Categoría: Lengua y Literatura

  • Catulo y su inspiración en Safo

    Cayo Valerio Catulo fue un poeta nacido en Verona en el año 84 antes de Cristo, de una rica familia amiga de Julio César. Marchó joven a Roma, como tantos otros, con la intención de hacer carrera política, pero a lo que se dedicó fue a la poesía.

    Se enamoró perdidamente de una noble romana  alegre y casquivana, Clodia, que jugó a capricho con el joven poeta. Catulo murió joven, a los treinta años. Con frecuencia la muerte llama temprana a los poetas, sobre todo a los enamorados. Por cierto que Verona debe ser buen país para los amores; allí vivieron y murieron de amor Romeo y Julieta.

    Número 51 de las poesías de Catulo

    Entre otros muchos poemas en  los que sin duda refleja su reacción física y sus sentimientos personales, Catulo escribió este famoso que a continuación trascribo, que tiene el número 51 de sus poesías.

    Casi igual a los dioses me parece,
    o superior aún, si ello es posible,
    quien frente a ti sentado te ve y oye
    reír alegre.
    Miserable yo, Lesbia, que, apocado,
    pierdo el sentido sólo con mirarte
    y se queda la voz en mi garganta
    estrangulada.
    Se me traba la lengua, un fuego corre
    por mis venas, me zumban los oídos,
    y un doble manto sobre mis dos ojos
    tiende la noche.
    La molicie, Catulo, te es funesta;
    la molicie te excita y te transporta.
    La molicie, que, antes que a ti, ha perdido
    urbes y reyes.

    (Traducción de José María Alonso Gamo)

    Ille mi par esse deovidetur
    ille, si fas est, superare divos,
    qui sedens adversus identidem te
    spectat et audit
    dulce ridentem, misero quod omnis
    eripit sensus mihi: nam simul te,
    Lesbia, aspexi, nihil est super mi
    vocis in ore,
    lingua sed torpet, tenuis sub artus
    flamma demanat, sonitu suopte
    tintinant aures, gemina teguntur
    lumina nocte.
    otium, Catulle, tibi molestum est,
    otio exultas nimiumque gestis:
    otium et reges prius et beatas
    perdidt urbes.

    El número 51 de Catulo está directamente inspirado en De lo Sublime de Safo

    El poema, para el simple lector, parece simplemente expresar sus reacciones físicas y psicológicas ante la presencia de la amada. Pero resulta que el poema está directamente inspirado, casi es una traducción, en el poema  de Safo reproducido por Longino en De lo Sublime, 10,2:

    Me parece igual a los dioses
    aquel hombre que enfrente de ti
    se sienta y de cerca tu dulce voz
    escucha
    y tu dulce reír. Eso, lo juro,
    el corazón en mi pecho con fuerza golpea,
    pues nada más que te miro, al instante, de voz
    nada me queda.
    Que la lengua se me quiebra, y un sutil
    fuego en seguida me recorre por debajo la piel.
    Con mis ojos no veo nada, y los oídos
    me zumban,
    y me recorre un frío sudor, y un temblor
    hace presa de mí toda, y más pálida que la hierba
    estoy. Y estar muerta por poco
    me parece…
    Pero todo se debe soportar…

    (Traducción de Manuel Pérez López, en “De lo sublime”; Edit. Dykinson)

    Φάινεταί μοι κῆνος ἴσος θέοισιν
    ἔμμεν ὤνερ ὄττις ἐνάντιός τοι
    ἰσδάνει καὶ πλασίον ἆδυ φωνεί-
    σασ ὐπακούει

    καὶ γελαίσας ἰμέροεν. τὸ δὴ ᾽μάν
    καρδίαν ἐν στήθεσιν ἐπτόαισεν,
    ὢς γὰρ εὔιδον βροχέωσ σε, φώνας
    οὖδεν ἔτ᾽ εἴκει,

    ἀλλὰ κὰμ μὲν γλῳσσα ϝέαγε, λέπτον
    δ᾽ αὔτικα χρῷ πῦρ ὐπαδεδρόμακεν,
    ὀππάτεσσι δ᾽ οὖδεν ορημμ᾽, ἐπιρρόμ-
    βεισι δ᾽ ἄκουαι.

    ἀ δέ μ᾽ ίδρως κακχέεται, τρόμος δὲ
    παῖσαν ἄγρει χλωροτέρα δὲ ποίας
    ἔμμι, τεθνάκην δ᾽ ὀλίγω ᾽πιδεύης
    φαίνομαι ἄλλα•

    ἀλλὰ πᾶν τόλματον, ἐπεὶ +καὶ πένητα

    Safo

    Safo es la más famosa poetisa de la Antigüedad. Nació en Lesbos y vivió aproximadamente entre los años 650 y 610 antes de Cristo. Es la más importante poetisa lírica arcaica;  figura entre los poetas líricos que el canon antiguo fijó y consagró para siempre. Su amor a las muchachas, que canta en sus poemas, ha dado nombre a los amores homosexuales femeninos, a los que llamamos sáficos o lésbicos. Lógicamente este es el origen del término “lesbianismo”.

    Pues bien, el poema en cuestión era muy conocido en Roma. Así que la simple interpretación inicial se complica un tanto.  ¿Por qué Catulo recurre al poema de Safo para expresar su amor a Lesbia, nombre bajo el que se oculta una mujer real, Clodia? ¿Tiene algo que ver el nombre de la amada Lesbia con Lesbos, la patria de Safo?  ¿es posible trasponer los sentimientos amorosos femeninos a los masculinos, haciendo verdad el dicho popular de “qué importa el sexo si el amor es puro”? ¿los versos de Catulo son una mera traducción de la poetisa, una mera inspiración o una creación original del poeta? .

    A este respecto, conviene tener presente cómo el objetivo de un autor literario antiguo es emular y si es posible superar al maestro. Pero claro está, una vez que el poeta o el literato hace pública su obra y la entrega al conocimiento y disfrute del lector, que la asume y recrea como propia, ¿a propiedad espiritual ¿de quién es, del autor material o del lector identificado?.  Por supuesto, los antiguos no tenían el concepto moderno de propiedad intelectual.

    Pero en fin, dejemos estas cuestiones tan prosaicas y volvamos a leer el poema en ambas versiones. Disfrutemos con ellas y comprobemos que son coincidentes, pero sólo en parte.

  • Los Reyes magos

    El nacimiento de Jesús se celebra en Occidente el día 25 de Diciembre. Durante mucho tiempo en toda la Cristiandad se celebró y aún actualmente en la Iglesia Ortodoxa se celebra ese nacimiento el día 6 de Enero. En la Iglesia Católica se celebra el día 6 el día de la “epifanía” o manifestación de Jesús. Según el evangelio de San Mateo, 2, 1-12, unos reyes magos vinieron de Oriente para ofrecer al niño Jesús recién nacido oro, incienso y mirra. De ahí procede la costumbre en algunos países, como en España, de hacer regalos la noche del 5 al 6 a los niños.

    Pero, ¿quiénes son los “magos”?  Magos, μάγοι en griego, es una palabra irania o persa con notable éxito entre los griegos. Durante mucho tiempo, la filología clásica despreció o desatendió las múltiples evidencias de la influencia oriental en el mundo griego intentando afirmar una pretendida peculiaridad helena. Como evidencia el sentido común y numerosas pruebas históricas y filológicas, ni los griegos eran un solo pueblo, ni entraron todos al mismo tiempo en la península  helena ni estuvieron aislados del resto de pueblos y culturas.

    Más bien las cosas ocurrieron al contrario. Por su mera  situación geográfica, en un punto de contacto entre oriente y occidente, entre el norte centroeuropeo y el sur egipcio y africano, lo que llamamos cultura griega tiene un importante componente de otras culturas, fundamentalmente mesopotámicas y orientales y egipcias, a pesar del desprecio de los clasicistas a la importancia e influjo de las culturas orientales persas o egipcias.

    La dependencia de los griegos de las culturas orientales pronto resultó evidente en astronomía, en algunos mitos sobre todo los cosmogónicos, en algunos cultos religiosos, pero también son evidentes algunas relaciones de los primeros poemas literarios (Homero, Hesiodo) con los poemas épicos sumerios como Giglamesh o Enki

    Luego, a partir del siglo VI y durante dos siglos, Persia ocupó al menos un tercio de los territorios griegos y la influencia, lógicamente, fue mutua.

    Una prueba  de la evidencia de esta relación es el término  magos, magus, mago, μάγοι que, como decía,  no es de origen griego sino iranio.

    En griego tiene el doble significado de charlatanes que embaucan con su “magia”, pero también el de sacerdotes con una peculiar función.

    Las creencias religiosas persa primitivas y otras propias del zoroastrismo conciben el mundo lleno de démones y espíritus.  Las almas de los difuntos, separadas del cuerpo, ascienden al cielo, o mejor, a los cielos, porque son varios. En ese viaje de ascenso  es muy importante la acción ritual y los sacrificios de los “magos”.

    Las ideas y creencias iranias ayudaron en Grecia a germinar ideas también de separación del cuerpo y del alma, de ascenso del alma a los cielos, de universo poblado por numerosos démones y espíritus.

    Ayudaron también a que se produjera el interés de los griegos jonios por explicar la naturaleza mediante la observación racional, lo que supuso el origen de la ciencia.

    La multiplicidad de démones o almas omnipresentes es una doctrina presocrática, especialmente presente en el pensamiento pitagórico. Diógenes Laercio (VIII, 32) nos dice que Alejandro Polihistor decía haber encontrado en los “Comentarios pitagóricos” , entre otras similares, estas ideas:

    “Todo el aire está lleno de almas; a éstas se las cree genios (démones) y héroes y ellas transmiten a los hombres los ensueños, los presagios y también las enfermedades; y no sólo a los hombres, también a las ovejas y otros animales; a ellas van dirigidas las purificaciones, las expiaciones, las adivinaciones, las invocaciones y cosas semejantes”.

    Es lo mismo que decía Tales cuando afirmaba que “todo está lleno de dioses, démones o almas” (A 22, 23 Diels-Kranz).

    Aristóteles dice de Demócrito en Sobre el alma 404a:

    De ahí que Demócrito afirme que el alma es un cierto tipo de fuego o elemento caliente; siendo infinitos en número las figuras y los átomos, concluye que los de figura esférica son fuego y alma y los compara con las  motas que hay en suspensión en el aire y que se dejan ver en los rayos de luz  a través de las rendijas; afirma que el conjunto originario formado por todos  los átomos constituye los elementos de la Naturaleza en su totalidad  (Leucipo piensa de manera semejante);
    …..
    Parece, por lo demás, que la doctrina procedente de los pitagóricos implica el  mismo razonamiento: efectivamente, algunos de ellos han afirmado que el  alma se identifica con las motas en suspensión en el aire, si bien otros han  afirmado que es aquello que mueve a éstas
    . (Trad. De Tomás Calvo Martínez, Ed.Gredos).

    Diógenes  Laercio en I, 6-9 nos describe la actividad de los “magos”:

    “… que los magos se ocupan del culto a los dioses, de los sacrificios y de las plegarias, y son los únicos a los que los dioses escuchan…. que ejercen la mántica y la adivinación, afirman que se les aparecen los dioses y que el aire está lleno de imágenes que como resultado de una exhalación se introducen en la visión de quienes tienen la vista aguda…. Y Aristóteles dice en el libro primero “De la filosofía” que son más antiguos que los egipcios, y que existen dos principios, un espíritu  bueno y un espíritu malo; el primero se llama Zeus y Oromasdes y el segundo Hades y Arimán.”

    Heródoto en un pasaje famoso (I, 131) dice que los los magoi  veneran  la bóveda celeste como divinidad suprema:

    suben a lo alto de las montañas y ofrecen sacrificios a Zeus, llamando con el nombre de Zeus a todo el círculo del cielo”.

    Demócrito, en un famoso fragmento, describe a “maestros de la palabra” que, tendiendo las manos al cielo, “llamaban al universo con el nombre de Zeus”. (Demócrito, B 30 Diels-Kranz).

    En resumen, podemos concluir que los magos y las doctrinas iranias  llegaron a formar parte de alguna manera del contexto filosófico presocrático. Los rituales y las especulaciones de los magos sobre las almas y los démones dejaron su rastro en los griegos del siglo V. Así que sin duda la palabra “mago” es la palabra irania de más éxito en griego y hemos de tener en cuenta que los griegos y los  persas mantuvieron un contacto físicogeográfico y cultural durante varios siglos.

    Como cuestión curiosa sobre los magos puedo comentar que ya desde hace mucho tiempo se consideró que el relato del evangelio de San Mateo  2,1-12

    Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,  diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.  Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.  Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:
    “Y tú, Belén, de la tierra de Judá,
    No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;
    Porque de ti saldrá un guiador,
    Que apacentará a mi pueblo Israel.”
    Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;  y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.  Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

    es un calco o está  elaborado o influenciado por la visita que Tiridates, rey de Armenia, hizo a Roma para rendir homenaje a Nerón. Tiridates, coronado el año 66 en Armenia por Nerón , era un mago así como todos sus acompañantes y así le llamaron los romanos,  “mago”.

    Nerón, además de por la música y la poesía, se apasionó  de la magia, a la que tuvo que renunciar. 

    A la visita que le hizo Tiridates hace referencia  Plinio el Viejo, Historia Natural XXX, 16 s (VI):

    Los magos tenían algunos subterfugios, como por ejemplo que los dioses no favorecían ni se aparecían a los que tienen pecas. ¿Es esto tal vez un obstáculo en él (Nerón)? Nada faltaba a sus miembros. Por lo demás él podía elegir libremente los días (favorables) y elegir fácilmente el ganado que no tenía otro color sino el negro; incluso inmolar a hombres también le era muy grato. El mago Tiridates había venído (a Roma)  junto a él llevando en su persona el triunfo en Armenia y por tanto con una grave carga para las provincias.
    No había querido navegar porque (los magos) no consideran permitido escupir en el mar ni mancillar su naturaleza con ninguna otra de las necesidades (excrecencias) de los hombres. Había llevado consigo magos y le (a Nerón) iniciado en los banquetes mágicos* ; sin embargo, aunque le había dado un reino, no pudo recibir de él este arte (de la magia). Y por tanto quedó establecido que era algo detestable, inútil, vano, aunque tenía ciertas sombras de realidad; así que en consecuencia no era el arte de la magia sino el de los envenenamientos.

    Nota: * los alimentos podían ser puros o impuros

    sunt quaedam Magis perfugia, veluti lentiginem habentibus non obsequi numina aut cerni. an obstitit forte hoc in illo? nihil membris defuit. nam dies eligere certos liberum erat, pecudes vero, quibus non nisi ater colos esset, facile; nam homines immolare etiam gratissimum. Magus ad eum Tiridates venerat Armeniacum de se triumphum adferens et ideo provinciis gravis.
    navigare noluerat, quoniam expuere in maria aliisque mortalium necessitatibus violare naturam eam fas non putant. Magos secum adduxerat, magicis etiam cenis eum initiaverat; non tamen, cum regnum ei daret, hanc ab eo artem accipere valuit. proinde ita persuasum sit, intestabilem, inritam, inanem esse, habentem tamen quasdam veritatis umbras, sed in his veneficas artes pollere, non magicas.

    Y Tácito nos describe la sumisión de Tiridates, que decide ir a Roma en  Anales XV,29.

    XXIX. Tras esto el romano alaba al joven (Tiridates) por haber aceptado los consejos seguros y buenos dejando a un lado los precipitados. El (Tiridates), que  habló profusamente de la nobleza de su familia y con moderación de las restantes cuestiones, añadió: que iría, pues, a Roma y le llevaría al César un nuevo motivo de honor, un Arsácida suplicando cuando las cosas no les eran adversas a los Partos. Pareció oportuno entonces que Tiridates colocase las insignias reales junto a la estatua del César y que no las volviese a coger sino de manos de Nerón. Y así se acabó el diálogo con un beso.  Luego, pasado unos pocos días, formó con gran pompa por una  parte la caballería (de los partos) distribuida por turmas y con los estandartes de su nación, y formaron los escuadrones de las legiones con sus águilas resplandecientes y los estandartes y las imágenes de los dioses como si se tratara de un templo. En medio del tribunal estaba la silla curul y en ella la estatua de Nerón, hasta la que avanzó Tiridates y, después de sacrificar las víctimas según la costumbre,  se quitó la corona de la cabeza y la colocó a los pies de la imagen, con gran emoción en el ánimo de todos, emoción que aumentaba la derrota y cerco del ejército romano todavía clavada en sus ojos: pero ahora la suerte había cambiado: Tiridates iría como espectáculo para el pueblo poco menos que como cautivo…

    Exim Romanus laudat iuvenem omissis praecipitibus tuta et salutaria capessentem: ille de nobilitate generis multum praefatus, cetera temperanter adiungit: iturum quippe Romam laturumque novum Caesari decus, non adversis Parthorum rebus supplicem Arsaciden. tum placuit Tiridaten ponere apud effigiem Caesaris insigne regium nec nisi manu Neronis resumere; et conloquium osculo finitum. dein paucis diebus interiectis magna utrimque specie inde eques compositus per turmas et insignibus patriis, hinc agmina legionum stetere fulgentibus aquilis signisque et simulacris deum in modum templi: medio tribunal sedem curulem et sedes effigiem Neronis sustinebat. ad quam progressus Tiridates, caesis ex more victimis, sublatum capiti diadema imagini subiecit, magnis apud cunctos animorum motibus, quos augebat insita adhuc oculis exercituum Romanorum caedes aut obsidio: at nunc versos casus; iturum Tiridaten ostentui gentibus quanto minus quam captivum?

    Es posible que este episodio de la visita del rey mago Tiridates sirviese de modelo para la visita de los reyes magos al niño de Belén.
     

  • XENIA y APOPHORETA (regalos)

    Xenia y Apophoreta son los nombres de dos de los libros de Epigramas de Marco Valerio Marcial (40-104), en concreto de los libros XIII y XIV

    Marcial publicó aproximadamente 1.500 epigramas, composiciones breves, generalmente satíricas (no exclusivamente) en las que se encierra una agudeza mental. Xenia tiene 127 y  Apophoreta 223.

    XENIA  es una palabra griega que originariamente significa “hospitalidad” y también se refiere a los obsequios que se hacen a los extranjeros o visitantes, en primer lugar a los embajadores de otras ciudades. En el caso de Marcial se refiere a los regalos que se hacen en los banquetes y que los participantes  se llevan como recuerdo.

    Apophoreta significa “regalo para llevar”  (del griego ἀπό  apode, desde y φορεῖν, llevar) hace referencia  también a la costumbre de obsequiar a los comensales de los banquetes con regalos o detalles que podían llevarse como recuerdo con motivo de las fiestas Saturnales, que se celebraban en diciembre. Estas fiestas de gran importancia eran una mezcla de nuestros actuales Navidades y Carnaval. Este es el origen sin duda de la costumbre todavía vigente de intercambiar regalos en la cena de  Navidad.

    El origen griego de las palabras nos recuerda la importancia de la hospitalidad y el simposio o banquete en el Mundo Antiguo grecolatino y el intercambio de regalos como instrumento para fortalecer las relaciones sociales.

    A veces los regalos en estos banquetes se obtenían con una especie de lotería, extrayendo un billetito o etiquete que hacía referencia, con frecuencia en clave de adivinanza o de manera enigmática, al regalo que a cada comensal había tocado; son también, pues, un juego intelectual. “Apophoreta” serían también las etiquetas que acompañaban a esos regalos

    Petronio, en la famosa  Cena de Trimalción de su Satiricón, 56,7:  nos presenta un sorteo de este tipo:

    Apartaba ya a los filósofos del asunto cuando comenzaron a pasar  unas papeletas en una  urna . Un niño esclavo dedicado a ello cantaba los premios:

    “Plata asesina”:  Trajeron un jamón  sobre el  que había  unas vinagreras.
    "Almohada”: Trajeron un medallón para colgar del cuello.
    “Comer tarde  y afrenta” : se entregaron fiambres salados l y un palo con una manzana.
    “Puerros y melocotones”:    recibió un látigo y un cuchillo.
    “Gorriones y cazamoscas”:   uvas pasas y miel del Ática.
    “Traje de cena y traje de ceremonia”:  recibió un pastel y unas tablillas.
    “Canal y pedal”: se trajo una liebre y una zapatilla.
    “Murena y letra”:   un ratón atado a una rana y un manojo de acelgas.
    Nos reímos mucho tiempo. Y de este tipo hubo seiscientos juegos, que superaron mi memoria.

    Iam etiam philosophos de negotio deiciehat, cum pittacia in scypho circumferri  coeperunt, puerque super hoc positus officium apophoreta recitavit.
    "Argentum sceleratum": allata est perna, supra quam acetabula erant posita.
    "Cervical": offla collaris allata est.
    "Serisapia et contumelia": xerophagiae ex sale  datae sunt et contus cum malo.
    "Porri et persica": flagellum et cultrum accepit.
    "Passeres et muscarium": uvam passam et mel  Atticum.
    "Cenatoria et forensia": offlam et tabulas accepit.
    "Canale et pedale": lepus et solea est allata.
    "Muraena et littera": murem cum rana alligatum fascemque betae accepit.
    Diu risimus. Sexcenta huiusmodi fuerunt, quae iam exciderunt memoriae meae.

    Pues bien, Marcial escribió estos dos libros, semejantes entre sí pero también con algunas diferencias entre ellos, en dísticos elegiacos o poemitas de dos versos  (del gr.  δί- ,dos y στιχον, surco, verso, estrofa , pues, de dos versos, un hexámetro y un pentámetro).

    Aunque aparecen en las ediciones de Marcial al final de su obra, en realidad los fue escribiendo con anterioridad,  quizás como encargo de los patronos para acompañar los regalos de  banquetes  y sin duda sirvieron de modelo para los siguientes.  Con estos encargos se ganaría algún dinero u obtendría algún  recurso para llevar adelante su vida nada lujosa; el poeta pasó veinte años de subsistencia en la gran Roma. Se piensa que los publicó para las Saturnales del año 84-85.
    Sobre su valor literario como poesía de encargo, se han emitido juicios diversos, aunque son innegables la calidad y agudeza de muchos de ellos,  pero en todo caso ha de reconocerse su valor como testimonio histórico de la vida real del momento.

    Los  Xenia tratan de regalos de bienes perecederos (comida y bebida) y los Apophoreta de bienes no perecederos. En Xenia los epigramas se agrupan por tipos de alimentos:  los cincuenta primeros se refieren a vegetales (primero los básicos como habas, trigo, lentejas, harina, cebada…; luego hortalizas, frutos…); cincuenta para los segundos platos como carnes de ave,  cuadrúpedos como plato fuerte, pescados; veinticinco para las salsas, entre ellas el famoso “garum” (especie de salmuera o vinagreta muy apreciada en todo el Imperio) y  otros veinticinco dedicados a los vinos en lo que constituye una especie de “guía de vinos” del momento. De alguna manera el orden de los epigramas se corresponde con el orden o secuencia de presentación de los alimentos en el banquete. El último, el 127 alude a la costumbre de regalar coronas de flores a los comensales.

    En Apophoreta aparece una enorme variedad de objetos, agrupados en conjuntos: objetos de tocador, productos cosméticos y perfumes, iluminación, diversas pelotas, utensilios de cocina y menaje, vestidos como togas, capas…, ropas de cama, muebles como mesitas, estanterías, estuches, tableros de juegos, perfumes, vestidos como togas, capas… esculturas, cuadros, libros, animales y esclavos, algunos con evidente función sexual.  Curiosamente se alternan los correspondientes a regalos valiosos y regalos baratos como sin duda ocurriría en los banquetes.

    Pondré unos pocos  ejemplos de cada libro (el espacio de un artículo no ofrece otra posibilidad) para ayudar a tomar la decisión de leerlos en su totalidad.

    XENIA

    XIV Lechugas

    La lechuga que  solía cerrar las cenas de nuestros abuelos,
    dime, ¿por qué ahora ella abre nuestras comidas?

    Lactucae

    Cludere quae cenas lactuca solebat avorum,
    Dic mihi, cur nostras inchoat illa dapes?

    XVI Rábanos

    Estos rábanos que se alegran gozan con el frío invernal
    y que a ti te damos, en el cielo Suele comerlos Rómulo.

    Rapa

    Haec tibi brumali gaudentia frigore rapa
    Quae damus, in caelo Romulus esse solet.

    XVIII Puerros cortados

    Tallos de puerros tarentinos, que huelen
    que apestan, cuantas veces  los hayas comido, da los besos con la boca cerrada.

    Porri sectivi

    Fila Tarentini graviter redolentia porri
    Edisti quotiens, oscula clusa dato

    XXXIV Cebollas

    Como  tu mujer es vieja y tú tienes  el miembro muerto,
    de ninguna otra cosa puedes hartarte excepto de cebollas.

    Nota: La cebolla pasaba por ser afrodisíaca;

    Bulbi

    Cum sit anus coniunx et sint tibi mortua membra,
    Nil aliud bulbis quam satur esse potes.

    XXXV Longanizas

    Vengo de Lucania como hija  de una puerca del Piceno:
    de mí se les da a las blancas judías una sabrosa corona.

    Nota: La Lucania producía famosos embutidos, entre ellos la “longaniza” que lleva su nombre puesto que la palabra deriva de “lucanica” contaminada con una “n” tomada tal vez de la palabra “longa” dada la forma de la especialidad.

    Lucanicae

    Filia Picenae venio Lucanica porcae:
    Pultibus hinc niveis grata corona datur.

    APOPHORETA

    XIII Cajitas de madera

    Si  algo queda todavía en el fondo de mi cajita,
    será un regalo. —No hay nada. La propia cajita lo será.

    Loculi lignei

    Si quid adhuc superest in nostri faece locelli,
    Munus erit. Nihil est: ipse locellus erit.

    XXIV Aguja de oro

    Para que tus cabellos empapados no manchen tus espléndidas sedas,
    que una aguja fije y sujete tus cabellos ensortijados.

    Acus aurea

    Splendida ne madidi violent bombycina crines,
    Figat acus tortas sustineatque comas.

    XXXIX Lámpara de alcoba

    Lámpara conocedora de dulce  lecho,
    Haz lo que quieras; yo callaré.

    Lucerna cubicularis

    Dulcis conscia lectuli lucerna,
    Quidquid vis facias licet, tacebo.

     

    XLIX Pesas

    ¿Por qué  tus fuertes brazos se desprovechan con estúpidas pesas?
    Cavar la viña entrena mejor a los hombres.

    Halteres

    Quid pereunt stulto fortes haltere lacerti?
    Exercet melius vinea fossa viros.

    Nota. Halteres  (ἁλτῆρες) son unos objetos  de piedra o de metal que se utilizaron en los ejercicios  gimnásticos  de los griegos y romanos. Los suelen utilizar los saltadores portándolos en ambas manos, , pero también se utilizan con frecuencia simplemente para ejercitar el cuerpo, de  la misma manera que nuestras mancuernas o pesas. Precisamente de esta palabra griega deriva “halterofilia”, afición a los “halteres”, nombre del deporte consistente en levantar pesas o pesos.

    Como curiosidad, diré finalmente que los Xenia sirvieron de modelo a una obra conjunta  de Goethe y Schiller, llamada precisamente Xenien en alemán,  que escribieron contra los críticos  y la mediocridad del momento, por cierto sin mucho éxito.xenia

  • Importancia de la música en el mundo griego antiguo

    La mayor parte de los términos lingüísticos empleados en la ”música” son de origen griego.

    No es la música  en Grecia una de las cuestiones que con más detalles estudie la historia del mundo antiguo, pero una simple relación de los términos de origen griego,  que hacen referencia a este mundo de los sonidos agradables al oído, nos debe poner en la pista de la importancia real que tuvo un arte siempre presente en los actos religiosos y en la vida de los ciudadanos.

    Relaciono algunos términos con la definición que de ellos nos da el “Diccionario de la Real Academia  Española”:

    Música, ((Del lat. musĭca, y éste del gr. μουσική, derivado de μοῦσαι mousai=  ninfas o diosas que inspiran la música y el resto de artes), es precisamente el primero de los términos a tener en cuenta.

    Melodía: (Del lat. melodĭa, y éste del gr. μελῳδία; μέλος = canto).Composición en que se desarrolla una idea musical, simple o compuesta, con independencia de su acompañamiento…

    Armonía: (Del lat. harmonĭa, y éste del gr. ἁρμονία = proporción, de ἁρμός, ajustamiento, combinación).Unión y combinación de sonidos simultáneos y diferentes, pero acordes. / Arte de formar y enlazar los acordes.

    Sinfonía: (Del lat. symphonĭa, y éste del gr. συμφωνία = conformidad, de σύμφωνος, que une su voz, acorde, unánime).Conjunto de voces, de instrumentos, o de ambas cosas, que suenan acordes a la vez./  Composición instrumental para orquesta.

    Polifonía: (Del gr. πολυφωνία, mucha voz).Conjunto de sonidos simultáneos en que cada uno expresa su idea musical, pero formando con los demás un todo armónico.

    Orquesta: (Del lat. Orquestra y éste del gr. ορχήστρα, lugar para danzar ).Grupo de músicos que interpretan obras musicales con diversos instrumentos. /  Lugar comprendido entre la escena y las lunetas o butacas, que se destina a los músicos.

    Órgano: (Del lat. orgănum, y éste del gr. ὄργανον = instrumento).Instrumento musical de viento, compuesto de muchos tubos donde se produce el sonido, unos fuelles que impulsan el aire y un teclado y varios registros ordenados para modificar el timbre de las voces.

    Coro: (Del lat. chorus, y éste del gr. χορός = baile, danza, coro).Conjunto de personas que en una ópera u otra función musical cantan simultáneamente una pieza concertada./  Conjunto de personas reunidas para cantar, regocijarse, alabar o celebrar algo./  En la dramaturgia grecolatina, conjunto de actores que recitan la parte lírica destinada a comentar la acción.

    Tono: (Del lat. tonus, y éste del gr. τόνος,  acento, tensión).Cualidad de los sonidos, dependiente de su frecuencia, que permite ordenarlos de graves a agudos. De aquí deriva también “tónico” y en música significa la primera nota de una escala musical.

    Barítono: (Del lat. barytŏnus, y éste del gr. βαρύτονος, de voz grave,de βαρύς = grave, pesado).  Voz media entre la de tenor y la de bajo y hombre que tiene esta voz.

    Diatónico: (Del lat. diatonĭcus, y éste del gr. διατονικός).  Dicho de uno de los tres géneros del sistema musical: Que procede por dos tonos y un semitono.

    Diapasón : (Del lat. diapāson, y éste del gr. διαπασῶν). Regulador de voces e instrumentos consistente en una lámina de acero doblada en forma de horquilla con pie, y que cuando se hace sonar da un “la”  fijado en 435 vibraciones por segundo.

    Rítmo: (Del lat. rhythmus, y éste del gr. ῥυθμός, de ῥεῖν, fluir). Proporción guardada entre el tiempo de un movimiento y el de otro diferente. De este deriva rítmico.

    Síncopa: (Del lat. syncŏpa, y éste del gr. συγκοπή, de συγκόπτειν, cortar, reducir). Enlace de dos sonidos iguales, de los cuales el primero se halla en el tiempo o parte débil del compás, y el segundo en el fuerte.

    Cromático: (Del lat. chromatĭcus, y éste del gr. χρωματικός; χρῶμα- en realidad significa color). Se dice de uno de los tres géneros del sistema musical, el que procede por semitonos.

    Acorde:  (Este término es latino; deriva de  accordāre, de cor, cordis, corazón, y significa estar de acuerdo ).Conjunto de tres o más sonidos diferentes combinados armónicamente.

    Desde luego, al ciudadanos griego le gustaba la música.

    Las referencias a la música son muy frecuentes en la  literatura (sobre todo en los poetas), en el  arte, en la arqueología, en obras cuyo asunto central es precisamente la música , e incluso algún documento similar a nuestras partituras. Y sin embargo el desconocimiento es enorme y la atención de los historiadores escasa. Naturalmente, los antiguos no pudieron grabar sus sonidos y la palabra escrita no es un testimonio suficiente.

    Nota: La palabra “ópera”  designa a la manifestación o espectáculo artístico más integrador existente, formado por  teatro, música, danza, plástica. La palabra deriva de la italiana “opera” y ésta de la latina “opera”, plural de “opus,-eris”, que significa obra, trabajo. Así que la “opera” designa al trabajo musical por excelencia. Su origen está en el Renacimiento que intenta recuperar el teatro y música de los antiguos. Monteverdi llama a su famoso L’Orfeo, publicado en Venecia en 1609 “Fabula in música”.

    El singular latino de “opera” es “opus”, que significa “obra, trabajo”. En música se utiliza el término para ordenar, indexar, citar las diversas obras musicales de los catálogos de los diversos autores. El término se empezó a utilizar en el siglo XVII.
     


     

  • Perseo y Andrómeda

    El mito de Perseo y Andrómeda es uno de los más conocidos y de más larga pervivencia; en realidad, vestido con otro ropaje, llega hasta nuestros días.

    En torno al héroe Perseo se articulan varios mitos y elementos, algunos muy antiguos que se remontan a la Prehistoria, a la época de los cazadores paleolíticos, y otros más recientes del Neolítico y de las primeras monarquías. Si su origen es muy antiguo, su pervivencia llega hasta nuestros días,  en algunos mitos como por ejemplo el famoso de “San Jorge  y el dragón”  y otros  germanos y sajones (Beowulf, Sigfrido…). En él se acumulan muchos de los elementos  frecuentes en mitos y cuentos populares de monstruos, princesas cautivas y héroes salvadores.

    Resumimos brevemente el mito primero, luego proponemos una lectura del mito rehecho fundamentalmente sobre la versión de Ovidio en su Metamorfosis y finalmente haré algunas anotaciones, que más que ofrecer una explicación del relato, lo que hacen es entreabrir las puertas a la complejidad polivalente que todo mito encierra.

    Resumen: se vaticina a un rey que será precisamente su descendiente quien acabe con su vida; para impedirlo encierra en una cámara a su hija, que a pesar de ello concibe  un hijo de un dios;  madre e hijo son arrojados a las aguas, pero sobreviven y son criados por su salvador en otro país; una vez adulto el héroe ha de cumplir un trabajo o empresa imposible para evitar el capricho deseo del rey del lugar que desea apoderarse de su madre; consigue con la ayuda de otros dioses cumplir la tarea; en el viaje de regreso libera a una doncella, hija del rey de Etiopía,  que un monstruo marino tiene encadenada y acaba  así con  la amenaza y desolación permanente que el  monstruo ocasiona al país de la doncella; en recompensa recibe la mano de la princesa; luego participando en unos juegos atléticos lanza el disco que golpea mortalmente a su abuelo, cumpliéndose así la ineludible profecía inicial.

    Relato mítico:

    Acrisio, rey de la poderosa ciudad de Argos, en la antigua Grecia, deseaba ardientemente tener descendencia y preguntó al oráculo, que  anuncia el futuro,  cómo podría tener hijos. Pero el dios del oráculo, el apuesto y resplandeciente Apolo, le respondió enigmático:

    Tu hija Dánae te dará un nieto, fuerte y valeroso, que será el causante de tu propia muerte.

    Asustado Acrisio construyó una cámara subterránea de bronce en la que encerró a su hija Dánae, pretendiendo  impedir el cumplimiento del terrible anuncio.

    Pero de nada sirven las medidas y cautelas de los hombres que se oponen al designio de los dioses. Dánae fue fecundada por el propio Zeus o Júpiter, padre de los dioses, transformado en lluvia de oro y dio a luz un hermoso niño. La lluvia del metal que  compra los corazones y abre todas las puertas, penetró también por las rendijas de la cámara de bronce, aparentemente inaccesible, y el seductor dios todopoderoso, infiel una vez más a su esposa, la diosa Juno, procreó en la muchacha  argiva al héroe Perseo, pues tal categoría de héroe tienen los descendientes de dioses y mortales.

    Nacido en el secreto de la cámara subterránea, el niño creció sano y robusto durante algunos meses sin que su abuelo se percatase de su existencia. Un día, el niño juguetón profirió un grito que Acrisio oyó desconcertado. Pero pronto, sabedor de lo ocurrido y consciente del futuro peligro, no quiso admitir la intervención divina del seductor Zeus, encerró en un cofre de madera a su hija Dánae y a su nieto Perseo y los arrojó al mar. El cofre, zarandeado por las olas, fue a parar a la isla de Sérifos. El pescador Díctis, hermano de Polidectes, el rey de la isla,  acogió en su casa a los pobres náufragos. Dictis educó como a  un hijo a Perseo, que se convirtió en un hermoso adolescente de extraordinario valor.

    Mientras tanto el rey Polidectes se había enamorado ardientemente de la hermosa Dánae, pero el joven Perseo, protector de su madre, le impedía satisfacer su loca pasión. Cierto día el rey celebró un banquete e invitó a la mesa a sus nobles amigos y al propio Perseo. Preguntados por el rey sobre qué regalo pensaban ofrecerle los comensales, todos opinaron que el obsequio más adecuado para un rey era un caballo, pero el joven Perseo, ufano y atrevido, contestó fanfarrón:

    –  No es obsequio cualquiera un veloz y ágil caballo, pero yo traería a mi soberano  la cabeza de la mismísima  Gorgona si preciso fuera.

    Al día siguiente todos los nobles príncipes llevaron al rey el caballo prometido mientras el imprudente Perseo acudió con las manos vacías. Irritado Polidectes le ordenó que marchase inmediatamente en busca de la cabeza de la Gorgona y añadió

    De lo contrario, si vuelves sin la cabeza del terrible monstruo, me apoderaré de tu madre Dánae por la fuerza.

    La empresa era muy difícil, más bien imposible de realizar, incluso para un héroe como Perseo. Pero los dioses Hermes y Atenea, solícitos con el retoño de Zeus y por lo tanto hermano suyo de padre, acudieron en su ayuda y le indicaron la forma de conseguir su propósito.

    Por consejo de los dioses Perseo fue en busca de las tres Grayas (Enio, Pefredo y Dino)  hijas del dios marino Forcis que nacieron ya “viejas” y nunca fueron jóvenes y vivían en el país de la noche, donde nunca alumbra el sol . Tenían las Fórcides un solo ojo y un solo diente para las tres que utilizaban por turno, que Perseo les robó con habilidad y se negó a devolverles hasta que no le mostrasen el camino que le conduciría hasta el palacio de las “Ninfas”, poseedoras de objetos mágicos que le serían muy útiles  y que le revelarían el procedimiento para acabar con la terrible Gorgona.

    Recibió el héroe Perseo de las ninfas sus sandalias aladas y una alforja o zurrón, así como el casco de Hades que hacía invisible a quien lo llevaba protegiendo su cabeza. Hermes le proporcionó también una hoz de pedernal dura y cortante.

    Equipado de esta manera, acudió Perseo volando a la mansión de las tres Gorgonas (Esteno, Euríale y Medusa), junto al azulado Océano, en la costa atlántica de España. Eran éstas monstruos terribles de ojos brillantes, con serpientes rodeando su cabeza, con colmillos enormes similares a los de jabalí, con una lengua enorme  que salía de sus bocas y duras escamas de dragón protegiendo su cuello. Sus manos eran de bronce brillante y tenían alas de oro  que les permitían volar de un lado para otro. Su sola mirada convertía en piedra a quienes osaban mirarlas de frente. De las tres hermanas sólo Medusa era mortal.

    Parecía la empresa imposible si Perseo no hubiera contado con la ayuda divina. Se aproximó sigiloso siempre de espaldas y volando con sus aladas sandalias y las encontró profundamente dormidas y confiadas. Atenea acudió en ayuda del héroe y sostuvo en la posición adecuada su escudo de bruñido bronce en el que Perseo vio reflejado el rostro de Medusa como en un espejo, evitando así la mirada directa que le hubiera petrificado  y con certero tajo cercenó su cabeza con la cortante hoz de pedernal. De su cuello herido surgieron al instante Pegaso, el caballo alado, y el gigante Crisaor, “el de la espada de oro”, hijos ambos de la cópula con el dios Posidón cuando Gorgona era hermosa en un templo de Atenea. La profanación del templo sagrado fue  castigada con su terrible apariencia.

    Recogió veloz Perseo la cabeza de la Gorgona Medusa  y la introdujo en la alforja, evitando en todo momento cruzar su mirada con la del monstruo decapitado y emprendió el regreso, protegido por el casco de Hades que le hacía invisible para las dos hermanas que furiosas le buscaban.

    Emprendió Perseo rápidamente el largo camino de  vuelta, que le llevó primero al país donde reinaba Atlas, en el extremo Occidente, en donde se encontraba el huerto de las manzanas de oro, las manzanas de las Hespérides , las Occidentales. El gigante Atlas se enfrentó a  Perseo temiendo que  se llevase las manzanas de oro e intentó expulsarle. Perseo extrajo del saco la cabeza de Medusa que aun después de muerta conservaba su poder petrificador y vuelto de espaldas la muestra a Atlas, que al momento quedó convertido en la cordillera montañosa del Atlas, en el noroeste de Africa. Esta montaña sostiene desde entonces el cielo con sus astros.

    En su camino de vuelta,  mientras surcaba el denso aire, al pasar por la tórrida Etiopia, advertido por desgarradores gritos que pedían auxilio, divisó desde lo alto a una hermosa joven de rubia cabellera atada a una roca junto a la costa, expuesta a los peligros del profundo y violento mar. Sensible el héroe a los encantos de la bella joven, giró el rumbo de su viaje y se acercó con decisión, impelido por la pasión que surgía en su corazón.

    ¿Cuál es tu nombre, hermosa muchacha con el que tus padres y vecinos te reconocen entre todas? ¿Quién  ha atado con tanta crueldad y dureza tus frágiles brazos a esa roca desnuda y te expone a los peligros de los monstruos que habitan el profundo mar? ¿Qué motivo puede existir para castigo tan desmesurado, olvidando tu belleza y juventud? –

    preguntó ansioso Perseo y escuchó impaciente una voz quejumbrosa y apenada  que le decía:

    Soy Andrómeda, hija de Cefeo y Casiopea, reyes de este ardiente país que se llama Etiopia. Te ruego que no aumentes mi dolor y sufrimiento con tanta pregunta inútil. Sólo te diré que pago, por castigo de los dioses, una culpa que no es mia.

    Suspiró el cercano Cefeo, a quien, aun conservando su apostura real,  se le humedecieron los ojos de tristeza, abrazado a su hermosa esposa Casiopea, cuya extraordinaria belleza fue la causa de tantas desgracias.

    En efecto, la imprudente y vanidosa  reina Casiopea, orgullosa  de su belleza , se jactó de  superar en hermosura ella misma y su hija a todas las Nereidas, las cincuenta hijas de Nereo, nietas del Océano, todas bellísimas, que habitan en el fondo del mar y se divierten nadando entre las olas con sus cabellos al viento. Pretendió en su locura ser más hermosa que Tetis, la madre de Aquiles, o Anfitrite la esposa de Posidón o la gentil Galatea. Celosas las Nereidas , pidieron a Posidón, dios de los mares, que recorre los océanos agitando las aguas con su carro, que vengase tal insulto y tan orgullosa pretensión.

    Y el dios envió a un terrible monstruo marino, un cetáceo de enormes dimensiones:

    Ve, Cetáceo,  al país de Casiopea, devasta sus tierras, inunda su costa y  mata a sus gentes y su ganado.

    Así lo hizo el monstruo una y otra vez. El pueblo, asustado, pedía al rey que les salvara. Cefeo consultó el oráculo y éste le comunicó:

    Rey desgraciado, sólo hay una posible salvación. Debes ofrecer a tu hija Andrómeda en sacrificio como víctima propiciatoria. Deberá ser encadenada junto al mar y esperar la llegada del monstruo terrible para devorarla.

    Conocedor Perseo de lo sucedido e inflamado de amor su corazón, propuso a Cefeo:

    Desgraciado, yo libertaré a tu hija Andrómeda y la salvaré del monstruo que ya se divisa a lo lejos si me concedes que sea mi esposa.

    Accedió Cefeo de inmediato y Perseo se dispuso presto a la lucha. Apareció a lo lejos el monstruo Cetáceo, irguiendo su cabeza entre las olas y nadaba ya veloz hacia la costa. Se elevó Perseo ágilmente  con sus aladas sandalias para proyectarse sobre él y clavar una y otra vez su espada mortífera  en el lomo escamoso. La sangre tiño las aguas de rojo. Con rápido movimiento ascendente esquivo el ataque del fiero dragón y cayó de nuevo para hundir profundamente la espada en su corazón. Herido mortalmente, el monstruo Cetáceo se hundió para siempre en las profundidades marinas, quedando libres Andrómeda y su país de la anunciada destrucción.

    Cefeo, en cumplimiento de lo pactado, entregó  su hija al héroe Perseo. Pero la dulce Andrómeda estaba destinada con anterioridad a casarse con su tío Fineo, que no aceptó la boda y se enfrentó con furia al héroe. Perseo se defendió con valentía y ante el elevado número de enemigos que le atacaban extrajo de su saco la cabeza de la terrible Medusa e inmediatamente quedaron transformados en piedra quienes incautamente la miraron.

    Perseo se dirigió con su esposa Andrómeda a Sérifos, para encontrarse con Dánae, su madre. Polidectes, incapaz de reprimir sus deseos, quiso apoderarse por la fuerza finalmente de Dánae, que se vio obligada a refugiarse junto al altar inviolable. Perseo se vengó de Polidectes y sus amigos, a quienes la visión de Medusa convirtió también en estatuas de piedra.

    Entregó el reino de Sérifos a su padre adoptivo Dictis, devolvió las sandalias aladas a Hermes, y el saco y el casco de Hades que le hacía invisible, a las Ninfas. La diosa Atenea, que generalmente está armada de pies a cabeza, colocó por su parte la cabeza de Medusa en el centro de su égida o escudo, costumbre que por cierto han imitado desde entonces los valerosos soldados a fin de petrificar a quienes se enfrentan en la lucha.

    Marchó después Perseo junto con Andrómeda a Argos su patria para reencontrarse con su abuelo Acrisio, que temiendo el cumplimiento del oráculo que anunció su muerte a manos de su nieto había huido al país vecino de los pelasgos. Su rey había organizado unos juegos fúnebres en honor de su padre difunto.

    El joven héroe Perseo por su parte acudió para participar en los juegos buscando el honor de la victoria. Cuando llegó su turno tensó sus músculos, fuertes y flexibles, giró veloz sobre sí mismo y proyecto con fuerza el disco a lo lejos, con tan mala fortuna que golpeó a su abuelo Acrisio, sentado entre los espectadores de los juegos, provocándole su muerte y cumpliéndose así el indefectible oráculo al que nadie puede sustraerse.

    Rindió honores a su abuelo, pero no queriendo volver a Argos cambió su trono por el de Tirinto, donde reinaba su primo Megapentes. Perseo, que todavía vivió largos años en compañía de Andrómeda,  fundó y fortificó la ciudad de Micenas, cuyas murallas construyeron los Cíclopes con grandes piedras. Su primer hijo, Perse dio origen al pueblo de los Persas.

    Por lo extraordinario de su nacimiento y por su gloriosas hazañas Perseo fue elevado al firmamento por la diosa Atenea y allí sigue aún, sosteniendo en su mano la cabeza monstruosa de Medusa, que petrifica a quien la mira, con su ojo, la estrella Algol,  parpadeante,  luciendo intermitentemente. Junto a él Atenea honró también a la dulce Andrómeda con un lugar entre las estrellas.

    Cetáceo, el monstruo marino, se encuentra también allí, esperando y  persiguiendo eternamente a Andromeda, a quien protege Perseo. 

    Posidón quiso también honrar a Cefeo y a su imprudente esposa Casiopea, a la vista de los mortales, que han de tomar buena cuenta de las consecuencias de los comportamientos inadecuados.

    Algunas notas explicativas o meramente sugerentes:

    Algunos de los elementos  se remontarían a la época de los cazadores paleolíticos  y la cultura del tótem, como el yelmo de Hades que hace invisible, como corresponde al reino de los muertos, al reino de las sombras;  ninfas que enseñan el camino, monstruos a la entrada del infierno, instrumentos mágicos, etc.

    Otros como el monstruo que asola las tierras y cosechas de Etiopía corresponderían a la época de la agricultura.

    A la época heroica de las familias guerreras corresponderían elementos tales como la princesa encerrada, el hijo criado a escondidas, la cuestión sucesoria, etc.

    Son elementos típicos de estos relatos  el asunto del  héroe que debe realizar una gran empresa o empresa difícil: frecuentemente el viaje a un lugar que desconoce (generalmente el viaje hacia el otro mundo); los  intermediarios que le ayudan con instrumentos mágicos para llevar a cabo su empresa (el yelmo de Hades dios del infierno que hace invisible, el saco, el escudo, la segur que le proporcionan las ninfas), la ayuda de alguien que  enseña el camino  (las Grayas), seres monstruosos (en este caso con un ojo y un diente y de aspecto feroz)  protegiendo e impidiendo el acceso al mundo de los muertos.

    Al asunto anterior se añade otro relato mítico en forma de  segunda parte, cuyo  asunto es la liberación de la princesa y el enamoramiento de la muchacha o hija del rey y el matrimonio con ella como premio, previa  liberación al país de las fauces del monstruo (marino en este caso y por tanto también conectado con el ultramundo). Este tema de la liberación de la princesa es de origen oriental; en Grecia no aparece hasta els.VI a.C.

    Generalmente el héroe al casarse ocupa del trono del padre de su esposa (el trono se transmite por línea materna); a veces como en este mito vuelve a hacerse cargo del trono de su patria con su nueva esposa. En todo caso se plantea así y se soluciona la sustitución del rey anciano que ha perdido sus poderes (mágicos).

    Que la muerte del rey se anuncie con un oráculo refleja una etapa posterior a aquella en la que la muerte del rey anciano era un hecho preestablecido, pero ahora cuando el poder pasa de padre a hijo, su muerte resulta antinatural…

    El tema del rapto por un monstruo  se halla en un principio estrechamente ligado a la caza como base económica fundamental, de la que nace este motivo: el raptor se lleva a la raptada. Aquí en cambio le es entregada. Las formas de esta entrega corresponden al rito de la presentación de las doncellas a los demonios del agua y a los dioses, con la finalidad de influir en la fertilización del país.

    El dragón, el monstruo marino, animales fabulosos y fantásticos  (dragón o serpiente, esfinge egipcia, centauros, etc.) representan  un fenómeno más reciente; estos animales fantásticos son producto de una cultura tardía e incluso urbana, cuando ya el hombre había empezado a perder su vinculación íntima y orgánica con los animales, aunque ya antes se pueden encontrar  formas embrionarias de animales compuestos.

    La serpiente, el dragón, aparece poco más o menos junto con los dioses antropomorfos. El antepasado totémico de tipo animal no es un dios en el sentido en que lo es el antropomorfo Zeus o el amorfo Espíritu Santo. La divinidad se desarrolla a partir del animal.

    Con la aparición de la agricultura y de las ciudades el variopinto mundo animal de origen totémico comienza a perder su realidad. Se verifica un proceso de antropomorfización. Las cosas van cambiando con el paso a la agricultura regular, a la cría de ganado y a la formación del Estado primitivo. Los dioses antropomorfos se crean en esta fase. Para el agricultor es importante que sus dioses rijan las aguas y sus dioses tienen aspecto humano.

    Los  animales van adquiriendo  cuerpo de  hombre; en algunos casos lo último en desaparecer es el morro del animal (Anubis con cabeza de lobo, Orus de halcón…). También  las almas de los difuntos se representan como pájaros con  cabeza humana.

    El proceso de antropomorfización está ya casi realizado en la figura de ciertos héroes como Hermes o Mercurio, que mantiene  unas pequeñas  alas en los pies  hasta que por último el animal se transforma en atributo del dios: así Zeus es representado con un águila.

    Los sacrificios humanos, muy antiguos,(tema relacionado con el del tributo de carne humana)  subsistieron incluso en época clásica griega y romana, aunque los sacrificados sean ahora  los prisioneros de guerra.

    Pero los sacrificios humanos entran  en conflicto con las formas de la agricultura  y con las formas de vida social que se han desarrollado y de relaciones familiares correspondientes a ellas. Chocan también  con las formas de la religión que ya ha comenzado a crear los dioses.

    Por otra parte, con la aparición de la propiedad de la tierra nace una nueva forma de relaciones familiares. El amor de los padres no admite el sacrificio de un hijo y para evitarlo  aparece el héroe forastero que libera a la doncella.  (Perseo, Andrómeda).

    La interpretación alegórica más elemental del episodio de  Zeus fertilizando a Danae consiste en identificar a Júpiter con la lluvia y  Dánae, encerrada en el subsuelo,  es la tierra fertilizada.  Los etnólogos Frazer y Sternberg demostraron hace tiempo  que las relaciones sexuales entre un ser humano y una divinidad servían para aumentar el rendimiento de la tierra.

    Con frecuencia se simboliza con este mito también el poder omnipotente del dinero, que abre las puertas más férreamente cerradas, haciendo del mito una lectura moralizante.

    Se han hecho lecturas del mito más complejas, como la psicológica, siguiendo a Jung, en la que el caballero lucharía consigo mismo para rescatar su lado inconsciente femenino.

     El dragón puede significar también el espacio de naturaleza salvaje y agreste frente al espacio civilizado de la ciudad. A veces el dragón es sometido y conducido como una animal doméstico e integrado en el orden urbano, como ocurre con  santa Marta, que con agua bendita dominó  al dragón Tarasca y lo condujo a la ciudad atado con su propio cinturón (nos lo cuenta Jacobo de la Vorágine en su Legenda aurea (Leyenda dorada).

    Por lo demás,  Andrómeda, conocida también como la doncella encadenada, fue una de las más antiguas constelaciones, que probablemente recibió el nombre en la región de Mesopotamia. Está rodeada al norte por Casiopea y Perseo; al este por Perseo, al sur por los Peces y el Triángulo y al oeste por Lacerta y Pegasus, como señal y guía para los marineros con sus blancos brazos extendidos en el firmamento.

    El ojo de la cabeza de Medusa es Algol, el demonio en árabe, que brilla intermitentemente al ser oscurecida por otra estrella próxima.

    Cetus, Cetáceo , es también en la antigua Mesopotamia el dragón cósmico Tiamat que se enfrenta al héroe.

    Cefeo, el rey, es también una de las más viejas constelaciones. Los chinos   lo ven como el famoso cochero  aproximadamente en el año 950 a.C. Los nómadas árabes lo ven como un pastor con su perro y ganado.

    Casiopea es conocida también como la “W”  o “M”  celestes. Otra versión cuenta que fue encadenada al trono por su vanidad y colocada hacia la estrella polar, aunque  a veces queda colgada al revés, en una posición poco digna como advertencia para todos.  Curiosamente los romanos la conocían como “la mujer del Carro” y los árabes como “mujer en el carro”. 

    Pegaso, el caballo alado, fue elevado por Atenea   como una constelación.  Pegaso interviene en varios mitos, en el de Perseo y sobre todo en el de Belerofonte. En el mito de Perseo o bien nace del cuello seccionado de Gorgona o de la tierra fecundada por la sangre de Gorgona al caer de la cabeza que Perseo transportaba en su alforja después de darle muerte.

    Respecto de Belerofonte, Atenea condujo al caballo por la brida hasta Belerofonte. Gracias a este caballo Belerofonte pudo matar a la Quimera (monstruo con parte de león y parte de cabra que despide llamas por la boca) y vencer a las Amazonas (pueblo de mujeres que descienden de Ares, dios de la guerra y de Harmonía; (α-μαζών, a-mazon = la que no tiene seno).

    Tras la muerte de Belerofonte, Pegaso volvió al Olimpo, la morada de los dioses. Cuando el concurso de canto que enfrentó a las hijas de Piero (Piérides) con las Musas, en el monte  Helicón, éste, contento, fue hinchándose hasta amenazar llegar al cielo. Por orden de Posidón Pegaso golpeó la montaña con uno de sus cascos para ordenarle que volviera a sus dimensiones ordinarias. El Helicón obedeció, pero en el lugar en que Pegaso le había dado el golpe brotó una fuente, Hipocrene, o Fuente del Caballo, que es la fuente de toda inspiración poética.

    Atlas es el gigante mítico, convertido en la cordillera del Atlas que sostiene el firmamento. Se le suele representar con su figura humano-divina, sosteniendo el cielo sobre sus hombros. Por eso llamamos “atlas” a los mapas celestes y por extensión a los terrestres y demás gráficos.

    El oráculo es la contestación que las pitonisas y sacerdotes  pronunciaban como dada por el dios Apolo a las consultas que  se le hacían.  Los oráculos son ineludibles, siempre se cumplen, pero frecuentemente el hombre trata de evitar su realización, en un intento humano irracional o absurdo, porque, como plantea Ruiz Elvira, o los oráculos son verídicos y entonces no se pueden evitar o no lo son y entonces no deben merecer crédito y no hay que hacer nada para evitarlos. Pero la irracionalidad de intentar evitarlos es muy humana, y el hombre desconfiando de la lógica se somete ciegamente al deseo y a la voluntad de que no ocurra lo anunciado como si la sola voluntad pudiese más que el destino, es decir a la esperanza que le hace actuar. (es decir, nos queda un importante componente irracional…)

    Como curiosidad citaremos también a las Perseidas o lluvia de estrellas Como cada año en agosto, llega la lluvia de meteoros denominada las Perseidas. En esta ocasión, el espectáculo parece asegurado. Las Perseidas tiene su origen en el cometa Swift-Tuttle cuya cola corta la órbita de la Tierra. Son los resto de la cola los que, al entrar en la atmósfera terrestre,  producen este interesante fenómeno. Las predicciones indican que se verán uno o dos meteoros por minuto en el máximo. Por supuesto, los fragmentos son de pequeño tamaño y masa, y no representan ningún peligro.

    Muchos elementos de este mito o mitos tienen sin duda su origen en Mesopotamia. Es evidente el parecido con la monstruosa Tiamat, con la que lucha Marduk.

    En la mitología griega hay otros seres también monstruosos, como Tifón, pero esta leyenda de Perseo y Andrómeda ha tenido una enorme presencia en todos los siglos y tiempos en el interés de los ciudadanos, en la literatura y en el arte.

    Así en época romana Flavio Josefo, Plinio, Estrabón, San Jerónimo localizan el salvamento de Andrómeda en Jaffa (Iope) en Palestina.

    Plinio nos dice que Marco Escauro en el año 58 a.C. trajo a Roma los huesos de la fiera que iba a devorar a Andrómeda y que su tamaño era de unos 13 metros, con costillas mayores que colmillos de elefantes y columna vertebral de 45 centímetros de grosor. No es difícil ver en estos huesos elementos fósiles de seres realmente existentes, como dinosaurios o elefantes antiguos, que alimentaban la credulidad o imaginación de los antiguos. Naturalmente, siguen apareciendo restos fósiles de reptiles gigantescos, como el del pliosaurio que medía quince metros y pesaba 45 toneladas.

     La leyenda tiene su prolongación hagiográfica en la de San Jorge y el dragón, aunque son muchos los desconocedores del mito de Andrómeda y no identifican su origen y relación. Jacobo de la Vorágine en el siglo XIII nos ofrece en su  “Legenda Sanctorum” (Lecturas sobre santos)  que pasará a ser conocida como “Legenda aurea” (Leyenda dorada) la versión más exacta, que tuvo un enorme éxito en el ambiente caballeresco de la Edad Media. San Jorge es el paradigma del caballero medieval que lucha o defiende a una doncella.

    Su éxito y popularidad explica su importancia y presencia en todas las artes hasta el día de hoy, incluido naturalmente el cine.

  • El último día de Pompeya

    La alegre ciudad de Pompeya se encontraba situada a los pies del monte y volcán Vesubio en una zona rica y fértil. Sus 20.000 habitantes no fueron conscientes del inmenso peligro que sobre ellos se cierne. (Curiosamente en latín no existe un término específico para designar a los volcanes; les denominan “mons sulfureus” o con alguna otra frase similar).

    El 24 de agosto del año 79, anunciado por algunos temblores de tierra, entra en erupción el volcán después de más de 1.500 años de inactividad. En apenas 20 horas Pompeya quedó arrasada y al menos 5.000 de sus habitantes murieron asfixiados por las cenizas y los gases tóxicos, dióxido de carbono sobre todo, que sobre ellos cayeron.

    Comenzó la erupción hacia la una de la tarde con un enorme rugido; una enorme columna de gas alcanzó rápidamente los quince kilómetros de altura y se hizo visible desde toda la bahía; como un enorme pino, oscureció la luz del sol. Durante horas interminables estuvieron cayendo millones de toneladas de piedra pómez, porosa y de poco peso que van cubriendo la ciudad. Muchas personas huyeron, pero otras permanecieron en sus casas y allí encontraron el fin de su vida.

    Durante la noche una enorme explosión lanzó el llamado “flujo piroclástico” (del griego πῦρ "fuego" y “κλαστός” "roto, trozo" o nube ardiente mezcla de gases y roca que se mueve a nivel del suelo y   que todo lo carboniza a su paso). No llegó a Pompeya, pero arrasó la vecina ciudad de Herculano y la sepultó bajo veinticinco metros de escombros.

    Sobre Pompeya sigue cayendo piedra pómez y cenizas y una enorme nube tóxica acaba con la vida de todos los seres que viven por  respiración.  Se calcula que el Vesubio lanzó más de 10.000 millones de toneladas de roca y piedra pómez.

    La ciudad quedó sellada por las cenizas como un enorme sarcófago. 1.500 años después se redescubrió la ciudad y los impresionantes hallazgos nos permiten reconstruir en gran medida la vida de esta ciudad. En otra ocasión hablaremos de ello, especialmente de las improntas o moldes que los cuerpos vivos, hombres y también animales, dejaron en los bloques de ceniza.

    Hoy reproduciremos el documento escrito que nos describe con notables detalles el fin de Pompeya. Al otro lado de la bahía, en Miseno, se encontraba Cayo Plinio  Segundo, conocido como Plinio el Viejo, almirante y naturalista apasionado. Dirigió la escuadra en misión de socorro hacia Pompeya. Los vientos le empujaron poco más abajo, hacia Estabia. Allí pasó la noche; a la mañana siguiente quiso averiguar con más detalle lo que estaba sucediendo. Los gases tóxicos le fulminaron y acabaron con su vida y curiosidad de científico.

    Su sobrino, llamado  Cayo Plinio Cecilio Segundo,  pero  conocido como Plinio el Joven,  que no le acompañó y se quedó en Miseno realizando sus ejercicios escolares, recogió poco después el relato de  quienes le acompañaron. Su relato y descripción pareció tan extraordinaria a sus contemporáneos y sucesores que no le creyeron, pero hoy sabemos que erupciones como la descrita son reales. Ocurren según los científicos cada dos mil años aproximadamente. ¿Ocurrirá de nuevo? Tal vez alguno de los lectores actuales pueda informar, pero la mayor parte ya no estaremos aquí.

    En realidad Plinio el Joven nos ha legado dos cartas referidas a este suceso; en la primera narra la destrucción de Pompeya y la muerte de su tío; en la segunda nos cuenta su experiencia personal, cómo lo vivió él y su familia, también con peligro. Presentaré hoy la primera y tal vez en otra ocasión recogeré la segunda, también plena de interés.

    Plinio el Joven, Epist. 6, 16

    C. PLINIO a su querido Tácito, salud.

    Me pides que te describa la muerte de mi tío para poder transmitirla más verazmente a la posteridad. Te doy las gracias, pues veo que  su muerte tendrá una  gloria inmortal si es recordada por ti.

    Pues  aunque murió en la destrucción de unas tierras hermosísimas y vaya a vivir siempre como corresponde a los pueblos y ciudades de destino memorable, aunque él mismo ha escrito muchas y perdurables obras, sin embargo la inmortalidad de tus escritos aumentará  mucho su perpetuidad.
    Ciertamente considero dichosos a aquellos a quienes  se  les ha concedido como regalo  de los dioses o hacer cosas dignas de ser escritas o escribir cosas dignas de ser leídas, pero considero los más dichosos de todos a quienes  les han concedido las dos cosas. En el número de éstos estará mi tío, no sólo  por sus libros sino también por los tuyos. Por todo esto asumo con mucho gusto, incluso me exijo, lo que me encargas.

    Estaba en Miseno y personalmente gobernaba  con su mando la flota. El día 24 de agosto, casi a la hora séptima (las 13 horas) mi madre le indica que está apareciendo una nube de un tamaño y  forma inusuales.

    Él, después de disfrutar del sol y luego un baño frío, había tomado un bocado tumbado y estaba trabajando; pide sus sandalias, se sube a un lugar desde el que podía ser contemplado perfectamente  aquel fenómeno maravilloso. Estaba surgiendo una nube, sin que los que miraban desde lejos pudiesen saber desde qué monte, luego se supo que era el Vesubio, cuya semejanza y forma  no era otra que la de un árbol como el  pino.

    Pues extendiéndose de abajo arriba en forma de tronco, por decirlo así, de forma muy alargada, se dispersaba en algunas ramas, según creo, porque reavivada por un soplo reciente, al disminuir éste luego,  se disipaba a todo lo ancho, abandonada o más bien vencida por su peso; unas veces tenía un color blanco brillante, otras sucio y con manchas, como si hubiera llevado hasta el cielo tierra o ceniza.

    Como a persona erudita que era le pareció algo grande y digno de ser conocido más de cerca. Ordena que le preparen la libúrnica (nave de guerra pequeña); me ofrece la posibilidad de ir con él si me apetecía; le respondí que prefería estudiar, pues casualmente él mismo me había dado algo para que lo escribiera.

    Cuando estaba saliendo de casa cuando recibe un mensaje de Rectina, la esposa de Tasco, asustada por el peligro amenazante, pues su villa estaba situada debajo (del Vesubio), y no había otra huida  sino por barco: le rogaba que la rescatase de  peligro tan grande. Cambia él de plan y lo que había empezado con intención científica lo afronta con el mayor empeño.  Saca unas cuatrirremes (barco con cuatro filas de remos)  y se dispone a llevar su ayuda no sólo a Rectina sino a otros muchos, pues lo agradable de la playa la hacía  muy concurrida.

    Va  corriendo allí de donde otros huyen y mantiene derecho  el rumbo y derecho el timón hacia el peligro, hasta tal punto libre de temor que dicta y anota todos los movimientos y todas las formas de aquel desastre como las veía con sus ojos.

    Caía ya la ceniza en las naves, más caliente y más densa cuanto más cerca se aproximaban; incluso piedras pómez  negras y  quemadas y rotas por el fuego;  se produce ya un repentino  bajo fondo y la playa es inaccesible por el desplome del monte. Dudó poco si dar la vuelta hacia atrás, pero inmediatamente le dijo  al piloto, que le aconsejaba que lo hiciera así: «La fortuna ayuda a los valientes: dirígete a casa de Pomponiano».

    Estaba en  Estabia,  apartado del centro del golfo, pues el mar se metía poco a poco  en las costa curvada y  redondeadas. Allí, aunque todavía no se acercaba el  peligro, siendo sin embargo  previsible y más cercano si crecía la erupción, había llevado el equipamiento a las naves, seguro de poder huir si amainaba el viento contrario. Empujado entonces mi tío por este viento muy favorable, abraza, consuela y anima a (Pomponio) que estaba temblando y para disminuir el temor de él con su propia seguridad,  ordena que le lleven a tomar un baño;  una vez lavado, se recuesta y cena, o alegre o como si estuviera alegre (lo que es igualmente grande).

    Mientras tanto, desde el monte Vesubio resplandecían por muchos lugares anchísimas  llamas y altos fuegos, cuyo resplandor y claridad se acrecentaban en las tinieblas de la noche. El repetía, para remediar el miedo,  repetía  que lo que ardía eran los fuegos abandonados por los campesinos en su precipitación y las villas abandonadas por su soledad.

    Entonces se entregó al descanso y  descansó ciertamente con un profundísimo sueño, pues su respiración, que era un tanto  pesada y ruidosa por la dimensión de su cuerpo, era oída por los que se encontraban ante su puerta. Pero el patio desde el que se accedía a  la habitación, lleno ya de ceniza y piedra pómez mezclada se había levantado de tal modo que, si se alargaba  un poco más la estancia en la habitación, no habría salida. Una vez despertado, se levanta y acude  con  Pomponiano y con los demás que habían permanecido vigilantes.

    Deliberan en común si se quedan dentro de la casa o se van  al campo abierto. Pues los edificios se movían con los frecuentes e intensos temblores y parecía que como movidos de sus cimientos  iban y volvían de acá para allá.

    Aunque al aire libre de nuevo daba miedo la caída de piedras pómez ligeras y consumidas, la comparación de los peligros les hizo elegir esta opción; y en su caso (de mi tío) ciertamente, un cálculo venció a otro cálculo, y en el caso de los otros, un temor venció a otro temor. Se atan con vendas almohadas colocadas sobre sus cabezas: esto les sirvió de protección frente a lo  que les caía.

    En otras partes ya era de día, allí era la  noche más negra y cerrada de todas las noches, que sin embargo despejaban muchas antorchas y diversas hogueras .  Se decidió salir  hacia la playa y ver de cerca qué posibilidad permitía ya el mar, que  todavía permanecía  inaccesible y adverso.
    Allí echado sobre una tela extendida pidió una y otra vez agua fría y la bebió. Luego las llamas y el olor a azufre, anunciador de más llamas,  ponen en fuga a los demás, a él lo ponen en alerta.
    Apoyándose en dos pequeños esclavos se levantó e inmediatamente se cayó, como yo supongo,  por su respiración obstruida por el aire más denso de la nube, y por cerrársele el esófago, que él por naturaleza tenía débil y estrecho y frecuentemente con ardores.

    Cuando volvió la luz (era el tercer día, desde aquel  que había visto por última vez) su cuerpo se encontró intacto, sin lesiones y cubierto tal como se había vestido. El aspecto del cuerpo se parecía más al de a una persona que está descansando que a un difunto.

    Entre tanto en Miseno mi madre y yo… pero esto nada  importa a la historia, ni tú quisiste saber ninguna otra cosa que sobre su muerte. Así pues llego al final.

    Añadiré solamente que te he  contado todas las cosas en las que yo intervine y todas las que  escuché en aquel momento, cuando se recuerdan con todo detalle  las cosas verdaderas. Tú seleccionarás lo más importante; una cosa es escribir una carta y otra la historia, una cosa es escribir a un amigo y otra escribir para todos. Adios.


    C. PLINIVS, TACITO SVO S.
    Petis ut tibi auunculi mei exitum scribam, quo uerius tradere posteris possis. Gratias ago; nam uideo morti eius si.celebretur a te immortalem gloriam esse propositam.
    Quamuis enim pulcherrimarum clade terrarum, ut populi ut urbes memorabili casu, quasi semper uicturus occiderit, quamuis ipse plurima opera et mansura condiderit, multum tamen perpetuitati eius scriptorum tuorum aeternitas addet.
    Equidem beatos puto, quibus deorum munere datum est aut facere scribenda aut scribere legenda, beatissimos uero quibus utrumque. Horum in numero auunculus meus et suis libris et tuis erit. Quo libentius suscipio, deposco etiam quod iniungis.
    Erat Miseni classemque imperio praesens regebat. Nonum kal. Septembres hora fere septima mater mea indicat ei adparere nubem inusitata et magnitudine et specie.
    Vsus ille sole, mox frigida, gustauerat iacens studebatque; poscit soleas, ascendit locum ex quo maxime miraculum illud conspici poterat. Nubes incertum procul intuentibus ex quo monte (Vesuuium fuisse postea cognitum est) oriebatur, cuius similitudinem et formam non alia magis arbor quam pinus expresserit.
    Nam longissimo uelut trunco elata in altum quibusdam ramis diffundebatur, credo quia recenti spiritu euecta, dein senescente eo destituta aut etiam pondere suo uicta in latitudinem uanescebat, candida interdum, interdum sordida et maculosa prout terram cineremue sustulerat.
    Magnum propiusque noscendum ut eruditissimo uiro uisum. Iubet liburnicam aptari; mihi si uenire una uellem facit copiam; respondi studere me malle, et forte ipse quod scriberem dederat.
    Egrediebatur domo; accipit codicillos Rectinae Tasci imminenti periculo exterritae, nam uilla eius subiacebat, nec ulla nisi nauibus fuga: ut se tanto discrimini eriperet orabat.
    Vertit ille consilium et quod studioso animo incohauerat obit maximo. Deducit quadriremes, ascendit ipse non Rectinae modo sed multis, erat enim frequens amoenitas orae, laturus auxilium.
    Properat illuc unde alii fugiunt, rectumque cursum recta gubernacula in periculum tenet adeo solutus metu, ut omnes illius mali motus omnes figuras ut deprenderat oculis dictaret enotaretque.
    Iam nauibus cinis incidebat, quo propius accederent, calidior et densior; iam pumices etiam nigrique et ambusti et fracti igne lapides; iam uadum subitum ruinaque montis litora obstantia. Cunctatus paulum an retro flecteret, mox gubernatori ut ita faceret monenti 'Fortes' inquit 'fortuna iuuat: Pomponianum pete.'
    Stabiis erat diremptus sinu medio, nam sensim circumactis curuatisque litoribus mare infunditur; ibi quamquam nondum periculo adpropinquante, conspicuo tamen et cum cresceret proximo, sarcinas contulerat in naues, certus fugae si contrarius uentus resedisset. Quo tunc auunculus meus secundissimo inuectus, complectitur trepidantem consolatur hortatur, utque timorem eius sua securitate leniret, deferri in balineum iubet; lotus accubat, cenat, aut hilaris aut (quod aeque magnum) similis hilari.
    Interim e Vesuuio monte pluribus locis latissimae flammae altaque incendia relucebant, quorum fulgor et claritas tenebris noctis excitabatur. Ille agrestium trepidatione ignes relictos desertasque uillas per solitudinem ardere in remedium formidinis dictitabat. Tum se quieti dedit et quieuit uerissimo quidem somno; nam meatus animae, qui illi propter amplitudinem corporis grauior et sonantior erat, ab iis qui limini obuersabantur audiebatur.
    Sed area ex qua diaeta adibatur ita iam cinere mixtisque pumicibus oppleta surrexerat, ut si longior in cubiculo mora, exitus negaretur. Excitatus procedit, seque Pomponiano ceterisque qui peruigilauerant reddit.
    In commune consultant, intra tecta subsistant an in aperto uagentur. Nam crebris uastisque tremoribus tecta nutabant, et quasi emota sedibus suis nunc huc nunc illuc abire aut referri uidebantur.
    Sub dio rursus quamquam leuium exesorumque pumicum casus metuebatur, quod tamen periculorum collatio elegit; et apud illum quidem ratio rationem, apud alios timorem timor uicit. Ceruicalia capitibus imposita linteis constringunt; id munimentum aduersus incidentia fuit.
    Iam dies alibi, illic nox omnibus noctibus nigrior densiorque; quam tamen faces multae uariaque lumina soluebant. Placuit egredi in litus, et ex proximo adspicere, ecquid iam mare admitteret; quod adhuc uastum et aduersum permanebat.
    Ibi super abiectum linteum recubans semel atque iterum frigidam aquam poposcit hausitque. Deinde flammae flammarumque praenuntius odor sulpuris alios in fugam uertunt, excitant illum.
    Innitens seruolis duobus adsurrexit et statim concidit, ut ego colligo, crassiore caligine spiritu obstructo, clausoque stomacho qui illi natura inualidus et angustus et frequenter aestuans erat.
    Vbi dies redditus (is ab eo quem nouissime uiderat tertius), corpus inuentum integrum inlaesum opertumque ut fuerat indutus: habitus corporis quiescenti quam defuncto similior.
    Interim Miseni ego et mater sed nihil ad historiam, nec tu aliud quam de exitu eius scire uoluisti. Finem ergo faciam.
    Vnum adiciam, omnia me quibus interfueram quaeque statim, cum maxime uera memorantur, audieram, persecutum. Tu potissima excerpes; aliud est enim epistulam aliud historiam, aliud amico aliud omnibus scribere. Vale.

  • Los nombres de los meses son romanos

    Entre las muchas cosas que nos han legado los romanos no es la de menor importancia el calendario con el nombre de los meses, los días y las estaciones. Para comprender la lógica y coherencia de los nombres “september =septiembre; october =octubre; november= noviembre y december =diciembre”, que significan etimológicamente “séptimo, octavo, noveno y décimo” hemos de conocer que el primitivo año romano tenía diez meses y comenzaba en marzo.

    Se atribuye al mítico rey Rómulo la fundación  de Roma en el año 753 y la creación del primer calendario solar de 304 días al año. La misma tradición atribuye al rey Numa, que gobernó  del 715 al 673 a.C,  una reforma que probablemente corresponde a la realizada a mediados del s.V a.C.  y que fundamentalmente consistió en añadir dos meses más, con lo que se formaba un calendario de doce meses, que toman su nombre de dioses y de festividades religiosas:

    Ianuarius, (enero) dedicado a Jano, dios de las puertas y de los comienzos y también del comienzo del año en la luna creciente después del solsticio de invierno del 25 de diciembre.

    Februarius, (febrero) mes en el que se celebraban las fiestas de purificación llamadas “februa”, palabra etrusca que significa precisamente purificación.

    Martius (marzo), dedicado al dios de la guerra Marte. En este mes comenzaba el mandato de los cónsules y  las campañas militares.

    Aprilis (abril), palabra que algunos relacionan con aperire = abrir, para referirse al momento en que la naturaleza, en primavera, florece. Otros la consideran de origen etrusco tomada del griego y relacionada con  Aphro-dite o Afrodita, la diosa del amor.

    Maius (mayo) que toma el nombre de Maia, la diosa del crecimiento.

    Iunius (junio) en honor de la diosa Juno, esposa de Júpiter, diosa entre otras cosas del matrimonio.

    Quintilis  (quinto mes), cuando el año comenzaba en marzo,  luego llamado Iulius  (julio) en honor de Julio César tras su muerte violenta.

    Sextilis  (sexto mes), luego llamado Augustus  (agosto) en honor de Octavio Augusto todavía en vida.

    September  (séptimo mes; septiembre)

    October  (octavo mes; octubre)

    November  (noveno mes; noviembre)

    December  (décimo mes; diciembre)

    El año comenzaba en un principio en Marzo, lo que explica como hemos dicho, el nombre de los meses a partir de septiembre. En marzo comenzaba también el mandato de los cónsules y las campañas militares de los romanos por el Lacio y por Italia.

    Pero cuando las guerras han de librarse fuera de Italia, el comienzo de la campaña en marzo supone un grave inconveniente por el tiempo que tarda el ejército en trasladarse al punto de conflicto. Esto quedó en evidencia en las Guerras Celtíberas en Hispania. Dada la gran distancia el Senado traslado el comienzo del año consular del 153 a.C. al 1 de Enero para que el cónsul Quinto Fulvio Nobilior tuviera tiempo de acudir a Hispania, donde por cierto fue vencido  por las tribus celtiberas de belos, titos y arévacos en agosto de ese año.

    Julio César estuvo en Egipto con la famosa reina Cleopatra, de la que parece ser que tuvo a su hijo Cesarión. Allí conoció  el calendario solar y comprendió las ventajas de su implantación en Roma.
    A su muerte se dio su nombre, Iulius, a lo que en el calendario primitivo era Quintilis, el quinto mes. Luego se llamó Augustus al mes siguiente en honor y todavía en  vida de Octavio Augusto. A otros meses también se les dio el nombre de algún emperador, pero esta nominación no tuvo éxito perdurable en ningún otro caso.

    Todos los meses no tuvieron entonces  la misma duración, que va de los 28 o 29 de febrero a los 30 de noviembre, abril, junio, septiembre y a los 31 de enero, marzo, mayo, julio, agosto, octubre y diciembre.  Esta disparidad, debida en origen a festividades, tabúes  y supersticiones religiosas, la arrastramos hasta nuestros días.

    Como ocurre con  los días de la semana, los nombres de los meses han perdurado en las lenguas latinas y también se han impuesto en los países de lenguas sajonas y germanas. La intensa cristianización de las creencias y costumbres paganas no logró imponerse tampoco en la denominación de estos doce períodos en que se divide el año.

  • Si quieres amor, no hagas la guerra

    El amor y la guerra parecen incompatibles, al menos para las mujeres griegas

    ¡Qué duda cabe de que es más saludable  y beneficioso  hacer el amor que hacer  la guerra! Pero desgraciadamente  las guerras son muy frecuentes y tan antiguas como  el  hombre. Frente a la guerra sólo existe la paz, pero con demasiada frecuencia  se ha impuesto la acrítica y contundente opinión que encierra la sentencia latina “si vis pacem, para bellum = si quieres la paz,  prepara la guerra”.  Si alguien prepara la guerra, acabara declarándola a su adversario.

    En contra de la guerra se han celebrado a lo largo de la historia acuerdos, reuniones y congresos innumerables con escaso éxito. Sin duda los movimientos antibélicos más coherentes son las propuestas pacifistas, algunas muy antiguas. Posiblemente la más llamativa táctica pacifista es la llamada “huelga sexual” por la que las mujeres organizadas niegan todo contacto sexual a sus parejas masculinas, protagonistas y causantes de los enfrentamientos, machos guerreros a los que sirven de descanso.

    En los últimos tiempos hemos visto algunas huelgas de este tipo, que han obtenido indudables éxitos. Así en Liberia, en el año 2003 Leymah Gbowee consiguió que se hiciera la paz después de una guerra civil de más de 14 años; entre las medidas que ella y las mujeres de su asociación llevaron a cabo estaba la “huelga sexual”. En el año 2009 los medios de comunicación nos informaron de huelgas similares en Kenia o en Turquía, en este caso  para obligar a sus maridos a tomarse en serio el abastecimiento de agua. En Colombia en diversas ocasiones, las mujeres han intentado poner fin a la violencia de los hombres con este método pacífico. Incluso en la Bélgica europea del año 2011 la senadora socialista flamenca Marleen Temmeran propuso una huelga sexual para presionar a los hombres a formar Gobierno (la diversa Bélgica llevaba 241 días sin acuerdo de las fuerzas políticas).

    Pero también en esto los griegos fueron pioneros y nos marcaron el camino. En la Antigua Grecia tuvo lugar la larga Guerra del Peloponeso, que enfrentó durante casi 30 años a las dos ciudades o polis más poderosas, Atenas y Esparta, cada una con sus aliados. En el año 411 antes de Cristo llevaban ya veinte años de guerra y la destrucción y ruina eran generales. Aristófanes, cuyas comedias retratan y enjuician la sociedad de su tiempo, representó una obra contra esta guerra entre griegos, Lisístrata. El propio nombre significa “la que disuelve  el ejército” ( de λύω, lýō,,“disolver” y στρατός, stratós, “ejército).

    Las mujeres en Grecia pintan poco en la vida política y social, pero  Aristófanes nos pinta, con cómica exageración,  una especie de mundo al revés, en el que son las mujeres, más sensatas que los hombres, las que pueden  conseguir la paz y acabar con las luchas que enfrentan a sus maridos y amantes utilizando un arma pacífica que ellas tienen. La ateniense  Lisístrata propone a sus compañeras atenienses y lacedemonias declarar una “huelga sexual” por la que se nieguen a mantener relaciones sexuales con sus maridos y dejen de ocuparse de las tareas del hogar mientras continúe la guerra.

    Toda la obra está salpicada de referencias léxicas, juegos de palabras y metáforas sexuales de saludable comicidad. El plan de Lisístrata, que aceptan otras mujeres,  es bien simple:

    si permanecemos en nuestras casas bien empolvadas, vestidas con nuestras túnicas transparentes de Amorgos, y nos paseamos desnudas con el delta depilado, nuestros hombres se empalmarán y querrán cubrirnos, pero si nosotras no aceptamos y nos abstenemos, estoy segura de que firmarán la tregua rápidamente”. 

    A propuesta de Lisístrata, atenienses y lacedemonias hicieron un serio juramento ante una jarra de buen vino:

    LISÍSTRATA. Tocad  la copa todas, Lampito, y que una en  nombre de las demás repita exactamente lo que yo diga. Declarad esto conmigo  bajo juramento  y  mantenedlo con firmeza: «Ningún hombre, ni amante, ni marido»…
    CALONICA. «Ningún hombre, ni amante, ni marido»..
    LISÍSTRATA. …«se acercará a mí empalmado». Repítelo.
    CALONICA. … «se acercará a mí empalmado». ¡Ay, ay!, Lisístrata, se me doblan  las rodillas.
    LISÍSTRATA. « Pasaré el tiempo en mi casa sin mi toro»
    CALONICA «Pasaré el tiempo en mi casa sin mi toro»…
    LISÍSTRATA…. «con mi vestido color de azafrán,  bien arreglada»…
    CALONICA. … «con mi vestido color de azafrán,  bien arreglada»…
    LISÍSTRATA…. «para que mi marido se ponga caliente al rojo vivo»
    CALONICA. … «para que mi marido se ponga caliente al rojo vivo»…
    LISÍSTRATA…. «pero no le haré caso a mi marido de buena gana».
    CALONICA. … «pero no le haré caso a mi marido de buena gana».
    LISÍSTRATA. «Y  si me obliga a la fuerza en contra de mi voluntad»…
    CALONICA. «Y si me obliga a la fuerza en contra de mi voluntad»…
    LISÍSTRATA…. «cederé  de mala gana, pero no le acompañaré  en sus meneos».
    CALONICA. … «cederé de  mala gana, pero  no le acompañaré  en sus meneos».
    LISÍSTRATA. «No levantaré hacia el techo mis zapatillas persas».
    CALONICA. «No levantaré hacia el techo mis zapatillas persas».
    LISÍSTRATA. «Ni como una leona  me pondré a cuatro patas  encima del rallador de queso»
    .CALONICA «Ni como una leona  me pondré a cuatro patas  encima del rallador de queso».
    LISÍSTRATA. «Si mantengo con firmeza estas acciones, que beba yo de esta copa»…
    CALONICA. «Si mantengo con firmeza estas acciones, que beba yo de esta copa»..
    .LISÍSTRATA. «Pero si no las cumplo,  que esta copa se llene de agua ».
    CALONICA. «Pero si no las cumplo,  que esta copa se llene de agua».
    LISÍSTRATA. ¿Juráis  todas vosotras que estáis de acuerdo en esto conmigo?
    TODAS. Sí, por Zeus.

    Y así ocurrió, como Lisístrata había previsto (en la ficción del teatro tan sólo), no sin superar numerosas dificultades que la empresa planteaba incluso a las propias mujeres.

    Aristófanes no ha sido olvidado: en 2003  se creó el Lysístrata Proyect, a favor de la paz y se leyó simultáneamente en más de 40 países la famosa obra de Aristófanes. Una vez más el teatro más vivo y auténtico es el que sirve a la sociedad. 
     

  • Mare clausum (el mar está cerrado)

    Asistimos estos días de otoño al espectáculo inhumano de decenas, centenares de náufragos, generalmente subsaharianos, en las costas europeas del Mediterráneo. Atraídos por el bienestar europeo, estas personas se lanzan a un mar siempre peligroso para alcanzar la costa del presunto y geográficamente cercano paraíso.

    Pero el mar siempre es todavía más peligroso si se aborda en pequeñas barcas o en navíos viejos y destartalados. El Mediterráneo (el mar entre las tierras, el Mare Nostrum (Nuestro mar) de los romanos siempre fue escenario de naufragios (de navis, nave, y  fragium, fractuara,  a su vez de frango,fractum, ruptura, fractura), sobre todo en los meses de invierno. Entre el 12 de noviembre y el mes de marzo no se navegaba en la Antigüedad  para evitar las tormentas invernales; esto explica en parte por qué es  precisamente en las semanas previas a ests fechas en las que se producen los mayores desastres humanitarios, antes de que la travesía sea más difícil.

    Se decía  que el “mar está cerrado”, “mare clausum”. Ahora la expresión se emplea en lenguaje jurídico para indicar que un país cierra al tráfico general sus aguas jurisdiccionales, de manera similar a como se cierra el espacio aéreo para evitar que otros naveguen por él.

    Petronio en su Satiricón refleja en unos pocos versos la tragedia de un naufragio. Es cierto que lo hace en otro contexto menos vergonzoso que el actual de insolidaridad humana y en medio de algunas bromas y situaciones cómicas propias de su obra “satírica”,  pero lo sitúa en el mismo escenario geográfico de las costas de Sicilia o del sur de Italia. Disculpando la licencia de abstraer el texto de su contexto y manteniendo lo que de expresión del sentimiento de dolor ante una desgracia humana tiene, me permito presentar estas líneas  al lector para ayudarle a comprender el desvalimiento  absoluto de quien sufre un naufragio lejos de sus seres queridos.

    Naturalmente no refleja el texto  el dolor sobreañadido de intentar llegar a un país extranjero como tabla de salvación futura para él y su familia y encontrarse con el frío e inhumano rechazo, si  es que se alcanza la costa, o con la simple muerte en el intento sin alcanzarla.

    El “mare clausum”, “el mar cerrado” por las tormentas en la Antigüedad, está ahora cerrado para muchos desgraciados por la iniquidad de unas leyes inhumanas.  Pero estas son las leyes, hoy como ayer, de los países poderosos y de un sistema económico mundial que fundamenta el bienestar de unos en la explotación y abandono de otros. Una diferencia similar separaba al ciudadano romano (civis romanus), que gozaba de todos los derechos, del resto de los hombres del Imperio; pero de ello hablaré en otra ocasión.


    Petronio, Satiricón, 114,  1-4,/6-7,/12-13

    Mientras lanzamos  a la conversación estos temas  y otros semejantes,  el mar se encabritó y unos nubarrones llegados de todas partes sepultaron en tinieblas  el día. Acuden  los marineros corriendo  a sus puestos y recogen las velas ante la tormenta.  Pero ni un viento fijo levantaba las olas ni el timonel sabía hacia  dónde dirigir  el rumbo. Tan pronto el viento nos empujaba hacia Sicilia, como más frecuentemente el viento aquilón, que domina en la costas de Italia, zarandeaba acá y allá a la nave indefensa., y lo que todavía es más peligroso en todas las tormentas, unas tinieblas, tan repentinas y espesas, habían quitado la luz del día, de forma que el piloto ni tan siquiera veía la proa entera.
    ………
    Y  un golpe de viento lo arrojó al mar mientras vociferaba;  y cuando apareció de nuevo,  la tormenta  lo envolvió y se lo tragó  en un maldita torbellino. A Trifena, también a punto de…  (ahogarse), la agarraron  sus esclavos  fieles y,  metiéndola  en el bote con la mayor parte de su equipaje, la libraron de una muerte segurísima  .

    …………
    Aguanto  yo esta última atadura y como preparado  para  un lecho fúnebre aguardo la muerte que ya no me preocupa. Cumple mientras  tanto la tempestad los designios de  los hados y acaba con lo que queda  de la nave. No  quedaba ni un palo, ni una pieza del timón, ni una maroma o un  remo, sino que la madera marchaba al vaivén  de las olas como si estuviera sin labrar y sin trabajar. 

    115  6-10

    ………….
    Acabado por  fin este trabajo, entramos cabizbajos  en la cabaña de un pescador, y recuperados de alguna forma con los alimentos estropeados por el naufragio, pasamos una noche lamentable. Al día siguiente, mientras tomábamos la decisión de a qué  dirección dirigirnos,  veo de repente que  un cuerpo humano  era arrastrado hacia la orilla zarandeado en un pequeño remolino. Me detuve ante esto triste, y me puse, con los ojos llorosos, a valorar  con atención  la seguridad del mar.

    -A éste quizá -digo en voz alta- le espera en alguna parte de la tierra  su esposa a salvo; quizás  su hijo desconocedor de la tormenta, o su padre; en todo caso a alguien dejó  a quien al partir le dio un beso.

    Dum haec taliaque iactamus, inhorruit mare nubesque undique adductae obruere tenebris diem. Discurrunt nautae  ad officia trepidantes uelaque tempestati subducunt.  Sed nec certus fluctus uentus impulerat, nec quo destinaret cursum gubernator sciebat. Siciliam modo uentus dabat, saepissime Italici litoris aquilo possessor conuertebat huc illuc obnoxiam ratem, et quod omnibus procellis periculosius erat, tam spissae repente tenebrae lucem suppresserant, ut ne proram quidem  totam gubernator uideret.

    Et illum quidem uociferantem in mare uentus excussit, repetitumque infesta gurgite procella circumegit atque hausit. Tryphaenam autem prope iam… fidelissimi rapuerunt serui, scaphaeque impositam cum maxima sarcinarum parte abduxere certissimae morti

    ……
    Patior ego uinculum extremum, et ueluti lecto funebri  aptatus expecto mortem iam non molestam. Peragit interim tempestas mandata fatorum, omnesque reliquias nauis expugnat. Non arbor erat relicta, non gubernacula, non funis aut remus, sed quasi rudis atque infecta materies ibat cum fluctibus.
    ……………..

    115  6-10

    Hoc opere tandem elaborato casam piscatoriam subimus maerentes, cibisque naufragio curruptis utcumque curati tristissimam exegimus noctem. Postero die, cum poneremus consilium cui nos regioni crederemus, repente uideo corpus  humanum circumactum leui uortice ad litus deferri. Substiti ergo tristis coepique umentibus oculis maris fidem inspicere et: «Hunc forsitan», proclamo, «in aliqua parte terrarum secura expectat uxor, forsitan ignarus tempestatis filius, aut pater; utique reliquit aliquem, cui proficiscens osculum dedit.

  • El fascinante origen de la palabra “fascinante”

    A veces nos sentimos “fascinados”, atraídos, impresionados, tocados (touché en francés) al enterarnos del origen de una palabra, como si al correr la cortina observáramos lo que había detrás o sepultado en el fondo del valle. Esa es la fuerza de la etimología de las palabras, cuyo conocimiento nos aporta una información básica sobre la que se asienta su significado ampliado posteriormente.

    Pues bien “fascinar”, según el Diccionario de la Real Academia Española, deriva del latín “fascinare” y tiene tres acepciones: 1.  Engañar, alucinar, ofuscar. / 2.  Atraer irresistiblemente. /  3. Hacer mal de ojo.

    Fascinare” en latín significa: causar o producir mal de ojo, maleficiar, encantar, hechizar. Para Plinio los “fascinantes” son los hechiceros. “Fascinatio” es la acción de fascinar, de hechizar, la fascinación, encantamiento, hechizo, encanto. Así lo emplea Catulo en sus Poesías 7,12:

    (tantos besos) que ni los curiosos puedan contar
    ni maleficiar con su mala lengua.

    (basia) quae nec pernumerare curiosi
    possint nec mala fascinare lingua.

    O Virgilio en su Égloga 3,103:

    No sé que ojo me maleficia mis tiernos corderos.

    Nescio quis teneros oculus  mihi fascinat agnos.

    Así que es fácil entender la primera acepción de nuestro diccionario, que no corresponde realmente con el significado latino, aunque sí deriva de él.

    Pues bien, “fascinare” es un verbo de acción formado a partir de la palabra “fascinum o fascinus” que significa “encanto, maleficio, hechizo”. El término latino se correspondería con el griego  βάσκανον “baskanon”, según Aulo Gelio  16, 12,4:

    Así Cloacio Vero lo llama “fascinum”,  como “bascanum” y “fascinare” es  como “bascinare”.

    (Cloatius Verus) Item fascinum appellatum quasi “bascanum” et “fascinare” esse quasi “bascinare

    βάσκανον “baskanon significa fascinador, hechicero, envidioso, fisgón, calumniador, malicioso.

    Pero también significa miembro viril, falo, aunque  los latinos tienen otro término (entre otros muchos de sentido figurado o metafórico de los que quizás en otra ocasión trataré) para designar al falo, pene o miembro viril: mentula, por lo que “fascinus” parece referirse más bien al miembro en erección.

    Así lo emplea Horacio en Epodos, 8, 15-20

    quid? quod libelli Stoici inter Sericos
    iacere puluillos amant,
    inlitterati num minus nerui rigent
    minusue languet fascinum?
    quod ut superbo prouoces ab inguine,
    ore adlaborandum est tibi.

    ¿Y qué? Porque a los libritos de los estoicos
    les guste descansar sobre cojines de seda,
    ¿acaso los músculos de los iletrados tienen menos vigor
    o su miembro es menos lánguido?
    Si lo quieres hacer salir desde mi orgullosa ingle,
    me lo tienes que trabajar con la boca.

    Porfirio en su “Ad Horatii epodon 8,18” explica por qué Horacio empleo este término:

    puso “fascinum” en lugar de parte viril porque se suele colocar la deformidad del miembro junto a las cosas que nos pueden fascinar”

    fascinum pro virili parte posuit, quoniam praefascinandis rebus haec membri deformitas apponi solet

    Arnobio, tras su conversión al Cristianismo ridiculiza a los dioses paganos y así utiliza el término “fascinus” con este mismo significado en su Adversus nationes libri VII, 4,7

    ¿Y existe también Tutunus, en cuyas descomunales partes pudendas y en su horrendo miembro queréis que cabalguen vuestras matronas y consideráis señal propicia?

    etiamne Tutunus, cuius inmanibus pudendis horrentique fascino uestras inequitare matronas et auspicabile ducitis » et optatis ?

    Incluso Fascinus es el nombre del dios protector venerado por las vírgenes Vestales contra el mal de ojo y la envida y así lo utiliza, por ejemplo, Plinio en Naturalis Historia, XXVIII, 7, pasaje en el que nos dice también que se colocaba debajo del carro del general vencedor para prevenirle de la “fascinación”.

    Quizás en otra ocasión trataré del falo como divinidad y de su culto.

    Pues bien, la pregunta obligada es ¿qué tendrá que ver el llamado miembro viril con la fascinación, los hechizos, el mal de ojo?

    Algo deben tener que ver no sólo lingüísticamente, porque una costumbre bien establecida entre los romanos es la de  colocar a los niños un pequeño colgante al cuello con un falo, o colgar tintinabula o campanillas en las puertas de las casas con falos,  o colocar  falos, grabados o esculpidos, en la entrada de las casas o en otros lugares, o adornar lámparas, lucernas y otros objetos. Ya vimos en otra ocasión como se figuraba a Hermes o Terminus, el mojón, con un pilar con cabeza del dios y con un falo o genitales bien señalados.

    El tema está amplísimamente documentado en los textos y en los numerosos restos arqueológicos. Por ejemplo, nos dice Varrón en su “De lingua latina” VII, 97:

    “O puede (derivar) de la costumbre de colgar en el cuello de los niños ciertos objetos obscenos para que no les suceda nada malo…

    “Potest vel ab eo quod pueris turpicula res in collo quaedam suspenditur, ne quid obsit…

    Es decir, se trata de un amuleto en forma de falo que se lleva para alejar el mal de ojo, el hechizo, el encantamiento. A esa función se le llama técnicamente “apotropaica”, (del griego ἀποτρέπω     apotrépō, "apartar", alejar), de ἀπό (apó, "lejos") y τρέπω (trépō, "girar"), palabra que significa precisamente “alejadora, apartadora”, en este caso de males y calamidades.

    Fascinum es pues el amuleto en forma de miembro viril que  los niños llevaban al cuello para evitar el mal de ojo. Hoy es relativamente frecuente encontrar personas con tal colgante en el cuello, en algunos casos por mero adorno pero en otros también por persistir una superstición milenaria. Del “mal de ojo” hablaré en otra ocasión, porque además del falo hay otros instrumentos y métodos apotropaicos, como por ejemplo escupir tres veces al suelo.

    Pero la cuestión realmente difícil es comprender por qué el falo y su representación tienen valor apotropaico y capacidad de impedir el mal de ojo.

    Tradicionalmente, en los escasos y timoratos estudios que la moral imperante permitía, se interpretaba que el falo era símbolo de la fertilidad y abundancia de bienes y por tanto lo opuesto al maleficio. También se interpretaba que evitaba el mal de ojo porque la visión del miembro viril, considerada obscena, obliga a apartar la mirada, por lo que el mal de ojo resultaba imposible si el ojo enfoca a otro lugar.

    Pero Pascal Quignard, autor francés contemporáneo, en su obra “El sexo y el espanto”, en la que hace una interpretación desinhibida de la  rígida sexualidad romana, opuesta a la alegre sexualidad griega, bucea en la psicología profunda de los hombres y ofrece una explicación al respecto más sugerente y profunda y también más difícil de comprender: el hombre es fruto de un acto generador en el que no estuvo presente y que le genera una enorme curiosidad y desasosiego; la visión del acto sexual o del fascinum (miembro viril erecto) paraliza al hombre, lo fascina, lo atrae y embruja, detiene su mirada; la visión de la representación directa de la cópula humana procura una emoción siempre extrema de la que nos defendemos con espanto …..

    Quignard relaciona el fascinum con los obscenos y picantes versos “fesceninos” que se cantaban en las bodas, cuya función sería similar a la ya descrita y con la “fascia” o venda que las mujeres romanas usaban como sujetador para sostener los senos; y lo relaciona también con “fasces” o haz de varas atadas con una correa roja (de donde por cierto deriva “fascismo”).

    El espanto que produce la visión del “fascinum” o de la cópula es lo que explica según Quignard que en las pinturas pompeyanas las mujeres mantengan  la mirada oblicua, lateral, evitando la visión directa de la escena incomprensible de la generación animal.

    Si la principal función es prevenir el “mal de ojo” en función de la “fascinación” que el “fascinum” provoca, conviene comentar que el mal de ojo consiste precisamente en “in-videre” (de in-, contra, videre, ver)”envidiar”, “lanzar la mirada contra”  alguien.

    Y en eso consiste precisamente la envidia o “invidia”, en acumular en el interior la maldad que a alguien se desea y expresarla por la puerta más evidente del alma, por la mirada, por los ojos. Obligar a alguien a apartar la vista es impedirle que nos “envidie” o nos mire mal.

    La psicología profunda nos ayuda también a entender mitos y ritos antiguos, incomprensibles ya para los propios antiguos que a veces buscan explicaciones racionales, y absolutamente oscuros para nosotros, aunque se sigan practicando.