Categoría: Lengua y Literatura

  • La “ucronía” es al tiempo lo que la “utopía” es al espacio

    La ucronía es una utopía en el tiempo y se aplica a algo cuando, a sabiendas de que no existió, lo suponemos como existente.

    En 1516 Thomas More (Tomás Moro en español y Thomas Morus en latín), humanista, político, canciller de Enrique VIII de Inglaterra,  escribió en latín su famosa obra sobre la sociedad ideal De optimo reipublicae statu, deque nova insula Utopia ( Del estado ideal la república y de la nueva isla de Utopía), conocida generalmente como Utopía.

    La etimología de la palabra es confusa a sabiendas de Moro, porque puede proceder de la griega  οὐτοπία (οὐ, no; τόπος, lugar =  “no lugar, lugar que no existe o lo que no está en ningún lugar') o de εὐτοπία (εὐ, buen; τόπος, lugar) = 'buen lugar'.  Las dos son coherentes con el pensamiento de Moro, pero es la primera la que se ha impuesto  en la opinión general.

    Precisamente, frente a la “utopía” como buen lugar ideal, existe el concepto de “distopía” , procedente del griego  δυσ- (dis) "malo"   y τόπος (tópos) "lugar”,  para expresar lo contrario de “utopía”, con el significado de “mal lugar ideal”. La acuñó a finales del siglo XIX Stuart Mill. En los momentos de crisis y desesperanza, como los actuales, este concepto de “distopía” es un escenario muy frecuente en la literatura, en el cine, etc. .”'Fahrenheit 451”, de Ray Bradbury, “1984”, de George Orwell, y “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley, son las obras consideradas como las fundadoras del género o subgénero de la distopía. Desde entonces se han multiplicado por cientos este tipo de obras, algunas de muy escasa calidad, pero reflejo del rechazo al momento presente de dificultades y amenazas crecientes a la felicidad humana..

    Pues bien, el espacio y el tiempo son dos coordenadas, dos categorías mentales y lingüísticas paralelas, similares. Tarde o temprano surgiría el término paralelo referido al tiempo, la ucronía, (del griego οὐ, no,  y Κρόνος Krónos, tiempo),  el no tiempo, lo que no está en el tiempo.

    La Real Academia lo define como  Reconstrucción lógica, aplicada a la historia, dando por supuestos acontecimientos no sucedidos, pero que habrían podido suceder.

    La utilizó por primera vez  el filósofo francés Charles Bernard Renouvier en su obra Uchronie (L'Utopie dans l'histoire), esquisse historique apocryphe du développement de la civilisation européenne tel qu'il n'a pas été, tel qu'il aurait pu être (1857) (Ucronía: Esbozo histórico apócrifo del desarrollo de la civilización europea tal como no ha sido, tal como habría podido ser).

    La ucronía es, pues,  una especie de ciencia ficción.

    En la Antigüedad hubo algunos ejemplos que podríamos considerar “ucronías” o suposiciones de lo que podría haber sido si las cosas hubieran ocurrido de otra manera.

    Así Heródoto (entre 484 y 425 a.C,.) nos ofrece un ejemplo en . VII 139, 2-3:

    Si los atenienses, aterrorizados ante el peligro que se les venía encima, hubiesen evacuado su patria, o bien si, pese a no evacuarla, se hubieran quedado en ella, pero rindiéndose a Jerjes, ningún Estado hubiese intentado oponer resistencia al rey por mar. Pues bien, si nadie hubiera opuesto resistencia a Jerjes por mar, en tierra habría ocurrido, sin lugar a dudas, lo siguiente: aunque los peloponesios hubiesen levantado a través del Istmo muchas fortificaciones defensivas, los lacedemonios habrían sido irremisiblemente abandonados por sus aliados (no espontáneamente, sino a la fuerza, ya que sus ciudades hubieran sido tomadas una tras otra por los contingentes navales del bárbaro), y se habrían quedado solos; y, únicamente con sus efectivos, aunque hubiesen realizado grandes proezas, habrían sucumbido heroicamente” (trad. de C. Schrader, 1985).

    Tucídides (460- 396? A.C.) que también nos ofrece otro ejemplo en su Historia de la Guerra del Peloponeso, Th. I , 74:

    Pero si nosotros [sc. los atenienses] hubiésemos comenzado por pasarnos al Medo, temiendo, como hicieron otros, por nuestro país, o si,después, por considerarnos perdidos, no nos hubiésemos atrevido a embarcarnos en las naves, ya no hubiera servido de nada que vosotros [sc. los espartanos], sin tener naves suficientes, hubierais entablado una batalla naval, sino que la situación hubiera evolucionado tranquilamente según los deseos del Medo” (trad. de J. J. Torres Esbarranch, 1990).

    Pero curiosamente y contra los ejemplos  anteriores, se considera  que el primer ejemplo de Ucronía en la literatura mundial aparece en Tito Livio, aunque naturalmente no se le llame así. Esta idea la propició  Isaac D’israelí (1766-1848), que escribió en Curiosities of Literature un artículo titulado   Of a history of events which have not happened (Curiosidades de la Historia; Historia de los sucesos que no ocurrieron), en el que hace notar que Tito Livio, en el libro IX, en una larga digresión, imagina las consecuencias que se hubieran producido si Alejandro Magno hubiera invadido Italia y se hubiera enfrentado al ejército romano.

    Nota: dada la extensión, ofreceré todos los textos relevantes de este artículo al final del mismo. 
    Ciertamente el pasaje de Livio es la más extensa y detallada digresión sobre lo que podemos considerar una ucronía y sin duda por ello merece ser considerado si no como el primer ejemplo de ucronía en la Antigüedad, sí el más relevante.

    Tito Livio  en su obra Ab urbe condita (Desde la fundación de la ciudad –Roma-), IX, 17-19 se permite imaginar qué hubiera ocurrido si el gran Alejandro Magno (valga la redundancia) hubiera dirigido su ejército hacía el oeste en  vez de hacia el este y  se hubiera enfrentado a la gran Roma, cuya historia él canta en su obra. Naturalmente, en su imaginación patriótica y nacionalista, Alejandro hubiera sido derrotado en toda regla por los romanos. Con esta digresión en  su relato, que Livio coloca tras narrar el fracaso del ejército romano obligado a pasar por las “horcas caudinas” desarmados y semidesnudos,  lo que pretende es elevar la autoestima de los romanos.  Frente a los éxitos del macedonio, contrapone Livio la superioridad colectiva del pueblo romano, la fuerza de sus tradiciones frente a la innovación de Alejandro y la superioridad de la república frente a la monarquía.  En consecuencia , “el poder romano no hubiera sido vencido tampoco por este rey (Alejandro)).

    Nota: el texto, de gran interés,  se reproduce al final

    Incluso podríamos considerar un germen de ucronía la referencia que Tácito hace a Germánico, comparándolo también con Alejandro en sus Annales, II 73, 3:

    Porque si hubiera sido el único árbitro de las cosas,  si hubiera actuado con el  derecho y título de rey, hubiera obtenido la gloria militar tanto más pronto  que Alejandro cuanto lo sobrepasaba en clemencia, en templanza y en las demás buenas cualidades”

    quod si solus arbiter rerum, si iure et nomine regio fuisset, tanto promptius adsecuturum gloriam militiae quantum clementia, temperantia, ceteris bonis artibus praestitisset (Alexandro)

    La ucronía es un recurso muy utilizado, excesivamente utilizado, por los escritores, sobre todo los autores de novela histórica o pseudohistórica. Hay quien llama a este tipo de obras “historia contrafactual” (algo así como “historia contra los hechos”), lo que no deja de ser una “contradictio in términis”, contradicción en sus propios términos:  ¿cómo se puede escribir la historia de lo que no existió? Es más, ¿cuánto daño hacen a la verdadera historia estas fáciles imaginaciones,  cuando lo hacen también tanta novela, presuntamente histórica, con escasa fundamentación y conocimiento de las fuentes y con excesiva  y desbordada imaginación, a la que algunos llaman creatividad?

    En fin, hay también quien considera que esta historia contrafactual es un contrapunto interesante que ayuda a profundizar en las causas y consecuencias de la verdadera historia.

    Por otra parte se podría matizar y profundizar en los conceptos de ucronía e historia contrafactual, pero no afecta demasiado al objetivo del artículo, que no es otro sino constatar la presencia de estos conceptos en el mundo antiguo.

    Ejemplos famosos de ucronías son  suponer la victoria de Anibal frente a los romanos  en las famosas Guerras Púnicas;  o la victoria de la Armada  Invencible española frente a Inglaterra.

    Gibbon se preguntaba en el siglo XVIII: ¿qué hubiera pasado si los sarracenos hubieran vencido  a Carlos Martel en el año 732 en Poitiers? Y respondía medio en broma medio en veras que el Corán se proclamaría en las cátedras de Oxford ante un público de circuncidados.

    ¿Cómo hubiera sido el pasado próximo de España si en la Guerra Civil hubieran ganado los defensores de la República? ¿Y en Europa si hubieran ganado los nazis y no los aliados?.

    Hasta Winston Churchill  imaginó un final distinto para la Guerra Civil Estadounidense (1861-1865) en su ensayo  titulado  "If Lee had no won the Battle of Gettysburg" (Si Lee no hubiera ganado la batalla de Gettysburg).

    Los ejemplos son innumerables, se cuentan por miles.

    Estos ejercicios parecen estériles, pues como decía  E.H. Carr : “La historia es el registro de lo que la gente hizo, no de lo que dejó de hacer.”

    Aunque quizás no debamos ser tan exigentes. Borges no era un historiador, sino un poeta y literato, pero su poema Things that might have been, Historia de la noche, nos autoriza a pensar en un mundo y en una historia diferente de la que fue.

    Things that might have been

    Pienso en las cosas que pudieron ser y no fueron.
    El tratado de mitología sajona que Beda no escribió.
    La obra inconcebible que a Dante le fue dado acaso entrever,
    ya corregido el último verso de la Comedia.
    La historia sin la tarde de la Cruz y la tarde de la cicuta.
    La historia sin el rostro de Helena.
    El hombre sin los ojos, que nos ha deparado la luna.
    En las tres jornadas de Gettysburg la victoria del Sur.
    El amor que no compartimos.
    El dilatado imperio que los Vikings no quisieron fundar.
    El orbe sin la rueda o sin la rosa.
    El juicio de John Donne sobre Shakespeare.
    El otro cuerno del Unicornio.
    El ave fabulosa de Irlanda, que está en dos lugares a un tiempo.
    El hijo que no tuve

    Things that might have been –
    by Jorge Luis Borges (tr. A. S. Kline)

    I think of things that weren't, but might have been.
    The treatise on Saxon myths Bede never wrote.
    The inconceivable work Dante might have had a glimpse of,
    As soon as he’d corrected the Comedy’s last verse.
    History without the afternoons of the Cross and the hemlock.
    History without the face of Helen.
    Man without the eyes that gave us the moon.
    On Gettysburg’s three days, victory for the South.
    The love we never shared.
    The wide empire the Vikings chose not to found.
    The world without the wheel or the rose.
    The view John Donne held of Shakespeare.
    The other horn of the Unicorn.
    The fabled Irish bird that lights on two trees at once.
    The child I never had.

    …………………
    Textos:

    Isaac D’israelí (1766-1848), Curiosities of Literature;  Of a history of events which have not happened (Curiosidades de la Historia; Historia de los sucesos que no ocurrieron):

    "Los historiadores , por algún motivo particular , se han divertido a veces ellos mismos con los detalles de un evento que nunca ocurrió . Una historia de este tipo la encontramos en el libro noveno de Tito Livio; allí hace una digresión , en la que , con su encantadora copiosidad , razona sobre las probables consecuencias que se habrían derivado si Alejandro Magno hubiera invadido Italia. Algunos escritores griegos , para colocar los partos en igualdad con los romanos , habían insinuado que el gran nombre de este monarca militar, de quien se dice que nunca perdió una batalla , habría intimidado a los romanos , y habría puesto de manifiesto su pasión por una dominación universal. El patriótico Tito Livio , desdeñando que la gloria de su nación , que nunca había dejado de guerrear durante casi 800 años , debería ser puesta en comparación con la carrera de un joven conquistador , que apenas había durado diez años, establece un paralelismo  del "hombre con el hombre, el general con el general , y la victoria con la victoria”. "Con todo el encanto de su imaginación, nos trae a Alejandro al sur de Italia,  le inviste con todas sus virtudes y •ensombrece  su brillo" con todos sus defectos . Él presenta al ejército macedonio , mientras muestra exultante cinco ejércitos romanos en el  momento de conseguir sus conquistas , y él recuenta con detalle los numerosos aliados que se habrían combinado con sus fuerzas;  incluso desciende al detalle de comparar las armas y los modos de hacer la guerra de los macedonios con las de los romanos. Tito Livio , como si se hubiera apoderado de él  un pánico momentáneo con el primer éxito que probablemente habría obtenido a Alejandro con su bajada a Italia, nos presenta delante a los grandes comandantes con los que él se habría tenido que encontrar ; compara Alexander con cada uno , y al final termina con sus temores , y proclama su triunfo, al descubrir que los macedonios tenían  un Alejandro, mientras que los romanos tenían varioss. Esta hermosa digresión de Livy es un modelo para la narración de un hecho que nunca ocurrió "

    Historians, for a particular purpose, have sometimes amused themselves with a detail of an event which did not happen. A history of this kind we find in the ninth book of Livy; and it forms a digression, where, with his delightful copiousness, he reasons on the probable consequences which would have ensued had Alexander the Great invaded Italy. Some Greek writers, to raise the Parthians to an equality with the Romans, had insinuated that the great name of this military monarch, who is said never to have lost a battle, would have intimidated the Romans, and would have checked their passion for universal dominion. The patriotic Livy, disdaining that the glory of his nation, which had never ceased from war for nearly eight hundred years, should be put in competition with the career of a young conqueror, which had scarcely lasted ten, enters into a parallel of “man with man, general with general, and victory with victory.” In the full charm of his imagination he brings Alexander down into Italy, he invests him with all his virtues, and “dusks their lustre” with all his defects. He arranges the Macedonian army, while he exultingly shows five Roman armies at that moment pursuing their conquests; and he cautiously counts the numerous allies who would have combined their forces; he even descends to compare the weapons and the modes of warfare of the Macedonians with those of the Romans. Livy, as if he had caught a momentary panic at the first success which had probably attended Alexander in his descent into Italy, brings forward the great commanders he would have had to encounter; he compares Alexander with each, and at length terminates his fears, and claims his triumph, by discovering that the Macedonians had but one Alexander, while the Romans had several. This beautiful digression in Livy is a model for the narrative of an event which never happened.”

    Tito Livio, IX, 17-19:

    (9,17) De ninguna manera  puede parecer que se ha buscado desde el comienzo de este trabajo el separarme más de lo justo del orden de las cosas para adornar mi obra con otros asuntos y que haya buscado algo así como cosas más divertidas  para mis lectores o descanso para mi espíritu. Sin embargo la mención de un rey y general tan grande, me anima a tratar inmediatamente algunas cuestiones, pensamientos  a las que muchas veces en mi interior he dado vueltas en mi ánimo. Permítaseme, pues, preguntarme cuál hubiera sido el resultado para los asuntos romanos, si se hubiera entrado en guerra  con Alejandro.
    Parece que lo más importante en una guerra es la cantidad de soldados y su valor, la habilidad de los generales y la Fortuna tan decisiva en todas las cosas humanas y sobre todo en las cosas de la guerra. Estas cosas demuestran a quien las analice de una en una por separado o en su conjunto que así como el imperio romano quedó invicto de otros reyes y pueblo, así fácilmente lo hubiera sido también de este (Alejandro).
    En primer lugar,  si se trata de comparar a los generales, no niego que ciertamente Alejandro fue un general extraordinario, pero lo hace más famoso el que él fu el único que  murió siendo muy joven en pleno desarrollo de sus hazañas,  cuando todavía no había podido experimentar una suerte distinta.
    …..
    Permítaseme que me  refiera  a  los generales romanos, no a todos de todas las épocas, sino sólo a aquellos con los que, como cónsules o dictadores,  habría debido luchar Alejandror: Marco Valerio Corvo, Cayo Marcio Rutulo, Cayo Sulpicio, Tito Manlio Torcuato, Quinto Publilio Filón, Lucio Papirio Cursor, Quinto Fabio Máximo, los dos Decios, Lucio Volumnio y Manlio Curio. Luego vienen hombres extraordinarios,  si  hubiese adelantado la guerra púnica a la romana y  luego  no hubiese cruzado a Italia ya viejo . En cada uno de estos no sólo había la misma calidad de valor y de fuerza de espíritu  que en Alejandro, sino que también el arte militar, transmitido ya desde el principio de la ciudad (Roma) de mano en mano,  se había convertido en un tipo de disciplina basada en reglas permanentes.
    …………
    Alejandro, enfrentándose en el combate, manifestaba la valentía del soldado, y no son estas cosas las que le hicieron menos digno de gloria; ahora bien, presente como igual en el campo de batalla,¿ le hubiese sido inferior Manlio Torcuato o Valerio Corvo, insignes ambos antes como soldados que como generales?  Hubiesen sido inferiores los Decios,  que se lanzaron contra el enemigo ofreciendo ofrendando sus cuerpos?  ¿hubiese sido inferior  Papirio Cursor con aquella su gran fortaleza de cuerpo y de espíritu? Por no citar a todos de uno en uno, ¿hubiese sido vencido, por las decisiones de un solo joven, aquel senado romano, del que sólo comprendió su verdadera esencia quien dijo que estaba formado por reyes?
    ¿Existiría el peligro de que  fuera más hábil que cualquiera de estos que he nombrado para elegir el lugar para el campamento, para garantizar el avituallamiento, para librarse de las emboscadas, para elegir el momento de la batalla, para formar en la batalla y garantizar sus tropas de ayuda?
    Él habría dicho que el combate no era con un Darío, al que venció sin derramar sangre, cuando arrastraba  un escuadrón de mujeres y eunucos, envuelto en púrpura y oro,  cargado con todos los bagajes de  su buena suerte, siendo un fácil botín más que un enemigo, no necesitando ninguna otra cosas que despreciar  justamente tanta apariencia vana. 
    Muy distinto le habría parecido el aspecto de Italia que el de la India, por donde paso con un ejército borracho entre comilonas;  viendo también los desfiladeros de Apulia y las montañas de Lucania, y los restos recientes de su propia desastre, en el que hacía poco su tío Alejandro, rey de Epiro había muerto.

    9.18] Y estoy hablando de Alejando cuando todavía no nadaba en la prosperidad,  de la que jamás nadie fue más intolerante.  Si se le mira de acuerdo con la forma de ser de su nueva fortuna y, por así decir, del nuevo carácter que había asumido como vencedor,  hubiera venido a Italia siendo más semejante a Dario que a Alejandro y hubiera traído un ejército olvidado de Macedonia y degenerando ya hacia las costumbres de los Persas.
    Causa pena referirse en un rey tan grande a sus ostentosos cambios de vestimenta y a las adulaciones tan deseadas de los que se postraban en tierra, insoportables para los Macedonios vencidos, cuanto más como vencedores, y los horrorosos castigos y el asesinato de sus amigos entre el vino y las comilonas y la vanidad de un linaje inventado (divino).
    ¿Qué hubiera ocurrido si su afición al vino se hubiera acrecentado? ¿Y si su ira se hubiera hecho más terrible y violenta? .  Y no hablo de algo que ofrezca duda a los historiadores,  ¿creemos que ninguna de estas cosas  ocasionaría daño a sus  virtudes de general?  Ahora bien, había un peligro,  el que los más frívolos de los griegos, que alaban también la gloria de los partos por encima de la fama de los romanos, suelen repetir:  que el pueblo romano  no hubiera podido resistir la grandeza del nombre de Alejandro,  del que pienso que ni siquiera había oído hablar, y que contra él,  en Atenas, en una ciudad destrozada por las armas de los  Macedones, teniendo entonces a la vista muy cerca las ruinas humeantes de Tebas, hubo hombres que se atrevieron  a pronunciar discursos libremente, como  demuestra n los restos de discursos , pero contra él ninguno de las personas importantes romanas hubiera levantado la voz.
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    Cualquiera que sea nuestra opinión sobre la grandeza de este hombre,  será sin embargo la grandeza de un solo hombre recogida en poco más de diez años de prosperidad; quienes la  ensalzan  por el hecho de que el pueblo romano, aunque nunca fue vencido en ninguna guerra sí lo fue en muchas batallas, y a Alejandro  nunca le fue desfavorable  la suerte de ningún combate, no comprenden que están comparando las hazañas de un hombre, y además joven, con las hazañas  de un pueblo que lleva guerreando ya ochocientos años.  Si en una parte podemos contar más siglos que años en la otra, ¿nos admiraremos  de que la fortuna  haya cambiado  más en tan largo espacio de tiempo que  en un período de trece años?
    ¿Por qué no comparas a los hombres con el hombre, a los generales con el general, la suerte con la suerte?  ¿Cuántos nombres de generales romanos podría citar para quienes jamás fue adverso el resultado de la batalla? Podemos repasar  las páginas y los fastos de los magistrados referidas a los dictadores y cónsules sin que ni un solo día tenga el pueblo romano que avergonzarse de su valor y de su fortuna. Y por eso deben ser más admirables que Alejandro o cualquier  otro rey.
    Así pues, el invencible Alejandro habría cruzado armas con capitanes invencibles, y habría hecho a la Fortuna las mismas ofrendas que ellos. No, él habría corrido mayores riesgos que ellos, pues los macedonios solo tenían un Alejandro, que no era únicamente el responsable ante cualquier accidente, sino que se exponía a ellos deliberadamente, mientras que había mucho romanos iguales a Alejandro en gloria y la grandeza de sus hazañas, y aún cada uno de ellos podía enfrentar su destino con su vida o su muerte sin poner en peligro la existencia del Estado.
    [9.19] Nos queda comparar las tropas con las tropas en cuanto al número y a la calidad de los soldados y a la cantidad de tropas auxiliares..
    …………………..
    El habría cruzado el mar con sus veteranos macedonios con no más de treinta mil hombres y cuatro mil jinetes, la mayor parte de Tesalia. Esta era pues su fuerza. Si hubiera añadido  a los persas, indos y otras gentes, le hubieran supuesto más un estorbo que una ayuda. Añade que los Romanos tenían en casa a mano un suplemento;  como le ocurrió después a Anibal,  el ejército de Alejandro, luchando en territorio extranjero, habría ido envejeciendo. Ellos tenían como armas el clipeo y la sarisa; los romanos el escudo, mejor protección para el cuerpo, y la jabalina, arma  no menos eficaz que la lanza por la fuerza del  golpe y por la distancia. Uno y otro soldado  combatían a pie, conservando las filas; pero la falange aquella no tenía movilidad y era de un solo tipo;  el ejército romano era más variado, formado de muchas partes, con facilidad para separarse, si era necesario,  y con facilidad para juntarse. Además ¿qué soldado es igual al romano en el esfuerzo? ¿quién es mejor para aguantar el trabajo? 
    Vencido Alejandro en una batalla, hubiera sido vencido en la guerra. ¿Qué batalla hubiera quebrado a los romanos, a quienes ni Caudio ni Cannas quebraron? Y, aunque al principio las cosas hubieran le sucedido favorablemente,  tal vez hubiera despreciado muchas veces a los persas y a los indos y al Asia poco belicosa y hubiese dicho que la guerra fue con mujeres, como dicen que dijo Alejandro, rey de Epiro, herido de muerte, comparando la suerte de las guerras hechas en Asia por el mismo cuando era joven con la actual. Ciertamente, cuando recuerdo que en la primera guerra púnica luchamos con las escuadras durante veinticuatro años con los cartagineses, pienso que la edad de Alejandro apenas hubiera sido suficiente para una sola guerra.
    Y quizás, como quiera que los intereses púnicos y romanos estaban unidos por antiguos pactos,  un igual temor contra el enemigo común hubiese armado a las dos  ciudades potentísimas en armas y en soldados,  y hubiese sido destruido en la guerra al mismo tiempo  por el púnico y el romano. Ciertamente no siendo el jefe Alejandro ni estando los recursos de los macedonios completos,  pero los romanos  ya tuvieron la experiencia del enemigo macedonio contra Antioco, Filip y Perseo no solo  sin ninguna derrota sino incluso con ningún peligro.  Lejos de mis palabras cualquier ofensa, y sin hablar de las guerras civiles: nunca hemos sufrido por una caballería enemiga, nunca por una infantería, nunca en campo abierto, nunca  en campo igual y menos en campo favorable. El soldado, cargado con sus armas, puede temer a la caballería, las flechas, los pasos estrechos, o una región apartada de los caminos. Ha rechazado y rechazará mil ejércitos más fuertes que los de los macedonios y los de Alejandro, siempre  que sea  duradero este amor a la paz  en la que vivimos y la preocupación por la concordia civil.

    [17] Nihil minus quaesitum a principio huius operis uideri potest quam ut plus iusto ab rerum ordine declinarem uarietatibusque distinguendo opere et legentibus uelut deuerticula amoena et requiem animo meo quaererem; tamen tanti regis ac ducis mentio, quibus saepe tacitus cogitationibus uolutaui animum, eas euocat in medium, ut quaerere libeat quinam euentus Romanis rebus, si cum Alexandro foret bellatum, futurus fuerit. Plurimum in bello pollere uidentur militum copia et uirtus, ingenia imperatorum, fortuna per omnia humana maxime in res bellicas potens; ea et singula intuenti et uniuersa sicut ab aliis regibus gentibusque, ita ab hoc quoque facile praestant inuictum Romanum imperium. Iam primum, ut ordiar ab ducibus comparandis, haud equidem abnuo egregium ducem fuisse Alexandrum; sed clariorem tamen eum facit quod unus fuit, quod adulescens in incremento rerum, nondum alteram fortunam expertus, decessit.
    …. ….
    recenseam duces Romanos, nec omnes omnium aetatium sed ipsos eos cum quibus consulibus aut dictatoribus Alexandro fuit bellandum, M. Valerium Coruum, C. Marcium Rutulum, C. Sulpicium, T. Manlium Torquatum, Q. Publilium Philonem, L. Papirium Cursorem, Q. Fabium Maximum, duos Decios, L. Volumnium, M". Curium? deinceps ingentes sequuntur uiri, si Punicum Romano praeuertisset bellum seniorque in Italiam traiecisset. Horum in quolibet cum indoles eadem quae in Alexandro erat animi ingeniique, tum disciplina militaris, iam inde ab initiis urbis tradita per manus, in artis perpetuis praeceptis ordinatae modum uenerat.
    ….    ….
    Militaris opera pugnando obeunti Alexandro—nam ea quoque haud minus clarum eum faciunt—cessisset uidelicet in acie oblatus par Manlius Torquatus aut Valerius Coruus, insignes ante milites quam duces, cessissent Decii, deuotis corporibus in hostem ruentes, cessisset Papirius Cursor illo corporis robore, illo animi. Victus esset consiliis iuuenis unius, ne singulos nominem, senatus ille, quem qui ex regibus constare dixit unus ueram speciem Romani senatus cepit. Id uero erat periculum, ne sollertius quam quilibet unus ex his quos nominaui castris locum caperet, commeatus expediret, ab insidiis praecaueret, tempus pugnae deligeret, aciem instrueret, subsidiis firmaret. Non cum Dareo rem esse dixisset, quem mulierum ac spadonum agmen trahentem inter purpuram atque aurum oneratum fortunae apparatibus suae, praedam uerius quam hostem, nihil aliud quam bene ausus uana contemnere, incruentus deuicit. Longe alius Italiae quam Indiae, per quam temulento agmine comisabundus incessit, uisus illi habitus esset, saltus Apuliae ac montes Lucanos cernenti et uestigia recentia domesticae cladis, ubi auunculus eius nuper, Epiri rex Alexander, absumptus erat.
    [18] Et loquimur de Alexandro nondum merso secundis rebus, quarum nemo intolerantior fuit. Qui si ex habitu nouae fortunae nouique, ut ita dicam, ingenii quod sibi uictor induerat spectetur, Dareo magis similis quam Alexandro in Italiam uenisset et exercitum Macedoniae oblitum degenerantemque iam in Persarum mores adduxisset. Referre in tanto rege piget superbam mutationem uestis et desideratas humi iacentium adulationes, etiam uictis Macedonibus graues nedum uictoribus, et foeda supplicia et inter uinum et epulas caedes amicorum et uanitatem ementiendae stirpis.
    Quid si uini amor in dies fieret acrior? quid si trux ac praeferuida ira?—nec quicquam dubium inter scriptores refero—nullane haec damna imperatoriis uirtutibus ducimus? id uero periculum erat, quod leuissimi ex Graecis qui Parthorum quoque contra nomen Romanum gloriae fauent dictitare solent, ne maiestatem nominis Alexandri, quem ne fama quidem illis notum arbitror fuisse, sustinere non potuerit populus Romanus; et aduersus quem Athenis, in ciuitate fracta Macedonum armis, cernente tum maxime prope fumantes Thebarum ruinas, contionari libere ausi sunt homines, id quod ex monumentis orationum patet, aduersus eum nemo ex tot proceribus Romanis uocem liberam missurus fuerit.
    ………    …………
    Quantalibet magnitudo hominis concipiatur animo; unius tamen ea magnitudo hominis erit collecta paulo plus decem annorum felicitate; quam qui eo extollunt quod populus Romanus etsi nullo bello multis tamen proeliis uictus sit, Alexandro nullius pugnae non secunda fortuna fuerit, non intellegunt se hominis res gestas, et eius iuuenis, cum populi iam octingentesimum bellantis annum rebus conferre. Miremur si, cum ex hac parte saecula plura numerentur quam ex illa anni, plus in tam longo spatio quam in aetate tredecim annorum fortuna uariauerit?
    quin tu homines cum homine, [et] duces cum duce, fortunam cum fortuna confers? quot Romanos duces nominem quibus nunquam aduersa fortuna pugnae fuit? paginas in annalibus magistratuumque fastis percurrere licet consulum dictatorumque quorum nec uirtutis nec fortunae ullo die populum Romanum paenituit. Et quo sint mirabiliores quam Alexander aut quisquam rex,
    Inuictus ergo Alexander cum inuictis ducibus bella gessisset et eadem fortunae pignora in discrimen detulisset; immo etiam eo plus periculi subisset quod Macedones unum Alexandrum habuissent, multis casibus non solum obnoxium sed etiam offerentem se, Romani multi fuissent Alexandro uel gloria uel rerum magnitudine pares, quorum suo quisque fato sine publico discrimine uiueret morereturque.
       …………

    [19] Restat ut copiae copiis comparentur uel numero uel militum genere uel multitudine auxiliorum.
    …       …
    Ipse traiecisset mare cum ueteranis Macedonibus non plus triginta milibus hominum et quattuor milibus equitum, maxime Thessalorum; hoc enim roboris erat. Persas Indos aliasque si adiunxisset gentes, impedimentum maius quam auxilium traheret. Adde quod Romanis ad manum domi supplementum esset, Alexandro, quod postea Hannibali accidit, alieno in agro bellanti exercitus consenuisset. Arma clupeus sarisaeque illis; Romano scutum, maius corpori tegumentum, et pilum, haud paulo quam hasta uehementius ictu missuque telum. Statarius uterque miles, ordines seruans; sed illa phalanx immobilis et unius generis, Romana acies distinctior, ex pluribus partibus constans, facilis partienti, quacumque opus esset, facilis iungenti. Iam in opere quis par Romano miles? quis ad tolerandum laborem melior?
    uno proelio uictus Alexander bello uictus esset: Romanum, quem Caudium, quem Cannae non fregerunt, quae fregisset acies? ne ille saepe, etiamsi prima prospere euenissent, Persas et Indos et imbellem Asiam quaesisset et cum feminis sibi bellum fuisse dixisset, quod Epiri regem Alexandrum mortifero uolnere ictum dixisse ferunt, sortem bellorum in Asia gestorum ab hoc ipso iuuene cum sua conferentem. Equidem cum per annos quattuor et uiginti primo Punico bello classibus certatum cum Poenis recordor, uix aetatem Alexandri suffecturam fuisse reor ad unum bellum.
    Et forsitan, cum et foederibus uetustis iuncta res Punica Romanae esset et timor par aduersus communem hostem duas potentissimas armis uirisque urbes armaret, [et] simul Punico Romanoque obrutus bello esset. Non quidem Alexandro duce nec integris Macedonum rebus sed experti tamen sunt Romani Macedonem hostem aduersus Antiochum Philippum Persen non modo cum clade ulla sed ne cum periculo quidem suo. Absit inuidia uerbo et ciuilia bella sileant: nunquam ab equite hoste, nunquam a pedite, nunquam aperta acie, nunquam aequis, utique nunquam nostris locis laborauimus: equitem, sagittas, saltus impeditos, auia commeatibus loca grauis armis miles timere potest. Mille acies grauiores quam Macedonum atque Alexandri auertit auertetque, modo sit perpetuus huius qua uiuimus pacis amor et ciuilis cura concordiae.—

     

  • Unos modernos seres fantásticos muy antiguos

    La acción de la película Avatar, escrita y dirigida por James Cameron y estrenada en 2009 se desarrolla en Pandora, satélite del planeta Polifemo. Pandora y Polifemo son dos personajes bien conocidos de la mitología griega.

                                                          

    En el mito de Pandora (la que ha recibido todos los bienes significa la palabra, de pan, todo, y dora, dones, regalos), una caja encierra todos los bienes o dones que pueden causar males a los hombres cuando es abierta por la curiosidad de una mujer, su dueña Pandora.  En la película de Cameron, Pandora es una extraordinaria unidad medioambiental que también encierra extraordinarios bienes que causarán la ruina de sus habitantes.

    Cuando vi la película, de tanto éxito, con efectos especiales realmente espectaculares, fábula que en el fondo narra la historia de siempre, me sorprendieron entre otros seres sus Banshee,  (alma en pena) que inmediatamente me recordaron a los “cabalgabuitres” que Luciano de Samósata creó en su obra de ciencia ficción “Relatos Verídicos”. Desde entonces no puedo imaginar de otra forma al híbrido volador de Luciano.

    Estas semejanzas o coincidencias  me hicieron plantearme la cuestión: ¿Tendrá algo que ver Avatar con el relato de Luciano? ¿Se habrá inspirado Cameron en la obra del satírico griego de época romana?

    Más aún, hace unos pocos años la cadena televisiva Nickelodeon, producía una serie de dibujos animados, creada por Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko, titulada  Avatar: The Last Airbender (Avatar: El Último Maestro Aire), también conocida como Avatar: La Leyenda de Aang.

    La serie obtuvo notable éxito en gran parte del mundo. En ella son decenas los animales creados, ficcionados diríamos en español corrupto o creativo según se mire, que resultan híbridos de varios distintos. Y esto también me recordó a los numerosos seres fantásticos que Luciano crea con el mismo procedimiento, mezclar varios reales y aumentar su dimensión.

    La pregunta inevitable era, pues, ¿se habrán inspirado Michael Dante y Bryan Konietzko en la obra de Luciano?

    Hagamos un rápido y pequeño análisis de la cuestión.

    Luciano de Samósata es considerado por muchos especialistas el primer autor literario de novelas  de ciencia ficción. Su obra “Historias verdaderas” o “Relatos véridicos”, en la que nos narra un viaje por el espacio y una fantástica batalla estelar, entre otras cosas, ciertamente cumple muchas de las condiciones de este tipo de literatura.

    Luciano es una autor griego de época romana, vivió en el siglo II,  de espíritu crítico y mordaz, que se mueve entre el cinismo y el estoicismo, que fustiga con su ironía a los mitos y dioses y sobre todo a los filósofos pedantes y engreídos que sólo piensan en el dinero y en vivir del cuento.

    Su obra “Relatos verídicos” en realidad lo que hace es elevar al máximo en cantidad y cualidad los disparates de los libros de historia o de narraciones mitológicas caricaturizándolos y haciéndoles imposibles de creer. Narraciones de este tipo son por ejemplo la Odisea de Homero o las historias del propio Heródoto o de Ctesias, que incluyen en sus Historias leyendas y mitos sin espíritu crítico alguno y sin verificar los testimonios, o el Viaje de los Argonautas de Apolonio. Con todo ello Luciano pretende divertir a sus cultos lectores.

    Esto quiere decir que el título de su obra ha de interpretarse en sentido irónico, con el sentido que también tiene en español el término “historias” en plural como relatos fantásticos por oposición a la verdadera historia. El mismo significado tiene en alemán el plural “Gesichten” o el francés “des histoires”. Estas “historias” se corresponden, pues, con el story inglés y no con el “history”, precisión que entenderán perfectamente tantos estudiantes y conocedores como ahora hay de la lengua inglesa.

    Por cierto que el nombre griego de la obra Aléthón diégémáton biblia dyó, (Dos libros de relatos (o narraciones) verdaderas) para nada hace referencia a una o varias “historias” mientras que el “alethón”, verdaderos, ha de entenderse como una clara ironía en el sentido indicado.

    El mismo Luciano nos advierte sobre la veracidad de sus relatos cuando nos dice en esta obrita:

    (4)…  me orienté a la ficción, pero mucho más honradamente que mis predecesores, pues al menos diré una verdad al confesar que miento. Y, así, creo librarme de la acusación del público al reconocer yo mismo que no digo ni una verdad. Escribo, por tanto, sobre cosas que jamás vi, traté o aprendí de otros, que no existen en absoluto ni por principio pueden existir. Por ello, mis lectores no deberán prestarles fe alguna. (Traducció de Andrés Espinosa Alarcon, para Editorial Gredos, 1996)

    Volviendo al tema central, podríamos precisar que realmente Luciano no se propone hacer un relato de ciencia ficción, ni su imaginación le lleva a servirse o imaginar un desarrollo de la ciencia actual hasta límites aceptables aunque difíciles de visionar actualmente. Su narración no intenta crear el futuro sino elevar a lo máximo lo ya existente en su entorno.

    La influencia de esta obra ha sido enorme en la literatura de occidente: Johannes Kepler (1571-1630), al que algunos consideran el verdadero iniciador de la ciencia ficción con su obra Somnium; Tomás Moro que tradujo algunos de los diálogos, Cyrano de Bergerac con su Histoire Comique d’un voyage à la Lune (1657); probablemente  Rabelais con el gigantismo de sus personajes , J. Swift con Los viajes de Gulliver (1726 , Voltaire con su relato Micromegas, Julio Verne y sus célebres Alrededor de la Luna (1870) y De la Tierra a la Luna (1872). 

    En la España de los siglos XVI y XVII fue bien conocido e imitado por Cristóbal de Villalón, Mateo Alemán, Miguel de Cervantes y Francisco de Quevedo.

    No es pues, tan descabellado rastrear una posible influencia en las actuales formas de creatividad cultural como es el cine.

    Creo que procede hacer un breve resumen del relato de “Historias” o “Relatos verídicos” de Luciano, que no evita, naturalmente, al lector interesado la lectura completa del texto. Sirvan estos comentarios para animar a su lectura, así como del resto de su interesante obra.

    Relatos Verídicos” aparece dividido tradicionalmente en dos libros,  dos rollos en el formato antiguo, que vienen a ocupar en la actual forma de “libro” unas cincuenta páginas, cantidad asequible incluso para el más cómodo lector actual acostumbrado a los raquíticos tweets imperantes.

    Luciano de Samósata es el primer autor conocido que imaginó un viaje al espacio. Sólo por esto sería merecedor de ser recordado. No obstante se supone generalmente por los estudiosos que Luciano conocía y tenía como referencia la obra de Antonio DiógenesLos prodigios más allá de Tule o Maravillas de allende Tule”  que ya imagina el viaje a la Luna, como comenta Focio. Luciano ridiculizaría precisamente este pasaje. Pero no todos aceptan esta hipótesis.

    Nos narra la historia del viaje fabuloso de una nave marítima que, tras superar las columnas de Hércules y entrar en el “mare ignotum o mare tenebrosum”, el desconocido Atlántico, sufre una larga tempestad y arriba a una isla en la que  ven una estela con una inscripción gastada que marca el límite al que llegaron Heracles y Dioniso. Llegaron a un río de vino alimentado por unas vides que en su parte superior eran mujeres perfectas desde la cintura. Empujada por los vientos, se eleva del mar a los espacios siderales, visita al Sol y a la Luna. Tras su arribada a la Luna, intervienen los “astronautas”  en una “galáctica” guerra entre Selenitas (habitantes de Selene, la Luna) y los Heliotas o Solares, junto a los más curiosos combatientes interestelares.

    “(5)…Inicié mi navegación un día desde las Columnas de Heracles, rumbo al Océano de Occidente, con viento favorable. El motivo y el propósito de mi viaje eran mi gran actividad intelectual, mi afán por los descubrimientos y el deseo de averiguar qué era el fin del Océano y qué pueblos vivían a la otra orilla…

    (6) …y sufrimos la borrasca durante setenta y nueve días; pero al octogésimo brilló el sol de repente y divisamos no lejos de nosotros , una isla elevada y frondosa…

    (7) Tras avanzar unos tres estadios desde el mar a través del bosque, descubrimos una estela de bronce, con una inscripción en caracteres griegos borrosos y gastados que decía: “Hasta aquí llegaron Heracles y Dionisio”.

    (9)… Hacia el mediodía, cuando ya no se divisaba la isla, sobrevino de repente un tifón que hizo girar la nave y, elevándola por el aire unos trescientos estadios, ya no la dejó descender al mar, sino que, hallándose en las alturas, sopló viento sobre su velamen y la arrastraba a vela hinchada.

    (10) Por siete días y otras tantas noches viajamos por el aire, y al octavo divisamos un gran país en el aire, como una isla, luminoso, redondo y resplandeciente de luz en abundancia. Nos dirigimos a él y, tras anclar, desembarcamos y observando descubrimos que la región se hallaba habitada y cultivada. Durante el día nada divisamos desde allí, pero al hacerse de noche empezaron a aparecérsenos muchas otras islas próximas –unas mayores, otras más pequeñas- de color semejante al fuego. Vimos también otro país abajo, con ciudades, ríos, mares, bosque y montañas, y dedujimos que era la Tierra.

    (11) Decidimos seguir avanzando, pero fuimos detenidos al encontrar a los que ellos llaman “cabalgabuitres”. Los cabalgabuitres son hombres que cabalgan sobre buitres enormes, y utilizan dichas aves como caballos. Los buitres son enormes y suelen tener tres cabezas; puede inferirse su tamaño del hecho siguiente: cualquiera de sus plumas es mayor y más robusta que el mástil de un gran navío mercante…
    … nos condujeron ante el rey…; era también un ser humano llamado Endimión…Decía que aquel país era la Luna.

    (12) Nosotros le preguntamos quiénes eran los enemigos y la causa del conflicto. “Faetonte –contesto-, el rey de los habitantes del Sol…En cierta ocasión reuní a los más pobres de mi reino, con el proyecto de establecer una colonia en la Estrella de la Mañana, que se hallaba desierta e inhabitada.   Celoso Faetonte, impidió la colonización saliendo al paso a medio camino al frente de sus cabalgahormigas. Entonces fuimos vencidos …pero ahora deseo reanudar la guerra…

    (13) Integraban nuestro ejército cien mil soldados… De ellos ochenta mil eran cabalgabuitres, y veinte mil jinetes sobre plumaverdes –se trata también de un ave descomunal, que en vez de plumas, está cubierta enteramente de hortalizas, y sus alas son en extremo semejantes a las hojas de lechuga- A continuación estaban alineados los lanzamijos y los ajoguerreros. Habían venido también aliados del rey de la Osa Mayor, treinta mil pulgarqueros y cincuenta mil voladores. De estos, los pulgarqueros cabalgan sobre pulgas enormes, de las que reciben el nombre; el tamaño de dichas pulgas equivale al de doce elefantes. Los voladores son de infantería, pero se deslizan por el aire sin alas, y su técnica de deslizamiento es la siguiente: remangan sus túnicas talares, inclinándolas al viento como velas, y se deslizan al igual que las embarcaciones. Por lo general, ellos intervienen en las batallas como peltastas. Se decía que iban a llegar también , de las estrellas de sobre Capadocia, setenta mil gorrionbellotas y cinco mil cabalgagrullas. A ésos no los vi, por lo que no me he atrevido a escribir sobre sus características, ya que se contaban de ellos portentos increíbles….

    Sigue a continuación el relato de la batalla con el mismo nivel de imaginación, que omito por no ser esencial para el objetivo propuesto, pero que no debe carecer de interés para el lector. Siguen apareciendo seres fantásticos como los aeromosquitos, los  aerodanzarines, que disparaban rábanos gigantes, los tallohongos que usaban las setas como escudos y los tallos de espárragos como lanzas, los  perrobellotas con cara de perros sobre bellotas aladas, los honderos de la Vía Láctea y los nublocentauros.

    (18) Cuando regresamos de la persecución, elevamos dos trofeos, uno sobre las telarañas, por el combate de la infantería, y el otro, por el combate aéreo, sobre las nubes. Precisamente, mientras los elevábamos, anunciaron los atalayas el avance de los nublocentauros, que debían haber venido antes de la  batalla en ayuda de Faetonte. Ya se divisaban aproximándose; eran el espectáculo más insólito, una combinación de caballos alados y hombres. El tamaño de los hombres era el del Coloso de Rodas de medio cuerpo arriba, y el de los caballos el de un gran navío mercante…

    (22) Entretanto, durante mi estancia en la Luna, observé muchas rarezas y curiosidades, que quiero relatar. En primer lugar, no nacen de mujeres, sino de hombres: se casan con hombres, y ni siquiera conocen la palabra «mujer». Hasta los veinticinco años actúan como esposas y, a partir de esa edad, como maridos. Y no quedan embarazados en el vientre, sino en la pantorrilla. A partir de la concepción, comienza a engordar la pierna; transcurrido el tiempo, dan un corte y extraen el feto muerto, pero lo exponen al viento con la boca abierta y le hacen vivir. A mi parecer, es de aquí de donde llegó hasta los griegos el término «pierna del vientre», porque allí se alberga el feto, en vez de en el vientre.
    ….
    Pero voy a referirme a algo aún más sorprendente. Existe allí un linaje de hombres, los llamados «arbóreos», que nacen del modo siguiente. Cortan el testículo derecho de un hombre y lo plantan en la tierra; de él brota un corpulento árbol de carne, semejante a un falo: tiene ramas y hojas y su fruto son las bellotas, del tamaño de un codo; cuando están ya maduras, las recolectan y extraen de su interior a los hombres.
    Además sus partes pudendas son artificiales.Algunos las tienen de marfil, pero los pobres las usan de madera, y con ellas se unen y fecundan a su pareja(Traducció de Andrés Espinosa Alarcon, para Editorial Gredos, 1996)

    Hasta aquí la cita de textos de Luciano. Omito el resto del relato en el que se producen episodios tales como la visita a los Campos Elíseos o reino de los muertos, su entrada en el vientre de una enorme ballena, en la que hay una enorme isla, en donde visita países tan surrealistas como la Ciudad de las lámparas (Lichnópolis) o la Isla de los Sueños y en donde se encuentra un antecedente del moderno Robinson que entonces se llamaba Espíntaro e innumerables animales exóticos, etc. etc..

    En Relatos Verídicos aparecen entre otros los siguientes seres fantásticos:

    Cabalgabuitres  (en griego hippógypoi); Cabalagahormigas (hippomyrmekes); Plumaverdes (lachanópteroi, alas de lechuga); Lanzamijos (kenchrobóloi); Ajoguerreros (skorodomáchoi,  luchadores con ajos); Pulgarqueros (psyllotoxótai); Voladores (anemodrómoi, corredores por el aire), la descripción que hace se asemeja a los modernos wingsuit o trajeaéreos; Gorriónbellotas (griego strouthobálanoi); Cabalgagrullas (hippogéranoi); Aeromosquitos (aerokonopes); Aerodanzarines ( aerokórdakes, el kordax era una danza procaz de origen lidio); Tallohongos (kaulomýketes); Perrobellotas ( kynobálanoi); Nublocentauros ( nephelokéntauroi); etc.etc.

    Hay muchos más detalles de interés. Por ejemplo comentaré  que el medio de transporte del que se sirve Luciano para ascender al firmamento y moverse por el espacio no es ningún sofisticado vehículo, sino un barco que navega por el mar y en determinado momento es impulsado por el propio viento hacia el éter. Luciano conocía numerosos relatos en los que los dioses y los héroes recorren el espacio, pero lo hacen con sus alas como Icaro y Faetón, transportados por águilas o en sus carros como Helios, el Sol. Luciano ha tenido más fortuna, su nave ha prestado el nombre y el modelo a las modernas “naves” espaciales, aunque ahora sean impulsadas por modernos cohetes o motores movidos por energías atómicas o similares.

    Es también interesante el detalle de que al comienzo de su viaje descubren las huellas de Hércules y Dioniso. Recuerdo que también en la “2001 Una odisea del espacio” hay también un monolito desenterrado y la afamada “El planeta de los simios” es también la Estatua de la Libertad semienterrada la que nos informa de que estamos en Nueva York.  Son hechos que no parecen tener mucha relación pero es curiosa esta manía de utilizar estos testigos semienterrados en películas de la más desbordante imaginación.

    Bien, la acción de Avatar se desarrolla en 2154 en Pandora, una luna o satélite del planeta Polifemo, habitada por una raza humanoide, los Na’vi, uno de cuyos clanes vive alrededor de un gigantesco árbol crecido sobre  un yacimiento de unobtainium, fuente energética codiciada por los terrestres. El conflicto estelar es inevitable.

    Avatar es un relato clásico de aventuras fantásticas en el marco general del dominio imperialista de unos seres por otros y de la defensa de la biodiversidad amenazada por el desarrollo moderno. Desde este punto de vista Avatar se ha interpretado y valorado de muy diversas maneras, pero no es mi intención profundizar en ello, sino establecer alguna relación, al menos formal, si la hubiera con la obra de Luciano, para quien los objetivos son muy distintos.

    Así que la historia de la película Avatar se desarrolla en un lugar que se llama Pandora, sus habitantes, los Na’vi,  son híbridos de humano y otros seres con cola, es decir, son humanoides, como ocurre siempre en toda obra de ciencia ficción,  el transporte por el cielo lo hacen  en enormes volátiles transportadores, llamados Banshee (alma en pena), cuyas imágenes impactan por sus dimensiones, su agilidad y su belleza; los direhorses son especie de  caballos de seis patas, seres híbridos también,; el árbol que alberga la vida de los Na’vi es de dimensiones tan fantásticas como la isla de Luciano en el vientre de la ballena y otros seres.  Se me antoja que el vientre de la ballena se asemeja en realidad al vientre o interior del árbol que acoge a los Na'vi.

    Algunos de los animales fantásticos de la película son:

    El Banshee, Mountain, en lenguaje Na’vi Ikran,  (alma en pena de las montañas) perfectamente adaptado al vuelo por aerodinamismo. Es el ser más espectacular, que se conecta con un solo Na’vi para toda la vida. Se utiliza para cazar y viajar a largas distancias. Se me antoja similar a los cabalgabuitres de Luciano.

    El leonopteryx  rex , "rey león volador” , (del griego λέων, léon, león,  y πτέρυξ pteryx, ala, y del Latin  rex,  rey); de extraordinaria belleza y poderosas mandíbulas capaz de partir por la mitad a banshee en pleno vuelo.

    El sturmbeest, mezcla de rinoceronte y búfalo, de color azul, que vive en manadas.

    El tetraperton, especie de flamenco de cuatro alas.

    El direhorse, (caballo terrible) especie de caballo, tres veces más grande que los caballos terrestres,  con antenas neuronales y seis patas perfectamente adaptado al terreno.

    Hammerhead Titanothere, enorme criatura de once metros de largo con cabeza de martillo capaz de romper los árboles.

    El Fan Lizard, lagarto danzante que se despliega como un abanico chino.

    Hellfire Wasp, avispa fuego del infierno, similar a una avispa  de la Tierra, pero del tamaño de un gorrión.

    El hexapede, criaturas bellas y frágil que aparece en las banderas y escudos de algunos clanes, cuya piel tiene muy diversa utilidad.

    El prolemuris, que tiene cuatro brazos para moverse ágilmente entre los árboles. 

    El stingbat, depredador aéreo con un sistema de navegación visual altamente desarrollado.

    El thanator, el depredador más terrible de Pandora, enorme y poderoso que recuerda a la pantera terran.

    El viperwolf, con seis patas y un poderoso torso, depredador que recorre grandes distancias.

    A algún lector le podrá parecer poco fundamentada esta relación entre Luciano de Samósata y James Cameron. Yo veo muchas semejanzas. Como decía más arriba, no puedo imaginar de otra forma a los “cabalgabuitres” que como “Banshee

    Bien, la otra obra,  la serie “Avatar: la leyenda de Aang”  está fuertemente influenciada por el arte chino, el hinduismo, el taoísmo, el budismo y el yoga, pero tiene una gran semejanza con la obra de Luciano.

    La influencia resulta en el procedimiento de creación de los seres fantásticos:  tanto en Luciano como en la serie  los numerosos animales son el resultado de la mezcla de varios animales reales, si bien aumentadas sus dimensiones. La semejanza con Luciano parece, pues, algo más que casual.  Luciano extrema su imaginación dando los más cómicos nombres a estos seres,  resultado de la mezcla de varios. Cierto es que la lengua griega se presta perfectamente a este tipo de creaciones verbales que los filólogos actuales procuran descifrar.  También parece que la lengua inglesa se presta perfectamente a estas creaciones.

    En la serie, encontramos entre otros en el Reino Tierra: caballos-avestruz , usados como medio de transporte, Cerdos-monobuitres-avispamarmotas cantantes atraen a los turistas de todas partes con su música,  Pentapus púrpura  con forma de  pequeños pulpos con cinco ojos y cinco tentáculos, osos-ornitorrinco, , leones-alce dientes de sable,  animales muy peligrosos que viven en los bosques,  murciélagos-lobo,  carnívoros tan grandes como lobos y alas de murciélago con las que vuelan tejones-topo , Gorila-cabra, cerdos-oveja, cerdos-Gallo, cerdos-Pollos,y cerdos-VacaUnagi, que  es una anguila gigante,  elefante Koi, pez del tamaño de un elefante, reptil Volador,  especie de loro-lagartija lombrices del Gran Cañón, insecto gigantesco con cuatro patas, El shirshu, que es un cruce de  un enorme oso hormiguero y un topo nariz estrellada, Pato-Pavo , Antilope-ZorroJabalí-Puercoespín,  Jabalí volador, Buitre-León similar a un Grifo, criatura mítica mitad león mitad águila,  Escarabajo gigante, etc. etc. etc. 

    Como decía a propósito de la película de Cameron, tal vez alguno opine que la semejanza parece muy forzada; yo sigo pensando que sin los numerosos monstruos mitológicos de los griegos la imaginación moderna sería mucho más reducida y limitada.


     

  • “No hay belleza sin unas proporciones regulares”. (Platón, Timeo, 87c)

    Para ser exactos la frase de Platón dice: “Todo lo que es bueno es bello, y la belleza no se da sin unas relaciones o proporciones regulares.” También en Filebo 64c dice: “La medida (metron) y la proporción (symmetría) realizan en todas partes la belleza y la perfección”

    El objetivo del arte clásico antiguo es la imitación de la naturaleza. Pero la naturaleza es un κόσμος,  kosmos, un conjunto ordenado, armónico y bello, y la belleza sólo es posible si hay proporción.

    Así que el tema de la proporción es una preocupación esencial en la reflexión de filósofos y artistas. A la proporción le llaman συμμετρἰα,  symetria, con un significado, pues, distinto del que actualmente tiene la palabra.

    Pitágoras y Téano de Crotona, una filósofa y matemática que algunos creen que fue la esposa de Pitágoras,  teorizaron sobre la proporción o “razón de los extremos y medios”.  Sin duda fue muy importante la influencia oriental de Mesopotamia  y de Egipto en esta y en otras muchas cuestiones que desarrollaron los griegos.

    Euclides  definió así la citada razón o proporción:

    se dice que una recta ha sido cortada en extrema y media razón cuando la recta entera es al segmento mayor, como el segmento mayor es al menor”. (Euclides Los Elementos, libro VI,  Definición 3 ).

    Esto es a lo que en el Renacimiento se le llamó “proporción áurea”. Se le llama también  número áureo o de oro, razón extrema y media, razón áurea, razón dorada, media áurea y divina proporción. Se le representa con  la letra griega   φ (fi) (en minúscula) o  Φ (fi) (en mayúscula), en honor al escultor griego Fidias. Es un número irracional cuyo valor se ha establecido en el Renacimiento en 1,61803398874989….   

    Esta proporción se encuentra en figuras geométricas y en diversos seres de la Naturaleza. Esta  proporción se aplicó por ejemplo  en la construcción de templos.

    Estas proporciones se establecen o miden con una vara o caña que se llama κανών , “canon” . De esta función, la palabra pasó a  significar  “regla, ley, modelo, canon…. ).

    Así  que pronto se establece el canon del cuerpo humano que ha de tener unas determinadas proporciones para ser bello.

    Todo este asunto de las proporciones, la belleza y el canon de belleza está muy influenciado o tiene relación con el problema filosófico del conocimiento de las cosas. No se busca tanto la imitación realista de las cosas concretas, es decir, las sombras de las cosas a las que se refería Platón, sino la idea esencial de la cosa en sí. Por eso el “canon” no se encuentra en una cosa o ente determinado, sino que, observados varios, se establece el modelo ideal. En el caso del hombre, a que nos referimos inmediatamente, el canon se fija de la observación de múltiples individuos y de un proceso de abstracción en el que se busca lo esencial.

    Según el médico Galeno, el famoso escultor Policleto teorizó sobre ello en un tratado que llamó precisamente Canon y lo plasmó una estatua de un hombre desnudo que se identifica con el Doríforo; en el canon de Policleto la altura del hombre equivale a 7 cabezas.

    Nos dice el médico grecorromano Galeno (130 – 200) en la versión latina de su “Los nueve libros sobre las doctrinas de Hipócrates y Platón, De placitis Hippocratis et Platonis libri novem (Los nueve libros sobre las doctrinas de Hipócrates y Platón), V, 449 (vol I, recensuit et explanavit I, Müller, Lipsiae, B. G. Teubneri, 1874), p. 426:

    “pensó que la belleza reside no en la adecuada proporción de los elementos sino de las partes; es decir, del dedo con el dedo y de todos los dedos con la palma de la mano y con la primera parte de la palma y de estas con el codo, del codo con el brazo y finalmente de todas estas con todo lo demás, como se dice en lo escrito en el Canon de Policleto. En este libro Policleto después de enseñarnos todas las proporciones del cuerpo, confirmó su exposición con una obra haciendo una estatua según las indicaciones de su libro, a la que llamó con el mismo nombre que al libro, es decir, “canon”. Así pues, la belleza del cuerpo, de acuerdo con la opinión de todos los médicos y filósofos, consiste en la adecuada proporción de los miembros, la salud en la proporción entre si de los elementos, cualesquiera que sean”

    33 Claudii Galeni, “ pulchritudinem autem non in elementorum sed in partium apta congruentia, digiti scilicet ad digitum digitorumque omnium ad palmam palmaeque primam partem et harum ad cubitum, cubiti ad brachium, omnium denique ad omne positam esse censuit, quemadmodum in Polycliti canone litteris mandatum est.  In eo libro Polyclitus cum omnes corporis proportiones docuisset, opere demum orationem confirmavit ex libri praeceptis statuam fabricatus, quam eodem  nomine,quo librum, canona appellavit. Pulchritudo igitur corporis ex omnium medicorum philosopoorumque sententia in membrorum apta convenientia consistit, sanitas in elementorum, quaecumque sunt, inter se congruentia.

    Nota: en la época antigua, las obras de Galeno no fueron traducidas al latín. así que al final del Imperio cayó en el olvido, porque pocos podían leer griego, excepto en Oriente; luego algunas obras se tradujeron al árabe y de éste al latín; en el Renacimiento se traducen al latín e incluso en algunos casos se intenta traducir alguna obra sólo existente en árabe al griego original que se había perdido.

    Para los griegos la simetría y las proporciones armónicas del cuerpo son sinónimo de salud.
    Luego Eufránor de Itsmia, pintor y escultor, escribió otro tratado de symmetría,
    alterando el canon de Policleto; en el canón de Lisipo el cuerpo tiene siete cabezas y media en vez siete.

    Precisamente  las unidades de medida se toman de las partes del cuerpo humano y sus proporciones: son codos, brazos pies y manos,  que pueden ser  diferentes en cada escuela.

    En época romana Vitruvio recoge estas teorías y medidas y sus relaciones  en su De Architectura, III, 1:

    El diseño de los templos depende de la proporción (simetría), cuya relación deben respetar los arquitectos con todo cuidado. La relación surge de la proporción, que en griego se llama analogía (ἀναλογία). La proporción es la correspondencia  de la parte considerada de los miembros en el conjunto de la obra y del conjunto total; de esta correspondencia  surge la razón de las proporciones (simetría). Así ningún templo puede tener la relación en su diseño  sin simetría y proporción, como ocurriría si la figura de un hombre bien formado no tuviera una exacta relación en sus miembros.

    Pues la naturaleza ha formado el cuerpo del hombre de tal manera que el rostro de la cabeza, desde el mentón hasta lo alto de la frente y al nacimiento de las raíces del pelo, es de una décima parte (de la altura total); así mismo la palma de la mano, desde la muñeca a la punta del dedo medio mide otro tanto; la cabeza desde el mentón al vértice más alto (de la cabeza) es la octava; desde el comienzo de las cervicales al nacimiento de las raíces del pelo mide  la sexta parte; desde la mitad del pecho hasta el vértice más alto la cuarta parte; desde el comienzo del mentón hasta la base de la nariz es la tercera parte de la altura del rostro; la nariz desde la base de la nariz hasta un punto  en el medio de las cejas otro tanto; desde ese punto hasta el nacimiento de las raíces del pelo la frente mide igualmente la tercera parte (del rostro); el pie en cambio es la sexta parte de la altura del cuerpo, el codo una cuarta parte; el pecho asimismo una cuarta; los restantes miembros también tienen sus proporciones de medida, que utilizaron también los antiguos pintores y los escultores famosos y con ello consiguieron enormes y extraordinarias alabanzas.

    De igual manera las partes de los templos sagrados deben tener una adecuadísima proporción de medida de cada una de las partes con la magnitud general de todo el conjunto. Asimismo el ombligo es naturalmente el punto central  del cuerpo. Pues si el hombre se coloca boca arriba con las manos y los pies estirados y colocado el centro del compás en su ombligo, trazando una circunferencia, se tocaría con su línea los dedos de las dos manos y de los dos pies. Del mismo modo al trazar la figura de la circunferencia en el cuerpo, se consigue también la figura de un cuadrado; pues si se toma la medida desde la planta de los pies a lo alto de la cabeza y esta medida se traspone a las manos extendidas, se hallará que la anchura es la misma que la altura, como  las áreas que son perfectamente cuadradas.

    Luego si la naturaleza ha formado el cuerpo del hombre de tal forma que sus miembros corresponden con sus proporciones con toda la figura, parece que los antiguos determinaron  correctamente esta regla, mantener en la perfección de sus obras la exigencia de la proporción de cada uno de los miembros respecto de la forma de toda la figura; así pues al aplicar la relación en todas sus obras, lo hicieron sobre todo en los templos de los dioses, pues en estas obras las alabanzas y las faltas   suelen durar para siempre.

    Más todavía, de los miembros del cuerpo derivaron las proporciones de las medidas que parecen ser necesarias en todas las obras, tales como el dedo, el palmo, el pie, el codo y las subdividieron según  el número perfecto, llamado τέλειον en griego; los antiguos fijaron como número perfecto el que se llama diez. Pues del número de dedos de las manos desde la palma se encontró el pie (parece corrupto el pasaje; quiere decir que el número diez se extrajo del número de dedos de la mano). Así aunque el diez es perfecto por naturaleza por responder a los dedos de las dos palmas, a Platón también le pareció que era un número perfecto por esta causa, porque está compuesto en decenas de unidades individuales, que los griegos llaman μοναδες (monades). Pero tan pronto como se alcanza el once o el doce, porque la han superado, no pueden ser perfectos hasta que no llegan a otra decena; pues las partes de este número  son las unidades individuales.

    En cambio los matemáticos, manteniendo un punto de vista diferente en este asunto, que el número perfecto es el que se llama seis, porque este número tiene las subdivisiones  correspondientes a ese número según su relación; así uno es un sexto, dos es un tercio, tres es la mitad, cuatro es dos tercios o διμοιρον, cinco es cinco sextos, que llaman πενταμοιρον, seis es el perfecto. Cuando el número crece más allá, la adición por encima del seis es el ἐφεκτον; ocho, formado por la adición de la tercera parte de seis, es el seis y un tercio, que se llama ἐπιτριτος; la adición de la mitad hace el nueve, que es el seis y su mitad, que se llama ἡμιολιος; la adición de dos tercios hace diez, que es el seis y dos tercios, que llaman ἐπιδιμοιρον; en el número once, en el que se añaden cinco, que es el seis y cinco sextos, llamado ἐπιπεμπτον; finalmente el doce, compuesto de dos simples seis, es llamado διπλαχιον.

    Y más aún, como el pie es la sexta parte de la altura del hombre, esto es, como el limite de la altura del cuerpo se sitúa en el número de seis pies, decidieron que éste era el número perfecto y advirtieron que el codo consta de seis palmas o de 24 dedos..

    Véase el texto latino más abajo.

    Este texto ha sido esencial en la cultura occidental: lo recogió Leonardo da Vinci en su Tratado de pintura y de acuerdo con él realizó su famoso dibujo “El hombre de Vitruvio”  realizado hacia 1490 que se conserva en la Galleria dell'Accademia, en Venecia ….  

    Vitruvio tuvo una enorme importancia para el desarrollo de toda la arquitectura renacentista. ¿Quién no se ha sentido impresionado  por esta obra de Leonardo tantas veces reproducido en mil contextos diferentes?

    Pues bien, Leonardo no solamente lo reproduce sino que para que no hubiera duda lo comenta en el margen superior y al pie del dibujo. Además de un homenaje a la Antigüedad Clásica, Leonardo intenta remarcar el carácter científico y matemático de la representación artística.

    Lo que  escribió con abreviaturas en la parte superior dice:   

    ‹‹ Vitruvio el arquitecto, dice en su obra sobre arquitectura que las medidas del hombre son distribuidas por la naturaleza  del  siguiente modo:  4 dedos hacen 1 palmo,  4 palmos hacen 1 pie, 6 palmos hacen  1 codo, 4 codos hacen un hombre y  4 codos hacen 1 paso, y  24 palmos hacen un hombre; y estas medidas están en sus edificios.
    Si tú abres las  piernas tanto  como para que tu altura disminuya 1/14 y abres y levantas los brazos  hasta que los dedos  toquen la línea  del borde superior de tu cabeza, has de saber que el centro  de tus extremidades separadas está  en tu ombligo. El espacio que se encuentra entre las piernas será un triángulo equilátero.

    En la parte inferior dice:

    Un hombre abre tanto sus brazos como es su altura. Desde el nacimiento del pelo hasta la punta de debajo de la barbilla es la décima parte de la altura de un hombre; desde la punta de la barbilla a la parte superior de la cabeza es un octavo de la altura del hombre; desde la parte superior del pecho al extremo de su cabeza será un sexto de un hombre.

    Desde la parte superior del pecho al nacimiento del pelo será la séptima parte de todo el hombre. Desde los pezones a la parte de arriba de la cabeza será la cuarta parte del hombre. La anchura mayor de los hombros contiene en sí misma la cuarta parte de un hombre. Desde el codo a la punta de la mano será la cuarta parte del hombre; y desde el codo al término de la espalda ( la axila)  será la octava parte de ese  hombre. Toda la mano será la décima parte del hombre; el miembro viril nace en la mitad del hombre. El pie es la séptima parte del hombre. Desde la planta del pie hasta debajo de la rodilla será la cuarta parte del hombre. Desde debajo de la rodilla al nacimiento del miembro  será la cuarta parte del hombre. Las partes que se encuentran  desde la parte inferior de la barbilla a la nariz y desde el nacimiento del pelo a las cejas es, en cada caso, semejante , y, como la oreja, una tercera parte del rostro ››

    Los textos, no son absolutamente coincidentes porque Leonardo da algunas mediciones distintas y añade alguna nueva,  pero hablan por sí solos.

    Pues bien,  Vitruvio nos dice que la altura del hombre es igual a la envergadura, por lo tanto  altura y envergadura  conforman un cuadrado. También nos dice que al extender sus brazos y sus piernas conforma un círculo. Numerosos artistas intentaron integrar la figura humana, conformando el cuadrado y el círculo en un solo dibujo. Leonardo encontró la solución: el centro del cuadrado está en los genitales; el centro del círculo está en el ombligo. Y ¡oh maravilla!: La proporción entre el lado del cuadrado y el lado del círculo es áurea.

    Texto latino, Vitruvio, De Architectura, III, 1:

    Aedium compositio constat ex symmetria, cuius rationem diligentissime architecti tenere debent. ea autem paritur a proportione, quae graece ἀναλογία dicitur. proportio est ratae partis membrorum in omni opere totiusque commodulatio, ex qua ratio efficitur symmetriarum. namque non potest aedis ulla sine symmetria atque proportione rationem habere compositionis, nisi uti ad hominis bene figurati <speciem> membrorum habuerit exactam rationem.

    Corpus enim hominis ita natura composuit uti os capitis a mento ad frontem summam et radices imas capilli esset decimae partis, item manus palma ab articulo ad extremum medium digitum tantundem, caput a ad súmmum verticen octavae; cum cervicibus imis  ad imas radices capillorum sextae, <a medio pectore>ad summum verticem quartae. ipsius autem oris altitudinis tertia est pars ab imo mento ad imas nares, nasus ab imis naribus ad finem medio superciliorum tantundem, ab ea fine ad imas radices capilli frons efficitur item tertiae partis. pes vero altitudinis corporis sextae, cubitus quartae, pectus item quartae. reliqua quoque membra suas habent commensus proportiones, quibus etiam antiqui pictores et statuarii nobiles usi magnas et infinitas laudes sunt adsecuti.

    Similiter vero sacrarum aedium membra ad universam totius magnitudinis summam ex partibus singulis convenientissimum debent habere commensus responsum. item corporis centrum medium naturaliter est umbilicus. inamque si homo conlocatus fuerit supinus manibus et pedibus pansis circinique conlocatum centrum in umbilico eius, circumagendo rotundationem utrarumque manuum et pedum digiti linea tangentur. non minus quemadmodum schema rotundationis in corpore efficitur, item quadrata designatio in eo invenietur. nam si a pedibus imis ad summum caput mensum erit eaque mensura relata fuerit ad manus pansas, invenietur eadem latitudo uti altitudo, quemadmodum areae quae ad normam sunt quadratae.

    Ergo si ita natura composuit corpus hominis uti proportionibus membra ad summam figurationem eius respondeant, cum causa constituisse videntur antiqui ut etiam in operum perfectionibus singulorum membrorum ad universae figurae speciem habeant commensus exactionem. igitur cum in omnibus operibus ordines traderent, <tum> maxime in aedibus deorum, <quorum> operum et laudes et culpae aeternae solent permanere.

    Nec minus mensurarum rationes, quae in omnibus operibus videntur necessariae esse, ex corporis membris collegerunt, uti digitum palmum pedem cubitum, et eas distrubuerunt in perfectum numerum, quam Graeci τελειον dicunt, perfectum autem antiqui instituerunt numerum qui decem dicitur. namque ex manibus digitorum numero ab palmo pes est inventus. si autem in utrisque palmis ex articulis ab natura decem sunt perfecti, etiam Platoni placuit esse eum numerum ea re perfectum qui ex singularibus rebus, quae μοναδες apud Graecos dicuntur, perficitur decussis. simul autem undecim aut duodecim sunt facti, quod superaverint, non possunt esse perfecti, donec ad alterum decussim perveniant. singulares enim res particulae sunt eius numeri.

    Mathematici vero contra disputantes ea re perfectum dixerunt esse numerum qui sex dicitur, quod is numerus habet partitiones eorum rationibus numero convenientes sic, sextantem unum, trientem duo, semissem tria [bessem quam διμοιρον dicunt quattuor, quintarium quam πενταμοιρον dicunt quinque, perectum sex. cum ad superlationem crescat, supra sex adiecto asse ἐφεκτον, cum facta sunt octo quod est tertia adiecta tertiarum alterum qui ἐπιτριτος dicitur, dimidia adiecta cum facta sunt novem sesquialterum qui ἡμιολιος appellatur, duabus partibus additis et decussi facto bessem alterum quam ἐπιδιμοιρον vocitant, in undecim numero quod adiecti sunt quinque quintarium quam ἐπιπεμπτον dicunt, duodecim autem quod ex duobus numeris simplicibus est effectus διπλαχιον].

    Non minus etiam quod pes hominis altitudinis sextam habet partem, id est ex eo quod perficitur pedum numero corporis sexis altitudinis terminatio, eum perfectum constituerunt, cubitumque animadverterunt ex sex palmis constare digitisque XXIIII.

  • Algunas notas sobre los “Reyes Magos”

    Una de las fiestas más arraigadas en la vida popular y religiosa cristiana es la “adoración de los tres Reyes Magos”. En esta fiesta confluyen numerosos elementos de diverso origen religioso y cultural. Recordemos la efervescencia religiosa de la época del Imperio Romano, época en la que precisamente nació Jesús, favorecedora de todo sincretismo. A la religión cristiana se han incorporado muchos elementos de religiones orientales de Caldea, Mesopotamia, Persia, Asia Menor, Egipto, Judea y sobre todo de la grecorromana y del pensamiento filosófico. En todas estas religiones sincréticas es muy importante el componente astral, muy desarrollado entre los caldeos de Mesopotamia.

    Voy a intentar profundizar un poco más en la festividad e iconografía de la “adoración de los magos”, una de las escenas más utilizada por el cristianismo desde los primeros siglos.

    La festividad de Reyes es una de las epifanías (del griego επιφάνεια, epifaneia, «manifestación», compuesto  de ἐπί- ,epi-, encima, sobre,  y el verbo φαινεῖν, fainein, aparecer, mostrarse), o manifestación del dios hecho hombre. Las otras epifanías son el bautismo de Jesús en el río Jordán y el milagro de las bodas de Caná.

    El texto base esencial es la  referencia que se hace en el evangelio de San Mateo, única en los cuatro evangelios canónicos (porque forman parte de la norma o “canon” cristiano); tres de ellos, Mateo, Marcos, Lucas,  son llamados también sinópticos (del griego συν, syn, con, junto, y οψις, opsis, visión,; es decir se puede hacer de ellos una visión paralela)  porque presentan entre ellos muchas coincidencias, aunque también notables diferencias, como esta de la adoración de los magos de oriente. Este evangelio  de San Mateo se conserva en griego y suele datarse como  no anterior al año 80, es decir  50 o 60 años posteriores a la muerte de Cristo. Existe una hipótesis que considera la existencia de una primera versión en arameo, basándose en una cita de Eusebio de Césarea (que vivió aproximadamente entre el 265  y el  339), referida a Papías de Hierápolis (que vivió entre el 69 y el 150). 

    El texto de San Mateo, 2, 1-12 dice:

    Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,  diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.  Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.  Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:

    “Y tú, Belén, de la tierra de Judá,
    No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;
    Porque de ti saldrá un guiador,
    Que apacentará a mi pueblo Israel.”

    Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;  y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.  Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

    El texto latino dice así:

    Cum autem natus esset Iesus in Bethlehem Iudaeae in diebus Herodis regis, ecce Magi ab oriente venerunt Hierosolymam dicentes: “ Ubi est, qui natus est, rex Iudaeorum? Vidimus enim stellam eius in oriente et venimus adorare eum ”.  Audiens autem Herodes rex turbatus est et omnis Hierosolyma cum illo;  et congregans omnes principes sacerdotum et scribas populi, sciscitabatur ab eis ubi Christus nasceretur.  At illi dixerunt ei: “ In Bethlehem Iudaeae. Sic enim scriptum est per prophetam:

    "Et tu, Bethlehem terra Iudae,
    nequaquam minima es in principibus Iudae;
    ex te enim exiet dux,
    qui reget populum meum Israel" ”.

    Tunc Herodes, clam vocatis Magis, diligenter didicit ab eis tempus stellae, quae apparuit eis;  et mittens illos in Bethlehem dixit: “ Ite et interrogate diligenter de puero; et cum inveneritis, renuntiate mihi, ut et ego veniens adorem eum ”.  Qui cum audissent regem, abierunt. Et ecce stella, quam viderant in oriente, antecedebat eos, usque dum veniens staret supra, ubi erat puer.  Videntes autem stellam gavisi sunt gaudio magno valde.  Et intrantes domum viderunt puerum cum Maria matre eius, et procidentes adoraverunt eum; et apertis thesauris suis, obtulerunt ei munera, aurum et tus et myrrham. Et responso accepto in somnis, ne redirent ad Herodem, per aliam viam reversi sunt in regionem suam.

    Es necesario notar que el texto habla simplemente de “unos magos del Oriente” y no de “tres reyes” magos, precisión numérica y nominal que se añadirá posteriormente.

    En segundo lugar es una estrella la que anuncia el nacimiento. Como es sabido, se ha teorizado ampliamente sobre las características de esta estrella: ¿un cometa?, ¿una supernova?, ¿conjunción de varios astros? ¿un meteoro?.

    Ya Orígenes, (185  o 186- 254 o 255), exégeta (del griego ἐξηγητή , intérprete, y éste de ἐξηγεομαι, exegueomai, ‘explicar’ interpretar) pensó que era un cometa.

    En la sociedad oriental y por su influjo en la grecorromana, las estrellas y los fenómenos atmosféricos y celestes son signos de los dioses. Desde luego, en el mundo antiguo los cometas eran signos inequívocos de algún acontecimiento importante; los nacimientos de Mitrídates y de Augusto también fueron precedidos de la aparición de un cometa.

    Justino Frontino, historiador romano del siglo II, nos informa a propósito del rey Mitrídates en sus Historias Filípicas, Historiarum Philippicarum, XXXVII, 2:

    Prodigios celestes habían predicho también su futura grandeza (de Mitrídates), pues en el año en el que nació y en el que comenzó a reinar, una estrella cometa lució permanentemente durante setenta días, de tal forma que parecía que ardía todo el cielo. Ocupaba con su dimensión la cuarta parte del cielo y superaba con su fulgor al resplandor del sol. En salir y en ponerse consumía el espacio de cuatro horas.

    II. Huius futuram magnitudinem etiam caelestia ostenta praedixerant. 2 Nam et eo quo genitus est anno et eo quo regnare primum coepit stella cometes per utrumque tempus LXX diebus ita luxit, ut caelum omne conflagrare videretur. 3 Nam et magnitudine sui quartam partem caeli occupaverat et fulgore sui solis nitorem vicerat; et cum oreretur occumberetque, IV horarum spatium consumebat.

    Virgilio en su Eneida, 10, 272 hace una referencia a los cometas:

    De manera no distinta a como cuando en la clara noche
    los sanguíneos cometas enrojecen lúgubremente
    o nace el ardoroso Sirio trayendo la sed y las enfermedades
    a los débiles mortales y entristece el cielo con su siniestra luz.

    non secus ac liquida siquando nocte cometae
    sanguinei lugubre rubent aut Sirius ardor,
    ille sitim morbosque ferens mortalibus aegris,
    nascitur et laevo contristat lumine caelum.

    Pues bien, el gramático Servio, comentando el pasaje,  nos dice  en sus Comentarios a la Eneida X, 272

    Si éste mira a oriente, significa cosas alegres para esa parte; si a mediodía, alegrías para África y Egipto; si mira a occidente, la tierra de Italia será la que consiga su favor. Se dice que éste (el cometa) apareció en el momento en que Augusto consiguió el mando; entonces se anunciaron para todos los pueblos futuras alegrías.

    qui si orientem attenderit, laetas res ipsi parti significat; si meridiem, Africae aut Aegypto gaudia; si occidentem inspexerit, terra Italia voti sui compos erit. hic dicitur apparuisse eo tempore quo est Augustus sortitus imperium; tunc denique gaudia omnibus gentibus futura sunt nuntiata.

    En este contexto es fácil comprender el texto en el que Orígenes (184/185 – 253/254) asegura que la estrella de Belén fue un cometa y que su aparición es absolutamente lógica:

    Contra Celso 1, 58-59:

    “…yo creo que la estrella que apareció en el este era una estrella nueva, en nada parecida a las que vemos ordinariamente, ni a las que vemos en el firmamento ni a las de  las órbitas inferiores, sino que, más bien, estaba en el tipo  de los cometas que aparecen ocasionalmente, o de los meteoros, o estrellas con barba o con pelo o de cualquier otro nombre con el que a los griegos les gusta describir sus formas. Concreto este punto como sigue:

    Se ha observado que en los grandes acontecimientos y en los más importantes  cambios de la historia, aparecen estrellas de este tipo que significan cambios de dinastías, o  guerras  o sucesos entre los hombres que tienen el efecto de trastornar los asuntos del mundo. Hemos leído en el libro de los cometas del estoico  Cheremon  cómo algunas veces  han aparecido cometas incluso cuando estaba a punto de suceder un suceso nuevo; y él nos hace una relación de ellos.  Así pues, si un cometa, como se le llama, o alguna otra estrella parecida, aparece cuando surge una nueva monarquía o se produce algún importante suceso sobre la tierra,  por qué ha de extrañarnos de que haya aparecido una nueva estrella con el nacimiento de un hombre que existe  para introducir nuevas ideas en la raza humana y para traer una doctrina no sólo a los Judíos, sino también a los griegos y también  a muchas naciones extranjeras?

    Curiosamente estas creencias en los cometas como nuncios de eventos positivos o negativos  se mantienen hasta el día de hoy y se renuevan cada vez que se anuncia la proximidad de estos astros.

    Muchos años después, el astrónomo Johannes Kepler (1571-1630),  relacionó la estrella del Evangelio de Mateo con la conjunción en el año 7 a.C. de los planetas Júpiter y Saturno.

    De entonces a hoy no han dejado de aparecer hipótesis que intentan explicar la aparición en el firmamento de esta luz especial, en cuya consideración no entro porque ya lo hacen astrónomos de elevado prestigio.

    En relación con este episodio de la adoración de los magos es necesario primero precisar también quiénes son los magos.

    Como en otro artículo de este blog comenté, el término  magos, magus, mago, μάγοι no es de origen griego sino iranio. En griego tiene el doble significado de charlatanes que embaucan con su “magia”, pero también y sobre todo el de sacerdotes con una peculiar función. Las creencias religiosas persas primitivas y otras propias del zoroastrismo conciben el mundo lleno de démones y espíritus.  Las almas de los difuntos, separadas del cuerpo, ascienden al cielo, o mejor, a los cielos, porque son varios. En ese viaje de ascenso  es muy importante la acción ritual y los sacrificios de los “magos”.  Estos sacerdotes son además expertos y estudiosos del firmamento y de las relaciones astrales, y por tanto astrónomos, astrólogos (son términos similares en el mundo antiguo) y matemáticos,  a los que los santos padres de la Iglesia siempre consideraron como personas honorables.

    Véase https://www.antiquitatem.com/reyes-magos-tiridates-neron-epifania

    El término también tenía, como decía, la connotación negativa de farsante y charlatán que trata con los demonios. Recuérdese lo contado en “Hechos de los Apóstoles 3:9”, en que  se repudia a un farsante, apodado Simón el Mago, al que se enfrenta el  apóstol Pedro, cuyo poder  venía del Espíritu Santo.

    Incluso el propio Jesús era él mismo un extraordinario mago y su poder logró vencer a la magia  de los demonios, sin recurrir a hechizos ni encantamientos, sino actuando en su propio nombre.  Por eso en el primitivo arte cristiano se representa a Jesús como taumaturgo (del griego  θαυματουργός thaumaturgous, diestro, hábil, de θαῦμα, thauma, cosa maravillosa, y ἔργον, ergon, trabajo), o persona  que realiza milagros, con una vara y con el gesto de su mano como hacen los magos.

    Desde este punto de vista, los magos de Mateo serían verdaderos magos que se postraron y cedieron su poder ante el poder superior de Jesús. Es evidente la intención del evangelista de mostrar cómo los magos, luego convertidos en reyes de este mundo, rinden adoración al hijo de Dios, en un mundo en el que la magia y el conocimiento de los astros tienen una presencia importante.

    Del eco “social” de los “magos” nos da idea el episodio de la visita de Tiridates, rey de Armenia, y también mago, al emperador Nerón. Esta visita la comenté  en el artículo al que hace referencia el hipervínculo anterior. Hay quien ha pensado que fue precisamente esa visita la que sirvió de modelo para la visita de los “magos” al niño de Belén.

    Un elemento esencial es que la ofrenda de los magos es de tres productos muy valiosos en el mundo antiguo: el oro, siempre caro, el incienso de valor similar al del oro, utilizado como perfume y elemento ritual, y la mirra, cuyo valor era muy superior al de los otros dos, utilizada en el embalsamamiento de los cuerpos de los difuntos. En el mazdeísmo, también a Ahura Mazda se le ofrece oro, incienso y mirra. Veremos cómo son varios los elementos que relacionan el episodio con el mazdeísmo y el mitraismo.

    Sobre la relación entre el “mitraismo” y el “cristianismo” he publicado un reciente artículo. Véase:  https://www.antiquitatem.com/mitraismo-cristianismo-solsticio . En él comentaba cómo el culto de Mitra se realiza en cuevas o en templos subterráneos o que simulan una cueva. Pues bien, en Occidente se suele ubicar el nacimiento de Jesús en un portal o pesebre pero en Oriente el lugar es una cueva, probablemente por influjo de la cueva mitraica.

    De igual manera el episodio de la adoración de los pastores es probablemente un reflejo de un acto similar de los pastores con Mitra.

    Ahora bien, donde el influjo es evidente, es decir, se ve con los ojos,  es en la iconografía de los reyes magos. En primer lugar conviene precisar que no siempre fueron tres; en ocasiones aparecen representados dos, seis, ocho  y  hasta doce, como ocurre en los ritos siriacos y armenios. Es decir, el número de tres no tiene ningún soporte en las Sagradas Escrituras.

    En las catacumbas de Santa Priscila se conserva la pintura más antigua y en ella aparecen tres. Los frescos de esta catumba van desde la mediados del siglo II a mediados del siglo III.

    En la catacumba de Pedro y Marcelino aparecen representados dos y son del siglo IV.

    En el siglo tercero, el teólogo Orígenes (185-253) indicó que los Reyes Magos eran tres, pues al fin y al cabo son tres los regalos que se nombran en el Evangelio de San Mateo: oro, incienso y mirra, cifra que luego refrenda el papa San León Magno (León I el Grande) y que se impone hasta el día de hoy, probablemente para hacerla coincidir con los tres regalos y probablemente para simbolizar a los tres continentes entonces conocidos: Europa, Asia y Africa, como expresamente dice en la Edad Media el Pseudo Beda (ca. 672 – 27 de mayo de 735) en su In Matthaei Evangelium , cap.  II, relacionándolos también con los tres hijos de Noé:

    Místicamente pues los tres Magos simbolizan las tres partes del mundo, Asia, África y Europa o al género humano, que tomó su origen en los tres hijos de Noé.

    Mystice autem tres Magi, tres partes mundi significant,Asiam, Africam, Europam, sive humanum genus, quod a tribus filiis Noe seminarium sumpsit

    Cómo decía, el papa San León Magno (circa 390 – 461) ratificó la cifra de tres, que es la que con más frecuencia se repite en las representaciones. Dice en su Tratado o Sermón 31, en la Festividad de la Epifanía 1:

    Así pues,  se apareció a tres  magos en la región de Oriente una estrella de un resplandor nuevo, que más brillante y hermoso que las otras estrellas, atraía fácilmente hacia ella los ojos y la atención de los que miraban, de tal manera que inmediatamente se advertía que no era sin importancia lo que tan insólito parecía.

    Así pues, el que dio la señal, dio a los espectadores la comprensión de la misma, y para hacer que fuera comprendido, hizo que fuera investigado  y, buscado, se ofreció a sí mismo para ser encontrado.

    Sancti Leonis Magni Tractatus XXXI

    Tribus igitur magis in regione orientis stella nouae claritatis apparuit, quae inlustrior ceteris pulchriorque sideribus, facile in se intuentium oculos animosque conuerteret, ut confestim aduerteretur non esse otiosum, quod tam insolitum uidebatur.
    Dedit ergo aspicientibus intellectum, qui praestitit signum, et quod fecit intellegi, fecit inquiri, et se inueniendum obtulit requisitus.

    Reproduzco dos de las  representaciones más antiguas de la escena, uno de Siracusa, en Sicilia:

    Sarcófago de Adelfa. Siracusa. Siglo IV

    Y otro más tosco de Boville Ernica en Italia, también del siglo IV y que se postula como el más antiguo.

    El pesebre bajo techado del sarcófago paleocristiano de  Boville Ernica, (Italia) del siglo  IV. 

    Pues bien, los tres reyes magos se representan desde el principio vestidos con el traje persa con el que también se representa siempre a Mitra: túnica corta, los pantalones llamados anaxyrides y el gorro frigio o pileus (objeto que en otro momento comentaré; recordemos que es un símbolo de la libertad que fue adoptado, por ejemplo, por los revolucionarios franceses y luego por otros muchos, incluidos países enteros).

    “Mithraeum” Barbeni, Roma, pintura mural. Siglo III

    En la iconografía romana de Oriente, por ejemplo del pedestal del obelisco de Teodosio en Constantinopla, de finales del siglo IV,  en el que los bárbaros prestan tributo al emperador con sus hijos Arcadio y Honorio y su esposa Gala, a los persas se les representa con este traje y a los tracios con pieles.

    Esta vestimenta persa de los tres magos es la que aparece en toda su definición en el Sarcófago de Isacio – San Vital, Rávena, Siglo IV o V, en el que la Virgen María se ha convertido en el trono vivo del Niño Jesús. Los tres Magos parecen la repetición de una misma figura, lo que algunos expertos interpretan como reflejo de algunas fórmulas mágicas en las que los elementos se repiten tres veces.

    Una escena similar, un tanto tosca es la del sarcófago de Aurelio, de la catacumba de San Lorenzo Fuori le Mura – Roma, del siglo IV, ahora en el Museo del Vaticano.

    La repetición mecánica y tal vez mágica de los tres reyes absolutamente iguales se aprecia mejor en este otro ejemplo

    Esta vestimenta se mantuvo durante mucho tiempo, como prueban las diversas representaciones existentes en plena Edad Media, lo que es prueba de la persistencia de los ritos y mitos.

    Hay una tradición o leyenda referida a la invasión y conquista de Palestina por el rey persa de la dinastía sasánida Cosroes II en el año 614. Su general Shahrbaraz, impresionado por la vestimenta de los magos en los mosaicos que la adornan, ordenó no destruir la famosa basilica de la Natividad de Belén; interpretó que la figura representaba a los suyos, a los persas.

    No deja de ser una leyenda, que probablemente invalidan la datación de los mosaicos, pero que expresa la conciencia generalizada de que los magos vinieron de Oriente, de Persia.  Lo que resulta inadmisible que en centenares de referencias en internet, incluidos algunos libros con pretensión de seriedad refrendados por alguna universidad, se refiera esta anécdota a las iglesias bizantinas de Rávena, en Italia, de las que más abajo hablaré. ¿Cómo explicar una supuesta invasión de Italia por los persas sasánidas en el año 614?

    La conversión de los magos en reyes, o mejor, el sincretismo una vez más de magos y reyes,  se debió sin duda al deseo de materializar los versos del salmo 72, 9-11:

    Que se inclinen ante él las tribus del desierto, y sus enemigos muerdan el polvo.
    Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sebá le traigan regalos.
    Que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones.

    Fue Tertuliano quien encontró la relación con el salmo y dio pie a la conversión con la frase “nam et Magos reges habuit fere oriens”, “pues todo el Oriente tuvo a los Magos por reyes”, que aparece en su obra Adversus Marcionem (Contra Marción) III,13:

    Queden pues aquellos Magos orientales ofreciendo al recién nacido Cristo en su infancia el oro y el incienso, y así un niño conseguirá la fuerza de Damasco sin guerra y sin armas. Pues además de lo que es conocido por todos, que el valor de oriente, esto es, su fuerza y su poder, suele fundamentarse en el oro y los perfumes, ciertamente el creador tiene la fuerza de otorgar  también el oro de los restantes pueblos, según dice Zacarías: “Y Judá acampará junto a Jerusalén y congregará  todo el poder de los pueblos de alrededor, su oro y su plata”. También David se refiere a ese regalo de oro: “Y se dará a él el oro de Arabia” y otra vez: “Los reyes de los Árabes y de Saba le ofrecerán regalos”, pues casi todo Oriente consideró a los Magos como reyes, y Damasco se consideraba antiguamente parte de Arabia, antes de que fuera adscrita a Siriofenicia de acuerdo con la división de las Sirias (por Roma). Entonces Cristo recibió su riqueza al recibir sus símbolos, es decir, el oro y los perfumes; mientras que el botín de Samaria eran los propios Magos, que cuando lo conocieron también lo honraron con sus regalos y lo adoraron con la rodilla en tierra como a un dios y rey, por el testimonio de la estrella que se lo indicaba y los conducía; ellos fueron, pues, los despojos  de Samaria, esto es, de la idolatría, ya que ellos creían en Cristo.

    Maneant autem orientales illi Magi in infantia Christum recentem auro et ture munerantes, et acceperit infans virtutem Damasci sine proelio et armis. [7] Nam praeter quod omnibus notum est, orientis virtutem, id est vim et vires, auro et odoribus pollere solitam, certe est creatori virtutem ceterarum quoque gentium aurum constituere, sicut per Zachariam, Et Iudas praetendet apud Hierusalem et congregabit omnem valentiam populorum per circuitum, aurum et argentum. [8] De illo autem tunc auri munere etiam David, Et dabitur illi ex auro Arabiae; et rursus, Reges Arabum et Saba munera offerent illi. Nam et Magos reges habuit fere oriens, et Damascus Arabiae retro deputabatur, antequam transcripta esset in Syrophoenicen ex distinctione Syriarum, cuius tunc virtutem Christus accepit, accipiendo insignia eius, aurum scilicet et odores; spolia autem Samariae ipsos Magos, qui cum illum cognovissent et muneribus honorassent et genu posito adorassent quasi deum et regem sub testimonio indicis et ducis stellae, spolia sunt facti Samariae, id est idololatriae, credentes videlicet in Christum.

    A partir de la interpretación de Tertuliano comenzó la identificación de los magos con reyes.  Luego, mucho más tarde, se sustituyeron los gorros frigios con que se los representaba originalmente por coronas sobre sus cabezas e incluso se les vistió con ropajes de cada época, como suele hacerse en el arte.

    El texto de Tertuliano evidencia el interés apologético de este episodio de la adoración de los Magos al establecer el reconocimiento del Mesías por los magos, por los gentiles, por los paganos  de todos los pueblos de la tierra de los tres continentes conocidos.

    Los nombres de los tres también ha sido elemento de debate y opinión. Los griegos los llamaron Appellicon, Amerín y Damascón. Los judíos Magalath, Galgalath y Serafín. Los sirios Larvandad, Hormisdas y Gushnasaph. Los etíopes Tanisuram, Malik y Sissebd.

    La primera vez que en occidente surge el nombre con el que hoy conocemos a los Magos es en la inscripción contenida en el friso de la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia). Son unos mosaicos s de mediados del siglo VI que representan la procesión de las Vírgenes, precedida por tres personajes vestidos a la moda persa, con el gorro frigio que llevan una ofrenda. Sobre sus cabezas leemos los tres nombres  Melchor, Gaspar, Baltasar. El Martirologio romano menciona a San Gaspar el 1 de Enero, San Melchor el día 6 y San Baltasar el 11 (Acta SS., I, 8, 323, 664). En los manuscritos aparecen por primera vez en uno conservado en París del siglo VII con los nombres de  Bithisarea, Melichior y Guthaspa.

    La etimología de estos nombres no es clara. Hay quien piensa que Melchor podría tener origen acadio y significar “rey”; Baltasar podría derivar del persa y acadio Baal-hashahr, “Baal es rey”; de Gaspar se desconoce el origen.

    Luego se relacionaron con los hijos de NoéCam con Baltasar, Sem con Gaspar  y Jafet con Melchor o Melkon.

    En la representación del sarcófago de Adelfa en Siracusa y en el de Boville Ernica aparecen otros dos elementos, el buey y la mula o el asno, que han obtenido un éxito absoluto en las representaciones posteriores del “portal del Belén”. La presencia de estos animales hace referencia, como señalan los santos padres, a las profecía de Abacud y sobre todo a la de Isaías.

    Abacud : “El señor será reconocido en medio de dos animales”

    Isaías: “el buey conoce a su propietario y el asno el presepio de su patrón, pero Israel no me conoce y mi pueblo no me entiende”.

    En todo caso reconozco que los detalles de los nombres y de la presencia del buey y del asno o de la mula no son cuestiones que yo haya estudiado suficientemente ni de las que tenga un amplio conocimiento.

    En la celebración del día de los reyes confluyen también otros elementos diversos. Así al final de las Saturnales, en las que se hacían regalos entre las personas  (véase https://www.antiquitatem.com/navidad-saturnales-jesus-mitra-marcial l ) se celebraban las Sigillaria, fiestas en las que se regalaba a los niños pequeñas figuras de cerámica, que se adquirían en un mercadillo preparad al efecto. Detalle curioso este de los mercadillos, que todavía se celebran por todas partes en estas fechas.

    Aunque el origen de la fiesta puede ser otro, la vinculación de estas figurillas con la infancia queda atestiguado por Macrobio en sus Saturnales,1, 11:

    “…incluso ahora  (Pretextato) pretende que las Sigilares, que ofrecen diversión a la infancia que todavía gatea con sus figuritas de arcilla, sean referidas a una práctica religiosa”

    vel nunc Sigillaria, quae lusum reptanti adhuc infantiae oscillis fictilibus praebent, temptat officio religionis ascribere,

    También Séneca en Cartas a Lucilio, 12, 3 dice:

    Pero él dijo: ¿No meconoces? Soy yo, Felicio, tu favorito, a quien solías regalar estatuillas; yo soy el hijo de tu mayordomo Filostio, tu pequeño, tu alegría.

    " At ille "Non cognoscis me ?" inquit. " Ego sum Felicio, cui solebas sigillaria adferre. Ego sum Philositi vilici filius, deliciolum tuum."

    Además en Roma, en el  primer día del año se celebraban las fiestas de la diosa “Strenia”, a la que se hacían ofrendas y regalos que también se extendieron a los amigos. La festividad puede tener un origen céltico. Del nombre de la diosa deriva el sustantivo latino “strena”, dádiva, que ha dado nuestro sustantivo estrena y nuestro verbo “estrenar”.

    Por otra parte de la palabra “epifanía”  deriva la italiana “befana”, que designa a una anciana  que en la noche del día 5 al 6 regala caramelo y chocolate a los niños que se han portado bien y carbón a los que se han portado mal. El origen de esta fiesta agraria está relacionado con la muerte del año viejo y el advenimiento del nuevo año.

    Hay otro hecho que nos sirve para conocer mejor el entorno astral en el que se desarrollan durante mucho tiempo, incluso hoy en día, las religiones de todos los tiempos. Como repetidamente he explicado, en torno al día 25 de Diciembre se produce el solsticio de invierno. Si hasta ese día las horas de sol o de luz de cada día han ido disminuyendo, a partir de ese momento se invierte el proceso y el tiempo de sol y de luz comienza a crecer. Por eso a ese día se le llama el “dies natalis solis invicit”, “día del nacimiento del sol invencible”.

    Pues bien, en esas fechas se produce en el firmamento la alineación la estrella Sirio con las tres estrellas del cinturón de Orión, con las Pléyades y el sol.

     Imagen tomada de http://asteromia.net/estrellas/estrellas-sirio.html

    A alguien se le ocurrió considerar que las tres estrellas del cinturón de Orión eran los tres reyes magos que anunciaban el nacimiento de Cristo y como tales se les conoce. Ahora bien, esta no es una identificación de época antigua sino medieval; no he encontrado ni una sola referencia en los tratados de astronomía antigua en que se denomine así a estas tres estrellas. Pero independientemente de su antigüedad, el hecho de que así se les nombre desde la Edad Media hasta nuestros días es una prueba de la facilidad con que los humanos tendemos a proyectar en el firmamento nuestras creencias y mitos.

    A estas tres estrellas del cinturón de Orión también se les llama las Tres Marías..

    Todo este episodio de los “tres reyes magos” es, pues,  un ejemplo bien evidente del sincretismo que se produce en la conformación de los mitos, creencias y ritos y de la fuerza con la que perviven durante miles de años.

  • Mitra, dios del sol, nació el 25 de Diciembre, día del solsticio de invierno

    En la noche del día 24 al 25 de Diciembre se celebra en Occidente el nacimiento de Cristo. Pero no siempre fue así ni hoy lo es en todo el mundo cristiano; hasta el siglo IV se celebraba el día 6 de enero y así se sigue haciendo en oriente, entre los ortodoxos.

    El día 25 de diciembre se produce el solsticio de invierno; es el momento en el que en el hemisferio norte el día es más corto y la noche más larga. Pero a partir de este momento el día comienza a crecer y por ello este día se celebraba el “dies natalis invicti solis”, “el día del nacimiento del sol invencible”.

    Ese sol invencible es el dios Mitra, cuyo culto y devoción compitió con el Cristianismo, con el que tiene indudables semejanzas.

    A este tema he dedicado ya en este blog un artículo: https://www.antiquitatem.com/cristo-nacio-antes

    He dedicado también otro a comentar algunos aspectos de los ritos y celebración de nuestra Navidad, incluido el episodio de los llamados “reyes Magos”.

    https://www.antiquitatem.com/navidad-saturnales-jesus-mitra-marcial

    https://www.antiquitatem.com/reyes-magos-tiridates-neron-epifania

    El mitraismo y el cristianismo tienen muchas semejanzas y también muchas diferencias. Así lo atestiguan algunos padres y polemistas cristianos, que curiosamente nos proporcionan muchos datos de estas religiones de salvación, muchas veces secretas o semisecretas. Por lo  demás el cristianismo toma también elementos de la religión y culto a Isis y Osiris, Tammuz, Adonis, Attis, Dionisos.

    Para poder explicarnos la coexistencia de semejanzas y diferencias debemos imaginarnos el ambiente espiritual y religioso de la Roma imperial en la que coexisten todas las religiones y ritos con los que se van encontrando en su avance imperial y además el ambiente popular es muy proclive al desarrollo de las religiones y poco favorable a las posiciones ateístas. Quizás pueda servirnos de referencia el ambiente actual de algunas ciudades americanas en las que surgen todo tipo de religiones y sectas, mezcla de ritos e ideas diversas.

    Nota: Se llama sincretismo al fenómeno de mezcla, de  asimilación, de fusión   de elementos diversos en uno.  La palabra viene del griego συγκρητισμός,  synkretismos, formada del prefijo συν- syn, con, juntamente, a la vez, y tal vez del verbo κεραννυμι, kerannymi, que significaba mezclar. O tal vez, como explica Plutarco en sus Moralia, Sobre el amor fraterno (De fraterno amore), 19 se relacione con Creta y la práctica de unirse todos los cretenses frente al enemigo común. Es esta una etimología interesante que tratare en un artículo exclusivo.

    Mitra es un dios persa con al menos 4.000 años de existencia. Su existencia ha de ser anterior a la separación de indos y persas, porque este dios existe en el panteón védico de la India y existe en la religión medo-persa, desarrollando luego una evolución diferente. En la India se diluyó, se acentuó en Persia y fue preponderante en los misterios de época romana. Su primitivo libro sagrado es el Avesta.

    Es característica de esta religión la existencia de un dualismo absoluto:  había dos divinidades contrapuestas, Ahura-Mazda, dios del bien y del cielo y Ahriman, dios de las tinieblas y del infierno.  Entre uno y otro hay un mediador, Mitra, benefactor y protector de los hombres.

    El Mitra de Persia es el que muchos siglos más tarde se propagó por todo el Imperio Romano acompañando primero a las legiones romanas, llevado también por funcionarios y comerciantes, entre cuyos miembros se asentó rápidamente.

    Pero hasta llegar aquí sufrió muchos cambios y contaminaciones. En primer lugar  la primitiva religión persa y sus primitivos ritos fueron reformados por Zaratustra, al que los griegos llaman Zoroastro, dando lugar al Zoroastrismo. Fue muy afectada también  por la religión de Babilonia y los diversos pueblos de Mesopotamia, impregnándose de astrología, se extendió también por toda Asia Menor, entró en contacto con judíos y otros pueblos semitas, influyó y a su vez fue afectada por la filosofía griega, helenizándose, etc.

    En muchos casos sus dioses fueron identificados con dioses  asiáticos o griegos: Ormazd o Ahuramazda con Zeus,Ahriman con Hades, etc. Mitra permanece como tal porque no tiene equivalente en el panteón griego.  Es decir,el mismo mazdeismo es un ejemplo de sincretismo.

    El Mitraismo se extendió por todo el imperio en los primeros siglos del Imperio acompañando sobre todo a los soldados. Precisamente la vida religiosa del devoto de Mitra se concibe como una milicia y camino de perfección. No es de extrañar que tuviera notable éxito entre los legionarios. Un factor esencial, desde luego, fue el favor de los emperadores, cuyas tendencias a la deificación y justificación del poder por la divinidad, afianzaban las creencias orientales mitraicas.

    Prueba de la extensión y desarrollo de este culto es por ejemplo la existencia de numerosos reyes de la zona que se llaman Mitrídates: Ponto, Partia, Capadocia, Armenia.

    Los mitreos o templos de Mitra aparecen por todo el imperio, sobre todo asociados a campamentos de legiones romanas. En Roma existieron varios, el mayor tal vez es el que está bajo la iglesia de San Clemente junto al Coliseo.

    El Mitraismo desapareció, pero sus creencias en dos poderes antagónicos que dominan el universo, el bien y el mal, la luz y las tinieblas, permaneció en el maniqueísmo y en otras creencias como entre los bogomilitas, entre los cátaros o albigenses, etc..

    Incluso el zoroastrismo o mazdeísmo subsiste todavía en la pequeña comunidad de los parsis, antigus persas que emigraron a la Indida. Véase:https://www.antiquitatem.com/exposicion-de-cadaveres-incineracion-

    Entre el Mitraismo y el Cristianismo hay grandes semejanzas en el aspecto doctrinal y también en el ritual y en consecuencia hubo una fuerte rivalidad, de la que salió triunfante el Cristianismo a partir del siglo IV, pero como en su momento dijo el filólogo, filósofo, escritor  francés Renan (1823-1892) en su obra  “Marco Aurelio”, 579,: "Si el cristianismo se hubiese detenido en su crecimiento por alguna enfermedad mortal, el mundo habría sido mitraista”.

    Resulta imposible hacer un estudio detallado del contenido y de las múltiple semejanzas y por tanto sólo señalaré las más importantes.

    En el aspecto doctrinal ambas son religiones  de salvación y de misterio porque prometen al creyente una vida eterna de felicidad después de la muerte y sólo los iniciados participan de los ritos, que son secretos.

    Mithra es el intermediario entre el cielo y el infierno, entre los reinos del bien y del mal. Es el representante de Ahura-Mazda en la tierra que nos protege a los hombres de las fuerzas demoniacas de Ahriman. Mitra es  ”luz del mundo”, símbolo de la verdad, de la justicia, de la lealtad. Se le llama también el “juez de las almas”, que purificadas ascenderán al cielo. Mitra es el padre celestial que las recibirá en su mansión celestial.  Creen firmemente en el cielo y en el infierno, en la supervivencia y resurrección de la carne después de la muerte, en el castigo y recompensa;   dios benevolente hará justicia con los justos a los que concederá la salvación eterna el día del juicio final,  cuando se produzca definitivamente el triunfo de la luz sobre las tinieblas.

    Es también una religión con un gran contenido moral, de autocontrol, de resistencia a la sensualidad, en la que el devoto ha de recorrer un camino de purificación de siete grados, hasta llegar al de Padre, que es perfecto como Mitra, y ha de luchar contra las fuerzas del demonio. En esa lucha contará con la ayuda de Mitra.

    A este tipo de religiones en las que no hay un solo dios sino varios, aunque sólo uno de ellos es el superior a los otros y el único digno de ser adorado, se les llama técnicamente henoteísmo, del griego  εἷς,  ἕν, heis, hen, uno, y θεός,  theos, dios e –ismo, un dios.

    Muy llamativas son las semejanzas de los ritos de ambas religiones.

    El culto de Mitra se realiza en cuevas naturales o fabricadas pero con algún elemento que recuerde el origen cavernario, que se llaman mitreos, lo que indica que su origen es muy primitivo.  En latín se les llama spelaeum, specus, spelunca (palabra de la que deriva espeleología o estudio de las cavernas), antrum. Precisamente el nacimiento de Cristo, que la devoción popular sitúa en un “portal” en occidente, en oriente se suele presentar en una cueva. En ellos aparece como motivo iconográfico central la imagen de Mitra tauróctono o matador del toro (del latín taurus, toro y del griego κτείνω, kteino, matar).

    La gran festividad del nacimiento Mitra se celebra, naturalmente, el día del solsticio de invierno, el 25 de diciembre, El elemento central es el sacrificio, sin que esto signifique que se sacrifique realmente un toro.  Alfred Loisy en su obra Los Misterios paganos y el misterio cristiano nos dice:

    Lo que se representa es el sacrificio del toro como principio de la vida bienaventurada prometida al iniciado, así como de la virtud que hay en el banquete sagrado para la obtención de esa inmortalidad”

    Dentro de la iconografía mitraica, la imagen sin duda más conocida es la del Mitra tauróctono que presidia sin duda el espacio sagrado del mitreo.

    Aprovecho las palabras exactas de Alfred Loisy para describirla, en un buen ejemplo de ecfrasis.

    Nota:  écfrasis o ecfrasis,del griego ἔκφρασιϛ, 'explicar hasta el final. Una ecfrasis, según la retórica y tradición clásica,  es una descripción verbal, con palabras, de una obra de arte visual, de una pintura o una escultura.
     

     

    “…en una caverna se ve al toro, reducido, tendido en tierra, las patas delanteras flexionadas sobre el cuerpo, las traseras extendidas; Mitra está sobre el animal, con la rodilla izquierda flexionada, la pierna derecha extendida sobre lapata trasera derecha del toro; con la mano izquierda levanta el hocico del animal, cuya cabeza se vuelve hacia el cielo, y con la mano derecha le clava un gran cuchillo en el nacimiento del cuello. Mitra mismo tiene la cabeza vuelta, como si mirara detrás de sí, y a menudo con una singular expresión de tristeza. Generalmente un cuervo, a la izquierda, se inclina hacia él; a menudo en el ángulo izquierdo está la figura del Sol, a la derecha la de la Luna; abajo hay un perro que se arroja sobre la sangre que brota de la herida, y también una serpiente; un escorpión toma con sus pinzas los testículos de la bestia expirante y los pica con su cola; a veces participa también una hormiga; o bien por debajo del toro se ve una crátera con un león que parece mirarla o beber en ella, mientras que, del otro lado, la serpiente parece querer hacer otro tanto. A cada lado hay un joven: uno, Cautes, con una antorcha levantada; y el otro, Cautopatés, con una antorcha dada vuelta, ambos vestidos y peinados como Mitra. Un último detalle, que no debe ser el menos importante: la cola del toro, levantada, termina en un manojo de espigas; hay también monumentos en los cuales de la herida del toro brotan espigas en lugar de sangre. Estas espigas son las que dan sentido a la escena, o bien es superfluo buscárselo. (Alfred Loisy: Los misterios paganos y el misterio cristiano, pág. 139. Ed.Paidos. Barcelona, 1990)

    Tout le monde connaît le type de Cette représentation : dans une caverne, le taureau dompté, tombé à terre, les jambes de devant pliées sous lui, celles de derrière étôndiies; Mithra sur la bête, lé genou gauche plié, la jambe droite allongée sut la cuisse droite du taureau; de la main gâuche il soulevé les
    naseaux de l'animal, dont la tête se tourne vers le ciel, et de la main droite il lui enfonce, au défaut de l'épaule, un long Coutelas; Mithra lui-même a la tête tournée, comme regardant derrière lui, et souvent avec une singulière expression de tristesse; ordinairement un corbeau, à gauche. Se penche dé sôft côté; souvent, dans l'angle à gauéhe est la flgute du Soléil, a droite celle de la Lune; en bas, se jetant vers le sang qui jaillît de la blessure, est un chien, aussi un  serpent; un scorpion pince les testicules de la bêté expifànte et les pique dé sa queue; une fourmi quelquefois se met aussi de la fête; ou bien, au-dessous du laureau, un cratère est représenté, un lion a l'air de le garder ou d'y boire, tandis que d'autre part, lé serpent a mine d'en faire autant; de chaque côté, un Jéune homme, l'un, Caulès, avec une torche levée, l'autré, Càutopatès, avec une torche renversée, tous deux vêtus et coiffés comme Mithra; dernier détail, qui ne doit pas être le moins important, la queue du taureau, relevée, se terminé en toufle d'épis ; on signale même dés monuments où ce sont des épis qui jaillissent, au lieu de sang, dé là blèsssure du taureau’. Ce sont ces épis-là qui donnent le mot de la scène, ou bien il est superflu de le chercher.
    (Alfred Loisy: Les mystères paíens et le mystère chrétien)

    En este conjunto iconográfico se representa el mito avéstico del toro inmolado en el origen del mundo de cuya herida surgieron las plantas y de su simiente nacieron las especies de animales útiles y al que mató Mitra. La representación del sacrificio del toro es un recuerdo y símbolo del sacrificio del animal primigenio (fue la primera criatura viva que creó Ahura-Mazda) y cósmico que dio origen a la vida a los hombres. La muerte del toro es símbolo de la llegada del nuevo año y de la salvación en el más allá. Así en el mitreo del Aventino en Roma se lee “Salvaste a los hombres con el derramamiento de sangre eterna”.

    Otro elemento esencial del rito mitraico es la celebración del banquete o eucaristía, en el que comían el pan y bebían el agua sagrada, que en determinado momento fue vino, sustituto de la bebida primitiva fruto de la planta tóxica del homa, equivalente al  “soma” o bebida sagrada hindú.

    Elemento también esencial en el rito es el bautismo o purificación mediante el agua que ha de realizar el devoto en uno de los siete pasos, y la señal (signatio) en la frente en el llamado “el Soldado”.

    Hay otras muchas semejanzas en la teología y en el ritual que no podemos comentar en este artículo, como por ejemplo la vestimenta de los sacerdotes, la ceremonia de la iniciación que se llama “sacramentum” porque es una especie de juramento similar al juramento militar de los soldados, el toque de unas campanillas en determinado momento del servicio religioso.

    Estas semejanzas llamaron poderosamente la atención de los primeros padres de la Iglesia, que polemizan vivamente con los mitraistas. Precisamente la mayor parte de los detalles de estos ritos los conocemos por la descripción que hacen de ellos los padres cristianos.

    Tertuliano es hijo de un centurión y buen conocedor de los ritos mitraistas. Impresionado sin duda por las semejanzas sólo encuentra una explicación para las muchas coincidencias: estos ritos y esta religión es obra del diablo que está interesado en desacreditar y extinguir la religión cristiana. Leamos lo que dice en su obra Prescripciones contra todas las herejías, 40

    Pero si se pregunta por quién es influenciada la mente de los que crean las herejías? Ciertamente por el demonio, cuya función es corromper la verdad, él que imita también en los misterios de los ídolos las mismas cosas de los divinos sacramentos. También él mismo bautiza a algunos creyentes y fieles suyos y les promete con este baño la expiación de sus pecados y como todavía recuerdo de Mitra, (el diablo) marca en la frente a sus soldados. Celebra también la oblación del pan, les presenta la imagen de la resurrección y rescata la corona bajo la espada. Y ¿qué decir del hecho de que estableció que su sumo pontífice sólo se casa una vez? Él también tiene sus vírgenes y sus “continentes” (personas que refrenan sus instintos). Por lo demás, si examinamos las supersticiones de Numa Pompilio, si observamos la función de los sacerdotes, sus vestimentas y privilegios, las acciones de los sacrificadores, y sus instrumentos y los vasos y las curiosidades de los propios sacrificios, de las expiaciones y de los votos, ¿acaso no resulta evidente que el diablo ha imitado con todo cuidado la ley judía? Quien procuró expresar con tanta exactitud las mismas cosas de las que tratan los sacramentos de Cristo en los asuntos de la idolatría, él mismo y con el mismo artificio llevó a cabo y pudo corromper también los instrumentos de las cosas divinas y de los santos cristianos, tomando el sentido de otros sentidos, las palabras de otras palabras, las parábolas de otras parábolas y adaptarlo a la fe profana. Por tanto nadie debe dudar de que estas maldades espirituales, de las que también proceden todas las herejías, han sido introducidas por el diablo y que estas herejías no se diferencian mucho de la idolatría, ya que son obra del mismo autor que el de la idolatría. Así o creen en otro dios contra el creador o si confiesan que hay un solo dios, dicen que es de otra manera de lo que en verdad es. Y así todas las mentiras que dicen de Dios, de algún modo es también una especie de idolatría.

    De praescriptione haereticorum, 40

    XL. [1] Sed quaeritur, a quo intellectus interuertatur eorum quae ad haereses faciant? [2]  A diabolo scilicet, cuius sunt partes interuertendi ueritatem qui ipsas quoque res sacramentorum diuinorum idolorum mysteriis aemulatur. [3]  Tingit et ipse quosdam utique credentes et fideles suos;
    expositionem delictorum de lauacro repromittit, [4]  et si adhuc memini Mithrae, signat illic in frontibus milites suos. Celebrat et panis oblationem et imaginem resurrectionis inducit et sub gladio redimit coronam. [5] Quid, quod et summum pontificem in unis nuptiis statuit? Habet et uirgines, habet et continentes. [6] Ceterum si Numae Pompilii superstitiones reuoluamus, si sacerdotalia officia et insignia et priuilegia, si sacrificantium ministeria et instrumenta et uasa,
    ipsorum sacrificiorum ac piaculorum et uotorum curiositates consideremus, nonne manifeste diabolus morositatem illam Iudaicae legis imitatus est? [7]  Qui ergo ipsas res de quibus sacramenta Christi administrantur, tam aemulanter adfectauit exprimere in negotiis idololatriae, utique et idem et eodem ingenio gestiit et potuit instrumenta quoque diuinarum rerum et sanctorum christianorum, sensum de sensibus, uerba de uerbis, parabolas de parabolis, profanae et aemulae fidei attemperare. [8]  Et ideo neque a diabolo inmissa esse spiritalia nequitiae, ex quibus etiam haereses ueniunt, dubitare quis debet, neque ab idololatria distare haereses cum et auctoris et operis eiusdem sint, cuius et idololatria. [9] Deum aut fingunt alium aduersus creatorem aut si unicum creatorem confitentur, aliter eum disserunt quam in uero est. [10]  Itaque omne mendacium quod de Deo dicunt, quoddammodo genus est idololatriae.

    En el mismo sentido se expresa San Justino, también impresionado por las semejanzas de la eucaristía mitraica con la cristiana, incluidas las fórmulas de consagración, para las que, como Tertuliano, no encuentra otra explicación que la intervención del demonio. Así después de explicar en qué consiste la eucaristía nos dice  en Apologia, 1. 66:

    “Los Apóstoles—en sus comentarios, que se llaman Evangelios—nos transmitieron que así se lo ordenó Jesús cuando, tomó el pan y, dando gracias, dijo: Haced esto en conmemoración mía; esto es mi Cuerpo. Y de la misma manera, tomando el cáliz dio gracias y dijo: ésta es mi Sangre. Y sólo a ellos lo entregó. Por imitación los malvados demonios prescribieron hacer esto mismo en los misterios de Mitra; en efecto, se presenta el pan y una copa de agua en las ceremonias de iniciación, con ciertas fórmulas que sabéis o podéis aprender”.

    En resumen ,como dice Loisy: “Los misterios de Mitra eran una gran religión

    Todas estas cuestiones históricas han sido desde finales del siglo XIX muy estudiadas y son conocidas, aunque no lleguen de manera general a los ciudadanos porque las autoridades y responsables religiosos o no las conocen o no quieren conocerlas y mucho menos transmitirlas a sus fieles, a los que deben considerar no preparados para conocer la verdad histórica.

    Por eso causan tanto revuelo y desazón declaraciones de la jerarquía tan simples como la realizada por el Papa Juan Pablo II en 21 de Diciembre de 1993, cuando reconoció que el día de Navidad sustituyó a la fiesta pagana del Sol Invencible, que coincidía con el solsticio de Invierno. De la noticia se hicieron eco los medios de comunicación y fácilmente puede ser localizada en cualquier hemeroteca.

    Nota: hemeroteca, del griego: hemera (Ἡμέρα), día, y theke (θήκη), armario,caja, depósito, en el que se guardan los  datos y revistas.

    No menos sorpresa y desazón provocó entre fieles devotos la declaración del sucesor de Juan Pablo II, el Papa Benedicto XVI, cuando en noviembre del año 2012 publicó el libro La infancia de Jesús, en el que reconoce el error del calendario en fijar la fecha del nacimiento de Jesús o afirma que los elementos iconográficos del nacimiento como el acompañamiento de la mula y el buey son meros adornos de la tradición que nada tienen que ver con la realidad histórica. Esta supresión de estos animales desorientó a muchos ciudadanos practicantes de la religión con evidente ingenuidad.

    Bien, volviendo al tema del mitraismo, diré que la base de los estudios históricos sobre esta religión la puso Franz Cumont (1868-1947), historiador y filólogo belga, que publicó una enorme obra documental al respecto y que, después de haber sido profesor universitario durante varios años, fue rechazado como profesor de la universidad de Gante por el ministro católico de Educación. El hecho provocó una enorme campaña de prensa y estudiantil para rechazar la injerencia de la religión en la universidad.

    Otro gran especialista en el estudio de la historia de las religiones de misterios fue Alfred Loisy (1857-1940), teólogo y sacerdote francés contemporáneo de Cumont. Se le considera el creador de los  modernos estudios Bíblicos. Entró pronto en conflicto con el Vaticano, que le excomulgó en 1908 y todos sus libros fueron censurados, siendo incluidos año tras año en el índice. El Concilio Vaticano II lo rehabilitó parcial e implícitamente. Su obra Les Mystères païens et le Mystère chrétien fue publicado en 1919, pero en castellano no lo fue hasta 1967, fuera de España, naturalmente, con el título Los misterios paganos y el misterio cristiano; en España fue reimpresa en 1990. En 1909 fue contratado como profesor en el prestigioso Colegio Francés (Collège de France) donde enseñó e investigó durante muchos años.

    Resultan realmente emocionantes algunos párrafos del prólogo de la primera edición en el que se trasluce la conciencia de un hombre que aplicando el método de la historia ha descubierto lo que cree que es la verdad, pero cuya publicación sin duda ha de causar novedad; temeroso de una muerte inesperada, cree que es su obligación publicar la verdad histórica que él ha encontrado, aunque es consciente de que es necesario seguir ampliando y demostrando esa información.

    Me permito transcribir esos párrafos como ejemplo de las dificultades que no hace mucho y aún hoy día encuentran los historiadores, que sólo se deben a la verdad que los textos les transmiten :

    La vida es corta, y cuando uno siente la suya eminentemente frágil, se tiene, quizás, el derecho de decir sin mucha tardanza lo que se ha creído captar de la verdad. Una discusión profundizada y minuciosa de todos los testimonios concernientes a los misterios paganos y a los orígenes cristianos podría absorber muchas existencias, y uno no está obligado en absoluto, sin duda, a callar sobre el tema esperando que una generación de eruditos haya escrutado minuciosamente todos los detalles.
    También está permitido preguntarse si es absolutamente indispensable haber agotado la cuestión para saber a qué atenerse sobre los puntos esenciales. Además, en lo que se relaciona con los orígenes cristianos, el conocimiento de los textos no es todo y la independencia total del juicio tiene su importancia. Los textos son conocidos y estudiados desde hace largo tiempo, pero la crítica apenas se diferencia de la fe, cuyos documentos más antiguos son esos textos. Abordarlos sin ningún interés teológico o polémico es, sin duda, una condición indispensable para comprenderlos bien desde el punto de vista de la historia. Pues bien, esta condición puede pasar aún, en el momento actual, por una gran novedad.

    La vie est courte, et, lorsqu'on sent la sienne éminemment fragile, on a peut-être le droit de dire sans trop de retard ce que Von a cru saisir de vérité. Une discussion approfondie et minutieuse de tous les témoignages concernant les mystères païens et les origines chrétiennes pourrait absorber plusieurs existences, et Von n'est point sans doute obligé de se taire sur le sujet en attendant qu'une génération d'érudits en ait minutieusement scruté tous les détails . Il est permis aussi de se demander s'il
    est absolument indispensable d'avoir épuisé la question pour savoir à quoi s'en tenir sur les points essentiels. D'ailleurs, en ce qui regarde les origines chrétiennes, la connaissance des textes
    n'est pas tout, et tindépendance entière du jugement a son importance. Les textes sont connus et étudiés depuis longtemps, mais la critique est à peine dégagée de la foi dont ces textes sont les plus anciens documents. Les aborder sans aucun intérêt théologique ou polémiqua est sans doute une condition indispensable pour les bien entendre au point de vue de l'histoire. Or cette condition peut encore, à l' heure actuelle, passer pour une grande nouveauté.

    Este texto es del año 1919; han pasado casi cien años. Parece lógico suponer que hoy no ha de causar ya ninguna novedad. ¿o todavía la causa?

  • Una habitación con espejos

    Horacio me parece el mejor poeta latino. Ya sé que habrá quien me lo cuestione y me dirá que lo es Virgilio. Bueno, la épica y la lírica son dos géneros distintos de la poesía. De Horacio conocemos alguna anécdota curiosa.

    Horacio es el autor de famosos versos que se han convertido en sentencias siempre citadas: aurea mediocritas, carpe diem, beatus ille… A él me he referido en varias ocasiones en este blog, como puede comprobarse buscando en el espacio que en la barra superior del propio blog hay junto al símbolo de la lupa. Véase por ejemplo:

    https://www.antiquitatem.com/horacio-poema-mas-hermoso-de-antiguedad

    https://www.antiquitatem.com/carpe-diem-horacio-oda-poesia-latina

    En sus versos nos ha dejado algunos datos de su vida y contamos también con una breve biografía que de él nos dejó Suetonio en su libro De poetis, Sobre los poetas,  correspondiente a su obra De viris illustribus, Sobre hombres ilustres.

    Suetonio escribió numerosas obras, parece haberse especializado en la biografía, plagadas siempre de anécdotas que podríamos calificar como de “cotilleo histórico”, a las que en el fondo somos tan aficionados hoy como ayer.

    Contaré un par de anécdotas de “cotilleo histórico” referidas a su trato con Augusto o a sus peculiares gustos sexuales.

    Horacio gozó de la amistad del gran Mecenas y también de la del emperador Augusto, aunque siempre supo mantener cierta distancia, celoso de su independencia y consciente de su realidad personal. Por eso parece que rechazó el puesto de secretario personal que le ofreció el emperador. No por eso se enfadó Augusto, que mantiene con el poeta una relación cargada de ironía y confianza, correspondida en el mismo sentido por el poeta.

    Augusto bromea con la baja estatura y obesidad del poeta (brevis atque obesus, dice Suetonio), al que también en broma le llama “castísimo pene”  o “tipo divertidísimo”.

    Horacio permaneció soltero toda su vida, pero esto no quiere decir que no tuviera una amplia experiencia sexual, como se deduce de sus versos. Por ejemplo son varias las muchachas citadas de nombre griego Cínara, Glícera, Lálage, Inaquia, como muchas cortesanas, con las que tal vez tuvo relaciones. También menciona a algún joven muchacho como Licisco y Ligurino. Tal vez lo de “castísimo pene” era pues una pícara ironía de Augusto.

    Es más, Suetonio dice de él que era “un tanto desenfrenado en cuestión de amores” , “ad res venereas intemperatior”. Y para completar estos datos nos dice cómo hacía colocar espejos en su habitación (speculato cubículo) para poder observarse desde todo ángulo a sí mismo en el acto amoroso.

    Reproduzco los fragmentos de la breve Vita que nos ofrece Suetonio referidos a estas anécdotas:

    Además de esto, entre otras bromas, muchas veces le llama  “purísimo pene”  y “hombrecillo graciosísimo”  y al mismo tiempo le obsequia con regalos como prueba de su liberalidad generosidad.

    …….

    En cuanto a la forma del cuerpo fue bajo y gordo, como él mismo se describe en sus Sátiras y como lo describe  Augusto en esta carta: “Onisio me ha traído tu pequeño libro,  que yo, no te culpo por ello, aunque pequeño lo  valoro muy bien. Sin embargo me parece que temes  que tus libritos sean más grandes  de lo que tú eres. Pero si te falta estatura, sin embargo no te falta corpulencia. Y así podrás escribir encima de un celemín de tal forma que el tamaño de tu libro sea tan grande como el de tu panza bien redonda”

    Se dice que en los asuntos del amor era un tanto desenfrenado; pues se dice que tenía colocadas imágenes de señoritas en una habitación llena de espejos, para poder observar allí la imagen de su propio coito en  cualquier lugar al que mirase.

    Praeterea saepe eum inter alios iocos «purissimum pene» et «homuncionem lepidissimum» appellat, unaque et altera liberalitate locupletavit.
    ……
    Habitu corporis fuit brevis atque obesus, qualis et a semetipso in saturis describitur et ab Augusto hac epistula: «Pertulit ad me Dionysius libellum tuum, quem ego ut accusantem quantuluscumque est, boni consulo. Vereri autem mihi videris ne maiores libelli tui sint, quam ipse es. Sed tibi statura deest, corpusculum non deest. Itaque licebit in sextariolo scribas, quo circuitus voluminis tui sit ὀγκωδέστατος, sicut est ventriculi tui».

    Ad res venereas intemperantior traditur; nam speculato cubiculo scorta dicitur habuisse disposita, ut, quocumque respexisset, ibi ei imago coitus referretur.

    La multiplicación especular, pues, parece ser un notable afrodisiaco (término derivado de Afrodita diosa griega del amor, como la Venus latina) ayer como hoy, especialmente para voyeurs porque numerosos son los palacios, castillos, hoteles en los que existe “la habitación de los espejos”. Famoso es el palacio de Versalles, aunque el enorme salón de los espejos no fuera escenario adecuado para  especiales escarceos amorosos sino para alimentar el ego de los cortesanos, que es otra forma de voyeurismo. Tal vez lo fue la habitación del castillo de Belmonte, construido por el famoso y poderoso marqués de Villena,  cuyo techo está adornado por gran cantidad de pequeños espejos.

    Relación evidente entre eros y espejo tienen las diversas Venus del Espejo pintadas por artistas tan notables como Velázquez y Rubens; en ambas un eros o amorcillo sostiene el espejo en el que Venus, tratada como una mortal y no como una diosa, ve reflejado su rostro;

    En fin, los cinéfilos recordarán sin duda las primeras escenas de la tórrida película, mezcla de thriller (investigación policiaca) y sexo agresivo, Instinto Básico, (19929, dirigida por Paul Verhoeven y protagonizada por Sharon Stone y Michael Douglas.

    Probablemente en ningún otro campo como el del amor en sus diversas formas es más verdad el lema de este blog:  nihil novum sub sole

  • Son nombres de enamorados

    Desde que el hombre inventó un sistema para dejar grabados sus pensamientos, es decir, la escritura, ha utilizado cuantos soportes útiles ha encontrado a su alcance: barro, piedra, bronce, plomo, tela, marfil, piel de los animales o pergamino e incluso piel humana (los tatuajes por ejemplo), papiro, papel, cristal, el más moderno plasma y lo que el futuro tecnológico nos depare.

    El soporte  más romántico sin duda y muy antiguo, aunque hoy tal vez sea considerado no suficientemente respetuoso con la naturaleza, ha sido y es la corteza de los árboles.

    ¿Quién no conoce el famoso poema de Antonio Machado perteneciente a su obra Campos de Castilla, 1912, que titula “Campos de Soria”?

    He vuelto a ver los álamos dorados,
    álamos del camino en la ribera
    del Duero, entre San Polo y San Saturio,
    tras las murallas viejas
    de Soria —barbacana
    hacia Aragón, en castellana tierra—.

    Estos chopos del río, que acompañan
    con el sonido de sus hojas secas
    el son del agua, cuando el viento sopla,
    tienen en sus cortezas
    grabadas iniciales que son nombres
    de enamorados, cifras que son fechas.

    ¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
    de ruiseñores vuestras ramas llenas;
    álamos que seréis mañana liras
    del viento perfumado en primavera;
    álamos del amor cerca del agua
    que corre y pasa y sueña,
    álamos de las márgenes del Duero,
    conmigo vais, mi corazón os lleva!

    Esta práctica amorosa, más propia de adolescentes, pero sin límite de edad, es muy antigua. Con frecuencia y modernamente el texto va acompañado de un corazón, que a veces incluso para mayor énfasis pasional atraviesa una flecha o dardo del ciego Cupido o Eros, el dios adecuado al significado. Este detalle de la flecha o bien supone un buen conocimiento del mundo antiguo o es simplemente una cursilería innecesaria.

    En todo caso, el soporte podría parecer accidental pero de ninguna forma lo es, porque el árbol es un ser vivo, que crece y en su desarrollo acrecienta lo en él escrito, como más adelante veremos en una cita del poeta latino Ovidio. Así, como a ser vivo lo trata el poeta o el enamorado, que con frecuencia lo apostrofa cual si de persona se tratara.

    Por lo demás no deja de ser curioso que la palabra latina “liber” tiene un doble significado, aquí curiosamente relacionado: significa “libro”  y también y primitivamente  “corteza del árbol”; para ser más exactos la parte interna de la corteza de los árboles constituida por varias capas fibrosas. Para ser más exactos  todavía “liber” también significa “libre” e incluso es el nombre de un importante dios romano, aunque provengan de raíces indoeuropeas diferentes que significan cosas distintas.

    Que “liber” significando “parte interna de la corteza de un árbol” y libro están relacionados resulta evidente, por la misma razón por la que la palabra griega “biblos” significa “papiro” y "libro". Pero el tema se merece un desarrollo más amplio que en otro momento haré. Así que en la creación de la lengua el árbol se ha convertido en libro, material y lingüísticamente.

    Pues bien, tenemos noticia del uso de este romántico soporte 2.200 años antes de Machado; por ejemplo por  Calímaco, poeta helenista que vivió entre los años 310-240 a.C., encargado de dirigir la famosa Biblioteca de Alejandría que escribió el catálogo Pinakes inventando un sistema de clasificación de los libros que en alguna aún perdura  (véase   https://www.antiquitatem.com/biblioteca-de-alejandria-filologia  ; es  autor de un poema a la “Cabellera de Berenice”, famosa constelación, única en la que se catasteriza (o convierte en astro, que es lo que significa la palabra) un personaje humano, la reina Berenice de la que en otra ocasión trataré.

    Calímaco, en el fragmento 73 de su obra Aitia (“causas” signfica la palabra y con ella titula las explicaciones de diversos hechos religiosos, culturales, etc.) nos dice:

    … sino en vuestras cortezas tuvierais tantas letras grabadas  cuantas son capaces de proclamar: “hermosa Cidipa”.

    El verso se refiere al famoso y popular cuento o fábula amorosa “Acontio y Cidipa”, que en otra ocasión comentaré con más detalle. Sea suficiente hoy saber que Acontio hizo llegar una manzana a la joven muchacha Cidipa con la inscripción y fórmula “(“juro por Ártemis que tomaré por esposo a Acontio”. La lectura, aunque involuntaria, de este juramento les unió amorosamente para siempre. Recuérdese el importante papel que juega “la manzana” en los lances amorosos: el juicio de Paris, Helena, AtalantaHipomenes…..

    Muchos años después, en el siglo V o VI después de Cristo, el griego Aristéneto, que recoge poemas amorosos de diversos autores, entre ellos de Calímaco, del que nos sirve como espléndido complemento informativo y testimonio a la vista de los escasos fragmentos que del poeta nos quedan, nos dice:

    Ojalá, árboles, tuvierais entendimiento y voz, para que sólo dijerais ‘bella Cidipa’; o bien otras tantas letras tuvieseis escritas en vuestras cortezas”.

    El  lírico Teócrito, que vivió en Siracusa (Sicilia),Cos y Alejandría en el siglo III a.C.,  en su Idilio XVIII, 48  (titulado Epitalamio de Helena) nos atestigua la costumbre tal vez antigua en Laconia o Lacedemonia (Esparta) de escribir en los árboles: 

    Seremos las primeras en tejer para ti una guirnalda de trébol, y la pondremos en un plátano frondoso; seremos las primeras en tomar suave aceite de la alcuza de plata y en verterlo bajo el frondoso plátano. Y en su corteza habrá grabada una inscripción para que cualquiera que pase junto a él lea a la doria: “Venérame, soy el árbol de Helena”. (Traducción de Manuel García Teijeiro y Mª Teresa Molinos Tejada. Edit. Gredos,1986)

    La palabra “epitalamio” (del latin epithalamĭum, y este del griego. ἐπιθαλάμιος, (de la preposición  ἐπι-,epi- sobre, y de θαλάμος, thalamos, lugar de la  boda, cámara nupcial, lecho),  designa al canto nupcial que en la boda de una muchacha hacían sus amigas ante la habitación de los recién desposados.

    Idilio a su vez es una palabra griega, εἰδύλλιον, transferida al latín como idyllĭum, que en principio significa poema breve. Es un poema lírico de tema amoroso en el que los personajes son pastores idealizados en una naturaleza ideal. Virgilio practicó este género o subgénero literario en sus Eglogas o Bucólicas. Por extensión un “idilio” puede referirse también a la propia relación amorosa y de cierta intensidad de las personas.

    El poeta griego de los siglos III-II a. Cristo Glauco de Nicópolis también utiliza el recurso de la escritura en la corteza del árbol, que queda recogido en Antología Palatina IX 341

    – Ninfas, decid sin rebozo si acaso hizo Dafnis, al pasar, que aquí reposaran sus cabras.
    – Sí, sí, Pan, tocador de siringa, y grabó, en la corteza del álamo aquel algo para que lo leyeses.
    – “Pan, Pan, vete a Málea, al monte Psofidi camina, que yo iré”. Salud, ninfas, pues allí me dirijo.

    También Virgilio en sus Eglogas 5 y 10 se sirve de este tópico.

    En la Egloga V, 10-18, (diálogo entre los pastores Menalcas y Mopso):
    ….
    MENALCAS: Empieza, Mopso, el primero, y canta, si de ellos sabes, los amores de Filis, los loores de Alcon, o el combate de Codro. Empieza; Títiro nos apacentará los cabritos.

    MOPSO: Más bien probaré a cantar estos versos, que escribí poco ha en la corteza de una verde haya, a medida que los iba entonando, y haz que venga luego Amintas a competir conmigo.

    MENALCAS: Cuanto es inferior el flexible sauce al pálido olivo, cuanto lo es el humilde espliego a los purpúreos rosales, tanto, en mi sentir te es inferior Amintas.

    Menalcas

    Incipe, Mopse, prior, si quos aut Phyllidis ignes,
    aut Alconis habes laudes, aut iurgia Codri:
    incipe, pascentis servabit Tityrus haedos.

    Mopsus

    Immo haec, in viridi nuper quae cortice fagi
    carmina descripsi et modulans alterna notavi,
    experiar, tu deinde iubeto ut certet Amyntas.

    Menalcas

    Lenta salix quantum pallenti cedit olivae,
    puniceis humilis quantum saliunca rosetis,
    iudicio nostro tantum tibi cedit Amyntas.

    Y en la Egloga X Virgilio canta a su amigo, el poeta Cornelio Galo, enamorado de una caprichosa actriz llamada Citérida (qué historia tantas veces repetida) que en el poema se llama Lícoris; retirado a la soledad de una naturaleza pastoril idealizada, escribe en los árboles la historia de su amor desgraciado:

    Egloga X, 52 y ss.

    Estoy seguro, prefiero sufrir entre los bosques y en las cuevas de las fieras

    y  grabar mis amores en los tiernos árboles;

    crecerán los árboles y con ellos creceréis vosotros, amores míos.

    certum est in silvis, inter spelaea ferarum
    malle pati, tenerisque meos incidere amores
    arboribus; crescent illae, crescetis, amores.

    También el melancólico Propercio en sus Elegías,I, XVIII, 19-22:

    Vosotros seréis testigos, si los árboles guardan los amores,
    haya y pino, amigo del dios de Arcadia (Pan).
    ¡Ah! ¡Cuántas veces resuenan mis palabras bajo las suaves sombras,
    y en vuestras cortezas se ha escrito el nombre de Cintia!

    Vos eritis testes, si quos haber arbor amores,
    fagus et Arcadio pinus amica deo.
    A quotiens teneras resonant mea verba sub umbras,
    Scribitur et vestris Cynthia corticibus!

    También Ovidio utiliza este “topos” o “lugar” poético en su Heroida V, 21-30 (carta de heroínas antiguas a sus enamorados), en la que nos transmite la carta que la ninfa Enone escribe a su esposo, el troyano Paris,  que después no dudó en acudir a Grecia y generar con su rapto de Helena, la esposa de Menelao, el leiv-motiv, ¡qué ironía!,  de la grandiosa guerra de Troya:

    Grabadas  por ti guardan  mi nombre las hayas y escrita con tu cuchillo soy leída yo, Enone. Y cuanto crecen los troncos, tanto crece mi nombre. Creced y alzaos en consonancia con mis títulos. Hay un álamo, me acuerdo, plantado a la orilla del río, en el que están escritas las  letras que me recuerdan. Vive, te lo ruego, álamo que, plantado en el margen de la ribera, tienes en tu rugosa corteza estos versos:

       Si  Paris pudiera respirar, después de abandonar a Enone,
       re tornará el agua del Janto hacia su fuente.

    Janto, vuelve corriendo hacia atrás y, vosotras, aguas, retroceded dando la vuelta.
    Paris se atreve a abandonar a Enone.

    (Nótese que es el álamo el árbol que soporta la escritura que nos refiere Ovidio, como la de Machado. Es lo más lógico si de árboles “plantados a la orilla del río”, el Janto o el Duero, se trata).

    Incisae servant a te mea nomina fagi
    Et legor Oenone falce notata tua;
    Et quantum trunci, tantum mea nomina crescunt.
    Crescite et in títulos surgite recta meos.
    Populus est, memini, fluvialis consita  rivo,
    Est in qua nostri littera scripta memor;
    Popule,vive, precor, quae consita margine ripae
    Hoc in rugosa cortice Carmen habes:
    “Cum Paris Oenone poterit spirare relicta,
    Ad fontemXanthi versa recurret aqua”
    Xanthe, retro propera, versaeque recurrite limphae.
    Sustinet Oenonen deseruisse Paris.

    Esta  combinación de amor inscrito en la corteza de los árboles y de acciones imposibles, los llamados adynata (acciones imposibles es lo que significa la palabra) se repetirá con frecuencia en la poesía bucólica posterior del Renacimiento. Los adynata, el retorno del río a sus fuentes, el oscurecimiento del sol, la inmovilidad del cielo,  son expresión del mundo al revés.

    Todavía podemos citar entre los antiguos a  Calpurnio Sículo, autor de mediados del s.I de C. , poeta latino nacido en Sicilia, que escribió  unas Églogas inspiradas en Teócrito y Virgilio, también repite el tópico en Bucólica I, 19 y ss.:

    (Los hermanos Coridón y Órnito se resguardan del calor a la sombra de una haya, en cuya corteza ven grabado un poema con el vaticinio de Fauno que anuncia la vuelta de la edad de oro…)

    ORNITO: Ya nos hemos metido los dos en la sombra que buscábamos. Pero ¿qué son esas líneas escritas en la sagrada haya que alguien ha marcado, poco ha, con nerviosa podadera? ¿Ves cómo todavía las letras conservan los trazos verdes sin abrirse aún en seca hendidura?

    CORIDON: Ornito, acerca tus ojos: tú puedes examinar más deprisa los versos grabados en lo alto del tronco, pues padre te dio generosamente unas buenas zancas y madre, sin mezquindad, un esbelto cuerpo.

    ORNITO: No son estos versos de pastor o caminante a modo vulgar, sino que un dios en persona los canta, no suenan a vacada ni gritos montañeses interrumpen los versos sagrados.

    CORIDON: Extraño es lo que dices, pero venga ya y léeme con ojo atento, cuanto antes, todo el divino poema.

    ORNITO: “Yo, Fauno, nacido del éter, protector de montes y bosques, este porvenir profetizo a los pueblos. Es grato grabar en un árbol sagrado versos de júbilo para revelar los hados. Vosotros, sobre todo, habitantes de los bosques alegraos, alegraos vosotros, pueblo mío…
    (Traucción de Correa Rodríguez para editorial Gredos)

    ORNITUS:      et iam captatae pariter successimus umbrae.
                            sed quaenam sacra descripta est pagina fago,
                            quam modo nescio quis properanti falce notavit?
                            aspicis ut virides etiam nunc littera rimas
                            servet et arenti nondum se laxet hiatu?
    CORYDON:   Ornyte, fer propius tua lumina: tu potes alto
                            cortice  descriptos citius percurrere versus;
                            nam tibi longa satis pater internodia largus
                            procerumque dedit mater non invida corpus.
    ORNITUS:    non pastor, non haec triviali more viator,
                            sed deus ipse canit: nihil armentale resultat,
                            nec montana sacros distinguunt iubila versus.
    CORYDON :  mira refers; sed rumpe moras oculoque sequaci
                           quamprimum nobis divinum perlege carmen.
    ORNITUS:    "qui iuga, qui silvas tueor, satus aethere Faunus,
                           haec populis ventura cano: iuvat arbore sacra
                           laeta patefactis incidere carmina fatis.
                           vos o praecipue nemorum gaudete coloni,
                           vos populi gaudete mei:

    Nota:  los hados revelados parecen referirse al advenimiento del emperador Nerón, que canta ilusionadoCalpurnio.

    Y también vuelve a utilizarlo en la Bucólica III en los versos 43 y luego en el 91:

    v. III, 43:   

    JOLAS: Venga, di, pues voy a grabar tus palabras en la corteza de un cerezo y ,cortándola, le llevaré tus versos en rojizo libro.

    Dic age; nam cerasi tua cortice verba notabo
    Et decisa feram rutilanti carmina libro.

    Nota: como he comentado liber significa libro y la superficie interior de la corteza.

    v. III,91
    LICIDAS: ….Sin embargo antes se grabarán estos versos en el maldito árbol:

    “No os fieis, pastores, de las jóvenes casquivanas;

    a Filis la posee Mopso, a Lícidas lo posee el fin de todo”.

    Hi tamen ante mala  figentur in arbore versus
    “Credere pastores, levibus nolite puellis
    Phyllida Mopsus habet, Lycidam habet ultima rerum”.

    También Nemesiano, en su Egloga I, v. 28-29 escribe en un tronco las alabanzas de Melibeo:

    Oye lo que sobre esto encierra el cerezo que ves junto al río,
    que guarda mis cantos en su corteza grabada.

    Accipe quae super haec cerasus,quam cernis ad amnem,
    Continent, inciso servans mea carmina libro.

    Este tópico amoroso-poético siguió utilizándose profusamente en la Edad Media y naturalmente en el Renacimiento hasta nuestros días con el “renacer” de la poesía bucólica.  Sirvan de ejemplos paradigmático Garcilaso de la Vega y el inmortal Cervantes, que al menos en tres ocasiones lo utiliza en su inmortal Vida de Don Quijote.

    Garcilaso, Égloga III, vv. 237 y ss.

    Una de aquellas diosas, que en belleza,
    al parecer, a todas excedía,
    mostrando en el semblante la tristeza
    que del funesto y triste caso había
    apartado algún tanto, en la corteza
    de un álamo estas letras escribía
    como epitafio de la ninfa bella,
    que hablaban así por parte de ella.

    Este verso de Garcilaso parece recordarnos a Sannazaro, Arcadia, VI,1:

    Mientras Ergasto cantaba la piadosa canción, Frónimo, más ingenioso que ningún otro pastor, la escribía sobre una verde corteza de haya”

    “Mentre Ergasto cantò la pietosa canzone, Fronimo, sovra tutti pastori ingegnosissimo, la scrise in una verde corteccia de faggio”

    o al soneto de Ludovico Dolce:

    "Así  para mí los troncos en los que tallé y escribí
    mi nombre con notas con altias y hermosas ".

    “Così a me i tronchi dove intagli e scrivi
    Il nome mio con note altere e belle”.

    Cervantes lo utiliza en el cuento  de Marcela y Grisóstomo:

    Don Quijote de la Mancha, Primera parte, cap. XII:

    No está muy lejos de aquí un sitio donde hay casi dos docenas de altas hayas, y no hay ninguna que su lisa corteza no tenga grabado y escrito el nombre de Marcela, y encima de alguna, una corona grabada en el mismo árbol, como si más claramente dijera su amante que Marcela la lleva y la merece de toda la hermosura humana. Aquí sospira un pastor, allí se queja otro; acullá se oyen amorosas canciones, acá desesperadas endechas.

    También en el capítulo XXVI:

    Y, así, se entretenía paseándose por el pradecillo, escribiendo y grabando por las cortezas de los  árboles y por la menuda arena muchos versos, todos acomodados a su tristeza, y algunos en alabanza de Dulcinea., .

    Y de nuevo en la II parte, capítulo 73, que es el penúltimo de la obra:

    -Y más- dijo Sansón Carrasco- que como ya todo el mundo sabe, yo soy celebérrimo poeta y a cada paso compondré versos pastoriles o cortesanos o como más me viniere a cuento, para que nos entretengamos por esos andurriales donde habemos de andar; y lo que más es menester, señores míos, es que cada uno escoja el nombre de la pastora que piensa celebrar en sus versos, y que no dejemos árbol, por duro que sea, donde no la retule y grabe su nombre, como es uso y costumbre de los enamorados pastores.

    Desde entonces a hoy ni los poetas han dejado de cantar al amor ni los enamorados han dejado de grabar sus nombres en los árboles, ahora, es cierto, en competencia con la horrorosa costumbre, ya globalizada,  de anudar férreos candados en las barandillas de los puentes, tan falsos con frecuencia como los amores que proclaman, prontos a desaparecer en las aguas del río sobre el que penden.

  • La Filosofía presta grandes servicios a la vida humana (CICERÓN, Disputaciones Tusculanas, V, 2)

    La Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) (United Nations Educational Scientific and Cultural Organization), estableció como Día Mundial de la Filosofía el tercer jueves del mes de noviembre. Acabamos de celebrarlo, pues, el pasado jueves. Desgraciadamente pocas personas habrán tenido noticia de ello.

    Naturalmente que el ser humano “piensa” desde el principio de su existencia. Precisamente esta es la característica propia de los seres humanos, pero la filosofía como ciencia, arte, método sistemático es una creación de los griegos, sin duda la más importante.

    Las especiales condiciones históricas y culturales de la Grecia continental, insular y asiática, su situación geográfica también abierta a todos los caminos y vientos de este y oeste, norte y sur, su expansión por todo el Mediterráneo, hicieron posible que el hombre, el  sujeto, se enfrentara de manera sistemática a lo que tenía enfrente, el objeto, con el solo instrumento de su potente razón.

    Allí se acuño el término Filosofía, que significa “amor a la sabiduría”, “deseo de saber”. Es una palabra     compuesta de  φιλος, filos , amigo, y  σοφία, sofía, sabiduría. Quien tiene amor a la sabiduría es un φιλο-σοφóς, un filósofo.

    A partir de ese momento, esa manía de pensar fundamenta toda la vida social e individual. Su enorme importancia ha sido reconocida hasta hace bien poco, en que desgraciadamente parece ir desapareciendo poco de las facultades universitarias y del interés de las personas.

    Cicerón sobresalió como orador y de él conservamos muchos discursos. También intervino activamente en política; llegó a ser cónsul, el primero de su familia y por eso se le consideró un “homo novus”, un “hombre nuevo” en política. En las disputas civiles entre César y Pompeyo optó por el perdedor, por Pompeyo. En los tres últimos años de su vida, apartado a la fuerza de la vida política y forense, tuvo tiempo para escribir algunos tratados de Filosofía. En uno de ellos, en la Disputaciones Tusculanas, (cinco jornadas de reflexión en su finca de Tusculum), nos explica el origen de la palabra “filosofía” y “filósofo”,  que Pitágoras utilizó el primero. También hace un encendido y grandioso elogio de la “Filosofía”, que difícilmente compartirá la sociedad actual, incluidas las personas hoy consideradas cultas.

    Ofrezco  dos pasajes del libro V de las Tusculanas. En este libro el tema central es la discusión sobre si una vida virtuosa, el ejercicio de la virtud, es por si solo capaz de proporcionar la felicidad.


    CICERÓN en  Disputaciones Tusculanas, V, 3,7-5,11 nos informa del origen de la palabra “filosofía” y hace un pequeño resumen histórico:

    3(7)-5 (11)
    Aunque nosotros vemos que la filosofía es un hecho antiquísimo, reconocemos, no obstante, que su nombre es reciente. Porque ¿quién puede negar que la sabiduría no solo es antigua en sí, sino que también lo es su nombre? Ella se ganaba este bellísimo nombre entre los antiguos por su conocimiento de las cosas divinas y humanas, especialmente por su conocimiento de los principios y las causas de todas las cosas. Así, si nos atenemos a la tradición, están aquellos famosos siete sabios, que por los griegos eran considerados y llamados “sophoí” y por nosotros sapientes y muchos  siglos antes Licurgo, en cuya época vivió también Homero antes de la  fundación de nuestra ciudad, y ya en los tiempos heroicos hemos oído de Ulises  y Néstor que fueron sabios y tenidos por tales. Ciertamente la tradición no habría hablado de que Atlante sostiene el cielo ni de que Prometeo está encadenado al Cáucaso, ni de que Cefeo está situado entre las estrellas con su esposa, su yerno y su hija, si su conocimiento divino de las cosas celestes no hubiera transferido sus nombres al error del mito. A continuación, todos aquellos que bajo su guía se dedicaban con pasión a la contemplación de la naturaleza eran considerados y llamados sabios y este título se extendió hasta el tiempo de Pitágoras, del que según Heráclides Póntico, discípulo de Platón, hombre de gran cultura, se cuenta que llegó a Fliunte, donde trató con erudición y elocuencia de algunas cuestiones con León, príncipe de los fliasios. Admiró León de su talento y de sus palabras, le preguntó en qué arte confiaba por encima de todo, a  lo que él respondió que no conocía ningún arte en particular, sino que él era un “filósofo”. León, asombrado por la novedad del nombre, preguntó quiénes eran los filósofos y qué diferencia había entre ellos y los demás; a lo que Pitágoras respondió que a él la vida de los hombres le parecía semejante a ese tipo de ferias que se celebran con un grandísimo aparato de juegos con la participación de toda Grecia, porque, del mismo modo que allí hay unos que tratan de alcanzar la gloria y la celebridad de la corona de la victoria con sus cuerpos entrenados, mientras que otros llegan con la intención de obtener una ganancia comprando y vendiendo, hay un tipo determinado de personas, y con gran diferencia el de mayor valía, que no buscan ni el aplauso ni el lucro, sino que llegan allí simplemente para ver y observar con atención qué es lo que sucede y cómo sucede, de la misma manera nosotros también, como si hubiéramos venido de una ciudad a una especie de feria atiborrada de gente, hemos venido a esta vida desde una vida y una naturaleza diferentes, unos para ser esclavos de la gloria, otros del dinero, pero hay unos pocos que, sin tener en consideración todo los demás, se dedican con pasión a examinar la naturaleza de la realidad, y ellos son los que se llaman a sí mismos amantes de la sabiduría, que es lo que significa ”filósofos” y, del mismo modo que en la feria el comportamiento más noble es limitarse a contemplar sin buscar nada para sí, así también en la vida la contemplación y el conocimiento de la realidad son actividades que superan con mucho a todas las demás.

    Mas Pitágoras no se limitó a ser el inventor del término. Sino que también amplió los contenidos mismos de la filosofía. Cuando él llegó a Italia, después de esta conversación en Fliunte, bien como particular o como hombre público, con las instituciones y las artes más sobresalientes contribuyó al ornato de la llamada Magna Grecia. Quizá habrá otra ocasión para hablar sobre su doctrina. Pero desde los primeros tiempos de la filosofía hasta Sócrates, que había oído a Arquelao, un discípulo de Anaxágoras, los filósofos trataban de los números y los movimientos y se preguntaban de dónde se originan y a donde vuelven todas las cosas e investigaban con gran empeño las magnitudes, los intervalos y los cursos de los astros y todos los fenómenos celestes. Sócrates fue el primero que hizo descender la filosofía del cielo, la colocó en las ciudades, la introdujo también en las casas y la obligó a ocuparse de la vida y de las costumbres, del bien y del mal. Su variado método de discusión, la diversidad de los temas y la grandeza de su talento, inmortalizados por el recuerdo y los escritos de Platón, dieron origen a muchas escuelas filosóficas que disentían entre sí, de las cuales yo me he atenido sobre todo al método, que en mi opinión era el que practicaba Sócrates, que consiste en suspender nuestra opinión propia, en liberar a los demás del error y en buscar en toda discusión lo que es lo más verosímil. Y puesto que ésta es la costumbre a la que se ha atenido Carnéades con grandísima agudeza y elocuencia, también he intentad yo, no sólo en otras muchas ocasiones, sino también recientemente en Túsculo, adaptar nuestras discusiones a esta costumbre. (Traducción de Alberto Medina Gonazález, Editorial Gredos, 2005)

    Nota: Según Platón en Protágoras 342 a-b, los siete sabios, que vivieron entre los siglos VII y VI fueron Tales de Mieto, Bias de Priene, Pitaco de Mitilene, Solón de Atenas, Cleóbulo de Lindos, Misón de Quene y Quilón de  Esparta. En otras listas  Misón, un campesiono de Quene, sustituye a  Periandro, tirano de Corinto.

    Véase el texto latino más abajo

    Piensa Cicerón que con frecuencia echamos la culpa de nuestras desgracias a la naturaleza y no a los propios errores; y en ese momento continúa haciendo un encendido y grandioso elogio de la “Filosofía” .
    CICERÓN, Disputaciones Tusculanas, V, 2, 5-6

    Mas la corrección de este fallo, así como la de todos nuestros otros errores y faltas, debe buscarse en la filosofía. Al haberme impulsado a mi, desde los primeros años de mi vida, mi voluntad y mi celo a echarme en su regazo, ahora, en mis gravísimos infortunios presentes, golpeado por una violenta tempestad, he buscado refugio en el mismo puerto del que yo había zarpado. ¡Oh filosofía, guía de la vida, indagadora de la virtud y desterradora de los vicios! ¿Sin ti qué habríamos podido ser, no sólo nosotros, sino también la vida humana en general? Tú has engendrado las ciudades, tú has llamado a los hombres dispersos a una comunidad de vida, tú los has unido, en primer lugar compartiendo una vivienda, luego mediante el matrimonio, a continuación, mediante la comunión de la escritura y el lenguaje, tú has sido la inventora de las leyes, tú has sido la maestra de la moralidad y el orden; en ti buscamos refugio, a ti pedimos ayuda, a ti nos entregamos ahora, del mismo modo que antes en gran parte, en cuerpo y alma. Un solo día bien vivido y acorde con tus preceptos es preferible a una inmortalidad sumida en el error. ¿A qué otra ayuda mejor que a la tuya podemos recurrir, tú que nos has regalado la tranquilidad de la vida y nos has suprimido el terror de la muerte? Y, a pesar de ello, la filosofía dista tanto de ser alabada en consonancia con los servicios que presta a la vida humana que, además de ser dada de lado por muchos, por muchos incluso es vituperada. ¿Puede alguien atreverse a vituperar a la madre de la vida y a mancillarse con un parricidio semejante y llegar en su ingratitud a un grado tal de impiedad que le permita acusar a la que debería venerar, aun en el caso de que no fuese capaz de comprenderla? Pero, en mi opinión, este error y esta neblina se derrama sobre las almas de los ignorantes porque ellos no son capaces de retrotraer tanto su mirada en el tiempo y porque ellos no consideran que los filósofos han sido los primeros a quienes los hombres deben una organización de la vida. (Traducción de Alberto Medina Gonazález, Editorial Gredos, 2005)

    Véase el texto latino más abajo

    Difícilmente compartirá la sociedad actual, incluidas personas de cultura, este encendido y algo retórico elogio de la Filosofía.

    CICERÓN, Disputaciones Tusculanas, V, 3,7-5,11

    [7] Quam rem antiquissimam cum videamus, nomen tamen esse confitemur recens. nam sapientiam quidem ipsam quis negare potest non1 modo re esse antiquam, verum etiam nomine? quae divinarum humanarumque rerum, tum initiorum causarumque cuiusque rei cognitione hoc pulcherrimum nomen apud antiquos adsequebatur. itaque et illos septem, qui a Graecis σοφοί, sapientes a nostris et habebantur et nominabantur, et multis ante saeculis Lycurgum, cuius temporibus Homerus etiam fuisse ante hanc urbem conditam traditur, et iam heroicis aetatibus Ulixem et Nestorem accepimus et fuisse et habitos esse sapientis.

    [8] nec vero Atlans sustinere caelum nec Prometheus adfixus Caucaso nec stellatus Cepheus cum uxore genero filia traderetur, nisi caelestium divina cognitio nomen eorum ad errorem fabulae traduxisset. a quibus ducti deinceps omnes, qui in rerum contemplatione studia ponebant, sapientes et habebantur et nominabantur, idque eorum nomen usque ad Pythagorae manavit aetatem. quem, ut scribit auditor Platonis Ponticus Heraclides, vir doctus in primis, Phliuntem ferunt venisse, eumque cum Leonte, principe Phliasiorum, docte et copiose disseruisse quaedam. cuius ingenium et eloquentiam cum admiratus esset Leon, quaesivisse ex eo, qua maxime arte confideret; at illum: artem quidem se scire nullam, sed esse philosophum. admiratum Leontem novitatem nominis quaesivisse, quinam essent philosophi, et quid inter eos et reliquos interesset;

    [9] Pythagoram autem respondisse similem sibi videri vitam hominum et mercatum eum, qui haberetur maxumo ludorum apparatu totius Graeciae celebritate; nam ut illic alii corporibus exercitatis gloriam et nobilitatem coronae peterent, alii emendi aut vendendi quaestu et lucro ducerentur, esset autem quoddam genus eorum, idque vel maxime ingenuum, qui nec plausum nec lucrum quaererent, sed visendi causa venirent studioseque perspicerent, quid ageretur et quo modo, item nos quasi in mercatus quandam celebritatem ex urbe aliqua sic in hanc vitam ex alia vita et natura profectos alios gloriae servire, alios pecuniae, raros esse quosdam, qui ceteris omnibus pro nihilo habitis rerum naturam studiose intuerentur; hos se appellare sapientiae studiosos—id est enim philosophos—; et ut illic liberalissimum esset spectare nihil sibi adquirentem, sic in vita longe omnibus studiis contemplationem rerum cognitionemque praestare.

    [10] Nec vero Pythagoras nominis solum inventor, sed rerum etiam ipsarum amplificator fuit. qui cum post hunc Phliasium sermonem in Italiam venisset, exornavit eam Graeciam, quae magna dicta est, et privatim et publice praestantissumis et institutis et artibus. cuius de disciplina aliud tempus fuerit fortasse dicendi. sed ab antiqua philosophia usque ad Socratem, qui Archelaum, Anaxagorae discipulum, audierat, numeri motusque tractabantur, et unde omnia orerentur quove reciderent, studioseque ab is siderum magnitudines intervalla cursus anquirebantur et cuncta caelestia. Socrates autem primus philosophiam devocavit e caelo et in urbibus conlocavit et in domus etiam introduxit et coëgit de vita et moribus rebusque bonis et malis quaerere.

    [11] cuius multiplex ratio disputandi rerumque varietas et ingenii magnitudo Platonis memoria et litteris consecrata plura genera effecit dissentientium philosophorum, e quibus nos id potissimum consecuti sumus, quo Socratem usum arbitrabamur, ut nostram ipsi sententiam tegeremus, errore alios levaremus et in omni disputatione, quid esset simillimum veri, quaereremus. quem morem cum Carneades acutissime copiosissimeque tenuisset, fecimus et alias saepe et nuper in Tusculano, ut ad eam6 consuetudinem disputaremus.
    …..
    CICERÓN, Disputaciones Tusculanas, V, 2, 5-6

    [5] Sed et huius culpae et ceterorum vitiorum peccatorumque nostrorum omnis a philosophia petenda correctio est. cuius in sinum cum a primis temporibus aetatis nostra voluntas studiumque nos compulisset,  his gravissimis casibus in eundem portum, ex quo eramus egressi, magna iactati tempestate confugimus. o vitae philosophia dux, o virtutis indagatrix expultrixque vitiorum! quid non modo nos, sed omnino vita hominum sine te esse potuisset? tu urbis peperisti, tu dissipatos homines in societatem vitae convocasti, tu eos inter se primo domiciliis, deinde coniugiis, tum litterarum et vocum communione iunxisti, tu inventrix legum, tu magistra morum et disciplinae fuisti; ad te confugimus, a te opem petimus, tibi nos, ut antea magna ex parte, sic nunc penitus totosque tradimus. est autem unus dies bene et ex praeceptis tuis actus peccanti inmortalitati anteponendus.

    [6] cuius igitur potius opibus utamur quam tuis, quae et vitae tranquillitatem largita nobis es et terrorem mortis sustulisti? Ac philosophia quidem tantum abest ut proinde ac de hominum est vita merita laudetur, ut a plerisque neglecta a multis etiam vituperetur. vituperare quisquam vitae parentem et hoc parricidio se inquinare audet et tam impie ingratus esse, ut eam accuset, quam vereri deberet, etiamsi minus percipere potuisset? sed, ut opinor, hic error et haec indoctorum animis offusa caligo est, quod tam longe retro respicere non possunt nec eos, a quibus vita hominum instructa primis sit, fuisse philosophos  arbitrantur.
     

  • Eratóstenes no llegó a “alfa”; sólo fue “beta”.

    Alfa, (Α α) es la primera letra del alfabeto griego. Beta, (Β, β ) era la segunda. Ser un ser “alfa” significa ser el primero en su grupo; ser un “beta” significa ser el segundo.

    En el mundo animal y zoológíco , que es lo mismo sólo que en cultismo griego, ser un macho “alfa” significa ser el más bruto y fuerte del grupo, acumular mayor cantidad de testosterona y disponer de los espermatozoides más veloces y agresivos y como consecuencia tener la exclusiva de la coyunda con las hembras del conjunto.

    En el género “homo” no carece de importancia y valor ser un “macho alfa” en el sentido zoológico, pero el sapiens tiene diversos y variados centros de interés, además del primario deseo de  “ayuntamiento”.

    Eratóstener es un curioso y sabio personaje de la Antigüedad griega.  Nació en Cirene hacia el 276 a.C. y murió en Alejandría en 194 a.C. Vivió en Alejandría, donde  fue director de su famosa Biblioteca, de la que me he ocupado ampliamente en este blog.

    Fue un sabio matemático, geógrafo, astrónomo, filósofo, historiador, poeta, músico, etc. Según Suetonio, fue el primero que se llamó “filólogo”. Entre sus hallazgos, que han pasado con todo derecho a la posteridad, están la famosa “criba de Eratóstenes” o modo y plantilla para hallar los números primos y sobre todo la medición de la circunferencia de la Tierra con un mínimo error.

    Se le adjudica la famosa obra Catasterismos, en la que explica 44 constelaciones del cielo  visible desde Grecia. La obra tal como nos ha sido transmitida absolutamente esquemática, no es suya, pero bien pudo ser el autor de una obra más extensa y ser la reliquia actual un mero resumen para estudiantes.

    Escribio tres libros de Geografía, en las que expuso su medición de la circunferencia de la tierra, que más abajo explico. Es autor también de una Cronografía desde la Guerra de Troya hasta Alejandro Magno, tomando como referencia la celebración de los Juegos Olímpicos en honor de Zeus. Escribió el diálogo “Platónico” relacionando la música con las matemáticas; también un ensayo sobre la duplicación del cubo; un poema épico titulado Hermes, el poema elegiaco Erígone; un extenso trabajo sobre la Comedia Antigua y el famoso opúsculo anteriormente citados Catasterismos.

    Pues bien, Eratóstenes no fue para sus contemporáneos un “alfa” sino un “beta” y con ese apodo le llamaron y ello no porque fuera un sabio y científico de segunda categoría, sino porque fue “el segundo” en todas las categorías y asuntos de que se tratase.

    Por esta razón se le llamó también “pentatlos”, pentatleta, el mejor en el conjunto de cinco disciplinas deportivas. (palabra griega compuesta de penta =cinco y atlos= competición). Otros le llamaron ”el segundo Platón”. Todo ello se nos cuenta en la Suda (enciclopedia griega del siglo X), Ἐρατοσθένης ,  ε 2898 según la numeración de Adler

    En fin, a poco que reflexione el amable lector podrá confeccionar una lista interminable de hombres “beta”, de segundones de los que la humanidad es deudora por sus innumerables aportaciones positivas. Ellos tuvieron la prudencia y la inteligencia de dejar el primer puesto, el “alfa”, para personajes absolutamente prescindibles.

    En la Suda (enciclopedia del siglo X), entrada Ἐρατοσθένης ,  ε 2898 según la numeración de Adler, se nos informa de ello:

    Hijo de Aglaus (otros dicen Ambrosius); de Cirene. Alumno del filósofo Ariston de Chios, el gramático Lisanias de Cirene, y el poeta Calímaco. Ptolomeo III lo llamó desde Atenas, y vivió hasta Ptolomeo V. Como quiera que llegó al segundo lugar en cada rama de aprendizaje en los que alcanzó el nivel más alto, lo apodaron τὰ βήματα 'plataformas'. [1] Otros lo llaman un segundo o nuevo Platón, o el 'pentatleta ". [2] Nació en el 126 ° Olimpiada, [3] y murió a los 80 años, rechazando el alimento porque perdió la vista de los ojos. Dejó  un alumno distinguido, Aristófanes de Bizancio,  de quien a su vez fue discípulo  Aristarco . Fueron discípulos suyos  Mnaseas, Menandro y Aristis. Escribió obras filosóficas, poemas e historias; Astronomía, o Catasterismos; Sobre las sectas filosóficas; El Alivio del dolor; muchos diálogos; y numerosas obras gramaticales.

    [1] βήματα , un error por  βῆτα (la segunda letra del alfabeto)
    [2] Participante en cinco pruebas atleticas
    [3] 276-273 BC

    Su medición de la longitud de del diámetro de la Tierra con un mínimo error, sin satélites, radares, telescopios y otros apoyos modernos, es fruto de una inteligencia que nos sigue fascinando. Sin duda merece una pequeña explicación.

    Cuentan que revisando un día un papiro de la Biblioteca, encontró que decía que el día 21 de junio, en el solsticio de primavera, en Siena, ciudad egipcia cercana a la primera catarata del Nilo, al mediodía se podía ver el agua del fondo de los pozos y los postes verticales no daban sombra porque el sol estaba en el cenit. Eratóstenes recordó que ese día en Alejandría los obeliscos daban sombra conformando un ángulo de sombra de 1/50 partes de un círculo, es decir,  7,2 º (grados). Como el sol estaba muy lejos de la tierra  los rayos del sol incidían paralelamente en los sitios. Sabiendo que la distancia entre Alejandría y Siena era de 5.000  estadios, aproximadamente 800 kms.,  concluyó que esa era la distancia correspondiente a los 7,2º (grados); como quiera que la circunferencia terrestre tiene 360 grados, concluyo que la longitud era de 252.000 estadios, equivalente a unos 41.142 kms. Se había equivocado en un tanto por ciento irrisorio. La longitud en el  ecuador con la  precisión actual es de 40.076 kms.

    Si dos líneas paralelas son cortadas por una tercera, los ángulos internos son iguales. Por tanto los ángulos A y B son iguales; es decir la distancia entre Alejandría y Siena es de 7ª (grados) y 800 Kms. como ya sabíamos.

     

  • La lengua es una, el habla es varia: algunas peculiaridades del habla de Octavio Augusto.

    De los hombres famosos se suelen contar sus grandes acciones, sus guerras, sus conquistas, sus leyes, pero no suelen ofrecerse detalles aparentemente menos importantes. De Augusto conocemos, gracias al historiador Suetonio, (nació 56 años después de la muerte del emperador) que recoge numerosos datos, rumores y anécdotas , algunos de estos detalles referidos a su manera de hablar, que lo hacen más cercano y atractivo.

    Augusto cuidó la lengua  y procuró  siempre una expresión claramente inteligible, no exenta de chispa y gracia.  Le gustó estudiar y leer desde la infancia. Siempre preparaba sus discursos, que  escribía y leía para no cometer errores. Utilizaba permanentemente notas auxiliares. Se ejercitaba en la declamación.

    Escribió algunas obras en prosa y en verso. Intentó escribir una tragedia pero la borró descontento del resultado. Evitaba las fórmulas hechas, vacías, arcaicas. Siempre buscó la claridad, utilizando en su sintaxis preposiciones innecesarias según la gramática y procurando hablar sin oscuridad. Utilizó algunas expresiones peculiares y graciosas, algunos términos personales.

    Fue un transgresor de la ortografía establecida pensando que “se ha de escribir como se habla”. Como todo romano culto, era muy aficionado a los autores griegos, pero no llegó a hablar esta lengua con espontaneidad o soltura.

    Entre sus “manías” personales en este campo de las letras, encuentro una menor, pero que no deja de ser curiosa: cuando escribía no separaba las palabras y al acabar una línea no pasaba algunas letras al principio de la siguiente, sino que las escribía bajo la misma palabra, envolviéndolas con un trazo. Esta solución ha perdurado hasta la actualidad en algunas obras impresas con moderna tipografía y, por supuesto, fue muy utilizada en el Renacimiento. Debían ver esta solución los propios romanos con cierta extrañeza cuando Suetonio lo recoge como algo excepcional.

    En fin, aunque los textos puedan parecer un poco largos, nada como ellos para transmitir con fuerza los hechos de la historia. Aconsejo leer íntegro el texto de Suetonio de la Vida de Augusto, no excesivamente largo. Mientras tanto extracto o reproduzco algunos capítulos de “La vida de Augusto” de Suetonio:

    LXXXIV

    Cultivó la elocuencia y los estudios liberales desde su primera infancia con afición y con todo esfuerzo. Se dice que durante la guerra de Módena, en medio de tanto esfuerzo, no sólo leía sino que también escribía y declamaba todos los días, pues en lo sucesivo nunca más habló en el senado ni ante el pueblo ni a sus soldados sino con un discurso meditado y preparado, aunque no estaba falto de capacidad de improvisar en momentos inesperados.

    Y para no caer en el peligro de olvidar o consumir el tiempo aprendiendo, decidió leer todos sus discursos. También las conversaciones con los particulares e incluso los temas importantes con su Livia (su esposa) los tenía escritos en un cuadernillo, para no decir por la precipitación del tiempo ni más ni menos (de lo debido).

    Pronunciaba con cierto timbre de voz dulce y personal y se esforzaba asiduamente con un maestro de declamación. Aunque algunas veces, teniendo la garganta inflamada, se dirigió al pueblo mediante la voz de un pregonero. 

    LXXXV

    Escribió en prosa varias obras de diferentes tipos…
    …..
    Pues comenzó con mucho entusiasmo una tragedia, pero la abandonó porque no le salía bien lo escrito y cuando sus amigos le preguntaron qué hacía su Ayax, les respondió que su “Ayax se había caído sobre una esponja”. 
    (1)

    LXXXVI:

    Practicó un estilo de elocuencia elegante y simple, evitando las estupideces de las frases hechas, la afectación y, como él mismo decía, “los malos olores de las palabras arcaicas”.
    Puso especial cuidado en expresar su pensamiento lo más claramente posible. Para conseguirlo más fácilmente y para que de ninguna manera el lector o el oyente fuera obstaculizado o dificultado, no dudó en añadir preposiciones a los nombres de ciudad (2) ni reiterar muchas veces las conjunciones, que omitidas añaden cierta oscuridad aunque añadan algún atractivo.

    Despreció con igual disgusto a los ridículos afectados y a los arcaizantes, como dos males de diverso tipo, y algunas veces los atacaba; en primer lugar a su amigo Mecenas, cuyos “rizos perfumados”, como decía, persigue continuamente y de quien se ríe imitándole en broma. Pero no perdonó ni a Tiberio,  de vez en cuando a la caza de palabras en desuso y oscuras. Reprocha incluso a Marco Antonio como insensato, porque escribe cosas más para que los hombres le admiren que para que le entiendan….
    ….
    Y en una carta a su nieta Agripina, felicitándola por su inteligencia, le dice: “Pero es necesario que te esfuerces por escribir y hablar sin afectación”.

    LXXXVII

    Sus propias cartas autógrafas muestras que en su conversación cotidiana empleaba frecuente y curiosamente ciertas expresiones, como cuando al querer expresar que algunos no pagarían sus deudas nunca, decía que “las pagarán para las calendas griegas” (3); y cuando anima a soportar las cosas actuales, sean las que sean dice “contentémonos con este Catón” (4); y para expresar la velocidad de una cosa rápida decía “más rápido de lo que se cuecen los espárragos".

    Generalmente pone “baceolum” (bobo) en vez de “stultum” (tonto) y “pulleiaceus” (negruzco) en vez de “pullus” (negro)…. Asimismo “simus” por “sumus”…

    En su manera de escribir a mano noté sobre todo esto:  no separa las palabras, ni desde la parte final de un verso  pasa algunas letras al principio de la siguiente, sino que las escribe inmediatamente debajo de la misma palabra, envolviéndola con un trazo.

    LXXXVIII 

    No respeta  en absoluto la ortografía, esto es, el arte y la norma correcta de escribir fijadas por los gramáticos, y  parece más bien que sigue por ello la opinión de los que creen que se ha de escribir como se habla. A menudo cambia o se salta no sólo letras sino incluso sílabas, lo que es una falta frecuente de los hombres. Y yo no lo señalaría, si no me hubiese parecido curioso lo que dicen algunos: que hizo sustituir a un legado consular por vulgar e ignorante porque se dio cuenta que  había escrito con su mano ixi por ipsi. Siempre que escribía en clave, colocaba B en vez de A, C en vez de B,  y así en lo sucesivo en este mismo orden  las letras siguientes; en lugar de  X,  ponía una doble A.

    LXXXIX

    Ciertamente no tenía menos afición a los estudios griegos, en los que ciertamente verdaderamente, pues se había servido  como maestro de elocuencia de Apolodoro de Pérgamo, al que ya  de avanzada edad se lo llevó consigo de la ciudad (Roma) a Apolonia, cuando era joven. Luego se llenó de múltiples conocimientos con el contacto con el filósofo Arco y con sus hijos Dionisio y Nicanor. Sin embargo no llegó a hablar  o a escribir algo con soltura (en griego). Pues si lo exigían las circunstancias,  lo creaba en latín y se lo daba a otro para  que lo tradujese. No obstante conocía bastante bien la poesía, …

    Fomentó de todas maneras las inteligencias de su época. Escuchó con benevolencia y paciencia a los que recitaban no sólo poemas y obras de historia, sino también discursos y diálogos. Sin embargo le molestaba que se escribiese algo sobre él si no era en serio y por autores muy importantes,  y advertía a los pretores a que no permitiese que su nombre fuera pateado en los concursos literarios.

    Notas:

    (1) Nota: quiere decir que los había borrado
    (2) Nota: contra la norma gramatical
    (3) En el calendario griego no existen las calendas (se llamaba así al día primero de cada mes), por lo que “ad kalendas graecas” equivale a nunca.
    (4) Como Catón está muerto, contentémonos con la virtud de los hombres actuales

    84  Eloquentiam studiaque liberalia ab aetate prima et cupide et laboriosissime exercuit. Mutinensi bello in tanta mole rerum et legisse et scripsisse et declamasse cotidie traditur. nam deinceps neque in senatu neque apud populum neque apud milites locutus est umquam nisi meditata et composita oratione, quamuis non deficeretur ad subita extemporali facultate.

     ac ne periculum memoriae adiret aut in ediscendo tempus absumeret, instituit recitare omnia. sermones quoque cum singulis atque etiam cum Liuia sua grauiores non nisi scriptos et e libello habebat, ne plus minusue loqueretur ex tempore. pronuntiabat dulci et proprio quodam oris sono dabatque assidue phonasco operam; sed nonnumquam infirmatis faucibus praeconis uoce ad populum contionatus est.

    85  Multa uarii generis prosa oratione composuit, …
    nam tragoediam magno impetu exorsus, non succedenti stilo, aboleuit quaerentibusque amicis, quidnam Aiax ageret, respondit Aiacem suum in spongiam incubuisse.

    86 Genus eloquendi secutus est elegans et temperatum uitatis sententiarum ineptiis atque concinnitate et 'reconditorum uerborum,' ut ipse dicit, 'fetoribus'; praecipuamque curam duxit sensum animi quam apertissime exprimere. quod quo facilius efficeret aut necubi lectorem uel auditorem obturbaret ac moraretur, neque praepositiones urbibus addere neque coniunctiones saepius iterare dubitauit, quae detractae afferunt aliquid obscuritatis, etsi gratiam augent.

    cacozelos et antiquarios, ut diuerso genere uitiosos, pari fastidio spreuit exagitabatque nonnumquam; in primis Maecenatem suum, cuius 'myrobrechis,' ut ait, 'cincinnos' usque quaque persequitur et imitando per iocum irridet. sed nec Tiberio parcit et exoletas interdum et reconditas uoces aucupanti. M. quidem Antonium ut insanum increpat, quasi ea scribentem, quae mirentur potius homines quam intellegant; …
    …..
    et quadam epistula Agrippinae neptis ingenium conlaudans: 'sed opus est,' inquit, 'dare te operam, ne moleste scribas et loquaris.'

    87 Cotidiano sermone quaedam frequentius et notabiliter usurpasse eum, litterae ipsius autographae ostentant, in quibus identidem, cum aliquos numquam soluturos significare uult, 'ad K(a)l(endas) Graecas soluturos' ait; et cum hortatur ferenda esse praesentia, qualiacumque sint: 'contenti simus hoc Catone'; et ad exprimendam festinatae rei uelocitatem: 'celerius quam asparagi cocuntur.'

     ponit assidue et pro stulto 'baceolum apud pullum pulleiaceum' et pro cerrito 'uacerrosum' et 'uapide' se habere pro male et 'betizare' pro languere, quod uulgo 'lachanizare' dicitur; item 'simus' pro sumus et 'domos' genetiuo casu singulari pro domuos. nec umquam aliter haec duo, ne quis mendam magis quam consuetudinem putet.

    Notaui et in chirographo eius illa praecipue: non diuidit uerba nec ab extrema parte uersuum abundantis litteras in alterum transfert, sed ibidem statim subicit circumducitque
    88 orthographiam, id est formulam rationemque scribendi a grammaticis institutam, non adeo custodiit ac uidetur eorum potius sequi opinionem, qui perinde scribendum ac loquamur existiment. nam quod saepe non litteras modo sed syllabas aut permutat aut praeterit, communis hominum error est. nec ego id notarem, nisi mihi mirum uideretur tradidisse aliquos, legato eum consulari successorem dedisse ut rudi et indocto, cuius manu 'ixi' pro ipsi scriptum animaduerterit. quotiens autem per notas scribit, B pro A, C pro B ac deinceps eadem ratione sequentis litteras ponit; pro X autem duplex A.

    89  Ne Graecarum quidem disciplinarum leuiore studio tenebatur. in quibus et ipsis praestabat largiter magistro dicendi usus Apollodoro Pergameno, quem iam grandem natu Apolloniam quoque secum ab urbe iuuenis adhuc eduxerat, deinde eruditione etiam uaria repletus sper Arei philosophi filiorumque eius Dionysi et Nicanoris contubernium; non tamen ut aut loqueretur expedite aut componere aliquid auderet; nam et si quid res exigeret, Latine formabat uertendumque alii dabat. sed plane poematum quoque non imperitus, delectabatur etiam comoedia ueteri et saepe eam exhibuit spectaculis publicis

     In euoluendis utriusque linguae auctoribus nihil aeque sectabatur, quam praecepta et exempla publice uel priuatim salubria, eaque ad uerbum excerpta aut ad domesticos aut ad exercituum prouinciarumque rectores aut ad urbis magistratus plerumque mittebat, prout quique monitione indigerent. etiam libros totos et senatui recitauit et populo notos per edictum saepe fecit, ut orationes Q. Metelli 'de prole augenda' et Rutili 'de modo aedificiorum,' quo magis persuaderet utramque rem non a se primo animaduersam, sed antiquis iam tunc curae fuisse

    Ingenia saeculi sui omnibus modis fouit. recitantis et benigne et patienter audiit, nec tantum carmina et historias, sed et orationes et dialogos. componi tamen aliquid de se nisi et serio et a praestantissimis offendebatur, admonebatque praetores ne paterentur nomen suum commissionibus obsolefieri

    Hasta aquí los textos que reflejan la educación, el buen gusto literario y algunas peculiaridades del, en su momento,  hombre más poderoso del universo. Son precisamente estos detalles nimios los que le hacen más interesante y cercano.