Categoría: Lengua y Literatura

  • Una medida positiva de Augusto para la integración de los pueblos

    En tiempos tan revueltos como los actuales quizás no sirva de mucho recordarlo, pero hay una anécdota de Octavio Augusto que tiene cierto interés referida a una medida positiva, proactiva como se dice ahora, de integración entre culturas llamadas a complementarse.

    El poeta latino Horacio dejó a la posteridad unas cuantas frases famosas convertidas en sentencias plenas de contenido. Una de ellas hace referencia al dominio militar y político romano sobre Grecia pero a la superioridad cultural helena, en  Epístolas II, 1, 156-157:

    "La Grecia conquistada conquisto al fiero conquistador e introdujo las artes en el agreste Lacio."

    "Graecia capta ferum victorem cepit et artes intulit in agresti Latio."

    Piénsese que ya antes de existir Roma, los griegos recitaban los versos de la Ilíada y la Odisea de Homero.

    Pues bien, los griegos soportaron el dominio romano y los romanos siempre se sintieron atraídos y “dominados” por la cultura griega, hasta el punto de que todo romano culto, persona importante o de familia con recursos, marcha a Grecia para completar sus estudios y aprender bien la lengua griega.

    En honor de la verdad, también hubo quien se opuso a esa influencia. En el siglo III a.C., Catón el Viejo, defensor a ultranza de la tradición romana, interpretó como un peligro letal para Roma la influencia griega y a ella se opuso en su juventud, pero finalmente con poco éxito, pues como dice Plutarco en  Vidas paralelas, Vida de Catón 2, 4:

    Por lo demás, se dice que aprendió  tarde las letras griegas, y que habiendo cogido en sus manos  los libros griegos cuando ya era de edad muy avanzada, Tucídides le fue de utilidad para la elocuencia, aunque  sobre todo le aprovechó Demóstenes. Adornó sus escritos adecuadamente  con máximas e historias griegas, y en sus apotegmas y sus sentencias se encuentran muchas cosas traducidas literalmente del griego.

    Pues bien, hay una pequeña anécdota de Augusto que refleja el espíritu y deseo de integración al proponer  una medida positiva que busca el buen entendimiento entre los dos pueblos, romano y griego. Nos lo refiere Suetonio en su Vida de los doce  Césares, vida de Augusto. XCVIII, 1-3:

    Recorrió entonces las costas de la Campania y las islas cercanas y paso cuatro días de retiro en Capri, con absoluta tranquilidad dedicado al ocio y a todo tipo de diversión.

    Cuando pasaba casualmente por la bahía de Putéolos, los pasajeros y los marineros de una nave de Alejandría, que acababa de atracar, vestidos de blanco, con coronas y quemando incienso, le prodigaron votos de buenaventura y las mayores alabanzas, diciéndoles que “gracias a él vivían, gracias a él navegaban, gracias a él disfrutaban de la libertad y de sus fortunas”. 

    Contentísimo con esto, repartió cuarenta monedas de oro a sus acompañantes, exigiéndoles a cada uno el juramento y compromiso de que no gastarían la cantidad dada en otra cosa sino en la compra de productos de Alejandría.

    Y luego a lo largo de los días siguientes repartió además, entre otros regalos menores, togas (romanas) y mantos griegos, con la condición de que los Romanos usaran la vestimenta y la lengua griegas y los griegos las romanas.

    tunc Campaniae ora proximisque insulis circuitis Caprearum quoque secessui quadriduum impendit remississimo ad otium et ad omnem comitatem animo.

    Forte Puteolanum sinum praeteruehenti uectores nautaeque de naui Alexandrina, quae tantum quod appulerat, candidati coronatique et tura libantes fausta omina et eximias laudes congesserant: per illum se uiuere, per illum nauigare, libertate atque fortunis per illum frui. qua re admodum exhilaratus quadragenos aureos comitibus diuisit iusque iurandum et cautionem exegit a singulis, non alio datam summam quam in emptionem Alexandrinarum mercium absumpturos.

    sed et ceteros continuos dies inter uaria munuscula togas insuper ac pallia distribuit, lege proposita ut Romani Graeco, Graeci Romano habitu et sermone uterentur

    Han pasado 2.000 años. Augusto murió poco después de esta anécdota, pero si de integración entre los pueblos se trata, hoy como ayer serán más adecuadas las medidas positivas de asimilación que la confrontación. Desde luego, nada ayudan a una buena convivencia mensajes del tipo “no consuma usted productos de…Alejandría”.
     

  • Octavio Augusto estuvo tres veces en Hispania

    Por fin el cálido verano ha dado paso al más dulce otoño. El verano se extiende de Junio, el mes de la diosa Juno, la homóloga romana de la griega Hera, a Septiembre, el més séptimo de un inicial año de diez meses. Entre el mes inicial y el final del verano se desgranan día a día los meses de Julio y Agosto. Julio se llamó primeramente “quintilis”, es decir, el mes quinto y Agosto “sextilis”, es decir, el mes sexto. El general o “imperator” Julio César dio su nombre al quinto y su sobrino y primer emperador Octavio Augusto dio el nombre al sexto.

    Octavio nació en septiembre del año 63 a.C.  y murió en agosto del año 14 d.C., (prescindiendo de la  exactitud cronológica dificultada por los cambios, adaptaciones y reajustes del calendario, que su tío Julio César ya reformó, hasta el día de hoy). Así que acaban de cumplirse 2.000 años y puede ser esta una buena ocasión para comentar algún detalle.

    "Augusto" fue uno de los numerosos títulos honoríficos que César Octavio acumuló en su persona. La palabra está relacionada con “augeo” que significa aumentar, crecer, ganar fuerza y “augurio” u “observación e interpretación de los mensajes favorables de los dioses”, por lo que “augusto” viene a significar  “consagrado por los augurios, con augurios favorables,santo, venerable, el elegido o favorecido por la divinidad”. Todavía hoy en italiano se emplea la palabra  “auguri” para expresar “los mejores deseos” para alguien. Hasta Octavio,el término “augustus” sólo se aplicaba a las cosas y no a las personas.

    El poeta Ovidio nos ilustra sobre el significado  del término. Al cantar la festividad y las ceremonias del día 13 de Enero dedicadas a Augusto, nos dice  en sus Fastos 1. 607 y ss.

    Sin embargo todos son celebrados con honores humanos;
    Sólo éste (Augusto) tiene un nombre asociado al supremo Júpiter.
    Los patricios a las cosas sagradas las llaman augustas; augustos son llamados
    los templos dedicados ritualmente por la mano de los sacerdotes.
    Tambien “augurio”  tiene su origen en esta palabra,
    y  todo lo que Júpiter engrandece con su poder.
    ¡Que engrandezca el imperio de nuestro guía, que aumente sus años
    y proteja vuestro umbral con la corona de encina.
    Y que el heredero de tan gran apellido con los auspicios de los dioses
    cargue con el peso del mundo con el mismo favor divino que su padre!

    sed tamen humanis celebrantur honoribus omnes:
    hic socium summo cum Iove nomen habet,
    sancta vocant augusta patres, augusta vocantur
    templa sacerdotum rite dicata manu;
    huius et augurium dependet origine verbi,
    et quodcumque sua Iuppiter auget ope.
    augeat imperium nostri ducis, augeat annos,
    protegat et vestras querna corona fores,
    auspicibusque deis tanti cognominis heres
    omine suscipiat, quo pater, orbis onus 

    Según las fuentes, al menos las que yo conozco, Augusto estuvo tres veces en Hispania y de las tres quedan algunos hechos relevantes y  alguna anécdota.

    El primer viaje tuvo lugar el año 45 a.C., cuando apenas contaba 18 años. Debía haber viajado antes con su tío, pero una enfermedad le impidió la marcha. Así que vino sólo para encontrarse en Tarragona con Julio César. En el viaje  naufragó y cuando llegó, su tío ya no estaba allí por lo que hubo de marchar por terreno enemigo y hostil hacia la Bética en donde se encontraba luchando en la guerra civil contra los hijos de Pompeyo.

    Nos lo cuenta Nicolás de Damasco en su  Vida de Augusto, FGrH F 127, …(10-11)

    (10) …Había muchos que querían acompañarle porque ya era una gran promesa, pero rechazó a todos, incluida su propia madre. Seleccionó al  más rápido y más fuerte de sus siervos e inició rápidamente  su viaje y cubriendo el largo camino con una increíble marcha  llegó junto a César, que ya había completado toda la guerra en el espacio de siete meses.

    (11) Cuando Octavio llegó a Tarraco, pareció difícil creer que había logrado llegar en medio de tantas dificultades propias de la guerra. Al no encontrar a César allí, tuvo que afrontar  más problemas y peligros. Alcanzó a César en España, cerca de la ciudad de Calpiá. César lo abrazó como a un hijo y le dio la bienvenida, porque él lo había dejado en casa, enfermo, y ahora lo veía inesperadamente a salvo de tantos enemigos y  bandidos. De hecho, ya no le dejó apartarse de él, sino que lo acogió  en sus propias dependencias militares. Elogió su celo e inteligencia, ya que él fue el primero en llegar de los que habían salido de Roma . Conversaba con él y le hacía preguntas porque quería hacerse una opinión correcta de su entendimiento. Se dio cuenta de  que era sagaz, inteligente y conciso en sus respuestas, que  siempre contestó inmediatamente, y aumentó  su estima y afecto por él. Después de esto tuvieron que navegar hasta Carthago Nova (Cartagena) para hacer acuerdos.  Octavio se embarcó en el mismo barco que César, con cinco esclavos, pero, además de los esclavos eligió a tres de sus compañeros a bordó y temía  que César se enfadara al descubrirlo. Sin embargo, currió todo lo contrario, y a César  le agradó que Octavio sintiera  cariño por  sus compañeros y lo elogió porque a él también  le gustaba tener siempre  con él hombres atentos y deseosos de de alcanzar la excelencia; y porque él ya daba no poca importancia a ganar una buena reputación en su patria.

    La rapidez y valentía con la que acudió el joven Octavio y el sentido común y responsabilidad con la que actuó durante la estancia en Hispania impresionaron favorablemente a Julio César, que probablemente comenzó a pensar en él como su heredero, como luego se descubrió en la apertura de su testamento que había custodiado la sacerdotisa vestal Máxima.

    También recoge esta información  Suetonio en su Vida de Augusto VIII:

    Poco después marchó  a Hispania junto a su tío materno, que luchaba contra los hijos de C. Pompeyo, apenas recuperado de una grave enfermedad, marchando a través de caminos infestados de enemigos, con unos pocos acompañantes incluso después de haber naufragado. Por todo esto se ganó su gran agradecimiento (César) y también por la sobriedad de sus costumbres, que pronto demostró, además de por su actuación durante el viaje.

    profectum mox auunculum in Hispanias aduersus Cn. Pompei liberos uixdum firmus a graui ualitudine per infestas hostibus uias paucissimis comitibus naufragio etiam facto subsecutus, magno opere demeruit, approbata cito etiam morum indole super itineris industriam.

    Y también Veleyo Patérculo, 2.59.3  nos recuerda cómo su tío César se lo llevó a Hispania con dieciocho años y lo mantuvo con él, montandolo incluso su carro.

    Aunque se había criado en la casa de su padrastro, Filipo, Cayo César, su tío abuelo, amaba a este niño como su propio hijo. A la edad de dieciocho años se lo llevó como compañero a la guerra de Hispania, y nunca tuvo otro hospedaje que el suyo ni vaijó en otro vehículo,  y aunque todavía un niño, lo honró con el sacerdocio del pontificado

    Quem C. Caesar, maior eius avunculus, educatum apud Philippum vitricum dilexit ut suum, natumque annos duodeviginti Hispaniensis militiae adsecutum se postea comitem habuit, numquam aut alio usum hospitio quam suo aut alio vectum vehiculo, pontificatusque sacerdotio puerum honoravit.

    El segundo viaje lo realizó entre los años 27 y 24 a.C. y acudió a Hispania para dirigir personalmente la guerra contra los cántabros y astures. En el año 26 se retiró enfermo a Tarraco, habiendo sufrido antes un percance de enorme importancia para un romano.

    Durante una marcha nocturna, (Augusto prefería viajar por la noche) se desencadenó una fuerte tormenta y un rayo, lanzado sin duda por el poderoso Júpiter, mató a uno de los porteadores de su litera, dejando tal vez inconsciente o gravemente afectado al propio Octavio. Este rayó le dejó para siempre secuelas, al parecer una especie de tembleque que de vez en cuando se le hacía presente.
    Suetonio nos informa de cómo consagró un templo a Júpiter Tonante en el Capitolio por haberle librado de este rayo. Tonante es precisamente el adjetivo que expresa el terror supersticioso que Júpiter producía en los romanos con sus truenos y rayos.

    “Consagró un templo a Júpiter Tonante, porque le  libró del peligro, cuando en una expedición contra los cántabros, durante la noche, un rayó rozó  ligeramente su litera y mató a un esclavo que iba delante para alumbrarle”. (Vida de Augusto, 29, 3)

    Tonanti Iovi aedem consecravit liberatus periculo,cum   expeditione Cantabrica per nocturnum iter lecticam eius fulgur praestrinxisset servumque praelucentem exanimasset.

    A la enfermedad que le apartó a Tarraco, consecuencia tal vez del rayo que estuvo a punto de matarlo, hace referencia Suetonio en Vida de Augusto, 81, 1:

    “A lo largo de toda su vida sufrió un buen  número de enfermedades graves y peligrosas. Sobre todo una, después de dominar Cantabria, cuando los flujos del hígado enfermo le llevaron a la desesperación y le obligaron necesariamente a recurrir a un tratamiento médico contrario e incierto: como los tratamientos  calientes no surtían efecto, se vio obligado a tratarse con   fríos, siguiendo la indicación de Antonio Musa (su médico)”.

    Graues et periculosas ualitudines per omnem uitam aliquot expertus est; praecipue Cantabria domita, cum etiam destillationibus iocinere uitiato ad desperationem redactus contrariam et ancipitem rationem medendi necessario subiit: quia calida fomenta non proderant, frigidis curari coactus auctore Antonio Musa

    Dion Casio en Historia de Roma 53, 25 nos recuerda la venida de Augusto a Hispania desde la Galia “para restablecer el orden” en el año 27 a.C. y cómo dirigió personalmente la guerra:

    Llevó a cabo el censo de los Galos y reguló su estado civil y político. Desde allí pasó a Hispania e igualmente organizó esta provincia.
    ….
    Augusto, en el momento de marchar con su ejército a Bretaña (los bretones no habían querido aceptar sus condiciones), fue retenido por los Salassos, que se levantaron contra él, y por los cántabros y Asturias que le hicieron la guerra.  El primero de estos dos pueblos vive al pie de los Alpes, como he dicho antes; los otros dos, a los pies de los Pirineos, en la parte más fuerte de la costa de Hispania y en la llanura debajo de la montaña.
    ….
    Augusto en persona marchó contra los Astures y contra los cántabros a la vez; como quiera que rechazaban rendirse por la seguridad que les inspiraba la fuerza de sus posiciones y tampoco entablaban combate porque eran inferiores en número; como por otra parte la mayoría estaban armados con jabalinas y le hostigaban en cuanto hacía algún movimiento, siempre situados delante en los lugares elevados y emboscados en lugares escondidos y en los bosques, Augusto se encontró en gran aprieto

    La fatiga y las preocupaciones habían alterado su salud y se retiró a Tarraco, donde cayó enfermo; entretanto, C.Antistio combatió a estos pueblos y obtuvo muchos éxitos, no porque fuera mejor general que Augusto, sino porque los bárbaros, despreciándole, se lanzaron en masa contra los Romanos y fueron derrotados. Así que él se apoderó de unos pocos lugares y luego T.Carisio se apoderó de Lancia, la ciudad más fuerte de los Astures, que había sido abandonada y redujo a un gran número de otras a su poder.

    Otros historiadores como Floro, en su Epitome Rerum Romanorum 2,33,12, 46 ss.  y Orosio en su “Historia adversus paganos”  6, 20-21 recuerdan también las Guerras Cántabras y cómo una vez finalizadas, a criterio de Augusto en el año 24 aunque se prolongaron hasta el 19 a.C., se cerraron después de doscientos años las puertas del templo de Jano en Roma, que debían permanecer abiertas en tiempos de guerra. Comenzaba así la llamada “paz de Augusto” (pax augusta)..

    Precisamente durante este viaje nos cuenta Dion Casio cómo el año 25 a.C. licenció a los soldados veteranos y fundo Augusta Emerita, la actual ciudad de Mérida.

    Dion 53, 26, 1

    Una vez acabada esta guerra, Augusto licenció a los soldados de más edad y les permitió fundar en Lusitania una ciudad llamada Augusta Emerita; a los que todavía estaban en edad en edad de servir en el ejército les ofreció en el propio campo algunos espectáculos bajo la dirección de Tiberio y Marcelo, como si fueran los ediles”.

    El tercer viaje tuvo lugar entre los años 16 y 13 a.C..  Primero fue a la Galia y dese allí a Hispania.
    En Narbona, en febrero del año 15 a.C. publicó los edictos referidos a los “Paemeiobrigenses” y a los “Aiiobrigiaecinos", ambos en el Bierzo, que aparecen en la  llamada “tessera Paemeiobrigensis” o Edicto del Bierzo. En ellos se recompensa a los pueblos que le permanecieron fieles en las guerras cántabras. Sin duda estos decretos y otras muchas medidas referidas a la promoción del estatus de numerosas ciudades de Hispania en estos años están en relación con el hecho de que viniera a Hispania por tercera vez, aunque las fuentes no lo atestiguan directamente. 

    Precisamente a la vuelta a Roma, el Senado decidió construir un altar a la paz, la  famosa Ara Pacis, a la que  parece referirse Dion Casio en su Historia de Roma, 54, 25:

    Después de poner todo en orden en  la Galia, en Germania y en Hispania, gastando mucho para algunas ciudades por separado,  recibiendo mucho de otras,  dando a unas la libertad y el derecho de ciudadanía y privando de él a otras, Auguste dejó a Druso en Alemania y regresó a Roma en el consulado de Tiberio y  Quintilio Varo. La noticia de su llegada, extendida por toda Roma, coincidió con los días en que Cornelio Balbo ofrecía unos espectáculos por la dedicación del teatro que todavía hoy lleva su nombre; Balbo se sintió tan orgulloso como si hubiera sido él el que había hecho volver a  Augusto,  aunque el agua desbordada del Tíber le  impidió llegar a su teatro sino en barco,  y también porque, en honor a su teatro, Tiberio le dio el primer turno de palabra. El Senado, de hecho, se reunió a continuación, y, entre otros acuerdos, decidió que, con motivo del regreso de Augusto, fuera erigido un altar en la propia Curia, en el que los suplicantes, cuando el príncipe estuviera  en el interior del  Pomoerium, debían encontrar  impunidad.

    El propio Augusto hace referencia  en sus Res Gestae divi Augusti (Monumnetum Ancyranum), 12:

    Cuando desde Hispania y la Galia regresé a Roma, después de haber realizado felizmente mis acciones en esas provincias, bajo el consulado de Tiberio Nerón y de Publio Quintilio, el senado decretó que se debía consagrar en honor de mi regreso el “Ara pacis de Augusto”  junto al Campo de Marte, y ordenó que los magistrados, sacerdotes y vírgenes Vestales celebrasen en ella cada año un sacrificio.

    Cum ex Hispania Gallaque, rebus in iis provincis prospere gestis, Romam redi Ti. Nerone P. Quintilio consulibus, aram Pacis Augustae senatus pro reditu meo consacrandam censuit ad campum Martium, in qua magistratus et sacerdotes et virgines Vestales  anniversarium sacrificium facere iussit.

    Ovidio también se hace eco de la fundación del Ara pacis en Fasti 1, 709 ss. Se refiere a los fastos del día 30 de Enero. Estos versos finales del libro son un canto a la paz, que me permito reproducir:

    El propio poema nos ha llevado al altar de la Paz.
    Este será el penúltimo día del mes.
    Con tus cabellos peinados y rodeada de las ramas de Accio,(1)
    acude, Paz, y quédate dulce en todo el orbe.
    Mientras falten enemigos, faltará también motivo para el triunfo,
    pero tú serás mayor motivo de gloria que la guerra para los generales.
    Que sólo el soldado lleve las armas con las que vencer a las armas,
    y  que la fiera trompeta no resuene sino en el desfile.
    Que el mundo cercano y el más lejano se asuste de los hijos de Eneas;
    Si alguna tierra temía un poco a Roma, que ahora la ame.
    Vosotros, sacerdotes, echad inciensos en las llamas de la paz.
    Y que una blanca víctima caiga muerta golpeada en su frente
    y rogad a los dioses, favorables a las peticiones piadosas,
    que la casa que trabaja por la paz, perdure en paz.

    (1) Se refiere a las ramas de laurel de la victoria de la batalla de Accio frente a Marco Antonio.

    Ipsum nos carmen deduxit Pacis ad aram.
    haec erit a mensis fine secunda dies.
    frondibus Actiacis comptos redimita capillos,
    Pax, ades et toto mitis in orbe mane. 
    dum desint hostes, desit quoque causa triumphi:
    tu ducibus bello gloria maior eris.
    sola gerat miles, quibus arma coerceat, arma,
    canteturque fera nil nisi pompa tuba.
    horreat Aeneadas et primus et ultimus orbis:
    si qua parum Romam terra timebat, amet.
    tura, sacerdotes, pacalibus addite flammis,
    albaque percussa victima fronte cadat,
    utque domus, quae praestat eam, cum pace perennet
    ad pia propensos vota rogate deos.

    Podía ser esta frase, utque domus, quae praestat pacem, cum pace perennet, la versión clásica y antigua de la máxima: “si quieres la paz, trabaja por la paz”.
     

  • Espectáculos que generan pasiones y enfrentamientos: Pompeya contra Nuceria

    Los habitantes de Pompeya y de sus alrededores, como todos los habitantes del Imperio Romano en general, eran muy aficionados a los espectáculos de gladiadores en el anfiteatro y a las carreras de caballos y carros en el circo o hipódromo.

    Nota:  La palabra “anfiteatro”  está formada por dos palabras griegas  amphi , ἀμφι, que significa “dos” y theātrum, θέατρον  ; se trata de un edificio aproximadamente circular resultado de la unión de dos teatros, aproximadamente semicirculares. Pero los griegos no tenían “anfiteatros”; así que hemos de suponer  que la palabra, aunque griega,  fue creada por los romanos.  La palabra “circo”, del la´tin”circus” etimológicamente significa  “círculo, cerco” . Hipódromo, del griego gr. ἱππόδρομος  (  ἱππός, hipos, caballo; δρομος, dromos, carrera, recorrido). El más famoso anfiteatro de Roma, el Anfiteatro Flavio, es conocido como el “Coliseo” precisamente porque ante él había la estatua de un famoso “Coloso”, Colosseum, estatua de Nerón de unos 30 o 35 metros. De la palabra "coliseo" deriva la española "coso", con la que se designa a diversos espacios para espectáculos, especialmente aplicada a los "cosos taurinos" o "plazas de toros".

    En esas competiciones a veces se enmascaraban rivalidades de ciudades vecinas y rivalidades de equipo, a veces incluso violentas, como hoy ocurre  sobre todo con el futbol,  que levanta verdaderas pasiones.

    La  violencia en los estadios (anfiteatros, circo) a veces alcanza tales dimensiones que se imponen sanciones tales como la clausura del campo.

    Esto es lo que ocurrió en el año 59 de nuestra era, en tiempos de Nerón,  en el anfiteatro de Pompeya con ocasión de un espectáculo de gladiadores ofrecido por un tal Livineius Regulus.

    Asistían al espectáculo ciudadanos de la vecina ciudad de Nuceria. A las apuestas y fanfarronadas de unos y otros sucedieron los insultos, a los insultos las pedradas y a las pedradas el desenvaine de espadas. Consecuencias: ganaron los locales, los de Pompeya, pero hubo muertos; muchos nucerinos fueron heridos y mutilados. El propio emperador Nerón, a instancias de los nucerinos encargó una investigación a los cónsules y sancionó a los culpables:  el Senado prohibió celebrar tales espectáculos en Pompeya durante diez años; es decir, les clausuró el anfiteatro (el campo) y los responsables de los juegos y los instigadores del alboroto fueron expulsados de la ciudad. Durante el período de la prohibición sólo se celebraron juegos de atletas y como suele ocurrir con este tipo de sanciones, Nerón suavizó el castigo y permitió la apertura de nuevo en el año 64.

    En fín,puesto que tenemos una crónica del suceso, lo mejor será escuchar lo que nos dice Tácito en sus Anales,14,17:

    «En este mismo tiempo, de un motivo mínimo urgió  una atroz matanza entre los habitantes de Nuceria y los de Pompeya, en un espectáculo de gladiadores que ofrecía  Livineyo Régulo,  a quien, como dije, se le había expulsado del Senado.  Porque con el desenfreno propio de la masa ciudadana, comenzaron lanzándose unos a otros insultos, luego piedra y por último desenvainaron las espadas; ganando la plebe de Pompeya, en donde se celebraba a el espectáculo.. Fueron, pues, llevados a la ciudad (Roma) muchos de los nucerinos con el cuerpo destrozado por las heridas, y muchos lloraban por la muerte de sus hijos o padres. El príncipe (Nerón) remitió el conocimiento de esta causa al Senado, y el Senado a los cónsules; vuelta de nuevo la causa al Senado, se prohibió a los pompeyanos celebraciones públicas de este tipo durante  diez años, y fueron disueltos las sociedades  que se habían creado contra las leyes. Livineyo y los otros que habían provocado la revuelta fueron castigados con el exilio”.

    Sub idem tempus levi initio atrox caedes orta inter colonos Nucerinos Pompeianosque gladiatorio spectaculo quod Livineius Regulus, quem motum senatu rettuli, edebat. quippe oppidana lascivia in vicem incessentes probra, dein saxa, postremo ferrum sumpsere, validiore Pompeianorum plebe, apud quos spectaculum edebatur. ergo deportati sunt in urbem multi e Nucerinis trunco per vulnera corpore, ac plerique liberorum aut parentum mortis deflebant. cuius rei iudicium princeps senatui, senatus consulibus permisit. et rursus re ad patres relata, prohibiti publice in decem annos eius modi coetu Pompeiani collegiaque quae contra leges instituerant dissoluta; Livineius et qui alii seditionem conciverant exilio multati sunt

    El altercado debió ser de tales proporciones que no sólo lo cuenta el historiador Tácito en sus Anales, sino que existe una pintura mural en Pompeya en la casa I.3.23, la conocida como casa de Actius Anicetus,  que representa el altercado. En ella se aprecia, además de los caídos y los litigantes,  la vela que servía para dar sombra a la arena en los calurosos días del verano.

    Entre los muchos graffiti de Pompeya, más de veinte mil,  hay uno que parece referirse sind duda al episodio que comentamos.  Corresponde a Corpus Inscriptionum Latinarum, IV,1293, vía de Mercurio:

    campanos, con esta sola victoria habéis perdido con los nucerios

    Campani, victoria una cum Nucerinis peristis

    De la pasión con la que los vecinos de la comarca asistían a estos espectáculos nos pueden dar idea algunos otros graffiti:

    CIL IV 1329, vía de Mercurio:

    ¡Desgracias  a los nucerinos

    Nucerinis infelicia

    CIL IV, 2183, vico del Lupanar:

    ¡Buena suerte a todos  los Puteolanos y suerte para todos los Nucerinos; el arpón  para los pompeyanos y petecusanos

    Puteolanis feliciter, omnibus Nucerinis felicia et uncum Pompeianis Petecusanis

    ¿Por qué estas rivalidades entre vecinos de Pompeya y de Nuceria?  Probablemente las rivalidades vienen de lejos. A la vecindad, siempre motivo de roces. Tras la  Guerra Social de los años 91-88 a.C.    Sila creó una colonia en Pompeya. El anfiteatro es de esa época, de hacia  año 70 a.C. Nuceria, que no se había rebelado, fue mejor tratada. Luego Nerón asentó una colonia de veteranos que quizá disputó algún terrenos a los de Pompeya. Por otra parte, en la rebaja de la sanción quizás interviniera la mujer de Nerón, Popea, cuya familia vivía en Pompeya. Tal vez se debió para aliviar la tensión de la ciudad después de los graves destrozos del terremoto del año 62 después de Cristo.

    Otro grafito informa que para beber buen vino  hay que ir a Nuceria:

    .CIL III 5.4,8903 (exterior de una pequeña casa):

    Gayo Gabinio  saluda afectuosamente a Estacio. Viajero, come el pan en Pompeya, pero para beber vete a Nuceria. En Nuceria es mejor la bebida.

    Ga. Sabinius Statio plurima sal. Viator Pompeis pane gustas, Nuceriae bibes, Nuceri[…] melius.

    Podíamos seguir elucubrando más sobre ello, pero para qué,  si todos los días o fines de semana vemos todavía estas peleas entre los forofos de un equipo o de otro en la Liga, en la Champions League o en cualquier otra competición europea o americana? Parece como si algunos estuvieran condenados a buscar su identidad en el enfrentamiento con los otros en todo momento y ocasión. Claro que también los juegos entonces (ludi circenses), como los deportes de masas hoy, son buenas válvulas de escape de la tensión que se genera en una absurda vida cotidiana.

  • Los nombres de los dedos de la mano

    Cada uno de los dedos de la mano tiene su nombre: pulgar, índice, corazón o medio, anular y meñique. ¿Pero por qué tienen esos nombres? Algunos nombres parecen evidentes; otros no lo son tanto, pero todos deben tener algún motivo, como ocurre en su origen con todos los nombres que aplicamos a todos los seres.

    La palabra “dedo”  deriva de la latina  digĭtus, y además del apéndice de las extremidades es también una medida de longitud equivalente a unos 18 milímetros. Como aprendemos a contar con los dedos, también significa “cifra o número”, de donde á su vez deriva el actual término “digital”. v: https://www.antiquitatem.com/lenguaje-de-signos-digital-digit-bit .

    Los nombres actuales de cada uno de los dedos de la mano son  continuación de los nombres latinos y se han formado o bien a partir de la posición en la mano, de alguna característica como la fuerza o dimensión y de la función que puede cumplir.

    Nos lo resume perfectamente San Isidoro de Sevilla en sus Etimologías XI, 1, 70-71:

    Del hombre y sus partes
    La denominación de los dedos (digiti) se explica porque son diez (decem) o porque coexisten unidos en perfecta conjunción (decenter): encierran en sí el número perfecto y el más armonioso orden. El primero se llama pulgar (pollex), porque entre los otros goza de poder (pollere) y potestad. El segundo índice(index), y también salutaris o demonstratrorius, precisamente porque con él saludamos o señalamos. El tercero impúdico, porque con frecuencia se expresa con él alguna burla infamante. El cuarto anular, porque en él se lleva el anillo. Recibe también el nombre de medicinal, porque con él aplican los médicos los ungüentos. El quinto auricular, porque con él nos rascamos el oído.

    De homine et partibus eius
    Digiti nuncupati, vel quia decem sunt, vel quia decenter existuntt. Nam habent in se et numerum perfectum et ordinem decentissimum. Primus pollex vocatus, eo quod inter caeteros polleat virtute, et potestate. Secundus index et salutaris, seu demonstratorius, quia fere eo salutamus, vel ostendimus. Tertius impudicus, quod plerumque per eum  opprobrii insectatio exprimitur. Quartus anularis, eo quod in ipso anulus geritur. Idem et medicinalis, quod eo trita collyria a medicis colliguntur. Quintus auricularis, pro eo, quod eo aurem scalpimus.

    Conviene llamar la atención sobre las curiosas y elementales etimologías a que tan dado es San Isidoro, siguiendo por cierto la estela de famosos gramáticos romanos como Varrón.

    Así dice que se llaman “dedos” porque son “diez” (decem) o porque coexisten “decentemente, adecuadamente” (decenter), en un ejercicio de imaginación injustificado a todas luces. Lo cierto es que no hay un término indoeuropeo para “digitus”, que parece más bien una forma familiar de la que poco podemos decir.

    Es correcta en cambio la etimología del primero, del pulgar, que  procede de pulgaris y este de pollicaris y este de pollex,-cis y este de “pollere”, ser fuerte. En algunas partes se le llama también “matapiojos o matapulgas” porque con él se matan tan indeseables insectos y ahí encuentran algunos la explicación de por qué la forma actual es “pulgar” y no “polgar” como parece debería derivar de “pollicaris”; se trataría de una asimilación vulgar con “pulga”. Sin embargo más bien el proceso parece haber sido el inverso: de pollicaris, pulgaris se deduce que sirve para acabar con los bichitos.

    La explicación para el segundo, el dedo “índice” (index, salutaris, demonstrativus) también parece clara y evidente. Por ejemplo, así lo emplea Horacio en sus   Sermones (o Sátiras). 2,8, 20-26

    Yo estaba arriba y cerca de mí Visco Turino y debajo, si no recuerdo mal, Vario; Vibidio estaba con Servilio Balatón; Mecenas los había llevado como su sombra. Nomentanos estaba encima de él mismo (el anfitrión) y Porcio estaba debajo haciendo el ridículo cada vez que se zampaba los pasteles de un bocado.
    Nomentano estaba con esta función:  señalar con su dedo índice todo lo que por casualidad pasaba desapercibido…

    'summus ego et prope me Viscus Thurinus et infra,
    si memini, Varius; cum Seruilio Balatrone
    Vibidius, quos Maecenas adduxerat umbras.
    Nomentanus erat super ipsum, Porcius infra,
    ridiculus totas semel absorbere placentas;

    Nomentanus ad hoc, qui, siquid forte lateret,
    indice monstraret digito;

    El dedo tercero es el “del medio” “medius”, o el grande (summus), como también se llama en latín. ¿Por qué San Isidoro y los romanos le llaman impudicus, infamis, famosus? San Isidoro lo explica a medias, aunque sus lectores saben perfectamente a qué se refiere. Con él, hace dos mil cuatrocientos años como hoy en día se hacía el feo, insultante y obsceno gesto de “la peineta” que tanta extensión ha adquirido en los últimos tiempos. Consiste en, manteniendo los cuatro dedos cerrados, levantar el medio en una clara representación del pene y los testículos; gesto vulgar que hemos de leer en términos vulgares como “vete a tomar por culo”. A este asunto he dedicado  todo un artículo. Véase:  https://www.antiquitatem.com/digitus-impudicus-dedo-obsceno-peineta .

    Al cuarto se le llama “anular”, de “anularis” y éste de “anulus”, anillo, (en latín también honestus y medicus) porque en él según dice S. Isidoro se lleva el anillo.

    Anillo procede del latín  anĕllus,(anillito) diminutivo de  anulus (anillo)  y este a su vez de anus, aro, anillo, de forma circular). Resulta evidente, pues,  por qué se llama así al “Orificio en que remata el conducto digestivo y por el cual se expele el excremento” (RAE)..

    El nombre de este dedo se merece todo un artículo propio, porque es mucha la literatura antigua dedicada a los anillos de los romanos, y a los dedos y mano en la que ha de llevarse. Y no menos interesante es analizar por qué se le llama “dedo medicinal o dedo del médico”. San Isidoro nos da una explicación simple, que puede no ser suficiente. Aulo Gelio, Macrobio, Plinio nos dan noticias curiosas mejor que interesantes sobre este dedo. Lo trataré también en un artículo independiente próximamente.

    El quinto se llama “ultimus”, “nimius” y “minimus” en latín y “meñique” en castellano precisamente por ser el más pequeño. La Real Academia Española explica el término como “Cruce de menino, niño, y mermellique o *margarique, vars. de margarite, procedentes del fr. ant. margariz, renegado, traidor, papel a veces atribuido a este dedo en dichos y consejas). En todo caso relacionado con minino, menino y estos con minimus, el más pequeño. En inglés es igual de evidente “Little finger”, así como en francés “petit doigt”, en alemán klein Finger, mignolo en italiano, en catalán dit petit, dedinho en gallego,

    También se le llama “auricularis”, auricular, de auricula, oreja, por su adaptación para la función de hurgarse en los oídos.

  • El ruido con que ruge la ronca catarata

    La palabra española “ruido” deriva de la latina «rugitus», “rugidus”, de donde procede también el cultismo “rugido”. El ruido es un sonido desagradable al oído y molesto para el espíritu. Existen, por ello, numerosas asociaciones y movimientos que luchan contra lo que también se llama “contaminación acústica”.

    Vivimos realmente en una sociedad y cultura muy ruidosa como consecuencia del constante trasiego y movimiento a que estamos sometidos, de la actividad laboral e industrial y de algunas costumbres sociales como la afición a la música y grandes conciertos al aire libre.

    Podemos pensar, sin duda con exactitud, que la vida de los antiguos  en general  era menos ruidosa y más sosegada, pero de ninguna forma esto puede significar que no sufran también las consecuencias del ruido molesto y enervante.

    Interesado en algún momento por conocer mejor la incidencia del ruido en la vida de los antiguos, fui recabando información diversa. Son numerosos los textos que de ello nos informan.

    Uno de los más conocidos y citados se refiere a  Síbaris, ciudad griega del sur de Italia que allá por el año 600 antes de Cristo habría prohibido el ejercicio en el interior de la ciudad de oficios tales como herrero, calderero, carpintero que con su martilleo y ruido molestan el sueño y descanso de los ciudadanos; también habrían prohibido la cría de gallos que anuncian temprano el nuevo día. Nos lo cuenta, por ejemplo,  Ateneo de Náucratis (siglo II-iii d. J.C.), en su libro “Los Deipnosofistas, XII 518 C-D” o “El Banquete de los sofistas”, o “El Banquete de los eruditos” (que con estos títulos se conoce y cita).  Nos lo cuenta en XII 518 C-D:

    Véase… https://www.antiquitatem.com/el-ruido-en-la-antiguedad-sibaris-sordos

    No nos extraña, pues, que sibaritas, además de habitantes de Síbaris, hay pasado también a designar a toda persona de gustos exquisitos amante del placer.

    La fantasía popular ha adjudicado numerosas extravagancias a los “sibaritas” y tal vez las citadas sean alguna de ellas a las que se deba dar poco crédito, pero, el hecho de que los antiguos se refieran a ellas, es la evidencia de que el ruido fue una preocupación y en algún sentido podríamos considerar la prohibición citada como el primer caso de protolegislación acústica.

    Muy conocido y citado es también el poema  57 del libro XII de Epigramas del poeta satírico Marcial, de origen hispano, en el que nos cuenta cómo cuando está harto y cansado de los muchos ruidos de la ciudad, Roma, se marcha a su pequeña finca en el campo.

    También se cita una carta del filósofo y naturalista Séneca, asimismo de origen hispano, a su amigo Lucilio en el que se queja amargamente de todos los ruidos que ha de sufrir por vivir precisamente encima de unos baños, a los que tan aficionados son los romanos. Se trata de la carta número 56 “Ad Lucilium”.

    Menos citados son  unos versos del también satírico Juvenal en los que se queja del ruido que las ruedas de los carros hacen al girar en una encrucijada de calles. Lo hace en Saturae, III, 236-237.

    Pero el texto sin duda más profusamente citado es uno de Plinio el Viejo (23-79) el naturalista que murió víctima de su curiosidad en la erupción del Vesubio que destruyo Pompeya, en el que presuntamente afirma en su obra Naturalis Historia,( Historia Natural) que los pueblos que habitan junto a las cataratas del río Nilo son sordos como consecuencia del fragor y ruido que produce el agua al caer.

    El pasaje es citado en centenares, miles tal vez, de libros, artículos, blogs, páginas web, documentos de instituciones, documentos de asociaciones médicas, de juristas, de ciudadanos, de departamentos hospitalarios y hasta en alguna tesis doctoral. Pero en ninguno de ellos se da la referencia exacta del texto, indicando el libro concreto de los 37 que constituyen la obra, ni el capítulo ni el párrafo. Tan sólo se repica una y otra vez una referencia general que en español suele ser, con alguna pequeña variación:

    Plinio el viejo en su Historia Natural dice, ( menciona, hace notar, observa,) que las personas que vivían cerca de las cataratas del Nilo quedaban sordas¨.

    En inglés la afirmación suele ser del tipo “Pliny the Elder in his Natural History mentioned persons living near the cataracts of the Nile were strucken deaf”.

    En algún caso se completa la información  añadiendo un “todos los habitantes” generalizador e incluso hay quien especifica que “Plinio observa” como si lo hubiera hecho personalmente o todavía hay quien en su afán de concreción informa de que se trataba de los pescadores de la zona, pero en ningún caso dando la referencia concreta de la fuente, como es obligado a la hora de citar textos antiguos y modernos.

    He intentado por mi parte localizar el pasaje concreto, el topos o lugar en el que Plinio hace esta afirmación. He de confesar con toda humildad que no lo he encontrado, a pesar de revisar todos y cada uno de los 37 libros,( en sentido antiguo), que constituyen, como decía, la enciclopedia de Plinio. Estaría muy agradecido en consecuencia a quien pudiera facilitarme esta información, que me temo que es errónea.

    Pronto sospeché del error de esta cita al atribuir a Plinio una afirmación en su obra Naturalis Historia que realmente no existe. Confirmó mi sospecha el feliz encuentro con un curioso libro del abate Don Secundo Lancellotti titulado “Farfalloni de gli Antichi Historici”  (Sinsentidos, disparates de los historiadores antiguos) publicado en Venecia en 1636 en el que critica lo que considera enormes errores o disparates de los antiguos.

    Precisamente el segundo “farfallone” o “sinsentido” de que trata lo titula “Che que  popoli, c’habitano appresso le Catadupe del Nilo sieno tutti sordi” (Sobre el que los pueblos que habitan junto a las Cataratas del Nilo son todos sordos).

    El abate Lancelloti no atribuye esta afirmación a Plinio, sino a Cicerón, como más adelante comentaré y en el inicio del comentario dice algo de enorme interés para el caso que nos ocupa que no me resisto a transcribir literalmente en italiano y luego en español:

    Acquistarono gli Scrittori Antichi tanta riputatione appresso i posteri, e persevera in modo, che non solamente di Pittagora, ma della maggior parte d’essi, par quasi che basti l’ Ipse dixit. Ha detto questa, o quella cosa questo o quell’ Auttore, dunque vera, non si cerchi più oltre. E cosí i loro FARFALLONI sono ammirati, citati, trascritti per marauiglie grand.

    Adquirieron los escritores antiguos tanta reputación entre los posteriores, e incluso continúa, que no solamente de Pitágoras sino de la mayor parte de ellos, como que basta el Ipse dixit. Ha dicho esta o aquella cosa este o aquel autor, pues es verdad y no se mire ningún otro. Y así sus disparates son admirados, citados, transcritos como grandes maravillas
     

                      

                    

    El mismo abate Lancellotti hace referencia en este “farfallone” a Cicerón (106 a.C-43 a.C), que en su obra “De Republica, 6,19“, en el famoso pasaje del Somnium Scipionis (el sueño de Escipión), hablando  del sonido que produce el movimiento de las esferas del cielo, dice que no podemos oírlo nosotros, porque debido a su frecuencia  nuestros oídos  se han vuelto sordos y que de todos los sentidos el del oído es el más grosero y obtuso. Y pone como ejemplo para confirmarlo el de las gentes que viven junto a las cataratas del Nilo, que se han quedado sin oído debido al estrépito de la caída del río.

    Saturados los oídos de los hombres con este sonido, ensordecieron; pues no hay en  vosotros sentido más torpe, como allí donde el Nilo  se precipita desde las altas montañas en las que se llaman cataratas, la gente que habita aquel lugar, carece del sentido de la audición por el fragor del ruido.

    'Hoc sonitu oppletae aures hominum obsurduerunt; nec est ullus hebetior sensus in vobis, sicut, ubi Nilus ad illa, quae Catadupa nominantur, praecipitat ex altissimis montibus, ea gens, quae illum locum adcolit, propter magnitudinem sonitus sensu audiendi caret. (Cic. De Republica, 6,19)

    Esta sí es una cita contrastada. Ahora bien, ¿por qué ha tenido menos éxito Cicerón, entre los científicos apenas ninguno, que la cita apócrifa de Plinio? Tal vez porque la condición de naturalista y por tanto científico de Plinio da más autoridad que lo que dice un retórico como Cicerón, a fin de cuentas excesivamente locuaz como buen abogado.

    Pero el hecho de que lo cite Cicerón es prueba de que  esta opinión, disparatada según Lancellotti, estaba extendida entre las personas cultas de Roma del siglo I antes de Cristo.

    Pues bien, volviendo a Plinio diremos que en su notable enciclopedia Historia Natural hace referencia, como es lógico, a las Cataratas del Nilo e incluso a su ruido ensordecedor, pero de ninguna manera en los términos en los que lo hace la cita que estamos comentando:

    En  Naturalis Historia, lib.V, 10, 54 dice: 

    Luego tras chocar con  unas islas, e interrumpido por otros tantos obstáculos, finalmente encerrado por los montes, es empujado como un torrente, con las aguas aceleradas hasta el lugar de los Etíopes, que se llaman Catadupas (cataratas); encerrado de nuevo en un canal  entre peñascos, se cree que no fluye sino que se despeña con inmenso fragor.

    subinde insulis impactus, totidem incitatus inritamentis, postremo inclusus montibus, nec aliunde torrentior, vectus aquis properantibus ad locum Aethiopum, qui Catadupi vocantur, novissimo catarracte inter occursantes scopulos non fluere inmenso fragore creditur, sed ruere.

    En  Natualis Historia, lib. VI, 35, 181 dice:

    Este conquistó ciudades …..Attena, Stadisse, en donde el Nilo, precipitándose, quita con su fragor a sus habitantes la audición. También conquistó Napata.

    is oppida expugnavit … Attenam, Stadissim, ubi Nilus praecipitans se fragore auditum accolis aufert. diripuit et Napata.

    Por lo demás otros autores, como el propio Séneca (4 a.C.-65 d. C.),  hace referencia en sus Quaestiones Naturales,. 4,2,5  a las cataratas del Nilo y a su ruido ensordecedor:

    … finalmente, superados los obstáculos, sin terreno, cae en una enorme profundidad con enorme estrépito del lugar. Una colonia, colocada allí por los Persas, no pudo soportar el ruido anulados  sus oídos por el continuo fragor, por lo que hubieron de ser traslados a otro lugar más tranquilo.”

    …tandemque eluctatus obstantia in uastam altitudinem subito destitutus cadit cum ingenti circumiacentium regionum strepitu. Quem perferre gens ibi a Persis collocata non potuit obtusis assiduo fragore auribus et ob hoc sedibus ad quietiora translatis

    Por cierto, que esta idea del traslado de la colonia o ciudad lo repite el mismo Séneca en la famosa Epístola LVI  a Lucilio citada más arriba.

    No es fácil entender cómo se hace profusamente una cita cuestionable mientras no se utilizan otras varias que confirman lo que en el fondo se pretende: que los antiguos griegos y romanos eran conscientes de los perjuicios que para la audición representa un elevado nivel de ruido, sea producido por el propio ser humano o por la naturaleza.

    Tampoco es fácil entender cómo se ha esgrimido como “argumento de autoridad” una cita sin comprobar previamente su existencia.

    Al menos de todo ello debemos  sacar algunas conclusiones:

    1.  El “argumento de autoridad” ha de basarse ante todo en fuentes  reales y contrastadas. Es decir, debe existir la fuente.

    2.  Las fuentes, por mucha autoridad que tenga su autor, han de ser sometidas a crítica textual y también científica. Los errores científicos existieron en la Antigüedad y también en la actualidad, incluso publicados por autores y revistas científicas de prestigio.

    3. La multiplicación y repicación de una misma cita (hoy tarea de gran facilidad con los medios informáticos) no aumenta su  autoridad;  si la cita realmente no existe, lo que demuestra es el poco rigor con el que generalmente se actúa .

  • El primer poema antiguo muy misógino

    En el mundo antiguo, en el griego y romano, la mujer no tiene presencia en la vida política y aun social salvo muy raras excepciones.

    El gineceo (del griego γυναικεῖον (gynaikeion,  de γυνή (gyné), mujer ,  y  οἰκίον, oikion, casa)  era el espacio doméstico al que quedaban reducidas las mujeres limitadas a las tareas de la casa y a la procreación (véase https://www.antiquitatem.com/lanam-fecit-epitafio-matrona-romana

    Nota: en oposición androceo, (del lat.  androecium, y este del gr. ἀνήρ, ἀνδρός, aner, andros,hombre, varón, y οἰκίον, oikion, casa) será el espacio para los hombres.

    La visión que de la mujer nos dan los textos literarios antiguos es en su enorme mayoría misógina y de desprecio de la mujer.

    Nota: misoginia: μισογυνία; 'odio a la mujer' o desprecio a la mujer;   del griego  μισόγυνος, misoginos, y este  de μισέω (miseo), "detestar, odiar", y  γυνή (gyné), "mujer".

    No todos los textos referentes a la mujer son misóginos ni toda la cultura y sociedad griega. Desde luego, en la religión y mitología griega, junto al mito de Pandora como introductora en la humanidad de todos los males (similar, pues, al papel de Eva en el Paraiso judeo cristiano), está también el papel relevante de numerosas diosas y heroínas. Pero por lo general, como decía, lo que se trasluce es una visión muy machista.

    Semónides  de Amorgos (ss. VII – VI a. C.), que según la tradició nacio en la isla de Samos y luego marchó a organizar  la colonia de Amorgos en las Cícladas, es un poeta satírico de poca calidad del que se conservan apenas 29 fragmentos.

    Los manuales más técnicos de literatura le llaman “poeta yámbico”, aunque el término no tiene un significado absolutamente específico en cuanto a contenidos o forma de ese tipo de poesía,

    Uno de los fragmentos más largos es el Fragmento 7, del que se conservan 118 versos. Es el poema más famoso de Semónides por su chocante, hoy diríamos aberrante,  misoginia, uno de los ejemplos más antiguos. Ya Hesíodo, poco antes, nos ofreció también una visión misógina y despectiva con la mujer en su Teogonía y en su Los trabajos y los diás.

    El famosos poema de Semónides se suele llamar Yambo de las mujeres.

    En este poema se da una visión sobre los diversos tipos de mujer que choca frontalmente con nuestra sociedad moderna y nos  produce un enorme malestar. Pero que sea rechazable no quiere decir que no deba ser conocido, entre otras cosas porque es necesario conocer el origen y uso a lo largo del tiempo de estos tópicos sociales, que tienen luego su reflejo también en la obra literaria, y en segundo lugar porque sigue habiendo todavía personas con ideas muy parecidas o próximas a las de Semónides a las que conviene poner ante el espejo del tiempo.

    Por otra parte, aunque su calidad literaria sea más bien escasa, el documento  nos ayuda a conocer el pensamiento griego.

    Para ser justos, habremos de decir que Semónides también es crítico y ácido con los hombres. Así por ejemplo en el Fragmento 1D, que reproduzco también al final de este artículo, sobre la vulnerabilidad del hombre. En realidad,como tantos críticos amargos, el de Amorgos parece estar enfadado con el mundo entero.

    Por otra parte, no es tan original; su comparación de los diversos géneros de mujer con los animales, bien sea por su parecido físico o por su comportamiento, enlaza con el mundo de la “fábula” en la que los vicios y virtudes humanos se encarnan en animales parlantes, género que a su vez enlaza con algunos mitos, como el de Prometeo, que repartió las cualidades entre  muchos animales y se quedó sin materia prima para los hombres y por ello tuvo que cambiar la apariencia de muchos animales por la de hombres, que sin embargo conservaban su espíritu animal. Incluso tal vez se inspirará en algún cuento popular.

    En el poema podemos establecer dos partes: en la primera nos dice que dios hizo  diez diversos tipos de mujeres, que él describe haciéndolas proceder de  ocho animales: el perro, el asno, el cerdo, el zorro, la comadreja, el simio, la yegua y la abeja y de  dos elementos naturales: el mar y la tierra.  La comparación o identificación es con los aspectos negativos de estos animales; tan sólo tiene una visión positiva y elogiosa de la abeja, que es trabajadora y prudente. Por otra parte la comparación es exclusivamente con la función o tareas domésticas que se le adjudican en la sociedad griega. Por eso al único tipo que no censura es el que garantiza y trabaja por la prosperidad de la casa, del oikos (οἰκοs).

    Nota: por cierto que la palabra “economía” tiene su origen precisamente en el término griego οἰκονομία (oikonomía), compuesto de oikos (οἰκοs), casa, y νομία (nomía), de νομοs, nomos, norma, ley, principio. Así que la economía en principio es la ciencia de la administración de la casa.

    En la segunda parte extrae la lección moral, después de asegurar:

    «Así pues, Zeus creo este enorme mal, las mujeres»

    Ζεὺς γὰρ μέγιστον τοῦτ’ ἐποίησεν κακόν, γυναῖκας·

    Semónides recoge estas comparaciones sin profundidad psicológica alguna de los tópicos que la sociedad de hombres de su tiempo utiliza; imaginemos los banquetes y celebraciones de hombres en los que, entre otros, estos serían temas de conversación y chistes machistas de este tipo.
    Es más,  probablemente este poema está escrito precisamente para el simposium, un espacio exclusivamente masculino, o comida sólo de hombres. que tanto complacían a los griegos. en los que la utilización de tanto tópico injusto y machista, expresión del poder sexual masculino, haría las gracias de los machos comensales. En realidad lo que están criticando es la transgresión de la conducta que ellos esperan de la esposa sumisa y doméstica.

    Pero también podemos pensar que los vicios y conductas que se critican: la gula, la obesidad, la fealdad, la torpeza, la histeria, la volubilidad, la pereza, la inercia, la malicia, la perversidad, la vanidad, la presunción o la lujuria,  son propios de hombres y mujeres  si bien, para el hombre machista son más reprobables en la mujer, cuya actividad se debe centrar en la prosperidad de la casa y de la familia. Es decir, esta crítica en las mujeres también obligaba a los hombres a ser críticos con estas actitudes en sí, las practicara quien las practicara.

    Claro que en esta guerra de sexos, también a veces las mujeres formulan tópicos y lugares comunes de semejante inexactitud sobre los hombres. Y estas competiciones, desde luego, son muy antiguas y han perdurado a lo largo los siglos.

    Desde luego es esta una visión de su época más prosaica y pegada a la realidad del momento que la de la épica de Homero, con sus bellas y graciosas mujeres de los héroes guerreros.

    Desgraciadamente, estos tópicos y otros varios (recordemos la frecuente comparación con la serpiente en la cultura occidental a partir del episodio de Eva en el Paraiso Terrenal)  se siguen utilizando hasta nuestros días en canciones populares de todos los tiempos en todas partes, en perlas machistas inmersas en cualquier contexto, en chistes frecuentes de mal gusto e incluso en algún tratado de apariencia más seria. Podríamos ofrecer centenares de citas. Desde luego no son infrecuentes en las reuniones tabernarias de hombres.

    Ofrezco el texto en la versión en español del gran helenista Carlos García Gual en su libro Antología de la poesía lírica griega.Siglos VII-IV. Madrid. Alianza.1983

    Yambo de las mujeres

    De modo diverso la divinidad hizo el talante de la mujer
    desde un comienzo. A la una la sacó de la híspida cerda:
    en su casa está todo mugriento por el fango,
    en desorden y rodando por los suelos.

    Y ella sin lavarse y con vestidos sucios,
    revolcándose en estiércol se hincha de grasa.

    A otra la hizo Dios de la perversa zorra,
    una mujer que lo sabe todo. No se le escapa
    inadvertido nada de lo malo ni de lo bueno.
    De las mismas cosas muchas veces dice que una es mala,
    y otras que es buena. Tiene un humor diverso en cada caso.

    Otra, de la perra salió; gruñona e impulsiva,
    que pretende oírlo todo, sabérselo todo,
    y va por todas partes fisgando y vagando
    y ladra de continuo, aun sin ver nadie.
    No la puede contener su marido, por más que la amenace,
    ni aunque, irritado, le parte los dientes a pedradas,
    ni tampoco hablándole con ternura,
    ni siquiera cuando está sentada con extraños;
    sino que mantiene sin pausa su irrestañable ladrar.

    A otra la moldearon los Olímpicos del barro,
    y la dieron al hombre como algo tarado. Porque ni el mal
    ni el bien conoce una mujer de esa clase.
    De las labores sólo sabe una: comer.
    Ni siquiera cuando Dios envía un mal invierno,
    por más que tirite de frío, acerca su banqueta al fuego.

    Otra vino del mar. Ésta presenta dos aspectos.
    Un día ríe y está radiante de gozo.
    Cualquiera de fuera que la ve en su hogar la elogia:
    No hay otra mujer más agradable que ésta
    ni más hermosa en toda la tierra.
    Al otro día está insoportable y no deja que la vean
    ni que se acerque nadie; sino que está enloquecida
    e inabordable entonces, como una perra con cachorros.
    Es áspera con todos y motivo de disgusto
    resulta tanto a enemigos como a íntimos.
    Como el mar que muchas veces sereno
    y sin peligro se presenta, alegría grande a los marinos,
    en época de verano, y muchas veces enloquece
    revolviéndose en olas de sordo retumbar.
    A éste es a lo que más se parece tal mujer
    en su carácter: al mar que es de índole inestable.

    Otra procede del asno apaleado y gris,
    que a duras penas por la fuerza y tras los gritos
    se resigna a todo y trabaja con esfuerzo
    en lo que sea. Mientras tanto come en el establo
    toda la noche y todo el día, y come ante el hogar.
    Sin embargo, cuando se trata del acto sexual,
    acepta sin más a cualquiera que venga.

    Y otra es de la comadreja, un linaje triste y ruin.
    Pues ésta no posee nada hermoso ni atractivo,
    nada que cause placer o amor despierte.
    Está que desvaría por la unión de Afrodita,
    pero al hombre que la posee le da náuseas.
    Con sus hurtos causa muchos daños a sus vecinos,
    y a menudo devora ofrendas destinadas al culto.

    A otra la engendró una yegua linda de larga melena.
    Ésta evita los trabajos serviles y la fatiga,
    y no quiere tocar el mortero ni el cedazo
    levanta ni la basura saca fuera de su casa,
    ni siquiera se sienta junto al hogar para evitar
    el hollín. Por necesidad se busca un buen marido.
    Cada día se lava la suciedad hasta dos veces,
    e incluso tres, y se unta de perfumes.
    Siempre lleva su cabello bien peinado,
    y cardado y adornado con flores.
    Un bello espectáculo es una mujer así
    para los demás, para su marido una desgracia,
    de los que regocijan su ánimo con tales seres.

    Otra viene de la mona. Ésta es, sin duda,
    la mayor calamidad que Zeus dio a los hombres.
    Es feísima de cara. Semejante mujer va por el pueblo
    como objeto de risa para toda la gente.
    Corta de cuello, apenas puede moverlo,
    va sin trasero, brazos y piernas secos como palos.
    ¡Infeliz, quienquiera que tal fealdad abrace!
    Todos los trucos y las trampas sabe
    como un mono y no le preocupa el ridículo.
    No quiere hacer bien a ninguno, sino que lo que mira
    y de lo que todo el día delibera es justo esto:
    cómo causar a cualquiera el mayor mal posible.

    A otra la sacaron de la abeja. ¡Afortunado quien la tiene!
    Pues es la única a la que no alcanza el reproche,
    y en sus manos florece y aumenta la hacienda.
    Querida envejece junto a su amante esposo
    y cría una familia hermosa y renombrada.
    Y se hace muy ilustre entre todas las mujeres,
    y en torno suyo se derrama una gracia divina.
    Y no le gusta sentarse con otras mujeres
    cuando se cuentan historias de amoríos.
    Tales son las mejores y más prudentes
    mujeres que Zeus a los hombres depara.
    Y las demás, todas ellas existen por un truco
    de Zeus, y así permanecen junto a los hombres.

    Pues éste es el mayor mal que Zeus creó:
    las mujeres. Incluso si parecen ser de algún provecho,
    resultan, para el marido sobre todo, un daño.
    Pues no pasa tranquilo nunca un día entero
    todo aquel que con mujer convive,
    y no va a rechazar rápidamente de su casa al hambre,
    odioso compañero del hogar, dios de mal temple.

    Cuando piensa un hombre gozar de mejor ánimo
    en su hogar, por gracia de los dioses o fortuna humana,
    encuentra ella un reproche y se arma para la batalla.
    Pues donde hay mujer no puede recibirse con agrado
    ni siquiera a un huésped que acude a la casa.
    La que parece, en efecto, que es la más sensata,
    Ésa resulta ser la que más ofende a su marido,
    y mientras anda él de pasmarote, sus vecinos
    se ríen a su costa, viendo cuánto se equivoca.

    Cada uno hará elogios recordando a su propia
    mujer, y censuras cuando evoque a la de otro.
    ¡Y no advertimos que es igual nuestro destino!
    Porque éste es el mayor mal que Zeus creó,
    y nos lo echó en torno como una argolla irrompible,
    desde la época aquella en que Hades acogiera
    a los que por causa de una mujer se hicieron guerra.

             *************

    Fragmento 1 D
    Indefensión y vulnerabilidad del hombre 

    Hijo mío,  Zeus tonante dispone el fin de todo lo existente  y lo dispone como quiere. Los hombres carecen de entendimiento. Vivimos el día a día  como animales, ignorantes por completo del final que  la divinidad dará a cada cosa. La esperanza y la convicción  alimentan a todos y mientras tanto se lanzan a empresas imposibles. Unos aguardan la llegada de un día determinado, otros esperan que pasen rodando  los años. Pero no hay mortal que no espere llegar con los años  a conseguir  riqueza y fortuna; pero la decrépita vejez  les llega  mucho antes de que logren obtener su meta. Otros son consumidos  por  penosas enfermedades. Otros, aniquilados por Ares, los proyecta Hades bajo la tierra negra. Algunos, en alta mar, zarandeados por la tormenta y los golpes de las negras olas, encuentran la muerte  cuando tratan de sobrevivir. y hay otros incluso  que, empujados por su triste destino, se cuelgan de una soga  y abandonan voluntariamente la luz del sol. Así que nada existe sin daño, sino que las formas de muerte son incontables  y las penas y las desgracias de los hombres son imprevisibles. ¡Ojalá me escucharan! No desearíamos tantas desdichas ni entre tantos duros dolores nos desgarraríamos el alma.
     

  • Adriano, un emperador muy popular

    Los baños públicos o termas son un elemento indispensable en el concepto de ciudad, de urbe, (del latín urbs, ciudad) de los romanos. Construyeron muchas ciudades en el territorio de su Imperio y en todas ellas no faltaban ni el Foro o plaza, algún templo, la basílica o palacio de usos múltiples, el teatro o anfiteatro y los baños o termas.

    Adriano, el emperador viajero, hispano de origen, es uno de los considerados como “buenos emperadores”.  Entre las virtudes que le acompañaban estaban la simpatía y cercanía al pueblo, a la plebe.

    Dicen sus biógrafos que solía acudir a los baños públicos como un ciudadano más y se cuenta una anécdota al respecto que paso a relatar, no sin antes hacer una pequeña reflexión.

    Adriano es un emperador culto, de ideas mezcla de estoicismo y epicureísmo, como muchos otros romanos,  con cierta chispa o gracia, como refleja la anécdota.

    La segunda consideración es la afirmación de que los baños eran un elemento importante en la cohesión social, abiertos a todos los ciudadanos que dispusieran de una pequeña cantidad para pagar el tiket  de entrada.

    Dice la anécdota, cien veces repetida, generalmente sin ofrecer la fuente antigua que ahora sí pongo a disposición del lector:

    Historia Augusta;  Aelius Spartianus: De vita Hadriani, 17:

    Superó a todos los reyes por sus regalos.  Se bañó frecuentemente y con todos. De ello se hizo famosa una graciosa anécdota surgida en los baños: en cierta ocasión vio a cierto soldado veterano que había conocido en el ejército, frotándose en la pared la espalda y el resto del cuerpo. Le preguntó por qué se dedicaba a rascarse en el mármol. Cuando oyó que hacía esto precisamente porque no tenía esclavo, le regaló unos esclavos con todos sus gastos. Pero cuando al otro día muchos ancianos se restregaban en la pared para provocar la generosidad del emperador, mandó llamarlos y les dijo que se frotaran mutuamente  unos a otros.

    omnes reges muneribus suis vicit. publice frequenter et cum omnibus lavit.  ex quo ille iocus balnearis innotuit: nam cum quodam tempore veteranum quendam notum sibi in militia dorsum et ceteram partem corporis vidisset adterere parieti, percontatus, cur se marmoribus destringendum daret, ubi audivit hoc idcirco fieri quod servum non haberet, et servis eum donavit et sumptibus.  verum alia die cum plures senes ad provocandam liberalitatem principis parieti se adtererent, evocari eos iussit et alium ab alio invicem defricari.

    Ayer como hoy, siempre hay un numeroso grupo de individuos que esperan de los demás lo que podrían conseguir con su esfuerzo y organización. Aunque Adriano sin duda no lo pretendió, este es un buen mensaje para todos aquellos que esperan de los poderosos la solución de sus problemas.

    Nota 1: La palabra  termas  viene del latín thermae (baños públicos) y esta del griego θερμός (thermos = caliente).  A su vez la palabra griega θερμός viene de la raíz indoeuropea *gwher , que dio  por ejemplo fornus, de donde “horno”. 

    Nota 2: Entenderemos mejor el texto si conocemos que las termas antiguas o baños, de las que en otra ocasión hablaré más extensamente, eran también un gimnasio y  lugar de masajes, que se aplicaban con aceite.  La capa de aceite más las células muertas de la piel eran retiradas con un raspador o rascador llamado en latín strigilis, en castellano estrígil, en forma de pequeño cuchillo curvo. El soldado de la anécdota, sin esclavo que le pasase el estrígil, se rascaba en la pared. Tan frecuente era su uso que quedó inmortalizado en la famosa estatua de Lisipo (escultor de la corte de Alejandro) conocida como “Apoxiomenos” , ἀποξυόμενος , el Raspador,  (del griego  ἀποξὐω / apoxúô, "raspar", ).

    Aunque en este blog apenas si utilizo imágnes, convencido de la fuerza evocadora de la palabra, reproduzco una imagen de la copia romana en mármol del famoso “Apoxiomenos” existente en el Museo Pio-Clementino de Roma ; el original en bronce, como tantos otros se perdió. La ota fotografá es de un estrígil o rascador.

                     

     

  • Origen de las palabras minuto y segundo.

    Tal vez algún lector se haya preguntado alguna vez por cuestión aparentemente tan irrelevante como el origen de los nombres “minuto” y “segundo” como divisores de la hora. Ningún conocimiento carece de valor.

    La historia empieza en Sumer”  es el título de una famosa obra de Noah Kramer publicada en los años cincuenta del siglo pasado. Los Sumerios fueron pioneros en la escritura, astronomía, matemáticas, etc. De ellos aprendieron muchas cosas los egipcios y de ambos (sumerios y sus descendientes en la zona, babilonios, persas, etc.; y egipcios) aprendieron los griegos y los restantes pueblos del Mediterráneo.

    En Sumer hay algún indicio de sistema numeral quinquenal o de base 5, relacionado sin duda con los cinco dedos de la mano. Utilizaron también un sistema duodecimal, de base 12,  (contaban señalando con el dedo pulgar 3 falanges en cada uno de los cuatro dedos restantes) relacionado con las doce lunas del año… Utilizaron un sistema decimal, de base 10, relacionado con los diez dedos de las manos.

    Utilizaron también curiosamente un sistema sexagesimal, sin que sepamos exactamente su origen. Se ha pensado que este sistema facilitaba las equivalencias entre el decimal y el duodecimal, ya que los divisores de 60 son el 1, 2, 3, 4, 5, 6, 10, 12, 20, 30, 60.

    Pues bien, a partir de los sistemas duodecimales y sexagesimales, desde los planteamientos sumerios y con el desarrollo en Egipto y Grecia, se estableció la división del tiempo en horas, estas  en minutos y estos en segundos. Y este es el sistema que seguimos empleando.

    El mismo sistema se aplicó a la división del espacio.

    Así  que las actuales medidas de los ángulos en grados y minutos, la de la esfera del reloj o medida del tiempo o la del globo terráqueo  con sus coordenadas de longitud y latitud tienen su origen en el sistema numeral inventado por los sumerios y babilonios hace 4.000 años.

    Eratóstenes, matemático y astrónomo griego (c. 276-194 a.C.) usó el sistema sexagesimal para dividir el círculo en 60 partes o grados (la palabra latina gradus significa paso) y creó las líneas paralelas horizontales de este a oeste para señaliza la latitud.

    Un siglo después Hiparco creó un sistema de líneas verticales que iban de norte a sur y dividían la esfera en 360  grados. 

    A mediados del siglo II d.C. Claudio Ptolomeo desarrolló los trabajos de Hiparco  y dividió los 360 grados en 60 partes más pequeñas cada uno en su obra Almagesto. A estas fracciones les llamó “partes minutae primae”, es decir, ”primeras partes pequeñas”. Volvió a fraccionar estas partes primeras en otras 60 más pequeñas y las llamó “partes minutae secundae”, es decir “segundas partes pequeñas”.

    A la primera fracción, a las “partes minutae primae” se les acabó llamando “minutae”, “las pequeñas”, de dónde deriva nuestra palabra “minuto”.

    A la segunda fracción, las “partes minutae secundae”, “segundas partes pequeñas”, se les acabó llamando “las segundas”,y de ahí deriva el “segundo”.

    Nota: Ptolomeo escribió su obra en griego y se llamaba Μαθηματικὴ Σύνταξις (Mathēmatikē Syntaxis) , Composición matemática. En latín se la conocía como Syntaxis mathematica. Luego se le llamó ‘Ἡ Μεγάλε Σύνταξις Hē Megalē Syntaxis , La gran sintaxis, el gran tratado.

    El superlativo del adjetivo griego μεγάλε, megale, grande, es μεγίστη, μέγιστος , megiste, megistos, (el más grande). La palabra Almagesto es la forma arabizada, con el artículo o presentador “al-“ del superlativo  griego μεγίστη: al-majisṭī (المجسطي). Gerardo de Cremona tradujo este libro del árabe al latín en la famosa escuela de Toledo en el año 1175, con lo que obtuvo una gran importancia en el mundo científico europeo. 

    Por lo demás, la división de las horas en 60 minutos y los minutos en sesenta segundos sólo se generalizó en su  uso mucho más tarde, cuando el hombre fue capaz de construir relojes mecánicos que pautasen esa duración, es decir, a partir del siglo XVI, XVII…

    No deja de ser una curiosidad interesante cómo en la necesaria división de los segundos ya no utilizamos el sistema sexagesimal sino el decimal: hablamos de décimas de segundo y centésimas y milésimas de segundo…  Sirva esta coexistencia actual de sistemas de numeración como prueba  de la posible coexistencia también del sistema duodecimal, el decimal y el sexagesimal en la antigua Sumeria.

    Sobre la división del tiempo de los griegos y romanos en horas hablaré en otra ocasión. Es suficiente ahora con conocer que en la mitología griega, Ὣραι (Horai) en un principio eran las diosas que marcaban el paso de las estaciones y fueron evolucionando hasta ser doce, una para cada una de las doce divisiones del día.

  • Digitus impudicus (el dedo impúdico, el dedo obsceno)

    Cada uno de los dedos de la mano tiene su propio nombre: pulgar, índice, corazón o medio, anular y meñique. Al tercero, al corazón o medio, también se le llama “digitus impudicus” “dedo obsceno”. ¿Por qué?

    San Isidoro nos lo explica en su obra las Etimologías, XI, 71:

    El tercero (se llama) impúdico, porque muchas veces se expresa con él la vejación del insulto

    Tertius impudicus, quod plerumque per eum opprobrii insectatio exprimitur.

    La mano con sus dedos es sin duda el instrumento que más “a mano” (valga el juego de palabras) tiene el hombre para ayudarse en algunas funciones:  con los dedos señala y marca, con los dedos cuenta, con los dedos habla (leguaje gestual), con los dedos amenaza e insulta.

    Hay un signo que viene de la antigua Grecia consistente en extender el dedo corazón o medio de la mano manteniendo los restantes apretados,  con lo que se construye una figura que representa al pene entre los testículos. En la Antigüedad era un signo apotropaico y también obsceno.

    Apotropaico porque aleja “el mal de ojo”,  (del griego ἀποτρέπω, apotrépō, "apartar", alejar), de ἀπό (apó, "lejos") y τρέπω (trépō, "girar"), palabra que significa precisamente “alejadora, apartadora”, en este caso de males y calamidades.

    Una figura similar, que representa  lo mismo,  es la higa o figa:  del puño cerrado de la mano sobresale la punta del dedo pulgar entre el corazón y el índice o cruzar los dedos corazón e índice. 

    Nota: fica o higa corresponde a la palabra latina ficus, antiguo fica, que significa higo y también verruga, tumor, excrecencia  en las partes pudendas, generalmente en el ano. También designa figuradamente en el lenguaje popular al sexo femenino, como en la actualidad en español, y como el griego antiguo sukon, higo, sexo femenino o en la   Italia, por ejemplo, fica o figa (higa) es un nombre popular de los genitales femeninos y de ahí el significado apotropaico y obsceno.

    Así  en Roma se cuelga del cuello de los niños  un amuleto representando un falo o miembro viril  o se coloca a la entrada de las casas, con esta función. Véase el artículo en el que ya comenté estas cuestiones:https://www.antiquitatem.com/fascinar-mal-de-ojo-falo-apotropaico  . Ahora no es infrecuente encontrar estas figuras o amuletos como meros elementos de adorno colgando del cuello de algún muchacho o muchacha y en algunos casos también como pervivencia de una superstición milenaria.

    Obsceno porque lo que quiere decir es “que te jodan…” “que te den…”, fuck you» en inglés. . No hace falta ser más explícito, porque su significado es evidente. También su uso, a pesar de su nula elegancia, es muy frecuente.

    Nota:  la etimología de la palabra latina “obscenus” es en realidad desconocida, por más que algunos la relacionen con ob- scaena  y lo expliquen como “lo que no aparece en escena…”; la relación con “caenum”, cieno, lodo, porquería está absolutamente injustificada.

    Por ser un signo obsceno es por lo que se le llama “digitus impudicus”,  dedo obsceno, deshonesto, desvergonzado… Aparece también la expresión “infamis digitus”.

    Nota: “infamis”, compuesto de in- (preverbio negativo) y famis (del verbo   femi en griego,  fari en  latín) significa “lo que no se puede o debe decir”, como “in-fante” significa “el que no habla –todavía-).

    Comentemos las referencias griegas:

    En griego este gesto era conocido con el término  “katapygon” , ( κατάπυγον , de kata – κατά , "hacia abajo "  y  puge – πυγή , " las nalgas "  y con él también se designa al homosexual pasivo que se somete a la penetración anal.

    En la comedia griega el gesto es un insulto. Así en la comedia de Aristófanes Las Nubes (423 a.C.) ll. 650 y ss.  cuando  Sócrates está examinando a su alumno sobre los  metros poéticos , Estrepsiades dice  que él sabe muy bien lo que es un dáctilo y le muestra  el dedo.

    SOCRATES: Dime: de las cosas que no conoces, ¿Cuál quieres ahora aprender primero: las palabras, la medida o el ritmo?

    ESTREPSÍADES: La medida, por supuesto; el otro día un comerciante de harina me estafó dos quénices*

    SOCRATES: No te pregunto eso, sino qué medida te parece más hermosa, la de tres metros (trímetro) o la de cuatro (tetràmetro),**

    ESTREPSIADES: Para mí ninguna mejor que el semisextario.***

    SOCRATES: Sólo dices tontadas, hombre.

    ESTREPSIADES: ¿Qué te apuestas a que el semisextario es la medida de cuatro?

    SOCRATES: ¡Vete a paseo!  ¡Mira que eres bruto y duro de mollera! Pero tal vez puedas aprender con más facilidad algo del ritmo.

    ESTREPSIADES: ¿Y de qué me servirá el ritmo para vivir?

    SOCRATES: Para ser más agradable y simpático y puedas diferenciar el ritmo enoplio del dáctilo.

    ESTREPSIADES: ¿El dáctilo? Por Zeus, ese ya lo conozco.

    SÓCRATES: Pues dilo.

    ESTREPSIADES: Cuando yo era niño era éste (levanta el dedo corazón o medio)****

    SOCRATES: eres un grosero y un imbécil.

    ESTREPSICORIS: Pero si yo no quiero aprender nada de esto…

    *el quénice equivalía a poco más de un litro (1,08)
    ** Sócrates se refiere a la medida de los versos y Estrepsíades a las medidas de capacidad.
    *** equivalente a cuatro quénices
    * *** El gesto de la respuesta es un juego de palabras visual con dos sentidos: la palabra griega dactylos significa  "dedo" y también un pie medida rítmica compuesta por una sílaba larga y dos cortas , como las articulaciones de un dedo (- ‿ ‿ ) y como el pene y los dos testículos.

    Diógenes Laercio en “Vida y opiniones de los filósofos ilustres”, VI.34 dice a propósito de Diógenes el filósofo: 

    En una ocasión en que unos forasteros querían  ver a Demóstenes, extendió el dedo de en medio y dijo:  ‘este es el conductor (demagogo) de los atenienses” 

    Erasmo nos comenta esta anécdota en su adagio 1368:

    Creo que viene a cuento lo que, como dijimos en otro lugar, cuenta Laercio de Diógenes,que a unos extranjeros que querían ver a Demóstenes no se lo señaló con el dedo índice, sino con el dedo medio levantado, indicando por señas que era  poco viril y un tanto afeminado.  Y poco después, en el mismo pasaje, indica que con el levantamiento del dedo medio se expresa algo obsceno, cuando nos dice que son considerados locos  quienes levantan el dedo medio, no así  quienes levantan el índice.

    Huc arbitror pertinere, quod apud Laerium Diogenes, vt alibi diximus, hospitibus quibusdam Demosthenem videre cupientibus non indice digito, sed medio porrecto demonstrauit,  parum virum innuens et effoeminatum. Ac paulo post eodem in loco satis indicat porrectione digiti medii quippiam obscoenum significari, cum ait insanos haberi, qui medium porrigant digitum, qui indicem, non item.

    En  “Epicteto. Disertaciones por Arriano, III,2,12”    se narra la misma anécdota pero referida a un sofista  sin especificar que era Demóstenes:

    ¿No sabes que Diógenes señaló así a un sofista, extendiendo el dedo medio (corazón), y que luego, al enfurecerse el hombre dijo: “Ése es el tal individuo; ya os lo he señalado”. Pero a un hombre no se le señala con el dedo, como a una piedra o a un tozo de madera, sino que cuando alguien muestra las ideas de un hombre, entonces es cuando lo muestra como un hombre.

    La enciclopedia bizantina del siglo X la Suda explica el término Ἐσκιμάλισεν,eskimalisen, como:

    ». [Significa que él / ella / algo] insulta  a otro uniendo el pulgar y el dedo medio y golpeándolo. O significa que le saca el dedo (le hace la peineta); en sentido estricto se refiere a introducir o  insertar el dedo  corazón  en el culo  de un ave . Pero no sólo esto, sino que también cuando alguien quiere humillar a otro, extiende su dedo medio, dejando el resto  juntos, y se lo muestra. Aristófanes en “La Paz, 549” [escribe]: "[…] y cómo se apagó el que hacía la lanza…”

    Luego Erasmo, muchos años después,  recogió en sus Adagia el término y nos dice en  III,iii 87 (2287):

    ΕΣΚΙΜΑΛΙΧΘΑΙ  (eskimalichthai se chre) 2287
    Ἐσκιμαλίχθαι σε χρή. Con este gesto se expresa un insulto y el mayor desprecio. Para los griegos ἐσκιμαλίσαι (eskimalisai) consiste en exponer el dedo medio  cerrando los otros, para insultar , o en expresar desprecio con el chasquido de los dedos. De donde (leemos) en Juvenal,  a lo que  ya nos referimos en otra ocasión,:
    le mandaba a la horca y le mostraba el dedo (la uña) medio.
    La Suda cita este senario de Aristófanes, que se encuentra en La Paz (ἐν Εἰρήνῃ)

    Ὁ δὲ δρεπανουργὸς οὐχ ὁρᾷς ὡς ἤδεται,
    Καὶ τὸν δορυξόον οἷον ἐσκιμάλισεν; 

    Esto es:  ¿Acaso no ves cómo gesticula el fabricante de hoces  y hace el lancero con el dedo (uña) medio? Pero el que quiera saber qué significa propiamente ἐσκιμαλίζειν (eskimalisein), prefiero que lo aprenda en la Suda que de mí. Se ha desviado como elegancia y con sentido proverbial hacia la suerte o laerudición o alguna otra cosa, para expresar rechazo absoluto.

    Ἐσκιμαλίχθαι σε χρή. Hoc gestu contumeliam despectumque supremum
    significabant. Est enim Graecis ἐσκιμαλίσαι medium digitum ostendere con-
    tractis caeteris, ignominiae causa, aut strepitu digitorum significare contemp-
    tum. Vnde et apud Iuuenalem, quod alibi retulimus:
    Mandaret laqueum mediumque ostenderet vnguem.
    Suidas citat ex Aristophane senarium hunc•, extat autem ἐν Εἰρήνῃ:
    Ὁ δὲ δρεπανουργὸς οὐχ ὁρᾷς ὡς ἤδεται,
    Καὶ τὸν δορυξόον• οἷον ἐσκιμάλισεν;  id est
    An non vides, vt gestiat falcis faber
    Medioque monstret vngue lancearium?
    Quid autem proprie significet ἐσκιμαλίζειν, qui scire cupiet, malo e Suida•
    discat quam ex me. Elegantius magisque prouerbialiter ad fortunam, ad
    eruditionem aut aliud quippiam, quod plane contemnitur, detorquebitur.

    La ocasión anterior a la que se refiere Erasmo es el adagio 1367, que es en el que cita el verso que  Juvenal  tiene en Satira 10, 53;  Juvenal dice que  Democrito mandaba a la horca a la fortuna amenazadora y a “tomar por culo” en lenguaje actual.

    le mandaba a la horca y le mostraba el dedo (la uña) medio.

    Mandaret laqueum mediumque ostenderet vnguem

    Mandare laqueum viene a significar “¡que te ahorquen!

    Erasmo también  en el adagio siguiente, 1368, nos explica extensamente qué significa  “médium ostendere digitum:

    Asimismo expresaban el mayor desprecio con el dedo medio levantado.

    Medio item digito porrecto supremum contemptum significabant

    Y en ese mismo adagio cita a Marcial y su Et digitum porrigito médium del libro II y cómo le llama “impudicum”. Cita también a Persio, que le llama “infame”  y se refiere también a la anécdota de Diógenes que hemos narrado anteriormente. Y también al Satiricón. Veamos estas referencias:

    Martial. II, 28, 2.

    Eres peor que eso.

    Ríete mucho, Sextilo, de quien te haya llamado maricón
    y levántale el dedo del medio. Porque tú ni eres un pederasta
    ni un follador ni te gusta la boca caliente de Vetustina. 
    Nada de esto eres, Sextilo, lo aseguro.
    ¿Qué eres pues? No lo sé, pero tú sabes que quedan dos cosas.*

    Nota: * parece insinuar que se refiere a la felación y al cunnilingus.

    Rideto multum qui te, Sextille, cinaedum
    Dixerit et digitum porrigito medium.
    Sed nec paedico es nec tu, Sextille, fututor,
    Calda Vetustinae nec tibi bucca placet.
    Ex istis nihil es, fateor, Sextille: quid ergo es?
    Nescio, sed tu scis res superesse duas.


    Martial. VI, 70, 5.

    Vivimos muy poco

    Marciano, Cota ha vivido ya sesenta años,  creo que incluso sesenta y dos, y no recuerda que ni un solo día haya experimentado el fastidio de un lecho caliente *. Enseña el dedo, pero el obsceno, a Alconte y a Dasio y a Símaco**.

    Pero contemos bien nuestros años  y descuéntese de la vida buena todo cuanto se llevaron las infectas fiebres o una grave enfermedad o los malos dolores: somos niños  y parecemos ancianos. Quien piensa, Marciano, que la vida de Néstor o de Príamo fue larga, se engaña y se equivoca en gran manera. La vida no es solamente vivir, sino estar bien de salud.

    Notas: * por la fiebre
               *** Tres famosos médicos de los que se ríe Cota

    Sexagesima, Marciane, messis
    Acta est et, puto, iam secunda Cottae,
    Nec se taedia lectuli calentis
    Expertum meminit die vel uno.
    Ostendit digitum, sed inpudicum,
    Alconti Dasioque Symmachoque.
    At nostri bene computentur anni
    Et quantum tetricae tulere febres
    Aut languor gravis aut mali dolores,
    A vita meliore separentur:
    Infantes sumus, et senes videmur.
    Aetatem Priamique Nestorisque
    Longam qui putat esse, Marciane,
    Multum decipiturque falliturque.
    Non est vivere, sed valere vita est.

    Y Persio en sus Sátiras: 2, 33.

    Hé aquí que la abuela o una tía materna temerosa de los dioses, saca de su cuna a un niño y lo primero purifica su frente y sus labios húmedos con el dedo infame y con saliva lustral,  experta ella en evitar el mal de ojo.

     

    Ecce avia aut metuens divum matertera cunis
    Exemit puerum, frontemque atque uda labella
    Infami digito et lustralibus ante salivis
    Expiat, urentis oculos inhibere perita;

    Suetonio,  hablando del interés de Augusto en poner disciplina en los espectáculo públicos, nos dice acerca de los actores de teatro,  en Vida de Augusto, 45, 4

    Hasta tal punto reprimió el desorden de los actores, que habiéndose enterado de que el  actor de obras romanas Estefanión  se  hacía  servir por una matrona con la cabeza rapada como un niño,  después de azotado a palos en tres teatros lo desterró; al actor de pantomimas Hilas, por una queja del pretor, lo azotó con el látigo  en el atrio de su propia casa estando todo el mundo; y echó de la ciudad y de Italia a Pilades, porque a un espectador que le silbaba le señaló con el dedo y lo puso en evidencia.

    nam histrionum licentiam adeo compescuit, ut Stephanionem togatarium, cui in puerilem habitum circumtonsam matronam ministrasse compererat, per trina theatra uirgis caesum relegauerit, Hylan pantomimum querente praetore in atrio domus suae nemine excluso flagellis uerberarit et Pyladen urbe atque Italia summouerit, quod spectatorem, a quo xibilabatur, demonstrasset digito conspicuumque fecisset.

    Y sin duda a este signo se refiere Suetonio a propósito de Calígula, cuando dice a propósito de uno de los ofendidos que más tarde lo mataron, en Vida de Calígula, 56, 2

    Como le gustaban mucho los juegos Palatinos, decidieron agredirle a mediodía cuando salía del espectáculo. Pidió para sí mismo el papel principal Casio Querea, tribuno de una cohorte pretoriana, a quien Cayo acostumbraba a zaherir siendo ya viejo  con todo tipo de ultrajes como indolente  y afeminado y a darle como santo y seña cuando se lo pedía “Príapo”  o “Venus”;  o una vez cuando le daba las  gracias por algún motivo le tendió la mano para que se la besase presentándola y moviéndola de  forma obscena.

    Cum placuisset Palatinis ludis spectaculo egressum meridie adgredi, primas sibi partes Cassius Chaerea tribunus cohortis praetoriae depoposcit, quem Gaius seniorem iam et mollem et effeminatum denotare omni probro consuerat et modo signum petenti 'Priapum' aut 'Venerem' dare, modo ex aliqua causa agenti gratias osculandam manum offerre formatam commotamque in obscaenum modum.

    Petronio, Satiricón, 131, 4:

    Ella (la vieja) sacó de su seno una cinta tejida con hilos de varios colores y me ató el cuello. Luego con su dedo medio cogió polvo mezclado con saliva y me marcó la frente aunque yo me resistía…
    …acabado este conjuro me mandó escupir tres veces y tres…

    Illa de sinu licium prolulit varii coloris filis intortum, cervicemque vinxit meam. Mox turbatum sputo pulverem medio sustulit digito, frontemque repugnantis signavit. <. . .>  Hoc peracto carmine ter me iussit expuere terque

    Nota:  alguien afirmó en alguna ocasión que Tácito narraba en algún sitio cómo los Germanos hacían tal gesto a las legiones romanas;  parece que lo dijo Thomas Conley,  professor emeritus  de la University of Illinois,  que escribió sobre la retórica de los insultos. Pero en ningún pasaje de Tácito, al menos que  yo conozca, figura tal hecho;  resulta, pues, una de tantas citas falsas que individuos desaprensivos introducen en sus escritos sin contrastar la fuente, mejor, sin el más mínimo rigor. ¿qué ayudan estas alegrías disparatadas a la comprensión de la Historia?

    Así pues está suficientemente atestiguada la ecuación antigua “dedo del medio = falo, pene” y los dedos a cada lado son los testículos; el significado de exhibir o presentar ese dedo a alguien es evidentemente un insulto.

    El insulto es conocido para la gran mayoría de los estadounidenses como “giving the finger”, dar el dedo,  o “flipping the bird” “estirar el pajarito”.

    El famoso antropólogo Desmond Morris,  autor, entre otras,  de la famosa obra “El mono desnudo” dijo:

    "El dedo medio es el pene y los dedos doblados a cada lado son los testículos. Al hacerlo, usted está ofreciendo a alguien un gesto fálico. Está diciendo," esto es un falo" que usted está ofreciendo a la gente, lo que es una demostración visual  muy primitiva ". ( Daniel Nasaw; BBC News Magazine, Washington, 6 February 2012)

    Resulta llamativo cómo este gesto que viene desde las antiguas Grecia y Roma ha llegado a nuestro tiempo y se ha extendido de manera generalizada como signo de insulto, de falta de respeto, de gesto obsceno entre numerosos grupos sociales.  Probablemente es el gesto de insulto más antiguo y más extendido en todo el mundo. En cambio ha perdido su valor apotropaico o alejador de maleficios o del mal de ojo.

    Está en todas partes y en todo momento: lo han utilizado políticos, cantantes, artistas, deportistas; ha penetrado por completo en la sociedad actual; es sin duda la reacción preferida de  violentos conductores automovilísticos, etc.  Y sin embargo el gesto es de auténtico mal gusto y maleducado hoy como lo fue ayer.

    Como resumen de esta obscena generalización reproduciré , por ejemplo, una chocante fotografía de la famosa Lady  Di realizando este gesto. La fotografía es falsa, es un montaje y por tanto no deja de ser un fraude,  pero ello acrecienta la importancia de la extensión   y generalización del gesto en nuestra sociedad que produce tales composiciones: la fotografía forma parte de una exposición en el Museo Pompidou de Metz titulada “Paparazzi”, es obra del “paparazzo” Alison Jackson, que la titula “Diana: finger-up”.  Y de ella se hacía eco el periódico (seguramente otros muchos también) El País del día 25 de febrero de 2014.
     

                    

    O esta fotografía publicada en el diario El Mundo, del día 9 de marzo de 2014 para ilustrar el artículo: Una especie violenta por naturaleza. / Científicos españoles defienden en un ensayo que la agresividad humana como una tendencia biológica que no se puede erradicar.

                                             

    O esta otra de una muchacha perteneciente un conocido grupo feminista aparecida también en el diario El Mundo, 29, marzo, 2014.

                                               

    O esta de un famoso futbolista:

                                      

    O estas de conocidos políticos españoles:

     

    Podríamos reproducir miles de fotografías con este motivo en las situaciones más curiosas, pero para muestra valen estos botones.

  • Elecciones municipales en Pompeya

    Estamos en campaña electoral para elegir a los diputados o representantes en el Parlamento Europeo. Las calles vuelven a ser empapeladas con los anuncios electorales. También en el Mundo Antiguo había elecciones para algunos cargos políticos y había “campañas electorales” con sus mensajes de propaganda para persuadir a los votantes.

    El Vesubio que destruyó Pompeya, también  nos ha  proporcionado mucha información sobre la vida cotidiana en una ciudad romana, por ejemplo sobre las elecciones que todos los años se celebraban para algunos cargos del gobierno municipal. 

    En el año 87 a.C. Pompeya se convirtió en municipio como la mayor parte de las ciudades de Italia y poco después, en el 80, en  colonia. Este doble origen de los habitantes de Pompeya se reflejó al principio en las instituciones hasta quedar unificadas.

    Las democracias antiguas tienen una gran diferencia con las actuales: no son universales y por ello participan muy pocos individuos. El número de electores de Pompeya sería muy pequeño. Entre la ciudad y el campo circundante se calcula que había unas 36.000 personas, de ellas la mitad eran esclavos; la mitad de la mitad restante serían mujeres que no votaban; además estaban los niños. Podemos pensar que podrían votar unas 2.500 personas en la ciudad y 5.000 en el campo.  Así que podemos pensar  que lo determinante serían las relaciones personales familiares, de amistad.

    En las ciudades como Pompeya se elegían a determinados cargos similares a los de la “urbe”, Roma, con competencias referidas exclusivamente a su localidad.

    En concreto se elegía a los aediles, semejantes a los ediles de Roma y a nuestros actuales concejales, también anuales, y a los duoviri o magistrados municipales más importantes, semejantes a los cónsules romanos, elegidos por los ciudadanos, de duración anual; para ser duovir se requería haber sido antes edil.

    Los ediles se ocupaban de la policía municipal, de las calles, de los edificios públicos, de las aguas, de asignar los puestos en el mercado, de recaudar los impuestos municipales y de las fincas municipales arrendadas, etc. En alguna inscripción  se les llama “duoviri encargados de las calles y de los edificios sagrados y públicos

    Los antiguos duoviri formaban el “ordo decurionum”, similar al Senado, de carácter vitalicio, elegidos por ellos mismos.

    Los sevirosseviri augustales o sacerdotes de Augusto, eran elegidos a su vez por el ordo decurionum.

    Cada cinco años los duoviri quinquenales desempeñaban funciones a nivel local parecidas a los censores de Roma.

    Parece que para duunvir solia haber dos candidatos anuales, es decir, tantos como plazas. Podíamos plantear alguna duda sobre la democracia real en Pompeya, pero hay que tener en cuenta que para ser duunvir antes había que haber sido edil y sólo se elegían dos ediles cada año, con lo que la lista de posibles candidatos era muy pequeña. Así que las elecciones más reñidas eran las de edil. Las elecciones se celebrarían en marzo o abril y el mandato  comenzaría en julio.

    El voto (suffragium) se expresaba por escrito  (per tabellam) en una tablilla encerada en la que se grababa con un estilete el nombre del candidato. La tablilla se depositaba en una urna (arca) o cesta (cista) de su distrito, supervisada por representantes de otros distritos, generalmente tres. El proceso era presidido y vigilado por el duunvir propuesto por la asamblea electoral, generalmente el mayor en edad, sentado en la tribuna (suggestum) asistido por sus colaboradores directos, como señala el especialista Staccioli,R.A. en su obra Manifesti elettorali nell’antica Pompei.

    Un elemento importante del proceso era la propaganda electoral.

    Tenemos muchos testimonios de carteles electorales en Pompeya: de las 25.000 inscripciones o grafiti que aparecen en las paredes de las casas, unos en el exterior y otros en el interior, la décima parte, unos 2.500 son carteles electorales que nos proporcionan mucha y a veces curiosa información. 

    Conviene hacer alguna consideración general. En primer lugar tanta inscripción supone un cierto nivel y desarrollo de la capacidad lectora de los pompeyanos; algunas famosas pinturas y mosaicos reflejan también ese índice de alfabetización.

      Los grafiti, generalmente bien caligrafiados,  son realizados por rotulistas profesionales que hacen cualquier tipo de inscripción, tan conscientes de su arte que a veces los rubrican con su nombre.  Por  ejemplo un tal Celer  informa de que “Emilio Celer, su vecino,lo escribió” y en previsión de que alguien lo borrara añadió: “Si tienes la maldad de borrar esto, ojalá cojas algo malo”. Este Celer es el autor de otros grafiti anunciando un espectáculo de gladiadores.

    CIL 04, 03775

    Pido que vosotros los vecinos elijáis para duunvir encargado de la justicia a Lucio Estacio Recepto, persona adecuada. Lo escribió Emilio Celer su vecino. Si con mala intención lo borras,ojalá caigas enfermo.

    L(ucium) Statium Receptum / IIvir(um) i(ure) d(icundo) o(ro) v(os) f(aciatis) vicini dig(num) / scr(ibsit) Aemilius Celer vic(ini) // invidiose / qui deles / ae[g]rotes

    La mayor parte están escritos en rojo y en negro. Están escritos en letra  capital (mayúsculas) y también en cursiva y reflejan el latín hablado, que algunos llaman latín vulgar…

    Suelen ser muy formulistas y respetar una  fórmula  que se repite constantemente (también los anuncios actuales son muy formulista y no varían en su forma general de una campaña a otra; en ellos no falta, por ejemplo,  el VOTA…). Es decir, en general son muy monótonos y poco creativos y utilizan con profusión las abreviaturas O para oro, orant; V para vobis, F para faciatis; ROG para rogo,rogant; DRP para dignum rei publcae (idóneo para los asuntos públicos).

    La fórmula más general es:  nombre del candidato en acusativo  y cargo para el que se presenta en abreviatura AED(ilem), II VIR(um). Luego nombre del que lo propone o avala pidiendo el voto en nominativo y la fórmula ROG(at/ant ,proponen, piden u O(ro) V(os) F(aciatis)  (os pido que hagáis).  Vienen a indicar de manera general:

    Fulanito de tal… pide que hagáis edil (duunvir) a menganito de cual…

    Alguna vez tienen un poco más de originalidad, como en el ejemplo siguiente en que intercalan el mensaje entre las letras del candidato (CIL,IV 07868):

    Ruego que elijáis a Lolio, idóneo para las vías y edificios sagrados públicos.

    Lollium d(ignum) v(iis) a(edibus) s(sacris) p(ublicis) o(ro) v(os) f(aciatis)
                                L OD LV LA IS VP M OVF

    Generalmente cada cartel está dedicado a un candidato y raramente aparecen los nombres de los dos.
    Los carteles no se borran después de cada campaña, sino que se acumulan unos sobre otros; a veces se cubren los antiguos con una capa de yeso para inscribir los nuevos encima.  Algunos anuncios corresponden a la época de la creación como colonia romana en el año 80 a.C., pero la mayoría se corresponden con los últimos años de la ciudad, entre el terremoto del año 62 d.C.y la erupción del Vesubio del 79 d.C. que destruyo la ciudad.

    Considerando que unos anuncios se superponen a otros que no fueron borrados, se ha intentado fijar una cronología de los candidatos, pero es una tarea muy difícil y complicada.  

    Algunos han sido sin duda  encargados directamente por el candidato interesado, otros son propuestos por miembros de la propia familia,  otros muestran el apoyo anónimo o de determinados grupos sociales (bataneros, tintoreros, molineros, gallineros, vendimiadores, estereros, vendedores de ungüentos,  pescadores, muleteros, vendedores de cebollas, joyeros, peluqueros, barberos, panaderos, sombrereros, ..) ; o de cofradías religiosas (devotos  de Venus, devotos de Isis, …); o de asociaciones de amigos (jugadores de pelota, jugadores de damas, camaradas, amigos de los espectáculos de anfiteatro, los proletarios y pobres, prostitutas…);   o de determinadas personas influyentes. Así  se recurre a la autoridad de Tito Suedio Clemente, agente del emperador Vespasiano.  Naturalmente, el propietario del edificio en el que aparece el cartel apoyaría al candidato inscrito en él.

    CIL 04, 01147:

    Pido que elijáis edil a Aulo Vettio Firmo, digno de las cosas públicas, pido que lo elijáis; los jugadores de pelota lo eligen.

    A(ulum) Vettium Firmum / aed(ilem) o(ro) v(os) f(aciatis) d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(ro) v(os) f(aciats) pilicrepi facite

    CIL IV 09932
    Modesto edil. Los desfavorecidos y los pobres lo eligen.

    Modestum aed (ilem)[prole]tari et pauper[es] facite

    Nota: otros leen [unguen]tari(i), perfumistas

    CIL, IV 00202
    Todos los vendedores de manzanas con Helvio Vestal proponen a Marco Holconio Prisco para duunvir  (II vir)  encargado de la justicia (iure dicundo)
     

    M  HOLCONIVM
    PRISCVM .II VIR . I. D.
    POMARI. VNIVERSI
    CVM HELVIO  VESTALE ROG…

    M(arcum) Holconium / Priscum IIvir(um) i(ure) d(icundo) / pomari universi / cum Helvio Vestale rog(ant)

    En todo caso no hay partidos políticos formales y son otros los que piden el voto para el candidato.
    Alguna vez, pocas, aparece el nombre de alguna mujer, como  Tedia Secunda  que resulta ser la abuela de Lucio Popidio Secundo junto al que aparece. En fin, las abuelas de antes como las de ahora tienen debilidad por sus nietos y ésta estaría orgullosa de la carrera política de su nieto.

    (CIL 04, 07469)
    Pido que hagáis edil a Lucio Popidio Segundo. Lo pide y lo hizo su deseosa abuela Tedia Secunda

    L(ucium) Popi[dium] S[ecun]d[u]m aed(ilem) o(ro) v(os) f(aciatis) / Taed[i]a secunda cupiens avia rog(at) et fecit

    En varias ocasiones son las muchachas de una taberna las que apoyan a un candidato, en broma o en serio, no sabemos:

    CIL IV 07863
    Las chicas de casa  Aselina y sobre todo Zmyrna proponen a Cayo Lolio Fusco como duunvir encargado de las calles y edificios públicos sagrados.

    Nota: casa Aselina sería un prostíbulo

    C(aium) Lollium / Fuscum IIvir(um) v(iis) a(edibus) s(acris) p(ublicis) p(rocurandis) / Asellinas(!) rogant(!) / nec sine Zmyrina

    Es llamativo el apoyo de un grupo de mujeres, que no votan ni participan apenas en la política, al candidato.

    En algunos de ellos se entrevé la ironía,  como por ejemplo cuando determinados colectivos nada recomendables parecen mostrar su apoyo a un candidato o quizás también es un ejemplo de contrapropaganda. Véase más abajo el comentario a un graffiti referido a Helvio

    En la pared exterior de una taberna de Via dell’Abbondanza  aparecen los hombres de cuatro mujeres, camareras o prostitutas del lugar: Aselina, Egle, Esmirna y María, que quizás pertenezcan a la misma inscripción. Tal vez sean las camareras; por ejemplo Egle y Esmirna, de nombre griego parecen esclavas; a lo mejor algún cachondo puso los nombres de las camareras junto al anuncio electoral completando jocosamente el anuncio. Quizás al interesado, Gayo Juiio Polibio,  no le gustó porque aparece borrado el nombre de Esmirna con una capa de cal, como si hubiera querido eliminar ese apoyo … o tal vez fue la interesada la que lo tapó…

    CIL IV  7862

    Pido que elijáis edil a Cneo Helvio Sabino, adecuado para los asuntos públicos. Egle lo pide.

    Cn(aeum) Helvium Sabinum / aed(ilem) d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(ro) v(os) f(aciatis) Aegle rogat

    CIL IV 7866

    Pido que elijáis a Cneo Helvio Sabino edil. Lo pide Maria.

    Cn(aeum) Helvium Sabinum / aed(ilem) d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(ro) v(os) f(aciatis) Maria rogat

    Así también ha sido borrado el nombre de Cuculla de la siguiente inscripción, tal vez porque no le gustaba al candidato,

    CIL IV 07841

    Cayo Julio Polibio para duunvir. Lo pide Cuculla.

    C(aium) Iulium Polyb//iu/m / IIvir(um) [[Cuculla]] rog(at)

    A Marco Cerrinio Vatia le apoyan numeroso particulares y colectivos como los pomari o vendedores de manzanas (CIL,IV 00149) los saccari o cargadores de sacos (CIL,IV 00274) los Campanienses (CIL,IV 00480), los coronarii o fabricantes de coronas (CIL, IV 00502) y también todos los seribibi  o  “los que beben hasta altas horas de la noche” (CIL, IV, 00581), que reproduzco a continuación:

    Piden que hagáis edil a Marco Cerrinio Vatia; lo piden todos los bebedores tardíos. Lo escribió Floro con Fructo.

    M(arcum) Cerrinium / Vatiam aed(ilem) o(rant) v(os) f(aciatis) seribibi / universi rogant / scr(ipsit) Florus cum Fructo

    Nota: algún comentarista piensa que los nombres de los escribientes son ficticios.

    Y los que duermen con…(no sabemos con quén)

    CIL IV  00575
     Proponen a Vatia para edil antes que a Macerio los que duermen todos juntos en común con…

    Vatiam aed(ilem) rogant / Ma cerio(m!) dormientes / universi cum / [

    Y los ladronzuelos

    CIL IV  00576
    Los ladronzuelos votan a Vatia para edil

    Vatiam aed(ilem) / furunculi rog(ant)

    Y los esclavos fugitivos

    CIL IV 07389
    Marco Cerrinio Vatia. Todos los esclavos fugitivos.

    [M Cerrinium Vatiam?] drapetae omnes

    Todos ellos parecen ejemplos de contrapropaganda o apoyos no deseados.

    Es curioso uno en el que el pintor añade algo de su cosecha:

    CIL IV 07621
    Cayo Julio Polibio edil encargado de las calles y los edificios públicos sagrados.  El de la linterna, sujeta bien la escalera.

    C(aium) Iulium Polybium / aed(ilem) v(iis) a(edibus) s(acris) p(ublicis) p(rocurandis) // lanternari tene / scalam

    No hay programa ni promesas electorales; parece primar la condición moral del candidato. A veces aparecen la siglas D  R  P (Dignum Rei Publicae) y adjetivos relacionados con su dignidad y honradez. “dignus” en realidad significa idóneo, adecuado. Otros adjetivos laudatorios que se emplean alguna vez pueden ser virum bonum (hombre bueno),  virum probum (hombre honrado);   iuvenem  (joven) ,  iuvenem probum (joven honrado), adulescentem probum (adolescente  honrado), verecundissimum (muy respetable), añadiendo así algún motivo para votarle.

    CIL 04, 06626

    Si crees que la honradez tiene algún valor en la vida, este Lucrecio Frobntón es digno de todo buen cargo.

    Si pudor in vita quicquam prodesse putatur / Lucretius hic Fronto dignus honore bono est

    De Gayo Julio Polibio dicen  que “saca (o trae) buen pan”  sin que sepamos si es el panadero o alguien  que hace un reparto de pan gratis

    (CIL.IV 00429)
    Pido que hagáis edil a Cayo Julio Polibio, trae buen pan.

    C(aium) Iulium Polybium / aed(ilem) o(ro) v(os) f(aciatis) panem bonum fert

    De Brutio Balbo se dice que “no despilfarrará el dinero de la ciudad”  y esto  puede significar que es un buen administrador o que gasta de su propio dinero

    (CIL, IV 03702):
    Brutio Balbo para duumvir. Este guardará el erario público. Lo pide Genial.

    Bruttium Balbum // IIvir(um) / hic aerarium conservabit // Gen[ialis] / rog(at)

    Entre 2500 anuncios la casuística es enorme. Reproduzco algunos más con algún detalle curioso:

    (CIL, IV, 02887)
    Si alguien se opone a Quincio que le sometan al asno…

    Quintio(m) si qui recusat, assidat ad asinum

    Nota:  A diferencia de la mayoría, no pide el voto sino que anuncia males para quien no lo proporcione. Con “sometan al asno” parece referirse al trabajo pesado y constante con el que los asnos hacían dar vueltas a la rueda del molino; a ello se refiere el poeta Catulo en su poema 97, v, 10: “et non pistrino traditur atque asino?” (¿y no se le envía al molino como un asno? . Podria también significar “montarlo en un burro para servir de mofa y burla”.

    CIL, IV, 07791
    El club de los jóvenes de Venus proponen a Ceyo Segundo para duunviro “jurídico”

    CEIVM SECVNDVM IIV I D
    VENERIOSI ROG IVVENEM

    Ceium Secundum IIv(irum) i(ure) d(icundo) / Veneriosi rog(ant) iuvenem

    CIL, IV, 00346
    Uno de los ediles ama a M. Cerrinio, el otro es su amor. Eso me hace odiarlo. El que odia ama.

    M(arcum) Cerrinium / aed(ilem) alter amat alter / amatur ego fastidi(i?) / qui fastidit amat

    Nota: Nos recuerda el famoso poema 85 de Catulo “ Odi et amo” , “odio y amo”.

    Hay varios candidatos que aparecen en más de un centenar de anuncios. Haré alguna consideración sobre uno de ellos, Cnaeus Helvius Sabinus, que aparece en al menos 140 ocasiones y que nos permitirá conocer con más detalle esta propaganda política

    (CIL 4, 9928):
    Pido que hagáis edil a Cneo Helvio Sabino, adecuado para el gobierno público

    CN HELVIVM
    SABINVM AED(ilem)
    D R P O V F

    Cn(aeum) Helvium / Sabinum aed(ilem)/ d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(ro) v(os) f(aciatis)

    Como he dicho, aparece en 140 inscripciones. En la mayor parte figura con los tres nombres Cn(aeum) Helvium Sabinum; en 15 ocasiones como Helvium Sabinum; en 8 como Cnaeum Helvium; en 6 como Helvium; en 1 como Cnaeum Helvium Ariph Sabinum. Deducimos, pues, que es un personaje muy conocido y fácilmente identificado por los ciudadanos.

    En la mayor parte de las ocasiones aparece él sólo como candidato;  en 6 ocasiones aparece con otro candidato que sólo una vez es también para edil; en el resto para duumvir.

    En la mayor parte aparece el cargo a que opta, aedilem (en más de 100); en una ocasión a duumvir (IIvirum); en una docena sólo aparece con un  nombre de los tres sin más datos, por lo que el votante debe saber a qué cargo opta.

    Tan sólo en  dos  ocasiones se especifican las funciones como edil: encargado de los edificios públicos sagrados (templos):

    Os ruego que lo hagáis edil encargado de los edificios públicos sagrados

    Aed(ilem)d(ignum) r(ei) p(yublicae) v(iis) a(edibus) s(acris) p(ublicis) p(rocurandis) O(ro)  V(os) F(aciatis)

    En la mayoría, la mitad por lo menos, se utiliza la fórmula completa o no típica: D(ignum)  R(ei) P(ublicae)  O(ro,-ant) ((o rog(o,-ant) ( V(os)  F(aciatis): (más de60 veces). Dignum, digno, adecuado,  hace referencia a la idoneidad y méritos para el cargo.

    En cuatro ocasiones se le llama virum bonum (hombre bueno): en cinco virum probum (hombre honrado);  en una iuvenem  (joven) y en dos iuvenem probum (joven honrado), aportando así algún motivo por el que deba ser elegido.

    En la mayor parte el anuncio es anónimo, probablemente  fuera a instancias del propio candidato.
    En más de 34 ocasiones es propuesto por otros:
    –  por individuos, a veces acompañados  por los suyos (suis) o su esposa (sua):    Aegle (dos veces);  Popidi(us), Caprasia,     Balbus,     Iunia,     Thyrsus,     Parthope  y Rufino, Crescens (dos veces), Vesonius Primus, Infantio, Astylus,  Astyle, Pacuvius, Lorei, Maria.
    – Por individuos con sus familiares: Equitius cum suis, Primus cum suis,  Infantio  cum suis, Amandio cum sua, Epidius cum suis,  Porcellus cum suis, Biri cum Biria.
    – Por sus vecinos: vicini (dos veces)
    – Por colectivos:  urbulanenses, Poppaei, Aliari, Isiaci (devotos de Isis), Hermes cum gallinariis (Hermes con los cuidadores de gallinas), pistores cum vicinis (dos veces): los panaderos con sus vecinos,  Masculus cum codatis.

    Esta última, Masculus cum codatis, ha sido objeto de especial atención. El graffiti completo, recogido en CIL, IV, 7240,  dice:
    Másculo con los que tienen cola (refiriéndose al miembro viril) os ruega que votéis como edil a Gneo Helvio Sabino, digno de ese cargo público.

    CN HELVIVM
    SABINVM AED D R P O F
    MASCVLVS CVM CODATIS VBIQ

    Cn(aeum) Helvium / Sabinum aed(ilem) d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(rat) f(aciatis) / Masculus cum codatis ubiq(ue).

    Algunos comentaristas, como Della Corte,  opinan que puede referirse a alguna cofradía de devotos del dios Priapo del que Masculus sería su presidente. Se interpreta en todo caso, como ejemplo de anuncio de apoyos no deseados, de apoyos que desprestigian a un candidato o simplemente de una broma de mal gusto.

    En fin, son 2500 grafiti que son  valiosos documentos para conocer un aspecto de la vida social y política de una ciudad romana del siglo I. Aparentemente hay muchas diferencias con el mundo actual; en el fondo no son tantas.  La finalidad u objeto y la forma de estos mensajes en realidad son muy similares a los nuestros: se trata de persuadir al votante para que elija a un determinado candidato generalmente sin más aditamentos. A veces se ofrece algún dato referido a las cualidades del candidato y a veces se refleja el apoyo de determinados colectivos sociales, igual que hoy.