Categoría: Polí­tica

  • Octavio Augusto estuvo tres veces en Hispania

    Por fin el cálido verano ha dado paso al más dulce otoño. El verano se extiende de Junio, el mes de la diosa Juno, la homóloga romana de la griega Hera, a Septiembre, el més séptimo de un inicial año de diez meses. Entre el mes inicial y el final del verano se desgranan día a día los meses de Julio y Agosto. Julio se llamó primeramente “quintilis”, es decir, el mes quinto y Agosto “sextilis”, es decir, el mes sexto. El general o “imperator” Julio César dio su nombre al quinto y su sobrino y primer emperador Octavio Augusto dio el nombre al sexto.

    Octavio nació en septiembre del año 63 a.C.  y murió en agosto del año 14 d.C., (prescindiendo de la  exactitud cronológica dificultada por los cambios, adaptaciones y reajustes del calendario, que su tío Julio César ya reformó, hasta el día de hoy). Así que acaban de cumplirse 2.000 años y puede ser esta una buena ocasión para comentar algún detalle.

    "Augusto" fue uno de los numerosos títulos honoríficos que César Octavio acumuló en su persona. La palabra está relacionada con “augeo” que significa aumentar, crecer, ganar fuerza y “augurio” u “observación e interpretación de los mensajes favorables de los dioses”, por lo que “augusto” viene a significar  “consagrado por los augurios, con augurios favorables,santo, venerable, el elegido o favorecido por la divinidad”. Todavía hoy en italiano se emplea la palabra  “auguri” para expresar “los mejores deseos” para alguien. Hasta Octavio,el término “augustus” sólo se aplicaba a las cosas y no a las personas.

    El poeta Ovidio nos ilustra sobre el significado  del término. Al cantar la festividad y las ceremonias del día 13 de Enero dedicadas a Augusto, nos dice  en sus Fastos 1. 607 y ss.

    Sin embargo todos son celebrados con honores humanos;
    Sólo éste (Augusto) tiene un nombre asociado al supremo Júpiter.
    Los patricios a las cosas sagradas las llaman augustas; augustos son llamados
    los templos dedicados ritualmente por la mano de los sacerdotes.
    Tambien “augurio”  tiene su origen en esta palabra,
    y  todo lo que Júpiter engrandece con su poder.
    ¡Que engrandezca el imperio de nuestro guía, que aumente sus años
    y proteja vuestro umbral con la corona de encina.
    Y que el heredero de tan gran apellido con los auspicios de los dioses
    cargue con el peso del mundo con el mismo favor divino que su padre!

    sed tamen humanis celebrantur honoribus omnes:
    hic socium summo cum Iove nomen habet,
    sancta vocant augusta patres, augusta vocantur
    templa sacerdotum rite dicata manu;
    huius et augurium dependet origine verbi,
    et quodcumque sua Iuppiter auget ope.
    augeat imperium nostri ducis, augeat annos,
    protegat et vestras querna corona fores,
    auspicibusque deis tanti cognominis heres
    omine suscipiat, quo pater, orbis onus 

    Según las fuentes, al menos las que yo conozco, Augusto estuvo tres veces en Hispania y de las tres quedan algunos hechos relevantes y  alguna anécdota.

    El primer viaje tuvo lugar el año 45 a.C., cuando apenas contaba 18 años. Debía haber viajado antes con su tío, pero una enfermedad le impidió la marcha. Así que vino sólo para encontrarse en Tarragona con Julio César. En el viaje  naufragó y cuando llegó, su tío ya no estaba allí por lo que hubo de marchar por terreno enemigo y hostil hacia la Bética en donde se encontraba luchando en la guerra civil contra los hijos de Pompeyo.

    Nos lo cuenta Nicolás de Damasco en su  Vida de Augusto, FGrH F 127, …(10-11)

    (10) …Había muchos que querían acompañarle porque ya era una gran promesa, pero rechazó a todos, incluida su propia madre. Seleccionó al  más rápido y más fuerte de sus siervos e inició rápidamente  su viaje y cubriendo el largo camino con una increíble marcha  llegó junto a César, que ya había completado toda la guerra en el espacio de siete meses.

    (11) Cuando Octavio llegó a Tarraco, pareció difícil creer que había logrado llegar en medio de tantas dificultades propias de la guerra. Al no encontrar a César allí, tuvo que afrontar  más problemas y peligros. Alcanzó a César en España, cerca de la ciudad de Calpiá. César lo abrazó como a un hijo y le dio la bienvenida, porque él lo había dejado en casa, enfermo, y ahora lo veía inesperadamente a salvo de tantos enemigos y  bandidos. De hecho, ya no le dejó apartarse de él, sino que lo acogió  en sus propias dependencias militares. Elogió su celo e inteligencia, ya que él fue el primero en llegar de los que habían salido de Roma . Conversaba con él y le hacía preguntas porque quería hacerse una opinión correcta de su entendimiento. Se dio cuenta de  que era sagaz, inteligente y conciso en sus respuestas, que  siempre contestó inmediatamente, y aumentó  su estima y afecto por él. Después de esto tuvieron que navegar hasta Carthago Nova (Cartagena) para hacer acuerdos.  Octavio se embarcó en el mismo barco que César, con cinco esclavos, pero, además de los esclavos eligió a tres de sus compañeros a bordó y temía  que César se enfadara al descubrirlo. Sin embargo, currió todo lo contrario, y a César  le agradó que Octavio sintiera  cariño por  sus compañeros y lo elogió porque a él también  le gustaba tener siempre  con él hombres atentos y deseosos de de alcanzar la excelencia; y porque él ya daba no poca importancia a ganar una buena reputación en su patria.

    La rapidez y valentía con la que acudió el joven Octavio y el sentido común y responsabilidad con la que actuó durante la estancia en Hispania impresionaron favorablemente a Julio César, que probablemente comenzó a pensar en él como su heredero, como luego se descubrió en la apertura de su testamento que había custodiado la sacerdotisa vestal Máxima.

    También recoge esta información  Suetonio en su Vida de Augusto VIII:

    Poco después marchó  a Hispania junto a su tío materno, que luchaba contra los hijos de C. Pompeyo, apenas recuperado de una grave enfermedad, marchando a través de caminos infestados de enemigos, con unos pocos acompañantes incluso después de haber naufragado. Por todo esto se ganó su gran agradecimiento (César) y también por la sobriedad de sus costumbres, que pronto demostró, además de por su actuación durante el viaje.

    profectum mox auunculum in Hispanias aduersus Cn. Pompei liberos uixdum firmus a graui ualitudine per infestas hostibus uias paucissimis comitibus naufragio etiam facto subsecutus, magno opere demeruit, approbata cito etiam morum indole super itineris industriam.

    Y también Veleyo Patérculo, 2.59.3  nos recuerda cómo su tío César se lo llevó a Hispania con dieciocho años y lo mantuvo con él, montandolo incluso su carro.

    Aunque se había criado en la casa de su padrastro, Filipo, Cayo César, su tío abuelo, amaba a este niño como su propio hijo. A la edad de dieciocho años se lo llevó como compañero a la guerra de Hispania, y nunca tuvo otro hospedaje que el suyo ni vaijó en otro vehículo,  y aunque todavía un niño, lo honró con el sacerdocio del pontificado

    Quem C. Caesar, maior eius avunculus, educatum apud Philippum vitricum dilexit ut suum, natumque annos duodeviginti Hispaniensis militiae adsecutum se postea comitem habuit, numquam aut alio usum hospitio quam suo aut alio vectum vehiculo, pontificatusque sacerdotio puerum honoravit.

    El segundo viaje lo realizó entre los años 27 y 24 a.C. y acudió a Hispania para dirigir personalmente la guerra contra los cántabros y astures. En el año 26 se retiró enfermo a Tarraco, habiendo sufrido antes un percance de enorme importancia para un romano.

    Durante una marcha nocturna, (Augusto prefería viajar por la noche) se desencadenó una fuerte tormenta y un rayo, lanzado sin duda por el poderoso Júpiter, mató a uno de los porteadores de su litera, dejando tal vez inconsciente o gravemente afectado al propio Octavio. Este rayó le dejó para siempre secuelas, al parecer una especie de tembleque que de vez en cuando se le hacía presente.
    Suetonio nos informa de cómo consagró un templo a Júpiter Tonante en el Capitolio por haberle librado de este rayo. Tonante es precisamente el adjetivo que expresa el terror supersticioso que Júpiter producía en los romanos con sus truenos y rayos.

    “Consagró un templo a Júpiter Tonante, porque le  libró del peligro, cuando en una expedición contra los cántabros, durante la noche, un rayó rozó  ligeramente su litera y mató a un esclavo que iba delante para alumbrarle”. (Vida de Augusto, 29, 3)

    Tonanti Iovi aedem consecravit liberatus periculo,cum   expeditione Cantabrica per nocturnum iter lecticam eius fulgur praestrinxisset servumque praelucentem exanimasset.

    A la enfermedad que le apartó a Tarraco, consecuencia tal vez del rayo que estuvo a punto de matarlo, hace referencia Suetonio en Vida de Augusto, 81, 1:

    “A lo largo de toda su vida sufrió un buen  número de enfermedades graves y peligrosas. Sobre todo una, después de dominar Cantabria, cuando los flujos del hígado enfermo le llevaron a la desesperación y le obligaron necesariamente a recurrir a un tratamiento médico contrario e incierto: como los tratamientos  calientes no surtían efecto, se vio obligado a tratarse con   fríos, siguiendo la indicación de Antonio Musa (su médico)”.

    Graues et periculosas ualitudines per omnem uitam aliquot expertus est; praecipue Cantabria domita, cum etiam destillationibus iocinere uitiato ad desperationem redactus contrariam et ancipitem rationem medendi necessario subiit: quia calida fomenta non proderant, frigidis curari coactus auctore Antonio Musa

    Dion Casio en Historia de Roma 53, 25 nos recuerda la venida de Augusto a Hispania desde la Galia “para restablecer el orden” en el año 27 a.C. y cómo dirigió personalmente la guerra:

    Llevó a cabo el censo de los Galos y reguló su estado civil y político. Desde allí pasó a Hispania e igualmente organizó esta provincia.
    ….
    Augusto, en el momento de marchar con su ejército a Bretaña (los bretones no habían querido aceptar sus condiciones), fue retenido por los Salassos, que se levantaron contra él, y por los cántabros y Asturias que le hicieron la guerra.  El primero de estos dos pueblos vive al pie de los Alpes, como he dicho antes; los otros dos, a los pies de los Pirineos, en la parte más fuerte de la costa de Hispania y en la llanura debajo de la montaña.
    ….
    Augusto en persona marchó contra los Astures y contra los cántabros a la vez; como quiera que rechazaban rendirse por la seguridad que les inspiraba la fuerza de sus posiciones y tampoco entablaban combate porque eran inferiores en número; como por otra parte la mayoría estaban armados con jabalinas y le hostigaban en cuanto hacía algún movimiento, siempre situados delante en los lugares elevados y emboscados en lugares escondidos y en los bosques, Augusto se encontró en gran aprieto

    La fatiga y las preocupaciones habían alterado su salud y se retiró a Tarraco, donde cayó enfermo; entretanto, C.Antistio combatió a estos pueblos y obtuvo muchos éxitos, no porque fuera mejor general que Augusto, sino porque los bárbaros, despreciándole, se lanzaron en masa contra los Romanos y fueron derrotados. Así que él se apoderó de unos pocos lugares y luego T.Carisio se apoderó de Lancia, la ciudad más fuerte de los Astures, que había sido abandonada y redujo a un gran número de otras a su poder.

    Otros historiadores como Floro, en su Epitome Rerum Romanorum 2,33,12, 46 ss.  y Orosio en su “Historia adversus paganos”  6, 20-21 recuerdan también las Guerras Cántabras y cómo una vez finalizadas, a criterio de Augusto en el año 24 aunque se prolongaron hasta el 19 a.C., se cerraron después de doscientos años las puertas del templo de Jano en Roma, que debían permanecer abiertas en tiempos de guerra. Comenzaba así la llamada “paz de Augusto” (pax augusta)..

    Precisamente durante este viaje nos cuenta Dion Casio cómo el año 25 a.C. licenció a los soldados veteranos y fundo Augusta Emerita, la actual ciudad de Mérida.

    Dion 53, 26, 1

    Una vez acabada esta guerra, Augusto licenció a los soldados de más edad y les permitió fundar en Lusitania una ciudad llamada Augusta Emerita; a los que todavía estaban en edad en edad de servir en el ejército les ofreció en el propio campo algunos espectáculos bajo la dirección de Tiberio y Marcelo, como si fueran los ediles”.

    El tercer viaje tuvo lugar entre los años 16 y 13 a.C..  Primero fue a la Galia y dese allí a Hispania.
    En Narbona, en febrero del año 15 a.C. publicó los edictos referidos a los “Paemeiobrigenses” y a los “Aiiobrigiaecinos", ambos en el Bierzo, que aparecen en la  llamada “tessera Paemeiobrigensis” o Edicto del Bierzo. En ellos se recompensa a los pueblos que le permanecieron fieles en las guerras cántabras. Sin duda estos decretos y otras muchas medidas referidas a la promoción del estatus de numerosas ciudades de Hispania en estos años están en relación con el hecho de que viniera a Hispania por tercera vez, aunque las fuentes no lo atestiguan directamente. 

    Precisamente a la vuelta a Roma, el Senado decidió construir un altar a la paz, la  famosa Ara Pacis, a la que  parece referirse Dion Casio en su Historia de Roma, 54, 25:

    Después de poner todo en orden en  la Galia, en Germania y en Hispania, gastando mucho para algunas ciudades por separado,  recibiendo mucho de otras,  dando a unas la libertad y el derecho de ciudadanía y privando de él a otras, Auguste dejó a Druso en Alemania y regresó a Roma en el consulado de Tiberio y  Quintilio Varo. La noticia de su llegada, extendida por toda Roma, coincidió con los días en que Cornelio Balbo ofrecía unos espectáculos por la dedicación del teatro que todavía hoy lleva su nombre; Balbo se sintió tan orgulloso como si hubiera sido él el que había hecho volver a  Augusto,  aunque el agua desbordada del Tíber le  impidió llegar a su teatro sino en barco,  y también porque, en honor a su teatro, Tiberio le dio el primer turno de palabra. El Senado, de hecho, se reunió a continuación, y, entre otros acuerdos, decidió que, con motivo del regreso de Augusto, fuera erigido un altar en la propia Curia, en el que los suplicantes, cuando el príncipe estuviera  en el interior del  Pomoerium, debían encontrar  impunidad.

    El propio Augusto hace referencia  en sus Res Gestae divi Augusti (Monumnetum Ancyranum), 12:

    Cuando desde Hispania y la Galia regresé a Roma, después de haber realizado felizmente mis acciones en esas provincias, bajo el consulado de Tiberio Nerón y de Publio Quintilio, el senado decretó que se debía consagrar en honor de mi regreso el “Ara pacis de Augusto”  junto al Campo de Marte, y ordenó que los magistrados, sacerdotes y vírgenes Vestales celebrasen en ella cada año un sacrificio.

    Cum ex Hispania Gallaque, rebus in iis provincis prospere gestis, Romam redi Ti. Nerone P. Quintilio consulibus, aram Pacis Augustae senatus pro reditu meo consacrandam censuit ad campum Martium, in qua magistratus et sacerdotes et virgines Vestales  anniversarium sacrificium facere iussit.

    Ovidio también se hace eco de la fundación del Ara pacis en Fasti 1, 709 ss. Se refiere a los fastos del día 30 de Enero. Estos versos finales del libro son un canto a la paz, que me permito reproducir:

    El propio poema nos ha llevado al altar de la Paz.
    Este será el penúltimo día del mes.
    Con tus cabellos peinados y rodeada de las ramas de Accio,(1)
    acude, Paz, y quédate dulce en todo el orbe.
    Mientras falten enemigos, faltará también motivo para el triunfo,
    pero tú serás mayor motivo de gloria que la guerra para los generales.
    Que sólo el soldado lleve las armas con las que vencer a las armas,
    y  que la fiera trompeta no resuene sino en el desfile.
    Que el mundo cercano y el más lejano se asuste de los hijos de Eneas;
    Si alguna tierra temía un poco a Roma, que ahora la ame.
    Vosotros, sacerdotes, echad inciensos en las llamas de la paz.
    Y que una blanca víctima caiga muerta golpeada en su frente
    y rogad a los dioses, favorables a las peticiones piadosas,
    que la casa que trabaja por la paz, perdure en paz.

    (1) Se refiere a las ramas de laurel de la victoria de la batalla de Accio frente a Marco Antonio.

    Ipsum nos carmen deduxit Pacis ad aram.
    haec erit a mensis fine secunda dies.
    frondibus Actiacis comptos redimita capillos,
    Pax, ades et toto mitis in orbe mane. 
    dum desint hostes, desit quoque causa triumphi:
    tu ducibus bello gloria maior eris.
    sola gerat miles, quibus arma coerceat, arma,
    canteturque fera nil nisi pompa tuba.
    horreat Aeneadas et primus et ultimus orbis:
    si qua parum Romam terra timebat, amet.
    tura, sacerdotes, pacalibus addite flammis,
    albaque percussa victima fronte cadat,
    utque domus, quae praestat eam, cum pace perennet
    ad pia propensos vota rogate deos.

    Podía ser esta frase, utque domus, quae praestat pacem, cum pace perennet, la versión clásica y antigua de la máxima: “si quieres la paz, trabaja por la paz”.
     

  • Una guía de campaña electoral de 2000 años de antigüedad

    Estamos inmersos en una de las diversas campañas electorales que deciden asuntos que marcan nuestra vida. En este caso se trata de elecciones al Parlamento Europeo. También en el mundo antiguo había elecciones a determinados cargos públicos y aunque las diferencias con el momento actual eran muchas,también son numerosas las semejanzas, hasta el punto de que habrá quien se quede realmente sorprendido.

    En la Roma republicana había toda una carrera política que llamaban “cursus honorum”. Para acceder al cargo más elevado, el de cónsul (equivalente a presidente de la república), había que haber pasado previamente por los de edil (concejal), cuestor (responsable de hacienda), pretor (responsable de justicia) y finalmente cónsul. Entre el desempeño de una y otra magistratura había tiempos intermedios, porque se requería determinada edad mínima para cada cargo. Cada una de estas magistraturas se elegía  en la asamblea (había varias) correspondiente. Sólo votaban los ciudadanos romanos. En otra ocasión trataré estos asuntos con más extensión. La duración de los cargos era anual.

    Pues bien, no había partidos políticos como los actuales, pero sí grupos o clases sociales con sus intereses y grupos familiares muy poderosos. Ni había tampoco un período concreto de campaña electoral; el candidato hacía visible su interés y capacidades en su vida ordinaria  a lo largo de todo el año. La propaganda electoral, basada fundamentalmente en el contacto directo con los ciudadanos, también utilizaba carteles electorales que  influyesen en la decisión de los electores. Es este sin duda un asunto sorprendente para el ciudadano moderno poco informado del mundo antiguo. De todo ello he hablado ya en un reciente artículo. Véase https://www.antiquitatem.com/pompeya-grafiti-electorales-edil-iivir

    Voy a presentar ahora un documento realmente excepcional, de absoluta actualidad, válido incluso para los candidatos y partidos políticos de la actualidad, y que una vez más justifica el eslogan de este blog “nihil novum sub sole”. Me refiero a una verdadera guía de campaña electoral, el “Commentariolum petitionis” , que podríamos traducir como “Notas a una candidatura” u “Observaciones a propósito de tu candidatura” o "Manual del candidato".

    Es un opúsculo en forma de carta que Quinto Cicerón envía a su hermano Marco Tulio Cicerón, el famoso orador,  con ocasión de su candidatura al consulado del año 64 en competencia con L. Sergio Catilina y C. Antonio.

    Las magistraturas importantes como el consulado y la pertenencia al Senado estaban en manos de las familias tradicionales poderosas. A los individuos que no siendo de esa clase pretenden acceder al Senado se les llama “homo novus”,”hombre nuevo” en política y este es el caso de Cicerón, para quien la campaña no será fácil.

    Se ha dudado y se sigue dudando de la autoría del hermano de Cicerón. No es ésta la ocasión de tratar sobre los argumentos a favor o en contra. Sea de la época de Cicerón o unos cuantos años posterior, como defienden algunos, lo realmente interesante y sorprendente es el contenido de una “guía de campaña electoral” que, en cualquier caso, tiene 2.000 años y que demuestra cuán semejantes somos a nuestros abuelos, los romanos.

    Voy a extractar algunas de las ideas esenciales de la obrita, pero ofreceré el texto íntegro en español y en latín, aconsejando al amable lector que haga el pequeño esfuerzo de leer una docena escasa de páginas que no dejarán de sorprenderle.

    Observaciones y consejos de un hemano:

    No te fíes de tu sola inteligencia; preparar la campaña  te será muy útil

    Tómatelo muy en serio y piensa quién eres tú, qué quieres y en que ciudad eres candidato.

    Sírvete sobre todo de los amigos y conocidos que tengas. Si algo te deben,indícales que este es el momento de que te devuelvan el favor.

    Gánate el favor de todos, empezando por los más influyentes. Que todos piensen que siempre has pensado como ellos.

    Atraete a los jóvenes, porque eso te da prestigio

    Resalta los aspectos negativos de la personalidad e historia de tus adversarios: esfuérzate y trabaja, y les ganarás.

    Tienes que aparecer como digno del cargo al que aspiras. Y piensa que muchos van a envidiarte y otros no te querrán nada bien. Por eso debes utilizar toda tu inteligencia y esfuerzo, pero convence a todos de que eres su mejor opción y de que incluso no quieres mal ni a tus mismos adversarios.

    Es esencial el apoyo de los amigos y piensa que a la hora de las elecciones el grupo de amigos es mucho más amplio que el de la vida normal; cualquiera que esté dispuesto a votarte es tu amigo. En campaña tendrás la oportunidad de hacer muchos nuevos amigos.

    Piensa que las personas votan en función del beneficio que obtienen, de la esperanza que generas en ellos y de la simpatía con la que te ven, y que se mueven incluso por pequeños favores y detalles.

    Hazles ver a todos que valoras mucho su apoyo, que los tienes en alta estima y que siempre podrán contar contigo.

    Dirígete y conoce a todo el mundo por su nombre para que vean en ti a un amigo.

    Aparece siempre en público con la compañía de muchos amigos, de gente de toda condición y edad. Nunca aparezcas solo. Dáles a entender a todos que eres consciente de su ayuda y estás dispuesto a devolver el apoyo.

    Pero debes estar también atento a tus enemigos, a los falsos, a los envidiosos.

    Utiliza sin pudor el halago, que si en la vida normal es inadecuado, en política es necesario.

    Dirígete a todo el mundo, que nadie te niegue el apoyo porque no se lo hayas pedido.

    No niegues nada por completo a nadie. La gente prefiere una mentira piadosa a una negativa rotunda.

    No tengas pudor en prometer muchas cosas; luego no te las reclaman. Además las prometes para el futuro y nunca se sabe lo que puede pasar. La gente siempre entenderá que no lo haces porque las circunstancias no te lo permiten, pero que querrías cumplir tus promesas si te fuera posible.

    Procura que en tu campaña todo sea pompa, brillo, prestigio, grandeza.

    Que todo el mundo piense que tú eres la mejor solución para la república y quien mejor defenderá sus intereses.

    Tienes también que saber sobrevivir en Roma, en donde tendrás que soportar la arrogancia, la malevolencia, la grosería, la soberbia, el odio y las molestias de muchos. Tendrás también que saber adaptarte a tanta variedad de situaciones, opiniones e intereses.

    Que tus adversarios comprendan que vas a luchar con todas tus fuerzas para conseguir tu objetivo y que vas a estar vigilante para evitar la corrupción y compra de votos y que por tanto deben tener cuidado contigo.

    Texto íntegro:

    Quinto desea salud a su hermano Marco.
    1. Aunque tú dispones en abundancia de todas esas cosas que los hombres pueden conseguir con su inteligencia o con su práctica, sin embargo he considerado propio de nuestro cariño ponerte por escrito las ideas que me venían a la cabeza día y noche cuando pensaba en tu candidatura, no porque vayas a aprender algo nuevo de ellas, sino para que esas cosas que parecen dispersas e indefinidas, las ordenes y organices desde un único punto de vista. Pues aunque la naturaleza propia tiene una gran fuerza, sin embargo creo que la simulación (
    el entrenamiento) puede vencer a la naturaleza en  asuntos de pocos meses.  Reflexiona en  qué ciudad es ésta, a qué eres candidato y qué tipo de hombre eres tú.

    2. Prácticamente todos los días, cuando bajes al foro tienes que pensar: “soy nuevo en política, busco el consulado y se trata de Roma”. La condición de que seas un nombre nuevo (un advenedizo) la superarás sobre todo por la fama de buen orador, pues siempre esto ha proporcionado mucho prestigio; no puede ser considerado indigno del consulado quien es considerado digno abogado de los consulares. Por todo ello, puesto que partes desde esta posición de reconocimiento y todo lo que eres lo eres por esto, estate preparado para intervenir como si en cada uno de los asuntos el veredicto dependiese sólo de tu propio ingenio.

    3. Procura tener preparada y dispuesta la ayuda  de esta capacidad tuya, que yo se que tienes oculta, -y recuerda a menudo lo que Demetrio escribió sobre el esfuerzo y ejercicios de Demóstenes- , luego que se vean bien  tus muchos amigos y sus familias de origen. Pues tienes contigo lo que no muchos hombres nuevos tuvieron: a todos los publicanos (financieros), a casi todo el Orden Ecuestre (segundo grupo social en importancia), a muchos municipios relacionados contigo, a muchas personas defendidas por ti de cualquier clase social, algunas asociaciones, además a muchos jóvenes atraídos por la afición a la oratoria, y a los numerosos y asiduos amigos de todos los días.

    4.Procura conseguir también esto: que advirtiéndolo, pidiéndolo y actuando con todo sentido común,  entiendan quienes te son deudores y quieran devolverte el favor, que no tendrán otra oportunidad mejor de conseguir tu agradecimiento. Parece que también esto puede ayudar mucho a un hombre nuevo: el aprecio de los hombres nobles y sobre todo el de los consulares. Ayuda mucho, ya que quieres llegar a la categoría y número de ellos, que seas considerado por ellos mismos digno de esa categoría y de ese número.

    5. A estos se lo tienes que pedir atentamente y acudir a ellos y convencerlos de que nosotros siempre hemos estado de acuerdo con los optimates (los nobles) y de ninguna forma hemos sido partidarios de los populares; si ha parecido que en alguna ocasión hablábamos algo como los populares, lo hemos hecho con este sólo objetivo: para unir a Pompeyo a nuestra causa, para tenerlo como amigo en nuestra candidatura o al menos como no adversario a él, que es muy poderoso.

    6. Además trabaja para conseguir a los jóvenes nobles o al menos para retener a los que ya tienes entusiasmados contigo; te aportarán mucho prestigio. Tienes muchísimos;  procura ahora que sepan cuanto de bueno crees que hay en ellos. También te aprovechará mucho que consigas que aquellos que no son tus enemigos, te sean partidarios.

    7. Y ayuda también mucho a tu condición de nuevo candidato el que lo intentan contigo unos nobles, de tal manera que no hay nadie que se atreva a decir que les es más útil que  a ellos les ayude su nobleza que a ti tus méritos. Pues, ¿quién hay que piense que les conviene que busquen el consulado P. Galba y L. Cassio, aunque nacidos de noble cuna? Ya ves, pues, que hombres de familias extraordinariamente nobles, no te igualan a ti porque no tienen nervio.

    8. Pero dirás, “Catilina y Antonio son difíciles”.  Al contrario, cualquier persona diligente, trabajadora, inocente, estimada entre aquellos que juzgan los asuntos,  desearía tener como competidores a estos dos asesinos desde su niñez, a estos dos mujeriegos, a estos dos indigentes. Hemos visto embargados los bienes de uno de ellos, hemos oído luego la voz del que juraba que no podía enfrentarse en Roma en un juicio justo a un hombres griego; ya sabemos que fue expulsado del senado pero por la decisión irreprochable de los censores; lo tuvimos como competidor en la pretura con sus amigos Sabidio y Pantera, y cuando ya no tenía otros a los que poner en la mesa (del recuento de votos?, de la venta de esclavos?), y sin embargo por ello una vez magistrado compró una amiga en la subasta de esclavos, que tenía a la vista en su casa. Ahora en la candidatura al consulado, ha preferido reunir a todos los taberneros con escandalosa misión  que presentarse y hacer la petición al pueblo romano.

    9.Y por los buenos dioses, ¿el otro de qué esplendor puede alardear? En primer lugar de la misma nobleza que el otro (Catilina). ¿Tal vez mayor? No, pero sí en valor. ¿Por qué? Porque teme hasta a su propia sombra, y éste ni siquiera a las leyes, nacido en la indigencia de su padre, criado en los vicios de su hermana, afianzado en el asesinato de ciudadanos, cuya primera actividad en los asuntos públicos fue matar caballeros romanos, –Sila lo puso a solo él al frente de aquellos Galos, que recordamos, que segaban entonces la cabeza de los Titinios y Nanios y Tanusios—entre los que mató con sus propias manos a aquel famoso y extraordinario hombre, Q. Cecilio, esposo de su hermana, caballero romano, de ningún partido, persona tranquila siempre, no sólo por su forma de ser sino también por su edad.

    10. Qué más? ¿Diré que busca contigo el consulado quien azotó con sarmientos a la vista del pueblo romano por toda la ciudad a aquel hombre muy querido del pueblo Romano, a M. Mario, y lo llevó al cadalso, en donde lo torturó con todo tipo de tormentos, y donde estando todavía vivo le cortó el cuello con la espada en su mano derecha, mientras le agarraba del cabello de la coronilla con su izquierda, y luego levantó la cabeza con su mano, chorreando ríos de sangre entre sus dedos? ¿No es éste  el que luego ha vivido entre histriones y gladiadores, de tal forma que en unos tenía colaboradores de sus vicios y en otros de sus crímenes? ¿No es éste  el que no hay lugar tan santo y sagrado al que se haya acercado, en el que aun no habiendo culpa de otros, sin embargo no quede sospecha de deshonor por su iniquidad? ¿no es  este  el que se compró como amigos a los Curios y Anios de la Curia, a los Sapalas y Carvilios en las salas de subastas, a los Pompilios y Vetios en el orden ecuestre? ¿Y el que tiene tanta audacia, tanta maldad y tanta habilidad y eficacia en la pasión, que corrompió a los hijos todavía con la toga praetexta casi en brazos de sus padres? ¿Y qué te voy a decir de lo de Africa, y de lo que dicen los testigos?  Todo esto es conocido y tú debes leerlo muchas veces; pero sin embargo creo que no debe pasarse por alto en primer lugar que de aquel juicio salió tan pobre como ciertamente lo fueron algunos jueces suyos antes de aquel juicio y luego tan odiado que todos los días se exigía otro juicio contra él.  Se encuentra en tal situación que se le teme más, aunque se esté quieto, de lo que se le desprecia cuando está revolviendo las cosas.

    11.Se te ofrece una posibilidad de elección bastante mejor que la  que hace poco tuvo Cayo Celio. Él competía con dos hombres tan nobles que en ellos cualquier cosa valía más que la misma nobleza:  enorme inteligencia, enorme pudor, muchísimos hechos buenos, mucho sentido y mucho esfuerzo en la candidatura. Y sin embargo Celio ganó a uno de ellos, aunque era muy inferior en linaje y superior prácticamente en nada.

    12. Por todo esto, si haces lo que tu forma de ser y tu dedicación, que siempre has aplicado, te han concedido, lo que la oportunidad del momento pide, lo que puedes y lo que debes, no te será difícil la confrontación con estos competidores que de ninguna manera son tan extraordinarios por su estirpe como nobles por sus vicios; ¿qué ciudadanos puede encontrarse tan desalmado que quiera sacar en una elección dos puñales contra la República?

    13. Una vez  que he hablado de los apoyos de tu condición de hombre nuevo que tienes o podrías tener,  parece conveniente que ahora hable sobre la dimensión  de tu candidatura: pides el consulado y no hay nadie que piense que no eres digno de este cargo, pero sí hay muchos que te tienen envidia. Tú, un hombre  de la clase ecuestre aspiras al más alto puesto de la ciudad  y de tal forma alto que ese cargo aporta a un hombre valiente, buen orador, inocente, mucho más prestigio que a otros. No pienses que aquellos que ya han desempeñado este cargo no ven  el honor que tú tendrás una vez que alcances lo mismo; pero  aquellos que nacidos en familias de consulares no han conseguido el puesto de sus antepasados, me sospecho que te envidiarán, excepto los que te quieran de verdad;  también considero que hombres nuevos de rango pretorio, excepto los que te estén ligados por algún favor tuyo, no querrán ser superados por ti en honor.

    14. Ya se ciertamente  que te  vienen a la mente los muchos  envidiosos que hay entre el pueblo, y los muchos  distanciados de los hombres nuevos en política según es costumbre de estos años. También es lógico que muchos estén enfadados contigo por las causas judiciales que tú llevaste.  Y considera también esto: si  porque te entregaste con tanto celo a acrecentar la gloria de Cneo Pompeyo,  crees que algunos son tus amigos por esa causa.

    15. Por todo ello, puesto que aspiras al más alto puesto de la ciudad y ves que hay también quien desea oponerse, es necesario que emplees toda tu inteligencia y atención y trabajo y esfuerzo.

    16. La candidatura de las magistraturas consiste en la atención a dos cuestiones: la primera de ellas se ha de basar en el apoyo de los amigos y la segunda en la voluntad del pueblo. Conviene que el apoyo de los amigos surja  de los favores y de las obligaciones satisfechas y de la larga relación y de la confianza y de la propia alegría natural; pero este nombre de amigos es más amplio  en el asunto de la candidatura que en el resto de la vida; debes considerar entre tus amigos a cualquiera que manifieste alguna inclinación hacia ti, que acuda a ti, que visite tu casa con frecuencia; y sobre todo es útil que seas amable y atento  con aquellos que son amigos por una razón más fuerte como la familia, el parentesco, la amistad o cualquier otra relación.

    17. Después has de procurar sobre todo que cualquier persona próxima, sobre todo los de tu casa, te quieran y deseen que tu seas el más importante, y luego también los de tu tribu, y tus vecinos y tus clientes  y luego tus libertos y finalmente también tus esclavos; pues toda opinión  que sale de los miembros de tu casa llega a ser fama  pública.

    18. Luego has de hacer  amigos de todo tipo: para la buena imagen  a hombres ilustres por su honor y fama, que aunque no sirven para la acción electoral, sin embargo aportan dignidad al candidato; para conseguir el apoyo del derecho, a los magistrados, y de ellos sobre todo los cónsules, luego los tribunos de la plebe; y para obtener el voto de las centurias a hombres de gran influencia. Obtén y confirma otra vez con toda atención a aquellos que o tienen o esperan obtener de ti el voto de una tribu o de una centuria o algún otro favor; pues durante estos años los hombres que desearon un cargo trabajaron enérgicamente con toda su voluntad y esfuerzo para poder conseguir de sus compañeros de tribu aquello que buscaban; tú trabájate a estos hombres, con todos los medios que puedas, para que de buen ánimo y con todas sus ganas se conviertan en tus partidarios.

    19. Ahora bien, si los hombres fuesen suficientemente agradecidos, todas estas cosas las deberías tener ya preparadas, como confío que las tengas; pues en estos dos años te has ganado a cuatro hermandades de hombres muy influyentes para tu candidatura, la de M. Fundanio, Q.Galo, C.Cornelio y C. Orquivio; conozco, porque intervine en ello, lo que de ti recibieron y a lo que se comprometieron sus compañeros cuando te encargaron a ti la defensa de sus intereses. Por ello debes actuar de la siguiente manera: exígeles en este momento lo que te deben, advirtiéndoles muchas veces, pidiéndolo, asegurándoles y procurando que entiendan que no tendrán ninguna otra ocasión para devolverte el agradecimiento; de este modo estos hombres serán animados a servir a tus deseos tanto por la esperanza de tus nuevos servicios como por los favores ya recibidos.

    20. Y, puesto que tu candidatura está muy fortalecida por este tipo de amistades, lo que conseguiste por completo, por la defensa de sus asuntos judiciales, haz que claramente todos aquellos a los que tienes atados a ti, tengan bien definida y concreta su obligación, y puesto que a ninguno de ellos le has pedido nada en ninguna ocasión, preocúpate de que entiendan que has guardado para este momento todo aquello de lo que crees que ellos te son deudores.

    21 Pero puesto que los hombres son empujados a la  benevolencia y a la acción de votar sobre todo por tres cosas, por el beneficio, por la esperanza y por la unión de la buena opinión con el aprecio (por simpatía), hay que prestar atención al modo como has de servirte de cada uno de estos tipos. Los hombres son empujados con pequeñísimos favores a considerar que hay motivo suficientes para el apoyo de una candidatura, así que con más razón aquellos, para quienes fuiste su salvación, y estos son muchos, no dejarán de entender que, si no te corresponden suficientemente en este momento importante para ti, nunca ya serán reconocidos por nadie. Y aunque esto es así, sin embargo se lo has de pedir de nuevo y también has de inducirlos a pensar que, aunque ahora todavía nos están obligados, también nosotros  podemos estarles obligados a ellos en lo sucesivo.

    22. En cuanto a los que son retenidos por la esperanza, tipo de hombres que es también mucho más trabajador y cumplidor, actúa para que a estos les parezca que tu ayuda está siempre dispuesta y preparada, y que comprendan que tú siempre estás como diligente observador  de sus servicios, y que quede claro que tú ves y anotas completamente lo que de cada uno procede.

    23 El tercer tipo de apoyos es el voluntario, por lo que convendrá que lo asegures siendo agradecido con ellos, adaptando tus palabras a sus motivos, por los que cada uno parecerá que es partidario tuyo, mostrando pues igual consideración para con ellos, añadiendo la amistad a la esperanza de familiaridad y frecuente relación.  Y  en todos estos tipos de apoyos juzga y sopesa cuánto puede aportar cada uno para que sepas también en qué medida has de ayudarles tú y también cuando puedes esperar y pedir a cada cual.

    24 Hay, pues, algunos hombres entre sus vecinos y en sus municipios muy influyentes; son hombres que están dispuestos y tienen recursos, que aunque antes no hayan aplicado esa influencia, sin embargo en su momento pueden fácilmente trabajar por la causa de aquel al que le deben un favor o les cae simpático; a este tipo de hombres les has de atender de tal manera que ellos mismos comprendan que tú ves lo que esperas de cada uno de ellos, que valoras lo que recibes, y que recordaras lo que recibas; hay sin embargo algunos que no pueden nada o incluso son odiosos para sus compañeros de tribu y que no tienen ni energía ni capacidad para esforzarse de repente: debes ver cómo reconocerlos no sea que poniendo en alguno mucha  esperanza, recibas poca ayuda.

    25.Y aunque conviene estar confiado protegido por las amistades ya existentes  y consolidadas, sin  embargo en la propia campaña se consiguen muchas y útiles amistades;  pues entre muchas molestias  la candidatura también tiene esta ventaja:  que puedes honestamente, lo que no es posible en la restante vida normal, unir a tu amistad a cualquiera que quieras, y si les permitieras  en otro momento a estos que se relacionaran contigo, parecerías obrar sin sentido común, y en cambio si no actúas así en tu candidatura con muchos y con todo interés, parecerá que no eres un verdadero candidato.

    26 Yo te aseguro esto: que no habrá nadie, si no es que por alguna necesidad se hubiera unido a alguno de tus competidores, del que no puedas conseguir con toda facilidad,  si es que lo intentas, que te preste su apoyo para  que le quieras y  seas su deudor, una vez que entienda  que tú lo valoras  mucho,  que actúas con sinceridad,  que él se  ha situado bien, y que por ello surgirá una  amistad no  breve y reducida a la campaña sino firme y perpetua.

    27. No habrá nadie, créeme, si tiene algún sentido común, que deje pasar esta oportunidad que se le ofrece para conseguir tu amistad, sobre todo cuando la casualidad te añade esto, que aquellos que compiten contigo, cuya amistad o debe ser despreciada o de la que hay que huir, no sólo no pueden conseguir sino ni siquiera intentar esto que yo te aconsejo.

    28. Pues, ¿cómo va a comenzar Antonio a añadir e invitar a su amistad a hombres a los que ni puede llamar por su nombre? A mí ciertamente me parece que nada hay más tonto que pensar que alguien, a quien no conoces, es devoto tuyo. Conviene que haya algún motivo importante de gloria y honor y grandeza en las acciones en aquel a quien hombres desconocidos, sin que nadie se lo pida, le ofrecen un cargo público. Ciertamente no puede ocurrir sin una grave culpa de negligencia que un don nadie, un hombre inútil, sin oficio, sin inteligencia alguna, con mala fama, sin ningún amigo, vaya por delante de un hombre que goza del aprecio de muchos y protegido por la buena opinión de todos.

    29. Por eso, procura tener  seguras a todas las centurias con muchas y variadas amistades. En primer lugar, y esto salta a la vista, dedícate a los senadores y caballeros romanos, y a los hombres activos e influyentes de los restantes órdenes sociales. Por el foro se mueven muchos hombres de negocios urbanos, muchos libertos influyentes y personas activas. A estos los podrás hacer partidarios tuyos a través de amigos comunes: trabájalos con suma atención, búscalos, queda con ellos, muéstrales que te sientes agradecido por su gran favor.

    30. Luego presta atención a toda la ciudad: a todas las asociaciones, a todas las aldeas vecinas, si consigues unir a las personas principales de ellas a tu amistad, fácilmente conseguirás a través de ellos a la restante multitud. Luego consigue tener a Italia entera en tu corazón y en tu cabeza descrita y comprendida tribu a tribu, de tal forma que no admitas que haya un solo lugar en Italia en el que no tengas todo el apoyo que te sea necesario.

    31 busca, investiga en todas las regiones a estos hombres, conócelos, búscalos, dales confianza, procura que sean tus votantes en todos sus barrios y que sean como candidatos de tu causa. Te querrán como a un amigo si ven que tú buscas su amistad;  conseguirás que  que lo entiendan así si utilizas el discurso que se adapte a ese fin. Tanto los hombres del municipio como los del campo pensarán que gozan de tu amistad si te son conocidos por su nombre; si por otra parte consideran que consiguen algún beneficio para ellos, no desaprovecharán la ocasión de merecerlo. Tus restantes competidores a estos ni siquiera los conocen: tu los conoces y los tratas con toda facilidad y sin esto no puede darse la amistad.

    32. Y sin embargo esto no es suficiente, aunque es importante, si no acompaña luego la esperanza de alguna utilidad y de la amistas y tu pareces ser no sólo un buen conocedor de los nombres sino también un buen amigo. Así sólo deberás estar absolutamente esperanzado cuando en las centurias tengas como seguidores tuyos por su propia ambición a todos estos que son muy influentes entre sus compañeros de tribu y  consigas que sean también seguidores  los restantes que en parte de sus tribus tienen alguna influencia por razón de su municipio o vecindad o asociación.

    33. Así pues me parece que con un poco de atención puedes hacerte fácilmente con las centurias de los caballeros. Primero conoce a los caballeros,  pues son pocos; luego solicítalos, pues la edad de los jóvenes es mucho más favorable a la amistad; además porque ya tienes contigo a los mejores de la juventud y a los más amantes de la cultura y también porque la clase ecuestre es la tuya, seguirán ellos la autoridad de su clase si tu aplicas tal cariño que no solo  tienes seguras a esas centurias por la decisión de su clase sino también por las amistades de cada uno de sus miembros, pues los apoyos de los jóvenes son maravillosamente importantes y prestigiosos cuando se trata de votar, de ir a algún sitio, de enviar un mensaje, de servir de acompañamiento.

    34. Y ya que he hecho mención al acompañamiento, también has de tener cuidado con esto: que todos los días debes ir acompañado por gente de todo tipo, condición social y edad; pues de la mucha compañía se puede inferir cuánta fuerza y poder tendrás en la elección (en el Campo de Marte en donde se hacía la elección).De estos acompañantes hay tres clases: una los que vienen a casa a saludarte, otra los que te acompañar fuera de casa y otra los que forman tu cortejo.

    35. Respecto de los que vienen a saludarte, que son los más frecuentes y que según la costumbre ahora establecida, vienen muchos, has de obrar de tal manera que parezca que su pequeña obligación es para ti motivo de gran agradecimiento;  a los que vienen a tu casa, muéstrales que tú te das cuenta de ello; díselo a sus amigos, para que se lo cuenten a ellos y díselo también muchas veces a ellos mismos. Así los hombres muchas  veces, cuando se encuentran con muchos candidatos pero ven que sólo es uno el que presta sobre todo atención a estas obligaciones, se entregan a él, abandonan a los otros y poco a poco pasan de electores comunes a exclusivos, de dudosos a firmes votantes. Y ten también sumo cuidado en esto: si has oído o te has dado cuenta que alguien que te prometió su apoyo está fingiendo o quiere fingir, disimula que lo has oído o lo sabes;  si alguien se te quiere disculpar porque piensa que tú sospechas de él, asegúrale que nunca has dudado de su intención ni él debe dudarlo; pues aquel que piensa que no se comporta suficientemente bien, de ningún modo puede ser  amigo.  Pero conviene que conozcas bien qué disposición de espíritu tiene cada uno para que puedas determinar cuánto puedes confiar en él.

    36. Manifiesta y muestra que para ti es más de agradecer el detalle de los que te acompañan. porque es mayor que el de los que acuden a saludarte; y en la medida que puedas, baja (al foro) siempre a la misma hora; un frecuente acompañamiento diario a la hora de salir a la calle genera una buena opinión y un gran prestigio.

    37. El tercer apoyo de este tipo es la constante abundancia de acompañantes: en ese grupo procura que entiendan los que lo hacen voluntariamente que tú les estarás para siempre obligado por su favor; respecto de los que por su parte te son deudores, exígeles abiertamente su deuda, que los que por su edad o por su disponibilidad puedan, que te acompañen siempre, y los que no puedan acompañarte, que les sustituyan sus parientes en esta obligación. Yo quiero mucho y pienso que es importante para este asunto que tú estés siempre acompañado por  una multitud.

    38. Además te aportarán gran alabanza y prestigio si están contigo aquellos que por ti fueron defendidos y que por ti se salvaron y quedaron libres de los cargos en los juicios: a estos pídeselo abiertamente, que puesto que sin ningún gasto unos obtuvieron por ti lo que pedían, otros su honor, otros la salvación y todos sus fortunas, te paguen con este servicio, porque no tendrán ninguna otra ocasión para poder devolverte su agradecimiento.

    39. Y puesto que todo este discurso trata de los apoyos de los amigos, creo que no se debe pasar por alto  el tema de las precauciones en este asunto,  pues todas las cosas están llenas de fraude, insidias y traiciones. No es propio de este momento la eterna discusión sobre con qué cosas puede diferenciarse al  sincero del falso. Tan sólo es propio de este momento hacerte algunas advertencias: tus méritos excepcionales a obligado a estos mismos hombres tanto a simular que son tus amigos como a envidiarte; por ello ten presente aquello que dijo Epicarmo: “los nervios y los miembros de la sabiduría consisten en no tener confianza sin motivo”.

    40. Y cuando vayas consiguiendo los apoyos de tus amigos, también entonces debes ir conociendo los tipos y clases de tus detractores y adversarios. Estos son tres: uno aquellos a los que les has producido algún daño; otro los que no te quieren sin ningún motivo; el tercero los que son muy amigos de tus competidores. Respecto de los que dañaste cuando abogaste contra ellos por defender a un amigo, discúlpate con ellos abiertamente, condúcelos a la esperanza de que si ellos vienen ahora a tu amistad, tu habrás de actuar en el futuro en sus asuntos con igual favor y obligación. Respecto de los que no te quieren sin motivo, ponte a trabajar para sacar de su interior esa malquerencia o con favores o dándoles esperanzas o mostrándoles tu apoyo. Y respecto de aquellos cuyas simpatías están más lejos por su amistad con tus adversarios, con estos emplea también la misma táctica que con los anteriores y si lo puedes probar, muéstrales que tú estás bien dispuesto de ánimo incluso con tus mismos adversarios.

    41 Pero ya hemos hablado bastante de cómo conseguir amistades; ahora hemos de tratar de otro aspecto de la candidatura, la que se refiere a la voluntad popular; el pueblo desea en la vida política que se le trate por su nombre, amabilidad, presencia constante, generosidad, que se hable de sus problemas y se le de esperanza.

    42, Lo primero, que ya lo haces, deja bien claro que aarezca que conoces todos los hombres y proponte  aumentar tu memoria para hacerlo cada día mejor: nada me parece a mí ni tan querido por el pueblo ni tan agradecido.  Luego, lo que no está en tu naturaleza,  inculca en tu interior que has de disimular de tal manera que parezca que lo haces por naturaleza: pues no te falta ese comedimiento que es propio de toda persona buena y tranquila; pero en gran medida es necesario el halago, que si en la vida normal es inadecuado y vergonzoso, sin embargo en una candidatura es necesario; pues cuando hace peor a alguien con su  complacencia, es inmoral, pero cuando lo hace más amigo no es tan rechazable; y desde luego es necesario para el candidato, cuya cara y cuyo rostro y discurso han de cambiar y adaptar al sentido y voluntad de aquellos con los que se encuentra reunido.

    43 Sobre la presencia en la calle no te doy ninguna norma, porque la misma palabra indica en qué cosa consiste. Ciertamente es muy provechoso no apartarse de ningún lugar, y en esto consiste el fruto de la presencia permanente, no sólo en estar en Roma y en el foro, sino buscar permanentemente, dirigirse muchas veces a los mismos y no permitirte que alguien pueda decir que lo podrías conseguir, pero que no se lo pediste, que no se lo pediste insistente y diligentemente.

    44 Por otra parte la generosidad tiene un ancho campo:  se da en la vida familiar, que aunque no puede alcanzar a muchos, sin embargo es  alabada por los amigos y agradecida por la multitud;  se da en los banquetes  y por eso debes procurar celebrar muchos tú y tus amigos por todas partes  y por tribus; y se da también en toda tu actividad, que debes divulgar y defender; y procura que el acceso a ti esté abierto día y noche, y no sólo las puertas de tu casa, sino tu rostro y tu cara, que es la puerta del alma, y si lo que expresa es que tu simpatía está escondida y reticente, de poco sirve que la puerta de tu casa esté abierta. Pues los hombres no sólo quieren que se les prometa, sobre todo quieren, cuando piden algo al candidato, que se les prometa con generosidad y con toda consideración. 

    45 Por lo que este consejo es fácil de seguir: que demuestres que lo que vas a hacer, lo harás con gusto y con placer; y lo más difícil y más adecuado a las circunstancias que a tu naturaleza, si no puedes hacerlo, niégalo con amabilidad o no lo niegues completamente; la primera de estas opciones es propia de un hombre bueno, lo segundo de un buen candidato; pues cuando se nos pide lo que honestamente y sin detrimento de nuestra reputación no podemos prometer, como cuando alguien nos pide que aceptemos una causa contra un amigo, nos debemos negar cortésmente, manifestando la imposibilidad y mostrando lo que nos contraría y convenciéndole de que le compensarás en otros asuntos,

    46. He oído que cierta persona decía de unos abogados (oradores) a los que había llevado su causa,  que fue más agradable la respuesta de quien se negó a aceptarla que la de aquel que la asumió. Así los hombres son conquistados por su actitud y sus palabras más que por  el mismo beneficio y por el asunto en sí. Sin duda esto es lo que se debe aprobar como correcto y parece que es difícil convencer de lo otro a un hombre “platónico” como tú, pero sin embargo me atendré a tus circunstancias: pues bien, aquellos a quienes te niegas a asistirlos por algún deber de una necesidad tuya, estos sin embargo pueden marcharse en paz  y con buen ánimo; sin embargo si te niegas  porque les dices  que te lo impiden los intereses de hombres amigos u otros asuntos más importantes o que aceptaste antes, se marcharán como enemigos, porque todo el mundo es de esta condición: que prefieren que les mientas a que te niegues.

    47 Cayo Cota, un experto en campañas electorales, solía  decir que él solía prometer a todos su colaboración siempre y cuando no se le pidiera contra su propio deber, pero que sólo lo hacía con los que pensaba que estaban mejor colocados;  que por tanto él a nadie decía que no, porque muchas veces se daba la circunstancias de que aquel, a quien se lo había prometido, no lo usaba, de modo que muchas veces estaba más desocupado de lo que había pensado; y que no podía llenarse la casa de quien acepta  sólo tanto como cree que él puede abarcar. Puede ocurrir  que surjan cosas que no pensabas, y que aquellas que creías que estaban en tus manos, por alaguna razón no sucedan;  además que lo último es que se enfade aquel a quien le has dicho una mentira. 

    48 Si prometes algo, esto es incierto y para más adelante  y para pocos; si por el contrario te niegas, ciertamente te enfrentas inmediatamente y con muchos, pues son muchos más los que  piden que se les permita usar del trabajo de otro que los que realmente lo usan. Por lo que es mejor que algunos de estos se enfaden contigo alguna vez en el foro a que todos se enfaden continuamente en tu casa, sobre todo cuando se enfadan mucho màs con aquellos que dicen que no que con aquellos que ven que por alguna causa les es imposible, pero que desearía hacer lo que prometió si de algún modo pudiera hacerlo.

    49 Y para que no parezca que yo me he apartado de mi plan inicial, cuando trato estos temas en esta parte de la candidatura, referida al pueblo, yo sostengo esto, que todas esas cosas no dependen tanto del apoyo de los amigos como  del favor popular.  Aunque hay algo de ese tipo, como responder con benevolencia, servir con celo a los negocios y dificultades de los amigos, sin embargo en este lugar me refiero a estas cosas con las que podrías conquistar a una multitud, para llenar desde por la noche tu casa, para mantener a muchos fieles con la esperanza de tu protección, para que se vayan de ti más amigos de lo que se acercaron, para que los oídos de muchos se hayan saturado de la mejor de las conversaciones.

    50 Seguimos  ahora hablando de la opinión pública, de la que nos debemos ocupar con toda atención.  Pero todo lo que hemos dicho en  los párrafos anteriores, eso mismo es válido para acrecentar la opinión pública sobre tí: la alabanza de tu oratoria, el apoyo de los financieros y del orden ecuestre, el favor de los hombres nobles, la compañía de los jóvenes, la presencia  de los que fueron defendidos por ti, la cantidad de gente de los municipios que se ve que han venido por tu causa, el que tú conoces bien a los hombres, que les nombras con afabilidad, que les pides el voto con frecuencia y con insistencia, que dicen y piensan que eres buena persona y generoso, que tu casa se llena desde  mucho antes de amanecer,  que está presente una multitud de todo tipo, que a todos satisfaces con tus palabras, y a muchos con la realidad y con tus acciones, todo esto  hace que con trabajo, con habilidad y con dedicación se consiga hasta donde se puede conseguir,  de tal forma que no es la buena fama la que se traslada  de todos estos puntos al pueblo, sino que es el mismo pueblo el  que se implica en los apoyos.

    51. Ya te has ganado a toda una multitud de la ciudad y los apoyos de los que tienen asambleas celebrando a Pompeyo, aceptando la causa de Manilio, defendiendo a Cornelio:  ahora hemos de movilizar las fuerzas que nadie ha tenido hasta ahora sin tener  él mismo la simpatía de los hombres más importantes. También hay que hacer que todos sepan  que cuentas con la mayor simpatía de Cn. Pompeyo y que se corresponde absolutamente con los intereses de él que tú consigas lo que pretendes.

    52. Finalmente procura que todo el proceso de candidatura esté lleno de pompa, que sea ilustre, espléndida, popular, que tenga la mayor brillantez y prestigio, que incluso si es posible se difunda de tus competidores el rumor infamante de lo criminal, de lo deshonesto, de lo corrupto de acuerdo con  sus costumbres.

    53. Y también ha de verse en esta candidatura sobre todo que por ti hay la mejor esperanza para la República y la mejor opinión; sin embargo no has de intervenir  en tu candidatura  en temas políticos  ni en el senado ni en la asamblea; sin embargo si has de intentar que el senado considere, por la forma en que tú has vivido, que tú serás el defensor de su autoridad, y los caballeros romanos y los ciudadanos honrados y ricos piensen de acuerdo con la vida que has llevado, que serás amante de la paz  y de la tranquilidad de las cosas, y la multitud, porque has sido favorable al pueblo en tus discursos y en las asambleas y en los juicios, piense que tú no serás ajeno a sus intereses.

    54 Estas son las cosas que me venían a la cabeza sobre aquellos dos comentarios matutinos, cuando te dije que todos los días cuando bajaras al foro debías pensar para ti: “soy un hombre nuevo en política, busco el consulado”. Falta lo tercero: se trata de Roma, una ciudad formada por la reunión de varias naciones, en la que se agitan muchas asechanzas, muchas mentiras, muchos vicios de todo tipo, y en la que hay que soportar la arrogancia de muchos, la grosería de muchos, la malevolencia de muchos, la soberbia de muchos, el odio y las molestias de muchos. Veo que es propio de una gran inteligencia y habilidad cuando uno se encuentra inmerso en tantos y tan grandes vicios de los hombres y de todo tipo el evitar las ofensas, las habladurías, las asechanzas,, el ser un hombre único adaptado a tanta variedad de  costumbres y de discursos y de intenciones.

    55.Por todo esto intenta una y otra vez mantener este camino que empezaste: sobresale en la oratoria; en Roma a los hombres se les retiene y son atraídos por esto y se les rechaza cuando molestan o incomodan. Y como quiera que la ciudad es absolutamente viciosa en esto, en que aparecida la corrupción, suele olvidarse de la virtud y de la dignidad, consigue  en esto conocerte bien a ti mismo, es decir, que comprendas que tú eres el que puedes inspirar  a tus competidores el mayor miedo a un juicio o a un peligro judicial; consigue que sepan que les vigilas y les observas; temerán no sólo tu autoridad y fuerza de tu oratoria, sino también de hecho el apoyo del orden ecuestre a tu causa.

    56. Y yo no quiero que tú les propongas estas cosas de tal manera que parezca que ya estás preparando la acusación, sino para que consigas más fácilmente con este miedo esto mismo que pretendes. Y lucha así abiertamente con todos tus nervios y facultades para conseguir lo que pretendemos. Yo veo que no ha habido ninguna elección tan maleada por la corrupción en la que algunas centurias no voten gratis a los que son especialmente sus próximos.

    57. Por lo tanto si estamos vigilantes por la dignidad del proceso y si movemos a los partidarios nuestros al mayor compromiso y si especificamos a los hombres agradecidos y partidarios nuestros a cada uno su obligación y si proponemos un juicio para los competidores, y metemos miedo a los intermediarios y controlamos de alguna manera a los que distribuyen el dinero (para comprar los votos) , puede conseguirse que o no haya corrupción alguna o que no valga nada.

    58 Estas son las cosas que yo creí que no conocía mejor que tú, pero que podía recoger más fácilmente en un solo lugar, dadas tus ocupaciones, y una vez escritas enviártelas: y aunque estas están escritas de tal manera que no valen para todos los que concurren a un cargo, sino especialmente para ti y para tu propia candidatura, tú sin embargo si te parece que algo debe ser cambiado o suprimido por completo o si he pasado por alto algo, querría que me lo digas; porque quiero que estas breves notas a tu candidatura sean consideradas perfectas en todos sus puntos.

    QUINTUS MARCO FRATRI S. D.
       I. 1. Etsi tibi omnia suppetunt ea, quae consequi ingenio aut usu homines aut diligentia possunt, tamen amore nostro non sum alienum arbitratus ad te perscribere ea, quae mihi veniebant in mentem dies ac noctes de petitione tua cogitanti, non ut aliquid ex iis novi addisceres, sed ut ea, quae in re dispersa atque infinita viderentur esse, ratione et distributione sub uno aspectu ponerentur. [Quamquam plurimum natura valet, tamen videtur in paucorum mensum negotio posse simulatio naturam vincere.] Civitas quae sit cogita, quid petas, qui sis. 2. Prope quotidie tibi hoc ad forum descendenti meditandum est: "novus sum, consulatum peto, Roma est." Nominis novitatem dicendi gloria maxime sublevabis: semper ea res plurimum dignitatis habuit; non potest, qui dignus habetur patronus consularium, indignus consulatu putari. Quamobrem, quoniam ab hac laude proficisceris et, quidquid es, ex hoc es, ita paratus ad dicendum venito, quasi in singulis causis iudicium de omni ingenio tuo futurum sit. 3. Eius facultatus adiumenta, quae tibi scio esse seposita, ut parata ac prompta sint cura–et saepe, quae de Demosthenis studio et exercitatione scripsit Demetrius, recordare–, deinde ut amicorum et multitudo et generea appareant; habes enim ea, quae non multi homines novi habuerunt: omnes publicanos, totum fere equestrem ordinem, multa propria municipia, multos abs te defensos homines cuiusque ordinis, aliquot collegia, praeterea studio dicendi conciliatos plurimos adolescentulos, quotidianam amicorum assiduitatem et frequentiam: 4. haec cura ut teneas commendando et rogando et omni ratione efficiendo, ut intelligant, qui debent tua causa, referendae gratiae, qui volunt, obligandi tui tempus sibi aliud nullum fore. Etiam hoc multum videtur adiuvare posse novum hominem: hominum nobilium voluntas et maxime consularium; prodest, quorum in locum ac numerum pervenire velis, ab iis ipsis illo loco ac numero dignum putari. 5. Hi rogandi omnes sunt diligenter et ad eos allegandum est persuadendumque iis nos semper cum optimatibus de re publica sensisse, minime populares fuisse; si quid locuti populariter videamur, id nos eo consilio fecisse, ut nobis Cn. Pompeium adiungeremus, ut eum, qui plurimum posset, aut amicum in nostra petitione haberemus aut certe non adversarium. 6. Praeterea adolescentes nobiles elabora ut habeas vel ut teneas studiosos [tui], quos habes: multum dignitatis afferent. Plurimos habes: perfice, ut sciant, quantum in iis putes esse. Quod si adduxeris, ut ii, qui non nolunt, cupiant, plurimum proderunt.
       II. 7. Ac multum etiam novitatem tuam adiuvat, quod eiusmodi nobiles tecum petunt, ut nemo sit, qui audeat dicere plus illis nobilitatem quam tibi virtutem prodesse oportere. Nam P. Galbam et L. Cassium summo loco natos quis est qui petere consulatum putet oportere? vides igitur amplissimis ex familiis homines, quod sine nervis sint, tibi pares non esse. 8. "At Catilina et Antonius molesti sunt." Immo homini navo, industrio, innocenti, diserto, gratioso apud eos, qui res iudicant, optandi competitores ambo a pueritia sicarii, ambo libidinosi, ambo egentes. Eorum alterius bona proscripta vidimus, vocem denique audivimus iurantis se Romae iudicio aequo cum homine Graeco certare non posse, ex senatu eiectum scimus [, optima vero censorum existimatione]; in praetura competitorem habuimus amico Sabidio et Panthera, cum alios, ad tabulam quos poneret, non haberet, quo tamen in magistratu amicam, quam domi palam haberet, de machinis emit; in petitione autem consulatus caupones omnes compilare per turpissimam legationem maluit quam adesse et populo Romano supplicare. 9. Alter vero, di boni! quo splendore est? Primum nobilitate eadem. Num maiore re? Non, sed virtute. Quamobrem? Quod inanius umbram suam metuit, hic ne leges quidem, natus in patris egestate, educatus in sororis stupris, corroboratus in caede civium, cuius primus ad rem publicam aditus in equitibus Romanis occidendis fuit–nam illis, quos meminimus, Gallis, qui tum Titiniorum ac Nanniorum ac Tanusiorum capita demetebant, Sulla unum Catilinam praefecerat–, in quibus ille hominem optimum, Q. Caecilium, sororis suae virum, equitem Romanum, nullarum partium, cum semper natura, tum etiam aetate iam quietum, suis manibus occidit.
       III. 10. Quid ego nunc dicam petere eum consulatum, qui hominem carissimum populo Romano, M. Marium inspectante populo Romano vitibus per totam urbem ceciderit, ad bustum egerit, ibi omni cruciatu lacerarit, vivo stanti collum gladio sua dextera secuerit, cum sinistra capillum eius a vertice teneret, caput sua manu tulerit, cum inter digitos eius rivi sanguinis fluerent? qui postea cum histrionibus et cum gladiatoribus ita vixit, ut alteros libidinis, alteros facinoris adiutores haberet, qui nullum in locum tam sanctum ac tam religiosum accessit, in quo non, etiamsi aliis culpa non esset, tamen ex sua nequitia dedecoris suspicionem relinqueret, qui ex curia Curios et Annios, ab atriis Sapalas et Carvilios, ex equestri ordine Pompilios et Vettios sibi amicissimos comparavit, qui tantum habet audaciae, tantum nequitiae, tantum denique in libidine artis et efficacitatis, ut prope in parentum gremiis praetextatos liberos constuprarit? Quid ego nunc tibi de Africa, quid de testium dictis scribam? Nota sunt, et ea tu saepius legito; sed tamen hoc mihi non praetermittendum videtur, quod primum ex eo iudicio tam egens discessit, quam quidem iudices eius ante illud iudicium fuerunt, deinde tam invidiosus, ut aliud in eum iudicium quotidie flagitetur. Hic se sic habet, ut magis timeat, etiamsi quierit, quam ut contemnat, si quid commoverit. 11. Quanto melior tibi fortuna petitionis data est quam nuper homini novo, C. Caelio! ille cum duobus hominibus ita nobilissimis petebat, ut tamen in iis omnia pluris essent quam ipsa nobilitas: summa ingenia, summus pudor, plurima beneficia, summa ratio ac diligentia petendi; ac tamen eorum alterum Caelius, cum multo inferior esset genere, superior nulla re paene, superavit. 12. Quare tibi, si facies ea, quae natura et studia, quibus semper usus es, largiuntur, quae temporis tui ratio desiderat, quae potes, quae debes, non erit difficile certamen cum iis competitoribus, qui nequaquam sunt tam genere insignes quam vitiis nobiles; quis enim reperiri potest tam improbus civis, qui velit uno suffragio duas in rem publicam sicas destringere?
       IV. 13. Quoniam, quae subsidia novitatis haberes et habere posses, exposui, nunc de magnitudine petitionis dicendum videtur: consulatum petis, quo honore nemo est quin te dignum arbitretur, sed multi, qui invideant; petis enim homo ex equestri loco summum locum civitatis atque ita summum, ut forti homini, diserto, innocenti multo idem ille honos plus amplitudinis quam ceteris afferat. Noli putare eos, qui sunt eo honore usi, non videre, tu, cum idem sis adeptus, quid dignitatis habiturus sis; eos vero, qui consularibus familiis nati locum maiorum consecuti non sunt, suspicor tibi, nisi si qui admodum te amant, invidere; etiam novos homines praetorios existimo, nisi qui tuo beneficio vincti sunt, nolle abs te se honore superari. 14. Iam in populo quam multi invidi sint, quam multi consuetudine horum annorum ab hominibus novis alienati, venire tibi in mentem certo scio; esse etiam nonnullos tibi iratos ex iis causis, quas egisti, necesse est. Iam illud tute circumspicito, quod ad Cn. Pompeii gloriam augendam tanto studio te dedidisti, num quos tibi putes ob eam causam esse amicos. 15. Quamobrem, cum et summum locum civitatis petas et videas esse studia, quae tibi adversentur, adhibeas necesse est omnem rationem et curam et laborem et diligentiam.
       V. 16. Et petitio magistratuum divisa est in duarum rationum diligentiam, quarum altera in amicorum studiis, altera in populari voluntate ponenda est. Amicorum studia beneficiis et officiis et vetustate et facilitate ac iucunditate naturae parta esse oportet; sed hoc nomen amicorum in petitione latius patet quam in cetera vita; quisquis est enim, qui ostendat aliquid in te voluntatis, qui colat, qui domum ventitet, is in amicorum numero est habendus; sed tamen, qui sunt amici ex causa iustiore cognationis aut affinitatis aut sodalitatis aut alicuius necessitudinis, iis carum et iucundum esse maxime prodest. 17. Deinde, ut quisque est intimus ac maxime domesticus, ut is amet et quam amplissimum esse te cupiat, valde elaborandum est, [tum] ut tribules, ut vicini, ut clientes, ut denique liberti, postremo etiam servi tui; nam fere omnis sermo ad forensem famam a domesticis emanat auctoribus. 18. Denique sunt instituendi cuiusque generis amici: ad speciem homines illustres honore ac nomine, qui etiamsi suffragandi studia non navant, tamen afferunt petitori aliquid dignitatis, ad ius obtinendum magistratus, ex quibus maxime consules, deinde tribuni pl., ad conficiendas centurias homines excellenti gratia. Qui abs te tribum aut centuriam aut aliquod beneficium aut habeant aut sperent, eos prorsus magno opere et compara et confirma; nam per hos annos homines ambitiosi vehementer omni studio atque opera elaborarunt, ut possent a tribulibus suis ea, quae peterent, impetrare: hos tu homines, quibuscumque poteris rationibus, ut ex animo atque ex illa summa voluntate tui studiosi sint, elaborato. 19. Quod si satis grati homines essent, haec tibi omnia parata esse debebant, sicuti parata esse confido; nam hoc biennio quattuor sodalitates hominum ad ambitionem gratiosissimorum tibi obligasti, M. Fundanii, Q. Gallii, C. Cornelii, C. Orchivii: horum in causis ad te deferendis quid tibi eorum sodales receperint et confirmarint, scio, nam interfui; quare hoc tibi faciendum est, hoc tempore ut ab iis quod debent exigas saepe commonendo, rogando, confirmando, curando ut intelligant nullum tempus aliud se umquam habituros referendae gratiae: profecto homines et spe reliquorum tuorum officiorum et [iam] recentibus beneficiis ad studium navandum excitabuntur. 20. Et omnino, quoniam eo genere amicitiarum petitio tua maxime munita est, quod ex causarum defensionibus adeptus es, fac, ut plane iis omnibus, quos devinctos tenes, descriptum ac dispositum suum cuique munus sit, et, quemadmodum nemini illorum molestus ulla in re umquam fuisti, sic cura, ut intelligant omnia te, quae ab illis tibi deberi putaris, ad hoc tempus reservasse.
       VI. 21. Sed, quoniam tribus rebus homines maxime ad benevolentiam atque haec suffragandi studia ducuntur, beneficio, spe, adiunctione animi ac voluntate, animadvertendum est, quemadmodum cuique horum generi sit inserviendum. Minimis beneficiis homines adducuntur, ut satis causae putent esse ad studium suffragationis, nedum ii, quibus saluti fuisti, quos tu habes plurimos, non intelligant, si hoc tuo tempore tibi non satisfecerint, se probatos nemini umquam fore. Quod cum ita sit, tamen rogandi sunt atque etiam in hanc opinionem adducendi, ut, qui adhuc nobis obligati fuerint, iis vicissim nos obligari posse videamur. 22. Qui autem spe tenentur, quod genus hominum multo etiam est diligentius atque officiosius, iis fac ut propositum ac paratum auxilium tuum esse videatur, denique ut spectatorem te suorum officiorum esse intelligant diligentem, ut videre te plane atque animadvertere, quantum a quoque proficiscatur, appareat. 23. Tertium illud genus est studiorum voluntarium, quod agendis gratiis, accommodandis sermonibus ad eas rationes, propter quas quisque studiosus tui esse videbitur, significanda ergo illos pari voluntate, adducenda amicitia in spem familiaritatis et consuetudinis confirmari oportebit. Atque in iis omnibus generibus iudicato et perpendito, quantum quisque possit, ut scias et quemadmodum cuique inservias et quid a quoque exspectes ac postules. 24. Sunt enim quidam homines in suis vicinitatibus et municipiis gratiosi, sunt diligentes et copiosi, qui etiamsi antea non studuerunt huic gratiae, tamen ex tempore elaborare eius causa, cui debent aut voluit, facile possunt: his hominum generibus sic inserviendum est, ut ipsi intelligant te videre, quid a quoque exspectes, sentire, quid accipias, meminisse, quid acceperis; sunt autem alii, qui aut nihil possunt aut etiam odio sunt tribulibus suis nec habent tantum animi aut facultatis, ut enitantur ex tempore: hos ut internoscas, videto, ne spe in aliquo maiore posita praesidii parum comparetur.
       VII. 25. Et, quamquam partis ac fundatis amicitiis fretum ac munitum esse oportet, tamen in ipsa petitione amicitiae permultae ac perutiles comparantur; nam in ceteris molestiis habet hoc tamen petitio commodi, ut possis honeste, quod in cetera vita non queas, quoscumque velis adiungere ad amicitiam, quibuscum si alio tempore agas, ut te utantur, absurde facere videare, in petitione autem nisi id agas et cum multis et diligenter, nullus petitor esse videare. 26. Ego autem tibi hoc confirmo, esse neminem, nisi aliqua necessitudine competitorum alicui tuorum sit adiunctus, a quo non facile, si contenderis, impetrare possis, ut suo beneficio promereatur, se ut ames et sibi ut debeas, modo ut intelligat te magni aestimare ex animo agere, bene se ponere, fore ex eo non brevem et suffragatoriam, sed firmam et perpetuam amicitiam. 27. Nemo erit, mihi crede, in quo modo

  • Elecciones municipales en Pompeya

    Estamos en campaña electoral para elegir a los diputados o representantes en el Parlamento Europeo. Las calles vuelven a ser empapeladas con los anuncios electorales. También en el Mundo Antiguo había elecciones para algunos cargos políticos y había “campañas electorales” con sus mensajes de propaganda para persuadir a los votantes.

    El Vesubio que destruyó Pompeya, también  nos ha  proporcionado mucha información sobre la vida cotidiana en una ciudad romana, por ejemplo sobre las elecciones que todos los años se celebraban para algunos cargos del gobierno municipal. 

    En el año 87 a.C. Pompeya se convirtió en municipio como la mayor parte de las ciudades de Italia y poco después, en el 80, en  colonia. Este doble origen de los habitantes de Pompeya se reflejó al principio en las instituciones hasta quedar unificadas.

    Las democracias antiguas tienen una gran diferencia con las actuales: no son universales y por ello participan muy pocos individuos. El número de electores de Pompeya sería muy pequeño. Entre la ciudad y el campo circundante se calcula que había unas 36.000 personas, de ellas la mitad eran esclavos; la mitad de la mitad restante serían mujeres que no votaban; además estaban los niños. Podemos pensar que podrían votar unas 2.500 personas en la ciudad y 5.000 en el campo.  Así que podemos pensar  que lo determinante serían las relaciones personales familiares, de amistad.

    En las ciudades como Pompeya se elegían a determinados cargos similares a los de la “urbe”, Roma, con competencias referidas exclusivamente a su localidad.

    En concreto se elegía a los aediles, semejantes a los ediles de Roma y a nuestros actuales concejales, también anuales, y a los duoviri o magistrados municipales más importantes, semejantes a los cónsules romanos, elegidos por los ciudadanos, de duración anual; para ser duovir se requería haber sido antes edil.

    Los ediles se ocupaban de la policía municipal, de las calles, de los edificios públicos, de las aguas, de asignar los puestos en el mercado, de recaudar los impuestos municipales y de las fincas municipales arrendadas, etc. En alguna inscripción  se les llama “duoviri encargados de las calles y de los edificios sagrados y públicos

    Los antiguos duoviri formaban el “ordo decurionum”, similar al Senado, de carácter vitalicio, elegidos por ellos mismos.

    Los sevirosseviri augustales o sacerdotes de Augusto, eran elegidos a su vez por el ordo decurionum.

    Cada cinco años los duoviri quinquenales desempeñaban funciones a nivel local parecidas a los censores de Roma.

    Parece que para duunvir solia haber dos candidatos anuales, es decir, tantos como plazas. Podíamos plantear alguna duda sobre la democracia real en Pompeya, pero hay que tener en cuenta que para ser duunvir antes había que haber sido edil y sólo se elegían dos ediles cada año, con lo que la lista de posibles candidatos era muy pequeña. Así que las elecciones más reñidas eran las de edil. Las elecciones se celebrarían en marzo o abril y el mandato  comenzaría en julio.

    El voto (suffragium) se expresaba por escrito  (per tabellam) en una tablilla encerada en la que se grababa con un estilete el nombre del candidato. La tablilla se depositaba en una urna (arca) o cesta (cista) de su distrito, supervisada por representantes de otros distritos, generalmente tres. El proceso era presidido y vigilado por el duunvir propuesto por la asamblea electoral, generalmente el mayor en edad, sentado en la tribuna (suggestum) asistido por sus colaboradores directos, como señala el especialista Staccioli,R.A. en su obra Manifesti elettorali nell’antica Pompei.

    Un elemento importante del proceso era la propaganda electoral.

    Tenemos muchos testimonios de carteles electorales en Pompeya: de las 25.000 inscripciones o grafiti que aparecen en las paredes de las casas, unos en el exterior y otros en el interior, la décima parte, unos 2.500 son carteles electorales que nos proporcionan mucha y a veces curiosa información. 

    Conviene hacer alguna consideración general. En primer lugar tanta inscripción supone un cierto nivel y desarrollo de la capacidad lectora de los pompeyanos; algunas famosas pinturas y mosaicos reflejan también ese índice de alfabetización.

      Los grafiti, generalmente bien caligrafiados,  son realizados por rotulistas profesionales que hacen cualquier tipo de inscripción, tan conscientes de su arte que a veces los rubrican con su nombre.  Por  ejemplo un tal Celer  informa de que “Emilio Celer, su vecino,lo escribió” y en previsión de que alguien lo borrara añadió: “Si tienes la maldad de borrar esto, ojalá cojas algo malo”. Este Celer es el autor de otros grafiti anunciando un espectáculo de gladiadores.

    CIL 04, 03775

    Pido que vosotros los vecinos elijáis para duunvir encargado de la justicia a Lucio Estacio Recepto, persona adecuada. Lo escribió Emilio Celer su vecino. Si con mala intención lo borras,ojalá caigas enfermo.

    L(ucium) Statium Receptum / IIvir(um) i(ure) d(icundo) o(ro) v(os) f(aciatis) vicini dig(num) / scr(ibsit) Aemilius Celer vic(ini) // invidiose / qui deles / ae[g]rotes

    La mayor parte están escritos en rojo y en negro. Están escritos en letra  capital (mayúsculas) y también en cursiva y reflejan el latín hablado, que algunos llaman latín vulgar…

    Suelen ser muy formulistas y respetar una  fórmula  que se repite constantemente (también los anuncios actuales son muy formulista y no varían en su forma general de una campaña a otra; en ellos no falta, por ejemplo,  el VOTA…). Es decir, en general son muy monótonos y poco creativos y utilizan con profusión las abreviaturas O para oro, orant; V para vobis, F para faciatis; ROG para rogo,rogant; DRP para dignum rei publcae (idóneo para los asuntos públicos).

    La fórmula más general es:  nombre del candidato en acusativo  y cargo para el que se presenta en abreviatura AED(ilem), II VIR(um). Luego nombre del que lo propone o avala pidiendo el voto en nominativo y la fórmula ROG(at/ant ,proponen, piden u O(ro) V(os) F(aciatis)  (os pido que hagáis).  Vienen a indicar de manera general:

    Fulanito de tal… pide que hagáis edil (duunvir) a menganito de cual…

    Alguna vez tienen un poco más de originalidad, como en el ejemplo siguiente en que intercalan el mensaje entre las letras del candidato (CIL,IV 07868):

    Ruego que elijáis a Lolio, idóneo para las vías y edificios sagrados públicos.

    Lollium d(ignum) v(iis) a(edibus) s(sacris) p(ublicis) o(ro) v(os) f(aciatis)
                                L OD LV LA IS VP M OVF

    Generalmente cada cartel está dedicado a un candidato y raramente aparecen los nombres de los dos.
    Los carteles no se borran después de cada campaña, sino que se acumulan unos sobre otros; a veces se cubren los antiguos con una capa de yeso para inscribir los nuevos encima.  Algunos anuncios corresponden a la época de la creación como colonia romana en el año 80 a.C., pero la mayoría se corresponden con los últimos años de la ciudad, entre el terremoto del año 62 d.C.y la erupción del Vesubio del 79 d.C. que destruyo la ciudad.

    Considerando que unos anuncios se superponen a otros que no fueron borrados, se ha intentado fijar una cronología de los candidatos, pero es una tarea muy difícil y complicada.  

    Algunos han sido sin duda  encargados directamente por el candidato interesado, otros son propuestos por miembros de la propia familia,  otros muestran el apoyo anónimo o de determinados grupos sociales (bataneros, tintoreros, molineros, gallineros, vendimiadores, estereros, vendedores de ungüentos,  pescadores, muleteros, vendedores de cebollas, joyeros, peluqueros, barberos, panaderos, sombrereros, ..) ; o de cofradías religiosas (devotos  de Venus, devotos de Isis, …); o de asociaciones de amigos (jugadores de pelota, jugadores de damas, camaradas, amigos de los espectáculos de anfiteatro, los proletarios y pobres, prostitutas…);   o de determinadas personas influyentes. Así  se recurre a la autoridad de Tito Suedio Clemente, agente del emperador Vespasiano.  Naturalmente, el propietario del edificio en el que aparece el cartel apoyaría al candidato inscrito en él.

    CIL 04, 01147:

    Pido que elijáis edil a Aulo Vettio Firmo, digno de las cosas públicas, pido que lo elijáis; los jugadores de pelota lo eligen.

    A(ulum) Vettium Firmum / aed(ilem) o(ro) v(os) f(aciatis) d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(ro) v(os) f(aciats) pilicrepi facite

    CIL IV 09932
    Modesto edil. Los desfavorecidos y los pobres lo eligen.

    Modestum aed (ilem)[prole]tari et pauper[es] facite

    Nota: otros leen [unguen]tari(i), perfumistas

    CIL, IV 00202
    Todos los vendedores de manzanas con Helvio Vestal proponen a Marco Holconio Prisco para duunvir  (II vir)  encargado de la justicia (iure dicundo)
     

    M  HOLCONIVM
    PRISCVM .II VIR . I. D.
    POMARI. VNIVERSI
    CVM HELVIO  VESTALE ROG…

    M(arcum) Holconium / Priscum IIvir(um) i(ure) d(icundo) / pomari universi / cum Helvio Vestale rog(ant)

    En todo caso no hay partidos políticos formales y son otros los que piden el voto para el candidato.
    Alguna vez, pocas, aparece el nombre de alguna mujer, como  Tedia Secunda  que resulta ser la abuela de Lucio Popidio Secundo junto al que aparece. En fin, las abuelas de antes como las de ahora tienen debilidad por sus nietos y ésta estaría orgullosa de la carrera política de su nieto.

    (CIL 04, 07469)
    Pido que hagáis edil a Lucio Popidio Segundo. Lo pide y lo hizo su deseosa abuela Tedia Secunda

    L(ucium) Popi[dium] S[ecun]d[u]m aed(ilem) o(ro) v(os) f(aciatis) / Taed[i]a secunda cupiens avia rog(at) et fecit

    En varias ocasiones son las muchachas de una taberna las que apoyan a un candidato, en broma o en serio, no sabemos:

    CIL IV 07863
    Las chicas de casa  Aselina y sobre todo Zmyrna proponen a Cayo Lolio Fusco como duunvir encargado de las calles y edificios públicos sagrados.

    Nota: casa Aselina sería un prostíbulo

    C(aium) Lollium / Fuscum IIvir(um) v(iis) a(edibus) s(acris) p(ublicis) p(rocurandis) / Asellinas(!) rogant(!) / nec sine Zmyrina

    Es llamativo el apoyo de un grupo de mujeres, que no votan ni participan apenas en la política, al candidato.

    En algunos de ellos se entrevé la ironía,  como por ejemplo cuando determinados colectivos nada recomendables parecen mostrar su apoyo a un candidato o quizás también es un ejemplo de contrapropaganda. Véase más abajo el comentario a un graffiti referido a Helvio

    En la pared exterior de una taberna de Via dell’Abbondanza  aparecen los hombres de cuatro mujeres, camareras o prostitutas del lugar: Aselina, Egle, Esmirna y María, que quizás pertenezcan a la misma inscripción. Tal vez sean las camareras; por ejemplo Egle y Esmirna, de nombre griego parecen esclavas; a lo mejor algún cachondo puso los nombres de las camareras junto al anuncio electoral completando jocosamente el anuncio. Quizás al interesado, Gayo Juiio Polibio,  no le gustó porque aparece borrado el nombre de Esmirna con una capa de cal, como si hubiera querido eliminar ese apoyo … o tal vez fue la interesada la que lo tapó…

    CIL IV  7862

    Pido que elijáis edil a Cneo Helvio Sabino, adecuado para los asuntos públicos. Egle lo pide.

    Cn(aeum) Helvium Sabinum / aed(ilem) d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(ro) v(os) f(aciatis) Aegle rogat

    CIL IV 7866

    Pido que elijáis a Cneo Helvio Sabino edil. Lo pide Maria.

    Cn(aeum) Helvium Sabinum / aed(ilem) d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(ro) v(os) f(aciatis) Maria rogat

    Así también ha sido borrado el nombre de Cuculla de la siguiente inscripción, tal vez porque no le gustaba al candidato,

    CIL IV 07841

    Cayo Julio Polibio para duunvir. Lo pide Cuculla.

    C(aium) Iulium Polyb//iu/m / IIvir(um) [[Cuculla]] rog(at)

    A Marco Cerrinio Vatia le apoyan numeroso particulares y colectivos como los pomari o vendedores de manzanas (CIL,IV 00149) los saccari o cargadores de sacos (CIL,IV 00274) los Campanienses (CIL,IV 00480), los coronarii o fabricantes de coronas (CIL, IV 00502) y también todos los seribibi  o  “los que beben hasta altas horas de la noche” (CIL, IV, 00581), que reproduzco a continuación:

    Piden que hagáis edil a Marco Cerrinio Vatia; lo piden todos los bebedores tardíos. Lo escribió Floro con Fructo.

    M(arcum) Cerrinium / Vatiam aed(ilem) o(rant) v(os) f(aciatis) seribibi / universi rogant / scr(ipsit) Florus cum Fructo

    Nota: algún comentarista piensa que los nombres de los escribientes son ficticios.

    Y los que duermen con…(no sabemos con quén)

    CIL IV  00575
     Proponen a Vatia para edil antes que a Macerio los que duermen todos juntos en común con…

    Vatiam aed(ilem) rogant / Ma cerio(m!) dormientes / universi cum / [

    Y los ladronzuelos

    CIL IV  00576
    Los ladronzuelos votan a Vatia para edil

    Vatiam aed(ilem) / furunculi rog(ant)

    Y los esclavos fugitivos

    CIL IV 07389
    Marco Cerrinio Vatia. Todos los esclavos fugitivos.

    [M Cerrinium Vatiam?] drapetae omnes

    Todos ellos parecen ejemplos de contrapropaganda o apoyos no deseados.

    Es curioso uno en el que el pintor añade algo de su cosecha:

    CIL IV 07621
    Cayo Julio Polibio edil encargado de las calles y los edificios públicos sagrados.  El de la linterna, sujeta bien la escalera.

    C(aium) Iulium Polybium / aed(ilem) v(iis) a(edibus) s(acris) p(ublicis) p(rocurandis) // lanternari tene / scalam

    No hay programa ni promesas electorales; parece primar la condición moral del candidato. A veces aparecen la siglas D  R  P (Dignum Rei Publicae) y adjetivos relacionados con su dignidad y honradez. “dignus” en realidad significa idóneo, adecuado. Otros adjetivos laudatorios que se emplean alguna vez pueden ser virum bonum (hombre bueno),  virum probum (hombre honrado);   iuvenem  (joven) ,  iuvenem probum (joven honrado), adulescentem probum (adolescente  honrado), verecundissimum (muy respetable), añadiendo así algún motivo para votarle.

    CIL 04, 06626

    Si crees que la honradez tiene algún valor en la vida, este Lucrecio Frobntón es digno de todo buen cargo.

    Si pudor in vita quicquam prodesse putatur / Lucretius hic Fronto dignus honore bono est

    De Gayo Julio Polibio dicen  que “saca (o trae) buen pan”  sin que sepamos si es el panadero o alguien  que hace un reparto de pan gratis

    (CIL.IV 00429)
    Pido que hagáis edil a Cayo Julio Polibio, trae buen pan.

    C(aium) Iulium Polybium / aed(ilem) o(ro) v(os) f(aciatis) panem bonum fert

    De Brutio Balbo se dice que “no despilfarrará el dinero de la ciudad”  y esto  puede significar que es un buen administrador o que gasta de su propio dinero

    (CIL, IV 03702):
    Brutio Balbo para duumvir. Este guardará el erario público. Lo pide Genial.

    Bruttium Balbum // IIvir(um) / hic aerarium conservabit // Gen[ialis] / rog(at)

    Entre 2500 anuncios la casuística es enorme. Reproduzco algunos más con algún detalle curioso:

    (CIL, IV, 02887)
    Si alguien se opone a Quincio que le sometan al asno…

    Quintio(m) si qui recusat, assidat ad asinum

    Nota:  A diferencia de la mayoría, no pide el voto sino que anuncia males para quien no lo proporcione. Con “sometan al asno” parece referirse al trabajo pesado y constante con el que los asnos hacían dar vueltas a la rueda del molino; a ello se refiere el poeta Catulo en su poema 97, v, 10: “et non pistrino traditur atque asino?” (¿y no se le envía al molino como un asno? . Podria también significar “montarlo en un burro para servir de mofa y burla”.

    CIL, IV, 07791
    El club de los jóvenes de Venus proponen a Ceyo Segundo para duunviro “jurídico”

    CEIVM SECVNDVM IIV I D
    VENERIOSI ROG IVVENEM

    Ceium Secundum IIv(irum) i(ure) d(icundo) / Veneriosi rog(ant) iuvenem

    CIL, IV, 00346
    Uno de los ediles ama a M. Cerrinio, el otro es su amor. Eso me hace odiarlo. El que odia ama.

    M(arcum) Cerrinium / aed(ilem) alter amat alter / amatur ego fastidi(i?) / qui fastidit amat

    Nota: Nos recuerda el famoso poema 85 de Catulo “ Odi et amo” , “odio y amo”.

    Hay varios candidatos que aparecen en más de un centenar de anuncios. Haré alguna consideración sobre uno de ellos, Cnaeus Helvius Sabinus, que aparece en al menos 140 ocasiones y que nos permitirá conocer con más detalle esta propaganda política

    (CIL 4, 9928):
    Pido que hagáis edil a Cneo Helvio Sabino, adecuado para el gobierno público

    CN HELVIVM
    SABINVM AED(ilem)
    D R P O V F

    Cn(aeum) Helvium / Sabinum aed(ilem)/ d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(ro) v(os) f(aciatis)

    Como he dicho, aparece en 140 inscripciones. En la mayor parte figura con los tres nombres Cn(aeum) Helvium Sabinum; en 15 ocasiones como Helvium Sabinum; en 8 como Cnaeum Helvium; en 6 como Helvium; en 1 como Cnaeum Helvium Ariph Sabinum. Deducimos, pues, que es un personaje muy conocido y fácilmente identificado por los ciudadanos.

    En la mayor parte de las ocasiones aparece él sólo como candidato;  en 6 ocasiones aparece con otro candidato que sólo una vez es también para edil; en el resto para duumvir.

    En la mayor parte aparece el cargo a que opta, aedilem (en más de 100); en una ocasión a duumvir (IIvirum); en una docena sólo aparece con un  nombre de los tres sin más datos, por lo que el votante debe saber a qué cargo opta.

    Tan sólo en  dos  ocasiones se especifican las funciones como edil: encargado de los edificios públicos sagrados (templos):

    Os ruego que lo hagáis edil encargado de los edificios públicos sagrados

    Aed(ilem)d(ignum) r(ei) p(yublicae) v(iis) a(edibus) s(acris) p(ublicis) p(rocurandis) O(ro)  V(os) F(aciatis)

    En la mayoría, la mitad por lo menos, se utiliza la fórmula completa o no típica: D(ignum)  R(ei) P(ublicae)  O(ro,-ant) ((o rog(o,-ant) ( V(os)  F(aciatis): (más de60 veces). Dignum, digno, adecuado,  hace referencia a la idoneidad y méritos para el cargo.

    En cuatro ocasiones se le llama virum bonum (hombre bueno): en cinco virum probum (hombre honrado);  en una iuvenem  (joven) y en dos iuvenem probum (joven honrado), aportando así algún motivo por el que deba ser elegido.

    En la mayor parte el anuncio es anónimo, probablemente  fuera a instancias del propio candidato.
    En más de 34 ocasiones es propuesto por otros:
    –  por individuos, a veces acompañados  por los suyos (suis) o su esposa (sua):    Aegle (dos veces);  Popidi(us), Caprasia,     Balbus,     Iunia,     Thyrsus,     Parthope  y Rufino, Crescens (dos veces), Vesonius Primus, Infantio, Astylus,  Astyle, Pacuvius, Lorei, Maria.
    – Por individuos con sus familiares: Equitius cum suis, Primus cum suis,  Infantio  cum suis, Amandio cum sua, Epidius cum suis,  Porcellus cum suis, Biri cum Biria.
    – Por sus vecinos: vicini (dos veces)
    – Por colectivos:  urbulanenses, Poppaei, Aliari, Isiaci (devotos de Isis), Hermes cum gallinariis (Hermes con los cuidadores de gallinas), pistores cum vicinis (dos veces): los panaderos con sus vecinos,  Masculus cum codatis.

    Esta última, Masculus cum codatis, ha sido objeto de especial atención. El graffiti completo, recogido en CIL, IV, 7240,  dice:
    Másculo con los que tienen cola (refiriéndose al miembro viril) os ruega que votéis como edil a Gneo Helvio Sabino, digno de ese cargo público.

    CN HELVIVM
    SABINVM AED D R P O F
    MASCVLVS CVM CODATIS VBIQ

    Cn(aeum) Helvium / Sabinum aed(ilem) d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(rat) f(aciatis) / Masculus cum codatis ubiq(ue).

    Algunos comentaristas, como Della Corte,  opinan que puede referirse a alguna cofradía de devotos del dios Priapo del que Masculus sería su presidente. Se interpreta en todo caso, como ejemplo de anuncio de apoyos no deseados, de apoyos que desprestigian a un candidato o simplemente de una broma de mal gusto.

    En fin, son 2500 grafiti que son  valiosos documentos para conocer un aspecto de la vida social y política de una ciudad romana del siglo I. Aparentemente hay muchas diferencias con el mundo actual; en el fondo no son tantas.  La finalidad u objeto y la forma de estos mensajes en realidad son muy similares a los nuestros: se trata de persuadir al votante para que elija a un determinado candidato generalmente sin más aditamentos. A veces se ofrece algún dato referido a las cualidades del candidato y a veces se refleja el apoyo de determinados colectivos sociales, igual que hoy.

  • Las cuentas del Gran Publio Cornelio Escipión Africano el Mayor

    Conocida y frecuente es la expresión “las cuentas del Gran Capitán” para referirnos a una falta de justificación o justificación exageradamente ridícula de unos cuantiosos gastos.

    Se basa la frase en la anécdota apócrifa, tal vez real, tal vez  posible y probablemente falsa, que le sucedió a Gonzalo Fernández de Córdoba (el Gran Capitán)  cuando tras la campaña de Nápoles que puso Italia prácticamente a disposición del rey de Aragón, Fernando el Católico le pidió cuentas de los enormes gastos ocasionados. Pronto corrieron coplas y versos que glosaban  la actitud orgullosa del noble, según algunos tan acorde con el carácter español. El verso sin duda más conocido, de una larga retahíla de explicaciones irónicas o chulescas es:

    en picos, palas y azadones, cien millones…

    Pues bien, en la guerra parece que lo importante es ganarla, sin reparar en gastos. Hay en el mundo antiguo una anécdota referida al gran Escipión el Africano, vencedor de Anibal, no exactamente coincidente pero sí con alguna semejanza.

    Nos lo cuenta Aulo Gelio en sus Noctes Atticae, lib. IV, 18,7:

    Existe también otra anécdota célebre de Escipión. Unos Petilios, tribunos de la plebve, predispuestos, según dicen, y azuzados contra él por M.Porcio Catón, rival de Escipión, solicitaban insistentemente en el Senada que rindiera cuentas del dinero de Antioquía y del botín conquistado en aquella guerra, pues en tal expedición había sido legado de L. Cornelio Escipión el Asiático, hermano suyo y general en jefe. Entonces Escipión se levantó y, sandando de entre los pliegues de lo toga un libro, dijo que en él estaban registradas las cuentas de todo el dinero y de todo el botín; que los había traído para que se leyera públicamente y fuera depositado en el erario público. Y añadió_ “Pero ya no lo haré, no voy a infligirme una afrenta a mí mismo”. Y al punto despedazó el libro con sus propias manos, molesto porque se le pedían cuentas del dinero del botín a quien se le debía agradecer la obtención de la salvación del gobierno y del Estado.

    Item aliud est factum eius praeclarum. Petilii quidam tribuni plebis a M., ut aiunt, Catone, inimico Scipionis, comparati in eum atque inmissi, desiderabant in senatu instantissime ut pecuniae Antiochinae praedaeque in eo bello captae rationem redderet; [8] fuerat enim L. Scipioni Asiatico, fratri suo, imperatori in ea provincia legatus. [9] Ibi Scipio exsurgit et, prolato e sinu togae libro, rationes in eo scriptas esse dixit omnis pecuniae omnisque praedae; [10] illatum, ut palam recitaretur et ad aerarium deferretur. [11] “Sed enim id iam non faciam,” inquit, “nec me ipse afficiam contumelia,” [12] eumque librum statim coram discidit suis manibus et concerpsit, aegre passus quod cui salus imperii ac reipublicae accepta ferri deberet rationem pecuniae praedatae posceretur.

    Ya antes, este Escipión ya dio muestras de su respeto por las cuentas claras. Allá por el año 204 a.C. fue acompañado a Africa por Catón el Viejo, Catón el Censor. La suntuosidad y chulería del Escipión casaba mal con la frugalidad y rigidez del censor. Catón  le pidió cuentas y Escipión le contestó según Plutarco: Vida de Catón el Viejo, 3:

    «Escipión le contestó (…) que no necesitaba un cuestor tan severo, porque de lo que había de dar cuenta a la ciudad era de sus acciones y no del dinero».

    Catón volvió a Roma y propicio una acción en el Senado para que enviara una legación que investigara los gastos de Escipión. La “comisión investigadora”  no encontró pruebas del derroche del general Escipión, que ganó batallas.

    Dice el texto de Plutarco en la traducción al castellano que  Ranz Romanillos hizo a principios del siglo XIX:

    Hubo también otro motivo, y fue que yendo de cuestor con Escipión a la guerra de África, como advirtiese que éste usaba de su acostumbrada profusión y permitía que en el ejército se gastara sin medida, le habló francamente, diciéndole que lo de menos era el gasto, y el mal principalmente estaba en que estragase la antigua frugalidad del soldado, acostumbrándole para en adelante al regalo y a los deleites; y como Escipión le contestase que no necesitaba un cuestor tan severo, cuando ponía toda la atención en desempeñar cumplidamente su deber con respecto a la guerra, porque de lo que había de dar cuenta a la ciudad era de sus acciones y no del dinero, se retiró de Sicilia. Hablaba frecuentemente en el Senado con Fabio de la inmensa cantidad de dinero que gastaba Escipión, y desacreditaba en los circos y en los teatros su porte fastuoso, como si hubiera ido a celebrar fiestas y no a mandar un ejército; tanto, que obligó a que se enviaran cerca de éste tribunos de la plebe para que le hicieran venir a Roma, si estas acusaciones eran ciertas. Mas Escipión, habiendo hecho ver que la victoria estaba en los preparativos de la guerra, y convencido a los tribunos de que si usaba de humanidad y condescendencia, en los gastos esto en nada perjudicaba a la diligencia y a las demás grandes prendas militares, partió de Sicilia para la guerra”.

    Ratio et numeri  cedant armis, “que las cuentas (claras) cedan ante las armas”, parece ser el comportamiento ayer y hoy, a juzgar por la oscuridad y falta de transparencia con la que suelen ocurrir las “hazañas bélicas”.  Este famoso Escipión vivió hace tan sólo 2.220 años.
     

  • ¿Fue Pericles keynesiano?

    Los majestuosos edificios de la Acrópolis de Atenas, que tanta admiración han causado desde la propia Antigüedad hasta hoy, fueron construidos por atenienses en paro. El embellecimiento de Atenas se atribuye a Pericles y se citan a los grandes artistas como Ictinos, Calicrates, Fidias…

    Ciertamente  aquel grandioso programa de construcciones públicas se debió al genio político y estratégico de Pericles, pero pocos saben que fue posible porque Pericles decidió dar trabajo y ocupación a los ciudadanos atenienses que malvivían. Pericles decidió, en lo que hoy consideraríamos una política económica  "keynesiana", “socialdemócrata”, dinamizar la economía y repartir riqueza aumentando la obra pública.

    “…era muy justo que su opulencia se emplease en tales obras, que, después de hechas, le adquirieran una gloria eterna, y que dieran de comer a todos mientras se hacían, proporcionando toda especie de trabajo y una infinidad de ocupaciones,…”

    Pericles, aunque de origen aristocrático, lideró al partido demócrata, al partido del pueblo. Todo ello nos lo cuenta Plutarco al narrar su vida y como si de una crónica actual se tratase, nos enteramos de que el partido aristocrático de Cimón y Tucídides (no el historiador) acusa a Pericles de intentar ganarse la voluntad del pueblo con dádivas y regalos y en definitiva malgastando el dinero público.

    “…Clamaban contra Pericles los oradores del partido de Tucídides, diciendo que dilapidaba el tesoro y disipaba las rentas…”

    ¡Qué moderno resulta todo esto, verdad! ¡Y qué inquietante que 2.400 años después se sigan criticando planes de mísero empleo en zonas especialmente desprotegidas con el mismo argumento: malgastar el dinero público para ganar voluntades!

    Y si Pericles no hubiera puesto en marcha su programa de lucha contra el paro, ¿existiría el Partenón,  grandioso “templo de la virgen”, que eso es lo que significa la palabra, derivada de la griega  Παρθένος, “parthenos”,  virgen,? ¿Y se hubiera construido el Odeón,  del griego Ωδείον y del latín odeum, ὠδεῖον ("odeión", lugar de canto) y este de ἀείδω ("aeido", cantar), de ᾠδή ("odé", oda, cancion), edificio para conciertos de música? ¿Y los Propileos o pórticos, de προπύλαια, de  προ “pro” y πύλιον “pylaion” — Προπυλαιον = “delante de la puerta”?  ¿Y existirían las famosas estatuas de Zeus, Venus, Atenea… mil veces copiadas y repicadas hasta llenar los museos de la culta Europa y los salones de los ricos aristócratas, ?

    Pero será mejor leer directa y extensamente el texto de Plutarco, tan actual y tan evidente que evita todo comentario, en la buena traducción que a principio del siglo XIC hizo Antonio Ranz Romanillos, nacido en Barcones (Soria) en 1759  y estudiante en Sigüenza, de interesante vida política, afrancesado y también redactor de la Constitución de Cadiz:

    Plutarco: Vida de Pericles,
    IX:
    …y otros muchos han escrito que bajo él (Pericles) fue por la primera vez seducida la plebe con repartimientos y con pagarle los espectáculos y darle jornal; con las cuales disposiciones se la acostumbró mal, y se hizo pródiga e indócil, de templada y laboriosa que antes era;…

    Con las dádivas, pues, para los teatros y para los juicios, y con otros premios y diversiones, corrompió a la muchedumbre, y se valió de su poder contra el Areópago, en el que no tenía parte…

    XII
    Lo que mayor placer y ornato produjo a Atenas, y más dinero dio que admirar a todos los demás hombres, fue el aparato de las obras públicas, siendo este sólo el que aún atestigua que la Grecia no usurpó la fama de su poder y opulencia antigua. Y, no obstante, esta disposición era, entre las de Pericles, de las que más murmuraban sus enemigos y la que más calumniaban en las juntas públicas, gritando que el pueblo perdía su crédito y era difamado, porque se traía de Delos a Atenas los caudales públicos de los griegos…

    … y puesto que la ciudad proveía abundantemente de lo necesario para la guerra, era muy justo que su opulencia se emplease en tales obras, que, después de hechas, le adquirieran una gloria eterna, y que dieran de comer a todos mientras se hacían, proporcionando toda especie de trabajo y una infinidad de ocupaciones, las cuales, despertando todas las artes, y poniendo en movimiento todas las manos, asalariaran, digámoslo así, toda la ciudad, que a un mismo tiempo se embellecería y se mantendría a sí misma.  Porque los de buena edad y robustos tomaban en los ejércitos del público erario lo que para pasarlo bien habían de menester, y respecto de la demás muchedumbre ruda y jornalera, no queriendo que dejasen de participar de aquellos fondos, ni que los percibiese descansada y ociosa, introdujo con ardor en el pueblo gran diferencia de trabajos y obras, que hubiesen de emplear muchas artes y consumir mucho tiempo, para que no menos que los que navegaban, o militaban, o estaban en guarnición, tuvieran motivo los que quedaban en casa de participar y recibir auxilio de los caudales públicos.  Porque siendo la materia prima piedra, bronce, marfil, oro, ébano, ciprés, trabajaban en ella y le daban forma los arquitectos, vaciadores, latoneros, canteros, tintoreros, orfebres, pulimentadores de marfil, pintores, bordadores y torneros; además en proveer de estas cosas y portearlas entendían los comerciantes y marineros en el mar, y en tierra, los carreteros, alquiladores, arrieros, cordeleros, lineros, tejedores, constructores de caminos y mineros; como cada arte, a la manera que cada general su ejército, tenía de la plebe su propia muchedumbre subordinada, viniendo a ser como el instrumento y cuerpo de su peculiar ministerio, a toda edad y naturaleza, para decirlo así, repartían y distribuían las ocupaciones, el bienestar y la abundancia.

    XIII
    Adelantábanse, pues, unas obras insignes en grandeza, e inimitables en su belleza y elegancia, contendiendo los artífices por excederse y aventajarse en el primor y maestría;  y con todo lo más admirable en ellas era la prontitud; porque cuando de cada una pensaban que apenas bastarían algunas edades y generaciones para que difícilmente se viese acabada, todas alcanzaron en el vigor de un solo gobierno su fin y perfección.

    Por lo mismo era mayor la admiración de que, siendo las obras de Pericles de durar largo tiempo, en tan breve se hubiesen concluido; porque cada una de ellas en la belleza al punto fue como antigua, y en la solidez, todavía es reciente y nueva:¡tanto brilla en ellas un cierto lustre que conserva su aspecto intacto por el tiempo, como si las tales obras tuviesen un aliento siempre floreciente y un espíritu exento de vejez. Todas las dirigía y de todas con Pericles era superintendente Fidias, sin embargo de que las ejecutaban los mejores arquitectos y artistas;  porque el Partenón, que era de cien pies, lo edificaron Calícrates e Ictino; el purificatorio de Eleusis empezó a construirlo Corebo…

    Los soportales (propíleos) del alcázar o ciudadela se hicieron en cinco años, siendo el arquitecto Mnesicleo
    ….
    Fidias hizo además la estatua de oro de la diosa, y en la base se lee la inscripción que le designa autor de ella.

    Nos cuenta también Plutarco cómo se propalaron todo tipo de calumnias y falsedades sobre Pericles y su familia, que en otro momento tal vez yo comente, y se lamenta de lo difícil que es encontrar la verdad. Nos dice en este mismo capítulo XIII al respecto:

    ¡Tan grande es el trabajo que le cuesta a la historia descubrir la verdad! Pues para los que vienen más tarde, el tiempo pasado se interpone, y roba el conocimiento de los hechos; y las relaciones contemporáneas de las vidas y acciones, o bien por envidia, o bien por lisonja y adulación, corrompen y desfiguran la verdad.

    Y continúa Plutarco al principio del capítulo XIV:

    Clamaban contra Pericles los oradores del partido de Tucídides, diciendo que dilapidaba el tesoro y disipaba las rentas…

    Y así acabo yo esta larga cita referida a un dirigente ateniense  que vivió entre los años 495 a.C. y 429., es decir hace casi 2.500 años, en la primera democracia del mundo, de efímera existencia, es verdad, porque inmediatamente hubo de sufrir los ataques de la aristocracia y de los dictadores dueños de ejércitos; pero que estableció el objetivo y ejemplo a conseguir para muchos hombres  durante dos milenios, prácticamente hasta nuestros tiempos.  

    Pues bien, como Pericles no pudo conocer a Keynes, podemos preguntarnos si Keynes había leído a Plutarco y su vida de Pericles.  No conozco con suficiente detalle la biografía de Keynes, pero es muy probable que conociera este texto de Plutarco, dado que estudió en el colegio de Eton y luego en el King´s College de Cambridge a donde acudió para estudiar precisamente matemáticas y a los “clásicos”; en estos centros es esencial el conocimiento de los clásicos. Keynes además es un economista muy interesado por cuestiones filosóficas y su aportación en este campo, menos conocida, no deja de ser importante.

    Confirma esta lectura Gilles Dostaler, Professor of Economics,en las  Universidades de Quebec y  Montreal, que escribió la obra "Keynes and His Battles”. El capítulo 9, titulado “Art: Theoretician, Consumer and Patron of the Arts”,  lo dedica a algunas reflexiones filosóficas sobre la naturaleza de la belleza y ofrece  la visión de Pericles de una civilización en la que el arte es valorado por su propio bien y no como un instrumento.

    El famoso economista Stuart Mill, ciertamente ochenta años  anterior pero que influyó decisivamente en la concepción ética y moral de Keynes, comenzó a estudiar griego a los tres años y leyó a los griegos, entre ellos Plutarco, en griego.

    En todo caso, el texto es de un interés extraordinario, por su semejanza con los tiempos actuales, aunque sean grande también la diferencias: ahora no estamos construyendo ni partenones, ni odeones ni propíleos…
     

  • Cayo Graco: sólo el interés mueve al orador político

    Aulo Gelio, en el libro XI, capítulo 9, de sus Noches Áticas, nos relata cómo el famoso orador griego Demóstenes se deja comprar por una buena cantidad de dinero para no pronunciar un discurso en contra del macedonio Harpalo. En el capítulo siguiente en el 10, nos da otra versión atribuida ahora a un discurso de Cayo Graco. Pero el interés de este texto va más allá de la diferente atribución, porque en él Graco nos descubre con toda crudeza cómo los oradores políticos y los abogados buscan sobre todo el lucro y el beneficio.

    Dice el texto:

    Que C. Graco en un discurso suyo atribuyó la historia anteriormente escrita al orador Demades y no a Demóstenes; se citan las palabras del propio C.Graco.

    Lo que en el capítulo anterior dijimos que había sido escrito por Critolao sobre Demóstenes, Cayo Graco  se lo atribuyó con estas palabras a Demades en el discurso contra la ley Aufeya:

    "Si vosotros, ciudadanos, quisierais usar de vuestra sabiduría y honradez, aunque lo buscaseis, encontraríais que ninguno de nosotros sale aquí si no es por un precio. Todos nosotros, que tomamos la palabra, algo buscamos y ninguno se presenta ante vosotros por ningún otro motivo que el de sacar algún beneficio. Yo mismo, que os estoy hablando para que aumentéis vuestra ganancia  para que podáis administrar más fácilmente vuestros bienes y la república, no he salido gratis, aunque no pido de vosotros dinero sino buena consideración y honor. 

    Quienes salen aquí  para disuadiros de que aprobéis esta ley, no buscan vuestro reconocimiento  sino el dinero de Nicomedes;  quienes os aconsejan que la aprobéis, éstos tampoco buscan de vosotros  el reconocimiento sino el precio y el premio de Mitrídates para su patrimonio familiar; y quienes desde el mismo lugar y orden social se callan, estos son los peores, pues reciben recompensas de todos y a todos engañan. Vosotros, si consideráis que se apartan de estas cosas, les prestáis buena consideración; así pues, los embajadores de los reyes, considerando que permanecen callados a favor de su causa, les ofrecen las mayores recompensas y dineros, como asimismo ocurrió en tierra griega,  en la ocasión en que un actor de tragedias  consideraba motivo de honra que se le hubiera entregado un talento por una sola obra de teatro, y se dice que Demades, el más elocuente de su ciudad, le respondió: “  ¿Te parece maravilloso que hayas recibido un talento por hablar? Yo, por estar callador, recibí diez talentos del rey”. Del mismo modo ahora esos individuos reciben  los mayores pagos por callar”.

    Quod C. Gracchus in oratione sua historiam supra scriptam Demadi rhetori, non Demostheni, adtribuit; verbaque ipsius C. Gracchi relata.
    Quod in capite superiore a Critolao scriptum esse diximus super Demosthene, id C. Gracchus in oratione, qua legem  Aufeiam dissuasit, in Demaden contulit verbis hisce:  "Nam vos, Quirites, si velitis sapientia atque virtute uti, etsi quaeritis, neminem nostrum invenietis sine pretio huc prodire. Omnes nos, qui verba facimus, aliquid petimus, neque ullius rei causa quisquam ad vos prodit, nisi ut aliquid auferat. Ego ipse, qui aput vos verba facio, uti vectigalia vestra augeatis, quo facilius vestra commoda et rempublicam administrare possitis, non gratis prodeo; verum peto a vobis non pecuniam, sed bonam existimationem atque honorem. Qui prodeunt dissuasuri, ne hanc legem accipiatis, petunt non honorem a vobis, verum a Nicomede pecuniam; qui suadent, ut accipiatis, hi quoque petunt non a vobis bonam existimationem, verum a Mithridate rei familiari suae pretium et praemium; qui autem ex eodem loco atque ordine tacent, hi vel acerrimi sunt; nam ab omnibus pretium accipiunt et omnis fallunt.  Vos, cum putatis eos ab his rebus remotos esse, inpertitis bonam existimationem;  legationes autem a regibus, cum putant eos sua causa reticere, sumptus atque pecunias maximas praebent, item uti in terra Graecia, quo in tempore tragoedus gloriae sibi ducebat talentum magnum ob unam fabulam datum esse, homo eloquentissimus civitatis suae Demades ei respondisse dicitur: "Mirum tibi videtur, si tu loquendo talentum quaesisti? ego, ut tacerem, decem talenta a rege accepi". Item nunc isti pretia maxima ob tacendum accipiunt".

    Este Demades es un orador, contemporáneo de Demóstenes, que se muestra favorable a los macedonios Filipo y luego Alejandro, su hijo y su política de expansión por Grecia.  Véase el artículo …. En el que se cuenta la misma anécdota, si bien aplicada a Demóstenes. https://www.antiquitatem.com/corrupcion-politica-demostenes-filipicas

    Una consideración sobre la Ley Aufeia a la que se refiere el discurso de Graco expone bien a las claras cuál es el ambiente general de corrupción en la adjudicación de servicios públicos en el momento en el que Roma se está extendiendo por todo el Mediterráneo de forma imparable.

    Los filólogos como H. Hill consideran que el término “Aufeia” es un término corrupto y que en realidad se refiere a la Lex Aquilia, que debe su nombre a Manio Aquilio, cónsul en el año 129 a.C.  Pero lo pertinente de la cita es que este Aquilio fue procónsul de Asia y en calidad de tal adjudicó la recaudación de los impuestos de las provincias de Asia; en concreto adjudicó  al rey del Ponto Mitrídates V los impuestos del reino de la Gran Frigia, según se decía, a cambio de un fuerte soborno. Se le acusó ante el tribunal “de repetundis”.  La “Lex de pecuniis repetundis”, “ley de reclamación de dineros indebidamente percibidos”, actuaba contra las concusiones (exacción arbitraria hecha por un funcionario público en provecho propio) y  cohechos (delito de sobornar a un juez o a un funcionario o de  aceptación del soborno). 

    Aquilio fue absuelto con gran escándalo. Como consecuencia, el tribuno Cayo Sempronio Graco, que buscaba recursos para sus reformas agrarias, promulgó la “Lex Sempronia de provincia Asia”  para que los recursos de Asia fueran subastados y arrendados a los “publicanos” en la propia Roma y por los censores, como garantía contra los abusos de los gobernadores.

    En fin, esto de la adjudicación de “obras públicas” a quien paga una buena comisión parece un asunto extraído de la prensa de hoy mismo; lo de la absolución del corrupto también.

    Como detalle curioso diremos que la palabra “concusión”  deriva del verbo latino “concutere” que significa sacudir, mover, golpear; parece estar tomada de la práctica de “sacudir o mover el árbol para recoger los frutos que caen”  y en verdad que parece adecuado el origen porque eso es lo que hacían generalmente los gobernadores y funcionarios romanos de las provincias, agitarlas y golpearlas hasta recoger de ellas todo el fruto.

    Ya el propio nombre de “provincia” es suficientemente expresivo: “territorio para vencer”, dominar y expoliar, aplicando implacablemente el significado de otra expresiva frase latina: “vae victis” “¡ay de los vencidos!”, frase cuyo interesante origen comentaremos en otro momento.
     

  • Un caso famoso de corrupción política en Atenas

    Si algo planea de manera insufrible sobre la vida política española es la corrupción. En realidad parece inherente a la condición de muchas personas y su sed insaciable de dinero. Por eso existe en todos los países, dependiendo su intensidad de la fuerza de la democracia y de la existencia de controles adecuados. Tampoco es exclusiva de nuestra época, sino de todos los tiempos.

    Por supuesto, existió la corrupción política en Grecia y en Roma y se legisló contra ella, sin mucho éxito, por supuesto. Ni siquiera dejó de existir en la “democracia recién inventada”,  de la que se sintieron tan orgullosos los atenienses.

    Aulo  Gelio, en sus Noctes Atticae, en el libro, XI, 9 nos ofrece un famoso ejemplo de corrupción  adjudicado al gran Demóstenes, el duro nacionalista ateniense que se opuso al avance de Filipo, el rey de Macedonia padre de Alejandro, con sus famosos y duros discursos que precisamente se llaman “Filípicas”.

    Nota: Precisamente este es el origen del término “filípica” significando, según la Real Academia, “invectiva, censura acre”

    Demóstenes, que fue siempre coherente en la defensa de Atenas frente al macedonio, cedió a veces en su labor como abogado al mejor pagador.  De él, pues, dice Aulo Gelio en Noches Áticas, XI,9:

    Historia sobre los embajadores de Mileto y el orador Demóstenes, que se encuentra en los libros de Critolao.

    Critolao escribió que llegaron a Atenas unos embajadores de Mileto por un asunto de estado, se diría que  para pedir ayuda. Entonces los abogados, que pareció que habían llamado para hablar en su favor, hablaron. como se les había ordenado, ante el pueblo a favor de los Milesios; Demóstenes respondió con dureza a las peticiones de los milesio, planteando que ni los milesios eran dignos de ayuda ni aquello fuese una cuestión de estado. El asunto se pospuso para el día siguiente. Los embajadores acudieron a casa de Demóstenes y le rogaron con gran insistencia que no hablase en contra; él (Demóstenes) les pidió dinero y recibió cuanto había pedido. Al día siguiente, cuando el asunto comenzó a tratarse de nuevo, Demóstenes se presentó ante el pueblo con el cuello y la garganta tapados con una gran bufanda alrededor y dijo que padecía  de  “anginas” (συνάνγκη,  synanje) y que por eso no podía hablar contra los milesios. Entonces uno del pueblo gritó que de lo que Demóstenes padecía no era de “anginas” (συνάνγκη,  synanje) sino de “argentina” ἀργυράγκη argyranje.*


    * Nota: “argentina”, derivado de “argentum”, plata, de la misma raíz que el griego ἄργυρος , argyros, plata, sobre el que se ha formado ἀργυράγκη; imitando el juego de palabras diríamos que “no padecía de angina sino de platagina”, refiriéndose a la plata o dinero que recibió.

    Historia de legatis Mileti ac Demosthene rhetore in libris Critolai reperta.

    Critolaus scripsit legatos Mileto publicae rei causa venisse Athenas, fortasse an dixerit auxilii petendi gratia. Tum qui pro sese verba facerent, quos visum erat advocavisse, advocatos, uti erat mandatum, verba pro Milesiis ad populum fecisse, Demosthenen Milesiorum postulatis acriter respondisse, neque Milesios auxilio dignos neque ex republica id esse contendisse. Rem in posterum diem prolatam. Legatos ad Demosthenen venisse magnoque opere orasse, uti contra ne diceret; eum pecuniam petivisse et, quantam petiverat, abstulisse. Postridie cum res agi denuo coepta esset, Demosthenen lana multa collum cervicesque circumvolutum ad populum prodisse et dixisse se synanchen pati; eo contra Milesios loqui non quire. Tum e populo unum exclamasse non synanchen, quod Demosthenes pateretur, sed argyranchen esse.

    Inmediatamente después Gelio finaliza el episodio con un párrafo que no hace sino confirmar y subrayar la desvergüenza del famoso Demóstenes y la aparente aceptación de la sociedad ateniense.

    El mismo Demóstenes, como el mismo Critolao cuenta, no ocultó después esto, sino que incluso se lo atribuyó a sí mismo como motivo de honra. Pues cuando preguntó a Aristodemo, actor de teatro, cuánto dinero había recibido por  actuar y Aristodemo le respondió “un talento”, le dijo: “pues yo recibí  más por callar”.

    Ipse etiam Demosthenes, ut idem Critolaus refert, non id postea concelavit, quin gloriae quoque hoc sibi adsignavit. Nam cum interrogasset Aristodemum, actorem fabularum, quantum mercedis, uti ageret, accepisset, et Aristodemus "talentum" respondisset: "at ego plus" inquit "accepi, ut tacerem".

    Plutarco cuenta esta misma anécdota en “Vida de Demóstenes, 25”  referida no a los embajadores de MIleto, sino a Hárpalo, fugitivo de Alejandro; en esta versión el orador habría sido sobornado con una copa de oro y veinte talentos.

    Aunque prácticamente coincidente, reproduzco también la narración de Plutarco, historiador griego que vivió aproximadamente entre el  46 y el  120 de nuestra era.  Su más famosa obra fue “Vidas paralelas”.  En ellas compara al orador griego Demóstenes con el romano Cicerón  y es precisamente en esa vida en la que narra la anécdota a que me refiero:

    Plutarco:Vida de Demóstenes, 25:  (En la buena versión al castellano que Ranz Romanillos (1759-1830) hizo de las “Vidas paralelas” a principios del siglo XIX poco antes de morir)

    De allí a poco vino del Asia a Atenas Harpalo, huyendo de Alejandro, ya porque realmente sus negocios se hallaban en mal estado a causa de su disposición y ya también por temer a éste, que se había hecho terrible a sus amigos. Acogiéndose, pues, al pueblo de Atenas,y poniéndose en sus manos con sus naves y sus bienes, al punto los demás oradores, puestos los ojos en la riqueza, estuvieron de su parte, y persuadían a los atenienses que le admitieran y salvaran a un refugiado; Demóstenes al principio aconsejaba que se hiciera salir a Harpalo, y se guardaran de precipitar a la ciudad en la guerra por un motivo no necesario e injusto, y al cabo de pocos días, habiéndose hecho el registro de los bienes que traía, viéndole Harpalo prendado de una copa de las del rey y que examinaba su hechura y su forma, le dijo que loa sopesara y viera el peso que tenía de oro. Admiróse Demóstenes de su peso y preguntando cuánto valía, sonriéndose Harpalo: “Para ti –le dijo- valdrá veinte talentos. Fue Harpalo muy perspicaz en descubrir en él su ánimo codicioso del oro por su semblante, por la viveza de sus ojos y por el modo de dirigir sus miradas. No pudo, pues, Demóstenes resistir a esta tentación; así, como plaza que admite guarnición, se rindió a Harpalo, y al día siguiente, arropándose muy bien el cuello con lana y con vendas, se presentó así en la junta pública. Decíanle que se levantara y hablase, y él por señas daba a entender que tenía cortada la voz; pero algunos burlones decían con malignidad que aquella noche ha bía sido acometido no de angina, sino de argentina, el orador.” 

    En fin, el propio Gelio, en Noches Áticas, XI, 10, nos da otra versión ligeramente diferente:  en esta ocasión es C. Graco el que atribuye la anécdota al orador Demades y no a Demóstenes. Pero este texto, que tiene un interés añadido para comprender el tema de la corrupción política en la Antigüedad, lo comentaré en un nuevo artículo.
     

  • Los ladrones de lo público

    La insufrible corrupción que parece dominar toda la vida pública está a punto de arruinar la confianza de los ciudadanos en la política. Tal vez alguno piense que este es un mal de los tiempos modernos y limitado a algunas sociedades en las que la democracia es más débil. Nada más lejos de la verdad histórica.

    Son muchos los ejemplos de corrupción de la Antigüedad y muchas las leyes que intentan controlarla. Algunos ciudadanos pueden pensar que en vano.

    Aulo Gelio, en su famosa obra “Noches Aticas”, libro XI, 18 hace unas consideraciones sobre los primitivos legisladores y el rigor con el que combaten el robo. En el parágrafo 18 de este capítulo de este libro dice algo que no puede sino crearnos una enorme desazón porque parecen palabras recién leidas en el periódico de hoy:

    “Sin embargo, M. Porcio Catón, en el discurso que escribió sobre “El reparto del botín a los soldados”, se queja con palabras enérgicas  y brillantes de la impunidad y licencia para la malversación de los fondos públicos.  Transcribo estas palabras porque nos impresionaron mucho. Dijo:

    “Los ladrones de robos  privados pasan la vida  en la cárcel y con cadenas; los ladrones de lo público, entre el oro y la púrpura”.

    Sed enim M. Cato in oratione, quam de Praeda militibus dividenda scripsit, vehementibus et inlustribus verbis de inpunitate peculatu atque licentia conqueritur. Ea verba, quoniam nobis inpense placuerant, adscripsimus: "Fures" inquit "privatorum furtorum in nervo atque in compedibus aetatem agunt, fures publici in auro atque in purpura".

    Han pasado 2.200 años desde que Catón pronunció la frase.Así eran  las cosas ayer como son hoy, aunque a decir verdad, en la actualidad la perversión es aún mayor,  porque la rapiña y robo de lo privado también queda impune en muchas ocasiones si  el ladrón, de guante blanco por supuesto, es poderoso.  ¿O no es privado el dinero que especuladores sin escrúpulos, promotores inmobiliarios sin escrúpulos, banqueros y  gestores de cajas de ahorro sin escrúpulos, han birlado a miles de particulares indefensos con bancarrotas, productos tóxicos, preferentes y productos bancarios incomprensibles?

    Todo esto no hace sino sumarse al robo de lo público y corrupción.

    Todo ello no hace sino alimentar  la decepción y la tristeza y alejar a los ciudadanos de la política. Pero la política, la buena política, la política democrática  no puede claudicar y darse por vencida,  porque en realidad es el único instrumento para hacer cara a tanto desmán.

  • Habeas corpus

    Habeas corpus es parte de una frase latina más amplia: habeas corpus ad subiiciendum et recipiendum. Su traducción literal sería “ten el cuerpo para ponerlo a disposición y recogerlo.

    Generalmente se traduce por “puedes tener tu cuerpo”, “queda dueño de tu cuerpo”,  “dispón de tu cuerpo”, frases de sentido casi ininteligible precisamente por su obviedad.

    Dada su forma latina, se puede pensar que su origen está en el Derecho Romano, tan importante para el mundo occidental, pero en realidad poco o nada tiene que ver directamente con el Derecho Romano, en el que no se encuentra como tal frase, aunque en él podamos rastrear algún precedente remoto y lejano.

    En realidad "Habeas corpus" es el nombre de una famosa ley inglesa, Habeas Corpus Act de 26 de mayo de 1679 promulgado por Carlos II y luego el Habeas Corpus Amendment Act, " (Acta de enmienda del “habeas corpus”),  propia, pues,  de la  English common law ,y que es un pilar esencial en la defensa de las libertades públicas inglesas y de los países en los que se aplica la “common law”. Son  precedentes algunas disposiciones de la Carta Magna de 1215.

    En España existe un precedente en el derecho Aragonés, con la Manifestación de personas, que sancionó Alonso III en 1287. La Manifestación de personas era una garantía de libertad personal con un procedimiento que se sustanciaba ante el Justicia de Aragón, jurisdicción muy similar al actual Tribunal Constitucional. Su existencia se fecha en el Fuero de Aragón desde 1428, aunque luego desapareció a medida que se implantaba el absolutismo de los reyes.

    También aparece en el Fuero de Vizcaya de 1527.

    La frase se aplica en Derecho para exigir el derecho de que el detenido sea llevado inmediatamente ante el tribunal y ante el juez para que decida sobre la pertinencia o no de la detención. Por lo tanto es un instrumento o mecanismo para garantizar la libertad de los individuos frente a la actuación del poder público.Era un istrumento para  evitar las injusticias cometidas por los señores feudales contra sus súbditos.

    La frase formula, pues, el derecho a no ser detenido arbitrariamentesin motivo y en consecuencia toda persona detenida tiene el derecho de saber por qué ha sido detenida y de qué se le acusa.

    En realidad la frase “habeas corpus ad subiiciendum”  es una orden o mandato que se dirige al carcelero o a la autoridad que tiene detenida a una persona para que la someta a  la autoridad competente, para que la presente al juez o tribunal y no es dirigida al propio detenido, como frecuentemente se interpreta.

    Con este sentido la frase resulta plenamente inteligible y la traducción explicativa de la frase sería:

    "dispón del cuerpo del detenido para llevarlo ante el tribunal y volver a cogerlo”.

    El precedente romano lejano y no absolutamente equivalente lo encontramos en el famoso “interdictum de homine libero exhibendo”, por el que se obliga a llevar al tribunal a quien hubiera detenido ilegalmente a un hombre libre como si fuera un esclavo.

    Nació del hecho de que un acreedor se cobraba la deuda con la libertad del deudor reduciéndolo a la condición de esclavo; ante la reclamación del deudor o su familia, el acreedor debía “presentar” al deudor ante el pretor para que éste decidiese  si la detención era conforme a derecho o no.

    El interdicto venía a decir por parte del pretor: “si tienes a ese hombre, exhíbemelo, preséntamelo para que yo pueda decidir si se le debe privar de libertad o no".

    Digesto, 43.29.0  Sobre la exhibición del hombre libre
    Dig. 43.29. 1pr. Dijo el pretor: muéstrame al hombre libre que retienes con dolo malo

    Dig. 43.29.1.1Este interdicto se propone para defender la libertad, es decir, para que los hombres libres no sean retenidos por nadie.

    Dig. 43.29.0. De homine libero exhibendo.
    Dig. 43.29.1pr.
    Ait praetor: " quem liberum dolo malo retines, exhibeas".

    Dig. 43.29.1.1 … Hoc interdictum proponitur tuendae libertatis causa, videlicet ne homines liberi retineantur a quoquam:

    Y aclara lo que quiere decir exhibere: presentar en público (i.e. en el tribunal) para que se le pueda ver y tocar.

    Dig. 43.29.3.8 … El pretor dijo: preséntamelo. Presentar es conducirlo ante el público y dar la oportunidad  deque el hombre sea visto y tocado: propiamente exhibir,mostrar, es tenerlo fuera de toda ocultación.

    Ait praetor " exhibeas". exhibere est in publicum producere et videndi tangendique hominis facultatem praebere: proprie autem exhibere est extra secretum habere.

    Como se ve, no es exactamente igual que el concepto de “habeas corpus” de origen anglosajón, pero la semejanza permitió a Niceto Alcalá Zamora afirmar que el “habeas corpus” es una creación anglorromana.

    Hay otras frases también en derecho con el componente “habeas corpus”. Así:

    Habeas corpus ad respondendum: llévalo al tribunal para que responda
    Habeas corpus ad testificandum: llévalo al tribunal para que testifique
    Habeas corpus ad prosequendum: llévalo al tribunal para proseguir

     

  • La “Tregua Sagrada” hizo posible la continuidad de las Olimpiadas durante 1.170 años

    Las pruebas olímpicas antiguas tienen una evidente relación con diversas actividades guerreras y militares, pero las Olimpiadas sólo fueron posibles porque los diversos estados griegos, en permanente confrontación, acordaban una temporal tregua de paz.

    En el año 864 a.C. tres ciudades-estado griegas firmaron un acuerdo estableciendo una Tregua Sagrada para poder celebrar los Juegos Olímpicos en honor de Zeus de forma pacífica. Sin duda alguna esta tregua hizo posible la celebración de las Olimpiadas durante más de mil años. Todavía hoy, con motivo de las Olimpiadas modernas, se sigue reclamando una tregua similar, aunque sin mucho éxito.

    El origen de los juegos atléticos en honor de Zeus en Olimpia es antiquísimo. La tradición mítica adjudica la creación a Heracles o Hércules.

    Aunque la primera Olimpiada que se registró oficialmente y dio lugar al comienzo de una era o manera de fechar los acontecimientos, ocurrió en el año 776 a.C., un momento clave tuvo lugar en el año 864 a.C. en que se firmó un tratado entre Ífito por los Eleos, Licurgo por Esparta, y Cleóstenes por Pisa para aprobar la famosa Tregua Sagrada durante tres meses que impedía la guerra y que declaraba inviolable el territorio de Olimpia y garantizaba la seguridad de  los peregrinos y  atletas que acudían a competir  dos meses antes de que empezaran los juegos.

    Durante este período nadie podía violar el suelo de la Elide entrando armado en él. La Tregua Sagrada, que proclamaban heraldos por toda Grecia,  hizo posible la continuidad de los juegos con toda regularidad cada cuatro años.

    El texto del acuerdo que acordaba la tregua, que  decía: “Olimpia es un lugar sagrado; quien se atreva a pisar este suelo con soldados  armados, será considerado sacrílego”,  fue grabado en un disco de hierro, que Pausanias, el autor antiguo de una famosa guía de visita a Grecia que vivió en el siglo II de Cristo, asegura haber visto en Olimpia.

    La tregua fue prácticamente respetada siempre, aunque el gran historiador Tucídides nos cuenta cómo en un momento se prohibió la participación de los espartanos por haber atacado una fortaleza de la Elida durante la tregua; aunque los espartanos argumentaron que, cuando atacaron, la tregua no había sido proclamada todavía, fueron multados con dos minas por soldado, en total dos mil minas. Una mina tenía 100 dracmas; una dracma era el salario medio diario de un trabajador especializado.
    Esa violación de la tregua ocurrió en el año 420 a.C. Elis prohibió a Esparta  hacer sacrificios y participar en los juegos  alegando que había penetrado en territorio de la Élide durante la tregua sagrada que las ciudades estado debían respetar. Es probable que la prohibición durase hasta el año 400 a.C.

    Como se ve,  ni los juegos olímpicos, sagrados entonces y en honor de Zeus, ni los modernos de carácter  exclusivamente deportivo en apariencia,  estuvieron nunca al margen de la política del momento, pero la “tregua sagrada” fue generalmente respetada en la Antigüedad

    Ahora también, en los tiempos modernos, se pretendió desde un principio que los países garantizasen la paz durante la celebración y se suelen hacer llamamientos a la paz mundial con ocasión de los Juegos Olímpicos por parte del Secretario General de la ONU; evidentemente sin mucho éxito. Recordemos cómo en Berlín se celebraron los Juegos Olímpicos del año 1936, en la antesala de la terrible Segunda Guerra Mundial, que produjo unos 60 millones de muertos según los cálculos más admitidos. Nos puede servir también de ilustración el impresionante despliegue del ejército británico para asegurar la celebración pacífica de los Juegos Olímpicos de Londres en el año de 2012. Ahora la amenaza terrible era el terrorismo.