Categoría: Mitologí­a

  • Mitra, dios del sol, nació el 25 de Diciembre, día del solsticio de invierno

    En la noche del día 24 al 25 de Diciembre se celebra en Occidente el nacimiento de Cristo. Pero no siempre fue así ni hoy lo es en todo el mundo cristiano; hasta el siglo IV se celebraba el día 6 de enero y así se sigue haciendo en oriente, entre los ortodoxos.

    El día 25 de diciembre se produce el solsticio de invierno; es el momento en el que en el hemisferio norte el día es más corto y la noche más larga. Pero a partir de este momento el día comienza a crecer y por ello este día se celebraba el “dies natalis invicti solis”, “el día del nacimiento del sol invencible”.

    Ese sol invencible es el dios Mitra, cuyo culto y devoción compitió con el Cristianismo, con el que tiene indudables semejanzas.

    A este tema he dedicado ya en este blog un artículo: https://www.antiquitatem.com/cristo-nacio-antes

    He dedicado también otro a comentar algunos aspectos de los ritos y celebración de nuestra Navidad, incluido el episodio de los llamados “reyes Magos”.

    https://www.antiquitatem.com/navidad-saturnales-jesus-mitra-marcial

    https://www.antiquitatem.com/reyes-magos-tiridates-neron-epifania

    El mitraismo y el cristianismo tienen muchas semejanzas y también muchas diferencias. Así lo atestiguan algunos padres y polemistas cristianos, que curiosamente nos proporcionan muchos datos de estas religiones de salvación, muchas veces secretas o semisecretas. Por lo  demás el cristianismo toma también elementos de la religión y culto a Isis y Osiris, Tammuz, Adonis, Attis, Dionisos.

    Para poder explicarnos la coexistencia de semejanzas y diferencias debemos imaginarnos el ambiente espiritual y religioso de la Roma imperial en la que coexisten todas las religiones y ritos con los que se van encontrando en su avance imperial y además el ambiente popular es muy proclive al desarrollo de las religiones y poco favorable a las posiciones ateístas. Quizás pueda servirnos de referencia el ambiente actual de algunas ciudades americanas en las que surgen todo tipo de religiones y sectas, mezcla de ritos e ideas diversas.

    Nota: Se llama sincretismo al fenómeno de mezcla, de  asimilación, de fusión   de elementos diversos en uno.  La palabra viene del griego συγκρητισμός,  synkretismos, formada del prefijo συν- syn, con, juntamente, a la vez, y tal vez del verbo κεραννυμι, kerannymi, que significaba mezclar. O tal vez, como explica Plutarco en sus Moralia, Sobre el amor fraterno (De fraterno amore), 19 se relacione con Creta y la práctica de unirse todos los cretenses frente al enemigo común. Es esta una etimología interesante que tratare en un artículo exclusivo.

    Mitra es un dios persa con al menos 4.000 años de existencia. Su existencia ha de ser anterior a la separación de indos y persas, porque este dios existe en el panteón védico de la India y existe en la religión medo-persa, desarrollando luego una evolución diferente. En la India se diluyó, se acentuó en Persia y fue preponderante en los misterios de época romana. Su primitivo libro sagrado es el Avesta.

    Es característica de esta religión la existencia de un dualismo absoluto:  había dos divinidades contrapuestas, Ahura-Mazda, dios del bien y del cielo y Ahriman, dios de las tinieblas y del infierno.  Entre uno y otro hay un mediador, Mitra, benefactor y protector de los hombres.

    El Mitra de Persia es el que muchos siglos más tarde se propagó por todo el Imperio Romano acompañando primero a las legiones romanas, llevado también por funcionarios y comerciantes, entre cuyos miembros se asentó rápidamente.

    Pero hasta llegar aquí sufrió muchos cambios y contaminaciones. En primer lugar  la primitiva religión persa y sus primitivos ritos fueron reformados por Zaratustra, al que los griegos llaman Zoroastro, dando lugar al Zoroastrismo. Fue muy afectada también  por la religión de Babilonia y los diversos pueblos de Mesopotamia, impregnándose de astrología, se extendió también por toda Asia Menor, entró en contacto con judíos y otros pueblos semitas, influyó y a su vez fue afectada por la filosofía griega, helenizándose, etc.

    En muchos casos sus dioses fueron identificados con dioses  asiáticos o griegos: Ormazd o Ahuramazda con Zeus,Ahriman con Hades, etc. Mitra permanece como tal porque no tiene equivalente en el panteón griego.  Es decir,el mismo mazdeismo es un ejemplo de sincretismo.

    El Mitraismo se extendió por todo el imperio en los primeros siglos del Imperio acompañando sobre todo a los soldados. Precisamente la vida religiosa del devoto de Mitra se concibe como una milicia y camino de perfección. No es de extrañar que tuviera notable éxito entre los legionarios. Un factor esencial, desde luego, fue el favor de los emperadores, cuyas tendencias a la deificación y justificación del poder por la divinidad, afianzaban las creencias orientales mitraicas.

    Prueba de la extensión y desarrollo de este culto es por ejemplo la existencia de numerosos reyes de la zona que se llaman Mitrídates: Ponto, Partia, Capadocia, Armenia.

    Los mitreos o templos de Mitra aparecen por todo el imperio, sobre todo asociados a campamentos de legiones romanas. En Roma existieron varios, el mayor tal vez es el que está bajo la iglesia de San Clemente junto al Coliseo.

    El Mitraismo desapareció, pero sus creencias en dos poderes antagónicos que dominan el universo, el bien y el mal, la luz y las tinieblas, permaneció en el maniqueísmo y en otras creencias como entre los bogomilitas, entre los cátaros o albigenses, etc..

    Incluso el zoroastrismo o mazdeísmo subsiste todavía en la pequeña comunidad de los parsis, antigus persas que emigraron a la Indida. Véase:https://www.antiquitatem.com/exposicion-de-cadaveres-incineracion-

    Entre el Mitraismo y el Cristianismo hay grandes semejanzas en el aspecto doctrinal y también en el ritual y en consecuencia hubo una fuerte rivalidad, de la que salió triunfante el Cristianismo a partir del siglo IV, pero como en su momento dijo el filólogo, filósofo, escritor  francés Renan (1823-1892) en su obra  “Marco Aurelio”, 579,: "Si el cristianismo se hubiese detenido en su crecimiento por alguna enfermedad mortal, el mundo habría sido mitraista”.

    Resulta imposible hacer un estudio detallado del contenido y de las múltiple semejanzas y por tanto sólo señalaré las más importantes.

    En el aspecto doctrinal ambas son religiones  de salvación y de misterio porque prometen al creyente una vida eterna de felicidad después de la muerte y sólo los iniciados participan de los ritos, que son secretos.

    Mithra es el intermediario entre el cielo y el infierno, entre los reinos del bien y del mal. Es el representante de Ahura-Mazda en la tierra que nos protege a los hombres de las fuerzas demoniacas de Ahriman. Mitra es  ”luz del mundo”, símbolo de la verdad, de la justicia, de la lealtad. Se le llama también el “juez de las almas”, que purificadas ascenderán al cielo. Mitra es el padre celestial que las recibirá en su mansión celestial.  Creen firmemente en el cielo y en el infierno, en la supervivencia y resurrección de la carne después de la muerte, en el castigo y recompensa;   dios benevolente hará justicia con los justos a los que concederá la salvación eterna el día del juicio final,  cuando se produzca definitivamente el triunfo de la luz sobre las tinieblas.

    Es también una religión con un gran contenido moral, de autocontrol, de resistencia a la sensualidad, en la que el devoto ha de recorrer un camino de purificación de siete grados, hasta llegar al de Padre, que es perfecto como Mitra, y ha de luchar contra las fuerzas del demonio. En esa lucha contará con la ayuda de Mitra.

    A este tipo de religiones en las que no hay un solo dios sino varios, aunque sólo uno de ellos es el superior a los otros y el único digno de ser adorado, se les llama técnicamente henoteísmo, del griego  εἷς,  ἕν, heis, hen, uno, y θεός,  theos, dios e –ismo, un dios.

    Muy llamativas son las semejanzas de los ritos de ambas religiones.

    El culto de Mitra se realiza en cuevas naturales o fabricadas pero con algún elemento que recuerde el origen cavernario, que se llaman mitreos, lo que indica que su origen es muy primitivo.  En latín se les llama spelaeum, specus, spelunca (palabra de la que deriva espeleología o estudio de las cavernas), antrum. Precisamente el nacimiento de Cristo, que la devoción popular sitúa en un “portal” en occidente, en oriente se suele presentar en una cueva. En ellos aparece como motivo iconográfico central la imagen de Mitra tauróctono o matador del toro (del latín taurus, toro y del griego κτείνω, kteino, matar).

    La gran festividad del nacimiento Mitra se celebra, naturalmente, el día del solsticio de invierno, el 25 de diciembre, El elemento central es el sacrificio, sin que esto signifique que se sacrifique realmente un toro.  Alfred Loisy en su obra Los Misterios paganos y el misterio cristiano nos dice:

    Lo que se representa es el sacrificio del toro como principio de la vida bienaventurada prometida al iniciado, así como de la virtud que hay en el banquete sagrado para la obtención de esa inmortalidad”

    Dentro de la iconografía mitraica, la imagen sin duda más conocida es la del Mitra tauróctono que presidia sin duda el espacio sagrado del mitreo.

    Aprovecho las palabras exactas de Alfred Loisy para describirla, en un buen ejemplo de ecfrasis.

    Nota:  écfrasis o ecfrasis,del griego ἔκφρασιϛ, 'explicar hasta el final. Una ecfrasis, según la retórica y tradición clásica,  es una descripción verbal, con palabras, de una obra de arte visual, de una pintura o una escultura.
     

     

    “…en una caverna se ve al toro, reducido, tendido en tierra, las patas delanteras flexionadas sobre el cuerpo, las traseras extendidas; Mitra está sobre el animal, con la rodilla izquierda flexionada, la pierna derecha extendida sobre lapata trasera derecha del toro; con la mano izquierda levanta el hocico del animal, cuya cabeza se vuelve hacia el cielo, y con la mano derecha le clava un gran cuchillo en el nacimiento del cuello. Mitra mismo tiene la cabeza vuelta, como si mirara detrás de sí, y a menudo con una singular expresión de tristeza. Generalmente un cuervo, a la izquierda, se inclina hacia él; a menudo en el ángulo izquierdo está la figura del Sol, a la derecha la de la Luna; abajo hay un perro que se arroja sobre la sangre que brota de la herida, y también una serpiente; un escorpión toma con sus pinzas los testículos de la bestia expirante y los pica con su cola; a veces participa también una hormiga; o bien por debajo del toro se ve una crátera con un león que parece mirarla o beber en ella, mientras que, del otro lado, la serpiente parece querer hacer otro tanto. A cada lado hay un joven: uno, Cautes, con una antorcha levantada; y el otro, Cautopatés, con una antorcha dada vuelta, ambos vestidos y peinados como Mitra. Un último detalle, que no debe ser el menos importante: la cola del toro, levantada, termina en un manojo de espigas; hay también monumentos en los cuales de la herida del toro brotan espigas en lugar de sangre. Estas espigas son las que dan sentido a la escena, o bien es superfluo buscárselo. (Alfred Loisy: Los misterios paganos y el misterio cristiano, pág. 139. Ed.Paidos. Barcelona, 1990)

    Tout le monde connaît le type de Cette représentation : dans une caverne, le taureau dompté, tombé à terre, les jambes de devant pliées sous lui, celles de derrière étôndiies; Mithra sur la bête, lé genou gauche plié, la jambe droite allongée sut la cuisse droite du taureau; de la main gâuche il soulevé les
    naseaux de l'animal, dont la tête se tourne vers le ciel, et de la main droite il lui enfonce, au défaut de l'épaule, un long Coutelas; Mithra lui-même a la tête tournée, comme regardant derrière lui, et souvent avec une singulière expression de tristesse; ordinairement un corbeau, à gauche. Se penche dé sôft côté; souvent, dans l'angle à gauéhe est la flgute du Soléil, a droite celle de la Lune; en bas, se jetant vers le sang qui jaillît de la blessure, est un chien, aussi un  serpent; un scorpion pince les testicules de la bêté expifànte et les pique dé sa queue; une fourmi quelquefois se met aussi de la fête; ou bien, au-dessous du laureau, un cratère est représenté, un lion a l'air de le garder ou d'y boire, tandis que d'autre part, lé serpent a mine d'en faire autant; de chaque côté, un Jéune homme, l'un, Caulès, avec une torche levée, l'autré, Càutopatès, avec une torche renversée, tous deux vêtus et coiffés comme Mithra; dernier détail, qui ne doit pas être le moins important, la queue du taureau, relevée, se terminé en toufle d'épis ; on signale même dés monuments où ce sont des épis qui jaillissent, au lieu de sang, dé là blèsssure du taureau’. Ce sont ces épis-là qui donnent le mot de la scène, ou bien il est superflu de le chercher.
    (Alfred Loisy: Les mystères paíens et le mystère chrétien)

    En este conjunto iconográfico se representa el mito avéstico del toro inmolado en el origen del mundo de cuya herida surgieron las plantas y de su simiente nacieron las especies de animales útiles y al que mató Mitra. La representación del sacrificio del toro es un recuerdo y símbolo del sacrificio del animal primigenio (fue la primera criatura viva que creó Ahura-Mazda) y cósmico que dio origen a la vida a los hombres. La muerte del toro es símbolo de la llegada del nuevo año y de la salvación en el más allá. Así en el mitreo del Aventino en Roma se lee “Salvaste a los hombres con el derramamiento de sangre eterna”.

    Otro elemento esencial del rito mitraico es la celebración del banquete o eucaristía, en el que comían el pan y bebían el agua sagrada, que en determinado momento fue vino, sustituto de la bebida primitiva fruto de la planta tóxica del homa, equivalente al  “soma” o bebida sagrada hindú.

    Elemento también esencial en el rito es el bautismo o purificación mediante el agua que ha de realizar el devoto en uno de los siete pasos, y la señal (signatio) en la frente en el llamado “el Soldado”.

    Hay otras muchas semejanzas en la teología y en el ritual que no podemos comentar en este artículo, como por ejemplo la vestimenta de los sacerdotes, la ceremonia de la iniciación que se llama “sacramentum” porque es una especie de juramento similar al juramento militar de los soldados, el toque de unas campanillas en determinado momento del servicio religioso.

    Estas semejanzas llamaron poderosamente la atención de los primeros padres de la Iglesia, que polemizan vivamente con los mitraistas. Precisamente la mayor parte de los detalles de estos ritos los conocemos por la descripción que hacen de ellos los padres cristianos.

    Tertuliano es hijo de un centurión y buen conocedor de los ritos mitraistas. Impresionado sin duda por las semejanzas sólo encuentra una explicación para las muchas coincidencias: estos ritos y esta religión es obra del diablo que está interesado en desacreditar y extinguir la religión cristiana. Leamos lo que dice en su obra Prescripciones contra todas las herejías, 40

    Pero si se pregunta por quién es influenciada la mente de los que crean las herejías? Ciertamente por el demonio, cuya función es corromper la verdad, él que imita también en los misterios de los ídolos las mismas cosas de los divinos sacramentos. También él mismo bautiza a algunos creyentes y fieles suyos y les promete con este baño la expiación de sus pecados y como todavía recuerdo de Mitra, (el diablo) marca en la frente a sus soldados. Celebra también la oblación del pan, les presenta la imagen de la resurrección y rescata la corona bajo la espada. Y ¿qué decir del hecho de que estableció que su sumo pontífice sólo se casa una vez? Él también tiene sus vírgenes y sus “continentes” (personas que refrenan sus instintos). Por lo demás, si examinamos las supersticiones de Numa Pompilio, si observamos la función de los sacerdotes, sus vestimentas y privilegios, las acciones de los sacrificadores, y sus instrumentos y los vasos y las curiosidades de los propios sacrificios, de las expiaciones y de los votos, ¿acaso no resulta evidente que el diablo ha imitado con todo cuidado la ley judía? Quien procuró expresar con tanta exactitud las mismas cosas de las que tratan los sacramentos de Cristo en los asuntos de la idolatría, él mismo y con el mismo artificio llevó a cabo y pudo corromper también los instrumentos de las cosas divinas y de los santos cristianos, tomando el sentido de otros sentidos, las palabras de otras palabras, las parábolas de otras parábolas y adaptarlo a la fe profana. Por tanto nadie debe dudar de que estas maldades espirituales, de las que también proceden todas las herejías, han sido introducidas por el diablo y que estas herejías no se diferencian mucho de la idolatría, ya que son obra del mismo autor que el de la idolatría. Así o creen en otro dios contra el creador o si confiesan que hay un solo dios, dicen que es de otra manera de lo que en verdad es. Y así todas las mentiras que dicen de Dios, de algún modo es también una especie de idolatría.

    De praescriptione haereticorum, 40

    XL. [1] Sed quaeritur, a quo intellectus interuertatur eorum quae ad haereses faciant? [2]  A diabolo scilicet, cuius sunt partes interuertendi ueritatem qui ipsas quoque res sacramentorum diuinorum idolorum mysteriis aemulatur. [3]  Tingit et ipse quosdam utique credentes et fideles suos;
    expositionem delictorum de lauacro repromittit, [4]  et si adhuc memini Mithrae, signat illic in frontibus milites suos. Celebrat et panis oblationem et imaginem resurrectionis inducit et sub gladio redimit coronam. [5] Quid, quod et summum pontificem in unis nuptiis statuit? Habet et uirgines, habet et continentes. [6] Ceterum si Numae Pompilii superstitiones reuoluamus, si sacerdotalia officia et insignia et priuilegia, si sacrificantium ministeria et instrumenta et uasa,
    ipsorum sacrificiorum ac piaculorum et uotorum curiositates consideremus, nonne manifeste diabolus morositatem illam Iudaicae legis imitatus est? [7]  Qui ergo ipsas res de quibus sacramenta Christi administrantur, tam aemulanter adfectauit exprimere in negotiis idololatriae, utique et idem et eodem ingenio gestiit et potuit instrumenta quoque diuinarum rerum et sanctorum christianorum, sensum de sensibus, uerba de uerbis, parabolas de parabolis, profanae et aemulae fidei attemperare. [8]  Et ideo neque a diabolo inmissa esse spiritalia nequitiae, ex quibus etiam haereses ueniunt, dubitare quis debet, neque ab idololatria distare haereses cum et auctoris et operis eiusdem sint, cuius et idololatria. [9] Deum aut fingunt alium aduersus creatorem aut si unicum creatorem confitentur, aliter eum disserunt quam in uero est. [10]  Itaque omne mendacium quod de Deo dicunt, quoddammodo genus est idololatriae.

    En el mismo sentido se expresa San Justino, también impresionado por las semejanzas de la eucaristía mitraica con la cristiana, incluidas las fórmulas de consagración, para las que, como Tertuliano, no encuentra otra explicación que la intervención del demonio. Así después de explicar en qué consiste la eucaristía nos dice  en Apologia, 1. 66:

    “Los Apóstoles—en sus comentarios, que se llaman Evangelios—nos transmitieron que así se lo ordenó Jesús cuando, tomó el pan y, dando gracias, dijo: Haced esto en conmemoración mía; esto es mi Cuerpo. Y de la misma manera, tomando el cáliz dio gracias y dijo: ésta es mi Sangre. Y sólo a ellos lo entregó. Por imitación los malvados demonios prescribieron hacer esto mismo en los misterios de Mitra; en efecto, se presenta el pan y una copa de agua en las ceremonias de iniciación, con ciertas fórmulas que sabéis o podéis aprender”.

    En resumen ,como dice Loisy: “Los misterios de Mitra eran una gran religión

    Todas estas cuestiones históricas han sido desde finales del siglo XIX muy estudiadas y son conocidas, aunque no lleguen de manera general a los ciudadanos porque las autoridades y responsables religiosos o no las conocen o no quieren conocerlas y mucho menos transmitirlas a sus fieles, a los que deben considerar no preparados para conocer la verdad histórica.

    Por eso causan tanto revuelo y desazón declaraciones de la jerarquía tan simples como la realizada por el Papa Juan Pablo II en 21 de Diciembre de 1993, cuando reconoció que el día de Navidad sustituyó a la fiesta pagana del Sol Invencible, que coincidía con el solsticio de Invierno. De la noticia se hicieron eco los medios de comunicación y fácilmente puede ser localizada en cualquier hemeroteca.

    Nota: hemeroteca, del griego: hemera (Ἡμέρα), día, y theke (θήκη), armario,caja, depósito, en el que se guardan los  datos y revistas.

    No menos sorpresa y desazón provocó entre fieles devotos la declaración del sucesor de Juan Pablo II, el Papa Benedicto XVI, cuando en noviembre del año 2012 publicó el libro La infancia de Jesús, en el que reconoce el error del calendario en fijar la fecha del nacimiento de Jesús o afirma que los elementos iconográficos del nacimiento como el acompañamiento de la mula y el buey son meros adornos de la tradición que nada tienen que ver con la realidad histórica. Esta supresión de estos animales desorientó a muchos ciudadanos practicantes de la religión con evidente ingenuidad.

    Bien, volviendo al tema del mitraismo, diré que la base de los estudios históricos sobre esta religión la puso Franz Cumont (1868-1947), historiador y filólogo belga, que publicó una enorme obra documental al respecto y que, después de haber sido profesor universitario durante varios años, fue rechazado como profesor de la universidad de Gante por el ministro católico de Educación. El hecho provocó una enorme campaña de prensa y estudiantil para rechazar la injerencia de la religión en la universidad.

    Otro gran especialista en el estudio de la historia de las religiones de misterios fue Alfred Loisy (1857-1940), teólogo y sacerdote francés contemporáneo de Cumont. Se le considera el creador de los  modernos estudios Bíblicos. Entró pronto en conflicto con el Vaticano, que le excomulgó en 1908 y todos sus libros fueron censurados, siendo incluidos año tras año en el índice. El Concilio Vaticano II lo rehabilitó parcial e implícitamente. Su obra Les Mystères païens et le Mystère chrétien fue publicado en 1919, pero en castellano no lo fue hasta 1967, fuera de España, naturalmente, con el título Los misterios paganos y el misterio cristiano; en España fue reimpresa en 1990. En 1909 fue contratado como profesor en el prestigioso Colegio Francés (Collège de France) donde enseñó e investigó durante muchos años.

    Resultan realmente emocionantes algunos párrafos del prólogo de la primera edición en el que se trasluce la conciencia de un hombre que aplicando el método de la historia ha descubierto lo que cree que es la verdad, pero cuya publicación sin duda ha de causar novedad; temeroso de una muerte inesperada, cree que es su obligación publicar la verdad histórica que él ha encontrado, aunque es consciente de que es necesario seguir ampliando y demostrando esa información.

    Me permito transcribir esos párrafos como ejemplo de las dificultades que no hace mucho y aún hoy día encuentran los historiadores, que sólo se deben a la verdad que los textos les transmiten :

    La vida es corta, y cuando uno siente la suya eminentemente frágil, se tiene, quizás, el derecho de decir sin mucha tardanza lo que se ha creído captar de la verdad. Una discusión profundizada y minuciosa de todos los testimonios concernientes a los misterios paganos y a los orígenes cristianos podría absorber muchas existencias, y uno no está obligado en absoluto, sin duda, a callar sobre el tema esperando que una generación de eruditos haya escrutado minuciosamente todos los detalles.
    También está permitido preguntarse si es absolutamente indispensable haber agotado la cuestión para saber a qué atenerse sobre los puntos esenciales. Además, en lo que se relaciona con los orígenes cristianos, el conocimiento de los textos no es todo y la independencia total del juicio tiene su importancia. Los textos son conocidos y estudiados desde hace largo tiempo, pero la crítica apenas se diferencia de la fe, cuyos documentos más antiguos son esos textos. Abordarlos sin ningún interés teológico o polémico es, sin duda, una condición indispensable para comprenderlos bien desde el punto de vista de la historia. Pues bien, esta condición puede pasar aún, en el momento actual, por una gran novedad.

    La vie est courte, et, lorsqu'on sent la sienne éminemment fragile, on a peut-être le droit de dire sans trop de retard ce que Von a cru saisir de vérité. Une discussion approfondie et minutieuse de tous les témoignages concernant les mystères païens et les origines chrétiennes pourrait absorber plusieurs existences, et Von n'est point sans doute obligé de se taire sur le sujet en attendant qu'une génération d'érudits en ait minutieusement scruté tous les détails . Il est permis aussi de se demander s'il
    est absolument indispensable d'avoir épuisé la question pour savoir à quoi s'en tenir sur les points essentiels. D'ailleurs, en ce qui regarde les origines chrétiennes, la connaissance des textes
    n'est pas tout, et tindépendance entière du jugement a son importance. Les textes sont connus et étudiés depuis longtemps, mais la critique est à peine dégagée de la foi dont ces textes sont les plus anciens documents. Les aborder sans aucun intérêt théologique ou polémiqua est sans doute une condition indispensable pour les bien entendre au point de vue de l'histoire. Or cette condition peut encore, à l' heure actuelle, passer pour une grande nouveauté.

    Este texto es del año 1919; han pasado casi cien años. Parece lógico suponer que hoy no ha de causar ya ninguna novedad. ¿o todavía la causa?

  • Hipólito mítico e Hipólito mártir: inquietantes coincidencias

    El héroe Teseo había escapado del laberinto de Creta con la ayuda de Ariadna, a la que prometió matrimonio, pero abandonó en Naxos. Teseo es el padre de Hipólito, al que tuvo con una Amazona que unos llaman Antíope o Melanipe o Hipólita o simplemente la Amazona. Luego Teseo casó con Fedra, hermana de Ariadna. Muchos siglos,después del tiempo mítico, hubo otro Hipólito, mártir cristiano.

    El Hipólito mítico con el tiempo se convirtió en un hermoso y casto joven cuya única ocupación era cazar animales salvajes en compañía de la diosa virgen cazadora Artemisa o Diana. Como seguidor de esta diosa virgen, él también permanece casto y desdeña el amor femenino. Este desprecio del amor ofendió a Afrodita, que inspiró en su madrastra Fedra un pasional e incontenido amor por su hijastro. Hipólito resistió los requerimientos de Fedra, que lo acusó falsamente ante Teseo, su padre, de haber pretendido violarla. Teseo, ingenuo, creyo a Fedra y rogó a Poseidón que le ayudase a vengar la ofensa de su hijo.

    Así cuando un día paseaba Hipólito en su carro a la orilla del mar, surgió de las aguas un toro bravo que asusto a los caballos, que se desbocaron, arrastraron y descuartizaron a Hipólito. Luego Diana convenció a Esculapio para que le devolviera la vida y esto enfureció a Júpiter. Diana  cambió la  figura de Hipólito envejeciéndolo y lo ocultó en Italia, en el bosque de Nemi o de Aricia, en donde vivió con el nombre de Virbio.

    Nota: el propio nombre “Hipólito” es la síntesis del mito, puesto que viene a signifcar “el de los caballos desbocados” o “estampida de los caballos”; procede de hipos Ιππός   caballo,  y lio,litos λυτος,  del  verbo λύω que significa “soltar, desatar”

    Es esta, como se ve, otra versión del célebre tema de Putifar, mito que está constatado en diversas culturas orientales.

    Pues bien,  el bosque italiano de Nemi o de Aricia, estaba consagrado a Diana y a Virbio, identificado luego en la mitología con Hipóito, como acabamos de ver. En este bosque de Aricia no podían entrar los caballos por haber sido los causantes de la muerte de Hipólito. La fiesta de Diana e Hipólito se celebraba el día 13 de Agosto. Diana y Virbio recibían culto en numerosos lugares de Italia, como en la Campania.

    Siglos después hubo otro Hipólito, mártir.

    Las noticias sobre San Hipólito son muy confusas y no han dejado de generar polémica entre los estudiosos ya desde la propia antigüedad. No conocemos la fecha de su nacimiento y  de su muerte sabemos que murió hacia el año 236. Se le presenta como oficial romano que mantenía detenido a San Lorenzo, episodio que propició su conversión al cristianismo. Parece que seguía la herejía novaciana cuando era presbítero, aunque luego se reconcilió con la Iglesia. Se opuso a los  papas Calixto, Urbano y Ponciano  y por eso se le considera el primer “antipapa”. Se dice que es”obispo”, pero no sabemos de qué diócesis.  Es uno de los autores más prolíficos de la patrística antigua, pero apenas si se conservan de él unos pocos fragmentos.

    Hay varios Hipólitos que con frecuencia se han confundido, como Hipólito de Porto, cuya fiesta se celebraba el 22 de agosto.

    Fue enterrado en  la Via Tiburcina.  Su festividad se celebra  el 13 de Agosto. Su muerte y martirio debió tener lugar hacia el año 236. Prudencio (348 d. C. – c. 410), el famoso poeta cristiano de Calahorra o menos probablemente de Zaragoza (él mismo genera esta confusión), cantó la heroica muerte de algunos mártires, entre otros la de Hipólito en el Himno XI de su obra Peristéphanon (Libro de las coronas de los mártires). Se trata de un largo poema de 246 versos, del que citaré algunos especialmente significativos.

    Prudencio pone de manifiesto en su obra la relación del culto cristiano con la mitología pagana y, como buen conocedor del mundo pagano,  tuvo la feliz idea de aplicar a la muerte del  mártir  Hipólito el brutal descuartizamiento por unos caballos del mítico Hipólito, el hijo de Teseo. En relación con ello, se le considera el patrón de los caballos.

    Prudencio  dice basarse en un fresco de la tumba de Hipólito, que lógicamente describiría la muerte del mítico Hipolito. La tumba parece que ha sido encontrada, pero sin rastro alguno del citado fresco.

    Así el santo de Prudencio es una mezcla de héroe mítico griego y mártir cristiano. Por otra parte, el poema plantea numerosos problemas históricos: utiliza diversas fuentes, parece referirse, mezclándolos, a varios Hipólitos,..

    Prudencio se inspira para su poema en la tragedia de Séneca, Fedra. En realidad no sólo se inspira, sino que va más allá: en algunos momentos es casi una transcripción del texto de Séneca.

     

    "Martirio de San Hipólito" (1468, Museo de San Salvador. Catedral de Bruja), originalmente hecho para decorar el alar de la catedral de Brujas.

    Veamos los textos:

    Himno XI de su obra Peristéphanon (Libro de las coronas de los mártires

    En los versos 83 a 122 describe la condena y suplicio de Hipólito. En los versos 123-132 describe el fresco en el que se inspira. Aportaré estos dos largos fragmentos:

    Piden una forma de muerte extraordinaria  y que se busque un nuevo suplicio
    con cuyo ejemplo tiemblen los demás.
    El (
    el juez) presidiendo, con la cabeza vuelta a lo alto, dijo:
    ¿Cómo te llaman?;

    dicen que se llama Hipólito.

    “Pues si es Hipólito, que aguante y sufra el yugo
    y que muera descoyuntado por caballos salvajes”

    Apenas había terminado de hablar, cuando obligan a dos animales,
    que no habían conocido el freno,  a someter su cuello al yugo desacostumbrado.
    No eran animales acariciados en el establo o por la blanda mano de su cuidador
    o acostumbrados antes a obedecer la orden del jinete,
    sino ganado savaje capturado poco antes de una manada salvaje
    por lo que un salvaje temor se agita en su corazón indómito.
    Ya habían unido con ataduras las bigas reacias
    y habían atado sus cabezas con un acuerdo divergente.
    En lugar de timón colocan una cuerda, que separa los lomos de los dos
    y colocado en medio toca los lados de ellos,
    y extendiéndose a lo largo desde el yugo hacia atrás
    se deja arrastrar y pasa por debajo de las patas.
    En su extremo,  por donde con gran polvareda la rodada marcada
    de los cornípedos (
    animales con pies de cuerno) sigue el camino que se esconde,
    un lazo ata las piernas de este hombre y con un fuerte nudo
    aprieta los pies y los une con el cable.
    Una vez que estuvieron a punto los preparativos,
    dispusieron para el suplicio del mártir los látigos y las ataduras,
    excitan a los animales salvajes con gritos imprevistos y con latigazos
    y clavan en  su vientre crueles aguijones. 
    Las últimas palabras que se escucharon del venerable anciano fueron éstas:

    “¡Que éstos me arrebaten mis miembros, tú, Cristo, arrebata mi alma!"

    Se lanzan veloces empujados en su ciego error
    por donde el sonido y el terror, por donde  el furor les empuja.
    Su ferocidad les enciende, su fuerza les arrebata y el ruido les empuja,
    Y su alada carrera no siente la carga que llevan.
    Se precipitan por los bosques, por las rocas, y la orilla
    de un río no les detiene ni el torrente con el que se encuentran les para;
    derriban el cercado y rompen todos los obstáculos,
    se dirigen a las pendientres rocosas y saltan el acantilado.
    El campo erizado de plantas espinosas recoge pedazos diminutos
    arrancados  de su cuerpo caído. Una parte cuelga de lo alto de los  peñascos, otra se clava en las espinas, con una parte enrojecen los arbustos, con otra se humedece la tierra.

    Nota: véase el texto latino más abajo:

    Y  a propósito del fresco en el que se inspira, dice,  abusando de la  más barroca y sanguinolenta descripción  en los versos  132-152:

    Una  pared pintada al fresco ofrece la representación del crimen,
    en la que la pintura multicolor ha dibujado todo el crimen;
    La figura pintada sobre la tumba aumenta su fuerza del contraste de las sombras,
    dibujando los miembros ensangrentados del hombre que había sido arrastrado.
    Yo he visto, buen padre, las crestas de las rocas cubiertas de rocío
    y manchas de púrpura dejadas en los abrojos.
    Una mano experta en representar los verdes espinos imitándolos
    había dibujado la roja sangre con minio.
    Se podía ver, con las articulaciones destrozadas, sin orden alguno,
    cómo los miembros estaban desparramados por  el variado terreno.
    Había añadido a los amigos que le seguían con su paso y con sus lágrimas,
    por donde la desviada senda mostraba el camino destrozado.
    Marchaban sobrecogidos por la tristeza con los ojos abiertos
    y llenaban los pliegues de sus vestidos con sus vísceras desgarradas.
    Aquel abraza su nívea cabeza
    y la protége venerable en su suave pecho.
    Este recoge los hombros  y las manos arrancadas y los brazos y los codos
    las rodillas y los fragmentos desnudos de las piernas.
    Con pequeños paños se secan también las arenas empapadas
    Y ni siquiera una gota de rocío queda  en el polvo sucio.
    Si alguna gota de sangre queda en las espinas
    con la reciente aspersión,  toda ella se recoge empapada en una esponja.
    Ya el denso bosque nada retiene del sagrado cuerpo
    ni le priva de unas completas exequias.
    Hecho el recuento de las partes, cuando se recogió el número
    que había sido el del cuerpo intacto,
    y limpios los lugares escabrosos  con su vegetadicón y
    con sus peñascos revisados que  no tenían ningún trozo más de todo el hombre,
    se busca un lugar para erigir la tumba, se abandona las bocas (
    del Tiber, Ostia),
    Roma es un buen lugar para guardar las santas cenizas.

    Nota: véase más abajo el texto latino:

    Sobre el día de la festividad del santo nos dice también en 231-234

    Si recuerdo bien, la muy hermosa Roma honra a este
    en los Idus del mes de Agosto,  como llama
    a la manera antigua a este día, al que yo también querría,
    santo maestro que tú contases entre las fiestas anuales.

    Nota: Véase más abajo el texto latino.

    Prudencio se inspira directamente en la tragedia de Séneca  “Fedra”, como demostaría un estudio comparado.  Para el fragmento expuesto ofrezco el texto correspondiente a  los versos 1050-1114. Pero este texto lo que demuestra es que Prudencio no sólo aplica al mártir el suplicio del míto, sino que le atribuye todos los detalles del suplicio que Séneca aplicó al mítico héroe en su tragedia.

    Podemos pensar que si Prudencio está describiendo un fresco y su descripción coincide casi milimétricamente con el texto de Séneca, lo que realmente estaba viendo en su ecfrasis era la representación del suplicio del mítico Hipólito y no el del mártir. 

     Séneca, Fedra, 1050-1114

    Se estremecieron las tierras. Huye atónito el ganado por doquier a través de los campos y el pastor no se acuerda de seguir a sus propios novillos. Desde la selva toda clase de fieras salen huyendo hacia acá y hacia allá. Todos los cazadores, horrorizados, se quedan lívidos por aquel miedo escalofriante. Sólo Hipólito, que no conoce el miedo, contiene los caballos tirando de los frenos y, despavoridos, trata de animarlos con sus gritosque les son conocidos. Hay un camino  elevado que va hacia los labrantíos por un desfiladero del monte, bordeando el mar que queda allá abajo.Aquí se estimula a sí misma aquella mole y prepara su cólera.

    Cuando hubo cobrado ánimos y, ejercitándose, ensayó lo bastante su ataque, sale disparada en frenética carrera, rozando apenas la superficie de la tierra en su vertiginoso desplazamiento, y se detuvo con torva mirada ante el tembloroso carro. Por su parte, tu hijo, levantándose amenazador,con aire altanero, no se inmuta y grita fuertemente con voz atronadora: «No quebranta mis ánimos este vano terror, pues conozco, por herencia de mi padre, la tarea de vencer a los toros». Al punto, sin obedecer a los frenos, los caballos arrastraron el carro y, saliéndose ya fuera del camino, prosiguen su carrera, por doquier los condujo delirantes su enloquecido pavor, y se lanzan a través de los escollos.Y él, como el piloto en un mar enfurecido, retiene la embarcación de modo que no choque de costado y con habilidad va engañando a la ola, no de otro modo lleva el timón de los desenfrenados caballos.

    Sujeta unas veces sus bocas frenándolas con los bocados bien apretados; otras veces castiga sus lomos blandiendo repetidamente el látigo. Le sigue, sin apartarse de su lado, aquel acompañante, ora corriendo a su misma velocidad; ora, en cambio, saliéndole al encuentro, se le ponía por delante, provocando el terror por todas partes.

    No pudo huir más allá, pues con toda su mole acometió de frente, encrespado, aquel monstruo cornudo salido del mar.Y entonces los corceles, fuera de sí por el pavor, no obedecen las órdenes y luchan por escapar al yugo y, encabritándose sobre sus patas traseras, tiran la carga a tierra.

    Al caer de cabeza, quedando tendido de bruces, enredó su cuerpo en un apretado lazo ycuanto más lucha, tanto más aprieta los nudos corredizos.Advirtieron las bestias lo que habían hecho… y, al pesar poco el carro y no haber quien lo gobernara, se precipitan por donde el temor las fue impulsando.

    De igual manera, a través de los aires, al no reconocer como suya la carga e indignándose de que se hubiese confiado el día a un falso Sol, el carro echó a Faetón de aquella parte del cielo por donde andaba extraviado. Ensangrienta extensamente los campos y se estrella su cabeza rebotando contra los escollos:los espinos le arrancan los cabellos y  la dura piedra hace estragos en su bello rostro y, entre múltiples heridas, perece su infausta hermosura. Las veloces ruedas revuelcan los miembros moribundos y, por fin, mientras era arrastrado, un tronco con una estaca a medio quemar, lo retiene por en medio de las ingles con su punta erguida.

    Y un poco se detuvo el carro  al quedar clavado su señor. Quedaron inmovilizados los caballos con el golpe… y, a una, rompen su tardanza y desgarran a su dueño. Luego, ya casi sin vida, lo despedazan los matorrales, las erizadas zarzas con sus punzantes espinos; no hubo tronco que no se llevara una parte de aquel cuerpo.

    Errantes por los campos, como fúnebre tropa, van los criados a través de aquellos lugares por donde Hipólito hecho pedazos va marcando un largo sendero de manchas de sangre y, tristes,los perros rastrean los miembros del dueño. Hasta ahora la diligente labor de los dolientes no ha podido completar su cuerpo.

    ¿Es esto la gloria de su hermosura? El que hace poco, ilustre partícipe y heredero seguro del poder de su padre, brilló como las estrellas, ése está siendo ahora recogido por acá y por allá para la hoguera de la hora postrera y tratan de recomponerlo para el funeral.

    (Traducción de Jesús Luque Moreno para Editorial Gredos).

    Por lo demás, la descripción que hace del fresco que Prudencio dice haber visto en la tumba de Hipólito es un claro eejmplo de écfrasis o ecfrasis (del griego ἔκφρασιϛ, 'explicar hasta el final). Una ecfrasis, según la retórica y tradición clásica,  es una descripción verba, con palabras, de una obra de arte visual, de una pintura o una escultura, por ejemplo.

    Otro ejemplo de ecfrasis nos lo ofrece el mismo Prudencio en el poema IX.

    Una hipotiposis , (del griego: úποτúπωσις), sería una descripción animada, especialmente emotiva para excitar la imaginación del público oyente. La ecfrasis podría ser una especie de hipotiposis.

    En esta cuestión de los dos Hipólitos, tal mezcla y confusión de datos, tal coincidencia en aspectos tan importantes como la forma de morir, la coincidencia milimétrica con el texto de Séneca  y la fecha de su  festividad , el 13 de Agosto, no dejan de inquietar e interrogarnos sobre las relaciones y sincretismo que durante los primeros siglos se produjeron entre la tradicional religión pagana y el Cristianismo y que en muchas ocasiones perdura hasta nuestros días.

    Todo ello permitió a Sir James George Frazer (1854-1941)  afirmar en las primeras páginas de su famosa e importante obra “La rama dorada”:

    Es importante señalar aquí que en el largo y cambiante curso de este personaje mítico, desplegó una vida de notable tenacidad; difícilmente podemos dudar de que el San Hipólito del calendario romano, arrastrado y muerto por caballos el 13 de agosto, el mismo día de Diana, sea otro que el héroe griego del mismo nombre, que, después de morir dos veces como pecador pagano, fue resucitado felizmente como santo cristiano.”

    “Here it is worth observing that in his long and chequered career this mythical personage has displayed a rema rkable tenacity of life. For we can hardly doubt that the Saint Hippolytus of the Roman calendar, who was dragged by horses to death on the thirteenth of August, Diana’s own day, is no other than the Greek hero of the same name, who, after dying twice over as a heathen sinner, has been happily resuscitated as a Christian saint”.

    Himno XI de su obra Peristéphanon (Libro de las coronas de los mártires: v. 83-132

    Insolitum leti poscunt genus et noua poenæ
    inuenta, exemplo quo trepident alii.
    Ille supinata residens ceruice : " Quis ", inquit,
    " dicitur ? " adfirmant dicier Hippolytum.
    " Ergo sit Hippolytus, quatiat turbetque iugales
    intereatque feris dilaceratus equis. "
    Vix hæc ille, duo cogunt animalia freni
    ignara insueto subdere colla iugo,
    non stabulis blandiue manu palpata magistri
    imperiumque equitis ante subacta pati,
    sed campestre uago nuper pecus e grege captum,
    quod pauor indomito corde ferinus agit.
    Iamque reluctantes sociarant uincula bigas
    oraque discordi foedere nexuerant :
    temonis uice funis inest, qui terga duorum
    diuidit et medius tangit utrumque latus,
    deque iugo in longum se post uestigia retro
    protendens trahitur transit et ima pedum.
    Huius ad extremum, sequitur qua puluere summo
    cornipedum refugas orbita trita uias,
    crura uiri innectit laqueus nodoque tenaci
    adstringit plantas cumque rudente ligat.
    Postquam composito satis instruxere paratu
    martyris ad poenam uerbera, uincla, feras,
    instigant subitis clamoribus atque flagellis
    iliaque infestis perfodiunt stimulis.
    Vltima uox audita senis uenerabilis hæc est :
    " Hi rapiant artus, tu rape, Christe, animam ! "
    Prorumpunt alacres cæcoque errore feruntur,
    qua sonus atque tremor, qua furor exagitant.
    Incendit feritas, rapit impetus et fragor urget,
    nec cursus uolucer mobile sentit onus.

    Per siluas, per saxa ruunt, non ripa retardat
    fluminis aut torrens oppositus cohibet ;
    prosternunt sæpes et cuncta obstacula rumpunt,
    prona fragosa petunt, ardua transiliunt.
    Scissa minutatim labefacto corpore frusta
    carpit spinigeris stirpibus hirtus ager.
    Pars summis pendet scopulis, pars sentibus hæret,
    parte rubent frondes, parte madescit humus.

    Versos 132-152

    Exemplar sceleris paries habet illitus, in quo
    multicolor fucus digerit omne nefas ;
    picta super tumulum species liquidis uiget umbris,
    effigians tracti membra cruenta uiri.
    Rorantes saxorum apices uidi, optime papa,
    purpureasque notas uepribus impositas.
    Docta manus uirides imitando effingere dumos
    luserat et minio russeolam saniem.
    Cernere erat, ruptis compagibus, ordine nullo,
    membra per incertos sparsa iacere situs.
    Addiderat caros gressu lacrimisque sequentes,
    deuia quo fractum semita monstrat iter.
    Mærore adtoniti atque oculis rimantibus ibant
    implebantque sinus uisceribus laceris.
    Ille caput niueum complectitur ac reuerendam
    canitiem molli confouet in gremio ;
    hic humeros truncasque manus et brachia et ulnas
    et genua et crurum fragmina nuda legit.
    Palliolis etiam bibulæ siccantur harenæ,
    ne quis in infecto puluere ros maneat.
    Si quis et in sudibus recalenti aspergine sanguis
    insidet, hunc omnem spongia pressa rapit.
    Nec iam densa sacro quidquam de corpore silua
    obtinet aut plenis fraudat ab exsequiis.
    Cumque recensitis constaret partibus ille
    corporis integri qui fuerat numerus,
    nec purgata aliquid deberent auia, toto
    ex homine extersis frondibus et scopulis,
    metando eligitur tumulo locus, ostia linquunt,
    Roma placet, sanctos quæ teneat cineres.

    Versos 231-234

    Si bene commemini, colit hunc pulcherrima Roma
    Idibus Augusti mensis, ut ipsa uocat
    prisco more diem, quem te quoque, sancte magister,
    annua festa inter dinumerare uelim.

    Séneca: Fedra,  1050-114

    tremuere terrae, fugit attonitum pecus
    passim per agros nec suos pastor sequi
    meminit iuvencos; omnis e saltu fera
    diffugit, omnis frigido exsanguis metu
    venator horret, solus immunis metu
    Hippolytus artis continet frenis equos
    pavidosque notae vocis hortatu ciet.
    est alta ad agros collibus ruptis via,
    vicina tangens spatia suppositi maris;
    hic se illa moles acuit atque iras parat.
    ut cepit animos seque praetemptans satis
    prolusit irae, praepeti cursu evolat,
    summam citato vix gradu tangens humum,
    et torva currus ante trepidantes stetit.
    contra feroci gustus insurgens minax
    vultu nec ora mutat et magnum intonat:
    'haud frangit animum vanus hic terror meum:
    nam mihi paternus vincere est tauros labor.'
    inobsequentes protinus frenis equi
    rapuere currum iamque derrantes via,
    quacumque rabidos pavidus evexit furor,
    hac ire pergunt seque per scopulos agunt.
    at ille, qualis turbido rector mari
    ratem retentat, ne det obliquum latus,
    et arte fluctum fallit, haud aliter citos
    currus gubernat: ora nunc pressis trahit
    constricti frenis, terga nunc torto frequens
    verbere cohercet. sequitur adsiduus comes,
    nunc aequa carpens spatia, nunc contra obvius
    oberrat, omni parte terrorem movens.
    non-licuit ultra fugere: nam toto obvius
    incurrit ore corniger ponti horridus.
    tum vero pavida sonipedes mente exciti
    imperia solvunt seque luctantur iugo
    eripere rectique in pedes iactant onus.
    praeceps in ora fusus implicuit cadens
    laqueo tenaci corpus et quanto magis
    pugnat, sequaces hoc magis nodos ligat.
    sensere pecudes facinus— et curru levi,
    dominante nullo, qua timor iussit ruunt.
    talis per auras non suum agnoscens onus
    Solique falso creditum indignans diem
    Phaethonta currus devio excussit polo.
    late cruentat arva et inrisum caput
    scopulis resultat; auferant dumi comas,
    et ora duras pulchra populatur lapis
    peritque multo vulnere infelix decor.
    moribunda celeres membra pervolvunt rotae:
    tandemque raptum truncus ambusta sude
    medium per inguen stipite ingesto tenet,
    paulumque domino currus affixo stetit.
    haesere biiuges vulnere— et pariter moram
    dominumque rumpunt, inde semanimem secant
    virgulta, acutis asperi vepres rubis
    omnisque truncus corporis partem tulit.
    errant per agros funebris famuli manus,
    per illa qua distinctus Hippolytus loca
    longum cruenta tramitem signat nota,
    maestaeque domini membra vestigant canes.
    necdum dolentum sedulus potuit labor
    explere corpus, hocine est formae decus?
    qui modo paterni clarus imperii comes
    et certus heres siderum fulsit modo,
    passim ad supremos ille colligitur rogos
    et funeri confertur.

  • El “texto” como afortunada metáfora

    Pocos estudiantes, cargados en exceso con sus libros de «texto”, sospecharán que la palabra “texto” significa “tejido” y que lo que hacen con esa expresión es seguir utilizando una antigua metáfora.

    La palabra texto procede del latín textus que significa precisamente "tejido", "entramado". Se trata del participio de pasado del verbo “texo, texere” que significa tejer, tramar, entrelazar.

    Significa según la Real Academia Española   un “enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos” y un “pasaje citado de una obra escrita u oral”.

    Pues bien, un tejido es el resultado de la acción de urdir o entrelazar un hilo o filamento de lana u otra fibra para construir una estructura estable y sólida. De manera semejante urdir o entrelazar sonidos constituye “palabras” y urdir o entrelazar palabras en conjuntos coherentes constituye estructuras de significación. En ambos casos se trata de un proceso de  “construcción” a partir de determinados elementos.

    Por tanto “texto”  como discurso o enunciado oral o escrito es una metáfora basada, como todas las metáforas, en la relación de semejanza. Lo que ocurre es que en español y en otras lenguas está tan lejano su origen que la metáfora se ha lexicalizado, se ha convertido en nombre con sentido propio independiente de su origen.

    Es más, al existir el doblete “tejido”/"texto””, uno ha quedado para referirse  al entrelazado de filamentos y el otro al entrelazado de palabras, es decir,  un texto/tejido parlante.

    Es interesante observar cómo la lengua utiliza para crear muchas palabras  este procedimiento de crear una metáfora y luego lexicalizarla o convertirla en un nombre.

    Otra cuestión interesante es observar cómo el campo semántico del “tejido” ha sido muy productivo en la historia de las lenguas y culturas occidentales (también en otras sin duda), hasta el punto de que somos incapaces de concebir todo lo referente al texto oral o escrito de otra manera y con otros términos diferentes. Probablemente ello se debe a la importancia que el “tejer” ha tenido en la historia de la humanidad.

    La tarea del tejer y el invento del tejido es una de las mayores creaciones del ser humano. En su origen parece ser un trabajo especialmente femenino; así es desde luego en la antigüedad, en la que una de las tareas exclusivas de la mujer es “cardar la lana y tejer vestidos”. Recordemos el famoso epitafio de Claudia, que en su momento comentamos en este blog: https://www.antiquitatem.com/lanam-fecit-epitafio-matrona-romana .

    Pero los prejuicios machistas son al menos tan viejos como la propia Antigüedad. Veamos, por ejemplo, lo que dice Lucrecio a propósito del origen del tejer en su De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas), V, 1354 y ss.

    Y la Naturaleza empujó a los hombres a preparar la lana
    antes que al género femenino, pues el género de los hombres
    aventaja con mucho en destreza y en general es más hábil,
    hasta que los esforzados labradores lo consideraron un desdoro
    y decidieron dejarlo en las manos de las mujeres
    para que los antes tejedores se sometieran también al duro trabajo
    y endurecieran sus miembros y sus manos en esta tarea tan dura.

    Et facere ante viros lanam natura coegit
    quam muliebre genus (nam longe praestat in arte
    et sollertius est multo genus omne virile),
    agricolae donec vitio vertere severi,
    ut muliebribus id manibus concedere vellent
    atque ipse partier durum sufferer laborem
    atque opere in duro durarent membra manusque.

    Hay quien con innecesaria imaginación ha visto en  los nidos de los pájaros el modelo que las mujeres siguieron para construir las cunas de sus hijos. Pero esto supone enfrentar directamente al hombre con la naturaleza como recién llegado y desconocer el larguísimo proceso evolutivo del homo sapiens.

    En cualquier caso, como decía, el campo semántico del “tejido” ha sido muy productivo a la hora de definir y nombrar conceptos, muchos de ellos referidos al campo de la propia expresión lingüística oral o escrita.

    El uso  de “texto” en el sentido metafórico expresado es muy antiguo. Esa antigüedad ya nos la hace sospechar la palabra griega “rapsoda” (de  ῥαψωδός; de ῥάπτειν, coser, zurcir, arreglar, urdir, componer, tramar, y ᾠδή, canto) que el Diccionario de la RAE define como “Recitador ambulante que en la Grecia antigua cantaba poemas homéricos u otras poesías épicas” y que los diccionarios de griego definen como zurcidor o ajustador de cantos épicos, recitador…”

    El primer texto griego escrito que tenemos en el que aparece  la palabra “texto” con este sentido es el poema atribuido a Simias de Rodas (s.III a.C.) titulado “Huevo”, que es uno de los curiosos  “tecnopaignía” o poemas visuales o caligrama, referenciado en Antología Palatina, XV, 27; en el verso 3 utiliza el término ἄτριον,  atrion, estructura. Aunque en realidad es más frecuente en otros autores griegos el término ὕφος , hýphos, de ὑφάὠ, hyfáo, tejer, urdir, tramar.    

    Luego Dioniso de Halicarnaso (siglo I antes y después de Cristo) se refiere a ello   en su obra   De compositione verborum, 23,3:

    Desde este punto de vista, el estilo se asemeja a las telas finamente tejidas, o dibujos en los que las luces se funden insensiblemente hacia las sombras.

    ἔοικέ τε κατὰ μέρος εὐητρίοις ὕφεσιν ἢ γραφαῖς συνεφθαρμένα τὰ φωτεινὰ τοῖς σκιεροῖς ἐχούσαις.

    Otro ejemplo es el uso que de texto hace Longino, en su obra “De lo sublime” 1,4:

    Además, la soltura en la invención y el orden y organización de la materia vemos que no sale a la luz en un solo lugar o dos, sino, con esfuerzo,  en el tejido (texto) (ὕφους) entero del discurso, y, en cambio, lo sublime , expresado en el momento oportuno en cualquier lugar, traspasa, a modo de un relámpago, todo el contenido y deja al descubierto al instante la entera fuerza del orador. (Traducción de Manuel PérezLópez paa Editorial Dykinson)

    El ejemplo en latín  más interesante es sin duda el que hace Quintiliano precisamente en su obra Institutiones Oratoriae, IX, 4,13

    Pues si hay cierta fuerza oculta en la música y en los ritmos, en el discurso es mucho más fuerte, y así como es importante para el sentido con qué palabras se expresa, lo mismo importa con qué composición se han de unir en el texto y se han de cerrar al final.

    Quod si numeris ac modis inest quaedam tacita vis, in oratione ea vehementissima, quantumque interest sensus idem quibus verbis efferatur, tantum verba eadem qua compositione vel in textu iungantur vel in fine cludantur.

    Y poco después IX, 4,17::

    Tal vez no hayan seguido el mismo estilo que Demóstenes o Platón, aunque estos mismos fueron entre sí muy distintos. Pues no debía corromperse en Lisias aquel entramado de expresión suave y liso con otros versos más ampulosos, porque hubiese perdido la gracia, que en él es lo más importante, de su colorido simple y nada afectado y también hubiese perdido la credibilidad.

    Genus fortasse sint secuti non idem quod Demosthenes aut Plato, quamquam et hi ipsi inter se dissimiles fuerunt. Nam neque illud in Lysia dicendi textum tenue atque rasum laetioribus numeris corrumpendum erat: perdidisset enim gratiam, quae in eo maxima est, simplicis atque inadfectati coloris, perdidisset fidem quoque.

    Cito también algunos pasajes de Amiano Marcelino en sus Historiae, 15,7,6:

    Durante la administración de Leoncio, un sacerdote de la religión Cristiana, Liberio, fue llevado por orden de Constantino ante el consejo como objetor a las órdenes del emperador y de muchos de sus jefes en un asunto que comentaré con un breve texto (en pocas palabras, brevemente)

    Hoc administrante Leontio Liberius Christianae legis antistes a Constantio ad comitatum mitti praeceptus est tamquam imperatoriis iussis et plurimorum sui consortium decretis obsistens in re, quam brevi textu percurram.

    15,8,1 Estas cosas ocurrían en Roma, como pone de manifiesto el texto anterior.

    Et haec quidem Romae, ut ostendit textus superior, agebantur.

    27,12,11 Conocido el curso de los acontecimientos, Sapor, enfurecido más allá de lo humano, reunidas mayores tropas, devastaba Armenia con un abierto pillaje.

    Hoc conperto textu gestorum Sapor ultra hominem efferatus, concitis maioribus copiis Armenias aperta praedatione vastabat.

    A partir de ahí el uso de “textus” en las diversas lenguas europeas acabó lexicalizado hasta la situación actual. Existe en español como texto, en francés texte, en  italiano testo, en inglés text, en alemán text.

    Pero esto ya pasó hace muchísimos siglos con la palabra latina “nihil , que significa “nada”,  y que también es una metáfora relacionada con el mundo del “tejer”, porque procede de  ne-hilum ; ni un hilo, nada. (Otro día comentaré algo tan interesante como la negación, que no es sino la destrucción de la realidad: rem natam;nada, res, rien, ninguno,  nobody, nothing, rien, niente, nessuno…)

    Como decía el campo semántico de tejido ha tenido enorme éxito lingüístico no sólo para generar significados referidos al propio lenguaje oral o escrito sino a otros sectores de la creatividad humana.
    Y sigue teniendo una gran fuerza creativa el tejer, el texto, a pesar de que ya las mujeres no tejen, el tejido no es una actividad doméstica, apenas un entretenimiento residual al menos en el mundo desarrollado.

    Sin ánimo de ser exhaustivo, citaré numerosos ejemplos de términos provenientes del mundo del quehacer textil aplicados metafóricamente al discurso oral o escrito o a otros aspectos de la vida. Me apoyaré fundamentalmente en el Diccionario de la Real Academia Española.

    Texto, que es el que ha dado origen al artículo.

    Compuesto suyo es pretexto, (del lat. praetextus), motivo o causa simulada o aparente que se alega para hacer algo o para excusarse de no haberlo ejecutado.

    También modernamente en relación con el mundo digital se ha acuñado el término hipertexto (de hiper, sobre,más  y texto) , texto que contiene elementos a partir de los cuales se puede acceder a otra información, es un más-texto o super-texto..

    Trama y tramar: Cuando se  tejía, la trama, la urdimbre (conjunto de hilos colocados en paralelo y a lo largo en el telar para pasar por ellos la trama y formar un tejido) o la lanzadera eran realidades bien conocidas. La palabra trama  en la obra textil designa el armazón fijo o base de hilos en la que se entrelaza la urdimbre. En el discurso o texto oral o escrito la “trama” es la estructura del relato sobre la que se urden los detalles. Tramar también puede significar preparar un plan, una intriga con cautela, como urdir.

    Urdir: (del lat. ordīri).  Preparar los hilos en la urdidera para pasarlos al telar./ Maquinar y disponer cautelosamente algo contra alguien, o para la consecución de algún designio.

    Hilo: (Del lat. filum).  Hebra larga y delgada de una materia textil / Continuación o serie del discurso.

    Hilo de la vida, la vida pende de un hilo,  hilo de la muerte, hilo argumental,  al hilo de…, coger el hilo, perder el hilo, retomar el hilo,  seguir el hilo,  tirar del hilo, por el hilo se saca el ovillo, cortar el hilo (del discurso), no hila (desvaría), manejar los hilos, no da puntada sin hilo, al filo (hilo) de…, mantener el hilo,  pender de un hilo

    Retahíla: (De recta e hila). Serie de muchas cosas que están, suceden o se mencionan por su orden. Es decir, un hilo recto, o una fila o hilada,  o una serie de objetos o de expresiones

    Hilar: Reducir a hilo el lino, cáñamo, lana, seda, algodón / Discurrir, trazar o inferir de otras; hilar fino.
    Dímelo hilando

    Hilvanar:  Unir con hilvanes lo que se ha de coser después / Dicho de una persona que habla o escribe: Enlazar o coordinar ideas, frases o palabras,  a veces con precipitación.

    Enmarañar: Enredar, revolver algo/ Confundir, enredar un asunto haciendo más difícil. Curiosamente relacionado con la tela de la araña.

    Devanar: (del lat. depanāre, de panus, ovillo).  Ir dando vueltas sucesivas a un hilo, alrededor de un eje, carrete, etc.etc./  desenvolver la trama de un asunto.

    Devanar la madeja, devanarse los sesos (intentar hacer memoria)

    Desenvolver: Extender lo enrollado./  Descifrar, descubrir o aclarar algo que estaba oscuro o enredado.

    Cabo:  (del lat. caput, cabeza). Cada uno de los extremos de las cosas;  Extremo o parte pequeña que queda de algo. Cabo de hilo, de vela./  En algunos oficios, hilo o hebra.

    Tirar del cabo…, de cabo a rabo, atar cabos, dejar cabos sueltos

    Explicar: (Del lat. explicāre y este a su vez de ex y plicare= desenvolver, extender,desplegar).  Declarar, manifestar, dar a conocer lo que alguien piensa.  Declarar o exponer cualquier materia, doctrina o texto difícil, con palabras muy claras para hacerlos más perceptibles.  Enseñar en la cátedra.  Justificar, exculpar palabras o acciones, declarando que no hubo en ellas intención de agravio. Dar a conocer la causa o motivo de algo.

    Rollo:  (del lat. rotŭlus, cilindro). Materia que toma forma cilíndrica por rodar o dar vueltas./ Porción de tejido, papel, etc., que se tiene enrollada en forma cilíndrica/ Persona o cosa que resulta aburrida, pesada o fastidiosa./ Papiro u otro material laminado que, enrollado, constituía el libro en la Antigüedad.

    desarrollar, enrrollarse, vaya rollo

    Enrollar:  Prender con red.; Tender las redes o armarlas para cazar./ Enlazar, entretejer, enmarañar algo con otra cosa./  Meter discordia o cizaña.; Entretener, hacer perder el tiempo.

    Liar: . (Del lat. ligāre).  Atar y asegurar los fardos y cargas con lías./ Engañar a alguien, envolverlo en un compromiso,  frecuentemente con palabras.

    Enredo:. Complicación y maraña que resulta de trabarse entre sí desordenadamente los hilos u otras cosas flexibles; Engaño, mentira que ocasiona disturbios, disensiones y pleitos; Complicación difícil de salvar o remediar en algún suceso o lance de la vida./  Confusión de ideas, falta de claridad en ellas/En los poemas épico y dramático y en la novela, conjunto de los sucesos, enlazados unos con otros, que preceden a la catástrofe o al desenlace.

    Tela: (Del lat. tela). Obra hecha de muchos hilos, que, entrecruzados alternativa y regularmente en toda su longitud, forman como una lámina. Se usa especialmente hablando de la obra tejida en el telar./ Enredo, maraña o embuste./  Asunto o materia.

    Tienen mucha tela que cortar; Ya tienen tela para un buen rato./ dinero/ mucho

    Bordar: (Quizá del germano. *brŭzdan, influido  por borde1).  Adornar con bordaduras una tela u otra materia. Bordar un mantel. /y también bordar un discurso.

    bordar el discurso

    Hebra: (Del lat. fibra).  Porción de hilo, estambre, seda u otra materia hilada, que para coser algo suele meterse por el ojo de una aguja./ Hilo del discurso,

    pega la hebra

    Alfiler, (Del ant. alfilel, este del ár. hisp. alẖilál, y este del ár. clás. ẖilāl), clavo metálico muy fino.

    lo lleva todo con alfileres, tener la lengua afilada

    Nudo: (del lat. nudus, por nodus). Lazo que se estrecha y cierra de modo que con dificultad se pueda soltar por sí solo, y que cuanto más se tira de cualquiera de los dos cabos, más se aprieta./ En los árboles y plantas, parte del tronco por la cual salen las ramas, y en estas, parte por donde arrojan los vástagos. Tiene por lo regular forma redondeada./ En diversos géneros literarios, enlace o trabazón de los sucesos que preceden al desenlace.

    Se hace un nudo,

    Desenlazar: Desatar los lazos, desasir y soltar lo que está atado con ellos./  Resolver la trama de una obra dramática, narrativa o cinematográfica, hasta llegar a su final.

    El resumen o colofón de todo lo relatado se puede sintetizar en la frase “Trama, nudo y desenlace”, tres términos del mundo textil con los que explicamos la estructura o esqueleto de una novela, de una obra literaria.

    Desde otro punto de vista, el tejer y el destejer ha generado importantes mitos y leyendas desde la Antigüedad, la más conocida la de Penélope, pero también Ariadna, Filomela, las Parcas.

    Ariadna proporcionó a Teseo, del que se enamoró locamente,  el ovillo de hilo que estaba tejiendo con el que pudo salir del Laberinto de Creta después de haber acabado con el Minotauro. Huyó con Teseo de su propia patria, pero fue abandonada por éste.

    El mito de Filomela nos lo cuenta Ovidio en Metamorfosis, 6, 424 y ss.: En una visita que Filomela hace a su hermana, es violada por su cuñado Tereo, que le corta la lengua para que no pueda contar el crimen. Filomela teje el hecho en un tapiz. Enterada su hermana Procne, preparan una terrible venganza: matan al hijo de Tereo, lo cocinan y se lo sirven a su padre. Los dioses misericordiosos convierten a Procne en golondrina y a Filomela en ruiseñor para que puedan escapar de la ira de Tereo.

    Penélope es la esposa de Odiseo Ulises cuyo regreso espera fielmente. Entretiene a sus pretendientes tejiendo por el día y destejiendo por la noche un tapiz, porque se comprometió a aceptar a uno de los pretendientes cuando la obra estuviera finalizada.

    Las Parcas o Moiras son las diosas del destino de los hombres. Hesiodo les llama las “hilanderas del destino” que tejen con sus ruecas y husos. Cloto maneja la rueca, Láquesis gira el huso con el hilo, Átropos corta con sus tijeras el hilo cuando le place.

    De las Parcas dice Catulo  en su poema número 64 v. 310:

    Sus manos cumplían su tarea eterna como un rito

    Aeternumque manus carpebant rite laborem

    Y poco después, a partir del verso 327 repite hasta doce veces:

    Girad, husos, girad arrastrando los hilos (del destino)

    Currite ducentes subtegmina, currite, fusi
     

  • Fósiles de dinosaurios en la Antigüedad

    En la Mitología grecolatina, como en casi todas, son frecuentes los seres monstruosos y los animales fantásticos. A veces estos monstruos son animales de grandes dimensiones, otras son resultado de la mezcla de varios diferentes e incluso en ocasiones de la mezcla de seres humanos y animales.

    Dragones, grifos, esfinges, centauros, monstruos marinos, pegasos, dioses de forma humana con cabeza de animal como en Egipto,…  pueblan todas las mitologías y cosmogonías del mundo y nos retrotraen a una etapa muy primitiva del ser humano: algunos a la época de los cazadores y otros también a la época neolítica.

    Algunas personas piensan que la creación de estos seres monstruosos se debe a la aparición en la propia Antigüedad de restos fósiles de dinosaurios y otros animales extinguidos en aquel entonces. Es un intento de explicación racionalista de los mitos. A esta teoría de explicación mitológica se le llama “evemerismo”, del nombre de su presunto creador Evemero de Mesene, en el siglo IV a.C., del que apenas se conservan algunos resúmenes  y citas.

    Según Evémero los dioses no son sino personajes históricos, reyes de especial relevancia, engrandecidos por la tradición. Esta teoría tuvo cierto éxito entre algunos autores antiguos, especialmente entre los antiguos padres de la Iglesia, que la utilizaron para desacreditar los mitos antiguos pero que no aplicaron a los propios.

    Por muy atractivas que parezcan estas teorías de racionalización de los mitos, la realidad es que el ser humano es enormemente complejo y en su afán de explicar el mundo que le rodea recurre con su inteligencia, su imaginación, sus sueños e imaginaciones, su concepción unitaria del mundo a formas de explicación simbólica y mítica. Utiliza así experiencias físicas para expresar realidades de otro orden.

    En la Antigüedad ciertamente aparecen restos fósiles y estos hallazgos están documentados. No cabe duda que estos fósiles alimentaron a veces la imaginación de los antiguos y también ayudan a explicar,  justificar o reforzar la existencia de sus animales fantásticos.

    Hay un texto muy interesante de Plinio en el que se cuenta cómo el edil Marco Escauro, en el año 58 a.C.,  llevó a Roma y exhibió los restos fósiles de un monstruo aparecidos en Jope, la actual Jaffa, junto a Tel-Aviv. En Jope situaban tradicionalmente los antiguos el episodio del mito de Perseo y Andrómeda.  (véase en este mismo blog  https://www.antiquitatem.com/andromeda-perseo-medusa-danae-zeus). Allí sitúan también el episodio,  o dicen que afloraban de la roca restos de las cadenas de Andrómeda, Estrabón, XVI,2,28 (759); Mela, I,11/64; Plinio NH V, 13/69; Josefo, Bello Iudaico, III,9,3 (420); Pausanias, IV, 35,6; Jerónimo, Comm. Ad Ion., I,3    Casi todos ellos mencionan que sobre la roca de Jope afloraban restos de las cadenas de Andrómeda.

    Naturalmente se identificaron los restos traídos por Escauro con los del monstruo marino que había de devorar a Andrómeda.

    Nos dice Plinio, NH IX, 4/11:

    Siendo edil, Marco Escauro expuso en Roma, traídos desde Jope, los huesos del monstruo al que se decía que había sido expuesta Andrómeda. Tenían de longitud 40 pies (unos 13 metros), la altitud de sus costillas superaba a los elefantes de la India, su espina dorsal tenía pie y medio de grosor (unos 45 centímetros).

    Beluae, cui dicebatur expósita fuisse Andromeda ossa Romae apportata ex oppido Iudaeae Ioppe ostendit inter reliqua miracula in aedilitate sua M. Scaurus longitudine pedum XL, altitudine costarum Indicos elephantos excedente, spinae crrassitudine sesquipedali.

    Tal vez se tratara de un pliosaurio como el aparecido recientemente en el mar Ártico, de 15 metros de longitud y 45 toneladas de peso; o tal vez fuera alguna ballena o cetáceo antiguos.

    Hay también una famosa pintura en un vaso griego, una crátera de mediados del siglo VI ahora en el Museo de Bellas Artes de Boston, en el que Heracles se enfrenta al monstruo que Poseidón envió a atacar a Troya en la que reinaba Laomedonte, que debía sacrificar a su hija Hesíone, en un mito similar al de Andrómeda. La pintura representa  con toda evidencia también  un resto fósil, probablemente de un tipo de jirafa antigua.

               

    Alguien ha explicado la ubicación de los Cíclopes en Sicilia por la aparición allí de restos de elefante antiguo: el agujero central se habría interpretado como un ojo único en mitad de su frente.

    La folclorista Adrienne Mayor  parece haber comprobado que en los lugares en que se ubican los mitos griegos de luchas entre dioses, monstruos y hombres, se encuentran abundantes fósiles. Así pone como ejemplo la isla de Samos en donde se sitúan los combates de las amazonas y en donde  aparecen frecuentes fósiles; o relaciona la aparición  de fósiles de dinasaurios en los desiertos de Asia central con un texto de Heródoto: Historiae, 4,13,1 en el que se habla de los Grifos:

    Otra historia se cuenta sobre este tema igualmente entre griegos y bárbaros. Un tal Aristeas, natural de Proconeso, hijo de Caistrobio y poeta, decía que por consejo de Febo había ido hasta los Isedones, y que más allá habitaban los Arimaspos, hombres de un solo ojo en la cara, y más allá de estos están los Grifos, que guardan el oro del país y que todavía más allá habitaban , hasta las costas del mar, los hiperbóreos. Según él, todos estos pueblos, excepto los hiperbóreos, especialmente los Arimaspos, siempre estaban en guerra con sus vecinos.

    Pero todas estas elucubraciones, como los vistosos y exitosos documentales sobre estos asuntos, han de ser  observados con agudo sentido crítico y científico.

    En todo caso la aparición de estos restos impresionó a los antiguos y hay indicios que nos permiten suponer que  algunos antiguos más curiosos buscaron y coleccionaron estos restos.

    Así Suetonio, hace también un referencia a restos fósiles de grandes animales cuando al referirse a las “villas” de Augusto, nos dice en Vida de Augusto, 72, 3

    En cuanto a las suyas (sus villas) sin embargo, aunque modestas, las embelleció no tanto con el adorno de estatuas y de pinturas cuanto con paseos arbolados y con bosquecillos y con cosas curiosas por su antigüedad y rareza, como son los miembros supergrandes de animales y fieras enormes de Capri, que dicen que son huesos de los gigantes y armas de los héroes.

    sua uero quamuis modica non tam statuarum tabularumque pictarum ornatu quam xystis et nemoribus excoluit rebusque uetustate ac raritate notabilibus, qualia sunt Capreis immanium beluarum ferarumque membra praegrandia, quae dicuntur gigantum ossa, et arma heroum.

    Sin embargo todo esto no nos autoriza a pensar que esta es la explicación de la proliferación de estos monstruos mitológicos. La curiosidad, la creatividad y la imaginación humanas, ayudadas también por ensoñaciones y visiones oníricas fueron suficientes.

    En todo caso resulta curioso e interesante comprobar cómo hace dos mil años ya impresionaban los dinosaurios, que tanto interés generan en nuestros días.

  • Número adecuado de comensales en un banquete

    Uno de los actos sociales más importantes desde la antigüedad es el banquete o symposium. Participar de los mismos alimentos en la misma mesa identifica a las personas, de acuerdo con el elemental dicho popular “de lo que se come se cría”; en un elemental ejercicio de lógica, quienes comen de lo mismo, criarán de lo mismo.

    Se trata de uno de los actos sociales más ritualizados en todo momento, aunque apenas reparemos en ello si no se trata de un banquete protocolarizado.

    Existen determinadas normas de protocolo para organizar los banquetes y distribuir los comensales en las mesas adecuadas. Las mesas pueden ser  cuadradas, rectangulares,  ovaladas, redondas, grandes o pequeñas, en función de las necesidades y de los objetivos que se pretendan.

    Un objetivo plausible es pretender que los comensales de una mesa puedan participar todos ellos de una única conversación. En algún lugar, que no recuerdo, leí que el número adecuado para ello según un manual inglés es el de ocho comensales máximo; a partir de ese número aparecen varios focos de conversación y no uno solo. La experiencia me ha demostrado que así  ocurre ciertamente.

    Curiosamente, como en tantas ocasiones, esto ya lo advirtieron los antiguos, para quienes el invitar o ser invitado a un banquete es un acto social de gran importancia.

    El famoso y erudito Ausonio, profesor del emperador Graciano, tiene un opúsculo o pequeña obra, que es lo que significa la palabra, llamado Ephemeris (Diario o,lo que es igual,ocupaciones de un día completo)

    Nota: efemérides deriva del lat. ephemerĭdes, , y este del gr. ἐφημερίς, -ίδος,( de ἐπί,  sobre, en y ἡμέρα, día), narración o comentario de los hechos de cada dia.

    Pues bien, en ese opúsculo Ausonio tiene un poemita , el número 5, que titula: La hora de la invitación, que en versión de Antonio Alvar para la editorial Gredos dice así:

    Se acerca el momento de invitar a los amigos; para no demorar la comida con ellos,  corre raudo muchacho a las casas de nuestros vecinos. Tú sabes quienes son; te quiero de vuelta antes de que termine de hablar. He invitado a cinco; en efecto,  el banaquete justo son seis, contando al anfitrión; si son más, se convierte en alboroto. Ya se ha ido; yo me quedo con Sosia.

    Ephemeris,  id est totius diei negotium
    Locus invitationis

    Tempus vocandis namque amicis adpetit;
    ne nos vel illis demoremur prandium,
    propere per aedes curre vicinas, puer.
    scis ipse, qui sint: iamque dum loquor, redi.
    5quinque advocavi; sex enim convivium
    cum rege iustum: si super, convicium est..
    abiit; relicti nos sumus cum Sosia.

    Al número de comensales se hace referencia en Historia Augusta,  Verus (Iuli Capitolini), V, 1 en donde leemos a propósito de un desmesurado banquete que ofreció Lucio Vero, coemperador con  Marco Aurelio, hijos adoptivos ambos de Antonino Pío:

    Se cuenta como  muy famoso el  banquete aquel en el que se dice que por primera vez se sentaron a la mesa  doce personas, aunque es muy conocido el dicho sobre el número de invitados : “Siete son  banquete, nueve,  tropel”.

    Et notissimum eius quidem fertur tale convivium, in quo primum duodecim accubuisse dicitur, cum sit notissimum dictum de numero convivarum : "Septem convivium, novem vero convicium;"

    A Varrón le atribuye Gelio una propuesta práctica, culta y erudita. Nos lo cuenta Gelio, XIII, 11 en sus Noches Áticas:

    Sobre qué número de convidados consideraba M. Varrón que era el justo y adecuado y sobre los postres y dulces.

    Es muy agradable uno de los libros de M.Varrón de las Sátiras Menipeas que se titula “No sabes lo nos trae el Véspero de la tarde (la noche). En el trata del número adecuado de convidados y del aspecto y características del propio banquete.Dice, pues, que el número de invitados debe comenzar en el número de las Gracias y llegar al de las Musas, es decir, partir de tres y detenerse en nueve, de tal forma que cuando son pocos no sean menos de tres y cuando son muchos no sean más de nueve.. “No conviene que sean muchos –dice-, porque  la multitud  de ordinario es turbulenta y en Roma, ciertamente, está tranquila, pero en Atenas en cambio nunca está quieta.

    Y nos sigue dando consejos para que el banquete resulte un éxito:

    Dice que el banquete depende de cuatro cosas y entonces será perfecto en todas sus condiciones si han sido invitados personajillos bien educados, si el lugar elegido es el adecuado, si lo es también el momento y si no se ha descuidado la comida. Conviene elegir  comensales que no sean ni excesivamente habladores ni mudos, porque la elocuencia debe estar en el foro y en el escaño (Senado) y el silencio en el dormitorio y no en el banquete. Considera que las conversaciones deben ocupar el tiempo no sobre cuestiones preocupantes y angustiosas, sino sobre temas agradables y placenteros, con alguna gracia y útiles por su atractivo, para que de ellos nuestro espíritu se haga un poco más feliz y divertido. Esto ciertamente se conseguirá, dice, si se habla de ese tipo de cosas que pertenecen al uso normal de la vida, de las que no es posible hablar o en el foro o cuando se está haciendo un negocio. Dijo también que el anfitrión del banquete puede no ser excesivamente espléndido pero no tacaño y que en el banquete no debe leerse todo sino elegirse más bien las cosas que sean al mismo tiempo útiles (βιωφελῆ, biophele) y diviertan.
    También da normas  acerca de los postres ( segundas mesas y como conviene que sean). Utilizó estas palabras: Los postres,dijo, más dulces son los dulces que no son; pues las golosinas (πέμμασιν,pemmasin) forman una mala sociedad con la digestión (πέψει, pepsei).Quizás alguien no comprenda por qué Varrón utilizó en este texto la palabra “bellaria”; esta palabra designa todo tipo de cosas que se sirven en los postres (segundas mesas). Pues lo que los griegos llamaron  πέμματα (pemmata, golosinas) o  τραγήματα (traguemata, caramelos), nuestros autores antiguos llamaron “bellaria”. En las comedias más antiguas encontramos que a los vinos dulces se les da este nombre y se dice que son las bellaria (golosinas) de Líbero (Baco).

    Quem M. Varro aptum iustumque esse numerum convivarum existimarit; ac de mensis secundis et de bellariis
    Lepidissimus  liber est M. Varronis ex Satiris Menippeis, qui inscribitur Nescis Quid Vesper Serus Vehat, in quo disserit de apto convivarum numero deque ipsius convivii habitu cultuque.  Dicit autem, convivarum numerum incipere oportere a Gratiarum numero et progredi ad Musarum, id est proficisci a tribus et consistere in novem, ut, cum paucissimi convivae sunt, non pauciores sint quam tres, cum plurimi, non plures quam novem. “Nam multos,” inquit, “esse non convenit, quod turba plerumque est turbulenta et Romae quidem stat,  sedet Athenis, nusquam autem cubat.
    Ipsum deinde convivium constat,” inquit, “ex rebus quattuor et tum denique omnibus suis numeris absolutum est, si belli homunculi conlecti sunt, si electus locus, si tempus lectum, si apparatus non neglectus. Nec loquaces autem,” inquit, “convivas nec mutos legere oportet, quia eloquentia in foro et aput subsellia, silentium vero non in convivio, set in cubiculo esse debet.” Sermones igitur id temporis habendos censet non super rebus anxiis aut tortuosis, sed iucundos atque invitabiles et cum quadam inlecebra et voluptate utiles, ex quibus ingenium nostrum venustius fiat et amoenius.  "Quod profecto" inquit "eveniet, si de id genus rebus ad communem vitae usum pertinentibus confabulemur, de quibus in foro atque in negotiis agendis loqui non est otium. Dominum autem" inquit "convivii esse oportet non tam lautum quam sine sordibus", et "In convivio legi non omnia debent, sed ea potissimum, quae simul sint βιωφελῆ ( biophele)  et delectent". Neque non de secundis quoque mensis, cuiusmodi esse eas oporteat, praecipit. His enim verbis utitur: "Bellaria" inquit "ea maxime sunt mellita, quae mellita non sunt; πέμμασιν ( pemmasin ) enim cum pepsei  πέψει (pepsei)   societas infida". Quod Varro hoc in loco dixit "bellaria", ne quis forte in ista voce haereat, significat id vocabulum omne mensae secundae genus. Nam quae πέμματα (pemmata)      Graeci aut τραγήματα    (tragemata) dixerunt, ea veteres nostri "bellaria" appellaverunt. Vina quoque dulciora est invenire in comoediis antiquioribus hoc nomine appellata dictaque esse ea "Liberi bellaria".

    Parece que en la antigua Roma lo más frecuente era que los comensales fueran nueve, precisamente el número de las Musas.

    Nota: Las Gracias y las Musas van frecuentemente asociadas. Las Gracias, que simbolizan el encanto, atractivo , belleza, la naturaleza, son tres hijas de Zeus y la Oceánide Eurínome (hay otras genealogías): Aglaya (la Resplandeciente), Eufrósina (Alma Bella) y Talia (La Floreciente).

    Las Musas  son nueve hijas de Zeus y la Titánide Mnemósine (la Memoria) (hay otras genealogías); todas  patrocinan y favorecen las artes y la belleza, aunque luego se las especializó en alguna de ellas: Clío (Gloriosa), de la Historia, Euterpe (Deliciosa) de la música, Talía (Floreciente)de la comedia,  Melpómene (Celebrada en cantos) de la tragedia, Terpsícore (Deliciosa  Danzante) de la danza, Érato (Adorable) de la poesía lírica, Polimnia (Cantora de himnos) de los cantos y poesía sagrada, Urania  (la Celeste) de la astronomía y ciencias y Calíope (Bella Voz) de la elocuencia y poesía épica.
     

  • Las fiestas Saturnales romanas y la Navidad

    La palabra “Navidad”, con la que designamos la fiesta del nacimiento de Jesús, deriva de la latina “nativitatem” que significa precisamente “nacimiento”

    En los primeros siglos del Cristianismo, el nacimiento de Jesús y su bautismo se celebró el día seis de Enero, día de la Epifanía (del griego επιφάνεια que significa: "manifestación, aparición" y todavía se sigue celebrando en esa fecha en oriente en la iglesia ortodoxa. En Occidente el día seis de enero celebramos la curiosa fiesta de los “reyes magos”, que según el evangelio de San Mateo acudieron a ofrecer sus regalos al niño Jesús recién nacido en Judea. En recuerdo e imitación de ello se regalan juguetes a los niños en algunos países como España.

    La primera referencia escrita a la Epifanía como fiesta cristiana aparece en el año 361 en Arriano Marcelino, XXI, 2,5,:

    Y con el fin de ocultar entretanto estas cosas (que había renunciado al cristianismo),  el día de la fiesta, que los cristianos celebran en el mes de enero y  llaman  la Epifanía , fue a la iglesia de ellos, y se marchó después de ofrecer solemnemente una oración a su deidad.

    En su versión latina:

    Et ut haec interim celarentur, feriarum die, quem celebrantes mense Ianuario Christiani Epiphania dictitant, progressus in eorum ecclesiam, sollemniter numine orato discessit.

    Epifanio de Salamina concreta que el nacimiento de Cristo fue el día 6 de Enero en Panarion, LI, 27, 4:

    la Epifanía del Señor, el 5 de enero, en la madrugada del 6 de enero y el undécimo del mes egipcio Tybi

    Por otra parte, el nacimiento del dios Mitra, el dios solar persa, se celebraba el día 25 de Diciembre, día del solsticio de invierno porque en ese día el sol comienza a aparecer antes, es decir, nace de nuevo dando lugar a un nuevo año solar.

    La palabra “solsticio” deriva de la latina solstitĭum,   solis statum (stare o sistere, pararse, detenerse) , por la aparente quietud o movimiento lento del sol al llegar a los trópicos. Hasta ese momento  el día o espacio de luz ha ido decreciendo pero a partir de ese momento el día crece y crece como un recién nacido.

    El Mitraísmo fue una religión muy extendida en todo el Imperio por las legiones romanas y como religión de salvación fue claramente competidora con el Cristianismo. Como en tantas otras ocasiones,  se cristianizó la fecha trasladando la celebración  del nacimiento de Jesús a la fecha del nacimiento de Mitra.

    En muchas culturas el nacimiento del nuevo año va asociado al nacimiento de un niño divino, al nacimiento de un dios solar.

    Por otra parte, el calendario romano,   fijaba las fechas de las numerosas festividades religiosas de los habitantes del Lacio  en honor de sus dioses. En diciembre se celebraban varias que  tienen su reflejo en el calendario actual precisamente en nuestra fiesta de la Navidad.

    En realidad, durante el Imperio se celebraban en diciembre tres fiestas que coincidían en algunos de los siete días en que se celebran: las Saturnalia, las Opalia y las Sigillaria.

    Las “sigillaria” se llaman así de sigilla, u  oscilla, pequeñas figuras de cerámica. Para esta fiesta  se montaban puestos comerciales a manera de mercadillo con figuras de cerámica que se regalaban a los niños como juguetes. Estas pequeñas imágenes de barro son el recuerdo de rituales antiquísimos de sacrificio en los que la víctima era sustituida por la figurilla de barro.

    En estas fiestas romanas encontramos, pues, elementos de nuestras actuales Navidades y Carnavales.

    A finales del mes de diciembre se celebraban sobretodo las “Saturnalia”, la fiesta de Saturno, dios al que atribuían la introducción de la agricultura y de la vida civilizada. Saturno es uno de los viejos dioses del Lacio y su culto y fiesta parece haber decaído y renacido en varias ocasiones a lo largo de la historia latina.

    En tiempos de Augusto se celebraba la fiesta durante tres días,  el 17, 18 y 19 de diciembre. Alguien, no sabemos quién, añadió un cuarto, luego Calígula añadió un quinto al que llamó Iuvenalis (de la juventud), que más tarde confirmó Claudio.

    Suetonio, Caligula, XVII:

    En el segundo (consulado)  distribuyó a los hombres vestidos de ciudad, a las mujeres y a los niños cintas rojas y teñidas de púrpura, y para prolongar para siempre la alegría pública, añadió un día a las fiestas Saturnales y lo llamó “día de la juventud”.

    posteriore epulo forensia insuper uiris, feminis ac pueris fascias purpurae ac conchylii distribuit. et ut laetitiam publicam in perpetuum quoque augeret, adiecit diem Saturnalibus appellauitque Iuuenalem.

    En algunos textos se habla hasta de siete días; por ejemplo Marcial, en uno de los epigramas, el 72, del libro XIV, que dedica íntegramente a los regalos que se hacían en el banquete de las fiestas y que por eso llama Apophoreta,que  significa “regalo para llevar”  (del griego ἀπό  apo- de, desde y φορεῖν, llevar),nos dice:

    Salchicha   

    Esta salchicha que  te llega a ti en la mitad del tiempo de la bruma (invierno), me había  llegado a mí antes de los siete días de Saturno.

    Botulus

    Qui venit botulus mediae tibi tempore brumae,
    Saturni septem venerat ante dies.

    Macrobio es un gramático latino que vivió a caballo entre los siglos IV y V de Cristo. Su obra más importante es precisamente las Saturnalia (Saturnales), en la que se celebra un banquete literario en el marco de las Saturnalias en la que varios senadores dialogan sobre varios temas históricos, mitológicos, antigüedades, gramática y sobre todo sobre Virgilio. El primer libro está dedicado a investigar el origen de las Saturnales precisamente. 

    Al finalizar el año, una vez que acaban las tareas agrícolas y se esperaba para la sementera del siguiente (Según Varrón, Saturno deriva de satur y este de sero,  que  significa sembrar), celebraban una especie de fiesta de la cosecha, de alegría incontenible y de relajación de las rígidas costumbres sociales. Durante estas fiestas se paralizaban los negocios, los escolares tenían vacaciones, los tribunales de justicia no funcionaban y no se podía castigar a los malhechores. Es especialmente interesante y curiosa la inversión del orden social que se establece entre los esclavos y el señor y que recuerda la mítica Edad de Oro en la que todo era abundancia, igualdad y armonía.

    En ese día los esclavos se dirigían a sus señores con toda libertad de expresión y participaban en un banquete vestidos como sus señores, que les servían en la mesa.  Vestían también  el pileus,un gorro de fieltro rojo que  se ponían los libertos como símbolo de la libertad. El pileus es pues el símbolo de la libertad general de estos días.

    (Nota: Probablemente el gorro frigio de los participantes en la Revolución Francesa,  tiene su origen en este píleo romano, que usan los esclavos durante las Saturnales).

    Así lo reflejan, entre numerosos textos, estos de Marcial y Horacio:

    Marcial, XI,6:

    A Roma
    Me permites, Roma, cubierta con el pileo, que juegue con versos poco serios en estos  días amables del viejo de la hoz ( Saturno),  en los que impera como rey el cubilete del juego; te has sonreído; luego  me lo permites y no me lo prohíbes.

    …..
    Unctis falciferi senis diebus,
    Regnator quibus imperat fritillus,
    Versu ludere non laborioso
    Permittis, puto, pilleata Roma.
    Risisti; licet ergo, non vetamur.

    Hor. Sat. II, 7,5;

    Davo:           Hace un rato  que te escucho, y  aunque esclavo deseo
                         decirte algunas cosas, pero tengo miedo.
    Horacio.:     ¿Eres Davo?
    Davo:           Así es. Davo, el esclavo
                         amigo de su señor y honrado
                          lo que es bastante
                          Esto es, que lo consideres vital.
    Horacio:      Venga, usa  de la libertad de diciembre
                          como lo quisieron así nuestros antepasados.
                          Habla.

    Iamdudum ausculto, et cupiens tibi dicere servus
    pauca, reformido. 'Davusne?' Ita. Davus, amicum
    mancipium domino, et frugi, quod sit satis ; hoc est,
    ut vitale putes. ' Age, libertate Decembri,
    quando ita majores voluerunt, utere : narra.'

    Los siguiente epigramas de Marcial recogen varias de las características llamativas de estas fiestas: vestido desenfadado, tocado con el pileus, juego de dados permitido, premios y regalos en el banquete, borrachera y francachela. Los ciudadanos se quitan la toga  y se ponen un vestido suelto llamado síntesis de andar por casa, se ponen el pileus, lo que nos recuerda los disfraces y máscaras de carnaval, y máscaras

    Marcial,  XIV,1;

    [Al lector, sobre las Saturnales]

    Mientras el caballero y el senador y señor se divierten vestidos de vaqueros*, y
    mientras ponerse el pileo** le queda bien a nuestro Júpiter,  y el esclavo de la casa  no teme que el edil le vea agitando el cubilete***, aunque vea tan cerca los estanques helados****.  recibe la suertes alternativa del rico y del pobre*****: que cada uno dé su premio a su invitado. “Son bagatelas y fruslerías  o incluso  algo de menos valor que eso si lo hubiera”. ¿Quién no lo conoce? ¿O quién niega cosas tan manifiestas? Pero, ¿qué voy a hacer más interesante, Saturno, en estos días húmedos******, que tu propio hijo te ha concedido en lugar del cielo?******* ¿Quieres que escriba sobre Tebas o Troya o a la malvada  Micenas?2973 —“Me dices, juega a las nueces”.
    —Pues yo no quiero perder mis nueces.

    Notas:
    * la síntesis era una prenda informal para andar por casa que es la habitual en las Saturnales
    ** Hasta el mismo Domiciano se ponía el pileo, símbolo de la libertad de estos días
    *** En estos días estaba permitido el juego, prohibido el resto.
    **** Una broma de estos días consistía en arrojar a alguien al lago, al pilón helado
    ***** alternaban los regalos del banquete valiosos con los ridículos
    ****** por las borracheras
    ******* Porque Júpiter destronó a Saturno

    Synthesibus dum gaudet eques dominusque senator
    Dumque decent nostrum pillea sumpta Iovem;
    Nec timet aedilem moto spectare fritillo,
    Cum videat gelidos tam prope verna lacus:
    Divitis alternas et pauperis accipe sortes:
    Praemia convivae dent sua quisque suo.
    'Sunt apinae tricaeque et si quid vilius istis.'
    Quis nescit? vel quis tam manifesta negat?
    Sed quid agam potius madidis, Saturne, diebus,
    Quos tibi pro caelo filius ipse dedit?
    Vis scribam Thebas Troiamve malasve Mycenas?
    'Lude,' inquis, 'nucibus'. Perdere nolo nuces.

     

    Las referencias de Marcial, que como dije dedicó un libro entero a los regalos de las Saturnales, el XIV, además de las citadas, son numerosas, todas llenas de ingenio y mordacidad. Si alguien tiene curiosidad las encontrará en 2,85/ 4.88/ 5.19/ 5.84/7.53/10.29/11.2/  11.15/12.81/14.182

    Suetonio, Vida de Augusto, 75

    Celebraba los días de fiesta y solemnes  con gran suntuosidad  y a veces sólo con simples  juegos. Para las Saturnales y cuando le apetecía en cualquier ocasión,  unas veces  distribuía regalos, vestidos, objetos de oro y  plata, otras veces monedas de todas las acuñaciones, incluso  antiguas del tiempo de los reyes y extranjeras, a veces simplemente una tela basta, esponjas, espátulas*, pinzas y otros objetos de este tipo, con etiquetas  oscuras y de doble sentido. Solía  también poner en venta, durante  la cena, lotes  de objetos de valor muy desigual y pinturas en madera vueltas del revés,  para frustrar o cumplir según la incierta casualidad las esperanzas  de los compradores. Del mismo modo organizaba subastas en cada una de las mesas  y cada uno  comunicaba sus ganancias y sus pérdidas.

    (Nota: rutabula tiene un doble significado con el que juega Augusto, porque significa también “miembro viril”.)

    Festos et sollemnes dies profusissime, nonnumquam tantum ioculariter celebrabat. Saturnalibus, et si quando alias libuisset, modo munera diuidebat, uestem et aurum et argentum, modo nummos omnis notae, etiam ueteres regios ac peregrinos, interdum nihil praeter cilicia et spongias et rutabula et forpices atque alia id genus titulis obscuris et ambiguis. solebat et inaequalissimarum rerum sortes et auersas tabularum picturas in conuiuio uenditare incertoque casu spem mercantium uel frustrari uel explere, ita ut per singulos lectos licitatio fieret et seu iactura seu lucrum communicaretur.

    Otras referencias  pertinentes las podemos encontrar en Seneca: Epistolas a Lucilio. 18;   Plinio: Epistolas. IV 9; Servius: Ad Virgili  Aeneidam, III, 407.; Tacito: Annales XIII, 15; Arriano: Dissertatines.Epictet. I, 25; Luciano de Samosata:  Saturnalia, 4

      Todas las clases sociales participaban de la fiesta y las calles se llenaban de gente que gritaba “Io Saturnalia”, “viva las Saturnales” y ofrecían sacrificios con la cabeza descubierta; los amigos se intercambiaban regalos; entre los más humildes el regalo más común son velas de cera (cerei), quefueron probablemente empleados como se emplean ahora los moccoli o moccoletti  en la última noche del carnaval italiano. El valor material podía ser escaso, pero su significado simbólico y religioso era evidentemente muy importante para la consolidación de la sociedad. Las velas o cirios simbolizan la luz que acabo con la oscuridad del Caos y anuncia una nueva luz o nuevo año.

    También Catulo hace referencia a los regalos y al día de fiesta en su poema  14:
    …..
    ¡Grandes  dioses,  qué  horrible y execrable 
    librito! Sin duda tú se lo enviaste
    a tu querido  Catulo para que muera
    a lo largo de este día,
    el dia de los Saturnales,
    el mejor de los días….

    Di magni, horribilem et sacrum libellum!
    Quem tu scilicet ad tuum Catullum
    Misti, continuo ut die periret,
    Saturnalibus, optimo dierum!

    En resumen, en Las Saturnales encontramos elementos de nuestros actuales Carnaval y Navidad cristiana: celebración del final del año viejo y comienzo de uno nuevo, regeneración en consecuencia del tiempo y de la vida,  fiesta burlesca, ambiente desenfrenado que recuerda el Caos original;  inversión del orden social en la familia invirtiendo los papeles del amo y los esclavos por un día para finalmente volver todo al orden establecido al acabar la fiesta , cuando el Caos es otra vez un Cosmos o espacio organizado,  el banquete o cena, el intercambio de regalos, la inversión de las costumbres propia del carnaval, la permisividad para celebrar juegos de cartas prohibidos durante mucho tiempo por costumbres más rígidas (nótese como por ejemplo, en Semana Santa, próxima a los carnavales, se permitía un día o se era más tolerante con el juego de cartas argumentando piadosamente que se hacía en recuerdo del reparto de la túnica de Jesús por los soldados que lo tenían detenido…), el mercadillo con figuras de cerámica para regalo de juguetes a los niños.

    Y en lo más profundo las fiestas cumplen la importante función social de reinaugurar permanentemente los ciclos naturales del tiempo y regenerar en coincidencia anual el orden social. Lo curioso es que hoy no vivimos con menos ardor e ilusión estos finales e inicios del ciclo anual, de la noche vieja y del día de año nuevo.

     

     

  • Importancia de la música en el mundo griego antiguo

    La mayor parte de los términos lingüísticos empleados en la ”música” son de origen griego.

    No es la música  en Grecia una de las cuestiones que con más detalles estudie la historia del mundo antiguo, pero una simple relación de los términos de origen griego,  que hacen referencia a este mundo de los sonidos agradables al oído, nos debe poner en la pista de la importancia real que tuvo un arte siempre presente en los actos religiosos y en la vida de los ciudadanos.

    Relaciono algunos términos con la definición que de ellos nos da el “Diccionario de la Real Academia  Española”:

    Música, ((Del lat. musĭca, y éste del gr. μουσική, derivado de μοῦσαι mousai=  ninfas o diosas que inspiran la música y el resto de artes), es precisamente el primero de los términos a tener en cuenta.

    Melodía: (Del lat. melodĭa, y éste del gr. μελῳδία; μέλος = canto).Composición en que se desarrolla una idea musical, simple o compuesta, con independencia de su acompañamiento…

    Armonía: (Del lat. harmonĭa, y éste del gr. ἁρμονία = proporción, de ἁρμός, ajustamiento, combinación).Unión y combinación de sonidos simultáneos y diferentes, pero acordes. / Arte de formar y enlazar los acordes.

    Sinfonía: (Del lat. symphonĭa, y éste del gr. συμφωνία = conformidad, de σύμφωνος, que une su voz, acorde, unánime).Conjunto de voces, de instrumentos, o de ambas cosas, que suenan acordes a la vez./  Composición instrumental para orquesta.

    Polifonía: (Del gr. πολυφωνία, mucha voz).Conjunto de sonidos simultáneos en que cada uno expresa su idea musical, pero formando con los demás un todo armónico.

    Orquesta: (Del lat. Orquestra y éste del gr. ορχήστρα, lugar para danzar ).Grupo de músicos que interpretan obras musicales con diversos instrumentos. /  Lugar comprendido entre la escena y las lunetas o butacas, que se destina a los músicos.

    Órgano: (Del lat. orgănum, y éste del gr. ὄργανον = instrumento).Instrumento musical de viento, compuesto de muchos tubos donde se produce el sonido, unos fuelles que impulsan el aire y un teclado y varios registros ordenados para modificar el timbre de las voces.

    Coro: (Del lat. chorus, y éste del gr. χορός = baile, danza, coro).Conjunto de personas que en una ópera u otra función musical cantan simultáneamente una pieza concertada./  Conjunto de personas reunidas para cantar, regocijarse, alabar o celebrar algo./  En la dramaturgia grecolatina, conjunto de actores que recitan la parte lírica destinada a comentar la acción.

    Tono: (Del lat. tonus, y éste del gr. τόνος,  acento, tensión).Cualidad de los sonidos, dependiente de su frecuencia, que permite ordenarlos de graves a agudos. De aquí deriva también “tónico” y en música significa la primera nota de una escala musical.

    Barítono: (Del lat. barytŏnus, y éste del gr. βαρύτονος, de voz grave,de βαρύς = grave, pesado).  Voz media entre la de tenor y la de bajo y hombre que tiene esta voz.

    Diatónico: (Del lat. diatonĭcus, y éste del gr. διατονικός).  Dicho de uno de los tres géneros del sistema musical: Que procede por dos tonos y un semitono.

    Diapasón : (Del lat. diapāson, y éste del gr. διαπασῶν). Regulador de voces e instrumentos consistente en una lámina de acero doblada en forma de horquilla con pie, y que cuando se hace sonar da un “la”  fijado en 435 vibraciones por segundo.

    Rítmo: (Del lat. rhythmus, y éste del gr. ῥυθμός, de ῥεῖν, fluir). Proporción guardada entre el tiempo de un movimiento y el de otro diferente. De este deriva rítmico.

    Síncopa: (Del lat. syncŏpa, y éste del gr. συγκοπή, de συγκόπτειν, cortar, reducir). Enlace de dos sonidos iguales, de los cuales el primero se halla en el tiempo o parte débil del compás, y el segundo en el fuerte.

    Cromático: (Del lat. chromatĭcus, y éste del gr. χρωματικός; χρῶμα- en realidad significa color). Se dice de uno de los tres géneros del sistema musical, el que procede por semitonos.

    Acorde:  (Este término es latino; deriva de  accordāre, de cor, cordis, corazón, y significa estar de acuerdo ).Conjunto de tres o más sonidos diferentes combinados armónicamente.

    Desde luego, al ciudadanos griego le gustaba la música.

    Las referencias a la música son muy frecuentes en la  literatura (sobre todo en los poetas), en el  arte, en la arqueología, en obras cuyo asunto central es precisamente la música , e incluso algún documento similar a nuestras partituras. Y sin embargo el desconocimiento es enorme y la atención de los historiadores escasa. Naturalmente, los antiguos no pudieron grabar sus sonidos y la palabra escrita no es un testimonio suficiente.

    Nota: La palabra “ópera”  designa a la manifestación o espectáculo artístico más integrador existente, formado por  teatro, música, danza, plástica. La palabra deriva de la italiana “opera” y ésta de la latina “opera”, plural de “opus,-eris”, que significa obra, trabajo. Así que la “opera” designa al trabajo musical por excelencia. Su origen está en el Renacimiento que intenta recuperar el teatro y música de los antiguos. Monteverdi llama a su famoso L’Orfeo, publicado en Venecia en 1609 “Fabula in música”.

    El singular latino de “opera” es “opus”, que significa “obra, trabajo”. En música se utiliza el término para ordenar, indexar, citar las diversas obras musicales de los catálogos de los diversos autores. El término se empezó a utilizar en el siglo XVII.
     


     

  • Perseo y Andrómeda

    El mito de Perseo y Andrómeda es uno de los más conocidos y de más larga pervivencia; en realidad, vestido con otro ropaje, llega hasta nuestros días.

    En torno al héroe Perseo se articulan varios mitos y elementos, algunos muy antiguos que se remontan a la Prehistoria, a la época de los cazadores paleolíticos, y otros más recientes del Neolítico y de las primeras monarquías. Si su origen es muy antiguo, su pervivencia llega hasta nuestros días,  en algunos mitos como por ejemplo el famoso de “San Jorge  y el dragón”  y otros  germanos y sajones (Beowulf, Sigfrido…). En él se acumulan muchos de los elementos  frecuentes en mitos y cuentos populares de monstruos, princesas cautivas y héroes salvadores.

    Resumimos brevemente el mito primero, luego proponemos una lectura del mito rehecho fundamentalmente sobre la versión de Ovidio en su Metamorfosis y finalmente haré algunas anotaciones, que más que ofrecer una explicación del relato, lo que hacen es entreabrir las puertas a la complejidad polivalente que todo mito encierra.

    Resumen: se vaticina a un rey que será precisamente su descendiente quien acabe con su vida; para impedirlo encierra en una cámara a su hija, que a pesar de ello concibe  un hijo de un dios;  madre e hijo son arrojados a las aguas, pero sobreviven y son criados por su salvador en otro país; una vez adulto el héroe ha de cumplir un trabajo o empresa imposible para evitar el capricho deseo del rey del lugar que desea apoderarse de su madre; consigue con la ayuda de otros dioses cumplir la tarea; en el viaje de regreso libera a una doncella, hija del rey de Etiopía,  que un monstruo marino tiene encadenada y acaba  así con  la amenaza y desolación permanente que el  monstruo ocasiona al país de la doncella; en recompensa recibe la mano de la princesa; luego participando en unos juegos atléticos lanza el disco que golpea mortalmente a su abuelo, cumpliéndose así la ineludible profecía inicial.

    Relato mítico:

    Acrisio, rey de la poderosa ciudad de Argos, en la antigua Grecia, deseaba ardientemente tener descendencia y preguntó al oráculo, que  anuncia el futuro,  cómo podría tener hijos. Pero el dios del oráculo, el apuesto y resplandeciente Apolo, le respondió enigmático:

    Tu hija Dánae te dará un nieto, fuerte y valeroso, que será el causante de tu propia muerte.

    Asustado Acrisio construyó una cámara subterránea de bronce en la que encerró a su hija Dánae, pretendiendo  impedir el cumplimiento del terrible anuncio.

    Pero de nada sirven las medidas y cautelas de los hombres que se oponen al designio de los dioses. Dánae fue fecundada por el propio Zeus o Júpiter, padre de los dioses, transformado en lluvia de oro y dio a luz un hermoso niño. La lluvia del metal que  compra los corazones y abre todas las puertas, penetró también por las rendijas de la cámara de bronce, aparentemente inaccesible, y el seductor dios todopoderoso, infiel una vez más a su esposa, la diosa Juno, procreó en la muchacha  argiva al héroe Perseo, pues tal categoría de héroe tienen los descendientes de dioses y mortales.

    Nacido en el secreto de la cámara subterránea, el niño creció sano y robusto durante algunos meses sin que su abuelo se percatase de su existencia. Un día, el niño juguetón profirió un grito que Acrisio oyó desconcertado. Pero pronto, sabedor de lo ocurrido y consciente del futuro peligro, no quiso admitir la intervención divina del seductor Zeus, encerró en un cofre de madera a su hija Dánae y a su nieto Perseo y los arrojó al mar. El cofre, zarandeado por las olas, fue a parar a la isla de Sérifos. El pescador Díctis, hermano de Polidectes, el rey de la isla,  acogió en su casa a los pobres náufragos. Dictis educó como a  un hijo a Perseo, que se convirtió en un hermoso adolescente de extraordinario valor.

    Mientras tanto el rey Polidectes se había enamorado ardientemente de la hermosa Dánae, pero el joven Perseo, protector de su madre, le impedía satisfacer su loca pasión. Cierto día el rey celebró un banquete e invitó a la mesa a sus nobles amigos y al propio Perseo. Preguntados por el rey sobre qué regalo pensaban ofrecerle los comensales, todos opinaron que el obsequio más adecuado para un rey era un caballo, pero el joven Perseo, ufano y atrevido, contestó fanfarrón:

    –  No es obsequio cualquiera un veloz y ágil caballo, pero yo traería a mi soberano  la cabeza de la mismísima  Gorgona si preciso fuera.

    Al día siguiente todos los nobles príncipes llevaron al rey el caballo prometido mientras el imprudente Perseo acudió con las manos vacías. Irritado Polidectes le ordenó que marchase inmediatamente en busca de la cabeza de la Gorgona y añadió

    De lo contrario, si vuelves sin la cabeza del terrible monstruo, me apoderaré de tu madre Dánae por la fuerza.

    La empresa era muy difícil, más bien imposible de realizar, incluso para un héroe como Perseo. Pero los dioses Hermes y Atenea, solícitos con el retoño de Zeus y por lo tanto hermano suyo de padre, acudieron en su ayuda y le indicaron la forma de conseguir su propósito.

    Por consejo de los dioses Perseo fue en busca de las tres Grayas (Enio, Pefredo y Dino)  hijas del dios marino Forcis que nacieron ya “viejas” y nunca fueron jóvenes y vivían en el país de la noche, donde nunca alumbra el sol . Tenían las Fórcides un solo ojo y un solo diente para las tres que utilizaban por turno, que Perseo les robó con habilidad y se negó a devolverles hasta que no le mostrasen el camino que le conduciría hasta el palacio de las “Ninfas”, poseedoras de objetos mágicos que le serían muy útiles  y que le revelarían el procedimiento para acabar con la terrible Gorgona.

    Recibió el héroe Perseo de las ninfas sus sandalias aladas y una alforja o zurrón, así como el casco de Hades que hacía invisible a quien lo llevaba protegiendo su cabeza. Hermes le proporcionó también una hoz de pedernal dura y cortante.

    Equipado de esta manera, acudió Perseo volando a la mansión de las tres Gorgonas (Esteno, Euríale y Medusa), junto al azulado Océano, en la costa atlántica de España. Eran éstas monstruos terribles de ojos brillantes, con serpientes rodeando su cabeza, con colmillos enormes similares a los de jabalí, con una lengua enorme  que salía de sus bocas y duras escamas de dragón protegiendo su cuello. Sus manos eran de bronce brillante y tenían alas de oro  que les permitían volar de un lado para otro. Su sola mirada convertía en piedra a quienes osaban mirarlas de frente. De las tres hermanas sólo Medusa era mortal.

    Parecía la empresa imposible si Perseo no hubiera contado con la ayuda divina. Se aproximó sigiloso siempre de espaldas y volando con sus aladas sandalias y las encontró profundamente dormidas y confiadas. Atenea acudió en ayuda del héroe y sostuvo en la posición adecuada su escudo de bruñido bronce en el que Perseo vio reflejado el rostro de Medusa como en un espejo, evitando así la mirada directa que le hubiera petrificado  y con certero tajo cercenó su cabeza con la cortante hoz de pedernal. De su cuello herido surgieron al instante Pegaso, el caballo alado, y el gigante Crisaor, “el de la espada de oro”, hijos ambos de la cópula con el dios Posidón cuando Gorgona era hermosa en un templo de Atenea. La profanación del templo sagrado fue  castigada con su terrible apariencia.

    Recogió veloz Perseo la cabeza de la Gorgona Medusa  y la introdujo en la alforja, evitando en todo momento cruzar su mirada con la del monstruo decapitado y emprendió el regreso, protegido por el casco de Hades que le hacía invisible para las dos hermanas que furiosas le buscaban.

    Emprendió Perseo rápidamente el largo camino de  vuelta, que le llevó primero al país donde reinaba Atlas, en el extremo Occidente, en donde se encontraba el huerto de las manzanas de oro, las manzanas de las Hespérides , las Occidentales. El gigante Atlas se enfrentó a  Perseo temiendo que  se llevase las manzanas de oro e intentó expulsarle. Perseo extrajo del saco la cabeza de Medusa que aun después de muerta conservaba su poder petrificador y vuelto de espaldas la muestra a Atlas, que al momento quedó convertido en la cordillera montañosa del Atlas, en el noroeste de Africa. Esta montaña sostiene desde entonces el cielo con sus astros.

    En su camino de vuelta,  mientras surcaba el denso aire, al pasar por la tórrida Etiopia, advertido por desgarradores gritos que pedían auxilio, divisó desde lo alto a una hermosa joven de rubia cabellera atada a una roca junto a la costa, expuesta a los peligros del profundo y violento mar. Sensible el héroe a los encantos de la bella joven, giró el rumbo de su viaje y se acercó con decisión, impelido por la pasión que surgía en su corazón.

    ¿Cuál es tu nombre, hermosa muchacha con el que tus padres y vecinos te reconocen entre todas? ¿Quién  ha atado con tanta crueldad y dureza tus frágiles brazos a esa roca desnuda y te expone a los peligros de los monstruos que habitan el profundo mar? ¿Qué motivo puede existir para castigo tan desmesurado, olvidando tu belleza y juventud? –

    preguntó ansioso Perseo y escuchó impaciente una voz quejumbrosa y apenada  que le decía:

    Soy Andrómeda, hija de Cefeo y Casiopea, reyes de este ardiente país que se llama Etiopia. Te ruego que no aumentes mi dolor y sufrimiento con tanta pregunta inútil. Sólo te diré que pago, por castigo de los dioses, una culpa que no es mia.

    Suspiró el cercano Cefeo, a quien, aun conservando su apostura real,  se le humedecieron los ojos de tristeza, abrazado a su hermosa esposa Casiopea, cuya extraordinaria belleza fue la causa de tantas desgracias.

    En efecto, la imprudente y vanidosa  reina Casiopea, orgullosa  de su belleza , se jactó de  superar en hermosura ella misma y su hija a todas las Nereidas, las cincuenta hijas de Nereo, nietas del Océano, todas bellísimas, que habitan en el fondo del mar y se divierten nadando entre las olas con sus cabellos al viento. Pretendió en su locura ser más hermosa que Tetis, la madre de Aquiles, o Anfitrite la esposa de Posidón o la gentil Galatea. Celosas las Nereidas , pidieron a Posidón, dios de los mares, que recorre los océanos agitando las aguas con su carro, que vengase tal insulto y tan orgullosa pretensión.

    Y el dios envió a un terrible monstruo marino, un cetáceo de enormes dimensiones:

    Ve, Cetáceo,  al país de Casiopea, devasta sus tierras, inunda su costa y  mata a sus gentes y su ganado.

    Así lo hizo el monstruo una y otra vez. El pueblo, asustado, pedía al rey que les salvara. Cefeo consultó el oráculo y éste le comunicó:

    Rey desgraciado, sólo hay una posible salvación. Debes ofrecer a tu hija Andrómeda en sacrificio como víctima propiciatoria. Deberá ser encadenada junto al mar y esperar la llegada del monstruo terrible para devorarla.

    Conocedor Perseo de lo sucedido e inflamado de amor su corazón, propuso a Cefeo:

    Desgraciado, yo libertaré a tu hija Andrómeda y la salvaré del monstruo que ya se divisa a lo lejos si me concedes que sea mi esposa.

    Accedió Cefeo de inmediato y Perseo se dispuso presto a la lucha. Apareció a lo lejos el monstruo Cetáceo, irguiendo su cabeza entre las olas y nadaba ya veloz hacia la costa. Se elevó Perseo ágilmente  con sus aladas sandalias para proyectarse sobre él y clavar una y otra vez su espada mortífera  en el lomo escamoso. La sangre tiño las aguas de rojo. Con rápido movimiento ascendente esquivo el ataque del fiero dragón y cayó de nuevo para hundir profundamente la espada en su corazón. Herido mortalmente, el monstruo Cetáceo se hundió para siempre en las profundidades marinas, quedando libres Andrómeda y su país de la anunciada destrucción.

    Cefeo, en cumplimiento de lo pactado, entregó  su hija al héroe Perseo. Pero la dulce Andrómeda estaba destinada con anterioridad a casarse con su tío Fineo, que no aceptó la boda y se enfrentó con furia al héroe. Perseo se defendió con valentía y ante el elevado número de enemigos que le atacaban extrajo de su saco la cabeza de la terrible Medusa e inmediatamente quedaron transformados en piedra quienes incautamente la miraron.

    Perseo se dirigió con su esposa Andrómeda a Sérifos, para encontrarse con Dánae, su madre. Polidectes, incapaz de reprimir sus deseos, quiso apoderarse por la fuerza finalmente de Dánae, que se vio obligada a refugiarse junto al altar inviolable. Perseo se vengó de Polidectes y sus amigos, a quienes la visión de Medusa convirtió también en estatuas de piedra.

    Entregó el reino de Sérifos a su padre adoptivo Dictis, devolvió las sandalias aladas a Hermes, y el saco y el casco de Hades que le hacía invisible, a las Ninfas. La diosa Atenea, que generalmente está armada de pies a cabeza, colocó por su parte la cabeza de Medusa en el centro de su égida o escudo, costumbre que por cierto han imitado desde entonces los valerosos soldados a fin de petrificar a quienes se enfrentan en la lucha.

    Marchó después Perseo junto con Andrómeda a Argos su patria para reencontrarse con su abuelo Acrisio, que temiendo el cumplimiento del oráculo que anunció su muerte a manos de su nieto había huido al país vecino de los pelasgos. Su rey había organizado unos juegos fúnebres en honor de su padre difunto.

    El joven héroe Perseo por su parte acudió para participar en los juegos buscando el honor de la victoria. Cuando llegó su turno tensó sus músculos, fuertes y flexibles, giró veloz sobre sí mismo y proyecto con fuerza el disco a lo lejos, con tan mala fortuna que golpeó a su abuelo Acrisio, sentado entre los espectadores de los juegos, provocándole su muerte y cumpliéndose así el indefectible oráculo al que nadie puede sustraerse.

    Rindió honores a su abuelo, pero no queriendo volver a Argos cambió su trono por el de Tirinto, donde reinaba su primo Megapentes. Perseo, que todavía vivió largos años en compañía de Andrómeda,  fundó y fortificó la ciudad de Micenas, cuyas murallas construyeron los Cíclopes con grandes piedras. Su primer hijo, Perse dio origen al pueblo de los Persas.

    Por lo extraordinario de su nacimiento y por su gloriosas hazañas Perseo fue elevado al firmamento por la diosa Atenea y allí sigue aún, sosteniendo en su mano la cabeza monstruosa de Medusa, que petrifica a quien la mira, con su ojo, la estrella Algol,  parpadeante,  luciendo intermitentemente. Junto a él Atenea honró también a la dulce Andrómeda con un lugar entre las estrellas.

    Cetáceo, el monstruo marino, se encuentra también allí, esperando y  persiguiendo eternamente a Andromeda, a quien protege Perseo. 

    Posidón quiso también honrar a Cefeo y a su imprudente esposa Casiopea, a la vista de los mortales, que han de tomar buena cuenta de las consecuencias de los comportamientos inadecuados.

    Algunas notas explicativas o meramente sugerentes:

    Algunos de los elementos  se remontarían a la época de los cazadores paleolíticos  y la cultura del tótem, como el yelmo de Hades que hace invisible, como corresponde al reino de los muertos, al reino de las sombras;  ninfas que enseñan el camino, monstruos a la entrada del infierno, instrumentos mágicos, etc.

    Otros como el monstruo que asola las tierras y cosechas de Etiopía corresponderían a la época de la agricultura.

    A la época heroica de las familias guerreras corresponderían elementos tales como la princesa encerrada, el hijo criado a escondidas, la cuestión sucesoria, etc.

    Son elementos típicos de estos relatos  el asunto del  héroe que debe realizar una gran empresa o empresa difícil: frecuentemente el viaje a un lugar que desconoce (generalmente el viaje hacia el otro mundo); los  intermediarios que le ayudan con instrumentos mágicos para llevar a cabo su empresa (el yelmo de Hades dios del infierno que hace invisible, el saco, el escudo, la segur que le proporcionan las ninfas), la ayuda de alguien que  enseña el camino  (las Grayas), seres monstruosos (en este caso con un ojo y un diente y de aspecto feroz)  protegiendo e impidiendo el acceso al mundo de los muertos.

    Al asunto anterior se añade otro relato mítico en forma de  segunda parte, cuyo  asunto es la liberación de la princesa y el enamoramiento de la muchacha o hija del rey y el matrimonio con ella como premio, previa  liberación al país de las fauces del monstruo (marino en este caso y por tanto también conectado con el ultramundo). Este tema de la liberación de la princesa es de origen oriental; en Grecia no aparece hasta els.VI a.C.

    Generalmente el héroe al casarse ocupa del trono del padre de su esposa (el trono se transmite por línea materna); a veces como en este mito vuelve a hacerse cargo del trono de su patria con su nueva esposa. En todo caso se plantea así y se soluciona la sustitución del rey anciano que ha perdido sus poderes (mágicos).

    Que la muerte del rey se anuncie con un oráculo refleja una etapa posterior a aquella en la que la muerte del rey anciano era un hecho preestablecido, pero ahora cuando el poder pasa de padre a hijo, su muerte resulta antinatural…

    El tema del rapto por un monstruo  se halla en un principio estrechamente ligado a la caza como base económica fundamental, de la que nace este motivo: el raptor se lleva a la raptada. Aquí en cambio le es entregada. Las formas de esta entrega corresponden al rito de la presentación de las doncellas a los demonios del agua y a los dioses, con la finalidad de influir en la fertilización del país.

    El dragón, el monstruo marino, animales fabulosos y fantásticos  (dragón o serpiente, esfinge egipcia, centauros, etc.) representan  un fenómeno más reciente; estos animales fantásticos son producto de una cultura tardía e incluso urbana, cuando ya el hombre había empezado a perder su vinculación íntima y orgánica con los animales, aunque ya antes se pueden encontrar  formas embrionarias de animales compuestos.

    La serpiente, el dragón, aparece poco más o menos junto con los dioses antropomorfos. El antepasado totémico de tipo animal no es un dios en el sentido en que lo es el antropomorfo Zeus o el amorfo Espíritu Santo. La divinidad se desarrolla a partir del animal.

    Con la aparición de la agricultura y de las ciudades el variopinto mundo animal de origen totémico comienza a perder su realidad. Se verifica un proceso de antropomorfización. Las cosas van cambiando con el paso a la agricultura regular, a la cría de ganado y a la formación del Estado primitivo. Los dioses antropomorfos se crean en esta fase. Para el agricultor es importante que sus dioses rijan las aguas y sus dioses tienen aspecto humano.

    Los  animales van adquiriendo  cuerpo de  hombre; en algunos casos lo último en desaparecer es el morro del animal (Anubis con cabeza de lobo, Orus de halcón…). También  las almas de los difuntos se representan como pájaros con  cabeza humana.

    El proceso de antropomorfización está ya casi realizado en la figura de ciertos héroes como Hermes o Mercurio, que mantiene  unas pequeñas  alas en los pies  hasta que por último el animal se transforma en atributo del dios: así Zeus es representado con un águila.

    Los sacrificios humanos, muy antiguos,(tema relacionado con el del tributo de carne humana)  subsistieron incluso en época clásica griega y romana, aunque los sacrificados sean ahora  los prisioneros de guerra.

    Pero los sacrificios humanos entran  en conflicto con las formas de la agricultura  y con las formas de vida social que se han desarrollado y de relaciones familiares correspondientes a ellas. Chocan también  con las formas de la religión que ya ha comenzado a crear los dioses.

    Por otra parte, con la aparición de la propiedad de la tierra nace una nueva forma de relaciones familiares. El amor de los padres no admite el sacrificio de un hijo y para evitarlo  aparece el héroe forastero que libera a la doncella.  (Perseo, Andrómeda).

    La interpretación alegórica más elemental del episodio de  Zeus fertilizando a Danae consiste en identificar a Júpiter con la lluvia y  Dánae, encerrada en el subsuelo,  es la tierra fertilizada.  Los etnólogos Frazer y Sternberg demostraron hace tiempo  que las relaciones sexuales entre un ser humano y una divinidad servían para aumentar el rendimiento de la tierra.

    Con frecuencia se simboliza con este mito también el poder omnipotente del dinero, que abre las puertas más férreamente cerradas, haciendo del mito una lectura moralizante.

    Se han hecho lecturas del mito más complejas, como la psicológica, siguiendo a Jung, en la que el caballero lucharía consigo mismo para rescatar su lado inconsciente femenino.

     El dragón puede significar también el espacio de naturaleza salvaje y agreste frente al espacio civilizado de la ciudad. A veces el dragón es sometido y conducido como una animal doméstico e integrado en el orden urbano, como ocurre con  santa Marta, que con agua bendita dominó  al dragón Tarasca y lo condujo a la ciudad atado con su propio cinturón (nos lo cuenta Jacobo de la Vorágine en su Legenda aurea (Leyenda dorada).

    Por lo demás,  Andrómeda, conocida también como la doncella encadenada, fue una de las más antiguas constelaciones, que probablemente recibió el nombre en la región de Mesopotamia. Está rodeada al norte por Casiopea y Perseo; al este por Perseo, al sur por los Peces y el Triángulo y al oeste por Lacerta y Pegasus, como señal y guía para los marineros con sus blancos brazos extendidos en el firmamento.

    El ojo de la cabeza de Medusa es Algol, el demonio en árabe, que brilla intermitentemente al ser oscurecida por otra estrella próxima.

    Cetus, Cetáceo , es también en la antigua Mesopotamia el dragón cósmico Tiamat que se enfrenta al héroe.

    Cefeo, el rey, es también una de las más viejas constelaciones. Los chinos   lo ven como el famoso cochero  aproximadamente en el año 950 a.C. Los nómadas árabes lo ven como un pastor con su perro y ganado.

    Casiopea es conocida también como la “W”  o “M”  celestes. Otra versión cuenta que fue encadenada al trono por su vanidad y colocada hacia la estrella polar, aunque  a veces queda colgada al revés, en una posición poco digna como advertencia para todos.  Curiosamente los romanos la conocían como “la mujer del Carro” y los árabes como “mujer en el carro”. 

    Pegaso, el caballo alado, fue elevado por Atenea   como una constelación.  Pegaso interviene en varios mitos, en el de Perseo y sobre todo en el de Belerofonte. En el mito de Perseo o bien nace del cuello seccionado de Gorgona o de la tierra fecundada por la sangre de Gorgona al caer de la cabeza que Perseo transportaba en su alforja después de darle muerte.

    Respecto de Belerofonte, Atenea condujo al caballo por la brida hasta Belerofonte. Gracias a este caballo Belerofonte pudo matar a la Quimera (monstruo con parte de león y parte de cabra que despide llamas por la boca) y vencer a las Amazonas (pueblo de mujeres que descienden de Ares, dios de la guerra y de Harmonía; (α-μαζών, a-mazon = la que no tiene seno).

    Tras la muerte de Belerofonte, Pegaso volvió al Olimpo, la morada de los dioses. Cuando el concurso de canto que enfrentó a las hijas de Piero (Piérides) con las Musas, en el monte  Helicón, éste, contento, fue hinchándose hasta amenazar llegar al cielo. Por orden de Posidón Pegaso golpeó la montaña con uno de sus cascos para ordenarle que volviera a sus dimensiones ordinarias. El Helicón obedeció, pero en el lugar en que Pegaso le había dado el golpe brotó una fuente, Hipocrene, o Fuente del Caballo, que es la fuente de toda inspiración poética.

    Atlas es el gigante mítico, convertido en la cordillera del Atlas que sostiene el firmamento. Se le suele representar con su figura humano-divina, sosteniendo el cielo sobre sus hombros. Por eso llamamos “atlas” a los mapas celestes y por extensión a los terrestres y demás gráficos.

    El oráculo es la contestación que las pitonisas y sacerdotes  pronunciaban como dada por el dios Apolo a las consultas que  se le hacían.  Los oráculos son ineludibles, siempre se cumplen, pero frecuentemente el hombre trata de evitar su realización, en un intento humano irracional o absurdo, porque, como plantea Ruiz Elvira, o los oráculos son verídicos y entonces no se pueden evitar o no lo son y entonces no deben merecer crédito y no hay que hacer nada para evitarlos. Pero la irracionalidad de intentar evitarlos es muy humana, y el hombre desconfiando de la lógica se somete ciegamente al deseo y a la voluntad de que no ocurra lo anunciado como si la sola voluntad pudiese más que el destino, es decir a la esperanza que le hace actuar. (es decir, nos queda un importante componente irracional…)

    Como curiosidad citaremos también a las Perseidas o lluvia de estrellas Como cada año en agosto, llega la lluvia de meteoros denominada las Perseidas. En esta ocasión, el espectáculo parece asegurado. Las Perseidas tiene su origen en el cometa Swift-Tuttle cuya cola corta la órbita de la Tierra. Son los resto de la cola los que, al entrar en la atmósfera terrestre,  producen este interesante fenómeno. Las predicciones indican que se verán uno o dos meteoros por minuto en el máximo. Por supuesto, los fragmentos son de pequeño tamaño y masa, y no representan ningún peligro.

    Muchos elementos de este mito o mitos tienen sin duda su origen en Mesopotamia. Es evidente el parecido con la monstruosa Tiamat, con la que lucha Marduk.

    En la mitología griega hay otros seres también monstruosos, como Tifón, pero esta leyenda de Perseo y Andrómeda ha tenido una enorme presencia en todos los siglos y tiempos en el interés de los ciudadanos, en la literatura y en el arte.

    Así en época romana Flavio Josefo, Plinio, Estrabón, San Jerónimo localizan el salvamento de Andrómeda en Jaffa (Iope) en Palestina.

    Plinio nos dice que Marco Escauro en el año 58 a.C. trajo a Roma los huesos de la fiera que iba a devorar a Andrómeda y que su tamaño era de unos 13 metros, con costillas mayores que colmillos de elefantes y columna vertebral de 45 centímetros de grosor. No es difícil ver en estos huesos elementos fósiles de seres realmente existentes, como dinosaurios o elefantes antiguos, que alimentaban la credulidad o imaginación de los antiguos. Naturalmente, siguen apareciendo restos fósiles de reptiles gigantescos, como el del pliosaurio que medía quince metros y pesaba 45 toneladas.

     La leyenda tiene su prolongación hagiográfica en la de San Jorge y el dragón, aunque son muchos los desconocedores del mito de Andrómeda y no identifican su origen y relación. Jacobo de la Vorágine en el siglo XIII nos ofrece en su  “Legenda Sanctorum” (Lecturas sobre santos)  que pasará a ser conocida como “Legenda aurea” (Leyenda dorada) la versión más exacta, que tuvo un enorme éxito en el ambiente caballeresco de la Edad Media. San Jorge es el paradigma del caballero medieval que lucha o defiende a una doncella.

    Su éxito y popularidad explica su importancia y presencia en todas las artes hasta el día de hoy, incluido naturalmente el cine.

  • El mito de Atalanta e Hipomenes

    Atalanta es un personaje femenino de la mitología griega con ciertas singularidades que le hacen especialmente interesante. En realidad toda la mitología griega está incrustada en la cultura occidental.

    Son dos los mitos referidos a Atalanta que los narradores antiguos (la mitología es en gran parte obra de poetas) funden en uno porque en lo esencial no son contradictorios.

    Atalanta es hija de reyes, del arcadio Iaso en una versión o del beocio Esteneo en otra. En una es una vigorosa y diestra cazadora que, amada por Meleagro, participa en la cacería del jabalí de Calidón y acompaña o quiere acompañar como única mujer a los Argonautas en el viaje a la búsqueda del vellocino de oro; en la otra, invencible corredora casada con Hipomenes o Hipomedonte.

    Según el mito su padre deseaba un descendiente varón por lo que Atalanta fue abandonada en el monte, en donde la amamantó una osa hasta que fue recogida por unos cazadores. Criada pues en la salvaje naturaleza, es fiel seguidora de la diosa cazadora Diana tras decidir permanecer virgen después de recibir la respuesta del oráculo, siempre difícil de interpretar, a la pregunta de si debía casarse.

    Le dijo Apolo con su oráculo que no debía casarse, pero se casaría y “viva carecería de sí misma”; lo que parece una referencia a que sería transformada, metamorfoseada. Vuelta a casa, su padre le pide que se case y ella, que se sabe veloz, decide que sólo lo hará con quien le venza en la carrera, mientras que matará a los pretendientes que sean vencidos.

    Hipomenes, ayudado por la diosa Venus y utilizando el ardid de arrojar sucesivamente tres manzanas de oro que retrasan la marcha de Atalanta, consigue vencerla. Se casan, pues, Atalanta e Hipomenes pero desairan a la diosa Ceres o Cibeles por haber mantenido relaciones sexuales profanando su templo y por ello son transformados en los dos leones que tiran del carro; por cierto león y leona condenados a no aparearse entre sí, de acuerdo con la creencia también antigua de que los leones se aparean con los leopardos, pero no entre ellos mismos.

    Hasta aquí el resumen aproximado del mito prescindiendo de muchos detalles de interés. Al final de este artículo recrearé esta parte del mito sobre la base del relato de Ovidio en Metamorfosis.
    El mito se presta a numerosos comentarios, algunos de los cuales esbozaré rápidamente.

    De alguna manera, su convivencia en el monte con la osa nos retrotrae a la época de los hombres cazadores. El oso, presente en otros muchos mitos, es un animal en ocasiones totémicos de determinados grupos. Por otra parte la abstención de relaciones sexuales propicia la caza, por lo que las diosas de la caza son vírgenes,

    Frente a ella están los urbanitas Meleagro Hipomenes, en un caso el héroe guerrero que ha de realizar una gran empresa y en el otro el del príncipe enamorado que sólo alcanza a la princesa amada tras realizar alguna acción notable. Por medio queda el asunto de la sucesión masculina al trono que curiosamente se transmite por vía femenina y el voto de castidad o virginidad, incomprensiblemente justificado en un incomprensible oráculo, pero que como decía más arriba es propiciatorio de una caza favorable.

    Ya en la propia Antigüedad y luego en la Edad Media y posteriormente en el Humanismo y Renacimiento se han buscado explicaciones racionales a los mitos. El modelo más frecuentemente utilizado es el de la alegoría que suele acabar con una conclusión moralizante.

    Así se dice que el final de este mito corresponde al castigo de los dioses por la falta de respeto al lugar sagrado y por la falta de agradecimiento a los beneficios de los dioses.

    En ocasiones se ha interpretado también el triunfo de Hipomenes y derrota de Atalanta como el triunfo de la pasión carnal y la venalidad del temperamento femenino, siempre ambicioso, dispuesto a aceptar el valioso oro a cambio.

    A ello da pie modernamente la famosa pintura de Guido Reni, (Bolonia, 1575-1642). en la que los dos protagonistas aparecen desnudos con su mórbida y proporcionada apariencia.

    Con frecuencia se interpretó la superioridad de Atalanta como consecuencia de la cesión masculina antes las mujeres. Leemos por ejemplo en un grabado del XVII “Robora femineis s(a)epe virilia cedunt”, “Con frecuencia las fuerzas masculinas ceden ante las femeninas”.

    Más recientemente, se ha valorado por parte de personas o grupos feministas la singularidad de Atalanta, de vida propia independiente y al margen de las pretensiones masculinas de su padre. Pero también en sentido contrario se resalta su derrota final y la imposición del orden establecido, naturalmente masculino.

    El mito ha servido de motivo a diversos artistas, entre otros a Rómulo Cincinato (ca. 1540-1597), pintor florentino afincado en España al servicio de Felipe II, que también decoró diversas salas en el Palacio del Infantado de Guadalajara, entre ellas una con el motivo de la carrera de Atalanta e Hipomenes.

    El autor y cronista de Guadalajara Antonio Herrera Casado interpreta en un libro reciente la carrera de Atalanta como  la carrera veloz e inexorable del tiempo, en coherencia con la interpretación general que hace del palacio gótico-renacentista y de los diversos elementos decorativos y ornamentales, todos ellos conducentes a propagar y garantizar la fama de los Hurtado de Mendoza, Duques del Infantado entre otros títulos.

    Pero esta interpretación resulta novedosa y, si bien coherente con el esquema general del palacio, no está fundamentada en ningún otro dato que al menos yo conozca.

    Sin duda que todo el palacio y su decoración es un canto a la grandeza de los Mendoza, a su virtud, virtus, y cómo consecuencia grande ha de ser su fama, que las generaciones futuras han de recordar permanentemente y por lo tanto ha de superar o trascender al tiempo. 

    Pero todo esto no exige interpretar la carrera de Atalanta como la “carrera del tiempo”. En realidad los Mendoza, como toda persona o colectivo que busca la fama, en realidad lo que hace es exaltar sus virtudes, de acuerdo con la creencia antigua y también humanista  de que la fama no se busca, acompaña por sí sola a la virtud, que es lo que hay que practicar; quien busca la fama no la consigue y quien la desprecia la alcanza.

    Los pasajes antiguos al respecto son numerosos; así a título de ejemplo éste de Salustio referido a Catón en De coniuratione Catilinae, 54, 6:

    “…así cuanto menos buscaba la gloria, tanto más a él lo perseguía”

    “… ita quo minus petebat gloriam, eo magis illum sequebatur”.

    Gracián parece inspirarse directamente en el pasaje de Salustio, cuando dice en El Criticón, II,11:

    Y lo peor es que cuanto más lo piensan conseguir, entonces la alcanzan menos, perdiendo tal vez la vida y cuanto hay.”

    Así que el tema central de la decoración del palacio no es propagar la fama de los Mendoza sino exaltar sus virtudes, manifestadas sobre todo en sus muchas victorias en numerosas batallas.

    Se puede simplemente interpretar la carrera como el símbolo y resumen de la historia de los Mendoza, una carrera de obstáculos, que consiguen ganar con su energía, su astucia y la ayuda de los dioses. Pero claro está, una empresa de este tipo no está exenta de algunos pecados. Así que los Mendoza no serán elevados a la categoría de los dioses pero sí les acompañarán eternamente a su servicio.

    Es interesante conocer que en el plano que de las pinturas del palacio del Infantado hace el maestro de obras Acacio Orejón, al referirse al cuadro central de la sala de Atalanta escribe como guía “Pintura de Atalanta que corre con Hipomenes. Libo 10. Obidio, meatamorfosis/ libro 8 de atalanta y Meleagro”. Es decir, cita los dos pasajes en los que Ovidio recrea el episodio de la carrera con Hipomenes (libro X) y el de la cacería del jabalí de Calidón (libro VIII). Luego el Duque deseaba la pintura de Atalanta pero no sabe al principio qué episodio reflejar.

    La cuestión estriba, pues, en conocer primero por qué desea que se le represente a Atalanta y en segundo lugar por qué prefiere precisamente el episodio de la carrera y no el de la cacería.

    Bien, no dejan de tener cierto interés nuestras suposiciones, pero en el fondo quizás sean todas estas elucubraciones hasta cierto punto gratuitas, porque tal vez el Duque pide a Cincinato que represente el mito de Atalanta tan sólo porque su pariente Diego Hurtado de Mendoza, (1503- 1575), hijo del Conde de Tendilla, tiene entre sus poesías una que destaca, precisamente la “Fábula de Hipomenes y Atalanta”.  

    Ofrezco a continuación una recreación de la fábula basada en Ovidio. Quien desee una lectura completa del texto latino debe acudir a Metamorfosis, VIII, 281 y ss. para el episodio de Meleagro y la caza del jabalí de Calidón y  Metamorfosis X,560-704 para la carrera con Hipomenes.


    ATALANTA


    Cuando Atalanta nació, su padre, el rey de Arcadia, enfurecido porque sólo deseaba un hijo varón, la abandonó falto de toda piedad en lo alto de una montaña para que muriera de hambre o devorada por las feroces bestias. La diosa Artemisa, que casualmente cazaba en aquellos lugares, se apiadó de la niña indefensa y le envió una enorme osa que dócil la amamantó con su leche. Con el tiempo y adoptada como hija por la diosa, se convirtió en una certera cazadora y en la mujer más veloz del mundo y emulando a su patrona prometió que tampoco ella se casaría nunca.

    Cuando siendo una cazadora famosa recibió como trofeo la piel del jabalí que asolaba el reino de Calidón en cuya cacería ella participó, se reconcilió con su padre, que le insistía una y otra vez en la necesidad de contraer matrimonio y ofrecerle un heredero futuro para su trono.

    La esquiva Atalanta consultó el oráculo de los dioses sobre su esposo y escuchó estas confusas palabras:

    — Para nada necesitas un esposo, Atalanta; evita tener un marido. Y aún así no escaparás y ni estando viva te verás privada de ti misma.

    Asustada por estas palabras difíciles de entender procura vivir soltera en los bosques, lejos de sus muchos pretendientes, a los que quiere ahuyentar con una extraña propuesta:

    — Sólo me poseerá aquel de vosotros que me venza en veloz carrera, ese será mi esposo. En cambio el vencido habrá de morir en castigo a sus pretensiones. Esta es mi propuesta definitiva.  

    Es tal la hermosura de la veloz Atalanta que fueron muchos los jóvenes incautos que osaron competir con la mujer más veloz del mundo y perdieron gimiendo y llorando la carrera y con ella la vida inestimable.

    Por eso el joven Hipomenes, que tan sólo había oído hablar de la bella Atalanta, consideraba excesivo el riesgo que habría de correr para conseguirla como esposa. Pero tan pronto vio el espléndido cuerpo de la  joven muchacha  que había retirado el velo de su rostro, quedó prendado y seducido de inmediato.

    –Probaré yo también suerte; el premio merece correr el riesgo mortal. Los dioses ayudan a los valientes. -dice inflamado. Y loco de amor prosigue:

      — Bella Atalanta, has vencido fácilmente y sin esfuerzo a esos pobres muchachos, pero mídete conmigo, que soy hijo de Megareo. Si te venzo, no será una derrota deshonrosa para tí y si ganas tú la carrera, habrás vencido a Hipomenes, el biznieto de Neptuno, dios de las aguas.

    Atalanta levanta sus bellos ojos luminosos y lo mira con ternura.

        — ¿Por qué quieres insensato poner en peligro tu vida preciosa, tú todavía un niño? Eres hermoso y valiente, pues no te asusta la muerte. ¿Tanto me amas y deseas que estás dispuesto a morir…? Huye mientras puedas, hermoso joven; otras muchachas hermosas querrán casarse felices contigo.

    Y tal vez tocada por vez primera por el dulce sentimiento del amor,  la inexperta y arisca Atalanta suaviza su decisión implacable y piensa en lo íntimo de su corazón:

       — ¿Por qué ha de morir este infeliz inmerecidamente como premio a su amor? Ojalá desdichado no me hubieras visto nunca. Si la virginidad no fuera mi destino eterno, tú serías el único con quien yo compartiría mi lecho nupcial. Ojalá, loco, fueras más veloz que yo misma.

    Pero ya Hipomenes urge la carrera, no sin antes encomendarse a la diosa del amor y pedir su ayuda divina:

       — Tu, diosa, que has inspirado mi pasión ciega, ayuda a mi osadía.

    Acudió Venus a la llamada envuelta en una blanca nube, tan sólo visible para Hipomenes,  y le entregó tres manzanas amarillas, brillantes como el sol, que debería utilizar en la carrera de una determinada manera.

    Las trompetas dieron la señal de salida. Allá van los dos contendientes tan veloces que parecen  volar. Atalanta, rehusando pasar al muchacho, se sitúa a la par y contempla embelesada su rostro virginal. Arroja entonces Hipomenes una de las tres brillantes manzanas, que atrae de inmediato la mirada y el interés de Atalanta. Refrena pues su marcha y mientras recoge curiosa del suelo la fruta de oro, es adelantada por Hipomenes. Recupera veloz Atalanta el espacio perdido y de nuevo sobrepasa al joven con facilidad. Arroja el joven  una segunda fruta y una vez más se entretiene la muchacha, que pronto recupera también el tiempo perdido. Tan sólo queda el último tramo antes de la meta final. Ahora el joven lanza con fuerza la tercera manzana lejos del camino. Atalanta duda, pero confiada en sus veloces pies, acude a recoger a lo lejos el dorado fruto. Pero calculó mal su rapidez o tal vez el incipiente amor refrenó su marcha, que ahora resulta perdedora. Hipomenes ha alcanzado mientras tanto la meta final y con ello su ansiado premio merecido, el matrimonio con la joven virgen.

    Incomprensiblemente, el joven Hipomenes olvidó a Venus y no supo agradecer su ayuda. La diosa se sintió por ello despreciada y ofendida.

    Cierto día pasaban junto al templo de Cibeles, la Madre de los dioses, y decidieron descansar del largo camino. Se apoderó de Hipomenes un repentino e irrefrenable deseo de yacer con Atalanta, suscitado sin duda por la vengativa Venus. Allí mismo, en la cueva sagrada, a la vista de las divinas imágenes, profanan el  santuario con su obsceno amor.

    La Madre Cibeles castigó su lujuria con su divina severidad: unas largas y feroces melenas cubren sus humanos cuellos, las manos se transforman en garras, una larga cola surge de su espalda, elevan fieros su orgullosa cabeza de  león y  sus fauces emiten rugidos que amedrentan a los restantes animales. Compadecida luego la diosa, unce a la pareja de leones con fuertes correas de flexible cuero a su majestuoso carro, del que han de tirar incansables por toda la eternidad.
     

  • ¿Son las columnas de Hércules el signo del dólar?

    Poco podía imaginar el mítico héroe Hércules (no llega a la categoría de dios) que sus famosas columnas que representan los dos montes que él colocó al abrir el estrecho que separa el océano Atlántico del mar Mediterráneo (Mare Nostrum = nuestro mar, para los romanos), una en África, otra en Europa, en realidad iban a estar, en efigie naturalmente, en los bolsillos y cuentas bancarias de millones de hombres repartidos por todo el mundo.

    Esto es así si admitimos el origen del signo del dólar, que proviene de la imagen de las columnas impresa en las monedas españolas llamadas  reales de a 8, pesos o columnarios como vulgarmente se les conocía (sobra la explicación de por qué el nombre)  acuñadas en América:

      

    VTRAQUE VNUM (sic), a ambos lados uno, rezaban en latín las monedas acuñadas entre 1732 y 1773 en España como en América por la Corona española que las gobernaba a ambas, por eso en la imagen de arriba la corona cubre ambos hemisferios. Y como tal percibían a España y América nuestros vecinos de lengua inglesa en las altas latitudes del hemisferio norte.

     El signo del peso y del dólar originariamente llevaba dos  barras, luego reducidas a una; las dos barras serían precisamente las columnas de Hércules y la S la banda que las enlazaba, en principio con la leyenda latina Non Plus Ultra  (no más allá),

    Parece que fue Fernando de Aragón quien instauró esté símbolo al  apoderarse de Gibraltar; una de las columnas estaba en Kalpe, Gibraltar y la otra, monte Abyla, en Ceuta  según unos y en Marruecos (en el Monte Musa según otros). El forzudo Hércules abría separado estos montes y abierto el estrecho para acudir al reino de Gerión y robarle los bueyes, décimo  trabajo que le encargó el rey Euristeo.

    La moneda española  real de a 8, fue  usada en América y en consecuencia  en el territorio que luego serían colonias británicas y entre ellas Estados Unidos o Cánadá, donde perduró. En realidad se conocía en todo el mundo, pudiéndose considerar como moneda mundial.

    La leyenda NON PLUS ULTRA (no más allá) hacía referencia  a la imposibilidad o temor que impedía navegar hacia el oeste más allá de las columnas internándose en el mare tenebrosum (mar de las tinieblas).

    Este temor se rompió cuando Colón descubrió América. Hubo que suprimir con todo derecho el NON de la leyenda citada y así se hizo en época de Carlos V: ahora si se podía ir más allá.

    Hoy las columnas de Hércules con la leyenda PLUS ULTRA forman parte del escudo oficial de España.

    No todos admiten esta teoría y la explican como evolución de la abreviatura hispana Ps  con la que se hace referencia a “pesos” o en la marca de la plata acuñada en Potosí, que superponía la P y la S, apareciendo un símbolo similar al actual.

    En el real de a 8 representado más arriba aparece en el cuadrante inferior derecho esta marca PTSI ($).

    E incluso los más nacionalistas norteamericanos creen que el signo es resultado de la fusión de la U y la S de United States.

    Curiosamente, nos gustaría poder afirmar la relación del signo del dólar con   representación gráfica de la moneda romana llamada sestercio,   (IIS, I•IS o HS) , pero nada nos permite establecer alguna relación. El sestercio valía precisamente dos ases y medio, que es lo que representan las letras (II y semis =mitad).

    Tampoco  tiene  consistencia alguna la teoría de algunos que relacionan el signo con la imagen del caduceo de Mercurio, un bastón con una serpiente en él enroscada. El motivo de la relación lo extraen del hecho de que Mercurio era el dios de los mercaderes (y también de los ladrones…), que suelen manejar dinero.

    Otro asunto es el origen de la palabra “dólar , parece que deriva de “Thaler” o “Taler”, moneda de plata alemana procedente del nombre de una ciudad llamada Joachimsthal, actualmente en la República Checa, cuya moneda se llamaba precisamente Joachimsthaler. Pero esto nada tiene que ver con el latín o Roma, así que dejamos el tema aquí.

    Lo cierto y verdad es que si poderoso fue Hércules en la Antigúedad, recordemos sus doce trabajos,  no menos poderoso, tal vez más, es hoy día el famoso dólar, sobre todo el de color verde americano, aunque son muchos los países que también lo tienen como divisa nacional. Poderoso caballero es don dinero, sobre todo en forma de dólar.