Categoría: Historia Arqueología

  • Los Juegos Olímpicos antiguos

    Entre las muchas cosas que les debemos a los griegos, no es la menos importante la creación de las competiciones deportivas. Los griegos celebraron durante más de mil años los Juegos Olímpico, desaparecieron hace más de mil seiscientos y los hemos recuperado hace apenas cien.

    Actualmente cada cuatro años se celebran en algún lugar del mundo los Juegos Olímpicos u Olimpiadas. Las ciudades más importantes o las emergentes con más futuro del planeta compiten por su organización. Ningún evento deportivo los iguala ni en interés deportivo ni en sana competitividad ni en espectacularidad y vistosidad ni en seguimiento por miles de millones de ciudadanos. Durante unas semanas todo gira en torno a la Olimpiada y los seres humanos parecen olvidar las rencillas y cultivar sus mejores cualidades.

    Como tantas otras cosas, los Juegos Olímpicos se los debemos también a los griegos y en consecuencia les debemos el deporte como contienda física pacífica que con el tiempo se desprendería de sus connotaciones religiosas.

    Como toda sociedad aristocrática y guerrera, sus jóvenes soldados o hacen la guerra o se entrenan para ella con ejercicios competitivos adecuados. Estas competiciones se celebran en momentos determinados en el marco de una festividad religiosa en honor de una determinada divinidad o en los funerales de algún caudillo o héroe guerrero y por lo tanto tienen un carácter sagrado.  Los juegos son la oportunidad para mantener vivo el espíritu heroico y caballeroso de los héroes homéricos, expresado con el término griego “areté”, cuando ya el vencedor no mata al vencido y se queda con sus pertenencias sino que se respeta al adversario que ha contendido noblemente. 

    Aunque los atletas compiten a título individual, las ciudades trasladan sus rivalidades nacionales a los juegos y se sienten orgullosas de ellos.

    Los Juegos Olímpicos se celebran en honor de Zeus en la ciudad de Olimpia, en la fértil cuenca del río Alfeo, en la Elide griega. Estas  competiciones atléticas en Olimpia son antiquísimas. La tradición y el mito adjudican a Herakles o Hércules su creación al organizar una carrera en agradecimiento a Zeus por la victoria que tuvo sobre el rey Augías. Hércules fijo la distancia en  600 de sus pies, lo que hacía  la longitud de un estadio (192.27 m.). Por eso hoy los “estadios” son las instalaciones deportivas en que se celebran competiciones. Algunos “estadios” son grandiosas y notables obras de arquitectura.

    En el año 864 a.C. se firmó un tratado entre Ifito por los Eleos, Licurgo por Esparta, y Cleóstenes por Pisa para aprobar la famosa Tregua Sagrada durante tres meses que impedía la guerra y que declaraba inviolable el territorio de Olimpia y garantizaba la seguridad de  los peregrinos y  atletas que acudían a competir  dos meses antes de que empezaran los juegos.

    Estos juegos en estas condiciones son un elemento esencial en el sentimiento de comunidad helénica entre polis  o ciudades-estado que tan asiduamente practicaron los enfrentamientos entre ellas

    En el año 776 a.C. se celebraron los primeros Juegos Olímpicos que se registraron oficialmente. Este hecho tuvo una enorme transcendencia, puesto que sirvió para iniciar una nueva era o cómputo del tiempo histórico a partir de ese momento (era de las Olimpiadas).

    La época de mayor esplendor se corresponde con los siglos V y IV, época clásica una vez superado el arcaísmo anterior, cuando a los regímenes monárquicos y aristocráticos sucede la creación de la democracia, cuyo máximo exponente es Atenas.

    Estos  Juegos Olímpicos (había otros en otras ciudades dedicados a otros dioses) eran la fiesta religiosa y la competición deportiva y cultural más importante de toda Grecia. La corona de olivo, premio a la victoria,  era el trofeo más codiciado por un griego, aunque cada ciudad subvenía económicamente a sus ciudadanos, considerados auténticos héroes, aunque lo realmente importante era obtener la fama.

    Se celebraron cada cuatro años sin interrupción desde el año 776 a. C. hasta el año 394 después de Cristo, en que el emperador romano cristiano Teodosio los prohibió por considerarlos un culto y rito pagano. El Cristianismo, que incorporó tantas cosas paganas a su credo y ritual, prefirió suprimir las Olimpiadas. En realidad en los últimos tiempos había desaparecido el primitivo espíritu olímpico y los Juegos habían decaído notablemente. En todo caso habían  pervivido 1170 años prácticamente sin ininterrupciones, aunque surge la duda de qué ocurrió entre las Olimpiadas 265 y 286 porque no se conservan las listas de vencedores de esta época . Hemos tardado más en recuperarlas en la época moderna, exactamente 1.500  años.
     

  • El primer testimonio de educación de un sordo

    Bien conocido es que el infanticidio y la exposición de niños son prácticas admitidas en Grecia y Roma bien sea por razones religiosas (discapacidad como castigo o consecuencia de la cólera de los dioses) o por razones de política y de tradición cultural.

    Las polis griegas y las sociedades antiguas necesitan hombres fuertes para un ejercicio frecuente de la actividad bélica. La sociedad excluye al inválido, al no-válido.

    Por otra parte siempre fue una preocupación de las ciudades griegas evitar el crecimiento excesivo de los ciudadanos para no repartir el territorio y mantener la relación entre riqueza de la ciudad y número de ciudadanos. Platón en sus Leyes, V,737e considera como número ideal de su ideal ciudad el de 5.040 ciudadanos. 

    En el pensamiento y cultura griegos  además tiene una gran importancia la belleza y perfección física.

    Todo ello explica que los propios legisladores como Licurgo, Platón o Aristóteles teoricen y dictaminen sobre la dimensión de las ciudades y sancionen en sus leyes o en sus propuestas de constituciones  prácticas  de eugenesia o búsqueda de la salud genética de las generaciones futuras.

    En este contexto los niños y niñas  nacidos con alguna malformación física eran sencillamente eliminados.

    Así Plutarco nos dice en su Licurgo, XVI 1-2:

    Un padre no era el dueño de la crianza  de su hijo. Una vez que había nacido lo llevaba a un lugar llamado Lesque, en el que se reunían en asamblea los más antiguos de cada tribu. Lo examinaban y si estaba  bien conformado, si manifestaba vigor, ordenaban que se le alimentase y le asignaban como herencia una de las nueve mil parcelas de tierra. Si era contrahecho o de débil constitución, ordenaban arrojarlo a un precipicio al pie del  monte Taigeto, que se llamaba Apothetes. Consideraban que estando destinado desde su nacimiento a no tener ni fuerza ni salud, no merecía la pena ni para él mismo ni para el estado dejarle con vida.”

    “Τὸ δὲ γεννηθὲν οὐκ ἦν κύριος ὁ γεννήσας τρέφειν, ἀλλ´ ἔφερε λαβὼν εἰς τόπον τινὰ λέσχην καλούμενον, ἐν ᾧ καθήμενοι τῶν φυλετῶν οἱ πρεσβύτατοι καταμαθόντες τὸ παιδάριον, εἰ μὲν εὐπαγὲς εἴη καὶ ῥωμαλέον, τρέφειν ἐκέλευον, κλῆρον αὐτῷ τῶν ἐνακισχιλίων προσνείμαντες· (2) εἰ δ´ ἀγεννὲς καὶ ἄμορφον, ἀπέπεμπον εἰς τὰς λεγομένας Ἀποθέτας, παρὰ Ταΰγετον βαραθρώδη τόπον, ὡς οὔτε αὐτῷ ζῆν ἄμεινον ὂν οὔτε τῇ πόλει τὸ μὴ καλῶς εὐθὺς ἐξ ἀρχῆς πρὸς εὐεξίαν καὶ ῥώμην πεφυκός.”

    Platón en su República V 460b-c se inspira en Esparta para recomendar el infanticidio.

    Aristóteles en su Política, libro VII, 1335b (16,15) dice:

    En cuanto a la exposición y crianza de los hijos, debe existir una ley que prohíba criar a ningún defectuoso

    Περὶ δὲ ἀποθέσεως καὶ [20] τροφῆς τῶν γιγνομένων ἔστω νόμος μηδὲν πεπηρωμένον τρέφειν,

    y  recomienda como mejor medida el aborto.

    En Roma la legislación y la costumbre conceden al paterfamilias el derecho de vida y muerte sobre sus hijos, que puede reconocerlos o no cuando nacen; así que la suerte de quienes nacen con un defecto físico no es mejor que en Grecia. Los niños con malformaciones  o son arrojados al Tiber o  expuestos junto a la columna Lactaria.

    Aristóteles en su Historia de los animales, libro IV,9,15-16 (537a) se refiere al fenómeno de la voz:

    Cada uno de los cuadrúpedos vivíparos tienen una voz diferente de los demás, pero ninguno es capaz de articular un lenguaje; este es un privilegio reservado sólo al hombre. Cuando el animal tiene una lengua articulada, tiene también una voz, pero puede tener voz sin tener nunca lenguaje ni articulación. Los que son sordos de nacimiento son también siempre mudos; sin embargo tienen una voz, pero no se puede articular. “

    Hipócrates considera más bien que una malformación en realidad es fruto de una enfermedad, pero esta opinión en nada modificó la cruel costumbre de eliminar a los minusválidos.

    Lucrecio, en su De rerum natura,L. V, 1052-55 dice:

    No es fácil ni enseñar ni aconsejar de manera alguna a los sordos lo que es necesario hacer”.

    Nec ratione docere ulla suadereque surdis, quid sit opus facto, facilest:

    A la vista de estos testimonios es fácil suponer el rechazo social que una minusvalía producía en el mundo antiguo. Por eso  no es de extrañar que ya en la propia  Antigüedad resultara ciertamente llamativo un texto de Plinio el Viejo  en el que se da cuenta de la educación de un muchacho sordo como pintor.

    Es el primer caso de educación de un discapacitado del que tenemos constancia histórica y el primer sordo del que conocemos su nombre: Quintus Pedius. Era hijo del senador y orador romano Quintus Pedius Publicola, Su abuelo paterno fue el cónsul Quintus Pedius y su abuela paterna Valeria, pariente, tal vez hermana, del senador y orador también Marco Valerio Messala Corvino. Su abuelo y el emperador Augusto eran primos por parte de madre. Así que este muchacho era de muy buena familia.
    Messala aconsejó y Augusto autorizó su educación como pintor; desgraciadamente murió joven. Esto es lo que nos  dice Plinio, Historia Natural  35, 7,  21:

    …. No debemos olvidar el célebre consejo sobre pintura de los principales personajes, a propósito de  Quinto Pedio, nieto de Quinto Pedio, consular, recompensado con el triunfo, nombrado coheredero por el dictador Cesar con Augusto, que había nacido mudo (sordo) por naturaleza. El orador Messala, de cuya familia era la abuela del niño, aconsejó que se le enseñara pintura, cosa que también aprobó el divino Augusto. Habiendo hecho grandes progresos  en ese arte, murió siendo niño.”

    … et principum virorum non omittendum de pictura celebre consilium, cum Q. Pedius, nepos Q. Pedii consularis triumphalisque et a Caesare dictatore coheredis Augusto dati, natura mutus esset. in eo Messala orator, ex cuius familia pueri avia fuerat, picturam docendum censuit, idque etiam divus Augustus comprobavit; puer magni profectus in ea arte obiit”.

    Luego  tuvieron que pasar muchos siglos hasta la aceptación social de las medidas de reinserción de las personas con discapacidad. En la historia de la educación y enseñanza de sordos ha jugado un papel muy importante España, considerada la cuna de la enseñanza de sordomudos gracias a la labor del benedictino. Pedro Ponce de León, (1513?-1584) nacido en Sahagún (León), que partió de las propuestas de Girolamo Cardano (nacido en 1501) que pensó que los signos con las manos podían ayudar a los sordos a comunicarse. El lenguaje y la numeración con signos eran conocidos desde la Antigüedad, pero no aplicados a la comunicación de los sordos.

    Desgraciadamente todavía son numerosos los lugares del planeta en los que se todavía es muy insuficiente la atención a estas personas y las razones o sinrazones vienen a ser las mismas que en la Antigüedad.
     

  • Claudia lanam fecit (Claudia cardó su lana)

    Sin duda uno de los primeros logros de los hombres fue la confección de vestidos para protegerse del clima a veces cálido a veces frío. En los yacimientos más antiguos aparecen agujas de hueso con un agujero y ojal en un extremo por el que introducir una fibra, una tira de piel, un hilo más adelante. La fabricación del hilo, de pelo animal o de lana o de fibra vegetal, no por temprana es menos de valorar. Fue una gran empresa.

    Al menos en el mundo griego y romano, del que nosotros tratamos, fue una ocupación y responsabilidad femenina en consonancia con el papel social que desempeña la mujer.

    Naturalmente que el rol social de la mujer griega o romana (hay importantes diferencias entre ellas) hoy no es aceptable en nuestra sociedad, aunque justo es reconocer que ha comenzado a cambiar hace muy pocos años y de  ninguna manera ese cambio está acabado, porque si en los países occidentales y en otros muchos se ha conseguido una igualdad legal, en absoluto existe una igualdad real.

    En cualquier caso, los hechos de cada sociedad han de ser analizados y valorados en su contexto y no son correctos juicios anacrónicos (del gr. ἀνα = hacia arriba,contra  y χρόνος = tiempo). Vaya esta advertencia para mejor entender y valorar el siguiente epitafio (del griego ἐπὶ = sobre y τάφος = tumba)  anónimo de una matrona llamada Claudia, de mitad del siglo II antes de Cristo, que sintetiza el ideal de matrona romana de los primeros tiempos de la República Romana.

              Forastero, poco es lo que quiero decirte; detente y lee con atención:
              Aquí está el sepulcro no pulcro de una pulcra mujer
              (
    esta es la tumba no hermosa de una hermosa mujer)
              Sus padres le dieron el nombre de Claudia.
              Amó a su marido con todo su corazón.
              Crió dos hijos. A uno lo deja sobre la tierra;
              al otro lo colocó ya bajo tierra.
              De conversación graciosa y de paso elegante.
              Guardó su casa. Hizo su lana. He dicho. Vete.


              HOSPES, QUOD DICO PAVLLVM EST, ASTA AC PELLEGE.
              HEIC EST SEPVLCRVM HAV PVLCRUM PVLCRAI FEMINAE
              NOMEN PARENTES NOMINARVNT CLAVDIAM.
              SVOM MAREITVM CORDE DEILEXIT SOVO.
              GNATOS DVOS CREAVIT. HORVM. HORVM ALTERVM
              IN TERRA LINQVIT, ALIVM SVB TERRA LOCAT.
              SERMONE LEPIDO, TVM AVTEM INCESSV COMMODO.
              DOMVM SERVAVIT. LANAM FECIT. DIXI. ABEI.
                     ( Carmina Latina Epigraphica, -CLE- 52)

    Nota: Léase también en latín, aunque no se entienda completamente; es la única forma de apreciar no sólo el ritmo, sino también los recursos fonéticos de que se sirve el autor. He utilizado sólo letras mayúsculas para acercarnos un poco más al texto original de la lápida; esta misma razón explica el uso de la V  como consonante y también como nuestra vocal U. Léase siempre como “U”.

    Pues bien, en este epitafio se recogen y alaban de forma tópica las principales virtudes que han de adornar a las matronas romanas: es hermosa, amorosa, buena madre que cría hijos, de conversación agradable y elegante. La última línea es el compendio de este ideal de matrona: guardó su casa, lo que podemos interpretar como una referencia a su honestidad, e hizo su propia lana.

    La expresión “lanam fecit” y la idea en ella encerrada es una herencia más del mundo griego,  en el que el trabajo de la lana está asociado a la virtud femenina desde la Ilíada y Odisea de Homero. Recordemos el trabajo de la  bella y casta  Penélope, destejiendo por la noche lo que tejía durante el día, esperando el regreso de su esposo Ulises y eludiendo a los numerosos pretendientes que la asediaban a ella y a su palacio.

    Por otra parte el trabajo de cardar la lana y tejer los vestidos es un tópico de la epigrafía funeraria y de la literatura latina en su intención de contraponer la relajación de las costumbres del momento a la moral antigua.

    El mismo objetivo pretenden narraciones tales como la muerte de Lucrecia al ser deshonrada por el rey Tácito tal como nos lo cuenta Tito Livio en su obra Ab urbe condita, I, 57, o la historia de Régulo, prisionero de los cartagineses que muere valerosamente, recogida por numerosos autores.

    Este epitafio recoge ese tópico existente en la sociedad y ayuda a consolidarlo. Pero esto no quiere decir que realmente las matronas del siglo I cardaran su lana o confeccionaran sus vestidos de manera exclusiva o preferente. Es más bien expresión de su laboriosidad y contención frente al lujo y gasto excesivo, vicios extendidos en la sociedad a la par que las conquistas aportaban a Roma enormes riquezas y recursos.

    En todo caso, podemos apreciar en este breve epitafio la enorme capacidad de síntesis y la fuerza expresiva de la lengua latina. Por ello es una lengua lapidaria (del latín lapis, piedra), apta para toda clase de inscripciones y no sólo funerarias.
     

  • Hiposandalias o suelas para caballos (hiposoleae)

    “hiposolea” es un término técnico utilizado en arqueología o Historia Antigua para denominar a las “sandalias”, suelas o protecciones que los antiguos griegos y romanos colocaban a los équidos, caballos o mulas, en sus pezuñas o patas.

    El término está formado a partir de la palabra griega ἱππὁς, que significa “caballo” y la latina “”solea”, que significa “sandalia”.

    solea”  a su vez deriva de “solum”, suelo, y en general parte inferior de algo. De este término deriva el español “suela”, parte del calzado que está en contacto con el “suelo”.  Así dice Varron en  De re rustica, 1, 47:

    “pues el suelo (pie)  del hombre es la ruina de la hierba y el fundamento de un camino

    “Solum enim hominis exitium herbae et semitae fundamentum”.

    Diversos textos y algunas pruebas arqueológicas y artísticas revelan la existencia de unas protecciones para las pezuñas o pies de los équidos. Las había de metal, generalmente hierro, y también de esparto, cuero, mimbre  o junco. Quedaban sujetas con unas cintas o cuerdas a las patas, por lo que su colocación o supresión debía resultar fácil, como se deduce de un texto de Suetonio,Vida de Vespasiano, 23,2  en que cuenta cómo  un mulero se detiene en pleno viaje a calzar las mulas de la yunta imperial; la operación de herrado exigiría más tiempo y medios técnicos suficientes:

    En cierto viaje, sospechando que el mulero había descabalgadomás que para  calzar las mulas para dar tiempo y ocasión a un litigante de que se le acercara, le preguntó  cuánto le había proporcionado la operación del calzado  y le reclamó una parte del beneficio.

    Mulionem in itinere quodam suspicatus ad calciandas mulas desiluisse, ut adeunti litigatori spatium moramque praeberet, interrogavit quanti calciasset, et pactus est lucri partem.

    Los pies de los caballos y mulos debían ser protegidos de los abrasivos suelos de piedra o en caso de alguna enfermedad de la pezuña. Es posible que las sandalias para caballos favorecieran también la fuerza de tracción de los cuadrúpedos. Se utilizaban por ello con animales de carga más que en la caballería militar. En todo caso hay que considerar la importancia que el cuidado de los cascos de los équidos debía tener para los pueblos antiguos y la transcendencia que tuvo la adopción de la herradura para ello.

    Cito dos textos que nos hablan de estas “hiposoleas”  y de la extravagancia del emperador Nerón y de sus esposa Popea. Dice Plinio, Naturalis Historia, XXXIII,49, 140

    … en nuestra propia época Popea, la esposa del emperador   Nerón, ordenó también que sus mulas favoritas fueran calzadas con unas sandalias de oro

    nostraque aetate Poppaea coniunx Neronis principis soleas delicatioribus iumentis suis ex auro quoque induere iussit.

    Y Suetonio, Nerón, 30, 3:

    Se dice que nunca viajó con menos de mil carruajes, con las mulas con sandalias de plata y muleros vestidos con lana de Canosa y con una multitud de mazacos (pueblo de jinetes de Mauritania) y acompañantes adornados con brazaletes y collares.

    Numquam minus mille carrucis fecisse iter traditur, soleis mularum argentéis, canusinatis mulionibus, armillata phalerataque Mazacum turba atque cursorum.

    Pero las hiposoleas o sandalias para caballos no son exactamente herraduras, que son también unas protecciones de metal adaptadas a los cascos de los caballos pero sujetas con clavos. Durante algún tiempo se pensó que las sandalias fueron el antecedente de la herradura, de la que ni las fuentes clásicas ni los testimonios arqueológicos dan noticia hasta llegados al siglo IX de C.

    Ahora bien, resulta que son numerosos los hallazgos de “herraduras” en diversos contextos celtas y también en algún romano. Surge, pues, la cuestión no resuelta de si existían herraduras en época romana; cuestión todavía no bien resuelta.

    Aunque algunas excavaciones, sobre todo antiguas, ofrecen pocas garantías científicas, parece innegable la aparición de herraduras en yacimientos celtas en el centro de Europa y en las Islas Británicas y en Hispania en la Celtiberia, sobre todo en las provincias de Soria y Guadalajara.

    Los romanos entraron pronto en contacto con estos pueblos. ¿Conocieron las herraduras? ¿por qué no las aceptaron para proteger a sus animales?

    En todo caso no es posible aceptar la transición natural de la “solea”, sandalia, a la herradura, sino la coexistencia en contextos culturales distintos. Sería precisamente al  final del Imperio romano cuando se va imponiendo el uso de herradura, que exige una buena técnica y unos buenos operarios, hasta imponerse definitivamente en la Edad Media. Sin duda nuevas excavaciones y estudios más cuidadosos nos darán información valiosa al respecto.

  • ¿Qué significa “año bisiesto”?

    El conocimiento del calendario romano es realmente difícil, como en otros artículos hemos podido comprobar. Su importante función religiosa, su carácter primitivo lunar, su duración primero de diez meses y luego de doce, la influencia de los pueblos vecinos como los etruscos, obligaron a los romanos a varias reformas en las que curiosamente se mantenían elementos arcaicos.

    Especialmente complejo, como también  se ha visto en otro artículo, es el sistema que tienen de denominación de los días del mes. Conviene recordar ahora el artículo ya publicado y titulado Kalendas, Idus, Nonas: una rara forma de nombrar los días del mes   https://www.antiquitatem.com/idus-marzc-alendario-kalendas-nonas .

    Recordemos brevemente que se divide el mes en tres partes y se fijan los hitos o momentos que marcan esa división: las kalendas que denominan al día 1 de cada mes; las nonas que denominan al día 5 de los meses de enero, febrero, abril, junio, agosto, septiembre, noviembre y diciembre y al día 7 de los meses de marzo, mayo, julio y octubre; y los idus que señalan el día 13 de los meses cuyas nonas caen el 5 y el día 15 de aquellos cuyas nonas caen el 7. Precisamente Caius Iulius Caesar, Julio César, fue asesinado en los Idus de Marzo, es decir, el día 15 de marzo del año 44 antes de Cristo. El resto de días se denominan contando los que faltan hasta el hito siguiente contabilizando el punto de partida y el punto de llegada.

    Recordemos también como en el calendario reformado por Julio César, de carácter solar, el año tiene 12 meses de duración variable, y un total de 365 días. Para corregir el desfase con el año trópico o año solar se añade un día cada cuatro años.

    Pues bien, ese día se añadía en el mes de febrero, detrás del día 24 precisamente porque en ese momento terminaban las fiestas llamadas “Terminalia” con las que se celebraba el fin de año (recordemos que en un principio el año comenzaba en marzo).

    En la denominación de los días del mes romano el día 24 era “el  sexto día antes de las calendas de marzo”, en latín “ante diem VI (sextum) Kalendas Martias”.  Al día ahora añadido cada cuatro años se le llama  “ante diem bis VI (sextum)  Kalendas Martias”, es decir, el “día dos veces sexto antes del día uno de marzo”. De esta denominación “bis sextum” deriva la palabra “bisiesto”.

    Interesante pero complicado sin duda. Como ocurre con muchas palabras, las seguimos utilizando con un significado concreto, aun habiendo perdido la referencia original que les dio sentido y significado, reduciéndolas a una mera etiqueta denominativa.

  • La covada

    Covada” es una palabra, derivada de la francesa “couvade”; “couver” significa “ incubar, empollar”. Con este término etnográfico se designa un rito de magia simpática o simple fórmula de reconocimiento del recién nacido practicada en algunos pueblos en el momento del nacimiento de un hijo que consiste en una especie de simulación del parto por parte del padre, que se acuesta en el lecho junto al recién nacido.

    Este rito o acto, por extraño e incomprensible que hoy nos parezca, está atestiguado con algunas ligeras variantes en la Antigüedad y modernamente en  Laponia, Melanesia(del griego μέλαν=negro y  νῆσος =isla; islas habitadas por negros) , Borneo, Malasia , Inglaterra, Francia, Brasil (Amazonas…),Alemania, etc.

    Por lo que respecta a la Antigüedad, el primer testimonio escrito del que tenemos noticia nos lo proporciona  Apolonio de Rodas en el siglo III a.C,  director de la Biblioteca de Alejandría, quien  en su obra “El viaje de los Argonautas”,  al referirse a los “tibarenos”, pueblo de la orilla oriental del Mar Negro “ricos en corderos”, nos dice en el libro o canto II, versos 1012 y ss.:   

    Allí cuando las mujeres dan a luz a sus hijos, son los maridos quienes gimen echados en la cama con la cabeza vendada. Ellas en cambio los cuidan a los hombre  con alimentos y les preparan los lavatorios del parto.

    En el siglo I.A.C. el historiador Diodoro Sículo (de Sicilia) nos comenta también  en su obra “Biblioteca Histórica”, Libro V, capítulo 14, cómo los maridos corsos

    "no tienen cuidado alguno de sus mujeres cuando están de parto, y cuando dan a luz es el marido quien se acuesta"

    y luego es el padre quien recibe las felicitaciones de los familiares y amigos mientras su  mujer se dedicaba a las tareas propias de su papel en la familia.

    Si estos testimonios son en sí interesantes, para los españoles tiene una especial importancia la información que nos ofrece el geógrafo griego, de época romana, contemporáneo de  Diodoro Sículo, Estrabón. Escribió hacia el año 20 de nuestra era una famosa obra, Geografía, en la que describe las regiones y pueblos del Imperio Romano desde Asia hasta las Islas Británicas. El libro III lo dedica a la península Ibérica  y sus pueblos y en  3.4.17 dice refiriéndose a las mujeres cántabras:

    …es cosa común entre ellos la valentía, no sólo en los hombres, sino también entre las mujeres. Estas cultivan la tierra; apenas han dado a luz, ceden el lecho a sus maridos y los cuidan. Con frecuencia paren en plena labor, y lavan al recién nacido inclinándose sobre la corriente de un arroyo, envolviéndolo luego.

    y añade, no sabemos si con admiración, o asombrado por la rudeza de estas mujeres, cómo continúan con su labor acostumbrada.

    Con frecuencia aseguran diversos autores que esta costumbre se ha conservado hasta tiempos recientes en algunas regiones de España, tales como Galicia, Asturias, Burgos, León, Huesca.  Estas afirmaciones referidas a España  han de ser sometidas a una profunda revisión y crítica seria por su falta de justificación suficiente.

    En cualquier caso debemos buscar un significado o sentido a esta costumbre existente en lugares y regiones tan dispares. Los etnólogos, historiadores, filósofos y psicólogos han ofrecido diversas explicaciones no exentas de interés.

    Tradicionalmente el texto de Estrabón se consideró como prueba de la existencia del matriarcado entre las poblaciones cántabras. La crítica moderna no lo valora así y considera que el texto, un tanto impreciso, revela la incomprensión por parte de Estrabón de unas costumbres tan diferentes  y lejanas de las civilizadas romanas y griegas y en todo caso es insuficiente para confirmar la existencia de una época de matriarcado.

    A Estrabón le llamaba la atención la valentía y fortaleza de las mujeres cántabras y el hecho de que eran ellas quienes transmitían la herencia y casaban a sus hermanos, mientras era el hermano, el tío, en latín avunculus quien detentaba la autoridad frente a los hijos. No deja de ser curioso cómo en alguna medida se ha mantenido en la sociedad hasta tiempos modernos la importancia del papel que jugaba el tío.

    La interpretación hasta hace bien poco más admitida es la formulada por el  antropólogo suizo Johann Jackob Bachofen en1861. Relacionaba esa práctica con un presunto matriarcado existente en el Neolítico y el paso a un sistema patriarcal. El mito de las Amazonas y la covada eran para él las pruebas de la existencia anterior del matriarcado.

    La covada es un rito de aceptación de la paternidad y de legitimación del recién nacido. En el matriarcado sería la mujer, como cabeza de familiar, quien legitima y decide la aceptación de los hijos;  ahora con la covada  o simulación masculina del parto en cambio es esencial la aceptación por parte del padre, sin la cual el recién nacido no se incorpora a la familia. Se trata en resumen de un reconocimiento público y expreso de la paternidad, del papel que juega el padre y del nuevo ser como hijo suyo. (Recordemos cómo en la familia romana es el paterfamilias el que acepta formalmente al hijo recién nacido.)  Con estos ritos se estaría negando, pues, el matriarcado o como dice el propio Estrabón utilizando una exacta terminología, la ginecocracia (de γυνή (gyne),  mujer y κράτος  (kratos) poder: gobierno de las mujeres)  La teoría de Bachofen ha tenido un enorme éxito.

    Para algunos, pues,  el patriarcalismo habría sido introducido en pueblos  de cultura matriarcal, pero esta es una suposición o teoría difícil de admitir, sobre todo después de los estudios de Malinowski. .

    El antropólogo Malinowski  estudió las sociedades “matrilineales” de Nueva Guinea, en las que sólo se reconoce la descendencia materna, y comprobó cómo el poder en realidad quien lo detentaba ya era el hombre, si bien en la figura del tío materno o “avunculus” en latín.

    En un sentido absolutamente contrario a Freud, el psicoanalista Walter Georg Groddeck  considera  que la mujer no siente la “envidia del pene  masuclino”, sino que es el hombre el que se siente mujer incompleta y por tanto tiene la “envidia del útero ”; la covada no expresaría sino el deseo de parir.

    Curiosamente en medicina se describe el  síntoma del conocido como  "síndrome de covada", que se manifiesta en un estado en el padre de ansiedad empática hasta el nacimiento del hijo, que tal vez tenga que ver con las llamadas “neuronas de la empatía” y que explicarían su existencia en el pasado y en el presente.

    Una visión interesante es la de Genaro Chic; la covada lo que significaría es la consideración de la mujer como mera incubadora o nido del niño, frente a la posición generadora del padre; con ello queda absolutamente desacreditada la teoría de la existencia de un matriarcado en el que el poder lo detenta la mujer.

    Incluso modernamente hay quien relaciona con práctica tan antigua la costumbre moderna de que los padres acompañen a la madre en el momento del parto y alumbramiento y colaboren en el trance con su actitud positiva. La verdad es que parece muy otro el sentido de esta saludable práctica, cuando la realización de los partos  en impersonales hospitales y paritorios garantiza la seguridad médica, pero aleja un hecho tan transcendente de todo contexto familiar.

    Parece que este tema de la “covada” y sus derivaciones hacia el “matriarcado” no están suficientemente estudiados. En todo caso se pone una vez más de manifiesto la dificultad de interpretación del significado de los textos antiguos, hijos a fin de cuentas de su época y de un determinado contexto sociocultural.
     

  • La embriaguez engendra seres deformes

    El filósofo, político y escritor Henri-Benjamin Constant, francés nacido en Suiza (1767-1830) escribió en 1816 un famoso discurso o tratado titulado «Acerca de la libertad de los antiguos comparada a la de los modernos».

    Su tesis es que los antiguos (naturalmente los ciudadanos) tenían la libertad y obligación de participar en la vida política de la polis o estado pero en cambio su libertad en la vida privada quedaba muy limitada por las leyes. En el hombre moderno ocurre al contrario: las leyes protegen la libertad en la vida privada en la que apenas interviene el poder público pero dificulta su participación en la vida pública, dada sobre todo la amplitud y extensión de las sociedades modernas.

    Constant tuvo una importante influencia en los movimientos liberales de su época; merece la pena leer su discurso, a pesar de las matizaciones que hoy haríamos a sus afirmaciones.

    Pues bien, como es conocido, Platón pretende sobre todo en sus dos diálogos “La República o de la Justicia”  y “Las leyes o de la legislación”  diseñar una ciudad-estado ideal en la que los gobernantes sean los mejores ciudadanos, que el identifica con los filósofos. Sus leyes se proponen regular aspectos de la vida privada de los ciudadanos, tal como decía Constant, que hoy  sólo piden de las leyes y de los estados su protección frente a la injerencia  de otros o del propio estado.

    Ahora bien, algunas de las normas que Platón propone, fruto de su especulación filosófica más que de la experiencia, nos resultan hoy enormemente curiosas. Por ejemplo en Leyes 774a (libro VI) indica cómo los ciudadanos han de casarse éntre los 25 y los 35 años; poco después, en 735b nos dice que la edad de casarse entre las muchachas ha de ser entre los dieciséis y los veinte años y la de los muchachos entre los treinta y los treinta y cinco: así mismo indica  cómo han de ser sancionados con multas en proporción a su clase social quienes incumplan una norma de tanto interés para la supervivencia de la propia ciudad.

    Pero citaré textualmente un párrafo que se refiere a la obligación que los ciudadanos tienen de engendrar hijos sanos para el bien de la sociedad.

    Conocida es la afición que los griegos concedía al banquete o convite, en el que corre abundantemente el vino. Pues bien, dice Platón en Leyes, 775b -775e. (libro VI):

          “ Beber hasta la embriaguez no es conveniente en ninguna parte ni ocasión, de no ser en las fiestas del dios que nos ha dado el vino, ni es cosa que carezca de peligros, sobre todo cuando se está pensando en bodas, durante las cuales es muy conveniente que el novio y la novia sean especialmente dueños de su razón al hacer un cambio tan notable en sus vidas, y para que así mismo el hijo sea engendrado siempre por personas que estén lo más posible en perfecto uso de sus facultades y su razón, pues resulta totalmente inseguro el saber qué noche o qué día se le va a concebir con ayuda de la divinidad. Por lo demás es también conveniente que la procreación no tenga lugar cuando los cuerpos están dominados por la embriaguez, pues el feto necesita del orden para formarse, la firmeza, la estabilidad, la tranquilidad. El hombre borracho sufre alteraciones de todas clases, por sentirse rabioso en cuerpo y alma; la embriaguez, pues, engendra en malas condiciones, de manera que corre el peligro de dar lugar a seres anormales, que no merezcan ninguna confianza, sin un carácter ni un cuerpo que estén rectamente dotados. Por todo ello es necesario que, a ser posible,  durante todo el año e incluso durante toda la vida, pero mucho más aún en aquel tiempo en que uno esté procreando, se procure muy de veras no hacer nada malsano voluntariamente, nada que tenga que ver con la violencia o la injusticia, pues todo ello penetra y se imprime en el alma del hijo e inevitablemente se dan entonces a luz seres degenerados y deficientes; y por encima de todo hay que abstenerse de tales faltas durante aquel día y aquella noche. Los comienzos, en efecto, son como una divinidad que arraiga en lo humano y salva todas las cosas, siempre y cuando sus devotosle tributen las honras que se le deben”  (Traducción de Francisco de P.Samaranch en Ed. Aguilar, Platón: Obras Completas, Madrid,1969).

    Este texto, estas ideas impresionaron en su momento a los antiguos, como nos impresionan también a nosotros, 2.400 años después y nos permiten imaginar también una vez más cómo sería hoy nuestra sociedad si el pensamiento antiguo no hubiera permanecido oculto en la larga noche medieval. En todo caso no dejan de ser estos consejos sobre la embriaguez y el consumo de alcohol muy adecuados para una juventud actual que consume en exceso a edades muy tempranas cantidades excesivas de alcohol y otras sustancias como método para conseguir cierto estado de pseudofelicidad.

  • Los maestros griegos estudiaron con maestros egipcios

    La cultura “clásica” griega es el resultado de ricas y diversas influencias históricas

    Nuestra cultura occidental se siente muy orgullosa de sus raíces clásicas, de sus raíces grecolatinas y de hecho aunque existan aportaciones de otras culturas, en su mayor parte somos antiguos griegos y romanos con más de dos mil quinientos años de historia.

    Pero, ¿dónde están a su vez las raíces de la cultura clásica? Hoy la Filología Clásica es mucho  más libre que hace medio siglo para determinar esos orígenes. En gran medida, al buscar las raíces clásicas, la Filología estuvo mediatizada por razones ideológicas del momento, incluso racistas, y buscaba unas raíces pura y exclusivamente arias que la arqueología  y las propias fuentes antiguas desmentían permanentemente. Eran momentos en los que el acientífico e ideológico concepto de raza impregnaba parte del pensamiento y de la ciencia europea. La pretensión de una supuesta “pureza racial” produjo enormes males a la Humanidad.

    Pero de acuerdo con las propias fuentes antiguas, grandes maestros del pensamiento, de la religión y de la ciencia griegos visitaron y estudiaron con maestros egipcios: así Heródoto, Pitágoras, Platón… Y estas estancias tuvieron en las obras respectivas de estos autores absoluta transcendencia. Egipto, cuyos grandiosos vestigios nos siguen sorprendiendo hoy día,  tuvo un enorme atractivo para los griegos. Platón en varios momentos alaba y valora admirado la cultura y sociedad egipcia.

    Sirvan como ejemplo dos  referencias de Platón, una en su diálogo Timeo, 21e  y ss. en el que Critias nos da noticias del diálogo entre el sabio Solón, “el más sabio de los siete sabios”,  en expresión del mismo Critias, y los sacerdotes egipcios, en el que estos le informan a Solón, del antiguo origen de Atenas y de su relación con la ciudad egipcia de Sais.

    Hay en Egipto –dijo Solón- en el Delta, hacia cuyo extremo final el curso del río se divide, un cierto nomo llamado Saítico, cuya principal ciudad es Sais. De allí era el rey Amasis. Los naturales de esta ciudad creen que la fundó una diosa:en lengua egipcia su nombre es Neith, pero en griego, según ellos dicen, es Atenea. Esas gentes son muy amigas de los atenienses y afirman ser de alguna manera parientes suyos. (21e)
    …..
    Numerosas y grandes fueron vuestras hazañas y las de vuestra ciudad: aquí están escritas y causan admiración.”(24d)  (Traducción de Francisco de P.Samaranch en la edición de las obras completas de Platón en Editorial Aguilar, 1969)

    y sigue Solón contando la amplia información que los sacerdotes egipcios le proporcionan sobre la antigua Atenas y que él desconocía.

    También Platón en su diálogo Las leyes, 656d, presenta a Egipto como modelo para educar musicalmente a los jóvenes griegos:

          “Desde hace mucho tiempo  tengo entendido que han aprendido ellos (los egipcios) esta verdad que nosotros estamos formulando ahora: la juventud de las ciudades ha de ejercitarse en las bellas figuras y en las bellas melodías; en consecuencia ellos fijaron el carácter y la naturaleza de estas, y luego expusieron los modelos de las mismas en los templos… “ (Traducción  de P.Samaranch).

    No es, pues, de extrañar el elevado concepto que Herótodo, Solón, Platón tenían de Egipto con cuya cultura y pasado se hermanan (en este caso la ciudad de Atenas con la egipcia Sais, en el Delta) o en él buscan sus orígenes.

    Las investigaciones modernas confirman plenamente lo que los propios antiguos nos decían.
    Naturalmente también son esenciales las aportaciones del Medio Oriente y del Norte, dada la estratégica ubicación de Grecia entre el este y el oeste, entre el norte y el sur.  El Oriente Próximo ha sido durante milenios el crisol en el que se han fundido y mezclado las corrientes culturales de Oriente, del Mediterráneo, del norte euroasiático y de Africa.

    En la conformación de la cultura griega clásica han sido esenciales, pues,  el sustrato mediterráneo, la originalidad indoeuropea, las tradiciones mesopotámica y egipcia.

    Como suele ocurrir en todas las sociedades, la cultura es el resultado de múltiples influencias, es resultado del sincretismo, síntesis y fusión de formas diversas. Si esto ha sido siempre así a lo largo de la Historia, resulta absolutamente evidente en nuestra época de globalización en la que además las personas se mueven con gran facilidad por todo el planeta.

  • Un cuerpo sin nombre (sine nomine corpus)

    Uno de los pasajes de más intensidad poética de la Eneida es aquel en el que Virgilio (70-19 a.C.) nos narra en el Libro II la muerte y fin de Príamo, el anciano rey de Troya

    A su vez en ese pasaje son especialmente emotivos los versos 554 a 558, que causan a la vez  una sentimental y racional impresión:

    Este fue el fin  del destino de Príamo, esta fue la salida
    que le toco en suerte: ver Troya incendiada y Pérgamo arrasada,
    él en otros tiempos rey poderoso de tantos pueblos y tierras de Asia.
    Yace ahora tendido en la playa un enorme tronco
    y la cabeza arrancada de los hombros y  un cuerpo sin nombre.

    haec finis Priami fatorum, hic exitus illum
    sorte tulit Troiam incensam et prolapsa uidentem
    Pergama, tot quondam populis terrisque superbum
    regnatorem Asiae. iacet ingens litore truncus,
    auulsumque umeris caput et sine nomine corpus.

    ¿Qué es un cuerpo sin cabeza sino un tronco sin nombre, un cuerpo amorfo, sin identidad?

    Pues bien, la realidad con frecuencia supera a la ficción. Virgilio nació en octubre del año 70 a.C. y la batalla de Farsalia tuvo lugar en agosto del año 48 a.C.;  por tanto casi tenía  22 años de edad.  Virgilio vivió la Guerra Civil entre César y Pompeyo y con toda seguridad conoció la crónica de la batalla de Farsalia y el triste final de Cnaeus Pompeius Magnus, es decir de Cneo Pompeyo el Grande.

    Pompeyo era miembro de una de las familias itálicas  más importantes; fue tres veces cónsul y fue un gran general al que se le encargaron grandes acciones bélicas en beneficio de Roma: obtuvo tres veces el premio del triunfo, sólo concedido a quien había vencido en una gran contienda,  por sus victorias en Africa, sus victorias en Hispania contra Sertorio y luego contra los restos del ejército de Espartaco y el tercero por su victoria sobre los piratas y en Asia.

    La ceremonia del triunfo, de grandiosa vistosidad, consistía en un desfile militar del general con sus tropas y el botín conseguido por las calles de Roma, desde el Campo de Marte hasta  el Capitolio; el general vestido como el dios Júpiter ascendía en su carro hasta el templo de Júpiter Optimo y Máximo (Iuppiter Optimus Maximus).

    El triunfo era la mayor recompensa para un general romano, al que se reconocía como “imperator”. Imaginemos, pues, a Pompeyo triunfando tres veces por las calles de Roma.

    Pues bien, César y Pompeyo mantuvieron relaciones familiares (estuvo casado con Julia, hija de César, que murió muy joven de parto), cierta amistad y una relación política equilibrada  que les llevó a repartirse el poder con Craso, enormemente rico, y formar el famoso triunvirato, o gobierno de los tres hombres (tri = tres y vir =hombre).

    Craso murió derrotado en Carras, en la actual Turquía, en el año 53 a.C. y la relación entre César y Pompeyo no sólo se fue enfriando sino que a la larga resultaba imposible de mantener dada la ambición y personalidad de ambos. Surgió, pues, la guerra civil en la que legiones y aliados romanos se enfrentaban a otras legiones y aliados romanos. La batalla de Farsalia del año 48 fue decisiva. César, con un ejército menor pero bien entrenado, venció al Gran Pompeyo, a Pompeius Magnus, con un ejército mucho mayor.

    Tras la derrota, Pompeyo se comportó como no correspondía y se esperaba de un general romano. Abandonó a sus soldado y huyó a Egipto buscando la ayuda del rey Tolomeo, todavía niño. Llegó a Alejandría, capital del Egipto Tolemaico; le recibieron cordialmente y le pidieron que se presentara ante el rey;  se acercó al barco en el que venía Pompeyo  una barquichuela en la que entre otros se encontraban el prefecto real  Aquilas y Lucio Septimio que había sido centurión de Pompeyo en la guerra de los piratas; Pompeyo subió a la barquichuela y allí lo apuñalaron y mataron estos dos personajes, delante de su propia esposa,  la víspera del día en que hubiera cumplido 59 años.

    Cortaron y conservaron la cabeza del gran general para entregársela a César; el cuerpo desnudo lo dejaron abandonado en la playa.

    Dice Plutarco (46-120?) en su Pompeyo,80.1

    Pero  cortaron la cabeza de Pompeyo,  arrojaron el resto de su cuerpo desnudo de la barca, y lo dejaron abandonado para los que ansiaban  tan lamentable espectáculo.

    τοῦ δὲ Πομπηΐου τὴν μὲν κεφαλὴν ἀποτέμνουσι, τὸ δὲ ἄλλο σῶμα γυμνὸν ἐκβαλόντες ἀπὸ τῆς ἁλιάδος τοῖς δεομένοις τοιούτου θεάματος ἀπέλιπον.

    Es decir, se hacía realidad la imagen  salvaje de lo que poéticamente diría después Virgilio:

          iacet ingens litore truncus,
    auulsumque umeris caput et sine nomine corpus.

    Quien en tantas ocasiones había salvado a Roma, quien en tres ocasiones, como un dios subió la cuesta de la colina capitolina celebrando el triunfo, la mayor recompensa para los vencedores, yace ahora abandonado en la playa.

    Al día siguiente unos soldados  recogieron el tronco “sine capite, sine nomine”   y le dieron piadosa sepultura. Esta muerte, que nos parece de una enorme crueldad , no desmerece por otra parte de la violencia brutal y gratuita que con frecuencia  empleó  Pompeyo, a quien Valerio Máximo, escritor de la época de Tiberio (14-37) describe en sus  “Facta et dicta memorabilia, 6,2.8 (Hechos y dichos memorables) como “adulescentulus carnifex” (el jovencito carnicero).

    ¿Tendría  Virgilio esta imagen inquietante en su retina cuando narró el final de Príamo, anciano y venerable rey de Troya?

    Veleyo Patérculo (19 a.C.-31 d.C.) en Historia Romana 2.53.3 narra el final contraponiendo su gloriosa carrera militar a su triste muerte, lo  que resultaría ya un tópico entre los historiadores:

    Este fue, después de tres consulados y otros tantos triunfos y de ser el dueño del orbe de las tierras,  el final de un hombre santísimo e importantísimo, elevado hasta donde no se puede alcanzar, a los 58 años de edad, la víspera de su cumpleaños; hasta tal punto le abandonó la fortuna que a quien no le faltaron tierras para la victoria le faltaba ahora para la sepultura.

    Hic post tres consulatus et totidem triumphos domitumque terrarum orbem sanctissimi atque praestantissimi viri in id evecti, super quod ascendi non potest, duodesexagesimum annum agentis pridie natalem ipsius vitae fuit exitus, in tantum in illo viro a se discordante fortuna, ut cui modo ad victoriam terra defuerat, deesset ad sepulturam.

    Apiano (95?-165?), en su Historia Romana, en la parte correspondiente a las Guerras Civiles, BC 2 ,12, 85-86 nos narra también este triste final con palabras parecidas.

    La esposa de Pompeyo y sus amigos, que lo veían desde la distancia gritaron y levantando sus manos al cielo, invocaban a los dioses vengadores de la confianza violada. Luego se hicieron a toda prisa a la mar lejos como si de un país enemigo se tratase. Los esclavos de Potino cortaron la cabeza de Pompeyo y la guardaron para César, esperando recibir una buena recompensa,  pero les aplicó un digno castigo por su nefando crimen.  Los restos de su cuerpo fueron enterrados  por alguien en la orilla, y un pequeño monumento fue levantado sobre ellos, en el que alguien grabó esta inscripción:
    “Qué tumba tan lamentable es esta  aquí para quien dispuso de tantos templos”

    Dion Casio nos cuenta en su Historia Romana LXIX. 11, como años más tarde el emperador Adriano, que  en el año 122 marchaba de Judea a Egipto, visitó la tumba, ya en ruinas, de Pompeyo y recitó el verso que también cita Apiano:

    ¡Qué tumba tan lamentable hay aquí para quien tuvo templos en abundancia!

    y ordenó su reparación.

  • “Libertad o muerte”. Espartaco

    A lo largo de la Historia, la esclavitud de unos seres humanos por otros ha sido una realidad omnipresente. Los esclavos procedían sobre todo de las guerras, tan frecuentes.

    En el mundo romano sobre todo los esclavos fueron una importante fuente de energía porque los esclavos eran quienes realizaban los trabajos físicos. Pero la libertad es la condición necesaria para una auténtica vida humana y por ello en todo esclavo se encerraba un deseo de libertad y de rechazo de la esclavitud.

    En la Historia son muchos los episodios y los hombres que lucharon por  su libertad. En realidad toda la Historia de los hombres, de la Humanidad, podría resumirse en la Historia de la lucha por la libertad. La libertad es el bien más preciado del hombre.

    Espartaco fue uno de los más famosos hombres que lucharon por la libertad. Fue un esclavo romano de origen tracio, luego gladiador, que vivió en el siglo I a.C. Acaudilló una rebelión de esclavos contra sus señores. Era un gladiador mirmilón (que combatía tan sólo con espada y casco). Huyó de la escuela de gladiadores de Capua y lideró una lucha de miles de esclavos (según fuentes antiguas llegaron a unirse 70.000) del año 73 al 71 a.C. para recuperar su libertad y tuvo en jaque a las legiones romanas, a dos cónsules, a dos pretores, a un procónsul…a los que venció en varias ocasiones hasta que murió asesinado en Lucania, región del sur de Italia,  en el año 71 a.C.

    La documentación sobre Espartaco es escasa y nos resulta imposible conocer muchos detalles. Incluso desconocemos su propia opinión sobre la “esclavitud” y no podemos caer en el error de interpretar la revuelta  al margen del propio siglo I a.C. en que vivió, como hace por ejemplo la interpretación marxista de su figura.

    El recuerdo de su revuelta se mantuvo vivo en la sociedad romana durante mucho tiempo. En tiempos más modernos se convirtió en todo un símbolo y evocar a Espartaco es evocar los deseos de libertad del hombre.

    Su lema “libertad o muerte”, repetido infinitas veces por tantas personas de comportamiento heroico, refleja en dos palabras el deseo irrefrenable de todo individuo por ser auténticamente hombre, dueño y señor de sí mismo.