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	<title>Hispania &#8211; Historia de Grecia y Roma</title>
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	<description>1001 anécdotas y curiosidades del mundo antiguo</description>
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	<title>Hispania &#8211; Historia de Grecia y Roma</title>
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	<item>
		<title>Unos contratistas romanos de servicios públicos defraudadores</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/corrupcion-en-roma-publicani-escipion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Apr 2017 00:16:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Hispania]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Polí­tica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la antigua Roma, ya desde época Republicana, se arrendaba a particulares la explotación de los terrenos y recursos del Estado, que eran todos los conquistados por sus legiones, e incluso se constituyeron fuertes sociedades de inversores para ello. Esto generó un espacio de actividad en el que era fácil confundir lo privado con lo público y produjo algunos episodios de corrupción que en alguna medida recuerdan a hechos actuales.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>En la antigua Roma, ya desde época Republicana, se arrendaba a particulares la explotación de los terrenos y recursos del Estado, que eran todos los conquistados por sus legiones, e incluso se constituyeron fuertes sociedades de inversores para ello. Esto generó un espacio de actividad en el que era fácil confundir lo privado con lo público y produjo algunos episodios de corrupción que en alguna medida recuerdan a hechos actuales.</b></p>
<p>
	Voy a referirme a un episodio de la <em>Segunda Guerra P&uacute;nica</em>, salpicado adem&aacute;s con una an&eacute;cdota de corrupci&oacute;n, que explica c&oacute;mo se fue generando este sistema.&nbsp; Todas las guerras, las de antes y las de ahora son siempre ocasi&oacute;n y oportunidad para grandes negocios, a los que nada importa si los beneficios vienen o no manchados de sangre inocente.</p>
<p>
	El episodio nos lo cuenta <em>Tito Livio</em> en su obra &ldquo;<em>Historia de Roma desde su origen&rdquo; (Ab urbe condita), en el libro XXV, 3 y ss.</em></p>
<p>
	<em>Roma </em>est&aacute; definitivamente enfrentada a <em>Cartago </em>por su expansi&oacute;n en el <em>Mediterr&aacute;neo </em>y por considerar a los <em>p&uacute;nicos </em>o cartagineses una amenaza para su supervivencia. Esta guerra comienza desarroll&aacute;ndose en <em>Hispania</em>, en donde los cartagineses est&aacute;n ya bien asentados; se desarrolla luego en el propio territorio italiano, al que ha pasado <em>An&iacute;bal </em>desde <em>Hispania </em>a trav&eacute;s de los desfiladeros de los <em>Alpes </em>en invierno, y acabar&aacute; definitivamente a&ntilde;os despu&eacute;s con la destrucci&oacute;n de <em>Cartago</em>. Las campa&ntilde;as victoriosas de <em>An&iacute;bal </em>en Italia (<em>Tesino, Trebia, Trasimeno, Cannas&hellip;</em>) han generalizado el p&aacute;nico entre los romanos.&nbsp;</p>
<p>
	Es precisamente la situaci&oacute;n de necesidad de los Escipiones en <em>Hispania </em>lo que les obliga a dirigir una carta en el a&ntilde;o 215 al <em>Senado </em>de <em>Roma </em>solicitando ayuda. Los gastos para la guerra son de tal magnitud que el <em>Estado </em>no tiene dinero suficiente para hacer frente a ellos y recurre en consecuencia a la colaboraci&oacute;n de los &ldquo;<em>publicanos</em>&rdquo; o capitalistas que se vienen beneficiando de las contratas del Estado. Estos &ldquo;<em>publicani</em>&rdquo; o ciudadanos con recursos que se dedican a los negocios, constituyen tres sociedades para abastecer al ej&eacute;rcito. Dadas las circunstancias de inseguridad del momento y las distancias a las que han de ser transportados algunos recursos, se incluye en el contrato una cl&aacute;usula seg&uacute;n la cual el riesgo de naufragio ha de correr por cuenta del <em>Estado</em>. Hay que imaginar la situaci&oacute;n de p&aacute;nico generalizado ante la presencia de <em>An&iacute;bal </em>en la propia <em>Italia </em>y las sucesivas victorias con las que va machacando a los ej&eacute;rcitos romanos.</p>
<p>
	En ese contexto hubo dos individuos, dos &ldquo;<em>publicani</em>&rdquo; que no contentos con las ganancias l&iacute;citas simularon un naufragio accidental de las naves cargadas de material de desecho y poco valor para cobrarlo como bueno.</p>
<p>
	De todo lo anterior extraeremos importantes consecuencias sobre la constituci&oacute;n de estas sociedades, pero el episodio tiene una segunda parte muy reveladora. Cuando los defraudadores son descubiertos y denunciados al <em>Senado</em>, &eacute;ste no act&uacute;a inmediatamente contra ellos, dada la afinidad y confluencia de intereses en muchos casos entre la clase y familias de senadores con los &ldquo;<em>publicanos</em>&rdquo;. Tuvo que ser el pueblo a trav&eacute;s de sus representantes especiales, los <em>&ldquo;tribunos de la plebe&rdquo;</em>, (hoy dir&iacute;amos &quot;<em>la acci&oacute;n popular</em>&quot;), quien exigi&oacute; responsabilidades e inici&oacute; las acciones judiciales.</p>
<p>
	Estando reunida la asamblea popular, fue interrumpida por la acci&oacute;n violenta de los publicanos, dispuestos a evitar la condena de uno de sus miembros poderosos. Ante la evidencia de los cargos y el peligro de la situaci&oacute;n, el <em>Senado </em>no tuvo m&aacute;s remedio que intervenir con m&aacute;s decisi&oacute;n.</p>
<p>
	Dir&iacute;a como conclusi&oacute;n que resulta igual de escandaloso que unos contratistas defrauden al <em>Estado </em>a que el propio <em>Estado </em>no tenga ning&uacute;n inter&eacute;s en castigar a los defraudadores.</p>
<p>
	Dejamos para superespecialistas la cuesti&oacute;n de si estos arrendatarios eran realmente de la clase u &ldquo;<em>ordo</em>&rdquo; (<em>orden</em>) de los &ldquo;<em>publicanos</em>&rdquo;, as&iacute; como sobre la historicidad de los contratos de aprovisionamiento para el ej&eacute;rcito, porque esto parecer ser un caso aislado en el contexto hist&oacute;rico de finales del siglo III a.C.</p>
<p>
	En todo caso, no hace falta ser muy imaginativo para establecer la semejanza con situaciones actuales en las que grandes delincuentes poderosos evitan la acci&oacute;n de la Justicia, gestionada en gran medida por personas afines a su grupo social. Es cierto que las situaciones antiguas y modernas no son exactamente iguales y no debemos exagerar en el parecido, pero una vez m&aacute;s podemos reafirmar el lema de este blog, &ldquo;<em>Nihil novum sub sole&rdquo;, &ldquo;Nada nuevo bajo el sol&rdquo;.</em></p>
<p>
	Como viene siendo exigencia de este blog, lo afirmado ha de ser constatado en los textos existentes, de los que no se juzga su valor como documentos hist&oacute;ricos sino simplemente su existencia, y por ello nada mejor que reproducir lo escrito por Tito Livio:</p>
<p>
	En un art&iacute;culo posterior explicar&eacute; hasta qu&eacute; punto los intereses de los particulares y sus empresas se confunden con los p&uacute;blicos y estatales.</p>
<p>
	Ab Urbe condita, XXV,3: [25,3]</p>
<p>
	<em><strong>Q. Fulvio Flaco y Ap. Claudio tomaron posesi&oacute;n del consulado, siendo &eacute;ste el tercero de Fulvio. Los pretores sortearon sus provincias: P. Cornelio Sila obtuvo la jurisdicci&oacute;n de la ciudad y la de los extranjeros, que antes estaban separadas; Cn. Fulvio Flaco, la Apulia; C. Claudio Ner&oacute;n Suesula y M. Junio Silano la Etruria. Los c&oacute;nsules quedaron encargados de la guerra contra An&iacute;bal, mandando cada uno dos legiones; debiendo recibirlas, el uno de Q. Fabio, c&oacute;nsul del a&ntilde;o anterior, y el otro, de Fulvio Centumalo. En cuanto a los pretores, Fulvio Flaco deb&iacute;a tener las legiones que se encontraban en Luceria bajo el mando del pretor Emilio; Claudio Ner&oacute;n, las que serv&iacute;an a las &oacute;rdenes de C. Terencio en el Piceno. Uno y otro estaban encargados de hacer nuevas levas para completar el ej&eacute;rcito. M. Junio tuvo contra los etruscos las legiones urbanas del a&ntilde;o anterior. T. Sempronio Graco y P. Sempronio Tuditano conservaron sus tropas y sus mandos, el uno en Lucania y el otro en la Galia. P. L&eacute;ntulo conserv&oacute; tambi&eacute;n la antigua provincia de Sicilia. M. Marcelo Siracusa y el reino de Hier&oacute;n; T. Otacilio la flota; M. Valerio la Grecia; Q. Mucio Sc&eacute;vola, la Cerde&ntilde;a, y los dos Escipiones las Espa&ntilde;as.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>A los antiguos ej&eacute;rcitos se a&ntilde;adieron dos legiones urbanas que levantaron los c&oacute;nsules, con las que se elev&oacute; en este a&ntilde;o a veintitr&eacute;s el n&uacute;mero de las legiones. M. Postumio Pirgense se opuso a las levas que hac&iacute;an los c&oacute;nsules y produjo un movimiento que estuvo a punto de adquirir gravedad.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Era Postumio un colector de impuestos que desde mucho tiempo no hab&iacute;a tenido en la rep&uacute;blica igual para el fraude y la avidez, como no fuese T. Pomponio Veyetano, hecho prisionero en el a&ntilde;o anterior por Hann&oacute;n y los cartagineses, durante su temeraria expedici&oacute;n en Lucania. Como el Tesoro p&uacute;blico respond&iacute;a de las p&eacute;rdidas en caso de tempestad en cuanto al material transportado para el ej&eacute;rcito, supuso naufragios que no hab&iacute;an ocurrido, y hasta los verdaderos se deb&iacute;an al fraude y no a la casualidad. Cargaba con mercanc&iacute;as sin valor naves viejas inservibles y las hac&iacute;a echar a pique en alta mar, cuidando de tener preparadas las barcas para salvar las tripulaciones; en seguida declaraba falsamente que las mercanc&iacute;as perdidas eran considerables.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El pretor M. Atilio se enter&oacute; del fraude en el a&ntilde;o anterior y lo denunci&oacute; al Senado: sin embargo, no se dict&oacute; ning&uacute;n senatus-consulto, no queriendo los senadores enemistarse en aquellas circunstancias con la clase entera de los publ&iacute;canos. El pueblo castig&oacute; con m&aacute;s severidad aquel robo. Cierto d&iacute;a, los dos tribunos Sp. y L. Calvilio, excitados por sus quejas y viendo que estos ama&ntilde;os sublevaban la indignaci&oacute;n y el desprecio de todos, condenaron a M. Postumio a una multa de doscientas mil piezas de moneda. El d&iacute;a en que el pueblo deb&iacute;a votar acerca de esta multa, fue tan numerosa la multitud que apenas cab&iacute;a en la plaza del Capitolio. O&iacute;dos los defensores, parec&iacute;a que Postumio no ten&iacute;a m&aacute;s que un recurso, que C. Servilio Casca, pariente suyo y tribuno del pueblo, interviniese antes de que se llamase a votar las tribus. Cuando hubieron declarado los testigos, los tribunos mandaron retirarse al pueblo, y se llev&oacute; la urna (sitella allata) para que decidiese la suerte en qu&eacute; orden hab&iacute;an de votar los latinos. Los publ&iacute;canos estrechaban a Casca para que hiciese aplazar la decisi&oacute;n. El pueblo reclamaba, y Casca, que estaba sentado en el extremo del banco de los tribunos vacilaba entre la verg&uuml;enza y el temor. Viendo que no pod&iacute;an contar con &eacute;l, los publ&iacute;canos, para escapar a favor del tumulto, se precipitaron en el espacio que quedaba vac&iacute;o y al que el pueblo no pod&iacute;a acercarse, disputando a la vez con el pueblo y los tribunos; y hubiese habido alg&uacute;n combate, si el c&oacute;nsul Fulvio no hubiese exclamado dirigi&eacute;ndose a &eacute;stos,&nbsp; &iquest;No veis que ten&eacute;is que ceder y que es inminente una sedici&oacute;n si no os apresur&aacute;is a disolver la asamblea?&raquo;&nbsp;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Retir&oacute;se el pueblo y se convoc&oacute; al Senado; los c&oacute;nsules dieron cuenta de la violencia y audacia de los publ&iacute;canos, que hab&iacute;an turbado la asamblea del pueblo. M. Fur&iacute;o Camilo, dec&iacute;an, a cuyo destierro sigui&oacute; la ruina de Roma, se dej&oacute; condenar por sus conciudadanos irritados; antes que &eacute;l, los decenviros, a quienes debe la rep&uacute;blica las leyes que la gobiernan, y otros muchos grandes ciudadanos, sufrieron el juicio del pueblo. Pero un Postumio Pirgense hab&iacute;a querido forzar los votos populares; hab&iacute;a obligado a disolverse una asamblea p&uacute;blica y a retirarse los tribunos; hab&iacute;a presentado batalla al pueblo romano, tomado posici&oacute;n para impedirle que se comunicase con sus tribunos y a las tribus emitir sus votos. Si no hab&iacute;a habido combate, si la sangre no hab&iacute;a corrido, deb&iacute;ase a la moderaci&oacute;n de los magistrados, que por un momento hab&iacute;an cedido al furor y la audacia de algunos individuos y porque se hab&iacute;an dejado vencer a la vez que el pueblo romano; que, en fin, para no dar ning&uacute;n pretexto a los que solamente deseaban la lucha, hab&iacute;an disuelto, como quer&iacute;a Postumio, la asamblea del pueblo, que un acusado iba a imposibilitar por la violencia y las armas.&raquo; Todos los buenos ciudadanos que se encontraban en el Senado se declararon en el mismo sentido ante un hecho tan inaudito. El Senado declar&oacute; por un decreto que aquella tentativa era un ejemplo peligroso y un atentado contra la rep&uacute;blica. En el acto los dos Carvilios, tribunos del pueblo, prescindiendo de la multa, presentaron acusaci&oacute;n capital contra Postumio, mandando a los lictores que le prendiesen si no presentaba cauci&oacute;n y llevarle a las prisiones. Postumio dio cauci&oacute;n y no compareci&oacute;. A petici&oacute;n de los tribunos, el pueblo decidi&oacute; que, &laquo;si M. Postumio no se presentaba antes de las kalendas de Mayo, si no contestaba este d&iacute;a cuando se leyese su nombre, o si no se admit&iacute;an sus excusas, ser&iacute;a desterrado, vendidos sus bienes y se le prohibir&iacute;an el agua y el fuego En seguida acusaron sucesivamente los tribunos de crimen capital a todos los que promovieron aquel tumulto y les obligaron a dar cauci&oacute;n. Al principio los que no la dieron y despu&eacute;s hasta los que pod&iacute;an darla fueron encarcelados; de manera que, para evitar este peligro, la mayor parte se desterraron. De esta manera se castig&oacute; el fraude de los publ&iacute;canos y la audacia con que lo sostuvieron. Poco despu&eacute;s se celebraron comicios para la elecci&oacute;n de pont&iacute;fice m&aacute;ximo, presidi&eacute;ndolos el nuevo pont&iacute;fice M. Cornelio Cethego.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Francisco Navarro y Calvo. Madrid,1888)</p>
<p>
	<em>Q. Fulvius Flaccus tertium Appius Claudius consulatum ineunt.&nbsp; et praetores provincias sortiti sunt, P. Cornelius Sulla urbanam et peregrinam, quae duorum ante sors fuerat, Cn. Fulvius Flaccus Apuliam, C. Claudius Nero Suessulam, M. Iunius Silanus Tuscos. consulibus bellum cum Hannibale et binae legiones decretae; alter a Q. Fabio superioris anni consule, alter a Fulvio Centumalo acciperet;&nbsp; praetorum Fulvi Flacci quae Luceriae sub Aemilio praetore, Neronis Claudi quae in Piceno sub C. Terentio fuissent legiones essent; supplementum in eas ipsi scriberent sibi. M. Iunio in Tuscos legiones urbanae prioris anni datae. Ti. Sempronio Graccho et P. Sempronio Tuditano imperium provinciaeque Lucani et Gallia cum suis exercitibus prorogatae;&nbsp; item P. Lentulo qua vetus provincia in Sicilia esset, M. Marcello Syracusae et qua Hieronis regnum fuisset; T. Otacilio classis, Graecia M. Valerio, Sardinia Q. Mucio Scaevolae, Hispaniae. et Cn. Corneliis. ad veteres exercitus duae urbanae legiones a consulibus scriptae, summaque trium et viginti legionum eo anno effecta est. dilectum consulum M. Postumii Pyrgensis cum magno prope motu rerum factum impediit. publicanus erat Postumius, qui multis annis parem fraude avaritiaque neminem in civitate habuerat praeter T. Pomponium Veientanum, quem populantem temere agros in Lucanis ductu Hannonis priore anno ceperant Carthaginienses. hi, quia publicum periculum erat a vi tempestatis in iis quae portarentur ad exercitus et ementiti erant falsa naufragia et ea ipsa quae vera renuntiaverant fraude ipsorum facta erant, non casu. in veteres quassasque naves paucis et parvi pretii rebus impositis, cum mersissent eas in alto exceptis in praeparatas scaphas nautis, multiplices fuisse merces ementiebantur. ea fraus indicata M. Aemilio praetori priore anno fuerat ac per eum ad senatum delata nec tamen ullo senatus&nbsp; consulto notata, quia patres ordinem publicanorum3 in tali tempore offensum nolebant. populus severior vindex fraudis erat, excitatique tandem duo tribuni plebis, Spurius et L. Carvilii, cum rem invisam infamemque cernerent, ducentum milium aeris multam M. Postumio dixerunt. cui certandae cum dies advenisset, conciliumque tam frequens plebis adesset ut multitudinem area Capitolii vix caperet, perorata causa una spes videbatur esse si C. Servilius Casca tribunus plebis, qui propinquus cognatusque Postumio erat, priusquam ad suffragium tribus vocarentur, intercessisset.&nbsp; testibus datis tribuni populum summoverunt, sitellaque lata est, ut sortirentur ubi Latini suffragium ferrent.&nbsp; interim publicani Cascae instare ut concilio diem eximeret; populus reclamare; et forte in cornu primus sedebat Casca, cui simul metus pudorque animum versabat. cum in eo parum praesidii esset, turbandae rei causa publicani per vacuum summoto locum cuneo inruperunt iurgantes simul cum populo tribunisque.,&nbsp; nec procul dimicatione res erat cum Fulvius consul tribunis &ldquo;nonne videtis&rdquo; inquit &ldquo;vos in ordinem coactos esse et rem ad seditionem spectare, ni propere dimittitis plebis concilium?&rdquo;. plebe dimissa senatus vocatur et consules referunt de concilio plebis turbato vi atque audacia publicanorum:&nbsp; M. Furium Camillum, cuius exilium ruina urbis secutura fuerit, damnari se ab iratis civibus passum esse;&nbsp; decemviros ante eum, quorum legibus ad eam diem viverent, multos postea principes civitatis iudicium de se populi passos:&nbsp; Postumium Pyrgensem suffragium populo Romano extorsisse, concilium plebis sustulisse, tribunos in ordinem coegisse, contra populum Romanum aciem instruxisse, locum occupasse, ut tribunos a plebe intercluderet, tribus in suffragium vocari prohiberet. nihil aliud a caede ac dimicatione continuisse homines nisi patientiam magistratuum, quod cesserint inpraesentia furori atque audaciae paucorum vincique se ac populum Romanum passi sint et comitia,&nbsp; quae reus vi atque armis prohibiturus erat, ne causa quaerentibus dimicationem daretur, voluntate ipsi sua sustulerint. haec cum ab optimo quoque pro atrocitate rei accepta essent, vimque eam contra rem publicam et pernicioso exemplo factam senatus decresset,&nbsp; confestim Carvilii tribuni plebis omissa multae certatione rei capitalis diem Postumio dixerunt ac, ni vades daret, prendi a viatore atque in carcerem duci iusserunt.&nbsp; Postumius vadibus datis non adfuit.&nbsp; tribuni plebem rogaverunt plebesque ita scivit, si M. Postumius ante kal. maias non prodisset citatusque eo die non respondisset neque excusatus esset, videri eum in exilio esse bonaque eius venire, ipsi aqua et igni placere interdici.&nbsp; singulis deinde eorum qui turbae ac tumultus concitatores fuerant, rei capitalis diem dicere ac vades poscere coeperunt.&nbsp; primo non dantis, deinde etiam eos qui dare possent in&mdash;carcerem coiciebant; cuius rei periculum vitantes plerique in exilium abierunt.&nbsp; hunc fraus publicanorum, deinde fraudem audacia protegens exitum habuit.&nbsp; comitia inde pontifici maximo creando sunt habita; ea comitia novus pontifex M. Cornelius Cethegus habuit.</em></p>
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			</item>
		<item>
		<title>A las puertas del Imperio Romano/ A las puertas de Europa</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/caida-imperio-romano-barbaros-isis-daesh/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 Apr 2016 22:23:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Hispania]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Polí­tica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Historia no se repite pero a veces ocurren hechos en momentos diferentes que tienen alguna semejanza. Por eso llamamos a la Historia Magistra vitae. Véase artículo http://www.antiquitatem.com/cervantes-dia-mundial-del-libro. En estos tiempos actuales aparecen de vez en cuando comparaciones entre la caída del Imperio Romano y los momentos actuales de tensiones entre el Oriente y el Occidente. Más en concreto se aprecian similitudes entre los acontecimientos del año 378 que acaban con la derrota de los romanos en Adrianópolis, actual ciudad  de Edirne en la Turquía actual junto a las fronteras actuales de Grecia y Bulgaria, y la muerte del emperador Valente en la batalla, y las guerras de Iraq y Siria, que mueven de un sitio para otro a millones de desplazados fugitivos.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>La Historia no se repite pero a veces ocurren hechos en momentos diferentes que tienen alguna semejanza. Por eso llamamos a la Historia Magistra vitae. Véase artículo http://www.antiquitatem.com/cervantes-dia-mundial-del-libro. En estos tiempos actuales aparecen de vez en cuando comparaciones entre la caída del Imperio Romano y los momentos actuales de tensiones entre el Oriente y el Occidente. Más en concreto se aprecian similitudes entre los acontecimientos del año 378 que acaban con la derrota de los romanos en Adrianópolis, actual ciudad  de Edirne en la Turquía actual junto a las fronteras actuales de Grecia y Bulgaria, y la muerte del emperador Valente en la batalla, y las guerras de Iraq y Siria, que mueven de un sitio para otro a millones de desplazados fugitivos.</b></p>
<p>
	No pretendo llevar la comparaci&oacute;n hasta el&nbsp; l&iacute;mite que algunos &ldquo;<em>ide&oacute;logos</em>&rdquo;, sin duda interesados, pretenden al afirmar que as&iacute; como la admisi&oacute;n de los &ldquo;<em>b&aacute;rbaros</em>&rdquo; acab&oacute; con el Imperio Romano, del mismo modo la admisi&oacute;n lde tantos fugitivos e inmigrantes, casi todos musulmanes, acabar&aacute; con la &ldquo;<em>civilizaci&oacute;n occidenta</em>l&rdquo;. Es esta una conclusi&oacute;n exagerada, en muchos casos xen&oacute;foba, de rechazo al diferente.</p>
<p>
	No seguir&eacute; yo por ese camino, sin desconocer por ello, los graves problemas que una intervenci&oacute;n poco reflexionada de <em>Occidente </em>en <em>Oriente</em>, intervenci&oacute;n en el&nbsp; fondo ego&iacute;sta e imperialista, ha ocasionado.</p>
<p>
	Me limitar&eacute; a transcribir unos textos de la <em>Historia de Amiano Marcelino</em>, referidos a los a&ntilde;os citados,&nbsp; en los que la pol&iacute;tica err&aacute;tica y ego&iacute;sta de los emperadores romanos respecto de la admisi&oacute;n de inmigrantes y fugitivos de la guerra, produce efectos que nos recuerdan con toda claridad a algunos episodios actuales.</p>
<p>
	Las fronteras del Imperio est&aacute;n en el <em>Danubio</em>, llamado entonces Ister, que desde el centro de <em>Europa </em>va a desembocar al <em>Mar Negro</em>. Al otro lado habitan varias tribus <em>godas </em>y m&aacute;s al Este pueblos desconocidos, de los que se cuentan crueldades sin l&iacute;mite y formas de vida muy alejadas de la civilizaci&oacute;n occidental. Uno de estos pueblos es el de los <em>alanos </em>y otro el de los <em>hunos</em>, de los que corren todo tipo de rumores sobre su salvajismo y crueldad.</p>
<p>
	Pues bien, los <em>hunos </em>se al&iacute;an con los <em>alanos</em>, no menos rudos y salvajes, y empujan a los <em>godos</em>, m&aacute;s civilizados e incluso cristianizados (arrianos),&nbsp; hasta la frontera del <em>Danubio</em>, r&iacute;o de un enorme caudal dif&iacute;cil de atravesar.</p>
<p>
	Los <em>godos </em>piden al emperador que&nbsp; les permita entrar en el <em>Imperio </em>y que&nbsp; les asiente en ese espacio privilegiado de paz y de riqueza.</p>
<p>
	Ser&iacute;a f&aacute;cil traducir todo esto a un lenguaje moderno: los <em>hunos </em>y su crueldad son el ISIS o <em>DAESH </em>y sus vilezas, los <em>godos </em>son inmigrantes o <em>refugiados </em>que huyen de la guerra, el <em>Imperio Romano</em> es la <em>Uni&oacute;n Europea</em>, la pol&iacute;tica indecisa, contradictoria y ego&iacute;sta del emperador es la de <em>Bruselas </em>y restantes pa&iacute;ses europeos, algunos detalles concretos, como los del transporte,&nbsp; pretensiones de control de los fugitivos y corrupci&oacute;n en la gesti&oacute;n de la ayuda, son tan semejantes a los actuales que producen ciertamente asombro.</p>
<p>
	Poco importa que estos hechos ocurran un poco m&aacute;s al norte que los actuales, en <em>Tracia</em>, en un territorio que hoy corresponder&iacute;a parte a <em>Turqu&iacute;a </em>y parte a <em>Bulgaria</em>. Ahora ocurren un poco m&aacute;s al sur y al este, entre <em>Siria-Turqu&iacute;a </em>y las islas griegas cercanas como <em>Lesbos</em>.</p>
<p>
	Dejo a la consideraci&oacute;n del lector el extraer alguna conclusi&oacute;n si es que se debe extraer, pero la <em>Historia </em>deber&iacute;a servir para no cometer los mismos errores en situaciones parecidas y para entender mejor algunos hechos y sus causas.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/danubio_en_azulrecortado.jpg" /></p>
<p>
	<em>Antigua Tracia proyectada sobre el mapa pol&iacute;tico actual. La l&iacute;nea azul corresponde al curso del Danubio y el punto rojo a la situaci&oacute;n de Adrian&oacute;polis, en la actual Turqu&iacute;a, muy cerca de las fronteras griega y b&uacute;lgara, es decir, en las puertas de Europa; en verde la isla griega de Lesbos.</em></p>
<p>
	El que mejor nos lo cuenta&nbsp; es <em>Amiano Marcelino</em>, escritor griego que naci&oacute; hacia el a&ntilde;o 330, aunque escribe en Lat&iacute;n,&nbsp; en sus<em> Historias (Rerum Gestarum Libri XXXI) en el libro 31</em>.</p>
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	Nota: la <em>traducci&oacute;n utilizada es la de Mar&iacute;a Luisa Harto Trujillo, en Editorial Akal.</em></p>
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	Comienza el libro con un&nbsp; p&aacute;rrafo, que aligerado de la afici&oacute;n romana a los presagios, es ciertamente clarividente:</p>
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	<em><strong>31.1.1: Mientras tanto, la r&aacute;pida rueda de la Fortuna, alternando como siempre desgracias y &eacute;xitos, arm&oacute; tanto a Belona (diosa de la guerra) como a sus compa&ntilde;eras las Furias, y produjo en Oriente tristes calamidades, que fueron presagiadas clara y verazmente por augurios y portentos.<br />
	&hellip;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>31.2.1 Personalmente creemos que la semilla de todo este desastre y el origen de las distintas desgracias avivadas por Marte (dios de la guerra) &ndash;que encendi&oacute; y agit&oacute; la situaci&oacute;n con ins&oacute;litas chispas- es el siguiente:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El pueblo de los hunos, poco nombrado en las historias de la antig&uuml;edad, habita al otro lado de la pantanosa Meotis, junto a un helado oc&eacute;ano, y sobrepasa todos los l&iacute;mites de la crueldad.</strong></em></p>
<p>
	Amiano, recogiendo la opini&oacute;n popular, pinta a los hunos con los m&aacute;s terror&iacute;ficos rasgos:</p>
<p>
	<strong><em>31.2.3 Con aspecto humano a pesar de su rudeza, llevan una vida tan agreste que no precisan fuego, ni alimentos sabrosos, sino tan s&oacute;lo ra&iacute;ces de hierbas salvajes. Se alimentan con carne de cualquier animal casi cruda, ya que tan s&oacute;lo la calientan ligeramente coloc&aacute;ndola entre sus piernas y los lomos de sus caballos.<br />
	&hellip;.</em></strong></p>
<p>
	<strong><em>31.2.5 Se cubre con telas de lino o con pieles de ratones silvestres y llevan siempre la misma ropa&hellip;</em></strong></p>
<p>
	Los describe tambi&eacute;n como extraordinarios jinetes y duros guerreros sin temor por su propia vida y naturalmente, desleales, volubles, irracionales y sin respeto por los dioses:</p>
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	<em><strong>31.2.11 Son desleales y volubles en los acuerdos&hellip; Semejantes a animales irracionales, no distinguen en absoluto entre lo honesto y lo deshonesto. Sus palabras son ambiguas y enrevesadas, y jam&aacute;s han respetado una creencia o religi&oacute;n&hellip;.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>31.2.12 Este pueblo rudo e indomable, &aacute;vido de apoderarse de lo ajeno, gracias a sus rapi&ntilde;as y a las matanzas de pueblos vecinos, a los que han hecho sucumbir, han extendido sus dominios hasta los alanos, llamados antiguamente masagetas.</strong></em></p>
<p>
	Describe a continuaci&oacute;n a los numerosos pueblos que habitan al otro lado del Ister, de manera especial a los <em>alanos</em>, que se extienden hacia Oriente y &ldquo;se dividen en naciones amplia y populosas&rdquo; vagando de un sitio para otro con sus ganados y sus carretas, sin un lugar fijo donde aposentarse.</p>
<p>
	De la fiereza de los &ldquo;<em>alanos</em>&rdquo; en la guerra puede darnos idea el siguiente p&aacute;rrafo:</p>
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	<em><strong>31.2.22 &hellip;. Adem&aacute;s, cuando matan a un hombre, nada les enorgullece m&aacute;s como prenda triunfal que arrancarle la cabeza, cortarle el cuero cabelludo y colocarlo sobre sus caballos a modo de adornos de guerra.</strong></em></p>
<p>
	Pues bien, seg&uacute;n nos relata <em>Amiano </em>se produce una terrible alianza: Estos pueblos provocan movimientos masivos de <em>godos </em>(que ya manten&iacute;an relaciones con los romanos e incluso hab&iacute;an sido cristianizados) hacia las fronteras romanas:</p>
<p>
	<em><strong>31.3.8 &hellip;&nbsp; Sin embargo, como entre los restantes godos se hab&iacute;a extendido el rumor de que una naci&oacute;n desconocida hasta entonces, semejante a un alud de nieve que se precipita desde lo alto de las monta&ntilde;as, estaba destruyendo y saqueando todo lo que encontraba a su paso, la mayor parte de las gentes, que hab&iacute;an dejado ya solo a Atanarico debido a la escasez de productos necesarios, intentaron buscar un nuevo hogar alejado y desconocido por los b&aacute;rbaros.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Despu&eacute;s de pensarse durante bastante tiempo el sitio al que ir&iacute;an, creyeron que Tracia ser&iacute;a una buena elecci&oacute;n por dos razones: por la gran fertilidad de su suelo y porque, gracias a su anchura del curso de Danubio, estaba alejada de las tierras que estaban ya expuestas a los desastres de la guerra contra los b&aacute;rbaros.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Todos estuvieron de acuerdo con esta idea.</strong></em><br />
	&hellip;</p>
<p>
	Y ahora comienza el relato del terrible &eacute;xodo, que tantas similitudes tiene con la actualidad:</p>
<p>
	<em><strong>31.4 La mayor parte de los godos conocidos como tervingos, expulsados de sus tierras, son conducidos por los romanos a Tracia con el consentimiento de Valente (el emperador) despu&eacute;s de que prometen entregar a cambio recompensas y ayuda militar. Tambi&eacute;n los godos gretungos atraviesan a escondidas el &Iacute;ster sobre sus naves.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>31.4.1 As&iacute; pues, conducidos por Alavivo, ocuparon la orilla del Danubio y enviaron a Valente mensajeros que suplicaron humildemente ser recibidos, prometiendo que llevar&iacute;an una vida tranquila y que, si la situaci&oacute;n as&iacute; lo exig&iacute;a, le prestar&iacute;an ayuda militar.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>31.4.2 Mientras se produc&iacute;an estos hechos en el exterior, rumores terribles difundieron que las gentes del norte estaban soportando calamidades ins&oacute;litas y peores que las ocurridas hasta el momento. Y es que en toda la zona que se extiende desde los marcomanos y los cuados hasta el Ponto, una multitud b&aacute;rbara de pueblos desconocidos, expulsados de su territorio por un ataque inesperado, se hab&iacute;an diseminado en torno al &Iacute;ster junto con sus familias.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>31.4.3. Al principio, los nuestros se mostraron reticentes a aceptar este pacto, porque en aquellas regiones so sol&iacute;an escucharse noticias de guerras lejanas hasta que estas hab&iacute;an terminado y se hab&iacute;an calmado ya.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>31.4.4 Pero cuando la noticia fue confirm&aacute;ndose y se vio reforzada, adem&aacute;s, por la llegada de los legados extranjeros que suplicaban que recibi&eacute;ramos a su pueblo en nuestra orilla del r&iacute;o, se produjo m&aacute;s alegr&iacute;a que temor. Adem&aacute;s, aduladores expertos alababan la buena fortuna del pr&iacute;ncipe, que hab&iacute;a conseguido un contingente de tropas&nbsp; tan numerosas y procedentes de tierras muy alejadas, de manera que, casi sin esperarlo, uniendo sus propias tropas y las extranjeras, tendr&iacute;a un ej&eacute;rcito invencible.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Y a&ntilde;ad&iacute;an que, aparte de la ayuda militar que las provincias aportar&iacute;an anualmente, su tesoro se ver&iacute;a incrementado con una gran cantidad de oro.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>31.4.5. Movidos por la esperanza de alcanzar lo prometido,enviaron a varios oficiales con veh&iacute;culos apropiados para transportar a esta salvaje naci&oacute;n. Y pusieron todo el empe&ntilde;o posible para que no quedara nadie que pudiera atacar en el futuro al pueblo romano, ni siquiera alguien afectado por una fatal enfermedad.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>As&iacute; pues, una vez que el emperador consinti&oacute; que esa gente atravesara el Danubio y se asentara en regiones de Tracia, se les transport&oacute; api&ntilde;ados durante varios d&iacute;as y noches a bordo de naves, barcas y troncos de &aacute;rboles ahuecados.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pero como este r&iacute;o era, con mucho, el m&aacute;s peligroso de todos y, adem&aacute;s, estaba crecido entonces por la gran cantidad de lluvia ca&iacute;da, su enorme caudal hizo que se ahogaran muchos que intentaban luchar contra la fuerza de las aguas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>31.4.6 Lo cierto es que la avidez y el empuje de estos hombres fue causando de este modo la destrucci&oacute;n del mundo romano.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Ahora bien, no es ni desconocido ni incierto que los infaustos encargados de transportar a este pueblo b&aacute;rbaro intentaron en varias ocasiones contarlos, pero desistieron frustrados de este intento ya que, como menciona el famoso poeta: &ldquo;El que quiera saber esto es como si quisiera saber cu&aacute;ntos granos de arena del desierto Libio son arrastrados por el C&eacute;firo&rdquo;. (</strong>Vigilio, Ge&oacute;rgicas, 2,106)</em></p>
<p>
	<em><strong>31.4.7 Que recuerden historias antiguas c&oacute;mo fueron conducidas a Grecia las tropas persas, pues mientras narran c&oacute;mo levantaban puentes en el Helesponto y buscaban el mar a los pies del monte Atos mediante una construcci&oacute;n laboriosa (construyendo un canal) contando los batallones del ej&eacute;rcito en Dorisco, toda la posteridad lo ha considerado como f&aacute;bulas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>31.4.8 Porque cuando ingentes muchedumbres se extendieron y se diseminaron por las provincias, asent&aacute;ndose en las amplias llanuras y llenando todos los valles y las cimas de las monta&ntilde;as, tambi&eacute;n entonces, con este nuevo ejemplo, se confirm&oacute; la veracidad de los relatos de la antig&uuml;edad.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Primero fueron recibidos Frigiterno y Alavivo, a quienes elemperador hab&iacute;a ordenado que se les entregaran alimentos para la ocasi&oacute;n y campos que cultivar.</strong></em></p>
<p>
	<strong><em>31.4.9 Durante este tiempo, cerradas ya las fronteras de nuestro territorio, mientras las tropas b&aacute;rbaras se esparc&iacute;an como cenizas del Etna, el dif&iacute;cil trance que est&aacute;bamos viviendo reclamaba la presencia de personas de brillantez probada que remediaran la situaci&oacute;n similar.</em></strong></p>
<p>
	<strong><em>Pero, como si les guiara una divinidad adversa, buscaron a hombres corruptos para ponerles al&nbsp; frente del poder castrense. Entre ellos sobresal&iacute;an Lupicino y M&aacute;ximo, el uno comandante general en Tracia, el otro un l&iacute;der criminal, pero ambos de igual temeridad.</em></strong></p>
<p>
	<strong><em>31.4.10 La peligrosa ambici&oacute;n de estos dos hombres&nbsp; fue la causa de todos los males. Pues, para omitir otros delitos que, por causas funestas, o los cometieron ellos mismos, o bien permitieron que se cometieran contra extranjeros que llegaban sin culpa alguna, bastar&aacute; mencionar un hecho lamentable e ins&oacute;lito que no tendr&iacute;a perd&oacute;n ni siquiera si fueran ellos mismos quienes lo juzgaran.</em></strong></p>
<p>
	<strong><em>31.4.11 Y es que, cuando los b&aacute;rbaros que hab&iacute;an sido conducidos a esas regiones lo estaban pasando mal por la falta de alimento, estos abominables generales planearon comerciar del siguiente modo: reunieron todos los perros que su ambici&oacute;n pudo hallar por cualquier parte y se los entregaron a cambio de obtener un esclavo por cada perro, d&aacute;ndose incluso el caso de que, entre &eacute;stos, figuraban hijos de los nobles b&aacute;rbaros.</em></strong></p>
<p>
	<strong><em>31.4.12 Durante esos mismos d&iacute;as, Viterico, rey de los greutungo, as&iacute; como Alateo y Saphrax, a cuya voluntad estaba sometido, adem&aacute;s de Farnobio, al acercarse a la orilla del Danubio, enviaron r&aacute;pidamente mensajeros al emperador para que le suplicaran que tambi&eacute;n ellos fueran acogidos y tratados con humanidad.</em></strong></p>
<p>
	<strong><em>31.4.13 Pero como los mensajeros no fueron recibidos, ya que &eacute;sta era la decisi&oacute;n que, seg&uacute;n parec&iacute;a, favorec&iacute;a al bien com&uacute;n, se angustiaron sin saber bien qu&eacute; hacer.<br />
	&hellip;..<br />
	31.5. Los tervingos, llevados por el hambre, la precariedad y los malos tratos recibidos, y comandados por Alavivo y Frigiterno, se rebelan contra Valente y se unen a Lupicino.</em></strong></p>
<p>
	<strong><em>31.5.1. En cuanto a los tervngos, a los que s&iacute; se les hab&iacute;a permitido cruzar el r&iacute;o con anterioridad, se encontraban a&uacute;n vagabundeando por los alrededores, ya que se encontraban con una doble dificultad: que, por la malvada actuaci&oacute;n de los dos generales, no se les proporcionaban los v&iacute;veres necesarios y, adem&aacute;s, se ve&iacute;an inmersos en el abominable tr&aacute;fico de esclavos antes mencionado.</em></strong></p>
<p>
	<strong><em>31.5.2 Al darse cuenta de su situaci&oacute;n, ante los males que les atenazaban, empezaron a pensar que deb&iacute;an rebelarse. Pero Lupicino, temiendo esa posibilidad, envi&oacute; soldados para que les obligaran a marchar con m&aacute;s rapidez.</em></strong></p>
<p>
	<strong><em>31.5.3 Los gretungos,entonces, aprovecharon esta oportunidad y, al ver que los soldados estaban ocupados en otra misi&oacute;n y que estaban varados los barcos que sol&iacute;an recorrer el r&iacute;o en ambas direcciones y que les prohib&iacute;an cruzarlo, atravesaron la corriente en unas barcas rudimentarias y dispusieron su campamento muy lejos de Frigiterno.</em></strong></p>
<p>
	<strong><em>31.5.4 Pero &eacute;ste, previsor como siempre y preparado frente a lo que pudiera suceder, intent&oacute;, por una parte, mantenerse leal al emperador, pero, por otra, seguir unido a los poderosos reyes godos, de manera que avanz&oacute; lentamente y, con esta treta lleg&oacute; tarde a Marcian&oacute;polis. All&iacute; se produjo otro hecho a&uacute;n m&aacute;s atroz, que prendi&oacute; ya las chispas del fuego que causar&iacute;a la ruina general.</em></strong></p>
<p>
	<strong><em>31.5.5. Despu&eacute;s de invitar a Alavivo y a Frigiterno a un banquete, Lupicino coloc&oacute; soldados frente a la muchedumbre b&aacute;rbara, manteni&eacute;ndola as&iacute; alejada de las murallas&nbsp; y, cuando &eacute;sta pidi&oacute; con s&uacute;plicas una y otra vez que se les permitiera entrar para obtener los v&iacute;veres necesarios, ya que se hab&iacute;an mostrado leales y sumisos a Roma, surgieron fuertes disputas entre los que estaban en el interior y los que estaban fuera, disputas que hicieron ya inevitable la lucha.</em></strong></p>
<p>
	<strong><em>Adem&aacute;s, los b&aacute;rbaros, furiosos y conscientes de que les estaban arrebatando a la fuerza a algunos de sus seres queridos, atacaron y mataron a un gran n&uacute;mero de soldados.<br />
	&hellip;</em></strong></p>
<p>
	Bien, sigue <em>Amiano </em>describiendo la situaci&oacute;n de miseria y desesperaci&oacute;n que provoca revueltas y enfrentamientos.</p>
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	<em><strong>31.5.8 Cuando la Fama, esa malvada incitadora de rumores, difundi&oacute; estos hechos, toda la naci&oacute;n de los tervingos ardi&oacute; de ganas de luchar y, entre otros hechos temibles que presagiaban los mayores peligros, con los estandartes izados seg&uacute;n la costumbre, rodeados ya por los tristes sones de las trompetas, se lanzaron en rabioso pillaje, saqueando villas, incendi&aacute;ndolas y llevando confusi&oacute;n y ruina a todos los lugares que hallarlo a su paso.</strong></em></p>
<p>
	<em>Amiano </em>nos cuenta c&oacute;mo los godos, que hab&iacute;an sido acogidos anteriormente, se rebelan, matan a los habitantes de <em>Adrian&oacute;polis</em>, se unen a <em>Frigiterno </em>y se lanzan a saquear <em>Tracia</em>. En el saqueo se les van uniendo todos cuantos ten&iacute;an una mala situaci&oacute;n:</p>
<p>
	<em><strong>31.6.5. &hellip; En este avance, aquellos a los que derrotaban o hac&iacute;an prisioneros les mostraban ricos pueblos, sobre todo aquellos en los que se dec&iacute;a que hab&iacute;a una gran abundancia de alimentos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Aparte de su confianza innata, les impulsaba otro hecho: y era que, cada d&iacute;a, se les iba uniendo una multitud de su propio pueblo, entre los que se encontraban gentes vendidas tiempo atr&aacute;s por mercaderes, o aquellos que, cuando cruzaron por primera vez, y estaban medio muertos de hambre, hab&iacute;an sido intercambiados por un mal vino o por un insignificante pedazo de pan<br />
	&hellip;.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>31.6.7. No es extra&ntilde;o que con tales gu&iacute;as no quedara nada intacto, con la excepci&oacute;n de los lugares inaccesibles y abruptos. Sin distinguir sexo o edad, toda aquella zona qued&oacute; devastada y fue presa de terribles incendios. Los hijos eran arrebatados del regazo de sus madres y asesinados. Se llevaron a madres, incluso despu&eacute;s de que algunas hubieran quedado viudas y hubieran visto morir a sus maridos arrastrados entre los cad&aacute;veres de sus padres.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>31.6.8. Y, ya para terminar, muchos ancianos que clamaban que estaban ya hastiados de vivir, despu&eacute;s de perder sus riquezas y a sus bellas esposas, eran arrastrados con las manos atadas a la espalda sobre las cenizas ardientes de sus propios hogares.<br />
	&hellip;.</strong></em><br />
	<em>Amiano </em>nos narra con todo colorido las atrocidades propias de la guerra y c&oacute;mo golpea sin piedad e indiscriminadamente a las personas y sus familias:</p>
<p>
	<em><strong>31.8.7. Se vieron entonces hechos que producen horror s&oacute;lo con verlos o contarlos: las mujeres, llenas de miedo, eran arrastradas a latigazos, a pesar de estar algunas de ellas incluso embarazadas y de tener que ver c&oacute;mo sus fetos, antes de ver la luz, soportaban ya numerosas atrocidades. Se escuchaban lamentos de ni&ntilde;os y de ni&ntilde;as de familias nobles que ve&iacute;an sus manos atadas en una terrible cautividad.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>31.8.8. Detr&aacute;s de ellos ven&iacute;an j&oacute;venes y castas doncellas que lloraban con gesto crispado y prefer&iacute;an morir torturadas antes que ver mancillado su honor. Entre ellas, arrastrado como una bestia, aparec&iacute;a un hombre antes noble, rico y libre, que criticaba tu impiedad y tu crueldad, Fortuna, porque en un instante le hab&iacute;as arrancado sus riquezas, el cari&ntilde;o de sus seres queridos y su hogar, un hogar que vio envuelto en cenizas y destrucci&oacute;n, y porque, adem&aacute;s, le consagraste a un sangriento vencedor, ya para que lo dilacerara por partes ya para servirle como esclavo entre latigazos y torturas.</strong></em></p>
<p>
	Creo que en nada desmerece la narraci&oacute;n de <em>Amiano </em>de las cr&oacute;nicas y reportajes visuales que los cronistas de hoy nos ofrecen sobre episodios de la guerra de <em>Siria</em>.</p>
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	Invito al lector a que complete la lectura del resto del<em> libro 31 de la Historia de Amiano</em>, donde se relatan guerras y batallas de enorme crueldad, en esta y otras zonas de las fronteras, hasta llegar al final con la narraci&oacute;n del episodio de mayor&nbsp; gravedad y eco en la <em>Antig&uuml;edad</em>: llega el momento en que es el propio emperador, el <em>Augusto Valente</em>, el que interviene directamente en la lucha y precipita la batalla de <em>Adrian&oacute;polis </em>para no compartir el triunfo con su sobrino <em>Graciano</em>, que victorioso viene en su ayuda.&nbsp; <em>Valente </em>pierde la batalla y muere quemado refugiado en una caba&ntilde;a.&nbsp; Para muchos historiadores esta es la evidencia del inicio de la inexorable &ldquo;<em>ca&iacute;da del Imperio&rdquo;.</em></p>
<p>
	Leamos c&oacute;mo narra <em>Amiano </em>la muerte de <em>Valente </em>el d&iacute;a 9 de agosto del a&ntilde;o 378:</p>
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	<em><strong>31.13.11 &hellip;. La oscuridad de esa noche, en la que no brillaba la luna, termin&oacute; con este desastre irreparable, que supuso una gran calamidad para los romanos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>31.13.12 Parece que en los primeros momentos de oscuridad, aunque nadie afirma haberlo visto o haber estado all&iacute; cerca, el emperador, cuando se encontraba entre los soldados rasos, cay&oacute; herido de muerte por una flecha, despu&eacute;s de lo cual lanz&oacute; un &uacute;ltimo suspiro y muri&oacute;,si bien su cuerpo no fue hallado en parte alguna. Y es qu, como algunos enemigos permanecieron durante bastante tiempo en esa zona para desvalijar a los muertos, ninguno de los huidos o de los habitantes os&oacute; acudir all&iacute;.</strong></em><br />
	&hellip;</p>
<p>
	<em><strong>31.13.14 Otros dicen que Valente no muri&oacute; enseguida, sino que fue conducido junto con unos pocos guardaespaldas y eunucos a una caba&ntilde;a, que contaba con un segundo piso bien protegido. Y all&iacute;, mientras es atendido por manos inexpertas, rodeados por enemigos que ignoraban qui&eacute;n era &eacute;l, se libr&oacute; de la deshonra de la cautividad.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>31.13.15 Porque, cuando los que le persegu&iacute;an intentaron romper las puertas, cerradas a cal y canto, fueron atacados con flechas disparadas desde un balc&oacute;n de la casa.&nbsp; Entonces, para que estademora no les hiciera perder ni un minuto en su intento de saqueo. Recogieron teas y le&ntilde;a, las amontonaron junto a la casa, prendieron fuego y, as&iacute;, quemaron tanto el edificio como a sus moradores.</strong></em></p>
<p>
	<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (<em>Traducci&oacute;n de Mar&iacute;a Luisa Harto Trujillo, Editorial Akal.)</em></em></p>
<p>
	Las consecuencias fueron que en el a&ntilde;o 382, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de la batalla de <em>Adrian&oacute;polis</em>, <em>Teodosio </em>firm&oacute; un tratado que garantizaba a los godos el disfrutar de autonom&iacute;a dentro del <em>Imperio</em>, y a pesar de ello en el a&ntilde;o 395 atacaron <em>Constantinopla</em>, entre el 395 y 397 invadieron Macedonia, <em>Tesalia</em>, <em>Grecia</em>; entre el 401 y el 402 invaden <em>Italia </em>y en el 410 saquean <em>Roma</em>. En el a&ntilde;o 456 entraron en <em>Hispania</em>, en el extremo occidental del <em>Imperio</em>.</p>
<p>
	En el a&ntilde;o 475 <em>R&oacute;mulo Aug&uacute;stulo</em> (el <em>Peque&ntilde;o Augusto</em>, tan s&oacute;lo ten&iacute;a 15 a&ntilde;os) fue depuesto por <em>Odoacro</em>, rey de los <em>h&eacute;rulos </em>y con el acaba el <em>Imperio de Occidente.</em></p>
<p>
	<em>Texto latino</em></p>
<p>
	<em>31.1.1: Inter haec&nbsp; Fortunae volucris rota, adversa prosperis&nbsp; semper alternans, Bellonam furiis in societatem adscitis, armabat, maestosque transtulit ad Orientem eventus, quos adventare praesagiorum fides clara monebat, et portentorum.<br />
	&hellip;<br />
	31.2.1 Totius autem sementem exitii et cladum originem diversarum, quas Martius furor incendio insolito 1 miscendo cuncta concivit, hanc comperimus causam. Hunorum gens monumentis veteribus leviter nota, ultra paludes Maeoticas glacialem oceanum accolens, omnem modum feritatis excedit.</em></p>
<p>
	<em>31.2.3 In hominum autem figura, licet insuavi, ita victu&nbsp; sunt asperi, ut neque igni neque saporatis indigeant cibis, sed radicibus herbarum agrestium, et semicruda cuiusvis pecoris carne vescantur, quam inter femora sua equorumque&nbsp; terga subsertam, fotu calefaciunt brevi.<br />
	&hellip;.<br />
	31.2.5 Indumentis operiuntur linteis vel ex pellibus silvestrium murum consarcinatis; nec alia illis domestica vestis est, alia forensis.</em></p>
<p>
	<em>31.2.11 Per indutias infidi et inconstantes, ad omnem auram incidentis spei novae perquam mobiles, totum furori incitatissimo tribuentes. Inconsultorum animalium ritu, quid honestum inhonestumve sit, penitus ignorantes, flexiloqui et obscuri, nullius religionis vel superstitionis reverentia aliquando districti, &hellip;</em></p>
<p>
	<em>31.2.12 Hoc expeditum indomitumque hominum genus, externa praedandi aviditate flagrans immani, per rapinas finitimorum grassatum et caedes, ad usque Halanos pervenit, veteres Massagetas, &hellip;</em></p>
<p>
	<em>31.2.22 &hellip;nec quicquam est quod elatius iactent, quam homine quolibet occiso, proque exuviis gloriosis interfectorum, avulsis capitibus, detractas pelles pro phaleris iumentis accommodant bellatoriis.</em></p>
<p>
	<em>31.3.8 &hellip;&nbsp; Fama tamen late serpente per Gothorum reliquas gentes, quod invisitatum&nbsp; antehac hominum genus, modo, nivium ut turbo montibus celsis, ex abdito sinu coortum apposita quaeque convellit et corrumpit: populi pars maior, quae Athanaricum attenuata necessariorum penuria deseruerat, quaeritabat domicilium remotum ab omni notitia barbarorum, diuque deliberans, quas eligeret sedes, cogitavit Thraciae receptaculum gemina ratione sibi conveniens, quod et caespitis est feracissimi, et amplitudine fluentorum Histri distinguitur ab arvis patentibus iam peregrini fulminibus Martis: hoc quoque idem residui velut mente cogitavere communi.</em></p>
<p>
	<em>31.4.1 Itaque duce Alavivo ripas occupavere Danubii, missisque oratoribus ad Valentem, suscipi se humili prece poscebant, et quiete victuros se pollicentes, et daturos (si res flagitasset) auxilia.</em></p>
<p>
	<em>31.4.2 Dum aguntur haec in externis, novos maioresque solitis casus versare gentes arctoas, rumores terribiles diffuderunt: per omne quicquid ad Pontum a Marcomannis praetenditur et&nbsp; Quadis, multitudinem barbaram abditarum nationum, vi subita sedibus pulsam, circa flumen Histrum, vagari cum caritatibus suis disseminantes.</em></p>
<p>
	<em>31.4.3. Quae res aspernanter a nostris inter initia ipsa accepta est, hanc ob causam, quod illis tractibus non nisi peracta aut sopita audiri procul agentibus consueverant bella.</em></p>
<p>
	<em>31.4.4 Verum pubescente fide gestorum, cui robur adventus gentilium addiderat legatorum, precibus et obtestatione petentium, citra flumen suscipi plebem extorrem: negotium laetitiae fuit potius quam timori, eruditis adulatoribus in maius fortunam principis extollentibus, quae&nbsp; ex ultimis terris tot tirocinia trahens, ei nec opinanti offerret, ut collatis in unum suis et alienigenis viribus, invictum haberet exercitum, et pro militari supplemento, quod provinciatim annuum pendebatur, thesauris accederet auri cumulus magnus.</em></p>
<p>
	<em>31.4.5. Hacque spe mittuntur diversi, qui cum vehiculis plebem transferant truculentam. Et navabatur opera diligens, nequi Romanam rem eversurus relinqueretur, vel quassatus morbo letali. Proinde permissu imperatoris transeundi Danubium copiam, colendique adepti Thraciae partes, transfretabantur in dies et noctes, navibus ratibusque et cavatis arborum alveis agminatim impositi, atque per amnem longe omnium difficillimum, imbriumque crebritate tunc auctum, ob densitatem nimiam contra ictus aquarum nitentes quidam, et natare conati, hausti sunt plures.</em></p>
<p>
	<em>31.4.6 Ita turbido instantium studio orbis Romani pernicies ducebatur. Illud sane neque obscurum est neque incertum, infaustos transvehendi barbaram plebem ministros, numerum eius comprehendere calculo saepe temptantes, conquievisse frustratos, ut eminentissimus memorat vates,</em></p>
<p>
	<em>&lsquo;Quem qui scire velit, Libyci velit aequoris idem<br />
	Discere, quam multae zephyro truduntur 2 harenae. (Virg., Georg. II, 106 ff.)</em></p>
<p>
	<em>31.4.7 Resipiscant tandem memoriae veteres, Medicas acies ductantes ad Graeciam: quae dum Hellespontiacos pontes, et discidio quodam fabrili, mare sub imo Athonis pede quaesitum exponunt et turmatim apud Doriscum exercitus recensitos, concordante omni posteritate, ut fabulosae sunt lectae.</em></p>
<p>
	<em>31.4.8 Nam postquam innumerae gentium multitudines, per provincias circumfusae, pandentesque se in spatia ampla camporum, regiones omnes et cuncta opplevere montium iuga, fides quoque vetustatis recenti documento firmata est. Et primus cum Alavivo suscipitur Fritigernus, quibus et alimenta pro tempore, et subigendos agros tribui statuerat imperator.</em></p>
<p>
	<em>31.4.9 Per id tempus nostri limitis reseratis obicibus, atque (ut Aetnaeas favillas armatorum agmina diffundente barbaria), cum difficiles necessitatum articuli correctores rei militaris poscerent aliquos claritudine gestarum rerum notissimos: quasi laevo quodam numine deligente, in unum quaesiti potestatibus praefuere castrensibus homines maculosi: quibus Lupicinus antistabat et Maximus, alter per Thracias comes, dux alter exitiosus, aemulae ambo&nbsp; temeritatis.</em></p>
<p>
	<em>31.4.10 Quorum insidiatrix aviditas materia malorum omnium fuit. Nam (ut alia omittamus, quae memorati vel certe, sinentibus eisdem, alii perditis rationibus in commeantes peregrinos adhuc innoxios deliquerunt) illud dicetur, quod nec apud sui periculi iudices absolvere ulla poterat venia, triste et inauditum.</em></p>
<p>
	<em>31.4.11 Cum traducti barbari victus inopia vexarentur, turpe commercium duces invisissimi cogitarunt, et quantos undique insatiabilitas colligere potuit canes, pro singulis dederunt&nbsp; mancipiis, inter quae et filii&nbsp; ducti sunt optimatum.</em></p>
<p>
	<em>31.4.12 Per hos dies interea etiam Vithericus Greuthungorum rex cum Alatheo et Saphrace, quorum arbitrio regebatur, itemque Farnobio, propinquans Histri marginibus, ut simili susciperetur humanitate, obsecravit imperatorem legatis propere missis.</em></p>
<p>
	<em>31.4.13 &hellip;..Quibus (ut communi rei conducere videbatur) repudiatis, et quid capesserent anxiis, &hellip;</em></p>
<p>
	<em>31.5.1. At vero Theruingi, iam dudum transire permissi, prope ripas etiam tum vagabantur, duplici impedimento adstricti, quod ducum dissimulatione perniciosa, nec victui congruis sunt adiuti, et tenebantur consulto nefandis nundinandi commerciis.</em></p>
<p>
	<em>31.5.2 Quo intellecto, ad perfidiam instantium malorum subsidium verti mussabant, et Lupicinus ne iam deficerent pertimescens, eos admotis militibus adigebat ocius proficisci.</em></p>
<p>
	<em>31.5.3 Id tempus opportunum nancti Greuthungi, cum alibi militibus occupatis, navigia ultro citroque discurrere solita, transgressum eorum prohibentia, quiescere perspexissent, ratibus transiere male contextis, castraque a Fritigerno locavere longissime.</em></p>
<p>
	<em>31.5.4 At ille genuina praevidendi sollertia, venturos muniens casus, ut et imperiis oboediret, et regibus validis iungeretur, incedens segnius, Marcianopolim tarde pervenit itineribus lentis. Ubi aliud accessit atrocius, quod arsuras in commune exitium faces furiales accendit.</em></p>
<p>
	<em>31.5.5. Alavivo et Fritigerno ad convivium corrogatis, Lupicinus ab oppidi moenibus barbaram plebem, opposito milite, procul arcebat, introire ad comparanda victui necessaria, ut dicioni nostrae obnoxiam et concordem, per preces assidue postulantem, ortisque maioribus iurgiis inter habitatores et vetitos, ad usque necessitatem pugnandi est ventum. Efferatique acrius barbari, cum necessitudines hostiliter rapi sentirent, spoliarunt interfectam militum magnam manum.</em></p>
<p>
	<em>31.5.8 Haec ubi fama rumorum nutrix maligna dispersit, urebatur dimicandi studio Theruingorum natio omnis, et inter metuenda multa periculorumque praevia maximorum, vexillis de more sublatis, auditisque triste sonantibus classicis, iam turmae praedatoriae concursabant, pilando villas et incendendo, vastisque cladibus quicquid inveniri poterat permiscentes.</em></p>
<p>
	<em>31.6.5. Laudato regis consilio, quem cogitatorum norant fore socium efficacem, per Thraciarum latus omne dispersi caute gradiebantur, dediticiis vel captivis vices uberes ostendentibus, eos praecipue, ubi alimentorum reperiri satias dicebatur, eo maxime adiumento, praeter genuinam erecti fiduciam, quod confluebat ad eos in dies ex eadem gente multitude, dudum a mercatoribus venundati, adiectis plurimis quos primo transgressu necati inedia vino exili vel panis frustis mutavere vilissimis.</em></p>
<p>
	<em>31.6.7. Nec quicquam nisi inaccessum et devium praeeuntibus eisdem mansit intactum. Sine distantia enim aetatis vel sexus, caedibus incendiorumque magnitudine cuncta flagrabant, abstractisque ab ipso uberum suctu parvulis et necatis, raptae sunt matres et viduatae maritis coniuges ante oculos caesis, et puberes adultique pueri per parentum cadavera tracti sunt.</em></p>
<p>
	<em>31.6.8. Senes denique multi, ad satietatem vixisse clamantes, post amissas opes cum speciosis feminis, manibus post terga contortis, defletisque gentilium favillis aedium ducebantur extorres.</em></p>
<p>
	<em>31.8.7. tunc erat spectare cum gemitu facta dictu visuque praedira, attonitas metu feminas flagris concrepantibus agitari, fetibus gravidas adhuc immaturis, antequam prodirent in lucem, impia tolerantibus multa, implicatos alios matribus parvulos, et puberum audire lamenta, puellarumque nobilium, quarum stringebat fera captivitas manus.</em></p>
<p>
	<em>31.8.8. Post quae&nbsp; adulta virginitas, castitasque nuptarum, ore abiecto, flens ultima ducebatur, mox profanandum pudorem optans morte (licet cruciabili) praevenire. Inter quae cum beluae ritu traheretur ingenuus paulo ante dives et liber, de te, Fortuna, ut inclementi querebatur et caeca, quae eum puncto temporis brevi opibus exutum et dulcedine caritatum, domoque extorrem, quam concidisse vidit in cinerem et ruinas, aut lacerandum membratim, aut serviturum sub verberibus et tormentis crudo devovisti victori.</em></p>
<p>
	<em>31.13.11&nbsp; &hellip; Diremit haec numquam pensabilia damna, quae magno rebus stetere Romanis, nullo splendore lunari nox fulgens.</em></p>
<p>
	<em>31.13.12 Primaque caligine tenebrarum, inter gregarios imperator, ut opinari dabatur (neque enim vidisse se quisquam vel praesto fuisse adseveravit), sagitta perniciose saucius ruit, spirituque mox consumpto decessit, nec postea repertus est usquam. Hostium enim paucis spoliandi gratia mortuos per ea loca diu versatis, nullus fugatorum vel accolarum illuc adire est ausus.</em></p>
<p>
	<em>31.13.14 Alii dicunt Valentem animam non exhalasse confestim, sed cum candidatis et spadonibus paucis, prope ad agrestem casam relatum, secunda contignatione fabre munitam, dum fovetur manibus imperitis, circumsessum ab hostibus, qui esset ignorantibus, dedecore captivitatis exemptum.</em></p>
<p>
	<em>31.13.15 Cum enim oppessulatas ianuas perrumpere conati qui secuti sunt, a parte pensili domus sagittis incesserentur, ne per moras inexpedibiles populandi amitterent copiam, congestis stipulae fascibus et lignorum, flammaque supposita, aedificium cum hominibus torruerunt.</em></p>
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		<title>Baños, vino, sexo machacan el cuerpo, pero…. (Balnea  vina Venus corrumpunt corpora, sed…)</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/termas-vino-sexo-venus-epitafio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Apr 2016 00:37:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Hispania]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Según el esquema moralista de los historiadores y educadores romanos, los antiguos habitantes de Roma eran agricultores y ganaderos austeros, que luego se aficionaron a los placeres y se corrompieron influidos por el lujo griego y asiático después de las Guerras Púnicas y de la conquista de Grecia y de Oriente.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Según el esquema moralista de los historiadores y educadores romanos, los antiguos habitantes de Roma eran agricultores y ganaderos austeros, que luego se aficionaron a los placeres y se corrompieron influidos por el lujo griego y asiático después de las Guerras Púnicas y de la conquista de Grecia y de Oriente.</b></p>
<p>
	Entre los diversos placeres a los que se acostumbraron destacan sin duda los <em>ba&ntilde;os</em>, la <em>buena mesa</em> y el <em>amor</em>, es decir los placeres de la carne. De ellos en alguna medida, la palabra &ldquo;<em>ba&ntilde;os</em>&rdquo; o &ldquo;<em>termas</em>&rdquo; es casi un sin&oacute;nimo de &ldquo;<em>cultura romana</em>&rdquo;, porque no hay ciudad o conjunto urbano o privado de alguna importancia que no conste de unos buenos ba&ntilde;os abastecidos por espectaculares acueductos.</p>
<p>
	Son numerosos los textos literarios que cantan estos tres placeres tan humanos, para ensalzarlos o para criticar su pr&aacute;ctica y abuso amoral, porque es muy distinto de las &ldquo;<em>mores</em>&rdquo; o costumbres antiguas. Pero el t&oacute;pico de &ldquo;<em>ba&ntilde;os, vino y Venus,</em> (es decir, amor o sexo o mujeres en un frecuente lenguaje machista hoy inaceptable y duramente criticado), al que a veces se a&ntilde;ade &ldquo;la <em>comida</em>&rdquo;,&nbsp; se extendi&oacute; por todas las clases sociales hasta convertirse en dicho popular, en una versi&oacute;n popular del famoso &ldquo;<em>carpe diem&rdquo; </em>de <em>Horacio</em>. V&eacute;ase: <a href="http://www.antiquitatem.com/carpe-diem-horacio-oda-poesia-latina">http://www.antiquitatem.com/carpe-diem-horacio-oda-poesia-latina </a></p>
<p>
	En el caso del &ldquo;placer de la bebida&rdquo;, <em>vina</em>, recordemos la famosa frase &ldquo;<em>felices hispani quibus vivere est bibere&rdquo;</em>, a la que ya dediqu&eacute; un art&iacute;culo. V&eacute;ase: <a href="http://www.antiquitatem.com/felices-hispani-quibus-vivere-est-bibere">http://www.antiquitatem.com/felices-hispani-quibus-vivere-est-bibere</a></p>
<p>
	Es muy conocido y citado&nbsp; un d&iacute;stico de un epitafio aparecido en <em>Roma</em>, referenciado en el <em>Corpus Inscriptionum Latinarum (CIL) </em>con el n&uacute;mero <em>15258</em>, o en <em>Carmina Latina Epigraphica (CLE)</em> con el n&uacute;mero <strong>1499</strong>, o en <em>Inscriptiones Latinae Selectae (ILS) 8157 = CLE 1499</em> que sintetiza perfectamente esta propuesta &ldquo;<em>hedonista</em>&rdquo;.&nbsp;</p>
<p>
	<em>Nota</em>. <em>Hedonismo</em>, del griego ἡ&delta;&omicron;&nu;&iota;&sigma;&mu;ό&sigmaf; (<em>hedonismos</em>), de ἡ&delta;&omicron;&nu;ή (<em>hedone</em>),&nbsp; <em>placer</em>,&nbsp; y el sufijo&nbsp; -&iota;&sigma;&mu;ό&sigmaf; (-<em>ismos</em>) <em>cualidad, doctrina, sistema.</em></p>
<p>
	Se trata de un ejemplo de lo que algunas <em>antolog&iacute;as </em>y preceptivas literarias llaman&nbsp; <em>&ldquo;verso serpentino&rdquo;</em>, en el que el fin del verso o d&iacute;stico es lo mismo que el principio, como la serpiente que se muerde la cola, como por ejemplo &eacute;ste de <em>Juvenal, 14, 139:</em></p>
<p>
	<em><strong>El deseo de dinero aumenta cuanto aumenta el propio dinero</strong></em></p>
<p>
	<em>Crescit amor nummi quantum ipsa pecunia crevit</em>.</p>
<p>
	Algunos tambi&eacute;n hablan en estas composiciones de &ldquo;<em>quiasmo</em>&rdquo; o composici&oacute;n en &ldquo;<em>X</em>&rdquo;, del griego &chi;&iota;&alpha;&sigma;&mu;ό&sigmaf; (<em>chiasmos</em>), del nombre griego de la letra &chi;, <em>X</em>, que se pronuncia &ldquo;<em>ji, qui, chi&rdquo;</em>.</p>
<p>
	La inscripci&oacute;n citada corresponde a una l&aacute;pida funeraria o <em>epitafio </em>del siglo primero aparecida en <em>Roma </em>que una tal <em>Merope </em>dedica a su compa&ntilde;ero <em>Tiberius Claudius Secundus</em>, que vivi&oacute; la nada despreciable cantidad de 52 a&ntilde;os, con el siguiente d&iacute;stico bien simp&aacute;tico:</p>
<p>
	<em><strong>Los ba&ntilde;os, los vinos, Venus (</strong></em>el amor, el sexo<em><strong>,) machacan nuestros cuerpos,<br />
	Pero la vida nos la dan los ba&ntilde;os, los vinos, el amor.</strong></em></p>
<p>
	<em>&ldquo;balnea vina Venus corrumpunt corpora nostra<br />
	Sed vitam faciunt b(alnea) v(ina) V(enus)</em></p>
<p>
	El epitafio completo dice:</p>
<p>
	<em><strong>Vivi&oacute; LII (52) a&ntilde;os.<br />
	A los dioses Manes<br />
	de Tiberio Claudio Segundo.<br />
	Aqu&iacute; tiene consigo todas las cosas.<br />
	Los ba&ntilde;os, los vinos, el sexo<br />
	machacan nuestros cuerpos,<br />
	pero la vida nos la proporcionan<br />
	los ba&ntilde;os, los vinos, el sexo.<br />
	Para su querido compa&ntilde;ero<br />
	la hizo Merope, liberta de C&eacute;sar,<br />
	y para ella, y para sus familiares y los descendientes de ellos.</strong></em></p>
<p>
	<em>V(ixit) an(nos) LII<br />
	d(is) M(anibus)<br />
	Ti(beri) Claudi Secundi<br />
	hic secum habet omnia<br />
	balnea vina Venus<br />
	corrumpunt corpora<br />
	nostra se&lt;d=T&gt; vitam faciunt<br />
	b(alnea) v(ina) V(enus)<br />
	karo contubernal(i)<br />
	fec(it) Merope Caes(aris)<br />
	et sibi et suis p(osterisque) e(orum)</em></p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/inscripcion_balnea1_recortada.jpg" style="width: 213px; height: 216px;" /></p>
<p>
	<em>Fotograf&iacute;a del texto tal como aparecer en el Corpus Inscriptionum Latinarum.</em></p>
<p>
	Sin duda es una m&aacute;xima bien popular en el mundo antiguo. As&iacute; por ejemplo aparece tambi&eacute;n en una inscripci&oacute;n biling&uuml;e de <em>Gallipoli</em>, actual <em>Turqu&iacute;a</em>, en&nbsp; una cuchara con el mismo hex&aacute;metro:&nbsp; <em>Carmina Latina Epigraphica (CLE) 1923; (CIL III 12274c);</em> <em>(en la edici&oacute;n de&nbsp; Carmina Latina Epigraphica, post editam collectionem Buechelerianam in lucem prolata. Conlegit Einar Engstrom, 1912&nbsp; pag.42, n&uacute;m. 148 ):</em></p>
<p>
	<em><strong>Los ba&ntilde;os, los vinos, el sexo hacen que los hados se apresuren</strong></em></p>
<p>
	<em>balnea vina Venus faciunt properantia fata.</em></p>
<p>	Otro epitafio del siglo III d.C., de <em>Ostia</em>, incluye tambi&eacute;n el d&iacute;stico con alguna variaci&oacute;n que expresa la autosatisfacci&oacute;n y complacencia o tal vez jactancia de quien ha tenido una buena vida. Pi&eacute;nsese que el hecho de que frecuentemente sea el difunto, en primera persona, el que se dirige a los todav&iacute;a vivos, le a&ntilde;ade cierto matiz sarc&aacute;stico cuando no de humor negro.</p>
<p>
	El epitafio es el correspondiente al <em>CIL XIV, 914 (o CLE 01318)</em></p>
<p>
	<em><strong>A los dioses Manes de Cayo Domicio Primo. En esta tumba estoy yo, el conocido y famoso Primo. He vivido a base de Lucrinias (ostras de Lucrino); en muchas ocasiones he bebido vino de Falerno.&nbsp; Ba&ntilde;os,&nbsp; vino y&nbsp; sexo han envejecido conmigo durante a&ntilde;os. Si he conseguido esto, que ahora me sea la tierra ligera. Y mientras tanto,&nbsp; que el Fenix (Ave Fenix) me guarde junto a los Manes en el altar, mientras espera renacer junto a m&iacute;.&nbsp; Este lugar para el enterramiento de C. Domicio Primo fue dado por los tres Messios, Hermeros, Pia y P&iacute;o.</strong></em></p>
<p>
	<em>D(is) M(anibus)<br />
	C(aius) Domiti Primi<br />
	hoc ego su(m) in tumulo Primus notissi<br />
	mus ille vixi Lucrinis pota&lt;v=B&gt;i saepe Fa<br />
	lernum baln&lt;e=I&gt;a vina Venus mecum<br />
	senuere per annos hec(!) ego si potui<br />
	sit mihi terra lebis(!) et tamen ad Ma<br />
	nes foenix(!) me serbat(!) in ara qui me<br />
	cum properat se reparare sibi<br />
	l(ocus) d(atus) funeri C(ai) Domiti Primi a tribus Messis Hermerote Pia et Pio</em></p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/balnea3recortado.jpg" style="width: 270px; height: 155px;" /></p>
<p>
	<img alt="" height="173" src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/balnea2recortado.jpg" width="273" /></p>
<p>
	<em>Transcripci&oacute;n y fotograf&iacute;a del texto en el CIL</em></p>
<p>
	<em>Nota</em>: <em>J.M. Stowasser, sugiere con buen criterio enmendar la lectura de algunas palabras para mejor comprensi&oacute;n del epitafio:&nbsp; &quot;illex&quot; por &quot;ille&quot;, &quot;tenuere&quot; por &quot;senuere&quot;, &quot;seposui&quot; por &quot;si posui&quot;, y&nbsp; &quot;arca&quot; por &quot;ara&quot;, en&nbsp; &quot;&Uuml;ber ein paar anap&auml;stische lateinische Inschriften,&quot; in Drei&szlig;igster Jahresbericht &uuml;ber das k. k. Franz Joseph-Gymnasium in Wien, Schuljahr 1903/1904 (Wien: Selbstverlag des Gymnasiums, 1904),</em></p>
<p>
	<em>L. Robert</em> cita en<em> &ldquo;Aphrodisias,&rdquo;, Hellenica 13 (1965): 189)</em> otro texto con un sentmiento similar: en griego.</p>
<p>
	<em>Al que viaja (al Hades) le son muy queridas las flores; ni el ba&ntilde;o, ni la bebida, ni la comida, ni el sexo, te lo puedes llevar abajo (al Hades).</em></p>
<p>	El hecho de que esta m&aacute;xima aparezca en epitafios le confiere un valor a&ntilde;adido, porque podemos interpretarlo como la afirmaci&oacute;n objetiva de un buen vividor o epic&uacute;reo, no exenta de humor negro.</p>
<p>
	Estas &uacute;ltimas inscripciones a&ntilde;aden a los placeres de ba&ntilde;arse, beber y disfrutar del amor, el de comer, de alguna manera impl&iacute;cito en el de &ldquo;beber&rdquo;. Son tambi&eacute;n numerosos los ejemplos en los que se resalta el placer de comer y en general la invitaci&oacute;n a la buena vida. Todo ello viene sin duda prolongado y acrecentado durante la Edad Media y despu&eacute;s por la rigidez del Cristianismo, que intenta imponer el ayuno y abstinencia. La respuesta popular, esc&eacute;ptica, epic&uacute;rea o mejor hedonistas, es &ldquo;<em>comamos y bebamos, que ma&ntilde;ana moriremos&rdquo;</em>. Pero esto exige un art&iacute;culo propio, que en alg&uacute;n momento har&eacute;, porque los ejemplos de inscripciones a ello referidas son numerosos.</p>
<p>
	En realidad esta maxima y las similares tienen su origen en el epigrama griego an&oacute;nimo de la <em>Anthologia Palatina, 10,112:</em> (colecci&oacute;n de poemas griegos, generalmente breves, desde la &eacute;poca cl&aacute;sica a la bizantina):</p>
<p>
	<em>El vino y los ba&ntilde;os y la pr&aacute;ctica sexual hacen m&aacute;s r&aacute;pido el camino al Hades.</em></p>
<p>
	<em>Nota</em>: la palabra &ldquo;<em>antolog&iacute;a</em>&rdquo; deriva de las griegas ἄ&nu;&theta;&omicron;&sigmaf; &#39;<em>flor</em>&#39; y &lambda;έ&gamma;&omega; &#39;<em>seleccionar</em>&#39;, por lo que significa &ldquo;<em>selecci&oacute;n de flores</em>&rdquo;, exactamente que la latina &ldquo;<em>florilegium</em>&rdquo;, espa&ntilde;ola &ldquo;<em>florilegio</em>&rdquo;.&nbsp; ramillete).</p>
<p>
	Como dec&iacute;a, la m&aacute;xima sigue vigente en la <em>Edad Media</em> y hasta nuestros d&iacute;as. Curiosamente, parece que desde la Edad Media ha disminuido si no desaparecido la afici&oacute;n a los ba&ntilde;os y sin duda a la higiene en general; placer que no parece recuperarse hasta tiempos bien contempor&aacute;neos con la proliferaci&oacute;n de SPAs. V&eacute;ase&nbsp;<a href="http://www.antiquitatem.com/spa-salutem-per-aquam-termas">http://www.antiquitatem.com/spa-salutem-per-aquam-termas</a>&nbsp; Pero si desaparece la referencia a los ba&ntilde;os, suelen estar presentes numerosas variaciones, que en muchos casos manifiestan una clara condena y una propuesta moralizante. Citar&eacute; tan solo un ejemplo en espa&ntilde;ol de un compendio del siglo XVIII:</p>
<p>
	<em>FLORILEGIUM LATINUM, S&Iacute;VE HORTUS PROVERBIORUM, Phrasium, et Syntaxeosque Chrysolitus amoenissimus. NON MODO LATINITATIS PERFECTAE Intelligentiae candidatis perutile, &amp; accommod&aacute;tum , verum etiam qu&aacute;m maxime necessarium.<br />
	PER D. JOANNEM DE LAMA, QUARTA IMPRESSION. Con las Licencias necesarias .<br />
	En Madrid : En la Imprenta de Miguel Escribano.&nbsp; A&ntilde;o de 1769.</em></p>
<p>
	Dentro del apartado ELEGANTIAE, SIVE CATONIANA carmina memoria perpetuo tenenda, que comienza en la p&aacute;gina 320, hay una serie a partir de la p&aacute;gina 329 titulada In peccatorem (para el pecador). Pues bien, en la p&aacute;g. 330 dedica unos cuantos d&iacute;sticos a los pecados del amor y del vino; entre otros:</p>
<p>
	<em>Balnea , vina , Venus virt&uuml;tis vera venena:<br />
	Ut virtus vigeat : vadite , vina Venus.</em></p>
<p>
	<em><strong>Los ba&ntilde;os, el vino, Venus (el sexo) son los verdaderos venenos de la virtud.<br />
	Para que la virtud este fuerte, huid vino y Venus</strong></em></p>
<p>
	<em>Balnea , vina , Venus , corrumpunt corpora nostra:<br />
	corpora noftra sanant balnea , vina , Venus.</em></p>
<p>
	<em><strong>El ba&ntilde;o, el vino, Venus, corrompen nuestros cuerpos:<br />
	Pero nuestros cuerpos los sanan el ba&ntilde;o, el vino, Venus</strong></em></p>
<p>
	Pero eliminado el componente del ba&ntilde;o o de la higiene por agua, la conjunci&oacute;n vina y Venus, vino y amor (vino y mujeres en su versi&oacute;n m&aacute;s popular y m&aacute;s machista) se ha mantenido potente hasta nuestros d&iacute;as,&nbsp; desde la frecuencia con que aparecen en numerosas <em>&oacute;peras</em>, hasta su uso en <em>canciones populares</em> menos art&iacute;sticas.</p>
<p>
	Citar&eacute; tan s&oacute;lo tres ejemplos, entre ellos el famoso <em>brindis de la Traviata:</em></p>
<p>
	<em>Alfredo</em><br />
	<em><strong>Bebamos alegremente de este vaso<br />
	Resplandeciente de belleza<br />
	Y que la hora ef&iacute;mera<br />
	Se embriague de deleite<br />
	Bebamos con el dulce estremecimiento<br />
	Que el amor despierta<br />
	Puesto que estos bellos ojos<br />
	Nos atraviesan el coraz&oacute;n<br />
	Bebamos porque el vino<br />
	Avivar&aacute; los besos del amor</strong></em><br />
	<em>Coro</em><br />
	<em><strong>Ah! Bebamos porque el vino<br />
	Avivar&aacute; los besos del amor.</strong></em><br />
	<em>Violeta</em><br />
	<em><strong>Yo quiero, yo quiero compartir<br />
	Mi alegr&iacute;a con todos vosotros<br />
	Todo en la vida es locura salvo el placer.<br />
	Alegr&eacute;monos, el amor es r&aacute;pido y fugitivo<br />
	Es una flor que nace y muere<br />
	Y del cual no siempre se puede disfrutar.<br />
	Alegr&eacute;monos pues<br />
	Una voz encantadora, ferviente nos invita.</strong></em><br />
	<em>Coro</em><br />
	<em><strong>Disfrutemos.&nbsp; El vino y los cantos<br />
	Y las risas embellecen la noche<br />
	Y que el nuevo d&iacute;a nos devolver&aacute; al para&iacute;so</strong></em>.<br />
	<em>Violeta</em><br />
	<em><strong>La vida solo es placer</strong></em>.<br />
	<em>Alfredo</em><br />
	<em><strong>Para aquellos que no conocen el amor.</strong></em><br />
	<em>Violeta</em><br />
	<em><strong>No hablemos de quien lo ignora.</strong></em><br />
	<em>Alfredo</em><br />
	<em><strong>Es mi destino</strong></em><br />
	<em>Coro</em><br />
	<em><strong>Disfrutemos El vino, el vino<br />
	Y los cantos y las risas embellecen la noche.<br />
	Y que, y que el nuevo d&iacute;a<br />
	Nos devolver&aacute;&nbsp; al para&iacute;so, ah! Ah!<br />
	-nos devolver&aacute; al para&iacute;so<br />
	Ah! Nos devolver&aacute; al para&iacute;so, ah!ah!!ah nos devolver&aacute; al para&iacute;so</strong></em></p>
<p>
	<em>Alfredo<br />
	Libiamo, libiamo ne&rsquo;lieti calici<br />
	Che la belleza inflora.<br />
	E la fuggevol, fuggevol ora<br />
	S&rsquo;inebri a volutt&agrave;.<br />
	Libiami ne&rsquo;dolce fremiti<br />
	Che suscita l&rsquo;amore,<br />
	Poich&eacute; quell&rsquo;occhio<br />
	Al core omnipotente va.<br />
	Libiamo,amore,<br />
	Amor fra i calici<br />
	Piu caldi baci avr&aacute;.<br />
	Coro<br />
	Ah! Libiam,amor,<br />
	Fra&rsquo;calici<br />
	Piu caldi baci avr&agrave;.<br />
	Violetta<br />
	Tra voi, tra voi<br />
	Sapr&ograve; dividere<br />
	Il tempo mio giocondo;<br />
	Tutto &egrave; follia, follia nel mondo<br />
	Ci&ograve; che non &egrave; piacer<br />
	Godiam, fugace e rapido &egrave; il Gaudio dell&rsquo;amore,<br />
	&Egrave; un flor che nasce e muore,<br />
	Ne pi&ugrave; si pu&ograve; goder<br />
	Godiamo, c&rsquo;invita.<br />
	C&rsquo;invit un f&eacute;rvido accento lusinghier.<br />
	Coro<br />
	Godamo, la tazza,<br />
	La tazza e il cantico,<br />
	La notte abella e il riso;<br />
	In questo, in questo paradiso<br />
	ne scopra il nuovo di.<br />
	Violetta<br />
	La vita &egrave; nel tripudio<br />
	Alfredo<br />
	Quando non s&rsquo;ami ancora<br />
	Violetta<br />
	Nol dite a chil&rsquo;ignora.<br />
	Alfredo<br />
	&Egrave; il mio destin cos&igrave;&hellip;<br />
	Tutti<br />
	Godiamo, la tazza,<br />
	La tazza e il cantico,<br />
	La notte abbella e il riso;<br />
	In questo, in questo<br />
	Paradiso ne scopra il nuovo di.</em></p>
<p>
	Tambi&eacute;n citar&eacute; el <em>brindis de la Zarzuela-Opera</em> espa&ntilde;ola de <strong>Arrieta </strong>llamada &rdquo;<em>Marina</em>&rdquo;, del que recojo tan solo algunas estrofas:</p>
<p>
	<em>CORO (masculino)</em><br />
	<em><strong>Hasta el borde las copas llenemos,<br />
	A gozar, a beber, a beber;<br />
	Su espumoso licor apuremos,<br />
	Que en su fondo se encuentra el placer<br />
	&hellip;</strong></em><br />
	&hellip;<br />
	<em>CORO</em><br />
	<strong><em>A beber, a beber, a apurar<br />
	La copa del licor,<br />
	Que el vino har&aacute; aumentar<br />
	Los goces del amor.</em></strong></p>
<p>
	Har&eacute; tambi&eacute;n referencia, como contraste,&nbsp; al muy machista, insufrible, y casposo pasodoble de <em>Manolo Escobar</em>, de notable &eacute;xito en nuestro pa&iacute;s en su momento, titulado &ldquo;<em>Mujeres y vino</em>&rdquo;, cuyo estribillo, af&iacute;n con el contenido del art&iacute;culo, me permito reproducir (me resulta imposible citar el resto de la letra de este pasodoble, incluso para rechazarla por absurda y de infame calidad literaria.):</p>
<p>
	<em>Nota</em>: &ldquo;<em>infame</em>&rdquo; es palabra derivada del griego &phi;&eta;&mu;ί, femi,<em>decir, hablar</em>; que por tanto significa etimol&oacute;gicamente &ldquo;<em>indecible, impronunciable, indigno de ser dicho&rdquo;</em>, y es que los sentimientos nobles, como el patriotismo, deben ser proclamados, pero de la manera adecuada y en el contexto adecuado, porque si no su dignidad queda menoscabada.</p>
<p>
	<strong><em>Viva el vino y las mujeres<br />
	y las rosas que calienta nuestro sol.<br />
	Viva el vino y las mujeres,<br />
	que por algo son regalo del Se&ntilde;or.<br />
	Y vivan<br />
	los cuatro puntos<br />
	cardinales de mi patria.<br />
	Que vivan los cuatro juntos,<br />
	que forman nuestra bandera<br />
	y el escudo de mi Espa&ntilde;a.</em></strong></p>
<p>
	&iexcl;Vaya mezcla!</p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Todos los caminos conducen a Roma(Omnes viae Romam ducunt)</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/todos-los-caminos-conducen-a-roma/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Nov 2015 04:23:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Hispania]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://es.elgourmetdelbosque.es/todos-los-caminos-conducen-a-roma-vias/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hoy no, pero hace dos mil años ciertamente todos los caminos conducían a Roma, que era la capital de un enorme imperio. Más de 380 vías principales o calzadas con más de 80.000 kms., permitían a sus legiones, a sus funcionarios, a sus ciudadanos salir y acudir con facilidad a la capital, Roma. Es curioso constatar cómo la dirección de todas las carreteras marcaba Roma como destino final, como si de los rayos o radios de una enorme circunferencia se tratara. Se extienden desde las Columnas de Hércules en Hispania o el “muro de Adriano” en Escocia hasta el Éufrates en Mesopotamia, del norte de Alemania hasta el desierto norteafricano.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hoy no, pero hace dos mil años ciertamente todos los caminos conducían a Roma, que era la capital de un enorme imperio. Más de 380 vías principales o calzadas con más de 80.000 kms., permitían a sus legiones, a sus funcionarios, a sus ciudadanos salir y acudir con facilidad a la capital, Roma. Es curioso constatar cómo la dirección de todas las carreteras marcaban Roma como destino final, como si de los rayos o radios de una enorme circunferencia se tratara. Se extienden desde las Columnas de Hércules en Hispania o el “muro de Adriano” en Escocia hasta el Éufrates en Mesopotamia, del norte de Alemania hasta el desierto norteafricano. De ahí el dicho todos los caminos conducen a Roma.</strong></p>
<p>Esas 380 vías principales, (algunos citan tal vez con más exactitud 372, que son las que relaciona el<em> Itinerarium Antonini</em> del que más adelante hablaré, 34 de ellas referidas a <em>Hispania</em>),  que solían recibir el nombre de su promotor, iban confluyendo unas en otras hasta llegar a la capital, <em>Roma</em>, en la que entran 19, diecinueve: <em>Salaria </em>y <em>Nomentana </em>que confluían ya dentro de la muralla <em>Aureliana</em>; <em>Tiburtina</em>, a la que se unía la <em>Collatina</em>; La <em>Praenestina </em>y <em>Labicana </em>que se unían a otras dos, las <em>Latina</em>;  <em>Appia</em>;  <em>Sacra</em>; <em>Ardeatina </em>que se unía a la <em>Ostiensis </em>que venía del puerto; <em>Septizonium</em>; <em>Portuensis</em>; <em>Aurelia </em>que se unía a la <em>Portuensis</em>; y la <em>Flaminia</em>.</p>
<figure style="width: 270px" class="wp-caption aligncenter"><img src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/carreteras_1a.jpg" alt="mapas del mundo antiguo en época de Adriano" width="270" height="173" /><figcaption class="wp-caption-text">Mapa general en época de Adriano (125)</figcaption></figure>
<figure style="width: 280px" class="wp-caption aligncenter"><img src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/carreteras_2a.jpg" alt="mapa de las antiguas calzadas romanas" width="280" height="214" /><figcaption class="wp-caption-text">Mapa de las antiguas calzadas romanas</figcaption></figure>
<p>Nota: se llaman también “<em>calzadas</em>”, con un término del latín vulgar,  *<em>calciāta </em>, que significa <em>camino empedrado</em>; “<em>calciata</em>” deriva de<em> calx,-cis</em>, que significa piedra caliza (en español existen también <em>cal</em>, <em>calcáreo</em>, cálcico,<em>calcificar </em>y <em>calcificación</em>, <em>calcinar</em>,(compuesto de <em>calx, cal </em>y <em>cinis,-eris, ceniza</em>,por extensión, <em>convertir cualquier cosa en  cenizas</em>.) <em>encalar</em>, <em>cálculo</em>… (véase: <a href="http://www.antiquitatem.com/calculo-numeracion-romana-calcular">http://www.antiquitatem.com/calculo-numeracion-romana-calcular</a> ) No debe relacionarse el término con <em>calzado</em>, sustantivo y también participio del verbo <em>calzar</em>, que deriva de <em>calzeus</em>, derivado a su vez de otro <em>calx,-cis</em> que significa “<em>talón</em>”, de donde <em>calcaño </em>y <em>calcañar</em>, parte posterior de la planta del pie.</p>
<p>Las <em>vías </em>se llaman también <em>“viae stratae</em>”, carreteras constituidas por <em>estratos </em>superpuestos de distintos tipos de piedra y grava, que las han hecho eternas. Precisamente de este nombre de las vías derivan el   italiano “<em>strada</em>”, inglés <em>street</em>, alemán <em>Straße</em>, holandés <em>straat</em>, gallego y portugués <em>estrada</em>.</p>
<p>Una curiosidad: “<em>Carretera</em>” deriva de carreta y esta de <em>carro</em>, que tal vez no es originariamente una palabra <em>latina </em>sino <em>celta</em>, “<em>carros</em>”. Esto nos remite a la consideración de la importancia del llamado “<em>substrato celta</em>” en muchos de los territorios dominados por <em>Roma</em>. Por otra parte el “<em>celta</em>” está muy relacionado con el Latín porque ambas son lenguas<em> indoeuropeas</em>. Precisamente la raíz indoeuropea de esta palabra podría ser “<em>*kers» </em>, de la que también derivan o están relacionadas <em>currere</em>, (<em>correr</em>), <em>cursar</em>, <em>corcel, sucursal, acosar</em> de un previo “<em>accursus</em>”, etc.<br />
En otra ocasión hablaremos de las vías en general y de las de <em>Hispania </em>en particular.</p>
<figure style="width: 291px" class="wp-caption aligncenter"><img src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/carreteras_3a.jpg" alt="mapa de las vías romanas en España" width="291" height="224" /><figcaption class="wp-caption-text">Mapa de las vías romanas en España</figcaption></figure>
<p>Nota: Diré hoy, como curiosidad, que una de las vías más famosas en <em>España</em>, utilizada o conservada todavía hoy en muchos tramos, es la conocida como “<em>Vía de la Plata”</em>, que iba de <em>Mérida (Augusta Emerita) </em>hasta<em> Astorga (Asturica Augusta)</em>, cuyo nombre nada tiene que ver con el del mineral tan apreciado en el mundo antiguo; en latín se llamaba “<em>argentum</em>”, nombre que sin duda le recordará al lector algunos derivados (<em>argentífero</em>, <em>argénteo</em>…). El nombre deriva de la denominación en el árabe de la época <em>andalusí vía al-Balat, camino empedrado.</em></p>
<p>Pues bien, en esta enorme red las vías eran señalizadas con <em>hitos </em>o <em>mojones </em>que marcaban las distancias y de paso recordaban a los autores o favorecedores de la carretera para su mayor honra y gloria. Esos hitos se llamaban <em>miliarios </em>porque se colocaban cada mil pasos, (una milla equivale a 1481 metros aproximadamente), como hoy los <em>kilómetros </em>se colocan cada mil metros una vez que aplicamos el sistema métrico decimal.</p>
<figure style="width: 256px" class="wp-caption aligncenter"><img src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/carreteras_4a.jpg" alt="Miliarios romanos de la localidad de Carcaboso (Cáceres)" width="256" height="173" /><figcaption class="wp-caption-text">Miliarios de la localidad de Carcaboso (Cáceres)</figcaption></figure>
<p>Como las <em>vías </em>o carreteras partían o llegaban a <em>Roma </em>como los radios de una enorme circunferencia, allí estaba colocado el <em>miliario “0” </em>como punto central, como hoy existe en la <em>Puerta del So</em>l de <em>Madrid </em>el Kilómetro “0”,  del que parten todas las carreteras radiales que llegan a los rincones de <em>España</em>.</p>
<p>Es curioso constatar cómo los <em>Estados </em>centralizados tuvieron en la Antigüedad como tienen hoy una disposición y estructura radial: para ir de una ciudad a otra se ha de pasar por el centro, en el que confluyen todos los caminos.</p>
<p>Ese <em>miliario 0 romano</em> no se llamaba realmente así, porque los romanos no manejaban el <em>cero</em>, sino que para remarcar su importancia central le llamaron <em>milliarium aureum, miliario de oro,</em>  porque era de bronce bañado en oro, y fue colocado en el <em>Foro</em>, junto al templo de <em>Saturno</em>,  por <em>Augusto </em>en el año 20 antes de <em>Cristo</em>. Debió tener 3,45 metros de alto y 1,15 de diámetro la columna.</p>
<p>Las distancias se medían por referencia a él.  No se conoce la inscripción grabada en esa columna, tal vez tan sólo el nombre el emperador <em>Augusto </em>o los nombres de las <em>ciudades</em> importantes del Imperio y las distancias como dan por hecho numerosos autores sin suficiente fundamento influenciados por las costumbres actuales, o quizás los nombres de los encargados del mantenimiento de la red viaria o <em>“curatores viarum”</em>.</p>
<p><em>Dion Casio</em> recuerda cómo <em>Augusto </em>fue nombrado curator viarum e hizo erigir el <em>milliarium aureum,</em> en  54.8,4, coincidiendo con la celebración de su triunfo sobre los <em>Partos</em>:</p>
<p><em>Dion Casio, 54,8,4</em></p>
<p><em><strong>Pero todas estas celebraciones con ocasión de la recuperación de los estandartes fueron ejecutadas más tarde. En el momento del que estamos hablando, fue nombrado procurador de las vías en el entorno de Roma, y con esta autoridad erigió el llamado “miliario de oro”, y designó para mantener estas vías a antiguos pretores con dos lictores cada uno.</strong></em></p>
<p>Quizás en el momento en que se erigió esta columna, este miliario, se creó la frase “<em>Todos los caminos conducen a Roma”.</em></p>
<p>Al <em>miliario áureo</em> hacen referencia <em>Plutarch, Galba 24.4; Pliny, Naturalis Historia 3.66; Tacitus, Historiae 1.27; Suetonius, Otho 6.2.</em></p>
<p><em>Plutarco </em>hace una referencia también al <em>miliario </em>como punto final de todas las carreteras romanas en la ocasión en que <em>Otón </em>está a punto de ser nombrado emperador suplantando a <em>Galba</em>:</p>
<p><em>Plutarco, Galba 24.4</em></p>
<p><em><strong>Hallábase éste presente, a espaldas de Galba, y estaba muy atento a lo que Umbricio decía y anunciaba; y como se asustase y tuviese con el miedo muchas alteraciones en el color, el liberto Onomasto, que estaba a su lado, le dijo que le buscaban y le estaban aguardando en casa los arquitectos: porque ésta era la seña convenida del momento en que debía presentarse a los soldados. Añadiendo, pues, él mismo que, habiendo comprado una casa vieja, quería mostrar a los destajeros aquellas piezas que necesitaban reparos, se marchó, y, bajando por la casa llamada de Tiberio, fue a la plaza al sitio donde está la columna de oro, en que van a rematar todas las carreteras principales de la Italia. </strong></em>(Traducción de Ranz Romanillos)</p>
<p><em>Tácito </em>en <em>Historias,1,27  y Suetonio en vida de Otón,6 </em>relatan el mismo episodio y también hacen referencia al <em>miliario de oro.</em></p>
<p>También <em>Plinio el Viejo</em>, que nos ofrece amplia información sobre vías y ciudades, hace una referencia interesante en un texto en el que encarece las dimensiones e importancia de <em>Roma</em>, ciudad sin parangón en el mundo.</p>
<p><em>Plinio, Naturalis Historia, III, 66-67</em></p>
<p><em><strong>Rómulo dejó la urbe teniendo tres puertas o cuatro (por dar crédito a los que dicen que eran más). El conjunto de sus murallas en el año ochocientos veintiséis de su fundación, siendo emperadores y censores los Vespasianos, comprendía trece mil doscientos pasos de contorno. Abraza las siete colinas y se divide en catorce distritos y hay doscientas sesenta y cinco capillas de crucero de los dioses Lares. La extensión de la ciudad, trazando una línea recta desde el miliario colocado en la cabecera del Foro Romano hasta cada una de las puertas que hay hoy en número de treinta y siete (si se cuentan como una las llamadas doce, y se prescinde de las siete antiguas que han dejado de existir), arroja un total de  veinte mil setecientos sesenta y cinco pasos en línea recta. Pero hasta el final de las edificaciones, comprendido el campo de los pretorianos, desde el mismo miliario, y a través de los diversos distritos, la longitud de todas las vías públicas alcanza un poco más de sesenta mil pasos. Si a eso se añadiera la altura de los edificios, se obtendría un cálculo ciertamente adecuado y se proclamaría que no hay en todo el orbe ciudad ninguna cuyo tamaño pudiera comparársele.</strong></em> (Traducción de Antonio Fontán para Editorial Gredos. 1998)</p>
<p><em>Plin. Nat. 3.30  (o 3.66-67)</em></p>
<p><em>Urbem tris portas habentem Romulus reliquit aut, ut plurimas tradentibus credamus, IIII. moenia eius collegere ambitu imperatoribus censoribusque Vespasianis anno conditae DCCCXXVI m. p. XIII:CC, conplexa montes septem. ipsa dividitur in regiones XIIII, compita Larum CCLXV, eiusdem spatium mensura currente a miliario in capite Romani fori statuto ad singulas portas, quae sunt hodie numero XXXVII, ita ut XII portae semel numerentur praetereantur ex veteribus VII, quae esse desierunt, efficit passuum per directum XX:M:DCCLXV. ad extrema vero tectorum cum castris praetoriis ab eodem miliario per vicos omnium viarum mensura colligit paulo amplius LX p. quod si quis altitudinem tectorum addat, dignam profecto aestimationem concipiat fateaturque nullius urbis magnitudinem in toto orbe potuisse ei comparari.</em></p>
<p>Tenemos mucha información sobre las <em>vías romanas</em> y su trazado, no sólo en textos escritos sino también fruto de los estudios arqueológicos. Hay dos documentos de los que en otra ocasión trataré, que son especialmente importantes: el<em> Itinerarium Antonini</em>,<em> Itinerario de Antonino</em> y la <em>Tabula Peuntingeriana</em> .</p>
<p>El primero, el <em>Itinerarium Provinciarum Antonini Augusti</em>, es un libro o <em>guía </em>de carreteras confeccionado a principios del siglo III de Cristo (217) en el que se relacionaban las rutas militares de la época de <em>Caracalla</em>, dando cuenta de las ciudades y las mansiones o ventas, similares a nuestras áreas de servicio,  y de las distancias entre ellas. El documento actual se basa en una copia del siglo IV y se publicó modernamente por primera vez en el año 1521.</p>
<p>La segunda, la<em> Tabula Peutingeriana</em>, es una especie de mapa o mejor de esquema o dibujo plano que recoge las vías principales, señalando las ciudades y paradas de cada una desde la <em>India </em>a <em>Gran Bretaña.</em> Desgraciadamente se ha perdido la parte referida a <em>Hispania</em>, que ha de ser suplida con el <em>Itinerarium Antonini.</em> Se conserva  una copia del siglo XII de un documento del siglo IV o V, aunque pudo ser confeccionado antes. El documento actual se conserva en la <em>Nationalbibliotek </em>de <em>Viena</em>, que tiene una extensión de 6,8 metros de largo por 33 cm. de ancho dividido en 12 hojas. Recibe el nombre del humanista alemán que la descubrió, <em>Konrad Peutinger.</em></p>
<figure style="width: 432px" class="wp-caption aligncenter"><img src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/carreteras_5a.jpg" alt="imagen de la Tabula Peutingeriana" width="432" height="254" /><figcaption class="wp-caption-text">Segmentos V y VI de la Tabula Peutingeriana donde se representa a Italia, con la capital Roma, entre el mar Adriático y el Mediterráneo.</figcaption></figure>
<p>Otros autores que nos dan abundante información sobre las carreteras y las ciudades por las que pasan son <em>Plinio el Viejo </em>y <em>Estrabón</em>.</p>
<p>Así que la expresión <em>“todos los caminos conducen a Roma</em>” tendría en aquel momento un sentido real y geográfico. Podemos suponer, pues, que los habitantes del <em>Imperio</em>, desde <em>Mesopotamia</em> hasta <em>Bretaña</em>, desde <em>Alemania </em>al <em>desierto africano</em>, pronunciarían muchas veces en latín la frase “<em>omnes viae ducunt Romam</em>”, como hoy se sigue haciendo  en todas las lenguas occidentales desde su aparición.</p>
<p>Decía que “<em>podemos supone</em>r” porque no está atestiguada la citada frase latina en ningún documento de época antigua. Pero la suposición es razonable si <em>Roma </em>atraía a ciudadanos de todo el mundo y los “mapas” de la época tienen como punto de partida y de llegada a <em>Roma </em>y se señaló con toda la grandeza romana el punto central con el famoso <em>miliario de oro (milliarium aureum).</em></p>
<p>Hasta donde sabemos hoy la frase aparece escrita por primera vez en la <em>Edad Media</em>, hacia el año 1175, en un texto de <em>Alain de Lille,  (Alanus ab Insulis</em> en latín), (c. 1128 – 1202/1203).  <em>Alain</em> de <em>Lille </em>escribió numerosas obras, las más famosas de contenido moral. Entre ellas escribió una titulada<em> Liber Parabolarum, Libro de parábolas</em>. En el <em>capítulo V</em> es en donde aparece la citada frase, si bien no exactamente tal como la he presentado, sino como <em><strong>Mille viae ducunt homines per saecula Romam (A thousand roads lead men forever to Rome).</strong></em></p>
<p>Nota: adviértase la agudeza de <em>Alain de Lille</em> a la hora de latinizar su nombre: <em>Alanus </em>por <em>Alain</em> resulta evidente, pero en el caso del apellido “<em>de Lille”</em> hace un curioso juego fonético: como “<em>de Lille”</em> en francés suena igual que “<em>de l’île</em>, “, de la isla, lo traduce al latín como “<em>ab Insulis</em>”, “<em>de las Islas”.</em></p>
<p>En ese <em>capítulo V</em> al que me refería titula una de sus “<em>fabulas moralizantes»</em></p>
<p><strong><em>Mille viae ducunt hominem per saecula Romam</em></strong></p>
<p><strong><em>Mil caminos conducen para siempre al hombre a Roma</em></strong></p>
<p>Ya aparece el título  en la edición impresa de <em>Leipzig </em>del año 1499 cuya fotografía presento; no se  hacía así en ediciones anteriores como la de <em>Colonia </em>de 1497. Desconozco cómo aparece en los manuscritos más antiguos. Pero en todo caso, utiliza la expresión citada y otra similar  en el comentario o explicación a su parábola:  <em>multae viae ducunt hominem romam (Muchos caminos conducen al hombre a Roma)</em> y  también <em>mille viae ducunt homines romam per saecula  (mil caminos conducen a los hombres a Roma durante siglos) </em>.<em> (Mille viae ducunt homines Romam per saecula: qui volunt quaerere toto corde dominum: via est directa quae…)</em></p>
<p>Presento la <em>parábola completa</em>, en la que la máxima tiene un sentido figurado, de los miles que puede tener y con los que se sigue utilizando en cualquier contexto actual.</p>
<p><em><strong>Mil caminos conducen al hombre para siempre a Roma<br />
Para quienes quieren buscar al señor con todo su corazón<br />
hay un camino que directo lo conduce por lo alto de los montes<br />
con sus cuestas cargado de zarzas y espinas.<br />
Y también alguna senda que la piedra áspera hace<br />
áspera y araña todos los días las plantas (de los pies).<br />
Hay también un camino por el mar,  un camino por el desierto,<br />
por los profundos valles, entre peñascos, por lugares duros para los pies.<br />
Por bosques  y lugares ocultos, por lugares que las fieras temibles recorren,<br />
entre espinas y abrojos,  por lugares llenos de lodo.</strong></em></p>
<p><em>Mille viae ducunt hominem per saecula Romam<br />
Qui dominum toto quaerere corde volunt<br />
Est via quae ducit montes directa per altos<br />
Vepribus et spinis arduitate gravis<br />
Est quoque nonnullus callis. quem calculus asper<br />
Asperat. et plantas quotidianas arat<br />
Est via per pontum. via per deserta. per imas<br />
Valles. per scopulos. per loca dura pedi<br />
Per nemus et latebras. per lustra timenda ferarum<br />
Per spinas tribulos. per luculenta vaga</em></p>
<figure style="width: 282px" class="wp-caption aligncenter"><img src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/carreteras_6a.jpg" alt="imagen de digitalizado por Münchener Digitalisierungszentrum" width="282" height="389" /><figcaption class="wp-caption-text">Digitalizado por Münchener Digitalisierungszentrum</figcaption></figure>
<p>El sentido, ya figurado, es evidente: son muchos los caminos que llevan al <em>Señor</em>, al <em>Paraíso</em>, a quienes lo buscan con todo su corazón, como eran muchas las carreteras que llevan a <em>Roma</em>. Es decir, se puede llegar a un determinado fin de maneras muy diversas.</p>
<p>La frase la recoge  el germanista suizo <em>Samuel Singer</em> en su <em>Thesaurus Proverbiorum Medii Aevi: Lexikon der Sprichwörter des Romanisch-germanischen Mittelalters</em> en el término «<em>Rom»</em>.</p>
<p>Otro día hablaremos de la construcción y fábrica de las vías, mientras tanto ofrezco un enlace curioso con una curiosa página que permite conocer la distancia de cualquier punto de imperio a Roma según las vías romanas <a href="http://http://www.omnesviae.org/"> http://www.omnesviae.org/ </a>de  la <em>Tabula Peutingeriana </em>e  <em>Itinerarium Antonini.</em></p>
<p>Si te ha gustado el artículo comparte en redes y da tu opinión.</p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El rapto de Hylas representado en un mosaico de Itálica muy peculiar</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/rapto-de-hylas-mosaico-italica-ninfas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 May 2015 15:43:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Dioses y Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Hispania]]></category>
		<category><![CDATA[Mitologí­a]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la mitología  griega son muy frecuentes los casos en que dioses poderosos se enamoran de bellas mortales y procrean con ellas héroes, en su mitad inmortales y en su mitad mortales. También las diosas se enamoran a veces de hombres, que son mortales. Así por ejemplo Venus es la madre de Eneas, habido del mortal Anquises, de quien desciende la estirpe de los julios (Julio César, Augusto, etc.).</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>En la mitología  griega son muy frecuentes los casos en que dioses poderosos se enamoran de bellas mortales y procrean con ellas héroes, en su mitad inmortales y en su mitad mortales. También las diosas se enamoran a veces de hombres, que son mortales. Así por ejemplo Venus es la madre de Eneas, habido del mortal Anquises, de quien desciende la estirpe de los julios (Julio César, Augusto, etc.).</b></p>
<p>
	Un episodio muchas veces utilizado en el arte y en la literatura antigua es el del <em>rapto de Hylas</em> por unas <em>Ninfas</em>, diosas de las aguas:</p>
<p>
	<em>Hylas </em>es un miembro de la expedici&oacute;n de los <em>Argonautas </em>en busca del vellocino de oro; en determinado momento, en que han tocado tierra en el pa&iacute;s de <em>C&iacute;o </em>para pasar la noche, sale a buscar agua para la cena; las <em>Ninfas </em>de las aguas del r&iacute;o, enamoradas del joven guerrero, lo raptan y sumergen en las aguas; sus compa&ntilde;eros, especialmente su amigo <em>H&eacute;rcules </em>prendado de su hermosura, salen a buscarle, pero no lo encuentran; la nave sigue su rumbo, abandonando a <em>H&eacute;rcules</em> en tierra que luego fue a pie a la <em>Colquide</em>; m&aacute;s tarde conocer&aacute;n la verdad de lo sucedido, que <em>Hylas</em>, raptado por las Ninfas,&nbsp; se hab&iacute;a convertido en un ser divino.</p>
<p>
	Este mito de las <em>Ninfas</em>, <em>Ondinas</em>, <em>N&aacute;yades</em>, <em>Nereidas</em>, danzando en el agua en la que viven o en las praderas cercanas, y que arrebatan a los mortales que tienen la desgracia de verlas, ha llegado incluso a nuestro tiempo en creencias o en el folclore,&nbsp; como las <em>Xanas asturianas</em>.</p>
<p>
	El mito aparece ya en la literatura griega del siglo V a.C. y se populariza en la &eacute;poca helen&iacute;stica. Son muy conocidas las versiones de <em>Te&oacute;crito </em>en el <em>Idilio XIII</em> y de <em>Apolonio de Rodas</em> en<em> Las Argon&aacute;uticas</em>. Curiosamente no aparece en las pinturas de los vasos griegos &aacute;ticos o sicilianos.</p>
<p>
	Reproduzco la versi&oacute;n de <em>Te&oacute;crito </em>y dejo para el final del art&iacute;culo la versi&oacute;n, muy interesante, de <em>Apolonio </em>para aligerar el texto.</p>
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	<em>Te&oacute;crito, Idiio XIII</em></p>
<p>
	<em><strong>La divinidad, sea cual fuere, de quien naci&oacute; tal hijo, no engendr&oacute; a Amor para nosotros solos, Nicias, como pens&aacute;bamos; no somos&nbsp; los primeros a los que lo hermoso hermoso les parece, nosotros, que somos mortales, que el ma&ntilde;ana no vemos. Tambi&eacute;n el guerrero de coraz&oacute;n de bronce, el hijo de Anfitri&oacute;n, el que afront&oacute; al le&oacute;n terrible, se prendi&oacute; de un doncel, del adorable Hilas, que luc&iacute;a&nbsp; su rizosa melena. Ense&ntilde;&aacute;bale, cual hace un padre con su querido hijo, todos los conocimientos que a &eacute;l le hab&iacute;an servido para ser un h&eacute;roe celebrado. Nunca lo dejaba, ni al llegar el mediod&iacute;a, ni cuando la Aurora de albos corceles se remontaba a los dominios de Zeus, ni cuando los polluelos piando miraban al nido mientras su madre agitaba las alas en la ahumada percha, pendiente siempre de que el doncel acabara formado seg&uacute;n su designio y de que por su propio esfuerzo se convirtiera en un verdadero hombre. Y as&iacute;, cuando Jas&oacute;n Es&oacute;nida se dispon&iacute;a a navegar en busca del vellocino de oro e iban a acompa&ntilde;arle los paladines elegidos en todas las ciudades para prestar ayuda en la empresa, lleg&oacute; tambi&eacute;n a la opulenta Yolco el hombre de los penosos trabajos (Heracles), el hijo de Alcmena, hero&iacute;na de Midea, y con &eacute;l se dirigi&oacute; Hilas a Argo, la nave de fuertes bancos que no toc&oacute; las azules Rocas Chocadoras, sino que pas&oacute; entre ellas y corri&oacute; rumbo al profundo Fasis, cual &aacute;guila al espacioso mar; por ello quedaron desde entonces fijos estos escollos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Cuando se levantan las Pl&eacute;yades y en las alzadas pacen los j&oacute;venes corderos, al declinar ya la primavera, aquel divino grupo de h&eacute;roes escogidos se hizo a la mar, y a bordo de la c&oacute;ncava Argo llegaron al Helesponto en tres d&iacute;as con el Viento del Sur. Tomaron puerto dentro de la Prop&oacute;ntide, donde los bueyes del pa&iacute;s de C&iacute;o desgastan los arados abriendo anchos surcos. Desembarcaron en la playa y al atardecer pusi&eacute;ronse por parejas a preparar la cena, y, aunque eran muchos, dispusieron un solo lecho, pues hab&iacute;a una pradera que les ofrec&iacute;a mucho servicio para sus yacijas. En ella cortaron agudo carex y altas juncias.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El rubio Hilas fue con una vasija de bronce a buscar agua para la cena del propio Heracles y del intr&eacute;pido Telam&oacute;n, ya que estos dos amigos compart&iacute;an siempre la misma mesa. Pronto advirti&oacute; una fuente en una hondonada, a cuyo alrededor abundaban los juncos, la obscura celidonia, el verde culantrillo, el florido apio y la reptante grama. En medio del agua danzaban las Ninfas en corro, las Ninfas que nunca duermen, deidades terribles para los campesinos: &Eacute;unica y M&aacute;lide, de ojos de primavera. Fue el mancebo con prisa a hundir la grande jarra en la fontana, mas ellas lo asieron todas de la mano, que a todas el tierno coraz&oacute;n les rindi&oacute; Amor con el deseo del muchacho argivo. Cay&oacute; &eacute;l de golpe en el agua obscura, como cuando del cielo cae una encendida estrella de golpe al mar, y dice el marinero a sus iguales: &ldquo;Largad velas, muchachos, que se levanta el viento&rdquo;.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Ten&iacute;an las Ninfas al lloroso mancebo en su regazo y lo consolaban con palabras tiernas. El hijo de Anfitrion, acongojado, hab&iacute;a salido en busca del doncel,con su arco, bien corvado a la manera escita, y su clava, que siempre le pend&iacute;a de la diestra. &ldquo;&iexcl;Hilas!&rdquo;, grit&oacute; tres veces cuanto pudo con su fuerte garganta; tres veces el doncel le respondi&oacute;, pero su voz sali&oacute; tenue del agua, y, estando tan cerca, lejos parec&iacute;a. Cuando un cervato bala por los montes, el le&oacute;n carnicero corre de su cubil en busca de la comida ya segura. Tal se agitaba Heracles, que a&ntilde;orab a al doncel, por bre&ntilde;as no pisadas, recorriendo gran trecho. &iexcl;Cuitados los amantes! &iexcl;Cu&aacute;nto pen&oacute; por montes y maleza! La empresa de Jas&oacute;n no le importaba ya.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Hall&aacute;base la nave tripulada por todos los presentes, los aparejos estaban izados, y los h&eacute;roes en mitad de la noche, aprestaban las velas aguardando a Heracles; mas &eacute;l iba enloquecido a donde sus pies lo condujeran, pues un dios cruel le desgarraba por dentro las entra&ntilde;as. As&iacute; entre los bienaventurados se encuentra ahora el bell&iacute;simo Hilas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>A Heracles, en cambio, reproch&aacute;banle los h&eacute;roes haber abandonado la nave, pus que dej&oacute; a Argo, la nao de treinta bancos, y lleg&oacute; a pie a la C&oacute;lquide y al inh&oacute;spito Fasis</strong></em>. (Traducci&oacute;n de Manuel Garc&iacute;a Teijeiro y M&ordf; Teresa Molinos Tejada, Editorial Gredos, 1986)</p>
<p>
	Son muy numerosos los textos y referencias antiguas a este mito; reproducir&eacute; alguno de ellos :<br />
	<em>Apolonio de Rodas </em>nos lo cuenta en&nbsp; Las Argon&aacute;uticas, I, 1171-1357: Lo reproduzco, como dec&iacute;a, al final de este art&iacute;culo. Es un texto muy interesante que nos da una versi&oacute;n ligeramente diferente.</p>
<p>
	<em>Virgilio </em>hace una r&aacute;pida referencia en la<em> Egloga VI, 40 y ss.</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Refiri&oacute;se luego a las piedras lanzadas por Pirro, al reino de Saturno, a las aves del C&aacute;ucaso y al robo de Prometeo. Cant&oacute; despu&eacute;s en qu&eacute; fuente dejaron los navegantes a Hylas, y c&oacute;mo le llamaban a grandes gritos, sin que respondiesen por doquiera m&aacute;s que los ecos: &ldquo;&iexcl;Hilas&rdquo;, &iexcl;Hilas&rdquo;.</strong></em></p>
<p>
	<em>Hinc lapides Pyrrhae iactos, Saturnia regna,<br />
	Caucasiasque refert volucres, furtumque Promethei:<br />
	his adiungit, Hylan nautae quo fonte relictum<br />
	clamassent, ut litus &ldquo;Hyla, Hyla!&rdquo; omne sonaret.</em></p>
<p>
	<em>Ovidio </em>tamb&eacute;n en su <em>Ars amandi, II, 10</em>9</p>
<p>
	<em><strong>Aunque seas como el Nereo cantado por el antiguo Homero,<br />
	y tan encantador como Hylas, arrebatado por las N&aacute;yades criminales,<br />
	para retener a tu amada y no extra&ntilde;arte de quedar abandonado,<br />
	a&ntilde;ade las dotes de la inteligencia a las bondades de tu cuerpo.</strong></em></p>
<p>
	<em>Sis licet antiquo Nireus adamatus Homero,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Na&iuml;adumque tener crimine raptus Hylas,<br />
	Ut dominam teneas, nec te mirere relictum,<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ingenii dotes corporis adde bonis.</em></p>
<p>
	<em>Propercio</em>, (inspir&aacute;ndose en <em>Apolonio </em>y <em>Te&oacute;crito</em>) escribe el siguiente poema,<em> Eleg&iacute;as, I, 20</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Esto te advierto, Galo, por mi fiel amistad (que no se pierda en tu animo distra&iacute;do), a menudo la mala suerte le sale al paso al enamorado incauto: el cruel Ascanio podr&iacute;a dec&iacute;rselo a los Minias. T&uacute; tienes un amor de no inferior belleza ni de nombre desigual al de Hylas, el hijo de Teodamante. A &eacute;ste, bien vayas recorriendo los arroyos del bosque sombr&iacute;o, ya moje tus pies la onda del Anio, ya recorras la costa de los Gigante, o en cualquier rinc&oacute;n por el movible cobijo del r&iacute;o, defi&eacute;ndelo siempre del rapto codicioso de las ninfas (pues no esmenor el amor de las it&aacute;licas que el de las Adr&iacute;adas). Que no tengas, Galo, que ir a los duros monte y a las fr&iacute;as pe&ntilde;as, y a los lagos nunca conocidos; lo cual, habi&eacute;ndolo sufrido H&eacute;rcules en su desventurado viaje por desconocidas riberas, tuvo que llorar ante el Ascanio ind&oacute;mito.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pues cuentan que anta&ntilde;o la nave Argo, salida del astillero de Pagasa, recorr&iacute;a el remoto rumbo de Fasis, y ya despu&eacute;s de pasar las olas de la hija de Atamas, arrib&oacute; a los escollos de los misios. All&iacute;, el grupo de los h&eacute;roes, cuando arrib&oacute; a las serenas orillas, cubri&oacute; el risue&ntilde;o litoral de muelle ramaje. Pero el compa&ntilde;ero del invencible mancebo avanz&oacute; m&aacute;s all&aacute; a buscar la rara agua de una fuente apartada. Dos j&oacute;venes lo persiguieron, descendencia de Aquil&oacute;n. Lo persegu&iacute;a desde lo alto Zetes, lo persegu&iacute;a desde lo alto C&aacute;lais, quer&iacute;an robarle sus besos extendiendo sus manos, y arrebat&aacute;rselos desde arriba en alternativa huida. El, en vilo, busca refugio bajo su propio brazo y con una rama espanta las asechanzas que vuelan. Y ya se hab&iacute;a retirado la estirpe de Orithya Pand&oacute;nide, pero &iexcl;ay dolor!, Hylas caminaba, caminaba hacia las Hamadr&iacute;adas. All&iacute; hab&iacute;a una fuete en la ladera del monte Arganto, h&uacute;meda morada, grata a las ni&ntilde;as de Tinia, encima de la cual pend&iacute;an, sin que se debieran a cuidado alguno, frescas manzanas de &aacute;rboles abandonados; en torno, en el fresco prado, crec&iacute;an lirios blancos entremezclados con adormideras purp&uacute;reas. E Hylas,ora cort&aacute;ndolas puerilmente con sus delicadas u&ntilde;as, prefer&iacute;a la flor al deber que se hab&iacute;a impuesto, ora ech&aacute;ndose ignorante sobre las hermosas aguas, entreten&iacute;a su descuido con tiernas im&aacute;genes. Al cabo se dispone a beber del r&iacute;o metiendo en &eacute;l las manos y libando el agua recostado en su hombro derecho, por cuya blancura como arrobadas las doncellas Dr&iacute;adas, dejaron asombradas sus acostumbradas danzas, y como resbalara, f&aacute;cilmente lo arrastraron con el blando l&iacute;quido: Hylas, al ser robado su cuerpo, dio un grito. A &eacute;ste desde lejos Alcides repiti&oacute; respuestas, mas s&oacute;lo el aura le devolvi&oacute; el nombre dese la lejana fuente.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Aleccionado con estos ejemplos, Galo, guardar&aacute;s tu amor, pues parece que has confiado el hermoso Hylas a las ninfas.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Antonio Tovar y Mar&iacute;aT.Belfiore M&aacute;rtire. Ediciones Alma Mater. 1963)</p>
<p>
	<em>Hoc pro continuo te, Galle, monemus amore,<br />
	quod tibi ne vacuo defluat ex animo:<br />
	saepe imprudenti fortuna occurrit amanti:<br />
	crudelis Minyis sic erat Ascanius.<br />
	est tibi non infra specie, non nomine dispar,<br />
	Theiodamanteo proximus ardor Hylae:<br />
	huic tu, sive leges Umbrae rate flumina silvae,<br />
	sive Aniena tuos tinxerit unda pedes,<br />
	sive Gigantei spatiabere litoris ora,<br />
	sive ubicumque vago fluminis hospitio,<br />
	Nympharum semper cupidas defende rapinas<br />
	(non minor Ausoniis est amor Adryasin);<br />
	ne tibi sit duros montes et frigida saxa,<br />
	Galle, neque expertos semper adire lacus.<br />
	quae miser ignotis error perpessus in oris<br />
	Herculis indomito fleverat Ascanio.<br />
	namque ferunt olim Pagasae navalibus Argo<br />
	egressam longe Phasidos isse viam,<br />
	et iam praeteritis labentem Athamantidos undis<br />
	Mysorum scopulis applicuisse ratem.<br />
	hic manus heroum, placidis ut constitit oris,<br />
	mollia composita litora fronde tegit.<br />
	at comes invicti iuvenis processerat ultra<br />
	raram sepositi quaerere fontis aquam.<br />
	hunc duo sectati fratres, Aquilonia proles<br />
	(nunc superat Zetes, nunc superat Calais),<br />
	oscula suspensis instabant carpere plantis,<br />
	oscula et alterna ferre supina fuga.<br />
	ille sed extrema pendentes ludit in ala<br />
	et volucris ramo summovet insidias.<br />
	iam Pandioniae cessit genus Orithyiae:<br />
	ah dolor! ibat Hylas, ibat Hamadryasin.<br />
	hic erat Arganthi Pege sub vertice montis,<br />
	grata domus Nymphis umida Thyniasin,<br />
	quam supra nulli pendebant debita curae<br />
	roscida desertis poma sub arboribus,<br />
	et circum irriguo surgebant lilia prato<br />
	candida purpureis mixta papaveribus.<br />
	quae modo decerpens tenero pueriliter ungui<br />
	proposito florem praetulit officio,<br />
	et modo formosis incumbens nescius undis<br />
	errorem blandis tardat imaginibus.<br />
	tandem haurire parat demissis flumina palmis<br />
	innixus dextro plena trahens umero.<br />
	cuius ut accensae Dryades candore puellae<br />
	miratae solitos destituere choros<br />
	prolapsum et leviter facili traxere liquore,<br />
	tum sonitum rapto corpore fecit Hylas.<br />
	cui procul Alcides ter &#39;Hyla!&#39; respondet: at illi<br />
	nomen ab extremis montibus aura refert.<br />
	his, o Galle, tuos monitus servabis amores,<br />
	formosum ni vis perdere rursus Hylan.</em></p>
<p>
	La version de <em>Apolonio</em>, que m&aacute;s abajo reproducir&eacute;, inspir&oacute; a varios poetas de la <em>&eacute;poca Flavia</em>. As&iacute; <em>Valerio Flaco, III, 545-564;&nbsp; Marcial VI, 68,9; VII,15,1-1; IX, 65,14. Estacio, Silvas,I, 5,22; III,4, 42-43.</em></p>
<p>
	<em>Valerio Flaco, Argon&aacute;uticas, III, 545-564:</em></p>
<p>
	<em><strong>As&iacute; habl&oacute; y levanta un ciervo veloz entre la maleza del bosque sin caminos<br />
	y ofrece al muchacho su cabeza altiva con sus cuernos,<br />
	que retardando su decisi&oacute;n de huir y deteni&eacute;ndose largo tiempo,<br />
	le solicita e invita a competir en igual carrera.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Hylas lo cree (al alcance) e incendiado por el fuego de la cercana presa,<br />
	lo persigue. Mientras Alcides observ&aacute;ndole le anima con sus gritos;<br />
	y ya uno y otro desaparecen de sus ojos,<br />
	cuando el cuadr&uacute;pedo conduce lejos al joven que le persigue<br />
	y le amenaza con los dardos en su mano cansada<br />
	junto a al manantial de una l&iacute;mpida fuente<br />
	y &eacute;l mismo ligero huye sobre las aguas sin tocarlas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Perdi&oacute; el muchacho de esta manera la esperanza<br />
	y no porf&iacute;a en perseguirle m&aacute;s all&aacute;; y como el sudor<br />
	hab&iacute;a empapado sus miembros y su agitado pecho,<br />
	se echa &aacute;vido en las agradables aguas.<br />
	Brillan las aguas con la luz que se proyecta<br />
	como cuando Cintia se ve en el cielo<br />
	o pasa la rueda brillante de Febo en mitad de su carrera:<br />
	as&iacute; un destello se difundi&oacute; sobre las aguas.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Nada le impresionan ni la sombra ni el cabello ni el sonido<br />
	de la Ninfa que surge para besarle.<br />
	Ella&nbsp; le echa sus &aacute;vidas manos y arrastra al joven que pide,<br />
	ay, demasiado tarde auxilio y pronuncia el nombre de su gran amigo;<br />
	pues la propia fuerza de su peso le proyecta hacia abajo.</strong></em></p>
<p>
	<em>sic ait et celerem frondosa per avia cervum<br />
	suscitat ac iuveni sublimem cornibus offert.<br />
	ille animos tardusque fugae longumque resistens<br />
	sollicitat suadetque pari contendere cursu.<br />
	credit Hylas praedaeque ferox ardore propinquae<br />
	550insequitur; simul Alcides hortatibus urget<br />
	prospiciens; iamque ex oculis aufertur uterque,<br />
	cum puerum instantem quadripes fessaque minantem<br />
	tela manu procul ad nitidi spiracula fontis<br />
	ducit et intactas levis ipse superfugit undas.<br />
	555hoc pueri spes lusa18 modo est, nec tendere certat<br />
	amplius; utque artus et concita pectora sudor<br />
	diluerat, gratos avidus procumbit ad amnes.19<br />
	stagna vaga sic luce micant, ubi Cynthia caelo<br />
	prospicit aut medii transit rota candida Phoebi:<br />
	560tale iubar diffundit aquis; nil umbra comaeque<br />
	turbavitque sonus surgentis ad oscula Nymphae.<br />
	illa avidas iniecta manus heu sera cientem<br />
	auxilia et magni referentem nomen amici<br />
	detrahit; adiutae prono nam pondere vires.</em></p>
<p>
	Tambi&eacute;n hace referencia <em>Marcial </em>en varias ocasiones, por ejemplo en<em> VI, 68</em></p>
<p>	<em><strong>A un ni&ntilde;o ahogado en Bayas</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Llorad vuestro crimen, pero lloradlo por todo el Lucrino, N&aacute;yades, y que la misma Tetis sienta vuestros lamentos. Arrebatado entre las aguas de Bayas ha muerto el famoso ni&ntilde;o Eutico, tu lado m&aacute;s dulce, C&aacute;strico. &Eacute;ste era el compa&ntilde;ero y el dulce alivio de tus preocupaciones; &eacute;ste&nbsp; era tu amor y &eacute;ste, el Alexis de nuestro poeta. Acaso te vio desnudo bajo las aguas cristalinas una ninfa lasciva y ha devuelto Hilas al Alcida? &iquest;O&nbsp; la diosa desprecia ya al afeminado Hermafrodita deseosa del abrazo de un tierno var&oacute;n? Sea ello lo que sea y cualquiera que sea la causa de este s&uacute;bito rapto, ruego que tanto la tierra como el agua te sean suaves.</strong></em></p>
<p>
	<em>Flete nefas vestrum, sed toto flete Lucrino,<br />
	Naides, et luctus sentiat ipsa Thetis.<br />
	Inter Baianas raptus puer occidit undas<br />
	Eutychos ille, tuum, Castrice, dulce latus.<br />
	5Hic tibi curarum socius blandumque levamen,<br />
	Hic amor, hic nostri vatis Alexis erat.<br />
	Numquid te vitreis nudum lasciva sub undis<br />
	Vidit et Alcidae nympha remisit Hylan?<br />
	An dea femineum iam neglegit Hermaphroditum<br />
	10Amplexu teneri sollicitata viri?<br />
	Quidquid id est, subitae, quaecumque est causa rapinae,<br />
	Sit, precor, et tellus mitis et unda tibi.</em></p>
<p>
	<em>Marcial, VII,15</em></p>
<p>	<em><strong>Joven precavido</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&iquest;Qui&eacute;n es este joven que se aparte de las transparentes aguas del Yantis. &iquest;Huy&oacute; acaso Hilas de la N&aacute;yade, su de&ntilde;ora? &iexcl;Qu&eacute; bien!, que el Tirintio es venerado en ese bosque y que guarda tan cerca las aguas amorosas! Argino, puedes seguro guardar estas fuentes. Nada te har&aacute;n las Ninfas. Pero ten cuidado, no te desee &eacute;l mismo (el dios).</strong></em></p>
<p>
	<em>Quis puer hic nitidis absistit Ianthidos undis?<br />
	Effugit dominam Naida numquid Hylas?<br />
	O bene, quod silva colitur Tirynthius ista<br />
	Et quod amatrices tam prope servat aquas!<br />
	Securus licet hos fontes, Argynne, ministres:<br />
	Nil facient Nymphae: ne velit ipse, cave.</em></p>
<p>
	<em>Estacio tambi&eacute;n lo cuenta en sus Silvas I, 5,22;&nbsp; y III,4, 42-43.</em></p>
<p>
	<em>Estacio, Silvas, I,5</em></p>
<p>
	<em><strong>Venid, oh diosas glaucas, mostradme vuestros rostros transparentes, ornada vuestros cabellos cristalinos con tiernos racimos de hiedra; venid sin veste alguna, cual emerg&eacute;is de las profundas fuentes y con vuestra presencia atorment&aacute;is a los amantes S&aacute;tiros. No pretendo atraeros a vosotras, las que con vuestra culpa enturbiasteis el brillo de las aguas: lejos de aqu&iacute; Salm&aacute;cide con su fuente enga&ntilde;osa; lejos las&nbsp; linfas, secas por el llanto, de la hija de Cebrene abandonada; atr&aacute;s la que rapt&oacute; al alumno de H&eacute;rcules. Venid vosotras, las ninfas que pobl&aacute;is el Lacio y las siete colinas, las que el T&iacute;ber nutr&iacute;s con caudal nuevo, y a las que regocijan las cascadas del Anio y el Agua virgen, que acoger&aacute; a los nadadores, y el Agua Marcia, que nos trae la frescura de las nieves marsas, cuyo caudal errante se acrecienta en un alto recinto y circula, sostenido sobre inn&uacute;meros arcos: vuestra es la obra que me propongo cantar y vuestra la moradas cuyas puertas abro con mis versos festivos.</strong></em>&nbsp; (Traducci&oacute;n de Francisco Torrent Rodr&iacute;guez. Editorial Gredos)</p>
<p>
	<em>ite. deae virides, liquidosque advertite vultus<br />
	et vitreum teneris crimen redimite corymbis,<br />
	veste nihil tectae, quales emergitis altis<br />
	fontibus et visu Satyros torquetis amantes,<br />
	Non vos, quae culpa decus infamastis aquarum,<br />
	quae culpa decus infamastis aquarum. 3 4 [p. 60]<br />
	20sollicitare iuvat: procul hinc et fonte doloso<br />
	Salmacis et viduae Cebrenidos arida luctu<br />
	flumina et Herculei praedatrix cedat alumni,<br />
	vos mihi, quae Latium septenaque culmina, nymphae,<br />
	incolitis Thybrimque novis attollitis undis,<br />
	25quas praeceps Anien atque exceptura natatus<br />
	Virgo iuvat Marsasque nives et frigora ducens<br />
	Marcia, praecelsis quarum vaga molibus unda<br />
	crescit et innumero pendens transmittitur arcu&mdash;:</em></p>
<p>
	<em>Estacio, Silvae III, 4, 40 ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>Ante ti ceder&aacute; el hijo del Latmo y el del Sangario y a aquel a quien perdi&oacute; la vana imagen de una fuente y su est&eacute;ril amor. La N&aacute;yade azulada te habr&iacute;a preferido y asi&eacute;ndose a tu urna te habr&iacute;a retenido con m&aacute;s fuerza. T&uacute;, hijo m&iacute;o, ante todos; tan solo es m&aacute;s hermoso aquel a quien ser&aacute;s ofrendado&rdquo;. Tras estas palabras, lo alz&oacute; consigo por las auras ligeras y le orden&oacute; sentarse en su biga de cisnes.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Francisco Torrent Rodr&iacute;guez. Editorial Gredos)</p>
<p>
	<em>&hellip;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; cedet tibi Latmius ultro&nbsp;<br />
	Sangariusque puer quemque irrita fontis imago<br />
	et sterilis consumpsit amor. te caerula Nais<br />
	mallet et adprensa traxisset fortius urna.<br />
	tu, puer, ante omnis; solus formosior ille,<br />
	cui daberis.&rsquo; sic orsa leves secum ipsa per auras<br />
	tollit olorinaque iubet considere biga.</em></p>
<p>
	Aunque, como he dicho, este motivo de <em>Hilas </em>no aparece en las pinturas de los vasos griegos del <em>Atica</em> o de <em>Sicilia</em>, s&iacute; aparece en cambio profusamente en pinturas murales, en relieves escult&oacute;ricos, relieves de estuco, en obras de orfebrer&iacute;a y sobre todo en mosaicos, que se han conservado mejor.&nbsp; Todas estas representaciones est&aacute;n repartidas por varios sitios aparecen entre el comienzo del imperio y el siglo V, sumando no menos de cuarenta. Desde luego fue un motivo muy repetido en los mosaicos que adornaban las mansiones de los ricos de la &eacute;poca. Lo encontramos en<em> Italia,&nbsp; Africa, Hispania, la Galia</em>.</p>
<p>
	Hay m&aacute;s de quince&nbsp; en el entorno de <em>Pompeya </em>y <em>Herculano </em>y <em>Estabias</em>, (en donde se dan especialmente las pinturas murales).&nbsp;&nbsp; Aparecen mosaicos <em>Saint Colombe</em> en<em> Francia</em>, en <em>Thina</em>, <em>Cartago</em>, <em>Constantina </em>y <em>Djemila </em>en <em>Argelia</em>, en <em>Volubilis </em>en <em>Marruecos</em>, en varios puntos de<em> Roma (Via Appia, Bas&iacute;lica de Iunius Bassus, Via Flaminia</em> en la tumba de los <em>Nasoni</em>. Aparecen relieves escult&oacute;ricos, monedas, etc.</p>
<p>
	Que fue motivo de los cuadros de algunos pintores lo deducimos tambi&eacute;n de <em>Petronio </em>en su <em>Satiric&oacute;n</em>, <em>83</em>, en donde se describe una pintura del pintor griego <em>Apeles </em>con este motivo, aunque bien pudiera ser simplemente una creaci&oacute;n literaria sin que hubiera existido una pintura de la que no sabemos nada m&aacute;s:</p>
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	<em>Petronio, Satiric&oacute;n, 83:</em></p>
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	<strong><em>Llegu&eacute; a una galer&iacute;a de pintura muy notable por la variedad de los cuadros. Vi obras de la mano de Zeuxis, todav&iacute;a no estropeadas por la antig&uuml;edad, y examin&eacute; no sin cierto escalofr&iacute;o bocetos de Prot&oacute;genes que compet&iacute;an en realismo con la propia naturaleza. Me extasi&eacute; tambi&eacute;n ante la obra de Apeles que lleva en griego el nombre de &lsquo;monocnemon&rdquo; (quiz&aacute;s porque representaba una estatua apoyada en una sola pierna). Con tanta nitidez estaban rematadas las figuras seg&uacute;n el natural que pod&iacute;a creerse que ten&iacute;an tambi&eacute;n esp&iacute;ritu. En este lado un &aacute;guila levantaba al cielo al garz&oacute;n de Ida (Ganimedes), all&aacute; el honesto Hylas rechazaba a una N&aacute;yade desvergonzada. Condenaba Apolo sus manos criminales y decoraba su lira depuesta con una flor que acababa de abrirse. Entre los retratos de estos amantes, como si estuviese en soledad, dije en voz alta:<br />
	&#8211; As&iacute; pues tambi&eacute;n el amor toca a los dioses. J&uacute;piter en su cielo encontr&oacute; a quien amar, y sin embargo cuando decidi&oacute; pecar en la tierra a nadie hizo injuria. La ninfa que rapt&oacute; a Hylas habr&iacute;a reprimido su arrebato si hubiera sospechado que H&eacute;rcules llegar&iacute;a a reclamar su propiedad. Apolo convirti&oacute; en una flor la sombra de su amado (el Jacinto), y todas las leyendas de la misma manera acabaron en caricias sin rivales. Yo, en cambio, acog&iacute; como amigo a un compa&ntilde;ero de viaje m&aacute;s desalmado que Licurgo</em></strong>. (Traducci&oacute;n de Manuel C. D&iacute;az y D&iacute;az. Ediciones Alma Mater, 1969)</p>
<p>
	<em>In pinacothecam perveni vario genere tabularum mirabilem. Nam et Zeuxidos manus vidi nondum vetustatis iniuria victas, et Protogenis rudimenta cum ipsius naturae veritate certantia non sine quodam horrore tractavi. Jam vero Apellis quam Graeci mon(kthmon appellant, etiam adoravi. Tanta enim subtilitate extremitates imaginum erant ad similitudinem praecisae, ut crederes etiam animorum esse picturam. Hinc aquila ferebat caelo sublimis Idaeum, illinc candidus Hylas repellebat improbam Naida. Damnabat Apollo noxias manus lyramque resolutam modo nato flore honorabat. Inter quos etiam pictorum amantium vultus tanquam in solitudine exclamavi: &quot;Ergo amor etiam deos tangit. Iuppiter in caelo suo non invenit quod diligeret, sed peccaturus in terris nemini tamen iniuriam fecit. Hylan Nympha praedata temperasset amori suo, si venturum ad interdictum Herculem credidisset. Apollo pueri umbram revocavit in florem, et omnes fabulae quoque sine aemulo habuerunt complexus. At ego in societatem recepi hospitem Lycurgo crudeliorem.&quot;</em></p>
<p>
	Los mosaicos suelen decorar las estancias de acuerdo con lo que representan. As&iacute; es l&oacute;gico que las musas o las gracias adornen espacios dedicados al deleite literario o art&iacute;stico, que mosaicos con escenas de caza adornen grandes salones de ricos y ociosos latifundistas; que pinturas o mosaicos referidos al amor adornen espacios m&aacute;s &iacute;ntimos, como los dormitorios.</p>
<p>
	Del rapto de <em>Hylas </em>por las ninfas se han dado varias interpretaciones. La m&aacute;s evidente si no la &uacute;nica parece desde luego la del rapto amoroso; a <em>Hylas </em>lo arrebatan por amor, por pasi&oacute;n. Es m&aacute;s, en varias ocasiones aparece este tema junto a otros de cierta similitud: <em>Artemisa y Acteo, P&iacute;ramo y Tisbe, Amymone y Poseid&oacute;n, Narciso, Ninfas y s&aacute;tiros, Selene y Endymion,</em> etc. Este fue un lugar com&uacute;n en la Antig&uuml;edad hasta el punto que los primeros apologistas y padres de la Iglesia, como dir&eacute; m&aacute;s adelante, los critican y agrupan con frecuencia.&nbsp; Claro que si aparece la escena en un sarc&oacute;fago parece m&aacute;s l&oacute;gico interpretarlo como el rapto por las divinidades de ultratumba, como el paso de la vida al mundo de los muertos.</p>
<p>
	En su representaci&oacute;n pict&oacute;rica o musivaria hay numerosas variantes, pero tambi&eacute;n cierta unidad iconogr&aacute;fica y compositiva cuasi fosilizada: <em>Hylas </em>con el c&aacute;ntaro a orillas del rio o lago,&nbsp; una rodilla totalmente doblada, apoyada sobre una roca, mientras que la otra pierna, estirada, est&aacute; ya dentro del agua, anticipando el momento de la ca&iacute;da, las ninfas cogi&eacute;ndole de los brazos, en otras ocasiones de las piernas o del torso.</p>
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	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img alt="" height="213" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_1c.jpg" width="232" /><br />
	&nbsp;</p>
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	En Espa&ntilde;a han aparecido varios mosaicos representando el mito en <em>Los Villares</em>, cerca de la <em>Ba&ntilde;eza</em> en <em>Le&oacute;n</em>, en <em>Carranque </em>y en <em>It&aacute;lica</em>. A este &uacute;ltimo dedicar&eacute; especialmente mi atenci&oacute;n por sus especiales caracter&iacute;sticas.</p>
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	<img alt="" height="247" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_2.cjpg.jpg" width="228" /></p>
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	<em>Mosaico de Hylas y las Ninfas. Quintana del Marco (Museo Arqueol&oacute;gico Provincial de Le&oacute;n)</em></p>
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	<img alt="" height="163" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_3c.jpg" width="241" /></p>
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	<em>Villa Romana de Carranque (Toledo)</em></p>
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	En <em>It&aacute;lica </em>el mito aparece como emblema central de un mosaico geom&eacute;trico de gran dimensi&oacute;n. Se interpret&oacute; primero como el dios <em>Neptuno </em>o <em>Nereo </em>y luego <em>Garc&iacute;a Bellido</em> lo identific&oacute; definitivamente como el rapto de <em>Hylas</em>. En 1962 fue trasladado al <em>Museo Arqueol&oacute;gico de Sevilla</em>, en donde contin&uacute;a.</p>
<p>
	Aunque no est&aacute; claro el plano de la casa en la que aparece, est&aacute; desde luego en una zona de cierta intimidad porque no est&aacute; abierta al peristilo, lejos de los salones de reuniones, en el centro de un mosaico grande geom&eacute;trico de meandros formando esv&aacute;sticas, tal vez en la zona de entrada a los dormitorios o cubicula. Esto avalar&iacute;a su interpretaci&oacute;n er&oacute;tico-amorosa.</p>
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	<img alt="" height="160" src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hilas_4c.jpg" width="239" /></p>
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	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img alt="" height="364" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_5cjpg.jpg" width="379" /></p>
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	En este mosaico de It&aacute;lica el motivo iconogr&aacute;fico central es <em>el rapto de Hylas</em>. A la izquierda aparecen tres ninfas, que agarran al h&eacute;roe, que aparece desnudo con chlamys, lanza y &aacute;nfora o c&aacute;ntaro para recoger el agua. A la derecha aparece la figura masculina de <em>Heracles </em>con el brazo&nbsp; derecho levantado y con el manto y clava en la izquierda. Por la ambientaci&oacute;n de fondo de penumbra y los tonos oscuros (el mito transcurre en un bosque al anochecer), el agua delicadamente sugerida, los &aacute;rboles desprovistos de hojas y la disposici&oacute;n de los personajes, este mosaico parece ser la trasposici&oacute;n de un modelo pict&oacute;rico que a su vez siga alg&uacute;n modelo helen&iacute;stico. La composici&oacute;n es muy dram&aacute;tica: las tres <em>Ninfas</em>, <em>Hylas </em>a punto de desaparecer en el agua, al otro lado alarmado <em>Heracles </em>en el momento que se supone inmediatamente posterior a la sumersi&oacute;n de <em>Hylas</em>. A semejanza de algunas pinturas pompeyanas y a diferencia de la mayor&iacute;a, la figura de <em>Hylas </em>aparece descentrada. Como en casi todos los mosaicos, se le representa con una rodilla doblada apoyada en una roca y la otra pierna ya sobre el agua. Los comentaristas suelen resaltar como el rasgo m&aacute;s excepcional&nbsp; la aparici&oacute;n de <em>Heracles</em>, que no suele aparecer en ninguno, excepto en <em>I&aacute;lica</em>, porque se centran en el motivo esencial del mito:el rapto. Quiz&aacute;s la proximidad a las &quot;columnas de H&eacute;rcules&quot; del estrecho motiv&oacute; su aparici&oacute;n en este mosaico tan peculiar.</p>
<p>
	Sin embargo hay un detalle excepcional que no se resalta. De manera general las <em>Ninfas </em>agarran a <em>Hilas </em>de los brazos, de las piernas e incluso del torso. En este mosaico excepcionalmente, una de las <em>Ninfas </em>le agarra precisamente de su<em> miembro viril</em>, lo que avala su interpretaci&oacute;n er&oacute;tico-festiva.&nbsp;</p>
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	<img alt="" height="290" src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_6c.jpg" width="248" /></p>
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	No conozco&nbsp; otra representaci&oacute;n similar. Si este fuera un caso &uacute;nico, habr&iacute;a que relacionarlo tal vez con el viejo y extraordinario sentido del humor que las tierras del sur de <em>Hispania </em>ya ten&iacute;an desarrollado cuando todav&iacute;a no se llamaban <em>Andaluc&iacute;a </em>sino <em>Baetica</em>.</p>
<p>
	Por eso resulta m&aacute;s incomprensible la mojigater&iacute;a del <em>Museo Arqueol&oacute;gico de Sevilla</em> que lo reproduce en una postal de recuerdo o merchanding, pero s&oacute;lo de cintura para arriba. Pero poner algunas puertas o velos en <em>Andaluc&iacute;a </em>parece un sinsentido y una empresa imposible.</p>
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	<img alt="" height="165" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_7c.jpg" width="290" /></p>
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	El mito tiene un evidente sentido er&oacute;tico y eso explica que con frecuencia y como ocurre en el caso de <em>It&aacute;lica</em>, estos mosaicos aparezcan lejos del peristilo central de las casas romanas y m&aacute;s bien en alguna &aacute;rea m&aacute;s escondida, con frecuencia en los accesos al <em>cubiculum </em>o dormitorio. Confirma este sentido er&oacute;tico el hecho de que con frecuencia tambi&eacute;n aparezca asociado a otros mitos, tanto en los textos literarios como en las representaciones pict&oacute;ricas o musivarias,&nbsp; tales como el rapto de <em>Gan&iacute;medes </em>(&ldquo;<em>el m&aacute;s bello de los mortales</em>&rdquo; seg&uacute;n <em>Iliada, XX,231&ordm; 265</em>&nbsp; por <em>J&uacute;piter</em>, <em>Jacinto </em>muerto aqccidentalmente por Apolo enamorado de &eacute;l,&nbsp; <em>Acte&oacute;n </em>observando a <em>Diana </em>en el ba&ntilde;o, <em>Narciso</em> reflejando su bello rostro en el agua, con un resultado similar al de <em>Hilas</em>,&nbsp; &hellip;</p>
<p>
	Algunos escritores cristianos ya observaron que <em>Ganimedes</em>, <em>Jacinto </em>e <em>Hilas </em>coincid&iacute;an en el car&aacute;cter homosexual que despertaron en los dioses (<em>Hilas</em>, aunque raptado por las <em>Ninfas</em>, era amado por <em>H&eacute;rcules</em>). As&iacute; <em>Clemente de Alejandr&iacute;a</em> en <em>Protrepticus II,33,5:</em></p>
<p>
	<em><strong>Heracles es el hijo de Zeus, engendrado en esta larga noche. Y &eacute;l es un verdadero hijo; as&iacute; como largo y pesado fue el tiempo en el que llev&oacute; a cabo sus doce trabajos, sin embargo, en una sola noche sedujo a las cincuenta hijas de Testio, convirti&eacute;ndose a la vez en novio y ad&uacute;ltero de todas estas doncellas. No sin raz&oacute;n, entonces, los poetas le apodan &ldquo;abandonado&rdquo; y &quot;autor de hechos malvados.&quot;&nbsp; Ser&iacute;a una larga historia contar sus diversos&nbsp; adulterios y su corrupci&oacute;n de los j&oacute;venes. Vuestros dioses no se abstienen de muchachos. Uno [</strong></em>Heracles<em><strong>] am&oacute; a Hylas, otro [</strong></em>Apolo<em><strong>] a Jacinto, otro [</strong></em>Poseidon<em><strong>] a Crisipo, otro [</strong></em>Zeus<em><strong>] a Gan&iacute;medes.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Estos son los dioses a los que han de adorar vuestras esposas! Ellas mismas deben orar por sus propios maridos para que ocurra, modelos similares de la virtud, &#8211; que ellos puedan ser como los dioses aspirando despu&eacute;s igualmente a tan altos ideales! Permitid que&nbsp; &eacute;stos sean a los que vuestros j&oacute;venes aprendan a venerar,&nbsp; para que puedan crecer hasta la edad adulta como un manifiesto ejemplo ante ellos&nbsp; de fornicaci&oacute;n!</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pero tal vez son s&oacute;lo los dioses masculinos los que&nbsp; corren&nbsp; indulgentes con impaciencia tras los placeres sexuales.</strong></em></p>
<p>
	Tambi&eacute;n <em>Firmicus Maternus</em> en su&nbsp;<em> De errore profanarum religionum 12,2</em>;</p>
<p>
	<em><strong>A alguno le gusta el adulterio; mira a J&uacute;piter y ah&iacute;&nbsp; encuentra incentivos para su pasi&oacute;n. Aprueba, imita, y alaba el hecho de que su dios enga&ntilde;e en la figura de un cisne, rapte en la de un toro, se divierta en la de un s&aacute;tiro, y como si&nbsp; acostumbrara a ser generoso en sus fechor&iacute;as&nbsp; el hecho de que seduzca a una virgen real encerrada cayendo como&nbsp; oro generoso. A otros les gustan los abrazos de los j&oacute;venes muchachos: as&iacute;, que mire a Gan&iacute;medes en el seno de J&uacute;piter, que vea a&nbsp; H&eacute;rcules buscando a Hylas con impaciente, que aprende de Apolo arrebatado por el deseo de Jacinto,&nbsp; otro que vea Crisipo&nbsp; y otro a Pelope,&nbsp; de modo que le este permitido decir por sus dioses lo que hoy se castiga sever&iacute;simamente por las leyes romanas.</strong></em></p>
<p>
	<em>Adulterio delectatur aliquis: Iovem respicit, et inde cupiditatis suae fomenta conquirit; Probat imitatur et laudat, quod deus sus in cygno fallit, in tauro rapit ludit in satyro, et ut liberalis in flagitiis esse consuescat, quod inclusam regiam virginem auro largiter fluente corruperit. Puerorum aliquis delectatur amplexibus: Ganymedem in sinu Iovis quaerat, Herculem videat Hylam impatiente amore quaerentem, Hyacinthi desiderio captum Apollinem discat, Chrysippum alius, alius&nbsp; Pelopem videat, ut per deos suos sibi licere dicat quicquid hodie severissime Romanis legibus vindicatur.</em></p>
<p>
	Y Tambi&eacute;n<em> Arnobius, Adversus Nationes,&nbsp; IV,26,10.</em></p>
<p>
	<em><strong>As&iacute; que no contentos con haber atribuido a los dioses amores con el&nbsp; g&eacute;nero femenino, &iquest;a&ntilde;adis que eran amados por ellos los de genero masculino? No s&eacute; quien ama a Hilas, otro est&aacute; ocupado con Jacinto, aquel arde de deseo por P&eacute;lops, este otro suspira ardientemente por Crisipo, Catamito (Ganimedes) fue raptado para ser el favorito y copero, y Fabio, como si se llamara el pollo*&nbsp; de J&uacute;piter, se quema en sus partes muelles y queda marcado con el sello en su trasero.</strong></em></p>
<p>
	<em>Quid quod non contenti feminei generis adtribuisse diis curas etiam sexus adiungitis adamatos ab his mares? Hylam nescio quis diligit, Hyacintho est alius occupatus, ille Pelopis desideriis flagrat, hic in Chrysippum suspirat ardentius, Catamitus rapitur deliciarum futurus et poculorum custos, et ut Iovis dicatur pullus, in partibus Fabius aduritur mollibus obsignaturque posticis..</em></p>
<p>
	*<em> Nota</em>. Traduzco &ldquo;<em>pullus</em>&rdquo; por su significado m&aacute;s evidente, &ldquo;<em>pollo</em>&rdquo;, pero esto necesita una explicaci&oacute;n. Con la palabra &ldquo;<em>pullus</em>&rdquo; designamos a la cr&iacute;a de cualquier animal e incluso el rejeton de una planta. Se refer&iacute;a, pues, tambi&eacute;n a nuestro &ldquo;<em>pollo</em>&rdquo; o cr&iacute;a de un ave, significado reducido con el que ha pasado generalmente al espa&ntilde;ol (o al franc&eacute;s como &ldquo;<em>poulet</em>&rdquo;). No hay que descartar que su origen este en la palabra &ldquo;<em>puer</em>&rdquo;, que traducimos al espa&ntilde;ol como &ldquo;<em>ni&ntilde;o</em>&rdquo;, a trav&eacute;s de la evoluci&oacute;n<em> puer &gt; puerulus &gt; puellulus &gt; pullus</em>; tambi&eacute;n hay que considerar que en griego existe la palabra &nbsp; , que significa precisamente &ldquo;<em>pollo</em>&rdquo;. En todo caso se utiliza en el lenguaje er&oacute;tico con un significado que nos explica el gram&aacute;tico latino <em>Festo (285,3):</em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;el ni&ntilde;o que era amado obscenamente por alguien, era llamado el &ldquo;pollo&rdquo; de aquel por el que era amado. De donde Quinto Fabio, que ten&iacute;a el apodo de &ldquo;Eb&uacute;rneo&rdquo; por su blancura, fue llamado el pollo de J&uacute;piter, porque sus nalgas fueron golpeadas por un rayo.</strong></em></p>
<p>
	Todav&iacute;a en espa&ntilde;ol &ldquo;<em>pollo, pollita, pollito</em>&rdquo; se usan con el sentido de joven, tierno, cr&iacute;a&hellip;<em> El Diccionario de la RAE</em> da como una de sus acepciones &ldquo;5. m. coloq. p. us.<em> Hombre joven, aludido o invocado por persona de mayor edad.&rdquo;</em></p>
<p>
	As&iacute; que la palabra &ldquo;<em>pullus</em>&rdquo; podr&iacute;amos traducirla, con una traducci&oacute;n explicativa como &ldquo;<em>el pollito, el pichoncito, el ni&ntilde;o, el ni&ntilde;ito, el amante, el cari&ntilde;o, las delicias,</em> etc. Todo ello es bien significativo de las dificultades que encierra toda traducci&oacute;n y por qu&eacute; con frecuencia son necesarias las notas explicativas, a&uacute;n a riesgo de entorpecer el valor literario.</p>
<p>
	Festus, 285, 3 (p. 244,ed.M&uuml;ller): puer, qui obscene ab aliquo amabatur,eius a quo amatus esset pullus dicebatur. Unde Q.Fabius, cui Eburno cognomen erat proter candorem, quod eius natis fulmine icta erat, pullus Iovis appellatus est.</p>
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	<br />
	Quizas puer, puerus,puerulus, pullus coincide con el griego polos.</p>
<p>
	Y<em> Luciano&nbsp; de Sam&oacute;sata en Verdadera Histora II,17</em></p>
<p>
	<em><strong>&hellip;Vi tambi&eacute;n a S&oacute;crates, hijo de Sofronisco, charlando con N&eacute;stor y Palamedes; en torno suyo estaban Jacinto de Esparta, Narciso de Tespias, Hilas y otros j&oacute;venes hermosos. A mi parecer ten&iacute;a amores con Jacinto, pues era a &eacute;l a quien m&aacute;s recientemente refutaba.</strong></em></p>
<p>
	Por lo dem&aacute;s el mito ha tenido y sigue teniendo un notable &eacute;xito hasta nuestros d&iacute;as. Sin duda los hombres bellos tambi&eacute;n ocupan la imaginaci&oacute;n y los sue&ntilde;os de las mujeres.</p>
<p>
	En este blog no suelo utilizar im&aacute;genes, sobre todo de manera abusiva; en esta ocasi&oacute;n reproduzco unas cuantas, quiz&aacute;s demasiadas, despu&eacute;s del texto de <em>Apolonio </em>para demostrar&nbsp; la fuerza y vigor que este mito (y la mitolog&iacute;a grecolatina en general)&nbsp; presenta hasta nuestros d&iacute;as.</p>
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	<em>Apolonio de Rodas, Viaje de los Argonautas, I, 1200-1357:</em></p>
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	<em><strong>Entre tanto Hilas, con un c&aacute;ntaro de bronce, aparte del grupo buscaba el sagrado curso de una fuente, para sacar con prontitud agua para la cena, y prepararle pronto a su compa&ntilde;ero todas las dem&aacute;s cosas a gusto cuando regresara.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pues le hab&iacute;a educado con estas costumbres, desde que Heracles lo arrebat&oacute; muy ni&ntilde;o de la casa de su padre, el destructor Teodamante, al que mat&oacute; entre los Dr&iacute;opes, sin pidedad, combatiendo por un buey de labranza. En aquella ocasi&oacute;n Teodamante se hallaba abriendo con el arado los surcos del campo, cuando fue alcanzado por la desgracia. Porque Heracles lo mand&oacute; que le entrgara el buey del arado y no accedi&oacute;. Buscaba sin duda un feroz pretexto de guerra para arrojar contra los Dr&iacute;opes, que viv&iacute;an sin cuidarse en nada de la justicia. Pero tales relatos me har&iacute;an errar muy lejos de mi canto.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>De repente Hilas lleg&oacute; a una fuente que los habitantes de los campos vecinos llaman Pegas (Fuentes). Los coros de las ninfas estaban sin duda all&iacute;, ya que era ocupaci&oacute;n de tods ellas, las que habitaban en torno aquel amable promontorio, celebrar a Artemis una y otra vez con sus cantos nocturnos. Las que dominan las cumbres de los montes y las grutas, ven&iacute;an en ordenada procesi&oacute;n a trav&eacute;s del bosque. Pero de la fuente, su hermosa morada, acababa de emerger una ninfa acu&aacute;tica. Le vio de cerca, a Hilas, enrojecido con su hermosura y sus delicados encantos, pues adem&aacute;s le envolv&iacute;a en su brillo la luna llena brillante en el aire sereno. La Cipria Afrodita turb&oacute; el coraz&oacute;n de la ninfa, y apenas pudo recobrarse de la perplejidad en su &aacute;nimo.&nbsp; En el preciso momento en que &eacute;l hundi&oacute; el c&aacute;ntaro en la corriente, agach&aacute;ndose hacia un lado, mientras chasqueaba el agua con fuerza al penetrar contra el resonante bronce, entonces ella le ech&oacute; de abajo arriba u brazo izquierdo al cuello, ansiosa de besar su boca suave, y con la mano derecha lo atrajo por el codo. Y lo hundi&oacute; en medio de un remolino.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Tan s&oacute;lo entre sus compa&ntilde;eros uno pudo o&iacute;r el grito de Hilas,, el h&eacute;roe Polifemo Il&aacute;tida, que marchaba en avanzada por el camino, y que all&iacute; esperaba encontrar al paso al formidable Heracles a su regreso. Enseguida desenvain&oacute; aquel su gran espada y empez&oacute; a correr, temiendo que hubiera sido presa de fieras o que, como estaba solo, algunos le hubieran tendido una emboscada, y se lo llevaran como escogido bot&iacute;n. Lleg&oacute; a grandes saltos cerca de la fuente Pegas, como una fiera salvaje a la que de lejos le alcanza el sonido de los corderos, y ardiendo de hambre se dirige hacia ellos, pero no consigue alcanzar el reba&ntilde;o, pues ya antes los pastores lo han encerrado en los establos. Y ruge incontenible de dolor, hasta que se fatiga. As&iacute; entonces el Il&aacute;rida solloz&oacute; a grandes voces, y recorr&iacute;a dando gritos el terreno de alrededor, y lastimoso era su vocer&iacute;o. Entonces encontr&oacute; por el sendero a Heracles, cuando agitaba su desnuda espada en la mano, y a pesar de la tiniebla reconoci&oacute; bien al que avanzaba de regreso a la nave, afligido en &aacute;nimo y jadeando.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;Desgraciado, voy a ser el primero en decirte una pena terrible para ti. Pues Hilas no ha regresado salvo, despu&eacute;s de marchar a la fuente, sino que acaso los piratas se lo llevan preso a o las fieras lo destrozan. Yo le he o&iacute;do gritar&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>As&iacute; dijo. Al escucharle, a Heracles comenz&oacute; a brotarle abundante sudor de las sienes y la sangre le herv&iacute;a negra en sus entra&ntilde;as. Afligido tir&oacute; por tierra el remo, y corr&iacute;a por el sendero en la direcci&oacute;n que le llevaban precipitado sus pies. Como cuando un toro atormentado por un t&aacute;bano se desboca, abandona pastos y praderas, y no se cuida de los pastores ni del reba&ntilde;o, y unas veces corre sin descanso su carrera, y otras, deteni&eacute;ndose y alzando su ancho cuello lanza un mugido, herido por el terrible aguij&oacute;n. Del mismo modo &eacute;l, enloquecido, unas veces mov&iacute;a sus r&aacute;pidas rodillas sin parar, y otras en cambio abandonando su ardor gritaba con su enorme voz que penetraba a lo lejos.<br />
	Entonces sobrevino sobre las m&aacute;s altas cumbres la estrella matutina, y con ella llegaron los vientos. R&aacute;pidamente orden&oacute; Tifis embarcar y aprovechar el viento. Ellos subieron a la nave con presura, ansiosos, y tras recoger a bordo del barco las piedras de anclaje, tensaron los cables. Se hinch&oacute; la vela en su centro, y lejos de la costa surcaban alegres el mar frente al monte de Poseid&oacute;n. En el momento en que desde el cielo resplandece la clara aurora, que regresa del oeste, y verdean los senderos y los prados brillan con l esplendor chispeantge del roc&iacute;o, entonces se dieron cuenta de que sin saberlo, los hab&iacute;an dejado. Entre ellos se entabl&ccedil;o una vilenta discusi&oacute;n, y un vocer&iacute;o inmenso, sobre si iban a marcharse abandonando almejor de sus compa&ntilde;eros. El Es&oacute;nida, abrumado por las dificultades,&nbsp; no dec&iacute;a ni esto ni aquello, sino que permanec&iacute;a sentado consumiendo su &aacute;nimo por dentro con la pesada desgracia. La c&oacute;lera se apoder&oacute; de Telam&oacute;n, y le habl&oacute; as&iacute;:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;&iexcl;Qu&eacute;date as&iacute; tranquilo&rdquo; Sin duda, que para ti mejor es dejar a Heracles. De ti ha salido este plan, a fin de que no te haga sombra la gloria de aqu&eacute;l a lo largo de Grecia, si los dioses nos conceden el viaje de regreso a la patria. &iquest;Pero qu&eacute; ganancia obtengo de mis palabras? Porque tambi&eacute;n yo me ir&eacute; lejos de los compa&ntilde;eros tuyos que han maquinado esta trampa.&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Dijo. Y avanz&oacute; hacia Tifis el Hagn&iacute;ada, sus ojos le reluc&iacute;an como las chispas del fuego devorador. Sin duda hubiera vuelto atr&aacute;s de nuevo a la tierra de los Misios, forzando la distancia y el soplo incesante del viento, si no hubieran detenido al E&aacute;cida los dos hijos del Tracio B&oacute;reas con duras palabras. &iexcl;Infelices&rdquo; S&iacute; que tuvieron m&aacute;s tarde un odioso castigo bajo las manos de Heracles, al que impidieron buscar. Pues al regresar de los juegos por la muerte de Pelias, en Tenos, rodeada por el mar, aquel los mat&oacute;. Y amonton&oacute; la tierra en torno de ellos y dej&oacute; encima dos estelas, de las que una, prodeigio divino ala vista de los hombres, se bambolea bajo el soplo de B&oacute;reas resonante. En fin, esto iba a cumplirse con el tiempo.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pero del rugiente mar surgi&oacute; a su vista Glauco, muy sabio int&eacute;rprete del divino Nereo. Emergiendo su rizosa cabeza y el pecho hasta sus flancos, tendi&oacute; su robusta mano&nbsp; sobre el costado de la nave, y grit&oacute; a los agitados h&eacute;roes:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;&iquest;Por qu&eacute;, en contra de la voluntad del gran Zeus, persistis en conducir al fuerte Heracles a la ciudad de Eetes&acute;Su destino es realizar en Argos con fatiga todos sus doce trabajos a &oacute;rdenes del cruel Euristeo.&nbsp; Y habitar como familiar de los Inmortales, cuando cumpla los pocos restantes. As&iacute; que no sint&aacute;is nostalgia de &eacute;l. Del mismo modo a Polifemo le est&aacute; destinado fundar,junto a los afluentes del C&iacute;os, una famosa ciudad de los Misios y acabar su desitno en la tierra ilimitada de los C&aacute;libes. Por otra parte a Hilas por amor una diosa ninfa le ha hecho su esposo, a &eacute;l por cuya causa andan errantes y abandonados.&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Dijo, y se sumergi&oacute; bajo las incesantes ondas. A su alrededor el agua de oscuros reflejos cubri&oacute;se de espuma, agitada en remolinos, y el flujo del mar bati&oacute; con chasquido la c&oacute;ncava nave.<br />
	Los h&eacute;roes se llenaron de alegr&iacute;a. El E&aacute;cida Telam&oacute;n avanz&oacute; entonces con apresuramiento hasta Jas&oacute;n, le estrech&oacute; la mano en la suya, le abraz&oacute; y le dijo:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;&iquest;Es&oacute;nida, no vayas por favor a enojarte conmigo, si me irrit&eacute; en unos momentos de locura y la pena me forz&oacute; a dirigirte palabras de excesivo orgullo e insoportables! Demos, pues, a los vientos tal ofensa, y quedemos tan amigos como antes.&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Le contest&oacute; luego el hijo de Es&oacute;n, sensatamente:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;Amigo m&iacute;o, de verdad que me has ofendido con un grave insulto, al acusarme ante todos los presentes de causar el abandono de tan firme compa&ntilde;ero. Pero no voy a guardar por m&aacute;s tiempo un amargo rencor contra ti, por mucho que me haya dolido. Porque no te enfureciste disputando por unas cabezas de ganado ni por piezas de bot&iacute;n, sino por un camarada, y conf&iacute;o que del mismo modo disputar&iacute;as t&uacute; con otro a favor de m&iacute;, si algo semejante me ocurriese alguna vez.&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>As&iacute; habl&oacute;, y puestos de acuerdo como antes ocuparon sus asientos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>En cuanto a los dos que quedaron all&iacute;, el uno Polifemo Il&iacute;tida, iba a fundar entre los Misios una ciudad a la que puso nombre del r&iacute;o vecino, y Heracles de nuevo marchaba a realizar las pruebas impuestas&nbsp; por Euristeo.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Pero amenaz&oacute; Heracles con devastar Misia, si sus habitantes no descubr&iacute;an el destino de Hilas, estuviera vivo o muerto. Ellos ofrecieron rehenes por &eacute;l, escogiendo a los mejores j&oacute;venes de su pueblo y le ofrecieron juramentos de C&iacute;os preguntan por Hilas, el hijo de Teodamante.&nbsp; Y se cuidan de Traquis, puesto que all&iacute; dej&oacute; Heracles establecerse a los muchachos que le hab&iacute;an permitido llevarse como rehenes.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Un viento que sopl&oacute; con &iacute;mpetu llev&oacute; la nave durante todo el d&iacute;a y toda la noche. Pero al despuntar la aurora, s&oacute;lo suave brisa corr&iacute;a. Los Argonautas avistaron un saliente de tierra, de anchuroso aspecto, que sobresal&iacute;a en medio de una bah&iacute;a, y arribaron bogando con sus remos a la salida del sol.</strong></em> (Traducci&oacute;n de Carlos Garc&iacute;a Gual. Editora Nacional. Madrid.1975)</p>
<p>
	<img alt="Pompeya VII, 4, 62. Museo Nazionale di Napoli " height="239" src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_8c.jpg" width="212" />&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
	<em>Pompeya VII, 4, 62. Museo Nazionale&nbsp; di Napoli</em></p>
<p>
	<img alt="" height="199" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_9c.jpg" width="236" /></p>
<p>
	<em>In the northern Greek city of Amphipolis</em></p>
<p>
	<img alt="" height="231" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_10c.jpg" width="233" /></p>
<p>
	<em>Saint Colombe (Francia). Museo de Grenoble. 3rd. century</em></p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_11c.jpg" style="width: 239px; height: 161px;" /></p>
<p>
	<em>Opus sectile. Bas&iacute;lica de Iunius Bassus en la colina del Esquilino</em></p>
<p>
	<img alt="" height="240" src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_12c.jpg" width="246" /></p>
<p>
	<em>Tor Bella Monaca. Museo Nazionale Romano </em></p>
<p>
	<img alt="" src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_13c.jpg" /></p>
<p>
	<em>Museo de Constantina</em></p>
<p>
	<img alt="" src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_14c.jpg" /></p>
<p>
	<em>Djemila (Argelia). Museo </em></p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_15c.jpg" /></p>
<p>
	<em>Hylas A Nymphis Raptus (Hylas Captured by the Nymphs), after Giulio Romano</em></p>
<p>
	<img alt="" height="226" src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_16c.jpg" width="355" /></p>
<p>
	<em>Bertel Thorvaldsen (1770-1844)-Hylas and the Water Nymphs-Thorvaldsens Museum</em></p>
<p>
	<img alt="" height="270" src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_17c.jpg" width="268" /></p>
<p>
	<em>Carl Ferdinand Sohn, 1805-1867- Der Raub Des Hylas</em></p>
<p>
	<img alt="" height="214" src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_18c.jpg" width="267" /></p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<img alt="" height="303" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_19c.jpg" width="216" /></p>
<p>
	<em>Victorian Sculpture</em></p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_20c.jpg" /></p>
<p>
	<em>Duncan Grant (1885-1978) </em></p>
<p>
	<img alt="" height="173" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_21c.jpg" width="215" /></p>
<p>
	<em>Hylas and the Nymphs- Karl Bryullov, 1827</em></p>
<p>
	<img alt="" height="182" src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_22c.jpg" width="226" /></p>
<p>
	<em>Seg&uacute;n el anterior</em></p>
<p>
	<img alt="" height="182" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_23c.jpg" width="226" /></p>
<p>
	<em>Hylas stolen by the Nymphs, from an antique painting by Santi Bartoli-Giovanni Battista Piranesi</em></p>
<p>
	<img alt="" height="191" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_24c.jpg" width="295" /></p>
<p>
	<em>Henrietta Rae (1859&ndash;1928</em>)</p>
<p>
	<img alt="" height="208" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_25c.jpg" width="292" /></p>
<p>
	<em>Hylas And The Water Nymps. by David Neaves</em></p>
<p>
	<img alt="" height="161" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_26c.jpg" width="300" /></p>
<p>
	<em>James Stenhouse</em></p>
<p>
	<img alt="" height="186" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_27c.jpg" width="303" /></p>
<p>
	<em>Hylas and the Water Nymphs by Edouard Theophile Blanchard</em></p>
<p>
	<img alt="" height="192" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_28c.jpg" width="306" /></p>
<p>
	<img alt="" height="227" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_29c.jpg" width="303" /></p>
<p>
	<em>HYLAS RESCUED FROM THE RIVER BY THE NYMPHS&#39; (31), by Joshua Cristall, (1767-1847) in the East Anteroom at Attingham Park</em></p>
<p>
	<img alt="" height="174" src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_30c.jpg" width="305" /></p>
<p>
	<img alt="" height="218" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_31c.jpg" width="308" /></p>
<p>
	<em>by doomed-echo</em></p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_33.cjpg.jpg" /></p>
<p>
	<em>by RevolverWinds</em></p>
<p>
	<img alt="" height="190" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_34c.jpg" width="292" /></p>
<p>
	<em>ECLECTICLANZ &#8211; Artwork</em></p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_35c.jpg" /></p>
<p>
	<em>Atley Loughridge as Dyrope and Justin Blanchard as Hylas in the Shakespeare Theatre Company&rsquo;s production of Argonautika, written and directed by Mary Zimmerman. Photo by Carol Rosegg.</em></p>
<p>
	<img alt="" height="192" src=" http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_36c.jpg" width="289" /></p>
<p>
	<em>Hylas and the Nymphs by KatiaST</em></p>
<p>
	<img alt="" height="180" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hylas_37c.jpg" width="296" /></p>
<p>
	<em>http://antidepresivo.net/wp-content/&#8230;ylasNymphs.jpg</em></p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>El Humanismo clásico de Cervantes</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/cervantes-dia-mundial-del-libro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Apr 2015 22:34:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Hispania]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El día 23 de abril de cada año se celebra el “Día mundial del libro y del derecho de autor”.  Alguna curiosa circunstancia hizo coincidir la muerte de Cervantes en España, Shakespeare en Inglaterra, el Inca Garcilaso de la Vega en ese día. La Unesco lo consideró muy adecuado para celebrar la existencia de los libros y promocionar la lectura y así se viene haciendo desde el año 1995.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><b>El día 23 de abril de cada año se celebra el “Día mundial del libro y del derecho de autor”.  Alguna curiosa circunstancia hizo coincidir la muerte de Cervantes en España, Shakespeare en Inglaterra, el Inca Garcilaso de la Vega en ese día. La Unesco lo consideró muy adecuado para celebrar la existencia de los libros y promocionar la lectura y así se viene haciendo desde el año 1995.</b></p>
<p>
	En un blog sobre el &rdquo;<em>mundo antiguo</em>&rdquo; como &eacute;ste, parece conveniente en estas fechas dedicar alg&uacute;n comentario a la relaci&oacute;n entre la literatura grecolatina&nbsp; y <em>Cervantes </em>y m&aacute;s en concreto en su magna obra &ldquo;<em>Don Quijote de la Mancha</em>&rdquo;. Y a eso dedicar&eacute; unas l&iacute;neas.</p>
<p>
	La vida de <em>Cervantes </em>y toda su obra se desarrolla en el marco del <em>Siglo de Oro</em> y del <em>Humanismo</em> espa&ntilde;ol, como corresponde a las fechas de su vida. As&iacute; que todo &eacute;l est&aacute; impregnado de clasicismo. No hay un solo cap&iacute;tulo del Quijote en el que no se encuentre una referencia directa o indirecta a un autor o personaje cl&aacute;sico antiguo.</p>
<p>
	Pero no s&oacute;lo se trata de recoger mec&aacute;nicamente las citas textuales, a las que a continuaci&oacute;n me referir&eacute;, sino de detectar los infinitos detalles de esa influencia y sinton&iacute;a general y averiguar en qu&eacute; medida afectaron a Cervantes.</p>
<p>
	As&iacute;&nbsp; Cervantes no es sin duda un fil&oacute;logo latino, pero s&iacute; es un amplio conocedor de toda la literatura t&oacute;pica cl&aacute;sica del momento que utiliza profusamente. As&iacute; por ejemplo cuando en <em>Quijote, 9</em>, habla de los <em>historiadores</em>, construye su definici&oacute;n de &ldquo;<em>historia</em>&rdquo; a partir de la t&oacute;pica y famosa de <em>Cicer&oacute;n</em>, de la que generalmente s&oacute;lo se conoce y cita la parte m&aacute;s elemental &ldquo;<em>Historia magistra vitae, la Historia es la maestra de la vida&rdquo;</em>:</p>
<p>
	<em>Quijote, I, 9</em></p>
<p>
	<em><strong>&hellip;habiendo y debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y no nada apasionados, y que ni el inter&eacute;s ni el miedo, el rencor ni la afici&oacute;n, no les haga torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia, &eacute;mula del tiempo, dep&oacute;sito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir.</strong></em></p>
<p>
	<em>Cicer&oacute;n en De oratore, IX, 36</em></p>
<p>
	<em>Historia vero testis temporum, lux veritatis, vita memoriae, magistra vitae, nuntia vetustatis</em></p>
<p>
	Su primera novela, la <em>Galatea</em>, que el propio <em>Cervantes </em>considera una &ldquo;<em>&eacute;gloga</em>&rdquo; virgiliana, es heredera directa del <em>bucolismo </em>grecolatino,&nbsp; su &ldquo;<em>Los trabajos de Persiles y Segismunda</em>&rdquo; es imitaci&oacute;n de la novela &ldquo;<em>Eti&oacute;picas</em>&rdquo;,( que imita la <em>Odisea de Homero</em>) del griego <em>Heliodoro </em>que vivi&oacute; en los siglos III o IV.&nbsp;</p>
<p>
	M&aacute;s evidente a&uacute;n resulta su deuda en sus obras de teatro, especialmente la <em>Numancia</em>, que naturalmente se ambienta en la &eacute;poca. Los preceptos de la ret&oacute;rica y po&eacute;ticas antiguas, desde <em>Arist&oacute;teles </em>a <em>Cicer&oacute;n </em>y <em>Horacio</em>, marcan las pautas de la creatividad de <em>Cervantes</em>. El conocimiento de la historia antigua, las discusiones sobre las relaciones entre las armas y las letras, entre la poes&iacute;a y la historia, se plantean en numerosas ocasiones. Innumerables sentencias, aforismos, preceptos morales, refranes que se vienen usando como topoi desde la <em>Antig&uuml;edad</em>, referencias a la mitolog&iacute;a cl&aacute;sica, salpican por doquier la vida del loco cuerdo.</p>
<p>
	M&aacute;s a&uacute;n, hay autores que creen que <em>Cervantes </em>intenta imitar el proceso de creaci&oacute;n que algunos ven en el propio <em>Virgilio</em>, que comenz&oacute; escribiendo su poes&iacute;a pastoril, las <em>&Eacute;glogas</em>, luego poes&iacute;a did&aacute;ctica, las <em>Ge&oacute;rgicas </em>y finalmente poes&iacute;a &eacute;pica, la <em>Eneida</em>.</p>
<p>
	A este proceso en la <em>Edad Media</em> se le llam&oacute; la &ldquo;<em>rota Virgilii</em>&rdquo; o &ldquo;<em>rueda de Virgilio</em>&rdquo; que se representaba como tres c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos. Los c&iacute;rculos se corresponden con los tres estilos de la <em>ret&oacute;rica</em> antigua, <em>humilde (humilis), medio (mediocris) y sublime (gravis)</em>. Este deber&iacute;a ser el proceso de todo buen poeta. <em>La Galatea, el Quijote y los Trabajos de Persiles y Segismunda</em> ser&iacute;an los tres pasos o c&iacute;rculos de la &ldquo;<em>rota</em>&rdquo; que Cervantes habr&iacute;a completado. Pero no tenemos ninguna evidencia de que este fuera el plan de Cervantes, aunque ciertamente era conocedor de esta llamada &ldquo;r<em>ota virgilii</em>&rdquo; y <em>Virgilio</em> sea uno el autor cl&aacute;sico m&aacute;s citado en El Quijote.</p>
<p>
	Dedicar&eacute; este primer art&iacute;culo a reproducir tan s&oacute;lo la idea que Cervantes tiene por boca de sus personajes de la importancia de los estudios cl&aacute;sicos grecolatinos. En un segundo art&iacute;culo me referir&eacute;, a t&iacute;tulo de ejemplo, al mito de las &ldquo;<em>edades del hombre</em>&rdquo; y en tercer y &uacute;ltimo lugar (en alg&uacute;n momento hay que variar de asunto) al famoso episodio del ataque del &ldquo;caballero&rdquo; a un numeroso y fiero ej&eacute;rcito de mansas ovejas, que tiene alg&uacute;n parecido con lo que nos cuentan <em>Homero </em>y <em>S&oacute;focles </em>del h&eacute;roe griego en la guerra de <em>Troya Ayax</em>, de gran fuerza y de notable persistencia o cabezoner&iacute;a en sus decisiones.&nbsp;</p>
<p>
	Los estudios de los fil&oacute;logos dedicados a estas cuestiones de la relaci&oacute;n de Cervantes, y m&aacute;s en concreto el Quijote, con la literatura cl&aacute;sica son numeros&iacute;simos. Me permito citar la tesis doctoral de <em>Antonio Barn&eacute;s V&aacute;zquez &ldquo;Yo he le&iacute;do en Virgilio. An&aacute;lisis sincr&oacute;nico de la tradici&oacute;n cl&aacute;sica en el Quijote</em>. Granada, 2008), de la que extraigo algunos de los datos que ofrezco a continuaci&oacute;n.</p>
<p>
	Antonio Barn&eacute;s constata en <em>El Quijote </em>1274 referencias al mundo cl&aacute;sico, 531 en la primera parte y 743 en la segunda. De todas ellas 472 se refieren a alg&uacute;n autor griego o romano. Seg&uacute;n Barn&eacute;s aparecen 62 autores griegos o romanos, 37 latinos y 25 griegos. Los m&aacute;s representados son: <em>Virgilio </em>94 veces, <em>Ovidio </em>58, <em>Homero </em>47, <em>Arist&oacute;teles </em>46, <em>Horacio </em>45, <em>Plat&oacute;n </em>32, <em>Cicer&oacute;n </em>31, <em>Plinio el Viejo</em> 30, <em>S&eacute;neca </em>19, <em>Plutarco</em> 12, <em>Tito Livio </em>10, <em>Esopo</em> y <em>Cat&oacute;n </em>9, <em>C&eacute;sar </em>8; <em>Ptolomeo y Quintiliano</em> 6; <em>Luciano</em>,<em>Aulo Gelio</em> y <em>Juvenal </em>5; <em>Dem&oacute;stenes, Is&oacute;crates, Apuleyo, Marcial, Suetonio</em> 4; <em>Hip&oacute;crates, Jenofonte,Pit&aacute;goras, Fedro, Quinto Curcio, T&aacute;cito, Terencio </em>3; <em>Her&oacute;doto, Boecio, Claudio Donato, Lucano, Macrobio, Plauto</em> 2; <em>Aquiles Tacio,Arriano, Dem&oacute;crito, Estrab&oacute;n, Heliodoro, Hesiodo, P&iacute;ndaro, Sexto Emp&iacute;rico,S&oacute;crates, Teopompo, Tirteo, Zoilo, Apio Claudio, Catulo, Frontino, Higinio, Nepote, Papiniano, Persio, Plinio el Joven, Pomponio Mela, Propercio, Publilio Siro, Salustio, Tibulo </em>una.</p>
<p>
	Y todo esto s&oacute;lo en <em>El Quijote</em>. As&iacute; que el campo en el que el curioso lector puede espigar es inmenso.</p>
<p>
	Por eso, a&nbsp; manera de s&iacute;ntesis reproduzco el <em>cap&iacute;tulo XVI de la II parte</em> en que Cervantes nos deja su visi&oacute;n de la importancia de los estudios human&iacute;sticos:</p>
<p>
	<em><strong>Desta &uacute;ltima raz&oacute;n de don Quijote tom&oacute; barruntos el caminante de que don Quijote deb&iacute;a de ser alg&uacute;n mentecato, y aguardaba que con otras lo confirmase; pero, antes que se divertiesen en otros razonamientos, don Quijote le rog&oacute; le dijese qui&eacute;n era, pues &eacute;l le hab&iacute;a dado parte de su condici&oacute;n y de su vida. A lo que respondi&oacute; el del Verde Gab&aacute;n:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ndash;Yo, se&ntilde;or Caballero de la Triste Figura, soy un hidalgo natural de un lugar donde iremos a comer hoy, si Dios fuere servido. Soy m&aacute;s que medianamente rico y es mi nombre don Diego de Miranda; paso la vida con mi mujer, y con mis hijos, y con mis amigos; mis ejercicios son el de la caza y pesca, pero no mantengo ni halc&oacute;n ni galgos, sino alg&uacute;n perdig&oacute;n manso, o alg&uacute;n hur&oacute;n atrevido. Tengo hasta seis docenas de libros, cu&aacute;les de romance y cu&aacute;les de lat&iacute;n, de historia algunos y de devoci&oacute;n otros; los de caballer&iacute;as a&uacute;n no han entrado por los umbrales de mis puertas. Hojeo m&aacute;s los que son profanos que los devotos, como sean de honesto entretenimiento, que deleiten con el lenguaje y admiren y suspendan con la invenci&oacute;n, puesto que d&eacute;stos hay muy pocos en Espa&ntilde;a. Alguna vez como con mis vecinos y amigos, y muchas veces los convido; son mis convites limpios y aseados, y no nada escasos; ni gusto de murmurar, ni consiento que delante de m&iacute; se murmure; no escudri&ntilde;o las vidas ajenas, ni soy lince de los hechos de los otros; oigo misa cada d&iacute;a; reparto de mis bienes con los pobres, sin hacer alarde de las buenas obras, por no dar entrada en mi coraz&oacute;n a la hipocres&iacute;a y vanagloria, enemigos que blandamente se apoderan del coraz&oacute;n m&aacute;s recatado; procuro poner en paz los que s&eacute; que est&aacute;n desavenidos; soy devoto de nuestra Se&ntilde;ora, y conf&iacute;o siempre en la misericordia infinita de Dios nuestro Se&ntilde;or.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Atent&iacute;simo estuvo Sancho a la relaci&oacute;n de la vida y entretenimientos del hidalgo; y, pareci&eacute;ndole buena y santa y que quien la hac&iacute;a deb&iacute;a de hacer milagros, se arroj&oacute; del rucio, y con gran priesa le fue a asir del estribo derecho, y con devoto coraz&oacute;n y casi l&aacute;grimas le bes&oacute; los pies una y muchas veces. Visto lo cual por el hidalgo, le pregunt&oacute;:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; hac&eacute;is, hermano? &iquest;Qu&eacute; besos son &eacute;stos?</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ndash;D&eacute;jenme besar &ndash;respondi&oacute; Sancho&ndash;, porque me parece vuesa merced el primer santo a la jineta que he visto en todos los d&iacute;as de mi vida.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ndash;No soy santo &ndash;respondi&oacute; el hidalgo&ndash;, sino gran pecador; vos s&iacute;, hermano, que deb&eacute;is de ser bueno, como vuestra simplicidad lo muestra.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Volvi&oacute; Sancho a cobrar la albarda, habiendo sacado a plaza la risa de la profunda malencol&iacute;a de su amo y causado nueva admiraci&oacute;n a don Diego. Pregunt&oacute;le don Quijote que cu&aacute;ntos hijos ten&iacute;a, y d&iacute;jole que una de las cosas en que pon&iacute;an el sumo bien los antiguos fil&oacute;sofos, que carecieron del verdadero conocimiento de Dios, fue en los bienes de la naturaleza, en los de la fortuna, en tener muchos amigos y en tener muchos y buenos hijos.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ndash;Yo, se&ntilde;or don Quijote &ndash;respondi&oacute; el hidalgo&ndash;, tengo un hijo, que, a no tenerle, quiz&aacute; me juzgara por m&aacute;s dichoso de lo que soy; y no porque &eacute;l sea malo, sino porque no es tan bueno como yo quisiera. Ser&aacute; de edad de diez y ocho a&ntilde;os: los seis ha estado en Salamanca, aprendiendo las lenguas latina y griega; y, cuando quise que pasase a estudiar otras ciencias, hall&eacute;le tan embebido en la de la poes&iacute;a, si es que se puede llamar ciencia, que no es posible hacerle arrostrar la de las leyes, que yo quisiera que estudiara, ni de la reina de todas, la teolog&iacute;a. Qu[i]siera yo que fuera corona de su linaje, pues vivimos en siglo donde nuestros reyes premian altamente las virtuosas y buenas letras; porque letras sin virtud son perlas en el muladar. Todo el d&iacute;a se le pasa en averiguar si dijo bien o mal Homero en tal verso de la Il&iacute;ada; si Marcial anduvo deshonesto, o no, en tal epigrama; si se han de entender de una manera o otra tales y tales versos de Virgilio. En fin, todas sus conversaciones son con los libros de los referidos poetas, y con los de Horacio, Persio, Juvenal y Tibulo; que de los modernos romancistas no hace mucha cuenta; y, con todo el mal cari&ntilde;o que muestra tener a la poes&iacute;a de romance, le tiene agora desvanecidos los pensamientos el hacer una glosa a cuatro versos que le han enviado de Salamanca, y pienso que son de justa literaria.<br />
	A todo lo cual respondi&oacute; don Quijote:</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>&ndash;Los hijos, se&ntilde;or, son pedazos de las entra&ntilde;as de sus padres, y as&iacute;, se han de querer, o buenos o malos que sean, como se quieren las almas que nos dan vida; a los padres toca el encaminarlos desde peque&ntilde;os por los pasos de la virtud, de la buena crianza y de las buenas y cristianas costumbres, para que cuando grandes sean b&aacute;culo de la vejez de sus padres y gloria de su posteridad; y en lo de forzarles que estudien esta o aquella ciencia no lo tengo por acertado, aunque el persuadirles no ser&aacute; da&ntilde;oso; y cuando no se ha de estudiar para pane lucrando, siendo tan venturoso el estudiante que le dio el cielo padres que se lo dejen, ser&iacute;a yo de parecer que le dejen seguir aquella ciencia a que m&aacute;s le vieren inclinado; y, aunque la de la poes&iacute;a es menos &uacute;til que deleitable, no es de aquellas que suelen deshonrar a quien las posee. La poes&iacute;a, se&ntilde;or hidalgo, a mi parecer, es como una doncella tierna y de poca edad, y en todo estremo hermosa, a quien tienen cuidado de enriquecer, pulir y adornar otras muchas doncellas, que son todas las otras ciencias, y ella se ha de servir de todas, y todas se han de autorizar con ella; pero esta tal doncella no quiere ser manoseada, ni tra&iacute;da por las calles, ni publicada por las esquinas de las plazas ni por los rincones de los palacios. Ella es hecha de una alquimia de tal virtud, que quien la sabe tratar la volver&aacute; en oro pur&iacute;simo de inestimable precio; hala de tener, el que la tuviere, a raya, no dej&aacute;ndola correr en torpes s&aacute;tiras ni en desalmados sonetos; no ha de ser vendible en ninguna manera, si ya no fuere en poemas heroicos, en lamentables tragedias, o en comedias alegres y artificiosas; no se ha de dejar tratar de los truhanes, ni del ignorante vulgo, incapaz de conocer ni estimar los tesoros que en ella se encierran. Y no pens&eacute;is, se&ntilde;or, que yo llamo aqu&iacute; vulgo solamente a la gente plebeya y humilde; que todo aquel que no sabe, aunque sea se&ntilde;or y pr&iacute;ncipe, puede y debe entrar en n&uacute;mero de vulgo. Y as&iacute;, el que con los requisitos que he dicho tratare y tuviere a la poes&iacute;a, ser&aacute; famoso y estimado su nombre en todas las naciones pol&iacute;ticas del mundo. Y a lo que dec&iacute;s, se&ntilde;or, que vuestro hijo no estima mucho la poes&iacute;a de romance, doyme a entender que no anda muy acertado en ello, y la raz&oacute;n es &eacute;sta: el grande Homero no escribi&oacute; en lat&iacute;n, porque era griego, ni Virgilio no escribi&oacute; en griego, porque era latino. En resoluci&oacute;n, todos los poetas antiguos escribieron en la lengua que mamaron en la leche, y no fueron a buscar las estranjeras para declarar la alteza de sus conceptos. Y, siendo esto as&iacute;, raz&oacute;n ser&iacute;a se estendiese esta costumbre por todas las naciones, y que no se desestimase el poeta alem&aacute;n porque escribe en su lengua, ni el castellano, ni aun el vizca&iacute;no, que escribe en la suya. Pero vuestro hijo, a lo que yo, se&ntilde;or, imagino, no debe de estar mal con la poes&iacute;a de romance, sino con los poetas que son meros romancistas, sin saber otras lenguas ni otras ciencias que adornen y despierten y ayuden a su natural impulso; y aun en esto puede haber yerro; porque, seg&uacute;n es opini&oacute;n verdadera, el poeta nace: quieren decir que del vientre de su madre el poeta natural sale poeta; y, con aquella inclinaci&oacute;n que le dio el cielo, sin m&aacute;s estudio ni artificio, compone cosas, que hace verdadero al que dijo: est Deus in nobis&#8230;, etc&eacute;tera. Tambi&eacute;n digo que el natural poeta que se ayudare del arte ser&aacute; mucho mejor y se aventajar&aacute; al poeta que s&oacute;lo por saber el arte quisiere serlo; la raz&oacute;n es porque el arte no se aventaja a la naturaleza, sino perfici&oacute;nala; as&iacute; que, mezcladas la naturaleza y el arte, y el arte con la naturaleza, sacar&aacute;n un perfet&iacute;simo poeta. Sea, pues, la conclusi&oacute;n de mi pl&aacute;tica, se&ntilde;or hidalgo, que vuesa merced deje caminar a su hijo por donde su estrella le llama; que, siendo &eacute;l tan buen estudiante como debe de ser, y habiendo ya subido felicemente el primer escal&oacute;n de las esencias, que es el de las lenguas, con ellas por s&iacute; mesmo subir&aacute; a la cumbre de las letras humanas, las cuales tan bien parecen en un caballero de capa y espada, y as&iacute; le adornan, honran y engrandecen, como las mitras a los obispos, o como las garnachas a los peritos jurisconsultos. Ri&ntilde;a vuesa merced a su hijo si hiciere s&aacute;tiras que perjudiquen las honras ajenas, y cast&iacute;guele, y r&oacute;mpaselas, pero si hiciere sermones al modo de Horacio, donde reprehenda los vicios en general, como tan elegantemente &eacute;l lo hizo, al&aacute;bele: porque l&iacute;cito es al poeta escribir contra la invidia, y decir en sus versos mal de los invidiosos, y as&iacute; de los otros vicios, con que no se&ntilde;ale persona alguna; pero hay poetas que, a trueco de decir una malicia, se pondr&aacute;n a peligro que los destierren a las islas de Ponto. Si el poeta fuere casto en sus costumbres, lo ser&aacute; tambi&eacute;n en sus versos; la pluma es lengua del alma: cuales fueren los conceptos que en ella se engendraren, tales ser&aacute;n sus escritos; y cuando los reyes y pr&iacute;ncipes veen la milagrosa ciencia de la poes&iacute;a en sujetos prudentes, virtuosos y graves, los honran, los estiman y los enriquecen, y aun los coronan con las hojas del &aacute;rbol a quien no ofende el rayo, como en se&ntilde;al que no han de ser ofendidos de nadie los que con tales coronas veen honrados y adornadas sus sienes.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Admirado qued&oacute; el del Verde Gab&aacute;n del razonamiento de don Quijote, y tanto, que fue perdiendo de la opini&oacute;n que con &eacute;l ten&iacute;a, de ser mentecato. Pero, a la mitad desta pl&aacute;tica, Sancho, por no ser muy de su gusto, se hab&iacute;a desviado del camino a pedir un poco de leche a unos pastores que all&iacute; junto estaban orde&ntilde;ando unas ovejas; y, en esto, ya volv&iacute;a a renovar la pl&aacute;tica el hidalgo, satisfecho en estremo de la discreci&oacute;n y buen discurso de don Quijote, cuando, alzando don Quijote la cabeza, vio que por el camino por donde ellos iban ven&iacute;a un carro lleno de banderas reales; y, creyendo que deb&iacute;a de ser alguna nueva aventura, a grandes voces llam&oacute; a Sancho que viniese a darle la celada. El cual Sancho, oy&eacute;ndose llamar, dej&oacute; a los pastores, y a toda priesa pic&oacute; al rucio, y lleg&oacute; donde su amo estaba, a quien sucedi&oacute; una espantosa y desatinada aventura.</strong></em></p>
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		<title>Ciclópeo, colosal, hercúleo, gigantesco, titánico, faraónico, monstruoso, enorme, obra magna, obra de romanos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Mar 2015 10:19:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Hispania]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Mitologí­a]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El hombre antes de “sapiens” fue “faber”,  “hombre que hace (al principio toscos instrumentos de piedra), que construye, que produce, que fabrica…”. Así que llevamos sobre la tierra muchos miles de años haciendo obras, generalmente de proporciones adecuadas a las fuerzas y limitada capacidad del hombre.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><b>El hombre antes de “sapiens” fue “faber”,  “hombre que hace (al principio toscos instrumentos de piedra), que construye, que produce, que fabrica…”. Así que llevamos sobre la tierra muchos miles de años haciendo obras, generalmente de proporciones adecuadas a las fuerzas y limitada capacidad del hombre.</b></p>
<p>
	Pero de vez en cuando el hombre ejecuta obras que se salen de lo com&uacute;n, de lo normal, de lo habitual. Para calificarlas disponemos de algunos adjetivos poco expresivos, generalmente expresando un concepto negativo, o mejor, negando uno positivo (<em>descomunal, extraordinario, enorme</em>&hellip;) y de otros cuantos con m&aacute;s fuerza calificativa y sem&aacute;ntica (<em>cicl&oacute;peo, colosal, herc&uacute;leo, tit&aacute;nico</em>&hellip;).</p>
<p>
	Curiosamente estos &uacute;ltimos derivan del nombre de algunos seres mitol&oacute;gicos antiguos de los que reciben precisamente su riqueza expresiva. As&iacute; que una vez m&aacute;s podemos concluir que es mucho, en todos los aspectos, lo que debemos a los griegos y sus creaciones culturales. Si decimos &ldquo;<em>extraordinario</em>&rdquo; queremos decir que se sale de lo ordinario; si decimos &ldquo;<em>cicl&oacute;peo</em>&rdquo; decimos mucho m&aacute;s.</p>
<p>
	As&iacute; hablamos de &ldquo;<strong>obra cicl&oacute;pea</strong>&rdquo; para referirnos por ejemplo a murallas de algunas ciudades o poblados antiguos, como las de <em>Micenas</em> o <em>Tirinto </em>o <em>Tarragona </em>en <em>Espa&ntilde;a</em>,&nbsp; construidas conr bloques de piedra enormes que parecen imposibles de ser manejados por hombres normales.</p>
<p>
	El adjetivo&nbsp; deriva de &ldquo;<em>c&iacute;clope</em>&rdquo;, del griego&nbsp; &Kappa;ύ&kappa;&lambda;&omega;&pi;&epsilon;&sigmaf; <em>K&yacute;klopes</em>, de &kappa;ύ&kappa;&lambda;&omicron;&sigmaf; <em>kyklos</em>, &lsquo;<em>rueda&rsquo;, &lsquo;c&iacute;rculo</em>&rsquo; y ὤ&psi; <em>ops</em>, &lsquo;<em>ojo</em>&rsquo;. Los <em>C&iacute;clopes </em>son seres mitol&oacute;gicos gigantescos y brutos con un solo ojo en la frente. Los de la primera generaci&oacute;n eran hijos de <em>Urano </em>(el <em>Cielo</em>) y <em>Gea </em>(la <em>Tierra</em>).</p>
<p>
	El m&aacute;s conocido es el de segunda generaci&oacute;n llamado <em>Polifemo</em>, &Pi;&omicron;&lambda;ύ&phi;&eta;&mu;&omicron;&sigmaf; <em>Polyph&ecirc;mos</em>, &lsquo;<em>de muchas palabras</em>&rsquo;, hijo de Poseid&oacute;n y la ninfa <em>Toosa</em>. Es muy conocido el episodio narrado en la Odisea en el que los griegos que hab&iacute;an entrado en su cueva han de valerse de un ardid para escapar de la voracidad antrop&oacute;faga del monstruo; el <em>C&iacute;clope Polifemo</em> era capaz de levantar y arrojar enormes piedras a los griegos que hu&iacute;an en su barco, pero con poco tino por haber perdido la visi&oacute;n de su &uacute;nico ojo. Nos lo cuenta<em> Homero en Odisea, IX</em>. A lo largo de muchos versos; en los n&uacute;mero <em>536 y ss. </em>dice:</p>
<p>
	<em><strong>As&iacute; habl&oacute; rogando y le escuch&oacute; el dios de cabellera cer&uacute;lea. Despu&eacute;s cogi&oacute; el Ciclope un pe&ntilde;asco mayor que el de antes, y lo lanz&oacute;&nbsp; volte&aacute;ndolo&nbsp; con fuerza inmensa, y lo arroj&oacute; contra&nbsp; nuestro barco de azulada proa, y&nbsp; falt&oacute; poco para darnos&nbsp; en la punta del gobernalle. Se agit&oacute; el mar por la ca&iacute;da del pe&ntilde;asco, y las olas, empujando la nave&nbsp; hacia adelante, la hicieron llegar a tierra firme.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong></em></p>
<p>
	Los propios antiguos ya utilizaron la palabra <em>cicl&oacute;peo </em>con este significado. As&iacute; por ejemplo <em>Virgilio </em>en&nbsp; <em>Eneida I, v. 201</em></p>
<p>
	<em><strong>Vosotros tambi&eacute;n hab&eacute;is visto de cerca el furor de Escila<br />
	y sus escollos ensordecedores y conoc&eacute;is tambi&eacute;n las rocas cicl&oacute;peas:<br />
	reunid vuestro valor y deponed el triste temor;<br />
	quiz&aacute;s alg&uacute;n d&iacute;a os producir&aacute; placer recordar estas cosas.</strong></em></p>
<p>
	<em>Vos et Scyllaeam rabiem penitusque sonantis<br />
	accestis scopulos, vos et Cyclopea saxa<br />
	experti: revocate animos, maestumque timorem<br />
	mittite: forsan et haec olim meminisse iuvabit.</em></p>
<p>
	No en vano el ge&oacute;grafo <em>Estrab&oacute;n </em>y <em>Pausanias</em>, autor de la primera gu&iacute;a de viajes de la que tenemos noticias, recogen la opini&oacute;n extendida de las murallas de grandes piedras eran obra de los <em>C&iacute;clopes</em>.</p>
<p>
	<em>Estrab&oacute;n, VIII, 6,11</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Parece que Tirinto sirvi&oacute; de base de operaciones al rey Proteo y que fue fortificada por las propias manos de los C&iacute;clopes.</strong></em></p>
<p>
	Tambi&eacute;n <em>Plinio en Historia Natural, VII, 56 (195)</em> nos dice:</p>
<p>
	<em><strong>Cinira, hijo de Agriopas invent&oacute; el azulejo y descubri&oacute; las minas de cobre, las dos cosas en la isla de Chipre; invent&oacute; tambi&eacute;n las tenazas, el martillo, la palanca y el yunque: D&aacute;nao trajo los pozos de Egipto&nbsp; a la parte de Grecia que antes se llamaba Argos Dipsion (la Seca). Cadmo las canteras de piedra en Tebas o, seg&uacute;n Teofrasto en Fenicia. Trason las murallas; seg&uacute;n Arist&oacute;teles, los C&iacute;clopes las torres, pero seg&uacute;n Teofrasto los Tirintios.</strong></em></p>
<p>
	<em>tegulas invenit Cinyra, Agriopae filius, et metalla aeris, utrumque in insula Cypro, item forcipem, martulum, vectem, incudem; puteos Danaus ex Aegypto advectus in Graeciam qua vocabatur Argos Dipsion; lapicidinas Cadmus Thebis aut, ut Theophrastus, in Phoenice; Thrason muros; turres, ut Aristoteles, Cyclopes, Tirynthii, ut Theophrastus;</em></p>
<p>
	<em>Pausanias</em>, en varios pasajes, entre otros en <em>Descripci&oacute;n de Grecia, II, 25,8</em></p>
<p>
	<em><strong>(Tirinto) Se dice que&nbsp; las murallas, que es lo &uacute;nico que queda de las ruinas, son obra de&nbsp; los C&iacute;clopes y&nbsp; est&aacute;n construidas de piedras que son tan grandes que un par de mulas no pueden mover ni un mil&iacute;metro ni las m&aacute;s peque&ntilde;as. A lo largo de ellas se meten peque&ntilde;as piedras&nbsp; entre las grandes, de forma que no queda ning&uacute;n hueco y los grandes bloques quedan firmemente unidos.&nbsp;</strong></em></p>
<p>
	<strong>Colosal </strong>es otro adjetivo sin&oacute;nimo para calificar a estas obras extraordinarias derivado del sustantivo griego &kappa;&omicron;&lambda;&omicron;&sigma;&sigma;ό&sigmaf; (<em>kolossos</em>),&nbsp; con el que los helenos designaban a las estatuas grandes. El coloso por antonomasia es el <em>Coloso de Rodas</em>, dedicado a <em>Helios</em>, el <em>Sol</em>, construida en el a&ntilde;o 292 a.C.&nbsp; y destruida en 226 a.C. por un terremoto. Tan famosa en la Antig&uuml;edad como para ser considerada una de las <em>Siete Maravillas</em>, aparece en numeros&iacute;simos textos antiguos. <em>Plinio,&nbsp; </em>por ejemplo, nos da informaci&oacute;n de ella en <em>Historia Natural, lib. 34, 18,(41):</em></p>
<p>
	<em><strong>Pero el m&aacute;s admirado de todos fue el Coloso del Sol, en Rodas, que hab&iacute;a hecho Cares el Lindio, alumno del Lisipo&nbsp; mencionado antes. Esta estatua med&iacute;a 70 codos de altura. Despu&eacute;s de 66 a&ntilde;os un terremoto la derrib&oacute;, pero incluso yacente es digna de admirar. Pocos pueden abrazar su dedo&nbsp; pulgar, sus dedos son mayores&nbsp; que la mayor&iacute;a de las estatuas. En sus miembros fracturados se abren grandes cavernas. En el interior se ven rocas de grandes dimensiones, con cuyo peso lo hab&iacute;an estabilizado al levantarlo. Dicen que lo hicieron en doce a&ntilde;os y cost&oacute; 300 talentos, que se consiguieron del equipamiento&nbsp; de guerra del rey Demetrio abandonado por la larga duraci&oacute;n del&nbsp; asedio de Rodas.</strong></em></p>
<p>
	<em>Nota: Se mantuvo en el lugar donde fue derribada durante casi 900 a&ntilde;os, hasta el a&ntilde;o 653 d. C, cuando Moavia, califa de los sarracenos, tras la captura de Rodas, vendi&oacute; los materiales; se dice que se requirieron novecientos camellos para retirar los restos.</em></p>
<p>
	<em>Ante omnes autem in admiratione fuit Solis colossus Rhodi, quem fecerat Chares Lindius, Lysippi supra dicti discipulus. LXX cubitorum altitudinis fuit hoc simulacrum, post LXVI annum terrae motu prostratum, sed iacens quoque miraculo est. pauci pollicem eius amplectuntur, maiores sunt digiti quam pleraeque statuae. Vasti specus hiant defractis membris; spectantur intus magnae molis saxa, quorum pondere stabiliverat eum constituens. Duodecim annis tradunt effectum CCC talentis, quae contigerant ex apparatu regis Demetrii relicto morae taedio obsessa Rhodo.</em></p>
<p>
	Hubo numerosas estatuas gigantescas y por lo tanto muchos &ldquo;<em>colosos</em>&rdquo;. Una de estas estatuas colosales era la que representaba a <em>Ner&oacute;n</em>, situada en su <em>Domus aurea</em>, casa de oro,&nbsp; cerca del anfiteatro <em>Flavio</em>, al que llamaban por eso <em>Amphiteatrum Colosseum</em> o <em>Colossei</em>, el anfiteatro del Coliseo. De ah&iacute; que <em>Coloseo </em>pas&oacute; a designar al propio <em>anfiteatro</em>, edificio que como saben era dedicado a celebrar luchas de gladiadores, con otros gladiadores o con animales salvajes. Todav&iacute;a hoy el esqueleto en pie de este colosal edificio asombra al turista que visita Roma y que bien podr&iacute;a haberse llamado as&iacute; por las enormes dimensiones que tiene con capacidad para 40.000 espectadores, que adem&aacute;s pueden desalojarlo en pocos minutos por los numerosos, estrat&eacute;gicos y bien dise&ntilde;ados &ldquo;<em>vomitoria</em>&rdquo; o accesos a las gradas.</p>
<p>
	La estatua de <em>Ner&oacute;n </em>se convirti&oacute; en estatua del <em>Sol</em> despu&eacute;s de la destrucci&oacute;n de la <em>Domus aurea</em> y finalmente fue retirada en tiempos del emperador <em>Adriano </em>para construir el <em>Templo de Venus y Roma</em>, necesit&aacute;ndose para ello 24 elefantes, como nos cuenta <em>Espartiano en la Historia Augusta.</em></p>
<p>
	<em>HISTORIA AUGUSTA. DE VITA HADRIANI AELII SPARTIANI XIX, 12 ss.</em></p>
<p>
	<em><strong>Se traslad&oacute; tambi&eacute;n el coloso que estaba colocado por el arquitecto Decriano de aquel lugar en el que ahora est&aacute; el templo de la Ciudad, con su enorme dimensi&oacute;n, de tal forma que necesit&oacute; para la operaci&oacute;n veinticuatro elefantes. Y como quiera que esta estatua, que primero ten&iacute;a el rostro de Ner&oacute;n, al que estaba dedicada, se consagr&oacute; al Sol, se le encarg&oacute; hacer otra dedicada a la Luna al arquitecto Apolodoro.</strong></em></p>
<p>
	<em>Transtulit et colossum stantem atque suspensum per Decrianum architectum de eo loco, in quo nunc templum Urbis est, ingenti molimine, ita ut operi etiam elephantos viginti quattuor exhiberet. 13 Et cum hoc simulacrum post Neronis vultum, cui antea dicatum fuerat, Soli consecrasset, aliud tale Apollodoro architecto auctore facere Lunae molitus est.</em></p>
<p>
	Curiosamente de <em>coliseo </em>deriva la palabra <em>coso</em>, que en Espa&ntilde;a y pa&iacute;ses influenciados por su cultura designa a las circulares plazas de toros, en que se celebran sus corridas, herencia moderna sin duda de las antiguas luchas de hombres con animales salvajes que se celebraron en el <em>Anfiteatro Coliseo.</em></p>
<p>
	<strong>Herc&uacute;leo,-a</strong> es otra palabra apropiada a las dimensiones y grandiosidad de estas obras. <em>H&eacute;rcules</em>, en griego&nbsp; Ἡ&rho;&alpha;&kappa;&lambda;ῆ&sigmaf;, <em>Hēraklḗs</em>, <em>Heracles</em>, hijo de <em>Zeus </em>y de la mortal <em>Alcmena</em>, es el m&aacute;s c&eacute;lebre de los h&eacute;roes griegos, de extraordinaria fuerza. Hubo de realizar 12 dif&iacute;ciles trabajos.&nbsp; Ya de peque&ntilde;o dio pruebas de su fortaleza: poco despu&eacute;s de nacer <em>Hera </em>le envi&oacute; dos serpientes mientras dorm&iacute;a para matarlo, pero las estrangul&oacute; con sus solas manos.</p>
<p>
	Luego de adulto muy fuerte deb&iacute;a de ser para separar <em>Europa </em>de <em>Africa </em>y colocar las famosas columnas. El d&eacute;cimo trabajo consist&iacute;a en robar los bueyes o vacas del pastor <em>Geri&oacute;n</em>, monstruo de tres cuerpos que viv&iacute;a en <em>Occidente</em>, en la actual <em>C&aacute;diz</em>,&nbsp; y transportarlos vivos a <em>Micenas</em>. Al llegar al final del mar <em>Mediterr&aacute;neo </em>encontr&oacute; el camino del mar cerrado, por lo que abri&oacute; el estrecho de <em>Gibraltar </em>para comunicar los dos mares y coloc&oacute; las columnas, una en <em>Gibraltar </em>y la otra en el monte <em>Hacho </em>de <em>Ceuta</em> (otras&nbsp; versiones proponen otra localizaci&oacute;n africana).</p>
<p>
	M&aacute;s all&aacute; de esas columnas los navegantes fenicios, griegos y romanos no se atrev&iacute;an a navegar por el &ldquo;<em>mare ignotum</em>&rdquo; o &ldquo;<em>mare tenebrosum</em>&rdquo;. Por eso se acompa&ntilde;an de la inscripci&oacute;n &ldquo;<em>non plus ultra</em>&rdquo;,&nbsp; &ldquo;<em>no m&aacute;s all&aacute;</em>&rdquo;, como seria advertencia, leyenda superada cuando a finales del siglo XV Col&oacute;n y los espa&ntilde;oles descubren Am&eacute;rica. <em>Carlos V</em> elimin&oacute; el &ldquo;<em>non</em>&rdquo; de la leyenda convirti&eacute;ndola en el lema&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &ldquo;<em>plus ultra</em>&rdquo;, &ldquo;<em>m&aacute;s all&aacute;</em>&rdquo;.</p>
<p>
	El ge&oacute;grafo&nbsp; <em>Pomponio Mela</em>, que naci&oacute; curiosamente en <em>Tingentera</em>, identificada con<em> Iulia Traducta</em>, y con las modernas <em>Algeciras </em>o <em>Tarifa</em>, y por lo tanto de la zona del <em>Estrecho</em>,&nbsp; escribi&oacute; al respecto en su <em>Chorographia, I, 23:</em></p>
<p>
	<em><strong>M&aacute;s all&aacute; hay un monte muy alto, y frente a &eacute;l, en Hispania hay otro que alcanza su atura: a &eacute;ste le llaman Abila, a aquel Calpe y a los dos las Columnas de H&eacute;rcules. La tradici&oacute;n nos cuenta la f&aacute;bula de su nombre: el mismo H&eacute;rcules separ&oacute; los dos montes unidos en otro tiempo por una cordillera continua, y as&iacute; el Oc&eacute;ano, cerrado antes por la mole de los montes tuvo entrada a las tierras que ahora inunda. Aqu&iacute; ahora el mar se desparrama m&aacute;s anchamente y cae&nbsp; con gran fuerza a lo ancho sobre las tierras que han retrocedido. Por lo dem&aacute;s la regi&oacute;n es pobre, y sin suerte de tener algo importante est&aacute; habitada por peque&ntilde;os pueblos; produce peque&ntilde;os r&iacute;os, m&aacute;s valiosa por su suelo que por sus hombres y oscura por el poco&nbsp; valor de sus gentes.&nbsp;</strong></em></p>
<p>
	<em>Deinde est mons praealtus, ei quem ex adverso Hispania adtollit obiectus: hunc Abilam, illum Calpen vocant, Columnas Herculis utrumque. Addit fama nominis fabulam, Herculem ipsum iunctos olim perpetuo iugo diremisse colles, atque ita exclusum antea mole montium oceanum ad quae nunc inundat admissum. Hic iam mare latius funditur, submotasque vastius terras magno impetu inflectit. ceterum regio ignobilis et vix quicquam inlustre sortita parvis oppidis habitatur, parva flumina emittit, solo quam viris melior et segnitia gentis obscura.</em></p>
<p>
	Entre otros muchos textos, por ejemplo <em>Estrab&aacute;on,3,5,2, Plinio en su Historia Naturalis, 3,1 (4), y S&eacute;neca</em>, en&nbsp; su tragedia <em>H&eacute;rcules Furioso</em> pasa revista a sus trabajos y entre ellos al episodio de las vacas de Geri&oacute;n. Reproduzco Hercules furens, versos&nbsp; 232-238:</p>
<p>
	<em><strong>Entre los remotos reba&ntilde;os del pueblo hesperio, fue matado el pastor de tres cuerpos de la costa tartesia; y el bot&iacute;n fue tra&iacute;do desde los confines de Occidente;&nbsp; y el ganado, conocido por el&nbsp; Oc&eacute;ano past&oacute; luego en el Citere&oacute;n (</strong>monte del interior de Grecia<strong>) .</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Cuando se le mand&oacute; que penetrara en las regiones del sol estival y en los requemados reinos que abrasa el mediod&iacute;a, separ&oacute; los dos montes a uno y otro lado, y rota esta barrera abri&oacute; un ancho camino para que se precipitara el Oc&eacute;ano.</strong></em></p>
<p>
	<em>inter remotos gentis Hesperiae greges<br />
	pastor triformis litoris Tartesii<br />
	peremptus, acta est praeda ab occasu ultimo;<br />
	notum Cithaeron pavit Oceano pecus.<br />
	penetrare iussus solis aestivi plagas<br />
	et adusta medius regna quae torret dies<br />
	utrimque montes solvit ac rupto obice<br />
	latam ruenti fecit Oceano viam.</em></p>
<p>
	<strong>Tit&aacute;nico </strong>tambi&eacute;n califica adecuadamente a estas obras de esfuerzos excepcionales, por lo infrecuentes. Los Titanes son primitivos dioses dela mitolog&iacute;a griega, hijos de <em>Urano </em>y <em>Gea</em>, anteriores a los dioses ol&iacute;mpicos. En la <em>Titanomaquia </em>o <em>Guerra de los Titanes</em> fueron vencidos por <em>Zeus </em>y los ol&iacute;mpicos y encerrados en el <em>T&aacute;rtaro</em>. <em>Hesiodo </em>nos narra la terrible batalla en su <em>Teogon&iacute;a</em>, de la que reproduzco un peque&ntilde;o fragmento.</p>
<p>
	<em>Hesiodo, Teogon&iacute;a, 674 y ss</em>.</p>
<p>
	<em><strong>Ellos, entonces, en cruel batalla, se enfrentaron a los Titanes con enormes piedras en sus robustas manos. Los Titanes, desde el otro lado, fortificaban sus filas con prontitud; ambos mostraban a la vez el poder de sus manos y de su violencia. Terrible reson&oacute; el inmenso mar; la tierra produjo un gran estruendo; el ancho cielo agit&aacute;ndose se lament&oacute;; el inmenso Olimpo desde su base vibr&oacute; por el &iacute;mpetu de los inmortales; lleg&oacute; al umbroso T&aacute;rtaro el pesado ruido de pies y el profundo griter&iacute;o del inmenso tumulto y de los fuertes disparos. &iexcl;De ese modo lanzaban funestos dardos unos contra otros!; la voz de unos y otros exhort&aacute;ndose lleg&oacute; al estrellado Cielo, y ellos confluyeron con un gran alal&aacute;. </strong></em>(Traducci&oacute;n de Adelaida Mart&iacute;n S&aacute;nchez y Mar&iacute;a Angeles Mart&iacute;n S&aacute;nchez. Alianza Editorial, 2005)</p>
<p>
	<strong>Gigantesco,-a</strong> refleja a la perfecci&oacute;n una obra muy grande. Los&nbsp; &Gamma;ί&gamma;&alpha;&nu;&tau;&epsilon;&sigmaf; (<em>gigantes</em>) son seres de gran tama&ntilde;o, como los c&iacute;clopes, nacidos de&nbsp; <em>Gea</em>, la <em>Tierra </em>y la sangre de <em>Urano</em>, el <em>Cielo</em>, como relata <em>Hesiodo</em> en su <em>Teogon&iacute;a, 183 y ss</em>.:&nbsp;</p>
<p>
	<em><strong>(Cuando Crono mutila a su padre Urano) &hellip;Estos verdaderamente no en vano escaaron de su mano, pues cuantas gotas de sangre desprendieron, todas las recogi&oacute; Gea y, transcurrido el tiempo, dio a luz a las poderosas Erinias, a los grandes Gigantes, resplandecientes con el brillo de sus armas, con largas lanzas en sus manos, y a las Ninfas que llaman Melias en la inmensa tierra.</strong></em></p>
<p>
	Los <em>Gigantes </em>tambi&eacute;n lucharon con los dioses. Nos lo cuenta, entre otros muchos, <em>Apolodoro</em> en su <em>Biblioteca I 6,1:</em></p>
<p>
	<em><strong>Gea, irritada por lo acontecido a los Titanes, genera con Urano a los Gigantes, insuperables por la magnitud de sus cuerpos e invencibles por su potencia f&iacute;sica, presentaban espantosa apariencia, de su cabeza y ment&oacute;n pend&iacute;a espesa pelambrera y ten&iacute;an por pies escamas de drag&oacute;n. Nacieron seg&uacute;n dicen unos en Flegra, pero seg&uacute;n otros en Palene.</strong></em><br />
	&hellip;.<br />
	<em><strong>Pero los dioses estaban en posesi&oacute;n de un vaticinio seg&uacute;n el cual ning&uacute;n Gigante podr&iacute;a perecer a manos de los dioses, mientras que si un mortal luchaba en su bando morir&iacute;a. Zeus por medio de Atenea llam&oacute; en su ayuda a Heracles.</strong></em></p>
<p>
	<em>Fara&oacute;nico </em>podr&iacute;amos incluir en esta serie de adjetivos, significando tambi&eacute;n obra enorme o descomunal, derivado naturalmente de las grandes pir&aacute;mides y otras enormes esculturas y templos construidos en el <em>Egipto </em>antiguo.</p>
<p>
	Y por supuesto y con toda justicia la expresi&oacute;n &ldquo;<em>obra de romanos</em>&rdquo;, porque algunos puentes, v&iacute;as y murallas sobre todo de &eacute;poca romana nos asombran por sus dimensiones o dificultad.&nbsp;&nbsp;</p>
<p>
	<em>Mastod&oacute;ntico</em>, que a&ntilde;ade&nbsp;&nbsp; al sustantivo correspondiente la magnitud propia de los grandes elefantes antiguos, de los que de vez en cuando aparecen restos llamativos.</p>
<p>
	Frente a estos adjetivos, que acumulan en su significado los detalles de su mito o historia, disponemos de una serie muy numerosa de t&eacute;rminos menos significativos; quiz&aacute;s sea tan numerosa la serie por el significado general y abstracto y el escaso valor sem&aacute;ntico que encierran. Muchos de ellos expresan un mero concepto negativo o la negaci&oacute;n de un concepto.</p>
<p>
	<em>extraordinario:</em> Fuera del orden o regla natural o com&uacute;n.</p>
<p>
	<em>enorme</em>: fuera de norma</p>
<p>
	<em>Desmedido</em>: fuera de medida</p>
<p>
	<em>Descomunal</em>. fuera de lo com&uacute;n</p>
<p>
	<em>Inmenso</em>: sin medida</p>
<p>
	M&aacute;s contenido tienen por ejemplo</p>
<p>
	<em>Magna opera</em>: <em>magnus</em>,-a significa <em>grande</em>; <em>opera </em>obra; por lo tanto &ldquo;<em>gran obra</em>&rdquo;</p>
<p>
	<em>Ingente</em>: palabra latina que significa &ldquo;<em>muy grande</em>&rdquo;, relacionado tal vez con la misma ra&iacute;z del griego &ldquo;<em>gigas</em>&rdquo;, gigante. El latino &ldquo;<em>ingens</em>&rdquo; cay&oacute; en desuso y curiosamente lo hemos recuperado como cultismo.</p>
<p>
	<em>Magn&iacute;fico </em>y magn&iacute;fica obra: compuesto de &ldquo;<em>magnus</em>&rdquo;, <em>grande</em>, y &ldquo;<em>facere</em>&rdquo;, <em>hacer</em>&rdquo;: que produce grandeza</p>
<p>
	<em>Monumental</em>:&nbsp; propio de un monumento y por tanto digno de ser recordado</p>
<p>
	<em>Monstruoso</em>: relacionado con el anterior, significando que avisa, que advierte de algo dada su excepcionalidad.</p>
<p>
	<em>Fenomenal</em>, de significado semejante al anterior; proviene del griego &phi;&alpha;&iota;&nu;&omicron;&mu;έ&nu;&omicron;&nu;, <em>phainomenon</em>, fen&oacute;meno,de &phi;&alpha;&iota;&nu;&epsilon;ῖ&nu;, fainein,&nbsp; = <em>brillar</em>, hacer brillar, aparecer; mostrar, hacer ver,&nbsp; que literalmente significa &#39;&#39;l<em>o que se muestra</em>&#39;&#39;&nbsp; y fenomenal lo que por sus caracter&iacute;sticas tiene y se merece gran visibilidad.</p>
<p>
	<em>Maravilloso </em>expresa algo semejante. <em>Maravilla </em>deriva del lat&iacute;n <em>mirabilia</em>, cosas admirables o dignas de ser admiradas o sorprendentes, del verbo <em>mirari</em>, <em>admirar</em>. De la misma ra&iacute;z es &ldquo;<em>milagro</em>&rdquo;,<em>miraculum </em>en lat&iacute;n.</p>
<p>
	<em>Formidable</em>: del lat&iacute;n <em>formido</em>, <em>miedo</em>, <em>temor</em>: con cierta relaci&oacute;n con los anteriores: <em>que produce temor</em>, aunque ahora haya perdido absolutamente sus connotaciones negativas</p>
<p>
	<em>Imponente</em>: relacionado con los anteriores: que pone asombro o temor</p>
<p>
	<em>Excelente </em>y <em>excelso</em>:&nbsp; significa &ldquo;<em>sobresaliente</em>&rdquo;; de <em>ex </em>y <em>celsus</em>, <em>elevado,</em> superior, de una ra&iacute;z indoeuropea, <em>cel</em>, que significa <em>culmen</em>, altura.</p>
<p>
	En fin, no hemos agotado el listado pero estos t&eacute;rminos pueden ser suficientes. De alguna manera, como sin&oacute;nimos nunca perfectos, todos coinciden en el car&aacute;cter sobrehumano de las acciones a las que califican. Ciertamente los personajes mitol&oacute;gicos de los que derivan no son hombres, son dioses o como m&iacute;nimo <em>h&eacute;roes </em>(mitad hombres &ndash;mitad dioses).</p>
<p>
	En fin, los mitos griegos y todo lo con ellos relacionado est&aacute; absolutamente integrado en nuestro acervo cultural y por tanto ling&uuml;&iacute;stico, aunque no seamos conscientes al emplearlos.</p>
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		<title>Octavio Augusto estuvo tres veces en  Hispania</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/augusto-guerras-cantabras-hispania-fasti/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Oct 2014 07:38:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Dioses y Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
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		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Polí­tica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por fin el cálido verano ha dado paso al más dulce otoño. El verano se extiende de Junio, el mes de la diosa Juno, la homóloga romana de la griega Hera, a Septiembre, el més séptimo de un inicial año de diez meses. Entre el mes inicial y el final del verano se desgranan día a día los meses de Julio y Agosto. Julio se llamó primeramente “quintilis”, es decir, el mes quinto y Agosto “sextilis”, es decir, el mes sexto. El general o “imperator” Julio César dio su nombre al quinto y su sobrino y primer emperador Octavio Augusto dio el nombre al sexto.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por fin el cálido verano ha dado paso al más dulce otoño. El verano se extiende de Junio, el mes de la diosa Juno, la homóloga romana de la griega Hera, a Septiembre, el més séptimo de un inicial año de diez meses. Entre el mes inicial y el final del verano se desgranan día a día los meses de Julio y Agosto. Julio se llamó primeramente “quintilis”, es decir, el mes quinto y Agosto “sextilis”, es decir, el mes sexto. El general o “imperator” Julio César dio su nombre al quinto y su sobrino y primer emperador Octavio Augusto dio el nombre al sexto.</b></p>
<p>
	<em>Octavio</em> naci&oacute; en septiembre del a&ntilde;o 63 a.C.&nbsp; y muri&oacute; en agosto del a&ntilde;o 14 d.C., (prescindiendo de la&nbsp; exactitud cronol&oacute;gica dificultada por los cambios, adaptaciones y reajustes del calendario, que su t&iacute;o <em>Julio C&eacute;sar</em> ya reform&oacute;, hasta el d&iacute;a de hoy). As&iacute; que acaban de cumplirse 2.000 a&ntilde;os y puede ser esta una buena ocasi&oacute;n para comentar alg&uacute;n detalle.</p>
<p>
	<em>&quot;Augusto&quot;</em> fue uno de los numerosos t&iacute;tulos honor&iacute;ficos que C&eacute;sar Octavio acumul&oacute; en su persona. La palabra est&aacute; relacionada con &ldquo;<em>augeo</em>&rdquo; que significa aumentar, crecer, ganar fuerza y &ldquo;<em>augurio</em>&rdquo; u &ldquo;observaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n de los mensajes favorables de los dioses&rdquo;, por lo que &ldquo;<em>augusto</em>&rdquo; viene a significar&nbsp; &ldquo;<em>consagrado por los augurios, con augurios favorables,santo, venerable, el elegido o favorecido por la divinidad</em>&rdquo;. Todav&iacute;a hoy en italiano se emplea la palabra&nbsp; &ldquo;<em>auguri&rdquo;</em> para expresar &ldquo;<em>los mejores deseos</em>&rdquo; para alguien. Hasta Octavio,el t&eacute;rmino &ldquo;<em>augustus</em>&rdquo; s&oacute;lo se aplicaba a las cosas y no a las personas.</p>
<p>
	El poeta <em>Ovidio</em> nos ilustra sobre el significado&nbsp; del t&eacute;rmino. Al cantar la festividad y las ceremonias del d&iacute;a 13 de Enero dedicadas a Augusto, nos dice&nbsp; en sus<em> Fastos 1. 607 y ss</em>.</p>
<p>
	<em><strong>Sin embargo todos son celebrados con honores humanos;<br />
	S&oacute;lo &eacute;ste (Augusto) tiene un nombre asociado al supremo J&uacute;piter.<br />
	Los patricios a las cosas sagradas las llaman augustas; augustos son llamados<br />
	los templos dedicados ritualmente por la mano de los sacerdotes.<br />
	Tambien &ldquo;augurio&rdquo;&nbsp; tiene su origen en esta palabra,<br />
	y&nbsp; todo lo que J&uacute;piter engrandece con su poder.<br />
	&iexcl;Que engrandezca el imperio de nuestro gu&iacute;a, que aumente sus a&ntilde;os<br />
	y proteja vuestro umbral con la corona de encina.<br />
	Y que el heredero de tan gran apellido con los auspicios de los dioses<br />
	cargue con el peso del mundo con el mismo favor divino que su padre!</strong></em></p>
<p>
	<em>sed tamen humanis celebrantur honoribus omnes:<br />
	hic socium summo cum Iove nomen habet,<br />
	sancta vocant augusta patres, augusta vocantur<br />
	templa sacerdotum rite dicata manu;<br />
	huius et augurium dependet origine verbi,<br />
	et quodcumque sua Iuppiter auget ope.<br />
	augeat imperium nostri ducis, augeat annos,<br />
	protegat et vestras querna corona fores,<br />
	auspicibusque deis tanti cognominis heres<br />
	omine suscipiat, quo pater, orbis onus&nbsp;</em></p>
<p>
	Seg&uacute;n las fuentes, al menos las que yo conozco, <em>Augusto</em> estuvo tres veces en <em>Hispania</em> y de las tres quedan algunos hechos relevantes y&nbsp; alguna an&eacute;cdota.</p>
<p>
	<em>El primer viaje</em> tuvo lugar el a&ntilde;o 45 a.C., cuando apenas contaba 18 a&ntilde;os. Deb&iacute;a haber viajado antes con su t&iacute;o, pero una enfermedad le impidi&oacute; la marcha. As&iacute; que vino s&oacute;lo para encontrarse en <em>Tarragona</em> con <em>Julio C&eacute;sar</em>. En el viaje&nbsp; naufrag&oacute; y cuando lleg&oacute;, su t&iacute;o ya no estaba all&iacute; por lo que hubo de marchar por terreno enemigo y hostil hacia la <em>B&eacute;tica </em>en donde se encontraba luchando en la guerra civil contra los hijos de <em>Pompeyo</em>.</p>
<p>
	Nos lo cuenta <em>Nicol&aacute;s de Damasco</em> en su&nbsp; <em>Vida de Augusto, FGrH F 127, &hellip;(10-11)</em></p>
<p>
	<em><strong>(10) &hellip;Hab&iacute;a muchos que quer&iacute;an acompa&ntilde;arle porque ya era una gran promesa, pero rechaz&oacute; a todos, incluida su propia madre. Seleccion&oacute; al&nbsp; m&aacute;s r&aacute;pido y m&aacute;s fuerte de sus siervos e inici&oacute; r&aacute;pidamente&nbsp; su viaje y cubriendo el largo camino con una incre&iacute;ble marcha&nbsp; lleg&oacute; junto a C&eacute;sar, que ya hab&iacute;a completado toda la guerra en el espacio de siete meses.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>(11) Cuando Octavio lleg&oacute; a Tarraco, pareci&oacute; dif&iacute;cil creer que hab&iacute;a logrado llegar en medio de tantas dificultades propias de la guerra. Al no encontrar a C&eacute;sar all&iacute;, tuvo que afrontar&nbsp; m&aacute;s problemas y peligros. Alcanz&oacute; a C&eacute;sar en Espa&ntilde;a, cerca de la ciudad de Calpi&aacute;. C&eacute;sar lo abraz&oacute; como a un hijo y le dio la bienvenida, porque &eacute;l lo hab&iacute;a dejado en casa, enfermo, y ahora lo ve&iacute;a inesperadamente a salvo de tantos enemigos y&nbsp; bandidos. De hecho, ya no le dej&oacute; apartarse de &eacute;l, sino que lo acogi&oacute;&nbsp; en sus propias dependencias militares. Elogi&oacute; su celo e inteligencia, ya que &eacute;l fue el primero en llegar de los que hab&iacute;an salido de Roma . Conversaba con &eacute;l y le hac&iacute;a preguntas porque quer&iacute;a hacerse una opini&oacute;n correcta de su entendimiento. Se dio cuenta de&nbsp; que era sagaz, inteligente y conciso en sus respuestas, que&nbsp; siempre contest&oacute; inmediatamente, y aument&oacute;&nbsp; su estima y afecto por &eacute;l. Despu&eacute;s de esto tuvieron que navegar hasta Carthago Nova (Cartagena) para hacer acuerdos.&nbsp; Octavio se embarc&oacute; en el mismo barco que C&eacute;sar, con cinco esclavos, pero, adem&aacute;s de los esclavos eligi&oacute; a tres de sus compa&ntilde;eros a bord&oacute; y tem&iacute;a&nbsp; que C&eacute;sar se enfadara al descubrirlo. Sin embargo, curri&oacute; todo lo contrario, y a C&eacute;sar&nbsp; le agrad&oacute; que Octavio sintiera&nbsp; cari&ntilde;o por&nbsp; sus compa&ntilde;eros y lo elogi&oacute; porque a &eacute;l tambi&eacute;n&nbsp; le gustaba tener siempre&nbsp; con &eacute;l hombres atentos y deseosos de de alcanzar la excelencia; y porque &eacute;l ya daba no poca importancia a ganar una buena reputaci&oacute;n en su patria.</strong></em></p>
<p>
	La rapidez y valent&iacute;a con la que acudi&oacute; el joven <em>Octavio </em>y el sentido com&uacute;n y responsabilidad con la que actu&oacute; durante la estancia en Hispania impresionaron favorablemente a <em>Julio C&eacute;sar</em>, que probablemente comenz&oacute; a pensar en &eacute;l como su heredero, como luego se descubri&oacute; en la apertura de su testamento que hab&iacute;a custodiado la sacerdotisa vestal <em>M&aacute;xima</em>.</p>
<p>
	Tambi&eacute;n recoge esta informaci&oacute;n&nbsp; <em>Suetonio </em>en su <em>Vida de Augusto VIII</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Poco despu&eacute;s march&oacute;&nbsp; a Hispania junto a su t&iacute;o materno, que luchaba contra los hijos de C. Pompeyo, apenas recuperado de una grave enfermedad, marchando a trav&eacute;s de caminos infestados de enemigos, con unos pocos acompa&ntilde;antes incluso despu&eacute;s de haber naufragado. Por todo esto se gan&oacute; su gran agradecimiento (C&eacute;sar) y tambi&eacute;n por la sobriedad de sus costumbres, que pronto demostr&oacute;, adem&aacute;s de por su actuaci&oacute;n durante el viaje.</strong></em></p>
<p>
	<em>profectum mox auunculum in Hispanias aduersus Cn. Pompei liberos uixdum firmus a graui ualitudine per infestas hostibus uias paucissimis comitibus naufragio etiam facto subsecutus, magno opere demeruit, approbata cito etiam morum indole super itineris industriam.</em></p>
<p>
	Y tambi&eacute;n <em>Veleyo Pat&eacute;rculo, 2.59.3</em>&nbsp; nos recuerda c&oacute;mo su t&iacute;o C&eacute;sar se lo llev&oacute; a Hispania con dieciocho a&ntilde;os y lo mantuvo con &eacute;l, montandolo incluso su carro.</p>
<p>
	<em><strong>Aunque se hab&iacute;a criado en la casa de su padrastro, Filipo, Cayo C&eacute;sar, su t&iacute;o abuelo, amaba a este ni&ntilde;o como su propio hijo. A la edad de dieciocho a&ntilde;os se lo llev&oacute; como compa&ntilde;ero a la guerra de Hispania, y nunca tuvo otro hospedaje que el suyo ni vaij&oacute; en otro veh&iacute;culo,&nbsp; y aunque todav&iacute;a un ni&ntilde;o, lo honr&oacute; con el sacerdocio del pontificado</strong></em></p>
<p>
	<em>Quem C. Caesar, maior eius avunculus, educatum apud Philippum vitricum dilexit ut suum, natumque annos duodeviginti Hispaniensis militiae adsecutum se postea comitem habuit, numquam aut alio usum hospitio quam suo aut alio vectum vehiculo, pontificatusque sacerdotio puerum honoravit.</em></p>
<p>
	<em>El segundo viaje </em>lo realiz&oacute; entre los a&ntilde;os 27 y 24 a.C. y acudi&oacute; a Hispania para dirigir personalmente la <em>guerra contra los</em> <em>c&aacute;ntabros y astures</em>. En el a&ntilde;o 26 se retir&oacute; enfermo a <em>Tarraco</em>, habiendo sufrido antes un percance de enorme importancia para un romano.</p>
<p>
	Durante una marcha nocturna, (Augusto prefer&iacute;a viajar por la noche) se desencaden&oacute; una fuerte tormenta y un rayo, lanzado sin duda por el poderoso <em>J&uacute;piter</em>, mat&oacute; a uno de los porteadores de su litera, dejando tal vez inconsciente o gravemente afectado al propio <em>Octavio</em>. Este ray&oacute; le dej&oacute; para siempre secuelas, al parecer una especie de tembleque que de vez en cuando se le hac&iacute;a presente.<br />
	<em>Suetonio </em>nos informa de c&oacute;mo consagr&oacute; un templo a <em>J&uacute;piter Tonante</em> en el Capitolio por haberle librado de este rayo. <em>Tonante </em>es precisamente el adjetivo que expresa el terror supersticioso que J&uacute;piter produc&iacute;a en los romanos con sus truenos y rayos.</p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;Consagr&oacute; un templo a J&uacute;piter Tonante, porque le&nbsp; libr&oacute; del peligro, cuando en una expedici&oacute;n contra los c&aacute;ntabros, durante la noche, un ray&oacute; roz&oacute;&nbsp; ligeramente su litera y mat&oacute; a un esclavo que iba delante para alumbrarle&rdquo;</strong></em>. (Vida de Augusto, 29, 3)</p>
<p>
	<em>Tonanti Iovi aedem consecravit liberatus periculo,cum&nbsp;&nbsp; expeditione Cantabrica per nocturnum iter lecticam eius fulgur praestrinxisset servumque praelucentem exanimasset.</em></p>
<p>
	A la enfermedad que le apart&oacute; a <em>Tarraco</em>, consecuencia tal vez del rayo que estuvo a punto de matarlo, hace referencia <em>Suetonio</em> en <em>Vida de Augusto, 81, 1</em>:</p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;A lo largo de toda su vida sufri&oacute; un buen&nbsp; n&uacute;mero de enfermedades graves y peligrosas. Sobre todo una, despu&eacute;s de dominar Cantabria, cuando los flujos del h&iacute;gado enfermo le llevaron a la desesperaci&oacute;n y le obligaron necesariamente a recurrir a un tratamiento m&eacute;dico contrario e incierto: como los tratamientos&nbsp; calientes no surt&iacute;an efecto, se vio obligado a tratarse con&nbsp;&nbsp; fr&iacute;os, siguiendo la indicaci&oacute;n de Antonio Musa (su m&eacute;dico)&rdquo;.</strong></em></p>
<p>
	<em>Graues et periculosas ualitudines per omnem uitam aliquot expertus est; praecipue Cantabria domita, cum etiam destillationibus iocinere uitiato ad desperationem redactus contrariam et ancipitem rationem medendi necessario subiit: quia calida fomenta non proderant, frigidis curari coactus auctore Antonio Musa</em></p>
<p>
	<em>Dion Casio</em> en <em>Historia de Roma 53, 25</em> nos recuerda la venida de Augusto a Hispania desde la Galia &ldquo;<em>para restablecer el orden</em>&rdquo; en el a&ntilde;o 27 a.C. y c&oacute;mo dirigi&oacute; personalmente la guerra:</p>
<p>
	&ldquo;<em><strong>Llev&oacute; a cabo el censo de los Galos y regul&oacute; su estado civil y pol&iacute;tico. Desde all&iacute; pas&oacute; a Hispania e igualmente organiz&oacute; esta provincia.<br />
	&hellip;.<br />
	Augusto, en el momento de marchar con su ej&eacute;rcito a Breta&ntilde;a (los bretones no hab&iacute;an querido aceptar sus condiciones), fue retenido por los Salassos, que se levantaron contra &eacute;l, y por los c&aacute;ntabros y Asturias que le hicieron la guerra.&nbsp; El primero de estos dos pueblos vive al pie de los Alpes, como he dicho antes; los otros dos, a los pies de los Pirineos, en la parte m&aacute;s fuerte de la costa de Hispania y en la llanura debajo de la monta&ntilde;a.<br />
	&hellip;.<br />
	Augusto en persona march&oacute; contra los Astures y contra los c&aacute;ntabros a la vez; como quiera que rechazaban rendirse por la seguridad que les inspiraba la fuerza de sus posiciones y tampoco entablaban combate porque eran inferiores en n&uacute;mero; como por otra parte la mayor&iacute;a estaban armados con jabalinas y le hostigaban en cuanto hac&iacute;a alg&uacute;n movimiento, siempre situados delante en los lugares elevados y emboscados en lugares escondidos y en los bosques, Augusto se encontr&oacute; en gran aprieto</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>La fatiga y las preocupaciones hab&iacute;an alterado su salud y se retir&oacute; a Tarraco, donde cay&oacute; enfermo; entretanto, C.Antistio combati&oacute; a estos pueblos y obtuvo muchos &eacute;xitos, no porque fuera mejor general que Augusto, sino porque los b&aacute;rbaros, despreci&aacute;ndole, se lanzaron en masa contra los Romanos y fueron derrotados. As&iacute; que &eacute;l se apoder&oacute; de unos pocos lugares y luego T.Carisio se apoder&oacute; de Lancia, la ciudad m&aacute;s fuerte de los Astures, que hab&iacute;a sido abandonada y redujo a un gran n&uacute;mero de otras a su poder.</strong></em></p>
<p>
	Otros historiadores como <em>Floro</em>, en su <em>Epitome Rerum Romanorum 2,33,12, 46 ss</em>.&nbsp; y <em>Orosio </em>en su &ldquo;<em>Historia adversus paganos&rdquo;&nbsp; 6, 20-21</em> recuerdan tambi&eacute;n las <em>Guerras C&aacute;ntabras</em> y c&oacute;mo una vez finalizadas, a criterio de Augusto en el a&ntilde;o 24 aunque se prolongaron hasta el 19 a.C., se cerraron despu&eacute;s de doscientos a&ntilde;os las puertas del templo de <em>Jano </em>en Roma, que deb&iacute;an permanecer abiertas en tiempos de guerra. Comenzaba as&iacute; la llamada &ldquo;<em>paz de Augusto</em>&rdquo; (<em>pax augusta</em>)..</p>
<p>	Precisamente durante este viaje nos cuenta <em>Dion Casio</em> c&oacute;mo el a&ntilde;o 25 a.C. licenci&oacute; a los soldados veteranos y fundo <em>Augusta Emerita</em>, la actual ciudad de <em>M&eacute;rida</em>.</p>
<p>
	<em>Dion 53, 26, 1</em></p>
<p>
	&ldquo;<em><strong>Una vez acabada esta guerra, Augusto licenci&oacute; a los soldados de m&aacute;s edad y les permiti&oacute; fundar en Lusitania una ciudad llamada Augusta Emerita; a los que todav&iacute;a estaban en edad en edad de servir en el ej&eacute;rcito les ofreci&oacute; en el propio campo algunos espect&aacute;culos bajo la direcci&oacute;n de Tiberio y Marcelo, como si fueran los ediles&rdquo;.</strong></em></p>
<p>
	<em>El tercer viaje</em> tuvo lugar entre los a&ntilde;os 16 y 13 a.C..&nbsp; Primero fue a la <em>Galia </em>y dese all&iacute; a <em>Hispania</em>.<br />
	En <em>Narbona</em>, en febrero del a&ntilde;o 15 a.C. public&oacute; los edictos referidos a los &ldquo;<em>Paemeiobrigenses</em>&rdquo; y a los &ldquo;<em>Aiiobrigiaecinos&quot;</em>, ambos en el <em>Bierzo</em>, que aparecen en la&nbsp; llamada &ldquo;<em>tessera Paemeiobrigensis</em>&rdquo; o <em>Edicto del Bierzo.</em> En ellos se recompensa a los pueblos que le permanecieron fieles en las guerras c&aacute;ntabras. Sin duda estos decretos y otras muchas medidas referidas a la promoci&oacute;n del estatus de numerosas ciudades de Hispania en estos a&ntilde;os est&aacute;n en relaci&oacute;n con el hecho de que viniera a Hispania por tercera vez, aunque las fuentes no lo atestiguan directamente.&nbsp;</p>
<p>
	Precisamente a la vuelta a Roma, el <em>Senado </em>decidi&oacute; construir un <em>altar a la paz,</em> la&nbsp; famosa <em>Ara Pacis</em>, a la que&nbsp; parece referirse <em>Dion Casio en su Historia de Roma, 54, 25</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Despu&eacute;s de poner todo en orden en&nbsp; la Galia, en Germania y en Hispania, gastando mucho para algunas ciudades por separado,&nbsp; recibiendo mucho de otras,&nbsp; dando a unas la libertad y el derecho de ciudadan&iacute;a y privando de &eacute;l a otras, Auguste dej&oacute; a Druso en Alemania y regres&oacute; a Roma en el consulado de Tiberio y&nbsp; Quintilio Varo. La noticia de su llegada, extendida por toda Roma, coincidi&oacute; con los d&iacute;as en que Cornelio Balbo ofrec&iacute;a unos espect&aacute;culos por la dedicaci&oacute;n del teatro que todav&iacute;a hoy lleva su nombre; Balbo se sinti&oacute; tan orgulloso como si hubiera sido &eacute;l el que hab&iacute;a hecho volver a&nbsp; Augusto,&nbsp; aunque el agua desbordada del T&iacute;ber le&nbsp; impidi&oacute; llegar a su teatro sino en barco,&nbsp; y tambi&eacute;n porque, en honor a su teatro, Tiberio le dio el primer turno de palabra. El Senado, de hecho, se reuni&oacute; a continuaci&oacute;n, y, entre otros acuerdos, decidi&oacute; que, con motivo del regreso de Augusto, fuera erigido un altar en la propia Curia, en el que los suplicantes, cuando el pr&iacute;ncipe estuviera&nbsp; en el interior del&nbsp; Pomoerium, deb&iacute;an encontrar&nbsp; impunidad.</strong></em></p>
<p>
	El propio <em>Augusto </em>hace referencia&nbsp; en sus <em>Res Gestae divi Augusti</em> (<em>Monumnetum Ancyranum), 12</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Cuando desde Hispania y la Galia regres&eacute; a Roma, despu&eacute;s de haber realizado felizmente mis acciones en esas provincias, bajo el consulado de Tiberio Ner&oacute;n y de Publio Quintilio, el senado decret&oacute; que se deb&iacute;a consagrar en honor de mi regreso el &ldquo;Ara pacis de Augusto&rdquo;&nbsp; junto al Campo de Marte, y orden&oacute; que los magistrados, sacerdotes y v&iacute;rgenes Vestales celebrasen en ella cada a&ntilde;o un sacrificio.</strong></em></p>
<p>
	<em>Cum ex Hispania Gallaque, rebus in iis provincis prospere gestis, Romam redi Ti. Nerone P. Quintilio consulibus, aram Pacis Augustae senatus pro reditu meo consacrandam censuit ad campum Martium, in qua magistratus et sacerdotes et virgines Vestales&nbsp; anniversarium sacrificium facere iussit.</em></p>
<p>
	<em>Ovidio </em>tambi&eacute;n se hace eco de la fundaci&oacute;n del <em>Ara pacis</em> en <em>Fasti 1, 709 ss</em>. Se refiere a los fastos del d&iacute;a 30 de Enero. Estos versos finales del libro son un canto a la paz, que me permito reproducir:</p>
<p>
	<em><strong>El propio poema nos ha llevado al altar de la Paz.<br />
	Este ser&aacute; el pen&uacute;ltimo d&iacute;a del mes.<br />
	Con tus cabellos peinados y rodeada de las ramas de Accio,(1)<br />
	acude, Paz, y qu&eacute;date dulce en todo el orbe.<br />
	Mientras falten enemigos, faltar&aacute; tambi&eacute;n motivo para el triunfo,<br />
	pero t&uacute; ser&aacute;s mayor motivo de gloria que la guerra para los generales.<br />
	Que s&oacute;lo el soldado lleve las armas con las que vencer a las armas,<br />
	y&nbsp; que la fiera trompeta no resuene sino en el desfile.<br />
	Que el mundo cercano y el m&aacute;s lejano se asuste de los hijos de Eneas;<br />
	Si alguna tierra tem&iacute;a un poco a Roma, que ahora la ame.<br />
	Vosotros, sacerdotes, echad inciensos en las llamas de la paz.<br />
	Y que una blanca v&iacute;ctima caiga muerta golpeada en su frente<br />
	y rogad a los dioses, favorables a las peticiones piadosas,<br />
	que la casa que trabaja por la paz, perdure en paz.</strong></em></p>
<p>
	<em>(1) Se refiere a las ramas de laurel de la victoria de la batalla de Accio frente a Marco Antonio.</em></p>
<p>
	<em>Ipsum nos carmen deduxit Pacis ad aram.<br />
	haec erit a mensis fine secunda dies.<br />
	frondibus Actiacis comptos redimita capillos,<br />
	Pax, ades et toto mitis in orbe mane.&nbsp;<br />
	dum desint hostes, desit quoque causa triumphi:<br />
	tu ducibus bello gloria maior eris.<br />
	sola gerat miles, quibus arma coerceat, arma,<br />
	canteturque fera nil nisi pompa tuba.<br />
	horreat Aeneadas et primus et ultimus orbis:<br />
	si qua parum Romam terra timebat, amet.<br />
	tura, sacerdotes, pacalibus addite flammis,<br />
	albaque percussa victima fronte cadat,<br />
	utque domus, quae praestat eam, cum pace perennet<br />
	ad pia propensos vota rogate deos.</em></p>
<p>
	Pod&iacute;a ser esta frase, <em>utque domus, quae praestat pacem, cum pace perennet</em>, la versi&oacute;n cl&aacute;sica y antigua de la m&aacute;xima: &ldquo;<em>si quieres la paz, trabaja por la paz</em>&rdquo;.<br />
	&nbsp;</p>
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		<title>Adriano, un emperador muy popular</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/adriano-termas-estrigil-lisipo-apoxiomen/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 May 2014 01:18:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Hispania]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Lengua y Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los baños públicos o termas  son un elemento indispensable en el concepto de ciudad, de urbe, (del latín  urbs, ciudad) de los romanos. Construyeron muchas ciudades en el territorio de su Imperio y en todas ellas no faltaban ni el Foro o plaza, algún templo, la basílica o palacio de usos múltiples, el teatro o anfiteatro y los baños o termas.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Los baños públicos o termas  son un elemento indispensable en el concepto de ciudad, de urbe, (del latín  urbs, ciudad) de los romanos. Construyeron muchas ciudades en el territorio de su Imperio y en todas ellas no faltaban ni el Foro o plaza, algún templo, la basílica o palacio de usos múltiples, el teatro o anfiteatro y los baños o termas.</b></p>
<p>
	<em>Adriano</em>, el emperador viajero, <em>hispano </em>de origen, es uno de los considerados como &ldquo;<em>buenos emperadores</em>&rdquo;.&nbsp; Entre las virtudes que le acompa&ntilde;aban estaban la simpat&iacute;a y cercan&iacute;a al pueblo, a la plebe.</p>
<p>
	Dicen sus bi&oacute;grafos que sol&iacute;a acudir a los ba&ntilde;os p&uacute;blicos como un ciudadano m&aacute;s y se cuenta una an&eacute;cdota al respecto que paso a relatar, no sin antes hacer una peque&ntilde;a reflexi&oacute;n.</p>
<p>
	<em>Adriano </em>es un emperador culto, de ideas mezcla de <em>estoicismo </em>y <em>epicure&iacute;smo</em>, como muchos otros romanos,&nbsp; con cierta chispa o gracia, como refleja la an&eacute;cdota.</p>
<p>
	La segunda consideraci&oacute;n es la afirmaci&oacute;n de que los ba&ntilde;os eran un elemento importante en la cohesi&oacute;n social, abiertos a todos los ciudadanos que dispusieran de una peque&ntilde;a cantidad para pagar el tiket&nbsp; de entrada.</p>
<p>
	Dice la an&eacute;cdota, cien veces repetida, generalmente sin ofrecer la fuente antigua que ahora s&iacute; pongo a disposici&oacute;n del lector:</p>
<p>
	<em>Historia Augusta;&nbsp; Aelius Spartianus: De vita Hadriani, 17</em>:</p>
<p>
	<em><strong>Super&oacute; a todos los reyes por sus regalos.&nbsp; Se ba&ntilde;&oacute; frecuentemente y con todos. De ello se hizo famosa una graciosa an&eacute;cdota surgida en los ba&ntilde;os: en cierta ocasi&oacute;n vio a cierto soldado veterano que hab&iacute;a conocido en el ej&eacute;rcito, frot&aacute;ndose en la pared la espalda y el resto del cuerpo. Le pregunt&oacute; por qu&eacute; se dedicaba a rascarse en el m&aacute;rmol. Cuando oy&oacute; que hac&iacute;a esto precisamente porque no ten&iacute;a esclavo, le regal&oacute; unos esclavos con todos sus gastos. Pero cuando al otro d&iacute;a muchos ancianos se restregaban en la pared para provocar la generosidad del emperador, mand&oacute; llamarlos y les dijo que se frotaran mutuamente&nbsp; unos a otros.</strong></em></p>
<p>
	<em>omnes reges muneribus suis vicit. publice frequenter et cum omnibus lavit.&nbsp; ex quo ille iocus balnearis innotuit: nam cum quodam tempore veteranum quendam notum sibi in militia dorsum et ceteram partem corporis vidisset adterere parieti, percontatus, cur se marmoribus destringendum daret, ubi audivit hoc idcirco fieri quod servum non haberet, et servis eum donavit et sumptibus.&nbsp; verum alia die cum plures senes ad provocandam liberalitatem principis parieti se adtererent, evocari eos iussit et alium ab alio invicem defricari.</em></p>
<p>
	Ayer como hoy, siempre hay un numeroso grupo de individuos que esperan de los dem&aacute;s lo que podr&iacute;an conseguir con su esfuerzo y organizaci&oacute;n. Aunque Adriano sin duda no lo pretendi&oacute;, este es un buen mensaje para todos aquellos que esperan de los poderosos la soluci&oacute;n de sus problemas.</p>
<p>
	<em>Nota 1</em>: La palabra&nbsp; <em>termas&nbsp; </em>viene del lat&iacute;n <em>thermae </em>(ba&ntilde;os p&uacute;blicos) y esta del griego &theta;&epsilon;&rho;&mu;ό&sigmaf; (<em>thermos</em> = <em>caliente</em>).&nbsp; A su vez la palabra griega &theta;&epsilon;&rho;&mu;ό&sigmaf; viene de la ra&iacute;z indoeuropea <em>*gwher</em> , que dio&nbsp; por ejemplo <em>fornus</em>, de donde &ldquo;<em>horno</em>&rdquo;.&nbsp;</p>
<p>
	Nota 2: Entenderemos mejor el texto si conocemos que las <em>termas </em>antiguas o ba&ntilde;os, de las que en otra ocasi&oacute;n hablar&eacute; m&aacute;s extensamente, eran tambi&eacute;n un <em>gimnasio </em>y&nbsp; lugar de masajes, que se aplicaban con aceite.&nbsp; La capa de aceite m&aacute;s las c&eacute;lulas muertas de la piel eran retiradas con un raspador o rascador llamado en lat&iacute;n <em>strigilis</em>, en castellano <em>estr&iacute;gil</em>, en forma de peque&ntilde;o cuchillo curvo. El soldado de la an&eacute;cdota, sin esclavo que le pasase el estr&iacute;gil, se rascaba en la pared. Tan frecuente era su uso que qued&oacute; inmortalizado en la famosa estatua de <em>Lisipo </em>(escultor de la corte de Alejandro) conocida como &ldquo;<em>Apoxiomenos</em>&rdquo; , ἀ&pi;&omicron;&xi;&upsilon;ό&mu;&epsilon;&nu;&omicron;&sigmaf; , el <em>Raspador</em>,&nbsp; (del griego&nbsp; ἀ&pi;&omicron;&xi;ὐ&omega; / <em>apox&uacute;&ocirc;</em>, &quot;<em>raspar</em>&quot;, ).</p>
<p>
	Aunque en este blog apenas si utilizo im&aacute;gnes, convencido de la fuerza evocadora de la palabra, reproduzco una imagen de la copia romana en m&aacute;rmol del famoso &ldquo;<em>Apoxiomenos</em>&rdquo; existente en el Museo Pio-Clementino de Roma ; el original en bronce, como tantos otros se perdi&oacute;. La ota fotograf&aacute; es de un estr&iacute;gil o rascador.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hadriano_termas1reducido.jpg" />&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; <img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/hadriano_termas2_reducido.jpg" style="width: 223px; height: 141px;" /></p>
<p>
	&nbsp;</p>
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		<title>Las  Médulas son la evidencia de la  “ruina montium”</title>
		<link>http://www.antiquitatem.com/medulas-ruina-montium-mineria-romana-oro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Grecia y Roma]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Mar 2014 13:47:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Hispania]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Arqueología]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://es.elgourmetdelbosque.es/medulas-ruina-montium-mineria-romana-oro/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Como comenta Plinio en su Naturalis Historia, libro 33, dedicado a los metales, existió en la Antigüedad una verdadera fiebre del  oro.  Véase http://www.antiquitatem.com/oro-en-la-antiguedad-mineria-romana</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Como comenta Plinio en su Naturalis Historia, libro 33, dedicado a los metales, existió en la Antigüedad una verdadera fiebre del  oro.  Véase http://www.antiquitatem.com/oro-en-la-antiguedad-mineria-romana</b></p>
<p>
	A <em>Hispania </em>llegaron a principios del primer milenio antes de Cristo los fenicios, luego&nbsp; cartagineses y los griegos atra&iacute;dos precisamente por su riqueza minera. A partir del siglo III a.C, los romanos comienzan su extensi&oacute;n desde el <em>Levante </em>y la <em>B&eacute;tica </em>hacia el interior, las dos mesetas y el noroeste atra&iacute;dos por sus minas.</p>
<p>
	<em>Estrab&oacute;n </em>dedica el <em>libro III de su Geograf&iacute;a</em> a Iberia y nos dice en su <em>cap&iacute;tulo 2,8</em> refiri&eacute;ndose a la <em>Turdetania </em>(en otros pasajes se refiere al <em>Noroeste </em>peninsular):</p>
<p>
	<em><strong>A tanta riqueza como tiene esta comarca se a&ntilde;ade la abundancia de minerales. Ello constituye un motivo de admiraci&oacute;n; pues si bien toda la tierra de los &iacute;beros est&aacute; llena de ellos, no todas las regiones son a la vez tan f&eacute;rtiles y ricas, y con m&aacute;s raz&oacute;n las que tienen abundancia de minerales, ya que es raro se den ambas cosas a un tiempo, y raro es tambi&eacute;n que en una peque&ntilde;a regi&oacute;n se halle toda clase de metales. Pero la Turdetan&iacute;a y las regiones comarcanas abundan de ambas cosas, y no hay palabra digna para alabar justamente esta virtud. Hasta ahora, ni el oro, ni la plata, ni el cobre, ni el hierro nativos se han hallado en ninguna parte de la tierra tan abundantes y excelentes.</strong></em></p>
<p>
	La misma opini&oacute;n nos transmite <em>Plinio el Viejo</em> en un fragmento del <em>libro 33 de su Naturalis Historia, 33,25 (78)</em> referido ahora al Noroeste de Hispania (<em>Asturias, Galicia, Lusitania</em>):</p>
<p>
	<em><strong>dicen que&nbsp; Asturias, Galicia y Lusitania proporcionaron en un a&ntilde;o&nbsp; veinte mil libras de peso. As&iacute;&nbsp; Asturias es la que m&aacute;s produce. Esta fertilidad no ha durado tanto ni en ninguna parte ni durante tantos siglos.</strong></em></p>
<p>
	<em>vicena milia pondo ad hunc modum annis singulis asturiam atque callaeciam et lusitaniam praestare quidam prodiderunt, ita ut plurimum Asturia gignat. neque in alia terrarum parte tot saeculis perseverat haec fertilitas.</em></p>
<p>
	En el mismo pasaje que est&aacute;bamos citando, <em>Estrab&oacute;n </em>nos da noticia de los m&eacute;todos de extracci&oacute;n del oro:</p>
<p>
	<em><strong>El oro no se extrae &uacute;nicamente de las minas, sino tambi&eacute;n por lavado. Los r&iacute;os y torrentes arrastran arenas aur&iacute;feras. Otros muchos lugares desprovistos de agua las contienen tambi&eacute;n; el oro, empero, no se advierte en ellos, pero s&iacute; en los lugares regados, donde el placer (&iexcl;</strong>qu&eacute; nombre tan apropiado<strong>!) de oro se ve relucir; cuando el lugar es seco, basta irrigarlo para que el placer reluzca; abriendo pozos, o por otros medios, se lava la arena y se obtiene el oro; actualmente son m&aacute;s numerosos los lavaderos de oro que las minas. Seg&uacute;n los gal&aacute;tai, sus minas del monte K&eacute;mmenon (</strong>actuales montes Cevenes en el R&oacute;dano<strong>) y las que tiene al pie del Pyr&eacute;ne son m&aacute;s importantes; sin embargo, son m&aacute;s preciados los metales de all&iacute;. D&iacute;cese que a veces se encuentran entre los placeres del oro lo que llaman &ldquo;palas&rdquo;, pepitas de un &ldquo;hemilitron&rdquo;,(</strong>media libra<strong>) que se purifican con poco trabajo. Se dice tambi&eacute;n que al hendir las rocas suelen hallarse pepitas menores semejantes a ubres. Sometido el oro a una cocci&oacute;n y purificado por medio de cierta tierra aluminosa, se obtiene un residuo que es el &ldquo;el&eacute;ktron&rdquo; (</strong></em><strong>aleaci&oacute;n de 4/5 de oro y 1/5 de plata</strong><em><strong>). &Eacute;ste, cuando va mezclado de plata y oro, se cuece de nuevo; la plata entonces se quema y queda el oro, pues siendo de naturaleza grasa, se puede licuar sin trabajo. En efecto, el oro se funde con facilidad mayor por medio de la paja, ya que su llama es m&aacute;s floja y se adapta mejor a su fin, fundiendo el metal f&aacute;cilmente, Por el contrario, el carb&oacute;n, con la vehemencia de su fuego, liquida el metal demasiado pronto, consumi&eacute;ndolo. En los r&iacute;os, el oro se extrae y se lava all&iacute; cerca, en pilas o en pozos abiertos al efecto y a los que se lleva la arena para su lavado. Los hornos de la plata se hacen altos, con el fin de que los vapores pesados que desprende la masa mineral se volatilicen, ya que son gases densos y delet&eacute;reos. A algunas de las minas de cobre se las suele llamar &aacute;ureas, pues se supone que de ellas se obten&iacute;a antes oro.</strong></em></p>
<p>
	Tambi&eacute;n <em>Plinio </em>nos describe&nbsp; con m&aacute;s detalle&nbsp; el m&eacute;todo y las penosas condiciones de explotaci&oacute;n. Dedica&nbsp; el <em>libro 33 de su Historia Naturales </em>a los metales y en &eacute;l nos da valiosa informaci&oacute;n.&nbsp; L&eacute;ase <a href="http://www.antiquitatem.com/oro-en-la-antiguedad-mineria-romana">http://www.antiquitatem.com/oro-en-la-antiguedad-mineria-romana </a></p>
<p>
	Dada la codicia y hambre de oro (<em>sacra fames</em> , hambre sagrada, le llama <em>Virgilio y Plinio</em>) de los romanos, es f&aacute;cilmente comprensible la justificaci&oacute;n que el historiador <em>Floro </em>nos da sobre la <em>Guerra contra los c&aacute;ntabros</em> de <em>Augusto </em>y la fundaci&oacute;n de <em>Asturica Augusta</em>. Nos dice en el <em>Epitome Rerum Romanorum , 2.33.12.60:</em></p>
<p>
	<em><strong>&ldquo;Ayudaba a esta decisi&oacute;n,( </strong></em><strong>la de fundar la ciudad de Ast&uacute;rica Augusta</strong><em><strong>), la naturaleza de la regi&oacute;n, rica en oro en todo su entorno&nbsp; y&nbsp; rica en malaquita , minio y abundante en&nbsp; productos de otros colores. En consecuencia orden&oacute; que se explotase el suelo. As&iacute; los astures comenzaron a conocer sus recursos y sus riquezas trabajando con esfuerzo&nbsp; en las profundidades&nbsp; mientras las buscaban para otros.&rdquo;</strong></em></p>
<p>
	<em>Favebat consilio natura regionis; circa enim omnis aurifera 2est et chrysocoliae 3miniique et aliorum colorum ferax. Itaque exerceri solum iussit. Sic Astures 4nitentes in profundo opes suas atque divitias, dum aliis quaerunt, nosse coeperunt.</em></p>
<p>
	As&iacute; que el <em>Noroeste </em>de <em>Hispania </em>fue ampliamente prospectado y explotado por los romanos. De estas explotaciones mineras nos ha quedado una huella indeleble en el paisaje y en la retina de todo viajero que tiene la suerte de contemplarla: las <em>M&eacute;dulas</em>, junto a <em>Ponferrada</em>, en la provincia de <em>Le&oacute;n</em>, la mayor explotaci&oacute;n minera romana de oro a cielo abierto&hellip; porque lo abrieron, abrieron el monte, como explicar&eacute;.&nbsp;</p>
<p>
	(Sobre el nombre no hay acuerdo: hay quien lo relaciona con el latino &ldquo;<em>metalla</em>&rdquo;, <em>metales , </em>y quien lo relaciona con el nombre de un monte m&iacute;tico en los enfrentamientos entre c&aacute;ntabros y romanos, el <em>Mons&nbsp; Medulius</em>. Si as&iacute; fuera nos quedar&iacute;a el problema de explicar el origen o significado de <em>Medulius</em>.)</p>
<p>
	<em>Nota bene</em>: La actual ciudad de <em>Le&oacute;n </em>recibe su nombre no del fiero animal de la sabana africana sino de la <em>Legio Septima Gemina </em>acampada precisamente ah&iacute; para protecci&oacute;n y control de la zona del&nbsp; Noroeste peninsular, de indudable inter&eacute;s estrat&eacute;gico, dada su riqueza minera y la presencia de lugare&ntilde;os siempre belicosos. (de <em>legionem </em>deriva <em>Le&oacute;n</em>, <em>La Legi&oacute;n</em>)</p>
<p>
	Es un paisaje arruinado de tal belleza y un testigo de la historia de tanta importancia que la <em>Unesco </em>lo declar&oacute; <em>Patrimonio de la Humanidad </em>en 1997.<br />
	<img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/medulas_2_correcto.jpg" /></p>
<p>
	Fotograf&iacute;a de Patrimonio Natural de Castilla y Le&oacute;n</p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.antiquitatem.com/imgs/arts/medulas_1_correcto.jpg" />&nbsp; <em>Autor: H&aring;kan Svensson (Xauxa)</em></p>
<p>
	Algunos estudiosos, <em>Antonio Garc&iacute;a Bellido</em>, por ejemplo, han calculado que se removieron 500 millones de m&sup3; y suponiendo un rendimiento de 3 gramos por tonelada (las explotaciones actuales de la zona dan de 1,8 a 2,8 gramos) durante 250 a&ntilde;os de explotaci&oacute;n dar&iacute;an la extraordinaria cifra de 1.635.000 kg. Recordemos que <em>Plinio </em>informaba que produc&iacute;an 20.000 libras al a&ntilde;o en toda la zona.</p>
<p>
	El precio, siempre oscilante, del oro a fecha 17 de julio de 2013 es de 31,39 euros en Londres. Aplicando este precio a lo extra&iacute;do obtenemos la dif&iacute;cilmente inteligible cifra de 51.322.650.000 &euro;.&nbsp; Es este un ejercicio un tanto absurdo, ahist&oacute;rico y acient&iacute;fico, pero sirve para imaginar la importancia que estas minas tuvieron para atender la insaciable hambre de oro (<em>sacra famis</em> le llama <em>Plinio</em>) de Roma.</p>
<p>
	En las <em>M&eacute;dulas </em>trabajaron permanentemente de 10.000 a 20.000 personas, esclavos primero y luego manumitidos, en las terribles condiciones que nos describe Plinio (v&eacute;ase articulo sobre la fiebre del oro citado anteriormente). Curiosamente y contra la opini&oacute;n general, en esta zona del Imperio los trabajadores de las minas son libres y no esclavos, a diferencia de otros lugares.</p>
<p>
	Plinio nos comenta las diversas formas de extracci&oacute;n del oro;&nbsp; as&iacute; dice en <em>Naturalis Historia XXXIII,22:</em></p>
<p>
	<em><strong>No hay oro m&aacute;s perfecto, que el pulido por el propio r&iacute;o y por la fricci&oacute;n del agua. Otro modo consiste en extraerlo con excavaci&oacute;n de pozos o busc&aacute;ndolo con la destrucci&oacute;n del monte. En segundo lugar se busca&nbsp; por la excavaci&oacute;n de los pozos para extraerlo, o&nbsp; en lel desplome de los montes.</strong></em></p>
<p>
	<em>nec ullum absolutius aurum est, ut cursu ipso attrituque perpolitum. alio modo puteorum scrobibus effoditur aut in ruina montium quaeritur;</em></p>
<p>
	As&iacute; pues, el oro se extrae de las tierras de aluvi&oacute;n mediante el sistema llamado&nbsp; &ldquo;<em>ruina montium&rdquo;</em> ,&nbsp; &ldquo;<em>derrumbe o ca&iacute;da de los montes</em>&rdquo;, porque el monte se ven&iacute;a abajo literalmente, bas&aacute;ndose en la fuerza del agua.</p>
<p>
	La palabra &ldquo;<em>ruina</em>&rdquo; es el sustantivo de la misma ra&iacute;z que el verbo&nbsp; latino &ldquo;<em>ruo</em>, <em>ruere</em>&rdquo;, que significa precipitarse, derrumbarse, lanzarse, desplomarse.</p>
<p>
	Nos lo describe perfectamente Plinio el Viejo en&nbsp; <em>Libro 33, 72 y 73: (33,25)</em></p>
<p>
	<em><strong>El tercer m&eacute;todo&nbsp; supera al trabajo de los Gigantes; los montes son minados en&nbsp;&nbsp; grandes espacios&nbsp; mediante galer&iacute;as hechas a la luz de las l&aacute;mparas. Su duraci&oacute;n es la misma que la de los turnos&nbsp; y en muchos meses no se ve la luz del d&iacute;a. Este tipo de explotaci&oacute;n se llama &rdquo;arrugias&quot;. De repente&nbsp; se producen grietas y los derrumbes aplastan&nbsp; a los trabajadores, de tal forma que parece menos arriesgado buscar perlas y caracoles&nbsp; de p&uacute;rpura en el&nbsp; fondo del mar; &iexcl;hasta tal punto&nbsp;&nbsp; hemos hecho m&aacute;s peligrosa&nbsp; a la tierra (</strong>que al mar<strong>)! Se dejan, pues,&nbsp; numerosas b&oacute;vedas para sostener los montes.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>El obst&aacute;culo en uno y otro m&eacute;todo son las rocas, que se fragmentan con fuego y vinagre. Pero como esto satura de vapor y humo las galer&iacute;as, muchas veces las rompen con martillos rompedores de hierro de ciento cincuenta libras y las sacan sobre sus hombros d&iacute;a y noche en la oscuridad pas&aacute;ndolas de mano en mano. Los &uacute;ltimos ven la luz. Si la roca parece m&aacute;s ancha, se sigue el lado de la veta y se ahonda. Sin embargo el trabajo en la roca se considera un tanto f&aacute;cil.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Existe,&nbsp; pues,&nbsp; una tierra de cierto tipo de arcilla mezclada con guijarros, la llaman &#39;gangadia&quot;, casi irrompible. Se la ataca con cu&ntilde;as de hierro y con los mismos mazos y piensan que nada es m&aacute;s duro, sino aquello que es m&aacute;s duro&nbsp; que todas las cosas, la avidez de oro.</strong></em></p>
<p>
	<em><strong>Acabado el trabajo&nbsp; se derriban los apeos de los arcos desde el &uacute;ltimo; se da la se&ntilde;al del&nbsp; derrumbe y s&oacute;lo la percibe el vig&iacute;a colocado en la cima de ese monte. Este con sus voces y gestos da &oacute;rdenes de que se avise a los trabajadores y &eacute;l mismo igualmente baja volando. La monta&ntilde;a, resquebrajada, se derrumba por si misma a lo largo&nbsp; con un estruendo que la mente humana no puede imaginar y con una explosi&oacute;n&nbsp; incre&iacute;ble. </strong></em></p>
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	<em><strong>Victoriosos contemplan el derrumbe de la Naturaleza.Y sin embargo todav&iacute;a no hay oro ni sab&iacute;an si lo hab&iacute;a cuando cavaban.&nbsp; Esperar lo que deseaban fue causa suficiente para tan grandes peligros y gastos. </strong></em></p>
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	<em><strong>Pero queda otro trabajo igual o de mayor coste: llevar r&iacute;os de agua para lavar los escombros desde la cumbre de los montes muchas veces desde cien millas de distancia.<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &hellip;..<br />
	Con el m&eacute;todo anterior se extrae la tierra con enorme trab ajo para que no colmate los pozos; con este sistema la arrastra el agua. El oro obtenido mediante la arrugia no se funde sino que ya al instante&nbsp; es oro propio. As&iacute; pues se encuentran fuera de los pozos bloques que pasan de las diez libras; unos las llaman &ldquo;palagas&rdquo; y otros &ldquo;palacurnas&rdquo; y a lo que es grano lo llaman &ldquo;baluce&rdquo;; el ulex se seca y se quema y sus cenizas se lavan en un lecho de c&eacute;sped herboso, para que el oro deposite.</strong></em></p>
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	<em>tertia ratio opera vicerit gigantum. cuniculis per magna spatia actis cavantur montes lucernarum ad lumina; eadem mensura vigiliarum est, multisque mensibus non cernitur dies. arrugias id genus vocant. siduntque rimae subito et opprimunt operatos, ut iam minus temerarium videatur e profundo maris petere margaritas atque purpuras. tanto nocentiores fecimus terras! relinquuntur itaque fornices crebri montibus sustinendis. occursant in utroque genere silices; hos igne et aceto rumpunt, saepius vero, quoniam id cuniculos vapore et fumo strangulat, caedunt fractariis cl libras ferri habentibus egeruntque umeris noctibus ac diebus per tenebras proximis tradentes; lucem novissimi cernunt. si longior videtur silex, latus sequitur fossor ambitque. et tamen in silice facilior existimatur opera; est namque terra ex quodam argillae genere glarea mixta &#8211; gangadiam vocant &#8211; prope inexpugnabilis. cuneis eam ferreis adgrediuntur et isdem malleis nihilque durius putant, nisi quod inter omnia auri fames durissima est. peracto opere cervices fornicum ab ultimo caedunt. dat signum ruina, eamque solus intellegit in cacumine eius montis vigil. hic voce, nutu evocari iubet operas pariterque ipse devolat. mons fractus cadit ab sese longe fragore qui concipi humana mente non possit, aeque et flatu incredibili. spectant victores ruinam naturae. nec tamen adhuc aurum est nec sciere esse, cum foderent, tantaque ad pericula et inpendia satis causae fuit sperare quod cuperent. alius par labor ac vel maioris inpendii: flumina ad lavandam hanc ruinam iugis montium obiter duxere a centesimo plerumque lapide;<br />
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &hellip;&hellip;<br />
	in priore genere quae exhauriuntur inmenso labore, ne occupent puteos, in hoc rigantur. aurum arrugia quaesitum non coquitur, sed statim suum est. inveniuntur ita massae, nec non in puteis, et denas excedentes libras; palagas, alii palacurnas, iidem quod minutum est balucem vocant. ulex siccatur, uritur, et cinis eius lavatur substrato caespite herboso, ut sidat aurum.</em></p>
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	En realidad lo que hacen es recoger el agua de los manantiales, de la lluvia y de la nieve&nbsp; en grandes embalses, y conducirla por gravedad desde largas distancias con&nbsp; un sistema de canales hasta&nbsp; las minas. En los estratos est&eacute;riles se excavan&nbsp; a muchos&nbsp; muchos metros de profundidad varias galer&iacute;as que se superponen a las capas de conglomerado aur&iacute;fero. Se abren&nbsp; las compuertas de las presas y enormes cantidades de agua fluyen por&nbsp; las galer&iacute;as de diverso di&aacute;metro de luz, que est&aacute;n cerradas en sus extremos. La enorme presi&oacute;n acumulada hace estallar las rocas y las arrastra a varios kil&oacute;metros creando enormes &aacute;reas para el lavado. Este&nbsp; proceso es claramente evidente en el aspecto de la zona&nbsp; principal de Las M&eacute;dulas. El sistema de canales y conducciones de agua alcanzaba al menos 100 Km.</p>
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	Curiosamente este principio de la presurizaci&oacute;n del agua es el utilizado actualmente por las modernas m&aacute;quinas de corte por chorro de agua, m&aacute;s precisas y vers&aacute;tiles que el corte por laser, plasma o descarga el&eacute;ctrica para trabajar con todo tipo de material. La t&eacute;cnica ciertamente ha evolucionado pero el principio general es el utilizado por los especialistas romanos.</p>
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	En resumen y como se reconoce en la propia documentaci&oacute;n de la <em>Unesco</em>, &ldquo;<em>La Zona Arqueol&oacute;gica de Las M&eacute;dulas es as&iacute; un magn&iacute;fico ejemplo de proceso hist&oacute;rico en el que los elementos naturales y la intervenci&oacute;n humana aparecen constantemente entrelazados&rdquo;.</em></p>
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	Ciertamente, lo &uacute;nico que les falt&oacute; a los romanos fue el desarrollo de alguna de las t&eacute;cnicas modernas m&aacute;s sofisticadas, como la&nbsp; lixiviaci&oacute;n con cianuro o la fusi&oacute;n del ars&eacute;nico aur&iacute;fero, t&eacute;cnicas que modernas empresas extractivas emplean precisamente hoy en d&iacute;a en la misma zona del Noroeste hispano.&nbsp; Pero estas explotaciones suelen contar con la oposici&oacute;n de los habitantes de la zona y de grupos de defensores del medio ambiente por las grave contaminaci&oacute;n que suele llevar parejo el movimiento de millones de toneladas de escombros. Claro que en la Antig&uuml;edad los romanos establecieron todo una campamento y una legi&oacute;n, la Legio VII Gemina&quot;&nbsp; (la Leg&iacute;on Septima Gemela) para controlar la zona. Por algo ser&iacute;a&#8230;</p>
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	Pero la fiebre del oro sigue siendo todav&iacute;a muy alta y los obst&aacute;culos a su extracci&oacute;n suelen ser f&aacute;cilmente superados, precisamente por el propio oro transformado en papel moneda o dinero digital, m&aacute;s moderno todav&iacute;a.</p>
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