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	<title>Cultura &#8211; Historia de Grecia y Roma</title>
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	<description>1001 anécdotas y curiosidades del mundo antiguo</description>
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	<title>Cultura &#8211; Historia de Grecia y Roma</title>
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		<title>Urbi et orbi: la ciudad dueña de un Imperio (III)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Jul 2017 01:10:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Mitologí­a]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La expresión “urbi et orbi” tuvo notable éxito por referirse a una “urbe” que se convirtió en la capital del “orbe” y también porque en sí misma la frase encierra un atractivo juego de palabras consistente en relacionar dos palabras de distinto significado pero que tan sólo se diferencian en un fonema o en una letra; es decir, porque “urbi et orbi” es una paronomasia.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><b>La expresión “urbi et orbi” tuvo notable éxito por referirse a una “urbe” que se convirtió en la capital del “orbe” y también porque en sí misma la frase encierra un atractivo juego de palabras consistente en relacionar dos palabras de distinto significado pero que tan sólo se diferencian en un fonema o en una letra; es decir, porque “urbi et orbi” es una paronomasia.</b></p>
<p><em>Varrón</em>, lógicamente no resiste&nbsp; la tentación de buscar una explicación o extraer una conclusión, (no importa si es acertada o no, que no parece serlo), de la proximidad entre los dos términos: <em>urbem </em>y <em>orbem</em>. Lo hace en su <em>De lingua Latina, V,143:</em></p>
<p><em><strong>Muchos fundadores levantaban en el Lacio ciudades siguiendo el rito etrusco, a saber: después de uncir dos animales vacunos, un toro y una vaca –que ocuparía lz posición interior-, trazaban con el arado un survo, para sentirse fortificados por un foso y una muralla. Naturalmente la operación laa realizaban un día en que, de acuerdo con la religión, los auspicios fueran favorables. El agujero resultante de extraer la tierra lo llamaban fossa: y la tierra&nbsp; arrojada tras él, murum (</strong></em>muralla<em><strong>). Después de ello, el círculo (</strong></em>orbis<em><strong>) que se obtenía era el comienzo de la ciudad (</strong></em>urbs, urbis<em><strong>); y, como ese círculo se encontraba detrás de la muralla (</strong></em>post murum<em><strong>), se denominaba post moerium: hasta aquí llegaba el lugar en que podían tomarse los auspicios de la ciudad. En torno a Aricia y a Roma aún están en pie los mojones del pomerio. Resumiendo: las ciudades cuyos límites eran trazados con un arado se llamaban urbes, nombre derivado de orbis (</strong></em>círculo<em><strong>) y urvum (</strong></em>cama del arado<em><strong>). Por este motivo, en los documentos antiguos todas nuestras colonias se regisgtran con la denominación de urbes, porque fueron fundadas del mismo modo que Roma; y por idéntica razón las colonias se fundan como ciudades, porque están colocadas dentro de un pomerio.</strong></em></p>
<p><em>Oppida condebant in Latio Etrusco ritu multi, id est, iunctis bobus, tauro et vacca interiore, aratro circumagebant sulcum (hoc faciebant religionis causa die auspicato), ut fossa et muro essent muniti. Terram unde exculpserant, fossam vocabant et introrsum iactam murum. Post ea qui fiebatorbis, urbis principium; qui quod erat post murum, postmoerium dictum, eo usque auspicia urbana finiuntur. Cippi pomeri stant et cirum Ariciam et circum Romam. Quare et oppida quae prius erant circumducta aratro ab orbe et urvo urbes; et ideo coloniae nostrae omnes in litterid antiquis scribunturt urbes, quod ítem conditae ut Roma; et ideo coloniae et urbes conduntur, quod intra pomerium ponuntur.</em></p>
<p>Presentaré algunos textos que ejemplifiquen la utilización en la <em>Antigüedad </em>de esta <em>paronomasia</em>.</p>
<p><em>Cornelio Nepote</em> (c. 100 a. C.- c. 25 a. C.) en la vida de <em>Atico </em>pone&nbsp; en contacto ambas palabras:</p>
<p><em>Nepote, Vida de Ático, 20,5</em></p>
<p><em><strong>Quán difícil sea esto, lo conocerá mas bien quien sea capaz de comprehender, cuanta cordura es menester para conservarse en el trato y amor de dos sujetos, que además de competir sobre intereses de la mayor inportancia, estaban tan opuestos y encontrados, como era forzoso&nbsp; lo estuviesen César y M.Antonio, deseando uno y otro mandar, no solo Roma, sino a todo el universo</strong></em>. (Traducción de Rodrigo de Oviedo)</p>
<p><em>hoc quale sit, facilius existimabit is, qui iudicare poterit, quantae sit sapientiae eorum retinere usum benivolentiamque, inter quos maximarum rerum non solum aemulatio, sed obtrectatio tanta intercedebat, quantam fuit incidere necesse inter Caesarem atque Antonium, cum se uterque principem non solum urbis Romae, sed orbis terrarum esse cuperet.</em></p>
<p>Así Ovidio, en su<em> Arte de Amar</em> comenta que los espectáculos públicos a los que asisten las mujeres son una buena ocasión para establecer algún tipo de relación. En este pasaje hace una interesante integración, una paronomasia entre “<em>urbe</em>” y “<em>orbis</em>”: <em><strong>atque ingens orbis in Urbe fuit</strong></em></p>
<p><em>Arte de amar, 1, 171 y ss.</em></p>
<p><em><strong>¿Y qué pasó, cuando últimamente César enfrentó las naves persas con las cecropias&nbsp; aparentando que se trataba de una batalla naval?&nbsp; Jóvenes y muchachas de uno y otro mar llegaron hasta aquí y una gran parte del orbe estuvo en la urbe. ¿Quién no encontró prenda que amar entre toda aquella muchedumbre?¡ay! a cuántos les hizo sufrir un amor llegado de lejos!</strong></em></p>
<p><em><strong>He aquí que el César se prepara para anexionarse lo que falta por conquistar del orbe: ahora, Oriente remoto, serás nuestro. Parto, sufrirás el castigo. ¡Alegraos vosotros, Craso y compañeros que estáis ya enterrados, y vosotras, enseñas que sufristeis en mala hora las manos de los bárbaros! Aquí está vuestro vengador, y promete ser general desde sus primeros años y, aunque sólo es un muchacho,&nbsp; lleva con acierto una guerra difícil de dirigir para un muchacho.&nbsp; </strong></em>(Traducción de Vicente Cristobal López)</p>
<p><em>quid, modo cum belli navalis imagine Caesar<br />
&nbsp;&nbsp; Persidas induxit Cecropiasque rates?<br />
nempe ab utroque mari iuvenes, ab utroque puellae<br />
&nbsp;&nbsp; Venere, atque ingens orbis in Urbe fuit.<br />
quis non invenit turba, quod amaret, in illa?&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
&nbsp;&nbsp; eheu, quam multos advena torsit amor!<br />
ecce, parat Caesar domito quod defuit orbi<br />
&nbsp;&nbsp; addere: nunc, oriens ultime, noster eris.<br />
Parthe, dabis poenas: Crassi gaudete sepulti,<br />
signaque barbaricas non bene passa manus.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
ultor adest, primisque ducem profitetur in annis,<br />
&nbsp;&nbsp; bellaque non puero tractat agenda puer.</em></p>
<p><em>Veleyo Paterculo (c. 19 a. C. &#8211; c. 31), Historia de Roma, 2,44</em></p>
<p><em><strong>Así, éste, siendo cónsul constituyó una sociedad de poder entre Gneo Pompeyo,&nbsp; Marco Craso y él, que fue nefasta para Roma y para el mundo (quae urbi orbique terrarum) y les acarreó consecuencias no menos fatales a cada uno en distintos momentos. Al secundar este proyecto, Pompeyo había tenido la intención de que su conducta en las provincias del otro lado del mar, que muchos, según hemos dicho, criticaban, fuera finalmente aprobada por medio del cónsul César; por su parte, César se daba cuenta de que cediendo ante la gloria de Pompeyo aumentaría la suya, y que al desviarse hacia éste los odios por el poder compartido, él iba a reforzar sus posibilidades; Craso, como no había podido conseguir él solo el principado, intentaba alcanzarlo por la autoridad de Pompeyo y los recursos de César. También se estableció un parentesco por matrimonio entre César y Pompeyo; pues Gneo Magno se casó con la hija de Gayo César.</strong></em> (Traducción de María Asunción Sánchez Manzano. Editorial Gredos)</p>
<p><em>Hoc igitur consule inter eum et Cn. Pompeium et M. Crassum inita potentiae societas, quae urbi orbique terrarum nec minus diverso cuique tempore ipsis exitiabilis fuit.&nbsp; Hoc consilium sequendi Pompeius causam habuerat, ut tandem acta in transmarinis provinciis, quibus, ut praediximus, multi obtrectabant, per Caesarem confirmarentur consulem, Caesar autem, quod animadvertebat se cedendo Pompei gloriae aucturum suam et invidia communis potentiae in illum relegata confirmaturum vires suas, Crassus, ut quem principatum solus adsequi non poterat, auctoritate Pompei, viribus teneret Caesaris,&nbsp; adfinitas etiam inter Caesarem Pompeiumque contracta nuptiis, quippe Iuliam, filiam C. Caesaris, Cn. Magnus duxit uxorem.</em></p>
<p><em>Tertuliano </em> (ca.160-ca.220), 40,1-4 en su <em>Apologeticum </em>pone en relación las dos palabras:</p>
<p><em><strong>quantae clades orbem et urbes ceciderunt!</strong></em></p>
<p><em><strong>Que las calamidades no suceden al mundo ni al imperio por ocasión de los cristianos, como dicen los gentiles. Antes por el contrario, el nombre de amotinados se debe acomodar a los que conspiran en odio de los buenos y honrados, a los que proclaman contra la sangre inocente, excusando el odio con pretexto de aquella frívola vanidad con que piensan, que toda común desdicha y las particulares descomodidades del pueblo suceden por causa de los cristianos . Si el Tíber sube a las murallas ; si el Nilo no llega a regar las vegas; si el cielo está sereno y no da lluvias; si la tierra tiembla o se estremece; si el hambre aflige; si la peste mata, luego grita el pueblo: arrójense los cristianos al león. ¿Un león para tantos?</strong></em></p>
<p><em><strong>Yo ruego que me digáis: ¿cuántas calamidades cayeron sobre el mundo y sobre Roma (quantae clades orbem et urbes ceciderunt! ) antes del imperio de Tiberio , esto es, antes de la venida de Cristo? Leemos que Hierápoli&nbsp; y las islas de Delon, Rodas&nbsp; y Coon, con muchos millares de hombres se hundieron.</strong></em></p>
<p><em>At e contrario illis nomen factionis accommodandum est, qui in odium bonorum et proborum conspirant, qui adversum sanguinem innocentium conclamant, praetexentes sane ad odii defensionem illam quoque vanitatem, quod existiment omnis publicae cladis, omnis popularis incommodi Christianos esse in causa[m].&nbsp; Si Tiberis ascendit in moenia, si Nilus non ascendit in arva, si caelum stetit, si terra movit, si fames, si lues, statim: «Christianos ad leonem!» acclamatur. Tantos ad unum?<br />
Oro vos, ante Tiberium, id est ante Christi adventum, quantae clades orbem et urbes ceciderunt! Legimus Hieran, Anaphen et Delon et Rhodon et Co insulas multis cum milibus hominum pessum abisse.</em></p>
<p><em>Sidonio Apolinar</em> (hacia el 430-489 d.C.) obispo de <em>Clermont Ferrand</em>, en <em>Carmina,7,</em> se sirve de esta paronomasia: <em><strong>captivus, ut aiunt, orbis in urbe iacet</strong></em> (verso 557)</p>
<p>El <em>Carmen 7</em> es un <em>panegírico </em>a su suegro <em>Avito </em>cuando fue nombrado emperador. En una reunión de los dioses <em>Roma </em>se queja de su decadencia; se pasa revista a su historia e interviene <em>Júpiter</em>. Luego Avito es proclamado emperador por los visigodos y por los galorromanos.</p>
<p><em>Sidonio Apolinar, Carmina, 7, 550 y ss.</em></p>
<p><em><strong>»Ahora te llama el destino supremo; en un tiempo azaroso&nbsp; no gobierna el Imperio un cobarde. Se deja de lado todo rodeo cuando una situación extrema requiere un hombre preclaro: tras las derrotas del Tesino y Trebia la república atemorizada acudió apresurada a Fabio. La elección de Livio hizo olvidar la célebre derrota de Cannas, a pesar de la fuga de Varrón, e hizo quebrar al fenicio, engreído por la&nbsp; muerte de los Escipiones.</strong></em></p>
<p><em><strong>»Dicen que el mundo yace cautivo en la urbe (captivus, ut aiunt, orbis in urbe iacet;) el emperador ha muerto; aquí tiene hoy una cabeza todo el imperio. Te lo pedimos, sube al tribunal, levanta a los que están decaídos;&nbsp; en esta situación, el momento no pide que algún otro ame más a Roma.</strong></em></p>
<p><em><strong>»No pienses que quizá no eres digno del mando: tú sabes que cuando los estandartes de Breno acosaban la roca Tarpeya, toda la república era Camilo, quien, obligado a vengar a la patria, cubrió los humeantes rescoldos con una matanza de enemigos.</strong></em></p>
<p><em><strong>»No han sido regalos al populacho los que han dispuesto a tu favor lascenturias, ni acuden a votarte tribus venales, sobornadas a punta de dinero. Nadie compra el voto del mundo. Eres elegido, aunque pobre; basta una sola cosa: eres rico en méritos. ¿Por qué tardas en aceptar la voluntad&nbsp; de la patria que te ordena tomar elmando? Éste es el pensamiento de todos: si tú te conviertes en señor, yo seré libre’</strong></em>.(Traducción de Agustín López Kindler. Editorial Gredos)</p>
<p><em>nunc iam summa vocant,&nbsp; dubio sub tempore regnum<br />
non regit ignavus, postponitur ambitus omnis<br />
ultima cum claros quaerunt: post damna Ticini<br />
ac Trebiae trepidans raptim respublica venit<br />
ad Fabium; Cannas celebres Varrone fugato<br />
Scipiadumque etiam turgentem funere Poenum<br />
Livius electus fregit, captivus, ut aiunt,<br />
orbis in urbe iacet; princeps perit, hic caput omne<br />
nunc habet imperium, petimus, conscende tribunal,&nbsp;<br />
erige collapsos; non hoc modo tempora poscunt,<br />
ut Romam plus alter amet. nec forte reare<br />
te regno non esse parem: cum Brennica signa<br />
Tarpeium premerent, scis, tum respublica nostra<br />
tota Camillus erat, patriae qui debitus ultor<br />
texit fumantes hostili strage favillas.<br />
non tibi centurias aurum populare paravit,<br />
nec modo venales numerosoque asse redemptae<br />
concurrunt ad puncta tribus; suffragia mundi<br />
nullus emit, pauper legeris ; quod sufficit unum,<br />
es meritis dives, patriae cur vota moraris,<br />
quae iubet ut iubeas ? haec est sententia cunctis :<br />
si dominus fis, liber ero.&#8217;</em></p>
<p><em>Flavio Cresconio Coripo (Flavius Cresconius Corippus</em>) que vivio aproximadamente del año 500 al 570 de nuestra era fue probablemente el último autor latino importante de la Antigüedad, de la época de los emperadores bizantinos <em>Justiniano I</em> y <em>Justino II</em>. Sus dos principales obras son el poema épico <em>Johannis </em>y el panegírico<em> In laudem Justini minoris</em>.</p>
<p>Es justamente en esta última en el que utiliza en varias ocasiones la fórmula “<em>urbis-orbis</em>”; precisamente es un rasgo de su estilo la repetición de palabras y conceptos y también el uso de <em>paronomasias </em>o palabras muy parecidas en la forma aunque distintas en el significado. Así</p>
<p><em>Verso I, 173 y ss.</em></p>
<p><em><strong>Todo el grupo, postrado y tendido ante sus pies, mientras así hablaba, dice al unísono: ≪Ten piedad, compadécete, santo varón, de quienes te suplican, ven a socorrernos en la adversidad. Pronto verás con la llegada del día que todo se habrá perdido, si el pueblo llega a percibir el vacío de poder, ante la pérdida del emperador. Por mucho que te conmueva el afecto por tu buen padre, que no sea el amor a la patria menor que el de tu progenitor. Tu mismo tío, moribundo, te ordenó con sus propias palabras que fueras tu quien conservara el cetro. Mira cuanta fue la previsión y solicitud del anciano para con nuestra ciudad y el mundo entero. (aspice quanta fuit nostrae simul urbis et orbis)&nbsp; En tu favor hizo Dios todo lo que quiso que fuera realizado. Sube al trono paterno, príncipe&nbsp; valerosísimo, y gobierna el mundo que a ti se somete</strong></em>. (Traducción de Ana Ramírez Tirado. Editorial Gredos)</p>
<p><em>Talia dicentis pedibus prostrata iacensque<br />
omnis turba simul “pius es, miserere” perorat<br />
“supplicibus, vir sancte, tuis: succurre periclis.<br />
Omnia mox veniente die periisse videbis,<br />
si vacuam vulgussine príncipe senserit aulam.<br />
Quantumcumque boni moveat dilectio patris,<br />
non sit amor patriae patrio minor. Ipse tenere<br />
sceptra tuus moriens te iussit avunculus ore.<br />
aspice quanta fuit nostrae simul urbis et orbis<br />
próvida cura seni. pro te deus omnia fecit,<br />
quae fieri voluit. solium conscende paternum<br />
et rege subiectum, prínceps fortissime, mundum</em></p>
<p>Y de nuevo en<em> Verso 244 y ss.</em></p>
<p><em><strong>Y no injustamente, creo, pues ¿iba a estar él, al morir, tan dichoso y con semblante tan lleno de bondad, si su alma, consciente del bien que llevo a cabo, no hubiera abandonado sus tranquilos miembros, volando hacia el cielo y no hubiera afianzado el imperio tras confirmar a un heredero? Cuando acudió allí el noble Justino, poniendo sus amorosos brazos en tomo al cuerpo sin&nbsp; vida, así hablo sollozando: ≪Luz de la ciudad y del universo, padre Justiniano, ¿abandonas tu amada corte y dejas a tus allegados, a tus sirvientes y a tantos súbditos? ¿Menosprecias la tierra? ¿No velas por el mundo extenuado? Aquí tienes a los ávares, a los amenazadores francos, a los gépides, a los getas y a tantas otras naciones que, tras poner en movimiento sus enseñas, provocan guerras por doquier. ¿Con qué empuje vamos a vencer a tantos enemigos si tú, firmeza de Roma, estás muerto?≫.</strong></em><br />
((Traducción de Ana Ramírez Tirado. Editorial Gredos)</p>
<p><em>Haud, reor, immerito sic laetus et ore benignus<br />
Ille foret moriens, nisi mens sibi conscia recti<br />
in caelum properans securos linqueret artus<br />
et tutum imperium firmato herede locaret.<br />
Huc ubi magnanimus sacra cum coniuge venit,<br />
cara per exanimum circumdans brachia corpus<br />
cum lacrimis Iustinus ait: “lux urbis et orbis,<br />
Iustiniane pater, dilectam deseris aulam?<br />
Cognatos fámulos et tantos linquis alumnos?<br />
Contemnis terras? Fesso non prospicis orbi?<br />
En Avares Francique truces Gepidesque Getaeque<br />
totque aliae gentes commotis undique ignis<br />
bella movent; qua vi tantos superabimos hostes,<br />
cum virtus Romana iacet?&#8230;</em></p>
<p>Y otra vez en <em>verso III, 72 y ss.:</em></p>
<p><em><strong>Organos, plectros y liras resonaron por toda la ciudad; se ofrecieron mil clases de espectáculos, mil festines, hubo danzas, risas, ajetreo, regocijo y aplausos. Desean larga vida a los emperadores entre alegres clamores. ≪Tras la vejez≫, afirman, ≪el mundo se regocija por su rejuvenecimiento y busca los principios de su aspecto originario. Desaparece ahora una edad de hierro y surge una edad de oro en tu época, Justino, esperanza de la ciudad y del mundo, resplandor del imperio romano, gloria añadida a todos los emperadores que te precedieron, cuya sabiduría victoriosa obtuvo la más alta cumbre del reino paterno≫. </strong></em>(Traducción de Ana Ramírez Tirado. Editorial Gredos)</p>
<p><em>Organa, plectra, lyrae totam insonuere per urbem.<br />
Mille voluptatum species, convicia mille,<br />
saltatus, risus, discursus, gaudia, plausus.<br />
Augustis vitam laetis clamoribus optant.<br />
post senium dicunt “sese iuvenescere mundus<br />
gaudet Et antiquae repetit&nbsp; primordia formae.<br />
Férrea nunc abeunt aurea saecula surgunt<br />
temporibus, Iustine, tuis, spes urbis et orbis,<br />
Romani iubar imperii, decus addite cunctis<br />
retro principibus, cuius sapientia victrix<br />
obtinuit patrii fastigia máxima regni.”</em></p>
<p>El resumen de todo esto, del contenido y de la figura literaria,&nbsp; lo personifica un verso feliz del poeta galo del <em>siglo V Rutilio Namaciano,</em> del que conservamos parte del único poema que sabemos que escribió, titulado <em>“De reditu suo” (Sobre el regreso).</em> En él canta la grandeza y antiguo esplendor de <em>Roma </em>y critica al <em>Cristianismo</em>. En el llamado<em> Himno a Roma,</em> que aparece personificada, encontramos el verso resumen al que me refería:</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em><strong>&nbsp; &#8216;urbem fecisti quod prius orbis erat&#8217;<br />
“formaste una ciudad de lo que antes era un mundo”</strong></em></p>
<p><em><strong>“!Escucha, Roma, hermosisima reina de un mundo que<br />
es tuyo, acogida entre las celestes estrellas!<br />
!Escucha, engendradora de hombres y engendradora de dioses,<br />
gracias a tus templos no nos mantenemos alejados del cielo!<br />
A ti cantamos y siempre cantaremos mientras los hados lo permitan:<br />
nadie en vida puede olvidarte. Antes sepultaria yo el sol en impio olvido<br />
que apartar de mi corazon tu gloriosa fama,<br />
pues derramas tus favores como rayos de sol<br />
por donde se agita vacilante el envolvente Oceano.<br />
Por ti da vueltas Febo, que todo lo abarca,<br />
y en ti esconde los caballos que de ti habian salido.<br />
A ti no te detuvo Libia con sus ardientes arenas<br />
ni te arredro la Osa guarnecida de hielo.<br />
Cuanta extension comprende la naturaleza hasta las regiones habitables,<br />
otro tanto la tierra se convierte en camino accesible a tu valor.<br />
Formaste de pueblos distintos una unica patria;<br />
al imponer tu poder, beneficiaste a los vencidos,<br />
ignorantes de la justicia, y al ofrecerles compartir tus propias leyes,<br />
formaste una ciudad de lo que antes era un mundo.(</strong></em>&#8216;urbem fecisti quod prius orbis erat&#8217;)<br />
<strong><em>Como autores de tu linaje reconocemos a Venus y a Marte,<br />
la madre de los Eneadas y el padre de los Romulidas.<br />
Cuando vences, la clemencia ablanda tu brazo armado:<br />
en tu personalidad aunas la inspiracion de ambos dioses.<br />
De ahi tu gran satisfaccion en combatir y en perdonar:<br />
vences a quienes has temido, amas a quienes has vencido.</em></strong><br />
(Traducción de Alfonso Grcía-Torano Martínez. Editorial Gredos).</p>
<p><em>«exaudi, regina tui pulcherrima mundi,<br />
inter sidereos Roma recepta polos,<br />
exaudi, genetrix hominum genetrixque deorum,<br />
non procul a caelo per tua templa sumus:<br />
te canimus semperque, sinent dum fata, canemus:<br />
sospes nemo potest immemor esse tui.<br />
obruerint citius scelerata oblivia solem,<br />
quam tuus ex nostro corde recedat honos.<br />
nam solis radiis aequalia munera tendis,<br />
qua circumfusus fluctuat Oceanus.<br />
volvitur ipse tibi, qui continet omnia, Phoebus<br />
eque tuis ortos in tua condit equos.<br />
te non flammigeris Libye tardavit harenis,<br />
non armata suo reppulit Ursa gelu:<br />
quantum vitalis natura tetendit in axes,<br />
tantum virtuti pervia terrae tuae.<br />
fecisti patriam diversis gentibus unam:<br />
profuit iniustis te dominante capi.<br />
dumque offers victis proprii consortia iuris,<br />
urbem fecisti quod prius orbis erat.<br />
«auctores generis Venerem Martemque fatemur,<br />
Aeneadum matrem Romulidumque patrem:<br />
mitigat armatas victrix clementia vires,<br />
convenit in mores nomen utrumque tuos:<br />
hinc tibi certandi bona parcendique voluptas:<br />
quos timuit superat, quos superavit amat.</em></p>
<p>La <em>Iglesia Católica y Romana </em>es deudora de la antigua <em>Roma </em>en casi todo, en gran parte de sus mitos, creencias y dogmas, en sus ritos, en su expresión artística, en su estructura administrativa y jurídica, y por supuesto en su lengua oficial, que sigue siendo el latín. Esta expresión es una prueba más de ello. Si el <em>Papa Católico</em> hoy puede dirigirse “<em>a la ciudad y al mundo</em>” es precisamente porque él es “<em>el obispo de Roma</em>”, la <em>ciudad (urbs) que fue capital del mundo (orbis)</em></p>
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		<title>Urbi et orbi: la ciudad dueña de un Imperio (II)</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/urbi-et-orbi-orbis-terrarum-orbis-romanu/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 15 Jul 2017 02:06:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Dioses y Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Polí­tica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El romano, en su autoafirmación y autocomplacencia, llega a confundir el “orbis terrarum” con el “orbis romanus”.  Son innumerables también los textos y los hechos que pretenden asentar en los ciudadanos esta idea de que el mundo, al menos el interesante, es romano.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><b>El romano, en su autoafirmación y autocomplacencia, llega a confundir el “orbis terrarum” con el “orbis romanus”.  Son innumerables también los textos y los hechos que pretenden asentar en los ciudadanos esta idea de que el mundo, al menos el interesante, es romano.</b></p>
<p>
	Es lo que, por ejemplo, podemos apreciar en <em>Cicer&oacute;n, Rhetorica&nbsp; Ad Herennium, 4,9,13</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Un discurso ser&aacute; del estilo medio si, como he indicado antes, rebajamos ligeramente el tono sin descender sin embargo hasta el m&aacute;s bajo; por ejemplo:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Est&aacute;is viendo, jueces, contra qui&eacute;nes luchamos. Contra aliados que sol&iacute;an combatir a nuestro lado y defend&iacute;an con su valor y esfuerzo nuestro imperio. Conocen sin duda sus propios recursos y tropas y, por la vecindad y las relaciones todo tipo con nosotros, pod&iacute;an igualmente conocer y evaluar todo el poder del pueblo romano. Cuando decidieron hacernos la guerra, decidme, en qu&eacute; confiaban pata atacarnos, sabiendo que la mayor&iacute;a casi absoluta de nuestros aliados permanecer&iacute;a fiel a sus obligaciones, viendo que no dispon&iacute;an de tropas abundantes, generales expertos, fondos p&uacute;blicos ni, en definitiva, nada de lo que se necesita para realizar una guerra. Incluso luchando contra alg&uacute;n vecino por una cuesti&oacute;n de fronteras o pensando resolver el conflicto en una sola batalla, habr&iacute;an acudido al combate mejor armados y equipados. Mucho menos cre&iacute;ble es que intentaran con tan pocas tropas apoderarse del imperio que domina el mundo, un imperio que todos los pueblos, reyes y naciones han aceptado, unos por la fuerza, otros voluntariamente, vencidos por las armas o la generosidad del pueblo romano. Alguien se preguntar&aacute;: &#39;&iquest;Y los habitantes de Fregelas?&#39;&#39;. &iquest;Es que ellos no lo intentaron por su propia voluntad?&rsquo; S&iacute;, y precisamente por ello no hubieran debido intentarlo, despu&eacute;s de ver c&oacute;mo los de Fregelas salieron malparados. La ignorancia hace caer f&aacute;cilmente en el error a los pueblos que por falta de experiencia no pueden encontrar precedentes en su historia para cada cuesti&oacute;n. Por el contrario, los que conocen lo que les ha sucedido a otros pueden f&aacute;cilmente obtener provecho propio de las experiencias ajenas. &iquest;Ning&uacute;n motivo les indujo? &iquest;No ten&iacute;an la menor esperanza cuando empe&ntilde;aron las armas? &iquest;Qui&eacute;n creer&aacute; que alguien ha sido tan insensato como para atreverse a atacar el poder del pueblo romano sin el apoyo de alguna fuerza? Alg&uacute;n motivo, por tanto,&nbsp; debi&oacute; existir. Y &iquest;qu&eacute; otro puede ser sino el que os digo?&rdquo;</strong></em><br />
	(Traducci&oacute;n de Salvador N&uacute;&ntilde;ez. Editorial Gredos)</p>
<p>
	<em>In mediocri figura versabitur oratio, si haec, ut ante dixi, aliquantum demiserimus neque tamen ad infimum descenderimus, sic:</em></p>
<p>
	<em>&laquo;Quibuscum bellum gerimus, iudices, videtis: cum sociis, qui pro nobis pugnare et imperium nostrum nobiscum simul virtute et industria conservare soliti sunt. Ii cum se et opes suas et copiam necessario norunt, tum vero nihilominus propter propinquitatem et omnium rerum societatem, quid omnibus rebus populus Romanus posset, scire &lt;et&gt; existimare poterant. Ii, cum deliberassent nobiscum bellum gerere, quaeso, quae res erat, qua freti bellum suscipere conarentur, cum multo maximam partem sociorum in officio manere intellegerent? Cum sibi non multitudinem militum, non idoneos imperatores, non pecuniam publicam praesto esse viderent? Non denique ullam rem, quae res pertinet ad bellum administrandum? Si cum finitumis de finibus bellum gererent, si totum certamen in uno proelio positum putarent, tamen omnibus rebus instructiores et apparatiores venirent; nedum illi imperium orbis terrae, cui imperio omnes gentes, reges, nationes partim vi, partim voluntate consenserunt, cum aut armis aut liberalitate a populo Romano superati essent, ad se transferre tantulis viribus conarentur. Quaeret aliquis: Quid? Fregellani non sua sponte conati sunt? Eo quidem isti minus facile conarentur, quod illi quemadmodum discessent videbant. Nam rerum inperiti, qui unius cuiusque rei de rebus ante gestis exempla petere non possunt, ii per inprudentiam facillime deducuntur in fraudem: at ii, qui sciunt, quid aliis acciderit, facile ex aliorum eventis suis rationibus possunt providere. Nulla igitur re inducti, nulla spe freti arma sustulerunt? Quis hoc credet, tantam amentiam quemquam tenuisse, ut imperium populi Romani temptare auderet nullis copiis fretus? Ergo aliquid fuisse necessum est. Quid aliud, nisi id, quod dico, potest esse?&raquo;</em></p>
<p>
	Es lo que en varias ocasiones dice <em>Ovidio</em>. As&iacute;&nbsp;&nbsp; a prop&oacute;sito de las celebraciones del d&iacute;a 1 de Enero al dios Jano en <em>Fasti,1,75 y ss.:</em></p>
<p>
	<em><strong>&iquest;Ves c&oacute;mo reluce el cielo con los fuegos perfumados y crepita la espiga cilicia al<br />
	encender las hogueras? La llama reverbera con su brillo en el oro de los templos y esparce el resplandor tembloroso en lo alto del santuario. Van con las ropas intactas al alc&aacute;zar de Tarpeya&nbsp; y el pueblo lleva el mismo color que el color de su fiesta; ya marchan delante los nuevos mandos, nueva p&uacute;rpura refulge y el marfil llamativo&nbsp; siente pesos nuevos. Novillos exentos del trabajo, que la hierba falisca aliment&oacute; en sus campi&ntilde;as ofrecen su cuello para&nbsp; que los hieran. J&uacute;piter, cuando mira a todo el orbe desde su alc&aacute;zar, no encuentra nada que ver que no sea romano. &iexcl;Salud, d&iacute;a bienhechor!: vuelve cada vez mejor, merecedor de que te honre el pueblo due&ntilde;o del mundo. Mas con todo, &iquest;qu&eacute; dios dir&eacute; que eres t&uacute;, Jano biforme? Pues Grecia no tiene numen ninguno parejo a ti. Y a la vez revela el motivo por el que eres el &uacute;nico entre los celestiales que ves lo que est&aacute; a la espalda y lo que est&aacute; delante.</strong></em></p>
<p>
	<em>cernis odoratis ut luceat ignibus aether,&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; et sonet accensis spica Cilissa focis?<br />
	flamma nitore suo templorum verberat aurum,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; et tremulum summa spargit in aede iubar.<br />
	vestibus intactis Tarpeias itur in arces,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; et populus festo concolor ipse suo est,&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	iamque novi praeeunt fasces, nova purpura fulget,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; et nova conspicuum pondera sentit ebur.<br />
	colla rudes operum praebent ferienda iuvenci,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; quos aluit campis herba Falisca suis.<br />
	Iuppiter arce sua totum cum spectet in orbem,&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; nil nisi Romanum quod tueatur habet.<br />
	salve, laeta dies, meliorque revertere semper,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; a populo rerum digna potente coli.<br />
	Quem tamen esse deum te dicam, Iane biformis?<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; nam tibi par nullum Graecia numen habet.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	ede simul causam, cur de caelestibus unus<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; sitque quod a tergo sitque quod ante vides.</em></p>
<p>
	Y luego, un poco m&aacute;s abajo:&nbsp;</p>
<p>
	<em><strong>&quot;el espacio de la ciudad de Roma es el mismo que el del mundo&quot;</strong></em>.</p>
<p>
	<em>Romanae spatium est Urbis et orbis idem</em>.</p>
<p>
	<em>Fastos 2, 667 y ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; cuando se construy&oacute; el nuevo Capitolio? Por supuesto, toda la legi&oacute;n de los dioses cedi&oacute; ante J&uacute;piter, haci&eacute;ndole sitio. T&eacute;rmino, seg&uacute;n cuentan los antiguos, fue hallado en el templo, y all&iacute; se qued&oacute;, posey&eacute;ndolo junto con el gran J&uacute;piter. Ahora adem&aacute;s, para no ver por encima de s&iacute; nada que no sean las estrellas, el techo del templo tiene una peque&ntilde;a claraboya. A partir de entonces no eres libre de levantarte, T&eacute;rmino; qu&eacute;date en el emplazamiento en que&nbsp; te colocaron, y no cedas un &aacute;tomo al vecino que te lo pida, para que no parezca que pones a un hombre delante de J&uacute;piter. Ya te empujen con las rejas o con el rastrillo, grita: &laquo;Este campo es tuyo, aqu&eacute;l es suyo&raquo;. Hay un camino&nbsp; que lleva a la gente a los campos laurentes, el reino que el caudillo dardanio busc&oacute; en otro tiempo; en el sexto miliario desde la ciudad se celebra por ese camino una ceremonia por ti, T&eacute;rmino, con las visceras de una oveja lanuda. Los dem&aacute;s pueblos tienen cada uno una tierra dada dent&oacute; de l&iacute;mites fijos; el espacio de la ciudad de Roma es el mismo que el del mundo.</strong></em></p>
<p>
	<em>quid, nova cum fierent Capitolia? nempe deorum<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; cuncta Iovi cessit turba locumque dedit;<br />
	Terminus, ut veteres memorant, inventus in aede<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; restitit et magno cum Iove templa tenet.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 670<br />
	nunc quoque, se supra ne quid nisi sidera cernat,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; exiguum templi tecta foramen habent.<br />
	Termine, post illud levitas tibi libera non est:<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; qua positus fueris in statione, mane;<br />
	nec tu vicino quicquam concede roganti,&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 675<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ne videare hominem praeposuisse Iovi:<br />
	et seu vomeribus seu tu pulsabere rastris,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; clamato &quot;tuus est hic ager, ille tuus&quot;.&#39;<br />
	est via quae populum Laurentes ducit in agros,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; quondam Dardanio regna petita duci:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 680<br />
	illa lanigeri pecoris tibi, Termine, fibris<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; sacra videt fieri sextus ab Urbe lapis.<br />
	gentibus est aliis tellus data limite certo:<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Romanae spatium est Urbis et orbis idem.</em></p>
<p>
	Los triunfos de <em>Pompeyo </em>de <em>Oriente </em>a <em>Occidente </em>confirman a los romanos que ellos son los due&ntilde;os del mundo. <em>Plutarco </em>nos presenta el triple desfile triunfal de Pompeyo, en el que participa todo el imperio, toda la tierra que hab&iacute;a conquistado.</p>
<p>
	<em>Plutarco, Pompeyo 45:</em></p>
<p>
	<em><strong>A la grandeza de su triunfo, aunque se reparti&oacute; en dos d&iacute;as, no bast&oacute; este tiempo, sino que muchos de los objetos que le decoraban pasaron sin ser vistos, pudiendo ser materia y ornato de otra pompa igual. En carteles que se llevaban delante iban escritas las naciones de quienes se triunfaba, siendo &eacute;stas: el Ponto, la Armenia, la Capadocia, la Paflagonia, la Media, la C&oacute;lquide, los Iberes, los Albanos, la Siria, la Cilicia, la Mesopotamia, las regiones de Fenicia y Palestina, la Judea, la Arabia, los piratas destruidos doquiera por la tierra y por el mar, y adem&aacute;s los fuertes tomados, que no bajaban de mil; las ciudades, que eran muy pocas menos de novecientas; las naves de los piratas, ochocientas, y las ciudades repobladas, que eran treinta y nueve. Hab&iacute;a dado sobre todo esto raz&oacute;n por escrito de que las rentas de la rep&uacute;blica eran antes cincuenta millones de dracmas, y las de los pa&iacute;ses que hab&iacute;a conquistado montaban a ochenta millones y quinientas mil. En moneda acu&ntilde;ada y en alhajas de oro y plata hab&iacute;an entrado en el erario p&uacute;blico veinte mil talentos, sin incluir lo que se hab&iacute;a dado a los soldados, de los cuales el que menos hab&iacute;a recibido mil quinientas dracmas. Los cautivos conducidos en la pompa, adem&aacute;s de los jefes y caudillos de los piratas, fueron: el hijo de Tigranes, rey de Armenia, con su mujer y su hija; la mujer del mismo Tigranes, Z&oacute;sima; el rey de los Jud&iacute;os, Aristobulo; una hermana de Mitridates, con cinco hijos suyos y algunas mujeres escitas; los rehenes de los Albanos e Iberes y del rey de los Comagenos, y, finalmente, muchos trofeos, tantos en n&uacute;mero como hab&iacute;an sido las batallas que hab&iacute;a ganado, ya por s&iacute; mismo y ya por sus lugartenientes. Lo m&aacute;s grande para su gloria, y de lo que ning&uacute;n Romano hab&iacute;a disfrutado antes que &eacute;l, fue haber obtenido este triunfo de la tercera parte del mundo; porque otros hab&iacute;an alcanzado antes tercer triunfo; pero &eacute;l, habiendo conseguido el primero de &Aacute;frica, el segundo de la Europa y este tercero del Asia, parec&iacute;a en cierta manera que en sus tres triunfos hab&iacute;a abarcado toda la tierra.</strong></em></p>
<p>
	Tenemos tambi&eacute;n informaci&oacute;n sobre las gestas de <em>Pompeyo </em>en <em>Diodoro S&iacute;culo&nbsp; 40, 4</em></p>
<p>
	<em><strong>Esta es una copia de la inscripci&oacute;n que Pompeyo coloc&oacute;, registrando sus logros en Asia.<br />
	Pompeyo Magno, hijo de Gnaeus, general (imperator), liber&oacute; las costas del mundo y todas las islas dentro del oc&eacute;ano de los ataques de piratas. Rescat&oacute; del asedio el reino de Ariobarzanes, Galacia y los territorios y provincias de m&aacute;s all&aacute;, Asia y Bitinia. Protegi&oacute; Paflagonia, El Ponto, Armenia y Acaya, y tambi&eacute;n Iberia, la C&oacute;lquida, Mesopotamia, Sofene y Gordiene. Subyug&oacute; a Dario rey de los Medos, Artoles rey de los Ib&eacute;ricos, Arist&oacute;bulo rey de los jud&iacute;os, y Aretas rey de los &aacute;rabes nabateos, y tambi&eacute;n Siria junto a Cilicia, Judea, Arabia, la provincia de Cyrenaica, Achaei, Iozygi, Soani y Heniochi y las otras tribus que habitan la costa entre Colchis y el lago Meotis, junto con los reyes de estas tribus, nueve en n&uacute;mero, y todas las naciones que habitan entre el mar P&oacute;ntico y el Mar Rojo. Extendi&oacute; las fronteras del imperio hasta las fronteras del mundo. Mantuvo los ingresos de los romanos, y en algunos casos los aument&oacute;. Retir&oacute; las estatuas y otras im&aacute;genes de los dioses, y todo el otro tesoro de los enemigos, y dedic&oacute; a la diosa (Minerva) 12.060 piezas de oro y 307 talentos de plata.</strong></em></p>
<p>
	Tal vez sea&nbsp; <em>Plinio </em>el m&aacute;s exagerado en recordarnos los &eacute;xito de <em>Pompeyo </em>en todo el mundo romano, hasta concluir :</p>
<p>
	<em><strong>Lo mas grande dentro de la grandeza de aquella gloria fue (seg&uacute;n &eacute;l mismo dijo p&uacute;blicamente en la asamblea, hablando de sus propias haza&ntilde;as) que recibi&oacute; Asia como la provincia m&aacute;s lejana y la devolvi&oacute; a la patria como provincia interior.</strong></em></p>
<p>
	Veamos esta cita m&aacute;s amplia:</p>
<p>
	<em>Plinio, Historia Natural: 7, 95 (26), (27) y ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>Verdaderamente corresponde al honor del Imperio Romano, no solo al de Las haza&ntilde;as un hombre, que se mencionen en este&nbsp; lugar todos los t&iacute;tulos de las victorias y los triunfos de Pompeyo Magno, ya que el brillo de sus haza&ntilde;as se iguala no solo con las de Alejandro Magno sino incluso casi con las de H&eacute;rcules y las del padre Liber. Pues, una vez recuperada Sicilia, momento desde el que comenz&oacute; mostr&aacute;ndose primero partidario de Sila en la causa de la Republica, despu&eacute;s de dominar &Aacute;frica entera y someterla a su autoridad, por lo que recibi&oacute; como trofeo de guerra el nombre de Magno, entr&oacute; en carro triunfal, cosa que nadie hab&iacute;a obtenido antes, siendo caballero romano, y pasando inmediatamente a Occidente, adem&aacute;s de conseguir trofeos en los Pirineos, a&ntilde;adi&oacute; a la victoria ochocientas setenta y seis poblaciones, desde los Alpes hasta los confines de la Hispania Ulterior, sometidas a su autoridad, y con gran magnanimidad guard&oacute; silencio sobre Sertorio y, despu&eacute;s de poner fin a una guerra civil que concitaba a todos los enemigos extranjeros, de nuevo condujo los carros triunfales siendo caballero romano, tan frecuentemente general antes que soldado. Despu&eacute;s, enviado a todos los mares y luego a Oriente, volvi&oacute; trayendo a su patria estos t&iacute;tulos seg&uacute;n la costumbre de los vencedores en las competiciones sagradas &mdash; en realidad<br />
	no se coronan ellos mismos, sino que coronan a sus patrias&mdash;; por eso, en el santuario de Minerva, que dedic&oacute; con el dinero del bot&iacute;n, ofrec&iacute;a estos honores a Roma:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El GENERAL GNEO POMPEYO MAGNO, CONCLUIDA UNA GUERRA DE TREINTA ANOS, DISPERSADOS, PUESTOS EN FUGA, MUERTOS Y RENDIDOS DOCE MILLONES CIENTO OCHENTA Y TRES MIL HOMBRES, HUNDIDOS O CAPTURADOS OCHOCIENTOS CUARENTA Y SEIS BARCOS, TOMADAS BAJO PROTECCION MIL QUINIENTAS TREINTA Y OCHO POBLACIONES Y FORTALEZAS, Y SOMETIDOS LOS TERRITORIOS DESDE LOS MEOTAS HASTA EL MAR ROJO, CUMPLE SU VOTO, COMO DEBIA, A MINERVA.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Esto es el compendio de su actuaci&oacute;n en Oriente. Pero el pre&aacute;mbulo del triunfo que celebr&oacute; el d&iacute;a tercero antes de las kalendas de octubre, siendo c&oacute;nsules Marco Pis&oacute;n y Marco Mesala era el siguiente:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>HABIENDO LIBERADO DE PIRATAS LA COSTA MARITIMA Y HABIENDO DEVUELTO EL IMPERIO DEL MAR AL PUEBLO ROMANO, CONSIGUI&Oacute; HONORES DE TRIUNFO POR SUS VICTORIAS EN ASIA, EL PONTO, ARMENIA, PAFLAGONIA, CAPADOCIA, CILICIA, SIRIA, LOS ESCITAS, JUDIOS, ALBANOS, HIBERIA, LA ISLA DE CRETA, LOS BASTERNAS Y, ADEMAS DE ESTO, SOBRE EL REY MITRIDATES Y SOBRE TIGRANES.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Lo m&aacute;s grande dentro de la grandeza de aquella gloria fue (seg&uacute;n &eacute;l mismo dijo p&uacute;blicamente en la asamblea, hablando de sus propias haza&ntilde;as) que recibi&oacute; Asia como la<br />
	provincia m&aacute;s lejana y la devolvi&oacute; a la patria como provincia interior. Si alguien por el contrario quisiera examinar de igual modo las haza&ntilde;as de C&eacute;sar, que se mostr&oacute; m&aacute;s<br />
	grande que aquel, deber&iacute;a enumerar el orbe de la tierra absolutamente entero, cosa que convendr&aacute; que es infinita.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Encamacion del Barrio Sanz)</p>
<p>
	<em>Verum ad decus imperii Romani, non solum ad viri unius, pertinet victoriarum Pompei Magni titulos omnes triumphosque hoc in loco nuncupari, aequato non modo Alexandri Magni rerum fulgore, sed etiam Herculis prope ac Liberi patris.</em></p>
<p>
	<em>igitur Sicilia recuperata, unde primum Sullanus in rei publicae causa exoriens auspicatus est, Africa vero tota subacta et in dicionem redacta Magnique nomine in spolium inde capto, eques Romanus, id quod antea nemo, curru triumphali revectus et statim ad solis occasum transgressus, excitatis in Pyrenaeo tropaeis, oppida DCCCLXXVI ab Alpibus ad fines Hispaniae ulterioris in dicionem redacta victoriae suae adscripsit et maiore animo Sertorium tacuit, belloque civili, quod omnia externa conciebat, extincto iterum triumphales currus eques R. induxit, totiens imperator ante quam miles.</em></p>
<p>
	<em>postea ad tota maria et deinde solis ortus missus hos retulit patriae titulos more sacris certaminibus vincentium &mdash; neque enim ipsi coronantur, sed patrias suas coronant &mdash;, hos ergo honores urbi tribuit in delubro Minervae, quod ex manubiis dicabat:</em></p>
<p>
	<em>CN&middot;POMPEIVS MAGNVS IMPERATOR BELLO XXX ANNORVM CONFECTO FVSIS FVGATIS OCCISIS IN DEDITIONEM ACCEPTIS HOMINVM CENTIENS VICIENS SEMEL LXXXIII DEPRESSIS AVT CAPTIS NAVIBVS DCCCXLVI OPPIDIS CASTELLIS MDXXXVIII IN FIDEM RECEPTIS TERRIS A MAEOTIS AD RVBRVM MARE SVBACTIS VOTVM MERITO MINERVAE.</em></p>
<p>
	<em>Hoc est breviarium eius ab oriente. triumphi vero, quem duxit a. d. III kal. Oct. M. Pisone M. Messala cos., praefatio haec fuit:</em></p>
<p>
	<em>CVM ORAM MARITIMAM PRAEDONIBVS LIBERASSET ET IMPERIVM MARIS POPVLO ROMANO RESTITVISSET EX ASIA PONTO ARMENIA PAPHLAGONIA CAPPADOCIA CILICIA SYRIA SCYTHIS IVDAEIS ALBANIS HIBERIA INSVLA CRETA BASTERNIS ET SVPER HAEC DE REGE MITHRIDATE ATQVE TIGRANE TRIVMPHAVIT.</em></p>
<p>
	<em>Summa summarum in illa gloria fuit (ut ipse in conditione dixit, cum de rebus suis disseret) Asiam ultimam provinciarum accepisse eandemque mediam patriae reddidisse. si quis e contrario simili modo velit percensere Caesaris res, qui maior ille apparuit, totum profecto terrarum orbem enumeret, quod infinitum esse conveniet.</em></p>
<p>
	En numerosos pasajes Plinio va incluso m&aacute;s all&aacute; y justifica el imperialismo romano por sus efectos beneficiosos para la humanidad. En el <em>libro 27 de su Historia Natural</em> nos habla de las numerosas plantas&nbsp; existentes en el mundo&nbsp; que son recogias y transportadas desde cualquier lugar del mundo s&oacute;lo por efecto de la <em>Pax romana</em>. Por eso los romanos son como una <em>segunda luz</em>, como un <em>segundo sol</em> para la humanidad, y tambi&eacute;n como una <em>segunda naturaleza</em> como dir&aacute; lugo en el<em> libro 44.</em><br />
	Transcribo ambos pasajes:</p>
<p>
	<em>Plinio, 27, 1 y ss</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Ciertamente aumenta en mi interior la admiraci&oacute;n de la Antig&uuml;edad conforme crece mi obra y cuanta m&aacute;s cantidad de hierbas me queda por describir, tanto m&aacute;s aumenta el deseo de valorar el cuidado de los antiguos a la hora de buscarlas y luego su bondad al transmit&iacute;rnoslas. Y sin duda podr&iacute;a parecer que de este modo la magnificencia de la misma naturaleza de las cosas ha sido superada si su descubrimiento es propio de la obra humana.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Sin embargo ahora parece que fue obra de los dioses&nbsp; o ciertamente de inspiraci&oacute;n divina, incluso aunque el hombre las haya encontrado, y que la misma madre de todas las cosas las ha engendrado y las ha mostrado, no habiendo ning&uacute;n milagro mayor de la vida, si es que queremos confesar la verdad.&nbsp; Las hierbas esc&iacute;ticas vienen de las lagunas Me&oacute;ticas y la euf&oacute;rbea del monte Atlas y de la otra parte de las columnas de H&eacute;rcules desde el propio l&iacute;mite de las cosas de la naturaleza,y por la otra parte la brit&aacute;nica&nbsp; de las islas del Oc&eacute;ano situadas m&aacute;s all&aacute; de la tierra y as&iacute; mismo la Eti&oacute;pica&nbsp; de la regi&oacute;n abrasada por las estrellas. Adem&aacute;s otras se traen&nbsp; de otras partes m&aacute;s lejos o m&aacute;s cerca por todo el mundo para la salud de los hombres, mostrando la inmensa majestad de la paz romana no solo hombres entre s&iacute; de&nbsp; diferentes tierras y naciones, sino tambien montes y cumbres que se alzan hasta las nubes y sus productos y las hierbas que producen. Pido que este regalo de los dioses sea eterno. Hasta tal punto parece que nos han dado a los romanos como otra luz para&nbsp; las cosas humanas.</strong></em></p>
<p>
	<em>Crescit profecto apud me certe tractatu ipso admiratio antiquitatis, quantoque maior copia herbarum dicenda restat, tanto magis adorare priscorum in inveniendo curam, in tradendo benignitatem subit. nec dubie superata hoc modo posset videri etiam rerum naturae ipsius munificentia, si humani operis esset inventio.</em></p>
<p>
	<em>nunc vero deorum fuisse eam apparet aut certe divinam, etiam cum homo inveniret, eandemque omnium parentem et genuisse haec et ostendisse, nullo vitae miraculo maiore, si verum fateri volumus. Scythicam herbam a Maeotis paludibus et Euphorbeam e monte Atlante ultraque Herculis columnas ex ipso rerum naturae defectu, parte alia Britannicam ex oceani insulis extra terris positis,</em></p>
<p>
	<em>itemque Aethiopidem ab exusto sideribus axe, alias praeterea aliunde ultro citroque humanae saluti in toto orbe portari, inmensa Romanae pacis maiestate non homines modo diversis inter se terris gentibusque, verum etiam montes et excedentia in nubes iuga partusque eorum et herbas quoque invicem ostentante! aeternum, quaeso, deorum sit munus istud! adeo Romanos velut alteram lucem dedisse rebus humanis videntur.</em></p>
<p>
	<em>Plinio en 37, 77 (200) ss.&nbsp;</em> asimila&nbsp; <em>Roma </em>a la propia <em>naturaleza </em>e <em>Italia </em>es la gobernadora y segunda madre del mundo; la primera es, evidentemente,&nbsp; la propia naturaleza.</p>
<p>
	<em><strong>Desp&uacute;es de haber tratado de todas las obras de la Naturaleza, es oportuno ahora establecer una comparaci&oacute;n entre los territorios y las diversas cosas que producen.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>As&iacute; pues, en todo el orbe, a dondequiera que se extienda la b&oacute;veda celeste, por las cosas que con todo merecimiento merecen el primer puesto de la Naturaleza, Italia es la m&aacute;s hermosa de todos los pa&iacute;ses, ella&nbsp; que gobierna y es la segunda madre del mundo. Es as&iacute; por sus hombres, por sus mujeres, por sus jefes militares, por sus soldados, por sus esclavos, por la superioridad de las artes, por los ejemplos de sus hombres ilustres. Y tambi&eacute;n por su situaci&oacute;n, por la salubridad y suavidad de su clima; por el f&aacute;cil acceso para todas las naciones, por sus costas abundantes en puertos, por el benigno soplo de sus vientos; lo que se debe por su posici&oacute;n, colocada en una parte muy favorable, en medio de la salida y la puesta del sol (entre Oriente y Occidente. Y tambi&eacute;n por la abundancia de agua, la salubridad de sus bosques, las intersecciones de sus montes, la inocuidad de sus animales salvajes, la fertilidad de su suelo y la riqueza de sus pastos.</strong></em></p>
<p>
	<em>Etenim peractis omnibus naturae operibus discrimen quoddam rerum ipsarum atque terrarum facere conveniet.</em></p>
<p>
	<em>Ergo in toto orbe, quacumque caeli convexitas vergit, pulcherrima omnium est iis rebus, quae merito principatum naturae optinent, Italia, rectrix parensque mundi altera, viris feminis, ducibus militibus, servitiis, artium praestantia, ingeniorum claritatibus, iam situ ac salubritate caeli atque temperie, accessu cunctarum gentium facili, portuosis litoribus, benigno ventorum adflatu. quod contingit positione procurrentis in partem utilissimam et inter ortus occasusque mediam, aquarum copia, nemorum salubritate, montium articulis, ferorum animalium innocentia, soli fertilitate, pabuli ubertate.</em></p>
<p>
	Tambi&eacute;n <em>Cicer&oacute;n </em>en <em>Catilinarias 4, 11 (6)</em> compara a <em>Roma </em>con la <em>lux orbis terrarum.</em></p>
<p>
	<em><strong>Si os conform&aacute;is con esta opini&oacute;n, me dar&eacute;is, ante la asamblea, un compa&ntilde;ero a quien el pueblo es&not;tima y quiere; si segu&iacute;s el parecer de Silano, f&aacute;cilmente nos libraremos vosotros y yo del cargo de crueldad, y aun demostrar&eacute; que este parecer es el m&aacute;s benigno. Aunque para castigar tan horrible maldad, &iquest;habr&aacute;, pa&not;dres conscriptos, algo que sea excesivamente cruel? Yo por m&iacute; juzgo. Porque as&iacute; pueda gozar con vosotros de ver salvada y tranquila a la rep&uacute;blica, como es cier&not;to que si soy algo en&eacute;rgico en esta causa, no es por dureza de alma (&iquest;qui&eacute;n la tiene m&aacute;s benigna que yo?), sino por pura humanidad y misericordia. Par&eacute;ceme estar viendo a esta ciudad, lumbrera del mundo y fortaleza de todas las gentes, ser devorada repentinamente por el incendio: me figuro arruinada la patria, y sobre sus ruinas los insepultos cuerpos de desdichad&iacute;simos ciudadanos; tengo ante mis ojos la figura de Cetego satisfaciendo su furor y gozando con vuestra muerte, figuro arruinada la patria, y sobre sus ruinas los insepultos cuerpos de desdichad&iacute;simos ciudadanos; tengo ante mis ojos la figura de Cetego satisfaciendo su furor y gozando con vuestra muerte. </strong></em>(Traducci&oacute;n de Juan Bautista Calvo)</p>
<p>
	<em>Quam ob rem, sive hoc statueritis, dederitis mihi comitem ad contionem populo carum atque iucundum, sive Silani sententiam sequi malueritis, facile me atque vos a crudelitatis vituperatione populo Romano purgabo atque obtinebo eam multo leniorem fuisse. Quamquam, patres conscripti, quae potest esse in tanti sceleris inmanitate punienda crudelitas? Ego enim de meo sensu iudico. Nam ita mihi salva re publica vobiscum perfrui liceat, ut ego, quod in hac causa vehementior sum, non atrocitate animi moveor (quis enim est me mitior?), sed singulari quadam humanitate et misericordia. Videor enim mihi videre hanc urbem, lucem orbis terrarum atque arcem omnium gentium, subito uno incendio concidentem, cerno animo sepulta in patria miseros atque insepultos acervos civium, versatur mihi ante oculos aspectus Cethegi et furor in vestra caede bacchantis.</em></p>
<p>
	La expresi&oacute;n concentrada y visual de todo el imperio se representa en el famoso &ldquo;<em>Mapa de Agripa&rdquo;</em>.<br />
	<em>Agripa </em>orden&oacute; construir un mapa de todo el mundo conocido que se coloc&oacute; en el <em>P&oacute;rtico </em>que llevaba el nombre de su hermana <em>Vipsania</em>, en el <em>Campo de Marte </em>y cerca del Pante&oacute;n, y que ten&iacute;a como finalidad evidenciar que <em>Roma </em>era el <em>centro del mundo</em>.&nbsp; Le pod&iacute;amos, pues, considerar el&nbsp; <em>mapa del&nbsp; Orbis Terrarum</em> o representaci&oacute;n de todo el mundo conocido. Hay quien piensa que se trataba simplemente de una lista de lugares con su dimensi&oacute;n y de la distancia entre ellos antes que de una representaci&oacute;n del mundo. Y es que de la descripci&oacute;n del mapa tan solo tenemos algunos fragmentos escritos y podemos hacernos alguna idea por otros mapas posteriores. Podemos imaginarnos al ciudadano romano a punto de emprender un viaje o por mera curiosidad, observando este enorme mapa de pa&iacute;ses y carreteras.</p>
<p>
	Se considera que las medidas eran de gran precisi&oacute;n, aunque <em>Plinio </em>observa alg&uacute;n error, por ejemplo cuando habla de <em>Hispania </em>y de la <em>B&eacute;tica</em>:</p>
<p>
	<em>Plinio, Historia Natural, 3, 17 (3, 2, 17)</em></p>
<p>
	<em><strong>La longitud actual de la B&eacute;tica, desde la localidad de C&aacute;stulo hasta Gades, es de doscientos cincuenta mil pasos y desde Murgi, en la costa, veinticinco mil m&aacute;s. La anchura, de Carteya al Guadiana, por la costa doscientos treinta y cuatro mil pasos. .Qui&eacute;n creeria que Agripa, varon tan celoso y que tanto se esmer&oacute; en este trabajo, cuando fue a exponer la imagen del mundo a los ojos de Roma se equivoc&oacute;, y con &eacute;l el divino Augusto? Porque este fue el que llevo a t&eacute;rmino el p&oacute;rtico que empez&oacute; a levantar la hermana de Agripa, en el que se albergaba ese plano del orbe, elaborado seg&uacute;n el proyecto y los escritos de Marco Agripa. </strong></em>(Traducci&oacute;n de Antonio Font&aacute;n. Editorial Gredos).</p>
<p>
	<em>Baeticae longitudo nunc a Castulonis oppidi fine Gadix CCL et a Murgi maritima ora XXV p. amplior, latitudo a Carteia Anam ora CCXXXIIII p. Agrippam quidem in tanta viri diligentia praeterque in hoc opere cura, cum orbem terrarum orbi spectandum propositurus esset, errasse quis credat et cum eo Divum Augustum? is namque conplexam eum porticum ex destinatione et commentariis M. Agrippae a sorore eius inchoatam peregit.</em></p>
<p>
	Vitrubio expresa la misma idea desde otro punto de vista: <em>no existi&oacute; otro mejor emplazamiento que el de Roma para conquistar el mundo:</em></p>
<p>
	<em>Vitrubio, VI,1, 10-11</em></p>
<p>
	<em><strong>Siendo, pues, las naciones meridionales de ingenio agud&iacute;simo, y maravillosa sutileza en sus pensamientos, si emprenden acciones valerosas, salen vencidas, por haberles el calor del sol disipado el vigor del &aacute;nimo; pero los que nacen en regiones fr&iacute;as son mas a prop&oacute;sito para el rigor de las armas, y se arrojan sin temor valerosamente a la pelea; si bien, faltos de reflexi&oacute;n por lo tardo de su ingenio, lo hacen inconsideradamente y ciegas, siendo siempre rechazados en sus designios. Habiendo, pues, la naturaleza dispuesto las cosas en el mundo de manera que todas las naciones tienen diverso y desproporcionado temperamento, quiso que el pueblo Romano tuviese sus confines en medio de todas la partes y regiones del orbe de la tierra; y as&iacute; las gentes en Italia son apt&iacute;simas para entrambos ministerios, de valor en sus cuerpos, y de agudeza en el &aacute;nimo. Porque as&iacute; como el planeta J&uacute;piter, corriendo entre Marte calid&iacute;simo y Saturno fr&iacute;gid&iacute;simo, goza un temperamento medio, del modo mismo la Italia, sita entre septentri&oacute;n y mediod&iacute;a, tiene la preeminencia de que con la mezcla de ambos temperamentos goza constituci&oacute;n templada : as&iacute; que con el consejo rebate las fuerzas de los barbaros, y con el valor las astucias de los meridionales. En efecto, coloc&oacute; Dios la capital del pueblo Romano en regi&oacute;n tan templada y excelente, para que fuese due&ntilde;a y se&ntilde;ora del mundo. </strong></em>(Traduci&oacute;n de Joseph Ortiz y Sanz. 1787)</p>
<p>
	<em>Cum sint autem meridiane nationes animis acutissimis infinitaque sollertia consiliorum, simul ut ad fortitudinem ingrediuntur, ibi succumbunt, quod habent exsuctas ab sole animorum virtutes; qui vero refrigeratis nascuntur regionibus, ad armorum vehementiam paratiores sunt magnis virtutibus sine timore, sed tarditate animi sine considerantia inruentes sine sollertia suis consiliis refragantur. cum ergo haec ita sint ab natura rerum in mundo conlocata et omnes nationes inmoderatis mixtionibus disparatae, veros inter spatium totius orbis terrarum regionesque medio mundi populus Romanus possidet fines.<br />
	Namque temperatissimae ad utramque partem et corporum membris animorumque vigoribus pro fortitudine sunt in Italia gentes. quemadmodum enim Iovis stella inter Martis ferventissimam et Saturni frigidissimam media currens temperatur, eadem ratione Italia inter septentrionalem meridianamque ab utraque parte mixtionibus temperatas et invictas habet laudes. itaque consiliis refringit barbarorum virtutes, forti manu meridianorum cogitationes. ita divina mens civitatem populi Romani egregia temperataque regione conlocavit, uti orbis terrarum imperii potiretur.</em></p>
<p>
	Si el &ldquo;<em>orbis terrarum</em>&rdquo; es el &ldquo;<em>orbis romanorum</em>&rdquo; y <em>Roma </em>es un microcosmos, tambi&eacute;n <em>Ner&oacute;n</em>, por ejemplo, pretende que su Domus Aurea sea un microcosmos, una reproducci&oacute;n a peque&ntilde;a escala del &ldquo;<em>imperio romano</em>&rdquo;, incluyendo bosques, lagos y las obras maestras de todo el imperio. Nos lo confirman textos de <em>Suetonio </em>o <em>T&aacute;cito&nbsp; </em>y tantos otros. :</p>
<p>
	<em>Suetonio, Vida de Ner&oacute;n, (Vidas de los doce C&eacute;sares, VI,31),31</em></p>
<p>
	<em><strong>Pero en ning&uacute;n asunto gasta tanto como en sus construcciones, pues edific&oacute; una casa que llegaba desde el Palatino hasta las Esquilias y a la que llam&oacute; primero &ldquo;Transitoria&rdquo; y luego, despues que fue consumida por un incendio y restaurada, &ldquo;Dorada&rdquo;.. Para hacerse una idea de sus dimemisries y esplendor bastara con referir lo siguiente. Tenia un vestibulo en el que se alzaba una estatua suya colosal, de ciento veinte pies de altura;&nbsp; era tan espaciosa, que albergaba porticos de tres filas de coiumnas y mil pasos de largo, un estanque tan grande como un mar, rodeado de edificios que parecian ciudades, y, ademas, grandes extensiones de terreno, que incluian campos, vi&ntilde;edos, pastos y bosques, con una multitud de animales&nbsp; domesticos y salvajes de todo tipo. Todas sus habitaciones estaban forradas de oro y adornadas con piedras preciosas y conchas de perlas; sus comedores estaban cubiertos por unos paneles de marfil movibles y perforados por tubos, para que se pudieran esparcir desde el techo flores o perfumes; el comedor principal era redondo, y giraba continuamente sobre si mismo, de dia y de noche, como el mundo; sus banos tenian agua corriente del mar y de los rnanantiales de &Aacute;lbula. Cuando inaugur&oacute; semejante mansi&oacute;n, una vez acabadas las obras, le dio su aprobaci&oacute;n exclamando que por fin hab&iacute;a empezado a vivir como un hombe.</strong></em></p>
<p>
	<em>Non in alia re tamen damnosior quam in aedificando domum a Palatio Esquilias usque fecit, quam primo transitoriam, mox incendio absumptam restitutamque auream nominauit. de cuius spatio atque cultu suffecerit haec rettulisse. uestibulum eius fuit, in quo colossus CXX pedum staret ipsius effigie; tanta laxitas, ut porticus triplices miliarias haberet; item stagnum maris instar, circumsaeptum aedificiis ad urbium speciem; rura insuper aruis atque uinetis et pascuis siluisque uaria, cum multitudine omnis generis pecudum ac ferarum.</em></p>
<p>
	<em>in ceteris partibus cuncta auro lita, distincta gemmis unionumque conchis erant; cenationes laqueatae tabulis eburneis uersatilibus, ut flores, fistulatis, ut unguenta desuper spargerentur; praecipua cenationum rotunda, quae perpetuo diebus ac noctibus uice mundi circumageretur; balineae marinis et albulis fluentes aquis. eius modi domum cum absolutam dedicaret, hactenus comprobauit, ut se diceret &ldquo;quasi hominem tandem habitare coepisse.&rdquo;</em></p>
<p>
	De similar manera <em>Marcial</em>, en su <em>Libro de los Espect&aacute;culos</em>, nos ofrece numerosos ejemplos de espect&aacute;culos en <em>Roma </em>con animales ex&oacute;ticos, tra&iacute;dos desde los confines del imperio, del que se sienten los due&ntilde;os</p>
<p>
	<em>Marcial, Libro de los Espect&aacute;culos, 2.</em></p>
<p>
	<em><strong>Aqu&iacute; en donde el coloso sid&eacute;reo contempla muy de cerca las estrellas y se elevan en mitad de la v&iacute;a altos andamiajes, irradiaban los atrios soberbios del fiero tirano y hab&iacute;a ya una sola casa en toda Roma. Aqu&iacute; en donde se eleva la augusta mole del hermoso anfiteatro estaban los estanques de Ner&oacute;n. Aqu&iacute; en donde admiramos las termas, obra prontamente acabada, un campo inmenso hab&iacute;a expropiado las casas de los m&iacute;seros ciudadanos. En donde el p&oacute;rtico de Claudio proyecta sus amplias sombras, ven&iacute;an a terminar las &uacute;ltimas construcciones del palacio imperial. Roma ha sido devuelta a s&iacute; misma y, contigo en el trono, C&eacute;sar, hace las delicias del pueblo lo que las hac&iacute;a de su se&ntilde;or.</strong></em>&nbsp; (Traducci&oacute;n de Jose Guill&eacute;n. Instituci&oacute;n Fernando el Cat&oacute;lico)</p>
<p>
	<em>Hic ubi sidereus propius uidet astra colossus<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; et crescunt media pegmata celsa uia,<br />
	inuidiosa feri radiabant atria regis<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; unaque iam tota stabat in urbe domus;<br />
	hic ubi conspicui uenerabilis Amphitheatri&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; erigitur moles, stagna Neronis erant;<br />
	hic ubi miramur uelocia munera thermas,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; abstulerat miseris tecta superbus ager;<br />
	Claudia diffusas ubi porticus explicat umbras,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; ultima pars aulae deficientis erat.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	Reddita Roma sibi est et sunt te preside, Caesar,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; deliciae populi, quae fuerant domini.</em></p>
<p>
	As&iacute; en <em>De spectaculis, 5</em></p>
<p>
	<strong><em>Pod&eacute;is creer que Pas&iacute;fae se ha unido al toro de Creta: lo hemos visto nosotros, la antigua f&aacute;bula ha recibido su confirmaci&oacute;n. Que no se admire de s&iacute; misma, C&eacute;sar, la longeva antig&uuml;edad: lo que la fama canta, lo presenta la arena ante tus ojos. </em></strong>(Traducci&oacute;n de Jose Guill&eacute;n. Instituci&oacute;n Fernando el Cat&oacute;lico)</p>
<p>
	<em>Iunctam Pasiphaen Dictaeo credite tauro:<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; uidimus, accepit fabula prisca fidem.<br />
	Nec se miretur, Caesar, longaeua uetustas:<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; quidquid fama canit, praestat harena tibi.</em></p>
<p>
	<em>Y en el 6,b</em></p>
<p>
	<em><strong>La fama ensalzaba un trabajo famoso y propio de H&eacute;rcules: que el le&oacute;n hab&iacute;a sido abatido en el vasto valle de Nemea. Calle la leyenda, porque despu&eacute;s de tus juegos, oh C&eacute;sar, declaramos que esto lo hace ya un Marte femenino.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Jose Guill&eacute;n. Instituci&oacute;n Fernando el Cat&oacute;lico)</p>
<p>
	<em>Prostratum uasta Nemees in ualle leonem<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; nobile et Herculeum fama canebat opus.<br />
	Prisca fides taceat: nam post tua munera, Caesar,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; hoc iam femineo Marte fatemur agi.</em></p>
<p>
	<em>Y en&nbsp; el 7</em></p>
<p>
	<em><strong>Lo mismo que Prometeo, atado en las rocas de Escitia, aliment&oacute; con su h&iacute;gado potente al &aacute;guila puntual a su cita, as&iacute; Laur&eacute;olo, colgado realmente en una cruz, present&oacute; sus entra&ntilde;as desnudas al oso de Caledonia. Sus m&uacute;sculos desgarrados palpitaban en sus miembros sangrantes, y en todo su cuerpo no hab&iacute;a cuerpo por ninguna parte. Por fin recibi&oacute; un castigo digno: &eacute;l hab&iacute;a clavado cruelmente el cuchillo en el cuello de su padre o de su due&ntilde;o; hab&iacute;a robado locamente el oro sagrado de los templos; te hab&iacute;a aplicado a ti, Roma, las teas incendiarias; hab&iacute;a superado el criminal las atrocidades referidas por la antigua leyenda, y por ello lo que era hasta entonces pura imaginaci&oacute;n, se cumple en &eacute;l realmente</strong></em>. (Traducci&oacute;n de Jose Guill&eacute;n. Instituci&oacute;n Fernando el Cat&oacute;lico)</p>
<p>
	<em>Qualiter in Scythica religatus rupe Prometheus<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; adsiduam nimio pectore pauit auem,<br />
	nuda Caledonia sic uiscera praebuit urso<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; non falsa pendens in cruce Laureolus.<br />
	Viuebant laceri membris stillantibus artus&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; inque omni nusquam corpore corpus erat.<br />
	Denique supplicium dignum tulit: ille parentis<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; uel domini iugulum foderat ense nocens,<br />
	templa uel arcano demens spoliauerat auro,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; subdiderat saeuas uel tibi, Roma, faces.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	Vicerat antiquae sceleratus crimina famae,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; in quo, quae fuerat fabula, poena fuit.</em></p>
<p>
	<em>y en el 8</em></p>
<p>
	<em>D&eacute;dalo, al sentirte devorado por el oso de Lucania, &iexcl;c&oacute;mo desear&iacute;as haber tenido ahora tus alas! </em>(Traducci&oacute;n de Jose Guill&eacute;n. Instituci&oacute;n Fernando el Cat&oacute;lico)</p>
<p>
	Daedale, Lucano cum sic lacereris ab urso,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; quam cuperes pinnas nunc habuisse tuas!</p>
<p>
	<em>Y en el 9</em></p>
<p>
	<em><strong>Exhibido el rinoceronte por toda la arena, te ofreci&oacute;, C&eacute;sar, un espect&aacute;culo que no prometi&oacute;. &iexcl;Oh con qu&eacute; bravura se enfureci&oacute; incoerciblemente! &iexcl;Qu&eacute; grande era el toro, para quien un toro era un pelele</strong></em>! (Traducci&oacute;n de Jose Guill&eacute;n. Instituci&oacute;n Fernando el Cat&oacute;lico)</p>
<p>
	<em>Praestitit exhibitus tota tibi, Caesar, harena<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; quae non promisit proelia rhinoceros.<br />
	O quam terribilis exarsit pronus in iras!<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quantus erat taurus, cui pila taurus erat!</em></p>
<p>
	<em>Elefantes en el 17</em></p>
<p>
	<strong><em>Esto de que, piadoso y suplicante, te adore, C&eacute;sar, un elefante, &eacute;ste que poco ha era tan temible para un toro, esto no lo hace mandado ni por maestramiento de ning&uacute;n domador; cr&eacute;eme, tambi&eacute;n &eacute;l reconoce a nuestro dios.</em></strong> (Traducci&oacute;n de Jose Guill&eacute;n. Instituci&oacute;n Fernando el Cat&oacute;lico)</p>
<p>
	<em>Quod pius et supplex elephas te, Caesar, adorat<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; hic modo qui tauro tam metuendus erat,<br />
	non facit hoc iussus, nulloque docente magistro,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; crede mihi, nostrum sentit et ille deum.</em></p>
<p>
	Etc. etc.</p>
<p>
	Hasta aqu&iacute; algunos textos que documentan el <em>status </em>divino que adquiri&oacute;&nbsp; <em>Roma </em>en virtud de la fuerza y energ&iacute;a que de ella emanaba. Podr&iacute;a aportar otros muchos. Ello explica como la &ldquo;<em>urbe</em>&rdquo; por <em>antonomasia</em>, <em>por excelencia, es Roma.</em></p>
<p>
	<em>Nota</em>: <em>antonomasia</em>, palabra griega, ἀ&nu;&tau;&omicron;&nu;&omicron;&mu;&alpha;&sigma;ί&alpha;, del verbo ἀ&nu;&tau;&omicron;&nu;&omicron;&mu;ά&zeta;&omega; (&quot;<em>antonom&aacute;zo</em>&quot;), compuesto de ant&iacute;-/ant-/anta-, con el significado de &quot;<em>en lugar de&quot;, &quot;a cambio de</em>&quot;, y el verbo ὀ&nu;&omicron;&mu;ά&zeta;&omega; (&quot;<em>onom&aacute;zo</em>&quot;), que significa <em>denominar, nombrar</em>, derivado de ὄ&nu;&omicron;&mu;&alpha; <em>&quot;&oacute;noma&quot;, nombre</em>.&nbsp; Designa a una figura ret&oacute;rica que consiste en nombrar a un sustantivo por el adjetivo que expresa su cualidad o viceversa porque en &eacute;l se da esa cualidad de manera sobresaliente.</p>
<p>
	(Continuar&aacute;&hellip;)</p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Urbi et orbi: la ciudad dueña de un Imperio (I)</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/urbi-et-orbi-bendicion-papal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Jul 2017 01:16:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Dioses y Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Polí­tica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Esta expresión latina “urbi et orbi”, que significa “para la ciudad (Roma) y para el mundo”, se aplica  hoy en día en sentido literal exclusivamente a las bendiciones que el obispo de Roma, es decir, el Papa, imparte para todos los fieles católicos del mundo concediéndoles indulgencia plenaria y remisión de los pecados. En sentido más amplio se utiliza para referirnos a cualquier tipo de mensaje dirigido de manera general a todos los habitantes de la tierra.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Esta expresión latina “urbi et orbi”, que significa “para la ciudad (Roma) y para el mundo”, se aplica  hoy en día en sentido literal exclusivamente a las bendiciones que el obispo de Roma, es decir, el Papa, imparte para todos los fieles católicos del mundo concediéndoles indulgencia plenaria y remisión de los pecados. En sentido más amplio se utiliza para referirnos a cualquier tipo de mensaje dirigido de manera general a todos los habitantes de la tierra.</b></p>
<p>
	Es su espec&iacute;fico y predominante uso lit&uacute;rgico el que ha llevado a considerar el origen de la expresi&oacute;n &quot;<em>urbi et orbi</em>&quot; en las bendiciones del&nbsp; <em>Papa Gregorio X</em>&nbsp; en los a&ntilde;os 1272 a 1276.&nbsp;</p>
<p>
	Ahora bien, la expresi&oacute;n y su g&eacute;nesis tiene tras de s&iacute; una larga historia, porque para que tenga alg&uacute;n sentido necesitamos una <em>ciudad </em>que se diferencie del resto y un mundo o un <em>imperio </em>que hablase lat&iacute;n, y eso existi&oacute; muchos siglos antes del Papa Gregorio X.</p>
<p>
	En primer lugar, desde el punto de vista del contenido, la expresi&oacute;n se refiere a una ciudad especial, a <em>Roma</em>, la &ldquo;<em>urbe</em>&rdquo; por excelencia en cuanto es la cabeza o capital de un enorme Imperio, el <em>orbe de los romanos</em>. El famoso <em>Vitruvio </em>(c. 80-70 a. C.-15 a. C.) expres&oacute; perfectamente esta idea, que compartieron los romanos desde muy antiguo:</p>
<p>
	<em>Vitrubio, Sobre la arquitectura, VI,1, 10-11:</em></p>
<p>
	<em><strong>&nbsp;&quot;La mente divina ubic&oacute; la capital del pueblo romano en una regi&oacute;n excelente y templada para que se adue&ntilde;ara de todo el mundo (orbis terrarum)&quot;.&nbsp;</strong></em></p>
<p>
	<em>ita divina mens civitatem populi Romani egregia temperataque regione conlocavit, uti orbis terrarum imperii potiretur.</em></p>
<p>
	Desde el punto de vista de la forma ling&uuml;&iacute;stica inmediatamente salta al o&iacute;do la semejanza entre &ldquo;<em>urbi</em>&rdquo; y &ldquo;<em>orbi</em>&rdquo;, tan s&oacute;lo diferenciadas en un fonema, en este caso tambi&eacute;n en una letra. Esto es un <em>juego de palabras.</em> A esta figura literaria se le llama &ldquo;<em>paronomasia</em>&rdquo;.</p>
<p>
	Que Roma es <em>&ldquo;la ciudad por excelencia&rdquo;</em>&nbsp; es un concepto muy antiguo, compartido orgullosamente por los romanos, como dec&iacute;a m&aacute;s arriba. Recordemos&nbsp; c&oacute;mo la historia general que <em>Tito Livio (</em>59 a.C.-17 d.C.) escribi&oacute; sobre Roma se llama precisamente &ldquo;<em>Ab urbe condita</em>&rdquo;, &ldquo;<em>Desde la fundaci&oacute;n de la ciudad</em>&rdquo;, y todo el mundo entiende que esa ciudad s&oacute;lo puede ser Roma.</p>
<p>
	Profundizaremos a continuaci&oacute;n en este hecho e intentar&eacute; explicar brevemente c&oacute;mo un peque&ntilde;o villorrio con origen en el siglo VIII o VII antes de <em>Cristo</em>, junto al <em>Tiber</em>, con el tiempo se convirti&oacute; en la capital del Imperio antiguo mayor y m&aacute;s importante de la <em>Antig&uuml;edad </em>por sus consecuencias, y c&oacute;mo el &ldquo;<em>orbe</em>&rdquo; de la tierra conocida se convierte en el &ldquo;<em>orbe romano</em>&rdquo;. La ciudad adem&aacute;s acab&oacute; <em>divinizada</em>, como sus gobernantes, y recibiendo culto dirigido por unos sacerdotes especializados en ello.</p>
<p>
	En segundo lugar tambi&eacute;n profundizar&eacute; un poco en el <em>juego de palabras</em> o la figura literaria citada de la <em>paronomasia </em>en &ldquo;<em>urbi et orbi</em>&rdquo;, figura que definimos como&nbsp; <em>&ldquo;utilizaci&oacute;n de dos o m&aacute;s palabras, parecidas fon&eacute;ticamente porque s&oacute;lo se diferencian alg&uacute;n fonema, pero de distinto significado&rdquo;</em>. Esta paronomasia es tambi&eacute;n un recurso literario bien atestiguado en la literatura romana. Expondr&eacute; m&aacute;s adelante algunos textos.</p>
<p>
	Tratar&eacute; primero de la ascensi&oacute;n de la peque&ntilde;a <em>Roma </em>a &ldquo;<em>urbe</em>&rdquo; del &ldquo;<em>orbe</em>&rdquo; romano que es lo mismo que decir del <em>&quot;orbe mundial&rdquo;.</em></p>
<p>
	Seg&uacute;n la historiograf&iacute;a y la mitolog&iacute;a <em>Roma </em>fue fundada en el <em>siglo VIII a.C</em>; con m&aacute;s precisi&oacute;n en el <em>a&ntilde;o 753</em>, y ajustando m&aacute;s el&nbsp;<em> 21 de abril,</em> d&iacute;a en que se ponen de acuerdo las diversas leyendas fundacionales.</p>
<p>
	Pues bien con el paso del tiempo se convirti&oacute; en la capital de un enorme imperio, a la que conduc&iacute;an todos los caminos, como la<em> urbe capital del orbe.</em> Como ciudad fuerte y poderosa es respetada e incluso divinizada en un largo proceso en el que tambi&eacute;n fueron divinizados sus gobernantes, los emperadores.</p>
<p>
	<em>En el Oriente persa y egipcio y luego en el griego era ya tradici&oacute;n la divinizaci&oacute;n de los reyes, de los poderosos. Grecia </em>fue conquistada por los romanos y declarada <em>provincia romana</em> en el a&ntilde;o 197 a.C.&nbsp; y la Roma vencedora pas&oacute; a ser considerada como ciudad poderosa y fuerte.</p>
<p>
	Esta divinizaci&oacute;n, que se fue elaborando en <em>Oriente</em>, fue consagrada por el emperador <em>Adriano </em>en la primera mitad del siglo II d.C.; m&aacute;s a&uacute;n, se identifica a Roma con el Imperio mismo, que como dios poderoso se articula en diferentes miembros coordinados.</p>
<p>
	Sobre la etimolog&iacute;a de la palabra <em>Roma y R&oacute;mulo</em>, relacionada con ella, no s&oacute;lo no hay acuerdo sino propuestas diversas, varias de ellas relacionadas con el mundo etrusco. Pero para un griego, inevitablemente la palabra <em>Roma</em> les recordar&iacute;a su palabra ῤώ&mu;&eta; (<em>rh&ograve;me</em>), que significa <em>fuerza</em>. Ello ayudar&iacute;a a deificarla como ciudad fuerte y habitada por hombres fuertes; la fuerza, la fortaleza es una propiedad de los dioses y seres asimilados; as&iacute; que <em>Roma</em>, que ya es fuerte incluso en el nombre, algo debe tener en com&uacute;n con los dioses.</p>
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	Veamos en unos cuantos textos c&oacute;mo se va elaborando esta idea de Roma y su imperio como divinidad poderosa, benefactora del g&eacute;nero humano, desde su humilde origen.</p>
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	<em>Plutarco </em>hace referencia al nombre de <em>Roma </em>al comienzo de la <em>biograf&iacute;a de R&oacute;mulo</em>. Aprovecho para reproducir el relato detallado de <em>Plutarco </em>hasta enlazar con la leyenda m&aacute;s conocida sobre <em>R&oacute;mulo y Remo:</em></p>
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	<em>Plutarco, Vidas paralelas, Comienzo de la vida de R&oacute;mulo:</em></p>
<p>
	<em><strong>Respecto al gran nombre de Roma,&nbsp; que ha circulado con gloria en boca de todos los hombres, no hay acuerdo entre los escritores sobre la fecha y el motivo por el que lo ha recibido la ciudad, sino que, seg&uacute;n unos, los pelasgos, despu&eacute;s de viajar sin rumbo por casi todo el mundo habitado y de vencer a la mayor&iacute;a de los hombres, se establecieron all&iacute; y, por su pujanza con las armas, as&iacute; lamaron a la ciudad, pero, seg&uacute;n otros, a ra&iacute;z de la toma de Troya, algunos, que lograron escapar y consiguieron naves, arrastrados por los vientos arribaron a Tirrenia y fondearon a orillas del r&iacute;o T&iacute;ber.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Mas a sus mujeres, que a duras penas soportaban ya el mar, les aconsej&oacute; una, que al parecer sobresal&iacute;a en linaje y era la m&aacute;s sensata, llamada Roma, que quemaran los barcos. Hecho esto, al principio, los hombres montaron en c&oacute;lera; pero, luego, cuando por necesidad se asentaron en el Palatino, como en poco tiempo iban consiguiendo m&aacute;s de lo que esperaban, al comprobar la calidad de la regi&oacute;n y que sus vecinos los aceptaban, entre otros honores que tributaron a Roma, adem&aacute;s tomaron el nombre para la ciudad de ella, como responsable.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Y desde entonces dicen que se mantiene la costumbre de que las mujeres besen en la boca a los hombres de su familia y parientes, pues igualmente aqu&eacute;llas, cuando incendiaron las naves, as&iacute; besaban y acariciaban a sus hombres, suplic&aacute;ndoles y tratando de calmar su c&oacute;lera.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Otros dicen que fue Roma, hija de ftalo y Leucaria (para otros, de T&eacute;lefo el de Heracles), casada con Eneas (seg&uacute;n otros, con Ascanio el de Eneas), la que proporcion&oacute; su nombre a la ciudad. Otros, en cambio, que fund&oacute; la ciudad Romano, hijo de Odiseo y de Circe, otros, que Romo el de Emati&oacute;n, expulsado de Troya por Diomedes, y otros, en fin, que Romis, tirano de los latinos, que rechaz&oacute; a los tirrenos, los cuales hab&iacute;an llegado a Lidia desde Tesalia y desde Lidia a Italia.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>De todos modos, ni siquiera los que, de acuerdo con la versi&oacute;n m&aacute;s correcta, presentan a R&oacute;mulo como ep&oacute;nimo de la ciudad, se ponen de acuerdo sobre [su] linaje; pues, seg&uacute;n unos, hijo de Eneas y Dex&iacute;tea la de Forbante, siendo muy ni&ntilde;o fue tra&iacute;do a Italia con su hermano Romo, y mientras que las dem&aacute;s embarcaciones fueron destruidas en el r&iacute;o a causa de una crecida, aquella en la que estaban los ni&ntilde;os fue derivando poco a poco hacia una suave ribera, por lo que, salvados inesperadamente, le pusieron el nombre de Roma.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Seg&uacute;n otros, Roma, hija de la troyana aquella, casada con Latino el de Tel&eacute;maco, dio a luz a R&oacute;mulo,&nbsp; pero, seg&uacute;n otros, fue Emilia la de Eneas y Lavinia, acostada con Ares.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Otros ofrecen un relato completamente fabuloso sobre el nacimiento: Tarquecio, rey de los albanos muy arbitrario y cruel, tuvo en su casa una aparici&oacute;n sobrenatural,&nbsp; pues del hogar sali&oacute; de pronto un falo y all&iacute; permaneci&oacute; durante muchos d&iacute;as. Hab&iacute;a en Etruria un or&aacute;culo de Tetis, del que se le trajo a Tarquecio la prescripci&oacute;n de unir con el falo a una virgen, pues de ella nacer&iacute;a un hijo muy se&ntilde;alado, de extraordinaria virtud, fortuna y energ&iacute;a. Tarquecio revel&oacute;, entonces, la respuesta divina a una de sus hijas y le orden&oacute; que se acostara con el falo; mas ella sinti&oacute; repugnancia y envi&oacute; a una criada. Cuando se enter&oacute; Tarquecio, indignado, las encerr&oacute; a ambas con intenci&oacute;n de matarlas, pero, al ver a Vesta que, en sue&ntilde;os, le prohib&iacute;a el crimen, orden&oacute; a las j&oacute;venes que, en prisi&oacute;n, tejieran una tela, con la promesa de entregarlas en matrimonio cuando la terminaran. Pues bien, aqu&eacute;llas, durante el d&iacute;a, tej&iacute;an, mientras que otras, por la noche, deshac&iacute;an la tela por orden de Tarquecio. Y&nbsp; cuando del falo la criada dio a luz gemelos, Tarquecio los entreg&oacute; a un tal Teracio y le orden&oacute; matarlos. Pero aqu&eacute;l, llev&aacute;ndoselos, los deposit&oacute; a orillas del r&iacute;o; entonces, una loba iba y ven&iacute;a a darles su ubre, y p&aacute;jaros de toda clase, trayendo alimentos, se los ofrec&iacute;an a las criaturas, hasta que un boyero lo vio y, maravillado, se atrevi&oacute; a acercarse y recoger a los peque&ntilde;os. Ocurrida as&iacute; su salvaci&oacute;n, cuando estuvieron criados, atacaron a Tarquecio y lo vencieron. Esta, en suma, es la versi&oacute;n que nos ha contado un tal Promaci&oacute;n, autor de una Historia de Italia.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pero, del relato que m&aacute;s autoridad tiene y cuenta con mayor n&uacute;mero de partidarios, la parte principal se la transmiti&oacute; a los griegos, el primero, Diocles Peparecio, de quien depende, en su mayor&iacute;a, Fabio Pictor.&nbsp; Hay tambi&eacute;n sobre estas historias diversas variantes, pero, en s&iacute;ntesis, es como sigue:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>De los reyes de Alba descendientes de Eneas la sucesi&oacute;n vino a parar en dos hermanos, Numitor y Amulio. Y habiendo hecho Amulio dos lotes de toda la herencia, colocando frente a la corona las riquezas y el oro tra&iacute;do de Troya, escogi&oacute; Numitor la corona. Entonces Amulio, al contar con las riquezas y gozar de mayor poder que Numitor gracias a ellas, f&aacute;cilmente le arrebat&oacute; la corona, y por miedo a que de su hija&nbsp; nacieran ni&ntilde;os, la design&oacute; sacerdotisa de Vesta, para que siempre viviera ajena al matrimonio y virgen. A &eacute;sta la llaman unos Ilia, otros Rea y otros Silvia.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Mas, al cabo de no mucho tiempo, se descubri&oacute; que estaba embarazada, en contra de la ley establecida para las Vestales. Que no sufriera &eacute;sta lo irremediable lo consigui&oacute; la hija del rey, Anto, intercediendo ante su padre; pero fue encerrada y llevaba una vida de aislamiento, a fin de que a Amulio no le pasara inadvertido el parto.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Dio a luz dos ni&ntilde;os de extraordinaria estatura y belleza. Asustado por ello todav&iacute;a m&aacute;s Amulio, orden&oacute; a un sirviente que los cogiera y los despe&ntilde;ara. Algunos dicen que &eacute;ste se llamaba F&eacute;stulo, y otros, que no &eacute;ste, sino el que los recogi&oacute;. Pues bien, depositando en una cesta a las criaturas, baj&oacute; al r&iacute;o con la intenci&oacute;n de tirarlos, pero, al ver que bajaba con mucha corriente y turbulento, temi&oacute; aproximarse y, poni&eacute;ndolos cerca de la orilla, se alej&oacute;.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Con la crecida del r&iacute;o, el flujo alcanz&oacute; la cesta y, traslad&aacute;ndola de sitio suavemente, la dej&oacute; en un lugar suficientemente tranquilo, que ahora llaman Cermalo y, antiguamente, Germano, al parecer porque, precisamente, a los hermanos los llaman &ldquo;germanos&rdquo;. </strong></em>(Traducci&oacute;n de Aurelio P&eacute;rez Jim&eacute;nez. Editorial Gredos)</p>
<p>
	Detengo aqu&iacute; el relato de <em>Plutarco</em>, que contin&uacute;a m&aacute;s all&aacute;.</p>
<p>
	El poder que alcanz&oacute; siglos despu&eacute;s esta peque&ntilde;a ciudad&nbsp; gener&oacute; en las ciudades griegas una respuesta religiosa, otorg&aacute;ndo cultos a <em>Roma </em>y consider&aacute;ndola divina en s&iacute; o en alg&uacute;n aspecto concreto, porque no hab&iacute;an conocido otra ciudad con tal poder. Generalmente el culto es a la <em>dea Roma</em>, <em>diosa Roma</em>, pero tambi&eacute;n puede ir acompa&ntilde;ado del culto al <em>pueblo</em>, al <em>demos</em>, a los <em>romanos &ldquo;benefactores</em>&rdquo;, &ldquo;<em>evergetes</em>&rdquo;, y luego por supuesto, al emperador gobernante.</p>
<p>
	<em>Nota:</em> &ldquo;<em>evergetes</em>&rdquo;, &epsilon;ὐ&epsilon;&rho;&gamma;έ&tau;&eta;&sigmaf;,es una palabra griega, de&nbsp; &epsilon;ὐ&epsilon;&rho;&gamma;&epsilon;&tau;έ&omega;, compuesta de &epsilon;ύ, eu,ev, que significa &ldquo;<em>bien</em>&rdquo; y &epsilon;&rho;&gamma;&epsilon;&tau;έ&omega;, que significa &ldquo;<em>hacer&rdquo; y por tanto &ldquo;hacer el bien&rdquo; o &ldquo;hacer buenas obras</em>&rdquo;. Es el t&iacute;tulo que acompa&ntilde;&oacute; a algunos mandatarios griegos.</p>
<p>
	Al menos en una ocasi&oacute;n los artistas <em>Dionisiacos&nbsp; </em>del Istmo ofrecen sacrificios a los <em>Romanos </em>como benefactores comunes. Queda atestiguado en una inscripci&oacute;n de <em>Delfos</em>, la signada en <em>Sylloge Inscriptionum Graecarum, don el n&uacute;mero 705</em></p>
<p>
	<em>SIG3 705B.45f&nbsp;&nbsp;</em></p>
<p>
	<em><strong>Rompieron la jurisdicci&oacute;n del gremio de Artistas; dieron algunos de los oficios sagrados que ten&iacute;an como promesas, huyeron con dinero, ofrendas y coronas sagradas, que todav&iacute;a&nbsp; no han devuelto, ya que impidieron la realizaci&oacute;n de sacrificios y libaciones de acuerdo con las antiguas costumbres de nuestro gremio a Dionisos y a los otros dioses y a los romanos, nuestros patrones comunes.</strong></em>&acute;(Traducci&oacute; de acuerdo con la adaptaci&oacute;n al ingl&eacute;s de A.Johnson, P.Coleman-Norton &amp; F.Bourne, &quot;Ancient Roman Statutes&quot;, no.49. ))</p>
<p>
	En las excavaciones de <em>Delfos </em>apareci&oacute; tambi&eacute;n una interesante inscripci&oacute;n en la que un historiador llamado <em>Aristotheos de Troizen</em>, (todos los estudiosos lo ubican a mediados del siglo II a.C.)&nbsp; ley&oacute; p&uacute;blicamente en <em>Delfos</em> parte de su <em>Historia </em>y a&ntilde;adi&oacute; su <em>encomio de los Romanos como benefactores.</em></p>
<p>
	El <em>encomio</em>, el <em>paneg&iacute;rico</em>, el <em>discurso f&uacute;nebre (oratio funebris), las laudes o alabanzas</em> son tipos de discursos en los que se ensalzan las virtudes de las personas excepcionales y cuando corresponde la grandeza de las ciudades y lugares. En las escuelas de <em>Ret&oacute;rica </em>se ense&ntilde;a l&oacute;gicamente su creaci&oacute;n.</p>
<p>
	La inscripci&oacute;n conmemorativa de los honores concedidos a <em>Aristoteos de Troizen</em> dice:</p>
<p>
	<em>Fouilles De Delphes III 3 no. 124 (Syll.3 702)&nbsp; FGrH 835 T 1<br />
	Sylloge Inscriptionum Graecarum: 702</em></p>
<p>
	<em><strong>Con buena suerte, fue resuelto por la ciudad de Delfos en asamblea plenaria con los votos prescritos por la ley; desde que Arist&oacute;teos hijo de Nikoteos de Troizen, el historiador, cuando se qued&oacute; en la ciudad se condujo de una manera digna del templo y de su patria, e hizo lecturas p&uacute;blicas de sus escritos durante varios d&iacute;as, y tambi&eacute;n ley&oacute; en p&uacute;blico {Paranegnō} aclamaciones para los romanos, los benefactores comunes de los griegos; por lo tanto, los&nbsp; proxeny de la ciudad les garantizaram a &eacute;l y a sus descendientes prioridad en el acceso al or&aacute;culo, prioridad en recibir justicia, inviolabilidad, libertad de todos los impuestos, asiento privilegiado en todos los juegos que la ciudad tiene y los otros privilegios que se dan a los otros proxenoi y benefactores de la ciudad.</strong></em> (Traducci&oacute;n de la inglesa adaptada de R.Zelnick-Abramovitz, in &quot;Between Orality and Literacy: Communication and Adaptation in Antiquity&quot;)</p>
<p>
	<em>Nota</em>: <em>proxenos </em>(&pi;&rho;ό&xi;&epsilon;&nu;&omicron;&sigmaf;), plural <em>proxenoi </em>o <em>proxeni </em>(&pi;&rho;ό&xi;&epsilon;&nu;&omicron;&iota;), &quot;<em>en lugar de o a favor de un extranjero&quot;</em>) o <em>proxeinos </em>(&pi;&rho;ό&xi;&epsilon;&iota;&nu;&omicron;&sigmaf;) es el t&iacute;tulo y funci&oacute;n que un estado concede a un ciudadano de otro para que cuide de los ciudadanos de ese estado; es una especie de <em>c&oacute;nsul honorario</em>.</p>
<p>
	Tenemos tambi&eacute;n el relato de <em>Plutarco </em>sobre las guerras de <em>Flaminino </em>en <em>Grecia </em>y sobre los honores que se le tributan, consider&aacute;ndolo poco menos que un dios puesto que se le empareja con <em>Herakles </em>o el mism&iacute;simo <em>Apolo</em> Delfinio. Tambi&eacute;n se le dar&iacute;a culto a <strong>Julio C&eacute;sar y a Augusto</strong>, como veremos m&aacute;s adelante. Tito Quincio Flaminino fue un pol&iacute;tico y militar de la <em>Rep&uacute;blica romana</em>. Pese a la oposici&oacute;n de los veteranos a los que hab&iacute;a dado tierras, fue elegido c&oacute;nsul en 198 a. C. y enviado a dirigir las guerras maced&oacute;nicas contra <em>Filipo V de Macedonia.</em></p>
<p>
	<em>Plutarco: Flaminino 16: (Tito Quincio Flaminino)</em></p>
<p>
	<em><strong>Los ruegos y s&uacute;plicas en que m&aacute;s tuvo que contender y trabajar con Manio fueron los de los Calcidenses, que le ten&iacute;an muy irritado con motivo del matrimonio que entre ellos contrajo Ant&iacute;oco, movida ya la guerra: matrimonio desigual y fuera de tiempo por haberse enamorado un viejo de una mocita, la cual era hija de Cleopt&oacute;lemo, y se ten&iacute;a por la m&aacute;s hermosa de las doncellas de aquella era. Este hizo que los Calcidenses abrazasen con ardor el partido del rey, y que para la guerra fuese aquella ciudad su principal apoyo, y tambi&eacute;n cuando despu&eacute;s de la batalla se abandon&oacute; a una precipitada fuga, en Calcis fue donde toc&oacute;, y tomando la mujer, el caudal y los amigos se embarc&oacute; para el Asia Tito, cuando Manio march&oacute; irritado contra los Calcidenses, se fue en pos de &eacute;l, y lo abland&oacute; y dulcific&oacute;, y, por &uacute;ltimo, le persuadi&oacute; y soseg&oacute; completamente a fuerza de s&uacute;plicas con &eacute;l mismo y con los dem&aacute;s jefes de los Romanos. Por lo tanto, salvos los Calcidenses por su intercesi&oacute;n, consagraron a Tito los m&aacute;s bellos y grandiosos monumentos que pudieron, de los cuales todav&iacute;a se leen hoy las inscripciones siguientes: &ldquo;El pueblo a Tito y a Heracles este Gimnasio&rdquo;; y en otra parte, en la misma forma: &ldquo;El pueblo a Tito y a Apolo el Delfinio.&rdquo; Tambi&eacute;n en esta edad se elige y consagra un sacerdote de Tito; a quien ofrecen sacrificio, y hechas las libaciones cantan un pean o himno de victoria en verso; del cual, dejando lo dem&aacute;s por ser demasiado difuso, transcribimos lo que cantan al fin del himno:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Objeto es de este culto<br />
	la fe de los Romanos,<br />
	aquella fe sincera<br />
	que guardarles juramos.<br />
	Cantad, festivas ninfas,<br />
	a Zeus el soberano,<br />
	y en pos de Roma y Tito<br />
	la fe de los Romanos.<br />
	&iexcl;Io pe&aacute;n, oh Tito,<br />
	oh Tito nuestro amparo!</strong></em><br />
	(Traducci&oacute;n de Antonio Ranz Romanillos)</p>
<p>
	As&iacute; que entre la tradici&oacute;n deificadora de <em>Oriente </em>y el poder&iacute;o inmenso de los romanos se llega a la deificaci&oacute;n de <em>Roma</em>, de la ciudad victoriosa y de sus gobernantes.</p>
<p>
	Tenemos numerosos documentos epigr&aacute;ficos, pero pocos literarios y por eso es muy valioso el llamado <em>himno de Melimnos a Roma </em>que con toda seguridad hay que enmarcar en la celebraci&oacute;n de un acto de culto a la poderosa ciudad.</p>
<p>
	<em>Melimnos </em>es una poetisa de Lesbos, cuyo poema est&aacute; generalmente fechado a principios del siglo II d. C. <em>Estobeo</em> nos transmite este himno de <em>Melimnos</em>, en el que <em>Roma </em>es presentada como una <em>diosa guerrera</em> cuyo destino es eterno y &uacute;nico, en <em>Stobaeus 3.7.12. o en&nbsp; Diehl, Anthologia Lyrica Graeca, II: 315-316:</em></p>
<p>
	<em><strong>Salve, Roma, hija de Ares,<br />
	Reina guerrera coronada de oro<br />
	T&uacute; que vives en la tierra en el Olimpo sagrado,<br />
	Para siempre indestructible.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>A ti solo, la m&aacute;s reverenciada, te tiene el Destino<br />
	Concedida gloria real de poder inquebrantable,<br />
	Para que, con tu poder soberano,<br />
	T&uacute; puedas dirigir el camino.<br />
	Bajo tu control de fuertes correas de cuero,<br />
	Los tesoros de la tierra y el mar gris<br />
	Est&aacute;n estrechamente unidos entre s&iacute;; con&nbsp; mano firme&nbsp; gobiernas<br />
	Las ciudades de tus pueblos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>La eternidad m&aacute;s larga, que destruye&nbsp; todo<br />
	Y moldea el curso de la vida primero de esta manera, luego de esta otra,<br />
	S&oacute;lo&nbsp; no cambia el viento para ti,<br />
	Que llena las velas del imperio.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Porque solo t&uacute; das a luz<br />
	Hombres fuertes, que manejan diestros las lanzas,<br />
	Cuando nos env&iacute;as&nbsp; un plantel de hombres certeros<br />
	Como&nbsp; Dem&eacute;ter da sus frutos.</strong></em></p>
<p>
	<em>Nota</em>:<em> (Estobeo, Ioannes Stobaeus V &#8211; siglo VI d.C)</em>, dox&oacute;grafo <em>neoplat&oacute;nico </em>del siglo V-VI, hizo una antolog&iacute;a de textos literarios de aproximadamente quinientos autores llamada <em>Antolog&iacute;a de extractos, sentencias y preceptos.</em></p>
<p>
	Poco m&aacute;s tarde y sobre todo en el Imperio es frecuente la creaci&oacute;n de templos dedicados a Roma y al emperador, como los de <em>Ancyra </em>(actual <em>Ankara</em>), <em>P&eacute;rgamo </em>o <em>Lugdunum </em>en Occidente dedicados a <em>Roma y Augusto</em> con sus correspondientes sacerdotes.</p>
<p>
	<em>Suetonio </em>nos informa de la actitud de <em>Augusto </em>ante la erecci&oacute;n de templos y estatuas en su nombre:</p>
<p>
	<em>Suetonio, Augusto 52</em></p>
<p>
	<em><strong>Aunque sab&iacute;a que se decretaban&nbsp; anormalmente templos incluso a los proc&oacute;nsules, no los acept&oacute; en ninguna provincia sino en nombre suyo y de Roma a la vez. Mas en Roma declin&oacute; con la mayor obstinaci&oacute;n este honor, e incluso hizo fundir todas las estatuas de plata que se le hab&iacute;an erigido en otro tiempo, y con el producto obtenido de ellas consagr&oacute; tr&iacute;podes de oro a Apolo Palatino. En vista de que el pueblo le ofrec&iacute;a con gran insistencia la dictadura, se postr&oacute; de rodillas, dej&oacute; caer la toga de sus hombros, y con el pecho desnudo , le rog&oacute; que no se la impusieran.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Rosa Mar&iacute;a Agudo Cubas. Editorial Gredos.)</p>
<p>
	<em>Templa, quamuis sciret etiam proconsulibus decerni solere, in nulla tamen prouincia nisi communi suo Romaeque nomine recepit. nam in urbe quidem pertinacissime abstinuit hoc honore; atque etiam argenteas statuas olim sibi positas conflauit omnis exque iis aureas cortinas Apollini Palatino dedicauit. Dictaturam magna ui offerente populo genu nixus deiecta ab umeris toga nudo pectore deprecatus est.</em></p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/templo_roma1.jpg" />&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; <img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/temploroma2.png" /></p>
<p>
	<em>Templo a Roma y Augusto &#8211; <em>P&eacute;rgamo&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp; Altar a Roma y Augusto &ndash; Lugdudum</em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em></p>
<p>
	T&aacute;cito nos presenta a <em>Tiberio </em>rechazando tales honores, a diferencia de <em>Augusto</em>:</p>
<p>
	<em>T&aacute;cito Anales,4,37-38</em> ;</p>
<p>
	<em><strong>En este tiempo la Espa&ntilde;a ulterior envi&oacute; embajada al Senado por licencia para poder edificar un templo a Tiberio y a su madre, como se hab&iacute;a concedido a los de Asia. Con cuya ocasi&oacute;n, C&eacute;sar, harto constante de suyo en menospreciar las honras excesivas que se le ofrec&iacute;an, pareci&eacute;ndole bien responder a los que le culpaban de que se hab&iacute;a comenzado a inclinar a la ambici&oacute;n, habl&oacute; de esta manera:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Aseg&uacute;rome, padres conscriptos, que de muchos ser&eacute; tenido por f&aacute;cil y mudable, no habiendo, poco ha, contradicho a las ciudades de Asia que me ped&iacute;an esto mismo. Justificar&eacute;, pues, la causa del pasado silencio, y juntamente declarar&eacute; lo que tengo determinado de hacer en lo porvenir. Porque el divo Augusto no prohibi&oacute; que en P&eacute;rgamo se edificase un templo a &eacute;l y a la ciudad deRoma, yo, que guardo y tengo por ley todos sus dichos y hechos, segu&iacute; tanto m&aacute;s prontamente su agradable ejemplo, cuanto con la honra que se me hac&iacute;a se aumentaba m&aacute;s la veneraci&oacute;n del Senado. En lo dem&aacute;s, as&iacute; como parece excusable el haber aceptado una sola vez este honor, asimismo el consentir quede bajo de especie de deidad se consagre mi nombre por todas las provinciasser&iacute;a cosa ambiciosa y soberbia; fuera de que perder&iacute;a mucho de sus quilates el honor de Augusto profan&aacute;ndole con la com&uacute;n adulaci&oacute;n.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Yo, padres conscriptos, s&eacute; que soy mortal, y que ni hago ni puedo hacer mayores obras que los otros hombres, content&aacute;ndome, como desde ahora me contento, con poder satisfacer el lugar de pr&iacute;ncipe que ocupo. Certif&iacute;coos de verdad, y s&iacute;rvame esto tambi&eacute;n para los siglos venideros, que no me quedar&aacute; m&aacute;s que desear, si desde ahora s&eacute; que los que desean eternizar mi memoria me tienen por digno de mis mayores, por pr&oacute;vido en vuestras cosas, por constante en los peligros, y que no temo incurrir en la malquerencia de los hombres donde se atraviesa el servicio y el bien de la Rep&uacute;blica. Estas cosas me servir&aacute;n de templo dentro de vuestros &aacute;nimos y de durables y hermos&iacute;simas estatuas. Porque las que se levantan de piedra, si el juicio de los venideros las convierte en aborrecimiento, como los sepulcros se menosprecian. Ruego, pues, a los confederados y a los ciudadanos, a los dioses y a las diosas, a &eacute;stos que me presten hasta el fin de mi vida un entendimiento quieto y capaz de la inteligencia de los derechos divinos y humanos, y a aqu&eacute;llos que despu&eacute;s de mi muerte favorezcan con loores y honrada recordaci&oacute;n la fama de mis acciones y lamemoria de mi nombre.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Continu&oacute; despu&eacute;s hasta en las conversaciones m&aacute;s secretas en apartar de s&iacute; semejante veneraci&oacute;n y culto, atribuy&eacute;ndolo algunos a modestia, muchos a desconfianza y los m&aacute;s a bajeza de &aacute;nimo. Porque losmejores -dec&iacute;an ellos- y los m&aacute;s excelentes entre los mortales apetecieron siempre alt&iacute;simas cosas. De esta manera H&eacute;rcules y Baco entre los griegos, y Quirino entre nosotros, se agregaron al n&uacute;mero de los dioses. Que lo hab&iacute;a entendido mejor Augusto, pues aspir&oacute; a ello; que las dem&aacute;s cosas residen de ordinario en los pr&iacute;ncipes, falt&aacute;ndoles s&oacute;lo una a que continuamente deben aspirar, que es la prosperidad de su memoria, porque con el menosprecio de la fama quedan igualmente menospreciadas las virtudes.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Carlos Coloma. 1794)</p>
<p>
	<em>Per idem tempus Hispania ulterior missis ad senatum legatis oravit ut exemplo Asiae delubrum Tiberio matrique eius extrueret. qua occasione Caesar, validus alioqui spernendis honoribus et respondendum ratus iis quorum rumore arguebatur in ambitionem flexisse, huiusce modi orationem coepit: &#39;scio, patres conscripti, constantiam meam a plerisque desideratam quod Asiae civitatibus nuper idem istud petentibus non sim adversatus. ergo et prioris silentii defensionem et quid in futurum statuerim simul aperiam. cum divus Augustus sibi atque urbi Romae templum apud Pergamum sisti non prohibuisset, qui omnia facta dictaque eius vice legis observem, placitum iam exemplum promptius secutus sum quia cultui meo veneratio senatus adiungebatur. ceterum ut semel recepisse veniam habuerit, ita per omnis provincias effigie numinum sacrari ambitiosum, superbum; et vanescet Augusti honor si promiscis adulationibus vulgatur.<br />
	Ego me, patres conscripti, mortalem esse et hominum officia fungi satisque habere si locum principem impleam et vos testor et meminisse posteros volo; qui satis superque memoriae meae tribuent, ut maioribus meis dignum, rerum vestrarum providum, constantem in periculis, offensionum pro utilitate publica non pavidum credant. haec mihi in animis vestris templa, hae pulcherrimae effigies et mansurae. nam quae saxo struuntur, si iudicium posterorum in odium vertit, pro sepulchris spernuntur. proinde socios civis et deos ipsos precor, hos ut mihi ad finem usque vitae quietam et intellegentem humani divinique iuris mentem duint, illos ut, quandoque concessero, cum laude et bonis recordationibus facta atque famam nominis mei prosequantur.&#39; perstititque posthac secretis etiam sermonibus aspernari talem sui cultum. quod alii modestiam, multi, quia diffideret, quidam ut degeneris animi interpretabantur. optumos quippe mortalium altissima cupere: sic Herculem et Liberum apud Graecos, Quirinum apud nos deum numero additos: melius Augustum, qui speraverit. cetera principibus statim adesse: unum insatiabiliter parandum, prosperam sui memoriam; nam contemptu famae contemni virtutes.</em></p>
<p>
	Son significativos los discursos encomi&aacute;sticos que algunos historiadores y oradores griegos hacen respecto de <em>Roma</em>. As&iacute; <em>Elio Aristides</em> (&Alpha;ί&lambda;&iota;&omicron;&sigmaf; &Alpha;&rho;&iota;&sigma;&tau;&epsilon;ί&delta;&eta;&sigmaf;; en lat&iacute;n,<em> Aelius Aristides</em>, 118 &#8211; 180) fue un eminente sofista de la <em>Segunda Sof&iacute;stica</em> y orador griego del siglo II d. C.4. Su discurso&nbsp; m&aacute;s famoso fue &quot;<em>Discurso a&nbsp; Roma&quot; (Encomio de Roma),</em> que pronunci&oacute; ante el palacio&nbsp; imperial en <em>Roma </em>y en el que <em>Aristides </em>glorifica el <em>Imperio </em>y la teor&iacute;a que subyace detr&aacute;s de &eacute;l, particularmente la <em>&quot;Pax Romana</em>&quot; , y pinta un cuadro impresionante de los logros romanos, que sobresalen al compararlos con cualquier otro imperio o ciudad habida en la historia. Transcribo tan s&oacute;lo una peque&ntilde;a parte de esta importante obra, que por lo dem&aacute;s ha sido desigualmente valorada por los cr&iacute;ticos que se han dedicado a ello.</p>
<p>
	<em>Elio Ar&iacute;stides, Discurso a Roma, 8 y ss.</em></p>
<p>
	&hellip; (Traducci&oacute;n de Juan Manuel Cort&eacute;s Copete. Editorial Gredos)<em><strong>As&iacute; pues, su nombre es como su sobrenombre, y no otra cosa sino la fuerza le es propia1. De manera que si alguien hubiese tenido la intenci&oacute;n de desdoblarla limpiamente y de colocar, unas junto a otras, las ciudades que ahora est&aacute;n en el cielo, apoy&aacute;ndolas sobre la tierra, me parece que se llenar&iacute;a todo el territorio de Italia que ahora esta vac&iacute;o, y se formar&iacute;a una &uacute;nica ciudad continua que se&nbsp; extender&iacute;a hasta el canal de Otranto. Puesto que la ciudad, a la que posiblemente yo no he descrito ahora suficientemente pero de la que mejor testimonio dan los ojos, es tan grande, no es posible decir lo mismo que se dice sobre otras ciudades: ≪all&iacute; esta sita≫. Ni tampoco lo que alguien dijo&nbsp; sobre las ciudades de Atenas y de Esparta, cuando afirmaba, sobre la primera, que el tama&ntilde;o era el doble que lo que le correspond&iacute;a por su poder, sobre la segunda, que el tama&ntilde;o parec&iacute;a ser inferior, y en mucho, con respecto a su poder &mdash;y que no haya ninguna mala interpretaci&oacute;n en el ejemplo&mdash;. Pero, de esta ciudad, grande en todos sus aspectos, nadie podr&iacute;a afirmar que no fue dotada de un poder concorde a su tama&ntilde;o. Cuando se dirige la mirada hacia la totalidad del Imperio, es posible sentir admiraci&oacute;n por la ciudad al pensar que una peque&ntilde;a parte gobierna toda la tierra entera; pero cuando se mira a la propia ciudad y a sus l&iacute;mites, ya m&aacute;s no cabe admirarse de que toda la ec&uacute;mene&nbsp; sea mandada por tal ciudad. Pues ahora se ha hecho realidad lo que cierto cronista dijo sobre Asia cuando afirmaba que un solo hombre gobernaba todo el territorio que el sol recorre &mdash;aunque no dec&iacute;a la verdad, a no ser que exceptuase toda &Aacute;frica y Europa de las puestas y ortos solares&mdash;: el recorrido del sol es equivalente a vuestras posesiones y el sol recorre su camino a trav&eacute;s de vuestros dominios. Pues ni los escollos marinos, ni las islas Quelidonias ni Cianeas sirven de l&iacute;mites a vuestro Imperio, ni la carrera que en un d&iacute;a pueda hacer un caballo hasta el mar, ni rein&aacute;is sobre l&iacute;mites fijados, ni ning&uacute;n otro ha ordenado p&uacute;blicamente hasta donde deb&eacute;is gobernar, sino que el mar se extiende como una franja tanto en medio de la ec&uacute;mene como tambi&eacute;n de vuestro imperio.</strong></em><em><strong>En torno a este los grandes continentes se han situado ocupando un gran espacio, ofreci&eacute;ndoos siempre algo de lo que all&iacute; se produce. De toda la tierra y de todo el mar se traen los frutos de todas las estaciones y cuanto ofrecen todas las regiones, r&iacute;os, lagos y artes de los helenos y de los barbaros, de manera que, si alguien quisiera ver todas estas cosas, ser&iacute;a necesario que las contemplase, o bien recorriendo toda la ec&uacute;mene, o bien encontr&aacute;ndose en esta ciudad. Pues no es posible que no abunde siempre aqu&iacute; cuanto se produce o cuanto se construye en cada uno de ellos. Tantas son las naves de carga que llegan trasportando todos los productos de todas partes durante todas las estaciones, incluso durante todo el equinoccio de oto&ntilde;o, que la ciudad&nbsp; se parece al taller com&uacute;n de la tierra.&nbsp;</strong></em></p>
<p>
	<em>Nota</em> 1: juega con el significado ya comentado de la palabr griega <em>rhome </em>que significa <em>fuerza</em><br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 2. De nuevo la <em>ciudad y el orbe del mundo</em> puestos en relaci&oacute;n.</p>
<p>
	La relaci&oacute;n establecida entre &ldquo;<em>orbis&rdquo; y &ldquo;urbis&rdquo; ( la&nbsp; Ciudad)</em> lo que est&aacute; indicando es la uni&oacute;n cultural y pol&iacute;tica de un mundo controlado y apropiado por <em>Roma</em>. Es m&aacute;s, la grandeza de <em>Roma </em>es la grandeza del <em>Imperio</em>. Roma es la ciudad y el mundo; incluso el mundo queda concebido como una ciudad; ambos conceptos son intercambiables.</p>
<p>
	Los poetas latinos de la &eacute;poca de <em>Augusto </em>son bien conscientes de este papel que les ha tocado jugar a ellos y a su ciudad por designio de los dioses. As&iacute;, <em>Tibulo, Ovidio, Virgilio, Horacio, </em>etc.</p>
<p>
	<em>Ovidio Amores 2,9</em></p>
<p>
	<em><strong>Hay muchos mozos que no aman y muchas j&oacute;venes en la misma situaci&oacute;n; tu triunfo sobre ellos te conquistar&iacute;a grandes alabanzas. Si Roma no hubiese desplegado sus fuerzas en la inmensidad del orbe, no ser&iacute;a al presente m&aacute;s que un hacinado mont&oacute;n de pajizas caba&ntilde;as. Harto de pelear, el soldado trabaja los campos que se le han distribuido, deja la espada y echa mano a las rudas estacas. Los puertos espaciosos resguardan las naves de la tempestad; el potro libre de su prisi&oacute;n corre a pacer en los prados; el viejo gladiador depone la espada y recibe la vara que asegura el resto de sus d&iacute;as, y yo que tantas veces milit&eacute; en las filas de Cupido, bien merezco gozar al cabo una vida tranquila. Pero si un dios me dijese: &laquo;Vive por fin exento de cuitas&raquo;, le disuadir&iacute;a: &iexcl;son tan dulces las penas del querer!.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Germ&aacute;n Salinas.)</p>
<p>
	<em>Tot sine amore viri, tot sunt sine amore puellae!&nbsp;<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hinc tibi cum magna laude triumphus eat.<br />
	Roma, nisi inmensum vires promosset in orbem,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Stramineis esset nunc quoque tecta casis.<br />
	Fessus in acceptos miles deducitur agros;<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mittitur in saltus carcere liber equus;<br />
	Longaque subductam celant navalia pinum,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tutaque deposito poscitur ense rudis.<br />
	Me quoque, qui totiens merui sub amore puellae,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Defunctum placide vivere tempus erat.<br />
	&#39;Vive&#39; deus &#39;posito&#39; siquis mihi dicat &#39;amore!&#39;<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Deprecer &mdash; usque adeo dulce puella malum est.</em></p>
<p>
	<em>Tibulo </em>relaciona directamente el futuro de <em>Roma </em>con su nombre prof&eacute;tico: &ldquo;<em>Fatal, oh Roma, tu nombre ser&aacute; al mundo&rdquo;</em></p>
<p>
	<em>Tibulo 2.5.39 y ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>Palabras de la Sibila<br />
	Valiente Eneas que al huir de Troya<br />
	Te llevas sus Penates, ya te asigna<br />
	A ti Jove los campos de Laurento.<br />
	Y ellos abrigo a tus Penates brindan,<br />
	Y all&iacute; ser&aacute;s un dios cuando a los cielos<br />
	Te lleve del Numicio la onda fr&iacute;a.<br />
	Sobre tus buques la victoria vuela,<br />
	Mientras una diosa a los de Troya auxilia.<br />
	De los R&uacute;tulos arde el campamento;<br />
	Ya, Turno cruel, tu muerte se aproxima;<br />
	Veo a Laurento, de Lavinio el muro,<br />
	Por Ascanio Alba Longa construida,<br />
	Y a t&iacute;, que abandonaste a las Vestales<br />
	Por serle grata a Marte, tierna Ilia,<br />
	Tu oculta uni&oacute;n, tu cinto por el suelo,<br />
	Y del Amor las armas en la orilla.<br />
	&iexcl;Oh toros! mientras Roma se construye,<br />
	Paced la verde hierba en sus colinas;<br />
	Fatal tu nombre, &iexcl;oh Roma! ser&aacute; al mundo<br />
	Dondequiera que campos Ceres mira,<br />
	Desde Oriente hasta el r&iacute;o en cuyas ondas<br />
	Hunde el Sol&nbsp; ya cansada su cuadriga.<br />
	Troya volver&aacute; a verse y de tus viajes<br />
	Habr&aacute; de consolarse con tu dicha.<br />
	Yo canto la verdad, laurel me nutra;<br />
	Nunca mi castidad mire perdida.&rdquo;<br />
	Esto, &iexcl;oh Febo! agitando sus cabellos<br />
	Al llamarte cant&oacute; la profetisa.</strong></em><br />
	(Traducci&oacute;n de Joaqu&iacute;n D. Casasus)</p>
<p>
	<em>&lsquo;Impiger Aenea, uolitantis frater Amoris,<br />
	Troica qui profugis sacra uehis ratibus,<br />
	iam tibi Laurentes adsignat Iuppiter agros,<br />
	iam uocat errantes hospita terra Lares.<br />
	illic sanctus eris cum te ueneranda Numici<br />
	unda deum caelo miserit indigetem.<br />
	ecce super fessas uolitat Victoria puppes;<br />
	tandem ad Troianos diua superba uenit.<br />
	ecce mihi lucent Rutulis incendia castris:<br />
	iam tibi praedico, barbare Turne, necem.<br />
	ante oculos Laurens castrum murusque Lauini est<br />
	Albaque ab Ascanio condita Longa duce.<br />
	te quoque iam uideo, Marti placitura sacerdos<br />
	Ilia, Vestales deseruisse focos,<br />
	concubitusque tuos furtim uittasque iacentes<br />
	et cupidi ad ripas arma relicta dei.<br />
	carpite nunc, tauri, de septem montibus herbas<br />
	dum licet: hic magnae iam locus urbis erit.<br />
	Roma, tuum nomen terris fatale regendis,<br />
	qua sua de caelo prospicit arua Ceres,<br />
	quaque patent ortus et qua fluitantibus undis<br />
	Solis anhelantes abluit amnis equos.<br />
	Troia quidem tunc se mirabitur et sibi dicet<br />
	uos bene tam longa consuluisse uia.<br />
	uera cano: sic usque sacras innoxia laurus<br />
	uescar, et aeternum sit mihi uirginitas.&rsquo;<br />
	haec cecinit uates et te sibi, Phoebe, uocauit,</em></p>
<p>
	<em>Virgilio </em>expresa en tres versos la conciencia que el romano ten&iacute;a de su extraordinaria misi&oacute;n en este mundo. <em>Virgilio </em>pone en boca de <em>Anquises</em>, el padre que el h&eacute;roe <em>Eneas </em>ha ido a buscar al <em>Inframundo</em>, al <em>Infierno</em>, a l<em>os espacios de abajo,</em> la extraordinaria responsabilidad de los romanos. Nos dice en <em>Eneida,6, versos 847 y ss.:</em></p>
<p>
	<em><strong>Labrar&aacute;n otros con m&aacute;s gracia bronces animados<br />
	(no lo dudo), sacar&aacute;n rostros vivos del m&aacute;rmol,<br />
	dir&aacute;n mejor sus discursos, y los caminos del cielo<br />
	trazar&aacute;n con su comp&aacute;s y describir&aacute;n el orto de los astros:<br />
	t&uacute;, romano, piensa en gobernar bajo tu poder a los pueblos<br />
	(&eacute;stas ser&aacute;n tus artes), y a la paz ponerle normas,<br />
	perdonar a los sometidos y abatir a los soberbios.&raquo;<br />
	As&iacute;, el padre Anquises,</strong></em><br />
	(Traducci&oacute;n de Rafael Font&aacute;n Barreiro. Edit. Alianza)</p>
<p>
	<em>Excudent alii spirantia mollius aera,<br />
	credo equidem, vivos ducent de marmore voltus,<br />
	orabunt causas melius, caelique meatus<br />
	describent radio, et surgentia sidera dicent:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 850<br />
	tu regere imperio populos, Romane, memento;<br />
	hae tibi erunt artes; pacisque imponere morem,<br />
	parcere subiectis, et debellare superbos.&rdquo;</em></p>
<p>
	<em>Propercio </em>tambi&eacute;n pone en relaci&oacute;n <em>urbs y orbis (septem urbs alta iugis, toto quae praesidet orbi)</em> y canta henchido de orgullo el poder de Roma&nbsp; en una eleg&iacute;a en que presenta el enfrentamiento entre <em>Augusto </em>y <em>Cleopatra</em>, que es lo mismo que decir el enfrentamiento entre dos culturas:</p>
<p>
	<em>Eleg&iacute;as, 3, 11, 55 y s.:</em></p>
<p>
	<em><strong>&laquo;No debiste, Roma, temerme con este ciudadano tan grande&raquo; ;<br />
	habl&oacute; y su lengua qued&oacute; sepultada en continuas libaciones &quot;&#39;.<br />
	La ciudad levantada sobre siete colinas, la que rige todo el<br />
	orbe, temi&oacute;, aterrorizada por Marte, las amenazas de una mujer.<br />
	Los dioses fundaron estas murallas, los dioses tambi&eacute;n las<br />
	protegen: C&eacute;sar a salvo, Roma apenas puede temer a J&uacute;piter.</strong></em></p>
<p>
	<em>&#39;Non hoc, Roma, fui tanto tibi cive verenda!&#39;<br />
	dixit et assiduo lingua sepulta mero.<br />
	septem urbs alta iugis, toto quae praesidet orbi,<br />
	femineas timuit territa Marte Minas<br />
	(non humana deicienda manu).<br />
	haec di condiderunt, haec di quoque moenia servant:<br />
	vix timeat salvo Caesare Roma Iovem.</em></p>
<p>
	<em>Horacio </em>ve en la propia fortaleza de Roma la raz&oacute;n de su propia ruina por las continuas guerras civiles, de las que est&aacute; horrorizado; s&oacute;lo <em>Augusto </em>la rescatar&aacute; de la autodestrucci&oacute;n implantando la <em>pax romana</em>. En&nbsp;&nbsp; <em>Epodi 16.1-14:</em></p>
<p>
	<em><strong>En Roma la guerra civil consumiendo ya est&aacute; la segunda<br />
	generacion: sola la ciudad derr&uacute;base.<br />
	A ella, a la cual destruir no fue dado a los Marsos vecinos<br />
	ni a la amenazante tropa del etrusco<br />
	P&oacute;rsena o Capua, que su &eacute;mula fuera, ni a Espartaco el bravo<br />
	ni a aquellos Al&oacute;broges que fueron traidores<br />
	para la rebeli&oacute;n; a la cual no venci&oacute; la Germania y sus mozos<br />
	de cer&uacute;leos ojos, ni H&aacute;nibal odiado<br />
	por nuestros abuelos, perd&eacute;mosla ahora los hijos imp&iacute;os<br />
	de sangre maldita. Las fieras su suelo<br />
	poseer&aacute;n otra vez. Sus cenizas, &iexcl;ay, ay!, la herradura sonora<br />
	pisar&aacute; del b&aacute;rbaro por la urbe. Los huesos<br />
	de Qurino, guardados bien hoy contra el viento y el sol,- &iexcl;insolente<br />
	penosa visi&oacute;n!- dispersar&aacute;.</strong></em><br />
	(Traducci&oacute;n Manuel Fern&aacute;ndez Galiano)</p>
<p>
	<em>Altera iam teritur bellis civilibus aetas,<br />
	suis et ipsa Roma viribus ruit.<br />
	quam neque finitimi valuerunt perdere Marsi<br />
	minacis aut Etrusca Porsenae manus,<br />
	aemula nec virtus Capuae nec Spartacus acer<br />
	novisque rebus infidelis Allobrox<br />
	nec fera caerulea domuit Germania pube<br />
	parentibusque abominatus Hannibal:<br />
	inpia perdemus devoti sanguinis aetas<br />
	ferisque rursus occupabitur solum:<br />
	barbarus heu cineres insistet victor et Vrbem<br />
	eques sonante verberabit ungula,<br />
	quaeque carent ventis et solibus ossa Quirini,<br />
	(nefas videre) dissipabit insolens.</em></p>
<p>
	Para <em>Cicer&oacute;n </em>es evidente que <em>Roma </em>es la ciudad m&aacute;s poderosa y due&ntilde;a del mundo.<br />
	Ver&nbsp; <em>Catilinarias 1.4.9.</em></p>
<p>
	<em><strong>&iexcl;Oh dioses inmortales! &iexcl;Entre qu&eacute; gentes estamos! &iexcl;En qu&eacute; ciudad vivimos! &iexcl;Qu&eacute; rep&uacute;&not;blica tenemos! Aqu&iacute;, aqu&iacute; est&aacute;n entre nosotros, padres conscriptos, en este consejo, el m&aacute;s sagrado y augus&not;to del orbe entero, los que meditan acabar conmigo y con todos vosotros, y con nuestra ciudad y con todo el mundo. Los estoy viendo yo, el c&oacute;nsul, y les pido su parecer sobre los negocios p&uacute;blicos, y cuando con&not;viniera acabar con ellos a estocadas, ni aun con las palabras se les ofende.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Juan Bautista Calvo)</p>
<p>
	O di inmortales! ubinam gentium sumus? in qua urbe vivimus? quam rem publicam habemus? Hic, hic sunt in nostro numero, patres conscripti, in hoc orbis terrae sanctissimo gravissimoque consilio, qui de nostro omnium interitu, qui de huius urbis atque adeo de orbis terrarum exitio cogitent! Hos ego video consul et de re publica sententiam rogo et, quos ferro trucidari oportebat, eos nondum voce volnero!</p>
<p>
	<em>Pro Murena 9-10 (21-22)</em></p>
<p>
	<em><strong>Pero, dejando esto a un lado y volviendo a la confrontaci&oacute;n de profesiones y de ocupaciones, &iquest;c&oacute;mo puede ponerse en duda que, para conseguir el consulado, confiere muchos m&aacute;s t&iacute;tulos la gloria militar que la que proviene del derecho civil? T&uacute; est&aacute;s en vela aun antes del amanecer para responder a los que te consultan; &eacute;l, para llegar a tiempo, con el ej&eacute;rcito, al punto de su destino; a ti te despierta el canto del gallo; a &eacute;l, el toque de la trompeta; t&uacute; dispones la acci&oacute;n judicial; &eacute;l pone las tropas en orden de batalla; t&uacute; cuidas de que tus clientes no sean sorprendidos; &eacute;l, de que no lo sean las ciudades o sus campamentos; &eacute;l sabe de memoria c&oacute;mo se aleja a las tropas enemigas; t&uacute;, c&oacute;mo se desv&iacute;an las aguas producidas por la lluvia; &eacute;l est&aacute; adiestrado en ensanchar nuestras fronteras y t&uacute; en trazar sus l&iacute;mites. Y -pues debo decirlo como lo pienso- el m&eacute;rito de la carrera militar aventaja al de las dem&aacute;s profesiones. Ese m&eacute;rito es el que dio renombre al pueblo romano, el que consigui&oacute; para esta ciudad una gloria inmortal, el que oblig&oacute; al mundo entero a someterse a nuestro poder. Toda la vida urbana, todas esas brillantes ocupaciones nuestras, esta gloria y esta actividad del foro viven bajo la tutela y al amparo del valor militar. Tan pronto ha sonado la sospecha de un levantamiento, al punto nuestras actividades todas van enmudeciendo.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Jes&uacute;s Aspa Cereza. Editorial Gredos.)</p>
<p>
	<em>Sed ut hoc omisso ad studiorum atque artium contentionem revertamur, qui potest dubitari quin ad consulatum adipiscendum multo plus adferat dignitatis rei militaris quam iuris civilis gloria? Vigilas tu de nocte ut tuis consultoribus respondeas, ille ut eo quo intendit mature cum exercitu perveniat; te gallorum, illum bucinarum cantus exsuscitat; tu actionem instituis, ille aciem instruit; tu caves ne tui consultores, ille ne urbes aut castra capiantur; ille tenet et scit ut hostium copiae, tu ut aquae pluviae arceantur; ille exercitatus est in propagandis finibus, tuque in regendis. Ac nimirum&#8211;dicendum est enim quod sentio&#8211;rei militaris virtus praestat ceteris omnibus. Haec nomen populo Romano, haec huic urbi aeternam gloriam peperit, haec orbem terrarum parere huic imperio coegit; omnes urbanae res, omnia haec nostra praeclara studia et haec forensis laus et industria latet in tutela ac praesidio bellicae virtutis. Simul atque increpuit suspicio tumultus, artes ilico nostrae conticiscunt.&nbsp;</em></p>
<p>
	<em>Ad Familiares. 4.1.2. / 150 (IV 1)</em></p>
<p>
	<em><strong>(En la finca de Cumas, 21 o 22 de abril de 49)1208<br />
	Marco Ciceron saluda a Servio Sulpicio.1209<br />
	Ya ves cual es el panorama: el mundo arde en guerra por un reparto de poder; sin leyes, sin tribunales, sin derecho y sin garantias, Roma ha quedado abandonada a la rapina y a los incendios. Asi pues, no solo no puedo imaginar que es lo que yo podria esperar, sino que apenas me hago ya una idea de que puedo atreverme a escoger.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Jos&eacute; A. Beltr&aacute;n)</p>
<p>
	<em>Res vides quomodo se habeat: orbem terrarum imperiis distributis ardere bello; urbem sine legibus, sine iudiciis, sine iure, sine fide relictam direptioni et incendiis: itaque mihi venire in mentem nihil potest non modo, quod sperem, sed vix, iam quod audeam optare;</em></p>
<p>
	<br />
	<em>Paradoxa Stoicorum. 2.18</em></p>
<p>	<em><strong>&iquest;Me amenazas por ventura con la muerte para que de todo me aparte de los hombres, o con el destierro para que me aparte de los malos? La muerte es terrible para aquellos a quienes todo se les acaba con la vida; mas no a aquellos cuya alabanza no puede perecer: el destierro atemoriza a aquellos que tienen como circunscripto y limitado el lugar de su morada; no a aquellos que creen que toda la redondez de la<br />
	tierra es una sola ciudad</strong></em>. (Traducci&oacute;n de Manuel Valbuena)</p>
<p>
	<em>Mortemne mihi minitaris, ut omnino ab hominibus, an exilium, ut ab inprobis demigrandum sit? Mors terribilis iis, quorum cum vita omnia extinguuntur, non iis, quorum laus emori non potest, exilium autem illis, quibus quasi circumscriptus est habitandi locus, non iis, qui omnem orbem terrarum unam urbem esse ducunt.</em></p>
<p>
	Y tambi&eacute;n para <em>Nepote</em>, en <em>vida de&nbsp; Atticus, 3.3</em></p>
<p>
	<em><strong>Era su porte de una manera, que sabiendo ser peque&ntilde;o con los peque&ntilde;os, parec&iacute;a grande con los grandes.&nbsp; Por esto las Atenienses le dieron todos los honores que pudieron, y pretendieron hacerle su ciudadano. Mas &eacute;l no quiso admitir este favor, porque algunos son de opini&oacute;n de que se pierde el derecho de serlo de Roma, si se admite el de otra ciudad. </strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El tiempo que estuvo all&iacute;, no quiso consentir que le erigiesen estatua; mas despu&eacute;s que se ausent&oacute;, como ya no lo pod&iacute;a estorbar, le levantaron algunas en los lugares m&aacute;s sagrados Pnice y Pecile. Porque &Aacute;tico, mientras estuvo all&iacute;, era el que resolv&iacute;a y gobernaba todos los asuntos de la Rep&uacute;blica. Fue pues don de la fortuna haber nacido en una ciudad que mandaba al orbe, y tener por patria a la se&ntilde;ora universal del mundo, y fue tambi&eacute;n una gran prueba de la prudencia de &Aacute;tico haberse hecho amar m&aacute;s que ninguno, en una ciudad como Atenas, superior a todas las otras por su antig&uuml;edad, cortesan&iacute;a y sabidur&iacute;a.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Rodrigo de Oviedo)</p>
<p>
	<em>Hic autem sic se gerebat, ut communis infimis, par principibus videretur. quo factum est ut huic omnes honores, quos possent, publice haberent civemque facere studerent: quo beneficio ille uti noluit quod nonnulli ita interpretantur, amitti civitatem Romanam alia ascita. [2] quamdiu affuit, ne qua sibi statua poneretur, restitit, absens prohibere non potuit. itaque aliquot ipsi et Phidiae locis sanctissimis posuerunt: hunc enim in omni procuratione rei publicae actorem auctoremque habebant potissimum. [3] igitur primum illud munus fortunae, quod in ea urbe natus est, in qua domicilium orbis terrarum esset imperii, ut eandem et patriam haberet et domum; hoc specimen prudentiae, quod, cum in eam se civitatem contulisset, quae antiquitate, humanitate doctrinaque praestaret omnes, unus ei fuit carissimus.</em></p>
<p>
	Tambi&eacute;n&nbsp; <em>Tito Livio</em>, que escribi&oacute; una historia general de <em>Roma </em>desde sus or&iacute;genes, que en consecuencia titul&oacute; &ldquo;<em>Ab urbe condita&rdquo; (Desde la fundaci&oacute;n de la ciudad)</em>, nos explica por qu&eacute; se atreve a abordar una obra de tal envergadura: sin duda el pueblo m&aacute;s poderoso jamas habido y su emperador, en el momento <em>Augusto</em>, se lo merecen. Nos dice en el <em>Prefacio de su obra</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Ignoro si aprovechar&iacute;a mucho escribir la historia del pueblo romano desde su origen; y si no lo ignorase no me atrever&iacute;a a decirlo, sobre todo cuando considero lo antiguos que son algunos hechos, y lo conocidos, merced a la muchedumbre de escritores que incesantemente se renuevan, y que pretenden, o presentarlos con mayor exactitud, o que oscurecen con las galas del estilo la ruda sencillez de la antig&uuml;edad. Pero sea como quiera, tendr&eacute; al menos la satisfacci&oacute;n de haber contribuido a perpetuar la memoria de las grandes cosas llevadas a cabo por el pueblo m&aacute;s grande de la tierra; y si mi nombre desaparece entre tantos escritores, me consolar&aacute;n el brillo y la fama de los que me obscurezcan. Es adem&aacute;s labor inmensa consignar hechos realizados en un periodo de m&aacute;s de setecientos a&ntilde;os, tomando por punto de partida los obscuros principios de Roma, y seguirla en su progreso hasta esta &uacute;ltima &eacute;poca en que comienza a doblegarse bajo el peso de su misma grandeza; temo, por otra parte, que los principios de Roma y los periodos a ellos inmediatos tengan poco atractivo para los lectores, impacientes por llegar a las &eacute;pocas modernas, en que el poder&iacute;o por harto tiempo soberano, torna sus fuerzas contra si miso. Por ni parte, un provecho obtendr&eacute; de este trabajo: el de abstraerme del espect&aacute;culo de los males que por tantos a&ntilde;os ha presenciado nuestro tiempo, ocupando por completo mi atenci&oacute;n en el estudio de la historia antigua y vi&eacute;ndome libre de los temores que, sin apartar de la verdad al escritor, consiguen sin embargo fatigarle.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Francisco Navarro)</p>
<p>
	<em>facturusne operae pretium sim, si a primordio urbis res populi Romani perscripserim, nec satis scio nec,&nbsp; si sciam, dicere ausim, quippe qui cum veterem tum vulgatam esse rem videam, dum novi semper scriptores aut in rebus certius aliquid allaturos se aut scribendi arte rudem vetustatem superaturos credunt. utcumque erit,&nbsp; iuvabit tamen rerum gestarum memoriae principis terrarum populi pro virili parte et ipsum consuluisse; et si in tanta scriptorum turba mea fama in obscuro sit, nobilitate ac magnitudine eorum me, qui nomini officient meo, consoler.&nbsp; res est praeterea et inmensi operis, ut quae supra septingentesimum annum repetatur et quae ab exiguis profecta initiis eo creverit, ut iam magnitudine laboret sua; et legentium plerisque haud dubito quin primae origines proximaque originibus minus praebitura voluptatis sint festinantibus ad haec nova, quibus iam pridem praevalentis populi vires se ipsae conficiunt;&nbsp; ego contra hoc quoque laboris praemium petam, ut me a conspectu malorum, quae nostra tot per annos vidit aetas, tantisper certe, dum prisca illa tota mente repeto, avertam,&nbsp; omnis expers curae, quae scribentis animum etsi non flectere a vero, sollicitum tamen efficere posset.</em></p>
<p>
	Y poco despu&eacute;s nos informa que as&iacute; fue vaticinado, en <em>Livio, 1,16,6-7,</em> cuando nos narra la desaparici&oacute;n y previsible subida a los cielos de <em>R&oacute;mulo</em>,&nbsp; y nos dice:</p>
<p>
	<em><strong>Estaba la ciudad desazonada, porque echaba de menos al rey, y en contra de los senadores, cuando Proculo Julio, hombre de peso segun dicen, aunque avalase un acontecimiento fuera de lo comun, se presenta a los reunidos y dice: ≪Quirites: R&oacute;mulo, padre de esta ciudad, al rayar hoy el alba ha descendido, repentinamente del cielo y se me ha aparecido. Al ponerme en pie, sobrecogido de temor, dispuesto a venerarlo, rog&aacute;ndole que me fuese permitido mirarle cara a cara, me ha dicho: &lsquo;Ve y anuncia a los romanos que es voluntad de los dioses que mi Roma sea la capital del orbe; que practiquen por consiguiente el arte militar; que sepan, y asi lo transmitan a sus descendientes, que ningun poder humano puede resistir a las armas romanas.&rsquo; Dicho esto &mdash;dijo&mdash;, desaparecio por los aires.≫ Es sorprendente el credito tan grande que se dio a aquel hombre al hacer esta comunicacion y lo que se mitig&oacute;, entre el pueblo y el ejercito, la anoranza de Romulo con la creencia en su inmortalidad.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Antonio Villar Vidal. Editorial Gredos.)</p>
<p>
	<em>manavit enim haec quoque sed perobscura fama; illam alteram admiratio viri et pavor praesens nobilitavit. [5] et consilio etiam unius hominis addita rei dicitur fides. namque Proculus Iulius, sollicita civitate desiderio regis et infensa patribus, gravis, ut traditur, quamvis magnae rei auctor, in contionem prodit. [6] &ldquo;Romulus&rdquo; inquit, &ldquo;Quirites, parens urbis huius, prima hodierna luce caelo repente delapsus se mihi obvium dedit. cum perfusus horrore venerabundus3 adstitissem, petens precibus ut contra intueri fas esset, [7?] &#39;Abi, nuntia,&#39; inquit &#39;Romanis caelestes ita velle ut mea Roma caput orbis terrarum sit; proinde rem militarem colant, sciantque et ita posteris tradant nullas opes humanas armis Romanis resistere posse.&#39; haec,&rdquo; inquit, &ldquo;locutus sublimis abiit.&rdquo; [8] mirum quantum illi viro nuntianti haec fides fuerit, quamque desiderium Romuli [p. 60] apud plebem exercitumque facta fide inmortalitatis4 lenitum sit.</em></p>
<p>
	<em>Lucano</em>, en su <em>Farsalia</em>, nos presenta a <em>C&eacute;sar </em>hablando a <em>Roma deificad</em>a, coronada con la corona de torres:</p>
<p>
	<em>Lucano, Farsalia 1, 183 y ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>Ya C&eacute;sar en su marcha hab&iacute;a rebasado los helados Alpes y concebido en su esp&iacute;ritu grandes levantamientos y una guerra inminente. Cuando se lleg&oacute; a las aguas del insignificante Rubic&oacute;n, el general tuvo la visi&oacute;n de una gigantesca figura de la patria estremecida: brillante en la oscuridad de la noche y con una gran tristeza en el rostro, derramando sus blancos cabellos desde una cabeza coronada de torres, se ergu&iacute;a con la cabellera ajada y dec&iacute;a entrecortada de sollozo!;: &iquest;Hacia d&oacute;nde segu&iacute;s avanzando? &iquest;Ad&oacute;nde llev&aacute;is, guerreros, unas ense&ntilde;as que son m&iacute;as? Si march&aacute;is con arreglo al derecho, si como ciudadanos, hasta aqu&iacute; y s&oacute;lo hasta aqu&iacute; os est&aacute; permitido.. Entonces un escalofr&iacute;o sacudi&oacute; los miembros del general, se le erizaron los cabellos y, estorbando su marcha, una miedosa vacilaci&oacute;n paraliz&oacute; sus pies al borde de la ribera. Luego, dijo: &ldquo;&iexcl;Oh t&uacute;, se&ntilde;or del trueno, que desde lo alto de la roca Tarpeya contemplas las murallas de la Ciudad, y vosotros, Penates frigios de la familia Julia,&nbsp; Quirino, misteriosamente arrebatado , J&uacute;piter Laciar, que resides en la encumbrada Alba , fuegos de Vesta y t&uacute;, oh Roma, parigual de la divinidad suprema, favorece mis empresas! No te persigo con las armas de las Furias; heme aqu&iacute;, aqu&iacute; estoy yo, C&eacute;sar, vencedor por tierra y por mar, soldado a tu servicio en todas partes (y, si se me permite, tambi&eacute;n ahora). Aquel, el culpable ser&aacute; aquel que me convirtiere en tu enemigo.&rdquo;</strong></em> (Traducci&oacute;n de Antonio Holgado Redondo. Editorial Gredos.)</p>
<p>
	<em>iam gelidas Caesar cursu superauerat Alpes<br />
	ingentisque animo motus bellumque futurum<br />
	ceperat. ut uentum est parui Rubiconis ad undas,&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	ingens uisa duci patriae trepidantis imago<br />
	clara per obscuram uoltu maestissima noctem<br />
	turrigero canos effundens uertice crines<br />
	caesarie lacera nudisque adstare lacertis<br />
	et gemitu permixta loqui: &#39;quo tenditis ultra?&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	quo fertis mea signa, uiri? si iure uenitis,<br />
	si ciues, huc usque licet.&#39; tum perculit horror<br />
	membra ducis, riguere comae gressumque coercens<br />
	languor in extrema tenuit uestigia ripa.<br />
	mox ait &#39;o magnae qui moenia prospicis urbis&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	Tarpeia de rupe Tonans Phrygiique penates<br />
	gentis Iuleae et rapti secreta Quirini<br />
	et residens celsa Latiaris Iuppiter Alba<br />
	Vestalesque foci summique o numinis instar<br />
	Roma, faue coeptis. non te furialibus armis&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	persequor: en, adsum uictor terraque marique<br />
	Caesar, ubique tuus (liceat modo, nunc quoque) miles.<br />
	ille erit ille nocens, qui me tibi fecerit hostem.&#39;</em></p>
<p>
	Y as&iacute; podr&iacute;a continuar poniendo ejemplos.</p>
<p>
	(continuar&aacute;&#8230;)</p>
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		<title>Citemos correctamente las frases latinas, tan concisas y expresivas, y que tanto prestigio cultural dan.</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/urbi-et-orbi-latinismos-errores-en-citas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Jul 2017 23:19:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Urbi et orbi” es una frase latina constituida por dos palabras relacionadas entre sí por una conjunción copulativa, es decir unidas. Resulta que muchas palabras latinas, entre ellas los sustantivos, tienen diversas formas o casos que se diferencian por su terminación; “”casus” a fin de cuentas viene a significar “caída, terminación”. En concreto estas dos palabras acaban en –i y por ello decimos que están en caso “dativo”.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><b>“Urbi et orbi” es una frase latina constituida por dos palabras relacionadas entre sí por una conjunción copulativa, es decir unidas. Resulta que muchas palabras latinas, entre ellas los sustantivos, tienen diversas formas o casos que se diferencian por su terminación; “”casus” a fin de cuentas viene a significar “caída, terminación”. En concreto estas dos palabras acaban en –i y por ello decimos que están en caso “dativo”.</b></p>
<p>
	Todo esto es gram&aacute;tica latina elemental y cualquiera que conozca esto y nada m&aacute;s que esto puede entender que si modificamos las terminaciones de algunas palabras, los sustantivos entre ellas, estamos cambiando la funci&oacute;n y en consecuencia el significado.</p>
<p>
	Pues bien, la frase &quot;<em>urbi et orbi</em>&quot; significa &ldquo;<em>para la ciudad</em> (que es <em>Roma</em>) <em>y para el orbe</em> (que es el mundo restante)&rdquo; y ese es su significado porque las dos acaban en <em>&ndash;i.</em></p>
<p>
	La frase se aplica literalmente a alguno de los mensajes que emite el <em>Papa</em>, que es el obispo de <em>Roma </em>y <em>Padre </em>de toda la cristiandad, cuando los dirige a los fieles de Roma y de todo el mundo y les da <em>indulgencia plenaria </em>por sus pecados. Pero en realidad la frase se aplica por extensi&oacute;n a todo mensaje emitido por cualquiera y dirigido a todos los hombres. En un segundo art&iacute;culo comentar&eacute; algo m&aacute;s del origen de esta expresi&oacute;n.</p>
<p>
	Pues bien, es muy agradable para quien ama y disfruta con la lengua <em>latina </em>encontrarse con personas que utilizan frases latinas&nbsp; en todo tipo de escritos, comentarios y conversaciones. Cervantes las llam&oacute; &ldquo;<em>latinicos</em>&rdquo; en el <em>pr&oacute;logo de la primera parte de su obra &ldquo;Vida del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha&rdquo;</em> y hay quien las llama con cierto tono despectivo &ldquo;<em>latinajos</em>&rdquo;.</p>
<p>
	Ahora bien, en la misma proporci&oacute;n es profundamente desagradable encontrarse con frases latinas mal construidas,&nbsp; que cometen elementales errores ling&uuml;&iacute;sticos y gramaticales, como por ejemplo el de no respetar la terminaci&oacute;n adecuada.</p>
<p>
	Hace pocos d&iacute;as escuchaba en boca de un frecuente y abundante <em>tertuliano </em>de una de las diversas cadenas de televisi&oacute;n de <em>Espa&ntilde;a </em>pronunciar con el aplomo de los ignorantes &ldquo;<em>urbi et orbe</em>&rdquo;, as&iacute;, acabada la &uacute;ltima en <em>&ndash;e</em>. Y el mismo error a los pocos d&iacute;as lo encontr&eacute; en la pluma de un conocido <em>comentarista</em>, joven promesa, de un importante peri&oacute;dico espa&ntilde;ol. (Creo que los autores extranjeros son m&aacute;s cuidadosos a la hora de hacer citas latinas). Pero esa frase mal construida ya no significa lo que pretenden quienes la utilizan, si es que ahora puede significar algo.</p>
<p>
	Naturalmente, el error procede de la ignorancia, sin duda; facilitado por el hecho de que en espa&ntilde;ol existe el sustantivo &ldquo;<em>orbe</em>&rdquo; y eso les induce a la equivocaci&oacute;n a estos &ldquo;<em>latinistas</em>&rdquo; poco cuidadosos.</p>
<p>
	Si no es posible exigir a todos los ciudadanos que conozcan el lat&iacute;n elemental, por muy deseable que eso fuera, s&iacute; podemos exigir a quienes se sirven de prestigiosas expresiones latinas, que se asesoren m&iacute;nimamente, es decir, que busquen cualquiera de los instrumentos de contraste que hoy est&aacute;n al alcance de cualquiera.</p>
<p>
	Pero puesto que hoy vamos de reconvenciones gramaticales aprovecho para advertir de otros errores muy frecuentes, tan chocantes como el anterior:</p>
<p>
	&#8211; Se dice &ldquo;<em>sensu stricto</em>&rdquo; y no &ldquo;sensu strictu&rdquo;:&nbsp;<br />
	&#8211; &ldquo;<em>motu proprio&rdquo;</em> y no &ldquo;motu propio&rdquo;: <em>propius</em>, sin la -r-&nbsp; significa <em>m&aacute;s cerca</em><br />
	&#8211; &ldquo;<em>in dubio pro reo</em>&rdquo; y no &ldquo;in dubium pro reo&rdquo;<br />
	&#8211; &ldquo;<em>veni, vidi, vici</em>&rdquo; y no &ldquo;vini,vidi,vinci&rdquo;<br />
	&#8211; &ldquo;<em>morituri te salutant</em>&rdquo; y no &ldquo;morituri te salutan&rdquo; o &ldquo;morituri te salutam&rdquo;<br />
	&#8211; &ldquo;<em>sine nobilitate</em>&rdquo; (1) y no &ldquo;sine nobilitatis&rdquo;</p>
<p>
	A&uacute;n no hab&iacute;a acabado este art&iacute;culo y recibo de otro amante del lat&iacute;n, via <em>twitter</em>, la informaci&oacute;n de otro error, nuevo para m&iacute; hasta el momento, que ahora perpreta todo un ayuntamiento, el de <em>Guadalupe</em>, con un bando en el aviso de una festividad muy arraigada en Espa&ntilde;a, la del &ldquo;<em>Corpus Christi&rdquo;</em> que el cartel ha transformado en &ldquo;<em>Corpus Christis</em>&rdquo;, cuya pronunciaci&oacute;n sonar&iacute;a m&aacute;s bien al nombre de una famosa casa de subastas inglesa, &ldquo;<em>Christie&rsquo;s</em>&rdquo;, pero que no podr&aacute; referirse a la creencia de los cristianos de que&nbsp; la &ldquo;<em>hostia</em>&rdquo; de pan consagrada es en realidad el cuerpo de <em>Cristo</em>.</p>
<p>
	<img alt="" height="152" src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/bando_ayuntamiento_recortado.jpg" width="204" /></p>
<p>
	(1.) Dir&eacute; como curiosidad, que precisamente de la expresi&oacute;n latina &ldquo;<em>sine nobilitate&rdquo;</em> procede el t&eacute;rmino ingl&eacute;s &rdquo;<em>snob</em>&rdquo;, <em>s(ine) nob(ilitate)</em>, seg&uacute;n explic&oacute; <em>Ortega y Gasset</em> en &ldquo;<em>La rebeli&oacute;n de las masas&rdquo;</em>, aunque los diccionarios ingleses, como el de <em>Oxford </em>no admiten este origen y se buscan uno m&aacute;s aut&oacute;ctono.</p>
<p>
	Reproduzco el p&aacute;rrafo de <em>Ortega </em>en el que se refiere al t&eacute;rmino &ldquo;<em>snob</em>&rdquo;, en el que&nbsp; adem&aacute;s utiliza otro &ldquo;<em>latinico</em>&rdquo;, &ldquo;<em>idola fori&rdquo;</em>. Lo hace en &quot;La revoluci&oacute;n de las masas. Pr&oacute;logo para franceses III, 1937)</p>
<p>
	<em><strong>Este hombre-masa es el hombre previamente vaciado de su propia historia, sin entra&ntilde;as de pasado y, por lo mismo, d&oacute;cil a todas las disciplinas llamadas &laquo;internacionales&raquo;. M&aacute;s que un hombre, es s&oacute;lo un caparaz&oacute;n de hombre constituido por meros idola fori; carece de un &laquo;dentro&raquo;, de una intimidad suya, inexorable e inalienable, de un yo que no se pueda revocar. De aqu&iacute; que est&eacute; siempre en disponibilidad para fingir ser cualquier cosa. Tiene s&oacute;lo apetitos, cree que tiene s&oacute;lo derechos y no cree que tiene obligaciones: es el hombre sin la nobleza que obliga -sine nobilitate-, snob.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Nota: En Inglaterra las listas de vecinos indicaban junto a cada nombre el oﬁcio y rango de la persona. Por eso, junto al nombre de los simples burgueses aparec&iacute;a la abreviatura s. nob., es decir, sin nobleza. Este es el origen de la palabra snob.</strong></em></p>
<p>
	Por cierto, &ldquo;<em>idola fori&rdquo;</em> es una expresi&oacute;n acu&ntilde;ada por <em>Francis Bacon</em> en su obra <em>Novum Organum </em>para referirse a la correspondencia imperfecta entre las definiciones expresadas en palabras en una lengua y la cosa real que definen.</p>
<p>	Podr&iacute;amos ampliar sin fin la lista de errores chocantes si observ&aacute;semos la desbordada imaginaci&oacute;n de quienes sobre una primitiva frase latina bien construida crean ellos otras sin tener consideraci&oacute;n alguna para con las reglas de la concordancia gramatical.</p>
<p>
	As&iacute; sobre la famosa expresi&oacute;n con la que el muy conservador y nacionalista <em>Cat&oacute;n </em>dicen que acababa todos sus discursos, viniese a cuento o no, &ldquo;<em>delenda est Carthago</em>&rdquo; hay quien crea otras similares del tipo &ldquo;<em>delenda est parlamento</em>&rdquo; (o lo que sea) cuando al menos pod&iacute;a haber dicho con poca imaginaci&oacute;n &ldquo;<em>delendum est parlamentum</em>&rdquo;.</p>
<p>
	O quien sobre &ldquo;<em>condicio </em>(o <em>conditio</em>) <em>sine qua non</em>&rdquo;, expresi&oacute;n t&iacute;picamente&nbsp; jur&iacute;dica, acu&ntilde;a otras de cualquier sentido, como &ldquo;<em>elementos, instrumentos, circunstancias&hellip; sine qua non&rdquo;</em> cuando el relativo &ldquo;<em>qua</em>&rdquo; es singular y femenino, correspondi&eacute;ndose mal con &ldquo;elementos y otros&rdquo;.</p>
<p>
	Aprovecho de paso para explicar que en lat&iacute;n &ldquo;<em>condicio</em>&rdquo; y &ldquo;<em>conditio</em>&rdquo; son palabras de origen distinto, aunque en <em>lat&iacute;n tard&iacute;o</em> la palabra &ldquo;<em>conditio</em>&rdquo;, que en lat&iacute;n cl&aacute;sico significa &ldquo;<em>fundaci&oacute;n</em>&rdquo;,&nbsp; adquiri&oacute; el sentido de &ldquo;<em>condici&oacute;n</em>&rdquo;; como quiera que la expresi&oacute;n &ldquo;<em>conditio sine qua non</em>&rdquo; es propia del lat&iacute;n tard&iacute;o, pas&oacute; con esa forma a las lenguas modernas; en realidad &ldquo;<em>condicio sine qua non</em>&rdquo; , correcta desde el punto de vista del significado, resulta ser un anacronismo o incluso hipercultismo por convertir una palabra de determinada &eacute;poca a la correspondiente de otra.</p>
<p>
	No puedo tampoco dejar pasar la ocasi&oacute;n para advertir de otros errores que se producen en la acentuaci&oacute;n de las palabras latinas, en las que inevitablemente el no experto en lat&iacute;n, tiende a acentuar como si fueran espa&ntilde;olas. A ello ayuda el hecho de que en lat&iacute;n no se emplea el acento <em>gr&aacute;fico </em>o <em>tilde</em>; no es que no existe acento <em>pros&oacute;dico </em>o <em>t&oacute;nico&nbsp; </em>(de <em>prosodia de &pi;&rho;ὸ&sigmaf;- (pros = al lado, cerca de), la ra&iacute;z ᾠ&delta;ή, oide = canci&oacute;n</em>), que se carga en una s&iacute;laba o en otra en funci&oacute;n de su cantidad o duraci&oacute;n (hay s&iacute;labas largas y breves) y esto que diferenciaban bien los antiguos en algunos momentos, para nosotros no es significativo.</p>
<p>
	As&iacute; que conviene advertir que se dice &ldquo;<em>c&aacute;rmina burana</em>&rdquo; y no &ldquo;carm&iacute;na burana&rdquo;, que se dice &ldquo;&aacute;lea iacta est&rdquo; y no &ldquo;al&eacute;a iacta est&rdquo;, &ldquo;<em>curriculum v&iacute;tae</em>&rdquo; y no &ldquo;curriculum vit&aacute;e&rdquo; por referirme tan s&oacute;lo a algunos de los errores que con cierta frecuencia o&iacute;mos. Este &uacute;ltimo de acentuar la <em>-a-</em> del diptongo &ndash;ae en posici&oacute;n final de palabra est&aacute; muy generalizado, vulnerando la regla de que en lat&iacute;n no existen palabras <em>agudas</em>, es decir, con acento en la &uacute;ltima s&iacute;laba.</p>
<p>
	Recuerdo que en mi juventud hab&iacute;a en <em>Espa&ntilde;a </em>una interesante revista sat&iacute;rica llamada <em>&ldquo;La Codorniz&rdquo;</em> y en ella una secci&oacute;n titulada &ldquo;<strong>La c&aacute;rcel de papel&rdquo;</strong> a la que se condenaba a quien destrozaba el lenguaje con sus disparates. All&iacute; ir&iacute;an a parar, cuando menos, los infractores de la gram&aacute;tica latina, condena siempre m&aacute;s llevadera que los &ldquo;<em>leones</em>&rdquo; del anfiteatro a los que probablemente hubieran sido enviados en tiempos de alg&uacute;n emperador mani&aacute;tico del lenguaje como <em>Claudio</em>, que lleg&oacute; a inventar tres letras para transcribir algunos sonidos griegos, aunque con poco &eacute;xito, porque tras su muerte dejaron de utilizarse.</p>
<p>
	Quiz&aacute;s he de pedir disculpas, por mi parte, para evitar el enfado de quienes tienen buenos y precisos conocimientos de lat&iacute;n por corregir errores tan elementales, pero no por ello infrecuentes y enervantes. Sabr&aacute;n sin duda disculparme</p>
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		<title>Prodigios, milagros, maravillas, portentos, fenómenos, monstruos (I)</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/milagro-portento-prodigio-oraculo-augur/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Jun 2017 08:20:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Dioses y Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Mitologí­a]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quizás algún lector se haya preguntado alguna vez de dónde nos viene esta tentación tan antigua y tan moderna de creer en hechos maravillosos e inexplicables, a los que con frecuencia se les concede la cualidad de milagros, hechos divinos, mensajes de la divinidad y del más allá.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Quizás algún lector se haya preguntado alguna vez de dónde nos viene esta tentación tan antigua y tan moderna de creer en hechos maravillosos e inexplicables, a los que con frecuencia se les concede la cualidad de milagros, hechos divinos, mensajes de la divinidad y del más allá.</b></p>
<p>
	En el presente art&iacute;culo encontrar&aacute;n decenas de milagros y hechos maravillosos e inexplicables que ya se produc&iacute;an en la <em>Antig&uuml;edad </em>y de los que se dejaba constancia en los textos escritos hace m&aacute;s de dos mil a&ntilde;os. Y con toda seguridad esta debilidad de un ser tan racional como el hombre ven&iacute;a ya de un pasado de miles de a&ntilde;os antes, tantos como tiene la humanidad. De esta y otras debilidades se alimentan todo tipo de supersticiones y religiones.</p>
<p>
	Pero &iquest;qu&eacute; es un prodigio, un milagro, una maravilla, un portento, un fen&oacute;meno, un monstruo de la naturaleza?</p>
<p>
	De entrada nos serviremos de la etimolog&iacute;a y su fuerza significativa para explicar el significado de estos t&eacute;rminos y algunos otros:</p>
<p>
	<em>Prodigio</em>: del lat&iacute;n &ldquo;<em>Prodigium</em>&rdquo;,&nbsp; &ldquo;<em>Portento</em>&rdquo; del lat&iacute;n &ldquo;<em>portentum</em>&rdquo; y &ldquo;<em>presagio</em>&rdquo; del lat&iacute;n &ldquo;<em>praesagium</em>&rdquo;&nbsp; vienen a significar lo mismo en lat&iacute;n: <em>se&ntilde;al divina.</em></p>
<p>
	El <em>Diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola</em> define &ldquo;<em>prodigio</em>&rdquo; como &ldquo;<em>Suceso extra&ntilde;o que excede los l&iacute;mites regulares de la naturaleza</em>&rdquo; . Y &ldquo;<em>portento</em>&rdquo; como&nbsp; &ldquo;C<em>osa, acci&oacute;n o suceso singular que por su extra&ntilde;eza o novedad causa admiraci&oacute;n o terror&rdquo;</em> , y &ldquo;<em>presagio</em>&rdquo; como:&nbsp; <em>&ldquo;1. Se&ntilde;al que indica, previene y anuncia un suceso.2. Especie de adivinaci&oacute;n o conocimiento de las cosas futuras por medio de se&ntilde;ales que se han visto o de intuiciones y sensaciones&rdquo;.</em></p>
<p>
	La etimolog&iacute;a de&nbsp; &ldquo;<em>prodigium</em>&rdquo; no es segura; se ha relacionado&nbsp; con &ldquo;<em>prod- agio</em>,&rdquo; y este con &ldquo;<em>aio</em>&rdquo; que significa <em>hablar, decir,</em> y por eso, tal vez err&oacute;neamente <em>Cicer&oacute;n </em>lo relaciona con &ldquo;<em>pro-dico</em>&rdquo;; pero m&aacute;s bien parece estar relacionado con &ldquo;<em>ago</em>&rdquo;, &ldquo;<em>llevar, empujar, conducir&rdquo;.</em></p>
<p>
	&ldquo;<em>Praesagium</em>&rdquo; se relaciona con &ldquo;<em>prae- &ldquo;ante, delante</em>&rdquo; y &ldquo;<em>sagire&quot;</em>, infinitivo de &quot;<em>sagio</em>&rdquo;, <em>percibir, sentir </em>,&nbsp; de d&oacute;nde deriva <em>sagax</em>, que ha dado nuestro &ldquo;<em>sagaz</em>&rdquo;. Por eso <em>Cicer&oacute;n </em>dice en su <em>De divinatione, 1,31,65:</em></p>
<p>	<em><strong>Ahora sagire significa &quot;tener una percepci&oacute;n aguda&quot;. Por eso, algunas ancianas se llaman sagae, (brujas) porque se supone que conocen mucho, y se dice que los perros son &laquo;sagaces&raquo;. Y as&iacute; el que tiene conocimiento de una cosa antes de que suceda se dice que &quot;presagia&quot;, es decir, percibe el futuro por adelantado.</strong></em></p>
<p>
	<em>&ldquo;sagire sentire acute est: ex quo sagae anus, quia multa scire volunt; et sagaces dicti canes. Is igitur, qui ante sagit quam oblata res est, dicitur praesagire, id est futura ante sentir&eacute;&rdquo;</em></p>
<p>
	M&aacute;s segura parece la de &ldquo;<em>portentum</em>&rdquo; con &ldquo;<em>pro</em>&#8211; (efecto de <em>met&aacute;tesis </em>o cambio de posici&oacute;n de alg&uacute;n fonema) y <em>tendo</em>:<em> dirigir, tender,..,</em> que define la <em>Real Academia</em> como <em>&ldquo;Cosa, acci&oacute;n o suceso singular que por su extra&ntilde;eza o novedad causa admiraci&oacute;n o terror&rdquo;.</em></p>
<p>
	<em>Maravilla</em>: es un &ldquo;<em>suceso o cosa extraordinarios que causan admiraci&oacute;n</em>&rdquo;. La palabra procede de la latina &ldquo;<em>mirabilia</em>&rdquo;, <em>cosas admirables</em>, que es el plural neutro de &ldquo;<em>mirabilis</em>&rdquo;, <em>admirable</em>, que se forma de la ra&iacute;z del verbo &ldquo;<em>mirari</em>&rdquo;, <em>admirar</em>, y del adjetivo &ldquo;<em>mirus, -a,-um</em>&rdquo;, <em>maravilloso, extra&ntilde;o, sorprendente</em>.</p>
<p>
	De la misma ra&iacute;z y palabras proceden <em>mirar, admira</em>r, y sus compuestos y tambi&eacute;n &ldquo;<em>milagro</em>&rdquo;, de &ldquo;<em>miraculum</em>&rdquo;, con <em>met&aacute;tesis </em>o cambio de posici&oacute;n las consonantes &ldquo;<em>r</em>&rdquo; y &ldquo;<em>l</em>&rdquo;. (como ocurre en &ldquo;<em>par&aacute;bola y palabra&rdquo;)</em></p>
<p>
	La<em> RAE</em> define <em>milagro </em>como: <em>&ldquo;1. Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervenci&oacute;n sobrenatural de origen divino. 2. m. Suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa.&rdquo;</em></p>
<p>
	De la misma ra&iacute;z proceden la francesa&nbsp; &ldquo;<em>miroir</em>&rdquo;,&nbsp; y la inglesa &ldquo;<em>mirror</em>&rdquo;, espejo. La espa&ntilde;ola &ldquo;<em>espejo</em>&rdquo; deriva de &ldquo;speculum&rdquo;, derivada de &ldquo;<em>spicere</em>&rdquo; que significa ver, mirar, observar, de donde &ldquo;<em>specto y spectaculum, espect&aacute;culo, etc..</em></p>
<p>
	<em>Fen&oacute;meno </em>es una palabra griega &phi;&alpha;&iota;&nu;ό&mu;&epsilon;&nu;&omicron;&nu; <em>phain&oacute;menon</em>, que nos ha llegado a trav&eacute;s del lat. tard&iacute;o <em>phaenomĕnon </em>;&nbsp; el verbo griego &phi;&alpha;&iota;&nu;&epsilon;ῖ&nu;, <em>phainein </em>significa&nbsp;&nbsp;<em> brillar, hacer brillar, aparecer; mostrar, hacer ver. </em>La <em>RAE </em>lo define como: &ldquo;<em>1. m. Toda manifestaci&oacute;n que se hace presente a la consciencia de un sujeto y aparece como objeto de su percepci&oacute;n. 2. m. Cosa extraordinaria y sorprendente. 3. m. coloq. Persona o animal monstruoso.&rdquo;</em></p>
<p>
	Con estos t&eacute;rminos est&aacute;n relacionados tambi&eacute;n &ldquo;<em>or&aacute;culo</em>&rdquo;,&nbsp; del lat&iacute;n <em>oraculum </em>y este de <em>orare</em>, <em>hablar</em>, que significa etimol&oacute;gicamente <em>mensaje</em>, <em>comunicado</em>, <em>parlamento</em>.</p>
<p>
	Y tambi&eacute;n&nbsp; &ldquo;<em>profec&iacute;a</em>&rdquo;, &ldquo;<em>predicci&oacute;n hecha en virtud de don sobrenatural.</em>&rdquo; Palabra griega que nos ha llegado como tantas otras a trav&eacute;s del lat&iacute;n: <em>propheta</em>, griego <em>proph&ecirc;t&ecirc;s</em>, &pi;&rho;&omicron;&phi;ή&tau;&eta;&sigmaf;,&nbsp; &quot;<em>que dice con anticipaci&oacute;n&quot;, de &gt; &pi;&rho;&omicron;- (pro-) (antes) y&nbsp; &phi;&eta;&mu;ί, phem&iacute;,&nbsp; hablar.</em></p>
<p>
	En todo caso en el mundo romano un &ldquo;<em>prodigio</em>&rdquo; es una se&ntilde;al de los dioses con la que anuncian a los hombres un suceso futuro, bueno o malo; incluye por tanto los <em>presagios </em>y los <em>augurios</em>.</p>
<p>
	<em>Augurio, augur, ar&uacute;spice</em>&nbsp; son t&eacute;rminos que merecen otro art&iacute;culo extenso. Sea suficiente ahora recordar que un &ldquo;<em>augur</em>&rdquo; es un sacerdote, en su origen <em>etrusco</em>, que observa el cielo y las se&ntilde;ales de los dioses, se&ntilde;ales que por eso se llaman &ldquo;augurios&rdquo;. Los <em>ar&uacute;spices</em>, tambi&eacute;n <em>etruscos</em>, analizan las entra&ntilde;as de los animales sacrificados a los dioses para observar en ellas los mensajes de la divinidad.</p>
<p>
	Con un sentido m&aacute;s restringido, prodigio se refiere a cualquier incidente extra&ntilde;o o aparici&oacute;n maravillosa que se supone que anuncia una desgracia y que por tanto suele aparecer en circunstancias calamitosas tanto para la sociedad colectiva como para el individuo.</p>
<p>
	El mismo <em>Cicer&oacute;n </em>nos dice en<em> De divinitatione, I, 42 (93)&nbsp; y ss.</em>&nbsp; que es sin&oacute;nimo de <em>ostentum</em>, <em>monstrum </em>y <em>portentum</em>&rdquo;:</p>
<p>
	<em><strong>porque, como se nos aparecen, se nos ponen por delante, se nos muestran y nos aportan predicciones, se llaman &lsquo;aparicio&not;nes&rsquo;, &lsquo;portentos&rsquo;, &lsquo;monstruos&rsquo; y &lsquo;prodigios&rsquo; .</strong></em></p>
<p>
	&ldquo;<em>Quia enim ostendunt, portendunt, monstrant, praedicunt; ostenta, portenta, monstra, prodigia dicuntur&rdquo;.</em></p>
<p>
	Ampl&iacute;o un poco la cita porque nos sirve de perfecta ambientaci&oacute;n de lo que estamos tratando. Pero antes quiero referirme al t&eacute;rmino &ldquo;<em>monstruo</em>&rdquo;, que derivado del verbro &ldquo;<em>monstrare</em>&rdquo;, <em>ense&ntilde;ar, mostrar</em>, no es sino &ldquo; <em>todo ser, fen&oacute;meno o suceso inesperado y fuera de lo acostumbrado que precisamente por ello produce una importante conmoci&oacute;n en quien lo ve o siente</em>&rdquo;, es decir, &ldquo;<strong>indica, muestra, advierte de algo especial</strong>&rdquo;. Hoy en castellano, la palabra &ldquo;<em>monstruo</em>&rdquo; tiene m&aacute;s frecuentemente un significado <em>peyorativo</em>, referido a algo malo o inadecuado, pero no siempre es as&iacute; y tambi&eacute;n mantiene el significado de algo especialmente positivo, como cuando decimos de un artista, cada uno elija a su &iacute;dolo, que es un &ldquo;<em>monstruo de la naturaleza</em>&rdquo;, como <em>Cervantes</em> defini&oacute; al autor de teatro del <em>Siglo de Oro Espa&ntilde;ol Lope de Vega y Carpio</em> impresionado por la facilidad del escritor para escribir comedias; en veinticuatro horas escrib&iacute;a una obra, seg&uacute;n confesi&oacute;n propia atribuida a &eacute;l mismo: &ldquo;<em>m&aacute;s de ciento, en horas veinticuatro/ pasaron de las Musas al teatro&rdquo;.</em></p>
<p>
	As&iacute; lo encontramos en la <em>Egloga a Claudio</em></p>
<p>
	<em><strong>Mil y quinientas f&aacute;bulas admira,<br />
	Que la mayor, el numero parece,<br />
	Verdad que desmerece,<br />
	Por parecer mentira,<br />
	Pues m&aacute;s de ciento en horas veinticuatro<br />
	Pasaron de las Musas al teatro.</strong></em></p>
<p>
	<em>Texto amplio de Divinatione I, 42 (93) y ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>Y a m&iacute;, al menos, me parece que la adopci&oacute;n de cada procedimiento adivinatorio ha dependido tambi&eacute;n del tipo de lugar que ocupaba, propiamente, cada colectividad. En<br />
	efecto: los egipcios, al igual que los babilonios, habitantes de extensiones llanas y abiertas, como no sobresal&iacute;a de la tierra nada que pudiera estorbarles para la contemplaci&oacute;n del cielo, pusieron toda su atenci&oacute;n en el conocimiento de los astros. Los etruscos, por su parte, puesto que, imbui&not;dos de su religi&oacute;n, inmolaban v&iacute;ctimas con gran dedicaci&oacute;n y frecuencia, se entregaron sobre todo al conocimiento de las entra&ntilde;as, convirti&eacute;ndose en ejercitad&iacute;simos int&eacute;rpretes de las apariciones, ya que, a causa de la densidad del aire, se produc&iacute;an entre ellos muchas descargas del cielo, y ya que, por esa misma causa, se originaban muchos fen&oacute;menos nunca vistos: procedentes del cielo, en parte, otros de la tie&not;rra, y algunos a ra&iacute;z incluso de la concepci&oacute;n y generaci&oacute;n de hombres y ganados. El car&aacute;cter de estas apariciones lo revelan adem&aacute;s &mdash; como t&uacute; sueles decir&mdash; los propios vocablos que les asignaron sabiamente nuestros mayores, por&not; que, como se nos aparecen, se nos ponen por delante, se nos muestran y nos aportan predicciones, se llaman &lsquo;aparicio&not;nes&rsquo;, &lsquo;portentos&rsquo;, &lsquo;monstruos&rsquo; y &lsquo;prodigios&rsquo; .</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Por su parte, los &aacute;rabes, los frigios y los cilicios, como recurren sobre todo al pastoreo de ganado, recorriendo los cam&not;pos y los montes en invierno y en verano, tuvieron por ello m&aacute;s f&aacute;cil el dejar constancia &laquo;de los cantos y de los vuelos de las aves. La misma motivaci&oacute;n hall&oacute; Pisidia, as&iacute; como esta Umbr&iacute;a nuestra. Por &uacute;ltimo, toda Caria y, principalmente, los de Telmeso que antes dije prefirieron prestar atenci&oacute;n a las apariciones, dado que habitan campi&ntilde;as ub&eacute;rrimas y sumamente f&eacute;rtiles, en las que, gracias a su fecundidad, puede formarse y desarrollarse una multitud de seres.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pues bien, &iquest;qui&eacute;n no advierte que, en todo Estado de pro, han tenido gran vigencia los auspicios y los dem&aacute;s tipos de adivinaci&oacute;n? &iquest;Acaso ha habido alg&uacute;n rey o alg&uacute;n pueblo<br />
	que no recurriera a las predicciones divinas? Y no s&oacute;lo en tiempo de paz, sino mucho m&aacute;s, incluso, en tiempo de gue&not;rra, por el hecho de que el peligro y el riesgo que corr&iacute;a la supervivencia eran mayores. Dejo a un lado a los nuestros, que no emprenden nada, en tiempo de guerra, sin consultar las entra&ntilde;as, y que nada preservan, sin consultar los auspicios, en tiempo de paz. Veamos lo del extranjero: resulta que los atenienses recurrieron siempre, para todas sus decisiones de car&aacute;cter p&uacute;blico, a unos sacerdotes adivinos a los que llamaban m&aacute;nteis ; los lacedemonios otorgaron a sus reyes un augur como consejero, y quisieron, asimismo, que un augur asistiese a &lsquo;los ancianos&rsquo; (porque as&iacute; llaman al consejo p&uacute;blico); y tambi&eacute;n recababan siempre un or&aacute;&not;culo de Delfos, del santuario de Ham&oacute;n o de Dodona para los asuntos de mayor importancia.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Licurgo al menos, quien se encarg&oacute; de regular el Estado de los lacedemonios, refrend&oacute; sus propias leyes mediante la autoridad del Apolo d&eacute;lfico; cuando Lisandro quiso cam&not;biarlas, se vio impedido por esa misma instancia religiosa. Pues bien, adem&aacute;s, quienes estaban al frente de los lacedemonios, no satisfechos con sus desvelos durante la vigilia, iban a acostarse al templete de Pas&iacute;fae &mdash; que se encuentra en la campi&ntilde;a pr&oacute;xima a su ciudad&mdash; para recabar sue&ntilde;os, ya que consideraban verdaderos aquellos or&aacute;culos que se les ofrec&iacute;an mientras reposaban.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Angel Escobar. Editorial Gredos)</p>
<p>
	<em>Ac mihi quidem videntur e locis quoque ipsis, qui&nbsp; a quibusque incolebantur, divinationum oportunitates esse ductae. Etenim Aegyptii et Babylonii in camporum patentium aequoribus habitantes, cum ex terra nihil emineret, quod contemplationi caeli officere posset, omnem curam in siderum cognitione posuerunt, Etrusci autem, quod religione inbuti studiosius et crebrius hostias immolabant, extorum cognitioni se maxume dediderunt, quodque propter a&euml;ris crassitudinem&nbsp; de caelo apud eos multa fiebant, et quod ob eandem causam multa invisitata partim e caelo, alia ex terra oriebantur, quaedam etiam ex hominum pecudumve conceptu et satu, ostentorum exercitatissimi interpretes exstiterunt. Quorum quidem vim, ut tu soles dicere, verba ipsa prudenter a maioribus posita declarant. Quia enim ostendunt, portendunt, monstrant, praedicunt, ostenta, portenta, monstra, prodigia dicuntur. Arabes autem et Phryges et Cilices, quod pastu pecudum maxume utuntur campos et montes hieme et aestate peragrantes, propterea facilius cantus avium et volatus notaverunt; eademque et Pisidiae causa fuit&nbsp; et huic nostrae Umbriae. Tum Caria tota praecipueque Telmesses, quos ante dixi, quod agros uberrumos maximeque fertiles incolunt, in quibus multa propter fecunditatem fingi gignique possunt, in ostentis animadvertendis diligentes fuerunt.&nbsp;<br />
	&nbsp; Quis vero non videt in optuma quaque re publica plurimum auspicia et reliqua divinandi genera valuisse? Quis rex umquam fuit, quis populus, qui non uteretur praedictione divina? neque solum in pace, sed in bello multo etiam magis, quo maius erat certamen et discrimen salutis. Omitto nostros, qui nihil in bello sine extis agunt, nihil sine auspiciis domi [habent auspicia]; externa videamus: Namque et Athenienses omnibus semper publicis consiliis divinos quosdam sacerdotes, quos &mu;ά&nu;&tau;&epsilon;&iota;&sigmaf; vocant, adhibuerunt, et Lacedaemonii regibus suis augurem adsessorem dederunt, itemque senibus (sic enim consilium publicum appellant) augurem interesse voluerunt, iidemque de rebus maioribus semper aut Delphis oraclum aut ab Hammone aut a Dodona petebant. Lycurgus quidem, qui Lacedaemoniorum rem publicam temperavit, leges suas auctoritate Apollinis Delphici confirmavit; quas cum vellet Lysander commutare, eadem est prohibitus religione. Atque etiam qui praeerant Lacedaemoniis, non contenti vigilantibus curis in Pasiphaae fano,&nbsp; quod est in agro propter urbem, somniandi causa excubabant, quia vera quietis oracla ducebant. Ad nostra iam redeo. Quotiens senatus decemviros ad libros ire iussit! quantis in rebus quamque saepe responsis haruspicum paruit! Nam et cum duo visi soles sunt et cum tres lunae et cum faces, et cum sol nocte visus est, et cum e caelo fremitus auditus, et cum caelum discessisse visum est atque in eo animadversi globi, delata etiam ad senatum labe agri Privernatis, cum&nbsp; ad infinitam altitudinem terra desedisset Apuliaque maximis terrae motibus conquassata esset (quibus portentis magna populo Romano bella perniciosaeque seditiones denuntiabantur; inque his omnibus responsa haruspicum cum Sibyllae versibus congruebant); quid? cum Cumis Apollo sudavit, Capuae Victoria? quid?&nbsp; ortus androgyni nonne fatale quoddam monstrum fuit? quid? cum fluvius Atratus sanguine fluxit? quid? cum saepe lapidum, sanguinis non numquam, terrae interdum, quondam etiam lactis imber defluxit? quid? cum in Capitolio ictus Centaurus e caelo est, in Aventino portae et homines, Tusculi aedes Castoris et Pollucis Romaeque Pietatis: nonne et haruspices ea responderunt, quae evenerunt, et in Sibyllae libris eaedem repertae praedictiones sunt?&nbsp;</em></p>
<p>
	Naturalmente se cree que el catastr&oacute;fico anuncio puede ser evitado mediante las ofrendas y ritos adecuados que reviertan el presagio.</p>
<p>
	Los ritos son recogidos y explicados en &rdquo;<em>libros de pr&aacute;cticas&rdquo;</em> necesarias para el efecto. que son de origen etrusco. Si el fen&oacute;meno es especialmente grave se ha de recurrir a alg&uacute;n adivino de reconocido prestigio, a los <em>Libros Sibilinos</em> o los <em>or&aacute;culos </em>famosos como el de <em>Delfos</em>. De las <em>Sibilas </em>hablaremos en otra ocasi&oacute;n.</p>
<p>
	Falta tambi&eacute;n en ingl&eacute;s, pero puede ser interesante reproducir el texto de Ovidio, Metamorfosis XV, 552 y ss. en donde nos cuenta c&oacute;mo aparece Teages y ense&ntilde;a a los etruscos a revelar el futuro..</p>
<p>
	Los antiguos en general y de manera especial los <em>romanos </em>eran muy supersticiosos, y por ello toda su vida social, religiosa y cultura est&aacute; plagada de ritos y prevenciones de todo tipo.</p>
<p>
	Tanto les atraen e importan estos fen&oacute;menos dir&iacute;amos hoy &ldquo;<em>paranormales</em>&rdquo;, que existen unos colegios sacerdotales especializados en la interpretaci&oacute;n de ellos; son los <em>augures </em>que observan permanentemente el cielo y el vuelo de las aves y los <em>ar&uacute;spices </em>que analizan permanentemente las entra&ntilde;as de los animales que tan frecuentemente sacrifican a su dioses, como anteriormente coment&eacute;.</p>
<p>
	El poeta Ovidio nos cuenta en sus Metamorfosis (por lo dem&aacute;s obra plagada de prodigios) c&oacute;mo aparece Teages, que ense&ntilde;a a los etruscos a revelar el futuro seg&uacute;n las se&ntilde;ales anteriormente referidas:</p>
<p>
	<em>Metamorfosis XV, 547 y ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>Pero las calamidades ajenas no son capaces de aliviar la aflicci&oacute;n de Egeria (esposa del rey Numa Pompilio); y tendida en la parte m&aacute;s baja de la falda de un monte se deshace en l&aacute;grimas hasta que la hermana de Febo (Diana), impresionada por la piedad de la apenada, hizo de su cuerpo una helada fuente y adelgaz&oacute; sus miembros hasta convertirlos en inagotables aguas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El prodigio maravill&oacute; a las ninfas y tambi&eacute;n el hijo de la Amazona (Hip&oacute;lito) se qued&oacute;&nbsp; no de otro modo at&oacute;nico que el labrador tirreno cuando en mitad del campo vio c&oacute;mo un terr&oacute;n marcado por el destino se mov&iacute;a, por s&iacute; mismo al principio y sin que nadie lo empujara, y en seguida tom&oacute; forma de hombre y perd&iacute;a la tierra y abr&iacute;a la flamante boca para pronunciar el destino venidero: los nativos lo llamaron Tages, y fue el primero que ense&ntilde;&oacute; al pueblo etrusco a revelar los sucesos futuros; o a la manera como R&oacute;mulo vio anta&ntilde;o que de repente se cubr&iacute;a de hojas su lanza clavada en la colina palatina, y que se ergu&iacute;a sobre una ra&iacute;z antes inexistente y no ya sobre el hierro hincado en tierra, y, sin ser ya un arma, sino un &aacute;rbol, una flexible mimbrera, ofrec&iacute;a insospechada sombra a los admirados espectadores.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Antonio Ruiz de Elvira. Alma Mater.CSIC.)</p>
<p>
	<em>Non tamen Egeriae luctus aliena levare<br />
	damna valent, montisque iacens radicibus imis<br />
	liquitur in lacrimas, donec pietate dolentis<br />
	mota soror Phoebi gelidum de corpore fontem<br />
	fecit et aeternas artus tenuavit in undas.<br />
	Et nymphas tetigit nova res, et Amazone natus<br />
	haud aliter stupuit, quam cum Tyrrhenus arator<br />
	fatalem glaebam mediis adspexit in arvis<br />
	sponte sua primum nulloque agitante moveri,<br />
	sumere mox hominis terraeque amittere formam<br />
	oraque venturis aperire recentia fatis<br />
	(indigenae dixere Tagen, qui primus Etruscam<br />
	edocuit gentem casus aperire futuros);<br />
	utve Palatinis haerentem collibus olim<br />
	cum subito vidit frondescere Romulus hastam,<br />
	quae radice nova, non ferro stabat adacto<br />
	et iam non telum, sed lenti viminis arbor<br />
	non exspectatas dabat admirantibus umbras;</em></p>
<p>
	E incluso elaboran amplias listas, &iacute;ndices y libros en los que se recogen esas &ldquo;<em>maravillas</em>&rdquo;, los &ldquo;<em>mirabilia</em>&rdquo;. Son las <em>paradoxograf&iacute;as</em>.&nbsp; Naturalmente, fueron los griegos los primeros en hacerlo y dentro de ellos el primero del que tenemos noticia cierta que escribe un libro espec&iacute;fico al respecto es <em>Cal&iacute;maco </em>(310 a. C. &#8211; 240 a. C.). Su desarrollo tiene lugar en la &eacute;poca <em>helen&iacute;stica </em>en conexi&oacute;n con la creaci&oacute;n de las grandes bibliotecas y centros de investigaci&oacute;n como <em>Alejadr&iacute;a </em>o <em>P&eacute;rgamo</em>.</p>
<p>
	Quienes sean proclives a creer en prodigios y milagros encontrar&aacute; en el mundo grecorromano cientos de ejemplos de hechos maravillosos, que seg&uacute;n algunos siguen produci&eacute;ndose en abundancia en nuestro mundo tan cient&iacute;ficamente estudiado. El conocimiento de estos &ldquo;<em>milagros</em>&rdquo; tan antiguos que con tanta frecuencia se producen, deber&iacute;a al menos servir a tantas personas cr&eacute;dulas para cuestionar el presunto car&aacute;cter de estos hechos prodigiosos, muchos de ellos explicables por el conocimiento y otros simplemente creaciones fant&aacute;sticas del propio hombre; como pint&oacute; <em>Goya</em>, &ldquo;<em>el sue&ntilde;o de la raz&oacute;n produce monstruos&rdquo;</em>.</p>
<p>
	Presentar&eacute; en una peque&ntilde;a serie de art&iacute;culos algunos textos de <em>Tito Livio,</em> en cuya historia siempre est&aacute;n presentes los prodigios; de los poetas <em>Lucano </em>y <em>Virgilio</em>,; de <em>Plinio el Joven y T&aacute;cito&nbsp;</em> sobre la aparici&oacute;n de una &ldquo;<em>mujer de estatura sobrehumana&rdquo;</em> y de <em>San Agust&iacute;n</em> y su <em>Ciudad de Dios</em>.&nbsp;</p>
<p>
	Tito Livio, historiador que vivi&oacute; en tiempos del emperador <em>Augusto</em>, escribi&oacute; una historia de <em>Roma</em> desde su misma fundaci&oacute;n; por eso le llama &ldquo;Ab urbe condita&rdquo;, &ldquo;<em>Desde la fundaci&oacute;n de la ciudad</em>&rdquo;. Su relato est&aacute; plagado de referencias a estos milagros, portentos y monstruos; son decenas los pasajes en los que refiere decenas y aun centenas de hechos &ldquo;<em>maravillosos</em>&rdquo;, de presagios de todo tipo. A este asunto han dedicado algunos investigadores importantes art&iacute;culos.</p>
<p>
	El cr&eacute;dulo Livio parece recoger los prodigios tal como se los ofrecen las fuentes sin&nbsp; m&aacute;s consideraci&oacute;n, pero diferencia entre <em>prodigios mayores y menores, p&uacute;blicos y privados</em>, en <em>Roma </em>o <em>fuera de Roma</em>. Presentar&eacute; m&aacute;s adelante una incompleta clasificaci&oacute;n que nos dar&aacute; idea de la variedad de prodigios.</p>
<p>
	Un momento de especial tensi&oacute;n y por tanto propicio para la aparici&oacute;n de &ldquo;<em>prodigios</em>&rdquo; es el tiempo cuando en la <em>Segunda Guerra P&uacute;nica</em> entre romanos y cartagineses, <em>Anibal </em>sale desde <em>Hispania </em>y lleva la confrontaci&oacute;n a <em>Italia</em>, atravesando los <em>Alpes </em>en invierno con sus elefantes, un gran temor y preocupaci&oacute;n se extiende entre los romanos. Esas circunstancias son un buen ambiente para que se multipliquen los rumores de prodigios de todo tipo. Algunos de ellos se siguen produciendo de vez en cuando hoy en d&iacute;a.</p>
<p>
	Citar&eacute; tan s&oacute;lo dos pasajes de <em>Tito Livio</em> de las decenas posibles como muestra suficiente y ofrecer&eacute; tambi&eacute;n una relaci&oacute;n m&aacute;s amplia con la referencia a la ubicaci&oacute;n del texto correspondiente por si el lector quisiera ampliar sus lecturas.</p>
<p>
	En la relaci&oacute;n de prodigios encontraremos rayos, meteoros y lenguas, de fuego halos y coronas luminosas, multiplicaci&oacute;n de soles y de lunas ; hendiduras y hundimientos de la tierra ; resplandores extra&ntilde;os en el cielo; lluvia de sangre, de piedras, de tierra, de leche; r&iacute;os que arrastran agua sanguinolenta; erupciones volc&aacute;nicas, transpiraci&oacute;n del bronce o del m&aacute;rmol de las estatuas; seres h&iacute;bridos o monstruosos, como caballos de cinco patas, cerdos con cabeza de hombre, animales bic&eacute;falos; animales o infantes que hablan, etc., etc.</p>
<p>
	Pues bien, estos efectos tan especiales son aprovechados frecuentemente por los poetas. Dar&eacute; tan s&oacute;lo dos ejemplos, uno del indiscutible <em>Virgilio </em>y otro de nuestro poeta de origen hispano <em>Lucano</em>. Reproducir&eacute; un texto famoso de <em>Plinio el Joven y T&aacute;cito</em> sobre las apariciones de seres de gran estatura o fantasmas.</p>
<p>
	Citar&eacute; tambi&eacute;n un pasaje de <em>La Ciudad de Dios de San Agust&iacute;n,</em> en el que se refiere y descalifica estas supersticiones.</p>
<p>
	En el caso de este &uacute;ltimo autor llama poderosamente la atenci&oacute;n la clarividencia con la que analiza las supercher&iacute;as de los ajenos y la seguridad con la que acepta las supercher&iacute;as propias; sin duda un lector ajeno a nuestra cultura no apreciar&iacute;a diferencia alguna entre las creencias de los paganos y las creencias de los cristianos; de hecho, hist&oacute;ricamente estas &uacute;ltimas se alimentan absolutamente de las primeras.</p>
<p>
	Como dec&iacute;a, las referencias a prodigios son innumerables en la obra de Tito Livio. Veremos algunos ejemplos y al final dar&eacute; una relaci&oacute;n incompleta, con alguna clasificaci&oacute;n, que nos permitir&aacute; hacernos una idea aproximada de su importancia. Un asunto de inter&eacute;s es analizar hasta qu&eacute; punto <em>Tito Livio </em>cree en estos prodigios y las fuentes de las que los toma, entre ellas&nbsp; los libros pontificales y los <em>Annales </em>oficiales en que se reflejan siguiendo la costumbre etrusca.</p>
<p>
	<em>T.Livio: Ab urbe condita, XXII,1,8 y ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>Aumentaba m&aacute;s y m&aacute;s el temor con los prodigios que refer&iacute;an de muchos puntos a la<br />
	vez. En Sicilia, los venablos de algunos soldados se hab&iacute;an inflamado en sus manos, y de la misma manera en Cerde&ntilde;a el bast&oacute;n de un caballero que hac&iacute;a la ronda en las murallas; en la playa hab&iacute;an brillado muchos fuegos; dos escudos hab&iacute;an sudado sangre; algunos soldados hab&iacute;an sido heridos por el rayo y hab&iacute;a parecido que el disco del sol se apeque&ntilde;aba. En Prenesto hab&iacute;an ca&iacute;do del cielo piedras abrasadoras; en Arpis hab&iacute;anse visto escudos en el aire, y al sol luchando con la luna; en Capena hab&iacute;an aparecido dos lunas en pleno d&iacute;a; en Cerea hab&iacute;an arrastrado sangre las aguas, y en la fuente&nbsp; de H&eacute;rcules hab&iacute;an&nbsp; aparecido manchas sangrientas; en Anzio hab&iacute;an ca&iacute;do espigas ensangrentadas en la cesta de un segador; en Faleria se hab&iacute;a abierto en el cielo ancho desgarr&oacute;n , por el que brot&oacute; intensa luz; las suertes se hab&iacute;an contra&iacute;do por s&iacute; mismas, y hab&iacute;a ca&iacute;do una con estas palabras: &laquo;Marte blande su lanza.&raquo; En el mismo tiempo hab&iacute;anse visto en Roma, la estatua de Marte en la v&iacute;a Apia, y la de los lobos, cubierta de sudor. En Capua, en fin, hab&iacute;ase visto el fen&oacute;meno del cielo ardiendo y la luna cayendo con la lluvia. En seguida se crey&oacute; en prodigios mucho menos graves: el pelo de algunas cabras se hab&iacute;a trocado en lana, gallinas en gallos y gallos en gallinas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Habi&eacute;ndose expuesto estos hechos, seg&uacute;n se hab&iacute;an anunciado, e introducidos en el Senado los testigos, el c&oacute;nsul abri&oacute; discusi&oacute;n acerca de la cuesti&oacute;n religiosa. Decret&oacute;se que estos prodigios se expiar&iacute;an en parte con v&iacute;ctimas mayores y en parte con menores, y que delante de todos &iacute;os altares se celebrar&iacute;an, durante tres d&iacute;as, solemnes rogativas; que para lo dem&aacute;s, los decenviros consultar&iacute;an los libros sagrados , y que se har&iacute;a tambi&eacute;n lo que ordenasen los dioses por medio de los cantos de la Sibila. Por consejo de los decenviros decidi&oacute;se que se ofrecer&iacute;a &aacute; J&uacute;piter un rayo de oro de cinco libras de peso, y dones de plata a Juno y &aacute; Minerva; que se inmolar&iacute;an v&iacute;ctimas mayores a Juno Reina, sobre el Aventino, y a Juno Sospita, en Lanuvio; que las se&ntilde;oras romanas, contribuyendo cada una seg&uacute;n sus fuerzas, llevar&iacute;an una ofrenda a Juno Reina, sobre el Aventino, y que se celebrar&iacute;a un lectisterno ; en&#39;fin, que l a s mismas libertas reunir&iacute;an medios para ofrecer un don &aacute; la diosa<br />
	Feronia .&nbsp; Despu&eacute;s de estas expiaciones, los decenviros inmolaron v&iacute;ctimas mayores en el foro de Ardea. En el mes de diciembre anterior se hab&iacute;a hecho un sacrificio en Roma; en el templo de Saturno hab&iacute;ase ordenado un lectisterno y dispuesto el lecho para los senadores; hab&iacute;ase celebrado un fest&iacute;n p&uacute;blico; en fin, toda la ciudad hab&iacute;a repetido durante un d&iacute;a y una noche el grito de las saturnales, y hab&iacute;ase decretado que el pueblo conservar&iacute;a y celebrar&iacute;a en lo venidero este d&iacute;a festivo.</strong></em></p>
<p>
	augebant metum prodigia ex pluribus simul locis nuntiata: in Sicilia militibus aliquot spicula, in Sardinia autem in muro circumeunti vigilias equiti scipionem quem manu tenuerat arsisse, et litora crebris ignibus fulsisse, et scuta duo sanguine sudasse, et milites quosdam ictos fulminibus,&nbsp; et solis orbem minui visum, et Praeneste ardentes lapides caelo cecidisse, et Arpis parmas in caelo visas pugnantemque cum luna solem,&nbsp; et Capenae duas interdiu lunas ortas, et aquas Caeretes sanguine mixtas fluxisse fontemque ipsum Herculis cruentis manasse respersum maculis, et Antii8 metentibus cruentas in corbem spicas cecidisse,&nbsp; et Faleriis caelum findi velut magno hiatu visum, quaque patuerit ingens lumen effulsisse; sortes adtenuatas unamque sua&nbsp; sponte excidisse ita scriptam: &ldquo;mavors telum suum concutit;&rdquo;&nbsp; et per idem tempus Romae signum Martis Appia via ac simulacra luporum sudasse, et Capuae speciem caeli ardentis fuisse lunaeque inter imbrem cadentis.&nbsp; inde minoribus etiam dictu prodigiis fides habitat: capras lanatas quibusdam factas, et gallinam in marem, gallum in feminam sese vertisse.<br />
	&nbsp;his sicut erant nuntiata expositis auctoribusque in curiam introductis consul de religione patres consuluit. decretum ut ea prodigia partim maioribus hostiis, partim lactentibus procurarentur, et uti supplicatio per triduum ad omnia pulvinaria haberetur; cetera, cum decemviri libros inspexissent, ut ita fierent quem ad modum cordi esse divis e carminibus praefarentur.&nbsp; decemvirorum monitu decretum est Iovi primum donum fulmen aureum pondo quinquaginta fieret et Iunoni14 Minervaeque ex argento dona darentur et Iunoni reginae in Aventino Iunonique Sospitae Lanuvii maioribus hostiis sacrificaretur matronaeque pecunia conlata,&nbsp; quantum conferre cuique commodum esset, donum Iunoni reginae in Aventinum ferrent lectisterniumque fieret,et ut libertinae et ipsae, unde Feroniae&nbsp; donum daretur, pecuniam pro facultatibus suis16 conferrent.<br />
	haec ubi facta, decemviri Ardeae in foro maioribus hostiis sacrificarunt. postremo Decembri iam mense ad aedem Saturni Romae immolatum est lectisterniumque imperatum&mdash;eum lectum senatores straverunt&mdash;et convivium publicum,&nbsp; ac per urbem Saturnalia diem ac noctem clamata, populusque eum diem festum habere ac servare in perpetuum iussus.</p>
<p>
	Otro ejemplo de prodigios diversos en Tito Livio, 24,10:</p>
<p>
	<em><strong>Aquel a&ntilde;o corrieron noticias de numerosos hechos portentosos; cuanto m&aacute;s cr&eacute;dito les daban las gentes sencillas y supersticiosas, m&aacute;s se multiplicaban los rumores: en Lanuvio hab&iacute;an anidado unos cuervos en el interior del templo de Juno S&oacute;spita; en Apulia hab&iacute;a ardido una palmera verde; en Mantua hab&iacute;a aparecido ensangrentada una laguna, consecuencia de un desbordamiento del r&iacute;o Mincio; adem&aacute;s hab&iacute;a llovido arcilla en Cales, y sangre en Roma en el mercado de ganado, y en el barrio Insteyo hab&iacute;a brotado bajo tierra un manantial con tanta fuerza en el agua que hab&iacute;a arrastrado con el &iacute;mpetu de un torrente los c&aacute;ntaros y toneles que all&iacute; hab&iacute;a; cayeron rayos en un atrio p&uacute;blico en el Capitolio, en el templo de Vulcano del campo de Marte, en el de Vacuna en la Sabina, y en una v&iacute;a p&uacute;blica, un muro y una puerta en Gabios. Circulaban ahora&nbsp; rumores de otros hechos extraordinarios: la lanza de Marte en Preneste se hab&iacute;a movido sola, en Sicilia hab&iacute;a hablado un buey; en el claustro materno un ni&ntilde;o exclam&oacute; &laquo;&iexcl;Viva, triunfo!&raquo; en el pa&iacute;s de los marrucinos; en Espoleto, una mujer se hab&iacute;a transformado en hombre; en Adria hab&iacute;an visto un altar en el cielo y figuras humanas en torno a &eacute;l vestidas de blanco. Es m&aacute;s, incluso en Roma, en la propia ciudad, inmediatamente despu&eacute;s de verse un enjambre de abejas en el foro, lo cual es sorprendente por lo inusual, algunos aseguraban estar viendo legiones armadas en el Jan&iacute;culo, con lo cual concitaron a las armas a la poblaci&oacute;n, mientras que los que estaban en el Jan&iacute;culo dec&iacute;an que por all&iacute; no hab&iacute;a aparecido nadie aparte de los ocupantes habituales de la colina. Estos portentos fueron conjurados, por indicaci&oacute;n de los ar&uacute;spices, con v&iacute;ctimas mayores, y se decret&oacute; una rogativa p&uacute;blica a todos los dioses que ten&iacute;an cojines sagrados en Roma.</strong></em></p>
<p>
	prodigia eo anno multa nuntiata sunt, quae quo magis credebant simplices ac religiosi homines, eo plura nuntiabantur: Lanuvi in aede intus Sospitae Iunonis corvos nidum fecisse; in Apulia palmam viridem arsisse; Mantuae stagnum effusum Mincio amni cruentum visum; et Calibus creta et Romae in foro bovario sanguine pluvisse;&nbsp; et in vico Insteio fontem sub terra tanta vi aquarum fluxisse ut serias doliaque quae in eo loco erant provoluta velut impetus torrentis tulerit;&nbsp; tacta de caelo atrium publicum in Capitolio, aedem in campo Volcani, Vacunae in Sabinis publicamque viam, murum ac portam Gabiis.&nbsp; iam alia vulgata miracula erant:&nbsp; hastam Martis Praeneste sua sponte promotam; bovem in Sicilia locutum; infantem in utero matris in Marrucinis &ldquo;io triumphe&rdquo; clamasse; ex muliere Spoleti virum factum; Hadriae aram in caelo speciesque hominum circum eam cum candida veste visas esse.&nbsp; quin Romae quoque in ipsa urbe, secundum apum examen in foro visum&mdash;quod mirabile est, quia rarum&mdash;adfirmantes quidam legiones se armatas in Ianiculo videre concitaverunt civitatem ad arma,&nbsp; cum qui in Ianiculo essent negarent quemquam ibi praeter adsuetos collis eius cultores adparuisse.&nbsp; haec prodigia hostiis maioribus procurata sunt ex haruspicum responso, et supplicatio omnibus deis quorum pulvinaria Romae essent indicta est.</p>
<p>
	<em>Relaci&oacute;n y clasificaci&oacute;n incompleta de los prodigios aparecidos en la obra de Tito Livio:</em></p>
<p>
	Celestes<br />
	&#8211; Eclipses de sol: 7,28,7 / 30,38,8 / 37,4,4 / 38,36,4<br />
	&#8211; Eclipses de luna: 44,37,8-9 / 26,5,9<br />
	&#8211; Pluralidad de soles, de lunas, etc.: 28,11,3/ 29,14,3/ 41,21,12/ 22,1,9/ 22/1/10/ 30,38,8/&nbsp; 30,2,11-12/ 38,36,4<br />
	&#8211; Sol de color de sangre: 25,7,8/ 31,12,5<br />
	&#8211; Otros prodigios celestes:<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Cielo que arde: 3,9,14/ 3,10,6/ 7,28,7/ 22,1,12/ 30,2,12/ 31,12,5/ 32,9,3/ 39,22,3/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Enorme antorcha ardiendo: 30,2,12/ 43,13,3/ 45,16,5<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Figura de naves ardiendo en el cielo: 21,62,4/ 42,2,4/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Escudos volando por los aires: 22,1,9<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; El sol luchando con la luna: 22,1,9/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; El cielo rasgado y una gran luz refulgiendo: 22,1,11/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; La luna cayendo entre la lluvia: 22,1,12<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Una piedra enorme volando: 23,7,8<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Aparici&oacute;n de una luz por la noche: 28,11,3/ 29,14,3/ 32,29,2/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Lluvia deTierra<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Piedra que cae del cielo: 41,9,5/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Movimientos s&iacute;smicos: 3,10,6/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Tempestades: 2,62,2/ 26,11,2/ 40,58,6/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Rayos: dice Luterbacher, recogido por Jose Jim&eacute;nez Delgado en Helm&aacute;ntica, 12, 1961, que&nbsp;&nbsp; 28 rayos cayeron en los templos, 18 en murallas, 3 en estatuas, adem&aacute;s de los que caen en hombres, animales, plantas, seres inanimados. Algunos ejemplos: 1,3,9 (a R&oacute;mulo)/ 10,31,8/ 22,1,8/ 25,7,8/ 27,7,7/ 27,11,12/ 27,,7,2/ 27/37,2/ 24,10,9/ 24,44,7/&nbsp; 27,37,2/ 32,1,10/ 32,9,2/ 36,37,3/ 27,23,3/ 37,37,2/ 28,11,2/ 28,11,4/ 32,1,10/ 32,29,1/ 40,2,4/ 45,16,5/&nbsp; 21,62,4/ 25,7,7/ 27,11,2/ 24,10,9/ 42,20,1/ 32,9,2/ 26,23,4/ 33,26,8/ 42,20,1/ 27,4,11/ 30,38,9/ 41,13,1/ 27,37,2/ 22,1,8/ 24,44,8/ 26,223,5/ 27,11,2/27,23,3/ 29,14,3/ 30,38,9/ 35,21,4/ 37,3,2/ 45,16,5/ 25,7,8/ 32,9,2/ 32,29,2/ 36,37,3/ 32,1,12/ 35,9,3/ 45,16,5/ 30,38,9/ 36,37,3/ 42,20,5/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Lluvias prodigiosas: tierra 10,1,8/ 34,45,6-7/ piedras ardiendo 22,1,9/ piedras 25,7,7/ 39,22,3/ 37,3,2/ 27,11,5/ sangre 34,45,6-7/ 39,46,5/ 42,20,5/ 24,10,7/ carne 3,10,6/ cal 24,10,7/ Leche 27,11,5/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; 7, 28; 10, 31; 21, 62; 22, 36; 23, 31; 26, 23; 27, 32; 29, 10; 29, 14; 35, 21; 37, 3; 39, 56;<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; 40, 19; 42, 2; 43, 15; 44, 18; 45, 16.<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Otros muchos menos frecuentes o importantes<br />
	Terrestres<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Sangre en fuentes y r&iacute;os: 22,1,10/ 24,10,7/ 24,44,8/ 27,11,3/&nbsp; 27,23,4/ 27,37,3/ 45,16,5/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211;&nbsp; Im&aacute;genes que lloran o sudan: 22,1,12/ 22,36,7/ 23,31,15/ 27,4,14/ 28,11,4/ 40,19,2/ 43,13,4/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211;&nbsp; Bosques sagrados: 27,4,12-14/ 27,37,2/ 41,9,4/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Enjambres de abejas: 21,46,1/ 24,10,11/ 27,23,2/ 35,9,4/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Presencia de lobos: 3,29,6-9/ 10,27,8/ 21,46,1/ 21,62,5/ 27,37,3/ 32,29,2/ 33,26,9/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Serpientes: 1,56,4/ 7,17,3/ 25,16,2/ 26,19,7/ 27,4,13/ 28,11,2/ 41,9,6/ 41,21,13/ 43,13,4<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Aves de bueno y mal augurio: 10,40,14/ 21,62,4/ 22,1,13/ 24,10,6/ 27,4,12/ 30,2,9/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Llamas y nimbos misteriosos: arde la cabeza de Servio Tulio 1,39,1/ dardos inflamados 22,1,8/ palmera inflamada 24,10,7/ cabeza en llamas&nbsp; 25,39,16/ cabeza de Vulcano 34,45,7/<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; Espigas sangrando:&nbsp; 22,1,10/ 28,11,2/<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; Escudos sangrando: 25,39,10/<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; Ratones que roen el oro del templo: 27,23,2<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; Engendros monstruosos:<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211;&nbsp; Andr&oacute;gino: 27,11,4/ sin definir sexo 27,37,5/ 31,12,6 /<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211;&nbsp; Ni&ntilde;os sin ojos y nariz y manos: 35,21,3</p>
<p>
	&#8211; Animales monstruosos<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211;&nbsp; Cabras con lana: 22,113/<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211;&nbsp; Vaca que pare un potro: 23,31,15/<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211;&nbsp; Cerdo con dos cabezas:28,11,3/ cerdo con rostro humano: 27,4,14/ 32,9,3/<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; Nace un cordero con una ubre llena de leche: 27,4,11/<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; En Reate pario una mula 26,23,5<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; Cordero macho y hembra a la vez: 28,11,3/<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; Cordero con dos cabezas: 32,9,3/<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; Potro con cinco patas: 31,12,7/ 32,1,11/<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; Tres pollos con tres patas cada uno: 32,1,11/ una polla con lana<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; Cabra que pare seis cabritos: 35,21,3/<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; Mula que pare: 37,3,3/ Mula con tres patas: 40,45,5/ 42,20,5/<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211;&nbsp; Asno con gres patas: 42,20,5<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; Animales que hablan:&nbsp; Una vaca que habla: 3,10,6/ 43,13,3/ 27,11,4/ 28,11,4/ 35,21,4/<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; Ni&ntilde;os que hablan: de seis meses: 21,62,2/ en el vientre de su madre: 24,10,10/<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; Buey que sube al tercer piso y se arroja desde &eacute;l /21,62,3/&nbsp; bueyes que suben al tejado: 36,37,2/<br />
	&nbsp;&nbsp; &#8211; Vaca de bronce fecundada: 41,13,2<br />
	&#8211; voces misteriosas:&nbsp; enorme voz: 1,31,3/ 2,7,2/ m&aacute;s que humana: 5,32,6/ 6,33,5/<br />
	&#8211; Visiones, sue&ntilde;os: sue&ntilde;o de Anibal: 21,22,6/</p>
<p>
	Si alguno de los lectores de este blog cre&iacute;a que los milagros eran propios y exclusivos de su propia creencia, estaba muy equivocado: una vez m&aacute;s &ldquo;Nihil novum sub sole&rdquo;.</p>
<p>
	Quedan para otro art&iacute;culos los restantes textos anunciados.</p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Que tu vida sea como tu discurso (talis oratio qualis vita) (II). ¿Realmente los escritos son el reflejo evidente de la vida del autor?</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/obscenitas-catulo-ovidio-marcial-centon/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jun 2017 22:46:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si aceptamos absolutamente el principio estoico de la estrecha relación entre la vida y el lenguaje y lo aplicamos absolutamente a la creación literaria, nos veremos obligados a juzgar la vida del escritor en relación con sus escritos: si sus escritos son elevados, su vida será moralmente elevada, si sus escritos son escabrosos y escandalosa, su vida será igualmente escandalosa.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Si aceptamos absolutamente el principio estoico de la estrecha relación entre la vida y el lenguaje y lo aplicamos absolutamente a la creación literaria, nos veremos obligados a juzgar la vida del escritor en relación con sus escritos: si sus escritos son elevados, su vida será moralmente elevada, si sus escritos son escabrosos y escandalosa, su vida será igualmente escandalosa.</b></p>
<p>
	Esto encierra el enorme peligro de confundir la realidad con la ficci&oacute;n y valorar injustamente a las personas. Considerando que la literatura, la palabra en general, es un poderoso instrumento de comunicaci&oacute;n y de influencia en las personas, es f&aacute;cil comprender c&oacute;mo en numerosas ocasiones se ha condenado en sus diversas formas al disidente en funci&oacute;n de su obra literaria.</p>
<p>
	Ocurre ahora con frecuencia, pero tambi&eacute;n ocurri&oacute; en la <em>Antig&uuml;edad</em>: hubo quien consider&oacute; inmorales algunos de los escritos de <em>Ovidio </em>y en consecuencia quien juzg&oacute; a Ovidio como inmoral en su vida, y as&iacute; pas&oacute; a la posteridad como &ldquo;<em>poeta inmoral</em>&rdquo; por escribir un par de libros er&oacute;ticos. Y lo mismo ocurri&oacute; con <em>Catulo </em>y <em>Marcial </em>y tantos otros.</p>
<p>
	Pero hay quien por el contrario entiende que el escritor o el orador tiene una enorme capacidad de crear una ficci&oacute;n, una obra imaginada que nada tenga que ver con la realidad existente. De ello se puede deducir que no se podr&aacute; deducir del contenido moral de un escrito la condici&oacute;n moral de un autor.</p>
<p>
	Por ejemplo,<em> Estrat&oacute;n de Sardes</em> fue un griego autor de epigramas del que no sabemos con precisi&oacute;n la &eacute;poca en la que vivi&oacute;, aunque generalmente se le enmarque en el siglo II de nuestra era. Sus epigramas fueron todos de tema <em>homoer&oacute;tico</em>, la mayor parte de ellos referidos a la &ldquo;<em>pederastia</em>&rdquo; griega, y fueron recogidos en el <em>libro XII de la Antolog&iacute;a Palatina</em>, o recopilaci&oacute;n de poemas griegos desde el <em>per&iacute;odo cl&aacute;sico al bizantino</em>.</p>
<p>
	&nbsp; La crudeza con la que describe el amor f&iacute;sico homosexual hizo que fuera considerado como &ldquo;<em>autor inmoral</em>&rdquo; y sus poemas ocultados en muchos manuscritos. Pues bien, &eacute;l mismo nos aclara en el <em>epigrama 258</em> con que cierra el citado<em> libro XII de la Antolog&iacute;a Palatina</em>, que los sentimientos que canta no son propios, sino que hace poemas para otros dada su facilidad para componer versos:</p>
<p>
	<em><strong>Tal vez alguien en los a&ntilde;os futuros, escuchando estos poemas m&iacute;os informales, piense que estas penas de amor fueron todas m&iacute;as. &iexcl;No! Yo siempre garabateo esto o aquello para este o aquel amantede los j&oacute;venes, ya que alg&uacute;n dios me ha dado este regalo</strong></em> (de hacer versos).</p>
<p>
	Me limitar&eacute; ahora a presentar tan s&oacute;lo algunos ejemplos en que &ldquo;<em>literatura er&oacute;tica</em>&rdquo;, casi siempre jocosa, alegre, desinhibida, pero tambi&eacute;n cr&iacute;tica y amarga, choca con comportamientos de moral m&aacute;s r&iacute;gida, a veces, como dec&iacute;a, evidentemente hip&oacute;crita.</p>
<p>
	El asunto es m&aacute;s chocante cuando autores generalmente respetables y respetados se han permitido escribir alguna cosa de<em> tono &ldquo;m&aacute;s subido&rdquo;</em> que no se esperaba de ellos; ejemplos modernos de ello pueden ser en espa&ntilde;ol el dramaturgo<em> Nicol&aacute;s Fern&aacute;ndez de Morat&iacute;n</em> y su &ldquo;<em>Arte de las putas</em>&rdquo; o <em>F&eacute;lix Mar&iacute;a de Samaniego</em> y su &ldquo;<em>Jard&iacute;n de Venus</em>&rdquo;, el escatol&oacute;gico Quevedo y su &ldquo;<em>Gracias y desgracias del ojo del culo</em>&rdquo; o mucho m&aacute;s rediente el el <em>Acad&eacute;mico de la Real Academia Espa&ntilde;ola y Premio Nobel de Literatura Camilo Jos&eacute; Cela</em> y su &ldquo;<em>La ins&oacute;lita y gloriosa haza&ntilde;a del cipote de Archidona&rdquo;</em>. El lector m&aacute;s beligerante e intransigente moralmente tiende a confundir y utilizar como arma la identificaci&oacute;n de lo expresado en el texto, que puede ser una absoluta ficci&oacute;n, con la vida real del autor.</p>
<p>
	Refiri&eacute;ndonos al mundo antiguo, la obscenidad er&oacute;tica en Roma, es un tema frecuente al que recurren los escritores sat&iacute;ricos latinos en su objetivo de&nbsp; criticar los vicios de su sociedad. Lo vimos en el art&iacute;culo anterior <a href="http://http://www.antiquitatem.com/talis-oratio-qualis-vita">http://http://www.antiquitatem.com/talis-oratio-qualis-vita </a></p>
<p>
	Los griegos en cambio, a los que los autores moralistas romanos atribuyen gran parte de la culpa, son mucho m&aacute;s permisivos en la cr&iacute;tica de los comportamientos obscenos.</p>
<p>
	La <em>obscenidad </em>de los escritos er&oacute;ticos choca con la &ldquo;<em>gravitas</em>&rdquo; y &ldquo;<em>severitas</em>&rdquo; o &ldquo;<em>seriedad</em>&rdquo; de las antiguas &ldquo;<em>mores maiorum</em>&rdquo; de la <em>Rep&uacute;blica </em>primitiva, o comportamiento moral de los antepasados, y es una fuente de corrupci&oacute;n moral, sobre todo de los j&oacute;venes, y se puede interpretar como un signo de vida inmoral del propio escritor, que es el tema de este art&iacute;culo.</p>
<p>
	As&iacute; ha pasado desde la antig&uuml;edad a nuestros d&iacute;as, como dec&iacute;a.&nbsp; Esta cuesti&oacute;n de la influencia de la obscenidad, hoy dir&iacute;amos <em>pornograf&iacute;a</em>, en la formaci&oacute;n, educaci&oacute;n y conducta de las personas sigue siendo un asunto de absoluta actualidad.</p>
<p>
	Entre los&nbsp; ejemplos antiguos, citar&eacute; los de los tres famosos poetas latinos citados anteriormente, que se vieron obligados a reivindicar su rectitud de vida personal frente a la alegr&iacute;a procaz de sus poemas, que algunos de sus lectores parecen no admitir.</p>
<p>
	El primero de los tres en el tiempo es <em>Catulo </em>(h. 84 a. C.-Roma, h. 57 a. C.).</p>
<p>
	El <em>poema 16 de Catulo</em> es un poema complejo, a cuya interpretaci&oacute;n se han dedicado muchas p&aacute;ginas porque en &eacute;l se reflejan algunas de las caracter&iacute;sticas de la sexualidad de los romanos hasta el punto de haber sido considerado como expresi&oacute;n de la identidad masculina en toda su fuerza: el &ldquo;vir romanus&rdquo; puede ser <em>homosexual </em>y recibir&nbsp; la &ldquo;<em>fellatio</em>&rdquo; s&oacute;lo si&nbsp; es activo y dominador y no pasivo. Parece tambi&eacute;n que a <em>Catulo </em>le ha molestado enormemente que se le considere &ldquo;<em>poco hombre</em>&rdquo; porque pide miles de besos a su amada (en la condici&oacute;n del &ldquo;<em>vir</em>&rdquo; romano est&aacute; el tomar y no pedir a un ser inferior como es considerada la mujer).</p>
<p>
	Pero no me interesa ahora analizar estas cuestiones sino el hecho de que <em>Catulo </em>contrapone la inventiva literaria, la persona po&eacute;tica, a la persona real, negando as&iacute; el principio estoico de<em> talis oratio qualis vita (el discurso ha de ser acorde con la vida)</em> que al menos obliga a guardar las apariencias y c&oacute;mo reivindica cierta libertad para la literatura si ha de resultar atractiva.</p>
<p>
	<em><strong>&quot;Os joder&eacute; y me la chupareis,<br />
	bujarr&oacute;n Aurelio y marica Furio,<br />
	que me hab&eacute;is cre&iacute;do poco decente<br />
	porque mis versos son voluptuosos.<br />
	Pues el buen poeta debe ser casto,<br />
	pero no sus versos que no lo necesitan.<br />
	Que estos s&oacute;lo tienen sal y encanto<br />
	si son algo voluptuosos y poco p&uacute;dicos<br />
	y si pueden encender los &aacute;nimos,<br />
	no dir&eacute; yo de los muchachos, sino de esos velludos<br />
	varones que no menean ya sus duros lomos.<br />
	Y vosotros, porque le&iacute;steis tantos miles<br />
	de besos &iquest;me juzg&aacute;is poco hombre?<br />
	Os joder&eacute; y me la chupar&eacute;is.&quot;</strong></em><br />
	(Traduccion de L.A. de Villena)</p>
<p>
	<em>Pedicabo ego vos et irrumabo,<br />
	Aureli pathice et cinaede Furi,<br />
	qui me ex versiculis meis putastis,<br />
	quod sunt molliculi, parum pudicum.<br />
	Nam castum esse decet pium poetam<br />
	ipsum, versiculos nihil necesse est;<br />
	qui tum denique habent salem ac leporem,<br />
	si sunt molliculi ac parum pudici,<br />
	et quod pruriat incitare possunt,<br />
	non dico pueris, sed his pilosis<br />
	qui duros nequeunt movere lumbos.<br />
	Vos, quod milia multa basiorum<br />
	legistis, male me marem putatis?<br />
	Pedicabo ego vos et irrumabo</em></p>
<p>
	Otro ejemplo posterior en el tiempo es el de <em>Ovidio </em>(43 a.C.-17 d.C.). Acusado de &ldquo;<em>inmoral</em>&rdquo; en su tiempo y para toda la posteridad con la colaboraci&oacute;n decisiva del emperador <em>Augusto</em>, que utilizo su famoso <em>Arte de Amar </em>como excusa para condenarlo al exilio en los confines del Imperio, y del <em>Cristianismo </em>que lo calific&oacute; de poeta &ldquo;<em>absolutamente pagano e inmoral</em>&rdquo;, tuvo que reivindicar una y otra vez la honorabilidad de su vida personal explicando la diferencia entre la creaci&oacute;n literaria&nbsp; y la vida real.</p>
<p>
	En la eleg&iacute;a dirigida a un amigo orador, dice en <em>Tristia I,9,55 y ss:</em></p>
<p>
	<em><strong>Mejor hubiera sido que mi obra no hubiera brillado por su celebridad, y as&iacute; como las graves disciplinas, elocuente amigo, te est&aacute;n dando provecho, as&iacute; un arte diferente a ellas me ha perjudicado. Sin embargo mi vida te es conocida; t&uacute; sabes que las costumbres de su autor se apartaron de tales artes; y sabes que ese viejo poema fue compuesto en mi juventud y que tales poemas, aunque no son precisamente dignos de elogio, con todo no son sino bagatelas.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Gonz&aacute;lez V&aacute;zquez. Editorial Gredos).</p>
<p>
	<em>at nostrum tenebris utinam latuisset in imis !<br />
	expediit studio lumen abesse meo.<br />
	utque tibi prosunt artes, facunde, severae,<br />
	dissimiles illis sic nocuere mihi.<br />
	vita tamen tibi nota mea est. scis artibus illis<br />
	auctoris mores abstinuisse sui :<br />
	scis vetus hoc iuveni lusum mihi carmen, et istos<br />
	ut non laudandos, sic tamen esse iocos.</em></p>
<p>
	<em>Ovidio </em>aclara las cosas en&nbsp; <em>Tristia II, 345 y ss. :</em></p>
<p>
	<em><strong>Este libertinaje es el que me ha hecho odioso ante ti por culpa de mi Arte, del que t&uacute; piensas que incita a las alcobas veladas. Pero ni bajo mi magisterio las esposas aprendieron a ser infieles, ni nadie puede ense&ntilde;ar lo que poco conoce. Yo he compuesto versos divertidos y poemas amorosos de manera que ninguna habladur&iacute;a atentara contra mi reputaci&oacute;n. Y no hay ni siquiera marido alguno entre el pueblo llano, cuya paternidad se ponga en duda por mi culpa. Cr&eacute;eme, mis costumbres son distintas de mi poes&iacute;a (mi vida es honesta, mi Musa divertida) y gran parte de mis obras es falsa y fingida: se han permitido decir m&aacute;s de lo que su propio autor se propuso. Mi libro no es expresi&oacute;n de mi esp&iacute;ritu, sino la inocente intenci&oacute;n de ofrecer muchos temas apropiados para deleitar los o&iacute;dos. De lo contrario Accio ser&iacute;a cruel, Terencio un par&aacute;sito y los que cantan fieros combates ser&iacute;an belicosos.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Gonz&aacute;lez V&aacute;zquez. Editorial Gredos).</p>
<p>
	<em>Haec tibi me inuisum lasciuia fecit, ob Artes,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quis ratus es uetitos sollicitare toros.<br />
	Sed neque me nuptae didicerunt furta magistro,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quodque parum nouit, nemo docere potest.<br />
	Sic ego delicias et mollia carmina feci,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Strinxerit ut nomen fabula nulla meum.<br />
	Nec quisquam est adeo media de plebe maritus,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vt dubius uitio sit pater ille meo.<br />
	Crede mihi, distant mores a carmine nostro<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Vita uerecunda est, Musa iocosa mea)<br />
	Magnaque pars mendax operum est et ficta meorum:<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Plus sibi permisit compositore suo.<br />
	Nec liber indicium est animi, sed honesta uoluntas:<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Plurima mulcendis auribus apta feres.<br />
	Accius esset atrox, conuiua Terentius esset,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Essent pugnaces qui fera bella canunt.</em></p>
<p>
	Insiste en la misma idea en <em>Tristia II, 303 y ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>Adem&aacute;s, la primera p&aacute;gina aleja las manos virtuosas de mi Arte, escrito solamente para cortesanas. Toda aquella que irrumpe en un lugar adonde el sacerdote no permite la entrada, inmediatamente se convierte en culpable de un delito del que el sacerdote queda absuelto.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>No es, por tanto, un delito hojear versos de tema amoroso, pues a las mujeres les est&aacute; permitido leer muchas cosas que, sin embargo, han de evitar hacer. Con frecuencia una matrona de severa expresi&oacute;n ve mujeres desnudas y preparadas para todo tipo de experiencia amorosa; los ojos de las Vestales contemplan los cuerpos de las prostitutas*, sin que esto haya sido motivo de castigo para su jefe.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pero &iquest;por qu&eacute; en nuestra poes&iacute;a hay demasiado libertinaje o por qu&eacute; mi libro incita a todos a amar? No es sino un error y (hay que reconocerlo) una falta manifiesta: me arrepiento de mi inspiraci&oacute;n y de mi juicio. </strong></em>(Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Gonz&aacute;lez V&aacute;zquez. Editorial Gredos).</p>
<p>
	* Porque asist&iacute;an a las fiestas de <em>Floralia </em>entre el 28 de abril y el 3 de mayo en que las prostitutas se exhib&iacute;an desnudas seg&uacute;n la obra tambi&eacute;n de<em> Ovidio Fastos V, 159-378.</em></p>
<p>
	<em>et procul a scripta solis meretricibus Arte<br />
	summovet ingenuas pagina prima manus.<br />
	quaecumque erupit, qua non sinit ire sacerdos,<br />
	protinus huic dempti criminis ipsa rea est.<br />
	nec tamen est facinus versus evolvere mollis ;<br />
	multa licet castae non facienda legant.<br />
	saepe supercilii nudas matrona severi<br />
	et veneris stantis ad genus omne videt.<br />
	corpora Vestales oculi meretricia cernunt,<br />
	nec domino poenae res ea causa fuit.<br />
	at cur in nostra nimia est lascivia Musa,<br />
	curve meus cuiquam suadet amare liber ?<br />
	nil nisi peccatum manifestaque culpa fatenda est :<br />
	paenitet ingenii iudiciique mei.</em></p>
<p>
	Tambi&eacute;n en <em>Tristia 3, 2, 5-9</em></p>
<p>
	<em><strong>Ni a m&iacute; me sirve de nada el hecho de haber compuesto poes&iacute;as sin delito real alguno y el que mi Musa haya sido m&aacute;s licenciosa que mi propia vida, sino que, tras haber sufrido incontables peligros por tierra y por mar, me tiene prisionero el Ponto abrasado por el persistente fr&iacute;o</strong></em>. (Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Gonz&aacute;lez V&aacute;zquez. Editorial Gredos).</p>
<p>
	<em>Nec mihi, quod lusi uero sine crimine, prodest,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quodque magis uita Musa iocata mea est:<br />
	Plurima sed pelago terraque pericula passum<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vstus ab assiduo frigore Pontus habet.</em></p>
<p>
	De <em>Marcial </em>(40 d.C.-104), el poeta hispano de<em> Bilbilis (Calatayud)</em> que march&oacute; como tantos otros a <em>Roma</em>, a la <em>Urbe</em>, al centro del mundo, nos quedan unos 1.550 epigramas; de ellos unos 100 pueden considerarse obscenos aplicando criterios de moral contempor&aacute;nea: son los que se refieren o mencionan el cunnilingus m&aacute;sculino y femenino, la <em>fellatio </em>y la <em>sodom&iacute;a</em>.</p>
<p>
	Marcial tiene tambi&eacute;n que repetir la misma aclaraci&oacute;n y casi con las mismas palabras que los poetas anteriores, sobre la diferencia entre la literatura y la vida:</p>
<p>
	<em>Martial I,4</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Si por casualidad te topas, C&eacute;sar, con mis libritos, deja de fruncir tu entrecejo<br />
	se&ntilde;or del mundo. Vuestros triunfos acostumbran tambi&eacute;n a tolerar las bromas, y no siente pudor un general por ser materia de chistes. Te ruego que leas mis obras con esa misma frente con que contemplas a Timele y al payaso Latino. La censura puede permitir unas inocentes chanzas: mis p&aacute;ginas son licenciosas; mi vida, honesta.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Guill&eacute;n)</p>
<p>
	<em>Contigeris nostros, Caesar, si forte libellos,<br />
	Terrarum dominum pone supercilium.<br />
	Consuevere iocos vestri quoque ferre triumphi,<br />
	Materiam dictis nec pudet esse ducem.<br />
	Qua Thymelen spectas derisoremque Latinum,<br />
	Illa fronte precor carmina nostra legas.<br />
	Innocuos censura potest permittere lusus:<br />
	Lasciva est nobis pagina, vita proba.</em></p>
<p>
	Tambi&eacute;n en la <strong>presentaci&oacute;n del Libro VIII</strong> y en el <em>primer epigrama</em> de ese libro aborda la cuesti&oacute;n del lenguaje de sus poemitas:</p>
<p>
	<em><strong>AL EMPERADOR DOMICIANO C&Eacute;SAR AUGUSTO GERM&Aacute;NICO D&Aacute;CICO, VALERIO MARCIAL, SALUD<br />
	Todos mis libritos, ciertamente, se&ntilde;or, a los que t&uacute; has dado fama esto es, vida, se ponen bajo tu protecci&oacute;n y gracias a ello, pienso, ser&aacute;n le&iacute;dos. Pero &eacute;ste, que lleva por t&iacute;tulo el octavo de mi obra, disfruta de m&aacute;s frecuentes ocasiones de manifestarte mi piedad filial. Hube, por consiguiente, de esforzarme menos en las agudezas, cuyo lugar hab&iacute;a ocupado la materia, a la que, desde luego, he tratado de darle variedad con alguna inserci&oacute;n de vez en cuando de mis chanzas, para que no todos los versos aportaran a tu divina modestia elogios que m&aacute;s f&aacute;cilmente podr&iacute;an cansarte a ti que saciarme a m&iacute;. Pero aunque hasta los hombres m&aacute;s severos y de mayor fortuna han escrito los epigramas con tal estilo que parecen haber emulado el lenguaje licencioso de los mimos, yo, sin embargo, no les he permitido hablar tan licenciosamente como suelen. Siendo as&iacute; que una parte del libro no s&oacute;lo la mayor, sino tambi&eacute;n la mejorest&aacute; ligada a la majestad de tu sagrado nombre, recu&eacute;rdese que, a no ser purificados con una lustraci&oacute;n religiosa, no se debe acceder a los templos. Esto, para que quienes van a leerme sepan que lo guardar&eacute; fielmente, en el mismo umbral del presente librito, he tenido a bien declararlo con un brev&iacute;simo epigrama.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>I<br />
	Prop&oacute;sito<br />
	Libro, que te dispones a entrar a los penates ornados de laurel de nuestro<br />
	se&ntilde;or, aprende a hablar m&aacute;s honestamente con una lengua respetuosa. Ret&iacute;rate, desnuda Venus; no es el tuyo este librito. Ven t&uacute; en mi ayuda, t&uacute;, Palas del C&eacute;sar.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Guill&eacute;n)</p>
<p>
	<em>Imperatori Domitiano Caesari Augusto Germanico Dacico Valerius Martialis S.<br />
	Omnes quidem libelli mei, domine, quibus tu fa-<br />
	mam, id est vitam, dedisti, tibi supplicant; et, puto,<br />
	propter hoc legentur. Hic tamen, qui operis nostri octa-<br />
	vus inscribitur, occasione pietatis frequentius fruitur.<br />
	Minus itaque ingenio laborandum fuit, in cuius locum<br />
	materia successerat: quam quidem subinde aliqua ioco-<br />
	rum mixtura variare temptavimus, ne caelesti verecun-<br />
	diae tuae laudes suas, quae facilius te fatigare possint,<br />
	quam nos satiare, omnis versus ingereret. Quamvis<br />
	autem epigrammata a severissimis quoque et summae<br />
	fortunae viris ita scripta sint, ut mimicam verborum<br />
	licentiam adfectasse videantur, ego tamen illis non per-<br />
	misi tam lascive loqui quam solent. Cum pars libri et<br />
	maior et melior ad maiestatem sacri nominis tui alli-<br />
	gata sit, meminerit non nisi religiosa purificatione<br />
	lustratos accedere ad templa debere. Quod ut custo-<br />
	diturum me lecturi sciant, in ipso libelli huius limine<br />
	profiteri brevissimo placuit epigrammate.</em></p>
<p>
	<em>I</em></p>
<p>
	<em>Laurigeros domini, liber, intrature penates<br />
	Disce verecundo sanctius ore loqui.<br />
	Nuda recede Venus; non est tuus iste libellus:<br />
	Tu mihi, tu Pallas Caesariana, veni.</em></p>
<p>
	<em>Marcial I, 35 XXXV</em></p>
<p>
	<strong><em>No pidas recato a mis epigramas<br />
	Te lamentas, Cornelio, de que escribo unos versos poco serios y que no puede comentar el maestro en la escuela. Pero estos libritos, como los maridos a sus mujeres, no pueden deleitar si est&aacute;n capados. &iquest;Qu&eacute;, si me mandas que entone un epitalamio sin las palabras del epitalamio? &iquest;Qui&eacute;n pone vestidos a los juegos Florales o permite a las meretrices el pudor de la estola?&nbsp; Tal es la norma que se les ha dado a los versos jocosos: que no pueden agradar si no son picantes. Por ello, abandonada tu severidad, te ruego que tengas consideraci&oacute;n con mis retozos y juegos y no te empe&ntilde;es en castrar mis libritos. No hay cosa m&aacute;s torpe que un Pr&iacute;apo cap&oacute;n.</em></strong> (Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Guill&eacute;n)</p>
<p>
	<em>Versus scribere me parum severos<br />
	Nec quos praelegat in schola magister,<br />
	Corneli, quereris: sed hi libelli,<br />
	Tamquam coniugibus suis mariti,<br />
	Non possunt sine mentula placere.<br />
	Quid si me iubeas talassionem<br />
	Verbis dicere non talassionis?<br />
	Quis Floralia vestit et stolatum<br />
	Permittit meretricibus pudorem?<br />
	Lex haec carminibus data est iocosis,<br />
	Ne possint, nisi pruriant, iuvare.<br />
	Quare deposita severitate<br />
	Parcas lusibus et iocis rogamus,<br />
	Nec castrare velis meos libellos.<br />
	Gallo turpius est nihil Priapo.</em></p>
<p>
	Lo mismo en <em>9, 28</em></p>
<p>
	<strong>El mimo Latino<br />
	Honor amable de la escena, gloria de los juegos p&uacute;blicos, yo soy el famoso<br />
	Latino &mdash;tus aplausos y tus delicias&mdash; que fui capaz de convertir a Cat&oacute;n en<br />
	espectador, de relajar la seriedad de los Curios y Fabricios . Pero mi vida no ha<br />
	copiado nada de nuestro teatro y me gu&iacute;o tan s&oacute;lo por las normas esc&eacute;nicas. Y no podr&iacute;a agradar a nuestro se&ntilde;or sin moralidad: ese dios escudri&ntilde;a bien adentro de los corazones. Vosotros llamadme par&aacute;sito del laureado Febo, con tal que Roma sepa que soy el servidor de su J&uacute;piter.</strong> (Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Guill&eacute;n)</p>
<p>
	<em>Dulce decus scaenae, ludorum fama, Latinus<br />
	Ille ego sum, plausus deliciaeque tuae,<br />
	Qui spectatorem potui fecisse Catonem,<br />
	Solvere qui Curios Fabriciosque graves.<br />
	Sed nihil a nostro sumpsit mea vita theatro,<br />
	Et sola tantum scaenicus arte feror:<br />
	Nec poteram gratus domino sine moribus esse;<br />
	Interius mentes inspicit ille deus.<br />
	Vos me laurigeri parasitum dicite Phoebi,<br />
	Roma sui famulum dum sciat esse Iovis.</em></p>
<p>
	Y en <em>Libro 11, 15</em></p>
<p>
	<em><strong>Mis p&aacute;ginas son lascivas; pero mi vida, honrada<br />
	Tengo p&aacute;ginas que podr&iacute;an leer la esposa de Cat&oacute;n y las horribles sabinas2309;<br />
	pero quiero que este libro sonr&iacute;a todo &eacute;l y que sea m&aacute;s atrevido que mis otros libros. &Eacute;ste, que se empape en vino y que no le d&eacute; rubor estar sucio de los aceites cosmianos, que juegue con los chicos, que ame a las chicas&nbsp; y que no hable con rodeos de aquella de la que todos nacemos, la madre de todos, a la que el venerable Numa llamaba picha. Estos versos, sin embargo, acu&eacute;rdate que son saturnales, Apolinar: este librito no refleja mis costumbres. </strong></em>(Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Guill&eacute;n)</p>
<p>
	<em>Sunt chartae mihi, quas Catonis uxor<br />
	Et quas horribiles legant Sabinae:<br />
	Hic totus volo rideat libellus<br />
	Et sit nequior omnibus libellis.<br />
	Qui vino madeat nec erubescat<br />
	Pingui sordidus esse Cosmiano,<br />
	Ludat cum pueris, amet puellas,<br />
	Nec per circuitus loquatur illam,<br />
	Ex qua nascimur, omnium parentem,<br />
	Quam sanctus Numa mentulam vocabat.<br />
	Versus hos tamen esse tu memento<br />
	Saturnalicios, Apollinaris:<br />
	Mores non habet hic meos libellus.</em></p>
<p>
	<em>Plinio el Joven</em> hace referencia al uso de palabras crudas en los poemitas para darles su gracia. Reproduzco &iacute;ntegra la <em>Epistula 4, 14:</em></p>
<p>	<em><strong>Gayo Plinio a Paterno<br />
	Tal vez t&uacute; reclamas y esperas, seg&uacute;n la costumbre, un&nbsp; discurso m&iacute;o, pero yo te env&iacute;o mis entretenimientos po&eacute;ticos como si se tratase de una mercanc&iacute;a ex&oacute;tica y refinada. Recibir&aacute;s con esta carta algunos de mis endecas&iacute;labos, con&nbsp; los que he recreado el tiempo libre en los viajes, en los ba&ntilde;os, en las comidas. En ellos puedes encontrar mis bromas y [3] juegos, mis amores, lamentos, quejas y enfados, y descripciones, a veces algo m&aacute;s concisas, a veces algo m&aacute;s elevadas; y con su propia variedad pretendemos conseguir que unos agraden a unos, otros tal vez a todos. Sin embargo, si [4] alguno de ellos te parece poco delicado, tu erudici&oacute;n te permitir&aacute; recordar que aquellos ilustres y serios escritores, que cultivaron tales g&eacute;neros, no s&oacute;lo no evitaron la escabrosidad de los temas, sino que ni siquiera se abstuvieron de emplear palabras crudas, que nosotros rehuimos, no porque seamos m&aacute;s estrictos que ellos (&iquest;de d&oacute;nde ac&aacute;?), sino porque somos m&aacute;s t&iacute;midos. Por otra parte, s&eacute; que la regla m&aacute;s aut&eacute;ntica de[5] estas piezas cortas es la que Catulo expres&oacute; con estas palabras: &laquo;En verdad el poeta virtuoso debe ser &eacute;l mismo puro, pero no es necesario que lo sean sus versos; pues, s&oacute;lo si son lascivos y algo desvergonzados, entonces tienen por fin gracia y encanto&raquo;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Puedes valorar en cu&aacute;nto estimo tu [6] opini&oacute;n sobre todo por el hecho de que he preferido someter a tu juicio la totalidad de la obra a que elogies algunos pasajes seleccionados, y por otra parte los versos m&aacute;s excelentes [7] dejan de parecerlo cuando encuentras otros an&aacute;logos. Adem&aacute;s, un lector inteligente y sutil no debe comparar unos pasajes con otros diferentes, sino juzgar cada uno en s&iacute; mismo, y no considerar uno, que es perfecto en su g&eacute;nero, inferior a otro. [8] &iquest;Pero, para qu&eacute; seguir? Pues utilizar un largo prefacio para excusar o recomendar mis majader&iacute;as, resulta el colmo de la majader&iacute;a. Me parece que debo decirte a&uacute;n una cosa m&aacute;s: observa que yo he titulado estas bagatelas m&iacute;as &laquo;endecas&iacute;labos&raquo;, t&iacute;tulo que hace referencia solamente al metro [9]en el que est&aacute;n escritas. Por todo ello, puedes llamarlas epigramas o idilios o &eacute;glogas o, como hace la mayor&iacute;a, poemas cortos, o de cualquier otra forma que prefieras; pero yo[10] mantendr&eacute; la denominaci&oacute;n de endecas&iacute;labos. Espero de tu franqueza que me digas a m&iacute; lo que est&aacute;s dispuesto a decir a otros sobre mi libro, y creo que no es pedirte demasiado. Pues si este peque&ntilde;o trabajo nuestro fuese el mejor o el &uacute;nico de mi producci&oacute;n tal vez resultase cruel decirme: &laquo;Intenta hacer otra cosa&raquo;; pero es gentil y humano que me digas: &laquo;Tienes algo mejor que hacer&raquo;. Adi&oacute;s. (</strong></em>Traducci&oacute;n de Juli&aacute;nnGonz&aacute;lez Fern&aacute;ndez.Edit. Gredos)</p>
<p>	<em>C. PLINIUS [DECIMO] PATERNO SUO S.<br />
	Tu fortasse orationem, ut soles, et flagitas et exspectas; at ego quasi ex aliqua peregrina delicataque merce lusus meos tibi prodo.&nbsp; Accipies cum hac epistula hendecasyllabos nostros, quibus nos in vehiculo in balineo inter cenam oblectamus otium temporis.&nbsp; His iocamur ludimus amamus dolemus querimur irascimur, describimus aliquid modo pressius modo elatius, atque ipsa varietate temptamus efficere, ut alia aliis quaedam fortasse omnibus placeant.&nbsp; Ex quibus tamen si non nulla tibi petulantiora paulo videbuntur, erit eruditionis tuae cogitare summos illos et gravissimos viros qui talia scripserunt non modo lascivia rerum, sed ne verbis quidem nudis abstinuisse; quae nos refugimus, non quia severiores &#8211; unde enim? -, sed quia timidiores sumus.&nbsp; Scimus alioqui huius opusculi illam esse verissimam legem, quam Catullus expressit:<br />
	Nam castum esse decet pium poetam<br />
	ipsum, versiculos nihil necesse est,<br />
	qui tunc denique habent salem et leporem<br />
	si sunt molliculi et parum pudici.<br />
	Ego quanti faciam iudicium tuum, vel ex hoc potes aestimare, quod malui omnia a te pensitari quam electa laudari. Et sane quae sunt commodissima desinunt videri, cum paria esse coeperunt.&nbsp; Praeterea sapiens subtilisque lector debet non diversis conferre diversa, sed singula expendere, nec deterius alio putare quod est in suo genere perfectum. Sed quid ego plura? Nam longa praefatione vel excusare vel commendare ineptias ineptissimum est. Unum illud praedicendum videtur, cogitare me has meas nugas ita inscribere &#39;hendecasyllabi&#39;, qui titulus sola metri lege constringitur.&nbsp; Proinde, sive epigrammata sive idyllia sive eclogas sive, ut multi, poematia seu quod aliud vocare malueris, licebit voces; ego tantum hendecasyllabos praesto.&nbsp; A simplicitate tua peto, quod de libello meo dicturus es alii, mihi dicas; neque est difficile quod postulo. Nam si hoc opusculum nostrum aut potissimum esset aut solum, fortasse posset durum videri dicere: &#39;Quaere quod agas&#39;; molle et humanum est: &#39;Habes quod agas.&#39; Vale.</em></p>
<p>
	Tambi&eacute;n <em>Apuleyo </em>nos da una valiosa informaci&oacute;n en su <em>Apolog&iacute;a</em>, o <em>discurso sobre la magia, en defensa propia.</em></p>
<p>
	<em>Apolog&iacute;a, 11</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Pero, si ser&eacute; necio, que trato estos temas incluso ante un tribunal. &iquest;O es que, m&aacute;s bien, sois vosotros unos acusadores de mala fe, por presentar tales cargos en una acusaci&oacute;n, como si el entretenerse haciendo versos constituyera una prueba irrefutable sobre el valor moral de quien los hace? :No hab&eacute;is le&iacute;do, desde luego, los versos en los que Catulo&nbsp; responde as&iacute; a los malintencionados:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Conviene, en efecto, que el poeta piadoso observe<br />
	una conducta personal intachable, pero sus versos no<br />
	tienen por qu&eacute; ser tambi&eacute;n castos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El divino Adriano, como honrase con sus versos la tumba del poeta Voconio, amigo suyo, escribi&oacute; sobre ella este epitafio:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Tus versos eran lascivos, pero tu mente era pura.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Nunca habr&iacute;a dicho tales palabras, si unos poemas, por ser un tanto voluptuosos, debieran interpretarse como prueba inequ&iacute;voca de conducta licenciosa. Recuerdo haber le&iacute;do tambi&eacute;n muchas poes&iacute;as de este g&eacute;nero compuestas por el propio emperador Adriano*. Atr&eacute;vete, si quieres, Emiliano, a decir que no est&aacute; bien hacer lo que el divino Adriano, emperador y, por tanto, censor, no s&oacute;lo hizo, sino que, una vez hecho, leg&oacute; a la posteridad. &iquest;Pero es que piensas acaso que M&aacute;ximo va a condenar mis poemas, sabiendo que los he compuesto siguiendo el ejemplo de Plat&oacute;n? Los versos que acabo de citar de este fil&oacute;sofo son tanto m&aacute;s puros, cuanto mds sinceros; su obra po&eacute;tica es tanto m&aacute;s casta, cuanto menos artificiosamente ha sido expresada. En realidad, el disimular y ocultar estas cosas y todas las de este g&eacute;nero es propio de quien tiene conciencia de culpabilidad; el expresarlas con sinceridad y el publicarlas es, por el contrario, un simple pasatiempo literario. La naturaleza, en efecto, ha asignado a la inocencia el atributo de la palabra y al mal, en cambio, el del silencio.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>No quisiera citar este profundo pensamiento del divino Plat&oacute;n, ya que son muy raros los hombres piadosos que lo ignoran, aunque sea desconocido por todos los profanos; dice Plat&oacute;n que la diosa Venus posee dos naturalezas, que cada una de ellas personifica un tipo peculiar de amor y que ambas reinan sobre amantes&nbsp; diferentes. &hellip; </strong></em>(Traducci&oacute;n de Santiago Segura Mungu&iacute;a. Editorial Gredos)</p>
<p>	*<em> Elio Espartiano</em> en <em>Scriptores historiae Augustae, XIV,</em>&nbsp; asegura que el emperador <em>Adriano </em>compuso varios poemas amatorios: <em>Et de suis dilectis multa versibus composuit, amatoria carmina scripsit.</em></p>
<p>
	** <em>Plat&oacute;n </em>en su di&aacute;logo<em> El Banquete 180C</em> opone la <em>Afrodita Pandemos a la Afrodita Urania.</em></p>
<p>
	<em>Sed sumne ego ineptus, qui haec etiam in iudicio? an uos potius calumniosi, qui etiam haec in accusatione, quasi ullum specimen morum sit uersibus ludere? Catullum ita respondentem maliuolis non legistis:</em></p>
<p>
	<em>nam castum esse decet pium poetam<br />
	ipsum, uersiculos nihil necesse est?</em></p>
<p>
	<em>Diuus Adrianus cum Voconi amici sui poetae tumulum uorsibus muneraretur, ita scripsit: &lsquo;lasciuus uersu, mente pudicus eras,&rsquo; quod nunquam ita dixisset, si forent lepidiora carmina argumentum impudicitiae habenda. ipsius etiam diui Adriani multa id genus legere me memini. aude sis, Aemiliane, dicere male id fieri, quod imperator et censor diuus Adrianus fecit et factum memoriae reliquit. ceterum Maximum quicquam putas culpaturum, quod sciat Platonis exemplo a me factum? cuius uersus quos nunc percensui tanto sanctiores sunt, quanto apertiores, tanto pudicius compositi, quanto simplicius professi; namque haec et id genus omnia dissimulare et occultare peccantis, profiteri et promulgare ludentis est; quippe natura uox innocentiae, silentium maleficio distributa.</em></p>
<p>
	<em>mitto enim dicere alta illa et diuina Platonica, rarissimo cuique piorum ignara, ceterum omnibus profanis incognita:&nbsp; geminam esse Venerem deam, proprio quamque amore et diuersis amatoribus pollentis;</em></p>
<p>
	<em>earum alteram uulgariam, quae sit percita populari amore, non modo humanis animis, uerum etiam pecuinis et ferinis ad libidinem imperitare ui immodica trucique perculsorum animalium serua corpora complexu uincientem: alteram uero caelitem Venerem, praeditam quae sit optimati amore, solis hominibus et eorum paucis curare, nullis ad turpitudinem stimulis uel illecebris sectatores suos percellentem; quippe amorem eius non amoenum et lasciuum, sed contra incomitum et serium pulchritudine honestatis uirtutes amatoribus suis conciliare, et si quando decora corpora commendet, a contumelia eorum procul absterrere; neque enim quicquam aliud in corporum forma diligendum quam quod ammoneant diuinos animos eius pulchritudinis, quam prius ueram et sinceram inter deos uidere. quapropter, ut semper, eleganter Afranius hoc scriptum relinquat: &lsquo;amabit sapiens, cupient ceteri,&rsquo; tamen si uerum uelis, Aemiliane, uel si haec intellegere unquam potes, non tam amat sapiens quam recordatur.</em></p>
<p>
	Citar&eacute; para finalizar esta larga serie de textos la &uacute;ltima parte del<em> Cent&oacute;n Nupcial, Cento Nuptialis,</em> de <em>Ausonio</em>, poeta de <em>Burdeos</em>, que vivi&oacute; entre los a&ntilde;os 310 y 395 y fue preceptor del emperador <em>Graciano </em>en su ni&ntilde;ez.</p>
<p>
	<em>Ausonio </em>escribi&oacute; un poema muy famoso llamado <em>Cent&oacute;n Nupcial (Cento Nuptialis)</em> que nos desconcierta con un erotismo, <em>pornograf&iacute;a </em>tal vez para algunos, que de ninguna forma esperar&iacute;amos en este poeta.</p>
<p>
	Debemos aclarar que un <em>Cent&oacute;n </em>es un poema confeccionado con versos diversos extra&iacute;dos de otro autor que se integran en un conjunto distinto en el que adquieren otro significado distinto. <em>Ausonio </em>confeccion&oacute; un poema sobre el matrimonio precisamente con versos de <em>Virgilio</em>, el poeta m&aacute;s puro del que se hac&iacute;an juegos de palabra con su nombre <em>Virgilio </em>relacion&aacute;ndolo con &ldquo;<em>virgen</em>&rdquo;, calific&aacute;ndolo pues de &ldquo;<em>virginal</em>&rdquo;.</p>
<p>
	En otro momento dedicar&eacute; un art&iacute;culo a este poema, del que ahora tan s&oacute;lo quiero citar la &uacute;ltima parte, <em>Cento Nuptialis,10, (Aus. Cent. Nupt. 8,132 y ss.</em> en otras ediciones) en la que justifica su texto recordando precisamente lo dicho y hecho por otros muchos autores, entre otros los citados en este mismo art&iacute;culo.</p>
<p>
	<em><strong>Date por contento, qerido Paulo,<br />
	&nbsp; con esta p&aacute;gina, Paulo, lasciva:<br />
	que r&iacute;as, nada m&aacute;s te pido.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Mas cuando la hayas le&iacute;do, ay&uacute;dame con esos que, como dice Juvenal, &ldquo;fingen ser Curios y viven Bacanales&rdquo;, no sea que crean que mis costumbres son como mi poema.<br />
	&ldquo;Lasciva es mi p&aacute;gina, honrada mi vida&rdquo;, como dice Marcial. Que recuerden tambi&eacute;n, pues adem&aacute;s son eruditos, al m&aacute;s que honrado Plinio, que introdujo la lascivia en sus poemas, la limpieza en sus costumbres; que la obrita de Sulpicia ard&iacute;a de prurito, mas su frente estaba fruncida; que Apuleyo fue en su vida un fil&oacute;sofo, en sus epigramas un er&oacute;tico; que hay en todos los preceptos de Tulio severidad, m&aacute;s en sus cartas a Cerelia hab&iacute;a un fondo de descaro; que el Banquete de Plat&oacute;n contiene epilios compuestos para efebos. &iquest;Y qu&eacute; dir&eacute; de los Fesceninos de Aniano, qu&eacute; de los libros del Erotopaegnion del vetusto poeta Levio? &iquest;Y qu&eacute; de Eveno, a quien Menandro llam&oacute; sabio? &iquest;Qu&eacute; del propio Menandro? &iquest;Qu&eacute; de los c&oacute;micos todos? Su vida es severa y su profesi&oacute;n, de contenido festivo. &iquest;Qu&eacute; de Mar&oacute;n, llamado &ldquo;Partenio&rdquo; (virginal) a causa de su recato? En el octavo libro de la Eneida, cuando describ&iacute;a el coito de Venus y Vulcano introdujo &ldquo;verduler&iacute;as&rdquo; de un modo decente. &iquest;Y qu&eacute;? En el libro tercero de las Ge&oacute;rgicas, &iquest;acaso no vel&oacute; al tratar de los machos sueltos en la vacada el obsceno asunto con un honesto cambio de palabras? Y, si la severidad que viste a algunos hombres, condena algo en nuestro juego, que sepa que todo se ha tomado de Virgilio. As&iacute; pues, a quien no le guste nuestro juego, que no lo lea, y si lo ha le&iacute;do, que lo olvide, y si no lo olvida que lo perdone. Al fin y al cabo es la historia de una boda y, quiera o no quiera, estas solemnidades no son de otra manera.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Antonio Alvar Ezquerra. Edit. Gredos)</p>
<p>
	<em>Notas</em>:<br />
	<em>Sulpicia </em>es una de las escasas escritoras romanas de la que conocemos su nombre, que cita Marcial en el libro <em>X, 35 y 38;</em> parece que escribi&oacute; epigramas er&oacute;ticos dirigidos a su marido; podr&iacute;a tambi&eacute;n ser un personaje ficitio creado por Marcial. <em>Aniano</em>, autor del siglo II, escribi&oacute; unos<em> Fescennini versi.</em> Se trata de versos de contenido obsceno. El nonbre deriva de &ldquo;<em>fascinum</em>&rdquo; y su funci&oacute;n est&aacute; relacionada con la evitaci&oacute;n del <em>&ldquo;mal de ojo</em>&rdquo;.&nbsp; V&eacute;ase <a href="http://http://www.antiquitatem.com/fascinar-mal-de-ojo-falo-apotropaico">http://http://www.antiquitatem.com/fascinar-mal-de-ojo-falo-apotropaico</a><br />
	De <em>Virgilio </em>se dice en <em>Donatus, Vita Vergilii,6, (11): <strong>Por lo demas es conocido que en su vida fue tan honesto en su rostro y en su alma que en N&aacute;poles se le llamaba &ldquo;Parthenias&rdquo; (virginal). </strong>Cetera sane vita et ore et animo tam probum fuisse constat ut Neapoli Parthenias appellaretur; </em>La palabra griega &pi;&alpha;&rho;&theta;έ&nu;&omicron;&sigmaf;, <em>parthenos</em>, significa &ldquo;<em>virgen</em>&rdquo; (Recordemos que el famoso <em>Parthenon </em>es el templo a la <em>Virgen Atenea</em>, patrona de <em>Atenas</em>) .</p>
<p>
	<em>Contentus esto, Paule mi,<br />
	lasciva, Paule, pagina:<br />
	ridere, nil ultra, expeto.<br />
	Sed cum legeris, adesto mihi adversum eos, qui,<br />
	ut Iuvenalis&nbsp; ait, &lsquo;Curios simulant et Bacchanalia<br />
	vivunt,&rsquo; ne fortasse mores meos spectent de carmine.<br />
	&lsquo;Lasciva est nobis pagina, vita proba,&rsquo;<br />
	ut Martialis&nbsp; dicit, meminerint autem, quippe eruditi,<br />
	probissimo viro Plinio in poematiis&nbsp; lasciviam,<br />
	in moribus constitisse censuram; prurire opusculum<br />
	Sulpiciae, frontem caperare; esse Appuleium in vita<br />
	philosophum, in epigrammatis amatorem; in praeceptis<br />
	Ciceronis extare severitatem, in epistulis ad<br />
	Caerelliam subesse petulantiam; Platonis Symposion<br />
	composita in ephebos epyllia continere, nam quid<br />
	Anniani Fescenninos, quid antiquissimi poetae Laevii<br />
	Erotopaegnion libros loquar? quid Evenum, quem<br />
	Menander sapientem vocavit? quid ipsum Menandrum?<br />
	quid comicos omnes, quibus severa vita est<br />
	et laeta materia? quid etiam Maronem Parthenien<br />
	dictum causa pudoris, qui in octavo Aeneidos, cum<br />
	describeret coitum Veneris atque Vulcani, atque &alpha;ἰ&sigma;&chi;&rho;&omicron;&sigma;&epsilon;&mu;&nu;ί&alpha;&nu;<br />
	decenter immiscuit? quid? in tertio Georgicorum<br />
	de summissis in gregem maritis nonne obscenam<br />
	significationem honesta verborum translatione<br />
	velavit? et si quid in nostro ioco aliquorum hominum<br />
	severitas vestita condemnat, de Vergilio arcessitum<br />
	sciat, igitur cui hic ludus noster non placet, ne<br />
	legerit, aut cum legerit, obliviscatur, aut non oblitus<br />
	ignoscat, etenim fabula de nuptiis est et, velit nolit,<br />
	aliter haec sacra non constant.</em></p>
<p>
	Sirvan tambi&eacute;n las palabras fnales de Ausonio como final perfecto para este art&iacute;culo.</p>
<p>
	Tan s&oacute;lo me queda a&ntilde;adir que en consecuencia no tiene por qu&eacute; existir una real y absoluta coincidencia entre lo que el poeta o autor literario escribe y su forma de vida; dejemos un amplio campo a la creatividad e imaginaci&oacute;n del autor. Incluso puede ocurrir que el objetivo del escritor sea sencillamente enga&ntilde;ar al lector.</p>
<p>
	En este caso deberemos admitir tambi&eacute;n la posibilidad de que autores de escritos de elevado y r&iacute;gido tono moral&nbsp; lleven una vida personal poco edificante. &iquest;Pero a&ntilde;ade algo a la densa obra del autor cristiano a marchamartillo saber que visitaba con asiduidad los prost&iacute;bulos madrile&ntilde;os o muri&oacute; de cirrosis et&iacute;lica? &iquest;Debemos caer en esos cotilleos?</p>
<p>
	Pero tambi&eacute;n habremos de concluir que tambi&eacute;n son muchos los casos en los que la literatura es un reflejo de la vida real del autor y en los que el propio estilo literario est&aacute; en relaci&oacute;n directa con la forma de ser del autor. Todo ello obliga siempre a una lectura atenta, informada y cr&iacute;tica de cualquier obra literaria.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://www.antiquitatem.com/obscenitas-catulo-ovidio-marcial-centon/">Que tu vida sea como tu discurso (talis oratio qualis vita) (II). ¿Realmente los escritos son el reflejo evidente de la vida del autor?</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="http://www.antiquitatem.com">Historia de Grecia y Roma</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Que tu vida sea como tu discurso (talis oratio qualis vita) (I)</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/talis-oratio-qualis-vita/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Jun 2017 23:50:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“El rostro es el espejo del alma”, “Por la forma de expresarte se conoce la forma de ser”, “que tu vida sea como tu discurso” o “piensa lo que dices y di lo que piensas” son expresiones e ideas que venimos utilizando desde la Antigüedad grecorromana en que los pensadores estoicos las generalizaron.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>“El rostro es el espejo del alma”, “Por la forma de expresarte se conoce la forma de ser”, “que tu vida sea como tu discurso” o “piensa lo que dices y di lo que piensas” son expresiones e ideas que venimos utilizando desde la Antigüedad grecorromana en que los pensadores estoicos las generalizaron.</b></p>
<p>
	De similar manera, creemos que el aspecto general y especialmente el vestido de una persona nos revela su forma interior de ser y de pensar. As&iacute; un aspecto desali&ntilde;ado es evidencia de una vida poco organizada.</p>
<p>
	<em>Lucio Anneo S&eacute;nea</em> emplea en la <em>carta n&uacute;mero 114</em>, dirigida a su amigo <em>Lucilio</em>, la expresi&oacute;n &ldquo;<em>talis hominibus fuit oratio qualis vita</em>&rdquo;, <em><strong>(para estos hombres, como fue su discurso, as&iacute; fue su vida) </strong></em>advirti&eacute;ndonos adem&aacute;s de que esta frase es ya una sentencia o frase hecha acu&ntilde;ada entre los griegos.</p>
<p>
	El significado que esta expresi&oacute;n tiene para los <em>estoicos</em>, como lo es <em>S&eacute;neca</em>, es que hay una estrecha relaci&oacute;n entre lo que se dice en el discurso, oral o escrito, y la vida; dicho de otra manera, que el escritor u orador escribe o habla de acuerdo con su vida. M&aacute;s todav&iacute;a, la conveniencia del acuerdo entre &ldquo;<em>lo que se dice y lo que se piensa</em>&rdquo; como elemento esencial de toda vida &iacute;ntegra y moral. Luego profundizar&eacute; un poco m&aacute;s en el sentido de estas frases.</p>
<p>
	Lo cierto es que la idea de que existe una perfecta relaci&oacute;n entre la forma de ser de una persona y la forma de expresarse es muy antigua y extendida en el <em>mundo griego</em>. La encontramos, por ejemplo,&nbsp; en <em>Plat&oacute;n</em>, en su di&aacute;logo sobre la<em> Rep&uacute;blica, III,11.400a y ss</em>. en qu&eacute; nos habla de la importancia de la m&uacute;sica en la educaci&oacute;n y de los diversos ritmos, acordes con la expresi&oacute;n de los diversos temas y acordes a su vez con la forma de ser de las personas; puede resultar un poco largo, pero introduce perfectamente la cuesti&oacute;n:</p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;&hellip;Siguiendo el camino trazado con las armon&iacute;as, trataremos ahora de los ritmos, no para encontrar en ellos variada complejidad o ritmos de todas clases, sino para comprobar cu&aacute;les son los ritmos apropiados a una vida ordenada y valerosa&hellip;<br />
	&hellip;.porque hay tres formas&hellip;.tambi&eacute;n se dan cuatro tonos de los que proceden todas las armon&iacute;as&hellip; No podr&iacute;a se&ntilde;alarte, sin embargo, qu&eacute; clase de vida se imita con ellos.<br />
	-Examinaremos luego con Dam&oacute;n &ndash;a&ntilde;ad&iacute;- con qu&eacute; medidas se expresa la vileza, la insolencia, la locura y todos los dem&aacute;s vicios, e igualmente qu&eacute; ritmos deber&aacute;n dejarse para las virtudes contrarias a aquellos.<br />
	&hellip;<br />
	-Pero la eurritmia y la arritmia se acomodar&aacute;n a la bella expresi&oacute;n y a su contraria, e igual ocurrir&aacute; con lo arm&oacute;nico y lo inarm&oacute;nico si, de acuerdo con lo que dec&iacute;amos hace poco, el ritmo y la armon&iacute;a siguen a la letra, y no &eacute;sta a aquellos.<br />
	&#8211; No hay duda &ndash;replic&oacute;- que deber&aacute;n seguir a la letra.<br />
	-&iquest;Y tanto la expresi&oacute;n como la palabra misma &ndash;pregunt&eacute;- no se ver&aacute;n afectadas por la disposici&oacute; de &aacute;nimo?<br />
	&#8211; &iquest;C&oacute;mo no?<br />
	&#8211; &iquest;No sigue todo lo dem&aacute;s a la expresi&oacute;n?<br />
	&#8211; S&iacute;.<br />
	&#8211; As&iacute;, pues, la bella dicci&oacute;n, la armon&iacute;a, la gracia y la euritmia est&aacute;n en relaci&oacute;n directa con la simplicidad de car&aacute;cter, aunque no por cierto con lo que corrientemente se entiende por estupidez, sino con esa simplicidad que es la propia de un car&aacute;cter en el que resplandecen la verdad y la belleza.<br />
	&#8211; Completamente de acuerdo &ndash;dijo.<br />
	-&iquest;y no necesitar&aacute;n nuestros j&oacute;venes perseguir esas cualidades por todas partes si quieren cumplir con sus deberes?<br />
	&#8211; Claro que s&iacute;.<br />
	-&hellip;.. Mas, tanto la falta de gracia como la arritmia y la carencia de armon&ntilde;ia est&aacute;n hermanadas con la fea expresi&oacute;n y las malas costumbres, mientras reflejan e imitan tambi&eacute;n el car&aacute;cter opuesto, sensato y bueno.<br />
	&#8211; As&iacute; es, indubitablemente &ndash;dijo.<br />
	&#8211; Por tanto, no s&oacute;lo debemos ejercer vigilancia sobre los poetas, forz&aacute;ndoles a que nos presenten en sus versos hombres de buen car&aacute;cter o a que dejen de servirse de la poes&iacute;a, sino que tambi&eacute;n hemos de vigilar a los dem&aacute;s artistas para impedirles que nos ofrezcan la maldad, el desenfreno, la groser&iacute;a o la falta de gracia en la representaci&oacute;n de seres vivos, en las edificaciones o en cualquier otro g&eacute;nero art&iacute;stico. &hellip;</strong></em> (Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Antonio Miguez. Editorial Aguilar)</p>
<p>
	En realidad esta es la idea que utiliza <em>Virgilio </em>cuando en su <em>Eglo VI</em> nos &iacute;ndica&nbsp; la necesidad de adaptar la forma po&eacute;tica de la poes&iacute;a buc&oacute;lica a los temas que le son propios:</p>
<p>
	<em>Virg. Eglog VI 1-12</em></p>
<p>
	<em><strong>Fue mi musa Tal&iacute;a quien primeramente se dign&oacute; componer en verso siracusano y no le caus&oacute; rubor vivir en los bosques. Cuando yo iba a cantar a los reyes y sus batallas, el dios Cintio (Apolo) me tir&oacute; de la oreja y me hizo esta advertencia: &ldquo;T&iacute;tiro, lo propio de un pastor es apacentar sus lustrosas ovejas y cantar poemas humildes&rdquo;.&nbsp; Por eso ahora yo extraer&eacute; de mi d&eacute;bil flauta un poema campestre, pues a ti, Varo, te sobrar&aacute;n quienes deseen cantar tus alabanzas y describir las tristes guerras. Yo no canto lo que no se me ha ordenado; con todo, si hay alguien que lea esto y lo lee con amor, te cantar&aacute;n, Varo, nuestros tamarindos y el bosque entero, pues ninguna p&aacute;gina es m&aacute;s agradable a Febo que aquella en la que se ha escrito primero el nombre de Varo.</strong></em></p>
<p>
	<em>Prima Syracosio dignata est ludere versu,<br />
	nostra nec erubuit silvas habitare Thalia.<br />
	Cum canerem reges et proelia, Cynthius aurem<br />
	vellit, et admonuit: &ldquo;Pastorem, Tityre, pinguis<br />
	pascere oportet ovis, deductum dicere carmen.&rdquo;<br />
	Nunc ego&mdash;namque super tibi erunt, qui dicere laudes,<br />
	Vare, tuas cupiant, et tristia condere bella&mdash;<br />
	agrestem tenui meditabor arundine Musam.<br />
	Non iniussa cano: si quis tamen haec quoque, si quis<br />
	captus amore leget, te nostrae, Vare, myricae,<br />
	te nemus omne canet; nec Phoebo gratior ulla est,<br />
	quam sibi quae Vari praescripsit pagina nomen.</em></p>
<p>
	As&iacute; que hay y debe haber una perfecta relaci&oacute;n entre lo que se dice, la forma de decirlo y la vida real de quien lo dice. Es lo que expresa perfectamente tambi&eacute;n la frase francesa&nbsp; muy repetida &ldquo;<em>Le style, c&rsquo;est l&rsquo;homme&nbsp; m&ecirc;me</em>&rdquo;.&nbsp; La frase est&aacute; tomada del <em>Discurso de ingreso de Buffon </em>en <em>l&rsquo;Acad&eacute;mie fran&ccedil;aise</em> en 1753 en el que intenta justificar y elogiar la originalidad de los grandes escritores; la frase se volvi&oacute; contra el propio <em>Buffon </em>al que se le critica su estilo pomposo y ampuloso.</p>
<p>
	Otro testimonio, este m&aacute;s breve porque es un fragmento, lo encontramos en el comedi&oacute;grafo griego <em>Menandro</em>, <em>Fragmento 143K</em>, que se identifica como perteneciente a la <em>Comedia &ldquo;El atormentador de s&iacute; mismo&rdquo;</em>, nombre que recibe&nbsp; la adaptaci&oacute;n al lat&iacute;n que luego hizo <em>Terencio </em>con su <em>Heautontimourumenos:</em></p>
<p>
	<em><strong>La forma de ser de una persona se conoce por su discurso</strong></em></p>
<p>
	<em>Terencio</em>, autor latino que se sirve del teatro de <em>Menandro </em>para escribir sus comedias en <em>lat&iacute;n</em>, emplea, como dec&iacute;a,&nbsp; una expresi&oacute;n parecida en una obra de la misma tem&aacute;tica a la que llama tambi&eacute;n <em>Heautontimourumenos,II,4,4&nbsp; (384/ en otras ediciones 392):</em></p>
<p>
	<em>ESCENA IV<br />
	BAQUIS, ANT&Iacute;FILA, CLINIA, SIRO<br />
	(Las dos mujeres entran con su acompa&ntilde;amiento sin ver a los personajes que est&aacute;n en escena.)</em></p>
<p>
	<em><strong>BAQUIS. &#8211; Por P&oacute;lux, mi querida Ant&iacute;fila, te alabo y te estimo dichosa puesto que has procurado que tus costumbres fueran del todo semejantes a tu hermosura. Y as&iacute; me amen los dioses como es verdad que no me extra&ntilde;o en absoluto de que cada cual te codicie para s&iacute;; pues tu lenguaje me ha revelado tu &iacute;ndole.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Juan Del Col)</p>
<p>
	<em>Bacchides.</em></p>
<p>
	<em>Edepol te, mea Antiphila, laudo et fortunatam iudico,<br />
	Id quum studuisti, isti formae ut mores consimiles forent:<br />
	Minimeque, ita me Di ament, miror, si te sibi quisque expetit.<br />
	Nam mihi quale ingenium haberes fuit indicio oratio.</em></p>
<p>
	La idea tambi&eacute;n la recoge <em>Cicer&oacute;n </em>en su <em>Brutus, 117</em></p>
<p>
	<strong>Y ya que hemos hecho menci&oacute;n de los Estoicos, no omitir&eacute; a Quinto Elio Tuberon, hijo de Paulo, que tuvo poco de orador, pero que en lo austero de su vida se ajust&oacute; bien con la doctrina que profesaba. Siendo triunviro sentenci&oacute;, contra el parecer de su t&iacute;o Escipi&oacute;n el Africano, que los augures no deb&iacute;an tener vacaciones mientras hubiere juicios. Fue as&iacute; en la vida como en los discursos, duro, h&oacute;rrido, inculto, y por esto no alcanz&oacute; los honores de sus antepasados. Por lo dem&aacute;s, bueno y constante ciudadano, grande adversario de Cayo Graco, como lo da a entender una oraci&oacute;n del mismo Graco contra &eacute;l. Tambi&eacute;n las hay de Tuberon contra Graco. fue mediano en el decir, habil&iacute;simo en la disputa.&raquo; </strong>(Traducci&oacute;n de Marcelino Men&eacute;ndez Pelayo)</p>
<p>
	<em>Et quoniam Stoicorum est facta mentio, Q. Aelius Tubero fuit illo tempore, L. Pauli nepos; nullo in oratorum numero sed vita severus et congruens cum ea disciplina quam colebat, paulo etiam durior; qui quidem in triumviratu iudicaverit contra P. Africani avunculi sui testimonium vacationem augures quo minus iudiciis operam darent non habere; sed ut vita sic oratione durus incultus horridus; itaque honoribus maiorum respondere non potuit. fuit autem constans civis et fortis et in primis Graccho molestus, quod indicat Gracchi in eum oratio; sunt etiam in Gracchum Tuberonis. is fuit mediocris in dicendo, doctissumus in disputando.</em></p>
<p>
	Y el mismo <em>Cicer&oacute;n </em>en <em>Tusculanae Disputationes, V, 47</em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;S&iacute;, pero los estoicos llaman preferibles o ventajosas las mismas cosas que &eacute;sos, bienes&rdquo;. Las llaman aquellos, en verdad, pero niegan que la vida dichosa pueda colmarse con ellas. &Eacute;stos, en cambio, juzgan que sin &eacute;stas es nula, o, si es dichosa, niegan ciertamnte que sea muy dichosa. Mas nosotros decimos que es muy dichosa y esto nos es confirmado por aquella socr&aacute;tica conclusi&oacute;n; as&iacute;, en efecto, disertaba aquel pr&iacute;ncipe de la filosof&iacute;a: que cual es la disposici&oacute;n&nbsp; de cada &aacute;nimo, tal es el hombre, y que cual es el hombre mismo, tal es su discurso; pero que los hechos son semejantes al discurso y la vida a los hechos; mas la disposici&oacute;n de &aacute;nimo en el buen var&oacute;n es laudable y, por consiguiente, honesta, porque es laudable: de lo cual se concluye que la vida de los buenos es dichosa.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Julio Pimentel Alvarez)</p>
<p>
	<em>At enim eadem Stoici &ldquo;praecipua&rdquo; vel &ldquo;producta&rdquo; dicunt, quae &ldquo;bona&rdquo; isti. dicunt illi quidem, sed is vitam beatam compleri negant; hi autem sine is esse nullam putant aut, si sit beata, beatissimam certe negant. nos autem volumus beatissimam, idque nobis Socratica illa conclusione confirmatur. sic enim princeps ille philosophiae disserebat: qualis cuiusque animi adfectus esset, talem esse hominem; qualis autem homo ipse esset, talem eius esse orationem; orationi autem facta similia, factis vitam. adfectus autem animi in bono viro laudabilis; et vita igitur laudabilis boni viri; et honesta ergo, quoniam laudabilis. ex quibus bonorum beatam vitam esse concluditur.</em></p>
<p>
	Y otra vez <em>Cicer&oacute;n</em>, refiri&eacute;ndose a <em>Cat&oacute;n el Viejo</em>, nos dice en <em>Rep&uacute;blica, II,1:</em></p>
<p>
	<em><strong>Cuando Escipi&oacute;n vio a todo sus amigos deseosos de escucharle, comenz&oacute; a hablar de esta manera:<br />
	ESCIPION: Comenzar&eacute; cit&aacute;ndoos unas palabras de Cat&oacute;n el Viejo, aquien, como sab&eacute;is, siempre he profesado cari&ntilde;o profundo y m&aacute;s profunda admiraci&oacute;n; a cuya influencia me entregu&eacute; por completo desde la juventud, tanto por consejo de mis padres, natural y adoptivo, como pro mi propio gusto, y a quien jam&aacute;s&nbsp; me cans&eacute; de escuchar. Tanta era su experiencia en los negocios p&uacute;blicos, que hab&iacute;a dirigido en paz y en guerra en otro tiempo y con tanta gloria; &iexcl;tan mesurado encontraba su lenguaje, grave y agudo a la vez, tan celoso de instrucci&oacute;n su esp&iacute;ritu y de propagar la instrucci&oacute;n y tan conforme su vida entera con sus palabras.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Francisco Navarro y Calvo. Ediciones Orbis).</p>
<p>
	<em>Cum omnes flagrarent cupiditate audiendi, ingressus est sic loqui Scipio: Catonis hoc senis est, quem, ut scitis, unice dilexi maximeque sum admiratus cuique vel patris utriusque iudicio vel etiam meo studio me totum ab adulescentia dedidi; cuius me numquam satiare potuit oratio; tantus erat in homine usus rei publicae, quam et domi et militiae cum optime, tum etiam diutissime gesserat, et modus in dicendo et gravitate mixtus lepos et summum vel discendi studium vel docendi et orationi vita admodum congruens.</em></p>
<p>
	<em>Plutarco </em>tambi&eacute;n se sirve de la idea al hablar tambi&eacute;n de <em>Cat&oacute;n el Viejo 7,1 y 2</em></p>
<p>
	<em><strong>Por este mismo t&eacute;rmino parece que era tambi&eacute;n el lenguaje de este hombre singular, porque era gracioso y vehemente, dulce y penetrante, adornado y grave, sentencioso y pol&eacute;mico; al modo que Plat&oacute;n pinta a S&oacute;crates, al parecer hombre vulgar, sat&iacute;rico y acre para los que por primera vez le trataban, pero por dentro lleno de solicitud y pensamientos &uacute;tiles, que arrancaban l&aacute;grimas a los oyentes y convert&iacute;an su coraz&oacute;n: de manera que no s&eacute; en qu&eacute; pudieron fundarse los que dijeron que el estilo de Cat&oacute;n era parecido al de Lisias; pero de esto juzgar&aacute;n los que se hallen m&aacute;s en estado de conocer la lengua romana; por lo que a m&iacute; hace, me contentar&eacute; con referir algunas de sus m&aacute;ximas; estando como estoy en la opini&oacute;n de que m&aacute;s se ven en ellas, que no en el rostro, las costumbres de cada uno.</strong></em> (Ranz Romanillos)</p>
<p>
	Y el mismo <em>Plutarco </em>en sus <em>Vidas</em>, en la <em>Comparaci&oacute;n entre Dem&oacute;stenes y Cicer&oacute;n, 1,</em> dice:</p>
<p>
	<em><strong>Acerca de Dem&oacute;stenes y Cicer&oacute;n, lo que dejamos escrito es cuanto ha llegado a nuestro conocimiento que sea digno de memoria, y aunque no es nuestro &aacute;nimo entrar en la comparaci&oacute;n de la facultad del decir del uno y del otro, nos parece no debe pasarse en silencio que Dem&oacute;stenes, cuanto talento tuvo, recibido de la naturaleza y acrecentado con el ejercicio, todo lo emple&oacute; en la oratoria, llegando a exceder en energ&iacute;a y vehemencia a todos los que compitieron con &eacute;l en la tribuna y en el foro; en gravedad y decoro, a los que cultivaron el g&eacute;nero demostrativo, y en diligencia y arte, a todos los sofistas. Mas Cicer&oacute;n, hombre muy instruido, y que a fuerza de estudio sobresali&oacute; en toda clase de estilos, no s&oacute;lo nos ha dejado muchos tratados filos&oacute;ficos al modo de la escuela acad&eacute;mica, sino que aun en las oraciones escritas para las causas y las contiendas del foro se ve claro su deseo de ostentar erudici&oacute;n. Pueden tambi&eacute;n deducirse las costumbres de uno y otro de sus mismas oraciones, pues Dem&oacute;stenes, aspirando a la vehemencia y a la gravedad, fuera de toda brillantez y lejos de chistes, no ol&iacute;a al aceite, como le motej&oacute; Piteas, sino que de lo que daba indicio era de beber mucha agua, de poner sumo trabajo y de austeridad y acrimonia en su conducta; y Cicer&oacute;n, inclinado a ser gracioso y decidor hasta hacerse juglar, usando muchas veces de iron&iacute;a en los negocios que ped&iacute;an diligencia y estudio, y empleando en las causas los chistes, sin atender a otra cosa que a sacar partido de ellos, sol&iacute;a desentenderse del decoro: como en la defensa de Celio, en la que dijo: &ldquo;no ser extra&ntilde;o que entre tanta opulencia y lujo se entregara a los placeres, porque no participar de lo que se tiene a la mano es una locura, especialmente cuando fil&oacute;sofos muy afamados ponen la felicidad en el placer&rdquo;. D&iacute;cese que acusando Cat&oacute;n a Murena, le defendi&oacute; Cicer&oacute;n siendo c&oacute;nsul, que por mortificar a Cat&oacute;n satiriz&oacute; largamente la secta estoica, a causa de sus proposiciones sentenciosas, llamadas paradojas, causando esto gran risa en el auditorio y aun en los jueces, y que Cat&oacute;n, sonri&eacute;ndose, dijo sin alterarse a los circunstantes: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; rid&iacute;culo c&oacute;nsul tenemos, ciudadanos!&rdquo; Parece que Cicer&oacute;n era naturalmente formado para las burlas y los chistes, y que su semblante mismo era festivo y risue&ntilde;o; mientras en el de Dem&oacute;stenes estaba pintada siempre la severidad y la meditaci&oacute;n, a las que, entregado una vez, no le fue ya dado mudar; por lo que sus enemigos, como dice &eacute;l mismo, le llamaban molesto e intratable.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Ranz Romanillos).</p>
<p>
	<em>S&eacute;neca </em>es probablemente el autor que m&aacute;s veces se sirve de esta idea. Como dec&iacute;a al principio, es el autor de la carta en que aparece la frase inicial. En esa carta se limita a establecer de manera muy elocuente una absoluta relaci&oacute;n de identidad entre la forma de vida del autor y el tipo de expresi&oacute;n y de construcci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica que emplea. Y ejemplifica su tesis con el ejemplo de <em>Mecenas</em>. Reproduzco ahora los primeros p&aacute;rrafos de la carta, en los que aparece la frase citada,&nbsp; y dejo para el final la reproducci&oacute;n &iacute;ntegra de la <em>carta a Lucilio 114</em>, digna de ser le&iacute;da, aunque un tanto larga.</p>
<p>
	<em><strong>Me preguntas de d&oacute;nde procede que en ciertas &eacute;pocas haya aparecido una especie de habla corrupta y c&oacute;mo ha venido a suceder que ciertos esp&iacute;ritus se inclinasen a determinados vicios, de tal modo que unas veces vemos de moda, ya la difusi&oacute;n ampulosa, ya la frase quebrada y medida a manera de canto; y c&oacute;mo es que agradan a un mismo tiempo los sentimientos audaces e inveros&iacute;miles, y en otra &eacute;poca las sentencias bruscas o enigm&aacute;ticas en las cuales es menester entender m&aacute;s all&aacute; de lo que se oye; y por qu&eacute; raz&oacute;n ha habido &eacute;pocas en que la met&aacute;fora se ha usado sin continencia alguna. Es por aquello que se suele o&iacute;r de boca del pueblo y que entre los griegos convirti&oacute;se en proverbio: tal es la vida de los hombres, tal su lenguaje. As&iacute; como los actos de cada cual son semejantes a su manera de hablar, la manera de hablar imita en cada &eacute;poca las costumbres p&uacute;blicas: si la moral p&uacute;blica se ha relajado y la gente se ha entregado a los placeres, el lenguaje de los dirigentes deja mucho que desear en sinceridad y hasta en elegancia. La obscenidad del lenguaje es un indicio de inmoralidad p&uacute;blica, si no se presenta en uno o dos individuos solamente, sino que es aplaudida y aceptada. No es posible que el pensamiento nos presente un color y el alma otro. Si el alma es sana, ordenada, ponderada, atemperada, tambi&eacute;n el pensamiento es moderado y sobrio; si aqu&eacute;lla se vicia, &eacute;ste resulta al punto contagiado. &iquest;No ves c&oacute;mo, cuando languidece el alma, los miembros se entorpecen y los pies se mueven pesadamente; como si aqu&eacute;lla es afeminada, su molicie se maniﬁesta incluso en el caminar; c&oacute;mo si es en&eacute;rgica, &aacute;spera, los aires de la persona son m&aacute;s vivos; c&oacute;mo cuando enloquece o, cosa parecida a la locura, se encoleriza, el cuerpo se mueve desordenadamente, de tal manera que se halla inﬂuido por el alma? Por ella es modelado, a ella obedece, de ella torna su ley.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El tipo de vida que llevaba Mecenas es demasiado conocido para que deba explicarlo, como tambi&eacute;n su manera de caminar, su refinamiento, su af&aacute;n de exhibirse, y c&oacute;mo deseaba que sus vicios no permaneciesen ocultos. Y bien, &iquest;no es cierto que su estilo es desce&ntilde;ido como sus vestiduras, que sus palabras son tan pretenciosas como su acicalamiento, como su cortejo, como su casa, como su mujer? Habr&iacute;a sido un hombre de gran genio si hubiera procedido con mayor rectitud, si no hubiese gozado no dej&aacute;ndose entender, si sus palabras no hubieran sido superabundantes. En &eacute;l encontrar&aacute;s la elocuencia de un hombre ebrio : confusa, llena de divagaciones de licencia.&nbsp;</strong></em> (Traducci&oacute;n de Jaime Bofill y Ferro. Editorial Iberia).</p>
<p>	<em>Quare quibusdam temporibus provenerit corrupti generis oratio quaeris, et quomodo in quaedam vitia inclinatio ingeniorum facta sit, ut aliquando inflata explicatio vigeret, aliquando infracta et in morem cantici ducta ? Quare alias sensus audaces et fidem egressi placuerint, alias abruptae sententiae et suspiciosae, in quibus plus intellegendum esset quam audiendum ? Quare aliqua aetas fuerit, quae translationis iure uteretur inverecunde ? Hoc quod audire vulgo soles, quod apud Graecos in proverbium cessit: talis hominibus fuit oratio qualis vita.<br />
	Quemadmodum autem uniuscuiusque actio dicenti similis est, sic genus dicendi aliquando imitatur publicos mores, si 1 disciplina civitatis laboravit et se in delicias dedit. Argumentum est luxuriae publicae orationis lascivia, si modo non in uno aut in altero fuit, sed adprobata est et recepta.</em></p>
<p>
	<em>Non potest alius esse ingenio, alius animo color. Si ille sanus est, si compositus, gravis, temperans, ingenium quoque siccum ac sobrium est; illo vitiato hoc quoque adflatur. Non vides, si animus elanguit, trahi membra et pigre moveri pedes ? Si ille effeminatus est, in ipso incessu adparere mollitiam ? Si ille acer est et ferox, concitari gradum ? Si furit aut, quod furori simile est, irascitur, turbatum esse corporis motum nec ire, sed ferri ? </em></p>
<p>
	<em>Quanto hoc magis accidere ingenio putas, quod totum animo permixtum est; ab illo fingitur, illi paret, inde legem petit.</em></p>
<p>
	<em>Quomodo Maecenas vixerit notius est, quam ut narrari nunc debeat, quomodo ambulaverit, quam delicatus fuerit, quam cupierit videri, quam vitia sua latere noluerit. Quid ergo ? Non oratio eius aeque soluta est quam ipse discinctus ? Non tam insignita illius verba sunt quam cultus, quam comitatus, quam domus, quam uxor ? Magni vir ingenii fuerat, si illud egisset via rectiore, si non vitasset intellegi, si non etiam in oratione difflueret. videbis itaque eloquentiam ebrii hominis involutam et errantem et licentiae plenam.</em></p>
<p>
	Luego lo emplea, como dec&iacute;a, en numerosas ocasiones. As&iacute; en <em>Cartas, 40, 2</em></p>
<p>
	<em><strong>D&iacute;cesme que has o&iacute;do que, habiendo desembarcado en otro tiempo el fil&oacute;sofo Serapi&oacute;n en la comarca donde te encuentras, pronunciaba grandes discursos, precipitando excesivamente las palabras, porque se agolpaban tantas cosas &aacute; su mente, que no pod&iacute;a reproducirlas una voz sola. No apruebo esa manera en un fil&oacute;sofo, cuya palabra debe ser tan reposada como su vida; lo apresurado y precipitado siempre carece de orden. En Homero, la palabra impetuosa que se derrama espesa como la nieve, se atribuye al orador, y al anciano se concede la que es dulce y suave como la miel. </strong></em>(Traducci&oacute;n de Francisco Navarro y Calvo)</p>
<p>
	<em>Audisse te scribis Serapionem philosophum, cum istuc adplicuisset: &quot; Solet magno cursu verba convellere, quae non effundit una, sed premit et urguet. Plura enim veniunt quam quibus vox una sufficiat.&quot; Hoc non probo in philosopho, cuius pronuntiatio quoque, sicut vita, debet esse conposita; nihil autem ordinatum est, quod praecipitatur et properat. Itaque oratio illa apud Homerum concitata et sine intermissione in morem nivis superveniens iuveniori&nbsp; oratori data est, lenis et melle dulcior seni profluit.</em></p>
<p>
	Y tambi&eacute;n en <em>Cartas, 40, 6</em></p>
<p>
	<em><strong>&hellip;y as&iacute; como basta ver una sola vez algunas cosas que se cre&iacute;an imposi-<br />
	bles, basta tambi&eacute;n oir un solo discurso de estos verbosos oradores. &iquest;Qu&eacute; se puede aprender&eacute; imitar? &iquest;qu&eacute; se puede juzgar siquiera de esas ersonas que hablan con tanta precipitaci&oacute;n y que no pueden contenerse?&nbsp; </strong></em>(Traducci&oacute;n de Francisco Navarro y Calvo)</p>
<p>
	<em>Sed ut pleraque, quae fieri posse non crederes, cognovisse satis est, ita istos, qui verba exercuerunt, abunde est semel audisse. Quid enim quis discere, quid imitari velit ? Quid de eorum animo iudicet, quorum oratio perturbata et inmissa est nec potest reprimi ?</em></p>
<p>
	Y en <em>75, 4:</em></p>
<p>
	<em><strong>No nos propongamos otra cosa que decir lo que pensamos y pensar lo que decimos. Que nuestra vida est&eacute; conforme con nuestras palabras. El hombre cumple su promesa si aparece igual cuando se le ve que cuando se le oye&hellip;</strong></em> (Traducci&oacute;n de Francisco Navarro y Calvo)</p>
<p>
	<em>Haec sit propositi nostri summa: quod sentimus loquamur, quod loquimur sentiamus; concordet sermo cum vita. Ille promissum suum inplevit, qui, et cum videas illum et cum audias, idem est.</em></p>
<p>
	Y en <em>107, 12:</em></p>
<p>
	<strong><em>As&iacute; es como es menester que vivamos, as&iacute; es como es menester que hablemos: es preciso que el Hado nos encuentre dispuestos y diligentes. He aqu&iacute; el alma grande que se abandona a &eacute;l; al contrario, el alma peque&ntilde;a y degenerada opone resistencia, acusa el orden del Universo y prefiere enmendar a los dioses que enmendarse a s&iacute; mismo. Cons&eacute;rvate bueno.</em></strong> (Traudcci&oacute;n de Jaime Bofill y Ferro. Editorial Iberia. 1965)</p>
<p>
	<em>Sic vivamus, sic loquamur; paratos nos inveniat atque inpigros fatum. Hic est magnus animus, qui se ei tradidit; at contra ille pusillus et degener, qui obluctatur et de ordine mundi male existimat et emendare mavult deos quam se. Vale.</em></p>
<p>
	Y en <em>115, 1-2.:</em></p>
<p>
	<em><strong>No querr&iacute;a, Lucilio, que te mostrases demasiado ansioso de las palabras y del estilo: tengo cosas m&aacute;s grandes adonde conducir tu atenci&oacute;n. Piensa en lo que tienes que escribir y no en la manera de escribirlo; y a&uacute;n m&aacute;s que escribir, procura sentir, a fin de aplic&aacute;rtelo especialmente a ti mismo y de imprimir tu sello en las cosas que sientas. De cualquiera que veas un discurso demasiado atildado y elegante, piensa que su alma no se aplica a cosas mucho mayores. El hobre grande no habla de una manera tan cuidada, pero s&iacute; m&aacute;s segura; en cualquier cosa que diga encontrar&aacute;s m&aacute;s aplomo que miramiento. Harto conoces esos j&oacute;venes tan cuidadosamente ataviados , de baba y cabellera relucientes, recien salidos de la caja: no guardes de ellos nada valeroso, nada s&oacute;lido. El lenguaje es el porte del alma; si es liso, afectado, artificioso en exceso, pone de manifiesto que tambi&eacute;n el alma anda falta de sinceridad, que esconde algo fingido. El amaneramiento no es un ornato viril.</strong></em>&nbsp;&nbsp; (Traudcci&oacute;n de Jaime Bofill y Ferro. Editorial Iberia. 1965)</p>
<p>
	<em>Nimis anxium esse te circa verba et compositionem, mi Lucili, nolo; habeo maiora, quae cures. Quaere, quid scribas, non quemadmodum; et hoc ipsum, non ut scribas, sed ut sentias, ut illa, quae senseris, magis adplices tibi et velut signes. Cuiuscumque orationem videris sollicitam et politam, scito animum quoque non minus esse pusillis occupatum.</em></p>
<p>
	<em>Magnus ille remissius loquitur et securius; quaecumque dicit, plus habent fiduciae quam curae.<br />
	Nosti comptulos&nbsp; iuvenes, barba et coma nitidos, de capsula totos; nihil ab illis speraveris forte, nihil solidum. Oratio cultus animi est: si circumtonsa est et&nbsp; fucata et manu facta, ostendit illum quoque non esse sincerum et habere aliquid fracti. Non est ornamentum virile concinnitas.</em></p>
<p>
	Esta idea y expresi&oacute;n les es de gran utilidad a los poetas sat&iacute;ricos, que&nbsp; como <em>Horacio</em>, <em>Persio </em>o <em>Juvenal</em> critican con contundencia los vicios de la sociedad romana de su tiempo y establecen una relaci&oacute;n entre la decadencia de la sociedad romana con sus nuevos vicios y la decadencia de la literatura; por eso su lengua es renovadora, porque se sienten romanos responsables que han de recuperar la vieja moral, mos maiorum.</p>
<p>
	<em>Juvenal </em>en su <em>S&aacute;tira IV, 81 y ss</em>. nos habla de <em>Crispo</em>, del que dice que es <em>&ldquo;un simp&aacute;tico anciano cuyas costumbres estaban a nivel de su elocuencia&rdquo;</em>. Transcribo el texto completo referido a &eacute;l:</p>
<p>
	<em><strong>Acudi&oacute; tambi&eacute;n Crispo, un simp&aacute;tico anciano, cuyas costumbres estaban al nivel de su elocuencia. Era un esp&iacute;ritu gentil. &iquest;Qu&eacute; consejero hubiera sido m&aacute;s &uacute;til al que gobernaba mares, tierras y pueblos (Vespasiano) si en tiempos de aquella peste, de aquella ruina, hubiera sido l&iacute;cito dar un consejo honrado y condenar la crueldad? &iquest;Pero qu&eacute; hay mas iracundo que el o&iacute;do de un tirano con quien un amigo no pod&iacute;a hablar de la lluvia, del calor estival o de lo h&uacute;meda que resultaba la primavera, sin arriesgar su vida? De modo que Crispo nunca nad&oacute; contra corriente, y no era ciudadano capaz de manifestar libremente lo que sent&iacute;a y de sacrificar la vida a la verdad.&nbsp; Y as&ntilde;i vivi&oacute; muchos inviernos y hasta ochenta solsticios de verano, pues incluso en aquella corte estas armas le protegieron.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Manuel Balasch. Editorial Gredos)</p>
<p>
	<em>uenit et Crispi iucunda senectus,<br />
	cuius erant mores qualis facundia, mite<br />
	ingenium. maria ac terras populosque regenti<br />
	quis comes utilior, si clade et peste sub illa<br />
	saeuitiam damnare et honestum adferre liceret&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	consilium? sed quid uiolentius aure tyranni,<br />
	cum quo de pluuiis aut aestibus aut nimboso<br />
	uere locuturi fatum pendebat amici?<br />
	ille igitur numquam derexit bracchia contra<br />
	torrentem, nec ciuis erat qui libera posset&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	uerba animi proferre et uitam inpendere uero.<br />
	sic multas hiemes atque octogensima uidit<br />
	solstitia, his armis illa quoque tutus in aula.</em></p>
<p>
	<em>S&eacute;neca el Viejo</em> insiste en estas ideas a prop&oacute;sito de la decadencia de la elocuencia. El texto que ofrezco, tal vez demasiado largo, nos sirve tambi&eacute;n para documentar la existencia,&nbsp; ya en la Antig&uuml;edad, de la llamada <em>&ldquo;lucha generacional&rdquo;.</em></p>
<p>
	<em>S&eacute;neca el Viejo, en Controversiae, I, Praefatio, 6 y ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>En segundo lugar, podr&eacute;is daros cuenta de c&oacute;mo escasean cada d&iacute;a m&aacute;s los buenos talentos y de c&oacute;mo ha ido a menos la elocuencia por no se sabe que desequilibrio de la naturaleza. Todo cuanto tiene la oratoria romana para igualar o aventajar a la altanera Grecia, floreci&oacute; ya en tiempos de Cicer&oacute;n; todos los talentos que aportaron brillo a nuestros estudios nacieron entonces. Despu&eacute;s, las cosas han ido cada d&iacute;a a peor. Tal vez se deba a los excesos de nuestra &eacute;poca, pues nada hay tan letal para el talento como el lujo; tal vez a que, al tenerse en menos estima esta noble ocupaci&oacute;n, toda ocasi&oacute;n de competir se ha convertido en una actividad s&oacute;rdida que procura gran prestigio y beneficios; o tal vez, en fin, a una cierta fatalidad cuya ley, malvada, eterna y universal, hace que lo que ha llegado a la cima vuelva a caer al fondo mucho m&aacute;s r&aacute;pidamente de lo que hab&iacute;a ascendido.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Fijaos en lo embotadas que est&aacute;n las mentes de esta juventud perezosa por no dedicar sus desvelos al cultivo de la &uacute;nica actividad honorable. El sue&ntilde;o, la vagancia y, lo que es m&aacute;s vergonzoso a&uacute;n que el sue&ntilde;o y la vagancia, una constante depravaci&oacute;n han invadido su esp&iacute;ritu, apoder&aacute;ndose de estos afeminados una pasi&oacute;n indecente por cantar y bailar. Rizarse el pelo, hablar con un hilito de voz para imitar el encanto femenino, competir con las mujeres en gracilidad corporal y arreglarse de la manera m&aacute;s indecorosa, &eacute;se es el modelo que siguen nuestros j&oacute;venes.</strong></em></p>
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	<em><strong>&iquest;A qu&eacute; joven de vuestra generaci&oacute;n puedo citar que sea, no ya lo bastante inteligente o lo bastante trabajador, sino lo bastante hombre? Endebles y debiles de nacimiento, lo siguen siendo mal que les pese, corrompen la inocencia de otros y echan a perder la suya.&nbsp; No consientan los dioses la terrible desgracia de que la elocuencia caiga en manos de j&oacute;venes como estos; no tendr&iacute;a yo a la elocuencia en tan alta consideraci&oacute;n, si ella no seleccionara las personas a las que se entrega. Os equivoc&aacute;is, queridos muchachos, al creer que cierto dicho famoso es de Marco Cat&oacute;n y no de un or&aacute;culo.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Porque, &iquest;qu&eacute; es un or&aacute;culo? Es, indudablemente, la voluntad divina puesta en boca de un hombre. &iquest;Y pudo la divinidad, no ya para aconsejar al g&eacute;nero humano, sino para reprenderlo, hallar un sacerdote m&aacute;s respetable que Marco Cat&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; es, pues, lo que dijo ese gran hombre? ≪Un orador, Marco, hijo m&iacute;o, es un hombre de bien, experto en el arte de hablar≫. * Id y buscad oradores entre esos tipos depilados, lustrados, que no son hombres salvo en sus vicios. Es natural que sigan unos modelos acordes a su inteligencia. &iquest;Hay alguno que se preocupe por el recuerdo que va a dejar? .Hay alguno que sea apreciado, no digo por unas grandes cualidades, sino sencillamente por las que posee? En medio de esta dejadez generalizada, f&aacute;cilmente pueden hacer pasar por suyas sentencias que pronunciaron los oradores m&aacute;s elocuentes y, de este modo, est&aacute;n continuamente profanando el divino arte de una elocuencia a la que no pueden aspirar.</strong></em></p>
<p>
	* Se trata de la famosa definici&oacute;n de <em>Cat&oacute;n el Censor</em>, citada tambi&eacute;n&nbsp; por Quintiliano , y reiterada luego.<em>Instituciones oratoriae XII 1, 1 </em></p>
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	<em>Deinde ut possitis aestimare, in quantum cotidie ingenia decrescant et nescio qua iniquitate naturae eloquentia se retro tulerit: quidquid Romana facundia habet quod insolenti Graeciae aut opponat aut praeferat circa Ciceronem effloruit; omnia ingenia quae lucem studiis nostris adtulerunt tunc nata sunt. In deterius deinde cotidie data res est, siue luxu temporum &mdash; nihil enim tam mortiferum ingeniis quam luxuria est &mdash; siue, cum praemium pulcherrimae rei cecidisset, translatum est omne certamen ad turpia multo honore quaestuque uigentia, siue fato quodam cuius maligna perpetuaque in rebus omnibus lex est, ut ad summum perducta rursus ad infimum, uelocius quidem quam ascenderant, relabantur. Torpent ecce ingenia desidiosae iuuentutis nec in unius honestae rei labore uigilatur: somnus languorque ac somno et languore turpior malarum rerum industria inuasit animos, cantandi saltandique obscena studia effeminatos tenent, et capillum frangere et ad muliebres blanditias extenuare uocem, mollitia corporis certare cum feminis et immundissimis se expolire munditiis nostrorum adolescentium specimen est. Quis aequalium uestrorum, quid dicam satis ingeniosus, satis studiosus, immo quis satis uir est? emolliti eneruesque quod nati sunt inuiti manent, expugnatores alienae pudicitiae, neglegentes suae. In hos ne dii tantum mali ut cadat eloquentia: quam non mirarer, nisi animos in quos se conferret eligeret. erratis, optimi iuuenes, nisi illam uocem non M. Catonis, sed oraculi creditis. Quid enim est oraculum? nempe uoluntas diuina hominis ore enuntiata; et quem tandem antistitem sanctiorem sibi inuenire diuinitas potuit quam M. Catonem, per quem humano generi non praeciperet, sed conuitium faceret? ille ergo uir quid ait? &lsquo;orator est, Marce fili, uir bonus dicendi peritus.&rsquo;&nbsp; Ite nunc et in istis uulsis atque expolitis et nusquam nisi in libidine uiris quaerite oratores. Merito talia habent exempla qualia ingenia. Quis est qui memoriae studeat? quis qui, non dico magnis uirtutibus, sed suis placeat? sententias a disertissimis uiris iactatas facile in tanta hominum desidia pro suis dicunt et sic sacerrimam eloquentiam quam praestare non possunt, uiolare non desinunt.</em></p>
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	<em>Persio</em>, en su <em>S&aacute;tira I </em>critica la falta de gusto literario de los poetas de su &eacute;poca, que seg&uacute;n &eacute;l no es sino un reflejo de su degradaci&oacute;n moral. El estilo es un reflejo de la vida. La <em>S&aacute;tira </em>es digna de ser le&iacute;da, sobre todo por quien se sienta con fuerzas para intentar la creaci&oacute;n literaria. Su excesiva longitud me impide reproducirla en este momento, pero la <em>S&aacute;tira </em>desarrolla ampliamente la idea que estamos comentando.</p>
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	<em>Quintiliano</em>, como no pod&iacute;a ser de otra forma, repite varias veces la idea en su&nbsp; <em>Institutiones Oratoriae, XI,1,30:</em></p>
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	<em><strong>Porque por lo com&uacute;n la oraci&oacute;n manifiesta las costumbres y descubre los secretos del coraz&oacute;n. Y no sin causa los griegos dejaron escrito que cada uno perora tambi&eacute;n seg&uacute;n la vida que tiene. M&aacute;s despreciables vicios son todav&iacute;a la vil adulaci&oacute;n, la afectada charlataner&iacute;a, la abominable desverg&uuml;enza en las cosas y palabras poco modestas y decentes, y la autoridad iespreciada en todo negocio, los cuales se hallan las m&aacute;s veces en aquellos que quieren ser &oacute; demasiado lisonjeros &oacute; rid&iacute;culos. </strong></em>(Traducci&oacute;n de Ignacio Rodr&iacute;guez&nbsp; y Pedro Sandier)</p>
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	<em>profert enim mores plerumque oratio et animi secret detegit. nec sine causa Graeci prodiderunt, ut vivat, quemque etiam dicere. humiliora illa vitia: summissa adulatio, adfectata scurrilitas, in rebus ac verbis parum modestis ac pudicis vilis pudor, in omni negotio neglecta auctoritas; quae fere accidunt iis, qui nimium aut blandi esse aut ridiculi volunt.</em></p>
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	Los vestidos pueden representar un estado mental, como vemos en&nbsp; <em>Quintiliano VIII, Proemio,20:</em></p>
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	<strong><em>Un adorno moderado , y acompa&ntilde;a do de magnificencia, , como dice un verso griego, da al hombre autoridad: pero si es afeminado, &oacute; con demas&iacute;a, no adorna el cuerpo, y descubre el poco seso de la persona. A este modo aquel estilo especioso y relumbrante que muchos usan, afemina aquellas ideas, y pensamientos , que est&aacute;n vestidos de semejantes expresi&oacute;nes. Digo pues, que en&nbsp; las palabras debe ponerse cuidado;&nbsp; pero en los pensamientos singular esmero.</em></strong> (Traducci&oacute;n de Ignacio Rodr&iacute;guez&nbsp; y Pedro Sandier)</p>
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	<em>Et cultus concessus atque magnificus addit hominibus, ut Graeco versu testatum est, auctoritatem; at muliebris et luxuriosus non corpus exornat, sed detegit mentem. similiter illa translucida et versicolor quorundam elocutio res ipsas effeminat, quae illo verborum habitu vestiantur. curam ergo verborum, rerum volo esse sollicitudinem.</em></p>
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	Del mismo modo que el rostro es el reflejo de los pensamientos, frase convertida ya en proverbio o m&aacute;xima bajo la f&oacute;rmula &ldquo;el rostro es el espejo del alma&rdquo;, que&nbsp; nos recuerda por ejemplo <em>Cicer&oacute;n </em>en su&nbsp;<em> In Pisonem 1:</em></p>
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	<em><strong>&iquest;No ves, monstruo, no comprendes que todos los hombres se quejan de tu aspecto? Nadie lamenta que un no s&eacute; cu&aacute;l Syro de la nueva grey haya sido hecho c&oacute;nsul. No nos enga&ntilde;&oacute; ni el color de este servil, ni sus velludas mejillas, ni sus podridos dientes; los ojos, las cejas, la frente, todo el rostro, en fin, int&eacute;rprete mudo de los sentimientos del alma, es lo que inclin&oacute; a los hombres en tu favor, lo que ilusion&oacute;, sedujo e ipuls&oacute; a los que no te conoc&iacute;an. Pocos &eacute;ramos los enterados de tus sucios vicios; pocos los que sab&iacute;amos la obscuridad de tu ingenio, tu estupidez, la torpeza de tu lengua.</strong></em></p>
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	<em><strong>Nunca se hab&iacute;a o&iacute;do tu voz en el foro; no se conoc&iacute;a ning&uacute;n consejo tuyo en los peligros, ni hecho alguno civil o militar que fuera, no ya ilustre, sino notorio. Has logrado los honores vali&eacute;ndote del error de los hobres y de la recomendaci&oacute;n de esos retratos ahumados, a los cuales te pareces en el color.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Juan Bautista Calvo)</p>
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	<em>iamne vides, belua, iamne sentis quae sit hominum querela frontis tuae? nemo queritur Syrum nescio quem de grege noviciorum factum esse consulem. non enim nos color iste servilis, non pilosae genae, non dentes putridi deceperunt; oculi, supercilia, frons, voltus denique totus, qui sermo quidam tacitus mentis est, hic in fraudem homines impulit, hic eos quibus erat ignotus decepit, fefellit, induxit. pauci ista tua lutulenta vitia noramus, pauci tarditatem ingeni, stuporem debilitatemque linguae. numquam erat audita vox in foro, numquam periculum factum consili, nullum non modo inlustre sed ne notum quidem factum aut militiae aut domi. obrepsisti ad honores errore hominum, commendatione fumosarum imaginum, quarum simile habes nihil praeter colorem.</em></p>
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	Ahora bien, llevados estos principios a sus &uacute;ltimas consecuencias, &iquest;quiere esto decir que la obra literaria, toda obra literaria, es un reflejo del pensamiento y del alma del escritor?</p>
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	Esto nos exige tambi&eacute;n profundizar un poco en ello; pero esto parece ya tema de otro art&iacute;culo.</p>
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	&#8230;.<br />
	<em>S&eacute;neca, Cartas a Lucilio, 114.</em></p>
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	<em>Origen de la corrupci&oacute;n del lenguaje</em></p>
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	<em><strong>Me preguntas de d&oacute;nde procede que en ciertas &eacute;pcas haya aparecido una especie de habla corrupta y c&oacute;mo ha venido a suceder que ciertos esp&iacute;ritus se inclinasen a determinados vicios, de tal modo que unas veces vemos de moda, ya la difusi&oacute;n ampulosa, ya la frase quebrada y medida a manera de canto; y c&oacute;mo es que agradan a un mismo tiempo los sentimientos audaces e inveros&iacute;miles, y en otra &eacute;poca las sentencias bruscas o enigm&aacute;ticas en las cuales es menester entender m&aacute;s all&aacute; de lo que se oye; y por qu&eacute; raz&oacute;n ha habido &eacute;pocas en que la met&aacute;fora se ha usado sin continencia alguna. Es por aquello que se suele o&iacute;r de boca del pueblo y que entre los griegos convirti&oacute;se en proverbio: tal es la vida de los hombres, tal su lenguaje. As&iacute; como los actos de cada cual son semejantes a su manera de hablar, la manera de hablar imita en cada &eacute;poca las costumbres p&uacute;blicas: si la moral p&uacute;blica se ha relajado y la gente se ha entregado a los placeres, el lenguaje de los dirigentes deja mucho que desear en sinceridad y hasta en elegancia. La obscenidad del lenguaje es un indicio de inmoralidad p&uacute;blica, si no se presenta en uno o dos individuos solamente, sino que es aplaudida y aceptada. No es posible que el pensamiento nos presente un color y el alma otro. Si el alma es sana, ordenada, ponderada, atemperada, tambi&eacute;n el pensamiento es moderado y sobrio; si aqu&eacute;lla se vicia, &eacute;ste resulta al punto contagiado. &iquest;No ves c&oacute;mo, cuando languidece el alma, los miembros se entorpecen y los pies se mueven pesadamente; como si aqu&eacute;lla es afeminada, su molicie se maniﬁesta incluso en el caminar; c&oacute;mo si es en&eacute;rgica, &aacute;spera, los aires de la persona son m&aacute;s vivos; c&oacute;mo cuando enloquece o, cosa parecida a la locura, se encoleriza, el cuerpo se mueve desordenadamente, de tal manera que se halla inﬂuido por el alma? Por ella es modelado, a ella obedece, de ella torna su ley.</strong></em></p>
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	<em><strong>El tipo de vida que llevaba Mecenas es demasiado conocido para que deba explicarlo, como tambi&eacute;n su manera de caminar, su refinamiento, su af&aacute;n de exhibirse, y c&oacute;mo deseaba que sus vicios no permaneciesen ocultos. Y bien, &iquest;no es cierto que su estilo es desce&ntilde;ido como sus vestiduras, que sus palabras son tan pretenciosas como su acicalamiento, como su cortejo, como su casa, como su mujer? Habr&iacute;a sido un hombre de gran genio si hubiera procedido con mayor rectitud, si no hubiese gozado no dej&aacute;ndose entender, si sus palabras no hubieran sido superabundantes. En &eacute;l encontrar&aacute;s la elocuencia de un hombre ebrio : confusa, llena de divagaciones de licencia. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s insoportable que &laquo;un r&iacute;o las riberas del cual est&aacute;n tocadas con bosques? Mira c&oacute;mo &laquo;las barquitas aran su lecho y, siguiendo el curso, abandonan los huertos&raquo;. &iquest;Y qu&eacute; diremos de aquella &laquo;mujer de los rizos encrespados y de los labios besuqueadores, que observa suspirando &laquo;c&oacute;mo los tiranos de la selva languidecen, ca&iacute;da la cabeza&rsaquo;&rsaquo;? &laquo;Facci&oacute;n irremediable, si insin&uacute;an con festines, tientan a las familias con botellas, y de la esperanza sacan la muerte.&rdquo; &laquo;Un genio apenas testimonio de su ﬁesta. Los hilos de una cara adelgazada y un pastel de sal crepitante. La madre o la esposa ci&ntilde;en el hogar.&rsaquo;&rsaquo; Leyendo estas cosas, &iquest;no te viene al punto al pensamiento c&oacute;mo era aquel hombre que caminaba por la ciudad con las t&uacute;nicas siempre desce&ntilde;idas -pues hasta cuando supl&iacute;a los oﬁcios de C&eacute;sar ausente, este ir desce&ntilde;ido serv&iacute;a de contrase&ntilde;a- ; aquel que en el tribunal, en la tribuna p&uacute;blica y en toda reuni&oacute;n del pueblo aparec&iacute;a con la cabeza cubierta por un capuz que le dejaba fuera ambas orejas, de manera semejante a como en los mimos suele aparecer el rico fugitivo; aquel a quien entre el gran fragor de las guerras civiles, cuando la ciudad estaba ansiosa y armada, se le ve&iacute;a p&uacute;blicamente acompa&ntilde;ado de sus eunucos, sea como fuere m&aacute;s hombres que &eacute;l; aquel que se cas&oacute; mil veces no habiendo tenido m&aacute;s que una mujer? Aquellas palabras tan violentamente construidas, tan negligentemente sueltas, ordenadas tan contra la costumbre, ponen igualmente de manifiesto unas costumbres no menos nuevas, depravadas y excepcionales. Se le tributan grandes elogios por su car&aacute;cter pac&iacute;ﬁco; no us&oacute; la espada, se abstuvo de verter sangre, y s&oacute;lo en el desenfreno demostr&oacute; de lo que era capaz. Pero aquel m&eacute;rito fue estropeado por las extravagantes delicadezas de su estilo, pues por &eacute;stas aparece manifiesto que aquello no fue mansedumbre, sino molicie. Tales dupliciclades en el estilo, tales palabras de sentido alterado, los sentimientos verdaderamente grandes, pero enervados por la expresi&oacute;n que encontramos a menudo, revelan a cualquiera que una felicidad excesiva le habia trastornado el seso. Unos males que unas veces son del hombre y otras de la &eacute;poca. Cuando la prosperidad propaga ampliamente la molicie, al principio se comienza por un cuidado m&aacute;s meticuloso del cuerpo; despu&eacute;s, aquella solicitud se aplica a los muebles; m&aacute;s tarde, hasta a las casas, procurando que se ensanchen por la vastedad de los campos, que reluzcan en los muros m&aacute;rmoles tra&iacute;dos de allende el mar, que los techos aparezcan adornados con variedad de oro, y que los artesonados correspondan al brillo de los pavimentos. Despu&eacute;s la opulencia es llevada a los festines, donde es buscado el elogio por medio de la novedad y del cambio del orden normal, haciendo que sean presentados primero los platos que acostumbran cerrar el fest&iacute;n y que se den a los que entran los presentes que se daban a los que sal&iacute;an. Cuando el esp&iacute;ritu se ha acostumbrado a desde&ntilde;ar las cosas acostumbradas, hasta el punto que todo lo usual se convierte en vil, se busca tambi&eacute;n la novedad en el habla, y ya se sueltan y resucitan palabras antiguas fuera de uso, ya se componen otras muy desconocidas y por lo tanto alteran a capricho el sentido de las frases, ya tienen por cosa culta la met&aacute;fora audaz y frecuente, lo cual &uacute;ltimamente ha estado en gran favor. Hay gentes que cortan el sentido de la frase y esperan que les quedaremos agradecidos del favor de dejarla colgada a ﬁn de que el oyente pueda adivinar lo que signiﬁca; otros la prolongan y hacen difusa; y no faltan los que no llegan hasta el defecto&nbsp; -cosa vedada a quien intenta una gran obra -, pero gustan de &eacute;l. Siempre, pues, que veas que gusta la corrupci&oacute;n del lenguaje, no abrigues duda alguna que las costumbres se han apartado de la rectitud. As&iacute; como la opulencia de los banquetes y los vestidos son indicios de que el esp&iacute;ritu p&uacute;blico es malsano, tambi&eacute;n la licencia del lenguaje, si es un hecho general, demuestra la ca&iacute;da de las almas de las cuales brotan aquellas palabras. No debe extra&ntilde;arte que esta corrupci&oacute;n sea aceptada, no s&oacute;lo por el auditorio m&aacute;s abyecto, sino por otro p&uacute;blico m&aacute;s culto : es por las togas, no por el juicio, por lo que se distinguen. Antes deber&iacute;as extr&ntilde;arte que no solamente fuesen alabadas las cosas viciosas, sino los vicios. Pues aquello siempre ha existido : no ha habido genio que por gustar no deba ser tratado con alguna indulgencia. Menci&oacute;name el hombre que quieras de gran fama, y te dir&eacute; lo que hubo de perdonarle su &eacute;poca, lo que hubo de disimularle a sabiendas. Te mencionar&eacute; a muchos a quienes los vicios no perjudicaron, y a algunos a quienes fueron beneficiosos. Te digo que te mencionar&eacute; a algunos entre los de m&aacute;s fama y tenidos por admirables que si los quisieras corregir los anular&iacute;as; pues en ellos se hallan mezclados de tal manera los vicios con las virtudes, que no los har&iacute;as seguir sin ellas. A&ntilde;ade a&uacute;n que el lenguaje no tiene una regla segura: las costumbres del pueblo, que no se mantienen mucho tiempo en el mismo estado, lo modiﬁcan. Muchos van a buscar el lenguaje a otro siglo: usan el idioma de las Doce Tablas. Graco y Craso y Curi&oacute;n les parecen demasiado reﬁnados y modernos y quieren tornar a Apio, y aun a Coruncanio. Otros, al contrario, no queriendo nada que no sea habitual y familiar, caen en ordinariez. Una cosa y otra no son m&aacute;s que corrupci&oacute;n, aunque en sentido diferente, as&iacute; como, &iexcl;por H&eacute;rcules !, pretender no usar m&aacute;s que frases brillantes, sonoras, po&eacute;ticas, evitando las indispensables y de uso corriente. Te dir&eacute; que igual peca &eacute;ste que aqu&eacute;l; uno es m&aacute;s atildado de lo que fuera menester; el otro, m&aacute;s descuidado; &eacute;ste se depila hasta las piernas; aqu&eacute;l, ni siquiera las axilas. Pasemos ahora a la construcci&oacute;n. &iexcl;Cu&aacute;ntos g&eacute;neros te mencionar&eacute; en los cuales se cae en formas viciosas! Unos la recomiendan &aacute;spera y quebrada; enturbian a sabiendas todo lo que mana naturalmente; no quieren transici&oacute;n alguna sin sacudida; creen viril y vigoroso cuanto hiere desigualniente el oido. En otros no hay construcci&oacute;n, sino melod&iacute;a, de tal manera se desliza la palabra lisa y blandainente. &iquest;Qu&eacute; te dir&eacute; de aquel estilo en que ciertas palabras aparecen diferidas y no vienen hasta el ﬁnal de la cl&aacute;usula, despu&eacute;s de mucho aguardarlas? &iquest;Y de aquella frase, como la de Cicer&oacute;n, que se resuelve con tanta lentitud, que ﬂuye, pero es muellernente retardada, que responde mediante reglas ﬁjas a su car&aacute;cter y medida? En el estilo sentencioso no s&oacute;lo puede tenerse por defecto que las sentencias sean mezquinas, pueriles o desvergonzadas y m&aacute;s arriesgadas de lo que permite el pudor, sino tambi&eacute;n cuando son demasiado ﬂoridas y en exceso dulces, si resultan varias y no buscan otro efecto que el sonido que hacen llegar a nuestros o&iacute;dos. Estos defectos pueden ser introducidos por un individuo &aacute;rbitro de la elocuencia de su tiempo ; los otros le imitan, y el mal va contagi&aacute;ndose. As&iacute;, cuando el prestigio era de Salustio, el refinamiento consist&iacute;a en las sentencias mutiladas, en palabras que aparec&iacute;an inesperadamente y en una obscura concisi&oacute;n. L. Arruncio, hombre de una rara sobriedad, que escribiera la historia de las Guerras Punicas, fue de la escuela de Salustio e hizo esfuerzos para imitar su estilo. Encontramos en Salustio: &laquo;Hizo un ej&eacute;rcito con plata&raquo;. Es decir, lo prepar&oacute; con dinero. Arruncio comenz&oacute; a interesarse por esta manera y la us&oacute; en todas sus p&aacute;ginas. En un lugar dice : &laquo;Hicieron huir a los nuestros&raquo;. Y en otro lugar: &laquo;Hieron, rey de los siracusanos, hizo la guerra&raquo;. Y en otro: &laquo;Estas nuevas hicieron que los panormitanos se entregasen a la gente romana&raquo;. Te he querido dar algo para probarlo, pero todo el libro est&aacute; tejido de cosas semejantes. Aquello que en Salustio era una cosa rara, en Arruncio es frecuente y casi continuo; y no sin causa maniﬁesta, pues aqu&eacute;l ca&iacute;a en estas cosas, pero &eacute;ste las buscaba. Ya ves, pues, lo que sucede cuando alguien toma un vicio por ejemplo. Dijo Salustio: &laquo;lnvernando las aguas&raquo;. Arruncio dice en el primer libro de la Guerra P&uacute;nica: &laquo;De pronto, la tempestad invern&oacute; al tiempo&raquo;. Y en otro lugar, al querer decir que el a&ntilde;o hab&iacute;a sido frio, dijo: &ldquo;Todo el a&ntilde;o invern&oacute;&raquo;. Y en otro lugar a&uacute;n: &laquo;De all&iacute; envi&oacute; sesenta barcas ligeras, sin contar los soldados y la tripulaci&oacute;n necesaria, mientras invernaba el Aquil&oacute;n&raquo;. En todo lugar entromet&iacute;a esta palabra. Dice Salustio en cierto lugar : &laquo;Mientras, entre las guerras civiles aspiraba a la fama de justo y bueno&raquo;. Arruncio no pudo contenerse y al punto hubo de insertar inmediatamente en el primer libro, &laquo;que eran muy grandes las famas de R&eacute;gulo&raquo;. Este y otros vicios semejantes, que la imitaci&oacute;n ha contagiado a alguien, no son indicios de decadencia ni de corrupci&oacute;n de esp&iacute;ritu; es menester que sean propios y nacidos de uno mismo para poder formarse un juicio cabal de sus pasiones; el habla del hombre enfadado es airada, la del hombre apasionado es agitada, la del afeminado es tierna y ﬂoja. Tal como aquellos hombres que se depilan la barba, toda o en parte, que se afeitan alrededor de los labios, dejando crecer el resto, que se ponen mantos de colores extravagantes, o togas transparentes, estos hombres que no quieren hacer nada que pase inadvertido a los dern&aacute;s y que reclaman para si mismos la atenci&oacute;n, pasan porque s&oacute;lo al verlos se les censure; tal es el estilo de Mecenas y de todos los dem&aacute;s que incurren en faltas a sabiendas y queri&eacute;ndolo. Esto nace de un mal muy grave del alma. As&iacute; como en la embriaguez la lengua no balbucea sin que la raz&oacute;n se haya obscurecido, ande enferma o se haya desvanecido por entero, de igual manera este mal del lenguaje, no muy diferente de la embriaguez, no ataca a nadie si antes no ha vacilado su alma. Es &eacute;sta, por lo tanto, la que es preciso curar; de ella brotan los sentimientos y las palabras; de ella nos vienen las costumbres, la fisonom&iacute;a, el porte. Mientras el alma est&eacute; sana y vigorosa, el lenguaje es robusto, fuerte y viril; pero si ella enferma, todo el resto sigue a su ca&iacute;da. &laquo;Mientras el rey est&eacute; vivo, todos tienen un solo pensamiento; muerto &eacute;l, todo el mundo falta a la palabra.&rsaquo;&rsaquo; Nuestro rey es el alma; en tanto que &eacute;sta permanece ﬁrine, todo el resto sigue ﬁel a su deber, todos son obedientes, sumisos; por esto cuando ella pierde su estabilidad vacilan todos; y si se abandona al placer, tambi&eacute;n sus potencias y sus actos languidecen y todo esfuerzo resulta desfallecido y ﬂojo. Y ya que me he servido de esta imagen, seguir&eacute; con ella: nuestra alma unas veces es un rey, otras un tirano. Es un rey cuando atiende a lo honesto, cuando cuida del cuerpo que se le ha encomendado y no le ordena nada bajo ni que envilezca; pero cuando es insolente, codiciosa y afeminada, merece un caliﬁcativo odioso y cruel: se convierte en un tirano. Entonces se apoderan de ella y la maltratan pasiones desenfrenadas, que al principio satisfacen, de manera semejante a lo que acontece con el pueblo, que, saciado de momento por las perjudiciales larguezas del Erario p&uacute;blico, echa a perder todo lo que puede engullir. Pero cuando la enfermedad ha minado poco a poco todas las fuerzas y las delicias se han infiltrado en la medula y los nervios, el alma s&oacute;lo halla placer en contemplar aquellas cosas parfa las cuales una golosiner&iacute;a excesiva le ha hecho in&uacute;til; en lugar de sus placeres, tiene el espect&aacute;culo de los ajenos, proveedora y testimonio de los desenfrenos cuyo abuso le ha privado de llevar a cabo los mismos. Y no le procura tanto gozo la abundancia de las cosas placenteras como tristeza el ver que no puede hacer pasar por su garganta y por su vientre todo aquel c&uacute;mulo de delicias y no puede revolcarse en aquella abundancia de mujeres y muchachos, y se siente desencantado al ver que la mayor parte de su felicidad se le escapa por impotencia del cuerpo. &iquest;No es verdad, querido Lucilio, que es locura que ninguno de nosotros piense en su mortalidad, en que es d&eacute;bil, y, lo que es m&aacute;s a&uacute;n, que ninguno de nosotros atine en que no es m&aacute;s que uno? Mira nuestras cocinas y nuestros cocineros circulando entre los fuegos : &iquest;te parece que es para un solo vientre para lo que se prepara la comida con tanto alboroto? Mira nuestras bodegas y nuestros silos llenos de las cosechas de muchos a&ntilde;os : &iquest;te parece que es para un solo vientre para lo que se conservan los vinos de tantos Consulados y de tantos pa&iacute;ses? Mira en cu&aacute;ntas regiones se remueve la tierra, cu&aacute;ntos miles de colonos la aran y la cavan: &iquest;te parece que es para un solo vientre para lo que se siembra en Sicilia y en &Aacute;frica? Pondremos buen juicio y desearemos cosas moderadas si cada cual cuenta para uno solo y al mismo tiempo mide su cuerpo, si cada uno sabe que no puede alcanzar mucho ni por mucho tiempo. Pero nada te ser&aacute; tan &uacute;til para mostrar temperancia en todas las cosas como la frecuente consideraci&oacute;n de la brevedad y la incertidumbre de esta vida. En cualquier cosa que hagas, pon tus ojos en la muerte. Cons&eacute;rvate bueno.&nbsp;</strong></em> (Traducci&oacute;n de Jaime Bofill y Ferro. Editorial Iberia)</p>
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	<em>Quare quibusdam temporibus provenerit corrupti generis oratio quaeris, et quomodo in quaedam vitia inclinatio ingeniorum facta sit, ut aliquando inflata explicatio vigeret, aliquando infracta et in morem cantici ducta ? Quare alias sensus audaces et fidem egressi placuerint, alias abruptae sententiae et suspiciosae, in quibus plus intellegendum esset quam audiendum ? Quare aliqua aetas fuerit, quae translationis iure uteretur inverecunde ? Hoc quod audire vulgo soles, quod apud Graecos in proverbium cessit: talis hominibus fuit oratio qualis vita.</em></p>
<p>
	<em>Quemadmodum autem uniuscuiusque actio dicenti similis est, sic genus dicendi aliquando imitatur publicos mores, si 1 disciplina civitatis laboravit et se in delicias dedit. Argumentum est luxuriae publicae orationis lascivia, si modo non in uno aut in altero fuit, sed adprobata est et recepta. Non potest alius esse ingenio, alius animo color. Si ille sanus est, si compositus, gravis, temperans, ingenium quoque siccum ac sobrium est; illo vitiato hoc quoque adflatur. Non vides, si animus elanguit, trahi membra et pigre moveri pedes ? Si ille effeminatus est, in ipso incessu adparere mollitiam ? Si ille acer est et ferox, concitari gradum ? Si furit aut, quod furori simile est, irascitur, turbatum esse corporis motum nec ire, sed ferri ? Quanto hoc magis accidere ingenio putas, quod totum animo permixtum est; ab illo fingitur, illi paret, inde legem petit.</em></p>
<p>
	<em>Quomodo Maecenas vixerit notius est, quam ut narrari nunc debeat, quomodo ambulaverit, quam delicatus fuerit, quam cupierit videri, quam vitia sua latere noluerit. Quid ergo ? Non oratio eius aeque soluta est quam ipse discinctus ? Non tam insignita illius verba sunt quam cultus, quam comitatus, quam domus, quam uxor ? Magni vir ingenii fuerat, si illud egisset via rectiore, si non vitasset intellegi, si non etiam in oratione difflueret. videbis itaque eloquentiam ebrii hominis involutam et errantem et licentiae plenam. Quid turpius &quot; amne silvisque ripa comantibus ? &quot; vide ut &quot; alveum lintribus arent versoque vado&nbsp; remittant hortos.&quot; Quid ? Si quis &quot; feminae cinno crispat et labris columbatur incipitque suspirans, ut cervice lassa fanantur nemoris tyranni.&quot; &quot; Inremediabilis factio rimantur epulis lagonaque temptant domos et spe mortem exigunt.&quot; &quot; Genium festo vix suo testem. Tenuisve cerei fila et crepacem molam Focum mater aut uxor investiunt.&quot;</em></p>
<p>
	<em>Non statim, cum haec legeris, hoc tibi occurret, hunc esse, qui solutis tunicis in urbe semper incesserit ? Nam etiam cum absentis Caesaris partibus fungeretur, signum a discincto petebatur. Hunc esse qui in 1 tribunali, in rostris, in omni publico coetu sic apparuerit, ut pallio velaretur caput exclusis utrimque auribus, non aliter quam in mimo fugitivi divitis solent ? Hunc esse, cui tunc maxime civilibus bellis strepentibus et sollicita urbe et armata comitatus hic fuerit in publico spadones duo, magis tamen viri quam ipse ? Hunc esse, qui uxorem milliens duxi, cum unam habuerit ? Haec verba tam improbe structa, tam neglegenter abiecta, tam contra consuetudinem omnium posita ostendunt mores quoque non minus novos et pravos et singulares fuisse. Maxima laus illi tribuitur mansuetudinis, pepercit gladio, sanguine abstinuit nec ulla alia re, quid posset, quam licentia ostendit; hanc ipsam laudem suam corrupit istis orationis portentosissimae deliciis. Apparet enim mollem fuisse, non mitem. Hoc istae ambages compositionis, hoc verba transversa, hoc sensus miri, 1 magni quidem saepe, sed enervati dum exeunt, cuivis manifestum facient. Motum illi felicitate nimia caput. Quod vitium hominis esse interdum, interdum temporis solet.</em></p>
<p>
	<em>Ubi luxuriam late felicitas fudit, cultus&nbsp; primum corporum esse diligentior incipit. Deinde supellectili laboratur. Deinde in ipsas domos&quot; inpenditur cura, ut in laxitatem ruris excurrant, ut parietes advectis trans m</p>
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		<title>Los que…/ las que..  (Qui…Quae..)</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/el-ella-gineceo-androgeo-mujer-en-grecia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 May 2017 07:07:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Polí­tica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es una cuestión bien evidente y establecida que la mujer en general en el mundo antiguo, en Grecia y en Roma, apenas si juega papel alguno público , social y políticamente, permaneciendo en gran medida invisible, incluso en estancias diferentes dento de la propia casa; así llamamos “gineceo”,  γυναικεῖον, a las habitaciones de la casa de uso exclusivo de las mujeres; el “andrón”, Ἀνδρῶν, es la parte de la casa reservada a los hombres.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Es una cuestión bien evidente y establecida que la mujer en general en el mundo antiguo, en Grecia y en Roma, apenas si juega papel alguno público , social y políticamente, permaneciendo en gran medida invisible, incluso en estancias diferentes dento de la propia casa; así llamamos “gineceo”,  γυναικεῖον, a las habitaciones de la casa de uso exclusivo de las mujeres; el “andrón”, Ἀνδρῶν, es la parte de la casa reservada a los hombres.</b></p>
<p>
	Es verdad que cualquier afirmaci&oacute;n sobre el mundo antiguo necesita muchas matizaciones y conocimientos m&aacute;s profundos. As&iacute; no es igual la situaci&oacute;n de la mujer griega que la de la romana y esta &uacute;ltima en los primeros siglos que al final de la <em>Rep&uacute;blica </em>o durante el <em>Imperio</em>, cuando su &ldquo;<em>status</em>&rdquo; social y jur&iacute;dico ha sufrido importantes modificacioes.</p>
<p>
	Incluso es llamativo el hecho de que si bien socialmente su papel relevante es el de <em>matrona </em>de la casa, hablamos de las mujeres libres de las familias nobles romanas, en cambio en el &ldquo;<em>pante&oacute;n</em>&rdquo; grecorromano las diosas, semidiosas, hero&iacute;nas tienen una presencia importante y si <em>Zeus-J&uacute;piter</em> responde al paradigma paternalista del <em>dios-padre</em>, la virginal <em>&Aacute;rtemis </em>o <em>Diana </em>representa a la mujer aut&oacute;noma, libre y rompedora con el sistema patriarcal dominante.</p>
<p>
	Tambi&eacute;n en el arte en general y en la epigraf&iacute;a funeraria, por ejemplo, las mujeres est&aacute;n bien presentes y representadas.</p>
<p>
	Quiero decir con todo ello que cualquier afirmaci&oacute;n sobre el mundo antiguo, que solemos verlo con ojos del presente, necesita de matizaciones y an&aacute;lisis fino.</p>
<p>
	Pero no quiero referirme a ello sino a un asunto bien actual, el del <em>sexismo </em>en el lenguaje.</p>
<p>
	Tanto el griego como el lat&iacute;n son lenguas flexivas, muy flexivas; es decir, las palabras admiten diversas formas, generalmente terminaciones diferentes para expresar los diversos &ldquo;<em>accidentes gramaticales</em>&rdquo;.</p>
<p>
	Decimos que el <em>espa&ntilde;ol</em>, como otras varias lenguas actuales, son derivadas del lat&iacute;n. Podr&iacute;amos decir tambi&eacute;n que estas lenguas no son sino un lat&iacute;n evolucionado a lo largo de los a&ntilde;os sometido a la influencia del substrato de otras lenguas y factores diversos. Esa relaci&oacute;n se aprecia por el que no es especialista en lenguas sobre todo en el l&eacute;xico o conjunto de palabras, pero tambi&eacute;n en las estructuras sint&aacute;cticas, a pesar de las variaciones. Hay algunas otras cuestiones menos evidentes y menos esperadas.</p>
<p>
	As&iacute; por ejemplo en lat&iacute;n hay dos n&uacute;meros gramaticales, <em>singular </em>y <em>plural </em>y dos hay tambi&eacute;n en espa&ntilde;ol; (en realidad queda en lat&iacute;n alg&uacute;n resto de un tercero llamado <em>dual </em>que se aplicaba a los seres u objetos que generalmente aparecen de dos en dos, como las dos manos, los dos ojos, las dos orejas, etc.).</p>
<p>
	En lat&iacute;n hay tres g&eacute;neros, <em>masculino, femenino y neutro</em>. En espa&ntilde;ol el neutro ha desaparecido, tan s&oacute;lo queda alg&uacute;n resto en el art&iacute;culo &ldquo;<em>lo</em>&rdquo;, en el pronombre &ldquo;<em>ello</em>&rdquo;, etc. por lo que resultan tan s&oacute;lo operativos el masculino y el femenino.</p>
<p>
	Pues bien, la utilizaci&oacute;n de los g&eacute;neros gramaticales en espa&ntilde;ol ha generado adem&aacute;s de las cuestiones puramente ling&uuml;&iacute;sticas, otras de tipo social y hasta pol&iacute;tico cuando &ldquo;<em>g&eacute;nero gramatical</em>&rdquo; se identifica con <em>&quot;sexo f&iacute;sico&rdquo;.</em> Resulta que la lengua, como otras actividades humanas, funciona con un invisible principio de &ldquo;<strong>econom&iacute;a de medios</strong>&rdquo; y as&iacute; generalmente utiliza nombres sustantivos o adjetivos &ldquo;<em>masculinos</em>&rdquo; para referirse tanto a hombres como a mujeres, es decir, a <em>masculinos </em>y <em>femeninos</em>. As&iacute; cuando afirmamos &ldquo;<em>el hombre es un ser dotado de inteligencia</em>&rdquo; nos referimos naturalmente al &ldquo;<em>hombre y la mujer</em>&rdquo;, sin excluir a estas &uacute;ltimas. En t&eacute;rminos m&aacute;s ingu&iuml;sticos dir&iacute;amos que el espa&ntilde;ol &ldquo;<em>marca</em>&rdquo; el t&eacute;rmino femenino, pero no el masculino, que al no estar &ldquo;<em>marcado</em>&rdquo; puede emplearse para referirse a los dos g&eacute;neros.</p>
<p>
	En ello ha influido naturalmente la propia conformaci&oacute;n hist&oacute;rica de la sociedad, acertadamente definida como &ldquo;<em>patriarcal</em>&rdquo; dado el papel preponderante que en la vida civil y social ha tenido y en buena medida tiene el &ldquo;pater&rdquo;, el <em>padre</em>, y no la <em>madre</em>, relegada de manera general y durante muchos a&ntilde;os al interior del hogar y sus funciones.</p>
<p>
	Pero las funciones de los hombres y las mujeres en la sociedad&nbsp; han cambiado notablemente en un proceso de equiparaci&oacute;n que desde luego no ha finalizado. Este proceso en buena medida no ha sido amable, sino que ha provocado grandes pol&eacute;micas entre personas &ldquo;<em>patriarcales</em>&rdquo;, &ldquo;<em>machistas</em>&rdquo; en terminolog&iacute;a popular, y &ldquo;<em>feministas</em>&rdquo;. Este proceso de equiparaci&oacute;n se ha extendido y generalizado a todos los sectores de la sociedad. As&iacute; en los pa&iacute;ses democr&aacute;ticos se ha conseguido una igualdad en las leyes, que ya no amparan la discriminaci&oacute;n a la hora de gozar de derechos en funci&oacute;n del g&eacute;nero o sexo de las personas. La equiparaci&oacute;n real en la sociedad evidentemente no se ha conseguido&nbsp; todav&iacute;a y queda a&uacute;n gran camino por andar. Por ejemplo las leyes que regulan el trabajo y las relaciones laborales no son discriminatorias, pero en nuestro pa&iacute;s es una triste realidad que las mujeres en muchas ocasiones&nbsp; cobran un salario inferior al del hombre a&uacute;n realizando el mismo trabajo.</p>
<p>
	Pues bien, hay quien considera que ese lenguaje en el que algunos&nbsp; t&eacute;rminos de g&eacute;nero m&aacute;sculino se utilizan para referirse conjuntamente a seres masculinos y femeninos es discriminatorio y &ldquo;<em>sexista</em>&rdquo;, es decir, exalta el g&eacute;nero o sexo masculino en detrimento del femenino. As&iacute; el lenguaje es tambi&eacute;n un campo de enfrentamiento entre los que se agarran a los usos tradicionales y quienes exigen una renovaci&oacute;n que no oculte la realida de que la mitad aproximadamente de los seres humanos que habitan el planeta tierra son mujeres.</p>
<p>
	Las soluciones que se han propuesta son diversas y su aceptaci&oacute;n general es poco menos que imposible. As&iacute; se propone sustituir los t&eacute;rminos de g&eacute;nero concreto por otros de significado m&aacute;s abstracto, por ejemplo emplear &ldquo;<em>la humanidad</em>&rdquo; en vez de &ldquo;<em>los hombres</em>&rdquo;, o &ldquo;<em>la ciudadan&iacute;a&rdquo;</em> en vez de &ldquo;<em>ciudadanos</em>&rdquo; y &ldquo;<em>ciudadanas</em>&rdquo;, o utilizar indistinta o alternativamente uno u otro, as&iacute; dir&iacute;amos unas veces &ldquo;l<em>os hombres</em>&rdquo; y otras &ldquo;<em>las mujeres</em>&rdquo;; &rdquo;l<em>os chicos</em>&rdquo; y &ldquo;&rdquo;<em>las chicas</em>&rdquo;;&nbsp; o utilizar simult&aacute;neamente los dos, as&iacute; &ldquo;<em>los hombres y las mujeres&rdquo;</em>, &ldquo;l<em>os compa&ntilde;eros y las compa&ntilde;eras</em>&rdquo;, &ldquo;<em>los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as</em>&rdquo;,etc.</p>
<p>
	Esta cuesti&oacute;n del lenguaje sexista no est&aacute; definitivamente resuelta, a pesar de los esfuerzos normativos de algunas instituciones. Es m&aacute;s, la cuesti&oacute;n genera a veces notables pol&eacute;micas, como la recientemente surgida entre dos acad&eacute;micos de nuestra Real Academia Espa&ntilde;ola que ha derivado en varios art&iacute;culos de r&eacute;plicas y contrarr&eacute;plicas cargadas de argumentos <em>ad hominem</em>.</p>
<p>
	A estas alturas del art&iacute;culo, m&aacute;s de un lector se preguntar&aacute; &iquest;a cuento o raz&oacute;n de qu&eacute; viene toda esta exposici&oacute;n en un blog dedicado al mundo antiguo grecorromano?</p>
<p>
	Pues bien, no puedo afirmar que esta cuesti&oacute;n del uso &ldquo;<em>sexista</em>&rdquo; del lenguaje se planteara en el mundo antiguo, pero existen pruebas tan antiguas como la <em>Iliada </em>griega en la que en determinado momento se especifican y emplean simult&aacute;neamente el t&eacute;rmino masculino y el femenino. Fue precisamente una relectura reciente de la <em>Iliada </em>la que me hizo tropezar con el <em>verso 350 del libro XV</em> y la que motiv&oacute; este art&iacute;culo con tan larga introducci&oacute;n.</p>
<p>
	Dice <em>Homero </em>en <em>Iliada, XV, 346-351:</em></p>
<p>
	<em><strong>Y H&eacute;ctor exhortaba a los teucros, diciendo a voz en grito:<br />
	&mdash;Arrojaos a las naves y dejad los cruentos despojos. Al que encuentre lejos de los bajeles, all&iacute; mismo le dar&eacute; muerte, y luego sus hermanos y hermanas no le entregar&aacute;n a las llamas, sino que le despedazar&aacute;n los perros fuera de la ciudad. </strong></em>(Traducci&oacute;n de Luis Segal&aacute; y Estalella. 1910)</p>
<p>
	En una traducci&oacute;n m&aacute;s reciente se dice:</p>
<p>
	<em><strong>H&eacute;ctor areng&oacute; a los troyanos con recia voz:<br />
	&ldquo;&iexcl;Atacad las naves y dejad los ensangrentados despojos!<br />
	Al que yo vea en otro sitio que no sea junto a las naves,<br />
	all&iacute; mismo me las ingeniar&eacute; para matarlo, y quiz&aacute; no le hagan<br />
	part&iacute;cipe del fuego tras la muerte sus parientes y parientas,</strong></em><br />
	sino que los perros lo arrastrar&aacute;n delante de nuestra ciudad.&rdquo;&nbsp; (Traducci&oacute;n de Emilio Crespo G&uuml;emes. Editorial Gredos.1991)</p>
<p>
	En esta ocasi&oacute;n citar&eacute; tambi&eacute;n el texto en griego para que pueda comprobarse por parte del lector que el uso de &ldquo;<em>parientes </em>y <em>parientas</em>&rdquo; no es mero efecto de la traducci&oacute;n, sino que as&iacute; se ve en el original: &gamma;&nu;&omega;&tau;&omicron;ί y &gamma;&nu;&omega;&tau;&alpha;ί son la forma masculina y femenina de la misma palabra:</p>
<p>
	Ἕ&kappa;&tau;&omega;&rho; &delta;ὲ &Tau;&rho;ώ&epsilon;&sigma;&sigma;&iota;&nu; ἐ&kappa;έ&kappa;&lambda;&epsilon;&tau;&omicron; &mu;&alpha;&kappa;&rho;ὸ&nu; ἀΰ&sigma;&alpha;&sigmaf;<br />
	&nu;&eta;&upsilon;&sigma;ὶ&nu; ἐ&pi;&iota;&sigma;&sigma;&epsilon;ύ&epsilon;&sigma;&theta;&alpha;&iota;, ἐᾶ&nu; &delta;&#39; ἔ&nu;&alpha;&rho;&alpha; &beta;&rho;&omicron;&tau;ό&epsilon;&nu;&tau;&alpha;&middot;<br />
	ὃ&nu; &delta;&#39; ἂ&nu; ἐ&gamma;ὼ&nu; ἀ&pi;ά&nu;&epsilon;&upsilon;&theta;&epsilon; &nu;&epsilon;ῶ&nu; ἑ&tau;έ&rho;&omega;&theta;&iota; &nu;&omicron;ή&sigma;&omega;,<br />
	&alpha;ὐ&tau;&omicron;ῦ &omicron;ἱ &theta;ά&nu;&alpha;&tau;&omicron;&nu; &mu;&eta;&tau;ί&sigma;&omicron;&mu;&alpha;&iota;, &omicron;ὐ&delta;έ &nu;&upsilon; &tau;ό&nu; &gamma;&epsilon;<br />
	&gamma;&nu;&omega;&tau;&omicron;ί &tau;&epsilon; &gamma;&nu;&omega;&tau;&alpha;ί &tau;&epsilon; &pi;&upsilon;&rho;ὸ&sigmaf; &lambda;&epsilon;&lambda;ά&chi;&omega;&sigma;&iota; &theta;&alpha;&nu;ό&nu;&tau;&alpha;,&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	ἀ&lambda;&lambda;ὰ &kappa;ύ&nu;&epsilon;&sigmaf; ἐ&rho;ύ&omicron;&upsilon;&sigma;&iota; &pi;&rho;ὸ ἄ&sigma;&tau;&epsilon;&omicron;&sigmaf; ἡ&mu;&epsilon;&tau;έ&rho;&omicron;&iota;&omicron;.</p>
<p>
	Fij&eacute;monos ahora en&nbsp; este otro ejemplo de <em>Pausanias</em>, (ochocientos a&ntilde;os le separan del texto anterior, que en su <em>Descripci&oacute;n de Grecia</em>, al hablar de <em>Delfos</em>, refiri&eacute;ndose a <em>Homero </em>y <em>P&iacute;ndaro </em>y a la fuente <em>Cas&oacute;tide</em>, dice en <em>10, 24,2:</em></p>
<p>
	<em><strong>Se puede contemplar tambi&eacute;n una estatua en bronce de Homero en una columna y en esta se lee el or&aacute;culo que dicen le fue dado a Homero:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Feliz y desgraciado, naciste para ambas cosas,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; preguntas por tu patria. Pero tienes matria y no patria,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La isla de &Iacute;os es patria de tu madre y a t&iacute; cuando mueras<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; te acoger&aacute;; pero de los ni&ntilde;os el enigma guarda.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Los de &Iacute;os muestran la tumba de Homero en su isla y en otro sitio de la misma la de Cl&iacute;mene que dicen fue la madre de Homero.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Los de Chipre, que reivindican tambi&eacute;n para s&iacute; a Homero dicen que su madre fue una mujer de la isla, Temist&oacute;, y dicen que Euclo profetiz&oacute; el nacimiento de Homero en estos versos:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces en la mar&iacute;tima Chipre habr&aacute; un gran cantor<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; a quien Temist&oacute;, divina entre las mujeres, parir&aacute; en el campo,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; lejos dela rica Salamina., y &eacute;l ser&aacute; glorioso.<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dejar&aacute; Chipre y ser&aacute; llevado por las olas<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; a cantar el primero las desgracias de la ancha Grecia,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; y ser&aacute; inmortal y siempre joven por todos los tiempos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Esto lo hab&iacute;a yo o&iacute;do y lo conoc&iacute;a por haber le&iacute;do los or&aacute;culos, pero no le atribuyo ninguna relaci&oacute;n con la patria ni la &eacute;poca de Homero. </strong></em>(Traducci&oacute;n de Antonio Tovar. Editoral Orbis.)</p>
<p>
	Ya coment&eacute; algo al respecto de esta cuesti&oacute;n en <a href="http://www.antiquitatem.com/educacion-de-la-mujer-griega-platon">http://www.antiquitatem.com/educacion-de-la-mujer-griega-platon</a></p>
<p>
	Pero quiero ahora resaltar un hecho curioso y significativo.</p>
<p>
	De manera especial y repetida se utiliz&oacute; en ocasiones el doblete <em>masculino/femenino</em> en el mundo legislativo romano. Hay momentos en los que el legislador quiere dejar bien claro ling&uuml;&iacute;sticamente que se refiere a &ldquo;<em>hombres y mujeres</em>&rdquo; de manera no discriminatoria. El jurista romano ha optado por la soluci&oacute;n de utilizar conjuntamente los t&eacute;rminos masculinos y el correspondiente femenino; es decir, por la soluci&oacute;n, <em>&ldquo;los/las&rdquo;, &ldquo;los cuales/las cuales&rdquo;, &ldquo;libertos/libertas&rdquo;, &ldquo;esclavos/esclavas&rdquo;,</em> etc. en clara semejanza a algunos usos actuales.</p>
<p>
	Lo he encontrado tambi&eacute;n en una reciente visita al <em>Museo Arqueol&oacute;gico Nacional de Madrid</em>, en la conocida como <em>&ldquo;Ley Salpensana</em>&rdquo;, que regula la vida ciudadana de la localidad de <em>Salpensa</em>,&nbsp; actual <em>Facialc&aacute;zar</em>, poblaci&oacute;n cercana a&nbsp; <em>Utrera</em>,&nbsp; en la <em>B&eacute;tica Hispana </em>de la &eacute;poca Imperial de <em>Domiciano</em>.</p>
<p>
	Sabido es que el &ldquo;<em>Derecho Romano</em>&rdquo; es el conjunto de leyes que regulan exclusivamente la vida del &ldquo;<em>ciudadano romano</em>&rdquo;. Ahora bien, no todos los habitantes del Imperio Romano son &ldquo;<em>ciudadanos</em>&rdquo; (<em>cives</em>), algunos son afines pero no ciudadanos romanos, como los &ldquo;latini&rdquo;, otros son amigos extranjeros, pero no ciudadanos, los <em>peregrini </em>cuyas relaciones con los romanos vienen determinadas por el <em>ius gentium</em>; muchos de ellos son esclavos, es decir, hombres sin derechos. Cada grupo tiene sus propios derechos, hasta que en el a&ntilde;o 212 con la llamada <em>Constitutio Antoniniana</em> el emperador <em>Caracalla</em> considera ciudadanos romanos a todos los habitantes libres del imperio, entre ellos a los de <em>Hispania</em>, naturalmente .<br />
	De manera similar, los romanos van asimilando los territorios y ciudades que van conquistando y van creando otras muchas con diversas entidad jur&iacute;dica, tales como las &ldquo;<em>colonias</em>&rdquo; o los &ldquo;<em>municipios</em>&rdquo;. Es m&aacute;s, se aplica la diversa calificaci&oacute;n jur&iacute;dica en funci&oacute;n de la calidad de sus ciudadanos y de su asimilaci&oacute;n a <em>Roma</em>.</p>
<p>
	El emperador <em>Tito Flavio Domiciano</em> ( 51 &ndash;&nbsp; 96) va asimilando desde el a&ntilde;o 73 las ciudades hispanas a la condici&oacute;n de &ldquo;<em>latinas</em>&rdquo;; as&iacute; promulg&oacute; y concedi&oacute; entre los a&ntilde;os 81 y 84 al municipio de <em>Salpensa </em>una ley con la que les conced&iacute;a el &ldquo;<em>ius Latii</em>&rdquo;, el derecho del <em>Lacio</em>, el<em> Derecho Latino</em>, de inferior categor&iacute;a y menos beneficiosa que el &ldquo;<em>ius romanum</em>&rdquo;. De esta ley se conervan tan s&oacute;lo 9 cap&iacute;tulos de una plancha de las varias de que debi&oacute; constar, de acuerdo con otras leyes semejantes, como la&nbsp; <em>Lex Flavia Malacitana</em>,&nbsp; y&nbsp; la <em>Lex Irnitana</em>.</p>
<p>
	Sobre estas leyes y su significado he de escribir en su momento alg&uacute;n art&iacute;culo, pero hoy me limitar&eacute; a la constataci&oacute;n de esa precisi&oacute;n lingu&iuml;stica que diferencia en&nbsp; la lengua escrita, en este caso de una ley, entre los seres de g&eacute;nero y sexo m&aacute;sculino y femenino. Desde luego no lo hace por considerar la formula generalista como sexista sino por razones de <em>precisi&oacute;n jur&iacute;dica</em>, pero &iquest;qui&eacute;n nos iba a decir que esta f&oacute;rmula que entre nosotros ha servido&nbsp; y sirve de confrontaci&oacute;n cuando no de ejercicios de dudoso humor (recordemos el afamado &ldquo;<em>miembros y miembras</em>&rdquo; adjudicado a cierta persona de&nbsp; significada funci&oacute;n pol&iacute;tica), qui&eacute;n nos iba a decir que ya tuvo acomodo en un texto de hace dos mil a&ntilde;os?<br />
	&iquest;No podr&iacute;amos pensar,&nbsp; tal vez con alguna exageraci&oacute;n, que ya&nbsp; en &eacute;poca de los emperadores romanos las mujeres, de manera especial las&nbsp; de <em>Hispania</em>, exig&iacute;an un papel m&aacute;s igual al de los hombres y en todo caso un mismo tratamiento en los textos jur&iacute;dicos de sus ciudades?</p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/lex_salpensana2.jpg" style="width: 555px; height: 441px;" /></p>
<p>
	<em>Museo Arqueol&oacute;gico Nacional. Madrid</em></p>
<p>
	Reproduzco tan s&oacute;lo las cinco <em>r&uacute;bricas </em>en las que aparecen estos usos en lat&iacute;n y en su traducci&oacute;n en castellano, dejando para otra ocasi&oacute;n el comentario y significado, no exento de dificultad. Duplico tambi&eacute;n en la traducci&oacute;n las formas masculina y femenina. Me baso para las traducciones en el meritorio trabajo del grupo ue conforma el llamado <em>Proyecto de Innovaci&oacute;n Docente UCM 23/2014 de la Universidad Complutense de Madrid</em>, accesible en la direcci&oacute;n web <a href="https://www.ucm.es/derecho-romano/lex-salpensana-on-line">https://www.ucm.es/derecho-romano/lex-salpensana-on-line</a></p>
<p>
	<em>Nota</em>: La palabra &ldquo;<em>r&uacute;brica</em>&rdquo;&nbsp; deriva de la latina <em>ruber,rubra,rubrum</em>, que significa &ldquo;<em>rojo</em>&rdquo;.&nbsp; Seg&uacute;n el diccionario de la <em>Real Academia Espa&ntilde;ola</em>, en sus dos primeras acepciones significa:</p>
<p>
	<em><strong>1. f. Rasgo o conjunto de rasgos, realizados siempre de la misma manera, que suele&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	ponerse en la firma despu&eacute;s del nombre y que a veces la sustituye.<br />
	2. f. Ep&iacute;grafe o r&oacute;tulo.</strong></em></p>
<p>
	En la quinta, que ya advierte que est&aacute; en desuso, significa:</p>
<p>
	<em><strong>5. f. desus. Se&ntilde;al encarnada o roja.</strong></em></p>
<p>
	Y es precisamente esta quinta la que nos explica el significado de las anteriores. En los antiguos textos, sobre todo legales, el comienzo o t&iacute;tulo del p&aacute;rrafo se presentaba de color&nbsp; &ldquo;<em>rojo</em>&rdquo;, y de ah&iacute; los significados derivados.</p>
<p>
	<em>Texto</em>s:</p>
<p>	<em>R&uacute;brica 21</em>&nbsp;</p>
<p>
	<em><strong>Para que los magistrados obtengan la ciudadan&iacute;a romana: 21 .- Quienes por esta ley sean nombrados duunviros o ediles o cuestores, que sean ciudadanos romanos cuando despu&eacute;s de un a&ntilde;o abandonen la magistratura, junto con sus padres y c&oacute;nyuges y los hijos concebidos en leg&iacute;timas nupcias y que est&eacute;n sujetos a la potestad de los padres, as&iacute; como los nietos y nietas nacidos y nacidas del hijo, los cuales y las cuales est&eacute;n bajo potestad de los padres, mientras no haya m&aacute;s ciudadanos romanos que los que por esta ley conviene que sean nombrados magistrados.</strong></em></p>
<p>
	<em>R. Ut magistratus civitatem Romanam consequantur. [XXI. . . Qui llvir aedilis quaestor ex hac lege factus erit cives Romani sunto cum post annum magistratu] | abierint cum parentibus coniugibusque {h}ac liberi(s) qui legitumis nuptis quae l siti in potestatem parentium fuerunt item nepotibus ac neptibus filio I nat{al}is [natabus] qui quaeque in potestate parentium fuerint dum ne plures c(ives) R(omani) I&nbsp; sint qua(m) quod ex h(ac) l(ege) magistratus creare oportet. &hellip;&hellip;</em></p>
<p>
	<em>R&uacute;brica 22</em></p>
<p>
	<em><strong>Que quienes consigan la ciudadan&iacute;a romana, mantengan su mancipium, pleno dominio y patria potestad.<br />
	El que y la que por esta ley o por el edicto del emperador C&eacute;sar Augusto Vespasiano, del emperador Tito C&eacute;sar Augusto o del emperador C&eacute;sar Augusto Domiciano, padre de la patria, vaya a conseguir la ciudadan&iacute;a romana: que el que la que&nbsp; haya sido (a &eacute;l a ella) por esta ley conserve su patria potestad, pleno dominio y mancipium, que debiera tener si no hubiera cambiado cambiada a la ciudadan&iacute;a romana y que tenga el derecho de elegir un tutor, que tendr&iacute;a si hubiese nacido nacida de un ciudadano romano y no hubiera cambiado cambiada a la ciudadan&iacute;a.</strong></em></p>
<p>	<em>R. Ut qui civitat(em) Roman(am) consequantur, maneant in eorundem m(ancipio) m(anu) potestate.<br />
	XXII. Qui quaeque ex h(ac) l(ege) exve edicto imp(eratoris) Caesaris Aug(usti) Vespasiani, imp(eratoris)ve Titi Caesaris Aug(usti), aut imp(eratoris) Caesaris Aug(usti) Domitiani, p(atris) p(atriae), civitatem Roman(am) consecutus consecuta erit. Is ea in eius, qui c(ivis) R(omanus) h(ac) l(ege) factus erit, potestate manu mancipio, cuius esse deberet, si civitate Romana mutatus mutata non esset, esto idque ius tutoris optandi habeto, quod haberet si a cive Romano ortus orta neq(ue) civitate mutatus mutata esset.</em></p>
<p>
	<em>Rubrica 23</em></p>
<p>
	<em><strong>R&uacute;brica para que quienes obtengan la ciudadan&iacute;a romana mantengan los derechos sobre los libertos.<br />
	Que el que o la que&nbsp; a partir de esta ley o por un edicto del emperador C&eacute;sar Vespasiano Augusto, del emperador Tito C&eacute;sar Vespasiano Augusto o del emperador C&eacute;sar Domiciano Augusto haya obtenido la ciudadan&iacute;a romana, respecto a los libertos y libertas suyos y suyas paternos y paternas, los cuales y las cuales no habr&iacute;an accedido a la ciudadan&iacute;a romana, y sobre los bienes de &eacute;stos y de &eacute;stas y las cosas que fueron impuestas a causa de la libertad, tenga el mismo derecho y condici&oacute;n que tendr&iacute;a si no hubiese sido cambiado cambiada de ciudadan&iacute;a.</strong></em></p>
<p>
	<em>R. Ut qui c(ivitatem) R(omanam) consequentur, iura Iiberatorum retineant.<br />
	XXIII. Qui quaeve [ex] h(ac) l(ege) exve edicto imp(eratoris) Caes(aris) Vesp(asiani) Aug(usti), imp(eratoris)ve Titi Caes(aris) Vespasian(i) Au(gusti) I aut imp(eratoris) Caes(aris) Dom&iacute;tiani Aug(usti) c(ivitatem) R(omanam) consecutus consecuta erit: is in | libertos libertasve suos suas paternos paternas, qui quae in c(vitatem) R(omanam) non | venerit, deque bonis eorum earum et is, quae libertatis causa inposita | sunt, idem ius eademque condicio esto, quae esset, si c&igrave;vitate mutatus I mutata non esset. </em></p>
<p>
	<em>R&uacute;brica 28.</em></p>
<p>
	<em><strong>R&uacute;brica. Sobre los esclavos que han de ser manumitidos ante los duunviros.<br />
	Si alg&uacute;n ciudadano del municipio Flavio Salpensano, que fuese Latino, ante los duunviros que presiden la jurisdicci&oacute;n del municipio, manumitiera a su esclavo o esclava de la servidumbre a la libertad y le ordenara que fuese libre (liberado,liberada), siempre y cuando ning&uacute;n muchacho, doncella o mujer, sin autorizaci&oacute;n del tutor, al que y a la que manumita&nbsp; ordene que alguien sea libre (liberado liberada); el que as&iacute; sea manumitido y al la que se ordene ser libre, sea libre, y la que as&iacute; sea manumitida y a la que se ordene ser libre, sea libre, quienes, como libertos latinos, son o ser&aacute;n libres de pleno derecho. El que sea menor de veinte a&ntilde;os, por el contrario, que manumita &uacute;nicamente si el n&uacute;mero de decur&iacute;ones que aprobaron los decretos acordes con esta ley juzgara que la causa es justa.</strong></em></p>
<p>	<em>R. De servis aput IIvir(um) manumittendis. XXVIII. Si quis municeps munici Flavi Salpensani, qui Latinus erit, aput Ilvir(os), | qui iure dicundo praeerunt eius municipi, servom suom servamve suam | ex servitute in libertate[m] manumiserit, liberum liberamve esse iusserit, | dum ne quis pupillus neve quae virgo mulierve sine tutore auctore | quem quamve manumittat, liberum liberamve esse iubeat: qui ita | manumissus liberve esse iussus erit, liber esto, quaeque ita manumissa | liberave [esse] iussa erit, libera esto, uti qui optum[o] iure Latini libertin&iacute; li Iberi sunt erunt; dum is qui minor XX annorum erit ita manumittat, | si causam manumittendi iusta[m] esse is numerus decur&iacute;onum, per quem | decreta h(ac) l(ege) facta rata sunt, censuerit.&nbsp;</em></p>
<p>
	<em>R&uacute;brica 29</em></p>
<p>
	<em><strong>R&uacute;brica: de la asignaci&oacute;n de tutor<br />
	Al que no tenga tutor o le sea incierto, si &eacute;l o ella fuere ciudadano del municipio ﬂavio salpensano y no fueren pupilos o pupilas y pidiera a los duoviros, que gobiernan en el municipio administrando justicia, que le asignen, el tutor y que nombren a aqu&eacute;l a que quiera asignarle. Entonces &eacute;ste [magistrado], a quien se ha hecho la petici&oacute;n, una vez conocida la causa, tanto si tiene uno o muchos colegas, en relaci&oacute;n con el parecer de todos los colegas, que est&eacute;n en este municipio o dentro de los l&iacute;mites de este municipio, si les pareciera [a ellos], otorgue como tutor a &eacute;ste que haya sido nombrado. Si aquel o aquella en cuyo nombre se haya pedido asi, fuera pupilo o pupila, o si aquel a quien se haya solicitado, no tuviera colega o no hubiese ning&uacute;n colega en este municipio o dentro de los limites de este municipio, entonces aquel, a quien se haya solicitado as&iacute;, conocida la causa, en los diez dias inmediatos, por decreto de los decuriones, siendo propicia no menos de dos partes de los decuriones, d&eacute; como tutor a aquel que fuera nombrado, a fin de que la tutela no se aieje de un tutor leg&iacute;timo. Quien por esta ley sea dado como tutor, &eacute;ste sea entonces tutor leg&iacute;timo para aqu&eacute;l, para quien se ha dado, a fin de que la tutela no se aleje de un tutor legitimo tanto si este tutor fuese ciudadano romano como si fuese su agnado inmediato, tambi&eacute;n ciudadano romano.</strong></em></p>
<p>
	<em>Cui tutor non erit incertusve erit, si is eave municeps municipi Flavi Salpensani erit, et pupilli pupillaeve non erunt, et ab IIviris, qui iure dicundo praeerunt eius municipi, postulaverit, uti sibi tutorem det, et eum, quem dare volet, nominaverit: tum is, a quo postulatum erit, sive unum sive plures collegas habebit, de omnium collegarum sententia, qui tum in eo municipio intrave fines municipi eius erunt, causa cognita, si ei videbitur, eum qui nominatus erit tutorem dato. Sive is eave, cuius nomine ita postulatum erit, pupillus pupillave erit, sive is, a quo postulatum erit, non habebit collegam, collegave eius in eo municipio intrave fines eius municipi nemo erit: tum is, a quo ita postulatum erit, causa cognita in diebus X proximis, ex decreto decurionum, quod cum duae partes decurionum non minus adfuerint, factum erit, eum, qui nominatus erit, quo ne ab iusto tutore tutela abeat, ei tutorem dato. Qui tutor hac lege datus erit, is ei, cui datus erit, quo ne ab iusto tutore tutela abeat, tam iustus tutor esto, quam si is civis Romanus et ei adgnatus proximus civis Romanus tutor esset.</em></p>
<p>
	Expresiones similares aparecen en las otras leyes de contenido tambi&eacute;n similar y que por ello evito repetir.</p>
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			</item>
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		<title>El mirlo blanco y el cisne negro son  «una rara avis», es decir «dos raras aves»</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/rara-avis-mirlo-blanco-cisne-negro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 May 2017 00:41:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Rara avis”, “mirlo blanco”, “cuervo blanco”, “cisne negro” son  expresiones antiguas que nos sirven para expresar  la rareza y escasa o excepcional existencia de un ser, persona, animal, objeto e incluso idea y pensamiento. La antigüedad de la expresión “rara avis” (rara ave, extraña ave)  podemos afirmarla a partir de la antigüedad de su lengua, el latín, pero también “mirlo blanco”  y “cisne negro” y hasta “cuervo blanco” se vienen usando desde la Antigüedad grecolatina hasta nuestros días.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>“Rara avis”, “mirlo blanco”, “cuervo blanco”, “cisne negro” son  expresiones antiguas que nos sirven para expresar  la rareza y escasa o excepcional existencia de un ser, persona, animal, objeto e incluso idea y pensamiento. La antigüedad de la expresión “rara avis” (rara ave, extraña ave)  podemos afirmarla a partir de la antigüedad de su lengua, el latín, pero también “mirlo blanco”  y “cisne negro” y hasta “cuervo blanco” se vienen usando desde la Antigüedad grecolatina hasta nuestros días.</b></p>
<p>
	Desde el punto de vista de la &ldquo;<em>Estil&iacute;stica</em>&rdquo; podemos hablar de ejemplos de la figura ret&oacute;rica denominada <em>ad&yacute;naton </em>o <em>impossibile</em>, en plural <em>ad&yacute;nata </em>o <em>impossibilia</em>, con la que hacemos referencia a seres o hechos imposibles porque contradicen las leyes de la Naturaleza.</p>
<p>
	<em>Nota</em>: ἀ&delta;&upsilon;&nu;&alpha;&tau;&omicron;&nu; (<em>adynaton</em>, &quot;una <em>imposibilidad</em>&quot;), a partir de &alpha;- (a-, &quot;sin&quot;) + &delta;ύ&nu;&alpha;&mu;&alpha;&iota; (<em>dynamai, &quot;soy poderoso, soy capaz&quot;</em>)</p>
<p>
	Los griegos ya utilizaban como expresi&oacute;n proverbial &ldquo;<em>ver un cuervo blanco</em>&rdquo;, &lambda;&epsilon;&upsilon;&kappa;ὸ&nu; ἰ&delta;&epsilon;ῖ&nu; &kappa;ό&rho;&alpha;&kappa;&alpha;,&nbsp; <em>(leuk&ograve;n ide&icirc;n k&oacute;raka</em>) como algo <em>imposible o ad&yacute;naton</em>; nos lo atestigua <em>Antolog&iacute;a Palatina11 (11. 417)</em>.</p>
<p>
	<em><strong>An&oacute;nimo<br />
	Sobre una mujer vieja que&nbsp; molesta a un hombre joven.<br />
	Agita las bellotas de otro roble, Menesthion; As&iacute; como yo no acepto manzanas arrugadas m&aacute;s all&aacute; de su estaci&oacute;n, desea t&uacute; siempre la fruta en su mejor momento como yo; porque&nbsp; &iquest;para qu&eacute; tratar de ver un cuervo blanco?</strong></em></p>
<p>
	<em>Nota</em>; Es decir, te va a ser tan dif&iacute;cil tenerme a m&iacute; como&nbsp; encontrarte con un <em>cuervo blanco</em></p>
<p>
	Nota: La <em>Antolog&iacute;a Palatina</em> es una compilaci&oacute;n de epigramas de todo tipo (funerarios, votivos, amorosos, etc.)&nbsp; de autor desconocido, redactada hacia el a&ntilde;o 980 d. C. Recibe el nombre de la <em>Biblioteca Palatina de Heidelberg</em>, adonde fue a parar a finales del siglo XVI.</p>
<p>
	De &ldquo;<em>mirlo blanco</em>&rdquo; encontramos referencias ya entre los griegos; podemos suponer que se utilizaba ya con sentido proverbial.</p>
<p>
	<em>Arist&oacute;teles </em>(384 a.C.-322&ordf;.C.) no fue s&oacute;lo un fil&oacute;sofo, profesi&oacute;n por la que es mejor identificado por los lectores actuales, sino un cient&iacute;fico variado que toc&oacute; todos los temas de su &eacute;poca y que ha tenido una enorme influencia en la cultura occidental hasta los tiempos modernos. Entre los numerosos tratados de ciencia que escribi&oacute;, (muchos no se conservan) algunos son de &ldquo;<em>biolog&iacute;a</em>&rdquo;. Uno de estos &uacute;ltimos tiene por t&iacute;tulo&nbsp; &ldquo;<em>Historia de los animales</em>&rdquo;, en su versi&oacute;n latina &ldquo;<em>Historia animalium</em>&rdquo;. <em>Arist&oacute;teles </em>describi&oacute; m&aacute;s de 500 seres vivientes. Sin entrar en consideraciones sobre la autor&iacute;a real o no de <em>Arist&oacute;teles </em>de algunas partes de esta obra, lo cierto es que en el<em> libro IX, 617a (19)</em> se&nbsp; nos habla de los &ldquo;<em>mirlos</em>&rdquo; y nos dice:</p>
<p>
	<strong><em>Hay dos variedades de mirlos: uno es negro y se encuentra en todos los sitios, y el otro blanco, de tama&ntilde;o igual al primero y su voz all&aacute; se va con la de aquel. Este &uacute;ltimo se encuentra en Cilene de Arcadia y en ning&uacute;n otro sitio m&aacute;s. Semejante al citado mirlo negro es el izquierdo (lectura insegura), pero de tama&ntilde;o un poco m&aacute;s peque&ntilde;o. Este pasa el tiempo en las rocas y en los tejados, pero el pico no lo tiene rojo como el mirlo.</em></strong> (Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Vara Donado, para Editorial Akal)</p>
<p>
	<em>Nota</em>: <em>Cilene </em>es la segunda monta&ntilde;a m&aacute;s alta del <em>Peloponeso </em>en <em>Grecia</em>, frontera entre la regiones de <em>Arcadia </em>y Acaya, que alcanza los 2.374 metros.</p>
<p>
	<em>El Pseudo-Arist&oacute;teles</em>,&nbsp;&nbsp; nos dice en&nbsp; &ldquo;<em>De las cosas maravillosas o&iacute;das&rdquo;</em>,&nbsp; en lat&iacute;n &ldquo;d<em>e Mirabilibus Auscultationibus</em> ,&nbsp; <em>15, 831b 14&rdquo;</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Dicen que en Cilene en Arcadia los mirlos son blancos, pero no existen en ning&uacute;n otro lugar, y que tienen voces armoniosas y salen a la luz de la luna; Y que si alguien intentara pillarlos de d&iacute;a, son muy dif&iacute;ciles de atrapar.</strong></em></p>
<p>
	<em>Nota</em>: El &ldquo;<em>de mirabilibus auscultationibus</em>&rdquo; es una colecci&oacute;n de an&eacute;cdotas de diversos temas generalmente relacionados con la naturaleza, plantas, animales, minerales, clima, geograf&iacute;a, etc. Tradicionalmente esta obra&nbsp; se atribuy&oacute; err&oacute;neamente a Arist&oacute;teles y es un ejemplo de <em>Paradoxograf&iacute;a </em>o r<em>elato de&nbsp; an&eacute;cdotas o fen&oacute;menos anormales o inexplicables.</em></p>
<p>
	<em>Plinio el Viej</em>o (23 d. C.- 79 d. C.), el naturalista que muri&oacute; durante la erupci&oacute;n del <em>Vesubio </em>recoge esta peculiaridad de algunos mirlos en su obra <em>Historia Natural (Naturalis Historia) X ,87,:</em></p>
<p>
	<strong><em>Los mirlos en Cilene en la Arcadia y en ning&uacute;n otro lugar nacen blancos. El ibis en Pelusio s&oacute;lo es negro mientras que en todos los restantes lugares es blanco.</em></strong></p>
<p>
	<em>merulae circa Cyllenen Arcadiae, nec usque aliubi, candidae nascuntur. ibis circa Pelusium tantum nigra est, ceteris omnibus locis candid</em>a.</p>
<p>
	Tambi&eacute;n nos habla de ello Pausanias, el viajero griego de la &eacute;poca imperial de <em>Adriano </em>que nos leg&oacute; una aut&eacute;ntica gu&iacute;a tur&iacute;stica de Grecia, que se titula &ldquo;Descripci&oacute;n de Grecia&rdquo;. Precisamente fue hojeando este gu&iacute;a para preparar un reciente viaje a <em>Grecia </em>cuando encontr&eacute; la referencia a los &ldquo;mirlos blancos&rdquo;, que me ha sugerido este art&iacute;culo.<br />
	La referencia la hace en el <em>libro VIII al describir la Arcadia,</em> paisaje abrupto y duro que nada o poco tiene que ver con la visi&oacute;n idealizada, t&oacute;pica e id&iacute;lica construida por <em>Virgilio</em>, mil veces repetida luego, especialmente en el <em>Renacimiento</em>.</p>
<p>
	Pues bien dice Pausanias en <em>Descripci&oacute;n de Grecia, VIII, 17,3-4:</em></p>
<p>
	<em><strong>Tambi&eacute;n presenta Cilene la maravilla de que en &eacute;l los mirlos son blancos. Las aves a las que los beocios dan este nombre son de otra especie que no canta. Hay &aacute;guilas llamadas cicnias, semejantes a los cisnes en su blancura, las vi en S&iacute;pilo junto a la laguna que llaman de T&aacute;ntalo; jabal&iacute;es blancos y osos blancos de Tracia fueron adquiridos por algunos particulares. Liebres las hay en Libia que tienen cr&iacute;as blancas, y ciervas las vi blancas en Roma, pero no pude averiguar si hab&iacute;an sido llevadas del continente o de las islas. Digo estas cosas a prop&oacute;sito de los mirlos de Cilene, para que nadie dude de ser verdad lo que acerca de su color he dicho.</strong></em></p>
<p>
	<em>Claudio Eliano</em> o Eliano (en lat&iacute;n, <em>Claudius Aelianus</em> en griego: &Kappa;&lambda;&alpha;ύ&delta;&iota;&omicron;&sigmaf; &Alpha;ἰ&lambda;&iota;&alpha;&nu;ό&sigmaf;), Praeneste, ca. 175 &#8211; ca. 235) fue un de ret&oacute;rica y escritor romano que hablaba el griego perfectamente y escribi&oacute; sus obras en&nbsp; griego.&nbsp; En su &ldquo; <em>Historia de los animales&rdquo;,&nbsp; V, 27</em>, nos dice:</p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;Las siguientes caracter&iacute;sticas de los animales son propias de un determinado n&uacute;mero y distintas de las que poseen los dem&aacute;s miembros de la especie. Teopompo dice las liebres del pa&iacute;s de los bisaltas tienen dos h&iacute;gados. Istro dice que las gallinas de Ginea (Numida meleagris) no reciben&nbsp; ning&uacute;n da&ntilde;o de las aves de rapi&ntilde;a. Arist&oacute;teles asegura que los bueyes del pa&iacute;s de los neuros tienen los cuernos sobre las paletillas, y Agat&aacute;rquides que las cerdas de Etiop&iacute;a tienen cuernos. S&oacute;sgrato dice que todos los mirlos de Cilene son blancos. Alejandro de Mindos asegura que las ovejas de la regi&oacute;n del Ponto engordan a base del ajenjo m&aacute;s amargo. El mismo autor dice que las cabras nacidas en Mimante no beben agua en seis meses, sino que &uacute;nicamente miran al mar con la boca abierta y que as&iacute; aspiran la brisa marina. Estoy enterado de que las cabras de Iliria tienen la pezu&ntilde;a entera, no hendida. Teofrasto cuenta lo que parece un milagro: que en Babilonia los peces muchas veces salen del r&iacute;o y se ponen a pastar en tierra firme. </strong></em>(Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Vara Donado, para Editorial Akal)</p>
<p>
	Obs&eacute;rvese c&oacute;mo en la informaci&oacute;n o desinformaci&oacute;n de <em>Eliano </em>son blancos ya todos los mirlos de <em>Cilene</em>, sin espacio ni oportunidad alguna para los negros. Es esto lo que suele pasar en la transmisi&oacute;n poco cuidadosa de mensajes: en cada transmisi&oacute;n se modifica y deforma m&aacute;s el mensaje inicial.</p>
<p>
	Yo nunca he tenido la oportunidad de ver alguna vez un &ldquo;<em>mirlo blanco</em>&rdquo;, pues todos con los que me he encontrado han sido negros con el pico anaranjado. Dudaba y sigo dudando de que existan los mirlos blancos. La ciencia seria nos dice que el nombre &ldquo;<em>mirlo</em>&rdquo; deriva del latino &ldquo;<em>merula</em>&rdquo;, que es un p&aacute;jaro de unos 25 cent&iacute;metros, que los machos son enteramente negros con el pico anaranjado y la hembra es de color pardo oscuro; que es capaz de aprender y repetir sonidos. Ninguna referencia seria se hace a la existencia de &ldquo;<em>mirlos blancos</em>&rdquo;, como no sea como consecuencia de alguna anomal&iacute;a gen&eacute;tica.</p>
<p>
	<em>Cicer&oacute;n </em>utiliza en una de sus cartas la expresi&oacute;n &ldquo;<em>avis alba</em>&rdquo;, con el mismo significado, sustituyendo el concreto &ldquo;<em>mirlo</em>&rdquo; por el gen&eacute;rico &ldquo;<em>ave</em>&rdquo;. Parece una extra&ntilde;a mezcla o contaminaci&oacute;n de la expresi&oacute;n griega originaria &ldquo;<em>mirlo blanco</em>&rdquo; con la m&aacute;s latina &ldquo;<em>rara avis</em>&rdquo; que comentar&eacute; a continuaci&oacute;n.</p>
<p>
	Lo emplea <em>Cicer&oacute;n </em>en una carta del a&ntilde;o 45 o 46 a.C., es decir en el 707 o 708 desde la fundaci&oacute;n de la <em>Ciudad</em> (<em>Roma</em>), en una carta a <em>Curi&oacute;n</em>, que ha decidido marchar a <em>Grecia </em>para dedicarse a los negocios. Aprovecha una vez m&aacute;s, dada su elevada autoestima, para autoconsiderarse un &ldquo;<em>una blanca ave</em>&rdquo;, es decir, un escaso buen ciudadano de buen criterio y opini&oacute;n. N&oacute;tese c&oacute;mo en la traducci&oacute;n del famoso humanista espa&ntilde;ol de <em>Alcaraz</em>, en <em>Albacete</em>, se traduce &ldquo;<em>avem albam</em>&rdquo; por &ldquo;<em>cuervo blanco</em>&rdquo;.</p>
<p>
	Dada la longitud no excesiva de la carta, me permito reproducirla completa, aprovechando as&iacute; la oportunidad de leer por quien lo desee una de las m&aacute;s de ochocientas cartas que conservamos de <em>Cicer&oacute;n</em>.</p>
<p>
	<em>Cicer&oacute;n, Epistulade ad Familiares, VII, 28</em></p>
<p>
	<em><strong>CICER&Oacute;N A CURI&Oacute;N. A&ntilde;o 707.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Yo me acuerdo que un tiempo te ten&iacute;a por loco, porque quer&iacute;as m&aacute;s vivir entre esa gente que en nuestra compa&ntilde;&iacute;a. Porque para tu afable condici&oacute;n y dulce trato era m&aacute;s conveniente habitaci&oacute;n esta ciudad (cuando ella era ciudad) que no toda la Morea cuanto m&aacute;s Patraso. Pero ahora veo que fuiste muy prudente en haberte ido a vivir a Grecia viendo las cosas de Roma casi sin esperanza de remedio; y vea tambi&eacute;n que el d&iacute;a de hoy en estar ausente de aqu&iacute;, no solamente eres sabio, pero aun dichoso. Aunque, &iquest;qu&eacute; hombre que alg&uacute;n poco de buen seso tenga se puede decir hoy d&iacute;a dichoso? Pero lo que t&uacute;, porque lo pod&iacute;as hacer as&iacute;, has ganado por tus pies, que es estar en tierra donde no veas los hechos de estos poderosos&#8230;, ya me entiendes lo dem&aacute;s que quiero decir, esto mismo procuro yo alcanzar por otros medios. Porque despu&eacute;s de haber empleado parte del d&iacute;a en visitar a mis amigos, lo cual ahora hago m&aacute;s a menudo que sol&iacute;a, porque les parece que hoy d&iacute;a ver un ciudadano que tenga buena opini&oacute;n y parecer es como ver un cuervo blanco, enci&eacute;rrome en mi librer&iacute;a, donde yo hago tantas obras cuantas t&uacute; por ventura sentir&aacute;s. Porque de una tu conversaci&oacute;n en que reprend&iacute;as mi tristeza y poca confianza, entend&iacute; que dec&iacute;as a los de tu casa que no mostraba yo en mi vivir aquel &aacute;nimo que en mis libros parec&iacute;a. Pero entonces lloraba yo la ca&iacute;da de la Rep&uacute;blica, la cual quer&iacute;a yo y amaba mucho, no solamente por las buenas obras que ella me hab&iacute;a hecho a m&iacute;, pero aun tambi&eacute;n por las grandes cosas que yo hab&iacute;a hecho en su servicio: y aun el d&iacute;a de hoy, aunque ya no solamente me da consuelo la raz&oacute;n, la cual debe ser de mucha importancia, pero aun tambi&eacute;n el discurso del tiempo, que es el consuelo de los necios; con todo eso tengo grande sentimiento de ver el bien com&uacute;n tan arruinado y postrado, que no hay ni un aliento de esperanza de que alg&uacute;n d&iacute;a tendr&aacute; mejor asiento. De lo cual ahora no tiene la culpa aquel en cuyo poder est&aacute; todo: si ya de esto no le damos culpa, y nos parece que no fuera raz&oacute;n que todo estuviera en poder de uno; pero parte ha sucedido de esta manera por desgracia, y parte por nuestra culpa, de manera que no hay ya para qu&eacute; pensar en lo pasado ni quejarnos de ello. Para lo venidero no veo esperanza ninguna. Y as&iacute; me vuelvo a lo que dije al principio. Que si por tu propio consejo te fuiste de aqu&iacute;, has sido muy sabio; y si acaso, has sido muy dichoso. Ten salud.&nbsp; </strong></em>(Traducci&oacute;n de Pedro Sim&oacute;n Abril. 1530-1595)</p>
<p>
	<em>Scr. Romae in. m. Sext. a. 708 (46) M. CICERO S. D. CVRIO. .<br />
	Epistulae, 7.28<br />
	memini cum mihi desipere videbare, quod cum istis potius viveres quam nobiscum. erat enim multo domicilium huius urbis, cum quidem haec urbs, aptius humanitati et suavitati tuae quam tota Peloponnesus, nedum Patrae. nunc contra et vidisse mihi multum videris, cum prope desperatis his rebus te in Graeciam contulisti, et hoc tempore non solum sapiens, qui hinc absis, sed etiam beatus. quamquam quis, qui aliquid sapiat, nunc esse beatus potest?<br />
	sed quod tu cui licebat, pedibus es consecutus ut ibi esses, &#39;ubi nec Pelopidarum&#39; (nosti cetera), nos idem prope modum consequimur alia ratione. Cum enim salutationi nos dedimus amicorum, quae fit hoc etiam frequentius quam solebat, quod quasi avem albam videntur bene sentientem civem videre, abdo me in bibliothecam. itaque opera efficio tanta quanta fortasse tu senties; intellexi enim ex tuo sermone quodam, cum meam maestitiam et desperationem accusares domi tuae, discere te ex meis libris animum meum desiderare.</em></p>
<p>
	<em>sed me hercule et tum rem publicam lugebam, quae non solum suis erga me sed etiam meis erga se beneficiis erat mihi vita mea carior, et hoc tempore, quamquam me non ratio solum consolatur, quae plurimum debet valere, sed etiam dies, quae stultis quoque mederi solet, tamen doleo ita rem communem esse dilapsam ut ne spes quidem melius aliquando fore relinquatur. nec vero nunc quidem culpa in eo est in cuius potestate omnia sunt (nisi forte id ipsum esse non debuit), sed alia casu, alia etiam nostra culpa sic acciderunt ut de praeteritis non sit querendum. reliquam spem nullam video. qua re ad prima redeo: sapienter haec reliquisti, si consilio, feliciter. si casu.</em></p>
<p>
	La expresi&oacute;n, pues, solo sirve para referirse a una <em>cosa rara</em>, y esto desde la antig&uuml;edad y en varias lenguas como tambi&eacute;n ocurre&nbsp; en franc&eacute;s , en donde por ejemplo existe, con el mismo significado, la expresi&oacute;n &ldquo;<em>merle blanc</em>&rdquo;. En italiano parece que prefieren &ldquo;<strong>mosca bianca</strong>&rdquo;, <em>mosca blanca</em>, relacionado tal vez con el ciceroniano &ldquo;<em>avis alba</em>&rdquo;, que he comentado anteriormente. En alem&aacute;n emplean una expresi&oacute;n parecida a &ldquo;<em>mirlo blanco</em>&rdquo;, &ldquo;ein weisser Rabe&rdquo;, <em>un cuervo blanco.</em></p>
<p>
	En ingl&eacute;s no conozco expresi&oacute;n propia, habi&eacute;ndose generalizado entre el ciudadano culto la expresi&oacute;n &ldquo;<em>rara avis&rdquo;</em>, que comento a continuaci&oacute;n.</p>
<p>
	<em>&ldquo;Rara avis</em>&rdquo; es una expresi&oacute;n latina bien extendida como proverbio, que ya utiliza <em>Horacio </em>(65 a.C-8 a.C.) en su <em>S&aacute;tira II,2,</em> en la que ensalza la vida sobria y la frugalidad que en el comer llega hasta la extravagancia en los manjares empujados por la moda y la vanidad. En esta <em>S&aacute;tira </em>el viejo campesino <em>Ofelo</em>, con su sabidur&iacute;a popular, es el que expone las ventajas de la frugalidad frente al lujo sin sentido.</p>
<p>
	Ciertamente, <em>Horacio </em>no utiliza la frase en el mismo sentido que aqu&iacute; estamos comentando, pero utiliza la frase <em>&ldquo;rara avis</em>&rdquo; como tal.</p>
<p>
	Dice <em>Horacio en S&aacute;tiras, II, 2, 23 y ss:</em></p>
<p>
	<em><strong>Y sin embargo a duras penas podr&eacute; disuadirte de que, si te sirven un pavo (real), prefieras mimarte el gusto con &eacute;l que con una gallina, corrompido como est&aacute;s por las vanidades, porque aquella ave rara se vende a precio de oro y despliega el colorido espectacular de su cola; como si eso tuviera que ver con lo que nos importa. &iquest;Te comes acaso esas plumas que tanto encareces? &iquest;Es que una vez guisado conserva la misma belleza?</strong></em> (Traducci&oacute;n de Jos&eacute; Luis Moralejo, para Editorial Gredos. 2010)</p>
<p>
	<em>vix tamen eripiam, posito pavone velis quin<br />
	hoc potius quam gallina tergere palatum,<br />
	corruptus vanis rerum, quia veneat auro&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	rara avis et picta pandat spectacula cauda:<br />
	tamquam ad rem attineat quidquam. num vesceris ista,<br />
	quam laudas, pluma? cocto num adest honor idem?</em></p>
<p>
	Con el sentido que aqu&iacute; se comenta se suele citar como primer texto latino escrito uno de <em>Juvenal</em>, que inmediatamente comentar&eacute;, pero <em>Juvenal </em>nac&iacute;a precisamente cuando <em>Persio </em>mor&iacute;a y &eacute;ste ya emplea en una de sus s&aacute;tiras la expresi&oacute;n&nbsp; &quot;rara avis&quot;</p>
<p>
	<em>Perrsio (Aulo Persio Flac</em>o, 34 d. C. &ndash; Roma, 62 d. C.) es un poeta sat&iacute;rico latino que muri&oacute; muy joven cuando apenas ten&iacute;a 28 a&ntilde;os. De moral estoica y r&iacute;gida, critica los vicios de la sociedad de <em>Ner&oacute;n</em>. Escribi&oacute; seis <em>S&aacute;tiras</em>; en la primera critica la literatura de la &eacute;poca, por ejemplo a los poetas sus contempor&aacute;neos que pretenden agradar al p&uacute;blico con una poes&iacute;a altisonante hueca vac&iacute;a de contenido. En este contexto en un ficticio di&aacute;logo en el que un poeta reconoce que a veces le sale algo digno de consideraci&oacute;n, dice <em>Persio en S&aacute;tira I, v. 43 y ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>&iquest;Oh t&uacute;, quienquiera que seas, a quien ahora mismo he movido a hablar contra m&iacute;! S&iacute;, cuando escribo me sale, por puro azar, algo un poco aceptable. Pero, &iquest;cu&aacute;ndo ocurre? Es una rara ave; con todo, si me ha salido algo aceptable no me dar&aacute;n miedo las alabanzas, puesto que no soy de piedra.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Manuel Balasch para Editorial Gredos, 2001)</p>
<p>
	Ah&iacute; tenemos el primer testimonio escrito en lat&iacute;n de la expresi&oacute;n &ldquo;<em>rara avis</em>&rdquo;, que inmediatamente emplear&aacute; tambi&eacute;n el otro gran sat&iacute;rico latino, <em>Juvenal</em>, en su S&aacute;tira VI. En esta ocasi&oacute;n se refiere a un individuo que pretende casarse y aprovecha la ocasi&oacute;n para criticar los vicios de las se&ntilde;oras y se&ntilde;ores en relaci&oacute;n con su matrimonio y dice a prop&oacute;sito de la mujer casta:</p>
<p>
	<em>&nbsp;Satira VI, 162 y ss.</em>:</p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;Y en medio de tantos hatajos de mujeres, &iquest;ninguna te parece digna de ti?&rdquo;<br />
	&ldquo;Que sea hermosa, decente, rica, fecunda, que en sus p&oacute;rticos alinee las vetustas figuras de sus antepasados, m&aacute;s intacta que aquellas sabinas que con sus cabellos sueltos impidieron una guerra: ave rara en esta tierra, muy semejante a un cisne negro&hellip; &iquest;Qui&eacute;n soportar&aacute; a una mujer que no tenga defectos?</strong></em> (Traducci&oacute;n de Manuel Balasch para Editorial Gredos, 2001)</p>
<p>
	<em>&lsquo;Nullane de tantis gregibus tibi digna videtur? &rsquo;<br />
	sit formosa decens dives fecunda, vetustos<br />
	porticibus disponat avos, intactior omni<br />
	crinibus effusis bellum dirimente Sabina,<br />
	165rara avis in terris nigroque simillima cycno:<br />
	quis feret uxorem cui constant omnia?</em></p>
<p>
	El mismo <em>Juvenal</em>, en la <em>S&aacute;tira VII, 189</em> y ss. utiliza tambi&eacute;n la expresi&oacute;n &ldquo;<em>cuervo blanco&rdquo;</em>, similar a la de &ldquo;<em>mirlo blanco&rdquo;</em>, con la que iniciaba este art&iacute;culo. &iquest;Ser&aacute;n el mismo p&aacute;jaro el mirlo y el cuervo? T&eacute;ngase en cuenta que la precisi&oacute;n antigua en la denominaci&oacute;n y clasificaci&oacute;n de los seres vivos, en este caso las aves, est&aacute; muy lejos de la cient&iacute;fica taxonom&iacute;a moderna. Dice el texto de Juvenal en este pasaje, al hablar de la fortuna:</p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;No atiendas a los casos de un hado excepcional. El hombre de suerte es bello y talentudo, el hombre de suerte es prudente, generoso y noble, puede atarse por encima del cuero negro (del calzado) una media luna; el hombre de suerte es buen orador y &oacute;ptimo acusador; por ronca que tenga la voz, canta bien. Pues hay su diferencia seg&uacute;n la estrella que te acoja cuando, rojizo a&uacute;n del vientre de tu madre, empieces a emitir tus primeros vagidos. Si la Fortuna lo decide, de ret&oacute;rico llegar&aacute;s a c&oacute;nsul, y si ella misma lo resuelve uno que sea c&oacute;nsul descender&aacute; a ret&oacute;rico. &iquest;Pues qu&eacute; prueba Ventidio? &iquest;Qu&eacute; Tulio? &iquest;Acaso algo que no sea el ejemplo de su estrella y del poder mismo del destino? Los hados pueden dar reinos a los esclavos y la pompa triunfal a los cautivos. Sin embargo un hombre con una fortuna as&iacute; es algo m&aacute;s raro que un cuervo blanco&rdquo;.</strong></em><br />
	(Traducci&oacute;n de Manuel Balasch para Editorial Gredos, 2001)</p>
<p>
	<em>Nota</em>: <em>Ventidio</em>, de prisionero de guerra con <em>Pompeyo</em>, lleg&oacute; a c&oacute;nsul. <em>Tulio </em>es el rey <em>Servio Tulio</em>, de origen humilde.</p>
<p>
	<em>exempla novorum<br />
	fatorum transi: felix et pulcer et acer,<br />
	felix et sapiens et nobilis et generosus<br />
	adpositam nigrae lunam subtexit alutae;<br />
	felix orator quoque maximus et iaculator,<br />
	et si perfrixit, cantat bene. distat enim quae<br />
	sidera te excipiant modo primos incipientem<br />
	edere vagitus et adhuc a matre rubentem.<br />
	si Fortuna volet, fies11 de rhetore consul;<br />
	si volet haec eadem, fiet de consule rhetor.<br />
	Ventidius quid enim? quid Tullius? anne aliud quam<br />
	sidus et occulti miranda potentia fati?<br />
	servis regna dabunt, captivis fata triumphum.<br />
	felix ille tamen corvo quoque rarior albo.</em></p>
<p>
	<em>Juvenal </em>un&iacute;a en el primer texto aqu&iacute; reproducido la expresi&oacute;n &ldquo;ave rara&rdquo; a otra de similar significado, &ldquo;<em>cisne negro</em>&rdquo;, utilizada desde la antig&uuml;edad con el mismo significado.</p>
<p>
	Evidentemente, en la <em>Antig&uuml;edad </em>se daba por hecho que todos los cisnes hab&iacute;an de ser blancos y que por lo tanto no exist&iacute;an cisnes negros. Parece como si la expresi&oacute;n fuera el resultado de la conversi&oacute;n en proverbio del asunto que el cient&iacute;fico <em>Lucrecio </em>plantea en el libro II de su &ldquo;<em>Sobre la naturaleza de las cosas</em>&rdquo;, <em>v. 817&nbsp; y</em> ss. a prop&oacute;sito de los colores:</p>
<p>
	<em><strong>Adem&aacute;s, puesto que a cada forma determinada no le corresponde un determinado color, sino que todas las configuraciones de &aacute;tomos pueden entrar en un tono cualquiera, &iquest;por qu&eacute; los cuerpos que constan de ellos aparecen te&ntilde;idos de todos los visos, sea cual sea su especie? Consecuente ser&iacute;a que a veces bandadas de cuervos despidieran un blanco color de su blanco plumaje, y que de g&eacute;rmenes negros nacieran cisnes negros o de otro ti te cualquiera, uniforme o pol&iacute;cromo</strong></em>. (Traducci&oacute;n de Eduard Valent&iacute; Fiol para Editorial Bosch. 1976)</p>
<p>
	<em>Praeterea quoniam non certis certa figuris<br />
	est natura coloris et omnia principioru<br />
	formamenta queunt in quovis ese nitore,<br />
	cur ea quae constant ex illis non pariter sunt<br />
	omne genus perfusa coloribus in genere omni?<br />
	conveniebat enim corvos quoque saepe volantis<br />
	ex albis &aacute;lbum pinnis iactare colorem<br />
	et nigros fieri nigro de semine cycnos<br />
	aut alio quovis uno varioque colore.</em></p>
<p>
	Ovidio en una carta dirigida a <em>Fabio M&aacute;ximo</em>, recogida en <em>P&oacute;nticas III, 3, 95 y ss</em>. hace una referencia al <em>cisne negro</em>:</p>
<p>
	<strong><em>Si dudara de que t&uacute;, Maximo, apruebas estas palabras, creer&iacute;a que los cisnes son del color de Memn&oacute;n. Pero ni la leche se cambia en negra pez, ni se convierte en terebinto lo que era marfil de brillante blancura.</em></strong></p>
<p>
	<em>Nota</em>: <em>Memn&oacute;n </em>era rey de los et&iacute;opes y por tanto de color negro. La madera de terebinto es de color oscuro, seg&uacute;n <em>Plinio </em>tan negra como el &eacute;bano.</p>
<p>
	No nos puede extra&ntilde;ar que muchos a&ntilde;os despu&eacute;s un padre de la iglesia, tan mis&oacute;gino como <em>Jer&oacute;nimo </em>(340 &ndash; 420) recoja la expresi&oacute;n de <em>Juvenal </em>y su opini&oacute;n sobre la castidad de las mujeres; es ciertamente plausible que <em>Jer&oacute;nimo </em>conociera a Juvenal y su famosa <em>VI S&aacute;tira</em>. Jer&oacute;nimo emplea la expresi&oacute;n proverbial con alguna frecuencia; as&iacute; lo hace en&nbsp;&nbsp;<em> De perpetua virginitate B. Mariae Liber, 20 (Adversus Helvidium) y en Dialogus adversus Pelagianos.Lib. II, 11</em>; pero es en la referencia que hace a <em>Teofrasto </em>y su libro De nuptiis en su <em>Adversus Iovianum, LIb. I, 47</em> donde lo emplea en el mismo sentido que <em>Juvenal</em>. Dic&eacute; all&iacute;:</p>
<p>
	<em><strong>Pero si ella misma est&aacute; mal, debemos caer enferma con ella y nunca apartarnos de su cama. O si ella es una esposa buena y agradable (&iexcl;lo que es una &ldquo;rara avis&rdquo;!), tenemos que compartir sus gemidos cuando est&aacute; de parto y sufrir tortura cuando est&aacute; en peligro. Un hombre sabio nunca puede estar solo.</strong></em></p>
<p>
	<em>Quod si ipsa languerit,coegrotandum est, et numquam ab eius lectulo recedendum. Aut si bona fuerit et suavis uxor (quae tamen rara avis est), cum parturiente gemimus, cum periclitante torquemur. Sapiens autem numquam solus esse potest.</em></p>
<p>
	Desde entonces a hoy no han dejado de utilizarse estas expresiones proverbiales.</p>
<p>
	Pero ocurri&oacute; que en 1697, los ingleses trajeron de <em>Australia </em>a Inglaterra unos <em>cisnes negros, (cygnus atratus)</em> y este hecho produjo una notable conmoci&oacute;n en la sociedad inglesa y europea, acostumbrada a ver cisnes s&oacute;lo blancos y que ahora hab&iacute;an de admitir la existencia de &ldquo;<em>cisnes negros</em>&rdquo;. Si la frase hasta ahora hab&iacute;a servido para referirse a una persona o hecho especialmente raro o imposible ahora podr&iacute;a servir para referirse a la necesidad de explicaci&oacute;n de un hecho cuya posibilidad de existencia no se contemplaba con anterioridad porque los hechos no lo hac&iacute;an previsible.</p>
<p>
	En fin, en cualquier caso es llamativo el hecho de que estas frases convertidas en proverbio soportan muy bien el paso de tiempo y aun de una lengua a otra con las necesarias adaptaciones.</p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los ciudadanos de Capua fueron consultados</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/atenas-democracia-tirania-demagogia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 May 2017 01:34:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Polí­tica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Como es bien sabido, los Atenienses inventaron allá por el siglo V a.C. la democracia o sistema político en el que los ciudadanos, el pueblo , el “demos”, elegían a sus gobernantes. Este hecho grandioso cuyo desarrollo más avanzado sólo existe en unos pocos países occidentales actuales, no nos permite desconocer la gran limitación de aquella democracia original: sólo los ciudadanos, una minoría en el conjunto de habitantes de Atenas, tenían esos derechos; ni las mujeres, ni los esclavos, ni los extranjeros podían votar.<br />
Tampoco debemos ignorar la facilidad con la que el pueblo fue “manipulado”, impresionado, para tomar acuerdos perjudiciales incluso contra la propia democracia, cuando surgen los “demagogos” que incluso imponen a “tiranos”.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Como es bien sabido, los Atenienses inventaron allá por el siglo V a.C. la democracia o sistema político en el que los ciudadanos, el pueblo , el “demos”, elegían a sus gobernantes. Este hecho grandioso cuyo desarrollo más avanzado sólo existe en unos pocos países occidentales actuales, no nos permite desconocer la gran limitación de aquella democracia original: sólo los ciudadanos, una minoría en el conjunto de habitantes de Atenas, tenían esos derechos; ni las mujeres, ni los esclavos, ni los extranjeros podían votar.<br />
Tampoco debemos ignorar la facilidad con la que el pueblo fue “manipulado”, impresionado, para tomar acuerdos perjudiciales incluso contra la propia democracia, cuando surgen los “demagogos” que incluso imponen a “tiranos”.</b></p>
<p>
	Recordemos algo tan sabido como es la etimolog&iacute;a de <em>democracia</em>, <em>demagogia</em>, <em>tiran&iacute;a</em>:</p>
<p>
	<em>Democracia</em>: de los sustantivos griegos &delta;ῆ&mu;&omicron;&sigmaf;, (<em>demos = pueblo</em>)&nbsp; y &kappa;&rho;ά&tau;&omicron;&sigmaf; (<em>kr&aacute;tos = poder): gobierno del pueblo.</em></p>
<p>
	<em>Demagogia</em>: del griego &delta;ῆ&mu;&omicron;&sigmaf; &#8211;<em>dēmos-, pueblo</em> y ἄ&gamma;&omega; &#8211;<em>ago-, dirigir</em>. Seg&uacute;n el <em>Diccionario de la RAE</em>:&nbsp;</p>
<p>
	<em><strong>Pr&aacute;ctica pol&iacute;tica consistente en ganarse con halagos el favor popular y tambi&eacute;n&nbsp; Degeneraci&oacute;n de la democracia, consistente en que los pol&iacute;ticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.</strong></em></p>
<p>
	<em>Tiran&iacute;a</em>: del griego &tau;ύ&rho;&alpha;&nu;&nu;&omicron;&sigmaf; <em>(tyrannos)</em> que significa &quot;<em>se&ntilde;or</em>&quot; o &quot;<em>amo</em>&quot;; parece ser un t&eacute;rmino <em>lidio </em>no <em>indoeuropeo</em>; se ha relacionado tambi&eacute;n con el t&eacute;rmino <em>etrusco </em>&ldquo;<em>turan</em>&rdquo;, que significa <em>se&ntilde;ora </em>o dama aplicado a <em>Venus</em>. Seg&uacute;n la<em> RAE</em>:</p>
<p>
	<em><strong>&nbsp; &ldquo; persona que obtiene contra derecho el gobierno de un Estado, especialmente si lo rige sin justicia y a medida de su voluntad&rdquo;</strong></em> ; y tambi&eacute;n: &ldquo;<em><strong> persona que abusa de su poder, superioridad o fuerza en cualquier concepto o materia, y tambi&eacute;n simplemente del que impone ese poder y superioridad en grado extraordinario&rdquo;.</strong></em></p>
<p>
	V&eacute;ase <a href="http://www.antiquitatem.com/tirania-democracia-tucidides-dictadura">http://www.antiquitatem.com/tirania-democracia-tucidides-dictadura</a></p>
<p>
	Pues bien, voy a contar un episodio ocurrido en la <em>Italia </em>por la que se mueve Anibal, durante la <em>Segunda Guerra P&uacute;nica</em>, venciendo y aniquilando a los ej&eacute;rcitos latinos y ocupando una tras otras numerosas ciudades, generando una sensaci&oacute;n de p&aacute;nico y miedo total entre todos los romanos.</p>
<p>
	Concretamente ocurre en <em>Capua</em>, capital de la <em>Campania </em>a unos treinta kil&oacute;metros de N&aacute;poles, al sur de Italia, una de las ciudades m&aacute;s pr&oacute;speras y ricas e incluso m&aacute;s&nbsp; lujosa que la famosa S&iacute;baris o Crotona a juzgar por el testimonio d<em>e Polibio , Historias, VII,1; y III,91,6; Cicer&oacute;n en De Lege Agraria, II, 95; o Estrab&oacute;n, V, 4,3</em>;&nbsp; <em>Capua </em>estaba comunicada con <em>Roma </em>por la famosa <em>V&iacute;a Apia</em> desde el a&ntilde;o 312 a.C.</p>
<p>
	De <em>S&iacute;baris </em>o Crotona hemos tratado alguna vez en este mismo blog. V&eacute;ase:</p>
<p>
	<a href="http://www.antiquitatem.com/lecho-de-rosas--princesa-del-guisante">http://www.antiquitatem.com/lecho-de-rosas&#8211;princesa-del-guisante</a></p>
<p>
	<a href="http://www.antiquitatem.com/zeuxis-muchachas-de-crotona-imitacion">http://www.antiquitatem.com/zeuxis-muchachas-de-crotona-imitacion</a></p>
<p>
	En este episodio observaremos la facilidad con la que es manejada la maleable &ldquo;<em>masa</em>&rdquo; de ciudadanos por un h&aacute;bil individuo y lo que puede ocurrir cuando se enfrenta al pueblo en su conjunto y a cada uno de sus miembros con su propia responsabilidad.</p>
<p>
	Los ciudadanos de <em>Capua </em>&ldquo;<em>odiaban</em>&rdquo; a sus senadores que se comportaban altaneramente sin consideraci&oacute;n y ni siquiera manten&iacute;an contacto con ellos, pero, cuando tuvieron ocasi&oacute;n de acabar con ellos, fueron incapaces de ponerse de acuerdo y proponer sustitutos de aquellos a quienes deseaban hacer desaparecer.&nbsp; Reproduzco un comienzo tal vez demasiado largo, pero necesario para situar los hechos en su contexto.</p>
<p>
	Texto de <em>Tito Livio, de su Historia de Roma desde sus or&iacute;genes, libro 23, cap&iacute;tulos 1-4.</em></p>
<p>
	<em><strong>Habiendo tomado y saqueado los campamentos, An&iacute;bal, despu&eacute;s de la batalla de Cannas, march&oacute; en seguida de la Apulia al Samnio: Stacio, que le promet&iacute;a entregarle Compsa, le llamaba al territorio de los hirpinos. Trebio Stacio era uno de los ciudadanos m&aacute;s distinguidos de Compsa, pero se ve&iacute;a obligado a ceder ante el partido de los Mopsinos, familia poderosa por la protecci&oacute;n de los romanos. A la noticia de la batalla de Cannas, al rumor de la llegada de An&iacute;bal, que por todas partes extend&iacute;a Trebio, los Mopsinos hab&iacute;an salido de la ciudad. Compsa se rindi&oacute; por consiguiente sin resistencia al cartagin&eacute;s y recibi&oacute; guarnici&oacute;n.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Dej&oacute; all&iacute; An&iacute;bal su bot&iacute;n y todos los bagajes, y dividiendo su ej&eacute;rcito en dos cuerpos, encarg&oacute; a Mag&oacute;n que recibiese la sumisi&oacute;n de aquellas ciudades del territorio que abandonasen la causa de Roma y de apoderarse de las que se resistieran. El mismo atraves&oacute; el territorio campanio, dirigi&eacute;ndose hacia el mar inferior, con intenci&oacute;n de sitiar a N&aacute;poles para asegurarse de una ciudad mar&iacute;tima. En cuanto atraves&oacute; la frontera napolitana, embosc&oacute; una parte de los n&uacute;midas en los parajes que le parecieron convenientes para su plan, abundando aquel pa&iacute;s en caminos profundos y desfiladeros impenetrables. En seguida manda a los dem&aacute;s que lleven delante ostensiblemente los ganados que hab&iacute;an arrebatado en la campi&ntilde;a y llegar con sus caballos hasta las puertas de la ciudad Al verles tan poco numerosos y tan desordenados, sali&oacute; un grupo de jinetes; los n&uacute;midas retrocedieron de intento delante de ellos atray&eacute;ndoles a la emboscada, donde fueron rodeados, y ni uno solo hubiese escapado, si la proximidad del mar y algunas barcas, la mayor parte pescadoras, que ve&iacute;an muy cerca de la orilla, no hubiesen ofrecido refugio a los que sab&iacute;an nadar. Algunos j&oacute;venes distinguidos fueron capturados o muertos, entre ellos Hegeas, jefe de aquellos jinetes, que pereci&oacute; persiguiendo con demasiado ardor a los fugitivos. An&iacute;bal renunci&oacute; al sitio de la ciudad al ver sus murallas, muy dif&iacute;ciles de asaltar.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Desde all&iacute; dirigi&oacute; su marcha &aacute; Capua, ciudad enervada por larga prosperidad, por los favores de la fortuna y m&aacute;s que todo por el libertinaje del pueblo, que, en medio de la corrupci&oacute;n general, gozaba de libertad sin freno. Pacuvio Calavio hab&iacute;a sometido el Senado a su voluntad y a la del pueblo. Aunque noble y popular a la vez, deb&iacute;a su poder a malos medios. En el mismo a&ntilde;o en que los romanos fueron vencidos en el Trasimeno, encontr&aacute;base primer magistrado de la ciudad. Sab&iacute;a bien que el pueblo, enemigo del Senado desde mucho antes, aprovechar&iacute;a aquella ocasi&oacute;n para sublevarse, y que si se presentaba An&iacute;bal al frente de un ej&eacute;rcito victorioso, no retroceder&iacute;a ante un gran crimen y exterminar&iacute;a a los senadores para entregar Capua al cartagin&eacute;s. Pacuvio era malo, pero no completamente depravado: prefer&iacute;a ejercer su autoridad sobre Capua a ejercerla sobre sus ruinas, y sab&iacute;a que no es posible la existencia de una ciudad privada de consejo p&uacute;blico. Imagin&oacute;, pues, un medio de conservar el Senado y hacerlo al mismo tiempo esclavo de su voluntad y de la del pueblo. Convoc&oacute; a los senadores y comenz&oacute; por declarar que no aprobar&iacute;a una sublevaci&oacute;n contra Roma sino en cuanto fuese necesaria; que ten&iacute;a hijos de la hija de Apio Claudio, y que su propia hija estaba casada en la ciudad con Livio; pero que les amenazaba otra calamidad mucho m&aacute;s terrible; que el pueblo no pensaba sublevarse para quitar el poder al Senado, sino para exterminarlo y entregar a An&iacute;bal y los cartagineses una ciudad sin gobierno;&nbsp; que puede, sin embargo, salvarles del peligro si se entregan a &eacute;l, y prescindiendo de todo debate pol&iacute;tico, prestar fe a su palabra. Dominados por el terror, todos consienten, y entonces dijo: &quot;os encerrar&eacute; en la curia, y como si yo mismo tomase parte en la conspiraci&oacute;n, aprobando un crimen al que en vano me opondr&iacute;a, encontrar&eacute; medio de salvaros. Recibir&eacute;is de m&iacute; cuantas garant&iacute;as quer&aacute;is.&raquo; Habiendo empe&ntilde;ado de esta manera su palabra, mand&oacute; cerrar la curia, y dej&oacute; en el vest&iacute;bulo una guardia que no hab&iacute;a de permitir entrar ni salir a nadie sin orden suya. En seguida convoc&oacute; una asamblea del pueblo. &laquo;Campanios, dijo, muchas veces hab&eacute;is deseado castigar ese &iacute;mprobo y detestable Senado; hoy pod&eacute;is hacerlo sin obst&aacute;culo ni peligro, sin exponeros a los riesgos de una sublevaci&oacute;n en la que tendr&iacute;ais que asaltar la casa de cada uno, defendidas por sus clientes y esclavos. Yo os los entrego a todos encerrados en la curia, solos y desarmados, y no tendr&eacute;is que obrar con precipitaci&oacute;n y a la casualidad. Os dar&eacute; el derecho de decidir acerca de la suerte de cada uno de ellos, a fin de que sufran los suplicios merecidos. Pero ante todo, no puede satisfacerse vuestra c&oacute;lera sino a condici&oacute;n de posponerla &aacute; vuestra conservaci&oacute;n, a vuestro propio inter&eacute;s. Detest&aacute;is a esos senadores, pero creo que no dese&aacute;is abolir completamente el Senado; porque necesit&aacute;is un rey (&iexcl;autoridad abominable!) o un Senado, &uacute;nico consejo de un estado libre. Ten&eacute;is por consiguiente dos cosas que hacer al mismo tiempo: destruir el Senado antiguo, y crear uno nuevo. Voy a hacer llamar sucesivamente &aacute; todos los senadores; os consultar&eacute; acerca de la suerte de cada cual y se ejecutar&aacute; lo que decid&aacute;is. Pero en el puesto del condenado elegir&eacute;is otro senador, var&oacute;n animoso y honrado, antes de que el culpable sea entregado al suplicio.&raquo;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Sent&oacute;se entonces, hizo colocar los nombres en una urna y manda sacar de la curia y llevar ante el pueblo aquel que design&oacute; en primer lugar la suerte. En cuanto se oy&oacute; el nombre, todos exclamaron que era un malvado, un miserable digno del suplicio. Entonces dijo Pacuvio: &laquo;Veo que decid&iacute;s acerca de &eacute;l. Ahora, para el puesto de ese malvado, de ese miserable, nombrad un senador honrado y virtuoso.&raquo; Al pronto hubo un momento de silencio; no encontraban uno mejor para reemplazarle. Al fin se atrevi&oacute; uno a pronunciar un nombre al azar, y un grito mucho m&aacute;s fuerte se alz&oacute; en eI acto : dec&iacute;an unos que no le conoc&iacute;an, otros le censuraban sus acciones deshonrosas, su baja estofa, su vergonzosa pobreza, su oficio, sus infames lucros. La escena se renov&oacute; con mucha m&aacute;s intensidad cuando se cit&oacute; otro y otro nombre; era evidente que no quer&iacute;an a los senadores, pero no encontraban con quienes reemplazarles. No pod&iacute;an proponer a los que ya hab&iacute;an sido nombrados sin oirles abrumar de injurias, y en cuanto a los otros, eran mucho m&aacute;s despreciables, mucho m&aacute;s obscuros que aquellos cuyos nombres se citaron primero. En vista de esto, separ&oacute;se el pueblo diciendo que el mal conocido era m&aacute;s soportable, y Pacuvio orden&oacute; que se pusiese en libertad &aacute; los senadores. Salvando Pacuvio de esta manera la vida a los senadores, les hizo suyos mucho m&aacute;s que del pueblo, y sin violencia, por consentimiento un&aacute;nime, dominaba en absoluto. Desde entonces, abandonando los senadores todo recuerdo de honor y libertad, comenzaron a adular al pueblo, a saludar a todos, a invitarles con bondad y a ofrecerles magn&iacute;ficos festines. La causa de que se encargaban, el partido que favorec&iacute;an, las decisiones a que inclinaban a los jueces, era siempre la m&aacute;s popular, la m&aacute;s a prop&oacute;sito para conquistar la benevolencia de la multitud. En el Senado nada se hac&iacute;a que no se hubiese hecho en asamblea del pueblo. Inclinada en todo tiempo a la mayor molicie, no solamente por la depravaci&oacute;n de los &aacute;nimos, sino que tambi&eacute;n por las dulzuras y la acci&oacute;n enervante de las delicias que le ofrec&iacute;an el mar y la tierra, Capua entonces, gracias a la baja complacencia de los ciudadanos principales, a la licencia del populacho, se abandonaba con tal furor a todos los excesos, que no hab&iacute;a l&iacute;mites para sus caprichos ni para sus gastos. A este desprecio de las leyes, de los magistrados y del Senado, a&ntilde;ad&iacute;ase, despu&eacute;s de la batalla de Cannas, el desprecio en que cay&oacute; el poder romano, &uacute;nico freno respetado hasta entonces. Exist&iacute;a sin embargo un obst&aacute;culo que les hab&iacute;a impedido declararse inmediatamente contra Roma: y eran los antiguos matrimonios que hab&iacute;an unido familias romanas con nobles y poderosas familias de Capua, y adem&aacute;s el lazo poderoso de muchos compatriotas suyos que serv&iacute;an en el ej&eacute;rcito romano y de trescientos caballeros, de los m&aacute;s nobles de la Campania, quienes, por expresa elecci&oacute;n, hab&iacute;an sido enviados a guarnecer las ciudades de Sicilia. </strong></em>(Traducci&oacute;n de Francisco Navarro y Calvo)</p>
<p>
	&nbsp;<em>Hannibal post Cannensem pugnam castraque capta ac direpta confestim ex Apulia in Samnium moverat, accitus in Hirpinos a Statio Trebio pollicente se Compsam traditurum. compsanus erat Trebius nobilis inter suos; sed premebat eum Mopsiorum factio, familiae per gratiam Romanorum potentis.&nbsp; post famam Cannensis pugnae volgatumque Trebi sermonibus adventum Hannibalis cum Mopsiani urbe excessissent, sine certamine tradita urbs Poeno praesidiumque acceptum est. ibi praeda omni atque impedimentis relictis, exercitu partito Magonem regionis eius urbes aut deficientis ab Romanis accipere aut detractantis cogere ad defectionem iubet, ipse per agrum Campanum mare inferum petit, oppugnaturus Neapolim, ut urbem maritimam haberet. ubi fines Neapolitanorum intravit, Numidas partim in insidiis&mdash;et pleraeque cavae sunt viae sinusque occulti&mdash;quacumque apte poterat disposuit, alios prae se actam praedam ex agris ostentantis obequitare portis iussit.&nbsp; in quos, quia nec multi et incompositi videbantur, cum turma equitum erupisset, ab cedentibus consulto tracta in insidias circumventa est;&nbsp; nec evasisset quisquam, ni mare propinquum et haud procul litore naves, piscatoriae pleraeque, conspectae peritis nandi dedissent effugium.&nbsp; aliquot tamen eo proelio nobiles iuvenes capti caesique, inter quos et Hegeas, praefectus equitum, intemperantius cedentes secutus cecidit.&nbsp; ab urbe oppugnanda Poenum absterruere conspecta moenia haudquaquam prompta oppugnanti.<br />
	inde Capuam flectit iter luxuriantem longa felicitate atque indulgentia fortunae, maxime tamen inter corrupta omnia licentia plebis sine modo libertatem exercentis.&nbsp; senatum et sibi et plebi obnoxium Pacuvius Calavius fecerat, nobilis idem ac popularis homo, ceterum malis artibus nanctus opes. is cum eo forte anno quo res male gesta ad Trasumennum est in summo magistratu esset, iam diu infestam senatui plebem ratus per occasionem novandi res magnum ausuram facinus ut, si in ea loca Hannibal cum victore exercitu venisset, trucidato senatu traderet&nbsp; Capuam Poenis, inprobus homo sed non ad extremum perditus, cum mallet incolumi quam eversa re publica dominari, nullam autem incolumem esse orbatam publico consilio crederet, rationem iniit qua et senatum servaret et obnoxium sibi ac plebi faceret. vocato senatu cum sibi defectionis ab Romanis consilium placiturum nullo modo, nisi necessarium fuisset,&nbsp; praefatus esset, quippe qui liberos ex Appii Claudii filia haberet filiamque Romam nuptum M. Livio dedisset; ceterum maiorem multo rem magisque timendam instare; non enim per defectionem ad tollendum ex civitate senatum plebem spectare, sed per caedem senatus vacuam rem publicam tradere Hannibali ac Poenis velle; eo se periculo posse liberare eos, si permittant sibi et certaminum in re publica obliti credant,&mdash;cum omnes victi metu permitterent,&nbsp; &ldquo;claudam&rdquo; inquit &ldquo;in curia vos et, tamquam et ipse cogitati facinoris particeps, adprobando consilia quibus nequiquam adversarer, viam saluti vestrae inveniam. in hoc , fidem, quam voltis ipsi, accipite.&rdquo; fide data egressus claudi curiam iubet, praesidiumque in vestibulo relinquit, ne quis adire curiam iniussu suo neve inde egredi possit.<br />
	tum vocato ad contionem populo &ldquo;quod saepe&rdquo; inquit &ldquo;optastis, Campani, ut supplicii sumendi vobis ex improbo ac detestabili senatu potestas esset, eam non per tumultum expugnantes domos singulorum, quas praesidiis clientium servorumque tuentur, cum summo vestro periculo; sed tutam habetis ac liberam; clausos omnis in curia accipite, solos, inermis. nec quicquam raptim aut forte temere egeritis; de singulorum capite vobis ius sententiae dicendae faciam, ut quas quisque meritus est poenas pendat; sed ante omnia ita vos irae indulgere oportet, ut potiorem ira salutem atque utilitatem vestram habeatis. etenim hos, ut opinor, odistis senatores, non senatum omnino habere non voltis; quippe aut rex, quod abominandum, aut, quod unum liberae civitatis consilium est, senatus habendus est. itaque duae res simul agendae vobis sunt, ut et veterem senatum tollatis et novum cooptetis.&nbsp; citari singulos senatores iubebo de quorum capite vos consulam; quod de quoque censueritis fiet; sed prius in eius locum virum fortem ac strenuum novum senatorem cooptabitis quam de noxio supplicium sumatur.&rdquo;&nbsp; inde consedit et nominibus in urnam coniectis citari quod primum sorte nomen excidit ipsumque e curia produci iussit ubi auditum est nomen, malum et inprobum pro se quisque clamare et supplicio dignum.&nbsp; tum Pacuvius &ldquo;video quae de hoc sententia sit; date igitur pro malo atque inprobo bonum senatorem et iustum.&rdquo; primo silentium erat inopia potioris subiciundi; deinde cum aliquis omissa verecundia quempiam nominasset, multo maior extemplo clamor oriebatur, cum alii negarent nosse, alii nunc probra nunc humilitatem sordidamque inopiam et pudendae artis aut quaestus genus obicerent. hoc multo magis in secundo ac tertio citato senatore est factum, ut ipsius paenitere homines appareret, quem autem in eius substituerent locum deesse, quia nec eosdem nominari attinebat, nihil aliud quam ad audienda probra nominatos, et multo humiliores obscurioresque ceteri erant eis qui primi memoriae occurrerant. ita dilabi homines, notissimum quodque malum maxime tolerabile dicentes esse iubentesque senatum ex custodia dimitti. </em></p>
<p>
	<em>hoc modo Pacuvius cum obnoxium vitae beneficio senatum multo sibi magis quam plebi fecisset, sine armis iam omnibus concedentibus dominabatur.&nbsp; hinc senatores omissa dignitatis libertatisque memoria plebem &#39;adulari; salutare, benigne invitare, apparatis accipere epulis,&nbsp; eas causas suscipere, ei semper parti adesse, secundum eam litem iudices dare quae magis popularis aptiorque in volgus favori conciliando esset;&nbsp; iam vero nihil in senatu agi aliter quam si plebis ibi esset concilium. prona semper civitas in luxuriam non ingeniorum modo vitio sed afluenti copia voluptatium et inlecebris omnis amoenitatis maritimae terrestrisque,&nbsp; tum vero&nbsp; ita obsequio principum et licentia plebei lascivire ut nec libidini nec sumptibus modus esset. ad contemptum legum, magistratuum, senatus accessit tum, post Cannensem cladem, ut, cuius aliqua verecundia erat, Romanum quoque spernerent imperium.&nbsp; id modo erat in mora ne extemplo deficerent, quod conubium vetustum multas familias claras ac potentis Romanis miscuerat,&nbsp; et cum militarent aliquot apud Romanos, maximum vinculum erant trecenti equites, nobilissimus quisque Campanorum, in praesidia Sicularum urbium delecti ab Romanis ac missi.</em></p>
<p>
	En fin, <em>Capua </em>cay&oacute; en manos de <em>Anibal</em>, que all&iacute; fijo el campamento de su ej&eacute;rcito durante el invierno,&nbsp; pero el lujo y las comodidades de la vida en esta lujosa ciudad debilitaron de tal manera a su ej&eacute;rcito y relajaron su disciplina que tan pronto pasaron los fr&iacute;os lo sac&oacute; inmediatamente para restablecer el esp&iacute;ritu de sacrificio que ha de acompa&ntilde;ar a todo buen soldado.</p>
<p>
	Nos lo recuerda <em>Cicer&oacute;n </em>en el texto cuya referencia cit&eacute; anteriormente:</p>
<p>
	<em><strong>Segudo discurso sobre la Ley Agraria pronunciado en el Senado contra P.Srvilio Rulo, Tribuno de la plebe.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Los campanios siempre se sintieron orgullosos de la excelencia de su tierra, de la magnitud de sus cultivos, de la salud, de la posici&oacute;n y de la belleza de su ciudad. De esa abundancia, y&nbsp; afluencia de todas las cosas&nbsp; se originaron, en primer lugar, la arrogancia que exig&iacute;a a nuestros antepasados la elecci&oacute;n de uno de los c&oacute;nsules de Capua; y, en segundo lugar, aquel lujo que conquist&oacute; con el placer a An&iacute;bal, que hasta entonces hab&iacute;a sido invencible por las armas.</strong></em></p>
<p>
	<em>DE LEGE AGRARIA ORATIO SECVUNDA CONTRA P. SERVILIVM RVLLVM TR. PLEB. IN SENATV<br />
	Cicero Leg. Agr. II. 95</em></p>
<p>
	<em>Campani semper superbi bonitate agrorum et fructuum magnitudine, urbis salubritate, descriptione, pulchritudine. Ex hac copia atque omnium rerum adfluentia primum illa nata est adrogantia qua a maioribus nostris alterum Capua consulem postularunt, deinde ea luxuries quae ipsum Hannibalem armis etiam tum invictum voluptate vicit.</em></p>
<p>
	Pero esto es otro tema.</p>
<p>
	En todo caso, la an&eacute;cdota de los ciudadanos que malquer&iacute;an a sus senadores tal vez pueda mover a alguna reflexi&oacute;n a dirigentes actuales populistas dispuestos a consultar al pueblo siempre que lo presuponen coincidentes con sus objetivos. En nuestras sociedades actuales la democracia es representativa, es decir, los ciudadanos eligen a sus representantes en quienes delegan su derecho de participaci&oacute;n en la vida pol&iacute;tica en algunos aspectos. S&oacute;lo en contadas ocasiones de especial importancia se recurre al &ldquo;<em>refer&eacute;ndum</em>&rdquo; o consulta a todos los ciudadanos con derecho a participar.</p>
<p>
	<em>Nota</em>: &ldquo;<em>refer&eacute;ndum</em>&rdquo; es una forma verbal llamada &ldquo;<em>gerundivo</em>&rdquo; que significa &ldquo;<em>obligaci&oacute;n de</em>&hellip;&rdquo; del verbo <em>re-fero, re-ferre</em>, compuesto de <em>re</em>&#8211; (<em>de nuevo, hacia atr&aacute;s,) </em>y<em> fero, llevar</em>. En consecuencia significa &ldquo;<em>consultar</em>&rdquo;.</p>
<p>
	En el contexto pol&iacute;tico se refiere, pues, al procedimiento por el que una cuesti&oacute;n o asunto &ldquo; <em>ha de ser llevado o devuelto&hellip;.al pueblo&rdquo;</em>, es decir, consultada al conjunto de los ciudadanos que son los que detentan la soberan&iacute;a para su ratificaci&oacute;n.</p>
<p>
	La <em>RAE</em>, con su plausible concisi&oacute;n, lo define como:</p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;Procedimiento por el que se someten al voto popular leyes o decisiones pol&iacute;ticas con car&aacute;cter decisorio o consultivo&rdquo;</strong></em>.</p>
<p>
	<em>Plebiscito </em>es un t&eacute;rmino sin&oacute;nimo de sabor absolutamente latino. Est&aacute; formado de &ldquo;<em>plebis</em>&rdquo;, genitivo de &ldquo;<em>plebs</em>&rdquo;, que significa, <em>plebe, pueblo</em> (recordemos la divisi&oacute;n inicial de los ciudadanos romanos entre &ldquo;<em>patricios</em>&rdquo;, con todos los derechos y &ldquo;<em>plebeyos</em>&rdquo; que los hubieron de conseguir con una larga lucha por la igualdad, y &ldquo;scitum&rdquo;, del verbo <em>scio, scire, saber</em>, y su compuesto incoativo &ldquo;<em>sciscere</em>&rdquo;, que inicialmente significa <em>informarse, tratar de saber</em>,&nbsp; y secundariamente <em>deliberar, votar, decretar, resolver, ordenar.</em><br />
	As&iacute; dice <em>Cicer&oacute;n en Fil&iacute;picas I, 10,26:</em></p>
<p>
	&ldquo;<em>Consules iure populum rogaverunt, populusque iure scivit</em>&rdquo;,</p>
<p>
	que traducido dice:</p>
<p>
	&ldquo;<em><strong>los c&oacute;nsules conforme a derecho consultaron al pueblo y el pueblo resolvi&oacute; conforme a derecho&rdquo;.</strong></em></p>
<p>
	El Diccionario de la RAE lo define con toda claridad y precisi&oacute;n de la siguiente manera:</p>
<p>
	<em><strong>Del lat. plebiscītum.<br />
	1. m. Resoluci&oacute;n tomada por todo un pueblo por mayor&iacute;a de votos.<br />
	2. m. Consulta que los poderes p&uacute;blicos someten al voto popular directo para que apruebe o rechace una determinada propuesta sobre una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica o legal.<br />
	3. m. En la antigua Roma, ley que la plebe establec&iacute;a a propuesta de su tribuno, separadamente de las clases superiores de la rep&uacute;blica, y que oblig&oacute; al principio solo a los plebeyos, pero m&aacute;s tarde a todo el pueblo.</strong></em></p>
<p>
	Evito por mi parte la discusi&oacute;n <em>leguleya</em>, nunca mejor denominada, de la diferencia t&eacute;cnica entre plebiscito y refer&eacute;ndum, que ha producido no pocos art&iacute;culos.</p>
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