Categoría: Historia Arqueología

  • Son nombres de enamorados

    Desde que el hombre inventó un sistema para dejar grabados sus pensamientos, es decir, la escritura, ha utilizado cuantos soportes útiles ha encontrado a su alcance: barro, piedra, bronce, plomo, tela, marfil, piel de los animales o pergamino e incluso piel humana (los tatuajes por ejemplo), papiro, papel, cristal, el más moderno plasma y lo que el futuro tecnológico nos depare.

    El soporte  más romántico sin duda y muy antiguo, aunque hoy tal vez sea considerado no suficientemente respetuoso con la naturaleza, ha sido y es la corteza de los árboles.

    ¿Quién no conoce el famoso poema de Antonio Machado perteneciente a su obra Campos de Castilla, 1912, que titula “Campos de Soria”?

    He vuelto a ver los álamos dorados,
    álamos del camino en la ribera
    del Duero, entre San Polo y San Saturio,
    tras las murallas viejas
    de Soria —barbacana
    hacia Aragón, en castellana tierra—.

    Estos chopos del río, que acompañan
    con el sonido de sus hojas secas
    el son del agua, cuando el viento sopla,
    tienen en sus cortezas
    grabadas iniciales que son nombres
    de enamorados, cifras que son fechas.

    ¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
    de ruiseñores vuestras ramas llenas;
    álamos que seréis mañana liras
    del viento perfumado en primavera;
    álamos del amor cerca del agua
    que corre y pasa y sueña,
    álamos de las márgenes del Duero,
    conmigo vais, mi corazón os lleva!

    Esta práctica amorosa, más propia de adolescentes, pero sin límite de edad, es muy antigua. Con frecuencia y modernamente el texto va acompañado de un corazón, que a veces incluso para mayor énfasis pasional atraviesa una flecha o dardo del ciego Cupido o Eros, el dios adecuado al significado. Este detalle de la flecha o bien supone un buen conocimiento del mundo antiguo o es simplemente una cursilería innecesaria.

    En todo caso, el soporte podría parecer accidental pero de ninguna forma lo es, porque el árbol es un ser vivo, que crece y en su desarrollo acrecienta lo en él escrito, como más adelante veremos en una cita del poeta latino Ovidio. Así, como a ser vivo lo trata el poeta o el enamorado, que con frecuencia lo apostrofa cual si de persona se tratara.

    Por lo demás no deja de ser curioso que la palabra latina “liber” tiene un doble significado, aquí curiosamente relacionado: significa “libro”  y también y primitivamente  “corteza del árbol”; para ser más exactos la parte interna de la corteza de los árboles constituida por varias capas fibrosas. Para ser más exactos  todavía “liber” también significa “libre” e incluso es el nombre de un importante dios romano, aunque provengan de raíces indoeuropeas diferentes que significan cosas distintas.

    Que “liber” significando “parte interna de la corteza de un árbol” y libro están relacionados resulta evidente, por la misma razón por la que la palabra griega “biblos” significa “papiro” y "libro". Pero el tema se merece un desarrollo más amplio que en otro momento haré. Así que en la creación de la lengua el árbol se ha convertido en libro, material y lingüísticamente.

    Pues bien, tenemos noticia del uso de este romántico soporte 2.200 años antes de Machado; por ejemplo por  Calímaco, poeta helenista que vivió entre los años 310-240 a.C., encargado de dirigir la famosa Biblioteca de Alejandría que escribió el catálogo Pinakes inventando un sistema de clasificación de los libros que en alguna aún perdura  (véase   https://www.antiquitatem.com/biblioteca-de-alejandria-filologia  ; es  autor de un poema a la “Cabellera de Berenice”, famosa constelación, única en la que se catasteriza (o convierte en astro, que es lo que significa la palabra) un personaje humano, la reina Berenice de la que en otra ocasión trataré.

    Calímaco, en el fragmento 73 de su obra Aitia (“causas” signfica la palabra y con ella titula las explicaciones de diversos hechos religiosos, culturales, etc.) nos dice:

    … sino en vuestras cortezas tuvierais tantas letras grabadas  cuantas son capaces de proclamar: “hermosa Cidipa”.

    El verso se refiere al famoso y popular cuento o fábula amorosa “Acontio y Cidipa”, que en otra ocasión comentaré con más detalle. Sea suficiente hoy saber que Acontio hizo llegar una manzana a la joven muchacha Cidipa con la inscripción y fórmula “(“juro por Ártemis que tomaré por esposo a Acontio”. La lectura, aunque involuntaria, de este juramento les unió amorosamente para siempre. Recuérdese el importante papel que juega “la manzana” en los lances amorosos: el juicio de Paris, Helena, AtalantaHipomenes…..

    Muchos años después, en el siglo V o VI después de Cristo, el griego Aristéneto, que recoge poemas amorosos de diversos autores, entre ellos de Calímaco, del que nos sirve como espléndido complemento informativo y testimonio a la vista de los escasos fragmentos que del poeta nos quedan, nos dice:

    Ojalá, árboles, tuvierais entendimiento y voz, para que sólo dijerais ‘bella Cidipa’; o bien otras tantas letras tuvieseis escritas en vuestras cortezas”.

    El  lírico Teócrito, que vivió en Siracusa (Sicilia),Cos y Alejandría en el siglo III a.C.,  en su Idilio XVIII, 48  (titulado Epitalamio de Helena) nos atestigua la costumbre tal vez antigua en Laconia o Lacedemonia (Esparta) de escribir en los árboles: 

    Seremos las primeras en tejer para ti una guirnalda de trébol, y la pondremos en un plátano frondoso; seremos las primeras en tomar suave aceite de la alcuza de plata y en verterlo bajo el frondoso plátano. Y en su corteza habrá grabada una inscripción para que cualquiera que pase junto a él lea a la doria: “Venérame, soy el árbol de Helena”. (Traducción de Manuel García Teijeiro y Mª Teresa Molinos Tejada. Edit. Gredos,1986)

    La palabra “epitalamio” (del latin epithalamĭum, y este del griego. ἐπιθαλάμιος, (de la preposición  ἐπι-,epi- sobre, y de θαλάμος, thalamos, lugar de la  boda, cámara nupcial, lecho),  designa al canto nupcial que en la boda de una muchacha hacían sus amigas ante la habitación de los recién desposados.

    Idilio a su vez es una palabra griega, εἰδύλλιον, transferida al latín como idyllĭum, que en principio significa poema breve. Es un poema lírico de tema amoroso en el que los personajes son pastores idealizados en una naturaleza ideal. Virgilio practicó este género o subgénero literario en sus Eglogas o Bucólicas. Por extensión un “idilio” puede referirse también a la propia relación amorosa y de cierta intensidad de las personas.

    El poeta griego de los siglos III-II a. Cristo Glauco de Nicópolis también utiliza el recurso de la escritura en la corteza del árbol, que queda recogido en Antología Palatina IX 341

    – Ninfas, decid sin rebozo si acaso hizo Dafnis, al pasar, que aquí reposaran sus cabras.
    – Sí, sí, Pan, tocador de siringa, y grabó, en la corteza del álamo aquel algo para que lo leyeses.
    – “Pan, Pan, vete a Málea, al monte Psofidi camina, que yo iré”. Salud, ninfas, pues allí me dirijo.

    También Virgilio en sus Eglogas 5 y 10 se sirve de este tópico.

    En la Egloga V, 10-18, (diálogo entre los pastores Menalcas y Mopso):
    ….
    MENALCAS: Empieza, Mopso, el primero, y canta, si de ellos sabes, los amores de Filis, los loores de Alcon, o el combate de Codro. Empieza; Títiro nos apacentará los cabritos.

    MOPSO: Más bien probaré a cantar estos versos, que escribí poco ha en la corteza de una verde haya, a medida que los iba entonando, y haz que venga luego Amintas a competir conmigo.

    MENALCAS: Cuanto es inferior el flexible sauce al pálido olivo, cuanto lo es el humilde espliego a los purpúreos rosales, tanto, en mi sentir te es inferior Amintas.

    Menalcas

    Incipe, Mopse, prior, si quos aut Phyllidis ignes,
    aut Alconis habes laudes, aut iurgia Codri:
    incipe, pascentis servabit Tityrus haedos.

    Mopsus

    Immo haec, in viridi nuper quae cortice fagi
    carmina descripsi et modulans alterna notavi,
    experiar, tu deinde iubeto ut certet Amyntas.

    Menalcas

    Lenta salix quantum pallenti cedit olivae,
    puniceis humilis quantum saliunca rosetis,
    iudicio nostro tantum tibi cedit Amyntas.

    Y en la Egloga X Virgilio canta a su amigo, el poeta Cornelio Galo, enamorado de una caprichosa actriz llamada Citérida (qué historia tantas veces repetida) que en el poema se llama Lícoris; retirado a la soledad de una naturaleza pastoril idealizada, escribe en los árboles la historia de su amor desgraciado:

    Egloga X, 52 y ss.

    Estoy seguro, prefiero sufrir entre los bosques y en las cuevas de las fieras

    y  grabar mis amores en los tiernos árboles;

    crecerán los árboles y con ellos creceréis vosotros, amores míos.

    certum est in silvis, inter spelaea ferarum
    malle pati, tenerisque meos incidere amores
    arboribus; crescent illae, crescetis, amores.

    También el melancólico Propercio en sus Elegías,I, XVIII, 19-22:

    Vosotros seréis testigos, si los árboles guardan los amores,
    haya y pino, amigo del dios de Arcadia (Pan).
    ¡Ah! ¡Cuántas veces resuenan mis palabras bajo las suaves sombras,
    y en vuestras cortezas se ha escrito el nombre de Cintia!

    Vos eritis testes, si quos haber arbor amores,
    fagus et Arcadio pinus amica deo.
    A quotiens teneras resonant mea verba sub umbras,
    Scribitur et vestris Cynthia corticibus!

    También Ovidio utiliza este “topos” o “lugar” poético en su Heroida V, 21-30 (carta de heroínas antiguas a sus enamorados), en la que nos transmite la carta que la ninfa Enone escribe a su esposo, el troyano Paris,  que después no dudó en acudir a Grecia y generar con su rapto de Helena, la esposa de Menelao, el leiv-motiv, ¡qué ironía!,  de la grandiosa guerra de Troya:

    Grabadas  por ti guardan  mi nombre las hayas y escrita con tu cuchillo soy leída yo, Enone. Y cuanto crecen los troncos, tanto crece mi nombre. Creced y alzaos en consonancia con mis títulos. Hay un álamo, me acuerdo, plantado a la orilla del río, en el que están escritas las  letras que me recuerdan. Vive, te lo ruego, álamo que, plantado en el margen de la ribera, tienes en tu rugosa corteza estos versos:

       Si  Paris pudiera respirar, después de abandonar a Enone,
       re tornará el agua del Janto hacia su fuente.

    Janto, vuelve corriendo hacia atrás y, vosotras, aguas, retroceded dando la vuelta.
    Paris se atreve a abandonar a Enone.

    (Nótese que es el álamo el árbol que soporta la escritura que nos refiere Ovidio, como la de Machado. Es lo más lógico si de árboles “plantados a la orilla del río”, el Janto o el Duero, se trata).

    Incisae servant a te mea nomina fagi
    Et legor Oenone falce notata tua;
    Et quantum trunci, tantum mea nomina crescunt.
    Crescite et in títulos surgite recta meos.
    Populus est, memini, fluvialis consita  rivo,
    Est in qua nostri littera scripta memor;
    Popule,vive, precor, quae consita margine ripae
    Hoc in rugosa cortice Carmen habes:
    “Cum Paris Oenone poterit spirare relicta,
    Ad fontemXanthi versa recurret aqua”
    Xanthe, retro propera, versaeque recurrite limphae.
    Sustinet Oenonen deseruisse Paris.

    Esta  combinación de amor inscrito en la corteza de los árboles y de acciones imposibles, los llamados adynata (acciones imposibles es lo que significa la palabra) se repetirá con frecuencia en la poesía bucólica posterior del Renacimiento. Los adynata, el retorno del río a sus fuentes, el oscurecimiento del sol, la inmovilidad del cielo,  son expresión del mundo al revés.

    Todavía podemos citar entre los antiguos a  Calpurnio Sículo, autor de mediados del s.I de C. , poeta latino nacido en Sicilia, que escribió  unas Églogas inspiradas en Teócrito y Virgilio, también repite el tópico en Bucólica I, 19 y ss.:

    (Los hermanos Coridón y Órnito se resguardan del calor a la sombra de una haya, en cuya corteza ven grabado un poema con el vaticinio de Fauno que anuncia la vuelta de la edad de oro…)

    ORNITO: Ya nos hemos metido los dos en la sombra que buscábamos. Pero ¿qué son esas líneas escritas en la sagrada haya que alguien ha marcado, poco ha, con nerviosa podadera? ¿Ves cómo todavía las letras conservan los trazos verdes sin abrirse aún en seca hendidura?

    CORIDON: Ornito, acerca tus ojos: tú puedes examinar más deprisa los versos grabados en lo alto del tronco, pues padre te dio generosamente unas buenas zancas y madre, sin mezquindad, un esbelto cuerpo.

    ORNITO: No son estos versos de pastor o caminante a modo vulgar, sino que un dios en persona los canta, no suenan a vacada ni gritos montañeses interrumpen los versos sagrados.

    CORIDON: Extraño es lo que dices, pero venga ya y léeme con ojo atento, cuanto antes, todo el divino poema.

    ORNITO: “Yo, Fauno, nacido del éter, protector de montes y bosques, este porvenir profetizo a los pueblos. Es grato grabar en un árbol sagrado versos de júbilo para revelar los hados. Vosotros, sobre todo, habitantes de los bosques alegraos, alegraos vosotros, pueblo mío…
    (Traucción de Correa Rodríguez para editorial Gredos)

    ORNITUS:      et iam captatae pariter successimus umbrae.
                            sed quaenam sacra descripta est pagina fago,
                            quam modo nescio quis properanti falce notavit?
                            aspicis ut virides etiam nunc littera rimas
                            servet et arenti nondum se laxet hiatu?
    CORYDON:   Ornyte, fer propius tua lumina: tu potes alto
                            cortice  descriptos citius percurrere versus;
                            nam tibi longa satis pater internodia largus
                            procerumque dedit mater non invida corpus.
    ORNITUS:    non pastor, non haec triviali more viator,
                            sed deus ipse canit: nihil armentale resultat,
                            nec montana sacros distinguunt iubila versus.
    CORYDON :  mira refers; sed rumpe moras oculoque sequaci
                           quamprimum nobis divinum perlege carmen.
    ORNITUS:    "qui iuga, qui silvas tueor, satus aethere Faunus,
                           haec populis ventura cano: iuvat arbore sacra
                           laeta patefactis incidere carmina fatis.
                           vos o praecipue nemorum gaudete coloni,
                           vos populi gaudete mei:

    Nota:  los hados revelados parecen referirse al advenimiento del emperador Nerón, que canta ilusionadoCalpurnio.

    Y también vuelve a utilizarlo en la Bucólica III en los versos 43 y luego en el 91:

    v. III, 43:   

    JOLAS: Venga, di, pues voy a grabar tus palabras en la corteza de un cerezo y ,cortándola, le llevaré tus versos en rojizo libro.

    Dic age; nam cerasi tua cortice verba notabo
    Et decisa feram rutilanti carmina libro.

    Nota: como he comentado liber significa libro y la superficie interior de la corteza.

    v. III,91
    LICIDAS: ….Sin embargo antes se grabarán estos versos en el maldito árbol:

    “No os fieis, pastores, de las jóvenes casquivanas;

    a Filis la posee Mopso, a Lícidas lo posee el fin de todo”.

    Hi tamen ante mala  figentur in arbore versus
    “Credere pastores, levibus nolite puellis
    Phyllida Mopsus habet, Lycidam habet ultima rerum”.

    También Nemesiano, en su Egloga I, v. 28-29 escribe en un tronco las alabanzas de Melibeo:

    Oye lo que sobre esto encierra el cerezo que ves junto al río,
    que guarda mis cantos en su corteza grabada.

    Accipe quae super haec cerasus,quam cernis ad amnem,
    Continent, inciso servans mea carmina libro.

    Este tópico amoroso-poético siguió utilizándose profusamente en la Edad Media y naturalmente en el Renacimiento hasta nuestros días con el “renacer” de la poesía bucólica.  Sirvan de ejemplos paradigmático Garcilaso de la Vega y el inmortal Cervantes, que al menos en tres ocasiones lo utiliza en su inmortal Vida de Don Quijote.

    Garcilaso, Égloga III, vv. 237 y ss.

    Una de aquellas diosas, que en belleza,
    al parecer, a todas excedía,
    mostrando en el semblante la tristeza
    que del funesto y triste caso había
    apartado algún tanto, en la corteza
    de un álamo estas letras escribía
    como epitafio de la ninfa bella,
    que hablaban así por parte de ella.

    Este verso de Garcilaso parece recordarnos a Sannazaro, Arcadia, VI,1:

    Mientras Ergasto cantaba la piadosa canción, Frónimo, más ingenioso que ningún otro pastor, la escribía sobre una verde corteza de haya”

    “Mentre Ergasto cantò la pietosa canzone, Fronimo, sovra tutti pastori ingegnosissimo, la scrise in una verde corteccia de faggio”

    o al soneto de Ludovico Dolce:

    "Así  para mí los troncos en los que tallé y escribí
    mi nombre con notas con altias y hermosas ".

    “Così a me i tronchi dove intagli e scrivi
    Il nome mio con note altere e belle”.

    Cervantes lo utiliza en el cuento  de Marcela y Grisóstomo:

    Don Quijote de la Mancha, Primera parte, cap. XII:

    No está muy lejos de aquí un sitio donde hay casi dos docenas de altas hayas, y no hay ninguna que su lisa corteza no tenga grabado y escrito el nombre de Marcela, y encima de alguna, una corona grabada en el mismo árbol, como si más claramente dijera su amante que Marcela la lleva y la merece de toda la hermosura humana. Aquí sospira un pastor, allí se queja otro; acullá se oyen amorosas canciones, acá desesperadas endechas.

    También en el capítulo XXVI:

    Y, así, se entretenía paseándose por el pradecillo, escribiendo y grabando por las cortezas de los  árboles y por la menuda arena muchos versos, todos acomodados a su tristeza, y algunos en alabanza de Dulcinea., .

    Y de nuevo en la II parte, capítulo 73, que es el penúltimo de la obra:

    -Y más- dijo Sansón Carrasco- que como ya todo el mundo sabe, yo soy celebérrimo poeta y a cada paso compondré versos pastoriles o cortesanos o como más me viniere a cuento, para que nos entretengamos por esos andurriales donde habemos de andar; y lo que más es menester, señores míos, es que cada uno escoja el nombre de la pastora que piensa celebrar en sus versos, y que no dejemos árbol, por duro que sea, donde no la retule y grabe su nombre, como es uso y costumbre de los enamorados pastores.

    Desde entonces a hoy ni los poetas han dejado de cantar al amor ni los enamorados han dejado de grabar sus nombres en los árboles, ahora, es cierto, en competencia con la horrorosa costumbre, ya globalizada,  de anudar férreos candados en las barandillas de los puentes, tan falsos con frecuencia como los amores que proclaman, prontos a desaparecer en las aguas del río sobre el que penden.

  • La Filosofía presta grandes servicios a la vida humana (CICERÓN, Disputaciones Tusculanas, V, 2)

    La Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) (United Nations Educational Scientific and Cultural Organization), estableció como Día Mundial de la Filosofía el tercer jueves del mes de noviembre. Acabamos de celebrarlo, pues, el pasado jueves. Desgraciadamente pocas personas habrán tenido noticia de ello.

    Naturalmente que el ser humano “piensa” desde el principio de su existencia. Precisamente esta es la característica propia de los seres humanos, pero la filosofía como ciencia, arte, método sistemático es una creación de los griegos, sin duda la más importante.

    Las especiales condiciones históricas y culturales de la Grecia continental, insular y asiática, su situación geográfica también abierta a todos los caminos y vientos de este y oeste, norte y sur, su expansión por todo el Mediterráneo, hicieron posible que el hombre, el  sujeto, se enfrentara de manera sistemática a lo que tenía enfrente, el objeto, con el solo instrumento de su potente razón.

    Allí se acuño el término Filosofía, que significa “amor a la sabiduría”, “deseo de saber”. Es una palabra     compuesta de  φιλος, filos , amigo, y  σοφία, sofía, sabiduría. Quien tiene amor a la sabiduría es un φιλο-σοφóς, un filósofo.

    A partir de ese momento, esa manía de pensar fundamenta toda la vida social e individual. Su enorme importancia ha sido reconocida hasta hace bien poco, en que desgraciadamente parece ir desapareciendo poco de las facultades universitarias y del interés de las personas.

    Cicerón sobresalió como orador y de él conservamos muchos discursos. También intervino activamente en política; llegó a ser cónsul, el primero de su familia y por eso se le consideró un “homo novus”, un “hombre nuevo” en política. En las disputas civiles entre César y Pompeyo optó por el perdedor, por Pompeyo. En los tres últimos años de su vida, apartado a la fuerza de la vida política y forense, tuvo tiempo para escribir algunos tratados de Filosofía. En uno de ellos, en la Disputaciones Tusculanas, (cinco jornadas de reflexión en su finca de Tusculum), nos explica el origen de la palabra “filosofía” y “filósofo”,  que Pitágoras utilizó el primero. También hace un encendido y grandioso elogio de la “Filosofía”, que difícilmente compartirá la sociedad actual, incluidas las personas hoy consideradas cultas.

    Ofrezco  dos pasajes del libro V de las Tusculanas. En este libro el tema central es la discusión sobre si una vida virtuosa, el ejercicio de la virtud, es por si solo capaz de proporcionar la felicidad.


    CICERÓN en  Disputaciones Tusculanas, V, 3,7-5,11 nos informa del origen de la palabra “filosofía” y hace un pequeño resumen histórico:

    3(7)-5 (11)
    Aunque nosotros vemos que la filosofía es un hecho antiquísimo, reconocemos, no obstante, que su nombre es reciente. Porque ¿quién puede negar que la sabiduría no solo es antigua en sí, sino que también lo es su nombre? Ella se ganaba este bellísimo nombre entre los antiguos por su conocimiento de las cosas divinas y humanas, especialmente por su conocimiento de los principios y las causas de todas las cosas. Así, si nos atenemos a la tradición, están aquellos famosos siete sabios, que por los griegos eran considerados y llamados “sophoí” y por nosotros sapientes y muchos  siglos antes Licurgo, en cuya época vivió también Homero antes de la  fundación de nuestra ciudad, y ya en los tiempos heroicos hemos oído de Ulises  y Néstor que fueron sabios y tenidos por tales. Ciertamente la tradición no habría hablado de que Atlante sostiene el cielo ni de que Prometeo está encadenado al Cáucaso, ni de que Cefeo está situado entre las estrellas con su esposa, su yerno y su hija, si su conocimiento divino de las cosas celestes no hubiera transferido sus nombres al error del mito. A continuación, todos aquellos que bajo su guía se dedicaban con pasión a la contemplación de la naturaleza eran considerados y llamados sabios y este título se extendió hasta el tiempo de Pitágoras, del que según Heráclides Póntico, discípulo de Platón, hombre de gran cultura, se cuenta que llegó a Fliunte, donde trató con erudición y elocuencia de algunas cuestiones con León, príncipe de los fliasios. Admiró León de su talento y de sus palabras, le preguntó en qué arte confiaba por encima de todo, a  lo que él respondió que no conocía ningún arte en particular, sino que él era un “filósofo”. León, asombrado por la novedad del nombre, preguntó quiénes eran los filósofos y qué diferencia había entre ellos y los demás; a lo que Pitágoras respondió que a él la vida de los hombres le parecía semejante a ese tipo de ferias que se celebran con un grandísimo aparato de juegos con la participación de toda Grecia, porque, del mismo modo que allí hay unos que tratan de alcanzar la gloria y la celebridad de la corona de la victoria con sus cuerpos entrenados, mientras que otros llegan con la intención de obtener una ganancia comprando y vendiendo, hay un tipo determinado de personas, y con gran diferencia el de mayor valía, que no buscan ni el aplauso ni el lucro, sino que llegan allí simplemente para ver y observar con atención qué es lo que sucede y cómo sucede, de la misma manera nosotros también, como si hubiéramos venido de una ciudad a una especie de feria atiborrada de gente, hemos venido a esta vida desde una vida y una naturaleza diferentes, unos para ser esclavos de la gloria, otros del dinero, pero hay unos pocos que, sin tener en consideración todo los demás, se dedican con pasión a examinar la naturaleza de la realidad, y ellos son los que se llaman a sí mismos amantes de la sabiduría, que es lo que significa ”filósofos” y, del mismo modo que en la feria el comportamiento más noble es limitarse a contemplar sin buscar nada para sí, así también en la vida la contemplación y el conocimiento de la realidad son actividades que superan con mucho a todas las demás.

    Mas Pitágoras no se limitó a ser el inventor del término. Sino que también amplió los contenidos mismos de la filosofía. Cuando él llegó a Italia, después de esta conversación en Fliunte, bien como particular o como hombre público, con las instituciones y las artes más sobresalientes contribuyó al ornato de la llamada Magna Grecia. Quizá habrá otra ocasión para hablar sobre su doctrina. Pero desde los primeros tiempos de la filosofía hasta Sócrates, que había oído a Arquelao, un discípulo de Anaxágoras, los filósofos trataban de los números y los movimientos y se preguntaban de dónde se originan y a donde vuelven todas las cosas e investigaban con gran empeño las magnitudes, los intervalos y los cursos de los astros y todos los fenómenos celestes. Sócrates fue el primero que hizo descender la filosofía del cielo, la colocó en las ciudades, la introdujo también en las casas y la obligó a ocuparse de la vida y de las costumbres, del bien y del mal. Su variado método de discusión, la diversidad de los temas y la grandeza de su talento, inmortalizados por el recuerdo y los escritos de Platón, dieron origen a muchas escuelas filosóficas que disentían entre sí, de las cuales yo me he atenido sobre todo al método, que en mi opinión era el que practicaba Sócrates, que consiste en suspender nuestra opinión propia, en liberar a los demás del error y en buscar en toda discusión lo que es lo más verosímil. Y puesto que ésta es la costumbre a la que se ha atenido Carnéades con grandísima agudeza y elocuencia, también he intentad yo, no sólo en otras muchas ocasiones, sino también recientemente en Túsculo, adaptar nuestras discusiones a esta costumbre. (Traducción de Alberto Medina Gonazález, Editorial Gredos, 2005)

    Nota: Según Platón en Protágoras 342 a-b, los siete sabios, que vivieron entre los siglos VII y VI fueron Tales de Mieto, Bias de Priene, Pitaco de Mitilene, Solón de Atenas, Cleóbulo de Lindos, Misón de Quene y Quilón de  Esparta. En otras listas  Misón, un campesiono de Quene, sustituye a  Periandro, tirano de Corinto.

    Véase el texto latino más abajo

    Piensa Cicerón que con frecuencia echamos la culpa de nuestras desgracias a la naturaleza y no a los propios errores; y en ese momento continúa haciendo un encendido y grandioso elogio de la “Filosofía” .
    CICERÓN, Disputaciones Tusculanas, V, 2, 5-6

    Mas la corrección de este fallo, así como la de todos nuestros otros errores y faltas, debe buscarse en la filosofía. Al haberme impulsado a mi, desde los primeros años de mi vida, mi voluntad y mi celo a echarme en su regazo, ahora, en mis gravísimos infortunios presentes, golpeado por una violenta tempestad, he buscado refugio en el mismo puerto del que yo había zarpado. ¡Oh filosofía, guía de la vida, indagadora de la virtud y desterradora de los vicios! ¿Sin ti qué habríamos podido ser, no sólo nosotros, sino también la vida humana en general? Tú has engendrado las ciudades, tú has llamado a los hombres dispersos a una comunidad de vida, tú los has unido, en primer lugar compartiendo una vivienda, luego mediante el matrimonio, a continuación, mediante la comunión de la escritura y el lenguaje, tú has sido la inventora de las leyes, tú has sido la maestra de la moralidad y el orden; en ti buscamos refugio, a ti pedimos ayuda, a ti nos entregamos ahora, del mismo modo que antes en gran parte, en cuerpo y alma. Un solo día bien vivido y acorde con tus preceptos es preferible a una inmortalidad sumida en el error. ¿A qué otra ayuda mejor que a la tuya podemos recurrir, tú que nos has regalado la tranquilidad de la vida y nos has suprimido el terror de la muerte? Y, a pesar de ello, la filosofía dista tanto de ser alabada en consonancia con los servicios que presta a la vida humana que, además de ser dada de lado por muchos, por muchos incluso es vituperada. ¿Puede alguien atreverse a vituperar a la madre de la vida y a mancillarse con un parricidio semejante y llegar en su ingratitud a un grado tal de impiedad que le permita acusar a la que debería venerar, aun en el caso de que no fuese capaz de comprenderla? Pero, en mi opinión, este error y esta neblina se derrama sobre las almas de los ignorantes porque ellos no son capaces de retrotraer tanto su mirada en el tiempo y porque ellos no consideran que los filósofos han sido los primeros a quienes los hombres deben una organización de la vida. (Traducción de Alberto Medina Gonazález, Editorial Gredos, 2005)

    Véase el texto latino más abajo

    Difícilmente compartirá la sociedad actual, incluidas personas de cultura, este encendido y algo retórico elogio de la Filosofía.

    CICERÓN, Disputaciones Tusculanas, V, 3,7-5,11

    [7] Quam rem antiquissimam cum videamus, nomen tamen esse confitemur recens. nam sapientiam quidem ipsam quis negare potest non1 modo re esse antiquam, verum etiam nomine? quae divinarum humanarumque rerum, tum initiorum causarumque cuiusque rei cognitione hoc pulcherrimum nomen apud antiquos adsequebatur. itaque et illos septem, qui a Graecis σοφοί, sapientes a nostris et habebantur et nominabantur, et multis ante saeculis Lycurgum, cuius temporibus Homerus etiam fuisse ante hanc urbem conditam traditur, et iam heroicis aetatibus Ulixem et Nestorem accepimus et fuisse et habitos esse sapientis.

    [8] nec vero Atlans sustinere caelum nec Prometheus adfixus Caucaso nec stellatus Cepheus cum uxore genero filia traderetur, nisi caelestium divina cognitio nomen eorum ad errorem fabulae traduxisset. a quibus ducti deinceps omnes, qui in rerum contemplatione studia ponebant, sapientes et habebantur et nominabantur, idque eorum nomen usque ad Pythagorae manavit aetatem. quem, ut scribit auditor Platonis Ponticus Heraclides, vir doctus in primis, Phliuntem ferunt venisse, eumque cum Leonte, principe Phliasiorum, docte et copiose disseruisse quaedam. cuius ingenium et eloquentiam cum admiratus esset Leon, quaesivisse ex eo, qua maxime arte confideret; at illum: artem quidem se scire nullam, sed esse philosophum. admiratum Leontem novitatem nominis quaesivisse, quinam essent philosophi, et quid inter eos et reliquos interesset;

    [9] Pythagoram autem respondisse similem sibi videri vitam hominum et mercatum eum, qui haberetur maxumo ludorum apparatu totius Graeciae celebritate; nam ut illic alii corporibus exercitatis gloriam et nobilitatem coronae peterent, alii emendi aut vendendi quaestu et lucro ducerentur, esset autem quoddam genus eorum, idque vel maxime ingenuum, qui nec plausum nec lucrum quaererent, sed visendi causa venirent studioseque perspicerent, quid ageretur et quo modo, item nos quasi in mercatus quandam celebritatem ex urbe aliqua sic in hanc vitam ex alia vita et natura profectos alios gloriae servire, alios pecuniae, raros esse quosdam, qui ceteris omnibus pro nihilo habitis rerum naturam studiose intuerentur; hos se appellare sapientiae studiosos—id est enim philosophos—; et ut illic liberalissimum esset spectare nihil sibi adquirentem, sic in vita longe omnibus studiis contemplationem rerum cognitionemque praestare.

    [10] Nec vero Pythagoras nominis solum inventor, sed rerum etiam ipsarum amplificator fuit. qui cum post hunc Phliasium sermonem in Italiam venisset, exornavit eam Graeciam, quae magna dicta est, et privatim et publice praestantissumis et institutis et artibus. cuius de disciplina aliud tempus fuerit fortasse dicendi. sed ab antiqua philosophia usque ad Socratem, qui Archelaum, Anaxagorae discipulum, audierat, numeri motusque tractabantur, et unde omnia orerentur quove reciderent, studioseque ab is siderum magnitudines intervalla cursus anquirebantur et cuncta caelestia. Socrates autem primus philosophiam devocavit e caelo et in urbibus conlocavit et in domus etiam introduxit et coëgit de vita et moribus rebusque bonis et malis quaerere.

    [11] cuius multiplex ratio disputandi rerumque varietas et ingenii magnitudo Platonis memoria et litteris consecrata plura genera effecit dissentientium philosophorum, e quibus nos id potissimum consecuti sumus, quo Socratem usum arbitrabamur, ut nostram ipsi sententiam tegeremus, errore alios levaremus et in omni disputatione, quid esset simillimum veri, quaereremus. quem morem cum Carneades acutissime copiosissimeque tenuisset, fecimus et alias saepe et nuper in Tusculano, ut ad eam6 consuetudinem disputaremus.
    …..
    CICERÓN, Disputaciones Tusculanas, V, 2, 5-6

    [5] Sed et huius culpae et ceterorum vitiorum peccatorumque nostrorum omnis a philosophia petenda correctio est. cuius in sinum cum a primis temporibus aetatis nostra voluntas studiumque nos compulisset,  his gravissimis casibus in eundem portum, ex quo eramus egressi, magna iactati tempestate confugimus. o vitae philosophia dux, o virtutis indagatrix expultrixque vitiorum! quid non modo nos, sed omnino vita hominum sine te esse potuisset? tu urbis peperisti, tu dissipatos homines in societatem vitae convocasti, tu eos inter se primo domiciliis, deinde coniugiis, tum litterarum et vocum communione iunxisti, tu inventrix legum, tu magistra morum et disciplinae fuisti; ad te confugimus, a te opem petimus, tibi nos, ut antea magna ex parte, sic nunc penitus totosque tradimus. est autem unus dies bene et ex praeceptis tuis actus peccanti inmortalitati anteponendus.

    [6] cuius igitur potius opibus utamur quam tuis, quae et vitae tranquillitatem largita nobis es et terrorem mortis sustulisti? Ac philosophia quidem tantum abest ut proinde ac de hominum est vita merita laudetur, ut a plerisque neglecta a multis etiam vituperetur. vituperare quisquam vitae parentem et hoc parricidio se inquinare audet et tam impie ingratus esse, ut eam accuset, quam vereri deberet, etiamsi minus percipere potuisset? sed, ut opinor, hic error et haec indoctorum animis offusa caligo est, quod tam longe retro respicere non possunt nec eos, a quibus vita hominum instructa primis sit, fuisse philosophos  arbitrantur.
     

  • Hipólito mítico e Hipólito mártir: inquietantes coincidencias

    El héroe Teseo había escapado del laberinto de Creta con la ayuda de Ariadna, a la que prometió matrimonio, pero abandonó en Naxos. Teseo es el padre de Hipólito, al que tuvo con una Amazona que unos llaman Antíope o Melanipe o Hipólita o simplemente la Amazona. Luego Teseo casó con Fedra, hermana de Ariadna. Muchos siglos,después del tiempo mítico, hubo otro Hipólito, mártir cristiano.

    El Hipólito mítico con el tiempo se convirtió en un hermoso y casto joven cuya única ocupación era cazar animales salvajes en compañía de la diosa virgen cazadora Artemisa o Diana. Como seguidor de esta diosa virgen, él también permanece casto y desdeña el amor femenino. Este desprecio del amor ofendió a Afrodita, que inspiró en su madrastra Fedra un pasional e incontenido amor por su hijastro. Hipólito resistió los requerimientos de Fedra, que lo acusó falsamente ante Teseo, su padre, de haber pretendido violarla. Teseo, ingenuo, creyo a Fedra y rogó a Poseidón que le ayudase a vengar la ofensa de su hijo.

    Así cuando un día paseaba Hipólito en su carro a la orilla del mar, surgió de las aguas un toro bravo que asusto a los caballos, que se desbocaron, arrastraron y descuartizaron a Hipólito. Luego Diana convenció a Esculapio para que le devolviera la vida y esto enfureció a Júpiter. Diana  cambió la  figura de Hipólito envejeciéndolo y lo ocultó en Italia, en el bosque de Nemi o de Aricia, en donde vivió con el nombre de Virbio.

    Nota: el propio nombre “Hipólito” es la síntesis del mito, puesto que viene a signifcar “el de los caballos desbocados” o “estampida de los caballos”; procede de hipos Ιππός   caballo,  y lio,litos λυτος,  del  verbo λύω que significa “soltar, desatar”

    Es esta, como se ve, otra versión del célebre tema de Putifar, mito que está constatado en diversas culturas orientales.

    Pues bien,  el bosque italiano de Nemi o de Aricia, estaba consagrado a Diana y a Virbio, identificado luego en la mitología con Hipóito, como acabamos de ver. En este bosque de Aricia no podían entrar los caballos por haber sido los causantes de la muerte de Hipólito. La fiesta de Diana e Hipólito se celebraba el día 13 de Agosto. Diana y Virbio recibían culto en numerosos lugares de Italia, como en la Campania.

    Siglos después hubo otro Hipólito, mártir.

    Las noticias sobre San Hipólito son muy confusas y no han dejado de generar polémica entre los estudiosos ya desde la propia antigüedad. No conocemos la fecha de su nacimiento y  de su muerte sabemos que murió hacia el año 236. Se le presenta como oficial romano que mantenía detenido a San Lorenzo, episodio que propició su conversión al cristianismo. Parece que seguía la herejía novaciana cuando era presbítero, aunque luego se reconcilió con la Iglesia. Se opuso a los  papas Calixto, Urbano y Ponciano  y por eso se le considera el primer “antipapa”. Se dice que es”obispo”, pero no sabemos de qué diócesis.  Es uno de los autores más prolíficos de la patrística antigua, pero apenas si se conservan de él unos pocos fragmentos.

    Hay varios Hipólitos que con frecuencia se han confundido, como Hipólito de Porto, cuya fiesta se celebraba el 22 de agosto.

    Fue enterrado en  la Via Tiburcina.  Su festividad se celebra  el 13 de Agosto. Su muerte y martirio debió tener lugar hacia el año 236. Prudencio (348 d. C. – c. 410), el famoso poeta cristiano de Calahorra o menos probablemente de Zaragoza (él mismo genera esta confusión), cantó la heroica muerte de algunos mártires, entre otros la de Hipólito en el Himno XI de su obra Peristéphanon (Libro de las coronas de los mártires). Se trata de un largo poema de 246 versos, del que citaré algunos especialmente significativos.

    Prudencio pone de manifiesto en su obra la relación del culto cristiano con la mitología pagana y, como buen conocedor del mundo pagano,  tuvo la feliz idea de aplicar a la muerte del  mártir  Hipólito el brutal descuartizamiento por unos caballos del mítico Hipólito, el hijo de Teseo. En relación con ello, se le considera el patrón de los caballos.

    Prudencio  dice basarse en un fresco de la tumba de Hipólito, que lógicamente describiría la muerte del mítico Hipolito. La tumba parece que ha sido encontrada, pero sin rastro alguno del citado fresco.

    Así el santo de Prudencio es una mezcla de héroe mítico griego y mártir cristiano. Por otra parte, el poema plantea numerosos problemas históricos: utiliza diversas fuentes, parece referirse, mezclándolos, a varios Hipólitos,..

    Prudencio se inspira para su poema en la tragedia de Séneca, Fedra. En realidad no sólo se inspira, sino que va más allá: en algunos momentos es casi una transcripción del texto de Séneca.

     

    "Martirio de San Hipólito" (1468, Museo de San Salvador. Catedral de Bruja), originalmente hecho para decorar el alar de la catedral de Brujas.

    Veamos los textos:

    Himno XI de su obra Peristéphanon (Libro de las coronas de los mártires

    En los versos 83 a 122 describe la condena y suplicio de Hipólito. En los versos 123-132 describe el fresco en el que se inspira. Aportaré estos dos largos fragmentos:

    Piden una forma de muerte extraordinaria  y que se busque un nuevo suplicio
    con cuyo ejemplo tiemblen los demás.
    El (
    el juez) presidiendo, con la cabeza vuelta a lo alto, dijo:
    ¿Cómo te llaman?;

    dicen que se llama Hipólito.

    “Pues si es Hipólito, que aguante y sufra el yugo
    y que muera descoyuntado por caballos salvajes”

    Apenas había terminado de hablar, cuando obligan a dos animales,
    que no habían conocido el freno,  a someter su cuello al yugo desacostumbrado.
    No eran animales acariciados en el establo o por la blanda mano de su cuidador
    o acostumbrados antes a obedecer la orden del jinete,
    sino ganado savaje capturado poco antes de una manada salvaje
    por lo que un salvaje temor se agita en su corazón indómito.
    Ya habían unido con ataduras las bigas reacias
    y habían atado sus cabezas con un acuerdo divergente.
    En lugar de timón colocan una cuerda, que separa los lomos de los dos
    y colocado en medio toca los lados de ellos,
    y extendiéndose a lo largo desde el yugo hacia atrás
    se deja arrastrar y pasa por debajo de las patas.
    En su extremo,  por donde con gran polvareda la rodada marcada
    de los cornípedos (
    animales con pies de cuerno) sigue el camino que se esconde,
    un lazo ata las piernas de este hombre y con un fuerte nudo
    aprieta los pies y los une con el cable.
    Una vez que estuvieron a punto los preparativos,
    dispusieron para el suplicio del mártir los látigos y las ataduras,
    excitan a los animales salvajes con gritos imprevistos y con latigazos
    y clavan en  su vientre crueles aguijones. 
    Las últimas palabras que se escucharon del venerable anciano fueron éstas:

    “¡Que éstos me arrebaten mis miembros, tú, Cristo, arrebata mi alma!"

    Se lanzan veloces empujados en su ciego error
    por donde el sonido y el terror, por donde  el furor les empuja.
    Su ferocidad les enciende, su fuerza les arrebata y el ruido les empuja,
    Y su alada carrera no siente la carga que llevan.
    Se precipitan por los bosques, por las rocas, y la orilla
    de un río no les detiene ni el torrente con el que se encuentran les para;
    derriban el cercado y rompen todos los obstáculos,
    se dirigen a las pendientres rocosas y saltan el acantilado.
    El campo erizado de plantas espinosas recoge pedazos diminutos
    arrancados  de su cuerpo caído. Una parte cuelga de lo alto de los  peñascos, otra se clava en las espinas, con una parte enrojecen los arbustos, con otra se humedece la tierra.

    Nota: véase el texto latino más abajo:

    Y  a propósito del fresco en el que se inspira, dice,  abusando de la  más barroca y sanguinolenta descripción  en los versos  132-152:

    Una  pared pintada al fresco ofrece la representación del crimen,
    en la que la pintura multicolor ha dibujado todo el crimen;
    La figura pintada sobre la tumba aumenta su fuerza del contraste de las sombras,
    dibujando los miembros ensangrentados del hombre que había sido arrastrado.
    Yo he visto, buen padre, las crestas de las rocas cubiertas de rocío
    y manchas de púrpura dejadas en los abrojos.
    Una mano experta en representar los verdes espinos imitándolos
    había dibujado la roja sangre con minio.
    Se podía ver, con las articulaciones destrozadas, sin orden alguno,
    cómo los miembros estaban desparramados por  el variado terreno.
    Había añadido a los amigos que le seguían con su paso y con sus lágrimas,
    por donde la desviada senda mostraba el camino destrozado.
    Marchaban sobrecogidos por la tristeza con los ojos abiertos
    y llenaban los pliegues de sus vestidos con sus vísceras desgarradas.
    Aquel abraza su nívea cabeza
    y la protége venerable en su suave pecho.
    Este recoge los hombros  y las manos arrancadas y los brazos y los codos
    las rodillas y los fragmentos desnudos de las piernas.
    Con pequeños paños se secan también las arenas empapadas
    Y ni siquiera una gota de rocío queda  en el polvo sucio.
    Si alguna gota de sangre queda en las espinas
    con la reciente aspersión,  toda ella se recoge empapada en una esponja.
    Ya el denso bosque nada retiene del sagrado cuerpo
    ni le priva de unas completas exequias.
    Hecho el recuento de las partes, cuando se recogió el número
    que había sido el del cuerpo intacto,
    y limpios los lugares escabrosos  con su vegetadicón y
    con sus peñascos revisados que  no tenían ningún trozo más de todo el hombre,
    se busca un lugar para erigir la tumba, se abandona las bocas (
    del Tiber, Ostia),
    Roma es un buen lugar para guardar las santas cenizas.

    Nota: véase más abajo el texto latino:

    Sobre el día de la festividad del santo nos dice también en 231-234

    Si recuerdo bien, la muy hermosa Roma honra a este
    en los Idus del mes de Agosto,  como llama
    a la manera antigua a este día, al que yo también querría,
    santo maestro que tú contases entre las fiestas anuales.

    Nota: Véase más abajo el texto latino.

    Prudencio se inspira directamente en la tragedia de Séneca  “Fedra”, como demostaría un estudio comparado.  Para el fragmento expuesto ofrezco el texto correspondiente a  los versos 1050-1114. Pero este texto lo que demuestra es que Prudencio no sólo aplica al mártir el suplicio del míto, sino que le atribuye todos los detalles del suplicio que Séneca aplicó al mítico héroe en su tragedia.

    Podemos pensar que si Prudencio está describiendo un fresco y su descripción coincide casi milimétricamente con el texto de Séneca, lo que realmente estaba viendo en su ecfrasis era la representación del suplicio del mítico Hipólito y no el del mártir. 

     Séneca, Fedra, 1050-1114

    Se estremecieron las tierras. Huye atónito el ganado por doquier a través de los campos y el pastor no se acuerda de seguir a sus propios novillos. Desde la selva toda clase de fieras salen huyendo hacia acá y hacia allá. Todos los cazadores, horrorizados, se quedan lívidos por aquel miedo escalofriante. Sólo Hipólito, que no conoce el miedo, contiene los caballos tirando de los frenos y, despavoridos, trata de animarlos con sus gritosque les son conocidos. Hay un camino  elevado que va hacia los labrantíos por un desfiladero del monte, bordeando el mar que queda allá abajo.Aquí se estimula a sí misma aquella mole y prepara su cólera.

    Cuando hubo cobrado ánimos y, ejercitándose, ensayó lo bastante su ataque, sale disparada en frenética carrera, rozando apenas la superficie de la tierra en su vertiginoso desplazamiento, y se detuvo con torva mirada ante el tembloroso carro. Por su parte, tu hijo, levantándose amenazador,con aire altanero, no se inmuta y grita fuertemente con voz atronadora: «No quebranta mis ánimos este vano terror, pues conozco, por herencia de mi padre, la tarea de vencer a los toros». Al punto, sin obedecer a los frenos, los caballos arrastraron el carro y, saliéndose ya fuera del camino, prosiguen su carrera, por doquier los condujo delirantes su enloquecido pavor, y se lanzan a través de los escollos.Y él, como el piloto en un mar enfurecido, retiene la embarcación de modo que no choque de costado y con habilidad va engañando a la ola, no de otro modo lleva el timón de los desenfrenados caballos.

    Sujeta unas veces sus bocas frenándolas con los bocados bien apretados; otras veces castiga sus lomos blandiendo repetidamente el látigo. Le sigue, sin apartarse de su lado, aquel acompañante, ora corriendo a su misma velocidad; ora, en cambio, saliéndole al encuentro, se le ponía por delante, provocando el terror por todas partes.

    No pudo huir más allá, pues con toda su mole acometió de frente, encrespado, aquel monstruo cornudo salido del mar.Y entonces los corceles, fuera de sí por el pavor, no obedecen las órdenes y luchan por escapar al yugo y, encabritándose sobre sus patas traseras, tiran la carga a tierra.

    Al caer de cabeza, quedando tendido de bruces, enredó su cuerpo en un apretado lazo ycuanto más lucha, tanto más aprieta los nudos corredizos.Advirtieron las bestias lo que habían hecho… y, al pesar poco el carro y no haber quien lo gobernara, se precipitan por donde el temor las fue impulsando.

    De igual manera, a través de los aires, al no reconocer como suya la carga e indignándose de que se hubiese confiado el día a un falso Sol, el carro echó a Faetón de aquella parte del cielo por donde andaba extraviado. Ensangrienta extensamente los campos y se estrella su cabeza rebotando contra los escollos:los espinos le arrancan los cabellos y  la dura piedra hace estragos en su bello rostro y, entre múltiples heridas, perece su infausta hermosura. Las veloces ruedas revuelcan los miembros moribundos y, por fin, mientras era arrastrado, un tronco con una estaca a medio quemar, lo retiene por en medio de las ingles con su punta erguida.

    Y un poco se detuvo el carro  al quedar clavado su señor. Quedaron inmovilizados los caballos con el golpe… y, a una, rompen su tardanza y desgarran a su dueño. Luego, ya casi sin vida, lo despedazan los matorrales, las erizadas zarzas con sus punzantes espinos; no hubo tronco que no se llevara una parte de aquel cuerpo.

    Errantes por los campos, como fúnebre tropa, van los criados a través de aquellos lugares por donde Hipólito hecho pedazos va marcando un largo sendero de manchas de sangre y, tristes,los perros rastrean los miembros del dueño. Hasta ahora la diligente labor de los dolientes no ha podido completar su cuerpo.

    ¿Es esto la gloria de su hermosura? El que hace poco, ilustre partícipe y heredero seguro del poder de su padre, brilló como las estrellas, ése está siendo ahora recogido por acá y por allá para la hoguera de la hora postrera y tratan de recomponerlo para el funeral.

    (Traducción de Jesús Luque Moreno para Editorial Gredos).

    Por lo demás, la descripción que hace del fresco que Prudencio dice haber visto en la tumba de Hipólito es un claro eejmplo de écfrasis o ecfrasis (del griego ἔκφρασιϛ, 'explicar hasta el final). Una ecfrasis, según la retórica y tradición clásica,  es una descripción verba, con palabras, de una obra de arte visual, de una pintura o una escultura, por ejemplo.

    Otro ejemplo de ecfrasis nos lo ofrece el mismo Prudencio en el poema IX.

    Una hipotiposis , (del griego: úποτúπωσις), sería una descripción animada, especialmente emotiva para excitar la imaginación del público oyente. La ecfrasis podría ser una especie de hipotiposis.

    En esta cuestión de los dos Hipólitos, tal mezcla y confusión de datos, tal coincidencia en aspectos tan importantes como la forma de morir, la coincidencia milimétrica con el texto de Séneca  y la fecha de su  festividad , el 13 de Agosto, no dejan de inquietar e interrogarnos sobre las relaciones y sincretismo que durante los primeros siglos se produjeron entre la tradicional religión pagana y el Cristianismo y que en muchas ocasiones perdura hasta nuestros días.

    Todo ello permitió a Sir James George Frazer (1854-1941)  afirmar en las primeras páginas de su famosa e importante obra “La rama dorada”:

    Es importante señalar aquí que en el largo y cambiante curso de este personaje mítico, desplegó una vida de notable tenacidad; difícilmente podemos dudar de que el San Hipólito del calendario romano, arrastrado y muerto por caballos el 13 de agosto, el mismo día de Diana, sea otro que el héroe griego del mismo nombre, que, después de morir dos veces como pecador pagano, fue resucitado felizmente como santo cristiano.”

    “Here it is worth observing that in his long and chequered career this mythical personage has displayed a rema rkable tenacity of life. For we can hardly doubt that the Saint Hippolytus of the Roman calendar, who was dragged by horses to death on the thirteenth of August, Diana’s own day, is no other than the Greek hero of the same name, who, after dying twice over as a heathen sinner, has been happily resuscitated as a Christian saint”.

    Himno XI de su obra Peristéphanon (Libro de las coronas de los mártires: v. 83-132

    Insolitum leti poscunt genus et noua poenæ
    inuenta, exemplo quo trepident alii.
    Ille supinata residens ceruice : " Quis ", inquit,
    " dicitur ? " adfirmant dicier Hippolytum.
    " Ergo sit Hippolytus, quatiat turbetque iugales
    intereatque feris dilaceratus equis. "
    Vix hæc ille, duo cogunt animalia freni
    ignara insueto subdere colla iugo,
    non stabulis blandiue manu palpata magistri
    imperiumque equitis ante subacta pati,
    sed campestre uago nuper pecus e grege captum,
    quod pauor indomito corde ferinus agit.
    Iamque reluctantes sociarant uincula bigas
    oraque discordi foedere nexuerant :
    temonis uice funis inest, qui terga duorum
    diuidit et medius tangit utrumque latus,
    deque iugo in longum se post uestigia retro
    protendens trahitur transit et ima pedum.
    Huius ad extremum, sequitur qua puluere summo
    cornipedum refugas orbita trita uias,
    crura uiri innectit laqueus nodoque tenaci
    adstringit plantas cumque rudente ligat.
    Postquam composito satis instruxere paratu
    martyris ad poenam uerbera, uincla, feras,
    instigant subitis clamoribus atque flagellis
    iliaque infestis perfodiunt stimulis.
    Vltima uox audita senis uenerabilis hæc est :
    " Hi rapiant artus, tu rape, Christe, animam ! "
    Prorumpunt alacres cæcoque errore feruntur,
    qua sonus atque tremor, qua furor exagitant.
    Incendit feritas, rapit impetus et fragor urget,
    nec cursus uolucer mobile sentit onus.

    Per siluas, per saxa ruunt, non ripa retardat
    fluminis aut torrens oppositus cohibet ;
    prosternunt sæpes et cuncta obstacula rumpunt,
    prona fragosa petunt, ardua transiliunt.
    Scissa minutatim labefacto corpore frusta
    carpit spinigeris stirpibus hirtus ager.
    Pars summis pendet scopulis, pars sentibus hæret,
    parte rubent frondes, parte madescit humus.

    Versos 132-152

    Exemplar sceleris paries habet illitus, in quo
    multicolor fucus digerit omne nefas ;
    picta super tumulum species liquidis uiget umbris,
    effigians tracti membra cruenta uiri.
    Rorantes saxorum apices uidi, optime papa,
    purpureasque notas uepribus impositas.
    Docta manus uirides imitando effingere dumos
    luserat et minio russeolam saniem.
    Cernere erat, ruptis compagibus, ordine nullo,
    membra per incertos sparsa iacere situs.
    Addiderat caros gressu lacrimisque sequentes,
    deuia quo fractum semita monstrat iter.
    Mærore adtoniti atque oculis rimantibus ibant
    implebantque sinus uisceribus laceris.
    Ille caput niueum complectitur ac reuerendam
    canitiem molli confouet in gremio ;
    hic humeros truncasque manus et brachia et ulnas
    et genua et crurum fragmina nuda legit.
    Palliolis etiam bibulæ siccantur harenæ,
    ne quis in infecto puluere ros maneat.
    Si quis et in sudibus recalenti aspergine sanguis
    insidet, hunc omnem spongia pressa rapit.
    Nec iam densa sacro quidquam de corpore silua
    obtinet aut plenis fraudat ab exsequiis.
    Cumque recensitis constaret partibus ille
    corporis integri qui fuerat numerus,
    nec purgata aliquid deberent auia, toto
    ex homine extersis frondibus et scopulis,
    metando eligitur tumulo locus, ostia linquunt,
    Roma placet, sanctos quæ teneat cineres.

    Versos 231-234

    Si bene commemini, colit hunc pulcherrima Roma
    Idibus Augusti mensis, ut ipsa uocat
    prisco more diem, quem te quoque, sancte magister,
    annua festa inter dinumerare uelim.

    Séneca: Fedra,  1050-114

    tremuere terrae, fugit attonitum pecus
    passim per agros nec suos pastor sequi
    meminit iuvencos; omnis e saltu fera
    diffugit, omnis frigido exsanguis metu
    venator horret, solus immunis metu
    Hippolytus artis continet frenis equos
    pavidosque notae vocis hortatu ciet.
    est alta ad agros collibus ruptis via,
    vicina tangens spatia suppositi maris;
    hic se illa moles acuit atque iras parat.
    ut cepit animos seque praetemptans satis
    prolusit irae, praepeti cursu evolat,
    summam citato vix gradu tangens humum,
    et torva currus ante trepidantes stetit.
    contra feroci gustus insurgens minax
    vultu nec ora mutat et magnum intonat:
    'haud frangit animum vanus hic terror meum:
    nam mihi paternus vincere est tauros labor.'
    inobsequentes protinus frenis equi
    rapuere currum iamque derrantes via,
    quacumque rabidos pavidus evexit furor,
    hac ire pergunt seque per scopulos agunt.
    at ille, qualis turbido rector mari
    ratem retentat, ne det obliquum latus,
    et arte fluctum fallit, haud aliter citos
    currus gubernat: ora nunc pressis trahit
    constricti frenis, terga nunc torto frequens
    verbere cohercet. sequitur adsiduus comes,
    nunc aequa carpens spatia, nunc contra obvius
    oberrat, omni parte terrorem movens.
    non-licuit ultra fugere: nam toto obvius
    incurrit ore corniger ponti horridus.
    tum vero pavida sonipedes mente exciti
    imperia solvunt seque luctantur iugo
    eripere rectique in pedes iactant onus.
    praeceps in ora fusus implicuit cadens
    laqueo tenaci corpus et quanto magis
    pugnat, sequaces hoc magis nodos ligat.
    sensere pecudes facinus— et curru levi,
    dominante nullo, qua timor iussit ruunt.
    talis per auras non suum agnoscens onus
    Solique falso creditum indignans diem
    Phaethonta currus devio excussit polo.
    late cruentat arva et inrisum caput
    scopulis resultat; auferant dumi comas,
    et ora duras pulchra populatur lapis
    peritque multo vulnere infelix decor.
    moribunda celeres membra pervolvunt rotae:
    tandemque raptum truncus ambusta sude
    medium per inguen stipite ingesto tenet,
    paulumque domino currus affixo stetit.
    haesere biiuges vulnere— et pariter moram
    dominumque rumpunt, inde semanimem secant
    virgulta, acutis asperi vepres rubis
    omnisque truncus corporis partem tulit.
    errant per agros funebris famuli manus,
    per illa qua distinctus Hippolytus loca
    longum cruenta tramitem signat nota,
    maestaeque domini membra vestigant canes.
    necdum dolentum sedulus potuit labor
    explere corpus, hocine est formae decus?
    qui modo paterni clarus imperii comes
    et certus heres siderum fulsit modo,
    passim ad supremos ille colligitur rogos
    et funeri confertur.

  • Eratóstenes no llegó a “alfa”; sólo fue “beta”.

    Alfa, (Α α) es la primera letra del alfabeto griego. Beta, (Β, β ) era la segunda. Ser un ser “alfa” significa ser el primero en su grupo; ser un “beta” significa ser el segundo.

    En el mundo animal y zoológíco , que es lo mismo sólo que en cultismo griego, ser un macho “alfa” significa ser el más bruto y fuerte del grupo, acumular mayor cantidad de testosterona y disponer de los espermatozoides más veloces y agresivos y como consecuencia tener la exclusiva de la coyunda con las hembras del conjunto.

    En el género “homo” no carece de importancia y valor ser un “macho alfa” en el sentido zoológico, pero el sapiens tiene diversos y variados centros de interés, además del primario deseo de  “ayuntamiento”.

    Eratóstener es un curioso y sabio personaje de la Antigüedad griega.  Nació en Cirene hacia el 276 a.C. y murió en Alejandría en 194 a.C. Vivió en Alejandría, donde  fue director de su famosa Biblioteca, de la que me he ocupado ampliamente en este blog.

    Fue un sabio matemático, geógrafo, astrónomo, filósofo, historiador, poeta, músico, etc. Según Suetonio, fue el primero que se llamó “filólogo”. Entre sus hallazgos, que han pasado con todo derecho a la posteridad, están la famosa “criba de Eratóstenes” o modo y plantilla para hallar los números primos y sobre todo la medición de la circunferencia de la Tierra con un mínimo error.

    Se le adjudica la famosa obra Catasterismos, en la que explica 44 constelaciones del cielo  visible desde Grecia. La obra tal como nos ha sido transmitida absolutamente esquemática, no es suya, pero bien pudo ser el autor de una obra más extensa y ser la reliquia actual un mero resumen para estudiantes.

    Escribio tres libros de Geografía, en las que expuso su medición de la circunferencia de la tierra, que más abajo explico. Es autor también de una Cronografía desde la Guerra de Troya hasta Alejandro Magno, tomando como referencia la celebración de los Juegos Olímpicos en honor de Zeus. Escribió el diálogo “Platónico” relacionando la música con las matemáticas; también un ensayo sobre la duplicación del cubo; un poema épico titulado Hermes, el poema elegiaco Erígone; un extenso trabajo sobre la Comedia Antigua y el famoso opúsculo anteriormente citados Catasterismos.

    Pues bien, Eratóstenes no fue para sus contemporáneos un “alfa” sino un “beta” y con ese apodo le llamaron y ello no porque fuera un sabio y científico de segunda categoría, sino porque fue “el segundo” en todas las categorías y asuntos de que se tratase.

    Por esta razón se le llamó también “pentatlos”, pentatleta, el mejor en el conjunto de cinco disciplinas deportivas. (palabra griega compuesta de penta =cinco y atlos= competición). Otros le llamaron ”el segundo Platón”. Todo ello se nos cuenta en la Suda (enciclopedia griega del siglo X), Ἐρατοσθένης ,  ε 2898 según la numeración de Adler

    En fin, a poco que reflexione el amable lector podrá confeccionar una lista interminable de hombres “beta”, de segundones de los que la humanidad es deudora por sus innumerables aportaciones positivas. Ellos tuvieron la prudencia y la inteligencia de dejar el primer puesto, el “alfa”, para personajes absolutamente prescindibles.

    En la Suda (enciclopedia del siglo X), entrada Ἐρατοσθένης ,  ε 2898 según la numeración de Adler, se nos informa de ello:

    Hijo de Aglaus (otros dicen Ambrosius); de Cirene. Alumno del filósofo Ariston de Chios, el gramático Lisanias de Cirene, y el poeta Calímaco. Ptolomeo III lo llamó desde Atenas, y vivió hasta Ptolomeo V. Como quiera que llegó al segundo lugar en cada rama de aprendizaje en los que alcanzó el nivel más alto, lo apodaron τὰ βήματα 'plataformas'. [1] Otros lo llaman un segundo o nuevo Platón, o el 'pentatleta ". [2] Nació en el 126 ° Olimpiada, [3] y murió a los 80 años, rechazando el alimento porque perdió la vista de los ojos. Dejó  un alumno distinguido, Aristófanes de Bizancio,  de quien a su vez fue discípulo  Aristarco . Fueron discípulos suyos  Mnaseas, Menandro y Aristis. Escribió obras filosóficas, poemas e historias; Astronomía, o Catasterismos; Sobre las sectas filosóficas; El Alivio del dolor; muchos diálogos; y numerosas obras gramaticales.

    [1] βήματα , un error por  βῆτα (la segunda letra del alfabeto)
    [2] Participante en cinco pruebas atleticas
    [3] 276-273 BC

    Su medición de la longitud de del diámetro de la Tierra con un mínimo error, sin satélites, radares, telescopios y otros apoyos modernos, es fruto de una inteligencia que nos sigue fascinando. Sin duda merece una pequeña explicación.

    Cuentan que revisando un día un papiro de la Biblioteca, encontró que decía que el día 21 de junio, en el solsticio de primavera, en Siena, ciudad egipcia cercana a la primera catarata del Nilo, al mediodía se podía ver el agua del fondo de los pozos y los postes verticales no daban sombra porque el sol estaba en el cenit. Eratóstenes recordó que ese día en Alejandría los obeliscos daban sombra conformando un ángulo de sombra de 1/50 partes de un círculo, es decir,  7,2 º (grados). Como el sol estaba muy lejos de la tierra  los rayos del sol incidían paralelamente en los sitios. Sabiendo que la distancia entre Alejandría y Siena era de 5.000  estadios, aproximadamente 800 kms.,  concluyó que esa era la distancia correspondiente a los 7,2º (grados); como quiera que la circunferencia terrestre tiene 360 grados, concluyo que la longitud era de 252.000 estadios, equivalente a unos 41.142 kms. Se había equivocado en un tanto por ciento irrisorio. La longitud en el  ecuador con la  precisión actual es de 40.076 kms.

    Si dos líneas paralelas son cortadas por una tercera, los ángulos internos son iguales. Por tanto los ángulos A y B son iguales; es decir la distancia entre Alejandría y Siena es de 7ª (grados) y 800 Kms. como ya sabíamos.

     

  • ¿He representado bien la farsa de mi vida? Muerte y testamento de Augusto

    El 19 de agosto del año 14 después de Cristo, hacia las cuatro de la tarde, moría el emperador César Augusto. Han pasado dos mil años desde entonces. César Augusto tuvo un reinado largo y tuvo una muerte tranquila, sin sobresaltos, a diferencia de un buen número de sus sucesores que tuvieron una muerte violenta.

    y tuvo una muerte tranquila, sin sobresaltos, a diferencia de un buen número de sus sucesores

    que tuvieron una muerte violenta.

    Según Suetonio, cuyo relato reproduzco, Augusto utilizó para despedirse de sus allegados una famosa frase, precisamente aquella con la que los actores del teatro se sometían al juicio del espectador, pronunciándola en griego y en latín:

    Os parece que he representado bien la farsa de mi vida

    y añadió también la típica conclusión:

    Si está bien ejecutada, aplaudidla y todos con alegría meted ruido en nuestro honor "

       Nota: Luciano de Samosata atribuye al filósofo cínico Demonax  una frase parecida  en su Vida de Demonax, 65:

    Los juegos han terminado, todas las coronas ganadas. Sin demora, pero sin prisa” y se dejó morir rechazando toda comida.

    Sin fundamento se atribuye otra similar a Rabelais: Bajad el telón. La farsa está representada  ( Tirez le rideau, la farce est jouée).
        
    La frase de Augusto no carece de retórica, pero también de conformismo estoicismo y madurez de quien desde una inmadura juventud se convirtió en la persona más poderosa de la época. El relato de su muerte y testamento está plagado de anécdotas y detalles a los que tan aficionado era el historiador Suetonio, una especie de redactor de los ecos de sociedad del pasado

    Suetonio, Vida de los doce Césares, Vida de Augusto, XCIX y ss.

    El último día (de su vida), preguntando  varias veces  si había fuera (de su palacio) algún problema por su causa,  pidió un espejo y ordenó que se le peinase el cabello y se le arreglasen las mejillas porque las tenía  caídas y preguntó a los amigos que estaban con él “si les parecía que había representado bien la farsa de la vida”, y añadió también la conclusión:

    ἔχει καλῶς, τῷ παιθνίῳ,
    δότε κρότον, καὶ πάντες ὑμεῖς μετὰ χαρᾶς κτυπήσατε

    “Si está bien ejecutada, aplaudidla y todos con alegría meted ruido en nuestro honor ”
    Finalmente, despedidos todos, mientras preguntaba a los que venían de Roma por la hija enferma de Druso, de repente expiró entre los besos de Livia y  diciendo estas palabras:” Livia, vive recordando siempre nuestro matrimonio; adios“. Le tocó en suerte una muerte fácil y como siempre la había deseado.  Pues casi cada vez que oía que alguien había muerto rápidamente  y sin sufrimiento alguno, pedía para él mismo y para los suyos  una εὐθανασίαν (eutanasia) similar, pues solía también utilizar esta palabra. Sólo dio una única muestra de alienación de su mente  antes de entregar el alma: presa de un súbito pavor se quejó de que era arrebatado  por cuarenta jóvenes. Pero esto fue también más un presagio que una pérdida de la cabeza,  puesto que un número igual de soldados pretorianos lo sacaron a la plaza pública.

    C. Murió en la misma habitación que su padre Octavio, durante el consulado de los dos Sextos, Pompeyo y Apuleyo, el catorce de las calendas de septiembre, a la hora nona del día(hacia las cuatro de la tarde) a la edad de setenta y seis años menos treinta y cinco días.

    Los decuriones de los municipios y de las colonias  transportaron su cuerpo desde Nola hasta Bobilas, de noche a causa  de la estación del año. Durante el día se le colocaba en la basílica de cada ciudad o en el más importante de los sagrados templos.  Desde Bobilas lo cogió el orden ecuestre  y lo llevó hasta la ciudad (Roma) y lo colocó en el vestíbulo de su casa. El senado rivalizó con tal celo en embellecer el funeral y honrar su memoria, que entre otras muchas cosas algunos propusieron que el funeral pasase por la puerta triunfal, precediéndole la Victoria que está en la Curia,  mientras  los hijos de uno y otro sexo  de los principales ciudadanos cantaban una nenia ( himno fúnebre); otros propusieron que el día de las exequias, se quitasen los anillos de oro y se pusiesen otros de hierro; algunos decían que sus huesos debían ser recogidos por los sacerdotes de los colegios superiores.

     Cierto senador quiso que se diese el nombre de Augusto al mes de septiembre, en vez de dárselo al mes precedente, puesto que en este mes había muerto y en el primero había nacido. Otro senador propuso que todo el período comprendido entre su nacimiento y el día de su muerte se llamase “era de Augusto” y fuera registrado con este nombre en el calendario. De todas maneras se impuso una limitación en lo que se refiere a los honores.

    Se pronunciaron dos elogios fúnebres: el primero, que hizo Tiberio ante el templo del divino Julio; y el segundo, del que se encargó Druso, hijo de Tiberio, frente a la antigua tribuna de los oradores. A continuación los senadores lo llevaron a hombros al Campo de Marte, donde fue incinerado. No faltó tampoco un viejo pretor que jurase haber visto el fantasma de Augusto ascender a los cielos después de la incineración. Los principales miembros del orden ecuestre, vestidos con una túnica, sin cinturón y con los pies descalzos, recogieron sus restos y los depositaron en el mausoleo. Augusto había hecho construir esta tumba entre la vía Flaminia y la orilla del Tíber durante su sexto consulado, y ya desde entonces había abierto al público los bosques y avenidas que la rodeaban.

    El  testamento

    CI: Hizo su testamento durante el Consulado de L.Planco y C.Silio, tres días antes de las nonas de abril y un año y cuatro meses antes de su muerte. Estaba escrito en dos pliegos, en parte escrito de su propio puño y letra, en parte escrito por sus libertos Polibio e Hilarión. Lo había dejado al cuidado de las vírgenes vestales, quienes lo devolvieron entonces, así como tres rollos sellados del mismo modo. Todos estos documentos fueron abiertos y leídos ante el Senado.
    Augusto nombró como heredero en primer grado a Tiberio: la mitad de toda la herencia más un sexto. Livia heredó otro tercio con la obligación de llevar su nombre. En segundo grado Druso, hijo de Tiberio, heredó una tercera parte. Germánico y sus tres hijos de sexo masculina heredaron los otros dos tercios. En tercer grado parientes y amigos en gran cantidad. Dejó al pueblo romano cuarenta millones de sestercios, a las tribus tres millones quinientos mil, a los pretorianos les dejó mil sestercios por cabeza y a cada miembro de las cohortes urbanas quinientos, a cada legionario trescientos. Mandó que se pagara esta suma al contado, pues siempre había tenido reservas en su tesorería. Dejó algunos otros legados de diferente importancia, algunos no excedían los veinte mil sestercios. Fijo un plazo de un año para pagarles. Se excusó por lo reducido de su fortuna personal y declaraba que sus herederos no percibirían más de ciento cincuenta millones de sestercios, pues aunque en los últimos veinte años, como decía, hubiese reunido cuatro millones de sestercios procedentes de los testamentos de sus amigos, los había gastado casi completamente a favor del Estado, así como sus dos patrimonios y las demás herencias.

    En lo que se refiere a las dos Julias, su hija y su nieta, prohibió que después de muertas fuesen transportadas a su sepulcro.

    En los tres rollos se contenía lo siguiente: uno órdenes relativas a sus funerales, el segundo un resumen de la obra que él había llevado a cabo, resumen que pedía que se grabase en tablas de bronce y fueran colocadas frente a su mausoleo. En el tercer rollo había un inventario de los recursos del Imperio, indicando cuántos soldados había en filas, cuánto dinero había en el tesoro, en las cajas imperiales y entre los tributos pendientes todavía. Añadió igualmente los nombres de los libertos y esclavos a los que se les podía exigir que rindiesen cuentas.

    Supremo die identidem exquirens, an iam de se tumultus foris esset, petito speculo capillum sibi comi ac malas labantes corrigi praecepit et admissos amicos percontatus, ecquid iis uideretur mimum uitae commode transegisse, adiecit et clausulam:

    ἐπεὶ δὲ πάνυ καλῶς πέπαισται, δότε κρότον
    καὶ πάντες ἡμᾶς μετὰ χαρᾶς προπέμψατε.

    omnibus deinde dimissis, dum aduenientes ab urbe de Drusi filia aegra interrogat, repente in osculis Liuiae et in hac uoce defecit: 'Liuia, nostri coniugii memor uiue, ac uale!' sortitus exitum facilem et qualem semper optauerat.
    nam fere quotiens audisset cito ac nullo cruciatu defunctum quempiam, sibi et suis εὐθανασίαν similem—hoc enim et uerbo uti solebat —precabatur. unum omnino ante efflatam animam signum alienatae mentis ostendit, quod subito pauefactus a quadraginta se iuuenibus abripi questus est. id quoque magis praesagium quam mentis deminutio fuit, siquidem totidem milites praetoriani extulerunt eum in publicum.
    obiit in cubiculo eodem, quo pater Octauius, duobus Sextis, Pompeio et Appuleio, cons. XIIII. Kal. Septemb. hora diei nona, septuagesimo et sexto aetatis anno, diebus V et XXX minus.
    Corpus decuriones municipiorum et coloniarum a Nola Bouillas usque deportarunt noctibus propter anni tempus, cum interdiu in basilica cuiusque oppidi uel in aedium sacrarum maxima reponeretur. a Bouillis equester ordo suscepit urbique intulit atque in uestibulo domus conlocauit. senatus et in funere ornando et in memoria honoranda eo studio certatim progressus est, ut inter alia complura censuerint quidam, funus triumphali porta ducendum, praecedente Victoria quae est in curia, canentibus neniam principum liberis utriusque sexus; alii, exequiarum die ponendos anulos aureos ferreosque sumendos; nonnulli, ossa legenda per sacerdotes summorum collegiorum.
    fuit et qui suaderet, appellationem mensis Augusti in Septembrem transferendam, quod hoc genitus Augustus, illo defunctus esset; alius, ut omne tempus a primo die natali ad exitum eius saeculum Augustum appellaretur et ita in fastos referretur. uerum adhibito honoribus modo bifariam laudatus est: pro aede Diui Iuli a Tiberio et pro rostris ueteribus a Druso Tiberi filio, ac senatorum umeris delatus in Campum crematusque.
    nec defuit uir praetorius, qui se effigiem cremati euntem in caelum uidisse iuraret. reliquias legerunt primores equestris ordinis tunicati et discincti pedibusque nudis ac Mausoleo condiderunt. id opus inter Flaminiam uiam ripamque Tiberis sexto suo consulatu extruxerat circumiectasque siluas et ambulationes in usum populi iam tum publicarat.
    CI Testamentum L. Planco C. Silio cons. III. Non. Apriles, ante annum et quattuor menses quam decederet, factum ab eo ac duobus codicibus partim ipsius partim libertorum Polybi et Hilarionis manu scriptum depositumque apud se uirgines Vestales cum tribus signatis aeque uoluminibus protulerunt. quae omnia in senatu aperta atque recitata sunt.
    heredes instituit primos: Tiberium ex parte dimidia et sextante, Liuiam ex parte tertia, quos et ferre nomen suum iussit; secundos: Drusum Tiberi filium ex triente, ex partibus reliquis Germanicum liberosque eius tres sexus uirilis; tertio gradu propinquos amicosque compluris. legauit populo R. quadringenties, tribubus tricies quinquies sestertium, praetorianis militibus singula milia nummorum, cohortibus urbanis quingenos, legionaris trecenos nummos; quam summam repraesentari iussit, nam et confiscatam semper repositamque habuerat.
    reliqua legata uarie dedit perduxitque quaedam ad uicena sestertia, quibus soluendis annuum diem finiit, excusata rei familiaris mediocritate nec plus peruenturum ad heredes suos quam milies et quingenties professus, quamuis uiginti proximis annis quaterdecies milies ex testamentis amicorum percepisset, quod paene omne cum duobus paternis patrimoniis ceterisque hereditatibus in rem p. absumpsisset. Iulias filiam neptemque, si quid iis accidisset, uetuit sepulcro suo inferri.
    tribus uoluminibus, uno mandata de funere suo complexus est, altero indicem rerum a se gestarum, quem uellet incidi in aeneis tabulis, quae ante Mausoleum statuerentur, tertio breuiarium totius imperii, quantum militum sub signis ubique esset, quantum pecuniae in aerario et fiscis et uectigaliorum residuis. adiecit et libertorum seruorumque nomina, a quibus ratio exigi posset.

    Sobre su largo reinado han existido desde la Antigüedad y aún existen diversas valoraciones: para algunos fue el gran gobernante que acabó con las guerras civiles, consiguió la paz y salvó las instituciones republicanas; para otros en cambio fue una persona cruel y ambiciosa que acabó con la “democracia”  republicana e instauró un régimen “monárquico” autoritario.

    El propio Augusto dejó un documento que hizo grabar y distribuir por todo el Imperio en el que refleja la memoria de su reinado. Es un documento, naturalmente, de propaganda y publicitario en el que no hay espacio para la crítica negativa. Se llama “Res gestae divi Augusti”Hechos del divino Augusto”. La copia de su mausoleo fue destruida en la azarosa  historia de Roma, pero se conserva en una inscripción de Ankara conocida como “Monumentum Ancyranum”.

    En el capítulo 34 de este documento encontramos la valoración general que el propio Augusto hace de sí mismo:

    En la Curia Julia se ha colocado un escudo dorado en el que se ha escrito que elsenado y el pueblo romano me lo han regalado por mivalor, mi clemencia, mijusticia y mi piedad.

    Clupeus aureus in Curia Iulia positus quem mihi Senatum populumque Romanum dare virtutis clementiaeque iustitiae et pietatis causa testatum est per eius clupei inscriptionem.

    El historiador oficial Veleyo Patérculo, que se movía por la corte de Tiberio, no tiene reparo en repetir expresiones exactas de este documento para ensalzar la labor de Augusto como restaurador de las libertades democráticas y repetir la versión oficialista:

    Acabaron las guerras civiles que habían durado veinte años, terminaron las guerras exteriores, volvió la paz, despareciendo por doquier el temor de las batallas, se restableció la fuerza de las leyes, la autoridad de los tribunales, la grandeza del Senado; el poder de los magistrados volvió a adquirir la misma importancia… se restituyó al Estado su forma antigua. Los campos se trabajan de nuevo, se veneran las cosas sagradas, los hombres sonde nuevo tranquilos y cada uno es propietario de sus bienes. VELEYO PATERCULO, Historia de Roma, II 89

    Finita vicesimo anno bella civilia, sepulta externa, revocata pax, sopitus ubique armorum furor, restituta vis legibus, iudiciis auctoritas, senatui maiestas, imperium magistratuum ad pristinum redactum modum, … Prisca illa et antiqua rei publicae forma revocata. Rediit cultus agris, sacris honos, securitas hominibus, certa cuique rerum suarum possessio;

    Séneca no fue historiador sino filósofo y moralista y se refiere en numerosas ocasiones a Augusto, al que considera “princeps bonus”, “buen príncipe”, que es generoso y se autocontrola en su poder….

    Tácito es  un historiador posterior, de principios del siglo II y representa a la clase senatorial y patricia defensora de la libertad republicana y de los ideales primitivos. No se ocupa directamente de la época de Augusto, pero se refiere a él en varias ocasiones y aunque considera su gobierno como una monarquía justifica sus acciones por la necesidad del momento: Augusto restableció la paz, aunque fuera a costa de la libertad

    Después de la batalla de Accio convenía a la paz que  todo el poder estuviese concentrado en una sola persona. (Historias, I,1)

    postquam bellatum apud Actium atque omnem potentiam ad unum conferri pacis interfuit

    En realidad Tácito nos presenta las diversas opiniones contrarias de los autores sin que aparezca claramente la suya. Parece estar más cerca de los enemigos de Augusto, de quienes piensan que estableció la paz pero a costa de mucha sangre y de perder las libertades, que ya nunca serán como antes  y tiene de Augusto un juicio más bien negativo.

    Suetonio es un historiador que no tiene una concepción analítica de la Historia, antes bien recoge cuanto documento, chisme, habladuría, anécdota corren por la corte. Emite un juicio salomónico sobre Augusto: antes de imponerse a sus adversarios, en su primera época fue cruel y autoritario, pérfido, mentiroso, corrompido; en su segunda etapa fue el princeps generoso, justo, clemente, modesto…

    El mejor historiador de estos asuntos es el griego Dion Casio, con su Historia Romana, que vivió del año 155 al  235 al menos. Para él el régimen de Augusto fue una autocracia en la que los miembros del Senado tenían una gran influencia. Precisamente ese era el régimen adecuado que  él defendía en su época. En  Cassio, 53, 12 nos dice:

    Pero como  quería aparecer como un demócrata, asumió el cuidado y vigilancia de todos los asuntos públicos”.

    En todo caso el régimen instaurado por Augusto se convirtió con sus sucesores en tiranía, arbitrariedad, ilegalidad.

    En fin, llegados a este punto y utilizando la expresión ritual romana, tan repetida por todo el imperio en miles de lápidas funerarias, digamos hoy, dos mil años después:

    Que la tierra te sea ligera

       S(it) T(ibi) T(erra) L(evis)

  • Retrato de Augusto

    Conmemoramos en este 2014 el “bimilenario” de la muerte del emperador Augusto, que da nombre al propio mes en que murió. Su larga vida, casi 76 años, de ellos 41 como emperador de Roma, está plagada hechos de interés general y de anécdotas curiosas (a varias de ellas y a su presencia en Hispania en tres ocasiones) ya me he referido en este blog.

    Siempre intrigó a los historiadores cómo un joven muchacho, de apenas 19 años, nombrado su heredero por Julio César, fue capaz de salir adelante en una Roma violenta y efervescente por las luchas de partidos y ciudadanos de enorme poder, en la que las instituciones republicanas iban a dar paso a un régimen personal y autoritario. Los análisis, razones, explicaciones son tantas como historiadores se han ocupado de ello.

    Podemos resumir esas razones en unas pocas. En primer lugar la evidente inteligencia, habilidad, personalidad y encanto del propio Augusto, educado en la tradición  de las grandes familias romanas. En segundo lugar su pertenencia a una gran familia, en la que las mujeres tienen un papel muy relevante. Luego la habilidad para mantener una apariencia de instituciones republicanas más democráticas como marco de un gobierno realmente absoluto. También la red de fieles clientes que fue tejiendo en todo el imperio (sus viajes, como los realizados a Hispania los utilizó para ello). Finalmente la enorme fortuna que fue acumulando y que la utilizó con fines políticos.

    Naturalmente estos no son motivos suficientes; a los éxitos de Augusto coadyuvaron decisivamente los deméritos de los adversarios. E incluso tal vez la “fortuna”, como el historiador Tácito manifiesta, contraponiendo su buena suerte en la vida pública con lamenos exitosa en la vida familiar.

    Así como en las cosas públicas la fortuna le fue favorable al divino Augusto, en su propia casa en cambio le fue adversa por la deshonestidad de su hija y de su sobrina, a las que echó de la ciudad (Roma) y a los adúlteros los castigó con la muerte o con el destierro. (TACITO, Annales III, 24)

    ut valida divo Augusto in rem publicam fortuna ita domi improspera fuit ob impudicitiam filiae ac neptis quas urbe depulit, adulterosque earum morte aut fuga punivit (Tácito, Annales III, 24).

    Pues bien, para comprender mejor al emperador que consolidó un régimen autoritario para gobernar el Imperium Romanum y sentó las bases de una larga pacificación (evidentemente a un precio muy caro para los vencidos), reproduciré el retrato físico que de él nos dejó Suetonio. Es a fin de cuentas el retrato físico de un mortal al que los romanos consideraron divino, “divus Augustus”.

    Acompaño dos imágenes, un Augusto joven estudiante de la cultura griega en Apolonia ya idealizado, otra como “imperator” o general del ejército conocida como Augusto de Prima Porta, de la que se distribuyeron copias por todo el Imperio.

    Suetonio, Vida de los doce Césares, Vida de Augusto LXXIX:

    (Augusto)  fue de  una extraordinaria belleza y a lo largo de toda su vida mantuvo su encanto, aunque no cuidaba de su arreglo personal. Era tan despreocupado al arreglarse el cabello de su cabeza que a toda prisa ocupaba a varios peluqueros a la vez y su barba unas veces la retocaba y otras la afeitaba por completo y durante ese tiempo o leía algo o incluso escribía. Era de rostro tan tranquilo y sereno tanto cuando hablaba como cuando estaba callado, que  una de las personas  importantes de las Galias  confesó a los suyos que, habiéndose acercado a él durante la travesía de los Alpes aparentando que quería hablarle, pero con la intención de empujarle  a un precipicio, al estar en su presencia no pudo hacerlo y se volvió atrás.

    Tuvo unos ojos claros  y nítidos, en los que incluso quería que se pensara  que había una cierta fuerza divina y le agradaba que si miraba fijamente  a alguien bajara la cabeza  como ante el brillo del  sol.  Pero en su vejez perdió vista en el ojo izquierdo.

    Sus dientes eran irregulares, pequeños y estaban separados;  su cabello era ligeramente ondulado y tirando a rubio; sus cejas cerradas, sus orejas pequeñas, su nariz algo prominente en la parte superior y en la baja un tanto  curva;  su tez entre morena y blanca.

    De baja estatura –aunque su liberto Julio Morato, liberto  nos dice también que fue de cinco pies y doce pulgadas (1,70 metros…)-pero que quedaba disimulada por  la proporción e igualdad de sus miembros, y no se podía percibir más que con la comparación con alguien más alto cuando estaba de pie.

    LXXX: Dicen que su cuerpo estaba cubierto de manchas, de marcas de nacimiento, dispersas por su pecho y su vientre, con la misma forma, disposición y número que las estrellas de la Osa celeste (la constelación de la Osa). Tenía además varias callosidades parecidas a cicatrices ocasionadas por la comezón de su cuerpo, y por el uso constante y enérgico  de la strigilis al ser frotado
    No tenía mucha fuerza en su cadera, su muslo y su pierna izquierda, de tal forma que muchas  veces incluso cojeaba, pero él los reforzaba con fajas y tablillas. También, de vez en cuando sentía el dedo índice de la mano derecha tan débil, tan torpe y entumecido por el frío, que apenas podía moverlo para escribir con un la ayuda de un anillo de cuerno. Se quejaba también de la vejiga, de cuyo dolo sólo se alivió cuando unos cálculos por la orina.
    ….
    LXXXI: “A lo largo de toda su vida sufrió un buen  número de enfermedades graves y peligrosas. Sobre todo una, después de dominar Cantabria, cuando los flujos del hígado enfermo le llevaron a la desesperación y le obligaron necesariamente a recurrir a un tratamiento médico contrario e incierto: como los tratamientos  calientes no surtían efecto, se vio obligado a tratarse con   fríos, siguiendo la indicación de Antonio Musa (su médico)”.

    LXXXII: En invierno se protegía con cuatro túnicas y además con una gruesa toga, una camiseta, una pechera de lana y bandas en los muslos y piernas. En verano dormía con las puertas de su habitación, muchas veces  bajo el peristilo, junto a un surtidor de agua y también abanicándole alguien. Ni siquiera en invierno soportaba el sol. Incluso  dentro de la casa no se exponía al aire libre, sino cubierto con  un sombrero.  Viajaba en litera, casi siempre de noche, en etapas breves y lentas … Prefería hacer navegar si se podía llegar por mar… …

    Sólo con grandes cuidados se defendía de tanta debilidad. En primer lugar raramente se bañaba; muchas veces le daban fricciones, sudaba junto al fuego, luego se mojaba a pleno sol con agua no fría o tibia. Pero cada vez que, por causa de sus nervios,  tenía que tomar baños de mar o de aguas termales en Albula,  se contentaba con sentarse en un taburete de madera,  que él mismo llamaba con la palabra hispana “dureta” y metía alternativamente las manos y los pies.

      

     

     

                                                   

                                                       

     LXXIX Forma fuit eximia et per omnes aetatis gradus uenustissima, quamquam et omnis lenocinii neglegens; in capite comendo tam incuriosus, ut raptim compluribus simul tonsoribus operam daret ac modo tonderet modo raderet barbam eoque ipso tempore aut legeret aliquid aut etiam scriberet. uultu erat uel in sermone uel tacitus adeo tranquillo serenoque, ut quidam e primoribus Galliarum confessus sit inter suos, eo se inhibitum ac remollitum, quo minus, ut destinarat, in transitu Alpium per simulationem conloquii propius admissus in praecipitium propelleret.
    2] oculos habuit claros ac nitidos, quibus etiam existimari uolebat inesse quiddam diuini uigoris, gaudebatque, si qui sibi acrius contuenti quasi ad fulgorem solis uultum summitteret; sed in senecta sinistro minus uidit; dentes raros et exiguos et scabros; capillum leuiter inflexum et subflauum; supercilia coniuncta; mediocres aures; nasum et a summo eminentiorem et ab imo deductiorem; colorem inter aquilum candidumque; staturam breuem,—quam tamen Iulius Marathus libertus †etiam memoriam eius quinque pedum et dodrantis fuisse tradit—, sed quae commoditate et aequitate membrorum occuleretur, ut non nisi ex comparatione astantis alicuius procerioris intellegi posset.
    LXXX Corpore traditur maculoso dispersis per pectus atque aluum genetiuis notis in modum et ordinem ac numerum stellarum caelestis ursae, sed et callis quibusdam ex prurigine corporis adsiduoque et uehementi strigilis usu plurifariam concretis ad impetiginis formam. coxendice et femore et crure sinistro non perinde ualebat, ut saepe etiam inclaudicaret; sed remedio harenarum atque harundinum confirmabatur. dextrae quoque manus digitum salutarem tam imbecillum interdum sentiebat, ut torpentem contractumque frigore uix cornei circuli supplemento scripturae admoueret. questus est et de uesica, cuius dolore calculis demum per urinam eiectis leuabatur
    ….
    LXXXI Graues et periculosas ualitudines per omnem uitam aliquot expertus est; praecipue Cantabria domita, cum etiam destillationibus iocinere uitiato ad desperationem redactus contrariam et ancipitem rationem medendi necessario subiit: quia calida fomenta non proderant, frigidis curari coactus auctore Antonio Musa.
    LXXXII hieme quaternis cum pingui toga tunicis et subucula et thorace laneo et feminalibus et tibialibus muniebatur, aestate apertis cubiculi foribus ac saepe in peristylo saliente aqua atque etiam uentilante aliquo cubabat. solis uero ne hiberni quidem patiens, domi quoque non nisi petasatus sub diuo spatiabatur. itinera lectica et noctibus fere eaque lenta ac minuta faciebat,… ; ac si quo peruenire mari posset, potius nauigabat.
    [2] uerum tantam infirmitatem magna cura tuebatur, in primis lauandi raritate; unguebatur enim saepius aut sudabat ad flammam, deinde perfundebatur egelida aqua uel sole multo tepefacta. at quotiens neruorum causa marinis Albulisque calidis utendum esset, contentus hoc erat ut insidens ligneo solio, quod ipse Hispanico uerbo duretam uocabat, manus ac pedes alternis iactaret.

     

  • La lengua es una, el habla es varia: algunas peculiaridades del habla de Octavio Augusto.

    De los hombres famosos se suelen contar sus grandes acciones, sus guerras, sus conquistas, sus leyes, pero no suelen ofrecerse detalles aparentemente menos importantes. De Augusto conocemos, gracias al historiador Suetonio, (nació 56 años después de la muerte del emperador) que recoge numerosos datos, rumores y anécdotas , algunos de estos detalles referidos a su manera de hablar, que lo hacen más cercano y atractivo.

    Augusto cuidó la lengua  y procuró  siempre una expresión claramente inteligible, no exenta de chispa y gracia.  Le gustó estudiar y leer desde la infancia. Siempre preparaba sus discursos, que  escribía y leía para no cometer errores. Utilizaba permanentemente notas auxiliares. Se ejercitaba en la declamación.

    Escribió algunas obras en prosa y en verso. Intentó escribir una tragedia pero la borró descontento del resultado. Evitaba las fórmulas hechas, vacías, arcaicas. Siempre buscó la claridad, utilizando en su sintaxis preposiciones innecesarias según la gramática y procurando hablar sin oscuridad. Utilizó algunas expresiones peculiares y graciosas, algunos términos personales.

    Fue un transgresor de la ortografía establecida pensando que “se ha de escribir como se habla”. Como todo romano culto, era muy aficionado a los autores griegos, pero no llegó a hablar esta lengua con espontaneidad o soltura.

    Entre sus “manías” personales en este campo de las letras, encuentro una menor, pero que no deja de ser curiosa: cuando escribía no separaba las palabras y al acabar una línea no pasaba algunas letras al principio de la siguiente, sino que las escribía bajo la misma palabra, envolviéndolas con un trazo. Esta solución ha perdurado hasta la actualidad en algunas obras impresas con moderna tipografía y, por supuesto, fue muy utilizada en el Renacimiento. Debían ver esta solución los propios romanos con cierta extrañeza cuando Suetonio lo recoge como algo excepcional.

    En fin, aunque los textos puedan parecer un poco largos, nada como ellos para transmitir con fuerza los hechos de la historia. Aconsejo leer íntegro el texto de Suetonio de la Vida de Augusto, no excesivamente largo. Mientras tanto extracto o reproduzco algunos capítulos de “La vida de Augusto” de Suetonio:

    LXXXIV

    Cultivó la elocuencia y los estudios liberales desde su primera infancia con afición y con todo esfuerzo. Se dice que durante la guerra de Módena, en medio de tanto esfuerzo, no sólo leía sino que también escribía y declamaba todos los días, pues en lo sucesivo nunca más habló en el senado ni ante el pueblo ni a sus soldados sino con un discurso meditado y preparado, aunque no estaba falto de capacidad de improvisar en momentos inesperados.

    Y para no caer en el peligro de olvidar o consumir el tiempo aprendiendo, decidió leer todos sus discursos. También las conversaciones con los particulares e incluso los temas importantes con su Livia (su esposa) los tenía escritos en un cuadernillo, para no decir por la precipitación del tiempo ni más ni menos (de lo debido).

    Pronunciaba con cierto timbre de voz dulce y personal y se esforzaba asiduamente con un maestro de declamación. Aunque algunas veces, teniendo la garganta inflamada, se dirigió al pueblo mediante la voz de un pregonero. 

    LXXXV

    Escribió en prosa varias obras de diferentes tipos…
    …..
    Pues comenzó con mucho entusiasmo una tragedia, pero la abandonó porque no le salía bien lo escrito y cuando sus amigos le preguntaron qué hacía su Ayax, les respondió que su “Ayax se había caído sobre una esponja”. 
    (1)

    LXXXVI:

    Practicó un estilo de elocuencia elegante y simple, evitando las estupideces de las frases hechas, la afectación y, como él mismo decía, “los malos olores de las palabras arcaicas”.
    Puso especial cuidado en expresar su pensamiento lo más claramente posible. Para conseguirlo más fácilmente y para que de ninguna manera el lector o el oyente fuera obstaculizado o dificultado, no dudó en añadir preposiciones a los nombres de ciudad (2) ni reiterar muchas veces las conjunciones, que omitidas añaden cierta oscuridad aunque añadan algún atractivo.

    Despreció con igual disgusto a los ridículos afectados y a los arcaizantes, como dos males de diverso tipo, y algunas veces los atacaba; en primer lugar a su amigo Mecenas, cuyos “rizos perfumados”, como decía, persigue continuamente y de quien se ríe imitándole en broma. Pero no perdonó ni a Tiberio,  de vez en cuando a la caza de palabras en desuso y oscuras. Reprocha incluso a Marco Antonio como insensato, porque escribe cosas más para que los hombres le admiren que para que le entiendan….
    ….
    Y en una carta a su nieta Agripina, felicitándola por su inteligencia, le dice: “Pero es necesario que te esfuerces por escribir y hablar sin afectación”.

    LXXXVII

    Sus propias cartas autógrafas muestras que en su conversación cotidiana empleaba frecuente y curiosamente ciertas expresiones, como cuando al querer expresar que algunos no pagarían sus deudas nunca, decía que “las pagarán para las calendas griegas” (3); y cuando anima a soportar las cosas actuales, sean las que sean dice “contentémonos con este Catón” (4); y para expresar la velocidad de una cosa rápida decía “más rápido de lo que se cuecen los espárragos".

    Generalmente pone “baceolum” (bobo) en vez de “stultum” (tonto) y “pulleiaceus” (negruzco) en vez de “pullus” (negro)…. Asimismo “simus” por “sumus”…

    En su manera de escribir a mano noté sobre todo esto:  no separa las palabras, ni desde la parte final de un verso  pasa algunas letras al principio de la siguiente, sino que las escribe inmediatamente debajo de la misma palabra, envolviéndola con un trazo.

    LXXXVIII 

    No respeta  en absoluto la ortografía, esto es, el arte y la norma correcta de escribir fijadas por los gramáticos, y  parece más bien que sigue por ello la opinión de los que creen que se ha de escribir como se habla. A menudo cambia o se salta no sólo letras sino incluso sílabas, lo que es una falta frecuente de los hombres. Y yo no lo señalaría, si no me hubiese parecido curioso lo que dicen algunos: que hizo sustituir a un legado consular por vulgar e ignorante porque se dio cuenta que  había escrito con su mano ixi por ipsi. Siempre que escribía en clave, colocaba B en vez de A, C en vez de B,  y así en lo sucesivo en este mismo orden  las letras siguientes; en lugar de  X,  ponía una doble A.

    LXXXIX

    Ciertamente no tenía menos afición a los estudios griegos, en los que ciertamente verdaderamente, pues se había servido  como maestro de elocuencia de Apolodoro de Pérgamo, al que ya  de avanzada edad se lo llevó consigo de la ciudad (Roma) a Apolonia, cuando era joven. Luego se llenó de múltiples conocimientos con el contacto con el filósofo Arco y con sus hijos Dionisio y Nicanor. Sin embargo no llegó a hablar  o a escribir algo con soltura (en griego). Pues si lo exigían las circunstancias,  lo creaba en latín y se lo daba a otro para  que lo tradujese. No obstante conocía bastante bien la poesía, …

    Fomentó de todas maneras las inteligencias de su época. Escuchó con benevolencia y paciencia a los que recitaban no sólo poemas y obras de historia, sino también discursos y diálogos. Sin embargo le molestaba que se escribiese algo sobre él si no era en serio y por autores muy importantes,  y advertía a los pretores a que no permitiese que su nombre fuera pateado en los concursos literarios.

    Notas:

    (1) Nota: quiere decir que los había borrado
    (2) Nota: contra la norma gramatical
    (3) En el calendario griego no existen las calendas (se llamaba así al día primero de cada mes), por lo que “ad kalendas graecas” equivale a nunca.
    (4) Como Catón está muerto, contentémonos con la virtud de los hombres actuales

    84  Eloquentiam studiaque liberalia ab aetate prima et cupide et laboriosissime exercuit. Mutinensi bello in tanta mole rerum et legisse et scripsisse et declamasse cotidie traditur. nam deinceps neque in senatu neque apud populum neque apud milites locutus est umquam nisi meditata et composita oratione, quamuis non deficeretur ad subita extemporali facultate.

     ac ne periculum memoriae adiret aut in ediscendo tempus absumeret, instituit recitare omnia. sermones quoque cum singulis atque etiam cum Liuia sua grauiores non nisi scriptos et e libello habebat, ne plus minusue loqueretur ex tempore. pronuntiabat dulci et proprio quodam oris sono dabatque assidue phonasco operam; sed nonnumquam infirmatis faucibus praeconis uoce ad populum contionatus est.

    85  Multa uarii generis prosa oratione composuit, …
    nam tragoediam magno impetu exorsus, non succedenti stilo, aboleuit quaerentibusque amicis, quidnam Aiax ageret, respondit Aiacem suum in spongiam incubuisse.

    86 Genus eloquendi secutus est elegans et temperatum uitatis sententiarum ineptiis atque concinnitate et 'reconditorum uerborum,' ut ipse dicit, 'fetoribus'; praecipuamque curam duxit sensum animi quam apertissime exprimere. quod quo facilius efficeret aut necubi lectorem uel auditorem obturbaret ac moraretur, neque praepositiones urbibus addere neque coniunctiones saepius iterare dubitauit, quae detractae afferunt aliquid obscuritatis, etsi gratiam augent.

    cacozelos et antiquarios, ut diuerso genere uitiosos, pari fastidio spreuit exagitabatque nonnumquam; in primis Maecenatem suum, cuius 'myrobrechis,' ut ait, 'cincinnos' usque quaque persequitur et imitando per iocum irridet. sed nec Tiberio parcit et exoletas interdum et reconditas uoces aucupanti. M. quidem Antonium ut insanum increpat, quasi ea scribentem, quae mirentur potius homines quam intellegant; …
    …..
    et quadam epistula Agrippinae neptis ingenium conlaudans: 'sed opus est,' inquit, 'dare te operam, ne moleste scribas et loquaris.'

    87 Cotidiano sermone quaedam frequentius et notabiliter usurpasse eum, litterae ipsius autographae ostentant, in quibus identidem, cum aliquos numquam soluturos significare uult, 'ad K(a)l(endas) Graecas soluturos' ait; et cum hortatur ferenda esse praesentia, qualiacumque sint: 'contenti simus hoc Catone'; et ad exprimendam festinatae rei uelocitatem: 'celerius quam asparagi cocuntur.'

     ponit assidue et pro stulto 'baceolum apud pullum pulleiaceum' et pro cerrito 'uacerrosum' et 'uapide' se habere pro male et 'betizare' pro languere, quod uulgo 'lachanizare' dicitur; item 'simus' pro sumus et 'domos' genetiuo casu singulari pro domuos. nec umquam aliter haec duo, ne quis mendam magis quam consuetudinem putet.

    Notaui et in chirographo eius illa praecipue: non diuidit uerba nec ab extrema parte uersuum abundantis litteras in alterum transfert, sed ibidem statim subicit circumducitque
    88 orthographiam, id est formulam rationemque scribendi a grammaticis institutam, non adeo custodiit ac uidetur eorum potius sequi opinionem, qui perinde scribendum ac loquamur existiment. nam quod saepe non litteras modo sed syllabas aut permutat aut praeterit, communis hominum error est. nec ego id notarem, nisi mihi mirum uideretur tradidisse aliquos, legato eum consulari successorem dedisse ut rudi et indocto, cuius manu 'ixi' pro ipsi scriptum animaduerterit. quotiens autem per notas scribit, B pro A, C pro B ac deinceps eadem ratione sequentis litteras ponit; pro X autem duplex A.

    89  Ne Graecarum quidem disciplinarum leuiore studio tenebatur. in quibus et ipsis praestabat largiter magistro dicendi usus Apollodoro Pergameno, quem iam grandem natu Apolloniam quoque secum ab urbe iuuenis adhuc eduxerat, deinde eruditione etiam uaria repletus sper Arei philosophi filiorumque eius Dionysi et Nicanoris contubernium; non tamen ut aut loqueretur expedite aut componere aliquid auderet; nam et si quid res exigeret, Latine formabat uertendumque alii dabat. sed plane poematum quoque non imperitus, delectabatur etiam comoedia ueteri et saepe eam exhibuit spectaculis publicis

     In euoluendis utriusque linguae auctoribus nihil aeque sectabatur, quam praecepta et exempla publice uel priuatim salubria, eaque ad uerbum excerpta aut ad domesticos aut ad exercituum prouinciarumque rectores aut ad urbis magistratus plerumque mittebat, prout quique monitione indigerent. etiam libros totos et senatui recitauit et populo notos per edictum saepe fecit, ut orationes Q. Metelli 'de prole augenda' et Rutili 'de modo aedificiorum,' quo magis persuaderet utramque rem non a se primo animaduersam, sed antiquis iam tunc curae fuisse

    Ingenia saeculi sui omnibus modis fouit. recitantis et benigne et patienter audiit, nec tantum carmina et historias, sed et orationes et dialogos. componi tamen aliquid de se nisi et serio et a praestantissimis offendebatur, admonebatque praetores ne paterentur nomen suum commissionibus obsolefieri

    Hasta aquí los textos que reflejan la educación, el buen gusto literario y algunas peculiaridades del, en su momento,  hombre más poderoso del universo. Son precisamente estos detalles nimios los que le hacen más interesante y cercano.
     

  • Una medida positiva de Augusto para la integración de los pueblos

    En tiempos tan revueltos como los actuales quizás no sirva de mucho recordarlo, pero hay una anécdota de Octavio Augusto que tiene cierto interés referida a una medida positiva, proactiva como se dice ahora, de integración entre culturas llamadas a complementarse.

    El poeta latino Horacio dejó a la posteridad unas cuantas frases famosas convertidas en sentencias plenas de contenido. Una de ellas hace referencia al dominio militar y político romano sobre Grecia pero a la superioridad cultural helena, en  Epístolas II, 1, 156-157:

    "La Grecia conquistada conquisto al fiero conquistador e introdujo las artes en el agreste Lacio."

    "Graecia capta ferum victorem cepit et artes intulit in agresti Latio."

    Piénsese que ya antes de existir Roma, los griegos recitaban los versos de la Ilíada y la Odisea de Homero.

    Pues bien, los griegos soportaron el dominio romano y los romanos siempre se sintieron atraídos y “dominados” por la cultura griega, hasta el punto de que todo romano culto, persona importante o de familia con recursos, marcha a Grecia para completar sus estudios y aprender bien la lengua griega.

    En honor de la verdad, también hubo quien se opuso a esa influencia. En el siglo III a.C., Catón el Viejo, defensor a ultranza de la tradición romana, interpretó como un peligro letal para Roma la influencia griega y a ella se opuso en su juventud, pero finalmente con poco éxito, pues como dice Plutarco en  Vidas paralelas, Vida de Catón 2, 4:

    Por lo demás, se dice que aprendió  tarde las letras griegas, y que habiendo cogido en sus manos  los libros griegos cuando ya era de edad muy avanzada, Tucídides le fue de utilidad para la elocuencia, aunque  sobre todo le aprovechó Demóstenes. Adornó sus escritos adecuadamente  con máximas e historias griegas, y en sus apotegmas y sus sentencias se encuentran muchas cosas traducidas literalmente del griego.

    Pues bien, hay una pequeña anécdota de Augusto que refleja el espíritu y deseo de integración al proponer  una medida positiva que busca el buen entendimiento entre los dos pueblos, romano y griego. Nos lo refiere Suetonio en su Vida de los doce  Césares, vida de Augusto. XCVIII, 1-3:

    Recorrió entonces las costas de la Campania y las islas cercanas y paso cuatro días de retiro en Capri, con absoluta tranquilidad dedicado al ocio y a todo tipo de diversión.

    Cuando pasaba casualmente por la bahía de Putéolos, los pasajeros y los marineros de una nave de Alejandría, que acababa de atracar, vestidos de blanco, con coronas y quemando incienso, le prodigaron votos de buenaventura y las mayores alabanzas, diciéndoles que “gracias a él vivían, gracias a él navegaban, gracias a él disfrutaban de la libertad y de sus fortunas”. 

    Contentísimo con esto, repartió cuarenta monedas de oro a sus acompañantes, exigiéndoles a cada uno el juramento y compromiso de que no gastarían la cantidad dada en otra cosa sino en la compra de productos de Alejandría.

    Y luego a lo largo de los días siguientes repartió además, entre otros regalos menores, togas (romanas) y mantos griegos, con la condición de que los Romanos usaran la vestimenta y la lengua griegas y los griegos las romanas.

    tunc Campaniae ora proximisque insulis circuitis Caprearum quoque secessui quadriduum impendit remississimo ad otium et ad omnem comitatem animo.

    Forte Puteolanum sinum praeteruehenti uectores nautaeque de naui Alexandrina, quae tantum quod appulerat, candidati coronatique et tura libantes fausta omina et eximias laudes congesserant: per illum se uiuere, per illum nauigare, libertate atque fortunis per illum frui. qua re admodum exhilaratus quadragenos aureos comitibus diuisit iusque iurandum et cautionem exegit a singulis, non alio datam summam quam in emptionem Alexandrinarum mercium absumpturos.

    sed et ceteros continuos dies inter uaria munuscula togas insuper ac pallia distribuit, lege proposita ut Romani Graeco, Graeci Romano habitu et sermone uterentur

    Han pasado 2.000 años. Augusto murió poco después de esta anécdota, pero si de integración entre los pueblos se trata, hoy como ayer serán más adecuadas las medidas positivas de asimilación que la confrontación. Desde luego, nada ayudan a una buena convivencia mensajes del tipo “no consuma usted productos de…Alejandría”.
     

  • Octavio Augusto estuvo tres veces en Hispania

    Por fin el cálido verano ha dado paso al más dulce otoño. El verano se extiende de Junio, el mes de la diosa Juno, la homóloga romana de la griega Hera, a Septiembre, el més séptimo de un inicial año de diez meses. Entre el mes inicial y el final del verano se desgranan día a día los meses de Julio y Agosto. Julio se llamó primeramente “quintilis”, es decir, el mes quinto y Agosto “sextilis”, es decir, el mes sexto. El general o “imperator” Julio César dio su nombre al quinto y su sobrino y primer emperador Octavio Augusto dio el nombre al sexto.

    Octavio nació en septiembre del año 63 a.C.  y murió en agosto del año 14 d.C., (prescindiendo de la  exactitud cronológica dificultada por los cambios, adaptaciones y reajustes del calendario, que su tío Julio César ya reformó, hasta el día de hoy). Así que acaban de cumplirse 2.000 años y puede ser esta una buena ocasión para comentar algún detalle.

    "Augusto" fue uno de los numerosos títulos honoríficos que César Octavio acumuló en su persona. La palabra está relacionada con “augeo” que significa aumentar, crecer, ganar fuerza y “augurio” u “observación e interpretación de los mensajes favorables de los dioses”, por lo que “augusto” viene a significar  “consagrado por los augurios, con augurios favorables,santo, venerable, el elegido o favorecido por la divinidad”. Todavía hoy en italiano se emplea la palabra  “auguri” para expresar “los mejores deseos” para alguien. Hasta Octavio,el término “augustus” sólo se aplicaba a las cosas y no a las personas.

    El poeta Ovidio nos ilustra sobre el significado  del término. Al cantar la festividad y las ceremonias del día 13 de Enero dedicadas a Augusto, nos dice  en sus Fastos 1. 607 y ss.

    Sin embargo todos son celebrados con honores humanos;
    Sólo éste (Augusto) tiene un nombre asociado al supremo Júpiter.
    Los patricios a las cosas sagradas las llaman augustas; augustos son llamados
    los templos dedicados ritualmente por la mano de los sacerdotes.
    Tambien “augurio”  tiene su origen en esta palabra,
    y  todo lo que Júpiter engrandece con su poder.
    ¡Que engrandezca el imperio de nuestro guía, que aumente sus años
    y proteja vuestro umbral con la corona de encina.
    Y que el heredero de tan gran apellido con los auspicios de los dioses
    cargue con el peso del mundo con el mismo favor divino que su padre!

    sed tamen humanis celebrantur honoribus omnes:
    hic socium summo cum Iove nomen habet,
    sancta vocant augusta patres, augusta vocantur
    templa sacerdotum rite dicata manu;
    huius et augurium dependet origine verbi,
    et quodcumque sua Iuppiter auget ope.
    augeat imperium nostri ducis, augeat annos,
    protegat et vestras querna corona fores,
    auspicibusque deis tanti cognominis heres
    omine suscipiat, quo pater, orbis onus 

    Según las fuentes, al menos las que yo conozco, Augusto estuvo tres veces en Hispania y de las tres quedan algunos hechos relevantes y  alguna anécdota.

    El primer viaje tuvo lugar el año 45 a.C., cuando apenas contaba 18 años. Debía haber viajado antes con su tío, pero una enfermedad le impidió la marcha. Así que vino sólo para encontrarse en Tarragona con Julio César. En el viaje  naufragó y cuando llegó, su tío ya no estaba allí por lo que hubo de marchar por terreno enemigo y hostil hacia la Bética en donde se encontraba luchando en la guerra civil contra los hijos de Pompeyo.

    Nos lo cuenta Nicolás de Damasco en su  Vida de Augusto, FGrH F 127, …(10-11)

    (10) …Había muchos que querían acompañarle porque ya era una gran promesa, pero rechazó a todos, incluida su propia madre. Seleccionó al  más rápido y más fuerte de sus siervos e inició rápidamente  su viaje y cubriendo el largo camino con una increíble marcha  llegó junto a César, que ya había completado toda la guerra en el espacio de siete meses.

    (11) Cuando Octavio llegó a Tarraco, pareció difícil creer que había logrado llegar en medio de tantas dificultades propias de la guerra. Al no encontrar a César allí, tuvo que afrontar  más problemas y peligros. Alcanzó a César en España, cerca de la ciudad de Calpiá. César lo abrazó como a un hijo y le dio la bienvenida, porque él lo había dejado en casa, enfermo, y ahora lo veía inesperadamente a salvo de tantos enemigos y  bandidos. De hecho, ya no le dejó apartarse de él, sino que lo acogió  en sus propias dependencias militares. Elogió su celo e inteligencia, ya que él fue el primero en llegar de los que habían salido de Roma . Conversaba con él y le hacía preguntas porque quería hacerse una opinión correcta de su entendimiento. Se dio cuenta de  que era sagaz, inteligente y conciso en sus respuestas, que  siempre contestó inmediatamente, y aumentó  su estima y afecto por él. Después de esto tuvieron que navegar hasta Carthago Nova (Cartagena) para hacer acuerdos.  Octavio se embarcó en el mismo barco que César, con cinco esclavos, pero, además de los esclavos eligió a tres de sus compañeros a bordó y temía  que César se enfadara al descubrirlo. Sin embargo, currió todo lo contrario, y a César  le agradó que Octavio sintiera  cariño por  sus compañeros y lo elogió porque a él también  le gustaba tener siempre  con él hombres atentos y deseosos de de alcanzar la excelencia; y porque él ya daba no poca importancia a ganar una buena reputación en su patria.

    La rapidez y valentía con la que acudió el joven Octavio y el sentido común y responsabilidad con la que actuó durante la estancia en Hispania impresionaron favorablemente a Julio César, que probablemente comenzó a pensar en él como su heredero, como luego se descubrió en la apertura de su testamento que había custodiado la sacerdotisa vestal Máxima.

    También recoge esta información  Suetonio en su Vida de Augusto VIII:

    Poco después marchó  a Hispania junto a su tío materno, que luchaba contra los hijos de C. Pompeyo, apenas recuperado de una grave enfermedad, marchando a través de caminos infestados de enemigos, con unos pocos acompañantes incluso después de haber naufragado. Por todo esto se ganó su gran agradecimiento (César) y también por la sobriedad de sus costumbres, que pronto demostró, además de por su actuación durante el viaje.

    profectum mox auunculum in Hispanias aduersus Cn. Pompei liberos uixdum firmus a graui ualitudine per infestas hostibus uias paucissimis comitibus naufragio etiam facto subsecutus, magno opere demeruit, approbata cito etiam morum indole super itineris industriam.

    Y también Veleyo Patérculo, 2.59.3  nos recuerda cómo su tío César se lo llevó a Hispania con dieciocho años y lo mantuvo con él, montandolo incluso su carro.

    Aunque se había criado en la casa de su padrastro, Filipo, Cayo César, su tío abuelo, amaba a este niño como su propio hijo. A la edad de dieciocho años se lo llevó como compañero a la guerra de Hispania, y nunca tuvo otro hospedaje que el suyo ni vaijó en otro vehículo,  y aunque todavía un niño, lo honró con el sacerdocio del pontificado

    Quem C. Caesar, maior eius avunculus, educatum apud Philippum vitricum dilexit ut suum, natumque annos duodeviginti Hispaniensis militiae adsecutum se postea comitem habuit, numquam aut alio usum hospitio quam suo aut alio vectum vehiculo, pontificatusque sacerdotio puerum honoravit.

    El segundo viaje lo realizó entre los años 27 y 24 a.C. y acudió a Hispania para dirigir personalmente la guerra contra los cántabros y astures. En el año 26 se retiró enfermo a Tarraco, habiendo sufrido antes un percance de enorme importancia para un romano.

    Durante una marcha nocturna, (Augusto prefería viajar por la noche) se desencadenó una fuerte tormenta y un rayo, lanzado sin duda por el poderoso Júpiter, mató a uno de los porteadores de su litera, dejando tal vez inconsciente o gravemente afectado al propio Octavio. Este rayó le dejó para siempre secuelas, al parecer una especie de tembleque que de vez en cuando se le hacía presente.
    Suetonio nos informa de cómo consagró un templo a Júpiter Tonante en el Capitolio por haberle librado de este rayo. Tonante es precisamente el adjetivo que expresa el terror supersticioso que Júpiter producía en los romanos con sus truenos y rayos.

    “Consagró un templo a Júpiter Tonante, porque le  libró del peligro, cuando en una expedición contra los cántabros, durante la noche, un rayó rozó  ligeramente su litera y mató a un esclavo que iba delante para alumbrarle”. (Vida de Augusto, 29, 3)

    Tonanti Iovi aedem consecravit liberatus periculo,cum   expeditione Cantabrica per nocturnum iter lecticam eius fulgur praestrinxisset servumque praelucentem exanimasset.

    A la enfermedad que le apartó a Tarraco, consecuencia tal vez del rayo que estuvo a punto de matarlo, hace referencia Suetonio en Vida de Augusto, 81, 1:

    “A lo largo de toda su vida sufrió un buen  número de enfermedades graves y peligrosas. Sobre todo una, después de dominar Cantabria, cuando los flujos del hígado enfermo le llevaron a la desesperación y le obligaron necesariamente a recurrir a un tratamiento médico contrario e incierto: como los tratamientos  calientes no surtían efecto, se vio obligado a tratarse con   fríos, siguiendo la indicación de Antonio Musa (su médico)”.

    Graues et periculosas ualitudines per omnem uitam aliquot expertus est; praecipue Cantabria domita, cum etiam destillationibus iocinere uitiato ad desperationem redactus contrariam et ancipitem rationem medendi necessario subiit: quia calida fomenta non proderant, frigidis curari coactus auctore Antonio Musa

    Dion Casio en Historia de Roma 53, 25 nos recuerda la venida de Augusto a Hispania desde la Galia “para restablecer el orden” en el año 27 a.C. y cómo dirigió personalmente la guerra:

    Llevó a cabo el censo de los Galos y reguló su estado civil y político. Desde allí pasó a Hispania e igualmente organizó esta provincia.
    ….
    Augusto, en el momento de marchar con su ejército a Bretaña (los bretones no habían querido aceptar sus condiciones), fue retenido por los Salassos, que se levantaron contra él, y por los cántabros y Asturias que le hicieron la guerra.  El primero de estos dos pueblos vive al pie de los Alpes, como he dicho antes; los otros dos, a los pies de los Pirineos, en la parte más fuerte de la costa de Hispania y en la llanura debajo de la montaña.
    ….
    Augusto en persona marchó contra los Astures y contra los cántabros a la vez; como quiera que rechazaban rendirse por la seguridad que les inspiraba la fuerza de sus posiciones y tampoco entablaban combate porque eran inferiores en número; como por otra parte la mayoría estaban armados con jabalinas y le hostigaban en cuanto hacía algún movimiento, siempre situados delante en los lugares elevados y emboscados en lugares escondidos y en los bosques, Augusto se encontró en gran aprieto

    La fatiga y las preocupaciones habían alterado su salud y se retiró a Tarraco, donde cayó enfermo; entretanto, C.Antistio combatió a estos pueblos y obtuvo muchos éxitos, no porque fuera mejor general que Augusto, sino porque los bárbaros, despreciándole, se lanzaron en masa contra los Romanos y fueron derrotados. Así que él se apoderó de unos pocos lugares y luego T.Carisio se apoderó de Lancia, la ciudad más fuerte de los Astures, que había sido abandonada y redujo a un gran número de otras a su poder.

    Otros historiadores como Floro, en su Epitome Rerum Romanorum 2,33,12, 46 ss.  y Orosio en su “Historia adversus paganos”  6, 20-21 recuerdan también las Guerras Cántabras y cómo una vez finalizadas, a criterio de Augusto en el año 24 aunque se prolongaron hasta el 19 a.C., se cerraron después de doscientos años las puertas del templo de Jano en Roma, que debían permanecer abiertas en tiempos de guerra. Comenzaba así la llamada “paz de Augusto” (pax augusta)..

    Precisamente durante este viaje nos cuenta Dion Casio cómo el año 25 a.C. licenció a los soldados veteranos y fundo Augusta Emerita, la actual ciudad de Mérida.

    Dion 53, 26, 1

    Una vez acabada esta guerra, Augusto licenció a los soldados de más edad y les permitió fundar en Lusitania una ciudad llamada Augusta Emerita; a los que todavía estaban en edad en edad de servir en el ejército les ofreció en el propio campo algunos espectáculos bajo la dirección de Tiberio y Marcelo, como si fueran los ediles”.

    El tercer viaje tuvo lugar entre los años 16 y 13 a.C..  Primero fue a la Galia y dese allí a Hispania.
    En Narbona, en febrero del año 15 a.C. publicó los edictos referidos a los “Paemeiobrigenses” y a los “Aiiobrigiaecinos", ambos en el Bierzo, que aparecen en la  llamada “tessera Paemeiobrigensis” o Edicto del Bierzo. En ellos se recompensa a los pueblos que le permanecieron fieles en las guerras cántabras. Sin duda estos decretos y otras muchas medidas referidas a la promoción del estatus de numerosas ciudades de Hispania en estos años están en relación con el hecho de que viniera a Hispania por tercera vez, aunque las fuentes no lo atestiguan directamente. 

    Precisamente a la vuelta a Roma, el Senado decidió construir un altar a la paz, la  famosa Ara Pacis, a la que  parece referirse Dion Casio en su Historia de Roma, 54, 25:

    Después de poner todo en orden en  la Galia, en Germania y en Hispania, gastando mucho para algunas ciudades por separado,  recibiendo mucho de otras,  dando a unas la libertad y el derecho de ciudadanía y privando de él a otras, Auguste dejó a Druso en Alemania y regresó a Roma en el consulado de Tiberio y  Quintilio Varo. La noticia de su llegada, extendida por toda Roma, coincidió con los días en que Cornelio Balbo ofrecía unos espectáculos por la dedicación del teatro que todavía hoy lleva su nombre; Balbo se sintió tan orgulloso como si hubiera sido él el que había hecho volver a  Augusto,  aunque el agua desbordada del Tíber le  impidió llegar a su teatro sino en barco,  y también porque, en honor a su teatro, Tiberio le dio el primer turno de palabra. El Senado, de hecho, se reunió a continuación, y, entre otros acuerdos, decidió que, con motivo del regreso de Augusto, fuera erigido un altar en la propia Curia, en el que los suplicantes, cuando el príncipe estuviera  en el interior del  Pomoerium, debían encontrar  impunidad.

    El propio Augusto hace referencia  en sus Res Gestae divi Augusti (Monumnetum Ancyranum), 12:

    Cuando desde Hispania y la Galia regresé a Roma, después de haber realizado felizmente mis acciones en esas provincias, bajo el consulado de Tiberio Nerón y de Publio Quintilio, el senado decretó que se debía consagrar en honor de mi regreso el “Ara pacis de Augusto”  junto al Campo de Marte, y ordenó que los magistrados, sacerdotes y vírgenes Vestales celebrasen en ella cada año un sacrificio.

    Cum ex Hispania Gallaque, rebus in iis provincis prospere gestis, Romam redi Ti. Nerone P. Quintilio consulibus, aram Pacis Augustae senatus pro reditu meo consacrandam censuit ad campum Martium, in qua magistratus et sacerdotes et virgines Vestales  anniversarium sacrificium facere iussit.

    Ovidio también se hace eco de la fundación del Ara pacis en Fasti 1, 709 ss. Se refiere a los fastos del día 30 de Enero. Estos versos finales del libro son un canto a la paz, que me permito reproducir:

    El propio poema nos ha llevado al altar de la Paz.
    Este será el penúltimo día del mes.
    Con tus cabellos peinados y rodeada de las ramas de Accio,(1)
    acude, Paz, y quédate dulce en todo el orbe.
    Mientras falten enemigos, faltará también motivo para el triunfo,
    pero tú serás mayor motivo de gloria que la guerra para los generales.
    Que sólo el soldado lleve las armas con las que vencer a las armas,
    y  que la fiera trompeta no resuene sino en el desfile.
    Que el mundo cercano y el más lejano se asuste de los hijos de Eneas;
    Si alguna tierra temía un poco a Roma, que ahora la ame.
    Vosotros, sacerdotes, echad inciensos en las llamas de la paz.
    Y que una blanca víctima caiga muerta golpeada en su frente
    y rogad a los dioses, favorables a las peticiones piadosas,
    que la casa que trabaja por la paz, perdure en paz.

    (1) Se refiere a las ramas de laurel de la victoria de la batalla de Accio frente a Marco Antonio.

    Ipsum nos carmen deduxit Pacis ad aram.
    haec erit a mensis fine secunda dies.
    frondibus Actiacis comptos redimita capillos,
    Pax, ades et toto mitis in orbe mane. 
    dum desint hostes, desit quoque causa triumphi:
    tu ducibus bello gloria maior eris.
    sola gerat miles, quibus arma coerceat, arma,
    canteturque fera nil nisi pompa tuba.
    horreat Aeneadas et primus et ultimus orbis:
    si qua parum Romam terra timebat, amet.
    tura, sacerdotes, pacalibus addite flammis,
    albaque percussa victima fronte cadat,
    utque domus, quae praestat eam, cum pace perennet
    ad pia propensos vota rogate deos.

    Podía ser esta frase, utque domus, quae praestat pacem, cum pace perennet, la versión clásica y antigua de la máxima: “si quieres la paz, trabaja por la paz”.
     

  • Espectáculos que generan pasiones y enfrentamientos: Pompeya contra Nuceria

    Los habitantes de Pompeya y de sus alrededores, como todos los habitantes del Imperio Romano en general, eran muy aficionados a los espectáculos de gladiadores en el anfiteatro y a las carreras de caballos y carros en el circo o hipódromo.

    Nota:  La palabra “anfiteatro”  está formada por dos palabras griegas  amphi , ἀμφι, que significa “dos” y theātrum, θέατρον  ; se trata de un edificio aproximadamente circular resultado de la unión de dos teatros, aproximadamente semicirculares. Pero los griegos no tenían “anfiteatros”; así que hemos de suponer  que la palabra, aunque griega,  fue creada por los romanos.  La palabra “circo”, del la´tin”circus” etimológicamente significa  “círculo, cerco” . Hipódromo, del griego gr. ἱππόδρομος  (  ἱππός, hipos, caballo; δρομος, dromos, carrera, recorrido). El más famoso anfiteatro de Roma, el Anfiteatro Flavio, es conocido como el “Coliseo” precisamente porque ante él había la estatua de un famoso “Coloso”, Colosseum, estatua de Nerón de unos 30 o 35 metros. De la palabra "coliseo" deriva la española "coso", con la que se designa a diversos espacios para espectáculos, especialmente aplicada a los "cosos taurinos" o "plazas de toros".

    En esas competiciones a veces se enmascaraban rivalidades de ciudades vecinas y rivalidades de equipo, a veces incluso violentas, como hoy ocurre  sobre todo con el futbol,  que levanta verdaderas pasiones.

    La  violencia en los estadios (anfiteatros, circo) a veces alcanza tales dimensiones que se imponen sanciones tales como la clausura del campo.

    Esto es lo que ocurrió en el año 59 de nuestra era, en tiempos de Nerón,  en el anfiteatro de Pompeya con ocasión de un espectáculo de gladiadores ofrecido por un tal Livineius Regulus.

    Asistían al espectáculo ciudadanos de la vecina ciudad de Nuceria. A las apuestas y fanfarronadas de unos y otros sucedieron los insultos, a los insultos las pedradas y a las pedradas el desenvaine de espadas. Consecuencias: ganaron los locales, los de Pompeya, pero hubo muertos; muchos nucerinos fueron heridos y mutilados. El propio emperador Nerón, a instancias de los nucerinos encargó una investigación a los cónsules y sancionó a los culpables:  el Senado prohibió celebrar tales espectáculos en Pompeya durante diez años; es decir, les clausuró el anfiteatro (el campo) y los responsables de los juegos y los instigadores del alboroto fueron expulsados de la ciudad. Durante el período de la prohibición sólo se celebraron juegos de atletas y como suele ocurrir con este tipo de sanciones, Nerón suavizó el castigo y permitió la apertura de nuevo en el año 64.

    En fín,puesto que tenemos una crónica del suceso, lo mejor será escuchar lo que nos dice Tácito en sus Anales,14,17:

    «En este mismo tiempo, de un motivo mínimo urgió  una atroz matanza entre los habitantes de Nuceria y los de Pompeya, en un espectáculo de gladiadores que ofrecía  Livineyo Régulo,  a quien, como dije, se le había expulsado del Senado.  Porque con el desenfreno propio de la masa ciudadana, comenzaron lanzándose unos a otros insultos, luego piedra y por último desenvainaron las espadas; ganando la plebe de Pompeya, en donde se celebraba a el espectáculo.. Fueron, pues, llevados a la ciudad (Roma) muchos de los nucerinos con el cuerpo destrozado por las heridas, y muchos lloraban por la muerte de sus hijos o padres. El príncipe (Nerón) remitió el conocimiento de esta causa al Senado, y el Senado a los cónsules; vuelta de nuevo la causa al Senado, se prohibió a los pompeyanos celebraciones públicas de este tipo durante  diez años, y fueron disueltos las sociedades  que se habían creado contra las leyes. Livineyo y los otros que habían provocado la revuelta fueron castigados con el exilio”.

    Sub idem tempus levi initio atrox caedes orta inter colonos Nucerinos Pompeianosque gladiatorio spectaculo quod Livineius Regulus, quem motum senatu rettuli, edebat. quippe oppidana lascivia in vicem incessentes probra, dein saxa, postremo ferrum sumpsere, validiore Pompeianorum plebe, apud quos spectaculum edebatur. ergo deportati sunt in urbem multi e Nucerinis trunco per vulnera corpore, ac plerique liberorum aut parentum mortis deflebant. cuius rei iudicium princeps senatui, senatus consulibus permisit. et rursus re ad patres relata, prohibiti publice in decem annos eius modi coetu Pompeiani collegiaque quae contra leges instituerant dissoluta; Livineius et qui alii seditionem conciverant exilio multati sunt

    El altercado debió ser de tales proporciones que no sólo lo cuenta el historiador Tácito en sus Anales, sino que existe una pintura mural en Pompeya en la casa I.3.23, la conocida como casa de Actius Anicetus,  que representa el altercado. En ella se aprecia, además de los caídos y los litigantes,  la vela que servía para dar sombra a la arena en los calurosos días del verano.

    Entre los muchos graffiti de Pompeya, más de veinte mil,  hay uno que parece referirse sind duda al episodio que comentamos.  Corresponde a Corpus Inscriptionum Latinarum, IV,1293, vía de Mercurio:

    campanos, con esta sola victoria habéis perdido con los nucerios

    Campani, victoria una cum Nucerinis peristis

    De la pasión con la que los vecinos de la comarca asistían a estos espectáculos nos pueden dar idea algunos otros graffiti:

    CIL IV 1329, vía de Mercurio:

    ¡Desgracias  a los nucerinos

    Nucerinis infelicia

    CIL IV, 2183, vico del Lupanar:

    ¡Buena suerte a todos  los Puteolanos y suerte para todos los Nucerinos; el arpón  para los pompeyanos y petecusanos

    Puteolanis feliciter, omnibus Nucerinis felicia et uncum Pompeianis Petecusanis

    ¿Por qué estas rivalidades entre vecinos de Pompeya y de Nuceria?  Probablemente las rivalidades vienen de lejos. A la vecindad, siempre motivo de roces. Tras la  Guerra Social de los años 91-88 a.C.    Sila creó una colonia en Pompeya. El anfiteatro es de esa época, de hacia  año 70 a.C. Nuceria, que no se había rebelado, fue mejor tratada. Luego Nerón asentó una colonia de veteranos que quizá disputó algún terrenos a los de Pompeya. Por otra parte, en la rebaja de la sanción quizás interviniera la mujer de Nerón, Popea, cuya familia vivía en Pompeya. Tal vez se debió para aliviar la tensión de la ciudad después de los graves destrozos del terremoto del año 62 después de Cristo.

    Otro grafito informa que para beber buen vino  hay que ir a Nuceria:

    .CIL III 5.4,8903 (exterior de una pequeña casa):

    Gayo Gabinio  saluda afectuosamente a Estacio. Viajero, come el pan en Pompeya, pero para beber vete a Nuceria. En Nuceria es mejor la bebida.

    Ga. Sabinius Statio plurima sal. Viator Pompeis pane gustas, Nuceriae bibes, Nuceri[…] melius.

    Podíamos seguir elucubrando más sobre ello, pero para qué,  si todos los días o fines de semana vemos todavía estas peleas entre los forofos de un equipo o de otro en la Liga, en la Champions League o en cualquier otra competición europea o americana? Parece como si algunos estuvieran condenados a buscar su identidad en el enfrentamiento con los otros en todo momento y ocasión. Claro que también los juegos entonces (ludi circenses), como los deportes de masas hoy, son buenas válvulas de escape de la tensión que se genera en una absurda vida cotidiana.