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  • ¿Salutem Per Aquam o Spa,la ciudad del agua?

    Un acrónimo del griego ἄκρος, akros ‘, alto, extremo, la punta’ y ὄνομα, ónoma ‘nombre’,” es una palabra formada generalmente con las iniciales de otras cuyo significado se corresponde con los significados de las palabras iniciales. SPA es un acrónimo.

    Un acrónimo de indudable fortuna es SPA. A esta unión de tres siglas le corresponden numerosas combinaciones de palabras, alguna tan curiosa y disparatada como la que propone que son las iniciales de los nombres de los tres grandes filósofos de la Antigüedad Sócrates, Platón, Aristóteles.
    En el "Acronyms, Initialisms & Abbreviations Dictionary (2000)" se ofrece una lista de 187 acrónimos significados por estas tres letras; naturalmente no se recoge la explicación de los tres filósofos griegos antiguos.

    Pero sí se recoge una explicación que ha hecho fortuna y que  tiene  relación ciertamente con el mundo romano. Se suele interpretar en numerosos contextos como Salutem Per Aquam = a la salud por el agua e incluso como Sanus Per Aquam.

    Ciertamente esta interpretación cae en terreno abonado dada la importancia que la cultura romana en general y el urbanismo en particular concedieron al agua y su uso. Pantanos, acueductos, fuentes, termas son elementos inseparables de la urbs romana. Los baños o  termas, palabra que deriva de la latina    thermae  y ésta del griego θερμός (thermos = caliente), son un elemento esencial en la vida urbana romana, son el punto de encuentro social de los ociosos ciudadanos romanos. Naturalmente, todo romano adinerado vive en lujosas villas en las que no pueden faltar las termas, de las que en otro momento hablaremos.

    Por otra parte, los manantiales de aguas cálidas o sulfurosas siempre tuvieron un atractivo especial, mágico y religioso también, para los hombres; desde luego lo tuvieron para los romanos, que los localizaron y utilizaron allí donde los encontraron. Es más, diferenciaban perfectamente los manantiales de aguas medicinales de las aguas normales de abastecimiento.

    Algunas ciudades se crearon en torno a estos enclaves; son famosas en Europa Baden Baden en Alemania y Bath en Inglaterra. Ambas palabras significan precisamente “los baños”.  El nombre romano de la alemana era Aquae Aureliae (Aguas de Aurelio); Aquae Sulis (Aguas de Sulis, nombre de una diosa) el de la británica.

    Son numerosas también las ciudades que se llaman Caldas, nombre evidente procedente  de Aquae Calidae,Aguas  calientes.

    Podemos añadir algunos baños más a los ya citados  como ejemplos significativos repartidos por Europa: Aquae Sextiae  (Aix-En-Provence, Francia) ;  Aquae Gratianae, (Aix-Les-Bains , Francia); Aquae Pannonicae, Baden, Austria), Aquae Helveticae,  (Baden , Suiza); Aquae Bigerriorum (Bagneres-De-Bigorre, Francia); Aquae Urentes, (Orense, Hispania);   Aquae Calidae, (Vichy, Francia); Aquae Mattiacae, (Wiesbaden, Alemania).

    Peo hay un lugar de especial interés para este artículo llamado en la Edad Media Aquae Sepadonae, y modernamente Aquae Spadanae que se corresponde con la actual ciudad de Spa,  en Belgica,

    Así que el citado acrónimo SPA encontró en el mundo romano el caldo de cultivo para ser interpretado como Salutem Per Aquam. El problema es que no hay una sola referencia en el mundo antiguo ni a la frase como tal ni al contenido o concepto del agua como medio para obtener la salud.

    En cambio sí hay referencia y desde la Antigüedad a la citada ciudad belga, en la provincia de Lieja,  que se llama precisamente SPA , conocida precisamente desde entonces por su baños de agua caliente, por sus fuentes termales, que luego en época moderna y contemporánea ha sido  un reconocido lugar para tomar los baños y disfrutar de un buen descanso, entre otros por los ingleses que habrían extendido el nombre por todo el mundo a este tipo de establecimientos.

    Plinio el Viejo nos ofrece información en su obra enciclopédica Naturalis Historia, en el libro XXXI que dedica precisamente al agua, en el capítulo 12 la referencia a una ciudad o una tribu de de la Galia,  los Tungros,  en las Ardenas de Bélgica, precisamente donde hoy está Spa.

    Dice en Naturalis Historia, XXXI, 8 (12):

    Tungros, ciudad de la Galia, tiene una fuente famosa que destila el agua con muchos  borbotones, de sabor ferruginoso, que sólo se percibe al terminar de beber. Esta fuente purga los cuerpos, elimina las fiebres tercianas y la enfermedad de los cálculos. Esta misma agua, puesta al fuego, se vuelve turbia y finalmente se pone roja.

    Tungri civitas Galliae fontem habet insignem plurimis bullis stillantem, ferruginei saporis, quod ipsum non nisi in fine potus intellegitur. purgat hic corpora, tertianas febres discutit, calculorum vitia. eadem aqua igne admoto turbida fit ac postremo rubescit.

    Como decíamos, en las fuentes medievales a esta ciudad se la conoce como AQUAE SEPADONAE  y más modernamente  AQUAE SPADANAE .

    A su vez este manantial ha dado pie a considerer como origen del nombre de la propia ciudad SPA el verbo latino spargere y su forma sparsa y que significa  brotar, esparcir, inundar.  Pero parece más lógico pensar que el nombre sea originariamente nórdico o germánico; de hecho existe el término “spa” con alguna variante en algunas lenguas nórdicas, pero su significado nada tiene que ver con aguas calientes o medicinales sino con el  de profecía, predicción.

    Podría tener alguna  relación con el vocablo  espa o antiguo spaw que en lengua valona significa fuente  y que todavía  se sigue utilizando en el norte de Gran Bretaña (Yorkshire ) como sinónimo de spa o balneario, pero este asunto no lo tengo bien documentado.

    El Oxford English Dictionary (OED da  cuatro definiciones de Spa, desde la referencia más antigua de la aparición de la palabra en Inglaterra en 1565  hasta su uso en los Estados Unidos hoy en día.

    El lugar era pues famoso en el mundo antiguo romano y en la Edad Media y de manera especial  se puso de moda como lugar para tomar los baños desde el siglo XVII entre los ingleses y gente adinerada de Europa; aquí estuvo por ejemplo el futuro zar Pedro el Grande en 1717 durante su estancia en los Paises Bajos para estudiar los diques que contenían el mar. Los ingleses lo llevaron a Estados Unidos y al resto del mundo, en donde se ha afianzado con el significado de balneario, lugar donde tomar los baños o aguas termales o aguas medicinales.

    En consecuencia el topónimo SPA, nombre de la ciudad de Bélgica en la que había unas aguas termales bien conocidas y valoradas desde la Antigüedad, ha pasado a significar de manera genérica “balneario, termas, baños termales, aguas medicinales,”. Era sugerente la explicación de “salutem per aquam”, precisamente por su fuerza explicativa, pero no podemos sino considerarlo un  un retroacrónimo o acrónimo fabricado a posteriori aprovechando la tradición romana de interés por las aguas calidad y medicinales de la ciudad de SPA en Bélgica.
     

  • ENCICLOPEDIA

    ‘παῖς,παιδός’, país.paidós, «niño», es una palabra griega que tiene numerosos términos emparentados con la misma familia léxica; estos términos han pasado al latín y de él a las lenguas romances; también ha producido numerosos términos científicos modernos. Son algunos: paideia, pedagogía y pedagogo, pediatría y pediatra, pederastia y pederasta, enciclopedia.

    En latín tenemos el sustantivo “puer” y otros con él relacionados también en español, puella, pueritia, pueril, puerilidad, puerperio. Aunque no lo parezca, la raíz de puer está emparentada con la de 'παῖς,παιδός', país, paidós.

    Analizaremos con algún detalle el término “enciclopedia”. Se trata de una palabra con una etimología realmente curiosa; procede  del griego  ἐν κύκλος παιδεία, (ἐν en,en,  κύκλος, kyklos, círculo y παιδεία,paideia,instrucción) “instrucción en círculo” o "círculo de todas las artes y doctrinas (conocimientos". Tal vez hace referencia a la costumbre de colocar a los niños en círculo para recibir la instrucción o educación. De este significado primero deriva su acepción actual de conjunto de todas las ciencias o de muchas ciencias o de muchos conocimientos.

    Sobre la frase griega se crea en latín medieval el término encyclopaedia  que viene a significar ‘curso de educación general’.

    El término o el concepto es antiguo. Sirva como muestra el siguiente texto de Plinio el Viejo que llama a su magna obra Naturalis Historia, “enciclopedia” y ciertamente es un extenso compendio de todo lo considerado “saber científico” en la Antigüedad. Plinio comenta las dificultades de su obra y nos confiesa en  Naturalis Histori Praefatio 14:

    Por lo demás el itinerario no es un camino trillado para los autores ni por el que mi ánimo se afane por peregrinar. No hay nadie entre nosotros que haya intentado lo mismo ni nadie entre los griegos que haya tratado él solo todas las cosas. La mayor parte buscamos el placer en los estudios; las cosas tratadas por otros se consideran de excesiva sutileza y son empujadas a las oscuras tinieblas de las cosas. Ante todo han de ser tratadas  las cosas que los griegos llaman de la enciclopedia (τῆς ἐγκυκλίου παιδείας tes enkikliou paideias) y sin embargo son o unas cosas  desconocidas o inciertas para los ingeniosos  u otras en cambio son expuestos por tantísimos que producen hastío.

    Praeterea iter est non trita auctoribus via nec qua peregrinari animus expetat. nemo apud nos qui idem temptaverit, nemo apud Graecos, qui unus omnia ea tractaverit. magna pars studiorum amoenitates quaerimus; quae vero tractata ab aliis dicuntur inmensae subtilitatis, obscuris rerum tenebris premuntur. ante omnia attingenda quae Graeci  τῆς ἐγκυκλίου παιδείας vocant, et tamen ignota aut incerta ingeniis facta; alia vero ita multis prodita, ut in fastidium sint adducta.

    El afán por reunir todo el conocimiento humano del momento es muy antiguo. Por ejemplo puede considerarse enciclopédica la obra de Aristóteles o la del romano Varrón, probablemente el más prolífico autor latino (se le adjudican centenares de obras), del que en cambio sólo se conserva   completa su  Rerum rusticarum libri III (Sobre las cosas del campo), incompleta  De lingua latina y fragmentos de algunas restantes.  Tan prolífico y enciclopédico debió ser que San Agustin dice de él en De Civitate Dei, 6, 2, 178:

    "El hombre más docto en todos los sentidos fue Varrón, que leyó tan gran cantidad  de libros que nos admira que le quedara  tiempo para escribir; y escribió tan gran cantidad que apenas podemos creer que alguien pudiera leerlos” .

    Vir doctissimus undecumque Varro, qui tam multa legit, ut aliquid ei scribere uacuisse miremur; tam multa scripsit, quam multa uix quemquam legere potuisse credamus.

    Aunque él mismo reconoce en su De Re Rustica, II , 1,2:

    nemo enim omnia potest scireNadie puede saberlo todo.

    También podemos considerar una “enciclopedia” la Naturalis Historia de Plinio el Viejo, verdadero compendio de todo el conocimiento entonces considerado científico o de interés para el entendimiento del mundo en que vivimos.

    Enciclopedia podemos considerar también los Veinte Libros de las Etimologías ( Etymologiarum Libri Viginti) , de Isidoro de Sevilla (hacia   556-636).

    Pero la “enciclopedia” por excelencia hasta ahora ha sido  la Enciclopedia Francesa de Diderot y D’Alembert , L'Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, publicada entre 1751 y 1766 y los suplementos de 1777, síntesis de los conocimientos de la época y símbolo de la Ilustración.

    Hoy en día, en la era digital, la “enciclopedia” por antonomasia (del lat. antonomasĭa, y este del gr. ἀντονομασία, nombrar de manera diferente, locucíón adverbial que significa que el nombre le corresponde por ser el ejemplar más característico) es la Wikipedia, palabra construida con la hawaiana wikiwiki, que significa propiamente rápido, informal, y la clásica –pedia, suficientemente comentada más arriba.

    Wikipedia designa a una página web elaborada colectivamente con pretensiones de enciclopedismo universal: los contenidos de esta página, enciclopedia electrónica libre y políglota, son accesibles para cualquier “internauta, (de “internet o red interna y latín  nauta, navegante). Todo internauta además no sólo tiene acceso a la página sino la capacidad de modificar su contenido. Su creador  y quien le puso el nombre es Larry Sanger. Hoy contiene  más de 37 millones de artículos en más de 284  idiomas.

    Esta es desde luego una gran creación de la sociedad actual, lo que no es óbice para recomendar extremar los cuidados en la aceptación de la información ofrecida de esta manera porque con frecuencia carece de los necesarios controles y elementos de contraste que validen el conocimiento y los datos ofrecidos.

    Una de las normas de este blog o página web https://www.antiquitatem.com/  es precisamente ofrecer de manera general las fuentes y el texto de las fuentes latinas o griegas. A algún lector puede parecerle un tanto pesado y ralentizante, pero téngase en cuenta que no sólo es un ofrecimiento para los lectores que pueden leer las lenguas clásicas, sino también una garantía para el resto de que la fuente existe y es real. Con excesiva frecuencia, muchos textos no son contrastados con las fuentes originales y por ello pueden producirse grandes errores.
     

  • Un puente de Italia a Grecia

    Hoy existen puentes grandiosos que nos llenan de asombro por su longitud: el Akashi-Kaikyo de 1991 mts. en Japón; o el Great Belt East de 1624mts. en Dinamarca, o el Runyang de 1490 mts. en China. Son los mayores puentes atirantados del mundo. En la Antigüedad los romanos fueron grandes constructores de puentes.

    Toda gran ciudad está bañada por un gran río atravesado por numerosos puentes como expresión de su poderío. Roma es un ejemplo de ello. Su  río, esencial en su historia, es el Tíber. Debió ser muy importante el primer puente, el Pons Sublicius, de la época del rey Anco Marcio,  construido completamente de madera con instrumentos de madera, porque un tabú impedía el contacto con instrumentos de metal.

    Tan importante debía ser y tan necesaria la ayuda de los dioses que a la máxima autoridad religiosa romana se le llama “pontifex maximus” (el hacedor del puente) según la tradicional explicación del término que nos da Varrón, quien también sugiere otra: de posse y facere (el que puede hacer..); hay quien explica que el nombre le viene por ser puente de comunicación entre los dioses del cielo y los mortales. Por cierto que este título lo sigue ostentando el “papa” de la Iglesia Católica de manera oficial, porque así lo asumieron al desaparecer la religión pagana e imponerse la cristiana como oficial. La desaparición, como se ve, no fue completa ni radical.

    En  Roma los puentes eran muy numerosos: el Puente Emilio, hoy roto; el Fabricio y el Cestio en la Isla Tiberina (pequeña isla en mitad del río); el Puente de Agripa, el Puente de Calígula, el de Nerón, el Puente Triunfal, el famoso Puente Elio o de Adriano conocido hoy como Ponte Sant’Angelo, el no menos famoso Puente Milvio en el que tuvo lugar el enfrentamiento entre  Majencio y Constantino cuando tuvo la visión de la Cruz con la frase “in hoc signo vinces” (con esta enseña vencerás), etc.

    Además los puentes romanos, desafiando el paso del tiempo, están diseminados por todas las vías del Imperio Romano que conducían a Roma, a la urbe, a la ciudad por antonomasia. No son tan largos como los modernos reseñados, pero de momento han durado mucho más tiempo,

    Pues bien, en la Antigüedad hubo un proyecto, una idea mejor, porque no llegó a proyecto, de unir el sur de Italia con el norte de Grecia con un puente grandioso. Nos lo cuenta Plinio el Viejo en su enciclopedia Naturalis Historia, III,(XI) 100 y ss. al describir Italia:

    Desde Tarento, en el interior, se encuentran las ciudades de Varia (actual Oria), llamada apellidada “de Apulia”, de Mesapia (Mesagna) y de Aletio (Santa Maria dell' Alizza) . En la costa en cambio están Senum, Calípolis (Gallipoli) a  sententa y cinco mil pasos de Tarento, que ahora es Anxa. Luego,  a treinta y tres mil pasos está el promontorio llamado Acra Iapigia (Capo di Santa Maria di Leuca), el punto en el que Italia se adentra más en el mar. Desde él  están las ciudades de Basta (Vaste) e Hydrunto (Otranto), a diez y nueve mil pasos, en el punto de separación de los mares Adriático y Jónico; desde aquí se da el paso más breve a Grecia; en frente está la ciudad de Apolloniato (Apolloniates)( Pallina or Pollona) y aquí el estrecho no tiene más de cincuenta mil pasos.  Pirro, rey de Epiro, fue el primero que pensó cubrir este espacio a pie con unos puentes  y después de él Marco Varrón, cuando comandaba la flota de Pompeyo en la guerra  contra los piratas. A los dos se lo  impidieron  otras preocupaciones."

    Oppida per continentem a Tarento Uria, cui cognomen ob Apulam Messapiae , Aletium, in ora vero Senum, Callipolis, quae nunc est Anxa, LXXV a Tarento. inde XXXIII promunturium quod Acran Iapygiam vocant, quo longissime in maria excurrit Italia. ab eo Basta oppidum et Hydruntum decem ac novem milia passuum, ad discrimen Ionii et Hadriatici maris, qua in Graeciam brevissimus transitus, ex adverso Apolloniatum oppidi latitudine intercurrentis freti L non amplius. hoc intervallum pedestri continuare transitu pontibus iactis primum Pyrrus Epiri rex cogitavit, post eum M. Varro, cum classibus Pompei piratico bello praeesset; utrumque aliae inpedivere curae

    Hydrunte es Otranto en la Magna Grecia, en Italia; Apollonia está en la Iliria antigua. Desde estas ciudades se pasaba a Grecia y viceversa y también a Dyrrachium más al norte.  Nos dice por ejemplo Cicerón en su  libro XVI de las cartas, (Ad famiiares) Epistola 9 ad Tironem;

    El día décimo quinto antes de las kalendas (día 16) continuamos ciento veinte estadios hasta Casiopea, al puerto de Corcira. Allí estuvimos retenidos por  los vientos hasta el día noveno antes de las kalendas (el día 22). Muchos de los que impacientemente se marcharon en este intervalo sufrieron naufragios. Nosotros, ese día, después de cenar, soltamos amarras. Desde allí, con un suavísimo viento del sur y un cielo sereno con esa noche y el día siguiente llegamos animadísimos a Italia, a Hydrunte (Otranto)y con el mismo viento, al día siguiente, era el día séptimo antes de las kalendas de diciembre (24 de noviembre), a la cuarta hora (10:00 h) llegamos a Brundisium, y justamente al mismo tiempo que nosotros entraba en la ciudad Terencia, (esposa de Cicerón), que tantísimo te aprecia.

    A. d. xv K. in portum Corcyraeorum ad Cassiopen stadia cxx processimus. ibi retenti ventis sumus usque ad a. d. viiii K. interea, qui cupide profecti sunt, multi naufragia fecerunt. [2] nos eo die cenati solvimus ; inde austro lenissimo caelo sereno nocte illa et die postero in Italiam ad Hydruntem ludibundi pervenimus eodemque vento postridie (id erat a. d. vii K. Dec.) hora iiii Brundisium venimus, eodemque tempore simul nobiscum in oppidum introiit Terentia, quae te facit plurimi.

    Nota: Este Tirón es el famoso esclavo de Cicerón, luego manumitido, que le servía como secretario particular, anotando y revisando los discursos del orador con las llamadas notae tironianae, notas tironianas, especie de escritura taquigráfica usada por los monjes hasta la Edad Media. A veces se le llama el “padre de la taquigrafía”. Fue también editor de las obras de Cicerón.

    Durante algún tiempo Apolonia fue dominio de Pirro, rey de Epiro, (más famoso por su victoria en la forma, derrota en el fondo). Pirro no sólo fue un rey que tuvo en jaque a la poderosa Roma durante mucho tiempo, sino que tuvo ideas y sueños geniales como este de trazar un puente desde las costas de Italia a las de Grecia.

    Idea que recogió luego Varrón, cuando comandaba la flota de Pompeyo contra los piratas del Adriático. Amigo de Cicerón, escribió muchas obras de los temas más variados, aunque sólo se conserva completa su  De rerum rusticarum (Sobre las cosas del campo), incompleta  De lingua latina y fragmentos de algunas restantes.

    A ambos, según Plinio, les impidió realizar el sueño la guerra. La verdad es que la guerra ha consumido y consume innumerable tiempo y recursos que deberían dedicarse a otras tareas, por ejemplo construir puentes. Incluso la guerra va más allá, en su afán destructivo lo primero que suele destruir en el asedio u ocupación de un territorio son precisamente los puentes.

    Por lo demás hubo en la Antigüedad proyectos grandiosos  similares, tales como un puente que uniera Sicilia con Calabria. Con este puente soñaron los romanos (aunque fuera un puente de barcos), luego Carlomagno y los Normandos en el siglo XI  y Roger II en el XII y permanentemente hasta el día de hoy en que se sigue soñando. Ahora el inconveniente parece ser la oposición de los grupos de presión del entorno (léase mafia).

    A los romanos sin duda les sobraban guerras y les faltaban recursos técnicos. Hoy existen los recursos, pero a lo que parece faltar es la decisión o valentía política para llevar a cabo esta empresa milenaria.
     

  • Terminus es el dios garante de la propiedad privada del campo

    Terminus es un dios romano que marca los límites de los campos y de las ciudades y que se encuentra también en la encrucijada de los caminos. Se le representa como un bloque de piedra rectangular en cuya cúspide suele figurar la cabeza de Hermes o Mercurio. A veces también se le representa con los genitales masculinos, dado su carácter apotropaico o alejador de maleficios. Por eso se le llama Hermes.

    Sobre esta divinidad hemos hablado recientemente.  Véase   https://www.antiquitatem.com/hermes-termino-mercurio-pairon-fastos

    En esa ocasión hacíamos referencia a su función de garante de la propiedad privada. Ello quedaba evidenciado en el pasaje de los Fasti, de Ovidio, en que nos describe las ceremonias y sacrificios con que era honrado con motivo de las fiestas Terminalia, que se celebraban el 23 de Febrero, al final del año romano primitivo, por los dueños de los dos campos limítrofes.

    Quiero ahora insistir en el carácter de garante de la propiedad privada que tiene Terminus, añadiendo al texto de Ovidio, que reproduzco de nuevo, otro de Tito Livio, en su libro de Historia Ab urbe condita (Desde la fundación de la ciudad –naturalmente Roma-),  Lib. I, cap. 55.

    Nos cuenta Livio como cuando Tarquinio quiso construir el templo de Júpiter en el monte Tarpeyo tuvo que desacralizar y echar de allí a los dioses ya existentes en la zona y así se lo permitieron los augurios; pero hubo una excepción: allí había el mojón, el hito, Terminus, señalizando el lugar, y los augurios no permitían moverlo a otro sitio. Por eso la solución fue que Terminus compartiera el templo con Júpiter. La anécdota puede parecer inocente, pero no es así. En realidad está consagrando la inviolabilidad de los límites marcados por Terminus.

    Ovidio nos dice claramente que el dios garantiza los límites y propiedad de cada uno de los campos a sus propietarios y cómo sin él el conflicto en el campo sería permanente.

    Tú marcas los límites de los pueblos y de las ciudades y de los grandes reinos: 

    sin ti todos los campo serían motivo de conflicto.

    Tú no tienes ambición alguna ni te corrompes por ningún oro, 

    tú conservas con tu buena fe los campos a ti confiados. …

    'tu populos urbesque et regna ingentia finis:
         omnis erit sine te litigiosus ager.               660
    nulla tibi ambitio est, nullo corrumperis auro,
         legitima servas credita rura fide.

        ……
    Recuérdese con cuanta frecuencia en el campo mover un mojón es causa de conflicto, cuando no de tragedia. En la Roma primitiva quien movía un mojón era considerado maldito y podía ser asesinado, luego la pena de muerte fue sustituida por una multa.

    Poco después continúa Ovidio:

    Término, después de esto no tienes una libre movilidad;

    permanece en el lugar en que has sido colocado.

    Así que  no cedas nada a tu vecino aunque te lo ruegue,

    para que no parezca que antepones un hombre cualquiera a Júpiter:

    y ya seas golpeado con la reja del arado o con el rastrillo,

    grita “este es tu campo, aquel el tuyo”

    Termine, post illud levitas tibi libera non est:
         qua positus fueris in statione, mane;
    nec tu vicino quicquam concede roganti,               675
         ne videare hominem praeposuisse Iovi:
    et seu vomeribus seu tu pulsabere rastris,
         clamato "tuus est hic ager, ille tuus".'

    Estos versos de Ovidio, como los anteriores, son de una innegable emotividad y elegancia: Terminus  es el mojón, la piedra que demarca los límites, pero también un dios con el que se puede hablar; a los dos se dirige coloquialmente el poeta: “piedra, dios, no te dejes mover; si el campesino mientras laborea te empuja con la reja del arado (tal vez intencionadamente) o con el rastrillo, tú no te muevas y grítale ‘este es tu campo, aquel es de otro’ ”.

    Y le dice más:  “si no cediste ante Júpiter cómo vas a ceder ante un hombre cualquiera”. Y esto nos lo explica perfectamente el texto de Tito Livio que ofrezco a continuación:

    Para que toda la zona del templo de Júpiter que se iba a ocupar estuviera libre de otros cultos, decidió  (Tarquinio) desacralizar las capillas y los terrenos sagrados , algunos de los cuales habían sido ofrecidos antes por el rey Tacio en el momento culminante de la batalla contra Rómulo y luego habían sido consagrados e inaugurados (en el sentido de recibir los augurios o bendición divina). Dice la tradición que, al comienzo de la construcción de estas obras, los dioses dieron  señales divinas para advertir la grandeza de tan gran  imperio, pues mientras que las aves (los auspicios) admitían  la desacralización de todos los  santuarios, no fueron favorables en el templo de Terminus

    Et ut libera a ceteris religionibus area esset tota Iovis templique eius quod inaedificaretur, exaugurare fana sacellaque statuit quae aliquot ibi, a Tatio rege primum in ipso discrimine adversus Romulum pugnae vota, consecrata inaugurataque postea fuerant. Inter principia condendi huius operis movisse numen ad indicandam tanti imperii molem traditur deos; nam cum omnium sacellorum exaugurationes admitterent aues, in Termini fano non addixere.

    Ahora entendemos mejor los versos de Ovidio. Los templos y capillas de los otros dioses pudieron ser desacralizados y movidos a otro sitio; el de Terminus no.

    Livio acepta la consecuencia de lo que el presagio y la aparición parecen certificar y que la tradición nacionalista romana viene repitiendo: que los límites del imperio romano, de la ciudad de Roma, serán fijos y eternos. Pero hay una segunda lectura de enorme importancia: lo que el relato certifica es que los límites marcados por Terminus son absolutamente inviolables, incluso para Júpiter, el padre de los dioses; nada hay por encima del derecho de propiedad que Terminus garantiza.

    Es un ejemplo clarificador del sentido práctico de los romanos, que afecta a toda su creación cultural, incluso la religión. Hé aquí, una creencia, un mito, un rito, con un sentido práctico y eficaz en la vida social: garantizar el derecho de propiedad del agricultor romano y evitar los conflictos.

    Ofrezco el capítulo de la obra de Livio completo, para una mejor contextualización de todos estos comentarios. Ab urbe condita, I, 55


    1.55] Después de la toma de Gabii, Tarquinio hizo la paz con la tribu de los  ecuos y renovó el tratado con los etruscos. Luego volvió su atención a los asuntos urbanos. De ellos el primero era el de dejar el templo de Júpiter en el monte Tarpeyo como recuerdo de su reinado y de su nombre;  de los dos reyes Tarquinios,  el padre lo había prometido, el hijo lo llevó a cabo. Para que toda la zona del templo de Júpiter que se iba a ocupar estuviera libre de otros cultos, decidió desacralizar las capillas y los terrenos sagrados , algunos de los cuales habían sido ofrecidos antes por el rey Tacio en el momento culminante de la batalla contra Rómulo y luego habían sido consagrados e inaugurados (en el sentido de recibir los augurios o bendición divina). Dice la tradición que, al comienzo de la construcción de estas obras, los dioses dieron  señales divinas para advertir la grandeza de tan gran  imperio, pues mientras que las aves (los auspicios) admitían  la desacralización de todos los  santuarios, no fueron favorables en el templo de Terminus . Esta señal sagrada y este augurio, que la sede de Terminus no fuera movida y que sólo el de los dioses no fuera removido de sus límites sagrados, presagiaba que todos los límites (del imperio romano) serían firmes y estables. Recibido este augurio de perpetuidad, siguió otro prodigio que anunciaba la grandeza del imperio: se dice que se apareció a los que estaban abriendo los cimientos del templo una cabeza humana con el rostro completo. Esta aparición presagiaba sin duda alguna que aquella sería la cumbre  y la cabeza de todas las cosas del imperio: así lo proclamaron todos los adivinos que había en la ciudad y los que habían sido llamados de Etruria para consultar este asunto.

    Gabiis receptis Tarquinius pacem cum Aequorum gente fecit, foedus cum Tuscis renovavit. Inde ad negotia urbana animum convertit; quorum erat primum ut Iovis templum in monte Tarpeio monumentum regni sui nominisque relinqueret: Tarquinios reges ambos patrem vovisse, filium perfecisse. Et ut libera a ceteris religionibus area esset tota Iovis templique eius quod inaedificaretur,exaugurare fana sacellaque statuit quae aliquot ibi, a Tatio rege primum in ipso discrimine adversus Romulum pugnae vota, consecrata inaugurataque postea fuerant.  Inter principia condendi huius operis movisse numen ad indicandam tanti imperii molem traditur deos; nam cum omnium sacellorum exaugurationes admitterent aues, in Termini fano non addixere; idque omen auguriumque ita acceptum est non motam Termini sedem unumque eum deorum non euocatum sacratis sibi finibus firma stabiliaque cuncta portendere.Hoc perpetuitatis auspicio accepto, secutum aliud magnitudinem imperii portendens prodigium est: caput humanum integra facie aperientibus fundamenta templi dicitur apparuisse. Quae visa species haud per ambages arcem eam imperii caputque rerum fore portendebat; idque ita cecinere uates quique in urbe erant quosque ad eam rem consultandam ex Etruria acciuerant.

    Texto de Ovidio, Fastos, 2, 639 y ss..

    Una vez que ha pasado la noche,  se celebra con el honor acostumbrado al dios que separa con su marca los campos de labor. O Termino, tanto si  eres una piedra  como si eres  un tronco enterrado en el campo, tú tienes poder divino desde los días antiguos. A ti te coronan  los dos dueños en los dos lados; a ti te traen  dos guirnaldas y la ofrenda de dos tortas.  Para ti se ha construido un altar: a él la rústica labradora en persona trae en un  roto  tiesto de barro  el fuego recogido del caliente hogar.   El anciano corta leña, y con habilidad  amontona los trozos cortados, y se esfuerza por  colocar  las ramas en la tierra sólida: entonces aviva las primeras llamas con corteza seca;  el muchacho queda de pie y sostiene en sus manos unas grandes canastas.  Luego cuando arroja tres veces los frutos de la tierra en medio del fuego, la pequeña hija  extiende sus manos con los panales cortados. Otros sostienen los vasos de vino: uno a uno se arrojan  en sacrificio a las llamas. El grupo, vestido de blanco, se queda mirando y guarda silencio. Término, en sus dos lados, es rociado con la sangre de un cordero sacrificado y no se queja cuando se le ofrece una cerda todavía lactante. Acuden los sencillos vecinos y celebran un banquete y cantan tus alabanzas, santo Término. Tú marcas los límites de los pueblos y de las ciudades y de los grandes reinos:  sin ti todos los campo serían motivo de conflicto. Tú no tienes ambición alguna ni te corrompes por ningún oro,  tú conservas con tu buena fe los campos a ti confiados.  Si en otro tiempo hubieses marcado tú la tierra de Tirea (en Laconia) no hubieran sido enviados a la muerte trescientos cuerpos ni   Otríades hubiera sido elegido por una lluvia de armas.  ¡O cuánta sangre entregó a su patria! ¿Y qué pasó cuando se construía el nuevo Capitolio? ¿Acaso todo el grupo de dioses no cedió ante Júpiter y te entregó el lugar? Término, como recuerdan los antiguos,  que se encontraba en el espacio sagrado , allí se quedó y comparte el templo con el gran Júpiter. Incluso ahora , el techo del templo tiene un pequeño agujero para que nada pueda verse por encima de él excepto las estrellas. Término, después de esto no tienes una libre movilidad; permanece en el lugar en que has sido colocado. Y no cedas nada a tu vecino aunque te lo ruegue, para que no parezca que antepones un hombre cualquiera a Júpiter: y ya seas golpeado con la reja del arado o con el rastrillo, grita “este es tu campo, aquel el tuyo”. Hay un camino que lleva a la gente a los campos Laurentinos, reinos buscados en otro tiempo por el jefe Dardanio (Eneas): el sexto mojón, Término, desde la ciudad ve cómo se te hacen sacrificios con las entrañas de un lanudo cordero.  Otros pueblos tienen una tierra marcada con unos límites fijos:  pero el espacio de la ciudad de Roma es el mismo orbe del mundo.


    Nox ubi transierit, solito celebretur honore
         separat indicio qui deus arva suo.
    Termine, sive lapis sive es defossus in agro
         stipes, ab antiquis tu quoque numen habes.
    te duo diversa domini de parte coronant,
         binaque serta tibi binaque liba ferunt.
    ara fit: huc ignem curto fert rustica testo               645
         sumptum de tepidis ipsa colona focis.
    ligna senex minuit concisaque construit arte,
         et solida ramos figere pugnat humo;
    tum sicco primas inritat cortice flammas;
         stat puer et manibus lata canistra tenet.               650
    inde ubi ter fruges medios immisit in ignes,
         porrigit incisos filia parva favos.
    vina tenent alii: libantur singula flammis;
         spectant, et linguis candida turba favet.
    spargitur et caeso communis Terminus agno,               655
         nec queritur lactans cum sibi porca datur.
    conveniunt celebrantque dapes vicinia simplex
         et cantant laudes, Termine sancte, tuas:
    'tu populos urbesque et regna ingentia finis:
         omnis erit sine te litigiosus ager.               660
    nulla tibi ambitio est, nullo corrumperis auro,
         legitima servas credita rura fide.
    si tu signasses olim Thyreatida terram,
         corpora non leto missa trecenta forent,
    nec foret Othryades congestis lectus in armis.               665
         o quantum patriae sanguinis ille dedit!
    quid, nova cum fierent Capitolia? nempe deorum
         cuncta Iovi cessit turba locumque dedit;
    Terminus, ut veteres memorant, inventus in aede
         restitit et magno cum Iove templa tenet.               670
    nunc quoque, se supra ne quid nisi sidera cernat,
         exiguum templi tecta foramen habent.
    Termine, post illud levitas tibi libera non est:
         qua positus fueris in statione, mane;
    nec tu vicino quicquam concede roganti,               675
         ne videare hominem praeposuisse Iovi:
    et seu vomeribus seu tu pulsabere rastris,
         clamato "tuus est hic ager, ille tuus".'
    est via quae populum Laurentes ducit in agros,
         quondam Dardanio regna petita duci:               680
    illa lanigeri pecoris tibi, Termine, fibris
         sacra videt fieri sextus ab Urbe lapis.
    gentibus est aliis tellus data limite certo:
         Romanae spatium est Urbis et orbis idem.

     

  • La piedra, el mojón de los caminos, es Hermes

    Con frecuencia el viajero, sobre todo el caminante, observa a lo largo del camino o en la entrada de las ciudades, hitos de piedra, mojones e incluso montones de piedras.

    Con frecuencia vemos también estos hitos, bloques de piedra o mojones con la función de marcar un territorio, señalar un lugar especial como la tumba de un difunto o delimitar un espacio. En el lenguaje culto se llama a estos hitos  “hermes” o “hermas” en griego antiguo ἕρμα , herma.  palabra que significa “roca, montón de tierra”.  También tenían una función protectora y apotropaica o apartadora de todo mal  (del griego ἀποτρέπω , apotrépō, "alejar, apartar”, de ἀπό, apó, "lejos"  y τρέπω trépō, "girar") .  Estos mojones solían estar coronados con el busto o figura de Hermes o Mercurio.

    Pero Hermes es un dios de la mitología griega, hijo de Zeus y Maya. Es el mensajero de los dioses, el protector de los caminantes, el dios de los comerciantes y también de los ladrones (los antiguos tenían dioses para todo). El griego Hermes se corresponde con el dios romano Mercurio (nótese la relación con la palabra “mercado”).

    Así que  el mojón, el hito, el bloque de piedra representa al dios Hermes y por eso en el mundo antiguo son muy frecuentes estos mojones de piedra de forma cuadrangular acabados con el busto del dios Hermes, en ocasiones adornados con los genitales masculinos, especialmente con el falo o miembro viril  como símbolo de la fertilidad.

    Este dios en esta función es similar al romano “Terminus” (de significado más evidente y claro). Estos “Hermes”, como decía,  se colocaban a lo largo y en las encrucijadas de los caminos (Hermes es entre otras cosas el dios de los viajeros), a las entradas de las ciudades, en los límites y fronteras de las poblaciones, etc. Quizás tengan su origen en la costumbre primitiva griega y romana de formar montones de piedra en determinados puntos del camino; el viajero al pasar arrojaba su piedra al montón formulando un deseo. El hecho de que sean de piedra nos retrotrae a creencias y cultos muy antiguos en los que la piedra tiene un espíritu o  valor religioso especial.

    En España se mantiene esta costumbre desde antiguo  en algunas partes:  en  Aragón se les llama “peirones”; en la zona de Molina de Aragón (Guadalajara) (en donde se les llama “pairones”) son numerosas estas piedras prismáticas verticales, en cuya cima suele haber una imagen religiosa.  Están sin duda relacionados con los antiguos “Hermes”.

    No deja de ser llamativo cómo perduran hasta hoy costumbres que han perdido todo significado y cómo persisten  nombres antiguos , aunque reducidos ya a círculos especialmente cultos.

    Respecto de “terminus” conviene hacer algunas observaciones. Personificado y divinizado  es un dios romano que protege los límites, tanto de la propiedad privada como pública. Es esta una función esencial, porque en realidad lo que protege es la propiedad privada en sí misma. La tradición atribuye a Numa la costumbre de colocar mojones o límites para delimitar la propiedad, que queda protegida  por Iuppiter Terminus, en cuyo honor se celebran el 23 de febrero,, a finales  del primitivo año romano, las fiestas Terminalia.(véase  Ov. Fast. ii. 639 ss).

    Por extension la palabra  “terminus”, que ha pasado al español,  significa también límite, término de algo y territorio delimitado por términos( por ejemplo término municipal); e incluso la palabra que delimita un concepto (término lingüístico).

    Junto al sustantivo existe el verbo “terminar” con el significado de poner fin o término a algo y los compuestos “determinar”  (fijar los límites o términos entre los que algo se encuentra en sentido real o figurado) y “exterminar”  (acabar completamente, destruir, llevar más allá de los límites o términos).

    Ofrezco a continuación la traducción del texto de Ovidio en el que describe la fiesta de las Terminalia para profundizar la idea de la importancia que tienen los actos y ritos religiosos para fijar las normas y leyes sociales, en este caso, la propiedad privada de la tierra:  Ovidio: Fasti, 2, 639 y ss.

    Una vez que ha pasado la noche,  se celebra con el honor acostumbrado al dios que separa con su marca los campos de labor. O Termino, tanto si  eres una piedra  como si eres  un tronco enterrado en el campo, tú tienes poder divino desde los días antiguos. A ti te coronan  los dos dueños en los dos lados; a ti te traen  dos guirnaldas y la ofrenda de dos tortas.  Para ti se ha construido un altar: a él la rústica labradora en persona trae en un  roto  tiesto de barro  el fuego recogido del caliente hogar.   El anciano corta leña, y con habilidad  amontona los trozos cortados, y se esfuerza por  colocar  las ramas en la tierra sólida: entonces aviva las primeras llamas con corteza seca;  el muchacho queda de pie y sostiene en sus manos unas grandes canastas.  Luego cuando arroja tres veces los frutos de la tierra en medio del fuego, la pequeña hija  extiende sus manos con los panales cortados. Otros sostienen los vasos de vino: uno a uno se arrojan  en sacrificio a las llamas. El grupo, vestido de blanco, se queda mirando y guarda silencio. Término, en sus dos lados, es rociado con la sangre de un cordero sacrificado y no se queja cuando se le ofrece una cerda todavía lactante. Acuden los sencillos vecinos y celebran un banquete y cantan tus alabanzas, santo Término. Tú marcas los límites de los pueblos y de las ciudades y de los grandes reinos:  sin ti todos los campo serían motivo de conflicto. Tú no tienes ambición alguna ni te corrompes por ningún oro,  tú conservas con tu buena fe los campos a ti confiados.  Si en otro tiempo hubieses marcado tú la tierra de Tirea (en Laconia) no hubieran sido enviados a la muerte trescientos cuerpos ni   Otríades hubiera sido elegido por una lluvia de armas.  ¡O cuánta sangre entregó a su patria! ¿Y qué pasó cuando se construía el nuevo Capitolio? ¿Acaso todo el grupo de dioses no cedió ante Júpiter y te entregó el lugar? Término, como recuerdan los antiguos,  que se encontraba en el espacio sagrado , allí se quedó y comparte el templo con el gran Júpiter. Incluso ahora , el techo del templo tiene un pequeño agujero para que nada pueda verse por encima de él excepto las estrellas. Término, después de esto no tienes una libre movilidad; permanece en el lugar en que has sido colocado. Y no cedas nada a tu vecino aunque te lo ruegue, para que no parezca que antepones un hombre cualquiera a Júpiter: y ya seas golpeado con la reja del arado o con el rastrillo, grita “este es tu campo, aquel el tuyo”. Hay un camino que lleva a la gente a los campos Laurentinos, reinos buscados en otro tiempo por el jefe Dardanio (Eneas): el sexto mojón, Término, desde la ciudad ve cómo se te hacen sacrificios con las entrañas de un lanudo cordero.  Otros pueblos tienen una tierra marcada con unos límites fijos:  pero el espacio de la ciudad de Roma es el mismo orbe del mundo.


    Nox ubi transierit, solito celebretur honore
         separat indicio qui deus arva suo.
    Termine, sive lapis sive es defossus in agro
         stipes, ab antiquis tu quoque numen habes.
    te duo diversa domini de parte coronant,
         binaque serta tibi binaque liba ferunt.
    ara fit: huc ignem curto fert rustica testo               645
         sumptum de tepidis ipsa colona focis.
    ligna senex minuit concisaque construit arte,
         et solida ramos figere pugnat humo;
    tum sicco primas inritat cortice flammas;
         stat puer et manibus lata canistra tenet.               650
    inde ubi ter fruges medios immisit in ignes,
         porrigit incisos filia parva favos.
    vina tenent alii: libantur singula flammis;
         spectant, et linguis candida turba favet.
    spargitur et caeso communis Terminus agno,               655
         nec queritur lactans cum sibi porca datur.
    conveniunt celebrantque dapes vicinia simplex
         et cantant laudes, Termine sancte, tuas:
    'tu populos urbesque et regna ingentia finis:
         omnis erit sine te litigiosus ager.               660
    nulla tibi ambitio est, nullo corrumperis auro,
         legitima servas credita rura fide.
    si tu signasses olim Thyreatida terram,
         corpora non leto missa trecenta forent,
    nec foret Othryades congestis lectus in armis.               665
         o quantum patriae sanguinis ille dedit!
    quid, nova cum fierent Capitolia? nempe deorum
         cuncta Iovi cessit turba locumque dedit;
    Terminus, ut veteres memorant, inventus in aede
         restitit et magno cum Iove templa tenet.               670
    nunc quoque, se supra ne quid nisi sidera cernat,
         exiguum templi tecta foramen habent.
    Termine, post illud levitas tibi libera non est:
         qua positus fueris in statione, mane;
    nec tu vicino quicquam concede roganti,               675
         ne videare hominem praeposuisse Iovi:
    et seu vomeribus seu tu pulsabere rastris,
         clamato "tuus est hic ager, ille tuus".'
    est via quae populum Laurentes ducit in agros,
         quondam Dardanio regna petita duci:               680
    illa lanigeri pecoris tibi, Termine, fibris
         sacra videt fieri sextus ab Urbe lapis.
    gentibus est aliis tellus data limite certo:
         Romanae spatium est Urbis et orbis idem.

     

  • Uno, dos,muchos

    La adquisición del concepto de número, de los términos para designarlos y de las cifras para representarlos es una de las tareas más difíciles para el hombre. Debió serlo para el hombre primitivo y lo es para el niño que ahora lo aprende en su infancia.

    Nos sorprendemos cuando los etnólogos nos informan de que pueblo actuales, a los que llamamos primitivos con notable injusticia desde nuestra perspectiva exclusivamente occidental, sólo tienen nombre propio para el “uno” y para el “dos”; a partir de ahí sólo hablan de “muchos”, de “multitud”. Nos parece extraño y una gran limitación que al menos no tengan nombre propio para los diez primeros, como nosotros.

    El estudio de la lengua ofrece a veces notables sorpresas.  Nuestra lengua, como el francés, italiano, rumano, portugués, catalán… deriva del latín, emparentado a su vez con otras muchas lenguas que llamamos indoeuropeas. Comparando unas con otras, las antiguas y las modernas, de alguna forma podemos reconstruir el tronco común, al que llamamos “indoeuropeo”. Con ese método nos podemos acercar un poco al IV o V milenio antes de Cristo.

    Pues bien, en las lenguas indoeuropeas que se extienden de Europa a Asia (y desde finales del siglo XV a América con el español, el inglés, el francés y el portugués sobre todo) los números mantienen una notable unidad y uniformidad. Su estudio nos depara algunas sorpresas.

    Se puede rastrear cómo en indoeuropeo el número "dos" (2) era también el límite máximo de la precisión y a partir de él todo era “multitud”.

    Diremos en primer lugar que las lenguas indoeuropeas son “flexivas”, es decir, las palabras tienen terminaciones diversas para expresar el número, el género y  la función gramatical. Pues bien, en griego y en latín (en éste residualmente) todavía las palabras tienen unas terminaciones para expresar el “singular”, otras para expresar que son dos los objetos a que se refieren, número que llamamos “dual” y otras para el “plural") cuando son más de dos. Esto nos sitúa ya más cerca de esos pueblos que sólo diferencian uno, dos, multitud.

    Esta extraordinaria percepción del “2” se explica sin duda por la presencia frecuente y relevante de objetos o seres emparejados: las dos manos, los dos brazos, los dos pies, las dos piernas, los dos ojos, las dos orejas… dos son las alas de los pájaros, dos las patas de las aves… La percepción más inmediata sería la del “1”, que nos remite a uno mismo.

    Muy llamativo es el estudio del nombre del número  “tres” (3). La raíz de la palabra en “indoeuropeo”, la lengua originaria reconstruida, es *tri", y sus derivados  *treyes, *tisores" (a los términos indoeuropeos se les antepone un asterisco (*) para diferenciarlos).

    Cualquier francoparlante observará inmediatamente la proximidad etimológica entre "trois" (3) y “très”  que significa “muy, mucho” indicando intensidad y  con “trop” que significa “demasiado, mucho”.

    En latín la palabra “trans”, que signfica “más allá” es de la misma raíz que “tres” (3); la palabra latina “ter”  signfica “tres veces”, pero también tiene un sentido general, por ejemplo en esta frase de Plauto:

    “Ter tanto peior ipsa est, quam illam tu esse vis  = es tantas veces peor  cuantas tú quieres que sea”.

    En Horacio leemos “ter quaterque” que si literalmente significa “tres y cuatro veces”, en realidad quiere decir “una y mil veces, muchísimas veces”.

    En inglés la palabra “three” significa “tres” (3); la de uso más raro  “thrice” significa “tres veces” y “varios”; “throng” , significa “multitud” y “llenar, atestar”; “through”  signfica “más allá, a través”.

    De la raíz indoeuropea derivan  la palabra usada en latín tardío o vulgar  “troppus” que significa “rebaño, banda”, de la que derivan el francés “trop” citado,  el italiano “troppo” , ”demasiado”, la francesa “troupe” y de ella la española “tropa” y “tropel” con evidente sentido de multitud, de grupo numeroso.

    Todo esto nos retrotrae a una etapa muy antigua de nuestra lengua en la que “tres” era sinónimo de “multitud, de pluralidad” y en consecuencia nos acerca a esos pueblos que llamamos primitivos y que no cuentan con nombre propio más allá del número tres.

    Nosotros hemos creado un sistema numeral más complejo  y perfecto, que sigue siendo en el fondo extraordinariamente limitado, como ya vislumbramos si lo comparamos con las modernas máquinas de computación.
     

  • En Roma la declaración de guerra es un acto sagrado que sólo pueden realizar los sacerdotes Feciales

    Desgraciadamente la guerra es una actividad demasiado frecuente en la historia de los hombres. A pesar de la violencia que engendra y con la que se desarrolla, también la guerra está sometida a normas y ritos. El pueblo romano, muy supersticioso y ritualista, tiene ritos para todas las actividades; también para la guerra. La guerra es una acción tan importante que sólo la pueden declarar los sacerdotes Feciales.

    Los romanos  estuvieron en guerra con unos u otros pueblos prácticamente todos los días de su historia. Muy pocos días permaneció  cerrado el templo de Jano que permanecía abierto en tiempos de guerra, pronto a auxiliar a las legiones. Las guerras les produjeron muchos sinsabores, pero también un enorme Imperio. Ahora bien, la guerra es una actividad muy  seria sometida a un complejo ritual religioso que ejecutan unos sacerdotes especializados, los feciales. Los romanos son un pueblo muy ritualista.

    El historiador Tito Livio reproduce las fórmulas sagradas, que creadas por Anco Marcio, cuarto rey de Roma, empleaba el sacerdote fecial para la declaración de guerra:

    El fecial se acerca  a la frontera del pueblo agresor,  se cubre la cabeza con un manto  de lana y dice:

    escucha Júpiter, oíd habitantes de las fronteras ;escucha también tú, justicia; yo soy el mensajero  del pueblo romano , vengo  con una  misión justa y piadosa”.

    Luego presenta  sus quejas ;  continúa después poniendo a Júpiter por testigo :

    Si yo mensajero  del pueblo romano, ultrajo las leyes de la justicia y de la religión,  no permitas que  jamás vuelva r a mi patria”.

    Pronuncia  esta fórmula al primer hombre que encuentra, la dice al entrar en la ciudad enemiga y  la vuelve a repetir al llegar a la plaza pública. Si no recibe satisfacción en el plazo solemnemente fijado  de treinta y tres días,   declara la guerra de este modo:

    Escucha Júpiter y tú Juno, Quirino  y  todos dioses del cielo, de la tierra y del infierno, escuchad: os pongo por testigos  de la injusticia de este pueblo ,que se niega  a restituir lo que no es suyo. Ahora  los ancianos de mi patria deliberarán sobre las medidas para restablecer  nuestros derechos."

    El mensajero regresaba  a Roma y el rey planteaba el asunto a los senadores. Si la mayoría aprobaba  la guerra, el sacerdote fecial llevaba hasta las fronteras del enemigo una lanza de hierro o una estaca endurecida al fuego y impregnada de su sangre . En presencia de al menos tres jóvenes decía:

    porque   han actuado  contra el pueblo romano, hijo de Quirino, y delinquido contra él, el pueblo romano, hijo de Quirino ha dispuesto la guerra; el Senado del pueblo romano, hijo de Quirino, la ha propuesto, sentenciado y decretado,  y yo y el pueblo romano la declaramos y yo rompo las hostilidades”.

    Tras  pronunciar estas palabras lanzaba el venablo al territorio enemigo.

    La guerra, santa  en su origen, también debía terminar con un acto religioso. Parte de los despojos del  enemigo correspondían a los dioses que habían escuchado las palabras del fecial y apoyado su reclamación y se entregaban en el templo de Júpiter Ferecio.

    Cuando con el paso del tiempo las guerras se celebraban lejos de la capital, el sacerdote fecial acudía al Campo de Marte en Roma, pero fuera de la ciudad, y allí celebraba la ceremonia que acabamos de describir.

    Tal vez algún impío y cruel individuo piense que en la guerra no hay normas, pero los romanos sabían que sólo  un rito muy formalista garantizaba el necesario apoyo de los dioses.

    El hombre, ser social, necesita permanentemente normas, ritos y  leyes que regulen y controlen toda actividad social, incluso la guerra violenta. Por eso son rechazables y nos causan vergüenza escenas modernas y actuales de increible y gratuita violencia.

  • Los Juegos Olímpicos antiguos

    Entre las muchas cosas que les debemos a los griegos, no es la menos importante la creación de las competiciones deportivas. Los griegos celebraron durante más de mil años los Juegos Olímpico, desaparecieron hace más de mil seiscientos y los hemos recuperado hace apenas cien.

    Actualmente cada cuatro años se celebran en algún lugar del mundo los Juegos Olímpicos u Olimpiadas. Las ciudades más importantes o las emergentes con más futuro del planeta compiten por su organización. Ningún evento deportivo los iguala ni en interés deportivo ni en sana competitividad ni en espectacularidad y vistosidad ni en seguimiento por miles de millones de ciudadanos. Durante unas semanas todo gira en torno a la Olimpiada y los seres humanos parecen olvidar las rencillas y cultivar sus mejores cualidades.

    Como tantas otras cosas, los Juegos Olímpicos se los debemos también a los griegos y en consecuencia les debemos el deporte como contienda física pacífica que con el tiempo se desprendería de sus connotaciones religiosas.

    Como toda sociedad aristocrática y guerrera, sus jóvenes soldados o hacen la guerra o se entrenan para ella con ejercicios competitivos adecuados. Estas competiciones se celebran en momentos determinados en el marco de una festividad religiosa en honor de una determinada divinidad o en los funerales de algún caudillo o héroe guerrero y por lo tanto tienen un carácter sagrado.  Los juegos son la oportunidad para mantener vivo el espíritu heroico y caballeroso de los héroes homéricos, expresado con el término griego “areté”, cuando ya el vencedor no mata al vencido y se queda con sus pertenencias sino que se respeta al adversario que ha contendido noblemente. 

    Aunque los atletas compiten a título individual, las ciudades trasladan sus rivalidades nacionales a los juegos y se sienten orgullosas de ellos.

    Los Juegos Olímpicos se celebran en honor de Zeus en la ciudad de Olimpia, en la fértil cuenca del río Alfeo, en la Elide griega. Estas  competiciones atléticas en Olimpia son antiquísimas. La tradición y el mito adjudican a Herakles o Hércules su creación al organizar una carrera en agradecimiento a Zeus por la victoria que tuvo sobre el rey Augías. Hércules fijo la distancia en  600 de sus pies, lo que hacía  la longitud de un estadio (192.27 m.). Por eso hoy los “estadios” son las instalaciones deportivas en que se celebran competiciones. Algunos “estadios” son grandiosas y notables obras de arquitectura.

    En el año 864 a.C. se firmó un tratado entre Ifito por los Eleos, Licurgo por Esparta, y Cleóstenes por Pisa para aprobar la famosa Tregua Sagrada durante tres meses que impedía la guerra y que declaraba inviolable el territorio de Olimpia y garantizaba la seguridad de  los peregrinos y  atletas que acudían a competir  dos meses antes de que empezaran los juegos.

    Estos juegos en estas condiciones son un elemento esencial en el sentimiento de comunidad helénica entre polis  o ciudades-estado que tan asiduamente practicaron los enfrentamientos entre ellas

    En el año 776 a.C. se celebraron los primeros Juegos Olímpicos que se registraron oficialmente. Este hecho tuvo una enorme transcendencia, puesto que sirvió para iniciar una nueva era o cómputo del tiempo histórico a partir de ese momento (era de las Olimpiadas).

    La época de mayor esplendor se corresponde con los siglos V y IV, época clásica una vez superado el arcaísmo anterior, cuando a los regímenes monárquicos y aristocráticos sucede la creación de la democracia, cuyo máximo exponente es Atenas.

    Estos  Juegos Olímpicos (había otros en otras ciudades dedicados a otros dioses) eran la fiesta religiosa y la competición deportiva y cultural más importante de toda Grecia. La corona de olivo, premio a la victoria,  era el trofeo más codiciado por un griego, aunque cada ciudad subvenía económicamente a sus ciudadanos, considerados auténticos héroes, aunque lo realmente importante era obtener la fama.

    Se celebraron cada cuatro años sin interrupción desde el año 776 a. C. hasta el año 394 después de Cristo, en que el emperador romano cristiano Teodosio los prohibió por considerarlos un culto y rito pagano. El Cristianismo, que incorporó tantas cosas paganas a su credo y ritual, prefirió suprimir las Olimpiadas. En realidad en los últimos tiempos había desaparecido el primitivo espíritu olímpico y los Juegos habían decaído notablemente. En todo caso habían  pervivido 1170 años prácticamente sin ininterrupciones, aunque surge la duda de qué ocurrió entre las Olimpiadas 265 y 286 porque no se conservan las listas de vencedores de esta época . Hemos tardado más en recuperarlas en la época moderna, exactamente 1.500  años.
     

  • Pigmalión

    Pigmalión es un mito griego permanentemente reinterpretado

    Los numerosos mitos griegos narran la vida y milagros de sus dioses, de sus héroes, de sus gentes; explican el origen y significado de los fenómenos de la naturaleza, aunque de una forma no científica (aunque los griegos también iniciaron el pensamiento científico); profundizan en la vida de los hombres, su esencia, sus pasiones, sus costumbres. Los mitos, pues, transmiten mensajes identitarios a los miembros de la sociedad de cada momento.

    La mitología griega es además un inmenso campo abierto a la creatividad de los hombres. Por ello algunos de sus mitos han sido recreados una y otra vez desde la Antigüedad a lo largo del tiempo.

    Uno de los más sugerentes ha sido el mito de Pigmalión, rey de Chipre, sacerdote, escultor que se enamora de su propia obra, la escultura de la joven y bella Galatea. La imagen cobra vida por voluntad de la diosa Afrodita, la diosa del amor.

    Son muchos en la Historia los ejemplos en los que el autor se enamora de su obra, sea en el arte de la escultura o de la pintura.

    Quienes elucubran con el posible enamoramiento de Leonardo de Mona Lisa, la Gioconda, obra que mantuvo con él durante toda la vida, ¿no estarían más acertados si refiriesen el amor a su propia obra, a su pintura y no a una muchacha de carne y hueso a la vista del carácter del propio autor?. ¿Y qué decir de la especial consideración que  Miguel Angel dispensó a su Moisés, al que consideraba su mejor obra y  al que según la tradición, tal vez legendaria, golpeó con el martillo para que hablase porque era lo único que le faltaba?.

    El tema de Pigmalión y Galatea ha sido recogido por numerosos pintores y escultores: Bronzino, Boucher, Gérôme, Goya, Edward Burne-JonesGirodet, Poussin, Daumier, Rodin y Falconet, …

    El teatro y la música también lo ha reinterpretado en muchas ocasiones: en los siglos XVIII y XIX hay no menos de media docena de operas, comedias musicales y ballets sobre el mito de Pigmalión.

    En época moderna la más famosa recreación fue la obra dramática de George Bernard Shaw llamada también “Pigmalión”, publicada en 1913. En ella un profesor de fonética transforma a una florista londinense de hablar vulgar y descuidada en una sofisticada dama de perfecta dicción.

    Sobre la obra de Bernard Shaw se hicieron varias películas: una en 1938 y la más famosa y de enorme éxito  My Fair Laydi en 1964 dirigida por George Cukor e interpretada porAudrey Hepburn y Rex Harrison, adaptación a su vez para el cine de un famoso musical del año 1956.

    Más recientemente (1990), la película Pretty Woman, dirigida por Garry Marxhall y protagonizada por Julia Robers y Richard Gere, también de gran éxito,  retoma el viejo mito. Ahora es un joven apuesto y rico  hombre de negocios  sin muchos escrúpulos el que contrata a una prostituta que cambiará radicalmente de vida cuando el joven la trata con el respeto debido como persona y le enseña a comportarse en sociedad; también el bróker sufre una profunda transformación en esa relación normalizada.

    Diversos críticos, especialmente algunos feministas, han remarcado el carácter machista del mito que resalta la superioridad masculina por el hecho de que sean precisamente hombres los artistas, los modeladores, y mujeres, en cambio ,  el producto, lo modelado.

    Al margen de la valoración e interés personal de cada cual, parece aconsejable enjuiciar y valorar cada obra literaria o artística en el contexto en el que se produce.

    Llegados a este punto, resulta oportuno conocer el mito de “Pigmalión” en sí mismo y por eso ofrezco una versión del mismo sobre la base de lo que el poeta latino Ovidio nos dice en su obra Metamorfosis, en el Libro X, versos 243-297.


    PIGMALION

    Pigmalión era un sabio y bondadoso rey de la isla de Chipre; era también  un sacerdote y un extraordinario escultor. Durante mucho tiempo buscó para esposa a la mujer más bella y perfecta de Grecia sin encontrarla en ningún lugar. Es más, asqueado por los vicios y la mala conducta de algunas mujeres que prostituían sin pudor la belleza de su cuerpo, decidió  vivir solo, sin compañera para su lecho, y dedicarse para siempre a esculpir bellas estatuas.

    Un día,  decidió esculpir con su extraordinario arte el cuerpo de una mujer de marfil blanco como la nieve a imagen y semejanza de la diosa Venus. Acabado el trabajo y encontrándolo más perfecto que si lo hubiera hecho la propia naturaleza, se enamoró de aquel  bello cuerpo  de mujer, a la que llamó Galatea.

    Parecía la estatua de marfil una joven de verdad viva a punto de levantarse y hablar dulces palabras. El corazón de Pigmalión se encendía más y más cada día de amor por Galatea, a la que acariciaba y besaba y estrechaba en sus brazos. Creía incluso en su desvarío que ella le devolvía los besos y respondía a sus frases enamoradas.

    — Querida Galatea: te traigo flores de mil colores y joyas para tus manos y este largo collar para tu cuello.

    le decía tiernamente. O solícito y cariñoso acostaba el bello cuerpo desnudo diciendo:

    Descansa, querida compañera mía en este lecho de púrpura y recuesta tu cabeza en estos cojines de blandas plumas.

    Mientras tanto había llegado el día de la fiesta de Venus, la patrona de Chipre. El sacerdote Pigmalión sacrificó en el altar de la diosa algunas jóvenes  terneras de blanca piel que llevaban la cabeza y los cuernos adornados con cintas de colores y láminas de oro y el incienso quemado esparcía su humo oloroso y dulzón por el templo. Con voz tímida susurró el rey, sacerdote y escultor, ante el altar:

    — ¡Oh dioses todopoderosos! Os suplico que mi esposa, si algún día la encuentro, sea semejante a mi mujer de marfil.

    Escuchó Venus, la diosa del amor que asistía a la fiesta, estas palabras con divina piedad.

    Cuando Pigmalión regresó a su casa acudió junto a la estatua  y le dio un cariñoso beso. Se quedó profundamente dormido y le pareció en sueños que el cuerpo de marfil no le devolvía el gélido frío del marfil inerte sino que estaba tibio. Acerca de nuevo su boca y toca su pecho con sus manos temblorosas. El marfil abandona su dureza, se reblandece y cede a la presión de los dedos. Despierta sobresaltado y temeroso e incrédulo y asombrado toca una y otra vez  el cuerpo silencioso y con sus caricias le infunde calor y vida. Ahora ya es un cuerpo vivo, sus músculos flexibles dan movimiento a sus miembros, la sangre recorre sus venas que tienen pulso y tiñe de color de rosa su rostro. Cuando Pigmalión besa por fin  la boca viva de Galatea, ella se ruboriza y mira con arrobo a su marido.

    Pigmalión se dirige respetuoso con palabras de agradecimiento a Venus y la diosa del amor  aparece de repente, espléndida y brillante y le contesta afable:

    Mereces la felicidad, Pigmalión, una felicidad a la que tú mismo has dado forma con tus actos. Aquí tienes a la reina y esposa que has buscado. Ámala para siempre, defiéndela del mal y comparte con ella tu felicidad".

    De esa forma Galatea se transformó en una mujer real y Pigmalión vio cumplido el deseo que con tanta  ilusión persiguió.

  • Pócimas o filtros de amor

    Contra todo pronóstico ha aparecido recientemente (finales de mayo de 2013) en los medios de comunicación españoles una noticia con tres palabras de sabor antiguo que parecen trasladarnos a otro mundo: pitonisa, conjuro, pócima.

    Ciertamente pitonisas, conjuros, pócimas de amor no parecen temas de nuestra época sino del pasado remoto. Y sin embargo los grandes diarios titulaban:

    El gran gol de la pitonisa panadera. La vidente cobró 165.000 euros al expresidente del Castellón por un conjuro amoroso”  o“Detienen a Laparra por asaltar la casa de una vidente que le vendió una pócima de amor falsa

    En resumen, la noticia se refería al hecho de que un tal Laparra, presidente de un club de futbol, había contratado los servicios de una “pitonisa”  (en otros tiempos dirían “bruja”), que le preparó una pócima para obtener el amor de Sandra, de la que estaba locamente enamorado. Pero la pócima resultó ineficaz y el enamorado reclamaba la astronómica cantidad pagada de 165.000 euros.

    La fórmula de la pócima o “elixir” (término que también utilizan los diarios) consistía en lavarse con el agua en la que previamente habían estado sumergidas unas flores durante 40 días; después, debía recoger tierra de un cementerio y frotarse el cuerpo con ella.

    Las pócimas, filtros o elixires de amor existen desde la más remota Antigüedad. En la cultura griega y romana son omnipresentes en los relatos mitológicos y en la vida diaria de las personas. Recordemos a la “brujaMedea que atrae a Jasón o a la maga Circe que convierte con su barita a los hombres en cerdos y retiene a Ulises (Odiseo) en su palacio, por referirnos a los griegos.

    Entre los latinos son muy frecuentes las referencias de los poetas como Horacio, Ovidio, Catulo, Propercio, y en las novelas de Petronio y Apuleyo a los filtros amorosos con los que conseguir el amor de las muchachas. Recordemos a título de ejemplo las quejas de Cintia, que ha sufrido la infidelidad de su amado Propercio en Elegías, III,6,25-30:

    No me ha vencido esa malvada con sus gracias, sino  con yerbas: él es arrastrado por el giro del rombo con su cuerda. A él lo arrastran  los portentos de una rana de zarza hinchada   y los huesos ocultos  de culebras abiertas en canal  y plumas de “estrige” (1) encontradas  entre  las piras abandonadas y la faja de lana que rodea  la funesta hoguera.

    (Nota 1): ave nocturna como el búho que chupa la sangre a los niños como los vampiros en la creencia popular romana

    Non me moribus illa, sed herbis improba vicit:
    staminea rhombi ducitur ille rota.
    Illum turgentis ranae portentae rubetae
    et tecta exsectis anguibus ossa trahunt,
    et strigis inventae per busta iacentia plumae,
    cinctaque funesto lanea vitta rogo.

    Desde luego es esta una fórmula algo más complicada que la de la moderna “pitonisa”. Como lo es la que nos cuenta Plinio en su Historia Natural XXX,49, 141 (Libro dedicado al uso medicinal de productos animales):

    Un lagarto que ha muerto en la orina de un hombre, lo inhibe en el amor, pues los magos dicen que se encuentra entre los filtros amorosos. Inhiben también el estiércol de caracol y el de paloma bebido con aceite y vino. La parte derecha del pulmón de un buitre atado (al cuerpo)  con la piel de una gruya excita el amor, lo mismo que si ingieres con miel las yemas de cinco huevos de paloma mezcladas con el peso de un denario de grasa de cerdo, o gorriones o sus huevos con el alimento o el testículo derecho de un gallo atado (al cuerpo) con  la piel de un carnero.

    In urina virili enecata lacerta venerem eius, qui fecerit, inhibet; nam inter amatoria esse Magi dicunt. inhibent et cocleae, fimum columbinum cum oleo et vino potum. pulmonis vulturini dextrae partes venerem concitant viris adalligatae gruis pelle, item si lutea ex ovis quinis columbarum admixta adipis suilli denarii pondere ex melle sorbeantur, passeres in cibo vel ova eorum, gallinacei dexter testis arietina pelle adalligatus.

    En fin, si alguien tiene curiosidad por conocer un poco más de estos rituales mágicos puede leer el Epodo V de Horacio en el que nos describe una verdadera escena de magia negra en la que se mata lentamente a un niño para elaborar con sus vísceras un potente filtro amoroso.

    En todo caso no carece de interés constatar la pervivencia de estas prácticas mágicas que se pierden en la noche de los tiempos durante milenios.

    Como es también de gran interés el constatar que hoy como hace miles de años son mujeres precisamente quienes son las poseedoras de estas artes mágicas. Ellas son las que conocen las hierbas y sus efectos y preparan medicinas para las enfermedades y filtros. Curiosamente venenum (filtro de hierbas bueno o malo) y Venus (amor, acto amoroso, objeto de amor) tienen una misma raíz  común. En latín se les llama “sagae”, hechiceras. Al respecto dice Plinio en Naturalis Historia XXV,5, 10:

    sin embargo en la mayor parte de la gente está firmemente arraigada la idea de que esto se consigue con venenos y hierbas y que el conocimiento de este arte es exclusivo de las mujeres.

    durat tamen tradita persuasio in magna parte vulgi, veneficiis et herbis id cogi eamque unam feminarum scientiam praevalere.

    En todo caso, si este enamorado moderno hubiese leído a Ovidio se habría evitado algunos problemas. Apenas comenzado su librito “Remedia amoris” (Remedios del amor), en los versos 21-22 nos aconseja bien:

    El que está a punto de morir por un amor desdichado si no lo abandona,
    que lo abandone y así no será el culpable de ningún funeral.

    Qui, nisi desierit, misero periturus amore est,
    desinat: et nulli funeris auctor eris.

    Y si hubiera conocido el famoso Ars amandi del mismo Ovidio, habría leído  en el libro II, versos 99-102, cómo descalifica el valor de las pócimas y yerbas para conquistar a la mujer amada o deseada:

    Se engaña el  que recurre  a las artes de Hemonia (1
    y da  lo que brota de la tierna frente de un potrillo.
    Las hierbas de Medea no harán que el amor perviva,
    ni los conjuros marsos (2) mezclados con  sonidos mágicos.

    Nota 1. Hemonia es Tesalia, al norte de Grecia, debajo de Macedonia
    Nota 2: Los marsos son un pueblo del centro de Italia

    Fallitur, Haemonias si quis decurrit ad artes
    Datque, quod a teneri fronte revellit equi;
    Non facient ut vivat amor Medeides herbae
    Mixtaque cum magicis naenia Marsa sonis.

    Y si nada de esto le viniera bien, podría recurrir a otra fórmula o conjuro, pero esta vez para olvidar  un amor esquivo, como hace Scylla en Appendix Vergiliana, Ciris, 369-374

    Pero la nodriza, mezclando en un recipiente plano azufre
    narciso y casia, quema plantas aromáticas
    y envolviéndole tres por nueve veces (27)
    con una venda de tres colores distintos
    dice “muchacha, escupe tres veces en tu seno conmigo;
    escupe tres veces, muchacha; el dios se alegra con un número impar.

    At nutrix patula componens sulpura testa
    narcissum casiamque herbas incendit olentis
    terque novena ligans triplici diversa colore
    fila «ter in gremium mecum» inquit «despue, virgo,
    despue ter, virgo: numero deus impare gaudet..

    Cualquiera de estas propuestas hubiera sido preferible a sufrir el engaño o timo de una fórmula descabellada con un fin descabellado por la que se pagan 165.000 euros.

    Podríamos acabar estas reflexiones con alguna consideración sobre la terminología empleada en las crónicas periodísticas. Hablan de una moderna “pitonisa” sin duda con el significado, que admite la Real Academia Española, de encantadora, hechicera, y que no es sino derivado de la función de la antigua Pitonisa o sacerdotisa del templo de Apolo en Delfos, al que acudían fieles de todo el mundo griego para preguntar al dios sobre su futuro o el de sus empresas y proyectos. Poco tiene que ver, pues, la pitonisa moderna de la noticia con la función de la antigua de intermediaria entre los mortales y Apolo.

    Le llaman también “vidente”, palabra que evidentemente se refiere a “quien ve”, aunque sean visiones sobrenaturales, y a quien “pretende adivinar el porvenir o esclarecer lo que está oculto” (curiosamente en numerosas ocasiones estos videntes del futuro o de lo sobrenatural son ciegos físicamente del mundo en el que viven; recordemos al famoso adivino Tiresias, ciego, personaje de la tragedia de Edipo, ).  Poco debía ver la moderna pitonisa,  que no adivinó ni previó la violenta reacción del crédulo cliente al que estafó 165.000 euros. Por tanto el uso de esta palabra en este contexto es absolutamente improcedente.

    Tampoco es una “pócima” , porque esta palabra procede del  griego  apó, ἀπό,  'lejos de' , 'a partir de' y  zé-ma ζέμα  'cocción', 'decocción' de hierbas y aquí tan sólo se habla de “flores sumergidas en el agua”..

    No es más adecuado el uso del término conjuro, porque aunque suponemos que junto al baño en agua de flores y untado con barro del cementerio, había alguna fórmula verbal mágica, nada se nos dice al respecto.

    Tampoco se ajusta exactamente a la situación el término “elixir”, según la Real Academia del lat. cient. elixir, este del ár. clás. al'iksīr, y este del gr. ξηρά, sustancias secas, porque no se trata de un licor o líquido medicinal para beber. Sólo podría admitirse como una generalización de su significado propio.

    Tampoco parece muy adecuado, en fin, hablar en la subentrada del titular como “pócima de amor falsa”, como si hubiera alguna “verdadera”.

    En fin, si curiosas son estas imprecisiones lingüísticas, lo realmente llamativo es que estas prácticas mágicas procedan de los albores de la humanidad y hayan atravesado todas las épocas históricas, desde la Antigüedad a la Edad Media, Moderna y Contemporánea, y que pervivan hoy en día bajo formas diversas,( a veces cubiertas con ropajes culturales como la famosa ópera de Donizetti  “L'elisir d'amore”):  creencias, ceremonias, horóscopos, nigromancia, echadoras de cartas, espacios televisivos de notable audiencia y, por supuesto, millares de páginas web absolutamente deleznables.

    ¿Tan débil e imperfecta e irracional es nuestra constitución humana?