Categoría: Costumbres

  • Nec nominetur (ni lo nombres)

    Hay asuntos, personas y situaciones de los que es mejor no hablar

    Conocido es el prestigio y marchamo de cultura que la utilización adecuada de una sintética frase latina confiere a una sentencia, a un pensamiento, a una afirmación. Son muchas las frases de este tipo que los muchos siglos de cultura latina han transmitido en Occidente, hasta el punto de que existen numerosos diccionarios o índices de frases latinas a los que recurrir para su comprensión o para encontrar  la adecuada a un determinado contexto.

    Nec nominetur  es una de estas frases latinas, aunque no de las más frecuentes. Literalmente significa “ni se nombre; ni se cite”. Su origen está en la Carta o epístola que San Pablo dirigió a los habitantes de Éfeso (Efesios, 5,3-4), ciudad griega en Asia Menor, actual Turquía, en donde leemos la frase completa:

    Pero la fornicación y toda inmundicia, ó la avaricia, ni se nombre entre vosotros, como conviene a los santos; ni palabras vergonzosas, ni necedades, ni payasadas, que no vienen al caso; sino antes bien acciones de gracias.

    En su versión latina (el judío San Pablo habla y escribe en Griego):

    “Fornicatio autem, et omnis immunditia, aut avaritia nec nominetur in vobis, sicut decet sanctos;  aut turpitudo, aut stultiloquium, aut scurrilitas, quæ ad rem non pertinet; sed magis gratiarum actio” 

    El sentido de la frase de San Pablo se refiere, pues, precisa y concretamente a la necesidad de que los  seguidores primitivos de Jesús se mantengan alejados de estos vicios y del uso de frases indecorosas o no adecuadas.

    Ahora bien, una vez extraído de ese contexto, el “nec nominetur” adquiere un valor más general,  o mejor, varios valores y significados que imponen y exigen desde el silencio material hasta la restricción mental o la repugnancia por hacer real algo que se rechaza, o el deseo de no querer enterarse de la realidad.

    Sus matices significativos  pueden ir, pues,  desde el conspirativo  “ni se cite entre ustedes” hasta el suasorio o aconsejante   “ni lo menciones”, “ni me lo nombre”  o el más imperativo  y castizo “mejor no meneallo”. 

    En todo caso es el silencio el que parece negar o intentar negar la realidad de lo que por otra parte todos conocen, porque requisito previo a la circunstancial  “nominación” es el conocimiento del asunto.

      La frase, de significado muy concreto en el texto de San Pablo,  se va enriqueciendo, pues,  en sus matices según los contextos en que se utiliza, coincidentes todos ellos en el rechazo a reconocer (volver a conocer) lo que ya se conoce.

  • El primer testimonio de educación de un sordo

    Bien conocido es que el infanticidio y la exposición de niños son prácticas admitidas en Grecia y Roma bien sea por razones religiosas (discapacidad como castigo o consecuencia de la cólera de los dioses) o por razones de política y de tradición cultural.

    Las polis griegas y las sociedades antiguas necesitan hombres fuertes para un ejercicio frecuente de la actividad bélica. La sociedad excluye al inválido, al no-válido.

    Por otra parte siempre fue una preocupación de las ciudades griegas evitar el crecimiento excesivo de los ciudadanos para no repartir el territorio y mantener la relación entre riqueza de la ciudad y número de ciudadanos. Platón en sus Leyes, V,737e considera como número ideal de su ideal ciudad el de 5.040 ciudadanos. 

    En el pensamiento y cultura griegos  además tiene una gran importancia la belleza y perfección física.

    Todo ello explica que los propios legisladores como Licurgo, Platón o Aristóteles teoricen y dictaminen sobre la dimensión de las ciudades y sancionen en sus leyes o en sus propuestas de constituciones  prácticas  de eugenesia o búsqueda de la salud genética de las generaciones futuras.

    En este contexto los niños y niñas  nacidos con alguna malformación física eran sencillamente eliminados.

    Así Plutarco nos dice en su Licurgo, XVI 1-2:

    Un padre no era el dueño de la crianza  de su hijo. Una vez que había nacido lo llevaba a un lugar llamado Lesque, en el que se reunían en asamblea los más antiguos de cada tribu. Lo examinaban y si estaba  bien conformado, si manifestaba vigor, ordenaban que se le alimentase y le asignaban como herencia una de las nueve mil parcelas de tierra. Si era contrahecho o de débil constitución, ordenaban arrojarlo a un precipicio al pie del  monte Taigeto, que se llamaba Apothetes. Consideraban que estando destinado desde su nacimiento a no tener ni fuerza ni salud, no merecía la pena ni para él mismo ni para el estado dejarle con vida.”

    “Τὸ δὲ γεννηθὲν οὐκ ἦν κύριος ὁ γεννήσας τρέφειν, ἀλλ´ ἔφερε λαβὼν εἰς τόπον τινὰ λέσχην καλούμενον, ἐν ᾧ καθήμενοι τῶν φυλετῶν οἱ πρεσβύτατοι καταμαθόντες τὸ παιδάριον, εἰ μὲν εὐπαγὲς εἴη καὶ ῥωμαλέον, τρέφειν ἐκέλευον, κλῆρον αὐτῷ τῶν ἐνακισχιλίων προσνείμαντες· (2) εἰ δ´ ἀγεννὲς καὶ ἄμορφον, ἀπέπεμπον εἰς τὰς λεγομένας Ἀποθέτας, παρὰ Ταΰγετον βαραθρώδη τόπον, ὡς οὔτε αὐτῷ ζῆν ἄμεινον ὂν οὔτε τῇ πόλει τὸ μὴ καλῶς εὐθὺς ἐξ ἀρχῆς πρὸς εὐεξίαν καὶ ῥώμην πεφυκός.”

    Platón en su República V 460b-c se inspira en Esparta para recomendar el infanticidio.

    Aristóteles en su Política, libro VII, 1335b (16,15) dice:

    En cuanto a la exposición y crianza de los hijos, debe existir una ley que prohíba criar a ningún defectuoso

    Περὶ δὲ ἀποθέσεως καὶ [20] τροφῆς τῶν γιγνομένων ἔστω νόμος μηδὲν πεπηρωμένον τρέφειν,

    y  recomienda como mejor medida el aborto.

    En Roma la legislación y la costumbre conceden al paterfamilias el derecho de vida y muerte sobre sus hijos, que puede reconocerlos o no cuando nacen; así que la suerte de quienes nacen con un defecto físico no es mejor que en Grecia. Los niños con malformaciones  o son arrojados al Tiber o  expuestos junto a la columna Lactaria.

    Aristóteles en su Historia de los animales, libro IV,9,15-16 (537a) se refiere al fenómeno de la voz:

    Cada uno de los cuadrúpedos vivíparos tienen una voz diferente de los demás, pero ninguno es capaz de articular un lenguaje; este es un privilegio reservado sólo al hombre. Cuando el animal tiene una lengua articulada, tiene también una voz, pero puede tener voz sin tener nunca lenguaje ni articulación. Los que son sordos de nacimiento son también siempre mudos; sin embargo tienen una voz, pero no se puede articular. “

    Hipócrates considera más bien que una malformación en realidad es fruto de una enfermedad, pero esta opinión en nada modificó la cruel costumbre de eliminar a los minusválidos.

    Lucrecio, en su De rerum natura,L. V, 1052-55 dice:

    No es fácil ni enseñar ni aconsejar de manera alguna a los sordos lo que es necesario hacer”.

    Nec ratione docere ulla suadereque surdis, quid sit opus facto, facilest:

    A la vista de estos testimonios es fácil suponer el rechazo social que una minusvalía producía en el mundo antiguo. Por eso  no es de extrañar que ya en la propia  Antigüedad resultara ciertamente llamativo un texto de Plinio el Viejo  en el que se da cuenta de la educación de un muchacho sordo como pintor.

    Es el primer caso de educación de un discapacitado del que tenemos constancia histórica y el primer sordo del que conocemos su nombre: Quintus Pedius. Era hijo del senador y orador romano Quintus Pedius Publicola, Su abuelo paterno fue el cónsul Quintus Pedius y su abuela paterna Valeria, pariente, tal vez hermana, del senador y orador también Marco Valerio Messala Corvino. Su abuelo y el emperador Augusto eran primos por parte de madre. Así que este muchacho era de muy buena familia.
    Messala aconsejó y Augusto autorizó su educación como pintor; desgraciadamente murió joven. Esto es lo que nos  dice Plinio, Historia Natural  35, 7,  21:

    …. No debemos olvidar el célebre consejo sobre pintura de los principales personajes, a propósito de  Quinto Pedio, nieto de Quinto Pedio, consular, recompensado con el triunfo, nombrado coheredero por el dictador Cesar con Augusto, que había nacido mudo (sordo) por naturaleza. El orador Messala, de cuya familia era la abuela del niño, aconsejó que se le enseñara pintura, cosa que también aprobó el divino Augusto. Habiendo hecho grandes progresos  en ese arte, murió siendo niño.”

    … et principum virorum non omittendum de pictura celebre consilium, cum Q. Pedius, nepos Q. Pedii consularis triumphalisque et a Caesare dictatore coheredis Augusto dati, natura mutus esset. in eo Messala orator, ex cuius familia pueri avia fuerat, picturam docendum censuit, idque etiam divus Augustus comprobavit; puer magni profectus in ea arte obiit”.

    Luego  tuvieron que pasar muchos siglos hasta la aceptación social de las medidas de reinserción de las personas con discapacidad. En la historia de la educación y enseñanza de sordos ha jugado un papel muy importante España, considerada la cuna de la enseñanza de sordomudos gracias a la labor del benedictino. Pedro Ponce de León, (1513?-1584) nacido en Sahagún (León), que partió de las propuestas de Girolamo Cardano (nacido en 1501) que pensó que los signos con las manos podían ayudar a los sordos a comunicarse. El lenguaje y la numeración con signos eran conocidos desde la Antigüedad, pero no aplicados a la comunicación de los sordos.

    Desgraciadamente todavía son numerosos los lugares del planeta en los que se todavía es muy insuficiente la atención a estas personas y las razones o sinrazones vienen a ser las mismas que en la Antigüedad.
     

  • Claudia lanam fecit (Claudia cardó su lana)

    Sin duda uno de los primeros logros de los hombres fue la confección de vestidos para protegerse del clima a veces cálido a veces frío. En los yacimientos más antiguos aparecen agujas de hueso con un agujero y ojal en un extremo por el que introducir una fibra, una tira de piel, un hilo más adelante. La fabricación del hilo, de pelo animal o de lana o de fibra vegetal, no por temprana es menos de valorar. Fue una gran empresa.

    Al menos en el mundo griego y romano, del que nosotros tratamos, fue una ocupación y responsabilidad femenina en consonancia con el papel social que desempeña la mujer.

    Naturalmente que el rol social de la mujer griega o romana (hay importantes diferencias entre ellas) hoy no es aceptable en nuestra sociedad, aunque justo es reconocer que ha comenzado a cambiar hace muy pocos años y de  ninguna manera ese cambio está acabado, porque si en los países occidentales y en otros muchos se ha conseguido una igualdad legal, en absoluto existe una igualdad real.

    En cualquier caso, los hechos de cada sociedad han de ser analizados y valorados en su contexto y no son correctos juicios anacrónicos (del gr. ἀνα = hacia arriba,contra  y χρόνος = tiempo). Vaya esta advertencia para mejor entender y valorar el siguiente epitafio (del griego ἐπὶ = sobre y τάφος = tumba)  anónimo de una matrona llamada Claudia, de mitad del siglo II antes de Cristo, que sintetiza el ideal de matrona romana de los primeros tiempos de la República Romana.

              Forastero, poco es lo que quiero decirte; detente y lee con atención:
              Aquí está el sepulcro no pulcro de una pulcra mujer
              (
    esta es la tumba no hermosa de una hermosa mujer)
              Sus padres le dieron el nombre de Claudia.
              Amó a su marido con todo su corazón.
              Crió dos hijos. A uno lo deja sobre la tierra;
              al otro lo colocó ya bajo tierra.
              De conversación graciosa y de paso elegante.
              Guardó su casa. Hizo su lana. He dicho. Vete.


              HOSPES, QUOD DICO PAVLLVM EST, ASTA AC PELLEGE.
              HEIC EST SEPVLCRVM HAV PVLCRUM PVLCRAI FEMINAE
              NOMEN PARENTES NOMINARVNT CLAVDIAM.
              SVOM MAREITVM CORDE DEILEXIT SOVO.
              GNATOS DVOS CREAVIT. HORVM. HORVM ALTERVM
              IN TERRA LINQVIT, ALIVM SVB TERRA LOCAT.
              SERMONE LEPIDO, TVM AVTEM INCESSV COMMODO.
              DOMVM SERVAVIT. LANAM FECIT. DIXI. ABEI.
                     ( Carmina Latina Epigraphica, -CLE- 52)

    Nota: Léase también en latín, aunque no se entienda completamente; es la única forma de apreciar no sólo el ritmo, sino también los recursos fonéticos de que se sirve el autor. He utilizado sólo letras mayúsculas para acercarnos un poco más al texto original de la lápida; esta misma razón explica el uso de la V  como consonante y también como nuestra vocal U. Léase siempre como “U”.

    Pues bien, en este epitafio se recogen y alaban de forma tópica las principales virtudes que han de adornar a las matronas romanas: es hermosa, amorosa, buena madre que cría hijos, de conversación agradable y elegante. La última línea es el compendio de este ideal de matrona: guardó su casa, lo que podemos interpretar como una referencia a su honestidad, e hizo su propia lana.

    La expresión “lanam fecit” y la idea en ella encerrada es una herencia más del mundo griego,  en el que el trabajo de la lana está asociado a la virtud femenina desde la Ilíada y Odisea de Homero. Recordemos el trabajo de la  bella y casta  Penélope, destejiendo por la noche lo que tejía durante el día, esperando el regreso de su esposo Ulises y eludiendo a los numerosos pretendientes que la asediaban a ella y a su palacio.

    Por otra parte el trabajo de cardar la lana y tejer los vestidos es un tópico de la epigrafía funeraria y de la literatura latina en su intención de contraponer la relajación de las costumbres del momento a la moral antigua.

    El mismo objetivo pretenden narraciones tales como la muerte de Lucrecia al ser deshonrada por el rey Tácito tal como nos lo cuenta Tito Livio en su obra Ab urbe condita, I, 57, o la historia de Régulo, prisionero de los cartagineses que muere valerosamente, recogida por numerosos autores.

    Este epitafio recoge ese tópico existente en la sociedad y ayuda a consolidarlo. Pero esto no quiere decir que realmente las matronas del siglo I cardaran su lana o confeccionaran sus vestidos de manera exclusiva o preferente. Es más bien expresión de su laboriosidad y contención frente al lujo y gasto excesivo, vicios extendidos en la sociedad a la par que las conquistas aportaban a Roma enormes riquezas y recursos.

    En todo caso, podemos apreciar en este breve epitafio la enorme capacidad de síntesis y la fuerza expresiva de la lengua latina. Por ello es una lengua lapidaria (del latín lapis, piedra), apta para toda clase de inscripciones y no sólo funerarias.
     

  • Hiposandalias o suelas para caballos (hiposoleae)

    “hiposolea” es un término técnico utilizado en arqueología o Historia Antigua para denominar a las “sandalias”, suelas o protecciones que los antiguos griegos y romanos colocaban a los équidos, caballos o mulas, en sus pezuñas o patas.

    El término está formado a partir de la palabra griega ἱππὁς, que significa “caballo” y la latina “”solea”, que significa “sandalia”.

    solea”  a su vez deriva de “solum”, suelo, y en general parte inferior de algo. De este término deriva el español “suela”, parte del calzado que está en contacto con el “suelo”.  Así dice Varron en  De re rustica, 1, 47:

    “pues el suelo (pie)  del hombre es la ruina de la hierba y el fundamento de un camino

    “Solum enim hominis exitium herbae et semitae fundamentum”.

    Diversos textos y algunas pruebas arqueológicas y artísticas revelan la existencia de unas protecciones para las pezuñas o pies de los équidos. Las había de metal, generalmente hierro, y también de esparto, cuero, mimbre  o junco. Quedaban sujetas con unas cintas o cuerdas a las patas, por lo que su colocación o supresión debía resultar fácil, como se deduce de un texto de Suetonio,Vida de Vespasiano, 23,2  en que cuenta cómo  un mulero se detiene en pleno viaje a calzar las mulas de la yunta imperial; la operación de herrado exigiría más tiempo y medios técnicos suficientes:

    En cierto viaje, sospechando que el mulero había descabalgadomás que para  calzar las mulas para dar tiempo y ocasión a un litigante de que se le acercara, le preguntó  cuánto le había proporcionado la operación del calzado  y le reclamó una parte del beneficio.

    Mulionem in itinere quodam suspicatus ad calciandas mulas desiluisse, ut adeunti litigatori spatium moramque praeberet, interrogavit quanti calciasset, et pactus est lucri partem.

    Los pies de los caballos y mulos debían ser protegidos de los abrasivos suelos de piedra o en caso de alguna enfermedad de la pezuña. Es posible que las sandalias para caballos favorecieran también la fuerza de tracción de los cuadrúpedos. Se utilizaban por ello con animales de carga más que en la caballería militar. En todo caso hay que considerar la importancia que el cuidado de los cascos de los équidos debía tener para los pueblos antiguos y la transcendencia que tuvo la adopción de la herradura para ello.

    Cito dos textos que nos hablan de estas “hiposoleas”  y de la extravagancia del emperador Nerón y de sus esposa Popea. Dice Plinio, Naturalis Historia, XXXIII,49, 140

    … en nuestra propia época Popea, la esposa del emperador   Nerón, ordenó también que sus mulas favoritas fueran calzadas con unas sandalias de oro

    nostraque aetate Poppaea coniunx Neronis principis soleas delicatioribus iumentis suis ex auro quoque induere iussit.

    Y Suetonio, Nerón, 30, 3:

    Se dice que nunca viajó con menos de mil carruajes, con las mulas con sandalias de plata y muleros vestidos con lana de Canosa y con una multitud de mazacos (pueblo de jinetes de Mauritania) y acompañantes adornados con brazaletes y collares.

    Numquam minus mille carrucis fecisse iter traditur, soleis mularum argentéis, canusinatis mulionibus, armillata phalerataque Mazacum turba atque cursorum.

    Pero las hiposoleas o sandalias para caballos no son exactamente herraduras, que son también unas protecciones de metal adaptadas a los cascos de los caballos pero sujetas con clavos. Durante algún tiempo se pensó que las sandalias fueron el antecedente de la herradura, de la que ni las fuentes clásicas ni los testimonios arqueológicos dan noticia hasta llegados al siglo IX de C.

    Ahora bien, resulta que son numerosos los hallazgos de “herraduras” en diversos contextos celtas y también en algún romano. Surge, pues, la cuestión no resuelta de si existían herraduras en época romana; cuestión todavía no bien resuelta.

    Aunque algunas excavaciones, sobre todo antiguas, ofrecen pocas garantías científicas, parece innegable la aparición de herraduras en yacimientos celtas en el centro de Europa y en las Islas Británicas y en Hispania en la Celtiberia, sobre todo en las provincias de Soria y Guadalajara.

    Los romanos entraron pronto en contacto con estos pueblos. ¿Conocieron las herraduras? ¿por qué no las aceptaron para proteger a sus animales?

    En todo caso no es posible aceptar la transición natural de la “solea”, sandalia, a la herradura, sino la coexistencia en contextos culturales distintos. Sería precisamente al  final del Imperio romano cuando se va imponiendo el uso de herradura, que exige una buena técnica y unos buenos operarios, hasta imponerse definitivamente en la Edad Media. Sin duda nuevas excavaciones y estudios más cuidadosos nos darán información valiosa al respecto.

  • ¿Qué significa “año bisiesto”?

    El conocimiento del calendario romano es realmente difícil, como en otros artículos hemos podido comprobar. Su importante función religiosa, su carácter primitivo lunar, su duración primero de diez meses y luego de doce, la influencia de los pueblos vecinos como los etruscos, obligaron a los romanos a varias reformas en las que curiosamente se mantenían elementos arcaicos.

    Especialmente complejo, como también  se ha visto en otro artículo, es el sistema que tienen de denominación de los días del mes. Conviene recordar ahora el artículo ya publicado y titulado Kalendas, Idus, Nonas: una rara forma de nombrar los días del mes   https://www.antiquitatem.com/idus-marzc-alendario-kalendas-nonas .

    Recordemos brevemente que se divide el mes en tres partes y se fijan los hitos o momentos que marcan esa división: las kalendas que denominan al día 1 de cada mes; las nonas que denominan al día 5 de los meses de enero, febrero, abril, junio, agosto, septiembre, noviembre y diciembre y al día 7 de los meses de marzo, mayo, julio y octubre; y los idus que señalan el día 13 de los meses cuyas nonas caen el 5 y el día 15 de aquellos cuyas nonas caen el 7. Precisamente Caius Iulius Caesar, Julio César, fue asesinado en los Idus de Marzo, es decir, el día 15 de marzo del año 44 antes de Cristo. El resto de días se denominan contando los que faltan hasta el hito siguiente contabilizando el punto de partida y el punto de llegada.

    Recordemos también como en el calendario reformado por Julio César, de carácter solar, el año tiene 12 meses de duración variable, y un total de 365 días. Para corregir el desfase con el año trópico o año solar se añade un día cada cuatro años.

    Pues bien, ese día se añadía en el mes de febrero, detrás del día 24 precisamente porque en ese momento terminaban las fiestas llamadas “Terminalia” con las que se celebraba el fin de año (recordemos que en un principio el año comenzaba en marzo).

    En la denominación de los días del mes romano el día 24 era “el  sexto día antes de las calendas de marzo”, en latín “ante diem VI (sextum) Kalendas Martias”.  Al día ahora añadido cada cuatro años se le llama  “ante diem bis VI (sextum)  Kalendas Martias”, es decir, el “día dos veces sexto antes del día uno de marzo”. De esta denominación “bis sextum” deriva la palabra “bisiesto”.

    Interesante pero complicado sin duda. Como ocurre con muchas palabras, las seguimos utilizando con un significado concreto, aun habiendo perdido la referencia original que les dio sentido y significado, reduciéndolas a una mera etiqueta denominativa.

  • Aprender a contar no fue fácil

    El estudio de la lengua se enfrenta a veces a cuestiones de difícil explicación que se pierden en la noche de los tiempos.

    Con el término “cálculo”, (del latín “calculus, diminutivo de  calx,-cis  = guijarro, piedrecita; probablemente préstamo  del griego  χάλιξ =piedra de cal) nos referimos a las piedras que se forman en el riñón y en otros órganos del cuerpo como la vesícula y que deben ser extirpadas o eliminadas cuanto antes para evitar molestias o problemas mayores.

    Pero “cálculo” también se refiere a la acción aritmética de “calcular” o contar, precisamente porque los niños aprenden a contar con piedrecitas, sea amontonándolas o manejándolas en el ábaco.

    Así desde luego aprendían los niños romanos y griegos a contar, como denota el significado etimológico de “calculus, cálculo”  y también la palabra  griega   ψῆφος , pséphos ,  que significa piedra y número; la expresión ψήφους τιθέναι, pséphous tithénai,     significa "echar los guijarros, echar cuentas, hacer una cuentas ".

    El contar o calcular es uno de los más difíciles aprendizajes que realizan los seres humanos en su infancia. Los hombres tenemos ciertas dificultades para contar. En principio sólo somos capaces de identificar con un solo golpe de vista conjuntos de uno, dos, tres o cuatro objetos; a partir de cinco nos vemos obligados a contar para conocer el número.

    A contar se aprende primeramente con los dedos de la mano y también con piedrecitas como decíamos o con otros sistemas de características tan primitivas, como la cuerda con nudos en los que estos equivalen a la unidad.

    Curiosamente esta limitación de tan sólo identificar de manera inmediata hasta cuatro unidades tiene su reflejo en las lenguas y de manera evidente en el latín, la lengua de los romanos de la que deriva entre otras el castellano o español.

    Se refleja la limitación, por ejemplo, en el uso de las cifras o escritura de los números: los romanos representaban los números con letras y contra lo que piensan algunos se podían repetir hasta cuatro veces y no más (otro día comentaremos el modo de representar los números en latín y griego). Es decir, el  “4” lo representaban con  cuatro palotes o “ies” (“IIII”) precisamente porque se aprecian de un solo golpe de vista; pero para el “5” utilizaban la “V”.

    Se refleja también la limitación indicada en que los tres primeros números (unus, duo,tres; quattuor tuvo una evolución fonética especial), se declinan, es decir tienen diversas terminaciones o desinencias, que no existen ya a partir del 5.

    Se refleja también en el nombre de los meses. El año romano inicialmente tenía diez meses; los cuatro primeros tenían nombre especial: martius, aprilis, maius, iunius; a los siguientes les llamaban con el numeral quintilis, sextilis, september, october,  november  y dicember. (quinto, sexto, séptimo, octavo, noveno y décimo).

    Más curioso todavía es el reflejo en el nombre de las personas. Tan sólo los miembros masculinos de una familia tenían praenomen y nomen, que equivalen a nuestro nombre propio y apellido o nombre de la familia; las mujeres sólo llevan el nombre familiar de forma que todas las de la familia Julia se llaman “Iulia”.

    Pues bien, en una familia romana hay hijos que se llaman “Quinto”, como Quintus Horatius Flaccus, el famoso poeta; y “Sexto” como Sextus Iulius Frontinus, que escribió un tratado sobre las aguas y acueductos; y Septimius  como el emperador  de los años 193 a 211 Lucius Septimius Severus; y Octavio como Caius Octavius Turinus, llamado luego Octavio César Augusto,  y Décimo como el famoso poeta satírico Decimus Iunius Iuvenalis; alguno se llama hasta “Numeroso”, como    Numerius Iulius Caesar, senador de la familia Julia que vivió a caballo entre los siglos III y II a.C.

    Pero no hay hijos que se llamen “Primus, y realmente escasos los que se llamen Secundus, Tertius, Quartus; estos tienen su nombre propio; es a partir del siguiente cuando hay que contar y ya de paso se quedan con el número como nombre.

    Curioso, desde luego; parece como si en la lengua latina se hubiera fosilizado una limitación primitiva en el contar, por lo demás ampliamente superada hacía tiempo.
     

  • La covada

    Covada” es una palabra, derivada de la francesa “couvade”; “couver” significa “ incubar, empollar”. Con este término etnográfico se designa un rito de magia simpática o simple fórmula de reconocimiento del recién nacido practicada en algunos pueblos en el momento del nacimiento de un hijo que consiste en una especie de simulación del parto por parte del padre, que se acuesta en el lecho junto al recién nacido.

    Este rito o acto, por extraño e incomprensible que hoy nos parezca, está atestiguado con algunas ligeras variantes en la Antigüedad y modernamente en  Laponia, Melanesia(del griego μέλαν=negro y  νῆσος =isla; islas habitadas por negros) , Borneo, Malasia , Inglaterra, Francia, Brasil (Amazonas…),Alemania, etc.

    Por lo que respecta a la Antigüedad, el primer testimonio escrito del que tenemos noticia nos lo proporciona  Apolonio de Rodas en el siglo III a.C,  director de la Biblioteca de Alejandría, quien  en su obra “El viaje de los Argonautas”,  al referirse a los “tibarenos”, pueblo de la orilla oriental del Mar Negro “ricos en corderos”, nos dice en el libro o canto II, versos 1012 y ss.:   

    Allí cuando las mujeres dan a luz a sus hijos, son los maridos quienes gimen echados en la cama con la cabeza vendada. Ellas en cambio los cuidan a los hombre  con alimentos y les preparan los lavatorios del parto.

    En el siglo I.A.C. el historiador Diodoro Sículo (de Sicilia) nos comenta también  en su obra “Biblioteca Histórica”, Libro V, capítulo 14, cómo los maridos corsos

    "no tienen cuidado alguno de sus mujeres cuando están de parto, y cuando dan a luz es el marido quien se acuesta"

    y luego es el padre quien recibe las felicitaciones de los familiares y amigos mientras su  mujer se dedicaba a las tareas propias de su papel en la familia.

    Si estos testimonios son en sí interesantes, para los españoles tiene una especial importancia la información que nos ofrece el geógrafo griego, de época romana, contemporáneo de  Diodoro Sículo, Estrabón. Escribió hacia el año 20 de nuestra era una famosa obra, Geografía, en la que describe las regiones y pueblos del Imperio Romano desde Asia hasta las Islas Británicas. El libro III lo dedica a la península Ibérica  y sus pueblos y en  3.4.17 dice refiriéndose a las mujeres cántabras:

    …es cosa común entre ellos la valentía, no sólo en los hombres, sino también entre las mujeres. Estas cultivan la tierra; apenas han dado a luz, ceden el lecho a sus maridos y los cuidan. Con frecuencia paren en plena labor, y lavan al recién nacido inclinándose sobre la corriente de un arroyo, envolviéndolo luego.

    y añade, no sabemos si con admiración, o asombrado por la rudeza de estas mujeres, cómo continúan con su labor acostumbrada.

    Con frecuencia aseguran diversos autores que esta costumbre se ha conservado hasta tiempos recientes en algunas regiones de España, tales como Galicia, Asturias, Burgos, León, Huesca.  Estas afirmaciones referidas a España  han de ser sometidas a una profunda revisión y crítica seria por su falta de justificación suficiente.

    En cualquier caso debemos buscar un significado o sentido a esta costumbre existente en lugares y regiones tan dispares. Los etnólogos, historiadores, filósofos y psicólogos han ofrecido diversas explicaciones no exentas de interés.

    Tradicionalmente el texto de Estrabón se consideró como prueba de la existencia del matriarcado entre las poblaciones cántabras. La crítica moderna no lo valora así y considera que el texto, un tanto impreciso, revela la incomprensión por parte de Estrabón de unas costumbres tan diferentes  y lejanas de las civilizadas romanas y griegas y en todo caso es insuficiente para confirmar la existencia de una época de matriarcado.

    A Estrabón le llamaba la atención la valentía y fortaleza de las mujeres cántabras y el hecho de que eran ellas quienes transmitían la herencia y casaban a sus hermanos, mientras era el hermano, el tío, en latín avunculus quien detentaba la autoridad frente a los hijos. No deja de ser curioso cómo en alguna medida se ha mantenido en la sociedad hasta tiempos modernos la importancia del papel que jugaba el tío.

    La interpretación hasta hace bien poco más admitida es la formulada por el  antropólogo suizo Johann Jackob Bachofen en1861. Relacionaba esa práctica con un presunto matriarcado existente en el Neolítico y el paso a un sistema patriarcal. El mito de las Amazonas y la covada eran para él las pruebas de la existencia anterior del matriarcado.

    La covada es un rito de aceptación de la paternidad y de legitimación del recién nacido. En el matriarcado sería la mujer, como cabeza de familiar, quien legitima y decide la aceptación de los hijos;  ahora con la covada  o simulación masculina del parto en cambio es esencial la aceptación por parte del padre, sin la cual el recién nacido no se incorpora a la familia. Se trata en resumen de un reconocimiento público y expreso de la paternidad, del papel que juega el padre y del nuevo ser como hijo suyo. (Recordemos cómo en la familia romana es el paterfamilias el que acepta formalmente al hijo recién nacido.)  Con estos ritos se estaría negando, pues, el matriarcado o como dice el propio Estrabón utilizando una exacta terminología, la ginecocracia (de γυνή (gyne),  mujer y κράτος  (kratos) poder: gobierno de las mujeres)  La teoría de Bachofen ha tenido un enorme éxito.

    Para algunos, pues,  el patriarcalismo habría sido introducido en pueblos  de cultura matriarcal, pero esta es una suposición o teoría difícil de admitir, sobre todo después de los estudios de Malinowski. .

    El antropólogo Malinowski  estudió las sociedades “matrilineales” de Nueva Guinea, en las que sólo se reconoce la descendencia materna, y comprobó cómo el poder en realidad quien lo detentaba ya era el hombre, si bien en la figura del tío materno o “avunculus” en latín.

    En un sentido absolutamente contrario a Freud, el psicoanalista Walter Georg Groddeck  considera  que la mujer no siente la “envidia del pene  masuclino”, sino que es el hombre el que se siente mujer incompleta y por tanto tiene la “envidia del útero ”; la covada no expresaría sino el deseo de parir.

    Curiosamente en medicina se describe el  síntoma del conocido como  "síndrome de covada", que se manifiesta en un estado en el padre de ansiedad empática hasta el nacimiento del hijo, que tal vez tenga que ver con las llamadas “neuronas de la empatía” y que explicarían su existencia en el pasado y en el presente.

    Una visión interesante es la de Genaro Chic; la covada lo que significaría es la consideración de la mujer como mera incubadora o nido del niño, frente a la posición generadora del padre; con ello queda absolutamente desacreditada la teoría de la existencia de un matriarcado en el que el poder lo detenta la mujer.

    Incluso modernamente hay quien relaciona con práctica tan antigua la costumbre moderna de que los padres acompañen a la madre en el momento del parto y alumbramiento y colaboren en el trance con su actitud positiva. La verdad es que parece muy otro el sentido de esta saludable práctica, cuando la realización de los partos  en impersonales hospitales y paritorios garantiza la seguridad médica, pero aleja un hecho tan transcendente de todo contexto familiar.

    Parece que este tema de la “covada” y sus derivaciones hacia el “matriarcado” no están suficientemente estudiados. En todo caso se pone una vez más de manifiesto la dificultad de interpretación del significado de los textos antiguos, hijos a fin de cuentas de su época y de un determinado contexto sociocultural.
     

  • La embriaguez engendra seres deformes

    El filósofo, político y escritor Henri-Benjamin Constant, francés nacido en Suiza (1767-1830) escribió en 1816 un famoso discurso o tratado titulado «Acerca de la libertad de los antiguos comparada a la de los modernos».

    Su tesis es que los antiguos (naturalmente los ciudadanos) tenían la libertad y obligación de participar en la vida política de la polis o estado pero en cambio su libertad en la vida privada quedaba muy limitada por las leyes. En el hombre moderno ocurre al contrario: las leyes protegen la libertad en la vida privada en la que apenas interviene el poder público pero dificulta su participación en la vida pública, dada sobre todo la amplitud y extensión de las sociedades modernas.

    Constant tuvo una importante influencia en los movimientos liberales de su época; merece la pena leer su discurso, a pesar de las matizaciones que hoy haríamos a sus afirmaciones.

    Pues bien, como es conocido, Platón pretende sobre todo en sus dos diálogos “La República o de la Justicia”  y “Las leyes o de la legislación”  diseñar una ciudad-estado ideal en la que los gobernantes sean los mejores ciudadanos, que el identifica con los filósofos. Sus leyes se proponen regular aspectos de la vida privada de los ciudadanos, tal como decía Constant, que hoy  sólo piden de las leyes y de los estados su protección frente a la injerencia  de otros o del propio estado.

    Ahora bien, algunas de las normas que Platón propone, fruto de su especulación filosófica más que de la experiencia, nos resultan hoy enormemente curiosas. Por ejemplo en Leyes 774a (libro VI) indica cómo los ciudadanos han de casarse éntre los 25 y los 35 años; poco después, en 735b nos dice que la edad de casarse entre las muchachas ha de ser entre los dieciséis y los veinte años y la de los muchachos entre los treinta y los treinta y cinco: así mismo indica  cómo han de ser sancionados con multas en proporción a su clase social quienes incumplan una norma de tanto interés para la supervivencia de la propia ciudad.

    Pero citaré textualmente un párrafo que se refiere a la obligación que los ciudadanos tienen de engendrar hijos sanos para el bien de la sociedad.

    Conocida es la afición que los griegos concedía al banquete o convite, en el que corre abundantemente el vino. Pues bien, dice Platón en Leyes, 775b -775e. (libro VI):

          “ Beber hasta la embriaguez no es conveniente en ninguna parte ni ocasión, de no ser en las fiestas del dios que nos ha dado el vino, ni es cosa que carezca de peligros, sobre todo cuando se está pensando en bodas, durante las cuales es muy conveniente que el novio y la novia sean especialmente dueños de su razón al hacer un cambio tan notable en sus vidas, y para que así mismo el hijo sea engendrado siempre por personas que estén lo más posible en perfecto uso de sus facultades y su razón, pues resulta totalmente inseguro el saber qué noche o qué día se le va a concebir con ayuda de la divinidad. Por lo demás es también conveniente que la procreación no tenga lugar cuando los cuerpos están dominados por la embriaguez, pues el feto necesita del orden para formarse, la firmeza, la estabilidad, la tranquilidad. El hombre borracho sufre alteraciones de todas clases, por sentirse rabioso en cuerpo y alma; la embriaguez, pues, engendra en malas condiciones, de manera que corre el peligro de dar lugar a seres anormales, que no merezcan ninguna confianza, sin un carácter ni un cuerpo que estén rectamente dotados. Por todo ello es necesario que, a ser posible,  durante todo el año e incluso durante toda la vida, pero mucho más aún en aquel tiempo en que uno esté procreando, se procure muy de veras no hacer nada malsano voluntariamente, nada que tenga que ver con la violencia o la injusticia, pues todo ello penetra y se imprime en el alma del hijo e inevitablemente se dan entonces a luz seres degenerados y deficientes; y por encima de todo hay que abstenerse de tales faltas durante aquel día y aquella noche. Los comienzos, en efecto, son como una divinidad que arraiga en lo humano y salva todas las cosas, siempre y cuando sus devotosle tributen las honras que se le deben”  (Traducción de Francisco de P.Samaranch en Ed. Aguilar, Platón: Obras Completas, Madrid,1969).

    Este texto, estas ideas impresionaron en su momento a los antiguos, como nos impresionan también a nosotros, 2.400 años después y nos permiten imaginar también una vez más cómo sería hoy nuestra sociedad si el pensamiento antiguo no hubiera permanecido oculto en la larga noche medieval. En todo caso no dejan de ser estos consejos sobre la embriaguez y el consumo de alcohol muy adecuados para una juventud actual que consume en exceso a edades muy tempranas cantidades excesivas de alcohol y otras sustancias como método para conseguir cierto estado de pseudofelicidad.

  • Apolonio de Rodas, Giovanni Papini, Luis Buñuel

    ¿Se puede establecer alguna relación entre Apolonio de Rodas, el literato Giovanni Papini y el cineasta Buñuel? ¿Se inspiró Buñuel en Papini en una famosa secuencia de una famosa película suya? ¿Había leído Papini a Apolonio?

    Giovanni Papini (Florencia, 1881-1956),  escritor italiano, primero escéptico y luego católico a ultranza,  desacreditado por su filiación fascista, escribía en 1931 su libro “Gog”, una serie de 70 relatos filosóficosatíricos. Para muchos es su mejor obra. En uno de sus capítulos titulado “A.A. y W.C.”  nos cuenta cómo  sale de un restaurante asqueado por el espectáculo de las bocas masticando los alimentos, lo que considera animalesco y muestra de grosera insensibilidad. Nos dice en ese momento:

    Llegará un tiempo en que causará estupefacción nuestra costumbre de comer en compañía -¡al aire libre y en presencia de extraños-, … La necesidad de engullir fragmentos de plantas y de animales para no morir, es una de las peores humillaciones de nuestra vida, uno de los más torpes signos de nuestra subordinación a la tierra y a la muerte. ¡Y en vez de satisfacerla en secreto, la consideramos como una fiesta, hacemos de ella una ceremonia visible, la ofrecemos como espectáculo cotidiano, con la indiferencia de los brutos!

    En 1974 el cineasta aragonés e internacional Luis Buñuel rodó la película “El fantasma de la libertad” . En este film hay una escena famosa e inolvidable en la que los protagonistas representan abiertamente lo que generalmente hacemos en privado y en privado lo que generalmente hacemos en común: defecan en común en el salón y comen en privado en un habitáculo para ello. Lo normal se convierte en tabú y lo tabú se convierte en norma, invirtiendo y trastocando la realidad.

    ¿Se inspira Buñuel en Papini?  Probablemente sí; la película de Buñuel está formada también por una serie de secuencias sin conexión entre ellas, excepto por el tema central de la libertad expresado en el título.

    El asunto parecería absolutamente original, pero en esta empresa de justificar el lema de esta página web Nihil novum sub sole no puedo por menos de citar un pasaje del Libro II de El viaje de los Argonautas, de Apolonio de Rodas, (295 a.C.-215 a.C.), escritor helenístico,  bibliotecario de la Biblioteca de Alejandría y educador de Ptolomeo III Evergetes.

    En el poema, la única obra de poesía épica griega que conservamos desde Homero hasta la época helenística, se narra el viaje mítico de Jasón y otros héroes griegos  a la Cólquida en el Mar Negro  en busca del “vellocino de oro” (piel de un carnero). Entre los muchos territorios y países que recorren, arriban a uno de interés para esta ocación:

    Luego, después de estos, pasaron de largo ente el sagrado monte y la tierra en que, por las montañas, habitan los Mosinecos. Extraña ley y costumbre tienen estos. Todo lo que entre los demás está permitido hacer al aire libre en medio de la población o en el ágora, todo eso lo realizan dentro de sus casas. En cambio todo lo que hacemos en nuestras habitaciones privadas, eso lo hacen de puertas afuera sin vergüenza ninguna, en medio de las calles. Ni siquiera es privado el contacto sexual, sino que como cerdos en el campo, sin cuidarse ni un poco de los presentes, se unen por tierra con las mujeres en trato sexual común” (Viaje de los Argonautas, II, 1015- 1025 (Traducción de Carlos García Gual en la edición para Editora Nacional, Madrid 1975).

    ¿Habían leído Papini y Buñuel a Apolonio de Rodas? Probablemente sí lo leyeron. En cualquier caso, las fuentes griegas nunca dejarán de sorprendernos.

  • Los días de la semana son paganos

    Aunque con un error probable de cuatro años en relación con la cronología oficial, Cristo nació en época del Emperador Augusto. En un principio el Cristianismo pasó desapercibido en Roma, confundido con el judaísmo y sus diversas sectas, pero luego tuvo un notable éxito de expansión hasta convertirse en religión oficial y acabar con la religión tradicional pagana.

     El Cristianismo, en realidad un sincretismo (del griego  συγκρητισμός = unión de varias doctrinas), recoge creencias, principios morales, ritos, iconografía de los diversos lugares del Imperio Romano en que se va implantando y los integra en un todo más o menos coherente. Sabido es, por ejemplo, cómo en todas partes, sobre las ruinas de los templos paganos se construyen las iglesias cristianas o lugares naturales como bosques, cuevas, montañas, de alto valor religioso continúan la tradición bajo el amparo de una imagen o símbolo cristiano.

    Por todo ello no deja de ser curioso el hecho de que de manera muy generalizada en todo occidente se mantengan los nombres “paganos” de los días de la semana, que llevaban el nombre de los astros que los antiguos conocían.

    Lunes es el día de la luna (dies lunae), martes el día del dios Marte (dies Martis), miércoles el día de Mercurio (Mercurii dies), jueves el de Júpiter (Dies Iovis), Viernes el día de Venus (dies Veneris). Tan sólo consiguieron modificar, y no en todas partes,  el Dies Saturni (día de Saturno), sustituido por el Sabbaht judío como Sábado y el Dies Solis, día del Sol, cambiado por Dies dominica o Dominicum, Domingo (día del Señor).

    Pero como decía, no en todas partes; en inglés mantienen todavía Saturday (día de Saturno) para el sábado y Sunday (día del Sol), para el domingo. Con el resto de días en inglés o con todos ellos en alemán tampoco tuvieron éxito en su tarea conversora, Montag es el día de la luna y Sontag es el día del sol.

    Todo este proceso resulta todavía más curioso si recordamos que en un principio los romanos no conocían la “semana”  (latín septimana) o unidad temporal de siete días como nosotros. Así lo demuestra su distribución del mes en tres períodos llamados Kalendas (el día 1 de cada mes), Nonas (el día 5 en unos meses y el 7 en otros) e Idus (el día 13 en unos meses y el 15 en otros).

    La semana es en realidad una creación babilónica adoptada luego por los judíos. Se generalizó en Roma en época imperial y la impuso en el año 321 el Emperador Constantino. Naturalmente el día de descanso no era el sábado judío sino el “ Solis dies = día del Sol”, cristianizado en “Domenica Dies = Domingo o día del Señor”, como se dijo.