenden acceder al Senado se les llama “homo novus”,”hombre nuevo” en política y este es el caso de Cicerón, para quien la campaña no será fácil.

    Se ha dudado y se sigue dudando de la autoría del hermano de Cicerón. No es ésta la ocasión de tratar sobre los argumentos a favor o en contra. Sea de la época de Cicerón o unos cuantos años posterior, como defienden algunos, lo realmente interesante y sorprendente es el contenido de una “guía de campaña electoral” que, en cualquier caso, tiene 2.000 años y que demuestra cuán semejantes somos a nuestros abuelos, los romanos.

    Voy a extractar algunas de las ideas esenciales de la obrita, pero ofreceré el texto íntegro en español y en latín, aconsejando al amable lector que haga el pequeño esfuerzo de leer una docena escasa de páginas que no dejarán de sorprenderle.

    Observaciones y consejos de un hemano:

    No te fíes de tu sola inteligencia; preparar la campaña  te será muy útil

    Tómatelo muy en serio y piensa quién eres tú, qué quieres y en que ciudad eres candidato.

    Sírvete sobre todo de los amigos y conocidos que tengas. Si algo te deben,indícales que este es el momento de que te devuelvan el favor.

    Gánate el favor de todos, empezando por los más influyentes. Que todos piensen que siempre has pensado como ellos.

    Atraete a los jóvenes, porque eso te da prestigio

    Resalta los aspectos negativos de la personalidad e historia de tus adversarios: esfuérzate y trabaja, y les ganarás.

    Tienes que aparecer como digno del cargo al que aspiras. Y piensa que muchos van a envidiarte y otros no te querrán nada bien. Por eso debes utilizar toda tu inteligencia y esfuerzo, pero convence a todos de que eres su mejor opción y de que incluso no quieres mal ni a tus mismos adversarios.

    Es esencial el apoyo de los amigos y piensa que a la hora de las elecciones el grupo de amigos es mucho más amplio que el de la vida normal; cualquiera que esté dispuesto a votarte es tu amigo. En campaña tendrás la oportunidad de hacer muchos nuevos amigos.

    Piensa que las personas votan en función del beneficio que obtienen, de la esperanza que generas en ellos y de la simpatía con la que te ven, y que se mueven incluso por pequeños favores y detalles.

    Hazles ver a todos que valoras mucho su apoyo, que los tienes en alta estima y que siempre podrán contar contigo.

    Dirígete y conoce a todo el mundo por su nombre para que vean en ti a un amigo.

    Aparece siempre en público con la compañía de muchos amigos, de gente de toda condición y edad. Nunca aparezcas solo. Dáles a entender a todos que eres consciente de su ayuda y estás dispuesto a devolver el apoyo.

    Pero debes estar también atento a tus enemigos, a los falsos, a los envidiosos.

    Utiliza sin pudor el halago, que si en la vida normal es inadecuado, en política es necesario.

    Dirígete a todo el mundo, que nadie te niegue el apoyo porque no se lo hayas pedido.

    No niegues nada por completo a nadie. La gente prefiere una mentira piadosa a una negativa rotunda.

    No tengas pudor en prometer muchas cosas; luego no te las reclaman. Además las prometes para el futuro y nunca se sabe lo que puede pasar. La gente siempre entenderá que no lo haces porque las circunstancias no te lo permiten, pero que querrías cumplir tus promesas si te fuera posible.

    Procura que en tu campaña todo sea pompa, brillo, prestigio, grandeza.

    Que todo el mundo piense que tú eres la mejor solución para la república y quien mejor defenderá sus intereses.

    Tienes también que saber sobrevivir en Roma, en donde tendrás que soportar la arrogancia, la malevolencia, la grosería, la soberbia, el odio y las molestias de muchos. Tendrás también que saber adaptarte a tanta variedad de situaciones, opiniones e intereses.

    Que tus adversarios comprendan que vas a luchar con todas tus fuerzas para conseguir tu objetivo y que vas a estar vigilante para evitar la corrupción y compra de votos y que por tanto deben tener cuidado contigo.

    Texto íntegro:

    Quinto desea salud a su hermano Marco.
    1. Aunque tú dispones en abundancia de todas esas cosas que los hombres pueden conseguir con su inteligencia o con su práctica, sin embargo he considerado propio de nuestro cariño ponerte por escrito las ideas que me venían a la cabeza día y noche cuando pensaba en tu candidatura, no porque vayas a aprender algo nuevo de ellas, sino para que esas cosas que parecen dispersas e indefinidas, las ordenes y organices desde un único punto de vista. Pues aunque la naturaleza propia tiene una gran fuerza, sin embargo creo que la simulación (
    el entrenamiento) puede vencer a la naturaleza en  asuntos de pocos meses.  Reflexiona en  qué ciudad es ésta, a qué eres candidato y qué tipo de hombre eres tú.

    2. Prácticamente todos los días, cuando bajes al foro tienes que pensar: “soy nuevo en política, busco el consulado y se trata de Roma”. La condición de que seas un nombre nuevo (un advenedizo) la superarás sobre todo por la fama de buen orador, pues siempre esto ha proporcionado mucho prestigio; no puede ser considerado indigno del consulado quien es considerado digno abogado de los consulares. Por todo ello, puesto que partes desde esta posición de reconocimiento y todo lo que eres lo eres por esto, estate preparado para intervenir como si en cada uno de los asuntos el veredicto dependiese sólo de tu propio ingenio.

    3. Procura tener preparada y dispuesta la ayuda  de esta capacidad tuya, que yo se que tienes oculta, -y recuerda a menudo lo que Demetrio escribió sobre el esfuerzo y ejercicios de Demóstenes- , luego que se vean bien  tus muchos amigos y sus familias de origen. Pues tienes contigo lo que no muchos hombres nuevos tuvieron: a todos los publicanos (financieros), a casi todo el Orden Ecuestre (segundo grupo social en importancia), a muchos municipios relacionados contigo, a muchas personas defendidas por ti de cualquier clase social, algunas asociaciones, además a muchos jóvenes atraídos por la afición a la oratoria, y a los numerosos y asiduos amigos de todos los días.

    4.Procura conseguir también esto: que advirtiéndolo, pidiéndolo y actuando con todo sentido común,  entiendan quienes te son deudores y quieran devolverte el favor, que no tendrán otra oportunidad mejor de conseguir tu agradecimiento. Parece que también esto puede ayudar mucho a un hombre nuevo: el aprecio de los hombres nobles y sobre todo el de los consulares. Ayuda mucho, ya que quieres llegar a la categoría y número de ellos, que seas considerado por ellos mismos digno de esa categoría y de ese número.

    5. A estos se lo tienes que pedir atentamente y acudir a ellos y convencerlos de que nosotros siempre hemos estado de acuerdo con los optimates (los nobles) y de ninguna forma hemos sido partidarios de los populares; si ha parecido que en alguna ocasión hablábamos algo como los populares, lo hemos hecho con este sólo objetivo: para unir a Pompeyo a nuestra causa, para tenerlo como amigo en nuestra candidatura o al menos como no adversario a él, que es muy poderoso.

    6. Además trabaja para conseguir a los jóvenes nobles o al menos para retener a los que ya tienes entusiasmados contigo; te aportarán mucho prestigio. Tienes muchísimos;  procura ahora que sepan cuanto de bueno crees que hay en ellos. También te aprovechará mucho que consigas que aquellos que no son tus enemigos, te sean partidarios.

    7. Y ayuda también mucho a tu condición de nuevo candidato el que lo intentan contigo unos nobles, de tal manera que no hay nadie que se atreva a decir que les es más útil que  a ellos les ayude su nobleza que a ti tus méritos. Pues, ¿quién hay que piense que les conviene que busquen el consulado P. Galba y L. Cassio, aunque nacidos de noble cuna? Ya ves, pues, que hombres de familias extraordinariamente nobles, no te igualan a ti porque no tienen nervio.

    8. Pero dirás, “Catilina y Antonio son difíciles”.  Al contrario, cualquier persona diligente, trabajadora, inocente, estimada entre aquellos que juzgan los asuntos,  desearía tener como competidores a estos dos asesinos desde su niñez, a estos dos mujeriegos, a estos dos indigentes. Hemos visto embargados los bienes de uno de ellos, hemos oído luego la voz del que juraba que no podía enfrentarse en Roma en un juicio justo a un hombres griego; ya sabemos que fue expulsado del senado pero por la decisión irreprochable de los censores; lo tuvimos como competidor en la pretura con sus amigos Sabidio y Pantera, y cuando ya no tenía otros a los que poner en la mesa (del recuento de votos?, de la venta de esclavos?), y sin embargo por ello una vez magistrado compró una amiga en la subasta de esclavos, que tenía a la vista en su casa. Ahora en la candidatura al consulado, ha preferido reunir a todos los taberneros con escandalosa misión  que presentarse y hacer la petición al pueblo romano.

    9.Y por los buenos dioses, ¿el otro de qué esplendor puede alardear? En primer lugar de la misma nobleza que el otro (Catilina). ¿Tal vez mayor? No, pero sí en valor. ¿Por qué? Porque teme hasta a su propia sombra, y éste ni siquiera a las leyes, nacido en la indigencia de su padre, criado en los vicios de su hermana, afianzado en el asesinato de ciudadanos, cuya primera actividad en los asuntos públicos fue matar caballeros romanos, –Sila lo puso a solo él al frente de aquellos Galos, que recordamos, que segaban entonces la cabeza de los Titinios y Nanios y Tanusios—entre los que mató con sus propias manos a aquel famoso y extraordinario hombre, Q. Cecilio, esposo de su hermana, caballero romano, de ningún partido, persona tranquila siempre, no sólo por su forma de ser sino también por su edad.

    10. Qué más? ¿Diré que busca contigo el consulado quien azotó con sarmientos a la vista del pueblo romano por toda la ciudad a aquel hombre muy querido del pueblo Romano, a M. Mario, y lo llevó al cadalso, en donde lo torturó con todo tipo de tormentos, y donde estando todavía vivo le cortó el cuello con la espada en su mano derecha, mientras le agarraba del cabello de la coronilla con su izquierda, y luego levantó la cabeza con su mano, chorreando ríos de sangre entre sus dedos? ¿No es éste  el que luego ha vivido entre histriones y gladiadores, de tal forma que en unos tenía colaboradores de sus vicios y en otros de sus crímenes? ¿No es éste  el que no hay lugar tan santo y sagrado al que se haya acercado, en el que aun no habiendo culpa de otros, sin embargo no quede sospecha de deshonor por su iniquidad? ¿no es  este  el que se compró como amigos a los Curios y Anios de la Curia, a los Sapalas y Carvilios en las salas de subastas, a los Pompilios y Vetios en el orden ecuestre? ¿Y el que tiene tanta audacia, tanta maldad y tanta habilidad y eficacia en la pasión, que corrompió a los hijos todavía con la toga praetexta casi en brazos de sus padres? ¿Y qué te voy a decir de lo de Africa, y de lo que dicen los testigos?  Todo esto es conocido y tú debes leerlo muchas veces; pero sin embargo creo que no debe pasarse por alto en primer lugar que de aquel juicio salió tan pobre como ciertamente lo fueron algunos jueces suyos antes de aquel juicio y luego tan odiado que todos los días se exigía otro juicio contra él.  Se encuentra en tal situación que se le teme más, aunque se esté quieto, de lo que se le desprecia cuando está revolviendo las cosas.

    11.Se te ofrece una posibilidad de elección bastante mejor que la  que hace poco tuvo Cayo Celio. Él competía con dos hombres tan nobles que en ellos cualquier cosa valía más que la misma nobleza:  enorme inteligencia, enorme pudor, muchísimos hechos buenos, mucho sentido y mucho esfuerzo en la candidatura. Y sin embargo Celio ganó a uno de ellos, aunque era muy inferior en linaje y superior prácticamente en nada.

    12. Por todo esto, si haces lo que tu forma de ser y tu dedicación, que siempre has aplicado, te han concedido, lo que la oportunidad del momento pide, lo que puedes y lo que debes, no te será difícil la confrontación con estos competidores que de ninguna manera son tan extraordinarios por su estirpe como nobles por sus vicios; ¿qué ciudadanos puede encontrarse tan desalmado que quiera sacar en una elección dos puñales contra la República?

    13. Una vez  que he hablado de los apoyos de tu condición de hombre nuevo que tienes o podrías tener,  parece conveniente que ahora hable sobre la dimensión  de tu candidatura: pides el consulado y no hay nadie que piense que no eres digno de este cargo, pero sí hay muchos que te tienen envidia. Tú, un hombre  de la clase ecuestre aspiras al más alto puesto de la ciudad  y de tal forma alto que ese cargo aporta a un hombre valiente, buen orador, inocente, mucho más prestigio que a otros. No pienses que aquellos que ya han desempeñado este cargo no ven  el honor que tú tendrás una vez que alcances lo mismo; pero  aquellos que nacidos en familias de consulares no han conseguido el puesto de sus antepasados, me sospecho que te envidiarán, excepto los que te quieran de verdad;  también considero que hombres nuevos de rango pretorio, excepto los que te estén ligados por algún favor tuyo, no querrán ser superados por ti en honor.

    14. Ya se ciertamente  que te  vienen a la mente los muchos  envidiosos que hay entre el pueblo, y los muchos  distanciados de los hombres nuevos en política según es costumbre de estos años. También es lógico que muchos estén enfadados contigo por las causas judiciales que tú llevaste.  Y considera también esto: si  porque te entregaste con tanto celo a acrecentar la gloria de Cneo Pompeyo,  crees que algunos son tus amigos por esa causa.

    15. Por todo ello, puesto que aspiras al más alto puesto de la ciudad y ves que hay también quien desea oponerse, es necesario que emplees toda tu inteligencia y atención y trabajo y esfuerzo.

    16. La candidatura de las magistraturas consiste en la atención a dos cuestiones: la primera de ellas se ha de basar en el apoyo de los amigos y la segunda en la voluntad del pueblo. Conviene que el apoyo de los amigos surja  de los favores y de las obligaciones satisfechas y de la larga relación y de la confianza y de la propia alegría natural; pero este nombre de amigos es más amplio  en el asunto de la candidatura que en el resto de la vida; debes considerar entre tus amigos a cualquiera que manifieste alguna inclinación hacia ti, que acuda a ti, que visite tu casa con frecuencia; y sobre todo es útil que seas amable y atento  con aquellos que son amigos por una razón más fuerte como la familia, el parentesco, la amistad o cualquier otra relación.

    17. Después has de procurar sobre todo que cualquier persona próxima, sobre todo los de tu casa, te quieran y deseen que tu seas el más importante, y luego también los de tu tribu, y tus vecinos y tus clientes  y luego tus libertos y finalmente también tus esclavos; pues toda opinión  que sale de los miembros de tu casa llega a ser fama  pública.

    18. Luego has de hacer  amigos de todo tipo: para la buena imagen  a hombres ilustres por su honor y fama, que aunque no sirven para la acción electoral, sin embargo aportan dignidad al candidato; para conseguir el apoyo del derecho, a los magistrados, y de ellos sobre todo los cónsules, luego los tribunos de la plebe; y para obtener el voto de las centurias a hombres de gran influencia. Obtén y confirma otra vez con toda atención a aquellos que o tienen o esperan obtener de ti el voto de una tribu o de una centuria o algún otro favor; pues durante estos años los hombres que desearon un cargo trabajaron enérgicamente con toda su voluntad y esfuerzo para poder conseguir de sus compañeros de tribu aquello que buscaban; tú trabájate a estos hombres, con todos los medios que puedas, para que de buen ánimo y con todas sus ganas se conviertan en tus partidarios.

    19. Ahora bien, si los hombres fuesen suficientemente agradecidos, todas estas cosas las deberías tener ya preparadas, como confío que las tengas; pues en estos dos años te has ganado a cuatro hermandades de hombres muy influyentes para tu candidatura, la de M. Fundanio, Q.Galo, C.Cornelio y C. Orquivio; conozco, porque intervine en ello, lo que de ti recibieron y a lo que se comprometieron sus compañeros cuando te encargaron a ti la defensa de sus intereses. Por ello debes actuar de la siguiente manera: exígeles en este momento lo que te deben, advirtiéndoles muchas veces, pidiéndolo, asegurándoles y procurando que entiendan que no tendrán ninguna otra ocasión para devolverte el agradecimiento; de este modo estos hombres serán animados a servir a tus deseos tanto por la esperanza de tus nuevos servicios como por los favores ya recibidos.

    20. Y, puesto que tu candidatura está muy fortalecida por este tipo de amistades, lo que conseguiste por completo, por la defensa de sus asuntos judiciales, haz que claramente todos aquellos a los que tienes atados a ti, tengan bien definida y concreta su obligación, y puesto que a ninguno de ellos le has pedido nada en ninguna ocasión, preocúpate de que entiendan que has guardado para este momento todo aquello de lo que crees que ellos te son deudores.

    21 Pero puesto que los hombres son empujados a la  benevolencia y a la acción de votar sobre todo por tres cosas, por el beneficio, por la esperanza y por la unión de la buena opinión con el aprecio (por simpatía), hay que prestar atención al modo como has de servirte de cada uno de estos tipos. Los hombres son empujados con pequeñísimos favores a considerar que hay motivo suficientes para el apoyo de una candidatura, así que con más razón aquellos, para quienes fuiste su salvación, y estos son muchos, no dejarán de entender que, si no te corresponden suficientemente en este momento importante para ti, nunca ya serán reconocidos por nadie. Y aunque esto es así, sin embargo se lo has de pedir de nuevo y también has de inducirlos a pensar que, aunque ahora todavía nos están obligados, también nosotros  podemos estarles obligados a ellos en lo sucesivo.

    22. En cuanto a los que son retenidos por la esperanza, tipo de hombres que es también mucho más trabajador y cumplidor, actúa para que a estos les parezca que tu ayuda está siempre dispuesta y preparada, y que comprendan que tú siempre estás como diligente observador  de sus servicios, y que quede claro que tú ves y anotas completamente lo que de cada uno procede.

    23 El tercer tipo de apoyos es el voluntario, por lo que convendrá que lo asegures siendo agradecido con ellos, adaptando tus palabras a sus motivos, por los que cada uno parecerá que es partidario tuyo, mostrando pues igual consideración para con ellos, añadiendo la amistad a la esperanza de familiaridad y frecuente relación.  Y  en todos estos tipos de apoyos juzga y sopesa cuánto puede aportar cada uno para que sepas también en qué medida has de ayudarles tú y también cuando puedes esperar y pedir a cada cual.

    24 Hay, pues, algunos hombres entre sus vecinos y en sus municipios muy influyentes; son hombres que están dispuestos y tienen recursos, que aunque antes no hayan aplicado esa influencia, sin embargo en su momento pueden fácilmente trabajar por la causa de aquel al que le deben un favor o les cae simpático; a este tipo de hombres les has de atender de tal manera que ellos mismos comprendan que tú ves lo que esperas de cada uno de ellos, que valoras lo que recibes, y que recordaras lo que recibas; hay sin embargo algunos que no pueden nada o incluso son odiosos para sus compañeros de tribu y que no tienen ni energía ni capacidad para esforzarse de repente: debes ver cómo reconocerlos no sea que poniendo en alguno mucha  esperanza, recibas poca ayuda.

    25.Y aunque conviene estar confiado protegido por las amistades ya existentes  y consolidadas, sin  embargo en la propia campaña se consiguen muchas y útiles amistades;  pues entre muchas molestias  la candidatura también tiene esta ventaja:  que puedes honestamente, lo que no es posible en la restante vida normal, unir a tu amistad a cualquiera que quieras, y si les permitieras  en otro momento a estos que se relacionaran contigo, parecerías obrar sin sentido común, y en cambio si no actúas así en tu candidatura con muchos y con todo interés, parecerá que no eres un verdadero candidato.

    26 Yo te aseguro esto: que no habrá nadie, si no es que por alguna necesidad se hubiera unido a alguno de tus competidores, del que no puedas conseguir con toda facilidad,  si es que lo intentas, que te preste su apoyo para  que le quieras y  seas su deudor, una vez que entienda  que tú lo valoras  mucho,  que actúas con sinceridad,  que él se  ha situado bien, y que por ello surgirá una  amistad no  breve y reducida a la campaña sino firme y perpetua.

    27. No habrá nadie, créeme, si tiene algún sentido común, que deje pasar esta oportunidad que se le ofrece para conseguir tu amistad, sobre todo cuando la casualidad te añade esto, que aquellos que compiten contigo, cuya amistad o debe ser despreciada o de la que hay que huir, no sólo no pueden conseguir sino ni siquiera intentar esto que yo te aconsejo.

    28. Pues, ¿cómo va a comenzar Antonio a añadir e invitar a su amistad a hombres a los que ni puede llamar por su nombre? A mí ciertamente me parece que nada hay más tonto que pensar que alguien, a quien no conoces, es devoto tuyo. Conviene que haya algún motivo importante de gloria y honor y grandeza en las acciones en aquel a quien hombres desconocidos, sin que nadie se lo pida, le ofrecen un cargo público. Ciertamente no puede ocurrir sin una grave culpa de negligencia que un don nadie, un hombre inútil, sin oficio, sin inteligencia alguna, con mala fama, sin ningún amigo, vaya por delante de un hombre que goza del aprecio de muchos y protegido por la buena opinión de todos.

    29. Por eso, procura tener  seguras a todas las centurias con muchas y variadas amistades. En primer lugar, y esto salta a la vista, dedícate a los senadores y caballeros romanos, y a los hombres activos e influyentes de los restantes órdenes sociales. Por el foro se mueven muchos hombres de negocios urbanos, muchos libertos influyentes y personas activas. A estos los podrás hacer partidarios tuyos a través de amigos comunes: trabájalos con suma atención, búscalos, queda con ellos, muéstrales que te sientes agradecido por su gran favor.

    30. Luego presta atención a toda la ciudad: a todas las asociaciones, a todas las aldeas vecinas, si consigues unir a las personas principales de ellas a tu amistad, fácilmente conseguirás a través de ellos a la restante multitud. Luego consigue tener a Italia entera en tu corazón y en tu cabeza descrita y comprendida tribu a tribu, de tal forma que no admitas que haya un solo lugar en Italia en el que no tengas todo el apoyo que te sea necesario.

    31 busca, investiga en todas las regiones a estos hombres, conócelos, búscalos, dales confianza, procura que sean tus votantes en todos sus barrios y que sean como candidatos de tu causa. Te querrán como a un amigo si ven que tú buscas su amistad;  conseguirás que  que lo entiendan así si utilizas el discurso que se adapte a ese fin. Tanto los hombres del municipio como los del campo pensarán que gozan de tu amistad si te son conocidos por su nombre; si por otra parte consideran que consiguen algún beneficio para ellos, no desaprovecharán la ocasión de merecerlo. Tus restantes competidores a estos ni siquiera los conocen: tu los conoces y los tratas con toda facilidad y sin esto no puede darse la amistad.

    32. Y sin embargo esto no es suficiente, aunque es importante, si no acompaña luego la esperanza de alguna utilidad y de la amistas y tu pareces ser no sólo un buen conocedor de los nombres sino también un buen amigo. Así sólo deberás estar absolutamente esperanzado cuando en las centurias tengas como seguidores tuyos por su propia ambición a todos estos que son muy influentes entre sus compañeros de tribu y  consigas que sean también seguidores  los restantes que en parte de sus tribus tienen alguna influencia por razón de su municipio o vecindad o asociación.

    33. Así pues me parece que con un poco de atención puedes hacerte fácilmente con las centurias de los caballeros. Primero conoce a los caballeros,  pues son pocos; luego solicítalos, pues la edad de los jóvenes es mucho más favorable a la amistad; además porque ya tienes contigo a los mejores de la juventud y a los más amantes de la cultura y también porque la clase ecuestre es la tuya, seguirán ellos la autoridad de su clase si tu aplicas tal cariño que no solo  tienes seguras a esas centurias por la decisión de su clase sino también por las amistades de cada uno de sus miembros, pues los apoyos de los jóvenes son maravillosamente importantes y prestigiosos cuando se trata de votar, de ir a algún sitio, de enviar un mensaje, de servir de acompañamiento.

    34. Y ya que he hecho mención al acompañamiento, también has de tener cuidado con esto: que todos los días debes ir acompañado por gente de todo tipo, condición social y edad; pues de la mucha compañía se puede inferir cuánta fuerza y poder tendrás en la elección (en el Campo de Marte en donde se hacía la elección).De estos acompañantes hay tres clases: una los que vienen a casa a saludarte, otra los que te acompañar fuera de casa y otra los que forman tu cortejo.

    35. Respecto de los que vienen a saludarte, que son los más frecuentes y que según la costumbre ahora establecida, vienen muchos, has de obrar de tal manera que parezca que su pequeña obligación es para ti motivo de gran agradecimiento;  a los que vienen a tu casa, muéstrales que tú te das cuenta de ello; díselo a sus amigos, para que se lo cuenten a ellos y díselo también muchas veces a ellos mismos. Así los hombres muchas  veces, cuando se encuentran con muchos candidatos pero ven que sólo es uno el que presta sobre todo atención a estas obligaciones, se entregan a él, abandonan a los otros y poco a poco pasan de electores comunes a exclusivos, de dudosos a firmes votantes. Y ten también sumo cuidado en esto: si has oído o te has dado cuenta que alguien que te prometió su apoyo está fingiendo o quiere fingir, disimula que lo has oído o lo sabes;  si alguien se te quiere disculpar porque piensa que tú sospechas de él, asegúrale que nunca has dudado de su intención ni él debe dudarlo; pues aquel que piensa que no se comporta suficientemente bien, de ningún modo puede ser  amigo.  Pero conviene que conozcas bien qué disposición de espíritu tiene cada uno para que puedas determinar cuánto puedes confiar en él.

    36. Manifiesta y muestra que para ti es más de agradecer el detalle de los que te acompañan. porque es mayor que el de los que acuden a saludarte; y en la medida que puedas, baja (al foro) siempre a la misma hora; un frecuente acompañamiento diario a la hora de salir a la calle genera una buena opinión y un gran prestigio.

    37. El tercer apoyo de este tipo es la constante abundancia de acompañantes: en ese grupo procura que entiendan los que lo hacen voluntariamente que tú les estarás para siempre obligado por su favor; respecto de los que por su parte te son deudores, exígeles abiertamente su deuda, que los que por su edad o por su disponibilidad puedan, que te acompañen siempre, y los que no puedan acompañarte, que les sustituyan sus parientes en esta obligación. Yo quiero mucho y pienso que es importante para este asunto que tú estés siempre acompañado por  una multitud.

    38. Además te aportarán gran alabanza y prestigio si están contigo aquellos que por ti fueron defendidos y que por ti se salvaron y quedaron libres de los cargos en los juicios: a estos pídeselo abiertamente, que puesto que sin ningún gasto unos obtuvieron por ti lo que pedían, otros su honor, otros la salvación y todos sus fortunas, te paguen con este servicio, porque no tendrán ninguna otra ocasión para poder devolverte su agradecimiento.

    39. Y puesto que todo este discurso trata de los apoyos de los amigos, creo que no se debe pasar por alto  el tema de las precauciones en este asunto,  pues todas las cosas están llenas de fraude, insidias y traiciones. No es propio de este momento la eterna discusión sobre con qué cosas puede diferenciarse al  sincero del falso. Tan sólo es propio de este momento hacerte algunas advertencias: tus méritos excepcionales a obligado a estos mismos hombres tanto a simular que son tus amigos como a envidiarte; por ello ten presente aquello que dijo Epicarmo: “los nervios y los miembros de la sabiduría consisten en no tener confianza sin motivo”.

    40. Y cuando vayas consiguiendo los apoyos de tus amigos, también entonces debes ir conociendo los tipos y clases de tus detractores y adversarios. Estos son tres: uno aquellos a los que les has producido algún daño; otro los que no te quieren sin ningún motivo; el tercero los que son muy amigos de tus competidores. Respecto de los que dañaste cuando abogaste contra ellos por defender a un amigo, discúlpate con ellos abiertamente, condúcelos a la esperanza de que si ellos vienen ahora a tu amistad, tu habrás de actuar en el futuro en sus asuntos con igual favor y obligación. Respecto de los que no te quieren sin motivo, ponte a trabajar para sacar de su interior esa malquerencia o con favores o dándoles esperanzas o mostrándoles tu apoyo. Y respecto de aquellos cuyas simpatías están más lejos por su amistad con tus adversarios, con estos emplea también la misma táctica que con los anteriores y si lo puedes probar, muéstrales que tú estás bien dispuesto de ánimo incluso con tus mismos adversarios.

    41 Pero ya hemos hablado bastante de cómo conseguir amistades; ahora hemos de tratar de otro aspecto de la candidatura, la que se refiere a la voluntad popular; el pueblo desea en la vida política que se le trate por su nombre, amabilidad, presencia constante, generosidad, que se hable de sus problemas y se le de esperanza.

    42, Lo primero, que ya lo haces, deja bien claro que aarezca que conoces todos los hombres y proponte  aumentar tu memoria para hacerlo cada día mejor: nada me parece a mí ni tan querido por el pueblo ni tan agradecido.  Luego, lo que no está en tu naturaleza,  inculca en tu interior que has de disimular de tal manera que parezca que lo haces por naturaleza: pues no te falta ese comedimiento que es propio de toda persona buena y tranquila; pero en gran medida es necesario el halago, que si en la vida normal es inadecuado y vergonzoso, sin embargo en una candidatura es necesario; pues cuando hace peor a alguien con su  complacencia, es inmoral, pero cuando lo hace más amigo no es tan rechazable; y desde luego es necesario para el candidato, cuya cara y cuyo rostro y discurso han de cambiar y adaptar al sentido y voluntad de aquellos con los que se encuentra reunido.

    43 Sobre la presencia en la calle no te doy ninguna norma, porque la misma palabra indica en qué cosa consiste. Ciertamente es muy provechoso no apartarse de ningún lugar, y en esto consiste el fruto de la presencia permanente, no sólo en estar en Roma y en el foro, sino buscar permanentemente, dirigirse muchas veces a los mismos y no permitirte que alguien pueda decir que lo podrías conseguir, pero que no se lo pediste, que no se lo pediste insistente y diligentemente.

    44 Por otra parte la generosidad tiene un ancho campo:  se da en la vida familiar, que aunque no puede alcanzar a muchos, sin embargo es  alabada por los amigos y agradecida por la multitud;  se da en los banquetes  y por eso debes procurar celebrar muchos tú y tus amigos por todas partes  y por tribus; y se da también en toda tu actividad, que debes divulgar y defender; y procura que el acceso a ti esté abierto día y noche, y no sólo las puertas de tu casa, sino tu rostro y tu cara, que es la puerta del alma, y si lo que expresa es que tu simpatía está escondida y reticente, de poco sirve que la puerta de tu casa esté abierta. Pues los hombres no sólo quieren que se les prometa, sobre todo quieren, cuando piden algo al candidato, que se les prometa con generosidad y con toda consideración. 

    45 Por lo que este consejo es fácil de seguir: que demuestres que lo que vas a hacer, lo harás con gusto y con placer; y lo más difícil y más adecuado a las circunstancias que a tu naturaleza, si no puedes hacerlo, niégalo con amabilidad o no lo niegues completamente; la primera de estas opciones es propia de un hombre bueno, lo segundo de un buen candidato; pues cuando se nos pide lo que honestamente y sin detrimento de nuestra reputación no podemos prometer, como cuando alguien nos pide que aceptemos una causa contra un amigo, nos debemos negar cortésmente, manifestando la imposibilidad y mostrando lo que nos contraría y convenciéndole de que le compensarás en otros asuntos,

    46. He oído que cierta persona decía de unos abogados (oradores) a los que había llevado su causa,  que fue más agradable la respuesta de quien se negó a aceptarla que la de aquel que la asumió. Así los hombres son conquistados por su actitud y sus palabras más que por  el mismo beneficio y por el asunto en sí. Sin duda esto es lo que se debe aprobar como correcto y parece que es difícil convencer de lo otro a un hombre “platónico” como tú, pero sin embargo me atendré a tus circunstancias: pues bien, aquellos a quienes te niegas a asistirlos por algún deber de una necesidad tuya, estos sin embargo pueden marcharse en paz  y con buen ánimo; sin embargo si te niegas  porque les dices  que te lo impiden los intereses de hombres amigos u otros asuntos más importantes o que aceptaste antes, se marcharán como enemigos, porque todo el mundo es de esta condición: que prefieren que les mientas a que te niegues.

    47 Cayo Cota, un experto en campañas electorales, solía  decir que él solía prometer a todos su colaboración siempre y cuando no se le pidiera contra su propio deber, pero que sólo lo hacía con los que pensaba que estaban mejor colocados;  que por tanto él a nadie decía que no, porque muchas veces se daba la circunstancias de que aquel, a quien se lo había prometido, no lo usaba, de modo que muchas veces estaba más desocupado de lo que había pensado; y que no podía llenarse la casa de quien acepta  sólo tanto como cree que él puede abarcar. Puede ocurrir  que surjan cosas que no pensabas, y que aquellas que creías que estaban en tus manos, por alaguna razón no sucedan;  además que lo último es que se enfade aquel a quien le has dicho una mentira. 

    48 Si prometes algo, esto es incierto y para más adelante  y para pocos; si por el contrario te niegas, ciertamente te enfrentas inmediatamente y con muchos, pues son muchos más los que  piden que se les permita usar del trabajo de otro que los que realmente lo usan. Por lo que es mejor que algunos de estos se enfaden contigo alguna vez en el foro a que todos se enfaden continuamente en tu casa, sobre todo cuando se enfadan mucho màs con aquellos que dicen que no que con aquellos que ven que por alguna causa les es imposible, pero que desearía hacer lo que prometió si de algún modo pudiera hacerlo.

    49 Y para que no parezca que yo me he apartado de mi plan inicial, cuando trato estos temas en esta parte de la candidatura, referida al pueblo, yo sostengo esto, que todas esas cosas no dependen tanto del apoyo de los amigos como  del favor popular.  Aunque hay algo de ese tipo, como responder con benevolencia, servir con celo a los negocios y dificultades de los amigos, sin embargo en este lugar me refiero a estas cosas con las que podrías conquistar a una multitud, para llenar desde por la noche tu casa, para mantener a muchos fieles con la esperanza de tu protección, para que se vayan de ti más amigos de lo que se acercaron, para que los oídos de muchos se hayan saturado de la mejor de las conversaciones.

    50 Seguimos  ahora hablando de la opinión pública, de la que nos debemos ocupar con toda atención.  Pero todo lo que hemos dicho en  los párrafos anteriores, eso mismo es válido para acrecentar la opinión pública sobre tí: la alabanza de tu oratoria, el apoyo de los financieros y del orden ecuestre, el favor de los hombres nobles, la compañía de los jóvenes, la presencia  de los que fueron defendidos por ti, la cantidad de gente de los municipios que se ve que han venido por tu causa, el que tú conoces bien a los hombres, que les nombras con afabilidad, que les pides el voto con frecuencia y con insistencia, que dicen y piensan que eres buena persona y generoso, que tu casa se llena desde  mucho antes de amanecer,  que está presente una multitud de todo tipo, que a todos satisfaces con tus palabras, y a muchos con la realidad y con tus acciones, todo esto  hace que con trabajo, con habilidad y con dedicación se consiga hasta donde se puede conseguir,  de tal forma que no es la buena fama la que se traslada  de todos estos puntos al pueblo, sino que es el mismo pueblo el  que se implica en los apoyos.

    51. Ya te has ganado a toda una multitud de la ciudad y los apoyos de los que tienen asambleas celebrando a Pompeyo, aceptando la causa de Manilio, defendiendo a Cornelio:  ahora hemos de movilizar las fuerzas que nadie ha tenido hasta ahora sin tener  él mismo la simpatía de los hombres más importantes. También hay que hacer que todos sepan  que cuentas con la mayor simpatía de Cn. Pompeyo y que se corresponde absolutamente con los intereses de él que tú consigas lo que pretendes.

    52. Finalmente procura que todo el proceso de candidatura esté lleno de pompa, que sea ilustre, espléndida, popular, que tenga la mayor brillantez y prestigio, que incluso si es posible se difunda de tus competidores el rumor infamante de lo criminal, de lo deshonesto, de lo corrupto de acuerdo con  sus costumbres.

    53. Y también ha de verse en esta candidatura sobre todo que por ti hay la mejor esperanza para la República y la mejor opinión; sin embargo no has de intervenir  en tu candidatura  en temas políticos  ni en el senado ni en la asamblea; sin embargo si has de intentar que el senado considere, por la forma en que tú has vivido, que tú serás el defensor de su autoridad, y los caballeros romanos y los ciudadanos honrados y ricos piensen de acuerdo con la vida que has llevado, que serás amante de la paz  y de la tranquilidad de las cosas, y la multitud, porque has sido favorable al pueblo en tus discursos y en las asambleas y en los juicios, piense que tú no serás ajeno a sus intereses.

    54 Estas son las cosas que me venían a la cabeza sobre aquellos dos comentarios matutinos, cuando te dije que todos los días cuando bajaras al foro debías pensar para ti: “soy un hombre nuevo en política, busco el consulado”. Falta lo tercero: se trata de Roma, una ciudad formada por la reunión de varias naciones, en la que se agitan muchas asechanzas, muchas mentiras, muchos vicios de todo tipo, y en la que hay que soportar la arrogancia de muchos, la grosería de muchos, la malevolencia de muchos, la soberbia de muchos, el odio y las molestias de muchos. Veo que es propio de una gran inteligencia y habilidad cuando uno se encuentra inmerso en tantos y tan grandes vicios de los hombres y de todo tipo el evitar las ofensas, las habladurías, las asechanzas,, el ser un hombre único adaptado a tanta variedad de  costumbres y de discursos y de intenciones.

    55.Por todo esto intenta una y otra vez mantener este camino que empezaste: sobresale en la oratoria; en Roma a los hombres se les retiene y son atraídos por esto y se les rechaza cuando molestan o incomodan. Y como quiera que la ciudad es absolutamente viciosa en esto, en que aparecida la corrupción, suele olvidarse de la virtud y de la dignidad, consigue  en esto conocerte bien a ti mismo, es decir, que comprendas que tú eres el que puedes inspirar  a tus competidores el mayor miedo a un juicio o a un peligro judicial; consigue que sepan que les vigilas y les observas; temerán no sólo tu autoridad y fuerza de tu oratoria, sino también de hecho el apoyo del orden ecuestre a tu causa.

    56. Y yo no quiero que tú les propongas estas cosas de tal manera que parezca que ya estás preparando la acusación, sino para que consigas más fácilmente con este miedo esto mismo que pretendes. Y lucha así abiertamente con todos tus nervios y facultades para conseguir lo que pretendemos. Yo veo que no ha habido ninguna elección tan maleada por la corrupción en la que algunas centurias no voten gratis a los que son especialmente sus próximos.

    57. Por lo tanto si estamos vigilantes por la dignidad del proceso y si movemos a los partidarios nuestros al mayor compromiso y si especificamos a los hombres agradecidos y partidarios nuestros a cada uno su obligación y si proponemos un juicio para los competidores, y metemos miedo a los intermediarios y controlamos de alguna manera a los que distribuyen el dinero (para comprar los votos) , puede conseguirse que o no haya corrupción alguna o que no valga nada.

    58 Estas son las cosas que yo creí que no conocía mejor que tú, pero que podía recoger más fácilmente en un solo lugar, dadas tus ocupaciones, y una vez escritas enviártelas: y aunque estas están escritas de tal manera que no valen para todos los que concurren a un cargo, sino especialmente para ti y para tu propia candidatura, tú sin embargo si te parece que algo debe ser cambiado o suprimido por completo o si he pasado por alto algo, querría que me lo digas; porque quiero que estas breves notas a tu candidatura sean consideradas perfectas en todos sus puntos.

    QUINTUS MARCO FRATRI S. D.
       I. 1. Etsi tibi omnia suppetunt ea, quae consequi ingenio aut usu homines aut diligentia possunt, tamen amore nostro non sum alienum arbitratus ad te perscribere ea, quae mihi veniebant in mentem dies ac noctes de petitione tua cogitanti, non ut aliquid ex iis novi addisceres, sed ut ea, quae in re dispersa atque infinita viderentur esse, ratione et distributione sub uno aspectu ponerentur. [Quamquam plurimum natura valet, tamen videtur in paucorum mensum negotio posse simulatio naturam vincere.] Civitas quae sit cogita, quid petas, qui sis. 2. Prope quotidie tibi hoc ad forum descendenti meditandum est: "novus sum, consulatum peto, Roma est." Nominis novitatem dicendi gloria maxime sublevabis: semper ea res plurimum dignitatis habuit; non potest, qui dignus habetur patronus consularium, indignus consulatu putari. Quamobrem, quoniam ab hac laude proficisceris et, quidquid es, ex hoc es, ita paratus ad dicendum venito, quasi in singulis causis iudicium de omni ingenio tuo futurum sit. 3. Eius facultatus adiumenta, quae tibi scio esse seposita, ut parata ac prompta sint cura–et saepe, quae de Demosthenis studio et exercitatione scripsit Demetrius, recordare–, deinde ut amicorum et multitudo et generea appareant; habes enim ea, quae non multi homines novi habuerunt: omnes publicanos, totum fere equestrem ordinem, multa propria municipia, multos abs te defensos homines cuiusque ordinis, aliquot collegia, praeterea studio dicendi conciliatos plurimos adolescentulos, quotidianam amicorum assiduitatem et frequentiam: 4. haec cura ut teneas commendando et rogando et omni ratione efficiendo, ut intelligant, qui debent tua causa, referendae gratiae, qui volunt, obligandi tui tempus sibi aliud nullum fore. Etiam hoc multum videtur adiuvare posse novum hominem: hominum nobilium voluntas et maxime consularium; prodest, quorum in locum ac numerum pervenire velis, ab iis ipsis illo loco ac numero dignum putari. 5. Hi rogandi omnes sunt diligenter et ad eos allegandum est persuadendumque iis nos semper cum optimatibus de re publica sensisse, minime populares fuisse; si quid locuti populariter videamur, id nos eo consilio fecisse, ut nobis Cn. Pompeium adiungeremus, ut eum, qui plurimum posset, aut amicum in nostra petitione haberemus aut certe non adversarium. 6. Praeterea adolescentes nobiles elabora ut habeas vel ut teneas studiosos [tui], quos habes: multum dignitatis afferent. Plurimos habes: perfice, ut sciant, quantum in iis putes esse. Quod si adduxeris, ut ii, qui non nolunt, cupiant, plurimum proderunt.
       II. 7. Ac multum etiam novitatem tuam adiuvat, quod eiusmodi nobiles tecum petunt, ut nemo sit, qui audeat dicere plus illis nobilitatem quam tibi virtutem prodesse oportere. Nam P. Galbam et L. Cassium summo loco natos quis est qui petere consulatum putet oportere? vides igitur amplissimis ex familiis homines, quod sine nervis sint, tibi pares non esse. 8. "At Catilina et Antonius molesti sunt." Immo homini navo, industrio, innocenti, diserto, gratioso apud eos, qui res iudicant, optandi competitores ambo a pueritia sicarii, ambo libidinosi, ambo egentes. Eorum alterius bona proscripta vidimus, vocem denique audivimus iurantis se Romae iudicio aequo cum homine Graeco certare non posse, ex senatu eiectum scimus [, optima vero censorum existimatione]; in praetura competitorem habuimus amico Sabidio et Panthera, cum alios, ad tabulam quos poneret, non haberet, quo tamen in magistratu amicam, quam domi palam haberet, de machinis emit; in petitione autem consulatus caupones omnes compilare per turpissimam legationem maluit quam adesse et populo Romano supplicare. 9. Alter vero, di boni! quo splendore est? Primum nobilitate eadem. Num maiore re? Non, sed virtute. Quamobrem? Quod inanius umbram suam metuit, hic ne leges quidem, natus in patris egestate, educatus in sororis stupris, corroboratus in caede civium, cuius primus ad rem publicam aditus in equitibus Romanis occidendis fuit–nam illis, quos meminimus, Gallis, qui tum Titiniorum ac Nanniorum ac Tanusiorum capita demetebant, Sulla unum Catilinam praefecerat–, in quibus ille hominem optimum, Q. Caecilium, sororis suae virum, equitem Romanum, nullarum partium, cum semper natura, tum etiam aetate iam quietum, suis manibus occidit.
       III. 10. Quid ego nunc dicam petere eum consulatum, qui hominem carissimum populo Romano, M. Marium inspectante populo Romano vitibus per totam urbem ceciderit, ad bustum egerit, ibi omni cruciatu lacerarit, vivo stanti collum gladio sua dextera secuerit, cum sinistra capillum eius a vertice teneret, caput sua manu tulerit, cum inter digitos eius rivi sanguinis fluerent? qui postea cum histrionibus et cum gladiatoribus ita vixit, ut alteros libidinis, alteros facinoris adiutores haberet, qui nullum in locum tam sanctum ac tam religiosum accessit, in quo non, etiamsi aliis culpa non esset, tamen ex sua nequitia dedecoris suspicionem relinqueret, qui ex curia Curios et Annios, ab atriis Sapalas et Carvilios, ex equestri ordine Pompilios et Vettios sibi amicissimos comparavit, qui tantum habet audaciae, tantum nequitiae, tantum denique in libidine artis et efficacitatis, ut prope in parentum gremiis praetextatos liberos constuprarit? Quid ego nunc tibi de Africa, quid de testium dictis scribam? Nota sunt, et ea tu saepius legito; sed tamen hoc mihi non praetermittendum videtur, quod primum ex eo iudicio tam egens discessit, quam quidem iudices eius ante illud iudicium fuerunt, deinde tam invidiosus, ut aliud in eum iudicium quotidie flagitetur. Hic se sic habet, ut magis timeat, etiamsi quierit, quam ut contemnat, si quid commoverit. 11. Quanto melior tibi fortuna petitionis data est quam nuper homini novo, C. Caelio! ille cum duobus hominibus ita nobilissimis petebat, ut tamen in iis omnia pluris essent quam ipsa nobilitas: summa ingenia, summus pudor, plurima beneficia, summa ratio ac diligentia petendi; ac tamen eorum alterum Caelius, cum multo inferior esset genere, superior nulla re paene, superavit. 12. Quare tibi, si facies ea, quae natura et studia, quibus semper usus es, largiuntur, quae temporis tui ratio desiderat, quae potes, quae debes, non erit difficile certamen cum iis competitoribus, qui nequaquam sunt tam genere insignes quam vitiis nobiles; quis enim reperiri potest tam improbus civis, qui velit uno suffragio duas in rem publicam sicas destringere?
       IV. 13. Quoniam, quae subsidia novitatis haberes et habere posses, exposui, nunc de magnitudine petitionis dicendum videtur: consulatum petis, quo honore nemo est quin te dignum arbitretur, sed multi, qui invideant; petis enim homo ex equestri loco summum locum civitatis atque ita summum, ut forti homini, diserto, innocenti multo idem ille honos plus amplitudinis quam ceteris afferat. Noli putare eos, qui sunt eo honore usi, non videre, tu, cum idem sis adeptus, quid dignitatis habiturus sis; eos vero, qui consularibus familiis nati locum maiorum consecuti non sunt, suspicor tibi, nisi si qui admodum te amant, invidere; etiam novos homines praetorios existimo, nisi qui tuo beneficio vincti sunt, nolle abs te se honore superari. 14. Iam in populo quam multi invidi sint, quam multi consuetudine horum annorum ab hominibus novis alienati, venire tibi in mentem certo scio; esse etiam nonnullos tibi iratos ex iis causis, quas egisti, necesse est. Iam illud tute circumspicito, quod ad Cn. Pompeii gloriam augendam tanto studio te dedidisti, num quos tibi putes ob eam causam esse amicos. 15. Quamobrem, cum et summum locum civitatis petas et videas esse studia, quae tibi adversentur, adhibeas necesse est omnem rationem et curam et laborem et diligentiam.
       V. 16. Et petitio magistratuum divisa est in duarum rationum diligentiam, quarum altera in amicorum studiis, altera in populari voluntate ponenda est. Amicorum studia beneficiis et officiis et vetustate et facilitate ac iucunditate naturae parta esse oportet; sed hoc nomen amicorum in petitione latius patet quam in cetera vita; quisquis est enim, qui ostendat aliquid in te voluntatis, qui colat, qui domum ventitet, is in amicorum numero est habendus; sed tamen, qui sunt amici ex causa iustiore cognationis aut affinitatis aut sodalitatis aut alicuius necessitudinis, iis carum et iucundum esse maxime prodest. 17. Deinde, ut quisque est intimus ac maxime domesticus, ut is amet et quam amplissimum esse te cupiat, valde elaborandum est, [tum] ut tribules, ut vicini, ut clientes, ut denique liberti, postremo etiam servi tui; nam fere omnis sermo ad forensem famam a domesticis emanat auctoribus. 18. Denique sunt instituendi cuiusque generis amici: ad speciem homines illustres honore ac nomine, qui etiamsi suffragandi studia non navant, tamen afferunt petitori aliquid dignitatis, ad ius obtinendum magistratus, ex quibus maxime consules, deinde tribuni pl., ad conficiendas centurias homines excellenti gratia. Qui abs te tribum aut centuriam aut aliquod beneficium aut habeant aut sperent, eos prorsus magno opere et compara et confirma; nam per hos annos homines ambitiosi vehementer omni studio atque opera elaborarunt, ut possent a tribulibus suis ea, quae peterent, impetrare: hos tu homines, quibuscumque poteris rationibus, ut ex animo atque ex illa summa voluntate tui studiosi sint, elaborato. 19. Quod si satis grati homines essent, haec tibi omnia parata esse debebant, sicuti parata esse confido; nam hoc biennio quattuor sodalitates hominum ad ambitionem gratiosissimorum tibi obligasti, M. Fundanii, Q. Gallii, C. Cornelii, C. Orchivii: horum in causis ad te deferendis quid tibi eorum sodales receperint et confirmarint, scio, nam interfui; quare hoc tibi faciendum est, hoc tempore ut ab iis quod debent exigas saepe commonendo, rogando, confirmando, curando ut intelligant nullum tempus aliud se umquam habituros referendae gratiae: profecto homines et spe reliquorum tuorum officiorum et [iam] recentibus beneficiis ad studium navandum excitabuntur. 20. Et omnino, quoniam eo genere amicitiarum petitio tua maxime munita est, quod ex causarum defensionibus adeptus es, fac, ut plane iis omnibus, quos devinctos tenes, descriptum ac dispositum suum cuique munus sit, et, quemadmodum nemini illorum molestus ulla in re umquam fuisti, sic cura, ut intelligant omnia te, quae ab illis tibi deberi putaris, ad hoc tempus reservasse.
       VI. 21. Sed, quoniam tribus rebus homines maxime ad benevolentiam atque haec suffragandi studia ducuntur, beneficio, spe, adiunctione animi ac voluntate, animadvertendum est, quemadmodum cuique horum generi sit inserviendum. Minimis beneficiis homines adducuntur, ut satis causae putent esse ad studium suffragationis, nedum ii, quibus saluti fuisti, quos tu habes plurimos, non intelligant, si hoc tuo tempore tibi non satisfecerint, se probatos nemini umquam fore. Quod cum ita sit, tamen rogandi sunt atque etiam in hanc opinionem adducendi, ut, qui adhuc nobis obligati fuerint, iis vicissim nos obligari posse videamur. 22. Qui autem spe tenentur, quod genus hominum multo etiam est diligentius atque officiosius, iis fac ut propositum ac paratum auxilium tuum esse videatur, denique ut spectatorem te suorum officiorum esse intelligant diligentem, ut videre te plane atque animadvertere, quantum a quoque proficiscatur, appareat. 23. Tertium illud genus est studiorum voluntarium, quod agendis gratiis, accommodandis sermonibus ad eas rationes, propter quas quisque studiosus tui esse videbitur, significanda ergo illos pari voluntate, adducenda amicitia in spem familiaritatis et consuetudinis confirmari oportebit. Atque in iis omnibus generibus iudicato et perpendito, quantum quisque possit, ut scias et quemadmodum cuique inservias et quid a quoque exspectes ac postules. 24. Sunt enim quidam homines in suis vicinitatibus et municipiis gratiosi, sunt diligentes et copiosi, qui etiamsi antea non studuerunt huic gratiae, tamen ex tempore elaborare eius causa, cui debent aut voluit, facile possunt: his hominum generibus sic inserviendum est, ut ipsi intelligant te videre, quid a quoque exspectes, sentire, quid accipias, meminisse, quid acceperis; sunt autem alii, qui aut nihil possunt aut etiam odio sunt tribulibus suis nec habent tantum animi aut facultatis, ut enitantur ex tempore: hos ut internoscas, videto, ne spe in aliquo maiore posita praesidii parum comparetur.
       VII. 25. Et, quamquam partis ac fundatis amicitiis fretum ac munitum esse oportet, tamen in ipsa petitione amicitiae permultae ac perutiles comparantur; nam in ceteris molestiis habet hoc tamen petitio commodi, ut possis honeste, quod in cetera vita non queas, quoscumque velis adiungere ad amicitiam, quibuscum si alio tempore agas, ut te utantur, absurde facere videare, in petitione autem nisi id agas et cum multis et diligenter, nullus petitor esse videare. 26. Ego autem tibi hoc confirmo, esse neminem, nisi aliqua necessitudine competitorum alicui tuorum sit adiunctus, a quo non facile, si contenderis, impetrare possis, ut suo beneficio promereatur, se ut ames et sibi ut debeas, modo ut intelligat te magni aestimare ex animo agere, bene se ponere, fore ex eo non brevem et suffragatoriam, sed firmam et perpetuam amicitiam. 27. Nemo erit, mihi crede, in quo modo