Categoría: Cultura

  • Todos y todas, los muchachos y las muchachas, κόρους τε ἅμα καὶ κόρας (kórous te áma kaì kóras), πάντ᾽ ἄνδρα καὶ γυναῖκα (pánt’ándra kaì gynaîka)

    Uno de los cambios más importantes que se ha originado en la sociedad moderna occidental y en buena medida en todo el mundo es el de la igualdad entre hombres y mujeres; igualdad legal total y real tan sólo en parte en el status o función social.

    Esta tendencia afortunadamente imparable se intenta reflejar en el lenguaje, en el que se procura evitar toda connotación sexista o machista. En ese intento hay quien utiliza simultáneamente el artículo y otros determinantes en sus formas masculina y femenina (el/la; los/las) o los propios sustantivos en sus formas masculina y femenina si es que las tuvieran (chicos/ chicas, hombres/ mujeres, ciudadanos/ciudadanas…).

    Sabemos que en el Mundo Antiguo la mujer juega un escaso papel social, recluida generalmente en el hogar doméstico, (o en una parte del hogar, en el gineceo  del latín gynaecēum, y este del griego γυναικεῖος y este de γυνή, gyné, que significa mujer) y limitada su función a la procreación y cuidado de los hijos y al gobierno de la casa. Pero esta idea general debe ser matizada y la realidad conocida con alguna precisión.

    Probablemente sorprenderán al lector moderno algunas de sus fórmulas lingüísticas no sexistas y muchas de las ideas que Platón expone en sus diálogos en los que diseña el sistema político de una nueva ciudad ideal, de una nueva polis. Lo hace fundamentalmente en sus diálogos La República  y Las Leyes.

    Entre esas ideas no serán las que menos asombro produzcan las referidas a la educación y la función que la mujer ha de desempeñar en la sociedad. Leamos algunas de las cosas que dice Platón en la traducción que para editorial Aguilar hizo Francisco de P. Samaranch:

         ATENIENSE: … He aquí una cosa que, de manera muy conveniente, podrían imitar tanto los jóvenes como las jóvenes (κόρους τε ἅμα καὶ κόρας)  honrando así el juego que encantará a la diosa, y preparándose así no sólo para las fiestas, sino también para la guerra. (Las Leyes, 796c)
                                              …………………….
         ATENIENSE: …. Por consiguiente, todo hombre y toda mujer (πάντ᾽ ἄνδρα καὶ γυναῖκα), a lo largo de toda su vida, deben acomodarse lo mejor posible a este papel, jugando a los juegos más bellos que pueda haber, pero con pensamientos totalmente distintos de los que tienen hoy en día.

    CLINIAS: ¿Qué quieres decir?                                                   (Las Leyes, 803c- 803d)

        …………


      Estas fórmulas no deben extrañarnos si lo que está proponiendo es una educación y una función iguales para los jóvenes y las jóvenes.  Por eso dice poco después:

    ATENIENSE: … Volviendo a nuestro tema, habíamos prescrito se construyeran gimnasios, así como también escuelas públicas, en tres lugares del centro de la ciudad y, asimismo, en las afueras de la ciudad otros tres gimnasios y campos de ejercicio para la equitación, para el tiro del arco y para otras clases de tiro a larga distancia, a fin de atender a la instrucción y adiestramiento de los jóvenes.
    Si nuestras prescripciones no fueron entonces suficientemente explícitas, aclarémoslas aquí dándoles forma de leyes. En todos estos edificios deberán residir, como maestros encargados de cada una de las disciplinas, extranjeros a quienes se haya convencido pagándoles bien; ellos enseñarán a sus discípulos todo aquello que sea útil para la guerra y todo lo que concierne a la música. Pero lo que no admitiremos es que este tal frecuente la escuela porque su padre lo quiera, mientras que aquel otro a quien no le obligan, se abandone y falte a ella; no, antes obligaremos a que se haga instruir todo el mundo y en la medida de lo posible, porque pertenecen a la ciudad más aún que a sus padres.
    La ley que yo quiero promulgar impondrá otro tanto a las mujeres, igual que a los varones, es decir, que las mujeres deberán formarse de la misma manera; y lo diré sin dejarme amilanar por la objeción  de que ni la equitación ni la gimnasia, que son decentes para los hombres, no son decentes para las mujeres; estaba antes persuadido de ello por haber oído algunos mitos antiguos, pero mucho más ahora que he sabido que en torno al Ponto hay miles y miles de mujeres, llamadas sauromátides, a las que se impone, con el mismo título que a los hombres,  y que practican igual que los hombres, la equitación, así como el tiro del arco y el ejercicio con las demás armas.
    A esto añado yo, manteniéndome dentro del mismo tema, el razonamiento que sigue: puesto que es posible una costumbre de este tipo, el que actualmente gobierna en nuestros países  posee una notable necedad al prohibir a los hombres y a las mujeres que practiquen, todos juntos, con todas sus fuerzas y animados de un mismo espíritu, los mismos ejercicios. De aquella forma, en efecto, todas las ciudades o casi todas, haciendo los mismos gastos y con las mismas dificultades, llega a ser no más que una media ciudad, en lugar de valer como dos ciudades; y sería realmente sorprendente que un legislador cometiera una falta como esta.
    CLINIAS: Eso parece; no obstante, en todo esto que nosotros estamos exponiendo hay muchas cosas que se oponen a las constituciones existentes en la actualidad.
    …..
    ATENIENSE: …. pero ahora habrá que buscar otra táctica para obstinarse en negar esta ley, y tales negativas no van a extinguir el vigor con que nosotros no cejaremos en nuestra exigencia de que en la medida de lo posible, para la educación como para todo lo demás, la mujer comparta los trabajos del hombre.
    (Las Leyes, 804c- 805d)

    Nótese cómo el argumento de que sólo los  necios, incluidos los gobernantes,  prescindirían de la mitad de la población y construir media ciudad en vez de dos ciudades es de absoluta actualidad.

    Quien sienta curiosidad por propuestas tan  antiguas y tan modernas  deberá leer los diálogos de Platón citados. En ellos los pasajes llamativos, similares al citado,  son numerosos.  Desgraciadamente Platón fracasó en esta cuestión a la hora de hacer realidad su propuesta de ciudad ideal en Sicilia y ello le produjo cierta amargura y buena dosis de realismo, como se refleja en Las Leyes y en su República .

    Profundizaré en otra ocasión en estas  propuestas  de Platón, a las que por cierto poco caso se hizo en la Edad Antigua , Media y hasta en ocasiones en la Contemporánea.
     

  • Decámetros y decímetros

    Tras la adquisición del concepto abstracto de número y sus representación gráfica, necesitaba el hombre crear un sistema de numeración que le permitiese trabajar cómodamente con grandes cantidades. Para ello necesitaba crear un sistema jerarquizado de varios órdenes o niveles, de tal manera que determinado número de unidades de un nivel se convirtiesen en unidad del nivel superior y así sucesivamente. Al criterio para organizar ese sistema se le llama “base”. Así entre nosotros diez unidades constituyen una decena y diez decenas una centena y diez centenas un millar.

    El sistema de numeración más extendido en el mundo es el de base 10, que acabamos de ejemplarizar, que se llama “decimal” de la palabra latina “decem” que significa “diez”. Pero existen y han existido otros, incluso entre nosotros. Reliquias de esos otros sistemas son por ejemplo  el contar por docenas en algunos casos (una docena de huevos…) que correspondería a un sistema de base 12 o duodecimal , de la palabra latina “duodecim” que significa “doce”; la expresión francesa con la que se designa 80, “quatre vingt” (cuatro veintes)  que delata el uso de base 20; la medición del tiempo:  60 segundos hacen un minuto y 60 minutos una hora que corresponde a un sistema en base 60 o sexagesimal, (de la palabra latina sexaginta, que significa “sesenta”.

    El sistema decimal se impone naturalmente porque diez son los dedos de las dos manos con las que el hombre acostumbra a contar. La mano es y sigue siendo la primera máquina de calcular. A pesar de ello los sistemas de pesos y medidas de muchos  países, y aun dentro de ellos, eran muy diversos aun siendo decimales, lo que dificultaba enormemente las relaciones, sobre todo económicas, entre ellos.

    Al final del  Siglo de las Luces , el siglo XVIII,  en la Revolución Francesa, se comienza a poner orden en tanta confusión. En primer lugar se trataba de encontrar una “unidad” que fuera aplicable a la medida de la longitud, del espacio, del volumen, de la capacidad  y del peso. Después de muchas discusiones se encontró una longitud a la que se llamó “metro” con la que se construyó un patrón  de platino e iridio a 0ºC.  Hoy se define esa distancia como la longitud del trayecto recorrido por la luz en el vacío durante 1/299.792.458 de segundo.

    A esta unidad se le llamó “metro” de la  palabra griega (  "μέτρον" , metron) que significa "medida"

    Esta unidad podía generar múltiplos y submúltiplos, a los que también había que poner nombres.  Los sabios franceses encontraron una solución salomónica: a los múltiplos se les pondría nombres griegos:  deca-, del griego  “ deka” (δέκα),  que significa diez, hecto-(del griego ἑκατόν “ekaton”) que significa cienkilo–  (del griego χίλια. “jilia”)que significa mil. A los submúltiplos se les pondría nombres latinos: deci– (del latin “decem” que significa diez, centi– (del latín centum) que significa cien-, milli– (del latín “mille” )que significa mil.
    .
    Aplicando esta terminología a las  medidas de longitud tenemos que: la unidad es el metro; múltiplos son el decámetro, el hectómetro, el kilómetro, submúltiplos son el decímetro, el centímetro, el milímetro.

    Como medida de capacidad tenemos el litro ; múltiplos el decálitro, el hectólitro, el kilolitro ; submúltiplos el decilitro, el centilitro, el mililitro.

    La palabra “litro” procede la de la francesa “litre” y ésta del latín medieval “litra”  y esta a su vez del griego λίτρα , “litra”, que significa  y de la que procede “libra”.

    Como medidas de peso tenemos la unidad, el gramo ( del griego γράμμα , “gramma” que significa letra y que pasa al latín con el significado de piedrecilla); múltiplos son el decagramo, el hectogramo, el kilogramo; submúltiplos son el decigramo, el centigramo, el miligramo.

    Una vez más Grecia y Roma, las raíces,  venían en nuestra ayuda.

    Por cierto, un prisma de un decímetro de base por  un decímetro de altura es un decímetro cúbico porque resulta de multiplicar 3 veces el decímetro  (largo X ancho X alto). La capacidad de agua que puede recoger ese prisma es de un litro y el peso de esa agua es un kilogramo. Se encontró así la relación y equivalencia entre las medidas de longitud, capacidad y peso y todas ellas sobre el sistema decimal. Al margen quedó la medida del tiempo, residuo antiquísimo como dijimos.

    Así que se ha impuesto casi por completo el sistema decimal, excepto las reliquias anteriormente comentadas, y en el mundo anglosajón, empeñados como siguen en contar en millas y yardas.

    Tanto en el caso de las reliquias como en el inglés se comprueba una vez más que en la sociedad humana no siempre se impone lo fríamente racional; hay usos y costumbres manifiestamente mejorables que impone la voluntad o inercia social.

    Pero las necesidades de la moderna computación han obligado a superar el tradicional sistema métrico decimal y así se ha creado el Sistema Internacional de Unidades o de Medidas con términos para múltiplos  tales como  yotta,  zetta, exa, peta, tera,  giga, mega, kilo, hecto, deca; y submúltiplos tales como  deci, centi, mili, micro, nano,  pico,  femto, atto,  zepto , yocto.

    Casi todos los nombres nuevos son también griegos y latinos con algunas adaptaciones, como yotta, zetta, peta (parecido a penta), giga, mega… micro, nano, micro, zepto, yocto; parece que se han colado algunos daneses como femto o attto.

  • Graecia capta (por los romanos)

    Los romanos entraron muy pronto en relación con la cultura griega: los últimos reyes romanos fueron etruscos, pueblo muy influido por la cultura oriental y helena; Sicilia y el sur de Italia fueron pronto colonizadas por los griegos (al sur de Italia se le llama precisamente la Magna Grecia, la Grecia Grande) v. artículo https://www.antiquitatem.com/paestum-templo-patrimonio-humanidad

    En su expansión por el Mediterráneo y por Oriente, acabadas las guerras con los cartagineses y ocupada Sicilia a mediados del siglo III a.C., los romanos declaran provincia romana a Grecia en el año  197 a.C. Pero en feliz expresión de Horacio Grecia fue vencida pero los griegos se apropiaron de Roma culturalmente:

    "la Grecia conquistada conquisto a su fiero  conquistador e introdujo las artes en el agreste Lacio." ( Epístolas II, 1, 156-157).

                "Graecia capta ferum victorem cepit et artes intulit in agresti Latio."

    Y así fue en efecto: la cultura en general, la literatura, la oratoria, la historia, el arte, la religión, las costumbres, la educación…. todo fue influenciado y determinado por los griegos. Los romanos cultos eran bilingües, todo estudiante de familia noble y con recursos pasaba una etapa de su formación en Grecia, griegos eran los pedagogos de los niños romanos, los primeros historiadores y analistas sobre Roma lo hacen en griego y no en latín, etc.

    Bien lo reconoce Cicerón es sus Disputas Tusculanas, I,1,3 cuando dice….

    Grecia nos superaba en conocimiento y en todo género de letras; era fácil vencer en ello a quienes no contendían. Pues de acuerdo con los eruditos existió entre los griegos el más antiguo género de poetas, y así Homero y Hesíodo existieron antes de que fuera fundada Roma, Arquíloco durante el reinado de Rómulo, y nosotros recibimos la poética bastante más tarde. Casi 510 años después de la fundación de Roma, Livio (Andrónico),  que fue mayor de edad que Plauto y Nevio,representó una fábula, siendo cónsules C. Claudio, hijo del Ciego, y M.Tuditano, un año antes del nacimiento de Ennio.

    Doctrina Graecia nos et omni litterarum genere superabat; in quo erat facile vincere non repugnantes. nam cum apud Graecos antiquissimum e doctis genus sit poëtarum, siquidem Homerus fuit et Hesiodus ante Romam conditam, Archilochus regnante Romulo, serius poëticam nos accepimus. annis fere CCCCCX post Romam conditam Livius fabulam dedit C. Claudio, Caeci filio, M. Tuditano cos. anno ante natum Ennium. qui fuit maior natu quam Plautus et Naevius.

    Nota: Roma fue fundada en el 753 a.C.; Arquíloco vivió entre el 720 y el 676 a.C.;  Apio Claudio el Censor, llamado el Ciego vivió  entre 340 a. C.-273    ; Ennio escribió los Anales y vivió  del 239 al 169 a.C., Livio Andrónico llegó a Roma como prisionero en 272 a.C.  y tradujo la Odisea al latín. Plauto nació hacia el año 254…. Nevio vivió del 269 al 199.

    Es decir, cuando Roma es fundada, en 753 ya recitan los aedos griegos la Iliada y la Odisea; todos los autores clásicos griegos han muerto cuando Roma todavía está en su niñez como ciudad.

    Pero,  ¿fue todo tan simple y lineal? ¿desapareció lo romano bajo la cultura griega? Naturalmente, no. Como tantas veces en la Historia, lo autóctono se resiste a desaparecer y con frecuencia permanece en el sustrato bajo la capa innovadora. La religión romana mantiene sobre todo su carácter ritual, las artes en general adquieren un sentido práctico que no tenían en Grecia, la ciencia ayuda a la técnica y sobre todo el Derecho Romano, basado en el sentido común, mantiene su vigor y energía. Y las costumbres siguen siendo peculiarmente romanas.

    Hay un autor francés moderno, Pascal Quignard (1948),  que ha publicado un libro interesante  e inquietante “El sexo y el espanto”, un ensayo sobre el erotismo romano, fruto de sus estudios sobre Pompeya, Herculano sepultadas por el Vesubio y su fascinación    por las numerosas piezas arqueológicas de contenido erótico. 

    En su prólogo nos resume el contenido y el objeto de su obra: 

    “Cuando Augusto reorganiza el mundo romano bajo la forma del imperio, el erotismo jubiloso, antropomorfo y preciso de los griegos se transforma en melancolía espantada”.
    La palabra phallus no existe. Los romanos llamaban fascinus lo que los griegos llamaban phallos. En el mundo humano, como en el reino animal, fascinar obliga a aquel que ve a no apartar su mirada. Está inmovilizado en su lugar, sin voluntad, en el espanto.
    ¿Por qué,  durante tantos años, yo he escrito este libro?  Para afrontar ese misterio: es el placer el que es puritano.
    El goce arranca la visión de lo que el deseo solo había comenzado a desvelar.

                                                                                Pascal Quidnard      (Traducción de Silvio Mattoni)

    Luego en lo que él llama “Advertencia” nos dice:

    Cuando los bordes de la civilizaciones se tocan y se superponen se producen conmociones. Uno de esos sismos ocurrió en Occidente cuando el borde de la civilización griega tocó el borde de la civilización romana y el sistema de sus ritos, cuando la angustia erótica se convirtió en la fascinatio y cuando la risa erótica se convirtió en el sarcasmo del ludibrium.
                                           ……………………
    Trato de comprender algo incomprensible: el transporte del erotismo de los griegos a la Roma imperial. Esa mutación no ha sido pensada hasta ahora por una razón que ignoro y por un temor que entiendo. Durante los cincuenta y seis años del reinado de Augusto, que reacondicionó el mundo romano bajo la forma del imperio, tuvo lugar la metamorfosis del erotismo alegre y preciso de los griegos en melancolía espantada. Esa mutación tardó apenas una treintena de años en imponerse (del -18 antes de nuestra era al año 14 de nuestra era) y sin embargo todavía nos rodea y domina nuestras pasiones. El cristianismo sólo fue una con secuencia de esa metamorfosis retomando ese erotismo por así decir en la forma en que lo habían reformulado los funcionarios romanos que el principado de Octavius Augustus suscitó y que el Imperio durante los cuatro siglos siguientes fue llevado a multiplicar en la obsequiosidad.

    Así pues, la concepción griega de lo erótico no se impuso en Roma, lo que prevaleció y se procuró mantener y restaurar fue la antigua moral de las matronas romanas. El lujo, el refinamiento, una sexualidad desinhibida en el fondo siempre fueron mal vistas en Roma.

    Esa moral y costumbres son las que reforzadas por el Cristianismo se impusieron en Occidente y todavía hoy nos falta cierta alegría de la vida que apreciamos en cambio en otras latitudes, generalmente al Oriente.

    Nota: independientemente del “espanto” que Quignard pueda provocar en algunas personas, su lectura, enormemente sugerente, muestra una vez más la importancia y vigencia del estudio de los clásicos en nuestro tiempo.

  • Tres veces tres

    En general los romanos son muy supersticiosos y muy ritualistas. Su concepción del mundo, que podríamos llamar en cierto sentido animista porque creen que todo está impregnado de una fuerza divina que justifica su desarrollo y virtualidad, les empuja a estar pendientes permanentemente de los signos que manifiestan la voluntad de los dioses o anuncian el futuro. Y esto obliga a su vez a celebrar constantemente ritos y ceremonias que descubren ese futuro o evidencian la voluntad de los dioses y espíritus para poder propiciar su favor o detener su ira. Por ello no emprenden ninguna acción sin consultar esos signos.

    Esta idea la expresa coherentemente Plinio el Joven al comienzo de su Panegírico de Trajano 1,1:

    Correcta y sabiamente, senadores, instituyeron nuestros antepasados que  las acciones y  los discursos comenzaran con preces, porque para ninguna cosa  pueden los hombres recibir los auspicios  legalmente, para nada prudentemente, sin la ayuda, sin el consejo y sin la gloria de los dioses inmortales.

    Bene ac sapienter, patres conscripcti, maiores  instituerunt ut rerum agendarum ita dicendi a precationibus capere, quod nihil rite, nihil providenter homines sine deorum inmortalium ope, consilio, honore auspicarentur.

    Los propios romanos se consideran a sí mismos el pueblo más religioso de todos, como dice el propio Cicerón en su De Natura Deorum (Sobre la naturaleza de los dioses) 2.8

    Y si queremos comparar nuestras cosas con las de los extranjeros, veremos que en los otros aspectos somos iguales o incluso inferiores, pero en la religión, es decir, en el culto de los dioses somos muy superiores.

    et si conferre volumus nostra cum externis, ceteris rebús aut pares aut etiam inferiores reperiemur, religione id est cultu deorum multo superiores.

    Si por religioso entendemos “practicante de ritos” hemos de compartir la afirmación de Cicerón.

    Sobre los ritos romanos hablaré en otra ocasión más extensamente, pero conviene conocer ahora un ejemplo resumido para  valorar su importancia en la religión romana. Se trata del ritual que el paterfamilias (el padre y jefe de la familia romana)  ha de realizar en las fiestas  de los difuntos llamadas Lemuria, rito del que en su época se ha perdido toda comprensión pero que se sigue practicando “religiosamente” como hicieron sus antepasados, nunca mejor aplicado este adverbio,  y que el poeta Ovidio nos relata en sus Fasti, 5, 419-492:

    A media noche se levanta el padre (paterfamilias), marcha con los pies descalzos y chasca el pulgar con los otros dedos para ahuyentar a los fantasmas; se lava tres veces las manos en una fuente; introduce en su boca habas negras que luego tira detrás de sí diciendo nueve veces ‘yo tiro estas habas; con ellas me rescato a mi y a los míos’ sin volverse hacia atrás; toca otra vez el agua, hace sonar un objeto de bronce y pide a la sombra (del difunto) que salga de su casa diciéndole  nueve veces ‘Manes de mis padres, salid’. Así se queda tranquilo.

    (Reparemos entre otras cosas en las veces que repite las cosas, tres o nueve).

    Julio César, que entre las muchas funciones y títulos que detentó, figuraba también el de Pontifex Maximus (Máximo Pontífice), es decir, una de las autoridades religiosas de mayor rango, no fue especialmente devoto ni respetuoso con los hados y los augurios cuando suponían un obstáculo en sus proyectos:  ni escuchó al adivino ciego (es curios que en muchas ocasiones ciegos físicos tengan una gran clarividencia de futuro) que le advirtió que se cuidase de los Idus de Marzo ni atendió al sueño premonitorio de su esposa Calpurnia el día que fue asesinado.

    Pero eso no significa que no fuera tan supersticioso como sus conciudadanos. Plinio nos cuenta en HN 28,4(21) cómo pronunciaba una fórmula mágica siempre que montaba en un carro de combate a raíz de un percance que tuvo en una ocasión:

    Se dice que el dictador César,  después de haber tenido un percance con su vehículo, siempre, antes de sentarse, lo que ahora sabemos que hacen muchos, solía buscar su seguridad repitiendo tres veces un conjuro.

    Caesarem dictatorem post unum ancipitem vehiculi casum ferunt semper, ut primum consedisset, id quod plerosque nunc facere scimus, carmine ter repetito securitatem itinerum aucupari solitum. Plin. Naturalis Historia, Lib. 28, 4 (21).

    No siempre debió ser eficaz el conjuro porque  Dion Casio nos cuenta cómo al celebrar su primer triunfo, de los cuatro que obtuvo, el correspondiente a sus victorias en las Galias, se rompió el eje del carro y tuvo que esperar la llegada de otro de repuesto. Fue un mal augurio, una mala señal que César procuró corregir subiendo de rodillas la escalinata del Templo de Júpiter a dónde el general victorioso finalizaba su desfile. Nos lo cuenta así Dion Casio, Historia de Roma 43, 21, 1-2

    El primer día de triunfo tuvo un mal presagio: se rompió el eje del carro triunfal justamente enfrente del Templo de la Fortuna construido por Lúculo, por lo que tuvo que completar el resto del trayecto en otro. Luego  subió las escaleras del Capitolio de rodillas, sin prestar atención al carro que había sido consagrado a Júpiter en su honor ni a la imagen del mundo habitado que había bajo sus pies ni a la inscripción que había en  ella; pero más tarde hizo borrar de la inscripción el término "semidiós".

    Tal vez alguien piense que estas prácticas rituales y supersticiosas eran exclusivas de las religiones antiguas, pero a poco que reflexione notará cómo el número tres sigue estando presente en nuestras costumbres y ritos actuales.

    Probablemente el valor mágico, místico, del tres le viene conferido por representar la unión de los contrarios: frente al uno y su opuesto el dos, el tres resulta ser la síntesis.

    Sabida también es la importancia del “tres”  en las culturas indoeuropeas, en las que las sociedades se estructuran en tres estamentos o partes: sacerdotes, guerreros, artesanos y que tiene su reflejo histórico en todas las culturas desde Europa a la India.

    Reflejo de ello es también la agrupación de las divinidades en triadas o grupos de tres dioses: Júpiter, Juno, Minerva en Roma;  Brahma, Vishnu, Shiva en la India.

    ¿Habrá alguna relación entre esta costumbre religiosa de las triadas y la aceptación de la Trinidad cristiana?

    Pero volviendo al rito, ¿no repiten también muchas personas actuales tres veces algunas oraciones o fórmulas como el “Ave María” o la señal de la cruz? ¿no bendice el papa o el sacerdote tres veces a sus fieles? ¿Acaso no sería  igual de eficaz una sentida oración que su repetición hasta tres  veces?

    Y qué decir del número nueve que servía de pauta al paterfamilias en la ceremonia de las Lemuria?  Nueve es tres veces tres. Seguimos recordando a nuestros difuntos de manera muy especial a los nueve días con una novena por no referirnos a las que frecuentemente se celebran en honor de nuestros santos o vírgenes de diversa advocación.

    Podemos recordar en este momento lo ya comentado en este mismo blog en  https://www.antiquitatem.com/pocima-de-amor-elixir-pitonisa-conjurohablando del conjuro para evitar un amor esquivo:

    Pero la nodriza, mezclando en un recipiente plano azufre
    narciso y casia, quema plantas aromáticas
    y envolviéndole tres por nueve veces (27)
    con una venda de tres colores distintos
    dice “muchacha, escupe tres veces en tu seno conmigo;
    escupe tres veces, muchacha; el dios se alegra con un número impar.

    "At nutrix patula componens sulpura testa
    narcissum casiamque herbas incendit olentis
    terque novena ligans triplici diversa colore
    fila «ter in gremium mecum» inquit «despue, virgo,
    despue ter, virgo: numero deus impare gaudet.»:

    Y todo ello es más chocante en una cultura en la que la base decimal de contar está absolutamente impuesta y generalizada, pero que para algunas cosas utiliza contabilidades más antiguas: triduos, semanas, novenas, docenas…

    Finalmente, quien haya visitado algún famoso santuario de los numerosos que hay no sólo en Iberia  sino en Europa y allende el mar océano y haya visto las filas de devotos caminantes de rodillas, no extrañarán la forma en que César intentó conjurar sus malos augurios. Todavía hoy, algunos fieles y devotos marchan de rodillas de vez en cuando en las procesiones para expiar una falta o para conseguir un beneficio de la divinidad. Es la realización del principio “do ut des” (te doy para que me des; te doy, en este caso un esfuerzo, para que me des lo que te pido) que es un elemento central de la religión romana y que  pervive actualmente en la religiosidad de muchas personas.

    Los romanos no entendían ya el sentido de muchos ritos antiguos, aunque sí creían en su eficacia mágica. ¿Acaso entendemos nosotros por fin los nuestros, que no son sino la pervivencia de los suyos? Ciertamente no los entendemos, pero no por ello  dejamos de practicarlos.
     

  • “Símbolo” y “diabolo” (diablo) son dos palabras relacionadas entre sí.

    Es difícil que el hombre actual establezca la relación entre “símbolo” y “diablo”, pero esa relación existe.

    σύμβολον, symbolonsímbolo,  significa según el diccionario contrato, tratado de comercio, marca, distintivo, señal, signo, contraseña, emblema, símbolo, insignia, presagio, auspicio, convención, tratado. Se relaciona con συμβάλλω, symballo,  echar, reunir, juntar, contratar, lanzar, comparar, interpretar, convenir…; συν- o  συμ-, sin– es una preposición y  preverbio griego que significa “con” y por tanto implica una idea de conjunto, de colectividad, de reunión.

    Símbolo hace relación a una práctica de protección de la hospitalidad  o de realización de contratos y acuerdos consistente en romper una pieza de cerámica, metal y otro materia de tal manera que cada una de las dos partes, el viajero y el hospedador, el vendedor y el comprador, se quedaban con una de ellas; en una futura ocasión la reunión de las dos mitades  en una sola pieza era la prueba de la antigua hospitalidad establecida o convenio realizado. Luego, en el mundo del derecho, el símbolo era un tipo de contrato entre personas privadas con determinadas garantías jurídicas.

    διάβολος, diabolos, diablo significa calumniador, detractor. Se relaciona con δια-βάλλω , dia-ballo, lanzar, desavenir, indisponer, acusar, calumniar, denigrar, engañar… διά, dia , es precisamente una preposición o adverbio que significa separadamente, en partes, a través de.. , es decir, lo contrario de sin

    El término está relacionado con διὰβολή, diabolé, que significa desavenencia, desacuerdo, querella, acusación falsa, calumnia.

    En realidad la palabra diabolé originariamente se refería a la postura que en los procesos judiciales, en los tribunales, mantenía quien ponía en duda la afirmación de la otra parte, al que se le llama diabolos, διάβολος . Desde este sentido méramente retórico paso a significar “calumniador” y  diabolécalumnia”.  En el contexto cristiano el diablo era el que introducía división y distanciamiento con la verdad de Dios y por tanto era el enemigo de Dios.

    Así que etimológicamente “símbolo” es lo contrario de “diablo”, si los “símbolos” unen, los “diablos” separan.

    Demonio (del lat. daemonĭum, y este del gr. δαιμόνιον, daimonion) merece un tratamiento aparte que en su momento llevaré a cabo.

  • ¿Qué es más importante, la utilitaria oratoria o la espiritual poesía?

    Ayer como hoy la palabra, las letras, son una noble ocupación del hombre, pero en algunos casos esa ocupación produce pingües beneficios y recompensas y en otros ni siquiera permite una vida sencilla libre de preocupaciones materiales.

    Cornelio Tácito (circa 55-120) fue  senador, cónsul y gobernador romano, pero sobre todo fue un historiador famoso que nos contó en dos obras (Historias, Anales) la Historia de Roma desde Augusto hasta Domiciano. Pero escribió también tres obras menores, una sobre Germania, otra con la biografía de su suegro Julio Agrícola y otra tercera titulada “Diálogo sobre  los oradores”  “Dialogus de oratoribus” en la que trata de la decadencia de la oratoria en su tiempo.

    En esta tercera, en un diálogo simulado entre el poeta Curiacio Materno y el orador Marco Apro, discuten sobre qué arte ha de tener la primacía, cuál ha de ser más importante, la poesía o la oratoria. 

    El trabajo del orador es defender o acusar ante los tribunales a un ciudadano, a una ciudad o una provincia que requiere sus servicios, por los que ha de recibir buenos y pingües emolumentos, amén de una gran fama y consideración social. La oratoria, concebida como arma, se afana por el lucro.

    El poeta, empeñado en su soledad y tranquilidad de espíritu, en expresar sus sentimientos o en cantar en versos musicales las acciones notables de los hombres, apenas si puede aspirar a una lectura entre el círculo de sus amigos y a una difícil y costosa edición de su obra. Aunque pueda aspirar al apoyo y protección de algún poderoso, el poeta no gana mucho dinero ni vive en la opulencia.

    Que cada cual  valore estas dos actividades como considere adecuado, como ocurría en la Antigüedad. Pero en esta obra y en este diálogo Tácito nos recuerda un hecho memorable que le ocurrió al gran poeta nacional latino Virgilio, el autor de la Eneida dedicada a la familia del emperador Augusto, de las Eglogas, de las Geórgicas.

    Dice Tácito por boca de Materno en Diálogo sobre los oradores, I, 13

    Y no temería comparar ciertamente la suerte de los poetas y su feliz camaradería con la inquieta y agitada vida de los oradores. Aunque a ellos sus confrontaciones y peligros los conduzcan al consulado, prefiero el retiro, tranquilo y seguro, de Virgilio, en el que sin embargo no estuvo falto del  favor del divino Augusto ni del reconocimiento entre las gentes de Roma. Prueba de ello son las cartas de Augusto; testigo el mismo pueblo, que al escuchar  en el teatro unos versos de Virgilio se levantó todo él  y le  honró a Virgilio presente por casualidad como espectador como si fuera  Augusto.”

    Ac ne fortunam quidem vatum et illud felix contubernium comparare timuerim cum inquieta et anxia oratorum vita. licet illos certamina et pericula sua ad consulatus evexerint, malo securum et quietum Virgilii secessum, in quo tamen neque apud divum Augustum gratia caruit neque apud populum Romanum notitia. Testes Augusti epistulae, testis ipse populus, qui auditis in theatro Virgilii versibus surrexit universus et forte praesentem spectantemque Virgilium veneratus est sic quasi Augustum.

    Claro, se trataba del público de una obra de teatro, no del asistente a las carreras de caballos o a los combates de gladiadores.  Bien, el escenario no parece haber cambiado mucho en estos dos mil años transcurridos hasta el día de hoy. Y sin embargo sigue habiendo, afortunadamente, poetas.

    Nota: las citadas cartas de Augusto, como tantos otros textos antiguos, no se han conservado.

    Por lo demás, el propio Virgilio nos describe su securum et quietum secessum (retiro seguro y tranquilo) en su obra sobre la vida en el campo Georgicas, II, 485 y ss.

    ¡Que me alegren los campos y los arroyos plenos de agua  en los valles!.
    Aunque sea sin gloria, que pueda disfrutar de los ríos y los bosques.
    O  campos y rio Esperquio y monte  Taigeto recorrido en las Bacanales por
    las vírgenes de Laconia.  O, ¿ quien me retuviera en los frescos valles del Hemo
    y me cubriera con la inmensa sombra de sus árboles?

    Rura mihi et rigui placeant in vallibus amnes;
    Flumina amem, sylvasque inglorius. O ubi campi,
    Sperchiusque, et virginibus bacchata Lacænis
    Taygeta! O quis me gelidis sub montibus Hæmi
    Sistat, et ingenti ramorum protegat umbrâ?

    Nota: en realidad Virgilio pudo disfrutar de una paraje similar: tenía una villa cerca de Nápoles en la que pudo escribir sus Geórgicas y parte de su Eneida

  • ENCICLOPEDIA

    ‘παῖς,παιδός’, país.paidós, «niño», es una palabra griega que tiene numerosos términos emparentados con la misma familia léxica; estos términos han pasado al latín y de él a las lenguas romances; también ha producido numerosos términos científicos modernos. Son algunos: paideia, pedagogía y pedagogo, pediatría y pediatra, pederastia y pederasta, enciclopedia.

    En latín tenemos el sustantivo “puer” y otros con él relacionados también en español, puella, pueritia, pueril, puerilidad, puerperio. Aunque no lo parezca, la raíz de puer está emparentada con la de 'παῖς,παιδός', país, paidós.

    Analizaremos con algún detalle el término “enciclopedia”. Se trata de una palabra con una etimología realmente curiosa; procede  del griego  ἐν κύκλος παιδεία, (ἐν en,en,  κύκλος, kyklos, círculo y παιδεία,paideia,instrucción) “instrucción en círculo” o "círculo de todas las artes y doctrinas (conocimientos". Tal vez hace referencia a la costumbre de colocar a los niños en círculo para recibir la instrucción o educación. De este significado primero deriva su acepción actual de conjunto de todas las ciencias o de muchas ciencias o de muchos conocimientos.

    Sobre la frase griega se crea en latín medieval el término encyclopaedia  que viene a significar ‘curso de educación general’.

    El término o el concepto es antiguo. Sirva como muestra el siguiente texto de Plinio el Viejo que llama a su magna obra Naturalis Historia, “enciclopedia” y ciertamente es un extenso compendio de todo lo considerado “saber científico” en la Antigüedad. Plinio comenta las dificultades de su obra y nos confiesa en  Naturalis Histori Praefatio 14:

    Por lo demás el itinerario no es un camino trillado para los autores ni por el que mi ánimo se afane por peregrinar. No hay nadie entre nosotros que haya intentado lo mismo ni nadie entre los griegos que haya tratado él solo todas las cosas. La mayor parte buscamos el placer en los estudios; las cosas tratadas por otros se consideran de excesiva sutileza y son empujadas a las oscuras tinieblas de las cosas. Ante todo han de ser tratadas  las cosas que los griegos llaman de la enciclopedia (τῆς ἐγκυκλίου παιδείας tes enkikliou paideias) y sin embargo son o unas cosas  desconocidas o inciertas para los ingeniosos  u otras en cambio son expuestos por tantísimos que producen hastío.

    Praeterea iter est non trita auctoribus via nec qua peregrinari animus expetat. nemo apud nos qui idem temptaverit, nemo apud Graecos, qui unus omnia ea tractaverit. magna pars studiorum amoenitates quaerimus; quae vero tractata ab aliis dicuntur inmensae subtilitatis, obscuris rerum tenebris premuntur. ante omnia attingenda quae Graeci  τῆς ἐγκυκλίου παιδείας vocant, et tamen ignota aut incerta ingeniis facta; alia vero ita multis prodita, ut in fastidium sint adducta.

    El afán por reunir todo el conocimiento humano del momento es muy antiguo. Por ejemplo puede considerarse enciclopédica la obra de Aristóteles o la del romano Varrón, probablemente el más prolífico autor latino (se le adjudican centenares de obras), del que en cambio sólo se conserva   completa su  Rerum rusticarum libri III (Sobre las cosas del campo), incompleta  De lingua latina y fragmentos de algunas restantes.  Tan prolífico y enciclopédico debió ser que San Agustin dice de él en De Civitate Dei, 6, 2, 178:

    "El hombre más docto en todos los sentidos fue Varrón, que leyó tan gran cantidad  de libros que nos admira que le quedara  tiempo para escribir; y escribió tan gran cantidad que apenas podemos creer que alguien pudiera leerlos” .

    Vir doctissimus undecumque Varro, qui tam multa legit, ut aliquid ei scribere uacuisse miremur; tam multa scripsit, quam multa uix quemquam legere potuisse credamus.

    Aunque él mismo reconoce en su De Re Rustica, II , 1,2:

    nemo enim omnia potest scireNadie puede saberlo todo.

    También podemos considerar una “enciclopedia” la Naturalis Historia de Plinio el Viejo, verdadero compendio de todo el conocimiento entonces considerado científico o de interés para el entendimiento del mundo en que vivimos.

    Enciclopedia podemos considerar también los Veinte Libros de las Etimologías ( Etymologiarum Libri Viginti) , de Isidoro de Sevilla (hacia   556-636).

    Pero la “enciclopedia” por excelencia hasta ahora ha sido  la Enciclopedia Francesa de Diderot y D’Alembert , L'Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, publicada entre 1751 y 1766 y los suplementos de 1777, síntesis de los conocimientos de la época y símbolo de la Ilustración.

    Hoy en día, en la era digital, la “enciclopedia” por antonomasia (del lat. antonomasĭa, y este del gr. ἀντονομασία, nombrar de manera diferente, locucíón adverbial que significa que el nombre le corresponde por ser el ejemplar más característico) es la Wikipedia, palabra construida con la hawaiana wikiwiki, que significa propiamente rápido, informal, y la clásica –pedia, suficientemente comentada más arriba.

    Wikipedia designa a una página web elaborada colectivamente con pretensiones de enciclopedismo universal: los contenidos de esta página, enciclopedia electrónica libre y políglota, son accesibles para cualquier “internauta, (de “internet o red interna y latín  nauta, navegante). Todo internauta además no sólo tiene acceso a la página sino la capacidad de modificar su contenido. Su creador  y quien le puso el nombre es Larry Sanger. Hoy contiene  más de 37 millones de artículos en más de 284  idiomas.

    Esta es desde luego una gran creación de la sociedad actual, lo que no es óbice para recomendar extremar los cuidados en la aceptación de la información ofrecida de esta manera porque con frecuencia carece de los necesarios controles y elementos de contraste que validen el conocimiento y los datos ofrecidos.

    Una de las normas de este blog o página web https://www.antiquitatem.com/  es precisamente ofrecer de manera general las fuentes y el texto de las fuentes latinas o griegas. A algún lector puede parecerle un tanto pesado y ralentizante, pero téngase en cuenta que no sólo es un ofrecimiento para los lectores que pueden leer las lenguas clásicas, sino también una garantía para el resto de que la fuente existe y es real. Con excesiva frecuencia, muchos textos no son contrastados con las fuentes originales y por ello pueden producirse grandes errores.
     

  • Terminus es el dios garante de la propiedad privada del campo

    Terminus es un dios romano que marca los límites de los campos y de las ciudades y que se encuentra también en la encrucijada de los caminos. Se le representa como un bloque de piedra rectangular en cuya cúspide suele figurar la cabeza de Hermes o Mercurio. A veces también se le representa con los genitales masculinos, dado su carácter apotropaico o alejador de maleficios. Por eso se le llama Hermes.

    Sobre esta divinidad hemos hablado recientemente.  Véase   https://www.antiquitatem.com/hermes-termino-mercurio-pairon-fastos

    En esa ocasión hacíamos referencia a su función de garante de la propiedad privada. Ello quedaba evidenciado en el pasaje de los Fasti, de Ovidio, en que nos describe las ceremonias y sacrificios con que era honrado con motivo de las fiestas Terminalia, que se celebraban el 23 de Febrero, al final del año romano primitivo, por los dueños de los dos campos limítrofes.

    Quiero ahora insistir en el carácter de garante de la propiedad privada que tiene Terminus, añadiendo al texto de Ovidio, que reproduzco de nuevo, otro de Tito Livio, en su libro de Historia Ab urbe condita (Desde la fundación de la ciudad –naturalmente Roma-),  Lib. I, cap. 55.

    Nos cuenta Livio como cuando Tarquinio quiso construir el templo de Júpiter en el monte Tarpeyo tuvo que desacralizar y echar de allí a los dioses ya existentes en la zona y así se lo permitieron los augurios; pero hubo una excepción: allí había el mojón, el hito, Terminus, señalizando el lugar, y los augurios no permitían moverlo a otro sitio. Por eso la solución fue que Terminus compartiera el templo con Júpiter. La anécdota puede parecer inocente, pero no es así. En realidad está consagrando la inviolabilidad de los límites marcados por Terminus.

    Ovidio nos dice claramente que el dios garantiza los límites y propiedad de cada uno de los campos a sus propietarios y cómo sin él el conflicto en el campo sería permanente.

    Tú marcas los límites de los pueblos y de las ciudades y de los grandes reinos: 

    sin ti todos los campo serían motivo de conflicto.

    Tú no tienes ambición alguna ni te corrompes por ningún oro, 

    tú conservas con tu buena fe los campos a ti confiados. …

    'tu populos urbesque et regna ingentia finis:
         omnis erit sine te litigiosus ager.               660
    nulla tibi ambitio est, nullo corrumperis auro,
         legitima servas credita rura fide.

        ……
    Recuérdese con cuanta frecuencia en el campo mover un mojón es causa de conflicto, cuando no de tragedia. En la Roma primitiva quien movía un mojón era considerado maldito y podía ser asesinado, luego la pena de muerte fue sustituida por una multa.

    Poco después continúa Ovidio:

    Término, después de esto no tienes una libre movilidad;

    permanece en el lugar en que has sido colocado.

    Así que  no cedas nada a tu vecino aunque te lo ruegue,

    para que no parezca que antepones un hombre cualquiera a Júpiter:

    y ya seas golpeado con la reja del arado o con el rastrillo,

    grita “este es tu campo, aquel el tuyo”

    Termine, post illud levitas tibi libera non est:
         qua positus fueris in statione, mane;
    nec tu vicino quicquam concede roganti,               675
         ne videare hominem praeposuisse Iovi:
    et seu vomeribus seu tu pulsabere rastris,
         clamato "tuus est hic ager, ille tuus".'

    Estos versos de Ovidio, como los anteriores, son de una innegable emotividad y elegancia: Terminus  es el mojón, la piedra que demarca los límites, pero también un dios con el que se puede hablar; a los dos se dirige coloquialmente el poeta: “piedra, dios, no te dejes mover; si el campesino mientras laborea te empuja con la reja del arado (tal vez intencionadamente) o con el rastrillo, tú no te muevas y grítale ‘este es tu campo, aquel es de otro’ ”.

    Y le dice más:  “si no cediste ante Júpiter cómo vas a ceder ante un hombre cualquiera”. Y esto nos lo explica perfectamente el texto de Tito Livio que ofrezco a continuación:

    Para que toda la zona del templo de Júpiter que se iba a ocupar estuviera libre de otros cultos, decidió  (Tarquinio) desacralizar las capillas y los terrenos sagrados , algunos de los cuales habían sido ofrecidos antes por el rey Tacio en el momento culminante de la batalla contra Rómulo y luego habían sido consagrados e inaugurados (en el sentido de recibir los augurios o bendición divina). Dice la tradición que, al comienzo de la construcción de estas obras, los dioses dieron  señales divinas para advertir la grandeza de tan gran  imperio, pues mientras que las aves (los auspicios) admitían  la desacralización de todos los  santuarios, no fueron favorables en el templo de Terminus

    Et ut libera a ceteris religionibus area esset tota Iovis templique eius quod inaedificaretur, exaugurare fana sacellaque statuit quae aliquot ibi, a Tatio rege primum in ipso discrimine adversus Romulum pugnae vota, consecrata inaugurataque postea fuerant. Inter principia condendi huius operis movisse numen ad indicandam tanti imperii molem traditur deos; nam cum omnium sacellorum exaugurationes admitterent aues, in Termini fano non addixere.

    Ahora entendemos mejor los versos de Ovidio. Los templos y capillas de los otros dioses pudieron ser desacralizados y movidos a otro sitio; el de Terminus no.

    Livio acepta la consecuencia de lo que el presagio y la aparición parecen certificar y que la tradición nacionalista romana viene repitiendo: que los límites del imperio romano, de la ciudad de Roma, serán fijos y eternos. Pero hay una segunda lectura de enorme importancia: lo que el relato certifica es que los límites marcados por Terminus son absolutamente inviolables, incluso para Júpiter, el padre de los dioses; nada hay por encima del derecho de propiedad que Terminus garantiza.

    Es un ejemplo clarificador del sentido práctico de los romanos, que afecta a toda su creación cultural, incluso la religión. Hé aquí, una creencia, un mito, un rito, con un sentido práctico y eficaz en la vida social: garantizar el derecho de propiedad del agricultor romano y evitar los conflictos.

    Ofrezco el capítulo de la obra de Livio completo, para una mejor contextualización de todos estos comentarios. Ab urbe condita, I, 55


    1.55] Después de la toma de Gabii, Tarquinio hizo la paz con la tribu de los  ecuos y renovó el tratado con los etruscos. Luego volvió su atención a los asuntos urbanos. De ellos el primero era el de dejar el templo de Júpiter en el monte Tarpeyo como recuerdo de su reinado y de su nombre;  de los dos reyes Tarquinios,  el padre lo había prometido, el hijo lo llevó a cabo. Para que toda la zona del templo de Júpiter que se iba a ocupar estuviera libre de otros cultos, decidió desacralizar las capillas y los terrenos sagrados , algunos de los cuales habían sido ofrecidos antes por el rey Tacio en el momento culminante de la batalla contra Rómulo y luego habían sido consagrados e inaugurados (en el sentido de recibir los augurios o bendición divina). Dice la tradición que, al comienzo de la construcción de estas obras, los dioses dieron  señales divinas para advertir la grandeza de tan gran  imperio, pues mientras que las aves (los auspicios) admitían  la desacralización de todos los  santuarios, no fueron favorables en el templo de Terminus . Esta señal sagrada y este augurio, que la sede de Terminus no fuera movida y que sólo el de los dioses no fuera removido de sus límites sagrados, presagiaba que todos los límites (del imperio romano) serían firmes y estables. Recibido este augurio de perpetuidad, siguió otro prodigio que anunciaba la grandeza del imperio: se dice que se apareció a los que estaban abriendo los cimientos del templo una cabeza humana con el rostro completo. Esta aparición presagiaba sin duda alguna que aquella sería la cumbre  y la cabeza de todas las cosas del imperio: así lo proclamaron todos los adivinos que había en la ciudad y los que habían sido llamados de Etruria para consultar este asunto.

    Gabiis receptis Tarquinius pacem cum Aequorum gente fecit, foedus cum Tuscis renovavit. Inde ad negotia urbana animum convertit; quorum erat primum ut Iovis templum in monte Tarpeio monumentum regni sui nominisque relinqueret: Tarquinios reges ambos patrem vovisse, filium perfecisse. Et ut libera a ceteris religionibus area esset tota Iovis templique eius quod inaedificaretur,exaugurare fana sacellaque statuit quae aliquot ibi, a Tatio rege primum in ipso discrimine adversus Romulum pugnae vota, consecrata inaugurataque postea fuerant.  Inter principia condendi huius operis movisse numen ad indicandam tanti imperii molem traditur deos; nam cum omnium sacellorum exaugurationes admitterent aues, in Termini fano non addixere; idque omen auguriumque ita acceptum est non motam Termini sedem unumque eum deorum non euocatum sacratis sibi finibus firma stabiliaque cuncta portendere.Hoc perpetuitatis auspicio accepto, secutum aliud magnitudinem imperii portendens prodigium est: caput humanum integra facie aperientibus fundamenta templi dicitur apparuisse. Quae visa species haud per ambages arcem eam imperii caputque rerum fore portendebat; idque ita cecinere uates quique in urbe erant quosque ad eam rem consultandam ex Etruria acciuerant.

    Texto de Ovidio, Fastos, 2, 639 y ss..

    Una vez que ha pasado la noche,  se celebra con el honor acostumbrado al dios que separa con su marca los campos de labor. O Termino, tanto si  eres una piedra  como si eres  un tronco enterrado en el campo, tú tienes poder divino desde los días antiguos. A ti te coronan  los dos dueños en los dos lados; a ti te traen  dos guirnaldas y la ofrenda de dos tortas.  Para ti se ha construido un altar: a él la rústica labradora en persona trae en un  roto  tiesto de barro  el fuego recogido del caliente hogar.   El anciano corta leña, y con habilidad  amontona los trozos cortados, y se esfuerza por  colocar  las ramas en la tierra sólida: entonces aviva las primeras llamas con corteza seca;  el muchacho queda de pie y sostiene en sus manos unas grandes canastas.  Luego cuando arroja tres veces los frutos de la tierra en medio del fuego, la pequeña hija  extiende sus manos con los panales cortados. Otros sostienen los vasos de vino: uno a uno se arrojan  en sacrificio a las llamas. El grupo, vestido de blanco, se queda mirando y guarda silencio. Término, en sus dos lados, es rociado con la sangre de un cordero sacrificado y no se queja cuando se le ofrece una cerda todavía lactante. Acuden los sencillos vecinos y celebran un banquete y cantan tus alabanzas, santo Término. Tú marcas los límites de los pueblos y de las ciudades y de los grandes reinos:  sin ti todos los campo serían motivo de conflicto. Tú no tienes ambición alguna ni te corrompes por ningún oro,  tú conservas con tu buena fe los campos a ti confiados.  Si en otro tiempo hubieses marcado tú la tierra de Tirea (en Laconia) no hubieran sido enviados a la muerte trescientos cuerpos ni   Otríades hubiera sido elegido por una lluvia de armas.  ¡O cuánta sangre entregó a su patria! ¿Y qué pasó cuando se construía el nuevo Capitolio? ¿Acaso todo el grupo de dioses no cedió ante Júpiter y te entregó el lugar? Término, como recuerdan los antiguos,  que se encontraba en el espacio sagrado , allí se quedó y comparte el templo con el gran Júpiter. Incluso ahora , el techo del templo tiene un pequeño agujero para que nada pueda verse por encima de él excepto las estrellas. Término, después de esto no tienes una libre movilidad; permanece en el lugar en que has sido colocado. Y no cedas nada a tu vecino aunque te lo ruegue, para que no parezca que antepones un hombre cualquiera a Júpiter: y ya seas golpeado con la reja del arado o con el rastrillo, grita “este es tu campo, aquel el tuyo”. Hay un camino que lleva a la gente a los campos Laurentinos, reinos buscados en otro tiempo por el jefe Dardanio (Eneas): el sexto mojón, Término, desde la ciudad ve cómo se te hacen sacrificios con las entrañas de un lanudo cordero.  Otros pueblos tienen una tierra marcada con unos límites fijos:  pero el espacio de la ciudad de Roma es el mismo orbe del mundo.


    Nox ubi transierit, solito celebretur honore
         separat indicio qui deus arva suo.
    Termine, sive lapis sive es defossus in agro
         stipes, ab antiquis tu quoque numen habes.
    te duo diversa domini de parte coronant,
         binaque serta tibi binaque liba ferunt.
    ara fit: huc ignem curto fert rustica testo               645
         sumptum de tepidis ipsa colona focis.
    ligna senex minuit concisaque construit arte,
         et solida ramos figere pugnat humo;
    tum sicco primas inritat cortice flammas;
         stat puer et manibus lata canistra tenet.               650
    inde ubi ter fruges medios immisit in ignes,
         porrigit incisos filia parva favos.
    vina tenent alii: libantur singula flammis;
         spectant, et linguis candida turba favet.
    spargitur et caeso communis Terminus agno,               655
         nec queritur lactans cum sibi porca datur.
    conveniunt celebrantque dapes vicinia simplex
         et cantant laudes, Termine sancte, tuas:
    'tu populos urbesque et regna ingentia finis:
         omnis erit sine te litigiosus ager.               660
    nulla tibi ambitio est, nullo corrumperis auro,
         legitima servas credita rura fide.
    si tu signasses olim Thyreatida terram,
         corpora non leto missa trecenta forent,
    nec foret Othryades congestis lectus in armis.               665
         o quantum patriae sanguinis ille dedit!
    quid, nova cum fierent Capitolia? nempe deorum
         cuncta Iovi cessit turba locumque dedit;
    Terminus, ut veteres memorant, inventus in aede
         restitit et magno cum Iove templa tenet.               670
    nunc quoque, se supra ne quid nisi sidera cernat,
         exiguum templi tecta foramen habent.
    Termine, post illud levitas tibi libera non est:
         qua positus fueris in statione, mane;
    nec tu vicino quicquam concede roganti,               675
         ne videare hominem praeposuisse Iovi:
    et seu vomeribus seu tu pulsabere rastris,
         clamato "tuus est hic ager, ille tuus".'
    est via quae populum Laurentes ducit in agros,
         quondam Dardanio regna petita duci:               680
    illa lanigeri pecoris tibi, Termine, fibris
         sacra videt fieri sextus ab Urbe lapis.
    gentibus est aliis tellus data limite certo:
         Romanae spatium est Urbis et orbis idem.

     

  • La piedra, el mojón de los caminos, es Hermes

    Con frecuencia el viajero, sobre todo el caminante, observa a lo largo del camino o en la entrada de las ciudades, hitos de piedra, mojones e incluso montones de piedras.

    Con frecuencia vemos también estos hitos, bloques de piedra o mojones con la función de marcar un territorio, señalar un lugar especial como la tumba de un difunto o delimitar un espacio. En el lenguaje culto se llama a estos hitos  “hermes” o “hermas” en griego antiguo ἕρμα , herma.  palabra que significa “roca, montón de tierra”.  También tenían una función protectora y apotropaica o apartadora de todo mal  (del griego ἀποτρέπω , apotrépō, "alejar, apartar”, de ἀπό, apó, "lejos"  y τρέπω trépō, "girar") .  Estos mojones solían estar coronados con el busto o figura de Hermes o Mercurio.

    Pero Hermes es un dios de la mitología griega, hijo de Zeus y Maya. Es el mensajero de los dioses, el protector de los caminantes, el dios de los comerciantes y también de los ladrones (los antiguos tenían dioses para todo). El griego Hermes se corresponde con el dios romano Mercurio (nótese la relación con la palabra “mercado”).

    Así que  el mojón, el hito, el bloque de piedra representa al dios Hermes y por eso en el mundo antiguo son muy frecuentes estos mojones de piedra de forma cuadrangular acabados con el busto del dios Hermes, en ocasiones adornados con los genitales masculinos, especialmente con el falo o miembro viril  como símbolo de la fertilidad.

    Este dios en esta función es similar al romano “Terminus” (de significado más evidente y claro). Estos “Hermes”, como decía,  se colocaban a lo largo y en las encrucijadas de los caminos (Hermes es entre otras cosas el dios de los viajeros), a las entradas de las ciudades, en los límites y fronteras de las poblaciones, etc. Quizás tengan su origen en la costumbre primitiva griega y romana de formar montones de piedra en determinados puntos del camino; el viajero al pasar arrojaba su piedra al montón formulando un deseo. El hecho de que sean de piedra nos retrotrae a creencias y cultos muy antiguos en los que la piedra tiene un espíritu o  valor religioso especial.

    En España se mantiene esta costumbre desde antiguo  en algunas partes:  en  Aragón se les llama “peirones”; en la zona de Molina de Aragón (Guadalajara) (en donde se les llama “pairones”) son numerosas estas piedras prismáticas verticales, en cuya cima suele haber una imagen religiosa.  Están sin duda relacionados con los antiguos “Hermes”.

    No deja de ser llamativo cómo perduran hasta hoy costumbres que han perdido todo significado y cómo persisten  nombres antiguos , aunque reducidos ya a círculos especialmente cultos.

    Respecto de “terminus” conviene hacer algunas observaciones. Personificado y divinizado  es un dios romano que protege los límites, tanto de la propiedad privada como pública. Es esta una función esencial, porque en realidad lo que protege es la propiedad privada en sí misma. La tradición atribuye a Numa la costumbre de colocar mojones o límites para delimitar la propiedad, que queda protegida  por Iuppiter Terminus, en cuyo honor se celebran el 23 de febrero,, a finales  del primitivo año romano, las fiestas Terminalia.(véase  Ov. Fast. ii. 639 ss).

    Por extension la palabra  “terminus”, que ha pasado al español,  significa también límite, término de algo y territorio delimitado por términos( por ejemplo término municipal); e incluso la palabra que delimita un concepto (término lingüístico).

    Junto al sustantivo existe el verbo “terminar” con el significado de poner fin o término a algo y los compuestos “determinar”  (fijar los límites o términos entre los que algo se encuentra en sentido real o figurado) y “exterminar”  (acabar completamente, destruir, llevar más allá de los límites o términos).

    Ofrezco a continuación la traducción del texto de Ovidio en el que describe la fiesta de las Terminalia para profundizar la idea de la importancia que tienen los actos y ritos religiosos para fijar las normas y leyes sociales, en este caso, la propiedad privada de la tierra:  Ovidio: Fasti, 2, 639 y ss.

    Una vez que ha pasado la noche,  se celebra con el honor acostumbrado al dios que separa con su marca los campos de labor. O Termino, tanto si  eres una piedra  como si eres  un tronco enterrado en el campo, tú tienes poder divino desde los días antiguos. A ti te coronan  los dos dueños en los dos lados; a ti te traen  dos guirnaldas y la ofrenda de dos tortas.  Para ti se ha construido un altar: a él la rústica labradora en persona trae en un  roto  tiesto de barro  el fuego recogido del caliente hogar.   El anciano corta leña, y con habilidad  amontona los trozos cortados, y se esfuerza por  colocar  las ramas en la tierra sólida: entonces aviva las primeras llamas con corteza seca;  el muchacho queda de pie y sostiene en sus manos unas grandes canastas.  Luego cuando arroja tres veces los frutos de la tierra en medio del fuego, la pequeña hija  extiende sus manos con los panales cortados. Otros sostienen los vasos de vino: uno a uno se arrojan  en sacrificio a las llamas. El grupo, vestido de blanco, se queda mirando y guarda silencio. Término, en sus dos lados, es rociado con la sangre de un cordero sacrificado y no se queja cuando se le ofrece una cerda todavía lactante. Acuden los sencillos vecinos y celebran un banquete y cantan tus alabanzas, santo Término. Tú marcas los límites de los pueblos y de las ciudades y de los grandes reinos:  sin ti todos los campo serían motivo de conflicto. Tú no tienes ambición alguna ni te corrompes por ningún oro,  tú conservas con tu buena fe los campos a ti confiados.  Si en otro tiempo hubieses marcado tú la tierra de Tirea (en Laconia) no hubieran sido enviados a la muerte trescientos cuerpos ni   Otríades hubiera sido elegido por una lluvia de armas.  ¡O cuánta sangre entregó a su patria! ¿Y qué pasó cuando se construía el nuevo Capitolio? ¿Acaso todo el grupo de dioses no cedió ante Júpiter y te entregó el lugar? Término, como recuerdan los antiguos,  que se encontraba en el espacio sagrado , allí se quedó y comparte el templo con el gran Júpiter. Incluso ahora , el techo del templo tiene un pequeño agujero para que nada pueda verse por encima de él excepto las estrellas. Término, después de esto no tienes una libre movilidad; permanece en el lugar en que has sido colocado. Y no cedas nada a tu vecino aunque te lo ruegue, para que no parezca que antepones un hombre cualquiera a Júpiter: y ya seas golpeado con la reja del arado o con el rastrillo, grita “este es tu campo, aquel el tuyo”. Hay un camino que lleva a la gente a los campos Laurentinos, reinos buscados en otro tiempo por el jefe Dardanio (Eneas): el sexto mojón, Término, desde la ciudad ve cómo se te hacen sacrificios con las entrañas de un lanudo cordero.  Otros pueblos tienen una tierra marcada con unos límites fijos:  pero el espacio de la ciudad de Roma es el mismo orbe del mundo.


    Nox ubi transierit, solito celebretur honore
         separat indicio qui deus arva suo.
    Termine, sive lapis sive es defossus in agro
         stipes, ab antiquis tu quoque numen habes.
    te duo diversa domini de parte coronant,
         binaque serta tibi binaque liba ferunt.
    ara fit: huc ignem curto fert rustica testo               645
         sumptum de tepidis ipsa colona focis.
    ligna senex minuit concisaque construit arte,
         et solida ramos figere pugnat humo;
    tum sicco primas inritat cortice flammas;
         stat puer et manibus lata canistra tenet.               650
    inde ubi ter fruges medios immisit in ignes,
         porrigit incisos filia parva favos.
    vina tenent alii: libantur singula flammis;
         spectant, et linguis candida turba favet.
    spargitur et caeso communis Terminus agno,               655
         nec queritur lactans cum sibi porca datur.
    conveniunt celebrantque dapes vicinia simplex
         et cantant laudes, Termine sancte, tuas:
    'tu populos urbesque et regna ingentia finis:
         omnis erit sine te litigiosus ager.               660
    nulla tibi ambitio est, nullo corrumperis auro,
         legitima servas credita rura fide.
    si tu signasses olim Thyreatida terram,
         corpora non leto missa trecenta forent,
    nec foret Othryades congestis lectus in armis.               665
         o quantum patriae sanguinis ille dedit!
    quid, nova cum fierent Capitolia? nempe deorum
         cuncta Iovi cessit turba locumque dedit;
    Terminus, ut veteres memorant, inventus in aede
         restitit et magno cum Iove templa tenet.               670
    nunc quoque, se supra ne quid nisi sidera cernat,
         exiguum templi tecta foramen habent.
    Termine, post illud levitas tibi libera non est:
         qua positus fueris in statione, mane;
    nec tu vicino quicquam concede roganti,               675
         ne videare hominem praeposuisse Iovi:
    et seu vomeribus seu tu pulsabere rastris,
         clamato "tuus est hic ager, ille tuus".'
    est via quae populum Laurentes ducit in agros,
         quondam Dardanio regna petita duci:               680
    illa lanigeri pecoris tibi, Termine, fibris
         sacra videt fieri sextus ab Urbe lapis.
    gentibus est aliis tellus data limite certo:
         Romanae spatium est Urbis et orbis idem.

     

  • Uno, dos,muchos

    La adquisición del concepto de número, de los términos para designarlos y de las cifras para representarlos es una de las tareas más difíciles para el hombre. Debió serlo para el hombre primitivo y lo es para el niño que ahora lo aprende en su infancia.

    Nos sorprendemos cuando los etnólogos nos informan de que pueblo actuales, a los que llamamos primitivos con notable injusticia desde nuestra perspectiva exclusivamente occidental, sólo tienen nombre propio para el “uno” y para el “dos”; a partir de ahí sólo hablan de “muchos”, de “multitud”. Nos parece extraño y una gran limitación que al menos no tengan nombre propio para los diez primeros, como nosotros.

    El estudio de la lengua ofrece a veces notables sorpresas.  Nuestra lengua, como el francés, italiano, rumano, portugués, catalán… deriva del latín, emparentado a su vez con otras muchas lenguas que llamamos indoeuropeas. Comparando unas con otras, las antiguas y las modernas, de alguna forma podemos reconstruir el tronco común, al que llamamos “indoeuropeo”. Con ese método nos podemos acercar un poco al IV o V milenio antes de Cristo.

    Pues bien, en las lenguas indoeuropeas que se extienden de Europa a Asia (y desde finales del siglo XV a América con el español, el inglés, el francés y el portugués sobre todo) los números mantienen una notable unidad y uniformidad. Su estudio nos depara algunas sorpresas.

    Se puede rastrear cómo en indoeuropeo el número "dos" (2) era también el límite máximo de la precisión y a partir de él todo era “multitud”.

    Diremos en primer lugar que las lenguas indoeuropeas son “flexivas”, es decir, las palabras tienen terminaciones diversas para expresar el número, el género y  la función gramatical. Pues bien, en griego y en latín (en éste residualmente) todavía las palabras tienen unas terminaciones para expresar el “singular”, otras para expresar que son dos los objetos a que se refieren, número que llamamos “dual” y otras para el “plural") cuando son más de dos. Esto nos sitúa ya más cerca de esos pueblos que sólo diferencian uno, dos, multitud.

    Esta extraordinaria percepción del “2” se explica sin duda por la presencia frecuente y relevante de objetos o seres emparejados: las dos manos, los dos brazos, los dos pies, las dos piernas, los dos ojos, las dos orejas… dos son las alas de los pájaros, dos las patas de las aves… La percepción más inmediata sería la del “1”, que nos remite a uno mismo.

    Muy llamativo es el estudio del nombre del número  “tres” (3). La raíz de la palabra en “indoeuropeo”, la lengua originaria reconstruida, es *tri", y sus derivados  *treyes, *tisores" (a los términos indoeuropeos se les antepone un asterisco (*) para diferenciarlos).

    Cualquier francoparlante observará inmediatamente la proximidad etimológica entre "trois" (3) y “très”  que significa “muy, mucho” indicando intensidad y  con “trop” que significa “demasiado, mucho”.

    En latín la palabra “trans”, que signfica “más allá” es de la misma raíz que “tres” (3); la palabra latina “ter”  signfica “tres veces”, pero también tiene un sentido general, por ejemplo en esta frase de Plauto:

    “Ter tanto peior ipsa est, quam illam tu esse vis  = es tantas veces peor  cuantas tú quieres que sea”.

    En Horacio leemos “ter quaterque” que si literalmente significa “tres y cuatro veces”, en realidad quiere decir “una y mil veces, muchísimas veces”.

    En inglés la palabra “three” significa “tres” (3); la de uso más raro  “thrice” significa “tres veces” y “varios”; “throng” , significa “multitud” y “llenar, atestar”; “through”  signfica “más allá, a través”.

    De la raíz indoeuropea derivan  la palabra usada en latín tardío o vulgar  “troppus” que significa “rebaño, banda”, de la que derivan el francés “trop” citado,  el italiano “troppo” , ”demasiado”, la francesa “troupe” y de ella la española “tropa” y “tropel” con evidente sentido de multitud, de grupo numeroso.

    Todo esto nos retrotrae a una etapa muy antigua de nuestra lengua en la que “tres” era sinónimo de “multitud, de pluralidad” y en consecuencia nos acerca a esos pueblos que llamamos primitivos y que no cuentan con nombre propio más allá del número tres.

    Nosotros hemos creado un sistema numeral más complejo  y perfecto, que sigue siendo en el fondo extraordinariamente limitado, como ya vislumbramos si lo comparamos con las modernas máquinas de computación.