Categoría: Historia Arqueología

  • Todos y todas, los muchachos y las muchachas, κόρους τε ἅμα καὶ κόρας (kórous te áma kaì kóras), πάντ᾽ ἄνδρα καὶ γυναῖκα (pánt’ándra kaì gynaîka)

    Uno de los cambios más importantes que se ha originado en la sociedad moderna occidental y en buena medida en todo el mundo es el de la igualdad entre hombres y mujeres; igualdad legal total y real tan sólo en parte en el status o función social.

    Esta tendencia afortunadamente imparable se intenta reflejar en el lenguaje, en el que se procura evitar toda connotación sexista o machista. En ese intento hay quien utiliza simultáneamente el artículo y otros determinantes en sus formas masculina y femenina (el/la; los/las) o los propios sustantivos en sus formas masculina y femenina si es que las tuvieran (chicos/ chicas, hombres/ mujeres, ciudadanos/ciudadanas…).

    Sabemos que en el Mundo Antiguo la mujer juega un escaso papel social, recluida generalmente en el hogar doméstico, (o en una parte del hogar, en el gineceo  del latín gynaecēum, y este del griego γυναικεῖος y este de γυνή, gyné, que significa mujer) y limitada su función a la procreación y cuidado de los hijos y al gobierno de la casa. Pero esta idea general debe ser matizada y la realidad conocida con alguna precisión.

    Probablemente sorprenderán al lector moderno algunas de sus fórmulas lingüísticas no sexistas y muchas de las ideas que Platón expone en sus diálogos en los que diseña el sistema político de una nueva ciudad ideal, de una nueva polis. Lo hace fundamentalmente en sus diálogos La República  y Las Leyes.

    Entre esas ideas no serán las que menos asombro produzcan las referidas a la educación y la función que la mujer ha de desempeñar en la sociedad. Leamos algunas de las cosas que dice Platón en la traducción que para editorial Aguilar hizo Francisco de P. Samaranch:

         ATENIENSE: … He aquí una cosa que, de manera muy conveniente, podrían imitar tanto los jóvenes como las jóvenes (κόρους τε ἅμα καὶ κόρας)  honrando así el juego que encantará a la diosa, y preparándose así no sólo para las fiestas, sino también para la guerra. (Las Leyes, 796c)
                                              …………………….
         ATENIENSE: …. Por consiguiente, todo hombre y toda mujer (πάντ᾽ ἄνδρα καὶ γυναῖκα), a lo largo de toda su vida, deben acomodarse lo mejor posible a este papel, jugando a los juegos más bellos que pueda haber, pero con pensamientos totalmente distintos de los que tienen hoy en día.

    CLINIAS: ¿Qué quieres decir?                                                   (Las Leyes, 803c- 803d)

        …………


      Estas fórmulas no deben extrañarnos si lo que está proponiendo es una educación y una función iguales para los jóvenes y las jóvenes.  Por eso dice poco después:

    ATENIENSE: … Volviendo a nuestro tema, habíamos prescrito se construyeran gimnasios, así como también escuelas públicas, en tres lugares del centro de la ciudad y, asimismo, en las afueras de la ciudad otros tres gimnasios y campos de ejercicio para la equitación, para el tiro del arco y para otras clases de tiro a larga distancia, a fin de atender a la instrucción y adiestramiento de los jóvenes.
    Si nuestras prescripciones no fueron entonces suficientemente explícitas, aclarémoslas aquí dándoles forma de leyes. En todos estos edificios deberán residir, como maestros encargados de cada una de las disciplinas, extranjeros a quienes se haya convencido pagándoles bien; ellos enseñarán a sus discípulos todo aquello que sea útil para la guerra y todo lo que concierne a la música. Pero lo que no admitiremos es que este tal frecuente la escuela porque su padre lo quiera, mientras que aquel otro a quien no le obligan, se abandone y falte a ella; no, antes obligaremos a que se haga instruir todo el mundo y en la medida de lo posible, porque pertenecen a la ciudad más aún que a sus padres.
    La ley que yo quiero promulgar impondrá otro tanto a las mujeres, igual que a los varones, es decir, que las mujeres deberán formarse de la misma manera; y lo diré sin dejarme amilanar por la objeción  de que ni la equitación ni la gimnasia, que son decentes para los hombres, no son decentes para las mujeres; estaba antes persuadido de ello por haber oído algunos mitos antiguos, pero mucho más ahora que he sabido que en torno al Ponto hay miles y miles de mujeres, llamadas sauromátides, a las que se impone, con el mismo título que a los hombres,  y que practican igual que los hombres, la equitación, así como el tiro del arco y el ejercicio con las demás armas.
    A esto añado yo, manteniéndome dentro del mismo tema, el razonamiento que sigue: puesto que es posible una costumbre de este tipo, el que actualmente gobierna en nuestros países  posee una notable necedad al prohibir a los hombres y a las mujeres que practiquen, todos juntos, con todas sus fuerzas y animados de un mismo espíritu, los mismos ejercicios. De aquella forma, en efecto, todas las ciudades o casi todas, haciendo los mismos gastos y con las mismas dificultades, llega a ser no más que una media ciudad, en lugar de valer como dos ciudades; y sería realmente sorprendente que un legislador cometiera una falta como esta.
    CLINIAS: Eso parece; no obstante, en todo esto que nosotros estamos exponiendo hay muchas cosas que se oponen a las constituciones existentes en la actualidad.
    …..
    ATENIENSE: …. pero ahora habrá que buscar otra táctica para obstinarse en negar esta ley, y tales negativas no van a extinguir el vigor con que nosotros no cejaremos en nuestra exigencia de que en la medida de lo posible, para la educación como para todo lo demás, la mujer comparta los trabajos del hombre.
    (Las Leyes, 804c- 805d)

    Nótese cómo el argumento de que sólo los  necios, incluidos los gobernantes,  prescindirían de la mitad de la población y construir media ciudad en vez de dos ciudades es de absoluta actualidad.

    Quien sienta curiosidad por propuestas tan  antiguas y tan modernas  deberá leer los diálogos de Platón citados. En ellos los pasajes llamativos, similares al citado,  son numerosos.  Desgraciadamente Platón fracasó en esta cuestión a la hora de hacer realidad su propuesta de ciudad ideal en Sicilia y ello le produjo cierta amargura y buena dosis de realismo, como se refleja en Las Leyes y en su República .

    Profundizaré en otra ocasión en estas  propuestas  de Platón, a las que por cierto poco caso se hizo en la Edad Antigua , Media y hasta en ocasiones en la Contemporánea.
     

  • Resulta muy difícil desmentir los rumores

    Resulta muy difícil luchar contra los rumores, especialmente si son maledicentes. Así es hoy en día , pero también en la Antigüedad. Comentaremos un caso que por afectar a Julio César recogieron los historiadores y las crónicas antiguas.

    Julio César obtuvo el premio de cuatro triunfos militares por sus campañas en Europa, Asia y Africa. Los celebró de manera grandiosa en el intervalo de  12 días, del 21 de septiembre al 2 de octubre del año 46 a.C.. En el desfile triunfal, en el que el general recorre las calles de Roma ataviado como el dios Júpiter, sus soldados se permiten algunas licencias porque ese día la disciplina está un tanto relajada.
    César tenía fama de gran mujeriego y por eso sus legionarios le cantan en el desfile, según cuenta Suetonio en César, 51,1:

    Que no respetó tampoco los matrimonios  en las provincias, se testimonia en el dístico (dos versos) que a coro le cantan sus soldados por su triunfo en la Galia:

    “Ciudadanos, guardad vuestras esposas, traemos a un calvo adúltero.
    Te has jodido en la Galia el oro que aquí tomaste prestado”.

    Ne prouincialibus quidem matrimoniis abstinuisse uel hoc disticho apparet iactato aeque a militibus per Gallicum triumphum:
                   urbani, seruate uxores: moechum caluom adducimus.
                  aurum in Gallia effutuisti, hic sumpsisti mutuum.

    Pero sobre César existía otro rumor más antiguo.  En el año 80 a.C., siendo, pues, muy joven estuvo en la corte del rey Nicomedes en Bitinia. Se decía que sucumbió a los encantos o a la presión del rey, que impresionado por su belleza le invitó a sus habitaciones y participó en un banquete como su copero. El rumor se extendió rápidamente cuando volvió pocos días después a Bitinia, según él para exigir un dinero debido. En el contexto del mundo antiguo, sobre todo en Oriente, estas prácticas son perfectamente creíbles. En  Roma en cambio la homosexualidad pasiva estaba mal considerada.

    Suetonio hace referencia a esto en varios pasajes de su vida de César, especialmente en el capítulo 49. Quizás resulte la cita un poco larga, pero es un buen exponente del cotilleo histórico que parece gustar a los contemporáneos del historiador:

    Nada excepto  su intimidad con Nicomedes manchó su reputación, con grave y permanente vergüenza y expuesto a la injuria de todos. Omito los conocidísmos versos de Licinio Calvo:
                        “Todo lo que Bitinia y el amante de Cesar tuvieron alguna vez”
    Paso por alto los discursos de Dolabela y de Curión, el padre, en los que Dolabela le llama
    “rival de la reina” , “sofá de la litera real” y Curión “prostíbulo de Nicomedes y lupanar de Bitinia”.
    Paso también por alto los edictos de Bíbulo, en los que presentó a su colega como “reina de Bitinia” y dice que “antes amaba a un rey pero ahora a un reino”. En ese mismo tiempo, como cuenta Marco Bruto, un tal Octavio, que podía decir lo que quisiera por su enfermedad mental, llamó  en una numerosa asambea a Pompeyo rey y a él mismo (César) le llamó reina. Pero C. Memio le reprocha que sirvió incluso como copero de Nicomedes, con otros jóvenes licenciosos en una gran banqueteen el que se sentaban también algunos negociadores de la ciudad (
    Roma) de los que da los nombres. Cicerón, por su parte, no se contentó con escribir en sus cartas que conducido  a la habitación real por unos guardias se acostó en un lecho de oro con una colcha de púrpura  y que fue despojado de la flor de la edad (
    virginidad) en Bitinia por un descendiente de Venus; un día que defendía (César) en el senado la causa de Nysa, la hija de Nicomedes y recordab los favores del rey para con él, le dijo (Cicerón): “te ruego que omitas esas cosas, porque es bien conocido lo que él te dio a ti y lo que tú le diste a él”. Finalmente durante el triunfo por las victorias en la Galia sus soldados, entre otras canciones, le cantaron jocosamente como hacen al acompañar su carro, esta canción tan conocida:

    César subyugó a las Galias; Nicomedes  a César.
    Aquí tenéis triunfando a César que sometió a las Galias,
    pero no triunfa Nicomedes, que sometió a César.

    Pudicitiae eius famam nihil quidem praeter Nicomedis contubernium laesit, graui tamen et perenni obprobrio et ad omnium conuicia exposito. omitto Calui Licini notissimos uersus:
                   Bithynia quicquid    et pedicator Caesaris umquam habuit.
    praetereo actiones Dolabellae et Curionis patris, in quibus eum Dolabella 'paelicem reginae, spondam interiorem regiae lecticae,' at Curio 'stabulum Nicomedis et Bithynicum fornicem' dicunt. missa etiam facio edicta Bibuli, quibus proscripsit collegam suum Bithynicam reginam, eique antea regem fuisse cordi, nunc esse regnum. quo tempore, ut Marcus Brutus refert, Octauius etiam quidam ualitudine mentis liberius dicax conuentu maximo, cum Pompeium regem appellasset, ipsum reginam salutauit. sed C. Memmius etiam ad cyathum + et ui + Nicomedi stetisse obicit, cum reliquis exoletis, pleno conuiuio, accubantibus nonnullis urbicis negotiatoribus, quorum refert nomina. Cicero uero non contentus in quibusdam epistulis scripsisse a satellitibus eum in cubiculum regium eductum in aureo lecto ueste purpurea decubuisse floremque aetatis a Venere orti in Bithynia contaminatum, quondam etiam in senatu defendenti ei Nysae causam, filiae Nicomedis, beneficiaque regis in se commemoranti: 'remoue,' inquit, 'istaec, oro te, quando notum est, et quid ille tibi et quid illi tute dederis.' Gallico denique triumpho milites eius inter cetera carmina, qualia currum prosequentes ioculariter canunt, etiam illud uulgatissimum pronuntiauerunt:
    Gallias Caesar subegit, Nicomedes Caesarem:
    ecce Caesar nunc triumphat qui subegit Gallias,
    Nicomedes non triumphat qui subegit Caesarem.

    El mismo Suetonio en Vida de Julio César, 52,3 continúa ahora citando otr vez a Curión, padre:

    Para que no cupiera a nadie la duda de que estaba cubierto de infamia de impudicia y adulterio, Curión padre, le llama en un discurso “marido de todas las mujeres y mujer de todos los maridos.

    at ne cui dubium omnino sit et impudicitiae et adulteriorum flagrasse infamia, Curio pater quadam eum oratione omnium mulierum uirum et omnium uirorum mulierem appellat.

    Parece que en alguna ocasión se tomó estos comentarios con cierto sentido del humor, si hemos de creer lo que el mismo Suetonio nos dice en el capítulo 22,2 cuando al jactarse de sus completas victorias en la Galia, le comentó un senador que eso no sería fácil para una mujer; César le respondió bromeando que :

    en Siria también reinó Semíramis y las Amazonas en otro tiempo habían dominado gran parte de Asia”.

    in Suria quoque regnasse Sameramin magnamque Asiae partem Amazonas tenuisse quondam.

    Pero en general estos comentarios referidos al asunto de Nicomedes molestaban  enormemente a César y lo sacaban de sus casillas y   cometió el “error” de negarlo jurando públicamente que no era cierto, ampliando con ello el bulo y haciendo el ridículo. Nos lo cuenta  Dion Casio en Historia Romana, 43, 20,4

    En cuanto a él, César no estaba enfadado por sus palabras sino encantado por la franqueza que utilizaban y que era una prueba de confianza de que no sirritaría excepto si las bromas se referían  a su relación con Nicomedes. En este asunto se mostraba muy irritado y dolorido y por ello trató de defenderse y negó el asunto públicamente bajo juramento y con ello no hizo sino aumentar el ridículo.

    Con su intento de explicación en realidad le dio más publicidad al asunto. Y así sigue hasta hoy. ¿O es que no nos sigue rondando la duda de que realmente el gran César, cuando no era tan grande , fuera realmente el amante del rey de Bitinia?

  • Decámetros y decímetros

    Tras la adquisición del concepto abstracto de número y sus representación gráfica, necesitaba el hombre crear un sistema de numeración que le permitiese trabajar cómodamente con grandes cantidades. Para ello necesitaba crear un sistema jerarquizado de varios órdenes o niveles, de tal manera que determinado número de unidades de un nivel se convirtiesen en unidad del nivel superior y así sucesivamente. Al criterio para organizar ese sistema se le llama “base”. Así entre nosotros diez unidades constituyen una decena y diez decenas una centena y diez centenas un millar.

    El sistema de numeración más extendido en el mundo es el de base 10, que acabamos de ejemplarizar, que se llama “decimal” de la palabra latina “decem” que significa “diez”. Pero existen y han existido otros, incluso entre nosotros. Reliquias de esos otros sistemas son por ejemplo  el contar por docenas en algunos casos (una docena de huevos…) que correspondería a un sistema de base 12 o duodecimal , de la palabra latina “duodecim” que significa “doce”; la expresión francesa con la que se designa 80, “quatre vingt” (cuatro veintes)  que delata el uso de base 20; la medición del tiempo:  60 segundos hacen un minuto y 60 minutos una hora que corresponde a un sistema en base 60 o sexagesimal, (de la palabra latina sexaginta, que significa “sesenta”.

    El sistema decimal se impone naturalmente porque diez son los dedos de las dos manos con las que el hombre acostumbra a contar. La mano es y sigue siendo la primera máquina de calcular. A pesar de ello los sistemas de pesos y medidas de muchos  países, y aun dentro de ellos, eran muy diversos aun siendo decimales, lo que dificultaba enormemente las relaciones, sobre todo económicas, entre ellos.

    Al final del  Siglo de las Luces , el siglo XVIII,  en la Revolución Francesa, se comienza a poner orden en tanta confusión. En primer lugar se trataba de encontrar una “unidad” que fuera aplicable a la medida de la longitud, del espacio, del volumen, de la capacidad  y del peso. Después de muchas discusiones se encontró una longitud a la que se llamó “metro” con la que se construyó un patrón  de platino e iridio a 0ºC.  Hoy se define esa distancia como la longitud del trayecto recorrido por la luz en el vacío durante 1/299.792.458 de segundo.

    A esta unidad se le llamó “metro” de la  palabra griega (  "μέτρον" , metron) que significa "medida"

    Esta unidad podía generar múltiplos y submúltiplos, a los que también había que poner nombres.  Los sabios franceses encontraron una solución salomónica: a los múltiplos se les pondría nombres griegos:  deca-, del griego  “ deka” (δέκα),  que significa diez, hecto-(del griego ἑκατόν “ekaton”) que significa cienkilo–  (del griego χίλια. “jilia”)que significa mil. A los submúltiplos se les pondría nombres latinos: deci– (del latin “decem” que significa diez, centi– (del latín centum) que significa cien-, milli– (del latín “mille” )que significa mil.
    .
    Aplicando esta terminología a las  medidas de longitud tenemos que: la unidad es el metro; múltiplos son el decámetro, el hectómetro, el kilómetro, submúltiplos son el decímetro, el centímetro, el milímetro.

    Como medida de capacidad tenemos el litro ; múltiplos el decálitro, el hectólitro, el kilolitro ; submúltiplos el decilitro, el centilitro, el mililitro.

    La palabra “litro” procede la de la francesa “litre” y ésta del latín medieval “litra”  y esta a su vez del griego λίτρα , “litra”, que significa  y de la que procede “libra”.

    Como medidas de peso tenemos la unidad, el gramo ( del griego γράμμα , “gramma” que significa letra y que pasa al latín con el significado de piedrecilla); múltiplos son el decagramo, el hectogramo, el kilogramo; submúltiplos son el decigramo, el centigramo, el miligramo.

    Una vez más Grecia y Roma, las raíces,  venían en nuestra ayuda.

    Por cierto, un prisma de un decímetro de base por  un decímetro de altura es un decímetro cúbico porque resulta de multiplicar 3 veces el decímetro  (largo X ancho X alto). La capacidad de agua que puede recoger ese prisma es de un litro y el peso de esa agua es un kilogramo. Se encontró así la relación y equivalencia entre las medidas de longitud, capacidad y peso y todas ellas sobre el sistema decimal. Al margen quedó la medida del tiempo, residuo antiquísimo como dijimos.

    Así que se ha impuesto casi por completo el sistema decimal, excepto las reliquias anteriormente comentadas, y en el mundo anglosajón, empeñados como siguen en contar en millas y yardas.

    Tanto en el caso de las reliquias como en el inglés se comprueba una vez más que en la sociedad humana no siempre se impone lo fríamente racional; hay usos y costumbres manifiestamente mejorables que impone la voluntad o inercia social.

    Pero las necesidades de la moderna computación han obligado a superar el tradicional sistema métrico decimal y así se ha creado el Sistema Internacional de Unidades o de Medidas con términos para múltiplos  tales como  yotta,  zetta, exa, peta, tera,  giga, mega, kilo, hecto, deca; y submúltiplos tales como  deci, centi, mili, micro, nano,  pico,  femto, atto,  zepto , yocto.

    Casi todos los nombres nuevos son también griegos y latinos con algunas adaptaciones, como yotta, zetta, peta (parecido a penta), giga, mega… micro, nano, micro, zepto, yocto; parece que se han colado algunos daneses como femto o attto.

  • Graecia capta (por los romanos)

    Los romanos entraron muy pronto en relación con la cultura griega: los últimos reyes romanos fueron etruscos, pueblo muy influido por la cultura oriental y helena; Sicilia y el sur de Italia fueron pronto colonizadas por los griegos (al sur de Italia se le llama precisamente la Magna Grecia, la Grecia Grande) v. artículo https://www.antiquitatem.com/paestum-templo-patrimonio-humanidad

    En su expansión por el Mediterráneo y por Oriente, acabadas las guerras con los cartagineses y ocupada Sicilia a mediados del siglo III a.C., los romanos declaran provincia romana a Grecia en el año  197 a.C. Pero en feliz expresión de Horacio Grecia fue vencida pero los griegos se apropiaron de Roma culturalmente:

    "la Grecia conquistada conquisto a su fiero  conquistador e introdujo las artes en el agreste Lacio." ( Epístolas II, 1, 156-157).

                "Graecia capta ferum victorem cepit et artes intulit in agresti Latio."

    Y así fue en efecto: la cultura en general, la literatura, la oratoria, la historia, el arte, la religión, las costumbres, la educación…. todo fue influenciado y determinado por los griegos. Los romanos cultos eran bilingües, todo estudiante de familia noble y con recursos pasaba una etapa de su formación en Grecia, griegos eran los pedagogos de los niños romanos, los primeros historiadores y analistas sobre Roma lo hacen en griego y no en latín, etc.

    Bien lo reconoce Cicerón es sus Disputas Tusculanas, I,1,3 cuando dice….

    Grecia nos superaba en conocimiento y en todo género de letras; era fácil vencer en ello a quienes no contendían. Pues de acuerdo con los eruditos existió entre los griegos el más antiguo género de poetas, y así Homero y Hesíodo existieron antes de que fuera fundada Roma, Arquíloco durante el reinado de Rómulo, y nosotros recibimos la poética bastante más tarde. Casi 510 años después de la fundación de Roma, Livio (Andrónico),  que fue mayor de edad que Plauto y Nevio,representó una fábula, siendo cónsules C. Claudio, hijo del Ciego, y M.Tuditano, un año antes del nacimiento de Ennio.

    Doctrina Graecia nos et omni litterarum genere superabat; in quo erat facile vincere non repugnantes. nam cum apud Graecos antiquissimum e doctis genus sit poëtarum, siquidem Homerus fuit et Hesiodus ante Romam conditam, Archilochus regnante Romulo, serius poëticam nos accepimus. annis fere CCCCCX post Romam conditam Livius fabulam dedit C. Claudio, Caeci filio, M. Tuditano cos. anno ante natum Ennium. qui fuit maior natu quam Plautus et Naevius.

    Nota: Roma fue fundada en el 753 a.C.; Arquíloco vivió entre el 720 y el 676 a.C.;  Apio Claudio el Censor, llamado el Ciego vivió  entre 340 a. C.-273    ; Ennio escribió los Anales y vivió  del 239 al 169 a.C., Livio Andrónico llegó a Roma como prisionero en 272 a.C.  y tradujo la Odisea al latín. Plauto nació hacia el año 254…. Nevio vivió del 269 al 199.

    Es decir, cuando Roma es fundada, en 753 ya recitan los aedos griegos la Iliada y la Odisea; todos los autores clásicos griegos han muerto cuando Roma todavía está en su niñez como ciudad.

    Pero,  ¿fue todo tan simple y lineal? ¿desapareció lo romano bajo la cultura griega? Naturalmente, no. Como tantas veces en la Historia, lo autóctono se resiste a desaparecer y con frecuencia permanece en el sustrato bajo la capa innovadora. La religión romana mantiene sobre todo su carácter ritual, las artes en general adquieren un sentido práctico que no tenían en Grecia, la ciencia ayuda a la técnica y sobre todo el Derecho Romano, basado en el sentido común, mantiene su vigor y energía. Y las costumbres siguen siendo peculiarmente romanas.

    Hay un autor francés moderno, Pascal Quignard (1948),  que ha publicado un libro interesante  e inquietante “El sexo y el espanto”, un ensayo sobre el erotismo romano, fruto de sus estudios sobre Pompeya, Herculano sepultadas por el Vesubio y su fascinación    por las numerosas piezas arqueológicas de contenido erótico. 

    En su prólogo nos resume el contenido y el objeto de su obra: 

    “Cuando Augusto reorganiza el mundo romano bajo la forma del imperio, el erotismo jubiloso, antropomorfo y preciso de los griegos se transforma en melancolía espantada”.
    La palabra phallus no existe. Los romanos llamaban fascinus lo que los griegos llamaban phallos. En el mundo humano, como en el reino animal, fascinar obliga a aquel que ve a no apartar su mirada. Está inmovilizado en su lugar, sin voluntad, en el espanto.
    ¿Por qué,  durante tantos años, yo he escrito este libro?  Para afrontar ese misterio: es el placer el que es puritano.
    El goce arranca la visión de lo que el deseo solo había comenzado a desvelar.

                                                                                Pascal Quidnard      (Traducción de Silvio Mattoni)

    Luego en lo que él llama “Advertencia” nos dice:

    Cuando los bordes de la civilizaciones se tocan y se superponen se producen conmociones. Uno de esos sismos ocurrió en Occidente cuando el borde de la civilización griega tocó el borde de la civilización romana y el sistema de sus ritos, cuando la angustia erótica se convirtió en la fascinatio y cuando la risa erótica se convirtió en el sarcasmo del ludibrium.
                                           ……………………
    Trato de comprender algo incomprensible: el transporte del erotismo de los griegos a la Roma imperial. Esa mutación no ha sido pensada hasta ahora por una razón que ignoro y por un temor que entiendo. Durante los cincuenta y seis años del reinado de Augusto, que reacondicionó el mundo romano bajo la forma del imperio, tuvo lugar la metamorfosis del erotismo alegre y preciso de los griegos en melancolía espantada. Esa mutación tardó apenas una treintena de años en imponerse (del -18 antes de nuestra era al año 14 de nuestra era) y sin embargo todavía nos rodea y domina nuestras pasiones. El cristianismo sólo fue una con secuencia de esa metamorfosis retomando ese erotismo por así decir en la forma en que lo habían reformulado los funcionarios romanos que el principado de Octavius Augustus suscitó y que el Imperio durante los cuatro siglos siguientes fue llevado a multiplicar en la obsequiosidad.

    Así pues, la concepción griega de lo erótico no se impuso en Roma, lo que prevaleció y se procuró mantener y restaurar fue la antigua moral de las matronas romanas. El lujo, el refinamiento, una sexualidad desinhibida en el fondo siempre fueron mal vistas en Roma.

    Esa moral y costumbres son las que reforzadas por el Cristianismo se impusieron en Occidente y todavía hoy nos falta cierta alegría de la vida que apreciamos en cambio en otras latitudes, generalmente al Oriente.

    Nota: independientemente del “espanto” que Quignard pueda provocar en algunas personas, su lectura, enormemente sugerente, muestra una vez más la importancia y vigencia del estudio de los clásicos en nuestro tiempo.

  • Con las naves a cuestas

    Apolonio de Rodas nos legó el único poema épico griego que se conserva desde Homero hasta la época helenística, “El viaje de los Argonautas”. Han pasado cinco siglos y han cambiado muchas cosas. Si en Homero los dioses se mezclan con los héroes en sus luchas, ahora la empresa es de los hombres aunque los dioses, poderosos, influyen, ayudan pero no se mezclan. En realidad el poema parece más bien una novela y como tal conviene leerla.

    El poema narra el viaje épico y  fantástico de unos héroes griegos en busca del “vellocino de oro”. Un viaje de estas características permite al autor describir los escenarios, acciones y narraciones míticas que circulan entre los griegos como acerbo cultural popular, de manera tal vez similar a nuestros cuentos.

    El poema merece la pena ser leído por muchas razones, literarias unas, históricas o folklóricas otras. Transcribo un fragmento, que tal vez resulte algo extenso, sobre un episodio del viaje, casi ya al final, en el que los héroes, forzudos sin duda, se ven obligados a transportar su nave por tierra firme hasta encontrar de nuevo el mar que les lleve de regreso a casa. Utilizo la traducción que Carlos García Gual hizo hace algunos años del poema para la Editora Nacional:

    Apolonio, Argonautas, canto IV  (entre el 1350-1400).

    Peleo interpreta una señal de los dioses para proseguir el viaje con la nave:

    En seguida Peleo, gozoso, habló a sus compañeros reunidos:  ‘Ahora creo yo que el carro de Poseidón acaba de ser desuncido a manos de su querida esposa. Madre no veo otra a no ser que sea ésta, nuestra nave. Pues ella, transportándonos siempre en su vientre sin descanso, ha sufrido en duros trances. De modo que ahora la cargaremos en vilo con obstinado vigor y hombros infatigables, y la llevaremos hacia el interior de la arenosa tierra, por donde antes avanzó el caballo ligero de pies. Pues él no se sumergirá en la tierra, sino que tengo confianza en que sus huellas nos indicarán alguna salida al mar’

    Después de hablar así a todos les resultó agradable la ingeniosa solución.

    Este es un relato de las Musas, yo canto como servidor de las Piérides, y he oído exactamente esta divina voz. ¿Con qué vigor, con qué valentía, vosotros, ¡oh nobilísimos hijos de reyes! Llevasteis por las desiertas costas de Libia la nave y toda la carga de la nave durante largo tiempo, acarreándola sobre los hombros para llevarla durante doce días y doce noches enteras!¡Quién diría la aflicción e infortunio con que ellos llevaron a término sus fatigas! ¡De cierto que eran de la sangre de los inmortales! ¡Qué trabajo realizaron obligados por la necesidad” ¡Cómo adelante, muy lejos la llevaron con ilusión, a las aguas de la laguna Tritónide, y al llegar allí la descargaron de sus potentes hombros!”

    Pues bien este episodio, aparentemente mítico, tiene al menos dos confirmaciones reales,  si no idénticas sí similares.

    En 1453 el sultán turco Metmet II conquista definitivamente Constantinopla, que resistía heroicamente desde hacía tiempo el empuje turco. Entre otras muchas defensas tales como varios cinturones de murallas defensivas, el espectacular “Cuerno de Oro” (uno de los lugares más hermosos de la Tierra) estaba cerrado por una férrea cadena que impedía el paso de los barcos. El Sultán Metmet II, obcecado con la empresa y dispuesto a todo, mandó construir un camino de tierra por detrás de  Pera  por el que transportó sus barcos al “Cuerno de Oro”. De nuevo los barcos navegaban por tierra firme. Ocurrió el 22 de abril  y aquel día Constantino  XI, el último emperador, comprendió la determinación del sultán turco y supo que muy pronto la capital romana del Imperio de Oriente sería turca. El día 29 de mayo terminaba el Imperio Romano de Oriente.

    Los turcos, habitantes ahora de la Cólquida, la patria de Medea, repetían de alguna manera la hazaña de los héroes que en la época mítica recorrieron aquellas tierras. Muy probablemente Metmet conocía la leyenda, la narración, el cuento de unos griegos, los Argonautas, que en la Antigüedad cargaron con los barcos a cuestas.

    La ciudad  entró en la Historia llamándose Byzas (de donde deriva Bizancio), luego la “Nova Roma” (Nueva Roma), pronto Constantinopla de Constantinus (nombre de emperador romano) y polis    palabra griega que significa “ciudad” hasta 1930, en que se le puso el nombre de Estambúl  (Istanbul en turco) que deriva de la frase eis tên Polin (εις τήν Πόλιν) que significa “en o hacia la ciudad”  (aunque en el lenguaje coloquial se le llamaba “islambol” que significa “ciudad del Islam” o “inmenso  Islam”).

    En 1492 Cristóbal Colón había descubierto, sin saberlo,  un nuevo continente, que luego, jugarretas del destino no se llamaría “Colombia o Columbia” sino América. Después se suceden las expediciones de españoles sobre todo para conocer los nuevos territorios. Vasco Núñez de Balboa, personaje interesante por varios aspectos, atraído , como todos, por el oro llega, al istmo que une  el norte con el sur de América; los nativos le informan que si lo único que le interesa es el oro, debe ir hacia el oeste, hacia un enorme mar en el que abunda el metal. Después de muchas penalidades por terrenos pantanosos y por montañas selváticas, el día 25 de septiembre de 1513 avista desde lo alto de una montaña el inmenso mar, al que llama “Mar del Sur” y del que toma posesión en nombre de su rey español. Luego  Fernando de Magallanes le llamó Océano Pacífico por la aparente tranquilidad de sus aguas y así ha quedado para la posteridad.

    Años más tarde, en 1516,  decide desde la costa atlántica preparar una expedición naval para conocer el “Mar del Sur” porque tenía autorización para hacerlo antes de 1518. Pensando que en la costa del Pacífico no podría encontrar los materiales  para construir sus barcos, los prepara en Acla, ciudad de la costa atlántica. Corta y talla la madera, prepara las anclas y todo el instrumental que dos bergantines requieren. Todo ello lo transporta a hombros y lomos de indios, naturalmente,  (con una pequeña participación de unos pocos negros y algunos españoles) por pantanos, selvas y montañas, hasta el río de las Balsas, actualmente el río Sabanas,  que va a dar al Pacífico.

    En la dura y penosa operación de transporte murieron muchos indios; Bartolomé de las Casas, que es quien nos cuenta estas cosas, dice que murieron más de 2.000 indígenas. Tal vez los dioses del Istmo, indignados por tanta ambición y tanta crueldad, enviaron unas tormentas tropicales de tal magnitud que destruyeron las naves construidas. El final de Balboa fue lamentable, fruto de la traición y la falsa acusación: detenido por Pizarro con el que se encontró en el camino de vuelta, fue condenado y ejecutado en enero de 1519. Ciertamente, su descubrimiento del “Mar del Sur, luego “Océano Pacífico” fue una gran hazaña, a pesar de las sombras que siempre se ciernen sobre toda obra humana.

    No sé si Núñez de Balboa conocía el poema de Apolonio, pero podemos suponer que probablemente conocía algún detalle de la toma de Constantinopla por los turcos; a fin de cuentas había ocurrido sesenta y tres años antes de su expedición por el “Mar del Sur”.

    La propaganda españolista de la época de la dictadura del General Franco presenta el episodio como una hazaña propia de héroes míticos, sin reparar en lo que realmente costó. Dice, por ejemplo, un libro escolar de 1967, El Libro de España, Edit. Edelvives, Zaragoza 1967, pág. 47:

    el proyecto sólo podían concebirlo corazones españoles. La hazaña sale de los límites de lo humano

    En cualquier caso y para el asunto que nos interesa, ni la tierra firme ni la densa selva ni la empinada montaña fue un obstáculo para que el viento impulsara dos veleros bergantín.

    Transcribo también un fragmento  de la obra de  Bartolomé de las Casas, Historia de las Indias , en el que nos narra estas cosas:

    cap. LXXIV: “…Entre tanto que Compañon iba y venía, comenzó Vasco Núñez a cortar, por su persona primero, madera para principiar los bergantines, y así lo hicieron los que estaban con él; donde labraron toda o la mayor parte de la madera de cuatro bergantines, para llevarla después así labrada al dicho río de la Balsa y allí formar los bergantines y por él sacarlos a la mar, como al cabo se hizo….
    Tornó luego Vasco Núñez a enviar a Compañon con ciertos españoles y 30 negros a la cumbre de las sierras, de donde ya las aguas a la mar del Sur vertían, para que hiciese una casa donde  descansasen los que habían de llevar a cuestas la madera labrada y las anclas y jarcias de los bergantines  y se tuviesen los bastimentos y comida y armas y lo demás para su defensa.

    hasta  ponella en la casa, que habría sus 12 leguas de sierras y ríos, que ya se bajaban ya se subían, hasta llegar a la sierra muy alta donde se asentó aquella guarida. Esta madera se cargó sobre los indios que tenían por esclavos y los que iban a saltear cada día y su parte llevaron los negros que no eran sino obra de 30, y también cada uno de los españoles llevaba la que podía. Los trabajos que aquí llevando y subiendo esta madera, y clavazón y herramientas, y después las anclas y la jarcia y todos los demás aparejos necesarios a los bergantines, y después bajándola hasta el río, que por todos se padecieron, no pueden ser creídos, pero no se halló que negro ni español muriese dellos, más de los infelices indios no tuvieron número los que perecieron y concluyeron sus tristes días; yo vi firmado de su nombre del mismo Obispo, en una relación que hizo al Emperador en Barcelona el año de 519, cuando él de la tierra firme  vino,  como más largo adelante, placiendo a dios, será referido, que había muerto el Vasco Núñez, por hacer los bergantines, 500 indios, y el secretario del mismo Obispo me dijo que no quiso poner más número porque no pareciese cosa increíble, pero que la verdad era que llegaban o pasaban de 2.000; y según el trabajo era, cierto, cualquiera lo debe tener por posible y haber pasado con verdad así, porque llevar hombres desnudos en cueros 24 y 25 leguas de sierras altísimas, subidas y descendidas, a cuestas madera labrada para hacer cuatro navíos, y anclas de hierro de tres, cuatro y cinco y seis quintales y cables que son las maromas para las anclas, que pesaban otro tanto y muy poco menos, y otros mil aparejos cuasi tan pesados que los navíos requieren y todo esto sin comer sino un poco de grano de maíz aún no hecho pan, sino como lo comen las aves o las bestias, ¿qué hombres aunque tuvieran cuerpos en parte formados de materia de hierro lo pudieran sufrir sin morir?
    Cap. LXXV:
    … Comenzoles Dios a mostrar lo que en aquellas obras le servían, porque cuanto trabajaron en cortar la madera y aserralla en Acla y mar del Norte, y después en levalla los tristes indios a cuestas por tan aspérrimos e intolerables caminos, todo se les convirtió en vacío, por ser la madera de allí en tierra que estaba muy cerca de la mar salada, y así fue luego de gusanos comida, de donde sucedió serles necesario cortalla de nuevo en el río; habiendo pues cortado mucha della, y quizá también aserrádola, ya que querían poner en astillero, que es comenzar los bergantines, vinieron de súbito tan grandes avenidas que les llevó el río parte de la madera y parte soterró la lama y cieno, subiendo el agua dos estados encima….
    "

    En fin, a  los argonautas les movía el deseo de volver a casa, como a tantos comerciantes y marinos griegos de la Antigüedad. A  los españoles en América les empujó a lo increible el afán de oro, de conquista, de gloria. A los turcos el deseo de conquistar la capital, supuestamente rica,  de lo que había sido un enorme imperio y seguía siendo símbolo del occidente cristiano.

    Hay quien cree que  la fe mueve montañas; lo que está comprobado desde los antiguos griegos es que la voluntad humana hace navegar barcos por secos caminos de tierra.

  • ¿Salutem Per Aquam o Spa,la ciudad del agua?

    Un acrónimo del griego ἄκρος, akros ‘, alto, extremo, la punta’ y ὄνομα, ónoma ‘nombre’,” es una palabra formada generalmente con las iniciales de otras cuyo significado se corresponde con los significados de las palabras iniciales. SPA es un acrónimo.

    Un acrónimo de indudable fortuna es SPA. A esta unión de tres siglas le corresponden numerosas combinaciones de palabras, alguna tan curiosa y disparatada como la que propone que son las iniciales de los nombres de los tres grandes filósofos de la Antigüedad Sócrates, Platón, Aristóteles.
    En el "Acronyms, Initialisms & Abbreviations Dictionary (2000)" se ofrece una lista de 187 acrónimos significados por estas tres letras; naturalmente no se recoge la explicación de los tres filósofos griegos antiguos.

    Pero sí se recoge una explicación que ha hecho fortuna y que  tiene  relación ciertamente con el mundo romano. Se suele interpretar en numerosos contextos como Salutem Per Aquam = a la salud por el agua e incluso como Sanus Per Aquam.

    Ciertamente esta interpretación cae en terreno abonado dada la importancia que la cultura romana en general y el urbanismo en particular concedieron al agua y su uso. Pantanos, acueductos, fuentes, termas son elementos inseparables de la urbs romana. Los baños o  termas, palabra que deriva de la latina    thermae  y ésta del griego θερμός (thermos = caliente), son un elemento esencial en la vida urbana romana, son el punto de encuentro social de los ociosos ciudadanos romanos. Naturalmente, todo romano adinerado vive en lujosas villas en las que no pueden faltar las termas, de las que en otro momento hablaremos.

    Por otra parte, los manantiales de aguas cálidas o sulfurosas siempre tuvieron un atractivo especial, mágico y religioso también, para los hombres; desde luego lo tuvieron para los romanos, que los localizaron y utilizaron allí donde los encontraron. Es más, diferenciaban perfectamente los manantiales de aguas medicinales de las aguas normales de abastecimiento.

    Algunas ciudades se crearon en torno a estos enclaves; son famosas en Europa Baden Baden en Alemania y Bath en Inglaterra. Ambas palabras significan precisamente “los baños”.  El nombre romano de la alemana era Aquae Aureliae (Aguas de Aurelio); Aquae Sulis (Aguas de Sulis, nombre de una diosa) el de la británica.

    Son numerosas también las ciudades que se llaman Caldas, nombre evidente procedente  de Aquae Calidae,Aguas  calientes.

    Podemos añadir algunos baños más a los ya citados  como ejemplos significativos repartidos por Europa: Aquae Sextiae  (Aix-En-Provence, Francia) ;  Aquae Gratianae, (Aix-Les-Bains , Francia); Aquae Pannonicae, Baden, Austria), Aquae Helveticae,  (Baden , Suiza); Aquae Bigerriorum (Bagneres-De-Bigorre, Francia); Aquae Urentes, (Orense, Hispania);   Aquae Calidae, (Vichy, Francia); Aquae Mattiacae, (Wiesbaden, Alemania).

    Peo hay un lugar de especial interés para este artículo llamado en la Edad Media Aquae Sepadonae, y modernamente Aquae Spadanae que se corresponde con la actual ciudad de Spa,  en Belgica,

    Así que el citado acrónimo SPA encontró en el mundo romano el caldo de cultivo para ser interpretado como Salutem Per Aquam. El problema es que no hay una sola referencia en el mundo antiguo ni a la frase como tal ni al contenido o concepto del agua como medio para obtener la salud.

    En cambio sí hay referencia y desde la Antigüedad a la citada ciudad belga, en la provincia de Lieja,  que se llama precisamente SPA , conocida precisamente desde entonces por su baños de agua caliente, por sus fuentes termales, que luego en época moderna y contemporánea ha sido  un reconocido lugar para tomar los baños y disfrutar de un buen descanso, entre otros por los ingleses que habrían extendido el nombre por todo el mundo a este tipo de establecimientos.

    Plinio el Viejo nos ofrece información en su obra enciclopédica Naturalis Historia, en el libro XXXI que dedica precisamente al agua, en el capítulo 12 la referencia a una ciudad o una tribu de de la Galia,  los Tungros,  en las Ardenas de Bélgica, precisamente donde hoy está Spa.

    Dice en Naturalis Historia, XXXI, 8 (12):

    Tungros, ciudad de la Galia, tiene una fuente famosa que destila el agua con muchos  borbotones, de sabor ferruginoso, que sólo se percibe al terminar de beber. Esta fuente purga los cuerpos, elimina las fiebres tercianas y la enfermedad de los cálculos. Esta misma agua, puesta al fuego, se vuelve turbia y finalmente se pone roja.

    Tungri civitas Galliae fontem habet insignem plurimis bullis stillantem, ferruginei saporis, quod ipsum non nisi in fine potus intellegitur. purgat hic corpora, tertianas febres discutit, calculorum vitia. eadem aqua igne admoto turbida fit ac postremo rubescit.

    Como decíamos, en las fuentes medievales a esta ciudad se la conoce como AQUAE SEPADONAE  y más modernamente  AQUAE SPADANAE .

    A su vez este manantial ha dado pie a considerer como origen del nombre de la propia ciudad SPA el verbo latino spargere y su forma sparsa y que significa  brotar, esparcir, inundar.  Pero parece más lógico pensar que el nombre sea originariamente nórdico o germánico; de hecho existe el término “spa” con alguna variante en algunas lenguas nórdicas, pero su significado nada tiene que ver con aguas calientes o medicinales sino con el  de profecía, predicción.

    Podría tener alguna  relación con el vocablo  espa o antiguo spaw que en lengua valona significa fuente  y que todavía  se sigue utilizando en el norte de Gran Bretaña (Yorkshire ) como sinónimo de spa o balneario, pero este asunto no lo tengo bien documentado.

    El Oxford English Dictionary (OED da  cuatro definiciones de Spa, desde la referencia más antigua de la aparición de la palabra en Inglaterra en 1565  hasta su uso en los Estados Unidos hoy en día.

    El lugar era pues famoso en el mundo antiguo romano y en la Edad Media y de manera especial  se puso de moda como lugar para tomar los baños desde el siglo XVII entre los ingleses y gente adinerada de Europa; aquí estuvo por ejemplo el futuro zar Pedro el Grande en 1717 durante su estancia en los Paises Bajos para estudiar los diques que contenían el mar. Los ingleses lo llevaron a Estados Unidos y al resto del mundo, en donde se ha afianzado con el significado de balneario, lugar donde tomar los baños o aguas termales o aguas medicinales.

    En consecuencia el topónimo SPA, nombre de la ciudad de Bélgica en la que había unas aguas termales bien conocidas y valoradas desde la Antigüedad, ha pasado a significar de manera genérica “balneario, termas, baños termales, aguas medicinales,”. Era sugerente la explicación de “salutem per aquam”, precisamente por su fuerza explicativa, pero no podemos sino considerarlo un  un retroacrónimo o acrónimo fabricado a posteriori aprovechando la tradición romana de interés por las aguas calidad y medicinales de la ciudad de SPA en Bélgica.
     

  • Un puente de Italia a Grecia

    Hoy existen puentes grandiosos que nos llenan de asombro por su longitud: el Akashi-Kaikyo de 1991 mts. en Japón; o el Great Belt East de 1624mts. en Dinamarca, o el Runyang de 1490 mts. en China. Son los mayores puentes atirantados del mundo. En la Antigüedad los romanos fueron grandes constructores de puentes.

    Toda gran ciudad está bañada por un gran río atravesado por numerosos puentes como expresión de su poderío. Roma es un ejemplo de ello. Su  río, esencial en su historia, es el Tíber. Debió ser muy importante el primer puente, el Pons Sublicius, de la época del rey Anco Marcio,  construido completamente de madera con instrumentos de madera, porque un tabú impedía el contacto con instrumentos de metal.

    Tan importante debía ser y tan necesaria la ayuda de los dioses que a la máxima autoridad religiosa romana se le llama “pontifex maximus” (el hacedor del puente) según la tradicional explicación del término que nos da Varrón, quien también sugiere otra: de posse y facere (el que puede hacer..); hay quien explica que el nombre le viene por ser puente de comunicación entre los dioses del cielo y los mortales. Por cierto que este título lo sigue ostentando el “papa” de la Iglesia Católica de manera oficial, porque así lo asumieron al desaparecer la religión pagana e imponerse la cristiana como oficial. La desaparición, como se ve, no fue completa ni radical.

    En  Roma los puentes eran muy numerosos: el Puente Emilio, hoy roto; el Fabricio y el Cestio en la Isla Tiberina (pequeña isla en mitad del río); el Puente de Agripa, el Puente de Calígula, el de Nerón, el Puente Triunfal, el famoso Puente Elio o de Adriano conocido hoy como Ponte Sant’Angelo, el no menos famoso Puente Milvio en el que tuvo lugar el enfrentamiento entre  Majencio y Constantino cuando tuvo la visión de la Cruz con la frase “in hoc signo vinces” (con esta enseña vencerás), etc.

    Además los puentes romanos, desafiando el paso del tiempo, están diseminados por todas las vías del Imperio Romano que conducían a Roma, a la urbe, a la ciudad por antonomasia. No son tan largos como los modernos reseñados, pero de momento han durado mucho más tiempo,

    Pues bien, en la Antigüedad hubo un proyecto, una idea mejor, porque no llegó a proyecto, de unir el sur de Italia con el norte de Grecia con un puente grandioso. Nos lo cuenta Plinio el Viejo en su enciclopedia Naturalis Historia, III,(XI) 100 y ss. al describir Italia:

    Desde Tarento, en el interior, se encuentran las ciudades de Varia (actual Oria), llamada apellidada “de Apulia”, de Mesapia (Mesagna) y de Aletio (Santa Maria dell' Alizza) . En la costa en cambio están Senum, Calípolis (Gallipoli) a  sententa y cinco mil pasos de Tarento, que ahora es Anxa. Luego,  a treinta y tres mil pasos está el promontorio llamado Acra Iapigia (Capo di Santa Maria di Leuca), el punto en el que Italia se adentra más en el mar. Desde él  están las ciudades de Basta (Vaste) e Hydrunto (Otranto), a diez y nueve mil pasos, en el punto de separación de los mares Adriático y Jónico; desde aquí se da el paso más breve a Grecia; en frente está la ciudad de Apolloniato (Apolloniates)( Pallina or Pollona) y aquí el estrecho no tiene más de cincuenta mil pasos.  Pirro, rey de Epiro, fue el primero que pensó cubrir este espacio a pie con unos puentes  y después de él Marco Varrón, cuando comandaba la flota de Pompeyo en la guerra  contra los piratas. A los dos se lo  impidieron  otras preocupaciones."

    Oppida per continentem a Tarento Uria, cui cognomen ob Apulam Messapiae , Aletium, in ora vero Senum, Callipolis, quae nunc est Anxa, LXXV a Tarento. inde XXXIII promunturium quod Acran Iapygiam vocant, quo longissime in maria excurrit Italia. ab eo Basta oppidum et Hydruntum decem ac novem milia passuum, ad discrimen Ionii et Hadriatici maris, qua in Graeciam brevissimus transitus, ex adverso Apolloniatum oppidi latitudine intercurrentis freti L non amplius. hoc intervallum pedestri continuare transitu pontibus iactis primum Pyrrus Epiri rex cogitavit, post eum M. Varro, cum classibus Pompei piratico bello praeesset; utrumque aliae inpedivere curae

    Hydrunte es Otranto en la Magna Grecia, en Italia; Apollonia está en la Iliria antigua. Desde estas ciudades se pasaba a Grecia y viceversa y también a Dyrrachium más al norte.  Nos dice por ejemplo Cicerón en su  libro XVI de las cartas, (Ad famiiares) Epistola 9 ad Tironem;

    El día décimo quinto antes de las kalendas (día 16) continuamos ciento veinte estadios hasta Casiopea, al puerto de Corcira. Allí estuvimos retenidos por  los vientos hasta el día noveno antes de las kalendas (el día 22). Muchos de los que impacientemente se marcharon en este intervalo sufrieron naufragios. Nosotros, ese día, después de cenar, soltamos amarras. Desde allí, con un suavísimo viento del sur y un cielo sereno con esa noche y el día siguiente llegamos animadísimos a Italia, a Hydrunte (Otranto)y con el mismo viento, al día siguiente, era el día séptimo antes de las kalendas de diciembre (24 de noviembre), a la cuarta hora (10:00 h) llegamos a Brundisium, y justamente al mismo tiempo que nosotros entraba en la ciudad Terencia, (esposa de Cicerón), que tantísimo te aprecia.

    A. d. xv K. in portum Corcyraeorum ad Cassiopen stadia cxx processimus. ibi retenti ventis sumus usque ad a. d. viiii K. interea, qui cupide profecti sunt, multi naufragia fecerunt. [2] nos eo die cenati solvimus ; inde austro lenissimo caelo sereno nocte illa et die postero in Italiam ad Hydruntem ludibundi pervenimus eodemque vento postridie (id erat a. d. vii K. Dec.) hora iiii Brundisium venimus, eodemque tempore simul nobiscum in oppidum introiit Terentia, quae te facit plurimi.

    Nota: Este Tirón es el famoso esclavo de Cicerón, luego manumitido, que le servía como secretario particular, anotando y revisando los discursos del orador con las llamadas notae tironianae, notas tironianas, especie de escritura taquigráfica usada por los monjes hasta la Edad Media. A veces se le llama el “padre de la taquigrafía”. Fue también editor de las obras de Cicerón.

    Durante algún tiempo Apolonia fue dominio de Pirro, rey de Epiro, (más famoso por su victoria en la forma, derrota en el fondo). Pirro no sólo fue un rey que tuvo en jaque a la poderosa Roma durante mucho tiempo, sino que tuvo ideas y sueños geniales como este de trazar un puente desde las costas de Italia a las de Grecia.

    Idea que recogió luego Varrón, cuando comandaba la flota de Pompeyo contra los piratas del Adriático. Amigo de Cicerón, escribió muchas obras de los temas más variados, aunque sólo se conserva completa su  De rerum rusticarum (Sobre las cosas del campo), incompleta  De lingua latina y fragmentos de algunas restantes.

    A ambos, según Plinio, les impidió realizar el sueño la guerra. La verdad es que la guerra ha consumido y consume innumerable tiempo y recursos que deberían dedicarse a otras tareas, por ejemplo construir puentes. Incluso la guerra va más allá, en su afán destructivo lo primero que suele destruir en el asedio u ocupación de un territorio son precisamente los puentes.

    Por lo demás hubo en la Antigüedad proyectos grandiosos  similares, tales como un puente que uniera Sicilia con Calabria. Con este puente soñaron los romanos (aunque fuera un puente de barcos), luego Carlomagno y los Normandos en el siglo XI  y Roger II en el XII y permanentemente hasta el día de hoy en que se sigue soñando. Ahora el inconveniente parece ser la oposición de los grupos de presión del entorno (léase mafia).

    A los romanos sin duda les sobraban guerras y les faltaban recursos técnicos. Hoy existen los recursos, pero a lo que parece faltar es la decisión o valentía política para llevar a cabo esta empresa milenaria.
     

  • Terminus es el dios garante de la propiedad privada del campo

    Terminus es un dios romano que marca los límites de los campos y de las ciudades y que se encuentra también en la encrucijada de los caminos. Se le representa como un bloque de piedra rectangular en cuya cúspide suele figurar la cabeza de Hermes o Mercurio. A veces también se le representa con los genitales masculinos, dado su carácter apotropaico o alejador de maleficios. Por eso se le llama Hermes.

    Sobre esta divinidad hemos hablado recientemente.  Véase   https://www.antiquitatem.com/hermes-termino-mercurio-pairon-fastos

    En esa ocasión hacíamos referencia a su función de garante de la propiedad privada. Ello quedaba evidenciado en el pasaje de los Fasti, de Ovidio, en que nos describe las ceremonias y sacrificios con que era honrado con motivo de las fiestas Terminalia, que se celebraban el 23 de Febrero, al final del año romano primitivo, por los dueños de los dos campos limítrofes.

    Quiero ahora insistir en el carácter de garante de la propiedad privada que tiene Terminus, añadiendo al texto de Ovidio, que reproduzco de nuevo, otro de Tito Livio, en su libro de Historia Ab urbe condita (Desde la fundación de la ciudad –naturalmente Roma-),  Lib. I, cap. 55.

    Nos cuenta Livio como cuando Tarquinio quiso construir el templo de Júpiter en el monte Tarpeyo tuvo que desacralizar y echar de allí a los dioses ya existentes en la zona y así se lo permitieron los augurios; pero hubo una excepción: allí había el mojón, el hito, Terminus, señalizando el lugar, y los augurios no permitían moverlo a otro sitio. Por eso la solución fue que Terminus compartiera el templo con Júpiter. La anécdota puede parecer inocente, pero no es así. En realidad está consagrando la inviolabilidad de los límites marcados por Terminus.

    Ovidio nos dice claramente que el dios garantiza los límites y propiedad de cada uno de los campos a sus propietarios y cómo sin él el conflicto en el campo sería permanente.

    Tú marcas los límites de los pueblos y de las ciudades y de los grandes reinos: 

    sin ti todos los campo serían motivo de conflicto.

    Tú no tienes ambición alguna ni te corrompes por ningún oro, 

    tú conservas con tu buena fe los campos a ti confiados. …

    'tu populos urbesque et regna ingentia finis:
         omnis erit sine te litigiosus ager.               660
    nulla tibi ambitio est, nullo corrumperis auro,
         legitima servas credita rura fide.

        ……
    Recuérdese con cuanta frecuencia en el campo mover un mojón es causa de conflicto, cuando no de tragedia. En la Roma primitiva quien movía un mojón era considerado maldito y podía ser asesinado, luego la pena de muerte fue sustituida por una multa.

    Poco después continúa Ovidio:

    Término, después de esto no tienes una libre movilidad;

    permanece en el lugar en que has sido colocado.

    Así que  no cedas nada a tu vecino aunque te lo ruegue,

    para que no parezca que antepones un hombre cualquiera a Júpiter:

    y ya seas golpeado con la reja del arado o con el rastrillo,

    grita “este es tu campo, aquel el tuyo”

    Termine, post illud levitas tibi libera non est:
         qua positus fueris in statione, mane;
    nec tu vicino quicquam concede roganti,               675
         ne videare hominem praeposuisse Iovi:
    et seu vomeribus seu tu pulsabere rastris,
         clamato "tuus est hic ager, ille tuus".'

    Estos versos de Ovidio, como los anteriores, son de una innegable emotividad y elegancia: Terminus  es el mojón, la piedra que demarca los límites, pero también un dios con el que se puede hablar; a los dos se dirige coloquialmente el poeta: “piedra, dios, no te dejes mover; si el campesino mientras laborea te empuja con la reja del arado (tal vez intencionadamente) o con el rastrillo, tú no te muevas y grítale ‘este es tu campo, aquel es de otro’ ”.

    Y le dice más:  “si no cediste ante Júpiter cómo vas a ceder ante un hombre cualquiera”. Y esto nos lo explica perfectamente el texto de Tito Livio que ofrezco a continuación:

    Para que toda la zona del templo de Júpiter que se iba a ocupar estuviera libre de otros cultos, decidió  (Tarquinio) desacralizar las capillas y los terrenos sagrados , algunos de los cuales habían sido ofrecidos antes por el rey Tacio en el momento culminante de la batalla contra Rómulo y luego habían sido consagrados e inaugurados (en el sentido de recibir los augurios o bendición divina). Dice la tradición que, al comienzo de la construcción de estas obras, los dioses dieron  señales divinas para advertir la grandeza de tan gran  imperio, pues mientras que las aves (los auspicios) admitían  la desacralización de todos los  santuarios, no fueron favorables en el templo de Terminus

    Et ut libera a ceteris religionibus area esset tota Iovis templique eius quod inaedificaretur, exaugurare fana sacellaque statuit quae aliquot ibi, a Tatio rege primum in ipso discrimine adversus Romulum pugnae vota, consecrata inaugurataque postea fuerant. Inter principia condendi huius operis movisse numen ad indicandam tanti imperii molem traditur deos; nam cum omnium sacellorum exaugurationes admitterent aues, in Termini fano non addixere.

    Ahora entendemos mejor los versos de Ovidio. Los templos y capillas de los otros dioses pudieron ser desacralizados y movidos a otro sitio; el de Terminus no.

    Livio acepta la consecuencia de lo que el presagio y la aparición parecen certificar y que la tradición nacionalista romana viene repitiendo: que los límites del imperio romano, de la ciudad de Roma, serán fijos y eternos. Pero hay una segunda lectura de enorme importancia: lo que el relato certifica es que los límites marcados por Terminus son absolutamente inviolables, incluso para Júpiter, el padre de los dioses; nada hay por encima del derecho de propiedad que Terminus garantiza.

    Es un ejemplo clarificador del sentido práctico de los romanos, que afecta a toda su creación cultural, incluso la religión. Hé aquí, una creencia, un mito, un rito, con un sentido práctico y eficaz en la vida social: garantizar el derecho de propiedad del agricultor romano y evitar los conflictos.

    Ofrezco el capítulo de la obra de Livio completo, para una mejor contextualización de todos estos comentarios. Ab urbe condita, I, 55


    1.55] Después de la toma de Gabii, Tarquinio hizo la paz con la tribu de los  ecuos y renovó el tratado con los etruscos. Luego volvió su atención a los asuntos urbanos. De ellos el primero era el de dejar el templo de Júpiter en el monte Tarpeyo como recuerdo de su reinado y de su nombre;  de los dos reyes Tarquinios,  el padre lo había prometido, el hijo lo llevó a cabo. Para que toda la zona del templo de Júpiter que se iba a ocupar estuviera libre de otros cultos, decidió desacralizar las capillas y los terrenos sagrados , algunos de los cuales habían sido ofrecidos antes por el rey Tacio en el momento culminante de la batalla contra Rómulo y luego habían sido consagrados e inaugurados (en el sentido de recibir los augurios o bendición divina). Dice la tradición que, al comienzo de la construcción de estas obras, los dioses dieron  señales divinas para advertir la grandeza de tan gran  imperio, pues mientras que las aves (los auspicios) admitían  la desacralización de todos los  santuarios, no fueron favorables en el templo de Terminus . Esta señal sagrada y este augurio, que la sede de Terminus no fuera movida y que sólo el de los dioses no fuera removido de sus límites sagrados, presagiaba que todos los límites (del imperio romano) serían firmes y estables. Recibido este augurio de perpetuidad, siguió otro prodigio que anunciaba la grandeza del imperio: se dice que se apareció a los que estaban abriendo los cimientos del templo una cabeza humana con el rostro completo. Esta aparición presagiaba sin duda alguna que aquella sería la cumbre  y la cabeza de todas las cosas del imperio: así lo proclamaron todos los adivinos que había en la ciudad y los que habían sido llamados de Etruria para consultar este asunto.

    Gabiis receptis Tarquinius pacem cum Aequorum gente fecit, foedus cum Tuscis renovavit. Inde ad negotia urbana animum convertit; quorum erat primum ut Iovis templum in monte Tarpeio monumentum regni sui nominisque relinqueret: Tarquinios reges ambos patrem vovisse, filium perfecisse. Et ut libera a ceteris religionibus area esset tota Iovis templique eius quod inaedificaretur,exaugurare fana sacellaque statuit quae aliquot ibi, a Tatio rege primum in ipso discrimine adversus Romulum pugnae vota, consecrata inaugurataque postea fuerant.  Inter principia condendi huius operis movisse numen ad indicandam tanti imperii molem traditur deos; nam cum omnium sacellorum exaugurationes admitterent aues, in Termini fano non addixere; idque omen auguriumque ita acceptum est non motam Termini sedem unumque eum deorum non euocatum sacratis sibi finibus firma stabiliaque cuncta portendere.Hoc perpetuitatis auspicio accepto, secutum aliud magnitudinem imperii portendens prodigium est: caput humanum integra facie aperientibus fundamenta templi dicitur apparuisse. Quae visa species haud per ambages arcem eam imperii caputque rerum fore portendebat; idque ita cecinere uates quique in urbe erant quosque ad eam rem consultandam ex Etruria acciuerant.

    Texto de Ovidio, Fastos, 2, 639 y ss..

    Una vez que ha pasado la noche,  se celebra con el honor acostumbrado al dios que separa con su marca los campos de labor. O Termino, tanto si  eres una piedra  como si eres  un tronco enterrado en el campo, tú tienes poder divino desde los días antiguos. A ti te coronan  los dos dueños en los dos lados; a ti te traen  dos guirnaldas y la ofrenda de dos tortas.  Para ti se ha construido un altar: a él la rústica labradora en persona trae en un  roto  tiesto de barro  el fuego recogido del caliente hogar.   El anciano corta leña, y con habilidad  amontona los trozos cortados, y se esfuerza por  colocar  las ramas en la tierra sólida: entonces aviva las primeras llamas con corteza seca;  el muchacho queda de pie y sostiene en sus manos unas grandes canastas.  Luego cuando arroja tres veces los frutos de la tierra en medio del fuego, la pequeña hija  extiende sus manos con los panales cortados. Otros sostienen los vasos de vino: uno a uno se arrojan  en sacrificio a las llamas. El grupo, vestido de blanco, se queda mirando y guarda silencio. Término, en sus dos lados, es rociado con la sangre de un cordero sacrificado y no se queja cuando se le ofrece una cerda todavía lactante. Acuden los sencillos vecinos y celebran un banquete y cantan tus alabanzas, santo Término. Tú marcas los límites de los pueblos y de las ciudades y de los grandes reinos:  sin ti todos los campo serían motivo de conflicto. Tú no tienes ambición alguna ni te corrompes por ningún oro,  tú conservas con tu buena fe los campos a ti confiados.  Si en otro tiempo hubieses marcado tú la tierra de Tirea (en Laconia) no hubieran sido enviados a la muerte trescientos cuerpos ni   Otríades hubiera sido elegido por una lluvia de armas.  ¡O cuánta sangre entregó a su patria! ¿Y qué pasó cuando se construía el nuevo Capitolio? ¿Acaso todo el grupo de dioses no cedió ante Júpiter y te entregó el lugar? Término, como recuerdan los antiguos,  que se encontraba en el espacio sagrado , allí se quedó y comparte el templo con el gran Júpiter. Incluso ahora , el techo del templo tiene un pequeño agujero para que nada pueda verse por encima de él excepto las estrellas. Término, después de esto no tienes una libre movilidad; permanece en el lugar en que has sido colocado. Y no cedas nada a tu vecino aunque te lo ruegue, para que no parezca que antepones un hombre cualquiera a Júpiter: y ya seas golpeado con la reja del arado o con el rastrillo, grita “este es tu campo, aquel el tuyo”. Hay un camino que lleva a la gente a los campos Laurentinos, reinos buscados en otro tiempo por el jefe Dardanio (Eneas): el sexto mojón, Término, desde la ciudad ve cómo se te hacen sacrificios con las entrañas de un lanudo cordero.  Otros pueblos tienen una tierra marcada con unos límites fijos:  pero el espacio de la ciudad de Roma es el mismo orbe del mundo.


    Nox ubi transierit, solito celebretur honore
         separat indicio qui deus arva suo.
    Termine, sive lapis sive es defossus in agro
         stipes, ab antiquis tu quoque numen habes.
    te duo diversa domini de parte coronant,
         binaque serta tibi binaque liba ferunt.
    ara fit: huc ignem curto fert rustica testo               645
         sumptum de tepidis ipsa colona focis.
    ligna senex minuit concisaque construit arte,
         et solida ramos figere pugnat humo;
    tum sicco primas inritat cortice flammas;
         stat puer et manibus lata canistra tenet.               650
    inde ubi ter fruges medios immisit in ignes,
         porrigit incisos filia parva favos.
    vina tenent alii: libantur singula flammis;
         spectant, et linguis candida turba favet.
    spargitur et caeso communis Terminus agno,               655
         nec queritur lactans cum sibi porca datur.
    conveniunt celebrantque dapes vicinia simplex
         et cantant laudes, Termine sancte, tuas:
    'tu populos urbesque et regna ingentia finis:
         omnis erit sine te litigiosus ager.               660
    nulla tibi ambitio est, nullo corrumperis auro,
         legitima servas credita rura fide.
    si tu signasses olim Thyreatida terram,
         corpora non leto missa trecenta forent,
    nec foret Othryades congestis lectus in armis.               665
         o quantum patriae sanguinis ille dedit!
    quid, nova cum fierent Capitolia? nempe deorum
         cuncta Iovi cessit turba locumque dedit;
    Terminus, ut veteres memorant, inventus in aede
         restitit et magno cum Iove templa tenet.               670
    nunc quoque, se supra ne quid nisi sidera cernat,
         exiguum templi tecta foramen habent.
    Termine, post illud levitas tibi libera non est:
         qua positus fueris in statione, mane;
    nec tu vicino quicquam concede roganti,               675
         ne videare hominem praeposuisse Iovi:
    et seu vomeribus seu tu pulsabere rastris,
         clamato "tuus est hic ager, ille tuus".'
    est via quae populum Laurentes ducit in agros,
         quondam Dardanio regna petita duci:               680
    illa lanigeri pecoris tibi, Termine, fibris
         sacra videt fieri sextus ab Urbe lapis.
    gentibus est aliis tellus data limite certo:
         Romanae spatium est Urbis et orbis idem.

     

  • La piedra, el mojón de los caminos, es Hermes

    Con frecuencia el viajero, sobre todo el caminante, observa a lo largo del camino o en la entrada de las ciudades, hitos de piedra, mojones e incluso montones de piedras.

    Con frecuencia vemos también estos hitos, bloques de piedra o mojones con la función de marcar un territorio, señalar un lugar especial como la tumba de un difunto o delimitar un espacio. En el lenguaje culto se llama a estos hitos  “hermes” o “hermas” en griego antiguo ἕρμα , herma.  palabra que significa “roca, montón de tierra”.  También tenían una función protectora y apotropaica o apartadora de todo mal  (del griego ἀποτρέπω , apotrépō, "alejar, apartar”, de ἀπό, apó, "lejos"  y τρέπω trépō, "girar") .  Estos mojones solían estar coronados con el busto o figura de Hermes o Mercurio.

    Pero Hermes es un dios de la mitología griega, hijo de Zeus y Maya. Es el mensajero de los dioses, el protector de los caminantes, el dios de los comerciantes y también de los ladrones (los antiguos tenían dioses para todo). El griego Hermes se corresponde con el dios romano Mercurio (nótese la relación con la palabra “mercado”).

    Así que  el mojón, el hito, el bloque de piedra representa al dios Hermes y por eso en el mundo antiguo son muy frecuentes estos mojones de piedra de forma cuadrangular acabados con el busto del dios Hermes, en ocasiones adornados con los genitales masculinos, especialmente con el falo o miembro viril  como símbolo de la fertilidad.

    Este dios en esta función es similar al romano “Terminus” (de significado más evidente y claro). Estos “Hermes”, como decía,  se colocaban a lo largo y en las encrucijadas de los caminos (Hermes es entre otras cosas el dios de los viajeros), a las entradas de las ciudades, en los límites y fronteras de las poblaciones, etc. Quizás tengan su origen en la costumbre primitiva griega y romana de formar montones de piedra en determinados puntos del camino; el viajero al pasar arrojaba su piedra al montón formulando un deseo. El hecho de que sean de piedra nos retrotrae a creencias y cultos muy antiguos en los que la piedra tiene un espíritu o  valor religioso especial.

    En España se mantiene esta costumbre desde antiguo  en algunas partes:  en  Aragón se les llama “peirones”; en la zona de Molina de Aragón (Guadalajara) (en donde se les llama “pairones”) son numerosas estas piedras prismáticas verticales, en cuya cima suele haber una imagen religiosa.  Están sin duda relacionados con los antiguos “Hermes”.

    No deja de ser llamativo cómo perduran hasta hoy costumbres que han perdido todo significado y cómo persisten  nombres antiguos , aunque reducidos ya a círculos especialmente cultos.

    Respecto de “terminus” conviene hacer algunas observaciones. Personificado y divinizado  es un dios romano que protege los límites, tanto de la propiedad privada como pública. Es esta una función esencial, porque en realidad lo que protege es la propiedad privada en sí misma. La tradición atribuye a Numa la costumbre de colocar mojones o límites para delimitar la propiedad, que queda protegida  por Iuppiter Terminus, en cuyo honor se celebran el 23 de febrero,, a finales  del primitivo año romano, las fiestas Terminalia.(véase  Ov. Fast. ii. 639 ss).

    Por extension la palabra  “terminus”, que ha pasado al español,  significa también límite, término de algo y territorio delimitado por términos( por ejemplo término municipal); e incluso la palabra que delimita un concepto (término lingüístico).

    Junto al sustantivo existe el verbo “terminar” con el significado de poner fin o término a algo y los compuestos “determinar”  (fijar los límites o términos entre los que algo se encuentra en sentido real o figurado) y “exterminar”  (acabar completamente, destruir, llevar más allá de los límites o términos).

    Ofrezco a continuación la traducción del texto de Ovidio en el que describe la fiesta de las Terminalia para profundizar la idea de la importancia que tienen los actos y ritos religiosos para fijar las normas y leyes sociales, en este caso, la propiedad privada de la tierra:  Ovidio: Fasti, 2, 639 y ss.

    Una vez que ha pasado la noche,  se celebra con el honor acostumbrado al dios que separa con su marca los campos de labor. O Termino, tanto si  eres una piedra  como si eres  un tronco enterrado en el campo, tú tienes poder divino desde los días antiguos. A ti te coronan  los dos dueños en los dos lados; a ti te traen  dos guirnaldas y la ofrenda de dos tortas.  Para ti se ha construido un altar: a él la rústica labradora en persona trae en un  roto  tiesto de barro  el fuego recogido del caliente hogar.   El anciano corta leña, y con habilidad  amontona los trozos cortados, y se esfuerza por  colocar  las ramas en la tierra sólida: entonces aviva las primeras llamas con corteza seca;  el muchacho queda de pie y sostiene en sus manos unas grandes canastas.  Luego cuando arroja tres veces los frutos de la tierra en medio del fuego, la pequeña hija  extiende sus manos con los panales cortados. Otros sostienen los vasos de vino: uno a uno se arrojan  en sacrificio a las llamas. El grupo, vestido de blanco, se queda mirando y guarda silencio. Término, en sus dos lados, es rociado con la sangre de un cordero sacrificado y no se queja cuando se le ofrece una cerda todavía lactante. Acuden los sencillos vecinos y celebran un banquete y cantan tus alabanzas, santo Término. Tú marcas los límites de los pueblos y de las ciudades y de los grandes reinos:  sin ti todos los campo serían motivo de conflicto. Tú no tienes ambición alguna ni te corrompes por ningún oro,  tú conservas con tu buena fe los campos a ti confiados.  Si en otro tiempo hubieses marcado tú la tierra de Tirea (en Laconia) no hubieran sido enviados a la muerte trescientos cuerpos ni   Otríades hubiera sido elegido por una lluvia de armas.  ¡O cuánta sangre entregó a su patria! ¿Y qué pasó cuando se construía el nuevo Capitolio? ¿Acaso todo el grupo de dioses no cedió ante Júpiter y te entregó el lugar? Término, como recuerdan los antiguos,  que se encontraba en el espacio sagrado , allí se quedó y comparte el templo con el gran Júpiter. Incluso ahora , el techo del templo tiene un pequeño agujero para que nada pueda verse por encima de él excepto las estrellas. Término, después de esto no tienes una libre movilidad; permanece en el lugar en que has sido colocado. Y no cedas nada a tu vecino aunque te lo ruegue, para que no parezca que antepones un hombre cualquiera a Júpiter: y ya seas golpeado con la reja del arado o con el rastrillo, grita “este es tu campo, aquel el tuyo”. Hay un camino que lleva a la gente a los campos Laurentinos, reinos buscados en otro tiempo por el jefe Dardanio (Eneas): el sexto mojón, Término, desde la ciudad ve cómo se te hacen sacrificios con las entrañas de un lanudo cordero.  Otros pueblos tienen una tierra marcada con unos límites fijos:  pero el espacio de la ciudad de Roma es el mismo orbe del mundo.


    Nox ubi transierit, solito celebretur honore
         separat indicio qui deus arva suo.
    Termine, sive lapis sive es defossus in agro
         stipes, ab antiquis tu quoque numen habes.
    te duo diversa domini de parte coronant,
         binaque serta tibi binaque liba ferunt.
    ara fit: huc ignem curto fert rustica testo               645
         sumptum de tepidis ipsa colona focis.
    ligna senex minuit concisaque construit arte,
         et solida ramos figere pugnat humo;
    tum sicco primas inritat cortice flammas;
         stat puer et manibus lata canistra tenet.               650
    inde ubi ter fruges medios immisit in ignes,
         porrigit incisos filia parva favos.
    vina tenent alii: libantur singula flammis;
         spectant, et linguis candida turba favet.
    spargitur et caeso communis Terminus agno,               655
         nec queritur lactans cum sibi porca datur.
    conveniunt celebrantque dapes vicinia simplex
         et cantant laudes, Termine sancte, tuas:
    'tu populos urbesque et regna ingentia finis:
         omnis erit sine te litigiosus ager.               660
    nulla tibi ambitio est, nullo corrumperis auro,
         legitima servas credita rura fide.
    si tu signasses olim Thyreatida terram,
         corpora non leto missa trecenta forent,
    nec foret Othryades congestis lectus in armis.               665
         o quantum patriae sanguinis ille dedit!
    quid, nova cum fierent Capitolia? nempe deorum
         cuncta Iovi cessit turba locumque dedit;
    Terminus, ut veteres memorant, inventus in aede
         restitit et magno cum Iove templa tenet.               670
    nunc quoque, se supra ne quid nisi sidera cernat,
         exiguum templi tecta foramen habent.
    Termine, post illud levitas tibi libera non est:
         qua positus fueris in statione, mane;
    nec tu vicino quicquam concede roganti,               675
         ne videare hominem praeposuisse Iovi:
    et seu vomeribus seu tu pulsabere rastris,
         clamato "tuus est hic ager, ille tuus".'
    est via quae populum Laurentes ducit in agros,
         quondam Dardanio regna petita duci:               680
    illa lanigeri pecoris tibi, Termine, fibris
         sacra videt fieri sextus ab Urbe lapis.
    gentibus est aliis tellus data limite certo:
         Romanae spatium est Urbis et orbis idem.

     

  • En Roma la declaración de guerra es un acto sagrado que sólo pueden realizar los sacerdotes Feciales

    Desgraciadamente la guerra es una actividad demasiado frecuente en la historia de los hombres. A pesar de la violencia que engendra y con la que se desarrolla, también la guerra está sometida a normas y ritos. El pueblo romano, muy supersticioso y ritualista, tiene ritos para todas las actividades; también para la guerra. La guerra es una acción tan importante que sólo la pueden declarar los sacerdotes Feciales.

    Los romanos  estuvieron en guerra con unos u otros pueblos prácticamente todos los días de su historia. Muy pocos días permaneció  cerrado el templo de Jano que permanecía abierto en tiempos de guerra, pronto a auxiliar a las legiones. Las guerras les produjeron muchos sinsabores, pero también un enorme Imperio. Ahora bien, la guerra es una actividad muy  seria sometida a un complejo ritual religioso que ejecutan unos sacerdotes especializados, los feciales. Los romanos son un pueblo muy ritualista.

    El historiador Tito Livio reproduce las fórmulas sagradas, que creadas por Anco Marcio, cuarto rey de Roma, empleaba el sacerdote fecial para la declaración de guerra:

    El fecial se acerca  a la frontera del pueblo agresor,  se cubre la cabeza con un manto  de lana y dice:

    escucha Júpiter, oíd habitantes de las fronteras ;escucha también tú, justicia; yo soy el mensajero  del pueblo romano , vengo  con una  misión justa y piadosa”.

    Luego presenta  sus quejas ;  continúa después poniendo a Júpiter por testigo :

    Si yo mensajero  del pueblo romano, ultrajo las leyes de la justicia y de la religión,  no permitas que  jamás vuelva r a mi patria”.

    Pronuncia  esta fórmula al primer hombre que encuentra, la dice al entrar en la ciudad enemiga y  la vuelve a repetir al llegar a la plaza pública. Si no recibe satisfacción en el plazo solemnemente fijado  de treinta y tres días,   declara la guerra de este modo:

    Escucha Júpiter y tú Juno, Quirino  y  todos dioses del cielo, de la tierra y del infierno, escuchad: os pongo por testigos  de la injusticia de este pueblo ,que se niega  a restituir lo que no es suyo. Ahora  los ancianos de mi patria deliberarán sobre las medidas para restablecer  nuestros derechos."

    El mensajero regresaba  a Roma y el rey planteaba el asunto a los senadores. Si la mayoría aprobaba  la guerra, el sacerdote fecial llevaba hasta las fronteras del enemigo una lanza de hierro o una estaca endurecida al fuego y impregnada de su sangre . En presencia de al menos tres jóvenes decía:

    porque   han actuado  contra el pueblo romano, hijo de Quirino, y delinquido contra él, el pueblo romano, hijo de Quirino ha dispuesto la guerra; el Senado del pueblo romano, hijo de Quirino, la ha propuesto, sentenciado y decretado,  y yo y el pueblo romano la declaramos y yo rompo las hostilidades”.

    Tras  pronunciar estas palabras lanzaba el venablo al territorio enemigo.

    La guerra, santa  en su origen, también debía terminar con un acto religioso. Parte de los despojos del  enemigo correspondían a los dioses que habían escuchado las palabras del fecial y apoyado su reclamación y se entregaban en el templo de Júpiter Ferecio.

    Cuando con el paso del tiempo las guerras se celebraban lejos de la capital, el sacerdote fecial acudía al Campo de Marte en Roma, pero fuera de la ciudad, y allí celebraba la ceremonia que acabamos de describir.

    Tal vez algún impío y cruel individuo piense que en la guerra no hay normas, pero los romanos sabían que sólo  un rito muy formalista garantizaba el necesario apoyo de los dioses.

    El hombre, ser social, necesita permanentemente normas, ritos y  leyes que regulen y controlen toda actividad social, incluso la guerra violenta. Por eso son rechazables y nos causan vergüenza escenas modernas y actuales de increible y gratuita violencia.