Categoría: Cultura

  • Vista de Linceo

    La frase española “vista de lince” se aplica a una persona de vista especialmente aguda o de entendimiento especialmente sagaz y perspicaz, es decir, una persona astuta.

    Podríamos pensar que el origen de la frase está en los característicos ojos de este animal de la familia de los félidos y por tanto emparentado con los gatos. Tiene el “lince” unos ojos  brillantes  que aparentan tener una gran penetración o capacidad visual.

    Y sin embargo ese no es propiamente el origen de la frase, aunque alguna relación hay.

    En la mitología griega hay varios personajes que se llaman “Linceo”, en griego Λυγκεὺς (Lynkeus) .  Uno de ellos es hijo de Afareo, rey de Mesenia y hermano de Idas. Los dos hermanos forman parte de la famosa expedición de los Argonautas que al mando de Jasón va en busca del “vellocino de oro”.
    Linceo es famoso por su extraordinaria vista. De él dice precisamente Apolonio de Rodas, autor del poema épico “El viaje de los Argonautas”, en el libro I,151-155:

    Venían desde Arena los Afaretíadas Linceo y el orgulloso Idas, orgullosos los dos de su gran fortaleza.  Linceo sobresalía sobre todo por su agudísima vista, si es verdad la noticia que decía que el héroe podía ver con toda facilidad incluso debajo de la tierra.

    Y para confirmar la afirmación de Apolonio dice el Pseudo Apolodoro en su Biblioteca mitológica III,10,3 :

    Afareo y Arene, hija de Oebalus, tuvieron como hijos a  Lynceus,  Idas y Piso, pero en opinión de muchos, se decía que  Idas era hijo de Poseidón.  Lynceus destacó por la  agudeza de su vista, hasta el punto de  que podía  ver las cosas bajo tierra.

    Así que la frase española lo que en realidad debía decir es “tiene la vista de Linceo” , pero Linceo es un personaje mitológico poco conocido y el lince  en cambio es un hermoso animal depredador de la familia de los felinos y emparentado con los gatos. Habitan sobre todo en las regiones boreales, si bien existe una especie en España, el lince ibérico, Lynx pardinus,    aunque en peligro de extinción con unos pocos centenares de ejemplares. Hay un importante programa medioambiental que trata de garantizar la supervivencia de este animal. Olvidado o poco conocido el personaje y mítico argonauta y presente en el conocimiento el animal, es fácil entender cómo se produjo la suplantación porque una de dos: o al lince se le llama así por tener vista de Linceo o a Linceo por tener vista de lince.

    Porque en todo caso, hay que conocer que la palabra española “lince” proviene del latín lynx y ésta a su vez de la griega λὺγξ. “Lince” y “Linceo” son evidentemente dos palabras de la misma raíz. Así que quien de verdad tenía vista de lince era Linceo.

    La raíz indoeuropea *leuk está atestiguada en numerosas lenguas y significa “brillo”. En latín, por ejemplo, “luceo”, aclarar, esclarecer y “lux” “luz”. Así que probablemente se llamó lince a este animal por la brillantez de sus ojos.

    Algunos lingüistas relacionan el nombre lynx λὺγξ con el verbo λεύσσω, verbo arcaico utilizado sólo en el lenguaje épico que significa “dirigir la mirada hacia, ver”.  Es posible este parentesco, que aclararía el origen de estos términos.

    En cualquier caso lo justo sería hablar de “vista de Linceo”, pero ¿quién es capaz a estas alturas de corregir el uso y costumbre lingüística de decir “vista de lince”?

    Nos contentaremos al menos con aconsejar la lectura de la obra de Apolonio de RodasEl viaje de los Argonautas”,  el único poema épico después de Homero hasta la época helenística. Entre otros valores de la obra, nos ayuda a entender cómo de la épica surgió la novela, el género literario hoy de más aceptación.
     

  • Los maestros griegos estudiaron con maestros egipcios

    La cultura “clásica” griega es el resultado de ricas y diversas influencias históricas

    Nuestra cultura occidental se siente muy orgullosa de sus raíces clásicas, de sus raíces grecolatinas y de hecho aunque existan aportaciones de otras culturas, en su mayor parte somos antiguos griegos y romanos con más de dos mil quinientos años de historia.

    Pero, ¿dónde están a su vez las raíces de la cultura clásica? Hoy la Filología Clásica es mucho  más libre que hace medio siglo para determinar esos orígenes. En gran medida, al buscar las raíces clásicas, la Filología estuvo mediatizada por razones ideológicas del momento, incluso racistas, y buscaba unas raíces pura y exclusivamente arias que la arqueología  y las propias fuentes antiguas desmentían permanentemente. Eran momentos en los que el acientífico e ideológico concepto de raza impregnaba parte del pensamiento y de la ciencia europea. La pretensión de una supuesta “pureza racial” produjo enormes males a la Humanidad.

    Pero de acuerdo con las propias fuentes antiguas, grandes maestros del pensamiento, de la religión y de la ciencia griegos visitaron y estudiaron con maestros egipcios: así Heródoto, Pitágoras, Platón… Y estas estancias tuvieron en las obras respectivas de estos autores absoluta transcendencia. Egipto, cuyos grandiosos vestigios nos siguen sorprendiendo hoy día,  tuvo un enorme atractivo para los griegos. Platón en varios momentos alaba y valora admirado la cultura y sociedad egipcia.

    Sirvan como ejemplo dos  referencias de Platón, una en su diálogo Timeo, 21e  y ss. en el que Critias nos da noticias del diálogo entre el sabio Solón, “el más sabio de los siete sabios”,  en expresión del mismo Critias, y los sacerdotes egipcios, en el que estos le informan a Solón, del antiguo origen de Atenas y de su relación con la ciudad egipcia de Sais.

    Hay en Egipto –dijo Solón- en el Delta, hacia cuyo extremo final el curso del río se divide, un cierto nomo llamado Saítico, cuya principal ciudad es Sais. De allí era el rey Amasis. Los naturales de esta ciudad creen que la fundó una diosa:en lengua egipcia su nombre es Neith, pero en griego, según ellos dicen, es Atenea. Esas gentes son muy amigas de los atenienses y afirman ser de alguna manera parientes suyos. (21e)
    …..
    Numerosas y grandes fueron vuestras hazañas y las de vuestra ciudad: aquí están escritas y causan admiración.”(24d)  (Traducción de Francisco de P.Samaranch en la edición de las obras completas de Platón en Editorial Aguilar, 1969)

    y sigue Solón contando la amplia información que los sacerdotes egipcios le proporcionan sobre la antigua Atenas y que él desconocía.

    También Platón en su diálogo Las leyes, 656d, presenta a Egipto como modelo para educar musicalmente a los jóvenes griegos:

          “Desde hace mucho tiempo  tengo entendido que han aprendido ellos (los egipcios) esta verdad que nosotros estamos formulando ahora: la juventud de las ciudades ha de ejercitarse en las bellas figuras y en las bellas melodías; en consecuencia ellos fijaron el carácter y la naturaleza de estas, y luego expusieron los modelos de las mismas en los templos… “ (Traducción  de P.Samaranch).

    No es, pues, de extrañar el elevado concepto que Herótodo, Solón, Platón tenían de Egipto con cuya cultura y pasado se hermanan (en este caso la ciudad de Atenas con la egipcia Sais, en el Delta) o en él buscan sus orígenes.

    Las investigaciones modernas confirman plenamente lo que los propios antiguos nos decían.
    Naturalmente también son esenciales las aportaciones del Medio Oriente y del Norte, dada la estratégica ubicación de Grecia entre el este y el oeste, entre el norte y el sur.  El Oriente Próximo ha sido durante milenios el crisol en el que se han fundido y mezclado las corrientes culturales de Oriente, del Mediterráneo, del norte euroasiático y de Africa.

    En la conformación de la cultura griega clásica han sido esenciales, pues,  el sustrato mediterráneo, la originalidad indoeuropea, las tradiciones mesopotámica y egipcia.

    Como suele ocurrir en todas las sociedades, la cultura es el resultado de múltiples influencias, es resultado del sincretismo, síntesis y fusión de formas diversas. Si esto ha sido siempre así a lo largo de la Historia, resulta absolutamente evidente en nuestra época de globalización en la que además las personas se mueven con gran facilidad por todo el planeta.

  • De “estentórea” voz

    Con frecuencia los nombres propios tienen la virtualidad de generar adjetivos que expresan una cualidad propia del carácter de la persona con ese nombre designada.

    Así por ejemplo hablamos de un "amor platónico", con un adjetivo derivado del nombre del famoso filósofo griego Platón,  para referirnos a un amor que se mueve más en el plano de las ideas que en el plano físico de la pura materia y corporeidad.

    Véase en este mismo blog el artículo referido a los términos “apolíneo” y “dionisiaco”  derivados respectivamente de Apolo y Dionisos https://www.antiquitatem.com/apolineo-dionisiaco-nietzsche-racional

    Modernamente un adjetivo que ha tenido notable fortuna ha sido “kafkiano” para calificar situaciones, especialmente administrativas, en las que, por absurdas, es evidente la falta de lógica.

    Estentóreo”  es un adjetivo que se aplica exclusivamente al sustantivo “voz” o sinónimos. La RAE lo define como  “Dicho de la voz o del acento: Muy fuerte, ruidoso o retumbante”  y el Diccionario de uso del Español de María Moliner lo define como “Se aplica a la voz, grito o sonido muy potente emitido por una persona o un animal”.

    Procede del latín  stentoreus, y este  del adjetivo griego Στεντόρειος y este de  Στέντωρ 'Estentor', personaje de la Ilíada conocido por su fuerte voz.  Los diccionarios latinos suelen definirlo como “lo perteneciente a Estentor o la voz muy ruidosa”.

    Ciertamente Estentor es un personaje de la Iliada. Dice de él Homero en  Iliada V 784-786:

    …  Hera, la diosa de níveos brazos ,gritó,
    tomando el aspecto del magnánimo Esténtor, que tenía voz de bronce,
    y gritaba tan fuerte como  cincuenta:…

    ἔνθα στᾶσ᾽ ἤϋσε θεὰ λευκώλενος Ἥρη
    Στέντορι εἰσαμένη μεγαλήτορι χαλκεοφώνωι,
    ὃς τόσον αὐδήσασχ᾽ ὅσον ἄλλοι πεντήκοντα·

    El término o la figura de Esténtor se convirtió en proverbial ya en época antigua. Aristóteles en su “Política” propone una ciudad de tamaño tal que los ciudadanos puedan conocerse personalmente entre sí, porque si la ciudad fuera muy numerosa sería muy difícil que alguien pudiera ser el jefe y dice en el Libro VII, 1326b:

    “pues, ¿quién podría ser general de una multitud tan grande? O ¿quién será su heraldo, como no sea un Estentor?”.

    τίς γὰρ στρατηγὸς ἔσται τοῦ λίαν ὑπερβάλλοντος πλήθους, ἢ τίς κῆρυξ μὴ Στεντόρειος;

    En latín, por ejemplo, a él se refiere Juvenal en su Satira XIII, v.112

    más  tú, pobre infeliz, puedes gritar a fin de superar a Stentor,                                                                          o mejor dicho tan alto como el  Marte de Homero,

    tu miser exclamas, ut Stentora uincere possis,
    uel potius quantum Gradiuus Homericus

    El nombre Stentor  parece proceder de la raíz indoeuropea * (s)ten- que significa gritar; en griego στένω,   steno , significa “gemir, lamentarse, suspirar, quejarse”.

    Nota bene (anota bien, toma buena nota): No se debe confundir  estentóreo con ostentóreo, palabra que no existe, y que resulta ser el resultado de la contaminación entre estentóreo y ostentoso, y que utilizan a veces personas poco cuidadosas y de cultura un tanto superficial.
     

  • La hora de la siesta

    El descanso o breve sueño después de comer es una costumbre muy extendida en España y cada vez más copiada en el extranjero

    Hoy en día cualquier persona lleva consigo un reloj o artilugio digital que marca la hora con precisión de segundos e incluso mayor. La puntualidad hoy requerida en la vida normal no es de horas, sino generalmente de minutos o segundos, que se hace coincidir con el paso exacto del sol por determinado meridiano.

    En el mundo antiguo en general y en el romano en particular las horas eran menos exactas. Digamos que las cosas ocurrían o “ante meridiem” (antes de mediodía) o “de meridie”  o "post meridiem) (después de mediodía), “mane” (por la mañana), “vespere” (por la tarde),  sin mucha más precisión.

    No debían estar los romanos muy interesados en la precisión porque cuando llevan de Sicilia el primer reloj de sol en el año 263 a.C. marcaba erróneamente las horas porque se había construido para una latitud distinta. Tardaron 99 años en corregir el error, cuando en el año 164 construyeron un reloj de sol adaptado a la latitud de Roma.

    La clepsidra o reloj de agua griego (horologium ex aqua) no se introdujo hasta finales de la República.

    En su momento  se dividía el día o espacio de luz desde el amanecer hasta el atardecer en doce horas y la noche o tiempo de oscuridad en cuatro vigilias.  Dependiendo de la estación del año, la duración de las horas o de las vigilias era más o menos larga y la precisión escasa.

    A las horas se les denominaba con el adjetivo latino ordinal. Así se hablaba de prima hora, secunda hora, tertia hora…

    Precisamente la sexta hora marcaba el mediodía, momento en el que algunos afortunados echaban una cabezadita o dormían un rato. Entre estos afortunados se encontraba el emperador Augusto, como nos cuenta Suetonio en su Vida de los Doce Césares,  II, 78:

      “Después de la comida del mediodía, vestido y calzado como estaba, con los pies tapados, descansaba un poco cubriéndose los ojos con la mano.
                
      “Post cibum meridianum, ita ut vestitus calciatusque erat, retectis pedibus paulisper conquiescebat opposita ad oculos manu”                   

    De esta expresión “sexta hora”  deriva la palabra española “siesta”, que el “Diccionario de la Real Academia Española” define como “Sueño que se toma después de comer”, costumbre muy extendida en España y cada vez más copiada en el extranjero, hasta el punto de que la palabra “siesta” ha sido asumida por los ingleses, que la utilizan con precisión en vez de su “the nap”.
     

  • Vinos con denominación de origen.

    El trigo, el vino y el aceite son tres productos característicos de las culturas mediterráneas desde el Neolítico.

    El trigo, el vino y el aceite son productos siempre presentes, esenciales para la alimentación de las personas y  esenciales también en numerosos ritos religiosos y en diversos momentos de la vida social, entre ellos de manera especial el banquete.

    Podemos decir que en el Mundo Antiguo existe toda una cultura del vino, en muchos aspectos similar a los tiempos actuales. Así entonces como hoy había vinos de reconocido prestigio y otros menos apreciados o comunes.

    Entonces como hoy  recibían el nombre de su lugar de origen o procedencia.  Así los “rioja” o “ribera” o “borgoña” o “burdeos” de entonces  eran el “Cécubo”, el “Caleno”, el “Falerno” o el “Formiano”, oriundos de  Cécubo, Cales, Falerno o Formias respectivamente.

    Estos datos los compendia perfectamente, por ejemplo, el poeta Horacio en una oda (Odas 1,20) en la que, queriendo agasajar a su protector y acaudalado Mecenas,  acostumbrado a vinos excelentes y de elevado precio,  le invita a un “sabino” común, aunque sea de la cosecha del año en el que el patrono del poeta superó una grave enfermedad y Horacio lo cosechó y ahora se lo ofrece para recordar aquella feliz fecha.

                            Beberás conmigo un “sabino” común en sencillos vasos
                            …………
                          Ya beberás luego un “cécubo” y el que sale de la uva estrujada
                          en una prensa calena;  mis copas no las llenan ni vides Falernas
                          ni de las colinas de Formias.

                         Vile potabis modicis Sabinum
                         cantharis
    ….
                         ……….
                        Caecubum et prelo domitam Caleno
                         tu bibes uvam: mea nec Falernae
                         temperant vites neque Formiani
                         pocula colles.

    Evidentemente, esos vinos no estaban al alcance del bolsillo del poeta. En raras ocasiones formaron  pareja la poesía y una buena situación económica, entonces como ahora.
     

  • Los griegos y romanos no tuvieron un profeta que les dictara sus dogmas

    La religión griega y romana no tiene profetas, no tiene libros dogmáticos, no tiene una clase sacerdotal jerarquizada.

    Casi todas las religiones tienen un libro sagrado, un dogma y una doctrina generalmente transmitida por un profeta o enviado de Dios. El Cristianismo con su Biblia y Jesucristo, el Judaísmo con sus libros sagrados y sus profetas y el Islamismo con su Corán y Mahoma son conocidas precisamente como “las religiones del libro”. En esos casos las palabras del libro son palabra de Dios y por lo tanto su contenido son dogmas que no se pueden cuestionar.

    En la Grecia Antigua o Roma no existe un profeta o un teólogo similar que haya comunicado una doctrina, unos dogmas o unas normas de conducta religiosa y por lo tanto la religión es un campo en el que se puede actuar con mucha más libertad. No existen libros sagrados similares a la Biblia o al Corán; a lo sumo existen unos libros de profecías, llamados “Libros Sibilinos” que los romanos, muy supersticiosos, consultan ante cualquier circunstancia de especial importancia para la República, para el Estado. 

    Tampoco existe un grupo o casta sacerdotal que monopolice la relación con la divinidad, aunque algunas familias puedan tener una relación especial con alguna divinidad concreta.

    Fueron Homero hacia el siglo VIII a.C. al citar a los dioses en sus Ilíada y Odisea y luego Hesiodo en su Teogonía  (origen de los dioses) también hacia la mitad del mismo siglo los que fijaron por primera vez muchas de las características diferenciales de los dioses griegos, sus nombres (Zeus, Poseidon, Afrodita, Apolo, etc.), sus figuras, sus habilidades y artes. 

    Conviene distinguir los dioses a los que dan culto los griegos en sus templos y en sus ciudades de los dioses de la mitología, creación en gran parte de los poetas aprovechando precisamente el amplio margen que deja una religión sin profetas y sin dogmas.

    E incluso debemos diferenciarlos de “los dioses de los filósofos”, fruto de la reflexión sobre la religión que produce todo tipo de pensamiento ante el hecho religioso, desde el ateísmo hasta el animismo o el deísmo…

  • Apolíneo y dionisiaco

    Apolíneo y dionisiaco son dos términos cultos que definen realidades opuestas

    Apolíneo es un adjetivo que aplicamos a una persona, a un varón,  que posee perfección corporal y también  al individuo tranquilo y sereno, según define la Real Academia Española.  En  contraposición  dionisiaca es una persona impulsiva, instintiva, orgiástica.

    Con un significado filosófico y cultural más especializado, diremos que son dos términos acuñados por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900), inspirados en la mitología griega y utilizados por él para exponer su personal concepción estética y referirse a dos actitudes opuestas ante la vida.

    Apolíneo (derivado de Apolo, dios griego de la razón, de la inteligencia y de la luz) se refiere a lo que de luminoso, racional, equilibrado, contenido, sometido a norma e individual tienen los hechos culturales humanos. 

    Dionisiaco (derivado de Dionisos, dios griego de la Naturaleza, de la vida y del vino) se refiere a lo instintivo e irracional, a la afirmación del deseo de vivir sin restricciones, a lo que de colectivo hay en los hechos culturales humanos.

  • Día Mundial del Libro 2013. El «Quijote» en latín.

    El Dia 23 de Abril se celebra el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor según declaración de la UNESCO.

    Como dice el  propio oganismo  “El 23 de abril es una fecha simbólica para el mundo de la literatura. En ese día, en 1616, murió Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el poeta Garcilaso de la Vega, El Inca. El 23 de abril es también la fecha de nacimiento de otros prominentes autores, como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla y Manuel Mejía Vallejo”. 

    La Sra. Irina Bokova, Directora General del la UNESCO, dice con motivo de la celebración del año 2013: 

    «Este día brinda la ocasión  de reflexionar juntos sobre la mejor manera de difundir la cultura escrita y de permitir que todas las personas, hombres, mujeres y niños, accedan a ella, mediante el aprendizaje de la lectura y el apoyo al oficio de la edición, las librerías, las bibliotecas y las escuelas. Los libros son nuestros aliados para difundir la educación, la ciencia, la cultura y la información en todo el mundo.»

    El origen de esta celebración se encuentra en Cataluña (España),  donde es tradición regalar una rosa y un libro el 23 de abril, fecha que coincide con Sant Jordi (San Jorge).

    El lema para este año 2013 es Leer para vivir. Cada cual puede rellenar de contenido esta frase a su gusto. Personalmente la parafrasearé diciendo que “sin leer no se vive, al menos plenamente”.

    Pues bien, una tradición ya en España en algunas instituciones públicas y privadas es proceder en estos días a una lectura continua de la obra  “El  ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”. No es desde luego una mala iniciativa.

    El Quijote se imprimió por primera vez el 16 de Enero de 1605. Desde entonces se ha editado infinitas veces en castellano y se ha  traducido a más de 50 lenguas; es uno de los libros más traducidos del mundo.

    También ha sido traducido al Latín, y esto nos permite, incluirlo en este blog dedicado al mundo clásico “grecolatino”. Lo ha sido al menos en dos ocasiones.

    Una de ellas se debe a Antonio Peral , nacido el 14 de abril de 1922 en Elche, políglota y experto en lenguas semíticas; murió en el año 2.000, con la satisfacción de haber hecho realidad su capricho de publicar su    Historia domini Quixoti a Manica , una buena y correcta traducción del Quijote al latín.

    La otra es realmente más curiosa. Es la traducción en latín macarrónico de Ignacio Calvo, sacerdote nacido en Horche (Guadalajara), que en su época de seminarista fue castigado a traducir durante el verano el “Quijote” al latín. Cuando presentó la traducción del primer capítulo recibió la bendición de su profesor con la frase  "Sufficit, Calve, jam habes garbanzum aseguratum “. En fin, Calvo continuó la traducción, que es un resumen de la obra de Cervantes. Se publicó en 1922 y recientemente, en 1999, ha sido reeditado por Editorial Aache de Guadalajara.

    Nota: macarrónico  se dice de un latín incorrecto, burlesco y humorístico en el que se mezclan y confunden términos y estructuras latinas correctas con otras incorrectas y con términos de otras lenguas romances, como el español, latinizadas en su forma. El término aparece en los escrupulosos latinistas humanistas para referirse a un tipo de poemas burlescos que aparecen en el norte de Italia. Los autores formarían un grupo de juerguistas  y vividores “comedores de macaroni”; por ello se les llamó y caricaturizó como macaronei   y a su poesía “macarrónica”. Se atribuye el primer poema de este tipo a Tifi Odassi (circa 1450-1492), poeta del que a su muerte se publicó en 1490 el poema Maccharonea o Carmen Macaronicum. En otra cuestión abordaremos la cuestión con más detalle.

    Reproducimos en primer lugar un pequeño fragmento de la versión en latín macarrónico, luego en un latín correcto y finalmente en la lengua de Cervantes, según la edición de Francisco Rico para el Instituto Cervantes, para que el lector pueda comparar:

     

    CAPITULUM PRIMERUM

    In isto capítulo tratatur de qua casta pajarorum erat dóminus Quijotus et de cosis in quibus matabat tempus.


    In uno lugare manchego, pro cujus nómine non volo calentare cascos, vivebat facit paucum tempus quidam fidalgus de his qui habent lanzam in astillerum, adargam antiquam, rocinum flacum et perrum galgum, qui currebat sicut ánima quae llevatur a diábolo. Manducatoria sua consistebat in unam ollam cum pizca más ex vaca quam ex carnero, et in  unum ágilis-mógilis qui llamabatur salpiconem, qui erat cena ordinaria, exceptis diebus de viernes quae cambiabatur in lentéjibus et diebus dominguis in quibus talis homo chupabatur unum palominum. In isto consumebat tertiam partem suae haciendae, et restum consumebatur in trajis decorosis sicut sayus de velarte, calzae de velludo, pantufli et alia vestimenta que non veniut ad cassum.

    Talis fidalgus non vivebat descalzum, id est solum: nam habebat in domo sua unam amam quae tenebat encimam annos quadraginta, unam sobrinam quae nesciebat quod pasatur ab hembris quae perveniunt ad vigésimum, et unum mozum campi, qui tan prontum ensillabat caballum et tan prontum agarrabat podaderam. Quidam dicunt quod apellidábatur Quijada aut Quesada, álteri opinant quod llamabatur otram cosam, sed quod sacatur in limpio, est quod suum verum apellidum erat Quijano: sed hoc non importat tria caracolia ad nostrum relatum, quia quod interest est dícere veritatem pelatam et escuetam.
                                                        =========                    


    Capitulum 1. Ubi agitur de conditione et indole illustris fidalgi domini Quixoti a Manica

    In quodam loco Manicae regionis, cuis nominis solo memenisse, nuper vivebat quidam fidalgus ex eis de quibus fertur eos habere lanceam in repositorio, scutum antiquum, equum macrum canemque venaticum cursorem. Etiam erat ei olla potius ex carne bovina quam ovina, pluries in coena condimentum coquebatur, sabbato autem angores et afflictiones ut dicitur, die Veneris pulmentum de lentibus, dominico die vero ad haec omnia addebatur quaedam columba quibus et hoc modo tres partes boaroum eius consumebantur. Quod ei supererat serviebat ad vestes emendas tamquam femoralia ex serico praetexto pro diebus festivis cum tibialibus eiusdem generis, tamen per hebdomadam induebat vestem praestantem.

    Domi autem erat ei hera domus plus quam quadraginta annos nata et neptis, quae viginti annos nondum adimpleverat, et etiam famulus agri, qui eodem modo cingebat sellam equo vel utebatur forfice ad arbores putandas. Aetas huius fidalgi erat circa quinquagita annos. Complexio eius erat fortis, sed  macillentus corpore et gracilis vultu, promptus ad surgendum mane ex lecto atque aliquando fruebatur venatione. Dicebatur nomen eius esse Quixada sive Quesada, in quo est aliqua diversitas apud auctores qui hoc tractant, quamvis per veras oiniones eorum reperiatur eum Quexanam fuisse. Tamen hoc non est prorsus tam magni momenti ad nostram fabulan: satis est nobis ut narratio omnem veritatem ostendat.

      (Historia domini Quixoti a Manica .  Michael A Cervantes Saavedra ; versio latina ab Antonio  
         Peral Torres)

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    Capítulo primero. Que trata de la condición y ejercicio del famoso y valiente hidalgo don Quijote de la Mancha

    En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino.

    Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años. Era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de «Quijada», o «Quesada», que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben, aunque por conjeturas verisímiles se deja entender que se llamaba «Quijana». Pero esto importa poco a nuestro cuento: basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.

  • La religión grecorromana bebió de varias fuentes

    Todas las religiones defienden su peculiaridad y unicidad, pero en realidad todas se alimentan de las creencias, mitos y ritos preexistentes en su entorno.

    Hay una teoría sostenida por numerosos autores, simplista sin duda, que nos ayuda a entender algo de la complejidad de la religión griega y por extensión de la romana. Es la teoría de las dos fuentes. A lo largo del II milenio antes de Cristo oleadas diversas de un pueblo indoeuropeo del norte, de cultura pastoril y patriarcal, entró en las penínsulas mediterráneas del sur de cultura agrícola y matriarcal. Esto explicaría fundamentalmente la creación y evolución de la religión grecorromana.

    Pero a ello deben unirse sin duda las múltiples influencias del este, de Mesopotamia, de Egipto, Asia Menor, Oriente Próximo, etc. de una zona en la que se vienen desarrollando mitos agrícolas desde cuatro o cinco mil años antes.

    En realidad toda religión es un sincretismo de creencias, ritos y mitos como pone en evidencia precisamente la historia de las religiones y las mitologías de los países mediterráneo y del próximo oriente. Así por ejemplo, el matrimonio entre Zeus y Hera significaría la convivencia obligada del dios masculino europeo con la diosa madre mediterránea.

    En todo caso, frente a las corrientes históricas, no exentas de ideología poco científica, que intentan justificar la cultura griega como fruto exclusivo de un componente indoeuropeo por oposición a lo oriental, (que con frecuencia se identifica con lo semítico), hemos de mantener una postura abierta a todo tipo de información, crítica y objetiva con la realidad y con las fuentes antiguas, que ya reproducen el tópico de la exclusiva racionalidad griega frente al pensamiento mítico circundante.

  • Europa versus Asia: una vieja rivalidad

    Sabido es que la Guerra de Troya, que Homero canta en su poema “La Ilíada” se desencadenó porque el príncipe troyano Paris, de visita en Grecia, raptó a la rubia Helena, esposa de Menelao, y la llevó a la corte de su padre, Príamo, en Troya.

    Los pueblos griegos se unieron bajo el mando de Agamenón, “pastor de pueblos”  (ποιμὴν  λαῶν, poimen laôn) ,  y sitiaron la ciudad hasta destruirla después de  diez años de lucha. Este es el asunto literario que dio origen a un ciclo tan productivo en la creación literaria y artística griega y aún después hasta nuestros días por la importancia cultural del mundo clásico.

    Heródoto, al principio de sus “Historias”, cita varios precedentes de raptos de mujeres como origen del secular enfrentamiento entre Asia y los griegos, entre Oriente y Occidente:   el rapto de “Io” por los fenicios, rapto de Europa por los griegos, rapto de Medea por los griegos     ….. Así que este mito y motivo del “rapto” ha sido muy productivo en la historia de la Mitología y de la Literatura, en la Antigüedad y aun después para justificar el secular enfrentamiento entre Occidente y Oriente, entre la Europa de la libertad y el Asia de la tiranía. 

    Pero por debajo del relato literario, hay una realidad histórica que explica los enfrentamientos entre griegos y troyanos en el caso que nos ocupa como fruto de la competencia por la colonización de todo el Mediterráneo  entre pueblos diversos, como los fenicios.

    No  es ocioso recordar  que los fenicios son culturalmente semitas (el fenicio y el hebreo son dos lenguas tan próximas que se entienden entre ellas) frente a la entidad indoeuropea de los griegos, aunque estos conceptos nacionalistas deban ser matizados y relativizados en extremo, porque la excesiva importancia concedida al componente indoeuropeo o ario en los orígenes de Grecia se fraguó en un contexto científico contaminado por el nacionalismo germánico.

    No es tampoco inoportuno recordar cómo esta zona del planeta fue y sigue siendo de gran importancia geoestratégica y por lo tanto sede de conflictos permanentes hasta nuestros días. A su importancia geoestratégica se une ahora su riqueza en petróleo, fuente de energía y materia prima indispensable hoy en día y nuevo motivo de enfrentamiento.

    Véase también en este mismo blog los artículos

    guerras medicas

    la historia tuvo un padre