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  • Adriano, un emperador muy popular

    Los baños públicos o termas son un elemento indispensable en el concepto de ciudad, de urbe, (del latín urbs, ciudad) de los romanos. Construyeron muchas ciudades en el territorio de su Imperio y en todas ellas no faltaban ni el Foro o plaza, algún templo, la basílica o palacio de usos múltiples, el teatro o anfiteatro y los baños o termas.

    Adriano, el emperador viajero, hispano de origen, es uno de los considerados como “buenos emperadores”.  Entre las virtudes que le acompañaban estaban la simpatía y cercanía al pueblo, a la plebe.

    Dicen sus biógrafos que solía acudir a los baños públicos como un ciudadano más y se cuenta una anécdota al respecto que paso a relatar, no sin antes hacer una pequeña reflexión.

    Adriano es un emperador culto, de ideas mezcla de estoicismo y epicureísmo, como muchos otros romanos,  con cierta chispa o gracia, como refleja la anécdota.

    La segunda consideración es la afirmación de que los baños eran un elemento importante en la cohesión social, abiertos a todos los ciudadanos que dispusieran de una pequeña cantidad para pagar el tiket  de entrada.

    Dice la anécdota, cien veces repetida, generalmente sin ofrecer la fuente antigua que ahora sí pongo a disposición del lector:

    Historia Augusta;  Aelius Spartianus: De vita Hadriani, 17:

    Superó a todos los reyes por sus regalos.  Se bañó frecuentemente y con todos. De ello se hizo famosa una graciosa anécdota surgida en los baños: en cierta ocasión vio a cierto soldado veterano que había conocido en el ejército, frotándose en la pared la espalda y el resto del cuerpo. Le preguntó por qué se dedicaba a rascarse en el mármol. Cuando oyó que hacía esto precisamente porque no tenía esclavo, le regaló unos esclavos con todos sus gastos. Pero cuando al otro día muchos ancianos se restregaban en la pared para provocar la generosidad del emperador, mandó llamarlos y les dijo que se frotaran mutuamente  unos a otros.

    omnes reges muneribus suis vicit. publice frequenter et cum omnibus lavit.  ex quo ille iocus balnearis innotuit: nam cum quodam tempore veteranum quendam notum sibi in militia dorsum et ceteram partem corporis vidisset adterere parieti, percontatus, cur se marmoribus destringendum daret, ubi audivit hoc idcirco fieri quod servum non haberet, et servis eum donavit et sumptibus.  verum alia die cum plures senes ad provocandam liberalitatem principis parieti se adtererent, evocari eos iussit et alium ab alio invicem defricari.

    Ayer como hoy, siempre hay un numeroso grupo de individuos que esperan de los demás lo que podrían conseguir con su esfuerzo y organización. Aunque Adriano sin duda no lo pretendió, este es un buen mensaje para todos aquellos que esperan de los poderosos la solución de sus problemas.

    Nota 1: La palabra  termas  viene del latín thermae (baños públicos) y esta del griego θερμός (thermos = caliente).  A su vez la palabra griega θερμός viene de la raíz indoeuropea *gwher , que dio  por ejemplo fornus, de donde “horno”. 

    Nota 2: Entenderemos mejor el texto si conocemos que las termas antiguas o baños, de las que en otra ocasión hablaré más extensamente, eran también un gimnasio y  lugar de masajes, que se aplicaban con aceite.  La capa de aceite más las células muertas de la piel eran retiradas con un raspador o rascador llamado en latín strigilis, en castellano estrígil, en forma de pequeño cuchillo curvo. El soldado de la anécdota, sin esclavo que le pasase el estrígil, se rascaba en la pared. Tan frecuente era su uso que quedó inmortalizado en la famosa estatua de Lisipo (escultor de la corte de Alejandro) conocida como “Apoxiomenos” , ἀποξυόμενος , el Raspador,  (del griego  ἀποξὐω / apoxúô, "raspar", ).

    Aunque en este blog apenas si utilizo imágnes, convencido de la fuerza evocadora de la palabra, reproduzco una imagen de la copia romana en mármol del famoso “Apoxiomenos” existente en el Museo Pio-Clementino de Roma ; el original en bronce, como tantos otros se perdió. La ota fotografá es de un estrígil o rascador.

                     

     

  • Origen de las palabras minuto y segundo.

    Tal vez algún lector se haya preguntado alguna vez por cuestión aparentemente tan irrelevante como el origen de los nombres “minuto” y “segundo” como divisores de la hora. Ningún conocimiento carece de valor.

    La historia empieza en Sumer”  es el título de una famosa obra de Noah Kramer publicada en los años cincuenta del siglo pasado. Los Sumerios fueron pioneros en la escritura, astronomía, matemáticas, etc. De ellos aprendieron muchas cosas los egipcios y de ambos (sumerios y sus descendientes en la zona, babilonios, persas, etc.; y egipcios) aprendieron los griegos y los restantes pueblos del Mediterráneo.

    En Sumer hay algún indicio de sistema numeral quinquenal o de base 5, relacionado sin duda con los cinco dedos de la mano. Utilizaron también un sistema duodecimal, de base 12,  (contaban señalando con el dedo pulgar 3 falanges en cada uno de los cuatro dedos restantes) relacionado con las doce lunas del año… Utilizaron un sistema decimal, de base 10, relacionado con los diez dedos de las manos.

    Utilizaron también curiosamente un sistema sexagesimal, sin que sepamos exactamente su origen. Se ha pensado que este sistema facilitaba las equivalencias entre el decimal y el duodecimal, ya que los divisores de 60 son el 1, 2, 3, 4, 5, 6, 10, 12, 20, 30, 60.

    Pues bien, a partir de los sistemas duodecimales y sexagesimales, desde los planteamientos sumerios y con el desarrollo en Egipto y Grecia, se estableció la división del tiempo en horas, estas  en minutos y estos en segundos. Y este es el sistema que seguimos empleando.

    El mismo sistema se aplicó a la división del espacio.

    Así  que las actuales medidas de los ángulos en grados y minutos, la de la esfera del reloj o medida del tiempo o la del globo terráqueo  con sus coordenadas de longitud y latitud tienen su origen en el sistema numeral inventado por los sumerios y babilonios hace 4.000 años.

    Eratóstenes, matemático y astrónomo griego (c. 276-194 a.C.) usó el sistema sexagesimal para dividir el círculo en 60 partes o grados (la palabra latina gradus significa paso) y creó las líneas paralelas horizontales de este a oeste para señaliza la latitud.

    Un siglo después Hiparco creó un sistema de líneas verticales que iban de norte a sur y dividían la esfera en 360  grados. 

    A mediados del siglo II d.C. Claudio Ptolomeo desarrolló los trabajos de Hiparco  y dividió los 360 grados en 60 partes más pequeñas cada uno en su obra Almagesto. A estas fracciones les llamó “partes minutae primae”, es decir, ”primeras partes pequeñas”. Volvió a fraccionar estas partes primeras en otras 60 más pequeñas y las llamó “partes minutae secundae”, es decir “segundas partes pequeñas”.

    A la primera fracción, a las “partes minutae primae” se les acabó llamando “minutae”, “las pequeñas”, de dónde deriva nuestra palabra “minuto”.

    A la segunda fracción, las “partes minutae secundae”, “segundas partes pequeñas”, se les acabó llamando “las segundas”,y de ahí deriva el “segundo”.

    Nota: Ptolomeo escribió su obra en griego y se llamaba Μαθηματικὴ Σύνταξις (Mathēmatikē Syntaxis) , Composición matemática. En latín se la conocía como Syntaxis mathematica. Luego se le llamó ‘Ἡ Μεγάλε Σύνταξις Hē Megalē Syntaxis , La gran sintaxis, el gran tratado.

    El superlativo del adjetivo griego μεγάλε, megale, grande, es μεγίστη, μέγιστος , megiste, megistos, (el más grande). La palabra Almagesto es la forma arabizada, con el artículo o presentador “al-“ del superlativo  griego μεγίστη: al-majisṭī (المجسطي). Gerardo de Cremona tradujo este libro del árabe al latín en la famosa escuela de Toledo en el año 1175, con lo que obtuvo una gran importancia en el mundo científico europeo. 

    Por lo demás, la división de las horas en 60 minutos y los minutos en sesenta segundos sólo se generalizó en su  uso mucho más tarde, cuando el hombre fue capaz de construir relojes mecánicos que pautasen esa duración, es decir, a partir del siglo XVI, XVII…

    No deja de ser una curiosidad interesante cómo en la necesaria división de los segundos ya no utilizamos el sistema sexagesimal sino el decimal: hablamos de décimas de segundo y centésimas y milésimas de segundo…  Sirva esta coexistencia actual de sistemas de numeración como prueba  de la posible coexistencia también del sistema duodecimal, el decimal y el sexagesimal en la antigua Sumeria.

    Sobre la división del tiempo de los griegos y romanos en horas hablaré en otra ocasión. Es suficiente ahora con conocer que en la mitología griega, Ὣραι (Horai) en un principio eran las diosas que marcaban el paso de las estaciones y fueron evolucionando hasta ser doce, una para cada una de las doce divisiones del día.

  • Digitus impudicus (el dedo impúdico, el dedo obsceno)

    Cada uno de los dedos de la mano tiene su propio nombre: pulgar, índice, corazón o medio, anular y meñique. Al tercero, al corazón o medio, también se le llama “digitus impudicus” “dedo obsceno”. ¿Por qué?

    San Isidoro nos lo explica en su obra las Etimologías, XI, 71:

    El tercero (se llama) impúdico, porque muchas veces se expresa con él la vejación del insulto

    Tertius impudicus, quod plerumque per eum opprobrii insectatio exprimitur.

    La mano con sus dedos es sin duda el instrumento que más “a mano” (valga el juego de palabras) tiene el hombre para ayudarse en algunas funciones:  con los dedos señala y marca, con los dedos cuenta, con los dedos habla (leguaje gestual), con los dedos amenaza e insulta.

    Hay un signo que viene de la antigua Grecia consistente en extender el dedo corazón o medio de la mano manteniendo los restantes apretados,  con lo que se construye una figura que representa al pene entre los testículos. En la Antigüedad era un signo apotropaico y también obsceno.

    Apotropaico porque aleja “el mal de ojo”,  (del griego ἀποτρέπω, apotrépō, "apartar", alejar), de ἀπό (apó, "lejos") y τρέπω (trépō, "girar"), palabra que significa precisamente “alejadora, apartadora”, en este caso de males y calamidades.

    Una figura similar, que representa  lo mismo,  es la higa o figa:  del puño cerrado de la mano sobresale la punta del dedo pulgar entre el corazón y el índice o cruzar los dedos corazón e índice. 

    Nota: fica o higa corresponde a la palabra latina ficus, antiguo fica, que significa higo y también verruga, tumor, excrecencia  en las partes pudendas, generalmente en el ano. También designa figuradamente en el lenguaje popular al sexo femenino, como en la actualidad en español, y como el griego antiguo sukon, higo, sexo femenino o en la   Italia, por ejemplo, fica o figa (higa) es un nombre popular de los genitales femeninos y de ahí el significado apotropaico y obsceno.

    Así  en Roma se cuelga del cuello de los niños  un amuleto representando un falo o miembro viril  o se coloca a la entrada de las casas, con esta función. Véase el artículo en el que ya comenté estas cuestiones:https://www.antiquitatem.com/fascinar-mal-de-ojo-falo-apotropaico  . Ahora no es infrecuente encontrar estas figuras o amuletos como meros elementos de adorno colgando del cuello de algún muchacho o muchacha y en algunos casos también como pervivencia de una superstición milenaria.

    Obsceno porque lo que quiere decir es “que te jodan…” “que te den…”, fuck you» en inglés. . No hace falta ser más explícito, porque su significado es evidente. También su uso, a pesar de su nula elegancia, es muy frecuente.

    Nota:  la etimología de la palabra latina “obscenus” es en realidad desconocida, por más que algunos la relacionen con ob- scaena  y lo expliquen como “lo que no aparece en escena…”; la relación con “caenum”, cieno, lodo, porquería está absolutamente injustificada.

    Por ser un signo obsceno es por lo que se le llama “digitus impudicus”,  dedo obsceno, deshonesto, desvergonzado… Aparece también la expresión “infamis digitus”.

    Nota: “infamis”, compuesto de in- (preverbio negativo) y famis (del verbo   femi en griego,  fari en  latín) significa “lo que no se puede o debe decir”, como “in-fante” significa “el que no habla –todavía-).

    Comentemos las referencias griegas:

    En griego este gesto era conocido con el término  “katapygon” , ( κατάπυγον , de kata – κατά , "hacia abajo "  y  puge – πυγή , " las nalgas "  y con él también se designa al homosexual pasivo que se somete a la penetración anal.

    En la comedia griega el gesto es un insulto. Así en la comedia de Aristófanes Las Nubes (423 a.C.) ll. 650 y ss.  cuando  Sócrates está examinando a su alumno sobre los  metros poéticos , Estrepsiades dice  que él sabe muy bien lo que es un dáctilo y le muestra  el dedo.

    SOCRATES: Dime: de las cosas que no conoces, ¿Cuál quieres ahora aprender primero: las palabras, la medida o el ritmo?

    ESTREPSÍADES: La medida, por supuesto; el otro día un comerciante de harina me estafó dos quénices*

    SOCRATES: No te pregunto eso, sino qué medida te parece más hermosa, la de tres metros (trímetro) o la de cuatro (tetràmetro),**

    ESTREPSIADES: Para mí ninguna mejor que el semisextario.***

    SOCRATES: Sólo dices tontadas, hombre.

    ESTREPSIADES: ¿Qué te apuestas a que el semisextario es la medida de cuatro?

    SOCRATES: ¡Vete a paseo!  ¡Mira que eres bruto y duro de mollera! Pero tal vez puedas aprender con más facilidad algo del ritmo.

    ESTREPSIADES: ¿Y de qué me servirá el ritmo para vivir?

    SOCRATES: Para ser más agradable y simpático y puedas diferenciar el ritmo enoplio del dáctilo.

    ESTREPSIADES: ¿El dáctilo? Por Zeus, ese ya lo conozco.

    SÓCRATES: Pues dilo.

    ESTREPSIADES: Cuando yo era niño era éste (levanta el dedo corazón o medio)****

    SOCRATES: eres un grosero y un imbécil.

    ESTREPSICORIS: Pero si yo no quiero aprender nada de esto…

    *el quénice equivalía a poco más de un litro (1,08)
    ** Sócrates se refiere a la medida de los versos y Estrepsíades a las medidas de capacidad.
    *** equivalente a cuatro quénices
    * *** El gesto de la respuesta es un juego de palabras visual con dos sentidos: la palabra griega dactylos significa  "dedo" y también un pie medida rítmica compuesta por una sílaba larga y dos cortas , como las articulaciones de un dedo (- ‿ ‿ ) y como el pene y los dos testículos.

    Diógenes Laercio en “Vida y opiniones de los filósofos ilustres”, VI.34 dice a propósito de Diógenes el filósofo: 

    En una ocasión en que unos forasteros querían  ver a Demóstenes, extendió el dedo de en medio y dijo:  ‘este es el conductor (demagogo) de los atenienses” 

    Erasmo nos comenta esta anécdota en su adagio 1368:

    Creo que viene a cuento lo que, como dijimos en otro lugar, cuenta Laercio de Diógenes,que a unos extranjeros que querían ver a Demóstenes no se lo señaló con el dedo índice, sino con el dedo medio levantado, indicando por señas que era  poco viril y un tanto afeminado.  Y poco después, en el mismo pasaje, indica que con el levantamiento del dedo medio se expresa algo obsceno, cuando nos dice que son considerados locos  quienes levantan el dedo medio, no así  quienes levantan el índice.

    Huc arbitror pertinere, quod apud Laerium Diogenes, vt alibi diximus, hospitibus quibusdam Demosthenem videre cupientibus non indice digito, sed medio porrecto demonstrauit,  parum virum innuens et effoeminatum. Ac paulo post eodem in loco satis indicat porrectione digiti medii quippiam obscoenum significari, cum ait insanos haberi, qui medium porrigant digitum, qui indicem, non item.

    En  “Epicteto. Disertaciones por Arriano, III,2,12”    se narra la misma anécdota pero referida a un sofista  sin especificar que era Demóstenes:

    ¿No sabes que Diógenes señaló así a un sofista, extendiendo el dedo medio (corazón), y que luego, al enfurecerse el hombre dijo: “Ése es el tal individuo; ya os lo he señalado”. Pero a un hombre no se le señala con el dedo, como a una piedra o a un tozo de madera, sino que cuando alguien muestra las ideas de un hombre, entonces es cuando lo muestra como un hombre.

    La enciclopedia bizantina del siglo X la Suda explica el término Ἐσκιμάλισεν,eskimalisen, como:

    ». [Significa que él / ella / algo] insulta  a otro uniendo el pulgar y el dedo medio y golpeándolo. O significa que le saca el dedo (le hace la peineta); en sentido estricto se refiere a introducir o  insertar el dedo  corazón  en el culo  de un ave . Pero no sólo esto, sino que también cuando alguien quiere humillar a otro, extiende su dedo medio, dejando el resto  juntos, y se lo muestra. Aristófanes en “La Paz, 549” [escribe]: "[…] y cómo se apagó el que hacía la lanza…”

    Luego Erasmo, muchos años después,  recogió en sus Adagia el término y nos dice en  III,iii 87 (2287):

    ΕΣΚΙΜΑΛΙΧΘΑΙ  (eskimalichthai se chre) 2287
    Ἐσκιμαλίχθαι σε χρή. Con este gesto se expresa un insulto y el mayor desprecio. Para los griegos ἐσκιμαλίσαι (eskimalisai) consiste en exponer el dedo medio  cerrando los otros, para insultar , o en expresar desprecio con el chasquido de los dedos. De donde (leemos) en Juvenal,  a lo que  ya nos referimos en otra ocasión,:
    le mandaba a la horca y le mostraba el dedo (la uña) medio.
    La Suda cita este senario de Aristófanes, que se encuentra en La Paz (ἐν Εἰρήνῃ)

    Ὁ δὲ δρεπανουργὸς οὐχ ὁρᾷς ὡς ἤδεται,
    Καὶ τὸν δορυξόον οἷον ἐσκιμάλισεν; 

    Esto es:  ¿Acaso no ves cómo gesticula el fabricante de hoces  y hace el lancero con el dedo (uña) medio? Pero el que quiera saber qué significa propiamente ἐσκιμαλίζειν (eskimalisein), prefiero que lo aprenda en la Suda que de mí. Se ha desviado como elegancia y con sentido proverbial hacia la suerte o laerudición o alguna otra cosa, para expresar rechazo absoluto.

    Ἐσκιμαλίχθαι σε χρή. Hoc gestu contumeliam despectumque supremum
    significabant. Est enim Graecis ἐσκιμαλίσαι medium digitum ostendere con-
    tractis caeteris, ignominiae causa, aut strepitu digitorum significare contemp-
    tum. Vnde et apud Iuuenalem, quod alibi retulimus:
    Mandaret laqueum mediumque ostenderet vnguem.
    Suidas citat ex Aristophane senarium hunc•, extat autem ἐν Εἰρήνῃ:
    Ὁ δὲ δρεπανουργὸς οὐχ ὁρᾷς ὡς ἤδεται,
    Καὶ τὸν δορυξόον• οἷον ἐσκιμάλισεν;  id est
    An non vides, vt gestiat falcis faber
    Medioque monstret vngue lancearium?
    Quid autem proprie significet ἐσκιμαλίζειν, qui scire cupiet, malo e Suida•
    discat quam ex me. Elegantius magisque prouerbialiter ad fortunam, ad
    eruditionem aut aliud quippiam, quod plane contemnitur, detorquebitur.

    La ocasión anterior a la que se refiere Erasmo es el adagio 1367, que es en el que cita el verso que  Juvenal  tiene en Satira 10, 53;  Juvenal dice que  Democrito mandaba a la horca a la fortuna amenazadora y a “tomar por culo” en lenguaje actual.

    le mandaba a la horca y le mostraba el dedo (la uña) medio.

    Mandaret laqueum mediumque ostenderet vnguem

    Mandare laqueum viene a significar “¡que te ahorquen!

    Erasmo también  en el adagio siguiente, 1368, nos explica extensamente qué significa  “médium ostendere digitum:

    Asimismo expresaban el mayor desprecio con el dedo medio levantado.

    Medio item digito porrecto supremum contemptum significabant

    Y en ese mismo adagio cita a Marcial y su Et digitum porrigito médium del libro II y cómo le llama “impudicum”. Cita también a Persio, que le llama “infame”  y se refiere también a la anécdota de Diógenes que hemos narrado anteriormente. Y también al Satiricón. Veamos estas referencias:

    Martial. II, 28, 2.

    Eres peor que eso.

    Ríete mucho, Sextilo, de quien te haya llamado maricón
    y levántale el dedo del medio. Porque tú ni eres un pederasta
    ni un follador ni te gusta la boca caliente de Vetustina. 
    Nada de esto eres, Sextilo, lo aseguro.
    ¿Qué eres pues? No lo sé, pero tú sabes que quedan dos cosas.*

    Nota: * parece insinuar que se refiere a la felación y al cunnilingus.

    Rideto multum qui te, Sextille, cinaedum
    Dixerit et digitum porrigito medium.
    Sed nec paedico es nec tu, Sextille, fututor,
    Calda Vetustinae nec tibi bucca placet.
    Ex istis nihil es, fateor, Sextille: quid ergo es?
    Nescio, sed tu scis res superesse duas.


    Martial. VI, 70, 5.

    Vivimos muy poco

    Marciano, Cota ha vivido ya sesenta años,  creo que incluso sesenta y dos, y no recuerda que ni un solo día haya experimentado el fastidio de un lecho caliente *. Enseña el dedo, pero el obsceno, a Alconte y a Dasio y a Símaco**.

    Pero contemos bien nuestros años  y descuéntese de la vida buena todo cuanto se llevaron las infectas fiebres o una grave enfermedad o los malos dolores: somos niños  y parecemos ancianos. Quien piensa, Marciano, que la vida de Néstor o de Príamo fue larga, se engaña y se equivoca en gran manera. La vida no es solamente vivir, sino estar bien de salud.

    Notas: * por la fiebre
               *** Tres famosos médicos de los que se ríe Cota

    Sexagesima, Marciane, messis
    Acta est et, puto, iam secunda Cottae,
    Nec se taedia lectuli calentis
    Expertum meminit die vel uno.
    Ostendit digitum, sed inpudicum,
    Alconti Dasioque Symmachoque.
    At nostri bene computentur anni
    Et quantum tetricae tulere febres
    Aut languor gravis aut mali dolores,
    A vita meliore separentur:
    Infantes sumus, et senes videmur.
    Aetatem Priamique Nestorisque
    Longam qui putat esse, Marciane,
    Multum decipiturque falliturque.
    Non est vivere, sed valere vita est.

    Y Persio en sus Sátiras: 2, 33.

    Hé aquí que la abuela o una tía materna temerosa de los dioses, saca de su cuna a un niño y lo primero purifica su frente y sus labios húmedos con el dedo infame y con saliva lustral,  experta ella en evitar el mal de ojo.

     

    Ecce avia aut metuens divum matertera cunis
    Exemit puerum, frontemque atque uda labella
    Infami digito et lustralibus ante salivis
    Expiat, urentis oculos inhibere perita;

    Suetonio,  hablando del interés de Augusto en poner disciplina en los espectáculo públicos, nos dice acerca de los actores de teatro,  en Vida de Augusto, 45, 4

    Hasta tal punto reprimió el desorden de los actores, que habiéndose enterado de que el  actor de obras romanas Estefanión  se  hacía  servir por una matrona con la cabeza rapada como un niño,  después de azotado a palos en tres teatros lo desterró; al actor de pantomimas Hilas, por una queja del pretor, lo azotó con el látigo  en el atrio de su propia casa estando todo el mundo; y echó de la ciudad y de Italia a Pilades, porque a un espectador que le silbaba le señaló con el dedo y lo puso en evidencia.

    nam histrionum licentiam adeo compescuit, ut Stephanionem togatarium, cui in puerilem habitum circumtonsam matronam ministrasse compererat, per trina theatra uirgis caesum relegauerit, Hylan pantomimum querente praetore in atrio domus suae nemine excluso flagellis uerberarit et Pyladen urbe atque Italia summouerit, quod spectatorem, a quo xibilabatur, demonstrasset digito conspicuumque fecisset.

    Y sin duda a este signo se refiere Suetonio a propósito de Calígula, cuando dice a propósito de uno de los ofendidos que más tarde lo mataron, en Vida de Calígula, 56, 2

    Como le gustaban mucho los juegos Palatinos, decidieron agredirle a mediodía cuando salía del espectáculo. Pidió para sí mismo el papel principal Casio Querea, tribuno de una cohorte pretoriana, a quien Cayo acostumbraba a zaherir siendo ya viejo  con todo tipo de ultrajes como indolente  y afeminado y a darle como santo y seña cuando se lo pedía “Príapo”  o “Venus”;  o una vez cuando le daba las  gracias por algún motivo le tendió la mano para que se la besase presentándola y moviéndola de  forma obscena.

    Cum placuisset Palatinis ludis spectaculo egressum meridie adgredi, primas sibi partes Cassius Chaerea tribunus cohortis praetoriae depoposcit, quem Gaius seniorem iam et mollem et effeminatum denotare omni probro consuerat et modo signum petenti 'Priapum' aut 'Venerem' dare, modo ex aliqua causa agenti gratias osculandam manum offerre formatam commotamque in obscaenum modum.

    Petronio, Satiricón, 131, 4:

    Ella (la vieja) sacó de su seno una cinta tejida con hilos de varios colores y me ató el cuello. Luego con su dedo medio cogió polvo mezclado con saliva y me marcó la frente aunque yo me resistía…
    …acabado este conjuro me mandó escupir tres veces y tres…

    Illa de sinu licium prolulit varii coloris filis intortum, cervicemque vinxit meam. Mox turbatum sputo pulverem medio sustulit digito, frontemque repugnantis signavit. <. . .>  Hoc peracto carmine ter me iussit expuere terque

    Nota:  alguien afirmó en alguna ocasión que Tácito narraba en algún sitio cómo los Germanos hacían tal gesto a las legiones romanas;  parece que lo dijo Thomas Conley,  professor emeritus  de la University of Illinois,  que escribió sobre la retórica de los insultos. Pero en ningún pasaje de Tácito, al menos que  yo conozca, figura tal hecho;  resulta, pues, una de tantas citas falsas que individuos desaprensivos introducen en sus escritos sin contrastar la fuente, mejor, sin el más mínimo rigor. ¿qué ayudan estas alegrías disparatadas a la comprensión de la Historia?

    Así pues está suficientemente atestiguada la ecuación antigua “dedo del medio = falo, pene” y los dedos a cada lado son los testículos; el significado de exhibir o presentar ese dedo a alguien es evidentemente un insulto.

    El insulto es conocido para la gran mayoría de los estadounidenses como “giving the finger”, dar el dedo,  o “flipping the bird” “estirar el pajarito”.

    El famoso antropólogo Desmond Morris,  autor, entre otras,  de la famosa obra “El mono desnudo” dijo:

    "El dedo medio es el pene y los dedos doblados a cada lado son los testículos. Al hacerlo, usted está ofreciendo a alguien un gesto fálico. Está diciendo," esto es un falo" que usted está ofreciendo a la gente, lo que es una demostración visual  muy primitiva ". ( Daniel Nasaw; BBC News Magazine, Washington, 6 February 2012)

    Resulta llamativo cómo este gesto que viene desde las antiguas Grecia y Roma ha llegado a nuestro tiempo y se ha extendido de manera generalizada como signo de insulto, de falta de respeto, de gesto obsceno entre numerosos grupos sociales.  Probablemente es el gesto de insulto más antiguo y más extendido en todo el mundo. En cambio ha perdido su valor apotropaico o alejador de maleficios o del mal de ojo.

    Está en todas partes y en todo momento: lo han utilizado políticos, cantantes, artistas, deportistas; ha penetrado por completo en la sociedad actual; es sin duda la reacción preferida de  violentos conductores automovilísticos, etc.  Y sin embargo el gesto es de auténtico mal gusto y maleducado hoy como lo fue ayer.

    Como resumen de esta obscena generalización reproduciré , por ejemplo, una chocante fotografía de la famosa Lady  Di realizando este gesto. La fotografía es falsa, es un montaje y por tanto no deja de ser un fraude,  pero ello acrecienta la importancia de la extensión   y generalización del gesto en nuestra sociedad que produce tales composiciones: la fotografía forma parte de una exposición en el Museo Pompidou de Metz titulada “Paparazzi”, es obra del “paparazzo” Alison Jackson, que la titula “Diana: finger-up”.  Y de ella se hacía eco el periódico (seguramente otros muchos también) El País del día 25 de febrero de 2014.
     

                    

    O esta fotografía publicada en el diario El Mundo, del día 9 de marzo de 2014 para ilustrar el artículo: Una especie violenta por naturaleza. / Científicos españoles defienden en un ensayo que la agresividad humana como una tendencia biológica que no se puede erradicar.

                                             

    O esta otra de una muchacha perteneciente un conocido grupo feminista aparecida también en el diario El Mundo, 29, marzo, 2014.

                                               

    O esta de un famoso futbolista:

                                      

    O estas de conocidos políticos españoles:

     

    Podríamos reproducir miles de fotografías con este motivo en las situaciones más curiosas, pero para muestra valen estos botones.

  • Una guía de campaña electoral de 2000 años de antigüedad

    Estamos inmersos en una de las diversas campañas electorales que deciden asuntos que marcan nuestra vida. En este caso se trata de elecciones al Parlamento Europeo. También en el mundo antiguo había elecciones a determinados cargos públicos y aunque las diferencias con el momento actual eran muchas,también son numerosas las semejanzas, hasta el punto de que habrá quien se quede realmente sorprendido.

    En la Roma republicana había toda una carrera política que llamaban “cursus honorum”. Para acceder al cargo más elevado, el de cónsul (equivalente a presidente de la república), había que haber pasado previamente por los de edil (concejal), cuestor (responsable de hacienda), pretor (responsable de justicia) y finalmente cónsul. Entre el desempeño de una y otra magistratura había tiempos intermedios, porque se requería determinada edad mínima para cada cargo. Cada una de estas magistraturas se elegía  en la asamblea (había varias) correspondiente. Sólo votaban los ciudadanos romanos. En otra ocasión trataré estos asuntos con más extensión. La duración de los cargos era anual.

    Pues bien, no había partidos políticos como los actuales, pero sí grupos o clases sociales con sus intereses y grupos familiares muy poderosos. Ni había tampoco un período concreto de campaña electoral; el candidato hacía visible su interés y capacidades en su vida ordinaria  a lo largo de todo el año. La propaganda electoral, basada fundamentalmente en el contacto directo con los ciudadanos, también utilizaba carteles electorales que  influyesen en la decisión de los electores. Es este sin duda un asunto sorprendente para el ciudadano moderno poco informado del mundo antiguo. De todo ello he hablado ya en un reciente artículo. Véase https://www.antiquitatem.com/pompeya-grafiti-electorales-edil-iivir

    Voy a presentar ahora un documento realmente excepcional, de absoluta actualidad, válido incluso para los candidatos y partidos políticos de la actualidad, y que una vez más justifica el eslogan de este blog “nihil novum sub sole”. Me refiero a una verdadera guía de campaña electoral, el “Commentariolum petitionis” , que podríamos traducir como “Notas a una candidatura” u “Observaciones a propósito de tu candidatura” o "Manual del candidato".

    Es un opúsculo en forma de carta que Quinto Cicerón envía a su hermano Marco Tulio Cicerón, el famoso orador,  con ocasión de su candidatura al consulado del año 64 en competencia con L. Sergio Catilina y C. Antonio.

    Las magistraturas importantes como el consulado y la pertenencia al Senado estaban en manos de las familias tradicionales poderosas. A los individuos que no siendo de esa clase pretenden acceder al Senado se les llama “homo novus”,”hombre nuevo” en política y este es el caso de Cicerón, para quien la campaña no será fácil.

    Se ha dudado y se sigue dudando de la autoría del hermano de Cicerón. No es ésta la ocasión de tratar sobre los argumentos a favor o en contra. Sea de la época de Cicerón o unos cuantos años posterior, como defienden algunos, lo realmente interesante y sorprendente es el contenido de una “guía de campaña electoral” que, en cualquier caso, tiene 2.000 años y que demuestra cuán semejantes somos a nuestros abuelos, los romanos.

    Voy a extractar algunas de las ideas esenciales de la obrita, pero ofreceré el texto íntegro en español y en latín, aconsejando al amable lector que haga el pequeño esfuerzo de leer una docena escasa de páginas que no dejarán de sorprenderle.

    Observaciones y consejos de un hemano:

    No te fíes de tu sola inteligencia; preparar la campaña  te será muy útil

    Tómatelo muy en serio y piensa quién eres tú, qué quieres y en que ciudad eres candidato.

    Sírvete sobre todo de los amigos y conocidos que tengas. Si algo te deben,indícales que este es el momento de que te devuelvan el favor.

    Gánate el favor de todos, empezando por los más influyentes. Que todos piensen que siempre has pensado como ellos.

    Atraete a los jóvenes, porque eso te da prestigio

    Resalta los aspectos negativos de la personalidad e historia de tus adversarios: esfuérzate y trabaja, y les ganarás.

    Tienes que aparecer como digno del cargo al que aspiras. Y piensa que muchos van a envidiarte y otros no te querrán nada bien. Por eso debes utilizar toda tu inteligencia y esfuerzo, pero convence a todos de que eres su mejor opción y de que incluso no quieres mal ni a tus mismos adversarios.

    Es esencial el apoyo de los amigos y piensa que a la hora de las elecciones el grupo de amigos es mucho más amplio que el de la vida normal; cualquiera que esté dispuesto a votarte es tu amigo. En campaña tendrás la oportunidad de hacer muchos nuevos amigos.

    Piensa que las personas votan en función del beneficio que obtienen, de la esperanza que generas en ellos y de la simpatía con la que te ven, y que se mueven incluso por pequeños favores y detalles.

    Hazles ver a todos que valoras mucho su apoyo, que los tienes en alta estima y que siempre podrán contar contigo.

    Dirígete y conoce a todo el mundo por su nombre para que vean en ti a un amigo.

    Aparece siempre en público con la compañía de muchos amigos, de gente de toda condición y edad. Nunca aparezcas solo. Dáles a entender a todos que eres consciente de su ayuda y estás dispuesto a devolver el apoyo.

    Pero debes estar también atento a tus enemigos, a los falsos, a los envidiosos.

    Utiliza sin pudor el halago, que si en la vida normal es inadecuado, en política es necesario.

    Dirígete a todo el mundo, que nadie te niegue el apoyo porque no se lo hayas pedido.

    No niegues nada por completo a nadie. La gente prefiere una mentira piadosa a una negativa rotunda.

    No tengas pudor en prometer muchas cosas; luego no te las reclaman. Además las prometes para el futuro y nunca se sabe lo que puede pasar. La gente siempre entenderá que no lo haces porque las circunstancias no te lo permiten, pero que querrías cumplir tus promesas si te fuera posible.

    Procura que en tu campaña todo sea pompa, brillo, prestigio, grandeza.

    Que todo el mundo piense que tú eres la mejor solución para la república y quien mejor defenderá sus intereses.

    Tienes también que saber sobrevivir en Roma, en donde tendrás que soportar la arrogancia, la malevolencia, la grosería, la soberbia, el odio y las molestias de muchos. Tendrás también que saber adaptarte a tanta variedad de situaciones, opiniones e intereses.

    Que tus adversarios comprendan que vas a luchar con todas tus fuerzas para conseguir tu objetivo y que vas a estar vigilante para evitar la corrupción y compra de votos y que por tanto deben tener cuidado contigo.

    Texto íntegro:

    Quinto desea salud a su hermano Marco.
    1. Aunque tú dispones en abundancia de todas esas cosas que los hombres pueden conseguir con su inteligencia o con su práctica, sin embargo he considerado propio de nuestro cariño ponerte por escrito las ideas que me venían a la cabeza día y noche cuando pensaba en tu candidatura, no porque vayas a aprender algo nuevo de ellas, sino para que esas cosas que parecen dispersas e indefinidas, las ordenes y organices desde un único punto de vista. Pues aunque la naturaleza propia tiene una gran fuerza, sin embargo creo que la simulación (
    el entrenamiento) puede vencer a la naturaleza en  asuntos de pocos meses.  Reflexiona en  qué ciudad es ésta, a qué eres candidato y qué tipo de hombre eres tú.

    2. Prácticamente todos los días, cuando bajes al foro tienes que pensar: “soy nuevo en política, busco el consulado y se trata de Roma”. La condición de que seas un nombre nuevo (un advenedizo) la superarás sobre todo por la fama de buen orador, pues siempre esto ha proporcionado mucho prestigio; no puede ser considerado indigno del consulado quien es considerado digno abogado de los consulares. Por todo ello, puesto que partes desde esta posición de reconocimiento y todo lo que eres lo eres por esto, estate preparado para intervenir como si en cada uno de los asuntos el veredicto dependiese sólo de tu propio ingenio.

    3. Procura tener preparada y dispuesta la ayuda  de esta capacidad tuya, que yo se que tienes oculta, -y recuerda a menudo lo que Demetrio escribió sobre el esfuerzo y ejercicios de Demóstenes- , luego que se vean bien  tus muchos amigos y sus familias de origen. Pues tienes contigo lo que no muchos hombres nuevos tuvieron: a todos los publicanos (financieros), a casi todo el Orden Ecuestre (segundo grupo social en importancia), a muchos municipios relacionados contigo, a muchas personas defendidas por ti de cualquier clase social, algunas asociaciones, además a muchos jóvenes atraídos por la afición a la oratoria, y a los numerosos y asiduos amigos de todos los días.

    4.Procura conseguir también esto: que advirtiéndolo, pidiéndolo y actuando con todo sentido común,  entiendan quienes te son deudores y quieran devolverte el favor, que no tendrán otra oportunidad mejor de conseguir tu agradecimiento. Parece que también esto puede ayudar mucho a un hombre nuevo: el aprecio de los hombres nobles y sobre todo el de los consulares. Ayuda mucho, ya que quieres llegar a la categoría y número de ellos, que seas considerado por ellos mismos digno de esa categoría y de ese número.

    5. A estos se lo tienes que pedir atentamente y acudir a ellos y convencerlos de que nosotros siempre hemos estado de acuerdo con los optimates (los nobles) y de ninguna forma hemos sido partidarios de los populares; si ha parecido que en alguna ocasión hablábamos algo como los populares, lo hemos hecho con este sólo objetivo: para unir a Pompeyo a nuestra causa, para tenerlo como amigo en nuestra candidatura o al menos como no adversario a él, que es muy poderoso.

    6. Además trabaja para conseguir a los jóvenes nobles o al menos para retener a los que ya tienes entusiasmados contigo; te aportarán mucho prestigio. Tienes muchísimos;  procura ahora que sepan cuanto de bueno crees que hay en ellos. También te aprovechará mucho que consigas que aquellos que no son tus enemigos, te sean partidarios.

    7. Y ayuda también mucho a tu condición de nuevo candidato el que lo intentan contigo unos nobles, de tal manera que no hay nadie que se atreva a decir que les es más útil que  a ellos les ayude su nobleza que a ti tus méritos. Pues, ¿quién hay que piense que les conviene que busquen el consulado P. Galba y L. Cassio, aunque nacidos de noble cuna? Ya ves, pues, que hombres de familias extraordinariamente nobles, no te igualan a ti porque no tienen nervio.

    8. Pero dirás, “Catilina y Antonio son difíciles”.  Al contrario, cualquier persona diligente, trabajadora, inocente, estimada entre aquellos que juzgan los asuntos,  desearía tener como competidores a estos dos asesinos desde su niñez, a estos dos mujeriegos, a estos dos indigentes. Hemos visto embargados los bienes de uno de ellos, hemos oído luego la voz del que juraba que no podía enfrentarse en Roma en un juicio justo a un hombres griego; ya sabemos que fue expulsado del senado pero por la decisión irreprochable de los censores; lo tuvimos como competidor en la pretura con sus amigos Sabidio y Pantera, y cuando ya no tenía otros a los que poner en la mesa (del recuento de votos?, de la venta de esclavos?), y sin embargo por ello una vez magistrado compró una amiga en la subasta de esclavos, que tenía a la vista en su casa. Ahora en la candidatura al consulado, ha preferido reunir a todos los taberneros con escandalosa misión  que presentarse y hacer la petición al pueblo romano.

    9.Y por los buenos dioses, ¿el otro de qué esplendor puede alardear? En primer lugar de la misma nobleza que el otro (Catilina). ¿Tal vez mayor? No, pero sí en valor. ¿Por qué? Porque teme hasta a su propia sombra, y éste ni siquiera a las leyes, nacido en la indigencia de su padre, criado en los vicios de su hermana, afianzado en el asesinato de ciudadanos, cuya primera actividad en los asuntos públicos fue matar caballeros romanos, –Sila lo puso a solo él al frente de aquellos Galos, que recordamos, que segaban entonces la cabeza de los Titinios y Nanios y Tanusios—entre los que mató con sus propias manos a aquel famoso y extraordinario hombre, Q. Cecilio, esposo de su hermana, caballero romano, de ningún partido, persona tranquila siempre, no sólo por su forma de ser sino también por su edad.

    10. Qué más? ¿Diré que busca contigo el consulado quien azotó con sarmientos a la vista del pueblo romano por toda la ciudad a aquel hombre muy querido del pueblo Romano, a M. Mario, y lo llevó al cadalso, en donde lo torturó con todo tipo de tormentos, y donde estando todavía vivo le cortó el cuello con la espada en su mano derecha, mientras le agarraba del cabello de la coronilla con su izquierda, y luego levantó la cabeza con su mano, chorreando ríos de sangre entre sus dedos? ¿No es éste  el que luego ha vivido entre histriones y gladiadores, de tal forma que en unos tenía colaboradores de sus vicios y en otros de sus crímenes? ¿No es éste  el que no hay lugar tan santo y sagrado al que se haya acercado, en el que aun no habiendo culpa de otros, sin embargo no quede sospecha de deshonor por su iniquidad? ¿no es  este  el que se compró como amigos a los Curios y Anios de la Curia, a los Sapalas y Carvilios en las salas de subastas, a los Pompilios y Vetios en el orden ecuestre? ¿Y el que tiene tanta audacia, tanta maldad y tanta habilidad y eficacia en la pasión, que corrompió a los hijos todavía con la toga praetexta casi en brazos de sus padres? ¿Y qué te voy a decir de lo de Africa, y de lo que dicen los testigos?  Todo esto es conocido y tú debes leerlo muchas veces; pero sin embargo creo que no debe pasarse por alto en primer lugar que de aquel juicio salió tan pobre como ciertamente lo fueron algunos jueces suyos antes de aquel juicio y luego tan odiado que todos los días se exigía otro juicio contra él.  Se encuentra en tal situación que se le teme más, aunque se esté quieto, de lo que se le desprecia cuando está revolviendo las cosas.

    11.Se te ofrece una posibilidad de elección bastante mejor que la  que hace poco tuvo Cayo Celio. Él competía con dos hombres tan nobles que en ellos cualquier cosa valía más que la misma nobleza:  enorme inteligencia, enorme pudor, muchísimos hechos buenos, mucho sentido y mucho esfuerzo en la candidatura. Y sin embargo Celio ganó a uno de ellos, aunque era muy inferior en linaje y superior prácticamente en nada.

    12. Por todo esto, si haces lo que tu forma de ser y tu dedicación, que siempre has aplicado, te han concedido, lo que la oportunidad del momento pide, lo que puedes y lo que debes, no te será difícil la confrontación con estos competidores que de ninguna manera son tan extraordinarios por su estirpe como nobles por sus vicios; ¿qué ciudadanos puede encontrarse tan desalmado que quiera sacar en una elección dos puñales contra la República?

    13. Una vez  que he hablado de los apoyos de tu condición de hombre nuevo que tienes o podrías tener,  parece conveniente que ahora hable sobre la dimensión  de tu candidatura: pides el consulado y no hay nadie que piense que no eres digno de este cargo, pero sí hay muchos que te tienen envidia. Tú, un hombre  de la clase ecuestre aspiras al más alto puesto de la ciudad  y de tal forma alto que ese cargo aporta a un hombre valiente, buen orador, inocente, mucho más prestigio que a otros. No pienses que aquellos que ya han desempeñado este cargo no ven  el honor que tú tendrás una vez que alcances lo mismo; pero  aquellos que nacidos en familias de consulares no han conseguido el puesto de sus antepasados, me sospecho que te envidiarán, excepto los que te quieran de verdad;  también considero que hombres nuevos de rango pretorio, excepto los que te estén ligados por algún favor tuyo, no querrán ser superados por ti en honor.

    14. Ya se ciertamente  que te  vienen a la mente los muchos  envidiosos que hay entre el pueblo, y los muchos  distanciados de los hombres nuevos en política según es costumbre de estos años. También es lógico que muchos estén enfadados contigo por las causas judiciales que tú llevaste.  Y considera también esto: si  porque te entregaste con tanto celo a acrecentar la gloria de Cneo Pompeyo,  crees que algunos son tus amigos por esa causa.

    15. Por todo ello, puesto que aspiras al más alto puesto de la ciudad y ves que hay también quien desea oponerse, es necesario que emplees toda tu inteligencia y atención y trabajo y esfuerzo.

    16. La candidatura de las magistraturas consiste en la atención a dos cuestiones: la primera de ellas se ha de basar en el apoyo de los amigos y la segunda en la voluntad del pueblo. Conviene que el apoyo de los amigos surja  de los favores y de las obligaciones satisfechas y de la larga relación y de la confianza y de la propia alegría natural; pero este nombre de amigos es más amplio  en el asunto de la candidatura que en el resto de la vida; debes considerar entre tus amigos a cualquiera que manifieste alguna inclinación hacia ti, que acuda a ti, que visite tu casa con frecuencia; y sobre todo es útil que seas amable y atento  con aquellos que son amigos por una razón más fuerte como la familia, el parentesco, la amistad o cualquier otra relación.

    17. Después has de procurar sobre todo que cualquier persona próxima, sobre todo los de tu casa, te quieran y deseen que tu seas el más importante, y luego también los de tu tribu, y tus vecinos y tus clientes  y luego tus libertos y finalmente también tus esclavos; pues toda opinión  que sale de los miembros de tu casa llega a ser fama  pública.

    18. Luego has de hacer  amigos de todo tipo: para la buena imagen  a hombres ilustres por su honor y fama, que aunque no sirven para la acción electoral, sin embargo aportan dignidad al candidato; para conseguir el apoyo del derecho, a los magistrados, y de ellos sobre todo los cónsules, luego los tribunos de la plebe; y para obtener el voto de las centurias a hombres de gran influencia. Obtén y confirma otra vez con toda atención a aquellos que o tienen o esperan obtener de ti el voto de una tribu o de una centuria o algún otro favor; pues durante estos años los hombres que desearon un cargo trabajaron enérgicamente con toda su voluntad y esfuerzo para poder conseguir de sus compañeros de tribu aquello que buscaban; tú trabájate a estos hombres, con todos los medios que puedas, para que de buen ánimo y con todas sus ganas se conviertan en tus partidarios.

    19. Ahora bien, si los hombres fuesen suficientemente agradecidos, todas estas cosas las deberías tener ya preparadas, como confío que las tengas; pues en estos dos años te has ganado a cuatro hermandades de hombres muy influyentes para tu candidatura, la de M. Fundanio, Q.Galo, C.Cornelio y C. Orquivio; conozco, porque intervine en ello, lo que de ti recibieron y a lo que se comprometieron sus compañeros cuando te encargaron a ti la defensa de sus intereses. Por ello debes actuar de la siguiente manera: exígeles en este momento lo que te deben, advirtiéndoles muchas veces, pidiéndolo, asegurándoles y procurando que entiendan que no tendrán ninguna otra ocasión para devolverte el agradecimiento; de este modo estos hombres serán animados a servir a tus deseos tanto por la esperanza de tus nuevos servicios como por los favores ya recibidos.

    20. Y, puesto que tu candidatura está muy fortalecida por este tipo de amistades, lo que conseguiste por completo, por la defensa de sus asuntos judiciales, haz que claramente todos aquellos a los que tienes atados a ti, tengan bien definida y concreta su obligación, y puesto que a ninguno de ellos le has pedido nada en ninguna ocasión, preocúpate de que entiendan que has guardado para este momento todo aquello de lo que crees que ellos te son deudores.

    21 Pero puesto que los hombres son empujados a la  benevolencia y a la acción de votar sobre todo por tres cosas, por el beneficio, por la esperanza y por la unión de la buena opinión con el aprecio (por simpatía), hay que prestar atención al modo como has de servirte de cada uno de estos tipos. Los hombres son empujados con pequeñísimos favores a considerar que hay motivo suficientes para el apoyo de una candidatura, así que con más razón aquellos, para quienes fuiste su salvación, y estos son muchos, no dejarán de entender que, si no te corresponden suficientemente en este momento importante para ti, nunca ya serán reconocidos por nadie. Y aunque esto es así, sin embargo se lo has de pedir de nuevo y también has de inducirlos a pensar que, aunque ahora todavía nos están obligados, también nosotros  podemos estarles obligados a ellos en lo sucesivo.

    22. En cuanto a los que son retenidos por la esperanza, tipo de hombres que es también mucho más trabajador y cumplidor, actúa para que a estos les parezca que tu ayuda está siempre dispuesta y preparada, y que comprendan que tú siempre estás como diligente observador  de sus servicios, y que quede claro que tú ves y anotas completamente lo que de cada uno procede.

    23 El tercer tipo de apoyos es el voluntario, por lo que convendrá que lo asegures siendo agradecido con ellos, adaptando tus palabras a sus motivos, por los que cada uno parecerá que es partidario tuyo, mostrando pues igual consideración para con ellos, añadiendo la amistad a la esperanza de familiaridad y frecuente relación.  Y  en todos estos tipos de apoyos juzga y sopesa cuánto puede aportar cada uno para que sepas también en qué medida has de ayudarles tú y también cuando puedes esperar y pedir a cada cual.

    24 Hay, pues, algunos hombres entre sus vecinos y en sus municipios muy influyentes; son hombres que están dispuestos y tienen recursos, que aunque antes no hayan aplicado esa influencia, sin embargo en su momento pueden fácilmente trabajar por la causa de aquel al que le deben un favor o les cae simpático; a este tipo de hombres les has de atender de tal manera que ellos mismos comprendan que tú ves lo que esperas de cada uno de ellos, que valoras lo que recibes, y que recordaras lo que recibas; hay sin embargo algunos que no pueden nada o incluso son odiosos para sus compañeros de tribu y que no tienen ni energía ni capacidad para esforzarse de repente: debes ver cómo reconocerlos no sea que poniendo en alguno mucha  esperanza, recibas poca ayuda.

    25.Y aunque conviene estar confiado protegido por las amistades ya existentes  y consolidadas, sin  embargo en la propia campaña se consiguen muchas y útiles amistades;  pues entre muchas molestias  la candidatura también tiene esta ventaja:  que puedes honestamente, lo que no es posible en la restante vida normal, unir a tu amistad a cualquiera que quieras, y si les permitieras  en otro momento a estos que se relacionaran contigo, parecerías obrar sin sentido común, y en cambio si no actúas así en tu candidatura con muchos y con todo interés, parecerá que no eres un verdadero candidato.

    26 Yo te aseguro esto: que no habrá nadie, si no es que por alguna necesidad se hubiera unido a alguno de tus competidores, del que no puedas conseguir con toda facilidad,  si es que lo intentas, que te preste su apoyo para  que le quieras y  seas su deudor, una vez que entienda  que tú lo valoras  mucho,  que actúas con sinceridad,  que él se  ha situado bien, y que por ello surgirá una  amistad no  breve y reducida a la campaña sino firme y perpetua.

    27. No habrá nadie, créeme, si tiene algún sentido común, que deje pasar esta oportunidad que se le ofrece para conseguir tu amistad, sobre todo cuando la casualidad te añade esto, que aquellos que compiten contigo, cuya amistad o debe ser despreciada o de la que hay que huir, no sólo no pueden conseguir sino ni siquiera intentar esto que yo te aconsejo.

    28. Pues, ¿cómo va a comenzar Antonio a añadir e invitar a su amistad a hombres a los que ni puede llamar por su nombre? A mí ciertamente me parece que nada hay más tonto que pensar que alguien, a quien no conoces, es devoto tuyo. Conviene que haya algún motivo importante de gloria y honor y grandeza en las acciones en aquel a quien hombres desconocidos, sin que nadie se lo pida, le ofrecen un cargo público. Ciertamente no puede ocurrir sin una grave culpa de negligencia que un don nadie, un hombre inútil, sin oficio, sin inteligencia alguna, con mala fama, sin ningún amigo, vaya por delante de un hombre que goza del aprecio de muchos y protegido por la buena opinión de todos.

    29. Por eso, procura tener  seguras a todas las centurias con muchas y variadas amistades. En primer lugar, y esto salta a la vista, dedícate a los senadores y caballeros romanos, y a los hombres activos e influyentes de los restantes órdenes sociales. Por el foro se mueven muchos hombres de negocios urbanos, muchos libertos influyentes y personas activas. A estos los podrás hacer partidarios tuyos a través de amigos comunes: trabájalos con suma atención, búscalos, queda con ellos, muéstrales que te sientes agradecido por su gran favor.

    30. Luego presta atención a toda la ciudad: a todas las asociaciones, a todas las aldeas vecinas, si consigues unir a las personas principales de ellas a tu amistad, fácilmente conseguirás a través de ellos a la restante multitud. Luego consigue tener a Italia entera en tu corazón y en tu cabeza descrita y comprendida tribu a tribu, de tal forma que no admitas que haya un solo lugar en Italia en el que no tengas todo el apoyo que te sea necesario.

    31 busca, investiga en todas las regiones a estos hombres, conócelos, búscalos, dales confianza, procura que sean tus votantes en todos sus barrios y que sean como candidatos de tu causa. Te querrán como a un amigo si ven que tú buscas su amistad;  conseguirás que  que lo entiendan así si utilizas el discurso que se adapte a ese fin. Tanto los hombres del municipio como los del campo pensarán que gozan de tu amistad si te son conocidos por su nombre; si por otra parte consideran que consiguen algún beneficio para ellos, no desaprovecharán la ocasión de merecerlo. Tus restantes competidores a estos ni siquiera los conocen: tu los conoces y los tratas con toda facilidad y sin esto no puede darse la amistad.

    32. Y sin embargo esto no es suficiente, aunque es importante, si no acompaña luego la esperanza de alguna utilidad y de la amistas y tu pareces ser no sólo un buen conocedor de los nombres sino también un buen amigo. Así sólo deberás estar absolutamente esperanzado cuando en las centurias tengas como seguidores tuyos por su propia ambición a todos estos que son muy influentes entre sus compañeros de tribu y  consigas que sean también seguidores  los restantes que en parte de sus tribus tienen alguna influencia por razón de su municipio o vecindad o asociación.

    33. Así pues me parece que con un poco de atención puedes hacerte fácilmente con las centurias de los caballeros. Primero conoce a los caballeros,  pues son pocos; luego solicítalos, pues la edad de los jóvenes es mucho más favorable a la amistad; además porque ya tienes contigo a los mejores de la juventud y a los más amantes de la cultura y también porque la clase ecuestre es la tuya, seguirán ellos la autoridad de su clase si tu aplicas tal cariño que no solo  tienes seguras a esas centurias por la decisión de su clase sino también por las amistades de cada uno de sus miembros, pues los apoyos de los jóvenes son maravillosamente importantes y prestigiosos cuando se trata de votar, de ir a algún sitio, de enviar un mensaje, de servir de acompañamiento.

    34. Y ya que he hecho mención al acompañamiento, también has de tener cuidado con esto: que todos los días debes ir acompañado por gente de todo tipo, condición social y edad; pues de la mucha compañía se puede inferir cuánta fuerza y poder tendrás en la elección (en el Campo de Marte en donde se hacía la elección).De estos acompañantes hay tres clases: una los que vienen a casa a saludarte, otra los que te acompañar fuera de casa y otra los que forman tu cortejo.

    35. Respecto de los que vienen a saludarte, que son los más frecuentes y que según la costumbre ahora establecida, vienen muchos, has de obrar de tal manera que parezca que su pequeña obligación es para ti motivo de gran agradecimiento;  a los que vienen a tu casa, muéstrales que tú te das cuenta de ello; díselo a sus amigos, para que se lo cuenten a ellos y díselo también muchas veces a ellos mismos. Así los hombres muchas  veces, cuando se encuentran con muchos candidatos pero ven que sólo es uno el que presta sobre todo atención a estas obligaciones, se entregan a él, abandonan a los otros y poco a poco pasan de electores comunes a exclusivos, de dudosos a firmes votantes. Y ten también sumo cuidado en esto: si has oído o te has dado cuenta que alguien que te prometió su apoyo está fingiendo o quiere fingir, disimula que lo has oído o lo sabes;  si alguien se te quiere disculpar porque piensa que tú sospechas de él, asegúrale que nunca has dudado de su intención ni él debe dudarlo; pues aquel que piensa que no se comporta suficientemente bien, de ningún modo puede ser  amigo.  Pero conviene que conozcas bien qué disposición de espíritu tiene cada uno para que puedas determinar cuánto puedes confiar en él.

    36. Manifiesta y muestra que para ti es más de agradecer el detalle de los que te acompañan. porque es mayor que el de los que acuden a saludarte; y en la medida que puedas, baja (al foro) siempre a la misma hora; un frecuente acompañamiento diario a la hora de salir a la calle genera una buena opinión y un gran prestigio.

    37. El tercer apoyo de este tipo es la constante abundancia de acompañantes: en ese grupo procura que entiendan los que lo hacen voluntariamente que tú les estarás para siempre obligado por su favor; respecto de los que por su parte te son deudores, exígeles abiertamente su deuda, que los que por su edad o por su disponibilidad puedan, que te acompañen siempre, y los que no puedan acompañarte, que les sustituyan sus parientes en esta obligación. Yo quiero mucho y pienso que es importante para este asunto que tú estés siempre acompañado por  una multitud.

    38. Además te aportarán gran alabanza y prestigio si están contigo aquellos que por ti fueron defendidos y que por ti se salvaron y quedaron libres de los cargos en los juicios: a estos pídeselo abiertamente, que puesto que sin ningún gasto unos obtuvieron por ti lo que pedían, otros su honor, otros la salvación y todos sus fortunas, te paguen con este servicio, porque no tendrán ninguna otra ocasión para poder devolverte su agradecimiento.

    39. Y puesto que todo este discurso trata de los apoyos de los amigos, creo que no se debe pasar por alto  el tema de las precauciones en este asunto,  pues todas las cosas están llenas de fraude, insidias y traiciones. No es propio de este momento la eterna discusión sobre con qué cosas puede diferenciarse al  sincero del falso. Tan sólo es propio de este momento hacerte algunas advertencias: tus méritos excepcionales a obligado a estos mismos hombres tanto a simular que son tus amigos como a envidiarte; por ello ten presente aquello que dijo Epicarmo: “los nervios y los miembros de la sabiduría consisten en no tener confianza sin motivo”.

    40. Y cuando vayas consiguiendo los apoyos de tus amigos, también entonces debes ir conociendo los tipos y clases de tus detractores y adversarios. Estos son tres: uno aquellos a los que les has producido algún daño; otro los que no te quieren sin ningún motivo; el tercero los que son muy amigos de tus competidores. Respecto de los que dañaste cuando abogaste contra ellos por defender a un amigo, discúlpate con ellos abiertamente, condúcelos a la esperanza de que si ellos vienen ahora a tu amistad, tu habrás de actuar en el futuro en sus asuntos con igual favor y obligación. Respecto de los que no te quieren sin motivo, ponte a trabajar para sacar de su interior esa malquerencia o con favores o dándoles esperanzas o mostrándoles tu apoyo. Y respecto de aquellos cuyas simpatías están más lejos por su amistad con tus adversarios, con estos emplea también la misma táctica que con los anteriores y si lo puedes probar, muéstrales que tú estás bien dispuesto de ánimo incluso con tus mismos adversarios.

    41 Pero ya hemos hablado bastante de cómo conseguir amistades; ahora hemos de tratar de otro aspecto de la candidatura, la que se refiere a la voluntad popular; el pueblo desea en la vida política que se le trate por su nombre, amabilidad, presencia constante, generosidad, que se hable de sus problemas y se le de esperanza.

    42, Lo primero, que ya lo haces, deja bien claro que aarezca que conoces todos los hombres y proponte  aumentar tu memoria para hacerlo cada día mejor: nada me parece a mí ni tan querido por el pueblo ni tan agradecido.  Luego, lo que no está en tu naturaleza,  inculca en tu interior que has de disimular de tal manera que parezca que lo haces por naturaleza: pues no te falta ese comedimiento que es propio de toda persona buena y tranquila; pero en gran medida es necesario el halago, que si en la vida normal es inadecuado y vergonzoso, sin embargo en una candidatura es necesario; pues cuando hace peor a alguien con su  complacencia, es inmoral, pero cuando lo hace más amigo no es tan rechazable; y desde luego es necesario para el candidato, cuya cara y cuyo rostro y discurso han de cambiar y adaptar al sentido y voluntad de aquellos con los que se encuentra reunido.

    43 Sobre la presencia en la calle no te doy ninguna norma, porque la misma palabra indica en qué cosa consiste. Ciertamente es muy provechoso no apartarse de ningún lugar, y en esto consiste el fruto de la presencia permanente, no sólo en estar en Roma y en el foro, sino buscar permanentemente, dirigirse muchas veces a los mismos y no permitirte que alguien pueda decir que lo podrías conseguir, pero que no se lo pediste, que no se lo pediste insistente y diligentemente.

    44 Por otra parte la generosidad tiene un ancho campo:  se da en la vida familiar, que aunque no puede alcanzar a muchos, sin embargo es  alabada por los amigos y agradecida por la multitud;  se da en los banquetes  y por eso debes procurar celebrar muchos tú y tus amigos por todas partes  y por tribus; y se da también en toda tu actividad, que debes divulgar y defender; y procura que el acceso a ti esté abierto día y noche, y no sólo las puertas de tu casa, sino tu rostro y tu cara, que es la puerta del alma, y si lo que expresa es que tu simpatía está escondida y reticente, de poco sirve que la puerta de tu casa esté abierta. Pues los hombres no sólo quieren que se les prometa, sobre todo quieren, cuando piden algo al candidato, que se les prometa con generosidad y con toda consideración. 

    45 Por lo que este consejo es fácil de seguir: que demuestres que lo que vas a hacer, lo harás con gusto y con placer; y lo más difícil y más adecuado a las circunstancias que a tu naturaleza, si no puedes hacerlo, niégalo con amabilidad o no lo niegues completamente; la primera de estas opciones es propia de un hombre bueno, lo segundo de un buen candidato; pues cuando se nos pide lo que honestamente y sin detrimento de nuestra reputación no podemos prometer, como cuando alguien nos pide que aceptemos una causa contra un amigo, nos debemos negar cortésmente, manifestando la imposibilidad y mostrando lo que nos contraría y convenciéndole de que le compensarás en otros asuntos,

    46. He oído que cierta persona decía de unos abogados (oradores) a los que había llevado su causa,  que fue más agradable la respuesta de quien se negó a aceptarla que la de aquel que la asumió. Así los hombres son conquistados por su actitud y sus palabras más que por  el mismo beneficio y por el asunto en sí. Sin duda esto es lo que se debe aprobar como correcto y parece que es difícil convencer de lo otro a un hombre “platónico” como tú, pero sin embargo me atendré a tus circunstancias: pues bien, aquellos a quienes te niegas a asistirlos por algún deber de una necesidad tuya, estos sin embargo pueden marcharse en paz  y con buen ánimo; sin embargo si te niegas  porque les dices  que te lo impiden los intereses de hombres amigos u otros asuntos más importantes o que aceptaste antes, se marcharán como enemigos, porque todo el mundo es de esta condición: que prefieren que les mientas a que te niegues.

    47 Cayo Cota, un experto en campañas electorales, solía  decir que él solía prometer a todos su colaboración siempre y cuando no se le pidiera contra su propio deber, pero que sólo lo hacía con los que pensaba que estaban mejor colocados;  que por tanto él a nadie decía que no, porque muchas veces se daba la circunstancias de que aquel, a quien se lo había prometido, no lo usaba, de modo que muchas veces estaba más desocupado de lo que había pensado; y que no podía llenarse la casa de quien acepta  sólo tanto como cree que él puede abarcar. Puede ocurrir  que surjan cosas que no pensabas, y que aquellas que creías que estaban en tus manos, por alaguna razón no sucedan;  además que lo último es que se enfade aquel a quien le has dicho una mentira. 

    48 Si prometes algo, esto es incierto y para más adelante  y para pocos; si por el contrario te niegas, ciertamente te enfrentas inmediatamente y con muchos, pues son muchos más los que  piden que se les permita usar del trabajo de otro que los que realmente lo usan. Por lo que es mejor que algunos de estos se enfaden contigo alguna vez en el foro a que todos se enfaden continuamente en tu casa, sobre todo cuando se enfadan mucho màs con aquellos que dicen que no que con aquellos que ven que por alguna causa les es imposible, pero que desearía hacer lo que prometió si de algún modo pudiera hacerlo.

    49 Y para que no parezca que yo me he apartado de mi plan inicial, cuando trato estos temas en esta parte de la candidatura, referida al pueblo, yo sostengo esto, que todas esas cosas no dependen tanto del apoyo de los amigos como  del favor popular.  Aunque hay algo de ese tipo, como responder con benevolencia, servir con celo a los negocios y dificultades de los amigos, sin embargo en este lugar me refiero a estas cosas con las que podrías conquistar a una multitud, para llenar desde por la noche tu casa, para mantener a muchos fieles con la esperanza de tu protección, para que se vayan de ti más amigos de lo que se acercaron, para que los oídos de muchos se hayan saturado de la mejor de las conversaciones.

    50 Seguimos  ahora hablando de la opinión pública, de la que nos debemos ocupar con toda atención.  Pero todo lo que hemos dicho en  los párrafos anteriores, eso mismo es válido para acrecentar la opinión pública sobre tí: la alabanza de tu oratoria, el apoyo de los financieros y del orden ecuestre, el favor de los hombres nobles, la compañía de los jóvenes, la presencia  de los que fueron defendidos por ti, la cantidad de gente de los municipios que se ve que han venido por tu causa, el que tú conoces bien a los hombres, que les nombras con afabilidad, que les pides el voto con frecuencia y con insistencia, que dicen y piensan que eres buena persona y generoso, que tu casa se llena desde  mucho antes de amanecer,  que está presente una multitud de todo tipo, que a todos satisfaces con tus palabras, y a muchos con la realidad y con tus acciones, todo esto  hace que con trabajo, con habilidad y con dedicación se consiga hasta donde se puede conseguir,  de tal forma que no es la buena fama la que se traslada  de todos estos puntos al pueblo, sino que es el mismo pueblo el  que se implica en los apoyos.

    51. Ya te has ganado a toda una multitud de la ciudad y los apoyos de los que tienen asambleas celebrando a Pompeyo, aceptando la causa de Manilio, defendiendo a Cornelio:  ahora hemos de movilizar las fuerzas que nadie ha tenido hasta ahora sin tener  él mismo la simpatía de los hombres más importantes. También hay que hacer que todos sepan  que cuentas con la mayor simpatía de Cn. Pompeyo y que se corresponde absolutamente con los intereses de él que tú consigas lo que pretendes.

    52. Finalmente procura que todo el proceso de candidatura esté lleno de pompa, que sea ilustre, espléndida, popular, que tenga la mayor brillantez y prestigio, que incluso si es posible se difunda de tus competidores el rumor infamante de lo criminal, de lo deshonesto, de lo corrupto de acuerdo con  sus costumbres.

    53. Y también ha de verse en esta candidatura sobre todo que por ti hay la mejor esperanza para la República y la mejor opinión; sin embargo no has de intervenir  en tu candidatura  en temas políticos  ni en el senado ni en la asamblea; sin embargo si has de intentar que el senado considere, por la forma en que tú has vivido, que tú serás el defensor de su autoridad, y los caballeros romanos y los ciudadanos honrados y ricos piensen de acuerdo con la vida que has llevado, que serás amante de la paz  y de la tranquilidad de las cosas, y la multitud, porque has sido favorable al pueblo en tus discursos y en las asambleas y en los juicios, piense que tú no serás ajeno a sus intereses.

    54 Estas son las cosas que me venían a la cabeza sobre aquellos dos comentarios matutinos, cuando te dije que todos los días cuando bajaras al foro debías pensar para ti: “soy un hombre nuevo en política, busco el consulado”. Falta lo tercero: se trata de Roma, una ciudad formada por la reunión de varias naciones, en la que se agitan muchas asechanzas, muchas mentiras, muchos vicios de todo tipo, y en la que hay que soportar la arrogancia de muchos, la grosería de muchos, la malevolencia de muchos, la soberbia de muchos, el odio y las molestias de muchos. Veo que es propio de una gran inteligencia y habilidad cuando uno se encuentra inmerso en tantos y tan grandes vicios de los hombres y de todo tipo el evitar las ofensas, las habladurías, las asechanzas,, el ser un hombre único adaptado a tanta variedad de  costumbres y de discursos y de intenciones.

    55.Por todo esto intenta una y otra vez mantener este camino que empezaste: sobresale en la oratoria; en Roma a los hombres se les retiene y son atraídos por esto y se les rechaza cuando molestan o incomodan. Y como quiera que la ciudad es absolutamente viciosa en esto, en que aparecida la corrupción, suele olvidarse de la virtud y de la dignidad, consigue  en esto conocerte bien a ti mismo, es decir, que comprendas que tú eres el que puedes inspirar  a tus competidores el mayor miedo a un juicio o a un peligro judicial; consigue que sepan que les vigilas y les observas; temerán no sólo tu autoridad y fuerza de tu oratoria, sino también de hecho el apoyo del orden ecuestre a tu causa.

    56. Y yo no quiero que tú les propongas estas cosas de tal manera que parezca que ya estás preparando la acusación, sino para que consigas más fácilmente con este miedo esto mismo que pretendes. Y lucha así abiertamente con todos tus nervios y facultades para conseguir lo que pretendemos. Yo veo que no ha habido ninguna elección tan maleada por la corrupción en la que algunas centurias no voten gratis a los que son especialmente sus próximos.

    57. Por lo tanto si estamos vigilantes por la dignidad del proceso y si movemos a los partidarios nuestros al mayor compromiso y si especificamos a los hombres agradecidos y partidarios nuestros a cada uno su obligación y si proponemos un juicio para los competidores, y metemos miedo a los intermediarios y controlamos de alguna manera a los que distribuyen el dinero (para comprar los votos) , puede conseguirse que o no haya corrupción alguna o que no valga nada.

    58 Estas son las cosas que yo creí que no conocía mejor que tú, pero que podía recoger más fácilmente en un solo lugar, dadas tus ocupaciones, y una vez escritas enviártelas: y aunque estas están escritas de tal manera que no valen para todos los que concurren a un cargo, sino especialmente para ti y para tu propia candidatura, tú sin embargo si te parece que algo debe ser cambiado o suprimido por completo o si he pasado por alto algo, querría que me lo digas; porque quiero que estas breves notas a tu candidatura sean consideradas perfectas en todos sus puntos.

    QUINTUS MARCO FRATRI S. D.
       I. 1. Etsi tibi omnia suppetunt ea, quae consequi ingenio aut usu homines aut diligentia possunt, tamen amore nostro non sum alienum arbitratus ad te perscribere ea, quae mihi veniebant in mentem dies ac noctes de petitione tua cogitanti, non ut aliquid ex iis novi addisceres, sed ut ea, quae in re dispersa atque infinita viderentur esse, ratione et distributione sub uno aspectu ponerentur. [Quamquam plurimum natura valet, tamen videtur in paucorum mensum negotio posse simulatio naturam vincere.] Civitas quae sit cogita, quid petas, qui sis. 2. Prope quotidie tibi hoc ad forum descendenti meditandum est: "novus sum, consulatum peto, Roma est." Nominis novitatem dicendi gloria maxime sublevabis: semper ea res plurimum dignitatis habuit; non potest, qui dignus habetur patronus consularium, indignus consulatu putari. Quamobrem, quoniam ab hac laude proficisceris et, quidquid es, ex hoc es, ita paratus ad dicendum venito, quasi in singulis causis iudicium de omni ingenio tuo futurum sit. 3. Eius facultatus adiumenta, quae tibi scio esse seposita, ut parata ac prompta sint cura–et saepe, quae de Demosthenis studio et exercitatione scripsit Demetrius, recordare–, deinde ut amicorum et multitudo et generea appareant; habes enim ea, quae non multi homines novi habuerunt: omnes publicanos, totum fere equestrem ordinem, multa propria municipia, multos abs te defensos homines cuiusque ordinis, aliquot collegia, praeterea studio dicendi conciliatos plurimos adolescentulos, quotidianam amicorum assiduitatem et frequentiam: 4. haec cura ut teneas commendando et rogando et omni ratione efficiendo, ut intelligant, qui debent tua causa, referendae gratiae, qui volunt, obligandi tui tempus sibi aliud nullum fore. Etiam hoc multum videtur adiuvare posse novum hominem: hominum nobilium voluntas et maxime consularium; prodest, quorum in locum ac numerum pervenire velis, ab iis ipsis illo loco ac numero dignum putari. 5. Hi rogandi omnes sunt diligenter et ad eos allegandum est persuadendumque iis nos semper cum optimatibus de re publica sensisse, minime populares fuisse; si quid locuti populariter videamur, id nos eo consilio fecisse, ut nobis Cn. Pompeium adiungeremus, ut eum, qui plurimum posset, aut amicum in nostra petitione haberemus aut certe non adversarium. 6. Praeterea adolescentes nobiles elabora ut habeas vel ut teneas studiosos [tui], quos habes: multum dignitatis afferent. Plurimos habes: perfice, ut sciant, quantum in iis putes esse. Quod si adduxeris, ut ii, qui non nolunt, cupiant, plurimum proderunt.
       II. 7. Ac multum etiam novitatem tuam adiuvat, quod eiusmodi nobiles tecum petunt, ut nemo sit, qui audeat dicere plus illis nobilitatem quam tibi virtutem prodesse oportere. Nam P. Galbam et L. Cassium summo loco natos quis est qui petere consulatum putet oportere? vides igitur amplissimis ex familiis homines, quod sine nervis sint, tibi pares non esse. 8. "At Catilina et Antonius molesti sunt." Immo homini navo, industrio, innocenti, diserto, gratioso apud eos, qui res iudicant, optandi competitores ambo a pueritia sicarii, ambo libidinosi, ambo egentes. Eorum alterius bona proscripta vidimus, vocem denique audivimus iurantis se Romae iudicio aequo cum homine Graeco certare non posse, ex senatu eiectum scimus [, optima vero censorum existimatione]; in praetura competitorem habuimus amico Sabidio et Panthera, cum alios, ad tabulam quos poneret, non haberet, quo tamen in magistratu amicam, quam domi palam haberet, de machinis emit; in petitione autem consulatus caupones omnes compilare per turpissimam legationem maluit quam adesse et populo Romano supplicare. 9. Alter vero, di boni! quo splendore est? Primum nobilitate eadem. Num maiore re? Non, sed virtute. Quamobrem? Quod inanius umbram suam metuit, hic ne leges quidem, natus in patris egestate, educatus in sororis stupris, corroboratus in caede civium, cuius primus ad rem publicam aditus in equitibus Romanis occidendis fuit–nam illis, quos meminimus, Gallis, qui tum Titiniorum ac Nanniorum ac Tanusiorum capita demetebant, Sulla unum Catilinam praefecerat–, in quibus ille hominem optimum, Q. Caecilium, sororis suae virum, equitem Romanum, nullarum partium, cum semper natura, tum etiam aetate iam quietum, suis manibus occidit.
       III. 10. Quid ego nunc dicam petere eum consulatum, qui hominem carissimum populo Romano, M. Marium inspectante populo Romano vitibus per totam urbem ceciderit, ad bustum egerit, ibi omni cruciatu lacerarit, vivo stanti collum gladio sua dextera secuerit, cum sinistra capillum eius a vertice teneret, caput sua manu tulerit, cum inter digitos eius rivi sanguinis fluerent? qui postea cum histrionibus et cum gladiatoribus ita vixit, ut alteros libidinis, alteros facinoris adiutores haberet, qui nullum in locum tam sanctum ac tam religiosum accessit, in quo non, etiamsi aliis culpa non esset, tamen ex sua nequitia dedecoris suspicionem relinqueret, qui ex curia Curios et Annios, ab atriis Sapalas et Carvilios, ex equestri ordine Pompilios et Vettios sibi amicissimos comparavit, qui tantum habet audaciae, tantum nequitiae, tantum denique in libidine artis et efficacitatis, ut prope in parentum gremiis praetextatos liberos constuprarit? Quid ego nunc tibi de Africa, quid de testium dictis scribam? Nota sunt, et ea tu saepius legito; sed tamen hoc mihi non praetermittendum videtur, quod primum ex eo iudicio tam egens discessit, quam quidem iudices eius ante illud iudicium fuerunt, deinde tam invidiosus, ut aliud in eum iudicium quotidie flagitetur. Hic se sic habet, ut magis timeat, etiamsi quierit, quam ut contemnat, si quid commoverit. 11. Quanto melior tibi fortuna petitionis data est quam nuper homini novo, C. Caelio! ille cum duobus hominibus ita nobilissimis petebat, ut tamen in iis omnia pluris essent quam ipsa nobilitas: summa ingenia, summus pudor, plurima beneficia, summa ratio ac diligentia petendi; ac tamen eorum alterum Caelius, cum multo inferior esset genere, superior nulla re paene, superavit. 12. Quare tibi, si facies ea, quae natura et studia, quibus semper usus es, largiuntur, quae temporis tui ratio desiderat, quae potes, quae debes, non erit difficile certamen cum iis competitoribus, qui nequaquam sunt tam genere insignes quam vitiis nobiles; quis enim reperiri potest tam improbus civis, qui velit uno suffragio duas in rem publicam sicas destringere?
       IV. 13. Quoniam, quae subsidia novitatis haberes et habere posses, exposui, nunc de magnitudine petitionis dicendum videtur: consulatum petis, quo honore nemo est quin te dignum arbitretur, sed multi, qui invideant; petis enim homo ex equestri loco summum locum civitatis atque ita summum, ut forti homini, diserto, innocenti multo idem ille honos plus amplitudinis quam ceteris afferat. Noli putare eos, qui sunt eo honore usi, non videre, tu, cum idem sis adeptus, quid dignitatis habiturus sis; eos vero, qui consularibus familiis nati locum maiorum consecuti non sunt, suspicor tibi, nisi si qui admodum te amant, invidere; etiam novos homines praetorios existimo, nisi qui tuo beneficio vincti sunt, nolle abs te se honore superari. 14. Iam in populo quam multi invidi sint, quam multi consuetudine horum annorum ab hominibus novis alienati, venire tibi in mentem certo scio; esse etiam nonnullos tibi iratos ex iis causis, quas egisti, necesse est. Iam illud tute circumspicito, quod ad Cn. Pompeii gloriam augendam tanto studio te dedidisti, num quos tibi putes ob eam causam esse amicos. 15. Quamobrem, cum et summum locum civitatis petas et videas esse studia, quae tibi adversentur, adhibeas necesse est omnem rationem et curam et laborem et diligentiam.
       V. 16. Et petitio magistratuum divisa est in duarum rationum diligentiam, quarum altera in amicorum studiis, altera in populari voluntate ponenda est. Amicorum studia beneficiis et officiis et vetustate et facilitate ac iucunditate naturae parta esse oportet; sed hoc nomen amicorum in petitione latius patet quam in cetera vita; quisquis est enim, qui ostendat aliquid in te voluntatis, qui colat, qui domum ventitet, is in amicorum numero est habendus; sed tamen, qui sunt amici ex causa iustiore cognationis aut affinitatis aut sodalitatis aut alicuius necessitudinis, iis carum et iucundum esse maxime prodest. 17. Deinde, ut quisque est intimus ac maxime domesticus, ut is amet et quam amplissimum esse te cupiat, valde elaborandum est, [tum] ut tribules, ut vicini, ut clientes, ut denique liberti, postremo etiam servi tui; nam fere omnis sermo ad forensem famam a domesticis emanat auctoribus. 18. Denique sunt instituendi cuiusque generis amici: ad speciem homines illustres honore ac nomine, qui etiamsi suffragandi studia non navant, tamen afferunt petitori aliquid dignitatis, ad ius obtinendum magistratus, ex quibus maxime consules, deinde tribuni pl., ad conficiendas centurias homines excellenti gratia. Qui abs te tribum aut centuriam aut aliquod beneficium aut habeant aut sperent, eos prorsus magno opere et compara et confirma; nam per hos annos homines ambitiosi vehementer omni studio atque opera elaborarunt, ut possent a tribulibus suis ea, quae peterent, impetrare: hos tu homines, quibuscumque poteris rationibus, ut ex animo atque ex illa summa voluntate tui studiosi sint, elaborato. 19. Quod si satis grati homines essent, haec tibi omnia parata esse debebant, sicuti parata esse confido; nam hoc biennio quattuor sodalitates hominum ad ambitionem gratiosissimorum tibi obligasti, M. Fundanii, Q. Gallii, C. Cornelii, C. Orchivii: horum in causis ad te deferendis quid tibi eorum sodales receperint et confirmarint, scio, nam interfui; quare hoc tibi faciendum est, hoc tempore ut ab iis quod debent exigas saepe commonendo, rogando, confirmando, curando ut intelligant nullum tempus aliud se umquam habituros referendae gratiae: profecto homines et spe reliquorum tuorum officiorum et [iam] recentibus beneficiis ad studium navandum excitabuntur. 20. Et omnino, quoniam eo genere amicitiarum petitio tua maxime munita est, quod ex causarum defensionibus adeptus es, fac, ut plane iis omnibus, quos devinctos tenes, descriptum ac dispositum suum cuique munus sit, et, quemadmodum nemini illorum molestus ulla in re umquam fuisti, sic cura, ut intelligant omnia te, quae ab illis tibi deberi putaris, ad hoc tempus reservasse.
       VI. 21. Sed, quoniam tribus rebus homines maxime ad benevolentiam atque haec suffragandi studia ducuntur, beneficio, spe, adiunctione animi ac voluntate, animadvertendum est, quemadmodum cuique horum generi sit inserviendum. Minimis beneficiis homines adducuntur, ut satis causae putent esse ad studium suffragationis, nedum ii, quibus saluti fuisti, quos tu habes plurimos, non intelligant, si hoc tuo tempore tibi non satisfecerint, se probatos nemini umquam fore. Quod cum ita sit, tamen rogandi sunt atque etiam in hanc opinionem adducendi, ut, qui adhuc nobis obligati fuerint, iis vicissim nos obligari posse videamur. 22. Qui autem spe tenentur, quod genus hominum multo etiam est diligentius atque officiosius, iis fac ut propositum ac paratum auxilium tuum esse videatur, denique ut spectatorem te suorum officiorum esse intelligant diligentem, ut videre te plane atque animadvertere, quantum a quoque proficiscatur, appareat. 23. Tertium illud genus est studiorum voluntarium, quod agendis gratiis, accommodandis sermonibus ad eas rationes, propter quas quisque studiosus tui esse videbitur, significanda ergo illos pari voluntate, adducenda amicitia in spem familiaritatis et consuetudinis confirmari oportebit. Atque in iis omnibus generibus iudicato et perpendito, quantum quisque possit, ut scias et quemadmodum cuique inservias et quid a quoque exspectes ac postules. 24. Sunt enim quidam homines in suis vicinitatibus et municipiis gratiosi, sunt diligentes et copiosi, qui etiamsi antea non studuerunt huic gratiae, tamen ex tempore elaborare eius causa, cui debent aut voluit, facile possunt: his hominum generibus sic inserviendum est, ut ipsi intelligant te videre, quid a quoque exspectes, sentire, quid accipias, meminisse, quid acceperis; sunt autem alii, qui aut nihil possunt aut etiam odio sunt tribulibus suis nec habent tantum animi aut facultatis, ut enitantur ex tempore: hos ut internoscas, videto, ne spe in aliquo maiore posita praesidii parum comparetur.
       VII. 25. Et, quamquam partis ac fundatis amicitiis fretum ac munitum esse oportet, tamen in ipsa petitione amicitiae permultae ac perutiles comparantur; nam in ceteris molestiis habet hoc tamen petitio commodi, ut possis honeste, quod in cetera vita non queas, quoscumque velis adiungere ad amicitiam, quibuscum si alio tempore agas, ut te utantur, absurde facere videare, in petitione autem nisi id agas et cum multis et diligenter, nullus petitor esse videare. 26. Ego autem tibi hoc confirmo, esse neminem, nisi aliqua necessitudine competitorum alicui tuorum sit adiunctus, a quo non facile, si contenderis, impetrare possis, ut suo beneficio promereatur, se ut ames et sibi ut debeas, modo ut intelligat te magni aestimare ex animo agere, bene se ponere, fore ex eo non brevem et suffragatoriam, sed firmam et perpetuam amicitiam. 27. Nemo erit, mihi crede, in quo modo

  • Elecciones municipales en Pompeya

    Estamos en campaña electoral para elegir a los diputados o representantes en el Parlamento Europeo. Las calles vuelven a ser empapeladas con los anuncios electorales. También en el Mundo Antiguo había elecciones para algunos cargos políticos y había “campañas electorales” con sus mensajes de propaganda para persuadir a los votantes.

    El Vesubio que destruyó Pompeya, también  nos ha  proporcionado mucha información sobre la vida cotidiana en una ciudad romana, por ejemplo sobre las elecciones que todos los años se celebraban para algunos cargos del gobierno municipal. 

    En el año 87 a.C. Pompeya se convirtió en municipio como la mayor parte de las ciudades de Italia y poco después, en el 80, en  colonia. Este doble origen de los habitantes de Pompeya se reflejó al principio en las instituciones hasta quedar unificadas.

    Las democracias antiguas tienen una gran diferencia con las actuales: no son universales y por ello participan muy pocos individuos. El número de electores de Pompeya sería muy pequeño. Entre la ciudad y el campo circundante se calcula que había unas 36.000 personas, de ellas la mitad eran esclavos; la mitad de la mitad restante serían mujeres que no votaban; además estaban los niños. Podemos pensar que podrían votar unas 2.500 personas en la ciudad y 5.000 en el campo.  Así que podemos pensar  que lo determinante serían las relaciones personales familiares, de amistad.

    En las ciudades como Pompeya se elegían a determinados cargos similares a los de la “urbe”, Roma, con competencias referidas exclusivamente a su localidad.

    En concreto se elegía a los aediles, semejantes a los ediles de Roma y a nuestros actuales concejales, también anuales, y a los duoviri o magistrados municipales más importantes, semejantes a los cónsules romanos, elegidos por los ciudadanos, de duración anual; para ser duovir se requería haber sido antes edil.

    Los ediles se ocupaban de la policía municipal, de las calles, de los edificios públicos, de las aguas, de asignar los puestos en el mercado, de recaudar los impuestos municipales y de las fincas municipales arrendadas, etc. En alguna inscripción  se les llama “duoviri encargados de las calles y de los edificios sagrados y públicos

    Los antiguos duoviri formaban el “ordo decurionum”, similar al Senado, de carácter vitalicio, elegidos por ellos mismos.

    Los sevirosseviri augustales o sacerdotes de Augusto, eran elegidos a su vez por el ordo decurionum.

    Cada cinco años los duoviri quinquenales desempeñaban funciones a nivel local parecidas a los censores de Roma.

    Parece que para duunvir solia haber dos candidatos anuales, es decir, tantos como plazas. Podíamos plantear alguna duda sobre la democracia real en Pompeya, pero hay que tener en cuenta que para ser duunvir antes había que haber sido edil y sólo se elegían dos ediles cada año, con lo que la lista de posibles candidatos era muy pequeña. Así que las elecciones más reñidas eran las de edil. Las elecciones se celebrarían en marzo o abril y el mandato  comenzaría en julio.

    El voto (suffragium) se expresaba por escrito  (per tabellam) en una tablilla encerada en la que se grababa con un estilete el nombre del candidato. La tablilla se depositaba en una urna (arca) o cesta (cista) de su distrito, supervisada por representantes de otros distritos, generalmente tres. El proceso era presidido y vigilado por el duunvir propuesto por la asamblea electoral, generalmente el mayor en edad, sentado en la tribuna (suggestum) asistido por sus colaboradores directos, como señala el especialista Staccioli,R.A. en su obra Manifesti elettorali nell’antica Pompei.

    Un elemento importante del proceso era la propaganda electoral.

    Tenemos muchos testimonios de carteles electorales en Pompeya: de las 25.000 inscripciones o grafiti que aparecen en las paredes de las casas, unos en el exterior y otros en el interior, la décima parte, unos 2.500 son carteles electorales que nos proporcionan mucha y a veces curiosa información. 

    Conviene hacer alguna consideración general. En primer lugar tanta inscripción supone un cierto nivel y desarrollo de la capacidad lectora de los pompeyanos; algunas famosas pinturas y mosaicos reflejan también ese índice de alfabetización.

      Los grafiti, generalmente bien caligrafiados,  son realizados por rotulistas profesionales que hacen cualquier tipo de inscripción, tan conscientes de su arte que a veces los rubrican con su nombre.  Por  ejemplo un tal Celer  informa de que “Emilio Celer, su vecino,lo escribió” y en previsión de que alguien lo borrara añadió: “Si tienes la maldad de borrar esto, ojalá cojas algo malo”. Este Celer es el autor de otros grafiti anunciando un espectáculo de gladiadores.

    CIL 04, 03775

    Pido que vosotros los vecinos elijáis para duunvir encargado de la justicia a Lucio Estacio Recepto, persona adecuada. Lo escribió Emilio Celer su vecino. Si con mala intención lo borras,ojalá caigas enfermo.

    L(ucium) Statium Receptum / IIvir(um) i(ure) d(icundo) o(ro) v(os) f(aciatis) vicini dig(num) / scr(ibsit) Aemilius Celer vic(ini) // invidiose / qui deles / ae[g]rotes

    La mayor parte están escritos en rojo y en negro. Están escritos en letra  capital (mayúsculas) y también en cursiva y reflejan el latín hablado, que algunos llaman latín vulgar…

    Suelen ser muy formulistas y respetar una  fórmula  que se repite constantemente (también los anuncios actuales son muy formulista y no varían en su forma general de una campaña a otra; en ellos no falta, por ejemplo,  el VOTA…). Es decir, en general son muy monótonos y poco creativos y utilizan con profusión las abreviaturas O para oro, orant; V para vobis, F para faciatis; ROG para rogo,rogant; DRP para dignum rei publcae (idóneo para los asuntos públicos).

    La fórmula más general es:  nombre del candidato en acusativo  y cargo para el que se presenta en abreviatura AED(ilem), II VIR(um). Luego nombre del que lo propone o avala pidiendo el voto en nominativo y la fórmula ROG(at/ant ,proponen, piden u O(ro) V(os) F(aciatis)  (os pido que hagáis).  Vienen a indicar de manera general:

    Fulanito de tal… pide que hagáis edil (duunvir) a menganito de cual…

    Alguna vez tienen un poco más de originalidad, como en el ejemplo siguiente en que intercalan el mensaje entre las letras del candidato (CIL,IV 07868):

    Ruego que elijáis a Lolio, idóneo para las vías y edificios sagrados públicos.

    Lollium d(ignum) v(iis) a(edibus) s(sacris) p(ublicis) o(ro) v(os) f(aciatis)
                                L OD LV LA IS VP M OVF

    Generalmente cada cartel está dedicado a un candidato y raramente aparecen los nombres de los dos.
    Los carteles no se borran después de cada campaña, sino que se acumulan unos sobre otros; a veces se cubren los antiguos con una capa de yeso para inscribir los nuevos encima.  Algunos anuncios corresponden a la época de la creación como colonia romana en el año 80 a.C., pero la mayoría se corresponden con los últimos años de la ciudad, entre el terremoto del año 62 d.C.y la erupción del Vesubio del 79 d.C. que destruyo la ciudad.

    Considerando que unos anuncios se superponen a otros que no fueron borrados, se ha intentado fijar una cronología de los candidatos, pero es una tarea muy difícil y complicada.  

    Algunos han sido sin duda  encargados directamente por el candidato interesado, otros son propuestos por miembros de la propia familia,  otros muestran el apoyo anónimo o de determinados grupos sociales (bataneros, tintoreros, molineros, gallineros, vendimiadores, estereros, vendedores de ungüentos,  pescadores, muleteros, vendedores de cebollas, joyeros, peluqueros, barberos, panaderos, sombrereros, ..) ; o de cofradías religiosas (devotos  de Venus, devotos de Isis, …); o de asociaciones de amigos (jugadores de pelota, jugadores de damas, camaradas, amigos de los espectáculos de anfiteatro, los proletarios y pobres, prostitutas…);   o de determinadas personas influyentes. Así  se recurre a la autoridad de Tito Suedio Clemente, agente del emperador Vespasiano.  Naturalmente, el propietario del edificio en el que aparece el cartel apoyaría al candidato inscrito en él.

    CIL 04, 01147:

    Pido que elijáis edil a Aulo Vettio Firmo, digno de las cosas públicas, pido que lo elijáis; los jugadores de pelota lo eligen.

    A(ulum) Vettium Firmum / aed(ilem) o(ro) v(os) f(aciatis) d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(ro) v(os) f(aciats) pilicrepi facite

    CIL IV 09932
    Modesto edil. Los desfavorecidos y los pobres lo eligen.

    Modestum aed (ilem)[prole]tari et pauper[es] facite

    Nota: otros leen [unguen]tari(i), perfumistas

    CIL, IV 00202
    Todos los vendedores de manzanas con Helvio Vestal proponen a Marco Holconio Prisco para duunvir  (II vir)  encargado de la justicia (iure dicundo)
     

    M  HOLCONIVM
    PRISCVM .II VIR . I. D.
    POMARI. VNIVERSI
    CVM HELVIO  VESTALE ROG…

    M(arcum) Holconium / Priscum IIvir(um) i(ure) d(icundo) / pomari universi / cum Helvio Vestale rog(ant)

    En todo caso no hay partidos políticos formales y son otros los que piden el voto para el candidato.
    Alguna vez, pocas, aparece el nombre de alguna mujer, como  Tedia Secunda  que resulta ser la abuela de Lucio Popidio Secundo junto al que aparece. En fin, las abuelas de antes como las de ahora tienen debilidad por sus nietos y ésta estaría orgullosa de la carrera política de su nieto.

    (CIL 04, 07469)
    Pido que hagáis edil a Lucio Popidio Segundo. Lo pide y lo hizo su deseosa abuela Tedia Secunda

    L(ucium) Popi[dium] S[ecun]d[u]m aed(ilem) o(ro) v(os) f(aciatis) / Taed[i]a secunda cupiens avia rog(at) et fecit

    En varias ocasiones son las muchachas de una taberna las que apoyan a un candidato, en broma o en serio, no sabemos:

    CIL IV 07863
    Las chicas de casa  Aselina y sobre todo Zmyrna proponen a Cayo Lolio Fusco como duunvir encargado de las calles y edificios públicos sagrados.

    Nota: casa Aselina sería un prostíbulo

    C(aium) Lollium / Fuscum IIvir(um) v(iis) a(edibus) s(acris) p(ublicis) p(rocurandis) / Asellinas(!) rogant(!) / nec sine Zmyrina

    Es llamativo el apoyo de un grupo de mujeres, que no votan ni participan apenas en la política, al candidato.

    En algunos de ellos se entrevé la ironía,  como por ejemplo cuando determinados colectivos nada recomendables parecen mostrar su apoyo a un candidato o quizás también es un ejemplo de contrapropaganda. Véase más abajo el comentario a un graffiti referido a Helvio

    En la pared exterior de una taberna de Via dell’Abbondanza  aparecen los hombres de cuatro mujeres, camareras o prostitutas del lugar: Aselina, Egle, Esmirna y María, que quizás pertenezcan a la misma inscripción. Tal vez sean las camareras; por ejemplo Egle y Esmirna, de nombre griego parecen esclavas; a lo mejor algún cachondo puso los nombres de las camareras junto al anuncio electoral completando jocosamente el anuncio. Quizás al interesado, Gayo Juiio Polibio,  no le gustó porque aparece borrado el nombre de Esmirna con una capa de cal, como si hubiera querido eliminar ese apoyo … o tal vez fue la interesada la que lo tapó…

    CIL IV  7862

    Pido que elijáis edil a Cneo Helvio Sabino, adecuado para los asuntos públicos. Egle lo pide.

    Cn(aeum) Helvium Sabinum / aed(ilem) d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(ro) v(os) f(aciatis) Aegle rogat

    CIL IV 7866

    Pido que elijáis a Cneo Helvio Sabino edil. Lo pide Maria.

    Cn(aeum) Helvium Sabinum / aed(ilem) d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(ro) v(os) f(aciatis) Maria rogat

    Así también ha sido borrado el nombre de Cuculla de la siguiente inscripción, tal vez porque no le gustaba al candidato,

    CIL IV 07841

    Cayo Julio Polibio para duunvir. Lo pide Cuculla.

    C(aium) Iulium Polyb//iu/m / IIvir(um) [[Cuculla]] rog(at)

    A Marco Cerrinio Vatia le apoyan numeroso particulares y colectivos como los pomari o vendedores de manzanas (CIL,IV 00149) los saccari o cargadores de sacos (CIL,IV 00274) los Campanienses (CIL,IV 00480), los coronarii o fabricantes de coronas (CIL, IV 00502) y también todos los seribibi  o  “los que beben hasta altas horas de la noche” (CIL, IV, 00581), que reproduzco a continuación:

    Piden que hagáis edil a Marco Cerrinio Vatia; lo piden todos los bebedores tardíos. Lo escribió Floro con Fructo.

    M(arcum) Cerrinium / Vatiam aed(ilem) o(rant) v(os) f(aciatis) seribibi / universi rogant / scr(ipsit) Florus cum Fructo

    Nota: algún comentarista piensa que los nombres de los escribientes son ficticios.

    Y los que duermen con…(no sabemos con quén)

    CIL IV  00575
     Proponen a Vatia para edil antes que a Macerio los que duermen todos juntos en común con…

    Vatiam aed(ilem) rogant / Ma cerio(m!) dormientes / universi cum / [

    Y los ladronzuelos

    CIL IV  00576
    Los ladronzuelos votan a Vatia para edil

    Vatiam aed(ilem) / furunculi rog(ant)

    Y los esclavos fugitivos

    CIL IV 07389
    Marco Cerrinio Vatia. Todos los esclavos fugitivos.

    [M Cerrinium Vatiam?] drapetae omnes

    Todos ellos parecen ejemplos de contrapropaganda o apoyos no deseados.

    Es curioso uno en el que el pintor añade algo de su cosecha:

    CIL IV 07621
    Cayo Julio Polibio edil encargado de las calles y los edificios públicos sagrados.  El de la linterna, sujeta bien la escalera.

    C(aium) Iulium Polybium / aed(ilem) v(iis) a(edibus) s(acris) p(ublicis) p(rocurandis) // lanternari tene / scalam

    No hay programa ni promesas electorales; parece primar la condición moral del candidato. A veces aparecen la siglas D  R  P (Dignum Rei Publicae) y adjetivos relacionados con su dignidad y honradez. “dignus” en realidad significa idóneo, adecuado. Otros adjetivos laudatorios que se emplean alguna vez pueden ser virum bonum (hombre bueno),  virum probum (hombre honrado);   iuvenem  (joven) ,  iuvenem probum (joven honrado), adulescentem probum (adolescente  honrado), verecundissimum (muy respetable), añadiendo así algún motivo para votarle.

    CIL 04, 06626

    Si crees que la honradez tiene algún valor en la vida, este Lucrecio Frobntón es digno de todo buen cargo.

    Si pudor in vita quicquam prodesse putatur / Lucretius hic Fronto dignus honore bono est

    De Gayo Julio Polibio dicen  que “saca (o trae) buen pan”  sin que sepamos si es el panadero o alguien  que hace un reparto de pan gratis

    (CIL.IV 00429)
    Pido que hagáis edil a Cayo Julio Polibio, trae buen pan.

    C(aium) Iulium Polybium / aed(ilem) o(ro) v(os) f(aciatis) panem bonum fert

    De Brutio Balbo se dice que “no despilfarrará el dinero de la ciudad”  y esto  puede significar que es un buen administrador o que gasta de su propio dinero

    (CIL, IV 03702):
    Brutio Balbo para duumvir. Este guardará el erario público. Lo pide Genial.

    Bruttium Balbum // IIvir(um) / hic aerarium conservabit // Gen[ialis] / rog(at)

    Entre 2500 anuncios la casuística es enorme. Reproduzco algunos más con algún detalle curioso:

    (CIL, IV, 02887)
    Si alguien se opone a Quincio que le sometan al asno…

    Quintio(m) si qui recusat, assidat ad asinum

    Nota:  A diferencia de la mayoría, no pide el voto sino que anuncia males para quien no lo proporcione. Con “sometan al asno” parece referirse al trabajo pesado y constante con el que los asnos hacían dar vueltas a la rueda del molino; a ello se refiere el poeta Catulo en su poema 97, v, 10: “et non pistrino traditur atque asino?” (¿y no se le envía al molino como un asno? . Podria también significar “montarlo en un burro para servir de mofa y burla”.

    CIL, IV, 07791
    El club de los jóvenes de Venus proponen a Ceyo Segundo para duunviro “jurídico”

    CEIVM SECVNDVM IIV I D
    VENERIOSI ROG IVVENEM

    Ceium Secundum IIv(irum) i(ure) d(icundo) / Veneriosi rog(ant) iuvenem

    CIL, IV, 00346
    Uno de los ediles ama a M. Cerrinio, el otro es su amor. Eso me hace odiarlo. El que odia ama.

    M(arcum) Cerrinium / aed(ilem) alter amat alter / amatur ego fastidi(i?) / qui fastidit amat

    Nota: Nos recuerda el famoso poema 85 de Catulo “ Odi et amo” , “odio y amo”.

    Hay varios candidatos que aparecen en más de un centenar de anuncios. Haré alguna consideración sobre uno de ellos, Cnaeus Helvius Sabinus, que aparece en al menos 140 ocasiones y que nos permitirá conocer con más detalle esta propaganda política

    (CIL 4, 9928):
    Pido que hagáis edil a Cneo Helvio Sabino, adecuado para el gobierno público

    CN HELVIVM
    SABINVM AED(ilem)
    D R P O V F

    Cn(aeum) Helvium / Sabinum aed(ilem)/ d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(ro) v(os) f(aciatis)

    Como he dicho, aparece en 140 inscripciones. En la mayor parte figura con los tres nombres Cn(aeum) Helvium Sabinum; en 15 ocasiones como Helvium Sabinum; en 8 como Cnaeum Helvium; en 6 como Helvium; en 1 como Cnaeum Helvium Ariph Sabinum. Deducimos, pues, que es un personaje muy conocido y fácilmente identificado por los ciudadanos.

    En la mayor parte de las ocasiones aparece él sólo como candidato;  en 6 ocasiones aparece con otro candidato que sólo una vez es también para edil; en el resto para duumvir.

    En la mayor parte aparece el cargo a que opta, aedilem (en más de 100); en una ocasión a duumvir (IIvirum); en una docena sólo aparece con un  nombre de los tres sin más datos, por lo que el votante debe saber a qué cargo opta.

    Tan sólo en  dos  ocasiones se especifican las funciones como edil: encargado de los edificios públicos sagrados (templos):

    Os ruego que lo hagáis edil encargado de los edificios públicos sagrados

    Aed(ilem)d(ignum) r(ei) p(yublicae) v(iis) a(edibus) s(acris) p(ublicis) p(rocurandis) O(ro)  V(os) F(aciatis)

    En la mayoría, la mitad por lo menos, se utiliza la fórmula completa o no típica: D(ignum)  R(ei) P(ublicae)  O(ro,-ant) ((o rog(o,-ant) ( V(os)  F(aciatis): (más de60 veces). Dignum, digno, adecuado,  hace referencia a la idoneidad y méritos para el cargo.

    En cuatro ocasiones se le llama virum bonum (hombre bueno): en cinco virum probum (hombre honrado);  en una iuvenem  (joven) y en dos iuvenem probum (joven honrado), aportando así algún motivo por el que deba ser elegido.

    En la mayor parte el anuncio es anónimo, probablemente  fuera a instancias del propio candidato.
    En más de 34 ocasiones es propuesto por otros:
    –  por individuos, a veces acompañados  por los suyos (suis) o su esposa (sua):    Aegle (dos veces);  Popidi(us), Caprasia,     Balbus,     Iunia,     Thyrsus,     Parthope  y Rufino, Crescens (dos veces), Vesonius Primus, Infantio, Astylus,  Astyle, Pacuvius, Lorei, Maria.
    – Por individuos con sus familiares: Equitius cum suis, Primus cum suis,  Infantio  cum suis, Amandio cum sua, Epidius cum suis,  Porcellus cum suis, Biri cum Biria.
    – Por sus vecinos: vicini (dos veces)
    – Por colectivos:  urbulanenses, Poppaei, Aliari, Isiaci (devotos de Isis), Hermes cum gallinariis (Hermes con los cuidadores de gallinas), pistores cum vicinis (dos veces): los panaderos con sus vecinos,  Masculus cum codatis.

    Esta última, Masculus cum codatis, ha sido objeto de especial atención. El graffiti completo, recogido en CIL, IV, 7240,  dice:
    Másculo con los que tienen cola (refiriéndose al miembro viril) os ruega que votéis como edil a Gneo Helvio Sabino, digno de ese cargo público.

    CN HELVIVM
    SABINVM AED D R P O F
    MASCVLVS CVM CODATIS VBIQ

    Cn(aeum) Helvium / Sabinum aed(ilem) d(ignum) r(ei) p(ublicae) o(rat) f(aciatis) / Masculus cum codatis ubiq(ue).

    Algunos comentaristas, como Della Corte,  opinan que puede referirse a alguna cofradía de devotos del dios Priapo del que Masculus sería su presidente. Se interpreta en todo caso, como ejemplo de anuncio de apoyos no deseados, de apoyos que desprestigian a un candidato o simplemente de una broma de mal gusto.

    En fin, son 2500 grafiti que son  valiosos documentos para conocer un aspecto de la vida social y política de una ciudad romana del siglo I. Aparentemente hay muchas diferencias con el mundo actual; en el fondo no son tantas.  La finalidad u objeto y la forma de estos mensajes en realidad son muy similares a los nuestros: se trata de persuadir al votante para que elija a un determinado candidato generalmente sin más aditamentos. A veces se ofrece algún dato referido a las cualidades del candidato y a veces se refleja el apoyo de determinados colectivos sociales, igual que hoy.

  • Tirón, padre de la taquigrafía

    Nos resulta llamativa la imagen frecuente de unas funcionarias (la mayoría son mujeres) del Congreso de los Diputados, afanadas en transcribir en una cinta de papel la intervención oral de los señores diputados. Son las taquígrafas o veloces escribientes (en realidad son estenotipistas, como aclararemos más adelante).

    La imagen nos parece un anacronismo (del gr. ἀναχρονισμός, de ανα- , ana– = sobre, contra, y Χρονος, Chronos, tiempo), una situación impropia de nuestra época en que la técnica digital graba con toda facilidad imagen y sonido y hasta convierte en escritura los sonidos de una lengua; las modernas máquinas de taquigrafía superan las doscientas palabras por minuto, que no es poco. En realidad, nos choca el espectáculo del Congreso de los Diputados, porque la taquigrafía prácticamente ha desparecido.

    Llamamos taquigrafía al arte, técnica o habilidad de escribir con tal rapidez que se transcriben fielmente las palabras sonoras de una persona hablante. La palabra taquigrafía, como tantas otras técnicas, es griega, de ταχύς, tachis (léase “tajís”, pronto, rápido) y γραφία (grafía, escritura). No es una mera abreviatura o braquigrafía * (del gr. βραχύς, brachis, “breve” y γραφία,  grafía,  “escritura”) porque en la taquigrafía el objetivo no es ganar tiempo o espacio, sino reproducir el lenguaje hablado.* La braquigrafía  es la ciencia que estudia las abreviaturas, que son representaciones reducidas de palabras.

    En cambio la estenografía (del griego στενος, stenos, estrecho), γραφειν (grafein,  = escribir) es una palabra con un significado equivalente o muy parecido. En realidad la estenografía transcribe signos y no palabras completas. Pero no debemos confundirla  con la estenotipia (del griego στενος, stenosestrecho y  τύπος, typos, sello, marchamo, molde) que, si bien es muy parecida,  se basa en el uso de una máquina con un reducido número de teclas que pueden ser pulsadas simultáneamente y permite transcribir sílabas y palabras completas con el objetivo también de reproducir el discurso oral de un orador.  Las modernas máquinas de estenotipia son máquinas informáticas que permiten la grabación digital.

    No sabemos si el arte de escribir rápido lo utilizaron los griegos los primeros. Se atribuye a Jenofonte un sistema de alguna manera taquigráfico para tomar las notas que luego utilizó en sus Memorabilia, Recuerdos de Sócrates (Απομνημονεύματα; en latín, Memorabilia) para escribir la biografía del filósofo griego. Esto daría un gran valor a esas notas, dado que Sócrates no escribió texto alguno.  

    En todo caso los romanos lo utilizaron en la vida forense, en los juicios y discursos, y en la administración, desde el año 63 a.C. según información de Plutarco.

    Plut. Cato. Minor. 23.3:

    Se dice que éste es el único discurso de Catón que se ha conservado, y su conservación se debe al cónsul Cicerón, que había dado previamente a los empleados que se destacaron en escritura rápida, enseñanza en el uso de signos que, con  figuras pequeñas y cortas comprimía el contenido de muchas letras. Estos empleados se habían  distribuido después en varias partes de la sede del senado. Hasta  ese momento los romanos no habían empleado, ni siquiera poseían, lo que se llama taquígrafos, pero entonces, por primera vez, se nos dice, se dieron los primeros pasos hacia esta  práctica.

    Se trata de la famosa conjuración de Catalina, que Cicerón cónsul desbarata.

    Precisamente en la Antigüedad son famosas las llamadas “notas tironianas” (notae tironianae) con las que el secretario de Cicerón,  Marco Tulio Tirón, primero esclavo y luego liberto manumitido, transcribía los discursos del orador. Naturalmente, de él  reciben el nombre.  Tirón probablemente era un esclavo de la familia de Cicerón, que le sirvió de secretario, al que manumitió y trató como si de un miembro de la familia se tratase. Este Tirón fue también quien editó numerosos discursos del gran orador. Sus notas, que comento a continuación, se siguieron empleando, con diversas modificaciones, durante toda la Edad Media,  especialmente por los monjes copistas de manuscritos y documentos. De hecho sólo las conocemos por códices y textos medievales, puesto que no tenemos ningún documento original de época romana al respecto.

    Dion Casio en su Historia de Roma, 55.7.6 dice a propósito de Mecenas:

    El fue el primero que estableció en Roma un lugar para nadar en agua caliente y el primero también que imaginó las “notas” para escribir rápidamente e hizo que su liberto Aquila se las enseñase a otros.

    πρῶτός τε κολυμβήθραν θερμοῦ ὕδατος ἐν τῇ πόλει κατεσκεύασε, καὶ πρῶτος σημεῖά τινα γραμμάτων πρὸς τάχος ἐξεῦρε, καὶ αὐτὰ διὰ Ἀκύλου ἀπελευθέρου συχνοὺς ἐξεδίδαξε.

    Las notas tironianas  están  formadas de las letras del alfabeto, simplificadas y modificadas  para conseguir una mayor rapidez en su trazado. Tienen dos elementos: un radical o signo principal y una terminación o signo auxiliar que indicaba el tiempo verbal o el caso de los sustantivos y adjetivos.

    San Isidoro de Sevilla (Etimologías I, 22 y 23) se refiere a ellas:

    (22) Ennio fue el primero que creó mil cien notas vulgares. Se usaban las notas para que los copistas escribieran todo lo que se dijera en la asamblea o en los juicios, asistiendo varios al mismo tiempo, dividiéndose las partes entre sí, y cuantas palabras cada uno y en qué orden debían recogerlas. Tulio Tirón, liberto de Cicerón, fue el primero que en Roma comentó estas notas, pero solamente las de las preposiciones. Después de él, Vipsanio, Filargio y Aquila, liberto de Mecenas, agregaron otras cada uno. Después, Séneca, con el acuerdo de todos, las clasificó y aumentó su número llegando su obra a las cinco mil. Se llaman “notas”  porque anotaban las palabras y las sílabas con caracteres prefijados y las rehacían para conocimiento de los lectores. Quienes las aprendieron fueron llamados ya con toda propiedad “notarios”.

    XXII. DE NOTIS VVLGARIBVS. [1] Vulgares notas Ennius primus mille et centum invenit. Notarum usus erat ut, quidquid pro con[ten]tione aut [in] iudiciis diceretur, librarii scriberent conplures simul astantes, divisis inter se partibus, quot quisque verba et quo ordine exciperet. Romae primus Tullius Tiro Ciceronis libertus commentus est notas, sed tantum praepositionum. [2] Post eum Vipsanius, Philargius, et Aquila libertus Maecenatis alius alias addiderunt. Deinde Seneca, contractu omnium digestoque et aucto numero, opus efficit in quinque milia. Notae autem dictae eo, quod verba vel syllabas praefixis characteribus notent et ad notitiam legentium revocent; quas qui didicerunt proprie iam notarii appellantur.

    (23)En cambio en los libros de derecho ciertas letras son “notas” de sus palabras para hacer la escritura más rápida y más corta. Por ejemplo, se escribía B y F por “bonum factum”, S y C por “senatus  consultum”,  R y P por “republica”, P y R por “populus romanus”, D y T por “dumtaxat”,  la letra W hacia arriba por “mulier”, la P en su forma por “pupillus” y la P cabeza abajo por “pupilla”, una K por “caput”, dos KK juntas “calumniae causae”, I y E por “iudex esto”, D y M por “dolum malum”. En los libros antiguos encontramos muchísimas notas semejantes de este tipo. Los nuevos emperadores ordenaron abolir en los códices de leyes estas notas de derecho porque con ellas los de mente maliciosa engañaban a los ignorantes y por eso ordenaron que en las leyes se escribieran las letras para que no se origine ningún error, ninguna ambigüedad, y se muestre claramente lo que hay que cumplir y lo que hay que evitar.

    XXIII. DE NOTIS IVRIDICIS. [1] Quaedam autem litterae in libris iuris verborum suorum notae sunt, quo scriptio celeris breviorque fiat. Scribebatur enim verbi gratia per B et F "bonum factum" per S et C "senatus consultum" per R et P "respublica" per P et R "populus Romanus" per D et T "dumtaxat" per supinam W litteram "mulier" per P secundum naturam "pupillus" per P verso capite "pupilla" per unum K "caput" per duo KK iuncta "calumniae causa" per I et E "iudex esto" per D et M "dolum malum" [2] Cuius generis plurimas consimiles notas in libris antiquis invenimus. Has iuris notas novicii imperatores a codicibus legum abolendas sanxerunt, quia multos per haec callidi ingenio ignorantes decipiebant, atque ita iusserunt scribendas in legibus litteras, ut nullos errores, nullas ambages afferant, sed sequenda et vitanda aperte demonstrarent.

    Las notas tironianas, de las que tenemos el llamado Lexicon Tironianum, de época romana, pero del que sólo tenemos copias a partir de los siglos X,XI, eran unas cuatro mil, pero llegaron a ser más de 14.000 aproximadamente en época medieval.

      

    Imagen del comienzo de una edición de las “Notae Senecae”

    Forma y figura de algunas notas tironianas

    El comentario del signo &, cuyo origen está sin duda en las uniones de letras de las notas tironianas, nos ayuda a comprender  y acercarnos un poco a lo que estas notas han sido. El nombre de este signo en castellano es “et” porque es una forma gráfica alternativa a esta conjunción, de la que deriva nuestra copulativa “y”.  En inglés se llama “ampersand”, de la expresión “and per se and”, que significa “y por sí mismo, y”.

    Éstas son diversas formas que van de los siglos II-IV, cursiva romana,  a la minúscula carolingia del IX, y que evidencian el origen de la ligadura “et”:

    Otro ejemplo que evidencia cómo la forma enlazada deriva de la itálica “et”:

    En textos en español no se utiliza porque no supone ninguna economía respecto de “et”, pero en textos antiguos puede encontrarse la expresión &c. o &cetera como abreviación de &c. o &cetera, et caetera (y lo restante), de donde deriva nuestro etcétera.

    No comentamos el amplio uso que en los modernos lenguajes informáticos se hace del signo & = ampersand.

     

     

  • Las ciudades antiguas eran muy ruidosas.

    Con frecuencia desarrollamos nuestra ajetreada vida en un ambiente urbano excesivamente ruidoso. La propia vida en sociedad y urbana, la actividad laboral y algunos usos y costumbres sociales como la afición a grandes conciertos al aire libre, suelen producir un ruido excesivo nada acorde con la salud y tranquilidad de espíritu.

    El ruido se considera incluso como otra más de las contaminaciones que ensucian el medio ambiente natural. Desde hace unos pocos años se celebra en abril de cada año el “Día internacional de concienciación sobre el ruido”. Comenzó a celebrarse en Nueva York el 24 de abril de 1996.

    España tiene un triste segundo puesto, detrás de Japón, en el ranking de los países más ruidosos. 

    El ruido se mide en decibelios (dB). La OMS (Organización Mundial de la Salud) sugiere como adecuado un máximo de 50 dB al aire libre, 70 dB para el tráfico o 100 dB para un concierto.

    Podríamos pensar que este es un mal exclusivo de los tiempos modernos, pero recordemos los famosos versos de nuestro inmortal poeta Fray Luis de León (1527-1591)  de su Oda a la vida retirada:

    Que descansada vida
    La del que huye del mundanal ruido….

    El mundo antiguo estaba mucho menos habitado que el nuestro, el transporte de personas y mercancías era mucho menor, su vida menos ajetreada y la actividad laboral e industrial se producía con unas magnitudes sin comparación posible con los momentos actuales. Pero las ciudades antiguas, desde luego Roma, eran también muy ruidosas.

    La palabra “ruido” deriva de la latina “rugitus” de la que también procede la palabra culta “rugido”.  Estos dobletes léxicos son muy frecuentes en español (frío y frígido de lat. frigidus, caldo y cálido de lat. calidus…). El ruido es un sonido desagradable al oído y molesto para el espíritu.

    Los testimonios antiguos sobre los “rugitus” o ruidos  y su incomodidad son numerosos. Quizás dos de los más conocidos son un epigrama del poeta de origen hispano (nacido Bilbilis junto a Calatayud) Marcial (40-104)  y una carta del también hispano  Séneca (4 a.C.-65 d.C.) a su amigo Lucilio.

    Marcial nos dice que cuando se siente harto y cansado del ruido de la ciudad (Roma) se marcha a su pequeña finca en el campo. Séneca se queja también de los numerosos ruidos que ha de sufrir porque vive justamente encima de unos baños, pero su autocontrol y dominio interior le permiten ignorar el alboroto exterior. Transcribimos ambos documentos más abajo, en latín y en español, a pesar de que el de Séneca pueda resultar un poco largo, por no interrumpir ahora el relato.

    También otro satírico, Juvenal, en su Saturae, III, 236-237  se queja del ruido que los carros producen en las encrucijadas de las calles de Roma:

    ¿Qué pensión permite el sueño? En la ciudad (Roma) hay descanso para las grandes fortunas. Ahí está la causa de la enfermedad: el trasiego de las ruedas en la estrechez y cruce de las calles y el encuentro de las cuadrillas de carreteros arrebatará el sueño a Druso y a las vacas marinas (focas).

    Nota: Druso es el emperador famoso por su sueño profundo; algunos leen en el texto “urso” en vez de “Druso”, con lo que el sueño se arrebataría al oso, que tiene fama de dormir larga y profundamente.

    Nam quae meritoria somnum admittunt? Magnis opibus formitur in urbe. Inde caput morbi, raedarum transitus arto vicorum in flexu et stantis convicia mandrae eripient somnum Druso vitulisque marinis.

    Hubo incluso una incipiente legislación en alguna ocasión, que con término más técnico algún historiador llama protolegislación. Es muy temprano y curioso el caso de la ciudad de Síbaris, colonia griega en Italia, en el golfo de Tarento, fundada hacia el año 720 a.C.

    La realidad histórica y la fantasía popular han hecho de Síbaris una ciudad sumida en el lujo y el placer; sibarita es el adjetivo que designa a sus habitantes, pero el término pasó a referirse a las personas exquisitas de gustos refinados. 

    Los propios antiguos y luego algunos renacentistas ponían alguna reserva a las cosas que se contaban de los “sibaritas”, los habitantes de Síbaris; nosotros debemos ponerla también.

    En cualquier caso se cuenta de ellos cómo prohibieron hacia el año 600 antes de Cristo realizar  en el interior de la ciudad oficios de herreros, caldereros y otros que producían ruido para no perturbar el descanso de sus habitantes; incluso no permitieron en la ciudad la cría de los gallos, que tienen la extraña costumbre de anunciar muy temprano  la llegada del nuevo día.

    Nos lo cuenta, por ejemplo,   Ateneo de Náucratis (siglo II-III d. J.C.), en su libro Los Deipnosofistas o El Banquete de los sofistas, o El Banquete de los eruditos (que con estos títulos se conoce y cita).  Nos lo cuenta en XII 518 C-D:

    "Los primeros habitantes de Síbaris no permitieron sobre todo que se establecieran en la ciudad oficios productores de ruido, como los herreros, constructores  y similares, para que no se les molestara el sueño de ninguna manera; ni siquiera estaba permitido  criar  gallos en la ciudad. Cuenta Timeo sobre ellos que un sibarita contaba que había  marchado una vez  al campo y había visto personalmente cómo unos  trabajadores cavaban una zanja, y que uno de los que le escuchaban contestó al que lo contaba: «Sólo de oirlo contar me ha entrado dolor de costillas».

    No es, pues, de extrañar que en este contexto los “sibaritas” pasen por ser personas entregadas al lujo y al placer. Sería este el primer caso del que tenemos noticias de protolegislación que limita el ruido en las ciudades. Pero a estos comodones parece no importarles demasiado el efecto que el ruido del martillo produciría en los oídos de los artesanos herreros o caldereros.

    En este sentido,  se dice que Plinio el Viejo (23-79), el científico que murió precisamente como consecuencia de la erupción del Vesubio que arrasó Pompeya, en su Historia Natural (Naturalis Historia), hace referencia a los problemas  acústicos que aquejaban a quienes viven en las proximidades de las cataratas del Nilo. Esta sería  la primera referencia que tenemos a los efectos perniciosos del ruido sobre la audición.

    Lo dicen centenares, millares de libros, artículos, blogs, instituciones,etc. que actualmente se refieren a los problemas auditivos o a la contaminación ambiental. Todos citan a Plinio, pero ninguno da la referencia exacta, el libro y párrafo de la Historia Natural de Plinio en la que se hace esta afirmación.

    Sí he encontrado lo que el naturalista dice de las cataratas del Nilo en  Naturalis Historia, 5,9,54, pero en este pasaje no hace referencia   en absoluto a la presunta sordera generalizada.

    Luego tras chocar con  unas islas, e interrumpido por tantos obstáculos, finalmente encerrado por los montes, empujado como un torrente, con las aguas aceleradas hasta el lugar de los Etíopes, que se llaman Catadupas (cataratas), de nuevo por un canal encerrado entre peñascos, se cree que no fluye sino que se despeña con inmenso fragor. Luego, tranquilo y controlada la violencia, esparcidas sus aguas, un tanto cansado por el recorrido, desemboca por numerosas bocas en el mar egipcio; desparramado en ciertos días con una gran crecida por todo todo Egipto, lo anega fecundando la tierra.

    “subinde insulis impactus, totidem incitatus inritamentis, postremo inclusus montibus, nec aliunde torrentior, vectus aquis properantibus ad locum Aethiopum, qui Catadupi vocantur, novissimo catarracte inter occursantes scopulos non fluere inmenso fragore creditur, sed ruere. postea lenis et confractis aquis domitaque violentia, aliquid et spatio fessus, multis quamvis faucibus in Aegyptium mare se evomat, certis tamen diebus auctu magno per totam spatiatus Aegyptum fecundus innatat terrae”.

    Tengo la sospecha de que Plinio no afirmó que los habitantes de la zona eran sordos y que esta es una de las citas erróneas tan  frecuentes.  Afianza mi sospecha el hecho de que en el año 1637 se publicaba en Venecia el libro de abate Don Secondo LancellottiFarfalloni de gli antichi historici”  (Despropósitos de los historiadores antiguos).

    En él anota como segundo error a erradicar  precisamente la afirmación de que “todos los habitantes junto a las cataratas del Nilo estaban aquejados de sordera por el ruido de las cataratas”. Dice textualmente :

    Despropósito II  Que los pueblos que habitan junto a las cataratas del Nilo son todos sordos.

    Los antiguos historiadores han conseguido tanta reputación entre los posteriores que no solamente de Pitágoras, sino de la mayor parte de ellos, casi es suficiente el “ipse dixit”. Ha dicho esta o aquella cosa éste o aquel autor, por tanto es verdad y no se mire ninguno más. Y así sus despropósitos son admirados, citados y transcritos como grandes maravillas.

    Farfallone II  Che que’ popoli, c’habitano appresso le Catadupe del Nilo sieno tutti sordi
    Acquistano gli Scrittori Antichi tanta riputatione appresso i posteri, e persevera in modo, che non solamente di Pittagora, ma della maggior parte d’essi, par quasi che basti l’ Ipse dixit.  Ha detto questa o quella cosa questo o quell’Autore, dunque vera, non si cerchi più oltre.  E cosí i loro FARFALLONI sono ammirati, citati, trascritti per marauiglie grandi.

    Lancellotti  no hace referencia a esta cita de Plinio sino a la conocida de Cicerón en el famoso “Somnium Scipionis” (Sueño de Escipión) que aparece al final de la obra de “De Republica”. Cicerón  vivió del 106 a.C. al 43 a.C., y por tanto es anterior al Plinio.

    Hablando Cicerón del sonido que produce el movimiento de las esferas del cielo, dice que no podemos oírlo nosotros, porque, debido a su frecuencia,  nuestros oídos  se han vuelto sordos y que de todos los sentidos el del oído es el más grosero y obtuso. Y pone como ejemplo para confirmarlo el de las gentes que viven junto a las cataratas del Nilo, que se han quedado sin oído debido al estrépito de la caída del río. Dice textualmente:

    Saturados los oídos de los hombres con este sonido, ensordecieron; pues no hay en  vosotros sentido más torpe, como allí donde el Nilo, se precipita desde las altas montañas en las que se llaman cataratas, la gente que habita aquel lugar, carece del sentido de la audición por el fragor del ruido.

    Hoc sonitu oppletae aures hominum obsurduerunt; nec est ullus hebetior sensus in vobis, sicut, ubi Nilus ad illa, quae Catadupa nominantur, praecipitat ex altissimis montibus, ea gens, quae illum locum adcolit, propter magnitudinem sonitus sensu audiendi caret.  (De Republica, 6, 19 (Somnium  Scipionis))

    Lo curioso es que esta presunta afirmación de Plinio sobre la sordera de los habitantes del entorno de las cataratas del Nilo es citada en decenas, centenas, millares de artículos, blogs, páginas web y hasta en algunas Tesis doctorales sobre el ruido o los problemas auditivos.

    También Seneca  (4 a.C.-65 d. C.), filósofo y naturalista nos describe las cataratas del Nilo e insiste en el ruido ensordecedor que obligó a una guarnición a buscar otro emplazamiento, en Quaestiones Naturales,. 4,2,5:

    … finalmente, superados los obstáculos, sin terreno, cae en una enorme profundidad con enorme estrépito del lugar. Unas gentes, colocadas allí por los Persas, no pudieron soportar el ruido ni con sus oídos taponados, por lo que hubieron de ser traslados a otro lugar más tranquilo.”

    …tandemque eluctatus obstantia in uastam altitudinem subito destitutus cadit cum ingenti circumiacentium regionum strepitu. Quem perferre gens ibi a Persis collocata non potuit obtusis assiduo fragore auribus et ob hoc sedibus ad quietiora translatis.

    El mismo Plinio, en  Natualis Historia, lib. VI, 35, 181 hace referenica al fragor del Nilo al caer por las cataratas, que priva de la audición a los habitantes, pero de ninguna manera lo hace en los términos en los que se expresa la cita que estoy comentando. Dice exactamente:

    Este conquistó ciudades …..Attena, Stadisse, en donde el Nilo, precipitándose, quita con su fragor a sus habitantes la audición. También conquistó Napata.

    is oppida expugnavit … Attenam, Stadissim, ubi Nilus praecipitans se fragore auditum accolis aufert. Diripuit et Napata.

    Concluiremos que, ciertamente, en el mundo antiguo, al menos entre los cultos del mundo antiguo, existe la creencia, o al menos la cita, de que los habitantes de las regiones de las cataratas del Nilo son sordos. Esta referencia, repetida en múltiples ocasiones, es la prueba de la importancia que para los antigus tenía el exceso de molesto ruido; la propia exageración de la creencia, lejos de toda lógica, avala esa preocupación. Pero esto es una cosa y otra bien distinta, repetir y dar por supuesta una cita textual que no se corresponde con la realidad.

     

    Marcial, Libro 12, Epigrama 57

    ¿Quieres saber por qué con frecuencia me marcho a mi pequeña finca y a mi pobre casa de la seca Nomento? En esta ciudad (Roma), Esparso, el pobre ni puede pensar ni pude descansar.

    Por la mañana no te dejan vivir los maestros de escuela, por la tarde los panaderos y durante todo el día los caldereros. Por aquí el ocioso cambista golpea su sucia mesa con las monedas con la efigie de Nerón; por allí el batihoja de polvo de oro hispano golpea la roca machacada con su brillante martillo.

    Ni para la turba frenética de Bellona (los soldados), ni el charlatán náufrago con su cuerpo vendado; ni el judío enseñado por su madre a mendigar, ni el legañoso vendedor de fósforos.

    ¿Quién puede contar los perjuicios de un pobre sueño? Podrá decir cuántas manos en la ciudad golpean los vasos de bronce, cuando amenaza la luna recortada por la varita mágica de la Cólquida. (ahuyentar los hechizos de la luna golpeando con bronce)

    Tú, Esparso, ni conoces ni puedes conocer estas cosas, protegido en tu reino de Petilio, y a quien tu alta casa ofrece la vista de los altos montes. Tú que tienes un campo en la ciudad y produces vino en Roma, para quien no es mejor el otoño de Falerno y recorres los límites de tu finca en tu carro.

    Para ti sí hay un sueño profundo, y ningún descanso es molestado por los gritos ni el día entra en tu casa hasta que tú quieras. A mí me despiertan las risas de la multitud que pasa y Roma está junto a mi tugurio. Agotado de tedio, cuando quiero dormir, me voy a mi finca.   

       Liber XII, Epigrammaton LVII

    Cur saepe sicci parva rura Nomenti
    Laremque villae sordidum petam, quaeris?
    Nec cogitandi, Sparse, nec quiescendi
    In urbe locus est pauperi. Negant vitam
    Ludi magistri mane, nocte pistores,
    Aerariorum marculi die toto;
    Hinc otiosus sordidam quatit mensam
    Neroniana nummularius massa,
    Illinc balucis malleator Hispanae
    Tritum nitenti fuste verberat saxum;
    Nec turba cessat entheata Bellonae,
    Nec fasciato naufragus loquax trunco,
    A matre doctus nec rogare Iudaeus,
    Nec sulphuratae lippus institor mercis.
    Numerare pigri damna quis potest somni?
    Dicet quot aera verberent manus urbis,
    Cum secta Colcho Luna vapulat rhombo.
    Sparse, nescis ista, nec potes scire,
    Petilianis delicatus in regnis,
    Cui plana summos despicit domus montis,
    Et rus in urbe est vinitorque Romanus
    Nec in Falerno colle maior autumnus,
    Intraque limen latus essedo cursus,
    Et in profundo somnus, et quies nullis
    Offensa linguis, nec dies nisi admissus. 
    Nos transeuntis risus excitat turbae,
    Et ad cubile est Roma. Taedio fessis
    Dormire quotiens libuit, imus ad villam.


    Epístola LVI de Seneca a Lucilio

    Séneca a su querido Lucilio: salud
    Que me muera, si el silencio es tan necesario como parece para el que se retira  al estudio.
    Mira por dónde el más variado griterío suena a mi alrededor por todas partes.  Vivo justamente encima de unos baños. Figúrate todos los tipos de voces que te pueden hacer odiar los oídos:  cuando los  más fuertes ejercitan sus manos cargadas de plomo, cuando se esfuerzan o aparentan que se esfuerzan , oigo sus  gemidos; y cada vez que expiran  el aire  contenido,  y sus silbidos y sus dificilísimas respiraciones;  cuando me encuentro con algún desmadejado contento con el aceitado  plebeyo, oigo el chasquido de la mano que golpea en sus  espaldas, que cambia de sonido según  caiga plana o cóncava.  Si llega un jugador de pelota y se pone a contar los puntos, se acabó.  Añade todavía al camorrista, y al ladrón pillado, y al que le agrada su voz en el baño; añade a estos a los que saltan a la piscina con gran ruido  del agua golpeada. Además de estos, cuyas voces, al menos, son naturales, imagínate al depilador, que saca  de vez en cuando una voz aguda y chillona, para hacerse más de notar y que no calla nunca, salvo cuando depila unas axilas, y hace gritar a otro en lugar de él; y los diversos gritos del cantinero, y al  salchicero y al pastelero y a todos los proveedores de las tabernas que venden su  mercancía con su propia y característica cantinela.

    Me dirás “o tú eres de hierro o eres sordo, tú que mantienes tu cabeza entre tantos gritos tan diversos y tan disonantes, cuando en cambio los acostumbrados saludos (de sus clientes) llevan a nuestro querido Crisipo a la muerte”.  Pero por Hércules, todo este estruendo no me molesta más que una ola o la caída del agua, aunque he oído que para cierto pueblo esta fue la causa de trasladar su ciudad, porque no pudo soportar el ruido de la caída del Nilo.  Me parece  que la voz humana nos atrae más que el ruido, porque aquella  se dirige al espíritu, mientras que éste tan sólo llena y golpea los oídos. Entre los ruidos que suenan a mi alrededor sin llamar mi atención, pongo los carros que pasan por la calle, y el artesano que vive en  mi casa como inquilino, y mi vecino el serrador, y este  que  al lado de Meta Sudans (una fuente monumental junto al Coliseo)  ensaya sus  trompetas y flautas, y que no  canta, sino que grita. Ahora también es más molesto para mí el sonido que se interrumpe de vez en cuando que el continuo. Pero ya me he acostumbrado a todo esto de tal manera que podría oir hasta a un capataz de galeras marcando el ritmo a los remeros con su voz ronca.

    Así pues obligo a mi espíritu a que se concentre en sí mismo y no atienda a las llamadas externas; nada importa que fuera todo resuene con tal de que  dentro no haya ningún tumulto, con tal de que  de ninguna manera riñan entre sí el deseo y el temor, con tal de que la avaricia y la lujuria no disientan  ni la una moleste a la otra. Pues, ¿de qué sirve el silencio de toda una región si mis pasiones se agitan?

    "Durante la noche todo estaba en calma y en profundo reposo"

    Es falso: no hay ningún plácido descanso sino el que la razón proporciona; la noche callada nos trae molestias, no nos las quita, y preocupaciones. Pues los insomnios de los que duermen son también tan turbulentos como el día: la verdadera tranquilidad es aquella en la que se despliega una buena conciencia. Mira aquel que busca el sueño en el silencio de su amplia casa; para que ningún sonido moleste sus oídos, toda la legión de sus esclavos guarda silencio, y el pie de los que se acercan se pone de puntillas; acaso se dé la vuelta a un lado y a otro, agarrando el sueño ligero entre sus dolencias; y se queja de haber oído lo que no ha oído.  ¿Qué crees que es la causa? Su espíritu es el que le hace ruido. Este es el que ha de ser tranquilizado y su agitación la que ha de ser reprimida; no consideres que alguien está tranquilo porque su cuerpo esté acostado; Muchas veces la tranquilidad es intranquila; y por eso nos hemos de lanzar a la acción de las cosas y nos hemos de ocupar en la realización de las buenas artes cuantas veces se apodera de nosotros  la inercia y la impaciencia. Los grandes generales, cuando ven que el soldado mal obedece, los contienen con algún tra bajo y los entretienen con alguna expedición: el divertirse nunca viene mal a los que están molestos y nada es tan cierto como corregir  los vicios del ocio con la ocupación. Muchas veces puede parecer que nos retiramos por el aburrimiento de los asuntos civiles y por la molestia de una posición desgraciada y desagradable; sin embargo a veces  en ese refugio al que nos empujó el temor y el cansancio se reaviva la ambición  pues no quedó  arrancada, sino cansada y también irritada por las cosas poco favorables.  Y lo mismo digo de la molicie, que alguna  vez parece que ha desaparecido, pero que luego nos tienta de nuevo aun habiendo prometidod frugalidad y en medio de la moderación  nos empuja a los placeres, no condenados sino simplemente abandonados, y esto ciertamente con  más vehemencia cuanto más ocultos. Pues todos los vicios son más ligeros si están a la vista; también las enfermedades avanzan hacia la salud una vez que rompen desde el interior oculto y manifiestan su fuerza. Debes saber que la avaricia y la ambición y los restantes males de la mente humana son especialmente peligrosas cuando se esconden en una salud simulada. Parecemos tranquilos, pero no lo estamos. Si estamos, pues, de buena fe, si hemos tocado a retirada, si hemos despreciado las falsas apariencias, como poco antes he dicho, ningún asunto nos llamará la atención, ninguna melodía ni de hombres ni de pájaros interrumpirá nuestros buenos pensamientos, ya firmes y ciertos. Pobre es el espíritu e incapaz de recogerse en su interior si se preocupa por una voz o por cosas imprevistas; tiene dentro algo de inquietud y tiene algo de miedo adquirido que le vuelve receloso, como dijo nuestro gran Virgilio:

    “y yo, a quien antes no le movían ni los dardos que me arrojaban ni los griegos formados en escuadrón hostil, ahora me asusta cualquier movimiento del viento y cualquier ruido me deja paralizado y temeroso de lo que llevo y de quien me acompaña”.

    El primer sabio es aquel a quien no asustan ni los dardos vibrantes, ni las armas del compacto escuadrón que chocan entre si, ni el fragor de una ciudad golpeada: en cambio  este otro es un desorientado, que asustado por cualquier ruido teme por sus bienes, a quien cualquier voz interpretada como estruendo le derriba, a quien el más ligero movimiento lo deja sin aliento, su equipaje le hace asustadizo. A cualquiera que veas de esos  felices, que arrastran tantas cosas, que llevan consigo tantas cosas, lo verás  “temeroso de lo que llevo y de quien me acompaña”.  En consecuencia debes saber que sólo serás una persona que se controla cuando ningún grito te afecte, cuando ninguna voz te agite, ni si te acaricia, ni si te amenza ni te grita en vano por todas partes con su sonido inútil. ¿Qué pues?  ¿no es más cómodo algunas veces estar libre de alborotos? Confieso que sí y por eso me marcharé de este lugar. Lo he querido experimentar y realizar; ¿qué necesidad hay de atormentarme por más tiempo, cuando Ulises encontró un remedio tan fácil contra las Sirenas para sus compañeros. Que te vaya bien.

    Peream si est tam necessarium quam videtur silentium in studia seposito. Ecce undique me varius clamor circumsonat: supra ipsum balneum habito. Propone nunc tibi omnia genera vocum quae in odium possunt aures adducere: cum fortiores exercentur et manus plumbo graves iactant, cum aut laborant aut laborantem imitantur, gemitus audio, quotiens retentum spiritum remiserunt, sibilos et acerbissimas respirationes; cum in aliquem inertem et hac plebeia unctione contentum incidi, audio crepitum illisae manus umeris, quae prout plana pervenit aut concava, ita sonum mutat. Si vero pilicrepus supervenit et numerare coepit pilas, actum est.  Adice nunc scordalum et furem deprensum et illum cui vox sua in balineo placet, adice nunc eos qui in piscinam cum ingenti impulsae aquae sono saliunt. Praeter istos quorum, si nihil aliud, rectae voces sunt, alipilum cogita tenuem et stridulam vocem quo sit notabilior subinde exprimentem nec umquam tacentem nisi dum vellit alas et alium pro se clamare cogit; iam biberari varias exclamationes et botularium et crustularium et omnes popinarum institores mercem sua quadam et insignita modulatione vendentis.
    'O te' inquis 'ferreum aut surdum, cui mens inter tot clamores tam varios, tam dissonos constat, cum Chrysippum nostrum assidua salutatio perducat ad mortem.' At mehercules ego istum fremitum non magis curo quam fluctum aut deiectum aquae, quamvis audiam cuidam genti hanc unam fuisse causam urbem suam transferendi, quod fragorem Nili cadentis ferre non potuit.  Magis mihi videtur vox avocare quam crepitus; illa enim animum adducit, hic tantum aures implet ac verberat. In his quae me sine avocatione circumstrepunt essedas transcurrentes pono et fabrum inquilinum et serrarium vicinum, aut hunc qui ad Metam Sudantem tubulas experitur et tibias, nec cantat sed exclamat:  etiam nunc molestior est mihi sonus qui intermittitur subinde quam qui continuatur. Sed iam me sic ad omnia ista duravi ut audire vel pausarium possim voce acerbissima remigibus modos dantem. Animum enim cogo sibi intentum esse nec avocari ad externa; omnia licet foris resonent, dum intus nihil tumultus sit, dum inter se non rixentur cupiditas et timor, dum avaritia luxuriaque non dissideant nec altera alteram vexet. Nam quid prodest totius regionis silentium, si affectus fremunt?
    Omnia noctis erant placida composta quiete.
    Falsum est: nulla placida est quies nisi quam ratio composuit; nox exhibet molestiam, non tollit, et sollicitudines muta. Nam dormientium quoque insomnia tam turbulenta sunt quam dies: illa tranquillitas vera est in quam bona mens explicatur.  Aspice illum cui somnus laxae domus silentio quaeritur, cuius aures ne quis agitet sonus, omnis servorum turba conticuit et suspensum accedentium propius vestigium ponitur: huc nempe versatur atque illuc, somnum inter aegritudines levem captans; quae non audit audisse se queritur.  Quid in causa putas esse? Animus illi obstrepit. Hic placandus est, huius compescenda seditio est, quem non est quod existimes placidum, si iacet corpus: interdum quies inquieta est; et ideo ad rerum actus excitandi ac tractatione bonarum artium occupandi sumus, quotiens nos male habet inertia sui impatiens.  Magni imperatores, cum male parere militem vident, aliquo labore compescunt et expeditionibus detinent: numquam vacat lascivire districtis, nihilque tam certum est quam otii vitia negotio discuti. Saepe videmur taedio rerum civilium et infelicis atque ingratae stationis paenitentia secessisse; tamen in illa latebra in quam nos timor ac lassitudo coniecit interdum recrudescit ambitio. Non enim excisa desit, sed fatigata aut etiam obirata rebus parum sibi cedentibus.  Idem de luxuria dico, quae videtur aliquando cessisse, deinde frugalitatem professos sollicitat atque in media parsimonia voluptates non damnatas sed relictas petit, et quidem eo vehementius quo occultius. Omnia enim vitia in aperto leniora sunt; morbi quoque tunc ad sanitatem inclinant cum ex abdito erumpunt ac vim sui proferunt. Et avaritiam itaque et ambitionem et cetera mala mentis humanae tunc perniciosissima scias esse cum simulata sanitate subsidunt. Otiosi videmur, et non sumus. Nam si bona fide sumus, si receptui cecinimus, si speciosa contempsimus, ut paulo ante dicebam, nulla res nos avocabit, nullus hominum aviumque concentus interrumpet cogitationes bonas, solidasque iam et certas.  Leve illud ingenium est nec sese adhuc reduxit introsus quod ad vocem et accidentia erigitur; habet intus aliquid sollicitudinis et habet aliquid concepti pavoris quod illum curiosum facit, ut ait Vergilius noster:
    Et me, quem dudum non ulla iniecta movebant
    tela neque adverso glomerati e agmine Grai,
    nunc omnes terrent aurae, sonus excitat omnis
    suspensum et pariter comitique onerique timentem.
    Prior ille sapiens est, quem non tela vibrantia, non arietata inter arma agminis densi, non urbis impulsae fragor territat: hic alter imperitus est, rebus suis timet ad omnem crepitum expavescens, quem una quaelibet vox pro fremitu accepta deiecit, quem motus levissimi exanimant; timidum illum sarcinae faciunt.  Quemcumque ex istis felicibus elegeris, multa trahentibus, multa portantibus, videbis illum 'comitique onerique timentem'. Tunc ergo te scito esse compositum cum ad te nullus clamor pertinebit, cum te nulla vox tibi excutiet, non si blandietur, non si minabitur, non si inani sono vana circumstrepet. 'Quid ergo? non aliquando commodius est et carere convicio?' Fateor; itaque ego ex hoc loco migrabo. Experiri et exercere me volui: quid necesse est diutius torqueri, cum tam facile remedium Ulixes sociis etiam adversus Sirenas invenerit Vale.

     

  • Gabriel García Márquez y los clásicos griegos y latinos

    Muchos elementos de la cultura grecolatina siguen vigentes en nuestro tiempo, entre muchos otros, los mitos y tópicos literarios. Los escritores y artistas actuales unas veces recurren a ellos directa y conscientemente citándolos incluso textualmente, otras desarrollan los mismos temas adaptándolos a los nuevos tiempos y otras los integran en su obra de manera natural no consciente.

    Este es el caso también de Gabriel García Márquez, premio nobel colombiano, recientemente fallecido, que nos abrió, junto a otros grandes autores hispanoamericanos,  los ojos y los horizontes en una explosión de imaginación y color tropical a quienes allá por los años sesenta del siglo pasado éramos jóvenes ávidos de letras.

    Llevando el agua al molino de este blog, hago alguna referencia a la importancia de los clásicos en Gabriel García Márquez, que no es poca, tanto directa y textualmente como naturalmente asimilados.
    En su obra autobiográfica “Vivir para contarla” hace nítidas referencias a la importancia del conocimiento de los clásicos. Así en el capítulo 6, pág, 393 y ss. de la edición de Mondadori, Barcelona 2002, recuerda:

    Yo mismo no sospechaba entonces que muy pronto sería mejor estudiante que nunca en la biblioteca de Gustavo Ibarra Merlano, un amigo nuevo que Zabala y Rojas Herazo me presentaron con gran entusiasmo. Acababa de regresar de Bogotá con un grado de la Normal Superior y se incorporó de inmediato a las tertulias de El Universal y a las discusiones del amanecer en el paseo de los Mártires. Entre la labia volcánica de Héctor y el escepticismo creador de Zabala, Gustavo me aportó el rigor sistemático que buena falta les hacía a mis ideas improvisadas y dispersas, y a la ligereza de mi corazón. Y todo eso entre una gran ternura y un carácter de hierro.
    Desde el día que me invitó a la casa de sus padres en la playa de Marbella, con el mar inmenso como traspatio, y una biblioteca en un muro de doce metros, nueva y ordenada, donde sólo conservaba los libros que debían leerse para vivir sin remordimientos. Tenía ediciones de los clásicos griegos, latinos y españoles tan bien tratadas que no parecían leídas, pero los márgenes de las páginas estaban garrapateados de notas sabias, algunas en latín. Gustavo las decía también de viva voz, y al decirlas se ruborizaba hasta las raíces del cabello y él mismo trataba de sortearlas con un humor corrosivo. Un amigo me había dicho de él antes de que lo conociera: “Ese tipo es un cura”. Pronto entendí por qué era fácil creerlo, aunque después de conocerlo bien era casi imposible creer que no lo era.
    Aquella primera vez hablamos sin parar hasta la madrugada y aprendí que sus lecturas eran largas y variadas, pero sustentadas por el conocimiento a fondo de los intelectuales católicos del momento, de quienes yo no había oído hablar jamás. Sabía todo lo que debía saberse de la poesía, pero en especial de los clásicos griegos y latinos que leía en sus ediciones originales. Tenía juicios bien informados de los amigos comunes y me dio datos valiosos para quererlos más. Me confirmó también la importancia de que conociera a los tres periodistas de Barranquilla –Cepeda, Vargas y Fuenmayor-, de quienes tanto me habían hablado Rojas Herazo y el maestro Zabala. Me llamó la atención que además de tantas virtudes intelectuales y cívicas nadara como un campeón olímpico con un cuerpo hecho y entrenado para serlo. Lo que más le preocupó de mí fue mi peligroso desdén por los clásicos griegos y latinos, que me parecían aburridos e inútiles, a excepción de la Odisea, que había leído y releído a pedazos varias veces en el liceo. Así que antes de despedirme escogió en la biblioteca un libro empastado en piel y me lo dio con una cierta solemnidad. “Podrás llegar a ser un buen escritor –me dijo-, pero nunca serás muy bueno si no conoces bien a los clásicos griegos.” El libro eran las obras completas de Sófocles. Gustavo fue desde ese instante uno de los seres decisivos en mi vida, porque Edipo rey se me reveló en la primera lectura como la obra perfecta.Fue una noche histórica para mí, por haber descubierto a Gustavo Ibarra y a Sófocles al mismo tiempo, y porque horas después pude haber muerto de mala muerte en el cuarto de mi novia secreta en El Cisne.

    El propio autor reconoce una y otra vez este  impacto del Edipo de Sófocles, por ejemplo en uno de los talleres de guión que ha impartido, Según cita el profesor de la Universidad de Huelva Manuel Cabello Pino en su artículo “Edipo alcalde: Sófocles a través de los ojos de Gabriel García Márquez:

    Casi me atrevería a decir que Edipo rey fue la primera gran conmoción intelectual de mi vida. Ya yo sabía que iba a ser escritor y cuando leí aquello, me dije: “Éste es el tipo de cosas que quiero escribir”. Yo había publicado algunos cuentos y, mientras trabajaba en Cartagena como periodista, estaba tratando de ver si terminaba una novela. Recuerdo que una noche hablaba de literatura con un amigo -Gustabo Ibarra Merlano, que además de poeta es el hombre que más sabe en Colombia sobre derechos de aduana–, y viene y me dice: “Nunca llegarás a nada mientras no leas a los clásicos griegos”. Yo me quedé muy impresionado, así que esa misma noche lo acompañé a su casa y me puso en las manos un tomo de tragedias griegas. Me fui a mi cuarto, me acosté, empecé a leer el libro por la primera página -era Edipo Rey precisamente-y no lo podía creer. Leía, y leía, y leía -empecé como a las dos de la madrugada y ya estaba amaneciendo–, y cuanto más leía, más quería leer. Yo creo que desde entonces no he dejado de leer esa bendita obra. Me la sé de memoria. (Gabriel García Márquez, 2003: 106)

    Como a tantos otros, el descubrimiento de la tragedia griega impactó a García Márquez y comprendió la importancia de conocer a los clásicos. De Edipo Rey y la fuerza inexorable del destino, del fatum, se han encontrado diversas influencias en sus novelas El otoño del patriarca  y Crónica de una muerte anunciada.

    Poco después, en la página 406 y s. de la edición citada nos informa García Márquez de su progreso en el conocimiento de los clásicos:

    Regresé a Cartagena con el aire de alguien que hubiera descubierto el mundo. Las sobremesas en casa de los Franco Múnera no fueron entonces con poemas del Siglo de Oro y los Veinte poemas de amor de Neruda, sino con párrafos de La señora Dolloway y los delirios de su personaje desgarrado, Septimus Warren Smith. Me volví otro, ansioso y difícil, hasta el extremo de que a Héctor y al maestro Zabala les parecía un imitador consciente de Álvaro Cepeda. Gustavo Ibarra, con su visión compasiva del corazón Caribe se divirtió con mi relato de la noche en Barranquilla, mientras medaba cucharadas cada vez más cuerdas de poetas griegos, con la expresa y nunca explicada excepción de Eurípides. Me descubrió a Melville: la proeza literaria de Moby Dick, el grandioso sermón sobre Jonás para los balleneros curtidos en todos los mares del mundo bajo la inmensa bóveda construida con costillares de ballenas. Me prestó La casa de los siete tejados, de Nathaniel Hawthorne, que me marcó de por vida. Intentamos juntos una teoría sobre la fatalidad de la nostalgia en la errancia de Ulises Odiseo, en la que nos perdimos sin salida. Medio siglo después la encontré resuelta en un texto magistral de Milan Kundera.

    Que las lecturas y conversaciones sobre los clásicos produjeron sus frutos, aun sin ser consciente de ello,  nos lo confirma después en la pág. 473 y s. de la misma edición a propósito de su primera novela “La hojarasca” en la que nos narra la tragedia de una tierra arrasada por la omnipotente compañía United Fruit Company:

    En cambio, desoyendo otra vez a don Ramón Vinyes, le hice llegar a Gustavo Ibarra el borrador completo, aunque todavía sin título, cuando lo di por terminado. Dos días después me invitó a su casa. Lo encontré en un mecedor de bejuco en la terraza del mar, bronceado al sol y relajado en ropa de playa, y me conmovió la ternura con que acariciaba mis páginas mientras me hablaba. Un verdadero maestro, que no me dictó una cátedra sobre el libro ni me dijo si le parecía bien o mal, sino que me hizo tomar conciencia de sus valores éticos. Al terminar me observó complacido y concluyó con su sencillez cotidiana:
    -Esto es el mito de Antígona
    Por mi expresión se dio cuenta de que se me habían ido las luces, y cogió de sus estantes el libro de Sófocles y me leyó lo que quería decir. La situación dramática de mi novela, en efecto, era en esencia la misma de Antígona,condenada a dejar insepulto el cadáver de su hermana Polinices por orden del rey Creonte, tío de ambos. Yo había leído Edipo en Colona en el volumen que el mismo Gustavo me había regalado por los días en que nos conocimos, pero recordaba muy mal el mito de Antígona para reconstruirlo de memoria dentro del drama de la zona bananera, cuyas afinidades emocionales no había advertido hasta entonces. Sentí el alma revuelta por la felicidad y la desilusión. Aquella noche volví a leer la obra, con una rara mezcla de orgullo por haber coincidido de buena fe con un escritor tan grande y de dolor por la vergüenza pública del plagio. Después de una semana de crisis turbia decidí hacer algunos cambios de fondo que dejaran a salvo mi buena fe, todavía sin darme cuenta de la vanidad sobrehumana de modificar un libro mío para que no pareciera de Sófocles. Al final –resignado- me sentí con el derecho moral de usar una frase suya como un epígrafe reverencial, y así lo hice.

    Y ciertamente, como prefacio “reverencial” coloca el siguiente texto de Antígona, en el que comunica a Ismena la decisión de Creonte sobre los funerales de sus hermanos Eteocles y Polinices. Queda así evidenciada para siempre la relación establecida con Sófocles:

    Y respecto del cadáver de Polinices, que miserablemente ha muerto, dicen que ha publicado un bando para que ningún ciudadano lo entierre ni lo llore, sino que insepulto y sin los honores del llanto, lo dejen para sabrosa presa de las aves que se abalancen a devorarlo. Ese bando dicen que el bueno de Creonte ha hecho pregonar por ti y por mí, quiere decir que por mí; y que vendrá aquí para anunciar esa orden a los que no la conocen; y que la cosa se ha de tomar no de cualquier manera, porque quien se atreva a hacer algo de lo que prohíbe será lapidado por el pueblo.” (Sófocles: Antígona, v.26 y ss.)

    En la novela de  García Márquez, el médico, del que no da el nombre, es condenado por el alcalde, el cura y el pueblo de Macondo a no recibir sepultura por no haber recibido y haber negado su atención a los heridos en la guerra civil.

    Así que con las amistades citadas y sus lecturas recomendadas (Homero, Sófocles, los clásicos del Siglo de Oro, Hermann Melville, Nathaniel Hawthorne, William Faulkner,  Virginia Woolf…) escribió La hojarasca y luego como ramas de un mismo árbol El coronel no tiene quien le escriba, La mala hora, Los funerales de la Mamá Grande y Cien años de soledad.

    En todas las obras de García  Márquez  se perciben de una u otra manera los ecos de los clásicos.
    En Cien años de Soledad recrea el mito de Prometeo encadenado como castigo de los dioses por haber entregado el fuego a los hombres para su progreso. También José Arcadio Buendía intentó crear una nueva sociedad y así nació Macondo.

    También en Cien años de soledad recrea el mito de Platón de Teuth sobre el valor de la escritura, personaje al que nos recuerda  el Melquiades de Cien años de Soledad; al tema del invento de la escritura precisamente esta dedicado el artículo anterior de este blog. https://www.antiquitatem.com/origen-de-la-escritura-platon-memoria

    Es muy frecuente la inserción de textos y referencias latinas en  obras de literatura moderna fantástica aprovechando el carácter de misterio y arcaísmo del latín, que en esos contextos puede adquirir un valor mágico. Lo hace García Márquez así en Cien Años de Soledad, haciendo hablar latín a José Arcadio Buendia:

    “-Hoc est simplicissimum- dijo José Arcadio Buendía-; homo iste statum quartum materiae invenit.
        El padre Nicanor levantó la mano y las cuatro patas de la silla se posaron en tierra al mismo tiempo.
       -Nego- dijo-. Factum hoc existentiam Dei probat sine dubio.
      Fue así como se supo que era latín la endiablada jerga de José Arcadio Buendía”

          Se aprecia también relación evidente entre La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada, uno de cuyos personajes se llama precisamente Ulises,  y la Odisea. Este Ulises de García Márquez, aventurero, viajero, enamoradizo, le aclara a cándida Eréndira que Ulises no es un nombre Gringo sino nombre de navegante, en lo que es una evocación directa del héroe homérico.

    En El amor en los tiempos del cólera los motivos y tipo de amor coinciden con los tópicos eróticos clásicos, desde la enfermedad de amor (morbus amoris) a los remedios del amor (remedia amoris). El amor en sus diversas versiones es precisamente uno de los temas preferidos por García Márquez, quien acredita conocer muy bien el tratamiento que del amor han hecho los clásicos grecolatinos.

    Otro hecho que demuestra el  impacto que en él causó Sófocles, es que García Márquez es el guionista de la película colombiana Edipo Alcalde (1996), trasposición de la tragedia clásica Edipo Rey a la situación de su país, Colombia. García Márquez naturalmente, no se limita a escribir un mero guión de adaptación, sino que en realidad es el autor de la película en la que una vez más mezcla el tema de la peste con la violencia imperante en Colombia y la impresión de Sófocles, de cuyo Edipo rey dijo ser la obra perfecta, según hemos leído en las citas anteriores. Fue dirigida por Jorge Alí Triana y protagonizada por Jorge Perugorria. Ángela Molina, Francisco Rabal. Jairo Camargo.

    En fin, no seremos tan exigentes como Juan de Salisbury, que muchos siglos antes, en el siglo XII,  afirmó en su Policraticus (El Gobernante), Lib. VII, cap..9, (ed. C.C. J.Webb(1909),II,p.126:

    Todos estos que son ignorantes de los poetas, historiadores, oradores y matemáticos latinos podrían ser llamados “iletrados (illiterati) aunque conozcan las letras”.

    Pero reconoceremos en cambio la necesidad de conocer a los autores clásicos si se quiere ser un buen autor de literatura y también un buen lector. Nos lo dice y nos lo prueba Gabriel García Márquez, Gabo para los amigos.

    Nota: Juan de Salisbury es uno de los mejores latinistas de su época, pero  desgraciadamente yo no he podido disponer de la cita de su Policraticus en latín.

  • Platón rechaza la escritura por boca de Sócrates

    Con alguna frecuencia oigo a alguna persona rechazar el ordenador como instrumento educativo para los niños y jóvenes con el argumento de que perjudica el desarrollo de la memoria o de cierta capacidad de razonamiento. Con anterioridad oímos argumentos similares en el rechazo de las calculadoras electrónicas que impedirían la capacidad de pensamiento matemático. Todo ello me recuerda un famoso pasaje de Platón en su diálogo Fedro 274c-277a y 279b- 279c en el que en boca de Sócrates rechaza el invento de la escritura por la misma razón de que acabará con la memoria, facultad indispensable del ser humano.

    El pasaje encierra en sí la mayor de las contradicciones por cuanto Platón es un filósofo que escribió mucho (a diferencia de Sócrates) y gracias a esa escritura conocemos las obras y el pensamiento de Platón, entre otros el  pasaje al que me refiero, aunque afirme que la verdadera filosofía no puede expresarse por escrito. 

    Pero al margen de la contradicción expuesta, el mito plantea una serie de cuestiones de gran interés que merecen algún comentario. En todo lo caso, el paso previo es el de leer y conocer en sí mismo el texto señalado, que transcribo a pesar de su extensión, en la traducción que de él hizo Emilio Lledó en el volumen III de los Diálogos editados por Gredos en 1988 y que reproduce en su librito  “El silencio de la escritura”:

    274a y ss.

    SOCRATES:  Tengo que contarte algo que oí de los antiguos, aunque su verdad sólo ellos la saben.Por cierto que, si nosotros mismos pudiéramos descubrirla, ¿nos seguiríamos ocupando todavía de las opiniones humanas?
    FEDRO:  Preguntas algo ridículo. Pero cuenta lo que dices haber oído.
    SOC. – Pues bien,oí que había por Náucratis, en Egipto, uno de los antiguos dioses del lugar al que, por cierto, está consagrado el pájaro que llaman Ibis. El nombre de aquella deidad era el de Theuth. Fue éste quien, primero descubrió el número y el cálculo y, también, la geometría y la astronomíay,además, el juego de damas y el de dados, y, sobre todo, las letras. Por aquel entonces,era rey de todo Egipto Thamus,que vivía en la gran ciudad de la parte alta del país,que los griegos llaman la Tebas egipcia, así como a Thamus llaman Ammón. A él vino Theuth, y mostrándole sus artes, le decía que debían ser entregadas al resto de los egipcios. Pero Thamus le preguntó cuál era la utilidad que cada una tenía, y, conforme se la iba minuciosamente exponiendo, lo aprobaba o desaprobaba, según le pareciese bien o mal lo que decía. Muchas, según se cuenta, son las observaciones que, a favor o en contra de cada arte, hizo Thamus a Theuth, y tendríamos que disponer de muchas palabras para tratarlas todas.
    Pero cuando llegaron a lo de las letrar,dijo Theuth: “Este conocimiento,oh rey, hará mássabios a los egipcios y más memoriosos, pues se ha inventado como un fármaco de la memoria y de la sabiduría”. Pero él le dijo: “¡Oh artificiosísimo Theuth! A unos les es dado crear arte, a otros juzgar qué de daño o provecho aporta a los que pretenden hacer uso de él.Y ahora tú, precisamente, padre que eres de las letras, por apego a ellas, les atribuyes poderes contrarios a los que tienen. Porque es obvio lo que producirán en las almas de quienes las aprendan,al descuidar la memoria,ya que, fiándose de lo escrito, llegarán al recuerdo desde fuera, a través de caracteres ajenos,no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos.No es, pues, un fármaco de la memoria lo que has hallado,sino un simple recordatorio. Apariencia de sabiduría es lo que proporcionas  a tus alumnos, que no verdad.Porque habiendo oído muchas cosas sin aprenderlas, parecerá que tienen muchos conocimientos,siendo, al contario, en la mayoría de los casos,totalmente ignorantes,y difíciles,además, de tratar porque han acabado por convertirse en sabios aparentes en lugar de sabios de verdad”.
    FED.-¡Qué bien se te da, Sócrates,hacer discursos de Egipto,o de cualquier otro país que se te antoje!
    SOC.- El caso es,amigo mío, que, según se dice que se decía en el templo de Zeus en Dodona, las primeras palabras proféticas habían salido de una encina. Pues a los hombres de entonces,como no eran sabios como vosotros los jóvenes, tal ingenuidad tenían que se conformaban con oir a una encina o a una roca, sólo con que dijesen  la verdad. Sin embargo, para ti tal vez hay diferencia según quién sea el que hable y de dónde. Pues no te fijas únicamente en si lo que dicen es así o de otra manera.
    FED.- Tienes razón al reprenderme, y creo que con lo de las letras pasa lo que el tebano dice.
    SOC.- Así pues, el que piensa que ha dejado un arte por escrito, y, de la misma manera,el  que lo recibe como algo que será claro y firme por el hecho de estar en letras,rebosa ingenuidad y, en realidad,desconoce la predicción de Ammón, creyendo que las palabras escritas son algo más,para el que las sabe, que un recordatorio de aquellas cosas sobre las que versa la escritura.
    FED.- Exactamente
    SOC.- Porque es que es impresionante, Fedro, lo que pasa con la escritura,y por lo que tanto se parece a la pintura. En efecto, sus vástagos están ante nosotros  comosi tuvieran vida; pero,si se les pregunta algo, responden con el más altivo de los silencios. Lo mismo pasa con las palabras  escritas . Podrías llegar a creer que lo que dicen fueran como pensándolo; pero si alguien pregunta, queriendo aprender de lo dicho, apuntan siempre y únicamente a una y la misma cosa. Pero, eso sí, con que una vez algo haya sido puesto por escrito, las palabras ruedan por doquier,igual entre los entendidos que como entre aquellos a los que no les importa en absoluto, sin saber distinguir a quiénes conviene hablar a a quiénes no. Y si son maltratadas o vituperadas injustamente, necesitan siempre la ayuda del padre,ya que ellas solas no son capaces de defenderse ni de ayudarse a sí mismas.
    FED.-  Muy exacto es todo lo que has dicho.
    SOC.- Entonces, ¿qué? ¿Podemos dirigir los ojos hacia otro tipo de discurso, hermano legítimo de éste, y ver cómo nace y cuánto mejor y más fuertemente se desarrolla?
    FED.- ¿A cuál te refieres y cómo dices que nace?
    SOC.- Es ese que se escribe con fundamento en el alma del que aprende; capaz de defenderse a sí mismo, y sabiendo con quiénes hablar y ante quiénes callarse.
    FED.- ¿Te refieres al discurso lleno de vida y de alma,que tiene el que sabe y del que el escrito se podría justamente decir que es el reflejo?
    SOC.- Sin duda. Pero dime ahora esto. ¿Un labrador sensato que cuidase de sus semillas y quisiera que fructificasen, las llevaría, en serio, a plantar en verano, a un jardín de Adonis, y gozaría al verlas ponerse hermosas en ocho días,o solamente haría una cosa así por juego o por una fiesta, si es que lo hacía? ¿No sembraría, más bien, aquellas que le interesasen en el lugar adecuado de acuerdo con lo que manda el arte de la agricultra, y no se pondría contento cuando, en el octavo mes, llegue a su plenitud todo lo que sembró?
    FED.- Así es,Sócrates.Tal como acabas de expresarte;en un caso obraría enserio,en otro de manera muy diferente.
    SOC.- ¿Y el que posee el conocimiento de las cosas justas, bellas y buenas,diremos que tiene menos inteligencia que el labrador con respecto a sus propias simientes?
    FED.- De ningún modo.
    SOC.- Por consiguiente, no se tomará en serio el escribirlas en agua, negra por cierto, sembrándolas por medio del cálamo,con discursos que no pueden prestarse ayuda a sí mismos, a través de las palabras que los constituyen, e incapaces también de enseñar adecuadamente la verdad.
    FED.- A menos, no es probable.
    SOC.- No lo es, en efecto. Más bien, los jardines de las letras, según parece, los sembrará y escribirá como por entretenimiento; atesorando, al escribirlos, recordatorios para cuando llegue la edad del olvido, que les servirán a él y a cuantos hayan seguido sus mismas huellas. Y disfrutará viendo madurar tan tiernas plantas, y cuando otros se dan a otras diversiones y se hartan de comer y beber y todo cuanto con esto se hermana, él, en cambio, pasará, como es de esperar,su tiempo distrayéndose con las cosas que te estoy diciendo.
    FED.- Uno extraordinariamente hermoso, al lado de tanto entretenimiento baladí, es el que dices, Sócrates, y que permite entretenerse con las palabras,componiento historias sobre la justicia y todas las otras cosas a las que te refieres,
    SOC.- Así es, en efecto, querido Fedro. Pero mucho más hermoso,pienso yo, es ocuparse con seriedad de esas cosas, cuando alguien, haciendo uso de la dialéctica y eligiendo un alma adecuada, planta y siembra palabras con fundamento, capaces de ayudarse a sí mismas y a quienes las planta,y que no son estériles, sino portadoras de siemientes de las que surgen otras palabras que, en otros caracteres, son canales por donde se transmite, en todo tiempo, esa semilla inmortal, que da felicidad al que la posee en el grado más alto posible para el hombre.
                       ………….

    279b
    FED.- Así será. Pero vámonos yendo,ya que el calor se ha mitigado.
    SOC.- ¿Y no es propio que los que se van a poner en camino hagan una plegaria?
    FED.- ¿Por qué no?
    SOC.- Oh querido Pan, y todos los otros dioses que aquí habitéis, concededme que llegue a ser bello por dentro,y todo  lo que tengo por fuera se enlace en amistad con lo de dentro; que considere rico al sabio; que todo el dinero que tenga sólo sea el que puede llevar y transportar consigo un hombre sensato, y no otro. ¿Necesitamos de alguna otra cosa, Fedro?  A mí mebasta  con lo que he pedido.
    FED.- Pide todo esto también para mí, ya que son comunes las cosas de los amigos.
    SOC.-Vayámonos.

    Nota: Theuth es el equivalente egipcio de Prometeo. Los “jardines de Adonis” se refiere a las macetas o tiestos plantados con cereales y flores aromáticas para embellecer y aromatizar las calles y plazas en las fiestas de Adonis (las Adonías) que se celebraban en verano. Las altas temperaturas las hacían crecer rápidamente, pero con la misma rapidez se marchitaban.
                 ——————-
    Las mismas ideas las expresa Platón en su Séptima Carta dirigida a los parientes y amigos de Dión, aunque es necesario advertir que la autoría  de la Carta VII por parte de Platón ha sido cuestionada. En todo caso la carta es congruente con los otros escritos de Platón. 

    El texto es un lugar ya tópico al hablar de la “escritura”, pero su lectura plantea algunas cuestiones  actuales e importantes que aquí sólo puedo esbozar.

    Por supuesto, fracasa Platón en cuanto premonición de la ruina de la inteligencia y del conocimiento, como fracasan sin duda quienes actualmente rechazan el uso de los instrumentos electrónicos desde los primeros momentos de la educación.

    El texto plantea la utilidad de la escritura frente al mundo oral todavía muy importante en tiempos de Platón. Como decía,  Sócrates, su maestro, no escribió sus pensamientos.

    Para Platón, la escritura, como la pintura, no es sino una representación inmóvil, pasiva,  del pensamiento, una aproximación al objeto.

    Para Platón, la expresión oral es algo interno y constitutivo del  propio hombre que en el diálogo y relación con el otro admite la pregunta, la estimulación  del oyente y constituye la sabiduría y el conocimiento.

    La escritura, en cambio,  es algo externo que a lo sumo puede servir de recordatorio, pero no es parte constitutiva del hombre ni reacciona a pregunta o cuestión alguna ni puede defenderse si la contradices; no es sabiduría, a lo sumo es información, pero no conocimiento. La verdadera escritura es la que se graba en el alma del que aprende; el aprendizaje se realiza cuando la palabra se graba en el alma, de la que la esritura es sólo una imagen. La escritura no es sino el “fármacon”, el remedio, para recordar lo aprendido antes mediante el coloquio dialéctico.

    Lo escrito no se debe a la experiencia vital del lector sino de otro. Ese texto escrito cae en manos de cualquiera, esté preparado para darle sentido o no lo esté.

    Esta es la principal objeción de Platón. La segunda es que la escritura debilita y destruye la memoria y los hombres se harán olvidadizos porque lo escrito no está integrado en su propio ser.

    Naturalmente, si Platón tuviera razón en un momento en que la escritura y lectura no es generalizada sino que en buena medida coexiste con la oralidad, ¿qué decir de la imprenta y su ingente producción desde que fue inventada? 

    De hecho hubo voces críticas sobrela imprenta, como la del humanista, editor e impresor veneciano Hieronimo Squarciafico, que trabajaba para el famoso impresor Aldo Manuzio. En su libro Memoria y libros, 1477, decía:

    “la abundancia de libros hace a los hombres menos estudiosos, destruye la memoria y debilita el pensamiento porque le releva del trabajo excesivo”. (Citado por Lowry, Martin J.C. (1979), The World of Aldus Manutius: Business and Scholarship in Renaissance Venice, Ithaca, N.Y, pág. 31
    Hieronimo Squarciafico, Memory and Books, 1477)

    Y sin embargo Squarciafico promovió la impresión de los clásicos latinos, pero en 1481 se muestra escéptico  con tanta publicación de libros.  Se imagina que recibe una carta del humanista Francesco Filelfo, que había muerto poco antes, en la que le da cuenta de  una discusión en los Campos Elíseos entre autores famosos del pasado . Algunos se muestran partidarios de la imprenta ya que sin ella las obras perecerían, pero otros se quejan porque la impresión “ahora es obra de hombres ignorantes que corrompen todo”.

    Conocida es también la opinión de Rousseau en su Emilio o Sobre la Educación:

    Yo odio los libros, porque enseñan a hablar de lo que no se sabe” (III, 145).

    Ningún otro libro que el mundo, ninguna otra instrucción que los hechos. El muchacho que lee no piensa, no hace más que leer: y no se instruye porque no aprende más que palabras” (III, 130),

    Todo lo dicho anteriormente se aplica a fortiori (con más motivo) al mundo de los ordenadores o computadoras, soporte no sólo externo al hombre sino que lo supera ampliamente por cuanto su información es ingente. En cierta manera, estamos tan acostumbrados hoy a la escritura desde la infancia que en algún sentido la sentimos como algo interno. No ocurre lo mismo con los ordenadores, con las computadoras, que por su complejidad y todavía novedad, nos parecen máquinas externas, técnicas ajenas no integradas en el conocimiento o sabiduría propia.

    Pero volviendo a Platón, éste  no cayó en la cuenta de que la escritura personal, propia de cada individuo, también es un elemento de identificación. Una nota manuscrita o firmada por un individuo es un documento que da fe incluso aun no estando presente el interesado, por lo que la escritura transciende el presente y se proyecta en el futuro.

    Tampoco cayó en la cuenta de la importancia que tendría el documento escrito. Si algo existe en el documento, más si el documento es oficial, ese algo existe en la realidad. En ello se basa toda la enorme burocracia que sostiene el aparato administrativo de los Estados. Quien figura, por ejemplo, en un libro registro de nacimientos, vivió realmente; aquel de quien no hay relación escrita, no existió, aunque realmente viviera.

    Durante mucho tiempo, la lectura se hacía vocalizando y en voz alta y de ello hay pruebas suficientes en el mundo antiguo; sólo muy tarde, la lectura se hace sin emitir sonido alguno, alejándose aún más del mundo oral. Y en cambio debería desarrollarse más en la escuela la “lectura bella”, la lectura en voz alta, la lectura sonora.

    Es cierto que los oradores podían escribir sus discursos, pero era para aprenderlos de memoria y exponerlos con la fuerza expresiva de la palabra oral.

    Es verdad que en la educación tardó más en disminuir la oralidad en beneficio del libro de texto, que parece haberse convertido ahora en instrumento único de educación desde la aparición de la imprenta y la generalización del libro impreso. La presencia del libro de texto en la educación en todos los niveles es, desde luego, excesiva y genera problemas serios o no atiende aspectos del desarrollo humano esenciales.

    Podemos concluir que la oralidad ha ido perdiendo importancia social y la escritura la ha ido aumentando en la propia vida social, cultural, jurídica, administrativa…

    Por lo demás, la escritura, que nunca queda descontextualizada, permite almacenar el saber, recuperarlo y transmitirlo también en un contexto, generalmente distinto de aquel en el que fue escrito, pero no por eso falso o inútil.

    Cuando hoy hablamos de escritura y de almacenamiento del saber debemos incluir también en el concepto los modernos sistemas digitales de conservación del saber, que preservan cantidades ingentes de información y facilitan su rápido acceso y utilización. Lo que el hombre necesita, pues, son los instrumentos y la capacidad para encontrar y utilizar esa ingente información para integrarla en el conocimiento.

    En cualquier caso, a la vista de lo que está ocurriendo, podemos preguntarnos con toda lógica, sobre los efectos de la buena o mala utilización de las nuevas tecnologías.

      Es lo que se pregunta Nicholas Carr en un sugerente artículo en la Revista The Atlantic, Julio-Agosto de 2008: Is Google Making Us Stupid? What the Internet is doing to our brains.

    O José Manuel Trabado Cabado, desde la Universidad de León, que afirma en su estudio "Saturación informativa y los nuevos cronotopos de lectura" que el sistema de hipertextos -los enlaces de la web- "amenaza con no dejarnos regresar nunca, prometiéndonos maravillas aquí y allá y tesoros camuflados en selvas demasiado grandes para los mapas del hombre".

    El asunto sobrepasa el objetivo de este blog, pero será de justicia reconocer que el fondo de la cuestión es el que hace 2.400 años planteó Platón.

    Y podemos aprovechar también la ocasión para enfatizar la importancia del diálogo y de la palabra, que llama “pequeño soplo”,  y su poder de persuasión, recogiendo las famosas  palabas del sofista  Gorgias de Leontinos en su Elogio a Helena, 8

    la palabra es un gran soberano que, con un pequeñísimo y muy invisible cuerpo, consigue efectos absolutamente divinos; pues en efecto, puede  eliminar el miedo, y suprimir el dolor, e infundir alegría, y aumentar la compasión.

  • No hay libro tan malo que no aproveche en alguna parte. (Nullum esse librum tam malum, ut non in aliqua parte prodesset) Plinio el Joven, Epist.3,5,10

    Puede ser esta una buena frase para celebrar el Día Mundial del Libro, que de acuerdo con la UNESCO se celebra cada 23 de abril de cada año desde 1995. En ese día, en 1616, murieron Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el poeta Garcilaso de la Vega, El Inca.

    La frase aparece por primera vez en una carta de Plinio el Joven a Bebio Macro. En la carta  se la adjudica a su tío, el famoso naturalista Plinio el Viejo, que murió en la erupción del Vesubio en aras de la ciencia.

    Plinio Epistolas,3,5,10:

    Solía decir que no hay libro tan malo que no aproveche en alguna parte

    Dicere etiam solebat nullum esse librum tam malum ut non aliqua parte prodesset”.

    Luego puede aparecer con alguna ligera variante, como por ejemplo:

    Nullus est liber tam malus, ut non aliqua parte prosit

    Reproduzco un pequeño fragmento de la carta, para contextualizar la frase :

    C. Plinio saluda a su estimado Bebio Macro

    Me resulta muy agradable que leas con tanta atención los libros de mi tío, y que quieras tenerlos todos  y que me preguntes cuáles son todos. Desempeñaré la función de un índice e incluso te haré sabedor de en qué orden fueron escritos: pues para los estudiosos es también agradable el conocimiento de estas cosas.
    …..

    Una vez que había regresado a casa, dedicaba el tiempo que le quedaba a los  estudios. Muchas veces, después de la comida (que tomaba ligera  y sencilla según costumbre de los antiguos), en verano, si tenía algún momento de ocio, se tumbaba al sol, se le leía un libro y lo anotaba y extractaba. Pues no leyó nada que no extractara. También solía decir que no había libro tan malo que no aprovechara en alguna parte. Después del sol, muchas veces se lavaba con agua fría. Luego comía y dormía muy poco: inmediatamente trabajaba como si de otro día se tratase hasta la hora de la cena. Después de esta, se le leía un libro y  lo anotaba a toda velocidad. Recuerdo que  en una ocasión, como quiera que un lector había pronunciado mal alguna parte,   uno de sus amigos le llamó la atención y le obligó a repetirlo; mi tío le dijo a éste: “¿lo habías entendido ya?; como le dijera que sí, le contestó: “entonces ¿por qué le has llamado la atención?. Con tu interrupción hemos perdido más de diez líneas”.  Tanto era el aprovechamiento del tiempo.

    C.Plinius Baebio Macro Suo S(alutem)

    Pergratum est mihi quod tam diligenter libros avunculi mei lectitas, ut habere omnes velis quaerareque qui sint omnes. Fungar indicis partibus, atque  etiam quo sint ordine scripti notum tibi faciam: est enim haec quoque studiosis non iniucunda cogniti.
    ….
    Reversus domum, quod reliquum temporis, studiis reddebat. Post cibum saepe, quem interdiu levem et facile veterum more sumebat, aestate,si quid otii, iacebat in sole, liber legebatur, adnotabat excerpebatque. Nihil enim legit quod non excerperet. Dicere etiam solebat nullum esse librum tam malum, ut non aliqua parte prodesset. Post solem plerumque frigida lavabatur: deinde gustabat dormiebatque minimum:mox quasi alio die studebat in cenae tempus. Super hanc liber legebatur, adnotabatur, et quidem cursim.
    Memini quondam ex amicis cum lector quaedam perperam pronuntiasset, revocasse et repeti coegisse; huic avunculum meum dixisse “intellexeras nempe?” cum ille adnuisset, “cur ergo revocabas? Decem amplius versus hac tua interpellatione perdidimus.”  Tanta erat parsimonia temporis.


    La frase se convirtió en un tópico o lugar común en el Renacimiento y no hay autor que no la utilice en alguna ocasión. Es frecuente su uso en los prólogos o prefacios para, curándose en salud, justificar los presuntos escasos méritos de una obra.

    Como no podía ser de otra manera la utiliza Erasmo en sus Adagios, pero no como uno de ellos, sino con ocasión de una curiosa polémica con Luigi Ricchieri 1453 o 1469 – 1525, Celio Rodigino en castellano y    Caelius Rhodiginus en latín. profesor de Latín y griego y autor de una gran enciclopedia titulada “Antiquae Lectiones” en la que pretendía recoger todo el saber antiguo a la manera de las Noctes Atticae de Aulo  Gelio.

    Parece ser que Caelius Rhodiginius estaba componiendo también una colección de adagios o sentencias latinas pero salió antes la obra de Erasmo así que suspendió la suya, si bien utilizó el material acumulado en su enciclopedia y en otras obras. Pues bien, Rodigino  bebió en la obra de Erasmo y Erasmo también bebió en la obra de Rodigino, aunque ninguno de los dos lo econozca. En los casos en que uno se servía del otro no citaban la fuente. Erasmo se queja de plagio (furtum, hurto, robo)en la carta dirigida a todos los filólogos, prólogo a la edición de los Adagia de Basilea de 1533 y es en esa carta en donde utiliza la frasecita en cuestión:

    Desiderio Erasmo de  Roterdam saluda a todos los filólogos

    Consideraría estas cosas indignas de ser recordadas si no hubiera visto que se trataban en serio por parte de algunos, que querían parecer a los otros que eran los primeros en haber considerado este ejemplo, sin  que pareciera que habían tomado algo de mis “quiliadas” sino que habían realizado toda la obra  con sus solos medios y con su Marte (su trabajo). Pero si  recogen lo que publican de los autores antiguos,  como quiera que en ellos se encuentra cantidad infinita de proverbios, que yo paso por alto, ¿por qué  pasadas por alto estos cogen tantos publicados por mí y añaden tan pocos no tratados por mi? ¿Por qué citan tan raramente autores no citados por mí?  Y si añaden algo nuevo, ¿acaso creen  que con ello disimulan bien el robo, si a las ollas viejas les ponen asas nuevas? Si no han leído mi selección, ¿con qué cara confiesan que nada tienen en común conmigo? Si la han leído pero quieren disimular, ciertamente lo deberían haber llevado a cabo con más diligencia y destreza de ejecución para que no hubiese sospecha. Yo ciertamente, aunque parezco versado en los buenos autores, que no necesito robar a escondidas en las  mezclas de los más recientes, sin embargo no considero que haya hoy un autor tan trivial que no sea digno de leerse, si publica un libro de adagios, porque es verdad el dicho de que no hay libro tan malo de donde no puedas sacar algo de bueno. Que yo no quiera leer los que tratan un argumento común con el tuyo, es propio de una vergonzosa arrogancia; disimular tú que los has leído, es propio de una vergonzosa ambición; negar el beneficio es propio de la más vergonzosa ingratitud.

    Desiderius Erasmus Roterodamus philologis ómnibus S.D.
    Haec indigna ducerem quae commemorentur, nisi uiderem hoc a quibusdam agi
    serio, ut primi hoc exemplum induxisse uideantur, ab aliis, ne quid ex meis
    Chiliadibus uideantur sumpsisse mutuo, sed rem totam suis auspiciis suoque
    Marte confecisse. Atqui si decerpunt ex uetustis autoribus quae produnt, quum in
    his resideat infinita prouerbiorum copia quae nos praetermisimus, quur his
    praeteritis tam multa congerunt a nobis prodita, tam pauca adferunt nobis
    intacta? Quur tam raro citant autores a nobis non citatos? Et si quid paululum
    nouent, an credunt ilico bene dissimulatum furtum, si ueteribus ollis nouas
    affigant ansas? Si nostra non legerunt, qua fronte profitentur se nihil habere
    mecum commune? Si legerunt ac dissimulandum putant, certe diligentia et
    dexteritate tractandi perficiendum erat, ne cui suboleret fucus. Ego sane
    quanquam ita uersatus uideor in bonis autoribus, ut non magnopere sit opus ex
    recentiorum miscellaneis suffurari, tamen nullus est hodie literator tam triuialis
    quin, si libellum aederet adagia pollicentem, dignaturus sim eum lectione, quod
    uere dictum sit nullum esse librum tam malum unde non aliquid boni possis
    decerpere. Nollem legere eos qui tractant argumentum commune tecum, turpis est
    arrogantiae: dissimulare quum legeris, turpioris est ambitionis: inficiari
    beneficium, turpissimae ingratitudinis.

    Otro ejemplo es el uso que de ella hace Gabriel Alonso de Herrera, que  escribió a instancias de Cisneros un libro para mejora la práctica agrícola de su tiempo titulado “Agricultura General que trata de la labranza del campo y sus particularidades” (1513). Curándose en salud, afronta la crítica que alguien pueda hacerle de qué utilidad puede tener tal libro para agricultores generalmente iletrados, responde con Plinio la famosa frase:

    “No hay libro tan malo que en alguna parte no sea provechoso, siquiera para ocupar los ociosos algún poco de tiempo, para que no ejerciten vicios dedonde suelen resultar muchos escándalos y pecados”

    Pero probablemente las citas más famosas que se hacen en castellano son la del Lazarillo de Tormes, la de Mateo Alemán en el Guzmán de Alfarache y las dos que hace Cervantes en la II parte del Quijote.

    En el prólogo del Lazarillo la utiliza Diego de Mendoza usando la autoridad de Plinio en el sentido indicado de prudente presentación justificándose ante quien pueda sentir algún recelo:

    “Yo por bien tengo que cosas tan señaladas, y por ventura nunca oídas ni vistas, vengan a noticia de muchos, y no se entierren en la sepultura del olvido; pues podría ser que alguno que las lea halle algo que le agrade, y a los que no ahondaren tanto los deleite; y a este propósito dice Plinio “que no hay libro, por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena” mayormente que los gustos no son todos unos, mas lo que uno no come, otro se pierde por ello.”

    En Guzmán de Alfarache I,33:

    Bien veo de mi rudo ingenio y cortos estudios fuera muy justo temer la carrera y haber sido esta libertad y licencia demasiada; mas considerando no haber libro tan malo donde no se halle algo bueno, será posible que en lo que faltó el ingenio supla el celo de aprovechar que tuve, haciendo algún virtuoso efecto, que sería bastante premio de mayores trabajos y digno del perdón de tal atrevimiento.

    Cervantes en el capítulo 3 de la II parte:

    La historia es como cosa sagrada, porque ha de ser verdadera, y donde está la verdad, está Dios, en cuanto a verdad; pero, no obstante esto, hay algunos que así componen y arrojan libros de sí como si fuesen buñuelos

    —No hay libro tan malo —dijo el bachiller—, que no tenga algo bueno.

    —No hay duda en eso —replicó don Quijote—, pero muchas veces acontece que los que tenían méritamente granjeada y alcanzada gran fama por sus escritos, en dándolos a la estampa la perdieron del todo o la menoscabaron en algo.

    Y de nuevo en el capítulo 59 de la misma II parte:

    —Por vida de vuestra merced, señor don Jerónimo, que en tanto que traen la cena leamos otro capítulo de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha.

    Apenas oyó su nombre don Quijote, cuando se puso en pie y con oído alerto escuchó lo que dél trataban y oyó que el tal don Jerónimo referido respondió:

    —¿Para qué quiere vuestra merced, señor don Juan, que leamos estos disparates, si el que hubiere leído la primera parte de la historia de don Quijote de la Mancha no es posible que pueda tener gusto en leer esta segunda?

    —Con todo eso —dijo el don Juan—, será bien leerla, pues no hay libro tan malo, que no tenga alguna cosa buena. Lo que a mí en este más desplace es que pinta a don Quijote ya desenamorado de Dulcinea del Toboso

    Oyendo lo cual don Quijote, lleno de ira y de despecho alzó la voz y dijo:

    —Quienquiera que dijere que don Quijote de la Mancha ha olvidado ni puede olvidar a Dulcinea del Toboso, yo le haré entender con armas iguales que va muy lejos de la verdad; porque la sin par Dulcinea del Toboso ni puede ser olvidada, ni en don Quijote puede caber olvido: su blasón es la firmeza, y su profesión, el guardarla con suavidad y sin hacerse fuerza alguna.


    Los ejemplos modernos son infinitos. Sirva como muestra de su uso internacional la cita que hace el famoso historiador Edward Emily Gibbon (1737-1794), autor de la gran obra The History of the Decline and Fall of the Roman Empire ( Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano). Dice Gibbon en sus  Memoirs of My Life and writings

    …and that I soon adopted the tolerating maxim of the elder Pliny, “nullum esse librum tam malum ut no ex aliqua parte  prodesset”.
       
    Oscar Wilde, modificó la frase, pero dándole un sentido moral desplazando la posible maldad  del contenido moral al lector, en el Prefacio de "El retrato de Dorian Gray".: 

    "No hay libros morales ni inmorales. Los libros están bien escritos o no lo están."

      La frase siempre me ha generado pensamientos enfrentados: por una parte cierto atractivo, casi fetichista, por el libro, por la letra impresa me impide despreciar y mucho más destruir cualquier texto; por otra encuentro que son muchos los libros verdaderamente deleznables, esencialmente malos, entre los cuales se cuentan la mayor parte de los modernos bestsellers. Encuentro libros de historia absolutamente falsos y faltos de rigor, encuentro publicitados bestsellers dignos de todo rechazo, encuentro libros moralmente (y no me refiero a la temática sexual) negativos.  Recuerdo con simpatía una vieja columna de una vieja revista de humor en los años duros de la dictadura, La Codorniz; en ella había una sección llamada “La cárcel de papel”  en la que eran recluidos los autores y escritos especialmente disparatados o falsos o malos de solemnidad. La verdad es que mucha de la letra impresa en forma de libro merecen si no la pena de muerte, contra la que me manifiesto contrario, sí una cadena perpetua en esa “cárcel, naturalmente de papel”.

    Al margen de todo ello el mismo Plinio nos dejó un buen consejo para lectores compulsivos:

    “Hay que leer mucho, no muchas cosas”  Plinio, Epistolas, 7,9,16 que viene a querer decir "hay que leer muchas veces un libro, no muchos libros"

    Multum legendum esse,  non multa